El Aborto

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El aborto, causas y consecuencias

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El Aborto

  1. 1. “UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTIN” TRABAJO GRUPAL Nº1 CURSO: ETICA Y MORAL DESIGNACION: EL ABORTO GRUPO: ”B”- 2DO SEMESTRE INTEGRANTES:
  2. 2. - OVIEDO CARPIO, María Gabriela - SALAS PACO, Suzane Katherine - SOSA RODRIGUEZ, Kathy Melany - RODRIGUEZ BUTRON, Jania Jimena - ZAVALA QUINTANA, María Alejandra EL ABORTO 1. ¿Qué es el aborto? La Medicina entiende por aborto toda expulsión del feto, natural o provocada, en el período no viable de su vida intrauterino, es decir, cuando no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Si esa expulsión del feto se realiza en período viable pero antes del término del embarazo, se denomina parto prematuro, tanto si el feto sobrevive como si muere.
  3. 3. En el lenguaje corriente, aborto es la muerte del feto por su expulsión, natural o provocada, en cualquier momento de su vida intrauterino. 2. Clases de Aborto El aborto puede ser espontáneo o provocado. El espontáneo se produce o bien porque surge la muerte intrauterinamente, o bien porque causas diversas motivan la expulsión del nuevo ser al exterior, donde fallece dada su falta de capacidad para vivir fuera del vientre de su madre. Si el aborto es provocado, se realiza o bien matando al hijo en el seno materno o bien forzando artificialmente su expulsión para que muera en el exterior. En ocasiones se actúa sobre embarazos de hijos viables, matándolos en el interior de la madre o procurando su muerte después de nacer vivos. Esto no es, médicamente hablando, un aborto, y de hecho muchas legislaciones que se consideran permisivas en la tolerancia del aborto lo prohíben expresamente, porque lo incluyen en la figura del infanticidio. Pero no ocurre así en otros casos, como por ejemplo en España, donde el Código Penal no tiene en cuenta la viabilidad del feto para que se dé el delito de aborto, y, en contrapartida, se puede matar en algunos casos a fetos viables sin recibir ningún castigo penal, al amparo de la legislación vigente precisamente en materia de aborto. Por eso utilizaremos en estas páginas la definición de aborto según el lenguaje corriente, de modo que la muerte provocada de un feto viable también será considerada como aborto. El asesinato de un bebé no nacido se produce, además de algunos métodos domésticos, a través de los siguientes métodos: - Por envenenamiento salino
  4. 4. Se extrae el líquido amniótico dentro de la bolsa que proteje al bebé. Se introduce una larga aguja a través del abdómen de la madre, hasta la bolsa amniótica y se inyecta en su lugar una solución salina concentrada. El bebé ingiere esta solución que le producirá la muerte 12 horas más tarde por envenenamiento, deshidratación, hemorragia del cerebro y de otros órganos. Esta solución salina produce quemaduras graves en la piel del bebé. Unas horas más tarde, la madre comienza “el parto” y da a luz un bebé muerto o moribundo, muchas veces en movimiento.Este método se utiliza después de las 16 semanas de embarazo. - Por Succión: Se inserta en el útero un tubo hueco que tiene un borde afilado. Una fuerte
  5. 5. succión (28 veces más fuerte que la de una aspiradora casera) despedaza el cuerpo del bebé que se está desarrollando, así como la placenta y absorbe “el producto del embarazo” (osea, el bebé), depositándolo después en un balde. El abortista introduce luego una pinza para extraer el cráneo, que suele no salir por el tubo de succión. Algunas veces las partes más pequeñas del cuerpo del bebé pueden identificarse. Casi el 95% de los abortos en los países desarrollados se realizan de esta forma. - Por Dilatación y Curetaje En este método se utiliza una cureta o cuchillo provisto de una cucharilla filosa en la punta con la cual se va cortando al bebé en pedazos con el fin de facilitar su extracción por el cuello de la matriz. Durante el segundo y el tercer trimestre del embarazo el bebé es ya demasiado grande para extraerlo por succión; entonces se utiliza el método llamado por dilatación y curetaje. La cureta se emplea para desmembrar al bebé, sacándose luego en pedazos con ayuda de los forceps. Este método está convirtiéndose en el más usual. - Por “D & X” a las 32 semanas Este es el método más espantoso de todos, también es conocido como nacimiento parcial. Suele hacerse cuando el bebé se encuentra muy próximo de su nacimiento Después de haber dilatado el cuello uterino durante tres días y guiándose por la ecografía, el abortista introduce unas pinzas y agarra con ellas una piernecita, después la otra, seguida del cuerpo, hasta
  6. 6. llegar a los hombros y brazos del bebé. así extrae parcialmente el cuerpo del bebé, como si éste fuera nacer, salvo que deja la cabeza dentro del útero. Como la cabeza es demasiado grande para ser extraída intacta; el abortista, entierra unas tijeras en la base del cráneo del bebé que está vivo, y las abre para ampliar el orificio. Entonces inserta un catéter y extrae el cerebro mediante succión. Este procedimiento hace que el bebé muera y que su cabeza se desplome. A continuación extrae a la criatura y le corta la placenta. - Por Operación Cesárea Este método es exactamente igual que una operación cesárea hasta que se corta el cordón umbilical, salvo que en vez de cuidar al niño extraído se le deja morir. La cesárea no tiene el objeto de salvar al bebé sino de matarlo. - Mediante Prostaglandinas
  7. 7. Este fármaco provoca un parto prematuro durante cualquier etapa del embarazo. Se usa para llevar a cabo el aborto a la mitad del embarazo y en las últimas etapas de éste. Su principal “complicación” es que el bebé a veces sale vivo. También puede causarle graves daños a la madre. Recientemente las prostaglandinas se han usado con la RU-486 para aumentar la “efectividad” de éstas. - RU-486 Se trata de una fármaco abortivo empleado conjuntamente con una prostaglandina, que es eficiente si se la emplea entre la primera y la tercera semana después de faltarle la primera menstruación a la madre. Actúa matando de hambre al diminuto bebé, al privarlo de un elemento vital, la hormona progesterona. El aborto se produce luego de varios días de dolorosas contracciones 3. EFECTOS FÍSICOS • MUERTE: Las primeras causas de muerte en relación con el aborto son hemorragia, infección, embolia, anestesia, y embarazos ectópicos sin diagnosticar [ undiagnosed ]. El aborto legal constituye la quinta causa de muerte de gestantes en los EE. UU, aunque de hecho se sabe que la mayoría de muertes relacionadas con el aborto no son registradas oficialmente como tales. • CÁNCER DE MAMA:
  8. 8. El riesgo de cáncer de mama casi se dobla después de un aborto e incluso se incrementa aún más con dos o más abortos. • CÁNCER DE OVARIOS, HÍGADO Y CERVICAL (cuello uterino): Las mujeres con un aborto se enfrentan a un riesgo relativo de 2.3 de cáncer cervical, en comparación con las mujeres que no han abortado, y las mujeres con dos o más abortos encaran un riesgo relativo de 4.92. Riesgos igualmente elevados de cáncer de ovario e hígado se ligan con el aborto único o múltiple. Estos porcentajes incrementados de cáncer para el caso de mujeres que han abortado se vinculan aparentemente a la interrupción no natural de los cambios hormonales que acompañan al embarazo, así como a la lesión cervical no tratada. • PERFORACIÓN DE ÚTERO: Entre un 2 y un 3 % de las pacientes de aborto pueden sufrir perforación del útero; es más, la mayoría de estas lesiones quedarán sin ser diagnosticadas ni tratadas a no ser que realice una visualización mediante laparoscopia. Esta clase de examen puede resultar útil cuando se inicia un proceso judicial por negligencia en la práctica del aborto. El riesgo de perforación uterina se incrementa para las mujeres que ya han tenido hijos y para las que reciben anestesia general durante la realización del aborto. El daño en el útero puede complicarse en ulteriores embarazos y eventualmente puede acarrear problemas que requieran una histerectomía, lo que de por sí puede conllevar diversas complicaciones adicionales y lesiones que incluyen la osteoporosis. • DESGARROS CERVICALES (cuello del útero): En al menos un uno por ciento de abortos realizados en el primer trimestre se producen importantes desgarros cervicales que requieren sutura. Las laceraciones de menor envergadura o las micro-fracturas, que normalmente no
  9. 9. son tratadas, pueden también a la larga perjudicar la función reproductiva. La lesión latente post-aborto puede abocar a una posterior incompetencia cervical [ subsequent cervical incompetence ], parto prematuro y complicaciones durante el parto. El riesgo de lesión cervical es mayor en adolescentes, para abortos realizados en el segundo trimestre, y cuando los facultativos no usan laminaria (sic) para dilatar el cuello uterino. • PLACENTA PREVIA : El aborto incrementa el riesgo de placenta previa en ulteriores embarazos (una circunstancia que pone en peligro tanto la vida de la madre como su embarazo deseado), en una escala de entre siete y quince. El desarrollo anormal de la placenta debido a lesión uterina aumenta el riesgo de malformación fetal, muerte perinatal y efusión excesiva de sangre durante el parto. • RECIÉN NACIDOS DISCAPACITADOS EN POSTERIORES EMBARAZOS: El aborto se asocia con lesiones cervicales y uterinas que pueden incrementar el riesgo de parto prematuro, complicaciones en el parto y desarrollo anormal de la placenta en posteriores embarazos. Estas complicaciones reproductivas constituyen las causas principales de las minusvalías en recién nacidos. • EMBARAZO ECTÓPICO: El aborto está relacionado de forma importante con un riesgo añadido de embarazos ectópicos posteriores. Los embarazos ectópicos, a su vez, amenazan la vida y pueden llevar a un descenso en la fertilidad. (10) • AFECCIÓN INFLAMATORIA PÉLVICA [ pelvic inflammatory disease (PID) ]: Se trata de una enfermedad que puede poner en peligro la vida y conllevar un riesgo añadido de embarazo ectópico y reducción de fertilidad. De entre las pacientes que tienen una infección por clamidia [ a chlamydia infection ] en el momento del aborto, un 23 % desarrollará PID en cuatro semanas. Algunos
  10. 10. estudios han arrojado que entre un 20 y un 27 % de pacientes que abortan sufren una infección por clamidia. Aproximadamente un 5 % de pacientes que no han sido infectados por clamidia desarollan PID dentro de las 4 semanas posteriores a un aborto realizado durante el primer trimestre. Es por tanto razonable suponer que cuantos practican abortos previenen y tratan tales infecciones antes del aborto. (11) • ENDOMETRITIS: La endometritis representa un riesgo post-aborto para todas las mujeres, pero en especial para las adolescentes, las cuales tienen una probabilidad 2.5 veces mayor de contraer endometritis después de un aborto que las mujeres con edades entre 20 y 29 años. (12) • COMPLICACIONES INMEDIATAS: Alrededor de un 10 % de mujeres que se someten a un aborto provocado sufrirán complicaciones inmediatas, de las cuales aproximadamente un quinto (2 %) tienen la consideración de riesgo mortal. Las nueve grandes complicaciones más comunes que pueden darse durante la práctica del aborto son: infección, efusión excesiva de sangre, embolia, desgarro o perforación del útero, complicaciones de la anestesia, convulsiones, hemorragia, lesión cervical y "shock" endotóxico. Las complicaciones 'menores' más comunes incluyen: infeccion, efusión de sangre, fiebre, quemaduras de segundo grado [ second degree burns ], dolor abdominal crónico, vómitos, problemas gastro- intestinales, y sensibilización del Rh [ Rh sensitization ]. (13) • RIESGOS AÑADIDOS PARA LAS MUJERES CON MÚLTIPLES ABORTOS: En general, la mayoría de los estudios arriba citados reflejan factores de riesgo para mujeres que se han sometido a un solo aborto. Estos mismos estudios muestran que las mujeres que tienen abortos múltiples encaran un riesgo mucho mayor de sufrir tales complicaciones. Este punto es especialmente
  11. 11. digno de ser mencionado desde el punto y hora en que alrededor de un 45 % de todos los abortos se practican en mujeres que ya habían abortado antes. • RIESGOS AÑADIDOS PARA LAS ADOLESCENTES: Las adolescentes, que suponen aproximadamente un 30 por ciento de las mujeres que abortan, se exponen a un riesgo mucho más alto de sufrir numerosas complicaciones relacionadas con el aborto. Esto reza tanto para las complicaciones inmediatas como para los perjuicios reproductivos a largo plazo. (14) • PEOR ESTADO DE SALUD GENERAL: En un estudio realizado sobre 1.428 mujeres, los investigadores descubrieron que los embarazos malogrados y en particular los debidos a aborto provocado se asociaban de manera significativa a una salud general más deficiente. Los abortos múltiples correspondían a una valoración todavía peor de la salud presente. Mientras que la interrupción del embarazo por causas naturales iba en detrimento de la salud, el aborto provocado resultó estar más estrechamente relacionado con una salud deficiente. Tales hallazgos confirman investigaciones anteriores que arrojaban que durante el año siguiente a un aborto las mujeres visitaban a su médico de cabecera un 80 % más por toda clase de razones y un 180 % más por razones psico-sociales. Los autores también se encontraron con que si hay un compañero presente y que no presta apoyo [not supportive], el porcentaje de aborto natural se eleva a más del doble y el de aborto provocado es cuatro veces mayor que si él está presente y apoyando. Si el compañero está ausente, el porcentaje de aborto provocado es seis veces mayor. (15) • RIESGO AÑADIDO POR FACTORES QUE HACEN PELIGRAR LA SALUD: El aborto está en buena medida ligado a cambios de conducta tales como promiscuidad, tabaquismo, abuso de las drogas y desórdenes alimenticios que en conjunto contribuyen a incrementar los riesgos de padecer problemas de
  12. 12. salud. Por ejemplo, la promiscuidad y el aborto están ambos relacionados con un aumento de las tasas de PID y embarazos ectópicos. Cuál de los dos contribuye más es algo todavía incierto, pero deslindarlo puede ser irrelevante si la promiscuidad es de por sí una reacción al trauma post-aborto o a la pérdida de autoestima. 4. EFECTOS PSICOLÓGICOS • NECESIDAD DE TRATAMIENTO PSICOLÓGICO: En un estudio realizado sobre pacientes post-aborto a sólo 8 semanas de haber abortado, los investigadores hallaron que el 44 % se quejaba de trastornos nerviosos, el 36 % había sufrido alteraciones del sueño, el 31 % tenía arrepentimientos por la decisión tomada y al 11 % le habían sido prescritos fármacos psicotrópicos por su médico de cabecera. (2) Un estudio retrospectivo que abarcaba un período de cinco años en dos provincias canadienses detectó que el recurso a los servicios médicos y psiquiátricos era sensiblemente mayor entre mujeres que habían abortado. Lo más revelador fue la conclusión a la que se llegó, según la cual el 25 % de mujeres que habían abortado visitaban a los psiquiatras frente al 3 % del grupo de control [ 3 % of the control group ]. (3) Las mujeres que han abortado tienen bastantes más probabilidades que otras de requerir el ingreso posterior en un hospital psiquiátrico. Adolescentes, mujeres separadas o divorciadas, y aquéllas en cuya historia clínica figura más de un aborto encaran un riesgo especialmente alto. (4) Puesto que muchas mujeres tras un aborto recurren a la represión como mecanismo de defensa [ as a coping mechanism ], puede darse un largo período de negación antes de que una mujer requiera tratamiento psiquiátrico. Estos sentimientos reprimidos son susceptibles de causar afecciones psicosomáticas y psiquiátricas o de conducta en otras facetas de la vida de la mujer. En consecuencia, algunos asesores [counselors; al parecer, se refiere a ciertos peritos de los procesos judiciales norteamericanos] informan del hecho
  13. 13. de que la angustia [ distress ] por un aborto que no se quiere reconocer es lo que en realidad subyace en muchas de sus pacientes, incluso aunque se hayan dirigido a ellos en demanda de terapias para problemas que aparentemente nada tienen que ver con ello. (5) • TRASTORNOS POR ESTRÉS POST-TRAUMÁTICO (en inglés PTSD o PAS): Un importante muestreo concluyó que al menos un 19 % de mujeres que han abortado padecen trastornos por estrés post-traumático (PTSD). Aproximadamente la mitad presentaba muchos de los síntomas de PTSD, aunque no todos, y entre un 20 y un 40 por ciento mostraban niveles de estrés que fluctuaban entre moderados y altos, así como conducta evasiva respecto a sus experiencias abortivas. (6) Puesto que nos hallamos ante una alteración grave que puede estar presente en muchas demandantes, y que no es fácilmente comprendida fuera de la profesión de asesor, el siguiente resumen será más completo que otros apartados de esta sección. El PTSD es una disfunción psicológica producto de una experiencia traumática que anula los mecanismos normales de defensa de una persona, derivando en miedo intenso, sensación de desvalimiento o de estar atrapado, o en pérdida del control. El riesgo de que una experiencia resulte traumática se incrementa cuando el hecho traumatizante es percibido como susceptible de conllevar amenazas de lesión física, violación sexual o presencia personal o participación en una muerte violenta. Se da el PTSD cuando el hecho traumático produce la hiperexcitabilidad [ hyperarousal ] de los mecanismos de defensa de vuelo o lucha [ flight or fight ]. Tal hiperexcitación provoca que estos mecanismos de defensa se desorganicen, desconectados de las circunstancias presentes, y empiecen a funciona por su cuenta, dando lugar a una conducta anormal y a graves transtornos de la personalidad. A guisa de ejemplo de esta deconexión de funciones mentales, puede ocurrir que alguna víctima de PTSD experimente una intensa emoción, pero sin clara memoria del hecho; otros pueden recordar cada detalle pero sin emoción; otros incluso pueden revivir tanto el hecho como las emociones en furtivas y abrumadoras experiencias de flashback. (7)
  14. 14. Las mujeres pueden interiorizar el aborto como una experiencia traumática por varias razones. En muchos casos llegan a él forzadas por maridos, novios, padres u otros. Si la mujer ha sido victima en repetidas ocasiones de abuso de posición dominante, el aborto forzado puede ser percibido como la violación definitiva en el curso de una vida marcada por el abuso. Otras mujeres -sin importar cuánto de imperioso tuviesen las razones por las que recurrieron al aborto- pueden incluso percibir el final de su embarazo como la muerte violenta causada a su propio hijo. El miedo, la ansiedad, el dolor y la culpa asociada al procedimiento aparecen entreverados en esta percepción de muerte violenta y grotesca. Algunas mujeres aun dan cuenta de que el dolor del aborto, desatado sobre ellas por un extraño enmascarado que asalta su cuerpo, se siente como idéntico al de una violación. (8) En efecto, los investigadores han concluido que las mujeres en cuya historia clínica constan agresiones sexuales pueden sentir mayor angustia durante y después de la práctica del aborto a causa de estas asociaciones entre ambas experiencias. (9) Cuando el factor de estrés que conduce al PTSD es el aborto, algunos clínicos lo denominan Síndrome Post- aborto (PAS). Los síntomas más importantes del "PTSD" son clasificados generalmente en tres categorías: hiperexcitación [ hiperarousal ], intrusión y constricción. El primero consiste en una intervención inapropiada y crónica de los mecanismos de defensa fight or flight. La persona se halla por lo visto en permanente alerta frente a amenazas de peligro. Los síntomas de hiperexcitación incluyen: respuestas exageradamente sobresaltadas, ataques de ansiedad, irritabilidad, explosiones de ira o rabia, conducta agresiva, dificultad para concentrarse, hipervigilancia, dificultad para conciliar el sueño o mantenerse despierto, o reacciones fisiológicas ante situaciones que simbolicen o se asemejen a algún aspecto de la experiencia traumática (por ejemplo, aceleración del pulso o sudoración durante un examen pélvico, o al tiempo de oír el sonido de una bomba neumática). La intrusión consiste en revivir el hecho traumático involuntaria e inesperadamente. Los síntomas de intrusión en los casos de PAS incluyen:
  15. 15. pensamientos recurrentes e intrusivos sobre el aborto o el niño abortado,flashbacks en los que las mujeres vuelven a vivir momentáneamente un aspecto de la experiencia abortiva, pesadillas sobre el aborto o el niño, o reacciones de intenso pesar o depresión en la fecha del aniversario del embarazo abortado o del aborto. La constricción consiste en paralizar los recursos emocionales o en desarrollar patrones de conducta, de forma se que eviten los estímulos asociados con el trauma. Se trata de la conducta evasiva [ o de evitación: "avoiding ]; un intento de negar y de evitar las sensaciones negativas de gente, lugares, o cosas que agraven las sentimientos negativos asociados con el trauma. En los casos de trauma post-aborto, la constricción puede incluir: incapacidad para recordar la experiencia abortiva o partes importantes de ella; esfuerzos por evitar actividades o situaciones que puedan excitar los recuerdos del aborto; abandono de relaciones, en especial, alejamiento de aquéllas que tuvieron que ver con la decisión de abortar; evitación de hijos; intentos de evitar o negar pensamientos o sensaciones relacionadas con el aborto; escasa presencia de sentimientos relacionados con el amor o la ternura; visión del futuro como en escorzo (p. ej. no esperar tener una carrera, casarse, criar hijos o una vivir una vida larga); interés reducido por actividades con las que antes se disfrutaba; abuso de drogas o alcohol; pensamientos o actos suicidas y otras tendencias autodestructivas. Como ya se mencionó, el estudio de Barnard identificó un porcentaje del 19 % de PTSD entre mujeres a las que les fueron practicados abortos entre tres y cinco años antes. Pero en realidad el porcentaje efectivo es mayor con toda probabidad. Como la mayoria de los estudios post-aborto, el de Barnard estaba lastrado por un porcentaje de omisiones del 15 % [ a fifty percent drop out rate ]. La experiencia clínica ha demostrado que las mujeres que menos suelen cooperar en una investigación post-aborto son aquéllas a las que el aborto ha causado mayor angustia psicológica. La investigación ha confirmado esta intuición, demostrando que las características demográficas de las mujeres que rechazan la evaluación posterior, coinciden en su mayoría con las de las mujeres que padecen la angustia post-aborto más acentuada. (10) La
  16. 16. extraordinariamente alta tasa de negativas a participar en estudios post-aborto puede ser interpretada como evidencia de constricción o de conducta de evitación (no querer pensar en el aborto) que es un destacado síntoma de PTSD. Para muchas mujeres, el comienzo o la identificación inequívoca de los síntomas del PTSD puede demorarse durante varios años. (11) Hasta que una persona aquejada de PTSD ha recibido consejo y logrado un adecuado restablecimiento, el PTSD puede dar lugar a una incapacidad psicológica que impediría a una paciente de aborto afectada interponer una demanda judicial dentro del período normal establecido por la ley. Esta incapacidad puede, sin embargo, proveer de base legal para obtener una prórroga de dicho plazo. • DISFUNCIÓN SEXUAL: Se llama disfunción sexual a la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual (que incluye deseo, excitación, orgasmo y resolución) que evita al individuo o pareja el disfrute de la actividad sexual. Entre un treinta y un cincuenta por ciento de mujeres que han abortado declaran sufrir disfunciones sexuales, tanto de breve como de larga duración, que comienza inmediatamente después de sus respectivos abortos. En concreto pueden incluir uno o varios problemas de los que se detallan a continuación: ausencia de placer en las relaciones, dolor añadido, aversión al sexo o a los hombres en general, o desarrollo de una forma de vida de tipo promiscuo. • PLANTEAMIENTOS SUICIDAS E INTENTOS DE SUICIDIO: Aproximadamente un 60% de mujeres que experimentan secuelas post-aborto declaran albergar ideas suicidas, con un 28% que intenta realmente suicidarse, de las cuales la mitad lo ha hecho en dos o más ocasiones.
  17. 17. Investigadores finlandeses han identificado una estrecha relación estadística entre el aborto y el suicidio en un estudio basado en registros. Los 73 suicidios identificados se asociaban en el espacio de un año a embarazos que acababan ya de forma natural, ya por aborto provocado. La tasa media anual de suicidio femenino en general era de 11.3 por cada 100.000. La tasa de suicidios asociados con nacimientos era significativamente más baja (5.9). Las tasas para interrupción del embarazo eran sensiblemente más altas. Para el aborto natural, la tasa era de 18.1 por cada 100.000 y para el aborto provocado de 34.7 por cada 100.000. La tasa de suicidio dentro del año posterior a la práctica del aborto era tres veces más alta que la tasa general femenina, siete veces más elevada que para las mujeres que llevan a término su embarazo, y casi el doble de alta que la de las mujeres que habían sufrido un aborto por causas naturales. • REFUERZO DEL HÁBITO DE FUMAR CON LOS CORRESPONDIENTES EFECTOS NEGATIVOS PARA LA SALUD: El estrés post-aborto se vincula con una acentuación del tabaquismo. Las mujeres que abortan tienen el doble de probabilidades de convertirse en grandes fumadoras y de sufrir los correspondientes riesgos sobre la salud. Las mujeres que han abortado tienen también mayor probabilidad de continuar fumando durante los posteriores embarazos deseados, con el riesgo añadido de muerte neonatal o anomalías congénitas.
  18. 18. • ABUSO DEL ALCOHOL: El aborto se vincula de forma significativa con un riesgo doblemente añadido de abuso del alcohol entre las mujeres. El aborto seguido de abuso del alcohol se vincula con conductas violentas, divorcio o separación, accidentes de tráfico, y pérdida del puesto de trabajo. • ABUSO DE LAS DROGAS:
  19. 19. El aborto se halla significativamente ligado a abuso posterior de las drogas. Además de los costes psico-sociales que supone tal abuso, la adicción las drogas se vinculan con riesgo incrementado de contraer infecciones por VIH/SIDA, malformaciones congénitas y conducta agresiva. El uso del metotrexato durante el primer trimestre de gestación puede provocar malformaciones fetales pesquisables en la evaluación ultrasonográfica prenatal; el conjunto de estas malformaciones congénitas asociadas al uso de metotrexato han recibido el nombre de síndrome aminopterina / metotrexato. Este síndrome se caracteriza por malformaciones evolutivas del Sistema Nervioso Central, anormalidades esqueléticas y a largo plazo, de manera inconstante, retraso mental. *metotrexato: antimetabólico del ácido fólico que interfiere en la síntesis del ADN y es utilizado en patologías oncológicas, reumatológicas, dermatológicas y gineco-obstétricas.
  20. 20. • DESCUIDO DE LOS NIÑOS O CONDUCTA ABUSIVA HACIA ELLOS: El aborto se vincula con mayores niveles de depresión, conducta violenta, abuso del alcohol y de las drogas, embarazos 'de sustitución o reemplazo', y relajación de los lazos que unen a las madres con los hijos habidos posteriormente. Estos factores se asocian estrechamente con el trato abusivo hacia los niños y parecen confirmar particulares valoraciones clínicas que vinculan el trauma post-aborto con abuso infantil subsiguiente. • DIVORCIO Y PROBLEMAS CRÓNICOS DE RELACIÓN: Para la mayor parte de las parejas, un aborto crea problemas imprevistos en su relación. Las parejas que han recurrido al aborto están más expuestas a divorciarse o a separarse. Muchas mujeres que abortan desarrollan una mayor dificultad para establecer lazos duraderos con un compañero. Esto puede deberse a que el aborto se relaciona con reacciones tales como baja autoestima, mayor desconfianza hacia los hombres, disfunción sexual, abuso de substancias y niveles incrementados de depresión, ansiedad y cólera pasajera. Las mujeres que se han sometido a más de un aborto (que representan alrededor del 45 % de todos los abortos) tienen mayor probabilidad
  21. 21. de requerir ayudas públicas, en parte porque también tienen más probabilidades de acabar constituyendo familias monoparentales. -Familia monoparental: aquella donde falta alguno de los padres biológicos, bien por su ausencia definitiva del hogar, bien por muerte o divorcio. Entre un 80 y un 90% de los hogares monoparentales tienen a la madre (biológica o adoptiva) como responsable. • ABORTOS DE REPETICIÓN: Las mujeres a las que les ha sido practicado un aborto arrostran un riesgo añadido de volver a abortar en el futuro. Las mujeres que cuentan con una experiencia abortiva anterior tienen una probabilidad cuatro veces mayor de volver a interrumpir voluntariamente su embarazo que aquéllas que no tienen historia abortiva previa. Este riesgo incrementado se asocia con el aborto anterior por la baja autoestima, un consciente o inconsciente deseo de llevar a cabo un embarazo 'de sustitución', y una mayor actividad sexual post-aborto. Los abortos posteriores pueden producirse por culpa de deseos conflictivos de quedar embarazada y tener un hijo y presiones continuas en favor del aborto, como puede ser el abandono por parte del nuevo compañero. Aproximadamente un 45 % de todos los abortos son ahora abortos de repetición. Es más, puesto que las mujeres a las que se les ha practicado más de un aborto se exponen a un importante riesgo añadido de sufrir secuelas
  22. 22. físicas y psíquicas, tales riesgos cualificados deberían ser ampliamente comentados con las mujeres que optan por abortar. Estudios científicos revelan trastornos psicológicos en mujeres que han abortado Depresión, hostilidad y conducta autodestructiva son algunas de las consecuencias psíquicas que sufren las mujeres que han abortado, que en España suman ya más de 800.000. El "Síndrome Post-aborto" (SPA) ha sido estudiado en países como EEUU, Canadá, Finlandia, Francia, Suiza e Inglaterra. Un equipo de profesionales de salud mental ha iniciado la primera investigación sobre el SPA en España. Según un estudio de la Real Academia de Obstetricia de Inglaterra, el 59 por ciento de las mujeres que abortan tiene altas probabilidades de sufrir problemas psiquiátricos graves y permanentes. Los trastornos psíquicos derivados del aborto se conocen como Síndrome post-aborto (SPA), un tipo de trastorno de estrés post-traumático (PTSD). Algunos de los síntomas más frecuentes son ansiedad, conducta agresiva, pesadillas, pensamientos o actos suicidas, bulimia, anorexia, abuso de alcohol y drogas y ruptura de relaciones de pareja. --Daños a largo plazo: El Síndrome post-aborto puede tardar años en manifestarse debido a la represión a la que recurren muchas mujeres como mecanismo de defensa. Según Juan Cardona, psiquiatra y académico de la Real Academia de Medicina de Valencia y miembro del equipo investigador español, «después del trauma que supone el aborto se deteriora la afectividad, la capacidad de querer, la voluntad, y todo lo demás viene en cascada: la ruptura con parejas sucesivas, la depresión y otras consecuencias negativas». En cuanto a la relación de pareja, la doctora Emily Milling halló que el 70 por ciento de las 400 parejas de su estudio se rompieron en el año siguiente al aborto. Por otro lado, el doctor Phillip Ney, psiquiatra infantil de la Universidad de British Columbia, descubrió que el aborto aumenta el maltrato a los otros
  23. 23. hijos. De hecho, en Estados Unidos el maltrato infantil ha aumentado un 1000 por cien desde que se legalizó el aborto. También el suicidio aumenta notablemente entre las mujeres que han abortado. Los investigadores finlandeses Speckhard y Vaughan constataron que la tasa de suicidio en el año posterior al aborto era tres veces más alta que la media femenina, y siete veces más alta que la de las mujeres que habían dado a luz. El estudio más completo sobre el SPA data de 1997, y fue financiado por el Gobierno de Finlandia. Sobre una muestra de 9.129 mujeres, el estudio reveló que las que abortaron tuvieron 4 veces más probabilidades de morir al año siguiente que las que habían dado a luz. Organismos internacionales que promueven el aborto han reconocido la existencia de secuelas psicopatológicas. La Federación Internacional de Planificación Familiar (Planned Parenthood) los ha confirmado en su Plan Trienal del período 1990-1993: «Una serie de estudios y encuestas de los opositores al aborto han mostrado que la incidencia del trauma post-aborto puede llegar a afectar al 91 por ciento de los casos. Algunos informes recientes del Instituto Alan Guttmacher que no han sido publicados indican que el alcance del problema puede haber sido correctamente calculado en dichos estudios». Hasta ahora, el único estudio que existe en España sobre este Síndrome fue elaborado en 1993 por la Asociación Española de Neuropsiquiatría, titulado «Mujer y salud mental». En él se señalaban como rasgos de las mujeres que abortan más de una vez la inmadurez, la inestabilidad emocional, la sexualidad dependiente, los problemas de pareja y las tendencias de personalidad patológica como esquizofrenia y psicopatía. Según datos oficiales, el 25 por ciento de las mujeres que abortan ya habían abortado antes. - EL SÍNDROME POST-ABORTO: La segunda víctima del aborto es la mujer. Las millones de mujeres que han caído en la trampa del aborto. Sólo en España son más de 800.000 las mujeres que han abortado desde que se despenalizó el aborto en 1985, y casi todas ellas -por no decir todas-, tarde o temprano - están sufriendo o sufrirán lo que se conoce ya como "Síndrome Post-aborto". Así lo reconoce la organización
  24. 24. abortista más importante del mundo: la Federación Internacional de Planificación Familiar. En su Plan Trienal y Programa de Objetivos a Largo Plazo 1990-1993 afirma que: "la incidencia del trauma post-aborto para clientas de abortos quirúrgicos puede llegar a alcanzar hasta el 91% de los casos." El Síndrome Post-aborto toma su nombre del Síndrome Post-Vietnam, porque fue en los años de esa terrible guerra cuando se legalizó el aborto el EE.UU. Como no había ya bastantes guerras en el mundo, quisieron declarar la peor de todas, la de los poderosos contra los más débiles, la de los nacidos contra los no nacidos, la de la madre contra su hijo, la de un médico contra su paciente, la de un Estado contra su pueblo... la guerra de las guerras. Pero al igual que los soldados que volvían de Vietnam traían esa guerra en sus entrañas para atormentarles el resto de sus vidas, así las mujeres que abortaban empezaron a sufrir los mismos síntomas que esos soldados, la misma angustia, la misma desesperación, la misma culpa: pesadillas, insomnio, alcoholismo, agresividad o depresión, psicosis... y suicidio. Siete veces más suicidio entre mujeres que habían abortado descubrió el Gobierno de Finlandia en un estudio de 1997 sobre una muestra de 9.129 mujeres tomada de la base de datos nacional... un estudio impecable y estremecedor. Además de la altísima tasa de suicidios, descubrieron que en el año siguiente al aborto, esas mujeres sufrieron 60 veces más muertes por causas naturales (enfermedad) que las que habían dado a luz, 4 veces más muertes por accidentes y 14 veces más muertes por homicidios. Pero en las mujeres, este Síndrome que estremeció al mundo en los rostros y las historias de esos pobres soldados, es mucho más grave aún, porque es oculto, es secreto, es reprimido, es ignorado y es tabú. A los ojos del mundo, no les pasa nada porque el aborto es "legal", y por definición, lo que es legal debe ser bueno, y lo que es bueno no puede hacer mal. Ergo, a las mujeres que abortan no les puede pasar nada, y si les pasa es su problema, es que, además, son idiotas o están desequilibradas... pero no por el aborto, claro. La sociedad no puede admitir que una mujer esté atormentada por algo que la sociedad misma le ha procurado, no puede reconocer que le ha dado veneno para beber y que por eso se está quemando por dentro.
  25. 25. Y todos miran para otro lado mientras que las mujeres se vuelven locas: 64% de ellas ingresaron en hospitales psiquiátricos tras su aborto, según un estudio de la Universidad de Baltimore, USA, en 1984; "el 59% sufren trastornos psiquiátricos graves y permanentes tras el aborto" según la Real Academia de Obstetricia de Inglaterra... etc. etc. etc. Cientos de estudios de muchos países abortistas como Estados Unidos, Canadá, Francia, Inglaterra, Suiza, Australia, Dinamarca y Finlandia han llevado este Síndrome a los manuales Psicología y Psiquiatría de numerosas universidades. Desde hace dos meses ya hay una página especializada en español sobre el Síndrome Post-aborto y demás secuelas psicosomáticas. Digo "demás secuelas psicosomáticas" porque otra de las graves secuelas del aborto que se está descubriendo en estos últimos años es el cáncer de mama. Junto con el gran aumento de los cánceres del aparato reproductivo de la mujer, el cáncer de mama ha sufrido un aumento espectacular en los últimos 20 años en todos los países donde se ha generalizado el aborto. Y no en mujeres en edad de la menopausia, como solía ser, sino en mujeres cada vez más jóvenes. Según un estudio de una doctora pro-abortista, Janet Daling, en 1994 publicado en el Journal of the National Cancer Institute en los casos en que había antecedentes familiares y la mujer abortaba después de los 30 años, el riesgo aumentaba un 270%. Pero más aún, cuando la mujeres abortaba a su primer hijo antes de los 18 años y tenían antecedentes familiares de cáncer, el riesgo relativo llegaba ¡al infinito! De las 12 mujeres de su muestra con este perfil, el 100% desarrollaron cáncer de mama antes de los 45 años. Y en las mujeres sin antecedentes familiares, el aumento del riesgo era de un 150%. En mujeres que ya habían llevado un embarazo a término, el riesgo de cáncer de mama en las que abortaron era de un 50% más; entre ellas, las jóvenes menores de 18 años y mayores de 29 con aborto provocado aumentaron el riesgo más de un 100%. ¡Y los médicos siguen diciendo que el 50% de los factores de riesgo del cáncer de mama son desconocidos!
  26. 26. Así lo oí con mis propios oídos en una Jornadas Municipales sobre Prevención del Cáncer de Mama celebradas en Madrid en el año 2001. Y ¡se quedan tan anchos! Cuando desde 1953 hay estudios como el del Dr. Segui en Japón sobre una población de 3.000 mujeres que descubrió un 160% de aumento del riesgo en las que habían abortado voluntariamente. Actualmente hay más de 38 estudios epidemiológicos internacionales, de los cuales 29 muestran una correlación positiva y significativa entre aborto y cáncer de mama. De ellos, 5 estudios indican el doble de riesgo… o más. No hay más que ver las estadísticas y los años en que se ha producido el aumento de casos: pocos años después de la legalización del aborto en cada país. La Asociación Norteamericana de Psiquiatría, a principios de los años 80, identificaba la depresión, la hostilidad, el desinterés y aislamiento, las imágenes recurrentes, el insomnio y pesadillas, y la incapacidad de expresar sentimientos como secuelas psicológicas del aborto. Otros estudios posteriores muestran un alto índice de intentos suicidas, de alcoholismo, bulimia y anorexia, frigidez y disfunciones sexuales, ruptura de relaciones de pareja (un 70%), de maltrato doméstico y autolesiones, de incapacidad de concentración, agotamiento y nerviosismo, crisis histéricas y agresividad. En España, el único estudio existente es el informe de 1993 de la Asociación Española de Neuropsiquiatría titulado "Mujer y salud mental" que señalaba como rasgos de las mujeres que abortan más de una vez la inmadurez, la inestabilidad emocional, la sexualidad pasiva y dependiente, la aversión a los métodos anticonceptivos, los problemas de pareja, conflictos con los padres, mala auto imagen, vivencias negativas o traumáticas, y tendencia y rasgos de personalidad patológica: esquizofrenia, paranoia y psicopatía. Confrontando los datos oficiales, un 25% de las mujeres que abortan cada año ya han abortado previamente. Parece, pues, evidente la necesidad de investigar más a fondo la existencia y características de este cuadro clínico en España, dado que, por sus síntomas, podría constituir una variable oculta subyacente al aumento espectacular de trastornos como la anorexia y la bulimia, el abuso juvenil de alcohol y drogas,
  27. 27. los malos tratos en el hogar, así como las depresiones y suicidios juveniles y los brotes psicóticos. Concretamente, se observa un alarmante aumento de los malos tratos en países con altos índices de aborto, que en Estados Unidos ha sido contabilizado en un 500% de aumento en los años desde que se legalizó el aborto. También es evidente la cultura del "botellón" y las drogas de diseño, que ha llegado a ser un grave problema social. También ofrecemos a las mujeres que han abortado, la ayuda especializada que les permita renacer de sus cenizas y no volver a caer en el mismo error. Toda la sociedad somos responsables, por activa o por pasiva, de mantener abierta una trampa mortal para mujeres angustiadas y sus hijos inocentes. Por ello debemos, al menos, rescatar a las que han caído en ella y así evitar que otras caigan también. Pues las mejores defensoras de la vida son las que han pasado por la muerte espiritual que supone el aborto. Así está ocurriendo en países como Estados Unidos, donde son miles las mujeres de la Plataforma No Más Silencio que piden la derogación de la Ley del aborto para que nadie más caiga donde ellas cayeron. Por desgracia, todos conocemos a alguna mujer que ha abortado y podemos constatar la veracidad de estos datos. Asimismo se está poniendo en conocimiento de las autoridades españolas competentes, pero necesitamos la colaboración de los lectores para difundirlo en su propio ámbito y conseguir así romper el mayor muro de silencio que jamás haya existido. Porque al ser el pecado más grande, es a la vez el más oculto, y por ser oculto, el más difícil de sanar. Hay que sacarlo a la luz para poderlo curar, y hace falta la ayuda de todos. Una buena manera de colaborar es enviar esta información a la sección de "Cartas al director" de los diarios de su zona, así como a los Boletines de los Colegios de Médicos y Psicólogos locales por parte de colegiados de los mismos.
  28. 28. Estamos convencidos de que el conocimiento de las secuelas del aborto puede cambiar la marea negra del aborto en el mundo, como ya la está cambiando en los Estados Unidos. Los veteranos luchadores por el derecho a la vida de ese país han comprobado cómo es el miedo al Síndrome lo que está haciendo bajar cada año las cifras de aborto en EE.UU. Por desgracia, lo que no consigue el amor lo consigue el temor, pero al fin, se trata de conseguirlo: acabar con el monstruo del aborto. Además, creemos que es un derecho de toda persona saber los riesgos a los que se expone al realizar una acción, especialmente cuando estos riesgos son ya conocidos y comprobados. Así, es un derecho de la mujer saber a lo que se expone cuando aborta, como lo están legislando varios Estados norteamericanos en leyes de "Consentimiento Informado" que obligan a las clínicas abortistas y hospitales a dar a la mujer un formulario informativo para firmar antes de su aborto. Si el tabaco ha levantado tamaña polémica y sus riesgos se anuncian a bombo y platillo, ¿cómo no exigir lo mismo para algo infinitamente peor como es el aborto? ASPECTOS JURÍDICOS: La legalizacion del aborto en el Perú Desde una perspectiva de análisis de viabilidad como política pública Las políticas públicas constituyen un juego de actores racionales, en donde cada uno tiene una racionalidad distinta. Toda política pública tiene una
  29. 29. dimensión polémica pues siempre el resultado de ella se inclinara a favorecer o perjudicar a determinados sectores según la aplicación. En la conformación de las políticas publicas encontramos un “Doble juego entre los actores” El de los políticos frente a burócratas y el que despliegan los políticos frente a electores, en pos de beneficiarse con el apoyo de los últimos La mayor motivación de los políticos en su actuar según este enfoque, es conseguir beneficios frente al electorado, burócratas y otros políticos. La problemática del aborto en nuestro país En lo esencial un aborto es la interrupción del embarazo, para ello se pueden recurrir a diversos métodos entre los que son mas utilizados destacan el medicamentoso con misoprostol y el quirúrgico. En el Perú es ilegal esta práctica pues constituye un “delito contra la vida”. El único caso de aborto no sancionado por la ley es el que se realiza para salvar la vida de la mujer o evitarle un mal grave o permanente, lo que se denomina aborto terapéutico. Es vital identificar que la penalización del aborto significa un grave problema de justicia social y de salud pública que el Estado debe enfrentar con la eliminación de la normatividad punitiva, con políticas adecuadas y los recursos correspondientes. Posturas frente al aborto Hay un prevalente doble discurso referido a la despenalización del aborto. Por un lado encontramos a la Iglesia y sectores de la sociedad “conservadora” que califican a este procedimiento como “terrorismo” o “crimen contra la vida”. Sin embargo el doble discurso se pone de manifiesto a través de las cifras que el Centro de la mujer peruana Flora Tristán publica respecto de las 410 000 mujeres que durante el 2005 recurrieron al aborto. La condición de clandestinidad en las que se someten a este procedimiento expone a las mujeres a situaciones de grave peligro. En especial a las mujeres pobres, las de zonas rurales, y las jóvenes por razones económicas. La
  30. 30. atención y los servicios de salud reproductiva para las mujeres seguirán siendo deficientes e insalubres si se continúa con la sanción a esta práctica. Políticas Públicas en cuanto al Aborto El aborto en el Perú esta calificado como ilegal, el Ministerio de Salud (MINSA) reconoce que el aborto es un problema de salud pública que afecta a toda la sociedad y en especial a las mujeres. Este problema debe ser enfrentado por el Estado y por toda la sociedad civil, a través de una adecuada educación sexual, acciones de planificación familiar y la atención oportuna de sus complicaciones con la finalidad de evitar muertes maternas. Sin embargo estas medidas preventivas no son suficientes. Costos de la ilegalidad La criminalización del aborto no disuade a las mujeres de practicarlo, una vez mas esto se evidencia en las cifras antes expuestas. El costo de las mujeres que recurren a servicios médicos públicos luego de un procedimiento mal aplicado es tan elevado que con el se podría cubrir la atención oportuna de servicios de salud para las mujeres en general, si existiera una política de salud adecuada El estado al penalizarlo coloca a las mujeres en una situación de inseguridad al obligarlas a participar de un circuito de criminalidad. El Perú ocupa el segundo lugar entre los países de América del Sur con el más alto índice de mortalidad materna y el aborto ocupa el cuarto lugar como causa de muerte materna (7%), según el Ministerio de Salud; sin embargo, numerosos estudios sostienen que dentro de las muertes por hemorragias (60%) e infecciones (13%) se encuentran subregistradas muchas muertes por aborto. En consecuencia, si existiera un buen registro de las muertes maternas, el aborto ocuparía posiblemente el primer lugar PROTOCÓLO PARA LA INTERRUPCIÓN LEGAL DEL EMBARAZO EN EL PERÚ
  31. 31.  La gerencia Regional de Salud de Arequipa, oficializó desde el día martes 5 de febrero éste protocolo herramienta que será utilizada por los médicos para salvar la vida de gestantes que estén en peligro físico o mental sometiéndose a un aborto terapéutico que hace 80 años es legal en el país.  El 15% de las mujeres embarazadas fallecen en Arequipa pero pueden salvar sus vidas con el aborto consentido.  En el código penal: “Sostiene que el aborto no es punible cuando es el único medio para savar la vida de la gestante o para evitar un mal grave y permanente en la salud”. CONTROL POBLACIONAL Y ABORTO
  32. 32. 1.- ABORTO Se estima que en el mundo se producen 53 millones de abortos al año. En la actualidad está permitido el aborto en 54 países, lo que supone el 61% de la población mundial, sin contar los abortos ilegales que se producen, los cuales se dan tanto en los países en que está legalizado como en los que no. Una cifra: en España se produjeron 60.000 abortos en el año 2000, que se pueden considerar libres, de hecho y que con las últimas reformas del gobierno popular ha aumentado un 29%. En el mundo científico se considera ser vivo a cualquier tipo de célula que existe en la naturaleza. Se busca vida en Marte buscando moléculas de agua, pero esto no ocurre con los seres humanos. No se considera una persona, una vida a un feto dentro del vientre materno, sobre todo si es en las primeras semanas de gestación, a pesar de que incluso antes de las 4 primeras semanas ya existe latido. Para justificar el aborto terapéutico se habla de un peligro para la salud de la madre, o de grandes malformaciones en el feto. La mayor tasa de abortos, el 97%, se produce en mujeres entre 20 y 29 años, que está descrita como la edad de menor riesgo de alteraciones psicológicas. La paternidad responsable no está fomentada debidamente, de modo que esta debilidad de la familia es asumida por el Estado, o más bien, los padres delegamos en el Estado, la responsabilidad de la educación de los hijos. Este es el caso más llamativo de los jóvenes. En vez de formación en valores y
  33. 33. respeto a la dignidad de la persona, a nuestros jóvenes, es más fácil darles condones, que ni siquiera saben usar. Está visto que este es un punto clave de ataque a la familia, célula base de la sociedad. El ataque sistemático a la familia, ha llevado a ésta a la pérdida de la transmisión de valores como la gratuidad, el sacrificio, la solidaridad, el amor, la protección del débil, dejándolo en manos del Estado donde prima el individuo sin responsabilidad, que consume, que vive al día, que busca el bienestar y la comodidad por encima de todo, que no lucha por los más débiles o contra las injusticias. Manipulación y mentiras que legalizaron el aborto en Estados Unidos A comienzos de 1970, Norma McCorvey alegó que ella había sido violada por una pandilla y estaba embarazada. Las abogadas Sarah Weddington y Linda Coffee, recién graduadas de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, necesitaban una "cliente" para poder atacar la ley que desde hacía 100 años prohibía el aborto en Texas. Ellas convencieron a Norma de que debería procurar un aborto en lugar de tramitar la adopción para su bebé. El caso fue litigado subsecuentemente varias veces hasta llegar al Tribunal Supremo, con el resultado de que en 1973 se legalizó el aborto en los 50 estados de la Unión. Mientras se litigaba el caso, la bebé nació y fue dada en adopción. En 1987, McCorvey admitió que ella en verdad no había sido violada y que el padre de su bebé era una persona a la que ella conocía y había pensado que quería. El relato de los pandilleros que la violaron era todo mentira. Si bien el caso Roe vs. Wade legalizó el aborto, en la misma fecha Doe vs. Bolton permitió el aborto a petición durante los nueve meses de embarazo, y fue el medio legal que facilitó la aprobación del Tribunal al establecimiento de más de 2.200 abortuarios en todo el país.
  34. 34. - Sandra Cano fue "Mary Doe" en Doe vs. Bolton Sandra Cano ahora dice que ella fue una participante ingenua del fraude al nivel más alto de justicia del país. Sandra era una joven madre de tres hijos, estaba embarazada y enfrentaba el trámite de divorcio contra su esposo que estaba encarcelado por abuso de menores. Los trabajadores sociales le habían quitado sus tres niños a Sandra. Los estuvieron pasando de uno a otro mal ambiente. Sandra quería mucho a sus hijos. Estaba casi al borde de la locura debido a sus problemas y fue así que llegó a pedir ayuda a Legal Aid Services [servicios de ayuda legal]. El ofrecimiento de los abogados de N.O.W. para sacarle de encima todos sus problemas, obtener el divorcio y recuperar la custodia de sus hijos sonaba demasiado bueno para ser verdad. Cuando los abogados le sugirieron que querían hacer un trato con ella que incluyera abortar al bebé, Sandra manifestó claramente que nunca haría eso. Pero los abogados no sólo ignoraron sus objeciones sino que pasaron sobre ella. Cuando Sandra se dio cuenta que habían usado su caso para legalizar el aborto a petición, dijo: " ¿...cómo podía yo imaginarme un plan tan grotesco que tuviera como fin dar a las personas de una sociedad civilizada permiso para matar a sus propios hijos? ...En verdad yo nunca pensé que ellos usarían mis angustias personales por recuperar a mis hijos para su plan de legalizar el aborto a petición." Irónicamente, al igual que en el caso del bebé McCorvey, el bebé Cano llegó a término, nació y fue dado en adopción. Sin embargo, debido a estos dos casos, 35.000.000 de bebés han perdido sus vidas por aborto. - Sarah Weddington fue la abogada Sarah Weddington, la abogada que litigó el caso Roe vs. Wade en el Tribunal Supremo, pronunció un discurso en el Instituto de Ética de la Educación, en Oklahoma. Allí explicó por qué defendió la improvisada historia y los falsos cargos de violación de la mesera de Texas "Jane Roe", hasta llegar al Tribunal Supremo: "Mi conducta pudo no haber sido totalmente ética. Pero lo hice por lo que pensé fueron buenas razones."
  35. 35. LA PÍLDORA DEL DÍA SIGUIENTE ¿Cómo actúa la Píldora del Día Siguiente? Se han descrito tres mecanismos: • Impide la ovulación, la maduración y salida del óvulo del ovario (efecto anovulatorio) • Dificulta el transporte de los espermatozoides (efecto anticonceptivo) • Impide la implantación del embrión en el útero (efecto antiimplantatorio) Este último mecanismo antiimplantatorio está ampliamente fundamentado, no sólo por el mismo fabricante, sino por una extensa bibliografía. Mas conociendo algo de fisiología del aparato reproductor femenino podemos llegar a darnos cuenta de ello. Tan sólo hay que recordar que los espermatozoides, cuando son depositados en la vagina, pueden tardar de 2-3 horas hasta 4 días en ascender hasta el tercio externo de la trompa de Falopio y fecundar al óvulo. Imaginemos una mujer que tiene una relación sexual una noche, y horas antes había ovulado. Al día siguiente va a la farmacia o al médico, para que le
  36. 36. proporcionen las dos tabletas de la píldora del día siguiente. ¿Cómo actuará la píldora en este caso? Está claro que los espermatozoides, habiendo pasado varias horas, ya habrán podido fecundar al óvulo. Una nueva vida humana ha tenido lugar. La píldora en este caso no impide la ovulación, pues ya se ha producido. Tampoco ha podido impedir que los espermatozoides asciendan a la trompa y fecunden al óvulo. ¿Cuál es la finalidad de tomarla entonces? Destruir o exterminar el ser humano recién concebido, impidiendo que el embrión se implante en la capa interna del útero. Si muere el embrión, no podrá haber embarazo. ¿Cómo lo hace? Las dos píldoras en total contienen una dosis masiva de hormona llamada levonorgestrel, a una dosis 50 veces mayor que la de una minipíldora anticonceptiva normal. Tal carga de hormonas es una auténtica agresión contra la maduración de la capa interna del útero, el endometrio. CONCLUSIÓN Con la utilización de la píldora del día siguiente, en las 24 ó 72 horas siguientes a las relaciones sexuales, se pretende que, si ha habido fecundación, el ser humano concebido no llegue a anidar en el útero y muera, siendo expulsado del cuerpo de la madre. EL EMBRIÓN, EL ABORTO Y LA CONTRACEPCIÓN DE EMERGENCIA Es curioso que la polémica que se ha levantado a propósito de la llamada “contracepción de emergencia”, haya terminado centrándose sobre el “status” del embrión humano. Ha quedado una vez más de manifiesto el vínculo profundo que liga a la contracepción con el aborto. La promoción de un sistema muy eficaz para prevenir el embarazo, induce primero a negar que él interfiera con la vida del embrión y luego a reiterar que esta vida merece ningún respeto real.
  37. 37. Es sintomático que se use el artificio verbal de decir que no se puede inducir un aborto donde no hay embarazo, y que el embarazo sólo se da a partir de la anidación del huevo en la mucosa uterina. De esta manera se deja desprotegido al embrión durante los primeros días de su vida y se evita la acusación de que se está cometiendo un aborto, ya que esta palabra resulta malsonante. En el fondo se está intentando proceder como si el nombre, la denominación fuera lo que hace la cosa. En vez de darle relieve a la naturaleza misma de los hechos, tal como ellos se presenta a la inteligencia y a los sentidos, se recurre a denominaciones arbitrarias que pueden ser defendidas retóricamente, pero que no reflejan otra cosa que la voluntad de quien las inventa. Todo el mundo ha entendido siempre por “embarazo” el período de tiempo en el cual el fruto de la concepción vive en el interior del cuerpo de la madre. ¿Qué sentido tiene decir que el embarazo empieza solo con la anidación del embrión? Cada uno de los seres humanos que hoy día viven, incluidos por supuesto los autores de estas redefiniciones, pasaron individualmente un período decisivo de sus propias vidas desarrollándose y emigrando desde el pabellón de la trompa hasta el útero. Ese lapso es tan parte de cada vida individual como cualquier otro de la historia personal que se quiera escoger. Y por eso, en buen sentido, él es parte del embarazo, y nadie tenía por qué haberlo dudado. Da la impresión de que lo que en verdad ocurre es que se quiere definir el embarazo desde el punto de vista del aborto. Habría embarazo en el lapso en que no se puede destruir el embrión sin actuar dañando aunque sea en mínima medida, el cuerpo de la madre. Es la definición más negativa que se puede discurrir. Pero además de negativa ella es engañosa porque atiende sólo a la madre: ignora o desvaloriza hasta el extremo al fruto de la concepción. Sin embargo todos sabemos que lo que ocurre luego de la fecundación es que hay un ser humano en desarrollo. Y decir un ser humano es decir alguien que necesita respeto y protección. Debería ser esta afirmación la que gobernara las decisiones en toda esta cuestión.
  38. 38. Es aleccionador que la querella por la anticoncepción desemboque en una querella por el embrión humano. Y esta no es cuestión de consensos ni de disquisiciones legales. Me parece que si no se clarifica esta cuestión de la naturaleza del embrión humano, lo que estará mañana en peligro son los mismos derechos del hombre bajo el doble aspecto de cuáles sean ellos y de quiénes serán sus titulares. Son muy pocas las personas que han visto un embrión humano precoz, y seguramente no son muchas las que han visto un embrión de cualquier mamífero, por más que ahora se los suele encontrar fotografiados en los medios de comunicación. Por lo mismo, la caracterización o definición de un embrión humano precoz adolece a menudo de vaguedad, y se formula, no sobre la base de experiencia, sino que en un contexto filosófico determinado que no es siempre explícito y que deja lugar a malentendidos. Así por ejemplo, se encuentra uno a menudo que se habla de un “ser”, una “vida”, un “individuo”, incluso una “persona”. Pero para que nos pudiéramos todos entender, tendría que quedar claro cuál es el contexto en que se emplean estos términos. “Persona”, “individuo”, “ser”, “vida”, no significan lo mismo para todos, y tienen resonancias muy variadas según el contexto en el que se los emplee. Yo prefiero usar un contexto científico. Creo que es el más fácil de entender para la gente de nuestro tiempo, que se presta a pocas ambigüedades, y que permite avanzar bastante en la cuestión. Aún cuando uno llega al punto en que la ciencia natural lo abandona, la imagen científica natural bien depurada me parece la más correcta aproximación al núcleo del problema. Lo que quiero proponer parece bastante obvio, pero es una afirmación preñada de consecuencias. El embrión humano es un organismo perteneciente a la especie humana. He expuesto esta idea con algún detalle en otro sitio, por lo que me contento aquí con esbozarla. Un organismo es desde luego un reactor bioquímico que intercambia con el
  39. 39. medio, materia y energía. Es propio de un organismo tener un límite, borde o frontera que lo separa de su medio y lo relaciona con él. En un individuo adulto, ese borde lo forman la piel y las mucosas. En un embrión, la membrana celular y la zona pelúcida. A continuación, es un hecho conocido que cada organismo sigue una trayectoria de desarrollo que es propia de la especie a la que pertenece, en tal forma que para cada momento del tiempo se puede predecir cuál va a ser el estado en el que se va a encontrar, salvo por supuesto que ocurran accidentes que terminen con su vida. La trayectoria de desarrollo es: a) robusta, o sea tiende a mantenerse a pesar de las perturbaciones del ambiente, y, b) es predictible, o sea en cada momento de la vida se puede anticipar cuál será el estado del organismo en un tiempo más, y se puede también determinar bien exactamente en que estado o punto de desarrollo se hallaba el organismo en las fechas pasadas que se quieran escoger. La trayectoria de desarrollo dentro de una unidad espacial discreta o limitada es una característica central de un organismo que dura hasta su muerte y que se inicia en la fecundación. Un embrión muy precoz, incluso unicelular, es básicamente distinto de una célula cualquiera, precisamente porque él es un punto en una trayectoria de desarrollo. A no ser que muera o que se interfiera con él, si se lo mantiene en el medio que le es adecuado, él va a desarrollarse hasta formar un individuo adulto en una secuencia de estados perfectamente definida. No hay por supuesto ninguna otra célula que sea capaz de esto, y, por lo mismo, la afirmación que se escucha por ahí de que el embrión “no es más que una célula” revela una notable superficialidad. La trayectoria empieza cuando se fusionan las membranas del óvulo y del espermatozoide y nos encontramos con un espacio bien delimitado en cuyo interior interactúan en una sola trayectoria los componentes bioquímicos de ambas células.
  40. 40. Podemos tomar dos ejemplos, que son la formación del llamado pronúcleo masculino, y la primera división celular del embrión. Recién entrado el espermatozoide, su envoltura nuclear se disuelve casi por completo, y el aspecto compacto de su cromatina se va perdiendo en el proceso que se llama la descondensación. Este corresponde al hecho de que las protaminas, proteínas propias del espermio son reemplazadas por histonas, otras proteínas proporcionadas por el huevo. Posteriormente la cromatina vuelve a condensarse, se forma una nueva membrana nuclear, y se produce la síntesis de ADN espermático, gracias a la presencia dentro del pronúcleo de enzimas proporcionadas por el óvulo. Este pronúcleo “masculino” es pues el resultado de una acción coordinada de elementos provenientes del óvulo y de otros provenientes del espermio. Su constitución es parte de una trayectoria de desarrollo del nuevo organismo que se produjo en la fecundación y no tiene lugar sin ésta. En cuanto a la primera división celular, en ella toman parte por supuesto los cromosomas paternos y maternos. No hay que olvidar sin embargo que la mitad del ADN “paterno” se ha sintetizado después de la fecundación, y que en este proceso han intervenido enzimos esenciales que son proporcionados por el óvulo. Pero hay más y probablemente más importante. La primera división no se podría realizar sin un órgano celular, el llamado centriolo que sirve para organizar las “fibras” del huso mitótico. Este centriolo proviene del espermatozoide por cuanto el óvulo carece de él. Así pues, la primera división
  41. 41. celular es una parte muy complicada de una trayectoria de desarrollo en la que se entrelazan productos y procesos de las dos células que se fusionaron en la fecundación. Desde su primer momento el organismo muestra pues una trayectoria de desarrollo. Se suele hacer caudal del momento en el que los genomas correspondientes empezarían a expresarse. Lo único que puede decirse es que en el primer momento de la trayectoria de desarrollo los genomas están silenciosos. Lo que hay en el interior del zigoto es la mezcla de ambos “proteomas”, los conjuntos de proteínas del óvulo y del espermatozoide que son suficientes para desarrollar un segmento fundamental de la trayectoria, sin necesidad (o casi) de intervención del genoma. La unidad en la que se coordinan los proteomas es una trayectoria única de desarrollo que lleva sin interrupciones ni discontinuidades al momento en el que empezarán a expresarse los genes – pero no por supuesto cualquier conjunto de genes, sino precisamente aquellos que forman la dotación única de ese organismo. Parece entonces claro que, siendo yo un organismo de la especie humana, mi desarrollo individual se inició en el momento de la fecundación, en forma de una trayectoria continua. Si eso es así, yo empecé entonces a ser un organismo, y no podría haber pertenecido a otra especie que a la especie humana. Eso es otra manera de decir que un embrión tiene vida humana, y que es una parte mínima, pero real, de la humanidad. Eso es lo que lo hace acreedor a una actitud especial que se merece el ser humano, que es el respeto, y por cierto que el mínimo respeto es la obligación de todos de no atentar contra su vida, ni siquiera poniéndola en riesgo con una especie de tiro a la bandada. Si no se acepta este criterio propuesto, hay que buscar otros, que son puramente descriptivos, y que fijan puntos en la evolución del embrión en su conjunto o de algunos de sus órganos, especialmente el sistema nervioso. Cualquiera de ellos es adaptable a la necesidad práctica que se tenga de disponer del embrión. Pero es además necesariamente incompleto. Así el
  42. 42. desarrollo inicial del sistema nervioso humano, sólo tiene mayor significación que el de un chimpancé porque ese pequeño órgano embrionario está inscrito en la trayectoria de desarrollo del cerebro humano y su valoración como signo de respetabilidad claramente prospectiva, se hace en función de lo que va a ser, no de lo que es, o más bien se hace en función de la trayectoria de desarrollo en la que está inscrito. Nadie ha podido proponer un criterio objetivo para fijar el momento en que un embrión, feto o recién nacido empezaron a ser “seres humanos”, y dejaron de ser algún ente biológico indefinido. En cambio es claro que segundos antes de la fecundación no existía el organismo, y que un momento después de ella ya se encuentra funcionando en su trayectoria de desarrollo. Pensamos que el organismo de la especie humana existe desde el momento de la fecundación, y pensamos además que él es digno de respeto desde su constitución. En esta última afirmación nos encontramos con las enseñanzas católicas sobre la vida humana. Nosotros no creemos que tengamos una “vida animal” y que a ella se le sobreponga un “alma humana”. Creemos que el “alma” es la vida del hombre, del organismo humano, y que esa vida es inmortal así como ese organismo está destinado a la resurrección. El respeto instintivo que protege al hombre es el oscuro reconocimiento de esa realidad.
  43. 43. TESTIMONIO DE MUJERES VIOLADAS CASO 1: SRA. KAY ZIBOLSKY "Fui violada a punta de un cuchillo a menos de una cuadra de mi casa, cuando tenía sólo 16 años. Mi asaltante desconocido se perdió en la noche, dejándome herida después de haberme amenazado para que no le dijera nada a nadie. Por 27 años no lo dije nunca, excepto a mi esposo muchos años después. Concebí y dí a luz a una niña después de la violación, ella era preciosa, y es lo único bueno que resultó de ésta. Cuando Robin tenía 18 meses la dí en adopción, pero Dios tenía un plan especial y nos conocimos cuando ella tenía 27 años, después que mi propio proceso de sanación me había preparado. Sus primeras palabras para mí fueron: ´caramba me alegro mucho de que no te hayas hecho el aborto´. Robin resultó ser una parte importante del proceso de sanación, y le doy gracias a Dios hoy en día porque no hice nada en mi juventud por lo cual hubiera tenido que sufrir el resto de mi vida, a que no le hubiera dado la oportunidad a mi hija de decirme aquellas conmovedoras palabras. El mal llamado aborto ´legal y seguro´ la hubiera silenciado para siempre. Hoy en día Robin tiene 33 años y está muy contenta de estar viva, y yo estoy trabajando para ayudar a otras víctimas, llevándoles la verdad y el poder de sanación que sólo Jesús da. Dios conoció a Robin cuando era formada en mi vientre y conoce a todos los demás que han sido concebidos a través de la violencia de la violación o el incesto. Aún en estas circunstancias son todos preciosos para Él, y tienen un sentido tan importante como el suyo y el mío, si sólo se les da la oportunidad de probarlo. El aborto es una segunda violación, pero más traumática aún porque es un pecado, y la violación no lo es (para la víctima), y tarde o temprano tenemos que dar cuenta de nuestros pecados".
  44. 44. CASO 2: SRA. HOLLY M. DUTTON "En realidad con todo lo mala que es la violación, perder al bebé es mucho peor ... no importa cómo haya sido concebido el niño, escoger la vida es la única manera de salvaguardar la auto-estima de l madre, así como la dignidad del niño prenacido. Mi aborto provocado a los 17 años no se debió directamente a la violación que sufrí a los 12, pero fue la explosión de una bomba emocional de tiempo que había sido activiada 5 años antes. Yo fui arrebatada de mi propia cama y violada a dos cuadras de mi casa por un extraño. Después de dos horas terribles él me dejó en mi hogar y retorné a mi cama. Al otro día yo estaba tan callada y retraída que al contarle a mis padres lo que había sucedido no me creyeron. Tenía miedo de someterme a un examen médico, por lo que la violación no fue reportada y el violador nunca fue encausado. Puesto que no había podido convencer a mis propios padres de que estaba diciendo la verdad, pensé que nadie me creería tampoco y no lo mencioné ni siquiera al sacerdote de mi iglesia. Debido a que sentía el deseo de vengarme de mis padres por no creerme, y mis ataques epilépticos me impedían tomar drogas, pensé que la única manera de hacerlo era salir embarazada. En febrero de 1973 a los 17 años al fin lo logré, pero casi inmediatamente me recomendaron un aborto, el cual me hice cuando tenía dos meses de embarazo. Lo que siguió fue una pesadilla: el Síndrome Post Aborto durante 17 años. Me obsesionaba la culpa, el dolor era abrumador, y aunque los médicos habían justificado el aborto por mis ataques de epilepsia todavía me sentía culpable de haber matado a mi bebé porque mi inmoralidad había traído esta tragedia. Pensé muchas veces en suicidarme, pero temía a la muerte por miedo al castigo divino. Con la ayuda de otras personas, pude encontrar el amor y perdón de Jesús ... el Señor lentamente fue liberándome de más de 20 años de tensión debida a la violación y al aborto". Mujeres que abortaron se arrepienten
  45. 45. A continuación aparecen extractos de las más de 1000 mujeres que han ofrecido sus declaraciones juradas como parte de la apelación a la Regla 60 (Rule 60). Una copia del documento completo está disponible en la corte federal de Dallas. (Las ciudades y las fechas corresponden al tiempo del aborto, no a las residencias actuales). • “Si imagino lo que el infierno es, tiene que ser tal como mi vida era antes de encontrar asistencia y curación. Me volví alcohólica, perdí mi deseo de vivir, odiaba a la vida en general”. Lisa. Eugene, Or., Junio 1976 y 1980. • “Me ha afectado emocionalmente. Era incapaz de establecer vínculos con las personas. He sufrido de depresión. Fue la causa de años de comportamiento auto-destructivo”. Paula. Cleveland, Ohio, Julio 1978. • “Incapacidad de formar relaciones profundas, sentimiento de culpa y ataques de ansiedad. Por mucho tiempo fui incapaz de sostener o estar cerca de bebés”. Shirley. Los Ángeles, Calif., 1982; y Noruega, 1970. • “He sufrido trastornos médicos que atribuyo a haber abortado, incluyendo embarazos prematuros, paps y menstruaciones anormales”. Susan. Fort Worth, Texas. Marzo, 1977. • “Tuve una hija sustituta en 1979, que recientemente también abortó (06/15/01), también afectó mi amor propio y eventualmente me volví promiscua”. Kathleen. Port Chester, NY, 12 de mayo de 1975; y Mamaroneck, NY, 3 de diciembre de 1975. • “Emocionalmente me siento rechazada por todos. Me siento sola”. Grace. Jacksonville, NC, 1976. • “Años de cambios repentinos de ánimo, desórdenes alimenticios, promiscuidad, baja autoestima y problemas en la relación con mis otros hijos”. Reatha. Baltimore, MD., noviembre 1979. • “Pasé muchos años saltando de una relación a otra y me volví más sexualmente activa. Alejada de la familia, problemas en el colegio y
  46. 46. antiguos amigos se ditanciaron”. Aureen. Bridgeport, PA, enero de 1978. Filadelfia, PA, marzo 1979. • “Diario arrepentimiento y pesar por la muerte de mis hijos causada por mis propios actos”. Beverly. Atlanta, GA, 1974 y 1977. • “Depresión severa, especialmente en enero, sabiendo que mi hijo cumpliría un año más de vida”. Wendy. Howell, NJ, 1985. • “Sufro de trastornos de pánico y de una baja autoestima que degeneró en promiscuidad. Tomaba mucho e inhalaba cocaína. Contraje el HPV, que daño mi cuello uterino – me sometí a una operación para remover células pre-cancerosas. Tengo problemas en mi colon y estoy en riesgo de tener cáncer de mama (noticias – páginas web)”. Christina Grace. Newark, Del, 1986; y Dover, Neb., 1988. • “Diez años después del aborto estuve cerca de un colapso nervioso. He sufrido emocionalmente por veinticinco años”. D.E., Atlanta, GA. Agosto 1975. • “Por algún tiempo me sentí vacía por dentro. También caí en un espiral de comer compulsivamente que me ha dejado en una situación de obesidad extrema”. A.D.C.H., San Antonio, Texas. 22 de febrero de 1984. • “De estar en la lista de las mejores alumnas del Decano de la universidad, pasé a estar desaprobada, a dejar asuntos incompletos y retirarme varias veces. Intenté suicidarme. Estaba deprimida. El sentimiento de culpa era aplastante”. H.A.K. Knoxville, Tenn. 12 de mayo de 1984. • “He estado propensa al suicidio, deprimida, he tenido ansiedad extrema, pesadillas, sufrido de pena y dolor y conducta autodestructiva”. Candice. San Diego County, California. Marzo de 1996. • “Culpa – falta de habilidad para lidiar adecuadamente con el amor verdadero y el sexo en el matrimonio”. L.D.M. England, Setiembre de 1970. • “Depresión,pesadillas, divorcio”. Darla. Memphis, Tenn. Abril de 1986.
  47. 47. • “Mi aborto se llevó mi sentido de autovaloración y seguridad personal. Me ha hecho dudar de mi capacidad de tomar decisiones correctas”. A.C.N. New Orleans, La., 1981. • “Es mi mayor arrepentimiento. Me ha causado depresión y me ha hecho pensar en el suicidio. También me ha dado complicaciones para quedar embarazada y cargar un niño”. Kathryn. Kansas City, Mo., 1981, 1982 y 1983. • “Ha dejado un vacío y un dolor que no me dejan nunca”. Dianne. New Jersey. 15 de enero de 1979. “Siempre estoy pensando en mi niño no- nacido”. Niria. Houston, Texas, 1995 y 1999. • “He estado en terapias por ataques de ira. También fui tratada por un desorden alimenticio que también me ha afectado físicamente”. Rexene. Montgomery, Ala. 1991. • “Dolor emocional y tormento durante años hasta que Dios me perdonó y me curó. Me ha afectado en lo físico. Ya no puedo tener hijos”. Dorothy. San Antonio, Texas, febrero de 1975. • “Si el aborto hubiese sido ilegal, nunca hubiera tenido que pasar por todo este dolor y culpa. Yo debería haberme graduado en lugar de abandonar los estudios. El dolor y la culpa del aborto causaron mi intento de suicidio...tal ves la única razón por la que sobreviví fue para que pudiera contar mi horrenda historia y poder hacer una diferencia”. H.A.K. Knoxville, Tenn. 12 de mayo de 1984. • “El aborto mata. No sólo al niño, también al espíritu humano. El padre y la madre también son víctimas. Intenté quitarme mi propia vida por la culpa y el remordimiento. Sentía que era una tumba que caminaba”. Sheila Lynn. Tallase, Fla. 7 de junio de 1985. • “Escuchen las voces de quienes han experimentado las consecuencias físicas y emocionales. Un gran segmento de la sociedad –hombres y mujeres—están sufriendo porque hicieron lo que estaba mal aún cuando era legal”. Shirley. Los Ángeles, Calif, 1982; y Noruega, 1970.
  48. 48. CASO 3: SRA. "Yo sobreviví a un aborto" Un santuario mariano en "computerland" "Yo soy una sobreviviente del aborto. Y ya no puedo permanecer callada". - Audrey Esta era la lacónica frase con la que concluía el crudo testimonio de una anónima sobreviviente del aborto que aparecía en la página web de la organización "Priests for Life" –Sacerdotes por la Vida- que dirige el P. Frank Pavone, en Estados Unidos, en una sección dedicada a personas que han sobrevivido a un aborto: allí están los testimonios de Gianna Jessen, Heidi Huffman… y la enigmática "Audrey". En efecto, a diferencia de los otros, que aparecen con fotografías y nombres completos, el de "Audrey" es el único testimonio anónimo; un testimonio de una mujer que sobrevivió al intento de aborto de su madre, mucho antes que el aborto fuera legal en Estados Unidos. Es decir, se trata de una mujer mayor que las jóvenes Heidi y Gianna. Más que el hecho de que el acto hubiera sido entonces un crimen –ya prescrito-, era la discreción y el temor de exponer a su madre lo que llevaba a "Audrey" a proporcionar su testimonio sin su nombre completo. "Es un seudónimo, de una mujer que prefiere no darse a conocer a un público masivo", explicaron en las oficinas de "Priests for Life". Las puertas a ella, por tanto, parecen cerradas. Sin embargo, desde que conoció la idea de poner juntos los testimonios de sobrevivientes del aborto, el dinámico y ubicuo Padre Pavone decide prestar su apoyo al proyecto; y su entusiasmo fue un estímulo para solicitarle que caminara la milla extra: dar con "Audrey" y pedirle que aceptara, por primera vez, darse a conocer y contar su testimonio completo a un público amplio. El P. Pavone aceptó involucrar a su equipo en la búsqueda de la sobreviviente del aborto, pero advirtió que no sería fácil: "Audrey" había cambiado de domicilio sin dejar rastros. El tiempo pasaba y el equipo de "Priests for Life" multiplicaba llamadas para dar con ella... en vano.
  49. 49. Hasta que un día sucedió lo inesperado: "Audrey" llamó cuando no había nadie en la oficina y dejó un mensaje en la contestadora: "He sabido que me están buscando. Pueden llamarme a..." y dejó señas claras de cómo encontrarla en su nueva residencia en Sacramento, California. Las llamadas al nuevo teléfono daban con una contestadora automática, hasta que, nuevamente, "Audrey" llamó amablemente, preguntando el motivo de la búsqueda. Enterada del proyecto, sorprendentemente, quien hasta entonces había preferido mantenerse en el anonimato, aceptó, sin dudas ni demoras, la propuesta de darse a conocer y de compartir su testimonio completo. "Audrey", nos informó, no era un seudónimo, sino su nombre de pila: se trataba de Audrey Frank, una mujer sobreviviente del aborto con una increíble historia que contar y que, a diferencia de Sara Smith o Gianna Jessen, nunca había querido, hasta ahora, contar su historia fuera de las limitadas audiencias con las que su actual trabajo pastoral la pone en contacto. El "sueño americano" Los esposos Frank y Ana Kucharski, descendientes de inmigrantes polacos, vivían en Trenton, en el estado de Nueva Jersey -muy cerca de la costa Atlántica- en el marco de ese bienestar mesocrático -el "sueño americano"- que les permitía trabajar duro y vivir con las relativas comodidades que se puede permitir un padre "blue collar" -El término "cuello azul" que se utiliza para describir a los trabajadores manuales- que saca adelante una familia numerosa sin que la esposa tenga que dejar el hogar y los hijos. Ana, a los 39 años, se consideraba una mujer realizada en su vida familiar: sus cinco hijos habían salido todos de la "edad difícil" y llevaban vidas bien encaminadas. Dora, la mayor, y Elliott, tenían 22 y 21 años respectivamente, y ya estaban trabajando o en el College siguiendo estudios superiores; mientras que Eugene, Lean y "Fred" -Alfred, el menor de todos- de 20, 19 y 18 años estaban ya encaminados respecto de sus intereses y se preparaban para salir de la escuela.
  50. 50. Ana consideraba que estaba cerca de concluir su ciclo de "madre", y que pronto podría dedicarse a disfrutar de aquellos años "en blanco" que transcurren entre el ser madre y ser abuela. De pronto, sus planes se vieron interferidos por un suceso que Ana jamás hubiera esperado: estaba embarazada. ¡A punto de cumplir 40! Tras los primeros momentos de desconcierto, siguieron el temor y la duda… y para resolverlos, decidió buscar a sus amigas más cercanas para decidir qué hacer. Una de ellas la más influyente sobre su ánimo y ciertamente la más decidida, no se anduvo con rodeos: "Ana tienes que olvidarte de esto", le dijo, y le propuso enfáticamente, insistentemente, que debía procurarse un aborto -entonces ilegal en Estados Unidos- porque con cinco hijos ya mayores y a su edad, simplemente se vería "ridícula" con un nuevo bebé. Era 1952, 22 años antes que la Corte Suprema norteamericana convirtiera el aborto en un derecho constitucional. Por eso, para evitarse los riesgos legales de exponerse a buscar un médico dispuesto a practicar abortos "por lo bajo" -de los que no faltaban-, la "amiga" le enseñó a Ana un método casero para que pudiera hacerlo en casa. Ana estaba temerosa e insegura. Por un lado, sus convicciones y su formación le decían que abortar estaba mal. Además, como madre de cinco hijos, no se imaginaba a sí misma como una de "esas" que abortan. Sin embargo, por otro lado, un bebé no estaba para nada en sus planes, y psicológicamente consideraba que ya había concluido con la exigente etapa de acompañar el crecimiento de una criatura. El argumento del "ridículo" de una mujer mayor con un bebé no pesaba tanto, pero ciertamente se sumaba en la lista de argumentos a favor del aborto. Por la inseguridad y la duda, Ana pospuso la decisión hasta que ya tenía tres meses de embarazo. Entonces, la balanza en su mente -presionada por las insistencias de su "amiga"- se inclinó contra la vida y a favor de la idea del aborto. Así, un día de junio, Ana se encerró, con la parafernalia recetada por la amiga para acabar con su embarazo, en un baño de la casa que de pronto se le hizo enorme y frío. Paradójicamente, aquel día escogido por Ana para abortar, era
  51. 51. el cumpleaños de su hijo Elliott. En el día en que celebraba un año más de vida de uno de sus hijos, Ana decidía acabar con otro. Conociendo la verdad A los 8 años, Audrey era una niña tranquila y relativamente normal, aunque con algunos miedos secretos. Poco después de cumplir tres años, en 1955, su hermano Elliott, entonces de 27 años, murió trágicamente. Pese al evidente dolor, la desaparición del querido hermano mayor no parecía haber dejado una secuela grave en la niña. Por el contrario, a esa edad, Audrey se mostraba contenta con su cambio de una escuela pública a la escuela católica "Saint Joan of Arc", donde había conocido a nuevos amigos, y donde el ambiente católico hacía todo más llevadero y gentil. Sin embargo, pese al transcurso normal de su vida en la mayoría de aspectos, una sombra alteraba su vida infantil: la pesadilla recurrente de estar huyendo y no encontrar salida, excepto una, a través de una ventana. Pero en esa ventana había un enorme cuchillo esperándola y pese a que su madre estaba cerca, no hacía nada al respecto. Además de la pesadilla, Ana había notado que Audrey se resistía a dormir de otra forma que no fuera en posición fetal, acurrucada hasta la tensión, y siempre en el extremo inferior de la cama, como si el lecho fuera un lugar peligroso, o aguardara un peligro inminente. no importaba cómo la acostaran ni cómo la dejaran durmiendo después de contarle los cuentos de noche, la pequeña Audrey siempre aparecía en la misma, tensa posición protectiva que tanto inquietaba a sus padres. "Nací prematuramente, un 21 de diciembre, cuando estaba previsto que naciera un 21 de enero; pero vine al mundo sin ningún problema médico, físicamente fui siempre una persona sana y lo sigo siendo ahora", cuenta Audrey. "Creo que el daño fue más bien emocional, al ver a mi madre sufrir tanto desde pequeña". En efecto, Audrey no había conocido a la mujer jovial y enérgica de la que hablaban sus hermanos mayores. Para ella, su madre era una mujer triste, que lloraba con frecuencia, sin ella saber por qué.
  52. 52. Y fue justamente a los ocho años cuando Audrey, regresando un día de la escuela -estaba en tercer grado- encontró en casa un clima serio, casi solemne. Papá y mamá estaban en la sala y le dijeron que tenían algo que contarle. Así recuerda Audrey ese duro y revelador momento. "Mis padres estaban allí sentados, me dijeron que tenían algo que contarme y que me explicarían la razón de mis pesadillas y mi forma de dormir. Todos los días, cuando mi madre iba a verme dormir, no importaba cuánto ella tratara de que me enderezara o me pusiera al centro de la cama, siempre me encontraba de esa manera en la mañana. Decidió entonces decirme lo que a ella le torturaba cada día, y especialmente cada vez que me veía en esa posición: que ella había intentado abortarme". La niña apenas entendía lo que eso significaba. Comprendía claro, que el aborto era matar a alguien pequeñito; pero matar no era una idea asociada con lo que hace una mamá, y menos con sus hijos. Sin embargo, a pesar del desconcierto, la pequeña Audrey decidió seguir escuchando, sobre todo porque entendía que lo que le estaban tratando de comunicar era más importante para su madre que para ella misma. "Luego, -sigue Audrey- mi madre comenzó a contarme la historia de su embarazo a los 40 años y lo que le dijo su amiga, luego que ella confesara su horror frente a la idea de no poder 'vivir la vida', hacer viajes, tener un coche...y todas esas cosas. Me contó luego que le habían enseñado una técnica 'vieja y segura' y que el día 24 de junio, en el día del cumpleaños de mi hermano mayor, ella abortó en un baño de la casa." Hasta allí, Audrey difícilmente podía comprender qué tenía que ver ella con la historia y qué relación tenía todo esto con su curiosa forma de dormir y con las terribles pesadillas que la desvelaban con frecuencia. Pero decidió seguir escuchando el tenso relato que su madre describía ante su padre silencioso. CASO 4: Sara Smith Una lápida sin cuerpo
  53. 53. El cementerio de Irvine, en el estado norteamericano de California, es famoso no sólo por su belleza y su ambiente radiante y apacible, sino también porque algunas estrellas de Hollywood, como John Wayne, están enterradas allí. Entre los imponentes bultos funerarios y las lápidas de hombres famosos, muy pocos de los esporádicos visitantes reparan en una sencilla placa de metal que, para quien no la busca deliberadamente, podría pasar desapercibida. La pequeña plancha opaca está colocada a ras de la tierra, rodeada por el extenso y verde pasto que alfombra todo el campo santo y lleva un texto que dice: Una ficha y una historia La enfermera de aquel frío e impersonal hospital californiano pasó mecánicamente la ficha médica con los datos de la paciente a un doctor no menos indiferente. En la ficha era posible leer: Noviembre 1970 Datos: Sexo Femenino, edad 35, madre de 5 niños de 16, 14, 12, 10 y 9 años. Ocupación: empleada del Hospital Ward. Casada hace 17 años. Ocupación del esposo: Pastor evangélico Problema: Irregularidad/ ausencia de período menstrual El doctor, que conocía a la paciente y a su familia, no necesitó mucha más información para llegar a una conclusión sobre el "caso" que tenía al frente. Así que, tras apenas un rápido auscultar del vientre de la paciente y unas cuantas preguntas, pronunció la frase que nunca dejaba de decir en aquellas circunstancias: "¡Felicitaciones, Betty, el sexto está en camino!" Pero la respuesta de la paciente embarazada, esta vez, no fue la misma que en anteriores ocasiones. - "Yo quiero un aborto", dijo Betty, hablando como una autómata y a pesar que el aborto aún era ilegal en Estados Unidos. - "No hay problema, Betty" respondió el doctor, sin variar un ápice la misma voz zalamera con la que segundos antes la había felicitado por la nueva vida en camino. Con el paso del tiempo, Betty se ha hecho la misma pregunta que muchos le harían en las numerosas conferencias y presentaciones públicas a las que acompaña casi siempre a su hija Sarah: ¿Cómo la esposa de un Ministro protestante podía recurrir a un aborto sin casi dudarlo?
  54. 54. La misma pregunta se la hizo algunos años atrás la revista pro-vida "Life Advocate" en el marco de un reportaje a ella y a su hija. Betty explicó allí cómo la ignorancia y la presión social se confabularon en su vida para inducirla a tomar la terrible decisión que más le pesaría en su vida. En aquel momento crítico del embarazo, con una nueva vida en camino, Betty, en vez de considerar esta circunstancia como una bendición, tal como le decía su formación cristiana, veía en su fecundidad un motivo de vergüenza y hasta de profunda irritación. A este sentimiento contribuía no poco la presión de su entorno, que paradójicamente, incluía a las esposas de algunos pastores y otras personas vinculadas a la vida de la comunidad cristiana. "Con frecuencia me llamaban ‘coneja’", cuenta Betty. "El sobrenombre me lo habían puesto cristianos; pastores amigos y sus esposas y miembros del templo; creyentes", añade, no con tono de censura, sino de pena. "Yo me sentía avergonzada y culpable, tanto así, que en algún momento llegué a pensar que había hecho algo malo al dar a luz a mis niños". En efecto, cada embarazo para Betty había sido un verdadero suplicio. Después del segundo hijo, cada vez que el vientre volvía a abultarse con una nueva criatura en camino, los amigos y vecinos la miraban con ojos entre compasivos y socarrones. Pero aún más que las burlas y los comentarios irónicos indirectos a media voz, a Betty le aterrorizaba la idea de morir dando a luz; un temor que ella adjudicaba a un trauma de infancia: "Mi madre murió al darme a luz –relata Betty a Life Advocate- y, esa pequeña niña que es parte de mí, siempre creyó que yo era una asesina por matarla". "Subconscientemente, en retrospectiva, yo creo que estaba atemorizada porque creía que iba a morir al dar a luz, igual que mi madre", recuerda. Betty había tenido cinco hijos en un lapso de siete años, pero ya habían pasado casi 10 años desde su último embarazo –el mayor de sus hijos tenía 17 años- y hacía pocos meses finalmente había logrado encontrar un buen empleo como asistente de enfermería en el Hospital Ward. El nuevo trabajo había caído como una verdadera bendición para la extensa familia que debía sostenerse con los magros ingresos del ministro protestante de una comunidad no muy extensa.
  55. 55. Por eso, cuando los indicios de su inesperado sexto embarazo comenzaron a hacerse evidentes, y sus colegas en el hospital comenzaron con las bromas respecto de su "ritmo imparable" de dar a luz, Betty no dudó un segundo en prometer con una firmeza furiosa: "yo NO voy a tener otro hijo". Recordando aquel momento de frustración, miedo y enceguecimiento, Betty no puede sino compararse a una situación desesperada. "Te sientes que estás en un elevador que de pronto se atraca y, en la desesperación, buscas una salida. Y la única que te señalan es una que tiene un gran letrero rojo que dice ‘aborto’", dice. No se presentaban, entonces, muchas opciones, o por lo menos, así le parecía a Betty en aquel estado de ánimo y sintiéndose sometida a la presión de su entorno. Una presión enemiga de la vida que Betty y Sarah ven repetirse con igual o mayor intensidad hoy no sólo alrededor de las jóvenes solteras embarazadas sino incluso frente a las madres que cometen el "pecado" cultural de señalar que les gustaría tener una familia numerosa. Además, la convencida decisión de Betty de hacerse un aborto no sólo venía de la rabia frente a las burlas y al repetido apodo de "coneja" que volvía a flotar en el ambiente en torno suyo. Se remontaba también a una lúgubre promesa que se había hecho casi diez años atrás, cuando tenía ocho meses y medio de embarazo de su quinto hijo. "Otra Navidad estaba transcurriendo conmigo en cinta, embarazada, incapaz de trabajar fuera de casa", recuerda Betty. "Viviendo de un salario reducido de pastor protestante, éramos incapaces de tener medios para hacer frente a muchas cosas, y yo temía que Dios no quisiera satisfacer nuestras necesidades. Fue entonces que hice la promesa de que mis hijos nunca más volverían a verse privados o frustrados a causa de mi embarazo", cuenta hoy. La promesa, en principio, se refería a no salir nuevamente embarazada. Pero con el nuevo embarazo, confundida y presionada, decidió mantener la palabra de entonces, incluso al costo de abortar. Así, un jueves, aprovechando el feriado del día de Acción de Gracias que celebran en Estados Unidos a fines noviembre -paradójicamente, para dar gracias a Dios por la abundancia y la fecundidad de la tierra norteamericana-, el esposo de Betty explicó a sus hijos que mamá tenía que ir a la clínica para
  56. 56. una "pequeña intervención", y luego, después de comer, condujo a Betty al hospital donde, con toda naturalidad, realizaban un acto que era entonces ilegal. Casi sin darse cuenta, Betty se descubrió a sí misma sola, de pie en la fría sala de recibo de la clínica, con una pequeña y vetusta maleta que contenía sus artículos personales. Betty entró a la habitación que le asignaron, se puso el camisón de hospital que trajeron las enfermeras y, con ansiedad, buscó tres pequeñas cruces entre sus artículos personales, que luego pegó firmemente en el camisón. "Las enfermeras me prometieron que podría llevarlas puesta durante la cirugía y yo sentí que ya estaba lista". Betty recuerda que camino a la sala de cirugía, "alguien me contó que dos mujeres habían dado marcha atrás y se habían ido a casa". El testimonio de las "arrepentidas" tocó cuerdas dolorosas en el fondo de su alma, y no ayudó en nada a tranquilizar su conciencia sobre la decisión que estaba tomando…pero ella no estaba dispuesta a dar el paso atrás. Aunque algo le decía por dentro que estaba mal lo que hacía, que no se trataba "simplemente de eliminar un tejido" como le repetían una y otra vez quienes la alentaban al aborto, Betty no estaba dispuesta a cambiar de decisión respecto del destino de la vida que estaba en camino en su vientre. Ella se lo había prometido a sí misma y de alguna forma, se lo había prometido también a quienes se burlaban de ella, a quienes la llamaban coneja... Y ella estaba dispuesta a pagar el alto precio de "demostrar" que no era una coneja, que era también una mujer "moderna". Hace algunos años, hablando con el periodista de Life Advocate, Betty quedó pensativa, al contar su historia, y reflexionó sobre el significado que, de pronto, tenían para ella las tres cruces que adhirió a su camisón. "Tres cruces, igual que en el Calvario", reflexionó. "Otras dos mujeres rescataron a sus bebés diciendo ‘no’, y yo, pude haber sido la tercera. ¡Ay! tal vez Dios estaba tratando de decirme algo con aquellas cruces", decía en la entrevista, evidenciando el dolor que aún le producía en la memoria aquel momento de decisiones y oportunidades perdidas. Pero Betty recuerda que en el momento en que se enteró de las dos "acobardadas", como queriendo evitar nuevas deserciones o mayores dudas entre sus pacientes -o habría que decir más bien clientes-, los médicos y

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