Hana

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Hana

  1. 1. HANA – LAUREN OLIVERBLOG ‘DARK PATIENCE’ 1 Página
  2. 2. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ hanaLAUREN OLIVER DELIRIUM # 1.5 2 Página
  3. 3. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Uno Traducido por Clyo y Crystal Cuando era una pequeña niña, mi parte favorita del invierno eran los trineos.Cada vez que nevaba, convencería a Lena de encontrarnos en la parte baja de CoronetHill, justo al oeste de Back Cove, para, juntas, emprender el camino a través de lossuaves montículos del nuevo polvo, nuestra respiración saldría en nubes, con nuestrostrineos de plástico deslizándose sin hacer ruido detrás de nosotras, mientras quecarámbanos de hielo colgados, reflejarían la luz del sol, volviendo el mundo nuevo ydeslumbrante. Desde la cima de la colina, podíamos ver todo el camino más allá de las líneasborrosas de los edificios bajos de ladrillo amontonados por los muelles, y de la bahía alas islas cubiertas de blanco frente a la costa ─La isla Little Diamond; la isla Peaks, consu estirada torre de vigilancia─ más allá de las patrullas masivas que pasaban a travésdel gris aguanieve en su camino hacia otros puertos, hasta llegar a mar abierto,destellos distantes de aquello brillando y bailando cerca del horizonte. ‚¡Hoy me voy a China!‛ Irrumpí en el silencio. Y Lena se puso tan pálida como la nieve, aferrándose a la chaqueta descolorida ydijo: ‚Shhh, Hana. Alguien te escuchar{.‛ Se supone que no habl{bamos acerca deotros países, y ni siquiera deberíamos saber sus nombres. Todos estos lugares distantesy enfermos estaban prácticamente perdidos en la historia ─habían implosionado,vuelto caóticos y desordenados, arruinados por la deliria nervosa de amor. Sin embargo, yo tenía un mapa secreto que guardaba debajo de mi colchón, habíaestado de relleno con unos pocos libros que había heredado de mi abuelo cuandomurió. Los reguladores habían pasado por sus posesiones para asegurarse de que nohabía nada prohibido entre ellos, pero deben haberlo pasado por alto: doblado ymetido dentro de una espesa cartilla de guardería, una guía para principiantes delManual de FSS, era un mapa que debió haber sido distribuido en el tiempo de Antes. 3No mostraba ningún muro fronterizo alrededor de los Estados Unidos, y mostraba Páginatambién otros países: más países de los que jamás hubiera imaginado, un vasto mundode lugares dañados, rotos.
  4. 4. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ ‚¡China!‛ Yo diría, sólo para hacerla enojar, y para demostrarle que no teníamiedo de ser oída por los reguladores, patrullas o cualquier otra persona. Además,estábamos solas. Siempre estábamos solas en Coronet Hill. Era bastante empinado, ysituado cerca de la frontera y de la Casa de los Killian, que supuestamente estabaembrujada por los fantasmas de una pareja enferma que había sido condenada amuerte por la resistencia durante la gran campaña de bombardeo. Había otros lugaresmás populares para los trineos en todo Portland. ‚O tal vez Francia. He oído queFrancia es preciosa en esta época del año.‛ “Hana.” ‚Sólo estoy bromeando, Lena,‛ diría yo. ‚Nunca me iría a ningún lugar sin ti.‛ Yluego me echaría hacia abajo en mi trineo y saldría disparada, solo así, sintiendo unfina brisa de nieve en mi cara mientras aceleraba, sintiendo la fría mordedura del aireapresurado, mirando los árboles tornarse en manchas oscuras a cada uno de mis lados.Detrás de mí, podía oír a Lena gritando, pero su voz era azotada lejos por el estruendodel viento y el silbido del trineo sobre la nieve y la risa floja, sin aliento que se salía demi pecho. Rápido, más rápido, más rápido, con el corazón latiendo y la garganta encarne viva, aterrorizada y jubilosa: una hoja blanca, en una infinita superficie de nievesubiendo para reunirse conmigo hasta que la colina comenzaba a tocar fondo... Cada vez que hacía eso pedía un deseo: poder despegar en el aire. Yo seríaarrojada de mi trineo y desaparecería en la brillante marea, deslumbrante de blanco, yuna cresta de nieve llegaría hasta mí y me succionaría hasta otro mundo. Pero cada vez, en cambio, el trineo empezaba a frenarse. Vendría dando golpes ycrujidos hasta pararse, y yo me pondría de pie, sacudiendo el hielo de mis guantes ydel cuello de mi chaqueta, daría la vuelta para ver a Lena tomar su turno ─más lento,con más cautela, dejando que sus pies se arrastren detrás de ella para frenar suimpulso. Por extraño que parezca, esto es en lo que sueño ahora, el verano antes de micura, durante el último verano que será verdaderamente mío para disfrutar. Sueño conun trineo. Esto es lo que se siente seguir hacia delante, hacia septiembre, acelerar haciael día en que ya no seré perturbada por la deliria nervosa de amor. Es como estar en un trineo en el medio de un viento cortante. Estoy sin aliento yaterrorizada, pronto voy a ser devorada por la blancura y succionada hacia otro 4 Páginamundo. Adiós, Hana.
  5. 5. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ ‚Perfecto.‛ Mi madre se da toques en la boca con recato con su servilleta y mirapor encima de la mesa a la señora Hargrove. ‚Absolutamente exquisito.‛ ‚Gracias,‛ dice la señora Hargrove, inclinando la cabeza agraciadamente, comosi ella, y no su cocinera, hubiera sido la que preparó la comida. Mi mamá tiene un amade llaves que se presenta tres veces a la semana, pero nunca he conocido a una familiacon un verdadero personal doméstico. El alcalde Hargrove y su familia tienensirvientes reales. Pasaban por el comedor, vertiendo agua de las jarras de brillanteplata, rellenando los platos de pan, vertiendo vino. ‚¿No lo crees así, Hana?‛ Mi madre se vuelve hacia mí, abriendo los ojos paraque pueda leer la orden en ellos. ‚Absolutamente perfecto,‛ le contesto obedientemente. Mi madre estrecha unpoco sus ojos hacia mí, y puedo decir, que ella se está preguntando si me estoyburlando de ella. Perfecto ha sido su palabra favorita de este verano. El desempeño deHana en las evaluaciones fue perfecto. La puntuación de Hana fue prácticamenteperfecta. Hana fue emparejada con Fred Hargrove ─ ¡el hijo del alcalde! ¿No es esoperfecto? Sobre todo porque, bueno... Hubo esta desafortunada situación con su primeremparejamiento... pero al final, todo siempre funciona. . . . ‚Mediocre en el mejor de los casos,‛ Fred pone en forma casual. El alcalde Hargrove casi se atraganta con su agua. La señora Hargrove jadea,‚¡Fred!‛ Fred me guiña el ojo. Yo agacho la cabeza, escondiendo una sonrisa. ‚Estoy bromeando, mam{. Estaba delicioso, como de costumbre. Pero, ¿tal vezHana está cansada de discutir la calidad de las judías verdes?‛ ‚¿Est{s cansada, Hana?‛ La señora Hargrove aparentemente no ha entendidoque su hijo está bromeando. Vuelve su mirada acuosa hacia mí. Ahora es Fred quienoculta una sonrisa. 5 Página ‚Para nada,‛ le digo, tratando de parecer sincera. Es mi primera vez cenando conlos Hargrove, y mis padres, me han recalcado por semanas lo importante que es que lesguste.
  6. 6. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ ‚¿Por qué no llevas a Hana a los jardines?‛ El alcalde Hargrove sugiere,empuj{ndose fuera de la mesa. ‚Voy a tomarme unos minutos para tomar un café yluego viene el postre‛. ‚No, no.‛ Lo último que quiero es estar a solas con Fred. Él es lo suficientementeamable, y gracias al paquete de información que he recibido de él desde losevaluadores, estoy bien preparada para hablar de sus intereses (de golf, películas,política), pero, sin embargo, me pone nerviosa. Él es mayor, y curado, y ya había sidoemparejado antes. Todo en él ─desde los gemelos brillantes de plata, hasta la maneraordenada en que su cabello se enrosca alrededor de su cuello─ hace que me sientacomo una niña pequeña, estúpida y sin experiencia. Sin embargo, Fred ya est{ de pie. ‚Ésa es una gran idea,‛ dice. Me ofrece sumano. ‚Vamos, Hana.‛ Yo titubeo. Parece extraño tener contacto físico con un chico aquí, en unahabitación bien iluminada, con mis padres mirándome impasibles ─pero, porsupuesto, Fred Hargrove es mi pareja, por lo que no está prohibido. Tomo su mano, yél me para en mis pies. Sus manos están más secas y ásperas de lo que esperaba. Nos salimos del comedor hacia una sala con paneles de madera. Fred me da ungesto para que vaya primero, y yo estoy incómodamente consciente de sus ojos en micuerpo, su cercanía y su olor. Él es grande. Alto. Más alto que Steve Hilt. Tan pronto como pienso en la comparación, estoy enfadada conmigo misma. Cuando llegamos al porche trasero, me alejo de él, y me siento aliviada cuandono me sigue. Me empujo contra la barandilla, mirando hacia el vasto y oscuro paisajede jardines. Pequeñas, lámparas de hierro desplazadas, iluminan lo abedules y arces,enrejados limpios con rosales trepadores, y camas de tulipanes de color rojo sangre.Los grillos cantan, un oleaje ronco. El aire huele a tierra mojada. ‚Es hermoso,‛ dejo escapar. Fred se ha sentado en la mecedora del porche, manteniendo una pierna cruzadasobre la rodilla opuesta. La mayor parte de su rostro está en la sombra, pero puedodecir que está sonriendo. ‚A mam{ le gusta la jardinería. En realidad, creo que sólo le gusta el deshierbe. 6Te lo juro, a veces pienso que ella planta las malas hierbas solo para poder arrancarlas Páginade nuevo.‛
  7. 7. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Yo no digo nada. He oído rumores de que el Sr. y la Sra. Hargrove tienenestrechos vínculos con el presidente de América Libre de Deliria, uno de los máspoderosos grupos antideliria en el país. Es lógico que a ella le guste arrancar las malashierbas, para arrancar de raíz el crecimiento, desagradable y reptil, que mancha superfecto jardín. Eso es lo que quiere el ALD también: la erradicación total de laenfermedad, de los repugnantes, oscuros, retorcidos y serpenteantes movimientos queno pueden ser regulados o controlados. Siento como si algo duro y afilado se hubiera quedado atascado en mi garganta.Trago, extiendo la mano, y aprieto la barandilla del porche, consiguiendo consuelo ensu rugosidad y solidez. Debería estar agradecida. Eso es lo que mi madre me dijo. Fred es guapo, rico, yparece lo suficientemente bueno. Su padre es el hombre más poderoso en Portland, yFred se está preparando para tomar su lugar. Sin embargo, la opresión en el pecho y lagarganta, no desaparece. Se viste como su padre. Mi mente parpadea hacia Steve ─su risa fácil, sus dedos largos y bronceadospatinando hasta mi muslo─ y obligo a la imagen a alejarse rápidamente. ‚Sabes, yo no muerdo,‛ dice Fred a la ligera. No estoy segura de si lo quiere decircomo una invitación para que me acerque, pero me quedo donde estoy. ‚No te conozco,‛ le digo. ‚Y no estoy acostumbrada a hablar con muchachos.‛Esto ya no es exactamente cierto ─no desde que Angélica y yo descubrimos el metro─pero, por supuesto, él no puede saber eso. Él extiende sus manos. ‚Soy un libro abierto. ¿Qué quieres saber?‛ Miro lejos de él. Tengo muchas preguntas: ¿Qué te hubiera gustado hacer antes deser curado? ¿Tienes un momento favorito del día? ¿Qué tal fue tu primer pareja, y que saliómal? Pero ninguna de ellas es apropiada para preguntar. Y él no me contestaría detodas formas, o me respondería de la forma en que se le ha enseñado. Cuando Fred se da cuenta de que no voy a hablar, suspira y trepa sobre su pie.‚Tú, por otro lado, eres un completo misterio. Eres muy bonita. Debes ser muy lista. Tegusta correr, y fuiste presidenta del club de debate.‛ Había cruzado el porche hacia mí, 7y se recargó contra la barandilla. ‚Eso es todo lo que tengo.‛ Página ‚Eso es todo lo que hay,‛ dije forzadamente. Esa dura cosa en mi garganta seguíacreciendo. A pesar de que el sol bajó hace una hora, aún está muy caliente. Me
  8. 8. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’encuentro preguntándome, al azar, lo que Lena estará haciendo esa noche. Debe estaren casa —es casi el toque de queda. Probablemente leyendo un libro, o jugando unjuego con Grace. ‚Lista, preciosa, y simple,‛ dice Fred. Él sonríe. ‚Perfecto‛ Perfecto. Ahí está la palabra de nuevo: la enorme palabra sofocante,estrangulante. Estoy distraída por el movimiento en el jardín. Una de las sombras estámoviéndose —y luego, antes de que pueda gritar o alertar a Fred, un hombre emerge delos árboles, cargando un largo rifle estilo militar. Luego grito, instintivamente; Fred sevoltea y se empieza a reír. ‚No te preocupes,‛ dice. ‚Ese es solo Derek,‛ cuando sigo mirando, él explica.‚Uno de los guardias de pap{. Hemos reforzado la seguridad recientemente. Hahabido rumores…‛ él se calla. ‚¿Rumores acerca de qué?‛ Lo impulso. Evita mirarme. ‚Probablemente es exagerado,‛ dice con indiferencia. ‚Peroalgunas personas creen que un movimiento de resistencia está creciendo. No todoscreen que los Inv{lidos‛ ––se estremece cuando dice la palabra, como si le doliera––‚fueron erradicados durante la gran campaña de bombardeo.‛ Movimiento de resistencia. Inválidos. Una sensación punzante comienza a hacer sucamino a través de mi cuerpo, como si acabara de conectarme a una toma de corriente. ‚Mi padre no se lo cree, por supuesto,‛ Fred acaba de plano. ‚Aun así, es mejorprevenir que curar, ¿no?‛ Una vez más, me quedo tranquila. Me pregunto lo que Fred haría si él supiese lode la fiesta clandestina, y supe que yo había pasado el verano en lo prohibido, enfiestas no segregadas de playa y en conciertos. Me pregunto qué haría si supiera que lasemana pasada, dejé que un chico me besara, le permití explorar mis muslos con lapunta de sus dedos ––acciones injuriosas y prohibidas. ‚¿Quieres caminar por el jardín?‛ Fred pregunta, como si percibiera que el temame ha molestado. 8 Página ‚No,‛ le digo, por lo que rápidamente y con firmeza él parece sorprendido.Inhalo y consigo sonreír. ‚Quiero decir, tengo que usar el baño.‛ ‚Te muestro donde es,‛ dice Fred.
  9. 9. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ ‚No, por favor.‛ No puedo mantener la urgencia de mi tono. Arrojo mi cabellosobre un hombro, me digo que tenga control, y sonrío de nuevo, más amplio esta vez.‚Quédate aquí. Disfruta de la noche. Yo lo puedo encontrar.‛ ‚Y autosuficiente, también,‛ dice Fred con una risa. En el camino hacia el cuarto de baño, oigo el murmullo de voces que venían de lacocina ––algunos de los criados de los Hargrove, supongo–– y estoy a punto de seguircaminando cuando oigo a la señora Hargrove decir la palabra Tiddle con bastanteclaridad. Mi corazón se encoge. Están hablando de la familia de Lena. Me acerco más ala puerta de la cocina, la cual está parcialmente abierta, al principio segura de que sólolo he imaginado. Pero luego mi madre dice: ‚Bueno, nunca hemos querido hacer a la pequeñaLena sentir vergüenza por el resto de su familia. Una o dos manzanas podridas...‛ ‚Uno o dos manzanas podridas puede significar que todo el {rbol est{ podrido,‛dice la señora Hargrove remilgadamente. Tengo una caliente ola de la ira y alarma —están hablando de Lena. Por unsegundo fantaseo con abrir la puerta de una patada, justo en la cara de la sonrisa tontade la señora Hargrove. ‚Ella es una chica encantadora, de verdad,‛ mi madre insiste. ‚Ella y Hana hansido inseparables desde que eran pequeñas.‛ ‚Usted es mucho m{s comprensible de lo que yo soy,‛ dice la señora Hargrove.Ella pronuncia comprensible como si en realidad estuviese diciendo una idiota. ‚Nuncale habría permitido a Fred que anduviera por ahí con alguien cuya familia hubiese sidotan. . . contaminada. La sangre le dice, ¿no?‛ ‚La enfermedad no se carga en la sangre,‛ mi mam{ dice suavemente. Sientouna salvaje urgencia de pasar por la madera y abrazarla. ‚Esa es una vieja creencia.‛ ‚Las viejas creencias a menudo est{n basadas en hechos,‛ la señora Hargroveresponde rígidamente. ‚Adem{s, nosotros simplemente no conocemos todos losfactores, ¿no? Ciertamente una exposición temprana—‚ ‚Claro, claro,‛ mi madre dice r{pidamente. Puedo decir que est{ ansiosa por 9calmar a la señora Hargrove. ‚Es todo muy complicado, lo admito. Harold y yo Páginasiempre hemos tratado de permitir que las cosas progresen naturalmente. Sentimosque en algún momento las chicas podrían simplemente separarse. Son diferentes—nocombinan bien en lo absoluto. De hecho, estoy sorprendida de que su amistad haya
  10. 10. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’durado tanto.‛ Mi madre hace una pausa. Puedo sentir mis pulmones trabajandodolorosamente en mi pecho como si hubiera sido sumergida en agua congelada. ‚Pero después de todo, parece que est{bamos en lo cierto.‛ Mi madre continua‚Las chicas apenas han hablado en el verano. Así que como ver{, al final, todo salióbien.‛ ‚Bueno, eso es un alivio.‛ Antes de que pudiera moverme o reaccionar, la puerta de la cocina se estáabriendo, y soy atrapada congelada, parada directamente en frente de la puerta. Mimadre deja salir un pequeño grito, pero la señora Hargrove no luce ni sorprendida niapenada. ‚¡Hana!‛ ella chirria, sonriéndome. ‚Qué momento tan perfecto. Estábamos apunto de comer el postre‛ De vuelta en casa, me encierro en mi habitación, puedo respirar normalmente porprimera vez en toda la noche. Empujo una silla hasta mi ventana. Presiono mi cara cerca del vidrio, solo puedodivisar la casa de Angélica Marston. Su ventana está a oscuras. Siento una punzada dedecepción. Necesito hacer algo esta noche. Tengo una picazón en mi piel, una eléctricay nerviosa sensación. Necesito salir, necesito moverme. Parada, camino por la habitación, agarro mi teléfono desde la cama. Es tarde —pasadas las once— pero por un momento considero llamar a casa de Lena. No hemoshablado en exactamente ocho días, desde la noche en que se apareció en la fiesta quehubo en las Granjas Roaring Brook. Ella debió estar horrorizada por la música y lagente: chicos y chicas, incurados, juntos. Lucía horrorizada. Me miraba como si yaestuviera enferma. Abro el teléfono, pulso los primeros tres números de su teléfono. Luego cierro de 10golpe el teléfono de nuevo. Ya le he dejado mensajes —dos o tres, probablemente, y Páginaella no ha devuelto ninguna de mis llamadas. Además, probablemente ya está durmiendo, y no dudo en despertar a su tíaCarol, quien va a pensar que algo va mal. Y no puedo contarle a Lena sobre Steve Hilt
  11. 11. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’—no quiero asustarla, y por lo que se podría reportarme. Tampoco puedo decirle comome estoy sintiendo ahora: que mi vida se está apretando lentamente a mí alrededor,como si estuviera caminando a través de una serie de habitaciones que se hacen cadavez más pequeñas. Me diría cuan afortunada debería sentirme, cuan agradecida deboestar por mis puntuaciones en las evaluaciones. Tiro el teléfono en la cama. Casi inmediatamente, vibra: un nuevo mensaje acabade llegar. Mi corazón da un salto. Solo unas cuantas personas tienen mi numero —incluso, solo unas cuantas personas tienen celular. Agarro el teléfono de nuevo, vaciloen abrirlo. La picazón en mi sangre hace que mis dedos se sacudan. Lo sabía. El mensaje es de Angélica. No puedo dormir. Raras pesadillas —estaba en la esquina de Washington y Oak, y quinceconejos estaban tratando de que me uniera una fiesta de té. ¡No puedo esperar a ser curada! Todos nuestros mensajes sobre la clandestinidad debían estar codificadoscuidadosamente, pero este era suficientemente fácil de descifrar. Nos reuniríamos en laesquina de Washington y Oak en quince minutos. Vamos a una fiesta. 11 Página
  12. 12. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Dos Traducido por Mekaret Para llegar a Highlands tenía que salir de la península. Me desvié tomando lacalle Saint John, a pesar de que me conducía directamente a la calle Congress. Hubo unbrote de deliria allí hace cinco años ––cuatro familias afectadas, cuatro curas tempranasimpuestas. Desde entonces, toda la calle ha estado contaminada y es siempre el blancode reguladores y patrullas. La picazón debajo de mi piel ha crecido a una constante fuerza zumbante, unanecesidad en mis piernas, brazos y dedos. Apenas puedo pedalear lo suficientementerápido. Tengo que forzarme a no empujar más. Tengo que estar alerta y prestaratención, por si acaso hay reguladores cerca. Si soy atrapada después del toque dequeda, voy a tener una gran cantidad de preguntas que responder, y esto ––mi últimoverano como yo misma, mi último verano de libertad–– llegará súbitamente a su fin.Seré arrojada a los laboratorios al final de la semana. Por suerte, llego a Highlands sin ningún incidente. Reduzco la velocidad,entornando los ojos hacia las señales de calle mientras paso, tratando de descifrar lasletras en la oscuridad. Highlands es un laberinto de diferentes caminos y callejones sinsalida, y yo nunca los recuerdo todos. Paso las calles Brooks y Stevens; Tanglewild yCrestview Avenue, y luego, confusamente, Crestview Circle. Por lo menos hay lunallena y flota casi directamente encima de mí, lasciva. Esta noche, el hombre en la lunaluce como si estuviese guiñándome el ojo, o sonriendo: una luna con secretos. Entonces veo Oak. A pesar de que apenas he dejado de pedalear, mi corazón latetan fuerte en mi garganta, que siento que estallará fuera de mi boca si intento decir unapalabra. He evitado pensar en Steve toda la noche, pero ahora, mientras me acerco, nopuedo evitarlo. Tal vez él estará aquí esta noche. Quizás, quizás, quizás. La idea ––elpensar en él–– fluye en mi conciencia, volviéndose existente. No hay represión. 12 A medida que me bajo de la bicicleta, instintivamente busco a tientas en elbolsillo trasero y siento la nota que he estado llevando a todas partes en las últimas dos Páginasemanas, después de que la encontrara doblada en la parte superior de mi bolsa deplaya.
  13. 13. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Me gusta tu sonrisa. Quiero conocerte. Sesión de Estudio esta noche ––ciencias de latierra. Tienes con el Sr. Roebling, ¿verdad? --SH Steve y yo nos habíamos visto en algunas de las fiestas clandestinas de principiosde verano, y una vez casi hablamos después de que yo chocara contra él y salpicara unpoco de soda en su zapato. Y luego, durante el día, empezamos a cruzarnos el uno alotro: en la calle, en Eastern Prom. Él siempre levantaba sus ojos hacia los míos y, sólopor un segundo, me dedicaba una sonrisa. Ese día ––el día de la nota–– Pensé que lo viguiñar un ojo. Pero estaba con Lena, y él estaba con sus amigos en la sección de chicosen la playa. No había manera de que él se acercara y hablara conmigo. Todavía no sécómo se las arregló para colar la nota en mi bolsa, debió haber esperado hasta que laplaya estuviese casi vacía. Su mensaje también era un código. La ‘sesión de estudio’ era una invitación a unconcierto, ‘ciencias de la tierra’ significa que se celebraría en uno de las granjas ––lagranja Roebling, para ser exactos. Esa noche abandonamos el concierto y salimos a la mitad de un campo vacío, noscolocamos uno al lado del otro en la hierba con nuestros codos tocándose, mirando lasestrellas. En un momento, él deslizo un diente de león desde mi frente hasta mimentón, y luché contra el desesperado y nervioso impulso de reír. Esa fue la noche en que él me beso. Mi primer beso. Un nuevo tipo de beso, como el nuevo tipo de música quecontinuaba reproduciéndose, en voz baja, a la distancia ––salvaje y arrítmico,desesperado. Apasionado. Desde entonces, he logrado verlo sólo dos veces y las dos veces fueron en públicoy no podíamos hacer nada más asentir el uno al otro. Es peor, creo, que no verlo enabsoluto. Eso, también, es una comezón ––el deseo de verlo, de besarlo otra vez,permitirle meter sus dedos en mi cabello–– es una monstruosa y constante sensación,arrastrándose en mi sangre y en mis huesos. Es peor que una enfermedad. Es un veneno. 13 Y me gusta. Página Si él está aquí esta noche –«por favor, permítele estar aquí esta noche»– voy a besarlode nuevo.
  14. 14. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Angélica me está esperando en la esquina de Washington y Oak, como prometió.Ella está de pie en la sombra de un arce gigantesco, y por un segundo, mientras ellasale de la oscuridad ––con el pelo oscuro y sus sombríos ojos oscuros–– me imaginoque ella es Lena. Pero entonces la luz de la luna cae de forma diferente en su cara, y laimagen de Lena va deslizándose a un rincón de mi mente. La cara de Angélica estállena de ángulos definidos, especialmente la nariz, la cual es un poco demasiado larga einclinada hacia arriba. Esa es la razón, creo, de porque ella me caía mal desde hacetanto tiempo ––su nariz hace que parezca como si ella siempre estuviese oliendo algodesagradable. Pero ella me entiende. Ella entiende lo que es sentirse acorralada, y entiende lanecesidad de escapar. ‚Llegas tarde,‛ dice Angélica, pero está sonriendo. Esta noche no hay música.Mientras cruzamos el jardín hacia la casa, una risita ahogada rompe el silencio, seguidopor el oleaje repentino de una conversación. ‚Cuidado,‛ Angie dice a medida que avanzamos hacia el porche. ‚El tercerescalón est{ podrido.‛ Lo esquivo, al igual que ella. La madera del pórtico es vieja, y gime bajo el peso.Todas las ventanas están tapadas, y los contornos borrosos de una gran X de color rojoson todavía visibles, desvanecidos por el clima y el tiempo: Esta casa fue una vez elhogar de la enfermedad. Cuando éramos pequeños, nos retábamos entre nosotros acaminar a través de las montañas, desafiándonos a mantenernos el mayor tiempoposible con las manos en las puertas de las casas que habían sido condenadas. El rumorera que los espíritus torturados de las personas que habían muerto por la deliria nervosade amor aún caminaban por las calles y podían derribarte por entrar sin autorización. ‚¿Nerviosa?‛ Angie pregunta, sintiéndome temblar. ‚Estoy bien,‛ digo, y empujo la puerta antes de que pueda alcanzarla. Entrodelante de ella. Por un segundo, a medida que pasamos por el pasillo, hay un repentino silencio,un momento de tensión, en el cual todo el mundo se congela en la casa, y luego venque está bien, que no somos los reguladores o la policía, y la tensión se escapa otra vez. 14No hay electricidad, y la casa está llena de velas ––puestas en platos, metidas en latasvacías de Coca-Cola, colocadas directamente sobre el suelo–– lo cual transforma las Páginaparedes en parpadeos, disolviendo los patrones de luz, y convirtiendo a las personasen sombras. Y, las personas-sombra, están en todas partes: amontonados en lasesquinas y en las pocas piezas restantes de muebles de las habitaciones vacías,
  15. 15. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’presionados en los pasillos, reclinados en las escaleras. Sin embargo, estasorprendentemente tranquilo. Casi todo el mundo, por lo que veo, están emparejados. Chicos y chicas,entrelazados, de la mano y tocándose el pelo y la cara y riendo en voz baja, haciendotodas las cosas que están prohibidas en el mundo real. Una boca de ansiedad se abre en mi interior. Nunca he estado en ninguna fiestacomo esta. Prácticamente puedo sentir la presencia de la enfermedad: el reptar de lasparedes, la energía y la tensión ––como si fuese el nido de miles de insectos. Él tiene que estar aquí. ‚Por aquí.‛ Angie ha bajado instintivamente la voz hasta un susurro. Ella meconduce hacia la parte posterior de la casa, y por el modo en que ella recorre lashabitaciones, incluso en la luz tenue y cambiante, puedo decir que ella ha estado aquíantes, varias veces. Nos movemos en la antigua cocina. Más velas aquí iluminan loscontornos de los armarios desnudos, una estufa y una oscura nevera sin puerta, y susestantes negros con manchados moldes. La habitación huele a rancio, como a sudor ymoho. Una mesa en el centro de la sala tiene unas cuantas botellas polvorientas dealcohol, y varias chicas están de pie con torpeza contra un mostrador, mientras que através de la sala un grupo de muchachos simulan no notarlas. Obviamente, ellos nuncahan estado en una fiesta como esta tampoco y están obedeciendo de forma inconscientelas reglas de la segregación. Escaneo las caras de los chicos, con la esperanza de que Steve esté entre ellos. Élno está. ‚¿Quieres tomar algo?‛ Angélica pregunta. ‚Agua,‛ le digo. Mi garganta se siente seca, y hace mucho calor en la casa. Casidesearía no haber salido nunca de casa. No sé lo que debo hacer ahora que estoy aquí,y no hay nadie con quien quiera hablar. Angie ya se ha servido algo de beber, y sé quepronto va a desaparecer en la oscuridad con un chico. No parece fuera de lugar oansiosa en absoluto, y por un segundo siento un destello de miedo por ella. ‚No hay agua,‛ dice Angie, pas{ndome un vaso. Tomo un sorbo de lo que ellame ha servido y arrugo la cara. Es dulce, pero tiene el sordo sabor picante de la 15gasolina. Página ‚¿Qué es?‛ Digo.
  16. 16. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ ‚¿Quién sabe?‛ Angie se ríe y toma un sorbo de su copa. Tal vez ella est{nerviosa. ‚Te ayudar{ a relajarte.‛ ‚No necesito…‛ empiezo a decir, pero entonces siento unas manos en micintura, y mi mente se queda en blanco, y me encuentro a mí misma sin la intención degirar. ‚Hola,‛ me dice Steve. El segundo en que me lleva a procesar que él está aquí, y es real, y que estáhablándome, él se inclina y presiona su boca en la mía. Esta es sólo la segunda vez queme han besado, y tengo un momento de pánico cuando me olvido de lo que se suponedebo hacer. Siento su lengua en mi boca presionando y salto, sorprendida, derramandoun poco de mi bebida. Él se aleja riendo. ‚¿Feliz de verme?‛ Pregunta. ‚Hola, para ti también,‛ le digo. Aún puedo sentir su lengua en mi boca – él haestado bebiendo algo amargo. Tomo otro sorbo de mi bebida. Él se inclina y pone su boca justo en mi oreja. ‚Tenía la esperanza de quevinieras,‛ dice en voz baja. El calor atraviesa mi pecho. ‚¿En serio?‛ Digo yo. Él no responde, toma mi mano y me saca de la cocina. Medoy la vuelta para decirle a Angélica que voy a regresar, pero ella ya ha desaparecido. ‚¿A dónde vamos?‛ Le pregunto, tratando de parecer despreocupada. ‚Es una sorpresa,‛ dice. El calor de mi pecho ha llegado a mi cabeza ahora. Nos movemos a través de unaamplia sala llena de más personas-sombras, más velas, más formas parpadeantes en lapared. Pongo mi copa en el brazo de un sofá raído. Una chica con el pelo corto ypuntiagudo está acurrucada en el regazo de un chico, él le está acariciando su cuello ysu rostro está oculto. Sin embargo, ella levanta la vista hacia mí, mientras paso, y mesorprendo por un momento: la reconozco. Ella tiene una hermana mayor en SaintAnne, Rebeca Sterling, una chica que era algo así como mi amiga. Recuerdo que Rebecame dijo que su hermana menor había elegido ir a Edison porque era más grande. 16 Sarah. Sarah Sterling. Página Dudo que ella me reconociera, pero baja los ojos rápidamente.
  17. 17. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ En el otro extremo de la habitación está una tosca puerta de madera. Steve seapoya en ésta y salimos a un porche aún más desolador que la parte delantera. Alguienha colocado un farol aquí –– ¿tal vez Steve?–– iluminando las enormes lagunas entrelos listones de madera, lugares donde la madera se ha podrido completamente. ‚Cuidado,‛ dice cuando estoy a punto de perder el equilibrio y hundirme através de una madera podrida. ‚Lo tengo,‛ le digo, pero estoy agradecida de que él apriete su agarre en mimano. Me digo que esto es lo que quería, lo que esperaba para esta noche, pero dealguna manera el pensamiento sigue deslizándose lejos. Él agarra el farol antes de quebajemos del porche y la lleva, columpiándola, en su mano libre. Atravesamos un tramo cubierto de césped, la hierba está alta y cubierta conhumedad, llegamos a un mirador pequeño, pintado de blanco y forrado con bancos. Enalgunos lugares, las flores silvestres han comenzado a abrirse paso a través de lastablas del suelo. Steve me ayuda a subir ––está elevado a unos pocos metros porencima del suelo, porque si hubo escaleras en algún momento, ya no estaban ahora–– yluego me sigue. Compruebo uno de los bancos. Parece bastante robusto, así que me siento. Losgrillos cantan, trémulos y constantes, y el viento lleva el olor de la tierra húmeda y delas flores. ‚Esto es hermoso,‛ le digo. Steve se sienta a mi lado. Soy incómodamente consciente de que cada parte denuestra piel está en contacto: rodillas, codos, antebrazos. Mi corazón comienza a latirfuerte, y una vez más estoy teniendo problemas para respirar. ‚Tú eres hermosa,‛ dice. Antes de que pueda reaccionar, él encuentra mi barbillacon su mano y me inclina hacia él, y luego nos besamos otra vez. Esta vez, recuerdodevolver el beso, de mover mi boca contra la suya, y no estoy tan sorprendida cuandosu lengua se encuentra dentro de mi boca, a pesar de que la sensación sigue siendoextraña y no totalmente agradable. Él está respirando con dificultad, retorciendo susdedos en mi pelo, así que creo que debe estar disfrutando –debo estar haciéndolocorrectamente. 17 Sus dedos rozan mi muslo, y luego, lentamente, baja la mano, comienza a Páginamasajear el muslo, hacia arriba hasta mis caderas. Todos mis sentimientos, miconcentración, fluye hacia abajo a ese lugar y a la forma en que mi piel se siente, comoésta arde en respuesta a su contacto. Esto tiene que ser deliria. ¿Cierto? Así es como
  18. 18. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’debe sentirse el amor, lo que todo el mundo me ha advertido. Mi mente da vueltasinútilmente, y estoy tratando de recordar los síntomas de los deliria que figuran en elManual de FSS, mientras la mano de Steve se mueve más arriba y su respiración sevuelve aún más desesperada. Su lengua está tan profunda en mi boca que me preocupaque pueda ahogarme. De repente todo lo que puedo pensar es en una línea del Libro de lasLamentaciones: «no todo lo que brilla es oro, e incluso los lobos pueden sonreír, y los tontosserán guiados con promesas hasta su muerte.» ‚Espera,‛ le digo, alejándome de él. ‚¿Qué pasa?‛ Steve recorre con el dedo desde mi pómulo hasta mi barbilla. Susojos están puestos en mi boca. Preocupación ––dificultad para concentrarse. Un síntoma vuelve a mí por fin.‚¿Piensas en mí?‛ yo suelto. ‚Quiero decir, ¿has pensado en mí?‛ ‚Todo el tiempo.‛ Su respuesta viene r{pida y f{cilmente. Esto debería hacermefeliz, pero me siento más confundida que nunca. De alguna manera siempre me habíaimaginado que iba a saber si la enfermedad estaba echando raíces ––que iba a sentirinstintivamente, un cambio profundo en mi sangre. Pero esto es simplemente tensión yansiedad triturante, y el estallido ocasional de buenos sentimientos. ‚Rel{jate, Hana,‛ dice. Me besa el cuello, mueve su boca a mi oído, y yo trato dehacer lo que dice y dejar que la calidez viaje de mi pecho a mi estómago. Pero nopuedo detener las preguntas, éstas aumentan, presionando muy de cerca en laoscuridad. ‚¿Qué va a pasar con nosotros?‛ Digo yo. Él se aleja, con un suspiro, y se frota los ojos. ‚No sé lo que––‛ comienza, y luegose interrumpe con una pequeña exclamación. ‚¡Santa mierda! Mira, Hana.Luciérnagas‛. Me giro a la dirección en que él está mirando. Por un momento, no veo nada.Entonces, de repente, estallan en varias bengalas de ráfaga de luz blanca en el mediodel aire, una tras otra. A medida que observo, cada vez más salen de la oscuridad –– 18chispas breves girando vertiginosamente alrededor de la otra, y luego hundiéndoseuna vez más en la oscuridad, un patrón hipnótico de iluminación y extinción. Página De la nada, siento una fuerte oleada de esperanza, y me encuentro a mí mismariendo. Alcanzo su mano y aprieto los dedos alrededor de los suyos.
  19. 19. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ ‚Tal vez sea una señal,‛ Digo. ‚Tal vez,‛ dice, y se inclina para besarme de nuevo, y por lo tanto mi preguntade « ¿Qué va a pasar con nosotros?» queda sin respuesta. 19 Página
  20. 20. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Tres Traducido por MuSa Me despierto con un cegador sol y un agudo dolor en mi cabeza; anoche meolvidé de bajar las persianas. Hay un sabor amargo en mi boca. Me muevo con torpezaal baño, me cepillo los dientes y salpico agua sobre mi cara. A medida que meenderezo, lo veo: una mancha azul-morado en el cuello justo debajo de mi orejaderecha, una constelación de pequeños moretones y capilares rotos. No lo creo. Él me dio un Beso del Diablo. Siempre nos chequeamos por besos en la escuela; teníamos que estar en una líneacon nuestro pelo hacia atrás mientras la Señora Brinn examinaba nuestros pechos,cuellos, clavículas, hombros. Los Besos del Diablo son un signo de actividad ilegal –yun síntoma, también, de la enfermedad echando raíces, esparciéndose a través de tutorrente sanguíneo. El año pasado, cuando Willow Marks fue capturada en el ParqueDeering Oaks, con un chico incurado, la historia fue que ella había estado bajovigilancia durante semanas, después de que su madre había notado un Beso del Diabloen su hombro. Willow fue sacada de la escuela para que se curara en un total de ochomeses antes de su procedimiento programado, y no la he visto desde entonces. Hurgué en el armario del baño, y por suerte logré encontrar un tubo viejo de basede maquillaje y algún corrector amarillento. Me apliqué capas de maquillaje hasta queel beso no fue más que una débil mancha azul en mi piel, y luego arreglé mi pelo en unmoño desordenado anudado a un, lado justo detrás de mi oreja derecha. Voy a tenerque ser muy cuidadosa en los próximos días; estoy luciendo una marca de laenfermedad. La idea es a la vez emocionante y aterradora. Mis padres están abajo, en la cocina. Mi padre está viendo las noticias de lamañana. A pesar de que es domingo, está vestido para el trabajo y comiendo un tazónde cereal, de pie. Mi madre está al teléfono, enrollando el cordón alrededor de su dedo, 20haciendo un ruido ocasional de asentimiento. Sé inmediatamente que ella debe estarhablando con Minnie Phillips. Mi padre ve las noticias, mi madre llama a Minnie para Páginaobtener información. La señora Phillips trabaja en la oficina de registros, y su esposo esun policía ––entre ellos dos, saben todo lo que sucede en Portland.
  21. 21. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Bueno, casi todo. Pienso en las torcidas y oscuras habitaciones de incurados de ayer por la noche –todos ellos tocando, susurrando, respirando el aire uno de otros– y siento una ráfagade orgullo. ‚Buenos días, Hana,‛ mi pap{ dice sin quitar los ojos de la pantalla del televisor. ‚Buenos días.‛ Tengo cuidado de mantener el lado izquierdo de mi cuerpo enángulo hacia él mientras me deslizo en una silla en la mesa de la cocina y agito unpuñado de cereales en mi palma. Donald Seigal, el ministro de información del alcalde, está siendo entrevistado enla televisión. ‚Las historias de una resistencia son muy exageradas,‛ est{ diciendo sinproblemas. ‚Aun así, el alcalde responde a las preocupaciones de la comunidad...nuevas medidas ser{n efectuadas…‛ ‚Increíble.‛ Mi madre ha colgado el teléfono. Ella toma el control remoto y lepone silencio a la televisión. Mi padre hace un ruido de irritación. ‚¿Sabes lo queMinnie me acaba de decir?‛ Peleo contra el deseo de sonreír. Lo sabía. Eso es lo que pasa con la gente una vezque son curadas: Son predecibles. Eso es, supuestamente, uno de los beneficios delprocedimiento. Mi mam{ sigue, sin esperar una respuesta, ‚Hubo otro incidente. Una niña decatorce años, esta vez, y un niño del CPHS. Fueron capturados escabulléndose por lascalles a las tres de la mañana.‛ ‚¿Quién fue?‛ le pregunta mi pap{. Él ha renunciado a las noticias y ahora est{lavando su plato en el fregadero. ‚Una de las chicas Sterling. La m{s joven, Sara.‛ Mi madre observa a mi pap{expectante. Cuando él no reacciona, dice, ‚Recuerdas a Collin Sterling y su esposa.Almorzamos con ellos en el Spitalnys en marzo.‛ Mi padre gruñe. 21 ‚Tan terrible para la fam-‛ Mi madre se detiene bruscamente, volviéndose hacia Páginamí. ‚¿Est{s bien, Hana?‛
  22. 22. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ ‚Yo, yo creo que tragué mal,‛ jadeo. Me pongo de pie y alcanzo un vaso de agua.Mis dedos están temblando. Sarah Sterling. Debe haber sido atrapada regresando de la fiesta, y por unsegundo tengo el peor y más egoísta pensamiento: Gracias a Dios que no fui yo. Tomosorbos largos y lentos de agua, deseando que mi corazón deje de palpitar. Quieropreguntar qué le pasó a Sarah –qué le va a pasar– pero no confío en mí habla. Además,estas historias siempre terminan de la misma manera. ‚Ella va a ser curada, por supuesto,‛ acaba mi madre, como si leyera mi mente. ‚Ella es demasiado joven,‛ dejo escapar. ‚No hay manera de que salga bien‛. Mi madre se vuelve hacia mí con calma. ‚Si tienes la edad suficiente paracontraer la enfermedad, tienes la edad suficiente para ser curado,‛ dice ella. Mi padre se ríe. ‚Pronto estarás ofreciéndote voluntaria para la ALD. ¿Por qué nointervenir en niños, también?‛ ‚¿Por qué no?‛ Mi madre se encoge de hombros. Me pongo de pie, agarrándome contra de la mesa de la cocina mientras unaráfaga de negrura barre a través de mi cabeza, nublando mi visión. Mi padre toma elcontrol remoto y sube el volumen del televisor de nuevo. Ahora es el padre de Fred, elAlcalde Hargrove, cuya imagen está enfocada. ‚Repito, no hay peligro de un tan llamado ‘movimiento de resistencia’ o algunasignificante propagación de la enfermedad,‛ est{ diciendo. Salgo r{pidamente hacia lasala. Mi mamá me dice algo, pero yo estoy muy concentrada en el zumbido de la vozde Hargrove para escuchar lo que ella dice. ‚Ahora, como siempre, declaramos unapolítica de tolerancia cero para las perturbaciones y la disidencia.‛ Subo las escalerasde a dos peldaños y me encierro en mi habitación, deseando más que nunca que micuarto tuviera cerradura. Pero la privacidad genera secretos, y los secretos generan enfermedad. Mis palmas están sudando mientras saco mi teléfono y marco el número deAngélica. Estoy desesperada por hablar con alguien acerca de lo que le ocurrió a SarahSterling –necesito que Angélica me diga que está bien, y que estamos a salvo, y 22también que el sitio clandestino no será desbaratado– pero tendremos que hablar con Páginacuidado, en códigos. Todas nuestras llamadas telefónicas son reguladas y grabadas,periódicamente, por la ciudad.
  23. 23. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ El celular de Angélica va directo al buzón de voz. Marco al número de su casa, elcual suena y suena. Tengo un ramalazo de pánico: Por un segundo, me preocupa deque ella haya sido capturada también. Quizás incluso ahora, ella esté siendo arrastradaa los laboratorios, atada para su procedimiento. Pero no. Ella vive unas cuantas puertas debajo de mí. Si Angélica ha sidoatrapada, habría oído acerca de eso. El impulso está ahí, repentino e irresistible: Necesito ver a Lena. Necesito hablarcon ella, contarle todo, decirle acerca de Fred Hargrove, quien antes ya ha tenido unaasignación de emparejamiento, de la obsesión por desyerbar de la madre de él, deSteve Hilt, del Beso del Diablo, y de Sarah Sterling. Ella me hará sentir mejor. Ella sabráqué debo hacer –qué debo sentir. Esta vez, cuando bajo las escaleras, me aseguro de hacerlo de puntillas; no quierotener que contestar las preguntas de mis padres acerca de a dónde me dirijo. Tomo mibicicleta del garaje, donde la escondí después de llegar a casa la noche anterior. Unagoma elástica púrpura está atada alrededor del mango izquierdo. Lena y yo tenemos lamisma bicicleta, y unos cuantos meses atrás empezamos a usar las gomas elásticas paradiferenciarlas. Después de nuestra pelea saqué la goma elástica y la metí al fondo de micajón de calcetines. Pero las manillas lucían tristes y desnudas, así que tuve queremplazarla. Son pasadas las once, y el aire está lleno de resplandeciente calor húmedo.Incluso las gaviotas pareciera que se movieran más lento; iban a la deriva a través delcielo sin nubes, prácticamente inmóviles, como si estuvieran suspendidas en azullíquido. Una vez que salgo de la calle West End y de su protector cobijamiento derobles antiguos y sombreados, con estrechas calles, el sol es prácticamenteinsoportable, alto e implacable, como si una enorme lupa de vidrio hubiera sidocentrada sobre Portland. Hago un punto de desvío más allá del Gobernador, la antigua estatua que está enmedio de una plaza adoquinada cerca de la Universidad de Portland, a la cual Lenaasistirá en el otoño. Nosotras solíamos correr juntas más allá del Gobernador conregularidad, y teníamos el hábito de levantar el brazo y darle una palmada a su manoextendida. Yo siempre pedía un deseo simultáneamente, y ahora, aunque no medetengo para chocar su mano, estiro el dedo del pie y lo paso por la base de la estatua 23para la buena suerte y paso de largo. Deseo que, pienso, pero no llego más lejos. No sé Páginaexactamente qué desear: estar a salvo o en peligro, que las cosas cambien o que siganigual.
  24. 24. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ El recorrido a la casa de Lena me lleva más tiempo del usual. Un camión debasura se ha averiado en la Congress Street, y la policía está desviando a la gente desdeChestnlle a Cut y alrededor de Cumberland. Para cuando llego a la calle de Lena, estoysudando, y me detengo cuando estoy a pocas cuadras de su casa para beber de unbebedero y secar mi cara. Junto al bebedero hay una parada de autobús con una señalde advertencia de las restricciones del toque de queda –DOMINGO A JUEVES, 9 P.M.;SABADO Y DOMINGO, 9:30 P.M. –y mientras voy a encadenar mi bicicleta noto que elcristal borroso de la zona de espera está empapelado con volantes. Son todos idénticos,y resaltan el emblema de Portland encima de marcadas letras negras. La Seguridad de Uno Es el Deber de Todos Mantén Tus Ojos y Oídos Abiertos Reporta Toda Actividad Sospechosa al Departamento de Salubridad y Seguridad Si Ves Algo, Di Algo **Recompensa de $500 por reportes de actividad ilícita y no autorizada Me quedo de pie por un minuto, leyendo las palabras una y otra vez, como sirepentinamente fuesen a significar algo diferente. La gente siempre ha reportadocomportamiento sospechoso, por supuesto, pero nunca ha venido con una recompensafinanciera. Esto lo hará más difícil, mucho más difícil, para mí, para Steve, para todosnosotros. Quinientos dólares es mucho dinero para la mayoría de la gente en estos días–la cantidad de dinero que la gente no hace en una semana. Una puerta se cierra de golpe y doy un salto, casi tirando mi bicicleta. Noto, porprimera vez, que la calle entera está empapelada con volantes. Están puestos enportones y buzones, pegados a faroles inutilizados y a los botes de basura. Hay movimiento en el porche de Lena. De repente ella aparece, vistiendo unapolera de talla muy grande de la rotisería de su tío. Ella debe ir a trabajar. Hace unapausa, explorando la calle –creo que sus ojos aterrizan en mí, y yo alzo mi mano en un 24vacilante movimiento, pero sus ojos siguen buscando, vagando sobre mi cabeza, yluego barriendo en la otra dirección. Página Estoy a punto de llamarla cuando su prima Grace viene bajando rápido losescalones de cemento del porche. Lena se ríe y la alcanza para frenar a Grace. Lena luce
  25. 25. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’feliz, no preocupada. Soy presa de una repentina duda: Se me ocurre que Lena podríano echarme de menos en absoluto. Tal vez ella no ha estado pensando en mí; tal vezella es perfectamente feliz no hablándome. Después de todo, no es como si ella haya tratado de llamar. Mientras Lena comienza a hacer su camino calle abajo, con Grace bamboleandoal lado de ella, me doy la vuelta rápidamente y vuelvo a montar mi bicicleta. Ahoraestoy desesperada por salir de aquí. No quiero que ella me descubra. El viento selevanta, haciendo crujir todos esos volantes, con la exhortación de seguridad. Losvolantes se elevan y susurran al unísono, como un millar de personas agitandopañuelos blancos, un millar de personas diciendo adiós. 25 Página
  26. 26. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Cuatro Traducido por Sandra y Mekaret Los volantes son solo el comienzo. Me he dado cuenta de que hay másreguladores en las calles de lo habitual, y hay rumores—ni confirmados ni negados porla Sra. Hargrove, quien viene a entregar una bufanda que mi madre dejó—de quepronto habrá una redada. El alcalde Hargrove es insistente—tanto en la televisióncomo cuando una vez más cenamos con su familia, esta vez en su club de golf—en queno hay resurgimiento de la enfermedad ni razón para preocuparse. Pero losreguladores, y las ofertas de recompensas, y los rumores de una posible redada, dicenuna historia diferente. Por días no hay ni siquiera un rumor de otra reunión clandestina. Cada mañaname froto corrector sobre el Beso del Diablo en mi cuello, hasta que finalmente sedispersa y se disuelve, dejándome tanto aliviada como triste. No había visto a SteveHilt en ningún lado—ni en la playa, ni en Back Cove, ni por el Puerto Viejo—yAngélica ha estado distante y reservada, aunque se las arregla para mandarme unanota explicando que sus padres la han estado observando más de cerca desde la noticiade la exposición de Sarah Sterling al deliria. Fred me lleva a jugar golf. Yo no juego, así que en vez de eso le sigo por elrecorrido mientras él lanza en un juego casi perfecto. Es encantador y educado y haceun trabajo semi-decente en pretender estar interesado en lo que tengo que decir. Lagente voltea para vernos mientras pasamos. Todos conocen a Fred. Los varones lesaludan cordialmente, preguntan por su padre, lo felicitan por conseguir pareja,aunque nadie dice ni una sola palabra sobre su primera esposa. Las mujeres me mirancon franqueza y rencor inocultable. Tengo suerte. Me estoy sofocando. 26 Los reguladores llenan las calles. Página Lena todavía no llama.
  27. 27. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Entonces, en una tarde calurosa a finales de Julio, ahí está ella: pasa avanzandorápidamente por delante de mí, sus ojos se enfocan en el pavimento a propósito, ytengo que llamarla tres veces antes de que se diera la vuelta. Se detiene, un poco cuestaarriba, su rostro en blanco—ilegible—y no hace ningún esfuerzo en venir hacia mí.Tengo que correr cuesta arriba hacia ella. ‚¿Entonces qué?‛ digo mientras me acerco, jadeando un poco. ‚¿Ahora solo vas apasar por mi lado?‛ Buscaba que la pregunta saliera como una broma, pero en su lugarsonó como una acusación. Ella frunce el ceño. ‚No te vi,‛ dice. Quiero creerle. Miro hacia otro lado, mordiendo mi labio. Siento que podríaestallar en lágrimas—ahí mismo en el brillante calor del final de la tarde, con la ciudadextendida como un espejismo más allá de Munjoy Hill. Quiero preguntarle en dóndeha estado, y decirle que la extraño, y decirle que necesito su ayuda. Pero en vez de eso lo que sale es: ‚¿Por qué no me devolviste la llamada?‛ Ella dice a la misma vez: ‚Tengo mis emparejamientos.‛ Por un momento me quedo desconcertada. No puedo creer que después de díasde repentino e inexplicado silencio, esto sea lo que ella me diría primero. Me tragotodas las cosas que iba a decirle y cambio mi tono a uno educado y desinteresado. ‚¿Ya aceptaste?‛ digo. ‚¿Llamaste?‛ dice ella. Una vez m{s, ambas hablamos al mismo tiempo. Ella parece genuinamente sorprendida. Por otro lado, Lena siempre ha sidodifícil de leer. La mayoría de sus pensamientos, la mayoría de sus verdaderossentimientos, están enterrados profundamente. ‚Te dejé, como, tres mensajes,‛ digo, mirando su cara de cerca. ‚Nunca recibí ningún mensaje,‛ dice Lena r{pidamente. No sé si est{ diciendo la 27verdad. Lena, después de todo, siempre insistió en que después de la cura no seríamos Páginaamigas—nuestras vidas serían demasiado diferentes; nuestros círculos sociales, muyremotos. Tal vez ha decidido que ya las diferencias entre nosotras son demasiadograndes.
  28. 28. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Retrocedo a la manera en que me miró en la fiesta en la granja Roaring Brook—laforma en que se apartó cuando intenté llegar a ella, con los labios apretados. Derepente siento como si solo estuviera soñando. Estoy soñando con un día demasiadocoloreado, demasiado vívido, mientras las imágenes pasan silenciosamente delante demí—Lena está moviendo su boca, dos hombres están cargando un camión con baldes,una niña pequeña usando un traje de baño demasiado grande está frunciendo el ceñohacia nosotras desde una puerta—y yo también estoy hablando, respondiendo, inclusosonriendo, mientras mis palabras están metidas en el silencio, en la brillante luz blancade un día empapado de sol. Luego estamos caminando. Estoy caminando con ellahacia su casa, excepto que solo estoy siendo empujada por el viento, flotando,patinando sobre el pavimento. Lena habla; yo respondo. Las palabras solo están siendo empujadas por el viento,también—son un lenguaje sin sentido, un parloteo de un sueño. Esta noche iré a otra fiesta en Deering Highlands con Angélica. Steve estará ahí.Una vez más no hay moros en la costa. Lena me mira, con rechazo y aterrada cuando ledigo esto. No importa. Nada de eso importa ya. Estamos yendo en trineo otra vez—a lablancura, a una manta de silencio. Pero yo voy a seguir. Voy a volar, y volar, y escaparme—arriba, arriba, arriba enel ruido estruendoso y el viento, como un pájaro siendo absorbido en el cielo. Nos detenemos en el comienzo de su cuadra, donde me paré justo el otro día,observándola moverse alegremente y despreocupada por la acera con Grace. Losvolantes todavía empapelan las calles, aunque hoy día no hay viento. Cuelganperfectamente, con las esquinas alineadas, el estampado del sello gubernamentalcirculando como un error tipográfico cientos de veces a lo largo de los dos lados de lacalle. La otra prima de Lena, Jenny, está jugando fútbol con algunos niños al final de lacuadra. Yo vacilo. No quiero ser vista. Jenny me conoce, y es lista. Me preguntará porquéya no vengo, me mirará fijamente con sus duros y risueños ojos, y sabrá—sentirá—queLena y yo ya no somos amigas, que Hana Trent se está evaporando, como agua en elsol del mediodía. 28 ‚Sabes dónde encontrarme,‛ est{ diciendo Lena, haciendo gestos con indiferencia Páginahacia la calle. Sabes dónde encontrarme. De esa manera, soy despedida. Y de repente, yano siento como si estuviera soñando, o flotando. Un peso muerto me llena,arrastrándome de regreso a la realidad, de regreso al sol y al olor a basura y a los gritos
  29. 29. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’agudos de los niños jugando fútbol en la calle, y la cara de Lena, serena, neutral, comosi ya hubiera sido curada, como si la una no hubiese significado nada para la otrajamás. El peso se está elevando por mi pecho, y sé que en cualquier segundo, voy aempezar a llorar. ‚Bien entonces. Ya nos veremos,‛ digo r{pidamente, ocultando la ruptura de mivoz con una tos y despidiéndome con la mano. Me volteo y empiezo a caminarrápidamente, mientras el mundo comienza a juntarse en un baño de color, comolíquido siendo girado hacia un desagüe. Bajo mis lentes de sol sobre mi nariz. ‚De acuerdo. Nos vemos,‛ dice Lena. La marea está empujando desde mi pecho hacia mi garganta ahora, llevando conella el impulso de voltear y llamarla, decirle que la extraño. Mi boca está llena del saboragrio que crece con esas viejas y profundas palabras, y puedo sentir los músculos en migarganta flexionándose, intentando presionarlas hacia atrás y hacia abajo. Pero elimpulso se vuelve insoportable, y sin querer hacerlo, me encuentro girando alrededor,llamándola. Ella ya ha llegado a su casa. Se detiene con la mano en la verja. No dice ni unapalabra; solo se queda mirándome en blanco, como si en el tiempo que le ha tomadocaminar veinte pies, ya ha olvidado quién soy. ‚No importa,‛ grito, y esta vez cuando volteo, no dudo ni miro atrás. La nota de Steve llegó esta mañana dentro de un anuncio enrollado en el que seleía Pizza Clandestina— ¡Gran apertura ESTA NOCHE! , el cual había sido metido poruna de las estrechas figuras de nuestra verja. La nota solo contenía tres palabras—Porfavor, anda—e incluía solo sus iniciales, suponiendo el caso de que haya sidodescubierto por mis padres o un regulador, ninguno de nosotros estaría implicado. Enla parte de atrás del anuncio había un mapa toscamente dibujado mostrando solo el 29nombre de una sola calle: Tanglewild Lane, también en Deering Highlands. Página Esta vez, no hay necesidad de salir a escondidas. Mis padres han ido a un eventopara recaudar fondos; la Sociedad de Conservación de Portland va a tener su cena-baile anual. Los padres de Angélica también van a ir. Esto hace las cosas mucho más
  30. 30. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’fáciles. En vez de escabullirme por las calles después del toque de queda, Angélica y yonos encontramos en Highlands temprano. Ella ha traído media botella de vino y algode pan y queso, y está con la cara roja y entusiasmada. Nos sentamos en el porche deuna mansión ahora cerrada y comemos nuestra cena mientras el sol se rompe en olasde rojo y rosado más allá de la línea de los árboles, y finalmente se consumetotalmente. Entonces, a las nueve y media, nos dirigimos hacia Tanglewild. Ninguna de las dos tenemos la dirección exacta, pero no nos toma demasiadotiempo ubicar la casa. Tanglewild es solo una calle de dos cuadras, mayormentearboladas, con algunos tejados puntiagudos elevándose—solo apenas visibles, consiluetas contra el cielo cada vez más morado—indicando casas apartadas detrás de losárboles. La noche está increíblemente tranquila, y es fácil distinguir el retumbar deltambor vibrando bajo el ruido de los grillos. Pasamos por un largo y estrecho camino,con su pavimento lleno de fisuras, en el cual el musgo y el pasto han empezado acolonizar. Angélica suelta su cabello y lo coloca en una cola, luego lo sacude paradejarlo suelto una vez más. Siento un profundo destello de lástima por ella, seguidopor una pizca de miedo. La cura de Angélica está programada para la próxima semana. Mientras nos acercamos a la casa, el ritmo de la batería se vuelve más fuerte,aunque todavía suena apagado; me doy cuenta de que todas las ventanas han sidocerradas con tablas y la puerta está fuertemente cerrada y rodeada con aislantes. Alsegundo en que abrimos la puerta, la música se convierte en un rugido: un estallido ychirrido de guitarra, vibrando a través de las tablas del piso y de las paredes. Por unsegundo me paro, desorientada, pestañeando en la brillante luz de la cocina. La músicaparece llegar a mi cabeza por los dos lados—se aprieta, presiona hacia fuera todos losotros pensamientos. ‚Dije, cierra la puerta.‛ Alguien—una chica con cabello rojo-llama—se lanza pordelante de nosotras prácticamente gritando, y cierra la puerta de un golpe detrás denosotras, manteniendo el sonido adentro. Me lanza una mirada asesina mientrasregresa al otro extremo de la cocina con el chico con quien ha estado hablando, quienes alto y rubio y flaco, todo codos y rótulas. Joven. Catorce como máximo. Su camisadice CONSERVATORIO NAVAL DE PORTLAND. 30 Página Pienso en Sarah Sterling y siento un espasmo de náusea. Cierro mis ojos y meconcentro en la música, sintiéndola subir vibrando del suelo a mis huesos. Mi corazónse ajusta a su ritmo, golpeando fuerte y rápido en mi pecho. Hasta hace poco
  31. 31. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’nunca había oído música como esta, sola las majestuosas y moderadas canciones quepasaban constantemente por Radio One. Esta es una de mis cosas favoritas de laclandestinidad: el choque de los platillos, los chirridos de los riff de la guitarra, músicaque se mueve a la sangre y te hace sentir caliente, salvaje y viva. ‚Hay que bajar,‛ dice Angélica. ‚Quiero estar m{s cerca de la música.‛ Est{escudriñando a la muchedumbre, obviamente buscando a alguien. Me pregunto si es elmismo alguien con quien se fue en la última fiesta. Es increíble que a pesar de todas lascosas que hemos compartido este verano, todavía haya tanto sobre lo que no hablamosy no podemos hablar. Pienso en Lena y en nuestra tensa conversación en la calle. El dolor ahorafamiliar agarra mi garganta. Si solo me hubiera escuchado e intentado comprender. Sipudiera ver la belleza de este mundo clandestino, y apreciado lo que significa: lamúsica, el baile, la sensación de las puntas de los dedos y labios, como un momento devuelo luego de una vida de arrastrarse… Aparto el pensamiento de Lena. Las escaleras que conducen al sótano son de concreto tosco. Excepto por unoscuantos cirios llenos de cera y colocados directamente en las escaleras, estas estántragadas en la oscuridad. Mientras bajamos, la música crece en un rugido y el aire sehace húmedo y bochornoso con vibración, como si el sonido estuviera ganando unaforma física, un cuerpo invisible latiendo, respirando, sudando. El sótano está sin terminar. Parece como si hubiera sido hecho directamente de latierra. Está tan oscuro que solo puedo distinguir paredes de piedra tosca y un techo depiedra con manchas de moho. No sé cómo la banda puede ver lo que están tocando. Tal vez esa es la razón por la que hay notas chirriantes y a toda velocidad, queparecen estar peleándose la una contra la otra por el dominio—melodías compitiendoy chocando y arañándose en los registros más altos. El sótano es vasto y parecido a una cueva. Un cuarto central, en donde la bandaestá tocando, se ramifica en otros espacios más pequeños, cada uno más oscuro que elúltimo. Un cuarto está casi bloqueado con montones de muebles rotos; otro estádominado por un sofá hundido y colchones muy sucios. En uno de ellos, una pareja 31está echada, retorciéndose el uno contra el otro. En la oscuridad, lucen como dosgruesas culebras entrelazadas, y yo retrocedo rápidamente. El siguiente cuarto está Páginaentrecruzado con líneas de ropa sucia; de ellas, docenas de sujetadores y pares de ropainterior de algodón—ropa interior de chicas—están colgando. Por un segundo, piensoque han debido de ser dejadas por la familia que vivió ahí, pero mientras un grupo de
  32. 32. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’chicos me empujan bruscamente para pasar, riéndose fuertemente, se me ocurre almismo tiempo que estas deben ser trofeos, recuerdos, de cosas que han pasado en estesótano. Sexo. Una palabra que es difícil incluso pensar. Me siento mareada y caliente desde ya. Me volteo y veo que Angélica se hafundido una vez más en la oscuridad. La música está pasando tan ferozmente por micabeza que estoy preocupada de que se separe. Empiezo a moverme al cuarto central,pensando que iré arriba, cuando veo a Steve parado en la esquina, con los ojos mediocerrados y el rostro iluminado de color rojo por un pequeño cúmulo de luces enminiatura que están enrolladas en el suelo y conectadas, de alguna manera, a unacorriente—probablemente la mismo que está propulsando los amplificadores en elcuarto central. Mientras empiezo a ir hacia él, me ve. Por un segundo, en su cara no se registraningún cambio de expresión. Luego me acerco al círculo limitado de tenue luz, y élsonríe. Dice algo, pero su cara es tragada por un sonido de crescendo mientras los dosguitarristas golpean furiosamente en sus instrumentos. Ambos avanzamos simultáneamente, cerrando los últimos pasos entre nosotros.Él curva su brazo alrededor de mi cintura, y sus dedos rozan la piel expuesta entre miblusa y la pretina, emocionante y sexy. Voy a apoyar mi cabeza sobre su pecho almismo tiempo que él se inclina para besarme, así que termina plantando sus labios enmi frente. Entonces, mientras levanto mi cabeza y él se encorva para intentar de nuevo,golpeo mi cabeza contra su nariz. Él retrocede, haciendo un gesto de dolor, llevandouna mano hacia su cara. ‚Oh, Dios mío. Lo siento mucho.‛ La música es tan fuerte, que ni siquiera puedoescuchar mi propia disculpa. Mi cara está colorada. Pero cuando él quita la mano de sunariz, está sonriendo. Esta vez, él se inclina lentamente, con un cuidado exagerado,haciendo una broma de ello - él me besa con cautela, desliza su lengua suavementeentre mis labios. Puedo sentir la música vibrando en los pocos centímetros entrenuestros pechos, batiendo mi corazón en un frenesí. Mi cuerpo está tan lleno de calor,que me preocupa que se vuelva líquido –me derretiré; me colapsaré en él. Sus manos masajean mi cintura y luego pasan a mi espalda, apretándome más 32cerca. Siento la punzada de la hebilla de su cinturón contra mi estómago, e inhalo con Páginafuerza. Él muerde suavemente mi labio –no estoy segura de si se trata de un accidente.No puedo pensar, no puedo respirar. Hace demasiado calor, demasiado ruido, estamosmuy cerca. Trato de alejarme, pero él es demasiado fuerte. Sus brazos se tensan a mi
  33. 33. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’alrededor, me mantiene presionada a su cuerpo y sus manos se deslizan por miespalda otra vez, sobre los bolsillos de mis pantalones cortos, encuentran mis piernasdesnudas. Sus dedos recorren el interior de mis muslos y mi mente parpadea hacia esahabitación de casi llena de ropa interior, todas colgando lánguidamente en laoscuridad, como globos desinflados, como los restos de la mañana siguiente de unafiesta de cumpleaños. ‚Espera.‛ Pongo las dos manos sobre su pecho y lo empujo con fuerza deinmediato. Él tiene la cara roja y sudada. Sus flequillos están aplastados contra sufrente. ‚Espera,‛ le digo otra vez. ‚Necesito hablar contigo.‛ No estoy segura de si él me escucha. El ritmo de la música aún está vibrando pordebajo de mis costillas, y mis palabras son sólo otra vibración patinando a su lado. Éldice algo –una vez más, indescifrable– y tengo que inclinarme hacia delante paraescucharle mejor. ‚¡Dije, que quiero bailar!‛ Grita. Sus labios chocan contra mi oído, y siento elsuave mordisco de sus dientes de nuevo. Yo salto y me alejo rápidamente, luego mesiento culpable. Asiento y sonrío para demostrarle que está bien, podemos bailar. Bailar, también, es nuevo para mí. A los incurados no se les permite bailar enparejas, a pesar de que Lena y yo solíamos practicar a veces la una con la otra,imitando el estilo majestuoso que habíamos visto bailar a las parejas casadas y curadasen eventos oficiales: paso a paso de manera uniforme a tiempo con la música,manteniendo por lo menos un brazo de distancia entre sus pechos, rígido y estricto.Uno, dos y tres; uno, dos y tres; Lena bramaba, mientras yo casi me ahogaba por reírmetan fuerte, y ella me empujaba con la rodilla para mantenerme en la pista, y asumía lavoz de nuestro director, McIntosh, diciéndome que yo era una vergüenza, una absolutavergüenza. El tipo de baile que he conocido es todo sobre reglas: patrones, dominio, ymaniobras complicadas. Pero mientras Steve me acerca a la banda, todo lo que puedover es una masa frenética de gente hirviendo y retorciéndose, al igual que unaserpiente de mar de muchas cabezas, moviéndose, agitando los brazos, golpeando lospies, saltando. No hay reglas, sólo energía –tanta energía, que podrías utilizarla;apuesto a que podría dar energía a Portland durante una década. Es más que una ola.Se trata de una marea, un océano de cuerpos. 33 Página Me dejo atrapar por ella. Me olvidé de Lena, de Fred Hargrove, y de los volantespegados por todas partes de Portland. Dejo que la música entre a través de mis dientes,se escurra por mi pelo y golpetee a través de mis ojos. La saboreo, sabe a polvo y sudor.
  34. 34. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’Estoy gritando sin querer. Hay manos sobre mi cuerpo –¿las de Steve?– agarrándome,pulsando el ritmo en mi piel, recorriendo lugares que nadie ha tocado –y cada toque escomo otro pulso de oscuridad, venciendo la suavidad en mi cerebro, golpeandopensamientos racionales en una niebla densa. ¿Es esto libertad? ¿Es felicidad? No lo sé. Ya no me importa. Esto es diferente –esestar vivo. El tiempo se convierte en un tartamudeo –el espacio entre los toques detambores, divididos en fragmentos, y también infinitamente largos, tanto como lasaltas notas de la guitarra que se funden una con otra, tan completa como la masaoscura de cuerpos a mi alrededor. Siento como si el aire en el piso de abajo se hayavuelto líquido, a sudor, olor y sonido, y me he vuelto parte de ello. Soy una ola: estoydentro de todo. Soy energía y ruido y un latido de corazón yendo bum, bum, bum,haciéndose eco delos tambores. Y aunque Steve está a mi lado, y luego detrás de mí,atrayéndome hacia él, besando mi cuello y explorando mi estómago con sus dedos, casino puedo sentirlo. Y por un momento –por una fracción de segundo– todo lo demás desaparece,toda la estructura y el orden de mi vida, y una alegría enorme crece en mi pecho. Yo nosoy nadie, y no le debo nada a ninguna persona, y mi vida es mía. Luego, Steve me está alejando de la banda y me lleva a una de las habitacionesmás pequeñas que se desvían de esta. El primer cuarto, el cuarto con los colchones y elsofá, está lleno. Mi cuerpo todavía se siente lejanamente unido a mí, torpe, como si yofuera una marioneta sin usar caminando por su cuenta. Tropiezo con una parejabesándose en la oscuridad. La muchacha rápidamente se da la vuelta paraenfrentarme. Angélica. Mis ojos van instintivamente a la persona que ella estaba besando, ypor un segundo el tiempo se congela, entonces, vuelve a correr frenéticamente. Sientoun vaivén en el estómago, como si acabase de ver al mundo girar al revés. Otra chica. Angélica está besando a otra chica. Angélica es una antinatural. La mirada en el rostro de Angélica pasa de irritación a temor y por último a furia. 34 ‚L{rgate de aquí,‛ ella pr{cticamente gruñe. Antes de que pueda decir algo, Páginaantes de que pueda decir que está bien, ella se acerca y me empuja hacia atrás.Tropiezo contra Steve. Él me estabiliza, se inclina para susurrar en mi oído.
  35. 35. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ ‚¿Est{s bien, princesa? ¿Demasiadas bebidas?‛ Obviamente, él no lo ha visto. O tal vez sí –pero no conoce a Angélica, así que nole importará. Tampoco me importa a mí; es la primera vez que pienso en ello, pero laidea está ahí, inmediata y absoluta ––no me importa ni un pequeño ápice. Los químicos van mal. Las neuronas no funcionan apropiadamente, la química del cerebroestá destruida. Eso es lo que nos enseñaron siempre. Todos los problemas que seránborrados por la cura. Pero aquí, en este espacio oscuro y caliente, la cuestión de losquímicos y de las neuronas parece absurda e irrelevante. Es sólo lo que quieres y lo quepasa. Es tan solo agarrarse y sostenerse apretado en la oscuridad. Inmediatamente me arrepiento de lo que debí haberle parecido a Angélica:sorprendida, quizá incluso asqueada. Tengo la tentación de volver atrás y buscarla,pero Steve ya me ha empujado a otra habitación pequeña, está vacía a excepción de lapila colmada de muebles rotos, que con el tiempo se ha roto por los actos devandalismo. Antes de que pueda hablar, él me aprieta contra la pared y comienza abesarme. Puedo sentir el sudor de su pecho, filtrándose a través de su camiseta. Élempieza a levantar mi camisa. ‚Espera.‛ Me las arreglo para alejar mi boca de la suya. Él no responde. Élencuentra mi boca de nuevo y desliza sus manos hacia mi caja torácica. Trato derelajarme, pero todo lo que aparece en mi cabeza es una imagen de los tendederos deropa pesados con sostenes y ropa interior. ‚Espera,‛ le digo otra vez. Esta vez lo esquivo y me las arreglo para ponerespacio entre nosotros. La música está amortiguada aquí, y vamos a ser capaces dehablar. ‚Tengo que preguntarte algo.‛ ‚Cualquier cosa que quieras.‛ Sus ojos todavía est{n en mis labios. Eso me est{distrayendo. Me alejo de él aún más lejos. Mi lengua de repente se siente demasiado grande en mi boca. ‚¿Tú me… yo tegusto?‛ En el último segundo, no me atrevo a preguntarle lo que realmente quierosaber: ¿Tú me amas? ¿Así es como se siente el amor? Él se ríe. ‚Por supuesto que me gustas, Hana.‛ Él extiende su mano para tocar micara, pero me alejo una pulgada. Entonces, tal vez dándose cuenta de que la 35conversación no ser{ r{pida, suspira y se pasa la mano por el pelo. ‚¿De todos modos, Páginade qué se trata esto?‛ ‚Tengo miedo,‛ dejo escapar. Sólo cuando lo digo es que me doy cuenta de cuáncierto es: El miedo me está estrangulando, asfixiándome. No sé lo que es más de
  36. 36. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’aterrador: el hecho de que lo descubrí, que me veré obligada a volver a mi vida normal,o la posibilidad de que no lo haga. ‚Quiero saber lo que va a pasar con nosotros.‛ De repente, Steve se pone muy quieto. ‚¿A qué te refieres?‛, pregunta concautela. Ha habido una breve pausa entre canciones, y ahora la música se pone enmarcha de nuevo en la habitación de al lado, frenética y discordante. ‚Me refiero a cómo nosotros podemos...‛ yo trago. ‚Quiero decir, yo voy a sercurada en el otoño.‛ ‚Correcto.‛ Él est{ mirando hacia mis lados, con desconfianza, como si yoestuviera hablando en otro idioma y él sólo pudiera identificar unas pocas palabras a lavez. ‚Igual que yo.‛ ‚Pero entonces nosotros no...‛ Me desvanezco. Tengo la garganta en un nudo.‚¿No quieres estar conmigo?‛ Le pregunto finalmente. En ese momento, él se suaviza. Da un paso hacia mí otra vez, y antes de quetenga la oportunidad de relajarme, el mete sus manos en mi cabello. ‚Por supuesto quequiero estar contigo,‛ dice, inclin{ndose para susurrar las palabras en mi oído. Él huelea una mezcla de aftershave y sudor. Me toma un esfuerzo enorme el alejarlo. ‚No me refiero a aquí,‛ le digo. ‚Noquiero decir así.‛ Vuelve a suspirar y da unos pasos lejos de mí. Puedo notar que he empezado amolestarlo. ‚¿Cu{l es el problema aquí?‛, pregunta. Su voz algo dura, vagamenteaburrida. ‚¿Por qué no puedes simplemente relajarte?‛ Ahí es cuando me doy cuenta. Es como si mis entrañas hubiesen sido aspiradas ytodo lo que queda es una sólida roca de certeza: Él no me ama. Él no se preocupa pormí. Esto ha sido más que diversión para él: un juego prohibido, como un niño tratandode robar galletas antes de la cena. Tal vez tenía la esperanza de que lo dejara bailar enmi ropa interior. Tal vez él tenía la intención de colocar mi sujetador al lado de losotros, como una señal de su triunfo secreto. Me he estado engañando todo este tiempo. ‚No te molestes.‛ Steve debe sentir que ha hecho el movimiento equivocado. Su 36voz se vuelve suave otra vez, melodiosa. Él se acerca a mí de nuevo. ‚Eres tan bonita.‛ Página ‚No me toques.‛ Yo salto hacia atr{s y golpeo accidentalmente la cabeza contra lapared. Miles de estrellas explotan en mi visión.
  37. 37. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Steve pone una mano sobre mi hombro. ‚Oh, mierda, Hana. ¿Est{s bien?‛ ‚Dije, que no me toques.‛ Lo empujo pasando a su lado, entrando al cuarto de allado, que ahora está tan lleno de gente que apenas puedo abrirme paso hacia lasescaleras. Oigo a Steve llamarme sólo una vez. Después de eso, se da por vencido o suvoz es ahogada por el ondulante mar de sonido. Hace calor; todo el mundo estáempapado de sudor, perdido en las sombras, como si hubieran estado tambaleándoseen aceite. Incluso cuando mi visión se aclara, me siento insegura sobre mis pies. Necesito aire. Necesito salir de aquí. Hay un zumbido en mi cabeza, distinto del latido de lamúsica –un lejano grito agudo acuchillándome. Dejo de moverme. No. El grito es real. Alguien está gritando. Por un segundopienso que debo haberlo imaginado –debe haber sido la música, la cual sigo sonando–,pero luego, de un momento a otro, el grito crece y se convierte en un enorme ola,ahogando el sonido de la banda. ‚¡Corran! ¡Redada! ¡Corran!‛ Estoy congelada, paralizada por el miedo. La música se detiene con un estrépito.Ahora no hay nada más que gritos, y estoy siendo empujada, empujada por la ola depersonas que me rodean. ‚¡Redada! ¡Corran!‛ Afuera. Afuera. Tengo que salir. Alguien me da codazos en la espalda, y apenasme las arreglo para mantenerme derecha. Las escaleras –tengo que llegar a lasescaleras. Puedo verlos desde donde estoy de pie, puedo ver una oleada de gente quelucha y se arrastra hacia arriba. Entonces, de repente hay un gran estallido de madera yun incremento en los gritos. La puerta en la parte superior de las escaleras se ha roto, lagente detrás de ella están cayendo, cayendo sobre la gente que está detrás de ellos,quienes están cayendo, hacia abajo. . . Esto no está sucediendo. No puede ser. Un hombre se recorta enorme en la abertura de la puerta destrozada. Unregulador. Él está sosteniendo una pistola. Desde detrás de él, dos gigantes en forma 37de cohetes se adentran en la multitud, y los agudos gritos se convierten en sonidos de Páginagruñidos y chasquidos. Perros.
  38. 38. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ A medida que los reguladores empiezan a abrirse paso, mi cuerpo se descongela.Me doy la vuelta, lejos de las escaleras, a la espesa masa de gente, todos empujando ycorriendo en diferentes direcciones: con la boca abierta, en pánico. Estoy cercada portodas partes. Para el momento en que logro salir de la sala principal, variosreguladores han logrado bajar las escaleras. Miro hacia atrás y veo que apartan a lamultitud con sus porras. Una voz enorme y amplificada est{ resonando: ‚Esta es una redada. No traten decorrer. No traten de resistirse.‛ Hay un pequeña ventana al nivel del suelo en la habitación con los colchonessucios y el sofá, y la gente está apiñada a su alrededor, gritándose entre sí, buscando atientas un cerrojo o una manera de abrirlo. Un chico se impulsa desde el sofá y chocafuertemente en la ventana con su codo. Ésta se rompe hacia el exterior. Se pone de piesobre el brazo del sofá y se lanza a sí mismo a través de esta. Ahora la gente estáluchando para salir por allí. La gente está empujándose entre sí, arañándose, luchandopor ser el primero. Miro por encima del hombro. Los reguladores se están acercando, sus cabezasflotando por encima del resto de la multitud, como ceñudos marineros empujando através de una tormenta. Nunca lo conseguiré a tiempo. Lucho contra la corriente de cuerpos, que fluye fuerte hacia la ventana, con lapromesa de escapar, y me lanzo a la habitación de al lado. Es donde yo estaba conSteve y le pregunté si me quería hace sólo cinco minutos, aunque parecía como unsueño de hace mucho tiempo atrás. No hay ventanas aquí, ni puertas o salidas. Ocultarme. Es la única cosa que puedo hacer. Ocultarme y tener la esperanza deque haya demasiadas personas para rastrearlas una por una. Me abro pasorápidamente por el enorme montón de escombros apilados contra una pared, sobresillas desvencijadas, mesas y viejas tapicería hecha jirones. ‚¡Por aquí, por aquí!‛ La voz del regulador es lo suficientemente fuerte y está lo suficientemente cerca,para hacerse oír por encima del caos de otros sonidos. Me tropiezo, golpeándome laespinilla contra un pedazo de metal oxidado. El dolor es agudo y se me hacen agua los 38ojos. Fácilmente me introduzco en el espacio entre la pared y la pila de basura, ylentamente ajusto la hoja de metal para que ésta me oculte de la vista de los demás. Página Entonces no hay nada más que hacer sino esperar, escuchar y orar.
  39. 39. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’ Cada minuto es una hora y una agonía. Deseo, más que nada, poder poner mismanos sobre mis oídos y tararear, ahogando la terrible banda sonora que está girandoalrededor de mí: los gritos, el ruido de las porras, los perros gruñendo y ladrando. Y lagente implorando, también, implorando a medida que son transportados esposados:Por favor, usted no entiende, por favor, déjeme ir, esto fue un error, no era mi intención. . . Unay otra vez, una terrorífica canción estancada repitiéndose una y otra vez. De repente pienso en Lena, situada en un lugar seguro de su cama, y mi gargantase aprieta y sé que voy a llorar. He sido tan estúpida. Ella tenía razón en todo. Esto noes un juego. Tampoco valía la pena –las noches de calor, sudor, dejar que Steve mebesara, bailar– todo ha ascendido a nada. Sin sentido. Lo único que importa son los perros, los reguladores y las armas. Esa es laverdad. Agacharme, ocultarme, el dolor en mi cuello, en la espalda y hombros. Esa esla realidad. Cierro los ojos, apretándolos con fuerza. Lo siento, Lena. Tenías razón. Me laimagino revolviéndose en su sueño, sacando un talón de la manta. El pensamiento meda un poco de consuelo. Por lo menos está segura, lejos de aquí. Horas: el tiempo es elástico, abriéndose como una boca, apretándome por unalarga, estrecha y oscura garganta. Aunque el sótano debe estar a noventa grados, nopuedo dejar de temblar. A medida que los sonidos de la incursión se empiezan a callar,finalmente, me preocupa que el castañeteo de mis dientes me delate. No tengo ni ideade qué hora es o cuánto tiempo he estado agazapada contra la pared. Ya no puedosentir el dolor en mi espalda y hombros, mi cuerpo entero se siente ingrávido, fuera demi control. Por fin está silencioso. Me asomo con cuidado fuera de mi escondite, sinatreverme a respirar. Pero no hay movimiento en ninguna parte. Los reguladores handesaparecido, y deben haber capturado o perseguido a todos los que estaban aquí. Laoscuridad es impermeable, una manta sofocante. Todavía no quiero arriesgarme hacialas escaleras, pero ahora que soy libre, y estoy en movimiento, la necesidad de salir, deescapar de esta casa, va en aumento al igual que el pánico dentro de mí. Un grito estápresionando mi garganta, y el esfuerzo de tragar hace que me duela. Encuentro el camino hacia la habitación con el sofá. La ventana alta de la pared 39es apenas visible, más allá de ella, el brillo del rocío sobre la hierba brilla ligeramente Páginaante la luz de la luna. Mis brazos están temblando. Apenas puedo controlarme a mímisma mientras me desplazo hacia el alfeizar, me deslizo hacia afuera con mi cara en la
  40. 40. HANA – LAUREN OLIVER BLOG ‘DARK PATIENCE’tierra, aspirando el olor de la vegetación, todavía luchando contra las ganas de gritar, osollozar. Y entonces, finalmente, estoy fuera. El cielo brilla con estrellas de bordes afilados,grandes e indiferentes. La luna está alta y redonda, iluminando los árboles de plata. Hay cuerpos yaciendo en la hierba. Corro. 40 Página

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