Planoguiamontana

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PATRONATO DE DESARROLLO DE LA MONTAÑA PALENTINA
La Montaña Palentina es una comarca natural que se localiza en el extremo septentrional de la provincia de Palencia. La comarca forma parte de la vertiente meridional de la Montaña Cantábrica, lindando con las comarcas de Riaño, Liébana y Campoo, con las que limita al norte; y de la planicie que da lugar a la Meseta Castellana en el extremo sur. Al este linda con La Lora Burgalesa, y al oeste con la Montaña Leonesa en su segmento de Cistierna.
El territorio que denominamos Montaña Palentina está integrado por 19 términos municipales. La población total asentada en la comarca es de 25.178 habitantes según el padrón del año 2006, población que representa el 15,18% de la población provincial. La superficie comarcal es de 1.706,07 Km², el 21,90% del territorio provincial y el 1,87% de la superficie de Castilla y León. La densidad media de población es de 14,76 hab/km², cifra que aún estando por debajo de la media provincial y regional, se enmascara con desviaciones como la del municipio de Guardo. La verdadera despoblación de la mayor parte del territorio comarcal, con densidades que no superan siquiera los 10 hab/km², circunscribiéndose las cifras más alarmantes al municipio de Triollo (1,12 hab/km²), La Pernía (2,52 hab/km²), o Berzosilla (2,91 hab/km²).

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  1. 1. Diputación de Palencia Cristina García Cisnal Beatriz Román Ortega Ambigés. Gestión, educación y estudios ambientales, S.L. Ambigés, S.L. Rosa Martín Barrientos Jorge Consuegra Herrero Ambigés, S.L. Carlos del Canto Pérez. Pág. 51, 52, 75 y 76 dcha. Diputación de Palencia. Pág. 72 izq, 140 sup y 173 izq. Erico González Ruiz. Pág. 36 y 58 izq. Rosa Martín Barrientos Desiderio Guerra Rebollo Jorge Consuegra Herrero Gráficas Varona, S.A. S. 505-2005 84-8173-111-0 Diputación de Palencia Ambigés, S.L. Autores Autores Idea Dirección Realización y coordinación Contenidos Ilustraciones Fotografías Diseño y maquetación Impresión Depósito Legal I.S.B.N. © de la edición © de los contenidos © de ilustraciones © de las fotografías Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia 3 Con la edición de la Guía Didáctica de Educación Ambiental en la Montaña y la Valdivia, la Diputación de Palencia culmina su iniciativa de publicar estas herra- mientas sobre los recursos ambientales de las diversas zonas de la provincia. Esta guía que tienes en tus manos se suma a las tres aparecidas con anterioridad, dedica- das a otras tantas comarcas naturales: Tierra de Campos, Cerrato, Vega- Valdavia y Boedo-Ojeda. El propósito que la Diputación de Palencia, a través del departamento de Medio Ambiente, persigue con estas publicaciones es común a todas ellas: ofrecer un com- pendio de los recursos ambientales de cada zona, así como una serie de propuestas didácticas y educativas, contenido que trata de ser un instrumento útil en manos de los educadores para ayudarles a trasladar a sus alum- nos, no sólo los conocimientos sobre el medio ambiente de nuestra provincia (valores, singularidades, amenazas, problemas…), sino también la vía par tomar conciencia de la importancia del ecosistema y de la responsabilidad de todos en su conservación. La guía ofrece un completo panorama que va desde los elementos naturales (fauna, vegetación, orografía…) a factores más humanos, como la arquitectura o las activi- dades productivas, a los que se une una serie de itinera- rios y un mapa para facilitar ese mejor conocimiento del medio de cada zona y, en este caso, de la parte septen- trional de la provincia de Palencia. Espero que esta publicación sirva para conocer, amar y proteger más los recursos ambientales de La Montaña y La Valdivia, como las otras guías de la serie editada por la Diputación, gracias también a la colaboración económi- ca de la Junta de Castilla y León, han servido para idén- tico fin en el resto de la provincia. presentación Enrique Martín Presidente de la Diputación de Palencia. Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia P R E S E N T A C I Ó N
  2. 2. montaña-valdivia cómo usar la guía
  3. 3. montaña-valdivia Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia C Ó M O U S A R L A G U Í A 7 En la cabecera aparece el logotipo que lo identifica dentro de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León. Asociado al mismo se encuentra un pequeño plano de situación en el con- texto de la provincia y un esquema para facilitar el acercamiento. Un cuadro recoge los datos técnicos del espacio natural así como las princi- pales características o singularidades del mismo. El texto se acompaña de numerosas fotografías que ilustran los contenidos explicados. LA REN EN LA COMARCA
  4. 4. Cada recurso se encabeza con una imagen asociada al título del mismo y que es representa- tiva de los contenidos que trata. Sobre esta misma imagen se introduce un texto literario evo- cador de algún aspecto de este recurso. Los recursos se identifican con un color diferente a lo largo de la guía. En el pie de página apa- rece una fila con los doce colo- res de los doce recursos. El color que identifica a un recurso aparece en el encabezado del texto así como en las entradas de los títulos. Al mismo tiempo este color ha desaparecido de la secuencia del pie de página. RECURSOS Al pie de algunas páginas aparece la aclara- ción de términos que entendemos puede ayudar a interpretar de forma más correcta el texto. Estos términos pueden ser en algunos casos de carácter técnico y/o palabras utili- zadas en las comarcas naturales del norte de Palencia. Al final de cada recurso aparece un cuadro en tono verde con un esquema de las pro- puestas didácticas que se sugieren para abordar los contenidos del recurso de que se trate. Además de identificar las actividades según las cuatro fases en la que se puede estructurar un programa de educación ambiental, se identifican igualmente con el número de ficha y el título correspondiente. 9Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia C Ó M O U S A R L A G U Í A En el cuadro en tono verde, además del número de orden de la ficha dentro del documento, se aportan datos básicos de cada una de las pro- puestas didácticas que pueden servir como una guía breve para facilitar el trabajo del educador. Siempre en el inicio de cada ficha de actividades y bajo el título de la misma aparecen descritos ade- más de los objetivos que se pretenden, su relación con los contenidos curriculares, diferenciando con- ceptos, procedimiento y actitudes. Algunas de las actividades propuestas cuen- tan con cuadros de sugerencias didácticas que pretenden orientar la labor del educador en el momento de trabajar sobre determina- dos contenidos. Numerosos dibujos salpican las páginas dedicadas a la descripción de las activi- dades con el objeto de hacer más amable el texto o aportar alguna información que en texto resultaría poco esclarecedora. ACTIVIDADES Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia 8
  5. 5. Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia 10 breve recorrido por la comarca Se han seleccionado una serie de Centros de Interés en cada uno de los recorridos para orientar el aprovechamiento de la visita. En la parte inferior aparece un mapa topográfico con el recorrido del itinerario. En el cuadro en tono naranja se incluye una breve ficha descriptiva de los aspectos más relevantes del recorrido (acceso, duración aproxima- da, dificultad, etc.) ITINERARIOS
  6. 6. 13Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia B R E V E R E C O R R I D O P O R L A C O M A R C A montaña-valdivia Intuye el viajero del sur una línea quebrada en el horizonte. No puede aún imaginar lo que esconde. Rocas aparentemente mudas que cuentan, a quién quiera escucharlas, la historia del tiempo.
  7. 7. 15Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia B R E V E R E C O R R I D O P O R L A C O M A R C A14 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-ValdiviaL A C O M A R C A O esas mismas rocas que apiladas, reunidas y trabajadas dan forma a pueblos que son una continuidad del paisaje. Tímidos riachuelos de verano que se envalentonan con el deshielo. Árboles, arbustos y pequeñas plantas que duermen durante las nieves del invierno para saludar con verdes esplendorosos la primavera. Discretos animales, grandes y pequeños, que gustan de la tranquilidad y de observar sin ser vistos.
  8. 8. 16 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia la REN en la comarca Están ahí. Hombres y mujeres austeros, acostumbrados a unas duras condiciones que asumen y disfrutan en sus quehaceres diarios. ¿Es esto la montaña palentina? Puede que para ti sea otra cosa. Un pequeño mundo de paisajes, sensaciones, arquitectura, colores, ... y matices en cada rincón. Descubrirla o reencontrarte con ella es un reto. Acéptalo y empieza ya. Esta guía te puede ser útil.
  9. 9. Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia L A R E N E N L A C O M A R C A Espacios Naturales de Castilla y León Con el fin de garantizar su conservación, la Ley de Espacios Naturales de Castilla y León (Ley 8/1991) establece las pautas para dotar, a algunas de estas áreas, de herramientas de protección que permitan su utilización racional sin que sus valores naturales se vean amenazados. Así se crea el Plan de Espacios Naturales Protegidos de Castilla y León que incluye todos los espacios naturales de la Comunidad que poseen importantes valores naturales y, por tanto, merecedores de una protección especial. La Ley se basa en dos principios: la consolidación de los usos tradiciona- les, que han demostrado su valor conservador a través de los siglos, y la asunción y participación de los habitantes de los Espacios a proteger. Entre los Espacios Naturales Protegidos de Castilla y León encontramos cuatro categorías: los Parques Naturales, las Reservas Naturales, Los Monumentos Naturales y los Paisajes Protegidos, figuras en las que la naturaleza muestra sus múltiples y diferentes caras: Área natural, relativamente poco transformada por la explotación u ocupación humana y que, por la belle- za de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones geomorfológicas, posee unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos mere- cedores de su conservación. Su declaración tiene como finalidad la protección de ecosistemas, comunidades o elementos biológicos que por su rareza, fragilidad, importancia o singularidad merecen una valoración especial. Protege aquellas formaciones geológicas, yacimientos paleontológicos y demás elementos de la gea que reúnan un interés especial por la singularidad o importancia de sus valores científicos, culturales o paisajísticos. Área del medio natural que, por sus valores estéticos y culturales, merece una protección especial. Aquellos Espacios que, cumpliendo algunos de los objetivos y requisitos que se detallan en la Ley de Espacios Naturales, están amparados por alguno de los estatutos de protección que en ella se determinan, componen la Red de Espacios Naturales de Castilla y León (REN), formada por los Espacios Naturales Protegidos y las Zonas Naturales de Interés Especial. Castilla y León es una de las Comunidades Autónomas con mayor número de espacios protegidos bajo las figuras que acabamos de describir. Con cerca de 400.000 Ha. de su territorio protegido lidera la preocu- pación por la conservación y la sostenibilidad. Parque Natural Reserva Natural montaña-valdivia Monumento Natural Paisaje Protegido 19 Es Castilla y León territorio de contrastes donde montaña, llanura y ribera conviven y se complementan, dando forma a una región con un rico patrimonio cultural y natural. Esta extensa Comunidad contiene numerosos espacios naturales que, por sus características singulares y valores naturales (paisajísticos, geomorfológicos, ecológicos...), deben ser preservados del deterioro derivado de actividades económicas y comportamientos humanos desprovistos de sensibilidad medioambiental. Son áreas privilegiadas desde el punto de vista de la naturaleza y máximos exponentes de nuestro patrimonio natural, enclaves únicos, de enorme riqueza y gran belleza que constituyen extraordinarios espectáculos naturales.
  10. 10. 21Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia L A R E N E N L A C O M A R C A20 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia Covalagua Este Espacio Natural forma parte de la uni- dad estructural deno- minada Páramo de La Lora, un sinclinal colgado formado por materiales, principalmente cre- tácicos y en el que el agua, como elemento modelador del relieve, ha disuelto el carbonato cálcico de las calizas creando un karst. En la superficie del páramo son fáciles de distinguir algu- nos de los elementos típicos de esta formación geológica, tales como dolinas, torcas o lapia- ces. También abundan las cavernas y las corrientes de agua que circulan y brotan por su interior. Las filtraciones originan cau- ces subterráneos en el interior del páramo de La Lora que, al alcanzar un nivel impermeable, saltan al exterior en forma de pequeñas cascadas cubiertas de musgo. Y eso es lo que ocu- rre en el paraje que da nombre a este Espacio Natural: el pequeño valle de Covalagua. En la comarca de las Loras, en el noreste de la provincia de Palencia, limitando con las provincias de Cantabria y Burgos. Caracterizado por los grandes sinclinales colgados o loras, que han desarrollado un espectacular paisaje geológico de origen kárstico. Entre sus manifestaciones más relevantes destacan: dolinas, lapiaces, uvalas, simas, cuevas y surgencias. Una de estas últimas, la de Covalagua, da nombre al espacio natural. Espacio Natural. Aparece en la Red de Espacios Naturales de Castilla y León (REN) como futuro espacio protegido bajo la figura de Monumento Natural. Según Orden de 27 de abril de 1992, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, dio inicio al Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Espacio Natural de Covalagua (B.O.C. y L. 5 de mayo 1992). 2.860 Ha Localización Superficie Relieve Figura de protección Medidas de protección existentes Bosque mixto de haya, rebollo y quejigo. Otras especies como el tejo, el acebo, el mostajo, la encina, el endrino, el avellano, la gayuba, el brezo y la aulaga. Vegetación Ciervos, corzos, zorros y jabalíes. Es frecuente la presencia del lobo. Destaca la gran riqueza en aves rapaces: águila real y águila calzada. Fauna Pomar de Valdivia y Revilla de Pomar.Accesos En el norte de la provincia de Palencia se locali- zan tres de los cuatro espacios naturales incluidos en la REN de Castilla y León. Además de La Nava – Campos, pendiente de declaración, encontramos dos monumentos naturales en igual situación que son Covalagua y Las Tuerces. Por último está el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre – Montaña Palentina. Sin embargo, lo importante no es el nombre que reciben todos estos espacios sino lo que encierran: caprichosas formas y profundas gargantas en las Tuerces, parajes singulares en Covalagua, espe- cies protegidas como el oso pardo en Fuentes Carrionas. Toda una amplia diversidad de flora y fauna, así como de formas paisajísticas surgidas al amparo de un largo proceso evolutivo y que todos debemos conocer y respetar. RED DE ESPACIOS NATURALES DE CASTILLA Y LEÓN RREEDD DDEE EESSPPAACCIIOOSS NNAATTUURRAALLEESS DDEE CCAASSTTIILLLLAA YY LLEEÓÓNN Superficie protegida: 251.870 Ha (2% de la superficie de Castilla y León) Parques Nacionales 1 Parques Regionales 2 Parques Naturales 7 Espacios Naturales 16 Reservas Naturales 3 Monumentos Naturales 5 Sitios Paleontológicos 1 Zonas Húmedas 1
  11. 11. 23Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia L A R E N E N L A C O M A R C A22 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia como al quejigar e incluso al melojar que se localiza en la ladera norte del Espacio Natural demostrando la influencia atlántica de esta vertiente. En el resto del Espacio aparecen masas, en la mayor parte de los casos mixtas, de rebollo y quejigo acompañados de peque- ños rodales de pinares de repoblación, consti- tuidos básicamente por el pino silvestre, pino radiata y pino laricio. Junto a estas comunidades boscosas apare- cen matorrales de brezales, escasamente repre- sentados en Covalagua y ubicados siempre en un suelo ácido, gayuba y matorral de legumino- sas pinchudas (Genista occidentalis) amplia- mente distribuida en el territorio ocupando casi toda la franja detrítica que circunda al páramo. Formaciones de tomillar-pradera, brezos y ralos ejemplares de pino sobreviven a duras penas al frío y a los fuertes vientos de las alti- llanuras del páramo como únicos testigos de la vegetación. El hecho de que Covalagua se encuentre en el límite norte de la región mediterránea, en con- tacto con la eurosiberiana, condiciona el reparto de especies entre elementos típicamente euro- peos y elementos mediterráneos. De los grandes mamíferos destaca la pre- sencia del ciervo. Son frecuentes también el zorro y el jabalí. Por el contrario, el lobo visita este paraje de forma esporádica. Como curiosi- dad, señalar que todavía se pueden ver en estos parajes antiguas trampas para lobos como la denominada Pozo de los Lobos, vesti- gio de un sistema ancestral de caza y aún en pie en varios puntos de la zona. Otros mamífe- ros que habitan en la zona son la marta, el gato montés, la gineta, la garduña, la comadreja, el conejo y la liebre. En cuanto a las aves, al igual que en el resto de Lora palentina, destaca la riqueza en rapa- ces en toda la zona: águila real, águila calzada, azor, gavilán, halcón peregrino, cernícalo común, aguilucho pálido, aguilucho cenizo, ratonero, buitre leonado, alimoche, búho real, búho chico, cárabo..., que anidan en las pare- des rocosas o en los bosques de la zona. En el Páramo de la Lora, en las proximida- des del mirador de Valcabado, se levanta el solitario menhir megalítico de Canto Hito, de gran valor arqueológico y testigo de la presen- cia del hombre en la prehistoria. Al oeste de Covalagua, a una altitud de 1.173 m se encuentra el interesante castro de Monte Bernorio, testigo de numerosos avatares históricos. Este importante asentamiento fue escenario, según los historiadores, de la prime- ra gran batalla entre cántabros y romanos, for- taleza visigoda ante los árabes más tarde y con posterioridad fortín de los Condes de Cantabria y Castilla. Fauna Valores Culturales En este paraje se encuentra la espectacular surgencia de la que brotan las aguas del interior del páramo, dando forma a un bello entorno de pequeñas cascadas que se deslizan entre el musgo y la toba calcárea que ha ido depositan- do el río, en forma de peldaños semicirculares. En el interior de la masa caliza del páramo de La Lora se ha desarrollado una red de cue- vas subterráneas, donde las más relevantes son la Cueva del Toro, Covalagua, ejemplo de cavidad freática activa hoy en día, y sobre todo la conocida Cueva de los Franceses. Esta cueva, maravilla natural subterránea que fue descubierta en 1904 por Don José Huidobro, es uno de los mejores ejemplos de cueva kárstica: mantos calcáreos, formaciones estalagmíticas y estalagtíticas, coladas, pozos, columnas…. El nombre de la cueva proviene, según la tradición, de haber sido el último lugar de repo- so de los combatientes que cayeron en un enfrentamiento ocurrido en el páramo durante la Guerra de la Independencia (1808) entre tro- pas napoleónicas y un destacamento de Húsares Cántabros. En la actualidad, la Cueva de los Franceses se encuentra abierta al público, con entrada bien señalizada junto a la pista de acceso al mirador de Valcabado. Las visi- tas del público están gestionadas y reguladas por la Diputación Provincial de Palencia, con un recorrido habilitado de 482 m. Los bordes del Páramo parecen cortados a pico y se constituyen en excelentes miradores hacia el Norte. Desde uno de ellos, el de Valcabado, se divisa una bella panorámica del valle cántabro de Valderredible y de los encla- ves palentinos de Berzosilla, Lastrilla y Cezura. Desde un punto de vista botánico, Covalagua es un singular enclave en el que se mezclan especies arbóreas de carácter atlánti- co y mediterráneo. La vegetación se compone sobre todo de bosque mixto de haya, quejigo, acebo, retama y tejo. En algunos enclaves de microclima fresco y húmedo pervive aún una comunidad de alto valor como es el hayedo, acompañado en oca- siones por la presencia de algún tejo y, en otras por el quejigo con el que configura una masa mixta. Existe en la actualidad una mez- cla de especies perteneciente tanto al hayedo Vegetación
  12. 12. 25Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia L A R E N E N L A C O M A R C A24 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia tan populares como el Perro Sentado, El Hongo, La Tuta o La Peña Mesa. En su borde occidental, el río Pisuerga ha horadado un profundo y espectacular cañón, el cañón de la Horadada, que destaca por su belleza paisajística. El río discurre lento y majestuoso encajonado entre cantiles calizos labrados en la dura roca, creando gigantescas y extraordinarias siluetas. Un conjunto de cavernas de formación kárstica jalona este desfiladero, siendo las más conocidas las que responden a los nombres de Tino, Chopo o Pilatos. En el interior del cañón se encuentra la anti- gua fábrica de harinas de La Horadada, en pro- ceso de recuperación. Desde el alto de las Tuerces, en lo alto de Villaescusa de las Torres, se domina todo el valle de Aguilar. Hacia el norte, el desfiladero del río Pisuerga y la rica vega de Mave hacia el sur. Este paisaje es ideal para perderse en él. Entre las escarpadas paredes de caliza se ocul- tan numerosas grutas, en algunas de las cuales han aparecido diversos restos que acreditan su ocupación humana durante le edad del Bronce. El especial relieve de las rocas permite la prác- tica del boulder, una modalidad de escalada que al desarrollarse a baja altura no necesita del uso de cuerdas. Las Tuerces es también un lugar ideal para disfrutar de la botánica. La vegetación de este espacio natural resulta significativa, tanto por la abundancia y diversidad de especies, como por el valor de alguna de ellas. Adornan el terreno de este misterioso paisaje: encinas, enebros y especies rupícolas* de interés. Además es un paraiso donde abunda una gran variedad de flores silvestres. En la superficie del páramo destaca la for- mación de un denso matorral de aulagas y bre- zos, además de grandes extensiones de tomi- llar – pradera. En las grietas y fisuras de las rocas se localizan pequeñas plantas rupícolas de excepcional interés botánico. Las zonas de umbría de los callejones roco- sos de las Tuerces permiten la aparición de relícticos y valiosos ejemplares arbustivos de hayas, que se mezclan con otras especies como avellanos, majuelos y endrinos. En la planicie crecen abundantes rodales de quejigo y carrascales de encina. La ladera sur está formada por bosques de roble melojo. También existen repoblaciones de coníferas como el pino laricio y el silvestre. Sin embargo, son las pequeñas plantas her- báceas las que confieren a este lugar la catego- ría de paraíso para los botánicos. Entre sus numerosas especies de aparición primaveral figuran las orquídeas, algunas tan bellas como la diminuta flor de abeja, cada día más rarifica- da en su restringida área de distribución geo- gráfica ibérica. En cuanto a fauna lo más destacable es su población de aves rapaces. Este enclave rocoso está caracterizado por la presencia de numero- sas de estas aves sobrevolando la zona. Aquí buscan refugio aves como el buitre común o leo- nado, el águila real y el halcón común o peregri- no, además del cernícalo vulgar y el alimoche. Cerca de las rocas, al amparo de la fronda, ocul- tan sus nidos el ratonero común, el azor y el Vegetación Fauna Singular, curioso, her- moso, mágico, capri- choso…, es el espacio natural de las Tuerces. Peculiar paraje situado al nor- deste de Palencia, en la proxi- midad de la localidad de Villaescusa de las Torres, en la zona de contacto entre los relieves de la Cordillera Cantábrica y la llanura cerea- lista de la cuenca del Duero. Esta pequeña maravilla natural que se extiende a lo largo de 782 Ha presenta un relieve característico: sinclina- les, buzamientos, loras o com- bes. El poder erosivo del agua sobre la roca caliza a lo largo de milenios ha producido un relieve caprichoso, un auténti- co laberinto con grandes blo- ques de piedra, puentes y arcos naturales, setas pétreas gigantes, cerrados callejones y umbrías covachuelas. Todo un fenómeno kárstico que la naturaleza ha modelado, configurando singulares for- mas. Las rocas y enclaves más familiares han sido bautizados por los lugareños con nombres Las Tuerces Nordeste de la provincia de Palencia. Paisaje de caprichosas formas, resultado de activos proce- sos de disolución llevados a cabo por fenómenos de origen kárstico. Espacio Natural que figura en la Red de Espacios Naturales de Castilla y león (REN) como futuro espacio protegido bajo la categoría de Monumento Natural. Según Orden de 27 de abril de 1992, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, de iniciación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Espacio Natural de Las Tuerces (B.O.C. y L. 5 de mayo 1992). 782 Ha. Localización Superficie Relieve Figura de protección Medidas de protección existentes Aulagas y brezos tapizan el páramo junto con rodales de quejigo y encina; también avellanos, enebros,... y especies rupícolas de interés. Vegetación Destaca su población de aves rapaces. La trucha de río común sobresale entre la fauna ictícola. Comadreja, gardu- ña, gineta, conejo y liebre se encuentran entre los mamífe- ros más comunes. Fauna Mave, Villaescusa de las Torres, Villallano, Gama.Accesos *Rupícolas: especies vegetales adaptadas a vivir en las rocas.
  13. 13. 27Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia L A R E N E N L A C O M A R C A26 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia En el confín más remoto e inaccesible de la provincia de Palencia se levanta una espectacular, y casi desco- nocida, cadena montañosa. El Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre - Montaña Palentina es un extenso territorio situado en la franja septentrional de esta provincia, limitando al norte con Cantabria y al oeste con León. La zona se caracteriza por ser tectónicamente muy com- pleja, con abundantes pliegues y fallas y una gran diversidad de litologías. Sus picos y crestas, modela- dos en las duras y apretadas calizas de montaña, sobrepasan los 2.500 metros de altura y con- forman un singular relieve a base de fantásticas agujas, Norte de la provincia de Palencia, limitando con León y Cantabria Complejo montañoso que cuenta con numerosos restos de actividad glaciar del Cuaternario: circos, morrenas y lagunas alpinas. Destaca también el complejo entramado kárstico que se oculta bajo la superficie rocosa, en el que abundan las simas, las cuevas y las corrientes de agua subterráneas. Figura en la REN de Castilla y León como Parque Natural, crea- do el 27 de junio de 2000. Parte del territorio fue declarado Reserva Nacional de Caza de Fuentes Carrionas, mediante la Ley 37/1966. Decreto 140/1998, de 16 de julio, por el que se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre- Montaña Palentina. Ley 4/2000, de 27 de junio, de Declaración del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina. 78.360 Ha. Localización Superficie Relieve Figura de protección Medidas de protección existentes Destaca la presencia de una de las masas de sabinas más sep- tentrionales de Europa junto endemismos como la Artemisia cantábrica y el Echium cantabricum. Hayas, rebollos, encinas, sabinas, abedules…, junto con forma- ciones arbustivas como las avellanedas, el espino albar, endri- nos, cuernacabras, acebos, tejos, mostajos, piornos, genistas o brezos. Vegetación La abundancia y diversidad faunística caracteriza a este Espacio situado a caballo entre la región atlántica y la mediterránea. Destaca el oso pardo, auténtica reliquia faunística de este espa- cio. Comparte hábitat con mamíferos como el rebeco, el ciervo, el corzo, el lobo, la marta, el jabalí o el tejón. En cuanto a las aves destacan la perdiz pardilla, el águila real, el pito negro, el cada vez más escaso urogallo y el buitre leonado. Fauna Velilla del Río Carrión, Aguilar de Campoo, San Cebrián de Muda, Cervera de Pisuerga, Triollo, Polentinos, Brañosera, La Pernía, Castrejón de la Peña y Dehesa de Montejo. Accesos Fuentes Carrionas y Fuente Cobre- Montaña Palentina gavilán, mientras que en los páramos lo hacen los aguiluchos pálido y cenizo. La trucha de río destaca entre la fauna ictí- cola y se han catalogado hasta 13 especies de reptiles, como la lagartija ibérica, el eslizón tri- dáctilo, la culebra de collar y la culebra lisa europea. Los mamíferos que merodean por el entorno pétreo de las Tuerces son el zorro, el gato mon- tés, el conejo, la liebre y pequeños mustélidos como la marta, la comadreja y la garduña. Las zonas bañadas por el agua cuentan todavía con la presencia de nutria. Zona de gran valor arqueológico. Entre las escarpadas paredes de caliza de este paraje natural se ocultan numerosas grutas, en algu- nas de las cuales han aparecido diversos res- tos que permiten constatar la presencia del hombre desde el Paleolítico Medio; también existen rastros de la Edad del Bronce y de la época de la dominación romana. El yacimiento de Monte Cildá constituyó al parecer un impor- tante asentamiento cántabro y romano. La arquitectura tradicional y popular se deja ver en los pueblos de las inmediaciones y sobre todo en Aguilar de Campoo, que cuenta con valiosas edificaciones como el Monasterio de Santa María la Real, iglesias, ermitas, castillo, etc. Toda una joya es la iglesia del antiguo Convento de Santa María de Mave. Románica de porte, es de las pocas de la comarca que tiene tres naves con tres ábsides y preciosa escultura en capiteles. No menos bella es su portada de arquivoltas talladas. Adosado a ella se encuentra el que fuera convento del S XVIII convertido hoy día en hotel y restaurante. Además hay todo un mundo de pequeñas iglesias marcadas por la impronta románica como la de Becerril de Carpio, Santa María y San Pedro, barrios de casonas solariegas y Gama estupenda por su portada y capiteles. Destaca la iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga, toda una delicia. Asentado en un montículo de arenisca, resguardado del norte y en la margen derecha del río Pisuerga, se encuentra este conjunto de ermita-peña, origi- nal y bello. Formado por la ermita propiamente dicha, dos lauras próximas, una de ellas actual- mente bloqueada con una puerta, sobre la que se asienta la torre en piedra de sillería (S XVII) y una necrópolis de tumbas excavadas alrede- dor de la ermita. La ermita de Olleros es un conjunto de gran belleza por su rústico primitivismo y su acoge- dor ambiente eremítico, tanto en su interior como en su entorno, lo que la convierte en la “basílica del eremitismo rupestre”. Resulta un excelente ejemplo de ermita rupestre en la pro- vincia de Palencia y constituye junto con otras ermitas el núcleo eremítico del alto Pisuerga. Entre estas otras podemos citar La Rebolleda, Ermita de San Pelayo, Porquera de los Infantes, San Martín y Ermita Peña. Todas ellas se encuentran ubicadas en zonas alejadas, valles cerrados y microclimas, buscando un ocultamiento intencionado, inten- tando pasar desapercibidas dentro del ambien- te natural que los rodea, dentro de los vallejos apacibles de gran belleza natural. Valores Culturales
  14. 14. 29Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia L A R E N E N L A C O M A R C A28 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia Destacar también la abundancia de embal- ses: Ruesga, La Requejada, Camporredondo y Compuerto, donde se da la práctica de depor- tes náuticos. Uno de los aspectos más significativos de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre (Montaña Palentina) es la presencia de una de las masas de sabinas más septentrionales de Europa, el sabinar de Peña Lampa. Las variaciones climáticas que existen entre unas zonas y otras del espacio protegido condi- cionan en gran manera la diversidad vegetal del Parque. Las laderas de umbría aparecen colo- nizadas por bosques de tipo atlántico de hayas y robles, que albergan en su interior pequeñas formaciones de avellanos, abedules y acebos. Buenos ejemplos de estos bosques son el hayedo de Carracedo, el robledal de Castillería, Monte Aguilar y Monte Mayor en Brañosera. Por lo que respecta a la cubierta arbórea apa- recen, además, rebollos, encinas, serbales, mostajos, tilos, olmos de montaña y formaciones arbustivas como las avellanedas, el espino albar, endrinos, cuernicabras, acebos, tejos o mostajos. Piornos, genistas o brezos conforman los matorrales. En primavera las laderas del Parque se cubren con las bellas tonalidades de estos brezos floridos, siendo especialmente abundantes en la alineación montañosa conoci- da como Sierra del Brezo. El pinar de Velilla del Río Carrión es un pinar natural de pino silvestre que se diferencia clara- mente de las masas de repoblación. En cuanto a las formaciones herbáceas adquieren importancia singular los pastizales y cervunales junto a las comunidades de roque- dos, gleras y turberas. Fuentes Carrionas es refugio de una especie emblemática y en peligro de extinción: el oso pardo, que constituye la auténtica reliquia fau- nística del macizo. Su exigua población marca el límite oriental de distribución de la especie en la Cordillera Cantábrica. Su lista de mamíferos está compuesta por especies de gran interés como el lobo, la nutria, o el gato montés, además de zorros, corzos, ciervos, rebecos, jabalíes, armiños, ginetas, garduñas, martas o tejones. En otro tiempo, este tipo de bosques mejor conservados fueron el habitat natural del uroga- llo. Hoy vuelan por estos parajes, la perdiz roja y perdiz pardilla, además de rapaces como el águi- la real y culebrera, buitre leonado, ratonero común, cernícalo común, azor, gavilán, búho real y chico, cárabo, lechuza campestre, etc. Resulta notoria la presencia de aves típica- mente septentrionales como el pito negro, el pico menor, la chova piquigualda, el alcaudón dorsirrojo, el escribano cerillo, la tarabilla norte- ña, el carbonero palustre y el mirlo capiblanco. La lagartija de Bocage, la víbora de Seoane y un considerable grupo de especies herpetológi- cas realzan el valor faunístico de este espacio. Vegetación Fauna impresionantes precipicios, altivos cantiles y pro- fundos valles. Las cumbres más elevadas de Fuentes Carrionas son el pico Espigüete, Peña Prieta, el Pico Murcia y el Curavacas, que con sus 2.520 metros se erige como techo del maci- zo montañoso. A los pies de estos picos se encuentran cir- cos y lagos de origen glaciar. Durante el Cuaternario, el glaciarismo fue muy importante como así lo atestiguan circos, valles, morrenas y lagunas constituyendo un conjunto típica- mente alpino. Entre las lagunas de origen gla- ciar destacan la de Fuentes Carrionas, Pozo Curavacas, Pozo Oscuro y Pozo de las Lomas. Las calizas de la Montaña Palentina, surca- das por una densa red de diaclasas, han permi- tido un importante modelado kárstico, sobre todo tipo hipógeo, resultando numerosas simas y cavidades subterráneas como la Sima del Espigüete, la Sima del Anillo, la Cueva del Cobre, o las Cuevas de Tremaya. El Parque presenta fuertes contrastes, empinadas laderas de rala vegetación frente a profundos valles circundantes, tapizados por una importante y densa población vegetal. Dos importantes ríos tienen sus fuentes en estas montañas, el río Carrión y el río Pisuerga. El primero de ellos nace en el corazón más escarpado de la montaña, en la laguna de Fuentes Carrionas, que da nombre a toda la comarca. En su valle contrastan las fuertes pen- dientes de escasa cobertura vegetal y predomi- nio de la roca con los valles de amplia cobertura arbustiva y de variado colorido estacional. El Pisuerga brota en una zona de más sua- vidad paisajística. En la cúpula de la Cueva o Fuente del Cobre el río asoma su caudal por primera vez, tras un recorrido subterráneo de varios kilómetros en el que se nutre de los sumideros que jalonan el circo glaciar. En esta cuenca predominan los bosques caducifolios de haya y roble, que se asientan sobre un relie- ve menos acentuado. Un enclave muy significativo de este entorno es el Valle de la Pernía, enmarcado por la Sierra de Peña Labra al este y por la Horca de Lores y las Sierras Albas al oeste. En la parte superior del valle se encuentra el puerto de Piedrasluengas, paso natural hacia el valle cán- tabro de Liébana.
  15. 15. 30 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia En los años sesenta del pasado siglo XX, parte del territorio afectado fue declarado Reserva Nacional de Caza de Fuentes Carrionas, mediante la Ley 37/1966. Con una superficie de 49.671 ha, la Reserva ofrece el hábitat idóneo para la mayoría de las especies declaradas cinegéticas de caza mayor en Castilla y León: corzo, jabalí, venado, rebe- co y lobo. La importancia de este territorio como espacio cinegético viene avalada por los espléndidos trofeos que se obtienen cada tem- porada de caza. Actualmente en la Reserva Regional de Fuentes Carrionas, siguiendo la pauta general de todas las Reservas de la Cordillera Cantábrica, es prioritario el Plan de Caza Selectiva y la confección de Planes Anuales de Caza con trofeos no medallables, con el objeti- vo final de controlar la densidad de la pobla- ción así como contribuir a equilibrar la ratio entre sexos y la estructura de la población de venado. Destaca la berrea en Fuentes Carrionas. Por todos los rincones resuena la llamada de los grandes venados, proclamando sus domi- nios e intentando reunir el mayor número de ciervas en la época de apareamiento. En la zona del norte de Palencia se concen- tra uno de los mayores y más notables conjun- tos de arte románico de todo el mundo. Una de las iglesias más significativas es la de San Salvador de Cantamuda, antigua cole- giata del siglo XII situada en la parte alta del valle de La Pernía. Otro importante hito del arte románico es la Iglesia de Moarves de Ojeda, al sur de Cervera de Pisuerga, en la que destaca su fachada principal, cuya portada, de seis arquivoltas, es una buena muestra del arte románico el siglo XII. Cervera del Pisuerga, capital del noroeste de la montaña palentina, fue durante siglos baluarte del antiguo condado de La Pernía. En los alrededores de su Plaza Mayor pueden apreciarse tanto el encanto de la arquitectura popular montañesa, como una nutrida colec- ción de columnas, pies derechos y capiteles con tallas y bajorrelieves que nos trasladan a su origen medieval. Entre sus atractivos monumentales sobresa- le especialmente la iglesia parroquial de Santa María del Castillo, en cuyo interior destacan un magnífico retablo hispano-flamenco y la obra del pintor Juan de Flandes “La Adoración de los Reyes”. Valores CulturalesActividad Cinegética para conocer: recursos
  16. 16. 33 Iniciamos esta guía de recursos para la educación ambiental con un concepto integrador de los contenidos que iremos exponiendo a lo largo de sus páginas. En el paisaje confluyen todos y cada uno de los recursos que se irán desgranando en sus aspectos fundamentales. Una buena lectura del paisaje va a depender, en gran medida, de un buen conocimiento del relieve, de la agricultura, de la fauna, de las tradiciones, …, y en definitiva de la Montaña y la Valdivia. El escenario que encontramos en un territorio concreto responde a numerosos elementos diferen- tes que le imprimen carácter. Si hiciéramos un símil con el teatro podríamos hablar de un escenario (marco geológico), un decorado (vegetación, ríos, arroyos, caminos, senderos, caseríos, etc ), unos actores (fauna y fundamentalmente el hombre) y una ambientación del mismo (olores y fragancias, sonidos...). A este escenario completo se le conoce habitualmente como paisaje y lo forman cada uno de los componentes de la escena que son perceptibles por el hombre. La composición de estos elementos, su ordenación, sus contrastes e incluso sus movimientos nos permiten valorar las cualidades físicas y estéticas del paisaje y diferenciar unos de otros. Sin embargo, a pesar de los datos objetivos que un paisaje nos proporciona, existe un factor per- sonal que hace de la percepción del paisaje una experiencia individual y única. Dos personas enfren- tadas al mismo paisaje y, lógicamente recibiendo los mismos estímulos, probablemente tendrán per- cepciones diferentes en función de su experiencia vital. Es fácil de entender pues quien más quién menos guarda en su memoria un atardecer nebuloso entre montañas que tan sólo unas horas antes ofrecía un aspecto totalmente distinto. En términos generales el paisaje del área de trabajo viene definido por su carácter montañoso y se puede considerar un territorio de crestas y valles recubiertos de vegetación con cursos fluviales que serpentean por ellos. Esta apreciación es tan obvia como imprecisa. Tanto desde un punto de vista geológico como biológico, estas comarcas se sitúan en un área de transición lo que les confiere una gran complejidad y diversidad. En el primer aspecto se trata de una montaña de montañas. En la zona central, que podríamos ubi- car en Cervera de Pisuerga, tienen su confluencia el macizo Asturiano y el sector oriental de la Cordillera Cantábrica. Y en la zona más oriental entran los páramos de las Loras que tienen su pre- sencia fundamental en la vecina provincia de Burgos. En el aspecto biológico se encuentran en este espacio características de regiones bioclimáticas dife- rentes y, consecuentemente, producen formaciones vegetales mixtas y una variada fauna asociada. El paisaje puede compararse a un conjunto de documentos donde puede leerse la histo- ria de las actividades productivas humanas y también la historia natural de la formación y evolución de los terrenos que lo constituyen. FERNANDO GONZÁLEZ BERNÁLDEZ paisaje p a i s a j e montaña-valdivia Estas páginas que siguen presentan los principales recursos de las comarcas de La Montaña y La Valdivia. Reflejan sus aspectos ambientales y culturales más destacables. Si esta guía pretende ser una ayuda para facilitar a los educadores la labor de transmitir a sus alumnos los valores de estas comarcas, este apartado sirve para acercar al docente al conocimiento de los mismos. Se aporta información considerada de interés, de una forma clara y concisa, aunque lógicamente, por las características de este documento, también parcial. Se presentan doce recursos: paisaje, relieve, agua, etc, que en conjunto aportan una visión global del norte de la provincia. La descripción de todos ellos será verdaderamente útil al profesor para orientar su labor de desarrollar una educación integradora desde el punto de vista ambiental en conceptos y actitudes. Desde esta óptica se trata de aportar los datos más relevantes que puedan serle útiles al educador para iniciar una búsqueda de información en aquellos temas que para él, para sus alumnos, y en definitiva para su trabajo, puedan resultarle más interesantes.
  17. 17. 35Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia R E C U R S O S34 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia Se trata de una amplia cornisa que recorre la montaña entre los núcleos de Guardo y el pue- blo de Cantoral. Es muy notable en esta zona la homogeneidad en el paisaje que viene definida tanto por los materiales geológicos como por los usos tradicionales del suelo. Al contrario que en la zona anterior, aquí abundan las calizas de montaña y las pizarras carboníferas. Las pendientes en esta zona son mucho menos acusadas y las altitudes se mueven entre los 1.000 – 1.500 metros con excepciones como el Pico del Fraile (2.025 m). En esta unidad se sitúa la conocida como Sierra del Brezo que toma de este arbusto un nombre que le define en gran medida desde un punto de vista paisajísti- co. Entre los diferentes tonos de grises que for- man el suelo de esta unidad se funden verdes intensos de estos arbustos a lo largo del año y se tornan en morados en la primavera que siempre es un poco más adelantada a la eclosión gene- ral de la vegetación. Geográficamente esta unidad se podría reco- rrer con el ferrocarril de La Robla observando un paisaje uniforme incluso en las alteraciones sufridas como consecuencia de la minería. Una línea recta entre el puerto de Piedrasluengas y Cervera de Pisuerga nos per- mitiría hablar de una zona muy abrupta al oeste por contraposición con una zona mucho menos escarpada al este y siempre dentro de un paisa- je de montaña. Ahora bien, se trata de una amplia extensión que toma como referencia la cuenca del río Pisuerga y todos su tributarios de cabecera hasta llegar a Cervera de Pisuerga. El paisaje está mucho más humanizado que en la cuenca alta del río Carrión. Curiosamente, se podría hablar de dos subu- nidades que con sus diferencias tienen caracte- rísticas comunes. En la parte alta se establece como cabecera de comarca San Salvador de Cantamuda con un buen número de pueblos satélites de reducidas dimensiones y escasa población que han hecho de las praderas de montaña su principal fuente de recursos. Esto hace que abunde la ganadería vacuna. En menor medida que en otras zonas aparece la minería, en algunos casos a cielo abierto. En la parte baja se repite el esquema con Cervera de Pisuerga donde igualmente la gana- dería es la ocupación fundamental de sus habi- tantes pero ya se intuyen otras tareas de corte agrícola e industrial. Mientras que el paisaje en la zona alta conserva unas cualidades muy nota- bles, aquí se acentúa la presencia del hombre. Una de las diferencias importantes es la altitud y la temperatura media anual que incide notable- mente sobre el clima. La característica más destacable de este pai- saje son sus grandes manchas de bosque y fun- damentalmente de hayas. El haya, y su vegeta- ción asociada, marca las estaciones con espe- cial intensidad. La primavera nos atrae con un verde luminoso de las hojas tiernas cuya nota pictórica la introducen las plantas y flores del estrato herbáceo y arbustivo. Por el contrario, el otoño es la verdadera explosión de colorido y de matices. Los ocres, se funden con verdes apa- gados, con amarillos, marrones, violáceos, …, de distintos tonos y todos ellos, en algunas oca- siones, acompañados por un manto blanco de nieves o escarchas. Situamos en esta unidad paisajística dos valles muy condicionados por su litología. La cuenca alta del Río Rubagón y el valle donde se sitúan San Cebrián de Mudá y Mudá. En este caso la unidad la confiere el hecho histórico de ser dos importantes cuencas carboníferas. Desde un punto de vista de fisonomía en el pai- saje no se diferencian sustancialmente de sus vecinas. Abundan las manchas boscosas de roble y haya con importantes zonas de pastizal en las partes altas y en los alrededores del los núcleos de población. El caso de Barruelo de Santullán es bastante diferente por la fuerte presión de la minería como se verá en otros apartados de esta guía. En cualquier caso, estos dos valles consti- tuyen un entorno propicio para valorar la influen- cia antrópica sobre el paisaje. La Peña La Pernía La Braña En cuanto a la ocupación humana y el apro- vechamiento de este espacio, su población se localiza en un buen número de núcleos rurales de pequeñas dimensiones repartidos por valles o laderas. La dedicación fundamental es la gana- dería y escasa agricultura adaptada a las duras condiciones climáticas. La arquitectura es una de las singularidades que ofrece el paisaje con la utilización de materiales del entorno que hacen miméticas, en gran medida, las construcciones. Tal vez este carácter montañoso, unido a un cúmulo de circunstancias socioeconómicas, ha hecho que en las últimas décadas se haya pro- ducido una notable disminución de la población y envejecimiento de la misma. Derivado de esta circunstancia está el peligro real de pérdida de identidad cultural donde el paisaje es uno de sus principales activos. Cualquier paisaje es el resultado de un proceso evolutivo que está en continuo cambio. Los ele- mentos actuantes que han ido conformando el mosaico de paisajes de que se compone la Montaña Palentina y la Valdivia vienen intervinien- do desde tiempos remotos y siguen haciéndolo. De todos los actores que intervienen en la for- mación de un determinado paisaje es el hombre, sin duda, el que mayor capacidad de cambio tiene. A él se deben numerosas intervenciones que no por estar integradas y asimiladas dentro del paisaje, tienen una procedencia natural. A estos cambios se les denomina antrópicos y han sido los causantes principales del paisaje tal como lo vemos actualmente. Dos ejemplos nos pueden ayudar a entender este concepto. Las explotaciones mineras a cielo abierto son una agresión a la armonía de un pai- saje natural y es una acción humana de fuerte impacto. La creación en su momento de los pue- blos de la montaña supuso en su día la aparición de nuevos elementos sobre el paisaje original, sin embargo esta arquitectura, por sus singula- res características (Recurso Arquitectura), no sólo está integrada sino que se considera un valor positivo del propio paisaje. Este mosaico de paisajes podríamos decir que está constituido por unidades y en ellas nos vamos a fijar brevemente. Podríamos hablar del sector más occidental que limita al norte con la provincia de León. Se localizan en esta zona las cumbres más altas de la montaña: el Pico Curavacas (2.525 m), el Pico Espigüete (2.450 m) y Peña Prieta (2.536 m). Incluso dentro de esta unidad paisajística podrí- amos establecer matices, pero se puede hablar de una zona alta fundamentalmente cubierta de brezo, piorno y praderas de montaña muy esca- samente poblada. Las cumbres peladas del macizo del Espiguete con tonos blanquiazulados y grisá- ceos contrasta con los tonos oscuros del Curavacas, Agujas de Cardaño, etc. Otros mati- ces de este paisaje los introducen las grandes manchas de brezo y piorno que tiñen de amarillo y morado el paisaje primaveral. Tan sólo inte- rrumpen esta homogeneidad aparente los cur- sos fluviales, torrentes que se hacen acompañar de abedulares de tono blanquecino. ¿Cómo se ha formado este paisaje? Fuentes Carrionas La vegetación actual es la primera colonizadora en zonas muy afectadas por los incendios. El fuego era, y lamentablemente sigue siendo, una práctica habitual para la creación de pastos para el ganado por lo tanto cabe pensar que la presión ganadera ha contribuido a hacer desaparecer con el paso del tiempo las manchas de bosque existentes en esta zona. En las partes bajas de la cuenca del Carrión se localizan, por el contrario, núcleos rurales algo más numerosos en población (Guardo y Velilla del Río Carrión) y un paisaje más humanizado con presencia de elementos artificiales de gran tamaño, como es el caso de la Central Térmica de Velilla y el propio pueblo de Guardo. La vege- tación en esta zona alta del Carrión es más nota- ble, con algunas manchas boscosas de cierta importancia. Destacaría igualmente en esta uni- dad paisajística la presencia de las dos regula- ciones del Río Carrión que imprimen un fuerte carácter a este escenario (Recurso Agua).
  18. 18. 37e l p a i s a j e36 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia r e l i e v e Los ojos avezados, descubren una tras otra, las grandes cimas de la cordillera. El blanquiazulado Espigüete, el negro Curavacas, Peña Prieta ligeramente asomada, la cortada Peña Labra, el aplanado casquete del Cueto de Herreruela y Valdecebollas, la cercana Peña Redonda haciendo honor a su nombre. ALEJANDRO DIEZ RIOL relieve Al percibir un paisaje, muchas veces, las rocas quedan ocultas por el manto de vegetación. Pero la presencia de un tipo u otro de substrato da lugar a fenómenos diferentes que necesariamente contribuyen a diseñar paisajes diferentes. Comprenderlo nos permitirá “leer” e interpretar el lengua- je invisible del paisaje. Si al área de trabajo que nos ocupa la definimos como un paisaje de montaña, debemos inda- gar en primer término la razón de su existencia y los otros elementos asociados como son los valles, ríos, etc. La corteza terrestre no es una capa de materiales continua y mucho menos estática. Existen movimientos que originan por una parte la creación de esta corteza y por otro lado zonas donde ésta se destruye. Este principio básico está en el origen de la explicación de la formación de cual- quier relieve. La evolución geológica es determinante en la formación del relieve y, por ello, es el eslabón ini- cial al que se deben encadenar el resto de conceptos. Esta evolución tiene unas pautas básicas aplicables de forma general. Sin embargo en el área de la montaña palentina hay que considerar fenómenos locales que provocan una enorme complejidad tanto en formaciones como en materia- les. Esta comarca queda delimitada por las cuencas de Barruelo al este y las faldas del Espigüete al oeste. Por otra parte, hay que contemplar la singularidad de las Loras y los fenómenos geológi- cos que en ellas se producen. Tratar de realizar una síntesis de la evolución geológica de la montaña palentina, es decir, reco- ger en una serie de pasos los 4.500 millones de años de su historia es un ejercicio poco menos que imposible. Sin embargo, resulta apasionante poder entender este tránsito del relieve hasta nuestros días a partir de los hechos relevantes. Una historia se escribe por capítulos y vamos a intentarlo: Capítulo primero 4.500 – 600 m.a. Capítulo segundo 600 - 300 m.a. Damos comienzo a nuestro relato a través de las plataformas precámbricas que ocupan la mitad occidental de la Península Ibérica. Un zócalo estable de mate- riales formados a partir del magma que sufren pequeñas deformaciones (oroge- nia caledoniana). Hay una etapa de relativa calma orogénica. La plataforma precámbrica bascula posibilitando transgresiones marinas que acumulan fuertes capas de sedimentos y favorecen la creación de una fuerte cobertera vegetal. Así se crea el zócalo Ibérico que responde a períodos de tranquilidad intercalados de pequeñas defor- maciones y movimientos. Las formaciones vegetales míxtas que se dan en esta zona introducen matices en el paisaje que mantienen los tonos marrones de los roble- dales durante todo el invierno y se salpican de verdes con la llegada de la primavera. Situaremos aquí el pueblo de Aguilar de Campóo como referencia de este espacio geo- gráfico. Esta unidad de paisaje responde más a un espacio urbano en muchos aspectos que a un espacio de montaña. Las características geológi- cas del sustrato lo sitúan a medio camino entre los materiales paleozoicos de la montaña y los materiales terciarios de la meseta. Aquí coexis- ten especies vegetales diversas como el roble, la encina o el quejigo. Los aprovechamientos del suelo combinan cultivos de cereal con cultivos de regadío en la rica vega del Pisuerga. Constituye una unidad especial en el contexto de la zona norte de la provincia de Palencia. Es un ejemplo claro de cómo los límites geográficos nada tienen que ver con los naturales. Se trata de la parte final hacia el oeste de la zona conocida como “Las Loras” y que geomorfológicamente se constituyen por una serie de sinclinales colgados. Hoy se manifiestan como páramos de fuerte componente calcárea que además provocan micropaisajes de gran belleza y singularidad. Esta zona podría a su vez dividirse en unida- des de menor entidad y de este modo se podría establecer una mayor definición de sus caracte- rísticas. Así podríamos hablar de la zona final del páramo, en el paraje conocido como Covalagua La Valdivia Confluencia del Rubagón y el Pisuerga (Monumento Natural), donde sorprende la vege- tación exhuberante y diversa en contraposición con la parte alta del mismo que apenas tiene un ralo tapiz de espinos y brezos. Singular es, sin duda, la belleza del paraje conocido como Las Tuerces o el Cañón de la Horadada que participan de unas características litológicas semejantes, y que introducen en el paisaje una componente casi mágica con formas y colores que varían con las sombras a lo largo del día. Igualmente merece ser citado el paisaje subterráneo creado por karstificación en la Cueva de los Franceses. Todos estos rasgos característicos de la Montaña y la Valdivia dan vida a la diversidad pai- sajística de estas comarcas. Un correcto desa- rrollo no debe poner en riesgo su integridad en todo o en parte. El paisaje puede constituir uno de los recursos fundamentales sobre los que basar un crecimiento armónico de este territorio. Motivación / Sensibilización Ficha nº1 Conocimiento / Investigación Ficha nº 2 Crítica / Reflexión Ficha nº3 Transformación / Acción / Participación Ficha nº4 Puzzle de paisajes El paisaje que vemos Impactos paisajísticos Sondeo de preferencias Minipaisajes Fase Actividades propuestas
  19. 19. 39Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia R E C U R S O S38 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia Las pizarras son también abundantes y están repartidas por toda la montaña. Se dife- rencian con facilidad por su fácil exfoliación. Hay diversos tipos de pizarras y, en general, son bastante frágiles. Su origen sedimentario hace que se manifieste en lajas que en ocasio- nes son utilizadas en la arquitectura tradicional. Las cuarcitas son rocas metamórficas que aparecen intercaladas entre otras rocas sin una gran presencia como formación. Se forman a partir de las areniscas por un fuerte metamorfis- mo al aumentar la presión y temperatura en la corteza. Son de origen cuarcítico los resaltes conocidos como Peñas Negras, a espaldas del pueblo de Arbejal. El carbón es también un material abundan- te. En este caso no es una roca sino un mineral generado a partir de la acumulación de materia orgánica durante una determinada etapa geoló- gica. Su importancia radica precisamente en su explotación y su contribución al desarrollo social y económico de amplias zonas de la montaña. La gran abundancia de caliza en la montaña propicia una serie de formaciones geológicas asociadas a esta roca que se conocen genéri- camente como fenómenos kársticos. El macizo del Espigüete cuenta con algunas de las simas más importantes tanto a nivel regional como nacional. La S3, por ejemplo, es una sima de una longitud aún por determinar. Igualmente se da este fenómeno en la zona alta del Valle de los Redondos donde la cueva del Cobre ve discurrir por su interior el caudal que recibe el nombre de Pisuerga al ver la luz y convertirse en río. Un fenómeno similar se produce en Revilla de Pomar, en la famosa Cueva de los Franceses donde, además de rememorar viejas leyendas, se puede observar como el paso del tiempo (millones de años) ha permitido que se cree una serie de cavidades que se han ido recubriendo con caprichosas formas fruto de la disolución de la caliza. Las estalactitas y esta- lagmitas aparecen puras o fundidas en colum- nas de enormes proporciones. Los restos fósiles, además de ser un gran atractivo para la población en general, resultan un elemento de análisis científico de primera magnitud para un mayor conocimiento de nues- tro entorno. A través del estudio de estas marcas impre- sas en las rocas se pueden conocer las condi- ciones de vida de la flora y fauna de otras épo- cas y las características de los ambientes donde estas se desarrollaron. La abundancia de rocas sedimentarias en la montaña palentina Un gran queso de agujeros Hace mucho tiempo … Esta afirmación sería complicada de cumplir y con mayor razón en la zona norte de Palencia. Si por algo se caracteriza es precisa- mente por su complejidad como ya hemos visto. Los materiales que aparecen en la super- ficie son producto de múltiples acciones y reac- ciones de tipo físico–químico. Existen tres grandes grupos de rocas (ígne- as–sedimentarias–metamórficas) que tienen presencia en la montaña palentina. La compleji- dad en cuanto a movimientos orogénicos y pro- cesos sedimentarios que se han descrito en la formación del relieve son también causantes de la enorme variedad de rocas existentes y de contactos entre ellas. Vamos a destacar los materiales más repre- sentativos de la montaña tratando de localizar- los geográficamente como orientación para poder cubrir los objetivos de esta guía de recursos. El aspecto grisáceo de la zona de La Peña, el Espigüete, etc, se debe a la caliza de mon- taña. Pueden tener tonos más o menos oscu- ros en función de la materia orgánica que la for- man. Es el tipo de roca más abundante y perte- nece al grupo de rocas sedimentarias. Los conglomerados se constituyen por rocas sueltas, cantos y gravas compactadas por una matriz que puede ser de diferente composi- ción. En el caso de la montaña, los conglomera- dos son de tal importancia que han generado una “facies” concreta que recibe el nombre de Curavacas y de varios kilómetros de espesor. En su entorno se observan con claridad y una sim- ple vista del macizo evidencia la diferencia de materiales con el otro gran pico, el Espigüete. Capítulo tercero 300 - 270 m.a. Capítulo cuarto 270 - 70 m.a. Capítulo quinto Capítulo sexto 70 - 1 m.a. Capítulo séptimo 1 m.a - HOY. La orogenia herciniana deforma el zócalo Ibérico a finales del Carbonífero. Se pro- ducen también fenómenos de metamorfismo a partir de los materiales existentes. Aparecen rocas como areniscas, pizarras, cuarcitas, etc. Tenemos ahora el zócalo Ibérico ya fracturado y deformado por la orogenia herci- niana lo que facilita movimientos de levantamiento y hundimiento que favorecen el depósito de sedimentos marinos y continentales alternativamente. Estos movimien- tos se producen fundamentalmente en el sector oriental al este de Cervera de Pisuerga. Se inicia este período que corresponde al Terciario con una región con dos caracte- rísticas bien diferenciadas y que sitúan aproximadamente en Cervera de Pisuerga su punto de confluencia: • Al oeste, un zócalo rígido con materiales sedimentarios antiguos deformados y endurecidos. • Al este, un zócalo más hundido y cubierto por una potente cobertera sedimen- taria de materiales más blandos y plásticos. Durante este período Terciario se produce la orogenia alpina que genera diferentes respuestas de acuerdo con las dos áreas descritas con anterioridad: • Al oeste, se producen fracturas de los materiales más antiguos a favor de las fallas existentes. • Al este, se producen pliegues menos espectaculares que acompañan en la parte superficial, a través de los mantos sedimentarios, las deformaciones del zócalo. Se inicia una etapa de tranquilidad orogénica que da protagonismo a los procesos erosivos (fluviales – glaciares) que nos entregan el relieve tal y como hoy lo cono- cemos. ... siempre en la misma piedra
  20. 20. 4140 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia La mañana se llena de olores nuevos, de aire sin luz. Y, de repente un murmullo lejano que apenas se insinúa crece, se acerca, sube desde el confín del río. JOSÉ AGUSTÍN GOYSTISOLO agua a g u a Las características geográficas del norte de Palencia, su relieve montañoso y altitudes condicio- nan de forma extrema las características de su red hidrográfica. El gran número de precipitaciones tanto de lluvia como de nieve permite abastecer a gran número de ríos y arroyos que se vertebran mediante dos grandes colectores, el río Carrión al oeste y el río Pisuerga al este. Ambos ríos nacen en la Montaña Palentina. Tienen un régimen pluvionival y su alimentación se basa en la abundancia de precipitaciones en la cara sur de la cordillera Cantábrica, así como la nieve que las cubre en el período invernal. Describimos a continuación las características de estos dos ejes vertebradores pertenecientes a la Cuenca del Duero. El río Carrión nace en el sector occidental de la Montaña Palentina, en el lago de Fuentes Carrionas a más de 2.000 metros de altitud, en un circo glaciar rodeado por las altas cumbres de Peña Prieta, Tres Provincias y Curavacas. Las nieves acumuladas durante el invierno van surtien- do de agua a este pequeño arroyo que surca el Valle de Pineda, un claro ejemplo de valle en “U” formado por los efectos de las últimas etapas de glaciación. Las duras condiciones climáticas y la presión ganadera han hecho que esta zona tenga una vegetación arbórea escasa y en los últimos recodos de este valle encontramos los primeros núcleos de población junto al río, Vidrieros y Triollo. Desde ese lugar y hasta Guardo el río se encuentra regulado por tres embalses. El de Camporredondo, situado junto al pueblo del mismo nombre, aprovecha un encajamiento del valle en un afloramiento cuarcítico para situar la presa. Tiene una capacidad de 70 Hm3 y recoge tam- bién los aportes del arroyo de Cardaño que proviene del valle de los Cardaños y las Agujas de Las Lomas. La presa del embalse de Camporredondo, además de regular el caudal del río, produce ener- gía eléctrica en una pequeña central que tiene en su base, es una de las presas más antiguas de España, fue inaugurada por Alfonso XIII en 1930, y este hecho se manifiesta en detalles estéticos como la flor de lis que acompaña el muro de coronación de la presa. Río Carrión favorece la aparición de restos fósiles que evi- dencian en gran medida la evolución del relieve. Es destacable la presencia de estos vestigios en las capas de rocas asociadas al carbón donde son numerosas las apariciones impresas de todo tipo de marcas de hojas, troncos y espe- cies. Una escombrera de una mina es un lugar ideal para encontrar estas joyas del pasado. Dado que la montaña no siempre fue monta- ña, y en determinados momentos estuvo cubierta por una capa de agua más o menos profunda, aparecen restos fósiles de fauna aso- ciada a este medio como varios tipos de cora- les, antecesores de los actuales, crinoideos parientes lejanos de las estrellas de mar, etc. Aparecen, con frecuencia braquiopodos de diferentes especies que son bivalvos semejan- tes a las actuales almejas. La cantera de Villanueva, en el embalse de La Requejada, es un lugar propicio para encontrarlos. También se han encontrado numerosos equinodermos (eri- zos marinos) en las proximidades de Vado. Mención especial requiere el “bosque fósil de Verdeña” donde una excavación de una mina de carbón a cielo abierto ha dejado al des- cubierto un muro con interesantes marcas de sigilaria de gran valor paleontológico. Este árbol se desarrolló en el período Carbonífero y de ahí su asociación al mineral. Motivación / Sensibilización Ficha nº5 Conocimiento / Investigación Ficha nº 6 Crítica / Reflexión Ficha nº7 Transformación / Acción / Participación Ficha nº8 Montañas chinescas Geólogos por un día ¿Difusión o conservación? Un bosque hablando del mar Palabros Buscando fósiles Fase Actividades propuestas
  21. 21. 43Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia R E C U R S O S42 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia Junto a Ruesga se encuentra el embalse de Ruesga, el más antiguo de la provincia, del año 1923, y con una capacidad de 10 Hm3. En su origen se construyó para regular el agua del Canal de Castilla y mantener un caudal mínimo que garantizara su uso en todo momento. Esta función ha sido hoy sustituida claramente por usos vinculados al ocio y al turismo de natura- leza. Si bien se han creado zonas para regular este nuevo uso, es uno de los lugares de la montaña que mayor presión humana soporta en época estival con la consecuente degrada- ción del entorno que esto supone. El río Pisuerga mantiene una vegetación natural y poco modificada. La calidad del agua es buena y atesora en su cauce varios tramos acotados de trucha como el coto de primera especial de Quintanaluengos o el de Mave. Al mantenimiento de esta riqueza están contribu- yendo los grandes municipios que están incor- porando infraestructuras para la correcta ges- tión de las aguas residuales. El embalse de mayor capacidad es el de Aguilar de Campoo, situado cerca de esta población, tiene una capacidad de 245 Hm3. Regula el río, sirve para el regadío de más de 25.000 Ha y tiene una central hidroeléctrica que produce más de 20 millones de kw/año. También tiene un aprovechamiento para el ocio en sus márgenes. A partir de Aguilar el río reco- rre la vega hacia el sur, recibe los aportes del río Camesa y su afluente el Rubagón. Posteriormente cruza las calizas de Las Tuerces, encajándose en el Cañón de la Horadada donde en otro tiempo movió la maquinaria de una gran fábrica de harinas. El aporte medio anual del río Pisuerga cuan- do sale de la Montaña es de 332 Hm3. En la cara sur de la Sierra del Brezo tienen su cabecera los ríos Valdavia, Boedo y Burejo y otros numerosos arroyos que son afluentes del río Pisuerga. Tienen menores caudales pero crean una amplia cuenca que atraviesa el cen- tro de la provincia de Palencia generando ricas y fértiles vegas. Con menor importancia por la superficie que ocupan habría que citar los ríos que forman parte de otras cuencas hidrográficas, como son la del Ebro y la Norte. El río Ebro cruza la provincia de Palencia por el municipio de Berzosilla, situado entre Cantabria y Burgos, son sólamente unos kiló- metros los que atraviesa con una gran vegeta- ción en sus orillas y gran caudal tras haber estado retenido en el embalse del Ebro junto a Reinosa. Por su parte, la cuenca Norte ocupa una pequeña superficie junto al puerto de Piedrasluengas, en las faldas del Peña Labra. Esta circunstancia de la existencia dentro de la provincia de las tres cuencas la atestigua el pico Tres Mares que se sitúa en la misma cuer- da del Peña Labra y que limita la provincia en su parte más septentrional. Casi a sus pies llega la cola del embalse de Compuerto, que inaugurado en 1960 con una capacidad de 95 Hm3, sirve para la regulación del río, abastece a municipios aguas abajo y, mediante un túnel subterráneo, igualmente tiene aprovechamiento hidroélectrico en una central situada en Velilla del Río Carrión. Aquí el río recibe aportes de numerosos arroyos como de la Cueva, Miranda, Cárcava y Abiados. El tercer embalse es más bien una represa vinculada a la central térmica de Velilla del Río Carrión. Es de reciente construcción al igual que la central (1964) y tiene como usos el abas- tecimiento de agua a esta industria para la pro- ducción de energía eléctrica y refrigeración, así como abastecer al canal que siguiendo la mar- gen derecha del río Carrión llega hasta Acera de la Vega donde se sitúa una central hidroe- léctrica. Desde la presa de Compuerto, aguas abajo, el río conserva un excelente bosque de ribera, donde se mezcla vegetación propia de río, como sauces, fresnos, abedules, como otros como el avellano, haya o roble. Además el río mantiene una buena calidad del agua hasta el punto de tener un tramo entre la presa de Compuerto y el pueblo de Velilla del Río Carrión, acotado de tru- cha de categoría especial. Hay que destacar el río Besandino, afluente del Carrión que tiene su cabecera en la provin- cia de León, con un embalse en el límite de las provincias de León y Palencia, en el puerto de Las Portillas. Dicho embalse no se ha llegado a llenar nunca por problemas de filtraciones al estar construido el muro en zona de contacto de materiales entre los que abundan los calcá- reos (Recurso Relieve). Finalmente se ha optado por realizar un trasvase mediante un túnel que conduce el agua al embalse de Compuerto. El aporte medio anual del río Carrión en su salida de la montaña es de 403 Hm3. A partir de Guardo el río amplía su valle, caracterizado por cultivos de regadío, siguiendo el río encajado en los páramos detríticos hasta Saldaña. La Cuenca del río Pisuerga es más extensa que la del Carrión, ocupando todo el sector oriental del norte de la provincia. El río Pisuerga nace en La Pernía. Se consi- dera su lugar de nacimiento la Cueva del Cobre, bajo el circo glaciar del Valdecebollas, y es en San Salvador de Cantamuda cuando se unen varios arroyos y el río toma una entidad que rápidamente queda regulada por los embalses. El embalse de La Requejada, construido en 1940, tiene una capacidad de 65 Hm3. Situado cerca de Arbejal para regular el río y con central hidroeléctrica a pie de presa, inundó el pueblo de Vañes que tuvo que reconstruirse a cota más alta. En Cervera de Pisuerga recibe como afluente al río Ribera que drena todas las mon- tañas de la cara norte de la Sierra del Brezo. Río Pisuerga
  22. 22. 4544 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia “Mandarán las xusticias a todos los vecinos concurran a la Xeneral Providencia de plantíos, tras- plantos, limpias, podas, entresacos y a quanto sea conduzente al benefizio y conserbación de los montes, sin exceptuar a los nobles, particulares eclesiásticos, milizianos soldados …”. DE “INSTRUCCIÓN PARA LA CRÍA, CONSERVACIÓN, PLANTÍOS, Y CORTAS DE LOS MONTES DE LA VILLA DE CERVERA DE PISUERGA” S.XVIII vegetación v e g e t a c i ó n Otro capricho de la naturaleza lo constituye la fuente vauclusiana de La Reana, en Velilla del Río Carrión. El complejo entramado de cue- vas que se forman en la caliza provocan la cre- ación de sifones que de forma aleatoria y con- dicionado por el régimen de lluvias hacen que la fuente esté llena o vacía. A esto hay que aña- dirle la leyenda luctuosa que describiera Plinio el Viejo para aquel que la viera vacía. (Ver iti- nerario coto de pesca de Velilla de Río Carrión). El elemento más destacado, en la zona alta del Carrión, es la presencia de numerosas lagu- nas, como recuerdo de la influencia de los gla- ciares en este sector de la Cordillera Cantábrica. Las lagunas se sitúan a una altitud entorno a los 2.100 metros. Podemos destacar las siguientes que se hayan incluidas en el catálogo de zonas humedas de la Comunidad de Castilla y Leon: Estos espacios están catalogados como áreas sensibles por lo que debemos extremar el cuidado en su uso para el disfrute. Hay que evitar los vertidos directos o indirec- tos que contaminen sus aguas, acumular resi- duos sólidos, escombros, etc. Hay que evitar el acúmulo de cualquier sustancia cualquiera que sea su naturaleza que pueda constituir un peli- gro de contaminación de sus aguas o la degra- dación de su entorno. Esta red hidrográfica ha estado tradicional- mente asociada a actividades como la agricul- tura, tomas de agua para el riego de huertas y prados, uso del agua de los arroyos para mover molinos, como los que quedan en pie en Cardaño de Abajo, Rueda de Pisuerga, Lores, Valle de Redondos, etc. Pequeñas centrales hidroeléctricas para abastecimiento de munici- pios como Otero de Guardo y Quintanaluengos. Presencia de numerosas fuentes en todos los núcleos de población tanto para el abasteci- mientos de los pueblos como de los animales. Sin duda el agua ha sido y es un elemento de capital importancia para el desarrollo por lo que es necesario incidir en la necesidad de una correcta gestión que nos afecta a todos. Lagos y zonas húmedas PA-1 Lago de LAS LOMAS Velilla de Río Carrión. PA-2 Laguna de FUENTES CARRIONAS Cervera de Pisuerga. PA-3 Lagunas del VES Cervera de Pisuerga. PA-4 Lago de POZO DE CURAVACAS Cervera de Pisuerga. PA-5 Laguna de POZO OSCURO Cervera de Pisuerga Motivación / Sensibilización Ficha nº9 Conocimiento / Investigación Ficha nº 10 Crítica / Reflexión Ficha nº11 Transformación / acción / participación Ficha nº12 De las nieves al mar Haciendo honor al nombre Exprésate Un agua con mucha energía Decálogo para una pesca respetuosa Truchas y más truchas Fase Actividades propuestas Aunque una primera observación nos muestre el paisaje como un elemento inmóvil, un sinfín de tramas y relaciones ecológicas ocurren en ese mismo instante. Su equilibrio es lo que queda en la retina, pero el simple paso de las estaciones nos permite observar los cambios de un paisaje vivo, y la vegetación es un elemento importante del mismo. Esta zona se sitúa geográficamente en el área de contacto entre el clima mediterráneo conti- nental y el clima atlántico. Esto nos permite encontrar especies vegetales propias de ambos y la presencia de unas u otras está principalmente influida por el relieve. En las cumbres de las montañas palentinas el clima extremo no permite crecer árboles, y tan sólo aparecen plantas herbáceas que forman prados alpinos. Estas zonas se comportan como islas, encontrándose especies endémicas*, algunas de las cuales están amenazadas y en peligro de extinción. Hasta alcanzar casi los 1.700 metros de altitud, en las laderas orientadas al norte donde hay más humedad y el sol aprieta menos en verano, podemos encontrar hayedos y robledales, gusto- sos de nieve y hielo. Los encinares y enebrales, más adaptados al calor y a la sequedad del vera- no, aparecen en las laderas orientadas al sur donde el frío y el hielo son menos intensos en invier- no. Finalmente, junto a los cursos de agua aparecen los sauces, álamos, chopos y fresnos. Todas estas circunstancias han favorecido el mantenimiento de un alto grado de naturalidad en la biodiversidad en general y en la vegetación en particular. También hay una característica fundamental que modula la vegetación y ayuda o dificulta la pre- sencia de determinadas especies, es la influencia humana. En zonas arrasadas con cierta frecuen- cia por los incendios aparecen brezos, retamas y jaras como los primeros colonizadores de estos espacios degradados. En algunos lugares se ha potenciado la presencia de pinares donde antes hubo robles, hayas o encinas. Por todo ello, la vegetación actual de esta zona es consecuencia tanto de las condiciones naturales, como de la gestión que el ser humano ha hecho de los recur- sos forestales durante siglos. Los diferentes tipos de bosque de la zona forman comunidades vegetales fáciles de identificar. Estos bosques según las especies vegetales que los conforman han tenido diferentes aprovecha- mientos. De ellos se ha obtenido leña, madera para muebles, vigas para tejados, alimento para el ganado, plantas para preparar tisanas curativas, frutos para elaborar mermeladas, etc. *Endémicas: Aplicado a especies cuya área de distribución se restringe a un espacio determinado de proporciones variables.
  23. 23. 47Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia R E C U R S O S46 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia Pero si algo hay característico en un bosque de hayas es su suelo. Se acumulan las sucesi- vas hojas caídas cada invierno creando un mullido tapiz de hojarasca. Este mismo suelo es propicio para la aparición de numerosos hongos en el otoño y algunas especies de orquídeas siempre llamativas. La vista de un tupido bosque de hayas o un paseo tranquilo por él nos traslada automática- mente a un mundo mágico de cuentos de hadas, gnomos y tantos otros personajes fan- tásticos. El nombre en latín del haya (Fagus sylvática) deriva del griego “phagos” que significa comilón y es una alusión al fruto, el hayuco, con propie- dades muy nutritivas. Tanto es así que en tiem- pos de escasez se utilizaban como complemen- to de la dieta por el aporte energético de su aceite, avalado en la cultura popular por el dicho “El haya para cuando no haya”. Así como el roble es el árbol preferido en la arquitectura, la madera de haya, de fina textu- ra, siempre ha sido muy apreciada para la construcción de aperos de labranza, carretas, toneles, sillas, etc. Son dos los tipos de pinares que encuentran representación en el norte de la provincia. El pinar de repoblación, introducido reciente- mente por el hombre como fuente de recursos, que más que un bosque debería ser considera- do como un cultivo. Por otro lado está el pinar natural que tiene una gran importancia en la Montaña. Se con- serva como una reliquia el Pinar de Peña Mayor, en la vertiente norte de ésta. Los estu- dios realizados atestiguan su condición natural al igual que lo debieron ser otros bosques de pino albar (Pinus sylvestris) extendidos por la montaña. Además de los estudios ya referidos, son numerosos los topónimos que nos recuer- dan esta especie y como ejemplo citamos el valle de Pineda. La importancia del Pinar de Peña Mayor, también conocido como Pinar de Velilla, radica en ser una de las escasas manchas de pinar natural existentes en Castilla y León. Esta con- dición le ha otorgado un especial nivel de pro- tección dentro de la declaración del Parque Natural. Los pinares son además lugares frecuenta- dos en otoño por los aficionados a la micología para recoger níscalos (Lactarius deliciosus). Constituye otra formación de gran importan- cia para la vida y el paisaje. Acompaña el sinuo- so camino de agua de ríos y regatos dando sombra y refugio a los peces que los habitan. Absorbe los excesos de agua en épocas de cre- cida y, en definitiva, aporta numerosos beneficios para el equilibrio del ecosistema. Los chopos tal vez sean los más conocidos y llamativos por su porte, pero los sauces, salgueros, fresnos y abe- dules son otros árboles de gran presencia en el bosque de ribera. Algunos de ellos han tenido múltiples usos tradicionales. La diversidad de esta zona hace que existan numerosas especies de árboles que, sin llegar a formar bosques, acompañan a éstos en determinados lugares. Dos ejemplos destaca- dos se dan en la zona más oriental y occidental del norte de la provincia de Palencia. En las laderas sur de Peña Lampa, ya en los límites del Parque Natural, se produce una zona de ecotono donde conviven numerosas especies. Entre éstas destacan las encinas (Quercus ilex) y las sabinas (Juniperus sabina) que, en zonas no muy elevadas, aprovechan las condiciones de fuerte insolación. En las zonas más umbrías, con mayor humedad, apa- recen el quejigo, el haya, el roble o el mostajo. Una de las especies más singulares de la comarca son los tejos (Taxus baccata). Raramente forman bosques y suelen aparecer junto a otras especies como el haya. En la Montaña tenemos una importante representa- ción de tejos centenarios. Zonas como Lores, Casavegas y Piedrasluengas cuentan con ejem- plares notables. De todas las tejedas, la más conocida es la de Tosande. Allí, en la ladera Pinares El bosque de ribera Compañeros singulares Tal vez sea el bosque más representativo del norte de la provincia. Ahora bien, son muchos los tipos de roble que encontramos y todos los recogemos bajo la misma denominación. Lo importante es la formación vegetal que pertene- ce al género “Quercus”, más que diferenciar las especies entre roble albar, melojo, carrasque- ño, etc. De todos ellos el de mayor presencia es el roble albar, que tiene una gran longevidad tal como lo atestiguan ejemplares muy notables, como es el caso del roble de Estalaya, también conocido como “El abuelo” o “El Roblón”. El roble no crea un bosque oscuro. Permite el paso de la luz, creando condiciones ideales para que surja un importante sotobosque. Asociados al roble aparecen arbustos como zarzamoras, majuelos y madreselvas. Entre las plantas herbáceas encontramos la vistosa prí- mula (Primula vulgaris) con la llegada de la pri- mavera, la azucena silvestre (Lilium martagon) de gran belleza que le ha llevado a ser utilizada en jardinería y que se encuentra entre las espe- cies protegidas. El robledal ha sido utilizado desde antiguo como fuente de recursos. La madera constituye uno de los materiales fundamentales en la arquitectura popular (Recurso arquitectura). Las casas y construcciones anexas se edifican a partir de una estructura de madera de roble que en algunos casos perdura hasta nuestros días. Las podas permitían calentar las chimeneas en el invierno y las bellotas eran alimento muy apreciado por el ganado. En este último caso los aprovechamientos del bosque de roble han llevado a ordenar el robledal conformando man- chas adehesadas de las que aún quedan vesti- gios alrededor de algunos pueblos. Casi a nivel anecdótico cabe apuntar la importante labor que realiza un habitante des- memoriado de estos bosques, que es el arren- dajo (Garrulus glandarius). Este pájaro acos- tumbra a esconder reservas de bellotas reparti- das por el bosque que, una vez olvidadas, con- tribuyen de forma importante a su regenera- ción. Estas manchas boscosas se localizan funda- mentalmente en las vertientes norte, entre los 1.100 y los 1.600 metros de altitud. Son muy destacables los hayedos de los valles de Lores, de los Redondos, Besande, Cervera, y Salcedillo. La disposición horizontal de las hojas del haya, casi paralelas al suelo, provocan una cubierta vegetal en todo el bosque que dificulta la entrada de luz. La ausencia de este elemen- to, fundamental para la vida vegetal, hace que no exista ni siquiera un tímido matorral en su suelo y tan sólo especies que soportan bien la sombra aguantan a su alrededor. Es frecuente por ello encontrar manchas o ejemplares suel- tos de acebo o tejo. Robledales Hayedos
  24. 24. 4948 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia … Descendíamos de los puertos palentinos de la Pernía …, ya muy cerca de un pueblo, vimos a una osa con su cachorro del año anterior. Los observamos cerca de media hora. … Por si fueran poco evidentes, el osicaño empezó a juguetear, corriendo y enredando por el prado. La osa le contemplaba complacida … Como una de las primeras casas del pueblo era la del cura, uno de los guardas sentenció jocosamente: “Subimos a buscar osos a “casa dios” y resulta que se ven desde la casa del cura”. … ANECDOTARIO JUAN CARLOS BLANCO – GUILLERMO PALOMERO fauna f a u n a Son una parte importante de los actores del paisaje que encontramos en las comarcas de la Montaña y la Valdivia. Son tímidos de carácter muy al contrario de su otro compañero de escena- rio: el hombre. Apenas si se dejan notar y hay ocasiones en las que tan sólo sabemos de su exis- tencia por sus rastros. Son los animales. Es la fauna. Encontramos en estas comarcas una gran diversidad faunística y ésta es una de las razones que ha llevado a las instituciones a proteger estos espacios para preservar el hábitat de especies salvajes escasas e incluso algunas en peligro de extinción. En este territorio conviven en equilibrio especies gustosas de ambientes boscosos, de roquedos infranqueables. Amantes de la noche o del día. Animales que rondan los cursos de agua o se sumergen en ella. Habitan incluso animales que encuentran en este espacio uno de sus últimos reductos en Europa. Los rebecos viven en los riscos más altos comiendo entre la escasa hierba que aflora en el roquedo. Son parientes cercanos de las cabras y sin duda tienen en común con ellas su adapta- ción a un medio de gran verticalidad. Ágiles corren de piedra en piedra sin caer gracias a las almo- hadillas que tienen en sus pezuñas. Los ciervos, durante el día, sestean tranquilamente en la espesura del bosque. Al anochecer y al amanecer se dejan ver por los prados y en las orillas de los arroyos y embalses bebiendo. Comparten espacio con los corzos que tienen un porte sensiblemente inferior. Son fácilmente dis- tinguibles por la cuerna que adorna la cabeza de los machos que en el caso del ciervo puede alcan- zar grandes dimensiones. Tanto el corzo como el ciervo emiten sonidos que anuncian su presencia. El del corzo es simi- lar a un ladrido seco en el silencio del bosque. En el caso del ciervo hay un momento propicio para disfrutar de su presencia en la oscuridad del anochecer o en la claridad del alba. En la segunda quincena de septiembre es fácil escuchar “la berrea” de los ciervos en sus llamadas nupciales a las hembras para el apareamiento. En la montaña es posible escucharla en muchos lugares pero especialmente en el Valle Estrecho, en el Valle de Miranda o en el Valle de Tosande. Entre bosques y claros norte del Pico Cantoral, en un claro de un denso hayedo, se agrupan un buen número de tejos con troncos retorcidos de gran belleza que alcanzan el metro y medio de diámetro. El tejo está muy vinculado a las leyendas ya que todo él es venenoso, excepto el anillo rojo de consistencia gelatinosa que rodea sus semi- llas. Durante la época del Imperio Romano algunas tribus celtas lo utilizaron para suicidar- se y no caer en manos de los invasores. En la Edad Media eran muy apreciados los arcos elaborados con su madera debido a la flexibilidad de la misma. Otro árbol emblemático es el acebo (Ilex aquifolium), especie protegida que aparece con frecuencia en los claros de los hayedos. Son característicos sus frutos rojos y sus hojas pin- chudas y aceradas. Estos frutos son muy importantes para la fauna porque ofrecen comi- da y protección a los animales en pleno invierno, cuando es difícil encontrar alimento. Esto le confiere una gran valor ecológico y forestal y ,aunque sea uno de los símbolos de la navidad, no se deben recolectar, ni siquiera, sus ramas. Enebros rastreros, carquesas, piornos, espi- nos albares, brezos son algunos de los arbus- tos más frecuentes en la comarca. De ellos es precisamente este último, el brezo, el que con mayor abundancia encontraremos. Tal llega a ser su importancia que da nombre a una sierra en la que se enclava el Santuario de la Virgen del Brezo. (Recurso Tradiciones). Si bien son varias las especies de brezos que hay en la montaña, lo más característico de este arbusto es el fuerte tono verdoso de la planta durante prácticamente todo el año, sal- vando la época de floración en la que el paisaje adquiere un manto morado tenue (Erica australis), o más blanquecino si abunda la brecina (Erica arborea). Arbusto importante es el endrino, no tanto por su abundancia, que la tiene, como por la uti- lidad de sus frutos. Aparece igualmente asocia- do a los bordes de los prados formando setos casi naturales. Las endrinas son muy aprecia- das para la elaboración de un licor artesanal por maceración con anís u orujo dando lugar al conocido pacharán. Su recolección en el otoño, junto a otros frutos silvestres, forma parte de las tareas habituales en los pueblos de la montaña. Y si de manchas hablamos no podemos olvi- dar las praderas de montaña. Los claros del bosque que se cubren de narcisos entre abril y mayo y que en la montaña se conocen como “lirones” o narcisos de prado (Narcissus pseu- donarcissus). Una imagen similar a la que encabeza este recurso y difícil de olvidar una vez vista. Otras manchas de vegetación: “Los más pequeños” Motivación / Sensibilización Ficha nº13 Conocimiento / Investigación Ficha nº14 Crítica / Reflexión Ficha nº15 Transformación / acción / participación Ficha nº16 Ojos del bosque Éste es mi árbol Colores y sorpresas Dígame su edad y altura Por aquí pasó el hombre El bosque animado Etnobotánicos de profesión Dossier informativo Escucha de incendios Del campo a la casa Hermanamiento bellotero Fase Actividades propuestas
  25. 25. 51Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia R E C U R S O S50 Guía didáctica de educación ambiental Montaña-Valdivia Bien en sus inmediaciones o dentro de los cursos fluviales podemos encontrar numerosas especies. Tal vez los dos animales más emble- máticos sean la nutria y la trucha cuya pre- sencia anuncia una gran calidad de las aguas. Observar a la nutria es muy difícil pero si hay suerte puede que deje algún excremento en lo alto de una roca no inundada en medio del río. La nutria y la trucha están íntimamente uni- das. La calidad de las aguas hace que estos ríos se conozcan también como trucheros por su abundancia y prueba de ello son los cotos de categoría especial que jalonan diferentes tra- mos de la red hidrográfica en las comarcas de la Montaña y la Valdivia (Recurso Agua). Tampoco podemos pasar por alto la existen- cia del tritón alpino en zonas como el Pozo de las Lomas a altitudes donde la fauna en gene- ral escasea. Este simpático animal que combi- na tonos oscuros por la parte dorsal con el naranja butano en la parte inferior es un indica- dor de aguas frías y de gran calidad. La avifauna asociada a la ribera tiene entre sus ejemplares al martín pescador y al mirlo acuático cuyo espectacular vuelo se comple- menta con una habilidad especial para bucear y buscar insectos entre las rocas del fondo. También están acompañados por lavanderas, ruiseñores bastardos, carriceros, garzas, etc. Igualmente asociadas al agua han prolifera- do las colonias de ánades, somormujos, sil- bones, etc, que aprovechando las mansas aguas de los embalses (Recurso Agua) han encontrado un hábitat ideal para ellos. El lobo es una de estas especies cierta- mente recuperada en la Montaña y la Valdivia. Se trata de un animal con una intensa leyenda negra que le ha conferido el atributo de indese- able. De su antigua presencia quedan restos recientemente rehabilitados como “la lobera” que se encuentra en las estribaciones de la lora en la parte más oriental de la zona norte de la provincia. El urogallo es una de las especies de cuya presencia se duda en la montaña. Se trata de una gallinácea de gran tamaño, con plumaje oscuro y una característica mancha roja sobre el ojo. Fundamentalmente se asocia a la zona de pinar de Peña Mayor (Recurso Vegetación) dado que los bosques de coníferas son su hábi- tat natural. Es una de las especies que otorga especial valor a los bosques y un ejemplo claro de progresivo deterioro de los ejemplares hasta su práctica desaparición en el norte de la pro- vincia. Gran tamaño, cuerpo pesado, orejas peque- ñas y redondeadas, cola extremadamente corta…, animal de gran fortaleza y aspecto bonachón, el oso pardo es el emblema del norte de la provincia de Palencia y una de las especies más amenazadas de la fauna ibérica. Una población de osos precisa de vastos espacios naturales para sobrevivir. La reduc- ción progresiva de hábitats naturales acorrala al oso dentro de unos reductos de montaña cada vez más limitados. En el núcleo de la Cordillera Cantábrica, y concretamente en el norte de la provincia de Palencia, el oso cuenta con ali- mento y con zonas de densa vegetación o áreas escarpadas e inaccesibles que lo prote- gen del ser humano. No sólo la abundancia y distribución de los alimentos consumidos por el oso condicionan la extensión de sus dominios vitales, en buena medida, también las actividades humanas. Los osos han aprendido a convivir con las activida- des rurales tradicionales y pueden tolerar muy bien los usos y los asentamientos humanos que conocen a la perfección. Alrededor del agua Alto: ¡Peligro! El jabalí es otro de los huidizos que tienen hábitos nocturnos. Es difícil verlos en campo abierto aunque sí lo frecuentan. Dejan pruebas inequívocas de ello con las “hozaduras” que levantan el suelo en busca de raíces. En oca- siones se aproximan a los núcleos rurales y provocan grandes destrozos en huertos. Como ya hemos dicho todos estos animales gustan de observar sin ser vistos por lo que debemos abrir bien los ojos para detectar las huellas que dejan. Conociendo sus costumbres podremos encontrar rastros en las zonas encharcadas próximas a los regatos a los que acuden a beber o en los cercados de los prados podemos encontrar cerdas de jabalí o pelos de ciervo o corzo. Otra especie igualmente interesante y tam- bién cinegética es la liebre. La caza en estas comarcas forma parte de la cultura popular. Los animales del monte podían entrar en la dieta en la medida en que podían ser cazados. Sea como fuere, hoy existen numerosas especies de interés para cazadores movidos, fundamentalmente, por la cuerna que adorna la cabeza del macho. Se mide, según los casos, por su tamaño y por las puntas. Desde la creación de la Reserva de Caza es una actividad que reporta interesantes benefi- cios económicos además de contribuir a una adecuada gestión de la fauna. Los permisos de caza se venden o subastan y el comprador caza siempre acompañado por un Guarda de la Reserva. Ahora bien, la regulación de la caza trajo como consecuencia que la actividad tradicional se convirtiera en gran medida en ilícita y así surgió el furtivismo. La caza furtiva, además de ilegal, supone una amenaza que pone en peli- gro ecosistemas de gran valor y especies pro- tegidas que son, en sí mismas, un atractivo más de la Montaña y la Valdivia. En el apartado de aves tenemos todo tipo de especies. Grandes rapaces como el buitre leo- nado las encontramos en la Peña Santa Lucía por encima del pueblo de Santibáñez de Resoba. Águilas hay de varios tipos (real, per- dicera, calzada, culebrera, …) y su presencia debió ser en otro tiempo muy notable a juzgar por algunos de los topónimos de la montaña (Aguilar de Campoo, Peña del Águila). Otras rapaces más oportunistas son también habituales y fáciles de observar en las inmedia- ciones de los núcleos rurales como el milano. Entre las rapaces nocturnas tenemos lechu- zas, búhos, autillos, cárabos que únicamente cazan y se mueven amparados en la espesura del bosque y en la noche. Una especie singular y de gran atractivo es el treparriscos que acostumbra a frecuentar espacios difícilmente accesibles para la mayo- ría. Sus hábitos alimenticios unido a su habili- dad escaladora le mantienen en las paredes verticales de las montañas. Las cigüeñas son frecuentes en la montaña pero destacan en este caso dos colonias de nidos que merecen ser consideradas por su densidad. Una de ellas se localiza en Barrio de San Pedro, en una de las colas del embalse de Aguilar. La otra, de menor importancia en número de nidos, se localiza en la ribera del Carrión, en las proximidades del pueblo de Mantinos, cerca de Guardo.Aves para todos los gustos

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