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gaullismo, neoliberal, etc... Ninguna de estas descripciones es importante de por sí; por otra parte,tomadas en conjunto, ...
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su placer, su dimensión dionisíaca, abandonando el carácter apolíneo. Lo colectivo se diluye en loindividual, en su subjet...
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Esta postura lo lleva negar las grandes construcciones adoptando en cambio una actitud relativa.Las construcciones de cará...
El tema, en su desarrollo, es sacado del exclusivo campo político para ser instalado en lacotidianidad. Sin dejar de recon...
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corrientes pedagógicas críticas, el campo de la enseñanza dista mucho de ser neutro. En el mismoexiste un interés manifies...
1. M. Foucault. (1984). Citado por James D. Marshall, "Foucault y la investigación educativa"       pág 15. Morata España ...
Esas pericias son tan ridículas que, dice Foucault, ningún psiquiatra se las ofrecería acualquier revista médica para que ...
desaparecer la práctica, sino que instaurará la culpa en el cuerpo masivo de lamasturbación. El control del masturbador es...
Como último objeto de trabajo analizaré la relación entre las teorías wagnerianas, que le fueroninducidas por Boulez, la i...
caso la escena es de un tipo sexual con connotaciones médicas, porque cuando se dan estasconnotaciones es cuando aparece e...
mantener al reo vivo durante la mayor cantidad de tiempo posible. El desahogar el castigo con elcuerpo, es más bien una ex...
psicológico continuo, nada puede escapar a la claridad y por lo tanto el individuo se siente enescena; Es esta la reaparic...
autonomía. No se trata por cierto de una ruptura con respecto al original, no hay lavoluntad de someter a revisión lo dich...
que acontece tras el quebrantamiento iusnaturalista de su equilibrio interno; elindividuo a corregir invoca la proliferaci...
privilegio. Se trata de avalar un exceso, sí pero una muy distinta a la descontroladaenergética del descontrol.¿Qué forma ...
todavía bajo condiciones adversas. Con Boulainvilliers emerge un campo histórico-político de reflexividad. Se advierte aqu...
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Ensayos sobre textos_de_michel_foucault

  1. 1. Aproximaciones al pensamiento de Michel Foucault. 1. Introducción. 2. Algunas dificultades para un acercamiento a su obra. 3. Influencias presentes en su pensamiento. 4. La ruptura con el racionalismo iluminista. 5. Procedencia y emergencia como conceptos articuladores de la historia. 6. El papel del discurso. 7. La necesidad de construcción de un nuevo discurso. 8. El concepto de poder. 9. Dos esferas donde se construye y reproduce el poder. 10. Dimensiones y cotidianidad del poder. 11. El papel de la educación formal en la construcción y reproducción del poder. 12. Citas incluidas en el trabajo. "Foucault tuvo siempre la virtud de transformar lo habitual en extraño" Keith HoskinIntroducción.No deja de llamar la atención, al aproximarse al pensamiento de M. Foucault, la dificultad queplantea el pretender identificarlo con las diferentes corrientes de pensamiento contemporáneo.Algunos comentaristas llegan a calificarlo de verdadero enigma (Marshall, 1993). Otros, en cambio,muestran actitudes que oscilan desde una adhesión ilimitada hasta un silencio significativo. Másallá de ello sus propuestas se distribuyen en diferentes áreas de trabajo, conllevando los ecos delos planteos iniciales y definiéndose como un referente del pensamiento.Lo establecido no hace sino remarcar el peso de la obra de este autor y los enriquecimientos deuna muy variada gama de disciplinas y ciencias. La filosofía, la historia, la lingüística, la educacióny la psiquiatría, son algunos de los campos en que se ha proyectado el pensamiento de Foucault.Esa dificultad de "encasillarlo" fue tomada irónicamente por el propio autor, el cual restó totalimportancia a tal hecho. En una de las entrevistas concedidas en 1984, poco antes de su muerte,afirmó:" Creo que, en realidad, he estado situado en la mayoría de los cuadros del tablero de ajedrez de lapolítica, de manera sucesiva y, a veces, simultánea: como anarquista, izquierdista, marxistamanifiesto o disimulado, nihilista, antimarxista explícito o secreto, tecnócrata al servicio del
  2. 2. gaullismo, neoliberal, etc... Ninguna de estas descripciones es importante de por sí; por otra parte,tomadas en conjunto, significan algo. Y debo admitir que me gusta bastante lo que significan" (1)Sus propias palabras lo ubican en medio de las coordenadas de su tiempo, caracterizados por unagran dinámica e incluso atravesados por circunstancias traumáticas. Los enfrentamientos en elplano de la teoría y de la práctica, caracterizaron la década de los sesenta y comienzos de lasiguiente, constituyendo el marco global de la propuesta. Un autor que como Foucault, generó ensu momento tantos "rencores", que se ubicó en el medio de la polémica, no puede ser leído conprescindencia de estos elementos.Algunas dificultades para un acercamiento a su obra.Una dificultad que podemos señalar dentro del pensamiento del autor es la presencia de enfoquesparciales, no sistematizados, sobre los problemas abordados.Opuesto a la tendencia iluminista de construir sistemas globalizadores, y a través de un manejomuy peculiar de la información histórica, su visión se compone de series. Estas, más o menosextensas, se aplican a aspectos específicos de la realidad y el autor no muestra demasiado interésen buscar los "puentes vinculares" entre las mismas. Por el contrario una y otra vez señala larelativa independencia que guardan entre sí.No puede entonces extrañarnos que el conjunto de su obra adopte una forma laberíntica paraquien se aproxima a sus trabajos por primera vez. Su pensamiento, se mueve entre intersticiosdejados por teorías de mayor envergadura, más especializadas, arrastrando tras sí un muy extensoconjunto de influencias y una gran erudición.Otra de sus dificultades radica en nuestra propia formación. La ruptura que introduce el autor con latradición racionalista crea una falta de sintonía profunda con los códigos que maneja. Es necesariopenetrar en estos en primer lugar para comprender el alcance de sus posturas, muchas vecesrevestidas de formas aparentemente contradictoriasFrente a ese cuadro que lo caracteriza, creemos que uno de los caminos posibles de abordajeconsiste en apuntar hacia las ideas centrales en torno a las cuales gira su obra. Los grandes temasque concentraron su interés. Es decir centrarnos en aquellos pilares que le permitieron alcanzardeterminadas formulaciones las cuales pueden ser tomadas como punto de partida de nuevoscaminos en el abordaje de la sociedad.Influencias presentes en su pensamiento.El cómo concibe la historia, es una de las piedras angulares de su pensamiento. Allí surge una delas rupturas que introduce con la tradición surgida en el siglo XVIII, que aún se encuentra muyarraigada en el campo de las ciencias sociales. Mientras la continuidad histórica, la racionalidadcreciente, fue adoptada de un modo casi natural, definiendo lo que se agrupa bajo la denominaciónde modernidad, los pasos de Foucault se encaminan con otro rumbo.En este punto no es totalmente original, sino que se nota en particular la influencia del pensamientocientífico contemporáneo, así como los aportes de los filósofos Nietzsche y Heidegger.Estos, ubicados en la antesala de lo que puede denominarse postmodernismo, sientan las basesde una nueva concepción de la sociedad y del devenir del hombre en general. Del primero, quienmarca una influencia mayor, tomará, prioritariamente, la genealogía como método de construcciónde lo histórico y del segundo la imagen del "ser situado". Pese a ello no puede reducirse lasinfluencias recibidas a las mencionadas. El pensamiento de Marx, en particular a partir de la visiónde Althusser, también puede ser rastreado. El discurso elaborado sobre el poder es en buenamedida una respuesta a la elaboración althusseriana de los Aparatos Ideológicos de Estado (AIE).Estos no representan, a juicio de Foucault, sino un aspecto parcial de las relaciones de poder quese presentan en el desenvolvimiento social. Su estructura y contenidos, no pueden serreferenciados exclusivamente a la estructura económico-política. Sí acuerda que institucionespresentadas como espacios neutros dentro de la sociedad, en realidad manejaban dimensionesideológicas y ejercen formas de poder que se proyectaban sobre los individuos. Hasta ahora laorganización escolar era ubicada por los teóricos marxistas como formando parte de un modo vagode la superestructura. Pero la escuela y la cultura en general necesita nuevos caminos deabordaje. Tienen un rol dentro del funcionamiento social muy diferente al de receptáculo pasivo dedeterminaciones externas.De modo de llenar el vacío que se produce, recurre al aporte de Weber, si bien curiosamente no esmencionado en sus obras. La importancia de las construcciones culturales para explicar elcomportamiento humano de un determinado período, está presente en toda la reflexión de
  3. 3. Foucault. Desde que el poder no es concebido bajo una forma única, sino plural y presente en elcomportamiento cotidiano del individuo, la cultura, tomando la mayor extensión del concepto, debeser analizada.Dado que el componente simbólico es cardinal dentro del funcionamiento cultural, el discurso, laarticulación de símbolos de modo de presentar determinados sentidos y significados, debe serparticularmente tenido en cuenta. La violencia simbólica es uno de los puntos que atraen laatención del autor, coincidiendo en esto con los trabajos contemporáneos de Bourdieu – Passerony del propio Althusser.Esas influencias contradictorias que se reflejan en la obra llevaron a que Jean Paul Sartre, porejemplo, lo acusara de ser un ecléctico, buscando por esa vía descalificarlo.En lo personal considero que el aporte efectuado es digno atención, más allá de una cierta "moda"que ha cobrado. Quizás resulte válido afirmar que la importancia radica más en los temas que pusosobre la mesa que lo que dijo en concreto sobre cada uno. Esa acción de atraer la mirada haciaaspectos laterales de la discusión y ponerlos en el centro de la misma, es uno de sus principalesaportes.El marcar la existencia de campos de luchas laterales, como la libertad sexual, el ecologismo, elfeminismo, los movimientos de homosexuales, etc, contribuye a revalorarlos dentro de uncuestionamiento global al sistema. Presentarlos como campos concretos donde se manifiesta losconflictos que sacuden la sociedad y donde no resulta válido reducirlos a un solo plano, a una solaforma, supone cuestionar el conjunto social.La ruptura con el racionalismo iluminista.Las diferentes corrientes iluministas tendieron a construir una línea continua de evolución quemostraba el desenvolvimiento progresivo de la razón. Cada etapa, período, forma o estructura quesucedía a otra señalaba un avance, un salto cualitativo en un proceso de evolución continua.Evolución que, a la vez, señalaba un origen y un destino o meta. Esa línea, construida desde el hoyhacia el ayer, dejaba una sola ruta posible a recorrer cuando se enfocaba desde el otro extremo.La humanidad había recorrido esa ruta y no otra, cada paso es una suerte de absoluto en eseandar y no una decisión entre un abanico de posibles. Queda elaborado así un campo delegitimidad para sus construcciones teóricas en el cual los vacíos son obviados planteando unafalsa continuidad. Funciona como una suerte de axioma a partir del cual se construía todo eledificio teórico.Herederas de esa postura son las propuestas tanto de Comte como del propio Marx, fundadoresdel pensamiento sociológico moderno, si bien ambos se ubican en las antípodas de la reflexiónsocial. Cuando Conte nos plantea la "ley de los Tres Estados", piedra angular de su obra, estátrazando una línea por la cual ha transitado el ser humano a lo largo de su historia, más allá de lasparticularidades que adquiriera en cada espacio concreto. La humanidad en su conjunto recorreese camino inexorablemente.En el caso de C. Marx hay un punto de partida diferente y un rigor mayor en la construcción teórica.Toma como base no el comportamiento de la razón abstracta, sino el desenvolvimiento de laeconomía y de la reproducción material de la vida. Todo atravesado por el enfrentamiento de lasclases fundamentales de cada modo de producción. Cuando el modo de producción esclavista essustituido por el feudal y este por el capitalista, queda trazada una línea de continuidad. Marca unorigen y un destino. Entremedio tiende un puente consistente en el conjunto de su propuesta.Mientras en el primero la meta era el triunfo de la razón, vía por la cual se alcanzaría la felicidad,en Marx la instauración del comunismo, triunfo también de la racionalidad en el uso y distribuciónde los recursos, sería capaz de superar los conflictos históricos que caracterizaran el desarrollohumano.Foucault rompe con esa tradición. Para ello se nos muestra como un continuador del pensamientode Nietzsche de quien recoge aspectos fundamentales.Cuando aquel afirmara que "Dios ha muerto" señalaba la desaparición de la esencia y susustitución por la apariencia. La razón y el humanismo en ella asentado, son los cadáveres queexhibe aquella muerte.Conceptos tales como evolución y superación, presentes en el discurso filosófico desde Platón, sonborrados de un plumazo. El pasado nada nos puede aportar y el futuro no existe en cuanto unaperspectiva de crecimiento, de mejoramiento axiológico de la humanidad. Ahora nos encontramosen un presente permanente. Cada individuo busca en su propia subjetividad los caminos de edificar
  4. 4. su placer, su dimensión dionisíaca, abandonando el carácter apolíneo. Lo colectivo se diluye en loindividual, en su subjetividad. En el artículo "Nietzsche, la genealogía, la historia", primero de lostrabajos agrupados bajo el título de Microfísica del Poder (1971), establece lo absurdo que resultabuscar el origen. Citando al filósofo alemán, transcribe lo siguiente: toda cosa y la razón misma"nacieron de un modo perfectamente razonable, del azar" (2)No existe una esencia "pura" y verdadera. No existe un punto inicial a partir de la cual podamostrazar una línea evolutiva que, a través de un tránsito ordenado por cada una de las estaciones,nos conduzcan a nuestro presente. Aceptar otra posibilidad es caer en aceptar la presencia de unpre - conocimiento que negaría toda posibilidad positiva. Rechazar la idea de la evolución, deltránsito, de estadios menos evolucionados a otros más elevados, o como quiera llamárselos, dejade lado una de las ideas fundamentales que han regido el pensamiento a partir del Siglo XVIII ygenera un vacío. La Historia global, la que reconoce etapas por las que han transitado todos losseres humanos, con prescindencia del espacio, tambalea. Aparece entonces la idea dediscontinuidad la que se constituye en una clave de primer orden. Tomando como ejemplo eldesarrollo de una función lineal puede afirmarse que la historia presenta una serie dediscontinuidades, de tramos en los que no está definida, y de inflexiones, cambios de rumbopositivos o negativos, donde la aceleración puede ser mayor o menor. Esta función presentatendencias parciales en diferentes tramos los que no pueden absolutizar. Por otra parte no resultaválido tomar la asíntota como representación de la función misma, ya que estaríamos sustituyendola cosa, con su riqueza de comportamientos, por una construcción a la cual se le impone unadeterminada lógica y un discurso externo a ella misma. Crearíamos de este modo una meta -realidad a la que sólo la metafísica podría acceder."Procedencia" y "emergencia" como conceptos articuladores de la historia.Al no aceptar un encadenamiento único, finito o infinito, de causas y efectos, que definen unproceso evolutivo, ¿cómo podemos alcanzar el conocimiento? ; ¿cómo podemos analizar losdiferentes hechos que nos rodean? Para llenar ese espacio introduce dos conceptoscomplementarios la procedencia y la emergencia.El primero apunta a "... encontrar bajo el aspecto único de un carácter, o de un concepto, laproliferación de sucesos a través de los cuales (gracias a los que, contra los que) se ha formado"(3).El conocimiento consolidado no puede ser concebido como un logro que se obtiene, de una vez ypara siempre, en todo espacio y todo tiempo. Es un "posible" que permite elaborar una serie, más omenos extensa, con un referente espacio - temporal concreto. Esto introduce el relativismo, en unaconcepción muy personal del mismo, en la concepción del conocimiento. Esto es particularmenteválido en áreas en las que no es posible simplificar y controlar variables. Tal el ejemplo de lasciencias que atienden al comportamiento de lo humano.La procedencia apunta a mostrar como los conceptos y las cosas presentan una gama muy grandede pliegues y fisuras que lo transforman en una construcción inestable. Tiene además laparticularidad de transmitir dicho carácter a todo lo que sobre ella se apoye. Referidoconcretamente a la sociedad lo anterior, podemos deducir que cualquier tema que se aborde,deberá reunir la mayor información posible sobre él y su entorno, pero la construcción resultanteserá inestable. Deberá explicitar de un modo exhaustivo la constelación de fenómenos, profundoso superficiales que contribuyen a definirlo. La construcción estará limitada en el espacio y eltiempo. El autor nos cierra el paso al intento de comparar. Tampoco sería válido extrapolarsituaciones o modelos de un contexto a otro dado que los mismos responden a combinacionesparticulares. Aun cuando intervengan los mismos componentes, nada asegura que tengan igualsignificado. Al no existir la pretendida esencia, ambos fenómenos más allá de la palabra que losidentifica, no tienen nada que ver entre sí, por pertenecer a series diferentes.El concepto de procedencia tiene pues dos dimensiones complementarias. Por una parte hacereferencia a la necesidad de determinar con la mayor exactitud posible, las condiciones y sucesosque posibilitaron la aparición de un hecho. Dado que en esta enumeración se manejan las trescategorías básicas, general, particular e individual, el mismo es producto de una combinación únicade las mismas.La segunda dimensión hace referencia al manejo del concepto construido el cual debe serempleado de un modo relativo evitando extrapolaciones y generalizaciones. El campo de validez
  5. 5. en que se gestara debe ser siempre explicitado e integrado a la serie, inestable, que genera y de laque forma parte.Estos dos aspectos permiten a Foucault sortear con relativo éxito y bastante artificialidad, ladificultad de explicar la historia. En efecto. A todo lo expresado hasta aquí no se trata de decretar elfin de la historia en el sentido en que lo planteara Fukuyama, sino de romper con una visióneurocentrista que predominara hasta entonces y de la cual aún se conservan resabios. Estareacción del autor es compartida por su generación, núcleo donde nacieran las formas que seidentificaran como corrientes contraculturales.El segundo concepto, la emergencia, podría definirse como el punto de surgimiento del concepto ode la "cosa". Constituye un escenario cruzado por fuerzas que se combinan y oponen y dan comoresultado la "posibilidad" de que emerjan determinados conceptos y hechos. Estas no surgen encualquier unidad espacio temporal, sino en aquella que la constelación de fuerzas en juego lopermiten.Esto significa una ruptura total con la tradición histórica global heredera de una visión eurocentrista,transformada en universal. Manejarse dentro de las coordenadas de aquella tradición histórica esintroducir una distorsión total en la identidad del individuo, sustituyéndola por una creación artificialque lo pone con relación a las coordenadas de poder dominantes.Siguiendo a Nietzsche llega a la conclusión de que toda la historia de la humanidad, no avanzasucesivamente a planos de mayor racionalidad, como lo postulara el positivismo, sino que reflejarelaciones de poder. Poder que deja su huella en el propio individuo. El impacto de dichas formasque se proyectan hacia el individuo, pasa a formar parte del propio ser y lo transforman en singular.Del mismo modo que el médico debe examinar a cada paciente para poder diagnosticar, ha deproceder el historiador. Se podría argumentar que el médico basa su análisis en el conocimientoanatómico – fisiológico característico del ser humano. Pero este argumento no resultaría válidoporque lo que el cuerpo y la fisiología que nos define no es sino producto de una serie de cambios,en la que intervinieron mecanismos adaptativos y hereditarios entre otros. Cada cuerpo tiene unadimensión histórica personal. El cuerpo de conocimiento a partir de la cual se diagnostica havariado y ello debe estar presente en el análisis. El funcionamiento orgánico y la propia anatomíano han sido siempre igual, ha cambiado.No debe dejarse de lado ni un momento la convicción de que, por exhaustivo que sea un análisis,la construcción estará acotada a un espacio - tiempo concreto y será de gran inestabilidad.El papel del discurso.Acá necesariamente debemos relacionar la historia, y el conocimiento en general, con el papel quedesempeña el discurso en su propia conformación. Frente a la discontinuidad que presenta larealidad, el discurso plantea una articulación que se introduce desde el exterior.El discurso, tanto del sociólogo, del historiador o cualquiera de los científicos, es una creación delos mismos. Elaborada tanto partir de un contexto exterior que define su entorno, como también desu historia interior. Esas "historias" lo llevan a escuchar determinadas voces y a silenciar otras; aemplear determinadas construcciones, determinados esquemas, presentes en su mente más alláde su propia conciencia. En este punto hay una confluencia general con el planteo de Khun y suteoría de los paradigmas. Pero Foucault intenta ir más lejos que aquel. No se limita a considerar elpensamiento y el conocimiento como dependiente del paradigma dominante, sino que la propiarealidad es generada por aquel. Es importante su afirmación de que el propio cuerpo no es sino elresultado de las huellas de la historia. Desde el elemento fisiológico hasta la elaboración mássofisticada todo queda comprendido en ese marco. Huellas que no son el resultado de un impactounidireccional, sino fruto de la lucha que desarrolla el individuo. Lo que nos alimenta, los hábitos desueño, el ocio, la forma en que organizamos nuestra vida cotidiana, todo ello impacta sobre nuestracapacidad de construir la realidad. Esto que lo ve claramente el saber popular se "extraña" de símismo en los planos académicos. En estos últimos la realidad se vive a partir de una meta –realidad elaborada y sostenida a partir de un determinado discurso que tiene la capacidad deautolegitimación.Dicho discurso es resultado de su propia descripción ya sea con vuelo de águila o a través de esesistemático acallamiento voces a que hacíamos referencia anteriormente. Podemos señalar comoejemplo del silenciamiento de voces la ausencia de la mujer en la historia. Si recordamos los textostradicionales en los que nos formamos cada uno de nosotros, encontramos que despliegan unahistoria de hombres con total ausencia de la mujer. ¿La mujer se limitó exclusivamente a la
  6. 6. reproducción? ¿Incidió en los diferentes procesos? Esas son preguntas que no son respondidaspor los textos aludidos, elaborados en consonancia con determinado discurso.Foucault resalta así el rol articulador que ejerce las formulaciones discursivas. Ellas deben serconsideradas elaboraciones de segundo nivel ya que están preexistentes en las redes de poder enque se mueve. Más allá de que estén generadas en experiencias de laboratorio, ajustadas a todaslas reglas positivas, la visión estará mediado por un sistema preestablecido. El resultado finaltambién estará sometido a la necesidad de respetar una jerarquización y en general unaestructuración previa. Tomando en cuenta esto es que se puede comprender la posturafoucaultiana respecto a que el discurso es el que conforma el objeto y posibilita su emergencia endeterminado contexto.Cuando se genera una ruptura, tal el caso de Giordano Bruno, Galileo, o del propio Mendel, o lalucha más cercana en el tiempo de Teyllard de Chardín, se debe enfrentar los mecanismos depoder que se sustentan y sirven de esas estructuras. Modernamente el destino no está marcadopor la hoguera de la Inquisición, pero se han ideado otros instrumentos, más sutil de sanción ysilenciamiento.Sólo cuando se aceptan los axiomas extracientíficos es posible hablar genéricamente de familia,locura, sociedad o cualquiera de los conceptos que podamos elegir. Sólo cuando se aceptan esosaxiomas se puede ingresar al universo del "saber" y legitimarse con el mismo. Cada "familiaconceptual" en coordenadas precisas espacio – temporales, es una realidad singular. Cuandoseleccionamos, en el marco del axioma, determinados elementos dejamos en las sombras otros,podemos trazar una línea continua de evolución. Sobre esa línea se levanta posteriormente unateoría interpretativa que se articula con determinados códigos y formas. Cuando nos enfrentamos atal resultado, estamos frente a una meta-teoría, a una "máscara" que distorsiona nuestra identidady nuestra capacidad de comprender.No existe en relacionamiento directo sujeto – objeto. Dicha relación se encuentra mediada por elconjunto de la cultura, introyectándose en el individuo aún antes de ser consciente de ello. Al estarla cultura cruzada de relaciones de poder, vemos que estas están presentes en el acto de conocer.En el comienzo de "Las palabras y las cosas" (1964) establece al respecto: " Los códigosfundamentales de una cultura – los que rigen su lenguaje, sus esquemas perceptivos, sus cambios,sus técnicas, sus valores, la jerarquía de sus prácticas – fijan de antemano para cada hombre losórdenes empíricos con los cuales tendrá algo que ver" (4). El parentesco con el pensamiento deWeber es evidente. Para superar esa limitante es necesario desarticular el discurso, la historiaglobal, para hacer crecer la historia general, tal como lo plantea concretamente Foucault en"Arqueología del Saber". Al respecto afirma: " ... el tema y la posibilidad de una historia globalcomienzan a borrarse, y se ve esbozarse los lineamientos, muy distintos, de lo que podría llamaruna historia general" (5)La necesidad de la construcción de un nuevo discurso.Se le impone la necesidad de una nueva visión de la historia. Para ello se plantea la necesidad decrear un nuevo discurso capaz de establecer nuevas pautas de integración – exclusión.Precisamente este juego de integración – exclusión, es una de las funciones claves del discurso,proyectándose hacia el propio desenvolvimiento del individuo en la sociedad. Dentro deacontecimientos de un área espaciotemporal bien definida es posible establecer una " red decausalidad que permita derivación de cada uno de ellos, relaciones de analogía que muestrencomo se simbolizan los unos a los otros, o cómo expresan todos un mismo y único núcleocentral"(6). Este aspecto permite evitar la dispersión de los hechos y la conformación de conjuntoscon procesos particulares. Resulta absurdo en determinadas ramas de las ciencias físico naturalesnegar la existencia de relaciones de causa - efecto. Si combinamos en determinadascircunstancias dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno obtendremos agua. Pero como se hademostrado, dos modelos meteorológicos construidos artificialmente y puestos en funcionamientono han producido los mismos fenómenos. Ello a pesar de estar conformados por los mismoselementos.En campos complejos como en el social, en donde inciden una gama muy extensa de variables, noes posible establecer una causalidad lineal, mecánica, sino que en todos los casos estaremosseñalando un determinado grupo de ellas. Por tanto la construcción deberá ser entendida como un"posible", no como un "absoluto".
  7. 7. Esta postura lo lleva negar las grandes construcciones adoptando en cambio una actitud relativa.Las construcciones de carácter macro pueden mantener determinados niveles de validez, peromientras las consideremos sólo como tendencias más o menos permanentes en un períodoconcreto. Tomemos como ejemplo el modelo ideado por Marx, uno de los más influyentes ennuestro siglo. La serie construida a partir del desenvolvimiento económico, no es sino un plieguedentro de la historia general, que de acuerdo a la coyuntura específica de un momento tendrámayor o menor fuerza proyectiva hacia otros campos. En esto se acerca a los neomarxistas de laEscuela de Francfort, los cuales concedieron a la cultura y la ideología un papel mucho másimportante que el que originariamente les reservara Marx. Lo simbólico tiene una grantrascendencia. Como ya lo señalara Weber a comienzos del siglo y lo reafirmara en la actualidad B.Bernstein, cuando en la obra: Clases, códigos y control (1971), el lenguaje es un sistema que a lavez de articular las experiencias del individuo, conlleva determinada manera de "leer la realidad.Esto ya lo había adelantado Leybniz cuando estableciera que la lengua de un pueblo resume supropia historia y determina una forma de concebir el mundo.La historia debe ser entendida entonces como un conjunto de pliegues en donde se combinandiferentes series de hechos. Combinación en donde las líneas de fuerza de cada una de ellas seretroalimentan, se complementan o se oponen entre sí. Por esta razón es que se producen losquiebres. Cuando una determinada combinación de series comienza a oponerse al "orden"instituido, en equilibrio inestable, cuando la fuerza que conjugan en una determinada dirección,entonces se produce la discontinuidad y la aparición de un "nuevo orden".El discurso en tanto que articulador y vehículo de las relaciones de poder debe ser desmontado poraquel que aspira a cambiar la relación existente. Mientras este hecho no se verifique es imposiblehablar de sustitución o anulación de una determinada forma de poder. Cuando el preso comienza aexpresar su sentir sobre la prisión, cuando progresivamente va articulando unadeterminada visión del universo carcelario, en esa medida está ideando un contradiscurso capazde entrar a disputarle el terreno al hegemónico.Esta postura tiene dos consecuencias inmediatas. En primer lugar, el problema de la superación deformas de poder se instala en el plano individual y no en el colectivo. A este sólo se llegará cuandoun conjunto de soluciones individuales se acumulen, creen una nueva unidad sígnica y procedan aocupar la posición hegemónica. Cabe señalar que Foucault no desarrolló la menera en que sepasa de lo individual a lo colectivo.En segundo lugar, el escenario donde en la sociedad moderna se define el poder es elcorrespondiente a la creación discusivo-sígnica. Dado que este es condición sine qua non para queel mismo alcance los niveles de la cultura, entendida como forma de vida, el que ejerza hegemoníaen este terreno dispondrá del poder de imponerlo a los demás. Cuando tratemos el problema de laescuela este aspecto resultará claro. En efecto la educación en general y la escuela en particular,al manejar determinados códigos, propicia la reproducción de un determinado discurso que endefinitiva reproduce relaciones de poder intrínsecas.El concepto de Poder.Este es un concepto capital dentro de la obra de Foucault. Quizás sea el que ocupara mayorespacio en su reflexión aún cuando desarrollara temáticas particulares, constituyéndose en unasuerte de factor común. A pesar de ello es significativo el hecho de que encontramos una serie de"huecos" de importancia en su análisis.Quizás la principal ruptura introducida por Foucault lo constituya el abandono de la línea tradicionalde análisis del problema del poder. La reflexión sobre el poder es un área que surge a partir delsiglo XVI, en donde se sistematiza la temática del buen gobierno. Anteriormente se encuentranconsejos sobre el comportamiento del príncipe. Incluso un papiro del Antiguo Egipto, atribuido aPtah-hotep visir del Alto Egipto, registra una serie de recomendaciones a su hijo sobre cómoejercer el poder." Para exponer las cosas muy esquemáticamente, el arte de gobernar se encuentra a finales delsiglo XVI y comienzos del XVII una primera forma de cristalización, forma que se organiza en tornoal tema de la razón de Estado entendida no en el sentido negativo y peyorativo que se le da hoy(infringir los principios del derecho, de la equidad o de la humanidad por el solo interés del Estado)sino en un sentido positivo y pleno..." (7) Foucault en la cita nos acota la construcción de la seriehistórica, marcando un quiebre significativo producido en el pasaje del siglo XVI al XVII.
  8. 8. El tema, en su desarrollo, es sacado del exclusivo campo político para ser instalado en lacotidianidad. Sin dejar de reconocer que los intereses hegemónicos de diferente grupos sociales seencuentran detrás de situaciones de poder generalizadas, considera que no es la únicamanifestación de aquel. Del mismo modo considera situaciones como las planteadas por obrascomo "El Miedo a la Libertad" de E. Fromm, que buscan explicar comportamientos sociales a partirde pulsiones del inconsciente.En ambos casos no tenemos ante nosotros sino una parte del problema. El poder es mucho máscomplejo que lo derivado de las posiciones marxistas o freudianas. Es en esencia un personajeque atraviesa todos los escenarios en los que se despliega la vida humana. "Quiero decir esto: enuna sociedad como la nuestra, pero en el fondo de cualquier sociedad, relaciones de podermúltiples atraviesan, caracterizan, constituyen el cuerpo social; y estas relaciones de poder nopueden disociarse, ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, unfuncionamiento del discurso. No hay ejercicio de poder posible sin una cierta economía de losdiscursos de verdad que funcionen en, y a partir de esta pareja." (8)Su naturaleza última no puede ser aprehendida sino allí donde su intención está totalmenteinvestida; en el interior de prácticas reales y efectivas y en relación directa con su blanco y campode aplicación. Resulta lógico entonces no tomar el nivel macro como punto de partida para suanálisis sino la multitud de actos que a diario son protagonizados por el individuo. No es algo quese precipita sobre el individuo y que se encuentra institucionalizado en formaciones sociales. Noimporta la legitimidad del mismo, si emana de los intereses de un grupo hegemónico o si esproducto de la voluntad de la mayoría.El planteo parte de que el poder se genera y materializa en una extensa gama de relacionesinterpersonales desde las cuales se eleva hasta constituir estructuras impersonales.En este punto encontramos uno de los "huecos" teóricos a que hacíamos referencia. Preguntastales como el modo en que se relacionan entre sí diferentes formas de poder, cómo unas puedenser apropiadas por sectores sociales o cómo pueden cambiar o ser abandonadas no es respondidocon claridad. Si como vimos al analizar el discurso existen normas que rigen nuestra percepción,debe existir, a su vez, mecanismos que posibiliten que se estructuren y se reproduzcan. A la vez supermanencia implica una determinada materialización en las prácticas cotidianas. ¿Cuáles son loselementos legitimadores, cuáles los que permiten su sustitución circunstancial o permanente?Parece faltar la respuesta y sólo es posible alcanzarla a través de caminos laterales. Por otra parteno podemos dejar de reconocer la presencia de por lo menos dos grandes planos donde seagrupan las diferentes manifestaciones de poder tomando como criterio la extensión de lasmismas. Uno estaría constituido por las relaciones interpersonales que no alcanzan a la totalidadde integrantes de un grupo y otro caracterizado por formas institucionalizadas que operan comoespacios cerrados. En estos ya no es el poder de un individuo sobre otro sino de un grupo sobreotro, con las características que sus integrantes quiéranlo o no, quedan presos de su ejercicio. Losdos planos en los que habría que considerar el Poder, tienen dinámicas diferentes y generanformas de perpetuación y defensa diferentes.Consideramos, el planteo de Foucault resulta posible si es viable relacionar dialécticamente lascategorías de lo individual, lo particular y lo general, para conformar una imagen del punto. Masello supone ir más allá de lo expresamente establecido por el autor. Se debe admitir entre lascategorías apuntadas, incluso, recorridos disimiles en el corto plazo. Hemos de admitir, así mismo,que deben existir relaciones entre las mismas y sus componentes, dado que las mismas son partede una misma realidad. ¿Cómo formas generalizadas de poder se combinan con otras de menoralcance social? He aquí una de las interrogantes que no responde acabadamente el autor. No es laúnica. Si admitimos que el poder está presente en todas las aciones, bajo diferentes formas ydinámicas, qué sucede cuando encontramos una constelación de fuerzas contradictorias? Laconclusión sería que el conflicto sería lo permanente dependiendo de su extensión e intensidad, laimportancia que cobrará dentro del conjunto social. A pesar de ello nada nos aporta sobre posiblescaminos de superación. ¿Puede ser que determinadas formas de poder sean como la luz de esasestrellas que ya extinguidas, nos sigue llegando y puebla nuestro cielo? La pregunta anterior nosconduce directamente a una interrogante clave. ¿Puede sustentarse una relación de poder, alejadade la situación que le diera origen? En caso de respuesta positiva, cuánto más puede sostenersepor una suerte de inercia histórica?Dos esferas donde se construye y reproduce el poder.
  9. 9. Foucault parte de la base de que existen dos esferas donde se consolidan las prácticas, cada unade ellas tiene sus propios mecanismos de legitimación, actúan como "centros" de poder y elaboransu discurso y su legitimación.Una de dichas esferas está constituida por la ciencia, la otra por el contrario está conformada portodos los demás elementos que pueden definirse como integrantes de la cultura. Lo ideológico, lasdiferenciaciones de género, las prácticas discriminatorias, las normas y los criterios de normalidad,están dentro de esta segunda esfera. Tanto una como otra con una referencia notoria a un tiempoy un espacio determinado.En medio de las dos esferas referidas queda una zona intermedia que es donde la cultura puededesprenderse de sus códigos primarios y mostrar lo consolidado como un "posible" entre otros.Utilizando la genealogía como sistema Foucault llega a la conclusión de que la instauración de lasociedad moderna supuso una transformación sustantiva en la consagración de nuevosinstrumentos a través de los cuales canalizar el poder. De manera paralela se construyó unconjunto extenso de discursos que confirieron fuerza y capacidad de expandirse a esas nuevasformas de poder. Este ya no se basa como en el pasado en la fuerza y su legitimación religiosa.Dado que como afirma el hombre, en su actual dimensión es una creación reciente, el poder debematerializarse a través de diferentes formas de disciplinamiento. Es necesario que pase a formarparte del propio ser de cada individuo. Al decir de Paulo Freire el mismo debe alojarse en la cabezadel dominado y a considerar como natural lo que desde el nacimiento se le está imponiendo.Para alcanzar esta meta debe estructurarse una retícula de poderes entrecruzados que vanconformando en su tránsito a los individuos. " El poder tiene que ser analizado como algo quecircula, o más bien, como algo que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí oallí, no está nunca en las manos de algunos, no es un atributo como la riqueza o un bien. El poderfunciona, se ejercita a través de una organización reticular. Y en sus redes no sólo circulan losindividuos, sino que además están siempre en situación de sufrir o de ejercitar ese poder, no sonnunca el blanco inerte o consintiente del poder ni son siempre los elementos de conexión. En otrostérminos, transita transversalmente, no está quieto en los individuos". (9)Desde el momento que es una forma histórica de relación de los individuos y dado que consiste enuna red intrincada tiene la facultad de definir el cuerpo social. Así mientras Marx dividía la historiade la sociedad de acuerdo al modo de producción dominante, en Foucault, tal división deberíaefectuarse a partir de series particulares, de acuerdo a las características que asumen lasrelaciones de poder existentes. Con la particularidad de que cada uno de los períodos no seencadena a los demás sobre una línea de evolución sino que es una serie independiente de la queno puede deducirse otra cosa que su propio carácter de tal.Dimensiones y cotidianidad del poder.El poder no tiene una única fuente ni una única manifestación. "...por dominación no entiendo elhecho macizo de una dominación global de uno sobre los otros, o de un grupo sobre otro, sino lasmúltiples formas de dominación que pueden ejercerse en el interior de la sociedad". (10) Tiene, porel contrario, una extensa gama de formas y naturaleza. Cuando un grupo social es capaz deapoderarse de los mecanismos que regulan una de dichas manifestaciones, lo pone a su servicio yelabora una superestructura que se aplica a los potenciales dominados. " No hay ejercicio de poderposible sin una cierta economía de los discursos de la verdad que funcionen en, y a partir de estapareja". (11)Se crea, así, un discurso que lo presenta como un hecho "natural" y procura bloquear lasposibilidades de aparición de otros discursos que tengan capacidad cuestionadora. Aparece enescena la disciplina en su doble acepción que mantiene desde su origen, apuntando tanto alconjunto de conocimientos como al control.Esa necesidad de contar con un discurso de "respaldo", con una determinada forma de verdad,lleva necesariamente a establecer una relación entre poder y saber. Esta relación será clave apartir de la cual interpretar la labor de la escuela como espacio cerrado. Espacio en el que funcionauno de los panópticos que conforman la sociedad.Refiriéndose al surgimiento de la prisión en su concepción moderna afirma: "El sueñoarquitectónico de Bentham se convirtió en una realidad jurídica e institucional en el Estadonapoleónico, que sirvió por otra parte de modelo a todos los Estados del siglo XIX. Diría que elverdadero cambio ha sido la invención del panóptico. Vivimos en una sociedad panóptica.Tenemos unas estructuras de vigilancia absolutamente generalizadas, de las que el sistema penal,
  10. 10. el sistema judicial es una pieza, y de las que la prisión es a su vez una pieza, de la que lapsicología, la psiquiatría, la criminología, la sociología, la psicología social, son sus efectos. (12)A partir de esta postura sobre la naturaleza y funcionamiento del poder todos actuamos comovíctimas y victimarios del poder. Por tanto nos movemos en una situación ambivalente conrespecto al poder, participando de él y estando sometidos al mismo.Este es uno de los puntos débiles, que a mi juicio presenta el conjunto del análisis.No es posible dimensionar de igual modo las diferentes manifestaciones de poder que se producenen el seno de la sociedad. Aún admitiendo las premisas de reflexión de Foucault hemos de admitirdeterminadas combinaciones dentro de coordenadas espacio – temporales concretas que soncapaces de someter a otras de menor fuerza. Si muchas pueden considerarse herencias de otrassituaciones pasadas, hay en el presente elementos capaces de revitalizarlas y reproducir.Con todo el pensamiento de Foucault no nos presenta un universo cerrado, un individuo preso enuna telaraña de líneas de poder. A cada paso se elaboran mecanismos de defensa que vanconstituyendo la individualidad y abren la puerta a la transformación, más allá de que no surja conclaridad la manera en que podrá asociarse con otros para imponerse como detentor del poder. Enesto se aparta doblemente de su mentor, L. Althusser, y su teoría de los Aparatos Ideológicos deEstado. Aparece en cambio más cercano al pensamiento de Gramsci en cuanto al manejo delconcepto de hegemonía en sustitución al empleo de dominio absoluto.El papel de la educación formal en la construcción y reproducción del poder.El ejercicio del poder, en nuestras coordenadas histórico – temporales, necesita desplegar unaacción disciplinaria de modo de obtener los resultados esperados de un modo eficiente. Para elloes que se han creado los espacios cerrados en donde el poder se manifiesta de modo directo. Elejército, el hospicio, la cárcel, la fábrica y la escuela son esos espacios presentes en todasociedad. Cuando nos referimos a fábrica y escuela, ambas expresiones, deben ser tomadas ensentido genérico, como representantes de la actividad asalariada en general y de la enseñanzaformal.Ante la pregunta si puede establecerse una analogía entre la escuela, el cuartel, la fábrica y lacárcel, como formas de encierro destinadas al disciplinamiento, la respuesta de Foucault es pordemás clara. "Creo que en el fondo la estructura de poder propia de estas instituciones la que esexactamente la misma. Y verdaderamente, no se puede decir que haya analogía, hay identidad. Esel mismo tipo de poder, se ejerce el mismo poder." Diálogo sobre el poder. (13)Para desarrollar este juicio, que para los que hemos sido formados en una visión positiva,positivista y "rosa" de todo lo que se refiere a la educación tiene un efecto traumático, debemosseguir los pasos señalados por el autor. Los mismos son los siguientes. En primer lugar significa laruptura con una concepción humanista dominante a partir del siglo XVIII y el enfrentarnos a unaconstrucción postmoderna de la escuela como institución y la educación en general.Para analizar la escuela desde la particular óptica de Foucault debemos en primer lugar ver comose integra dentro de los procesos diferenciadores existentes en la sociedad. Estos crean espaciosbásicos en los que se definen situaciones de poder. Tomando en cuenta trabajos como losrealizados por B. Berstein en Inglaterra referentes a la adquisición del conocimiento de los alumnosde acuerdo con su extracción social, es posible establecer una correlación entre los resultadosacadémicos y los niveles alcanzados. También los trabajos de M. Apple en Estados Unidosapuntan a remarcar la misma situación. En un mismo sentido están los informes producidos porCEPAL en nuestro país. La conclusión de todos estos informes es que existe una vinculacióndirecta entre los resultados alcanzados y la ubicación social de los examinados. La escuela lejosde servir de mecanismo de compensación acentúa esas diferencias. En todos los casos la escuelaparte de un mensaje único frente al cual determinados sectores y extractos sociales no seidentifican. Uno de los mecanismos de resistencia primarios consiste en un rechazo de loscontenidos y de los valores que están. El "fracaso" académico es el resultado lógico de estasituación.Cuando hablamos de sistemas diferenciadores no sólo hemos de prestar atención a aquellos quese derivan de la situación económica, sino también hemos de hacer lugar a la tradición, las leyes,la cultura. Nuestra educación funciona sobre la base de la universalidad, por tanto maneja unmensaje único. Un universo cultural único al que necesariamente deben integrarse los alumnos, nodejando lugar alguno para formas alternativas. Tal como lo señalan los diferentes trabajos que seocupan del currículo oculto, las englobadas bajo la denominación de reproductivistas o las
  11. 11. corrientes pedagógicas críticas, el campo de la enseñanza dista mucho de ser neutro. En el mismoexiste un interés manifiesto de mantener determinadas formas dentro de un status quopermanente.La posición de Foucault se alinea con estas ideas y propone que la escuela al ejercer el mismo tipode poder que la fábrica, la cárcel, el cuartel o el hospicio, busca disciplinar el cuerpo y la mente delos individuos para desenvolverse dentro de determinadas coordenadas de poder. En el caso de laenseñanza el instrumento del examen es una de las estrategias de reproducción de las relacionesde poder. En la medida en que el estudiante se encuentra a merced del examinador y que no tieneotra alternativa que moverse dentro de los parámetros establecidos por aquel, está siendosometido a un poder manifiesto. En el acto de examen la relación poder – saber alcanza suesplendor supremo. Eso combinado con las prácticas cotidianas de enseñanza nos llevan a que"Las disciplinas encierran ciertas visiones del hombre en cuanto agente moral, ser sexuado,aprendiz o cualesquiera otra. Mediante los procedimientos normalizadores del examen y la"confesión", las personas se clasifican como objetos, "revelándoles" la verdad sobre sí mismos. Alconstruir de este modo a los sujetos, el poder moderno produce individuos gobernables." (14)Un segundo aspecto que hemos de tomar en cuenta es el referente a los objetivos, implícitos yexplícitos, perseguidos por la institución en su accionar. A este respecto hemos de considerar elaporte efectuado por las corrientes reproductivistas y en especial los trabajos de Bourdieu con suteoría del habitus. Como ha sido descripto desde los trabajos iniciales de Althusser, Bourdieu,Paseron, Establet y otros en Europa, así como Gintis en EE.UU, la escuela debe ser analizadaprofundamente de manera de poner en evidencia lo que se ha denominado el currículo oculto. Esdecir toda una serie de actitudes y valores que si bien de modo indirecto se busca matrizar en cadaalumno que pasa por las aulas.En este punto Bourdieu y Passeron, son quizás los que en la obra La Reproducción, los que hanpresentado un desarrollo más completo. La tesis central de estos autores apunta a establecer quela escuela como institución es un instrumento clave en la reproducción de las relaciones dedominación existentes en la sociedad. Esta dominación, a diferencia de lo que aconteciera en laantigüedad no se verifica por el empleo de la fuerza, aunque esta no se elimina, sino por laimplantación de lo que ellos denominan habitus. El mismo es definido por los autores del siguientemodo: "produit de l’intériosation des principes d’un arbitraire culturel capable de se perpétuer aprèsla cessation de l’AP et par là de perpétuer dans les pratiques les principes de l’arbitraire intériorisé"(*)Existe una correspondencia clara entre el pensamiento de Foucault y el de estos autores. Laimplantación del hábitus traduce una práctica de poder que busca reproducir relaciones de dominiomás intensa. Esta visión de la escuela si bien tiene una cuota parte de verdad, no es adecuadapara definir la institución. Toda la educación tiene una dimensión reproductiva en la medida en queuno de sus objetivos esenciales es la conservación de un determinado patrinomio cultural. Qué seincluye dentro de esa reproducción, qué medios son puestos en juego, qué contenidos específicosson privilegiados son harina de otro costal. Pero junto a la reproducción se manejan conductas deresistencia. Resistencia que comprende diferentes planos que va desde el abandono, lanegatividad sobre todo lo que en ello se expresa, la indiferencia, la violencia hacia susrepresentantes, hasta la elaboración de mensajes paralelos o formas de contracultura.A modo de síntesis podemos decir que la escuela, en la concepción foucaultiana, comorepresentante genérica de la educación formal, es el gran aparato disciplinador de la sociedad. Sianalizamos los instrumentos tradicionales: el ejército, el hospicio, la cárcel y la escuela, esta últimacuenta con la ventaja de ser el espacio por el que pasan todas las personas. Todos de una manerau otra llevamos impresas en nuestro cuerpo y mente las huellas dejadas por la escuela. El modo dehablar de pensar, de leer el mundo, empleando la terminología freireana, es fruto del papeldisciplinador desplegado por la escuela. "... la disciplina ejercida sobre la persona, con el fin deproducir cuerpos dóciles (es interesante señalar que dócil tiene su propia connotación educativa,pues proviene del latín docilis que significa enseñable), se deriva de las prácticas reducidas omicro-tecnologías. Estas en la organización del espacio y del tiempo siguiendo líneas ordenadas,de manera que faciliten formas constantes de vigilancia y puesta en acción de evaluación y eljuicio" (15)Citas incluidas en el trabajo.
  12. 12. 1. M. Foucault. (1984). Citado por James D. Marshall, "Foucault y la investigación educativa" pág 15. Morata España 1990. 2. M. Foucault. Microfísica del poder. 3ra Edición. Ediciones de La Piqueta. España 1991. Página 10 3. M. Foucaul. Microfísica... ob citada Página 13 4. M. Foucault. Las palabras y las cosas. Planeta Agostini, España 1985. Página 5 5. M. Foucault. La arqueología del saber. 18va Edición. Siglo XXI. Méjico. 1997. Pagina 15 6. Arqueología. Ob citada página 15 7. M. Foucault. Espacios de poder. Ediciones La Piqueta. España 1991. Página 19 8. Microfísica... Obra citada páginas 139 – 140. 9. Microfísica... Obra citada página 142 10. Microfísica.... ob cit. Página 142 11. Microfísica... ob cit. Página 140 12. M. Foucault. Un diálogo sobre el poder. 5ta Edición. Alianza Editorial. España 1995. Página 63 13. Un diálogo ... ob. Citada. Página 65 14. James D. Marshall. Obra citada. Pág 29. 15. Keith Hoskin. Foucault a examen. El criptoteórico de la educación desenmascarado. Morata. España. 1993. Página 35.Feos, sucios y malospor DANIEL MOLINAEn clase, Foucault pensaba en voz alta, se permitía cierta dosis moderada de humor yalgunas libertades que son impensables en sus ensayos, pero hasta en el momentomás relajado de los cursos que dictó en el College de France hay un rigor que apabulla.En este curso sobre los anormales, dictado a comienzos de 1975, además de lainteligencia con la que presenta la investigación que está realizando, lo que deslumbraes su capacidad para crear un problema; decididamente, Foucault era un monstruo,una excepción. El sabía convertir una obsesión suya en un problema de la culturamoderna. Este curso, aún más que sus ensayos más elaborados, es una prueba deello.En la primera clase, Foucault presenta una serie de pericias psiquiátricas quepermitieron condenar a los acusados en varios casos por entonces muy populares enFrancia. Cuando el filósofo lee las pericias, los alumnos ríen a carcajadas. Los escritosde los psiquiatras son tan visiblemente prejuiciosos, ridículos y faltos de rigor científicoque Foucault se permite compararlos con el teatro del absurdo e incluso diceacertadamente que el lenguaje de las pericias psiquiátricas que leyó es propio de Ubú,el desopilante, cruel y arbitrario personaje de Alfred Jarry.
  13. 13. Esas pericias son tan ridículas que, dice Foucault, ningún psiquiatra se las ofrecería acualquier revista médica para que ésta la publicase bajo su verdadero nombre. Son tanridículas como letales: gracias a ellas hay gente que puede perder la libertad o,incluso, la vida. Estas pericias son una de las bases más firmes por la que miles dehombres fueron condenados en Francia a pasar muchos años en prisión o, en varioscasos, fueron directamente condenados a muerte. En ese momento la risa se congela:aparece el lado más cruel del arbitrario y ridículo Ubú.El taimado Foucault logró su efecto: tiene a cientos de estudiantes, a los jóvenes másbrillantes de Francia sentados frente a él, esperando una revelación. ¿Por qué elsistema judicial necesita semejante material como las pericias psiquiátricas? ¿Cuál esla eficacia de semejantes documentos que, si no se está en el papel de peritopsiquiátrico o de acusado, causan risa? Y la pregunta que siempre aparece en Foucault,¿cómo se llegó a este punto? El filósofo tendrá once clases para desplegar suinvestigación.La pericia, a pesar del absurdo que encierra, tranquiliza. La pericia sirve para"explicar", aunque sea a lo Ubú, por qué sucede algo que es a la vez tan excepcional ycotidiano como un crimen. La pericia está ahí para "mostrar" cómo el individuo ya separecía a su crimen aún antes de haberlo cometido.Después de haber investigado en los cursos anteriores los mecanismos disciplinarios(buena parte de esa investigación iba a servir de base a Vigilar y castigar), en estecurso Foucault está más interesado por la forma en que esos aparatos disciplinarios"normalizan", es decir, producen a los "normales" y a los "anormales". Esta es la basedel control social moderno.Al internarse en el mundo de la anomalía, Foucault encuentra tres personajes que vana dar nacimiento (entre fines del siglo XIX y comienzos del XX) a un grupo del quesurgirán los criminales, aunque el grupo no sea, en sí mismo, criminal: son losanormales. Los anormales surgen de la unión de tres figuras que tienen una historiamás larga, puesto que algunas de ellas ya habían sido elaboradas en el siglo XVI o enel XVIII: esas figuras son el monstruo, el incorregible y el onanista.El monstruo es el que viola las leyes naturales (y, por ende, las de la sociedad). Si bienla amenaza que el monstruo significa para el orden natural y social es máxima -ya queel monstruo rompe de manera radical hasta las leyes naturales-, por otro lado es, porsu misma esencia, algo excepcional que sólo aparece muy de vez en cuando. El médicojunto al teólogo son los encargados de tratar con el monstruo y definir qué hacer conél. El incorregible es una paradoja social en sí mismo: es ese ser al que ni la familia nilas instituciones han logrado normalizar o "corregir", pero se supone que hay unainstancia de corrección (puede ser la prisión, o alguna forma punitiva más dura que lasinstituciones normalizantes habituales, como la escuela o la parroquia) que logrará queel incorregible se corrija.El onanista o masturbador es universal, pero es una universalidad secreta: nadie debedecir que se masturba. Es un secreto que todos saben, y que hasta el siglo XVII noconstituía ningún problema. Recién en el siglo XVIII, cuando la educación del niño seconvierta en un problema central -y antes que nada se pretenda educar su sexualidad-la masturbación va a ser vista como una anomalía. Y esa anomalía, a diferencia de lamonstruosidad (que es excepcional), será generalizada. El onanista es castigadoporque practica una sexualidad que no da otro rédito que el placer. El castigo no hará
  14. 14. desaparecer la práctica, sino que instaurará la culpa en el cuerpo masivo de lamasturbación. El control del masturbador está en el espacio social más pequeño, el dela familia, aunque "asistida" por el saber médico.Durante casi tres siglos estas figuras se van transformando. Por ejemplo, el monstruofísico -que atenta contra las leyes naturales porque mezcla lo animal con lo humano(esa obsesión de fines de la Edad Media que encuentra por aquí y por allá animales conrasgos humanos o seres humanos con rasgos animales) o mezcla lo femenino con lomasculino (produciendo hermafroditas) o reúne lo que debía permanecer separado (lossiameses)- se transforma en monstruo moral. El monstruo moral ya no se distinguefísicamente del hombre común (o no se lo distingue tan claramente: para reconocerlodeben intervenir los médicos expertos), pero hay en su interior, en su alma o sumente, una monstruosidad no menos terrible que amenaza el orden. El monstruo físicose transforma así en el monstruo moral y la desviación de la ley natural se resume enla desviación de las normas sexuales. En el siglo XIX estas tres figuras -monstruosfísicos, hombres incorregibles y masturbadores- van a ir configurando un excluidonuevo, el padre del anormal moderno: es el degenerado.Del degenerado al anormal hay apenas un paso, o casi ni siquiera un paso: en elimaginario popular y en la prensa amarilla todavía conviven el degenerado, el anormal,el monstruo (físico y moral), el perverso sexual -una forma de ver al onanista, el queama el placer sexual en sí- y el incorregible. Todas estas anomalías, sin ser criminalespor sí mismas, pueden engendrar a un criminal. La ridícula pericia psiquiátrica, elinforme de Ubú, tiene un objetivo, ahora comprensible: no hace más que mostrar queel acusado de un delito, si tiene alguna anomalía (social, sexual, moral), es un criminalen potencia. Es un descendiente del monstruo, del degenerado, del pervertido. Es unanormal: ese ser que es pura potencia criminalLa escena en FoucaultIntroducción a la Filosofía 1. Introducción 2. DesarrolloINTRODUCCIÓNEste ensayo tiene por objeto exponer cómo aparece el elemento de la escena como manifestaciónde las mecánicas del poder según Michel Foucault, para ello tomaré como referencia los siguientestextos: Los anormales, Historia de la locura en la época clásica, Obras Esenciales y Vigilar yCastigar.La primera cuestión a tratar es el surgimiento de los espacios de exclusión, en relación al texto LosAnormales, la aparición de individuo anormal y sus tres categorías (el monstruo, el onanista y elindócil)Gran parte del desarrollo del ensayo, hará énfasis en la cuestionada aparición del individuo indócil,la escena en la cual aparece este, lo cual lleva a tratar la escena del suplicio, su teatralidad, loselementos que constituyen la escena del castigo. Uno de esos elementos es la idea del panópticode Bentham, cómo la mirada tiene el papel más importante en la configuración del saber queencuentra Foucault, de ese saber que está disfrazado y está latente en la escena.Luego se expondrá el nacimiento del espacio de exclusión, según la puesta en escena que da enEl nacimiento de la Clínica, o en Historia de la locura .
  15. 15. Como último objeto de trabajo analizaré la relación entre las teorías wagnerianas, que le fueroninducidas por Boulez, la influencia de Nietzche a su vez sobre Wagner.El objeto central no es cómo sucedió la escena, sino cómo es puesto en escena, el asunto históricono es qué pasó, es cómo pasa.DESARROLLOLa escena como parte de la expresión en los cambios culturales es más que una aparenteconstante histórica. Es una verdad que se muestra a través de los conflictos que suceden entre lasfuerzas que gobiernan al mundo. Las fuerzas del poder.Si bien, para Foucault existen claramente unas fuerzas de poder que operan en cada cultura eindudablemente en el desarrollo de la cultura occidental, la interacción de estas fuerzas han deproducir a la larga ciertos espacios que satisfagan las necesidades que han dejado lasinteracciones. Las relaciones del poder están ligadas a las relaciones económicas, de producción,y son las que han configurado el teatro de la racionalidad occidental.En otras palabras el surgimiento de ciertos espacios de exclusión como las cárceles han surgidotras una necesidad, tras conflictos sociales, guerras y por supuesto para hacer del prisionero, unobjeto de la escena del castigo, todo esto (aunque fuera de la conciencia de la gente) con el fin demostrar el poder del soberano, puesto que el crimen más mínimo es un intento de rebelión ente elsoberano, esto es a finales del siglo XVI, cuando los lugares de castigo, se convirtieron endemostraciones del poder político de los gobernantes en Europa.Foucault demuestra que su interés no está en ver cómo acaecieron los hechos en los que lasfuerzas del poder, sino que su interés está en que es lo que pasa, cómo se transforma la sociedadpor medio del conflicto de las fuerzas del poder, allí hay conocimiento.Estoy de acuerdo con este planteamiento foucaultiano, aún cuando parece que no se interesarapor un planteamiento estructuralista (que él mismo negara en varias ocasiones) de la historia, elcual creo es importante porque la historia no debe ser vista sólo desde un punto de vista ya seacomo acontecimiento pasado (del discurso claro está) o como un acontecimiento que sucede endeterminado momento y que configura una transformación del mundo.Es claro que deshecha la tentativa de un suceso importante para la mayoría de historiadores, eneste caso un asesinato importante, un regicidio; por considerar que éste no es la verdadera crisisdel conflicto de las fuerzas del poder, es más bien un producto de este conflicto, que se suma alverdadero saber que arrastra cada tentativa del poder.El problema que creo no se resuelve en Foucault, se muestra claramente en Los anormales, quees un curso que dicta en el College de Francia hacia 1974 y en el cual trata la anomalía humanadentro de tres categorías: El monstruo humano, el masturbador y el indócil. Estas categoríasque suponen una escena dentro de la cual se manifiestan, se han constituido como unidades,hacia las cuales se dirige la corrección y es hacia ellas que se desarrolla una coacción que sepretende vigilar y castigar los actos anormales.La primer categoría que es el monstruo humano se desarrolla en un ámbito jurídico-legal(recordemos los casos de hermafroditismo, en los cuales el problema social lo constituía el ir encontra de las leyes familiares, de matrimonio, etc.) el monstruo humano combina lo imposible y loprohibido, es un individuo peligroso. Por supuesto el papel de la mirada como rayo investigador esclaro, lo mismo que la infracción a las leyes de la naturaleza que hace el monstruo humano. Laforma de corregir al monstruo es hacerlo consciente de su deformidad, para luego dejarlo libre,cargando a cuestas su anormalidad, esto le hará tener una posición en la sociedad (posición queha de ser la del rechazo) Se ve al monstruo como un castigo de lo divino, el monstruo no cabe enningún lugar hasta que su connotación biológica le convierte en una forma médica. La escena en laque actúa el monstruo está delimitada por su peligrosidad, por ello es que el lugar de rupturahistórica es cuando jurídicamente se asocia la monstruosidad con la perversión y la maldad en losactos humanos.La segunda figura es la del onanista (masturbador) Aparece dentro de las nuevas relaciones entrela sexualidad y la organización familiar en el s. XVIII, con la nueva posición del niñodentro de la familia, esto con respecto a la importancia que toma el cuerpo y su salud, es unaaparición del cuerpo sexual. ¿Pero qué es lo que conduce la escena de la aparición de estepersonaje? En este caso la ruptura que pone en escena al masturbador es la cruzada sexual quese lleva a cabo en la Inglaterra hacia 1710, sitúa el mal uso del cuerpo dentro de determinadostrastornos físicos que pueden surtir efectos en cualquier momento de la vida; Como vemos en este
  16. 16. caso la escena es de un tipo sexual con connotaciones médicas, porque cuando se dan estasconnotaciones es cuando aparece el masturbador como individuo a corregir.El tercer caso es algo peculiar a pesar que es uno de los más estudiados por Foucault, pues larelación que debería haber entre el individuo y la escena se limita a describir aspectos como elencierro y la prohibición, como aspectos sicológicos del individuo (esto no quiere decir dicharelación no exista) en caso tal que nos queda como solución recurrir a las teorías de corrección enotros textos, pero eso lo dejo para más adelante, ahora es necesario definir al individuo indócil. Lpráctica del encierro es de por sí una consecuencia del rápido crecimiento del mundo, cada vez esnecesario excluir a cierto tipo de gente.Según Foucault, el incorregible surge luego del monstruo, tras la introducción de técnicasdisciplinarias como las del ejército, las escuelas y lugares de trabajo, así como los procesos dedomesticación del cuerpo y del comportamiento. Entra el asunto de la prohibición, como método dedescalificación del individuo, para luego desatarse sin medida en la práctica del encierro. Es poresta razón que no queda claro en qué momento la locura y los problemas judiciales delcomportamiento forman un solo sistema a corregir. En Historia de la locura en la época clásica setrata el tema de la locura aparte del de la incorrección, pero en este caso la aparición en la escenadel loco (en el sentido moderno) se da cuando los antiguos males (como la lepra) tienden adesaparecer a medida que se desarrollan formas médicas y sanitarias que tienden a mejorar elambiente de vida en la Europa del s. XVI, reforzándose esta imagen de la locura como enfermedadmental y biológica en situaciones como la del siquiatra Pinel, quien libera a los asilados delauspicio de parís, con el fin de hacer la vida de los locos un poco más útil para los demás.(Poniéndolos a trabajar, además le servía para estudiar sus grados de locura como cita Foucaultsobre Pinel) En esta ocasión el punto de ruptura lo constituye la famosa "liberación" del doctorPinel a mediados del s. XVIII, pero por supuesto sobre la fastuosa escena del gran encierro de loslocos en el s. XVII.Como vemos la solución no está tan visible a menos que remitamos otros textos de Foucault.¿De qué forma se ha corregido entonces al individuo indócil? Es indudable que durante milenios haexistido una u otra forma de coacción ante el delito o la anormalidad, pero el punto crítico de lahistoria del castigo, o si lo queremos llamar, el momento de aparición en escena (con todo yteatralidad) del castigo como institución formal, se da en los albores de la inquisición en la edadmedia.Pero lo interesante es analizar cómo evoluciona la imagen del individuo peligroso, cómo se llegó adiferenciar entre un acto propio de la locura, o propio de la maldad pura.Pues entre más grave erael crimen, menos se podía achacar a la locura. De todas formas a la inquisición (como institución)no le importaban siquiera cuales eran las causas o las razones del crimen, o si hubo crimen, sinocómo castigar; Es en este instante cuando surge la escena del suplicio.Examinémoslo ahora, caso que menciona Foucault en Los Anormales: La escena del suplicio. Elcastigo es una vendetta personal del soberano con el criminal, en donde el cadalso es la inversiónceremonial del crimen, es allí donde el soberano hace un despliegue ritual de la fuerza que ejercesobre sus súbditos. El suplicio como método del terror es la causa de castigo más común durantela edad media e inicios de la época moderna, en este lapso histórico no hay una relación clara omedida entre el crimen y el castigo. Se desarrolló un terror inherente al castigo, el cual debíacorresponder al tamaño del crimen; es importante ver cómo el horror del crimen se refleja en el sitiodel suplicio.Otro elemento clave en la escena del suplicio es el carácter ejemplificante del mismo (aunque esclaro que lo ejemplarizante del suplicio no disminuyera la cantidad de los mismos a la final, creoque en momentos en los que no hubiera suficientes crímenes se atribuían castigos a cualquierindicio de "anormalidad" con respecto al común de la gente) Cuando una persona no encajaba yafuera meramente en un ámbito estético, u orgánico, simplemente era anormal, lo cual era suficientepara ser enjuiciada y castigada por el hecho de ser un monstruo, un hermafrodita, homosexual o unloco. Su castigo iniciaba por la "pregunta", si el individuo no aceptaba su culpabilidad, iniciaban conlas variadas torturas, (porque los inquisidores han tenido fama de inigualables torturadores) así,pasando por los grados de dolor más dispares, hacen del cuerpo del condenado, un chivoexpiatorio de los males del mundo hasta causarle la muerte por causa evidentemente violenta, estono siempre a la sazón de los inquisidores, quienes desarrollaron técnicas especiales para
  17. 17. mantener al reo vivo durante la mayor cantidad de tiempo posible. El desahogar el castigo con elcuerpo, es más bien una expiación de tipo religioso que conllevaba la salvación del alma.En la sociedad feudal el cuerpo de los individuos es importante, es allí donde se ejerce el poder, yasea político, económico o religioso. El poder se ejerce mediante tres formas. La primera es que elcuerpo del sujeto produzca signos de respeto, de devoción o de sujeción. La segunda forma deejercer poder sobre el cuerpo es mediante el derecho sobre el cuerpo, el derecho a castigarejerciendo la violencia inclusive hasta la muerte del individuo. La tercera forma es el trabajo, lasfuerzas de coacción que conllevan las labores dentro del espacio a que corresponden. Perovolvamos sobre las dos primeras formas, la demostración de sujeción, y el derecho de castigar.Es ahora cuando nos encontramos de frente con el elemento más dramático de la escena delsuplicio: la atrocidad. Es el más dramático por cuanto el nivel de lo atroz, es la causa del terror. Uncastigo brutal y violento es una demostración del exceso del poder reinante, cuyo ejemplo sepuede ver en las grandes escenas de suplicio a que nos remite Foucault las cuales suceden en els. XVII y XVIII. Es claro que han desaparecido en su mayoría los suplicios, bueno al menos en laforma de aplicarlos (aunque el elemento del escarnio en medio de la aplicación de la pena aún sehaga efectivo en algunos países.)La escena no estaría completa sin el público asistente al suplicio, este es el carácter del escarnio,de no-privacidad del castigo, pero este es un tema que Foucault examina desde una miradapsicologizante, de esta forma nos encontramos ante un lugar muy importante, es un lugar quesurge como propio para el castigo, la idea del panóptico.La sociedad europea del s. XVIII transforma de manera sustancial la forma de castigo; si durante eltranscurso del suplicio el espectador es libre de observar hasta donde crea conveniente o a sumorbo no le sea repulsivo, es porque el espectador se encuentra casi al mismo nivel del verdugo ydel criminal.De por sí el cadalso es una forma de panóptico, pues el individuo es observado, analizado deformas múltiples, entonces es necesario aclarar el ideal de Bentham.Cuando se crean espacios de exclusión con tendencia a ser panópticos se da una estricta divisiónespacial y sobretodo "La mirada está por doquier en movimiento". Esta idea del panóptico que yamenciona Bentham y que influencia el pensamiento de nuestro autor, supone un claro movimientoarquitectónico de los espacios de exclusión y de igual manera de las ciudades.Ejemplo de ello son las construcciones con forma cuadriculada asemejando campos de batalla, lasaulas de establecimientos educativos en los cuales el lugar del maestro sobresale notoriamentepara tener un control del todo por medio de su mirada, los asilos mentales y hospitales en donde elmédico debe tener un dominio visual y por ende sicológico sobre el enfermo a quien trata(nuevamente la demostración del poder) y por supuesto los espacios laborales, las fábricas. Estosson pues los lugares de exclusión de la sociedad, es allí a donde se envían los individuos queantes eran enviados lejos de la ciudad. Aunque sea irónico, el panóptico tiene la particularidad deque es un lugar que estando dentro y en contacto con la sociedad, margina de la misma a ciertospersonajes, esto por un lado no cambia para nada la escena de aquella época de los griegos(cuando los locos eran sacados de la polis o bien eran enviados en unos barcos especiales queiban de ciudad en ciudad recogiendo a los locos) , pero por otra parte hace que el espacio deexclusión sea más manejable y constituya un lugar de estudio de la locura por ejemplo.El panóptico según la teoría ideal de Bentham, es un espacio cerrado, vigilado en todos suspuntos, en el que los individuos están insertos en un lugar fijo en el que todos los acontecimientosestán registrados y sus movimientos controlados y lo más importante: Une el centro con la periferiapor medio de un trabajo de escritura.En este sistema el poder se ejerce por entero y constantemente, por una figura jerárquica continua.Cada individuo está constantemente localizado y examinado y en palabras de Bentham : "Todoesto constituye un modelo compacto de dispositivo disciplinario".Se hace aún más evidente la partición del espacio de exclusión, por una parte está el gran encierrocon el fin de hacer desaparecer al individuo molesto, y por otra parte está el buen encauzamientode la conducta.Cada celda del panóptico es como un pequeño escenario, un teatrino. Basta con situar un vigilanteen la torre central para controlar al enfermo, al loco, al escolar o al condenado. El elemento másteatral a mi parecer es la luz, la visibilidad, en el panóptico se elimina la antigua práctica delcalabozo oscuro, en el cual la oscuridad es un escondrijo, ahora la luminosidad ofrece un control
  18. 18. psicológico continuo, nada puede escapar a la claridad y por lo tanto el individuo se siente enescena; Es esta la reaparición de la mirada y de su efecto escudriñador.La mirada de por sí conlleva una mecánica de poder, pues es esto lo que se manifiesta a través dela mirada. Hasta aquí el interés de Foucault no está en describir los elementos de los espacios deexclusión, sino a la mecánica que el poder impone haciéndolo eficaz. O sea que no ha deimportarnos la dramaturgia con la que transcurren los espacios de exclusión, más que eso ha deimportarnos la puesta en escena, que hace realizable esa dramatización del espacio.Hay un momento en el s. XVI en el cual se institucionalizan los espacios de exclusión, comohospitales, asilos, barrios de ricos y de pobres, etc. Esta diferenciación es una parte de la historia,y por ende uno de sus elementos comunes.Por último considero de importancia analizar la relación que ha tenido Foucault con la obra deRichard Wagner (a quien admira por la forma en que pone en escena la tragedia) Ya en laentrevista que hace M. Watanabe, se nota la influencia de Wagner sobre Foucault.Wagner ha desarrollado una idea de espectáculo total, que combina ciertas artes como la música,el teatro, el ballet, la pintura, y otras con el fin de expresar la escena como un todo que lleve a larepresentación ideal o sea confundir la realidad con la irrealidad, esto incluye la utilización delelemento del leitmotiv, esto es hacer que un tema musical se identifique con el eidos de un objeto,que este tema musical sea la idea primordial del sujeto, este aspecto en especial es muy analizadopor Foucault en un ensayo que hizo alrededor de 1951 en compañía de su amigo de toda la vidaPierre Boulez.Por medio de Boulez, Foucault tiene acceso a la teoría teatral de Wagner (sin dejar de lado aWedekind), luego se relaciona con Wieland Wagner (bisnieto de Wagner y actual director delfestival del mismo nombre que se sigue realizando anualmente en Bayreuth) el cual le hacepartícipe de los montajes en algunos festivales.Wagner hace de la ópera un conjunto coherente dentro de sí mismo. Recordemos que el tema delring fue una influencia directa de Nietzche, quien fue el encargado para hacer el texto del libretopara la ópera. Wagner no plantea el problema del sujeto en términos cartesianos, hace del dramaun hecho importante con una importancia histórica, sin tomar en cuenta sus propias conviccionespolíticas (como el "antisemitismo" que se le atribuye al igual que a Nietzche.)Es muy interesante como desde Nietzche, pasando por Wagner, y luego por Boulez, Foucault aconfigurado un sistema de trabajo que siendo paralelo a sus investigaciones en otros campos de laciencia moderna como en sus Historias parte de la importancia del espacio como concepto positivou objetivo, y lo más importante: de cómo en este espacio hay una puesta en escena de la verdadque ha de constituir el saber de occidente.Por:Angel David Roncancio Garcíaandaroga@hotmail.comLos anormales Michel Foucault1Ed. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires 2000. Sergio Witto MättigInvestigador y académico de la Universidad Bolivariana‘Se trata de pensar el sexo sin la ley y, a la vez, el poder sin el rey’. MichelFoucault.Ha sido decisión de los editores franceses2 anexar a las clases que conforman el textode Los anormales el resumen que el propio Foucault hiciera para el Collège de France3;en dicho resumen Foucault vuelve sobre lo que constituye su curso lectivo 1974-1975.Sin que haya mediado la inicitiva del autor - se trata de una práctica perfectamenteinstitucional- el resumen en tanto objetivación escriturística va a adquirir cierta
  19. 19. autonomía. No se trata por cierto de una ruptura con respecto al original, no hay lavoluntad de someter a revisión lo dicho, ni de refutar cuales serían sus hipótesisfundamentales, se trata más bien de un emplazamiento que reinstala el curso en unaescena distinta. En el resumen ya no está el ‘efecto de grupo’ (Foucault 1975)teatralizando la discusión, es posible entonces, en mejores circunstancias, examinar sueconomía. La lengua, sin embargo, sometida ahora a un registro vigilado por laescritura, pone ante los ojos un riesgo no menor. El riesgo dice relación con el trabajogenealógico, se trata de sus determinaciones tras el ‘advenimiento de un mundogeopolítico global’ (Virilio 1996: 181) coptado esta vez por la observación satelitalsimultánea. En este contexto al trabajo genealógico le corresponde acuñar unasensibilidad que evalúe la transformación de la escena política actual, en tantoatravesada, más allá de sus soportes, por nuevas formas de censura. Uno de losrasgos más prevalentes de esa actualidad se convoca ante la forma mediática y sobretodo ante su normalización monopólica creciente. Aunque la genealogía no ponga enmarcha un rechazo generalizado de las prótesis informáticas, sí contempla laposibilidad de su diversificación; la genealogía difiere por tanto todo proyecto futuro enfunción del examen acusioso de sus límites normalizadores.Es en razón de esos límites normalizadores que las relaciones de poder seleccionan elrango de ‘receptibilidad’ del flujo mediático a fin de acumular residualmente lo que nologra traducirse en políticas de la lengua. A partir de aquí una serie no preestablecidade tentativas genealógicasdebiera articularse en torno a análisis poco espectaculares, políticamente opacos entanto que el sitio retráctil que parece constituir nuestro presente desplazaindefinidamente el vínculo entre archivo y facultad visual. Si la ley de lo dicho difierede su imagen, el estatuto de lo visible bien podría hoy responder a la sobreestimaciónde unos textos menores, excéntricos y marginados aunque leídos de una determinadamanera. Bajo el expediente de la genealogía han de analizarse no sólo esos textos ensu recurrencia específica, sino insertarlos en la memoria de las luchas. Al subvertir elemplazamiento visual de sus soportes tradicionales, cabe esperar que evidencien suefecto normalizador, lo que ellos cautelan o marginan. Puede emerger a partir de aquíun espectro de hábitos hasta ahora inciertos, que el archivo concite en su convocatoriavisual - por ejemplo- un derecho de mirada bajo un doble registro: como abuso deautoridad, bruscamente usurpada o impuesta y como símil de resistencia. Derecho demirada que, en el cerco de nuestra actualidad, hace comparecer el ojo (y su virtualidadprotésica) con lo que en el espacio público viene siendo administrado por la circulaciónde imágenes.Pero también se arriesga la posible dispersión del archivo en favor de suempoderamiento genealógico. La dificultad de disponer de un concepto estable depoder en tanto que éste responde a estrategias no estratificadas, a relaciones defuerza desconocidas conspiraría en desmedro de la formación histórica. Que la ideafoucaultiana de poder deba comprenderse con independencia de sus simulacros,significa que las formas concretas reveladas por el discurso quedarían subsumidas enuna ‘física de la acción abstracta’ (Deleuze 1986: 101). La constelación de losanormales no surge entonces del azar ni del universo de la psicopatología de los siglosXVII y XVIII, como lugar de visibilidad dicho universo se plasma ‘en correlación contodo un conjunto de instituciones de control, toda una serie de mecanismos devigilancia y distribución’ (Foucault 1975: 297). Se trata de una pura funcionalidad queno se identifica con los contenidos que encarna. En Los anormales el monstruohumano se dice con respecto al imperio de la ley, se trata en rigor de la interrupción
  20. 20. que acontece tras el quebrantamiento iusnaturalista de su equilibrio interno; elindividuo a corregir invoca la proliferación de las prótesis disciplinarias al interior delejército, las escuelas, los talleres y la propia familia; el onanista finalmente engrana lanueva síntesis entre sexualidad y teleología filial. Toda vez que un estrato singularpretende la luminosidad total del poder, no consigue más que un reflejo, un índicevariable y, a pesar de ello, el trabajo de archivo no tendría mucho que integrar de noexistir esa luminosidad que materializa el poder.Enfrentados a la radicalización de la empresa genealógica es preciso reconocer que eltrabajo de Foucault había transitado primeramente por el lado de la historia. Loshechos se encuentran comprometidos con un orden institucional que los introduce ensu nicho enunciativo (Jalón 1994: 33). Trátese de la locura, la clínica o el encierro,todo ello participa de una ecología epocal que posee su lengua propia. Foucault sabereconocer en esa historia la esotérica del poder, quizá por ello no pueda disponer delos enunciados con que el poder captura una forma específica. Para Foucault losenunciados son esencialmente raros nos lo recuerda Deleuze (Deleuze 1986: 28) envirtud que toda frase impide, contradice o reprime otras; a un enunciado le advienepues el efecto de lo no dicho multiplicando su sentido, suscitando unainterpretación desigual. Con Los anormales Foucault consigna la diferencia que separalas formaciones históricas del poder que las suscita. La genealogía va a producir larareza de los enunciados al sustraerles su identidad plena, al encriptar en el centro desu logos un corte transversal que fisura cualquier pretensión de autonomía. Esto hacede la genealogía una memoria de los enfrentamientos, una suerte de hermenéutica delas prácticas convulsionada ahora por lo inadministrable del poder.O los saberes han podido desaparecer en virtud de los requerimientos de una fuerzaempeñada en capitalizar sobre sí la enunciación de sus efectos, o bien la anormalidadviene a subsumir todo linaje en un gesto más visible, en un descuido más elemental einconsistente. ¿Cuál ha podido ser la fuerza cuya encarnación requirió esedesaparecimiento? ¿O no ha habido más que una larga historia de sutiles simulacrosdivorciada de un sentido pleno y cuya reciente saturación haría irrelevante pensar allílas vicisitudes propias de todo saber? El elenco multifacético de anormales cuyopadecimiento parece responder a la acumulación de una cantidad fija de dolor, podríadesembocar, a tientas o por exceso, en lo más sublime. La movilidad calculada, elcruel emplazamiento que hace del cuerpo el lugar de la peripecia burguesa, ha podidomostrar lo menos evidente a un tiempo que el encabalgamiento del poder mismo.En la marca invisible del poder, bien pudo inscribirse la pre-historia de la teoría penalotrora indicio de la elección divina. La desnudez del anormal no ha dejado de concitarel interés de la hermenéutica teológica en torno a la condición humana y su destinomoral. En cualquier caso, un devenir paralelo pero de muy diversa índole al primitivoes el que se desliza en la historia de Occidente. El cuerpo emerge tras la quema de sucarne - qué duda cabe- pero el arrebato de la ira de Dios da lugar a la aporía: exceso ya un tiempo borradura del placer. En los albores de la modernidad el álbum familiarcontinuaba mostrando aquella fisonomía peligrosa con que se suele asociar la trazahistórica del deseo. ¿Demasiada crisis, demasiada irreverencia para una sociedadacostumbrada a cotejar su alma con el borde luminoso de un pasado eternizado? ¿Omás bien una nueva estrategia en la economía del poder?. Aires de revoluciónamenazan un estado de cosas decidido a sobrevivir a cualquier precio. Pero al estilomúltiple del exceso no le sale al encuentro la sobriedad de las formas clásicas. Ladesmesura también corre a cuenta de un poder dispuesto a no ceder su lugar de
  21. 21. privilegio. Se trata de avalar un exceso, sí pero una muy distinta a la descontroladaenergética del descontrol.¿Qué forma adopta el anormal después de la experiencia del poder, es aquella forma lamisma que no ha dejado de predecir su medicalización y su delito? Es posible que losanormales entablen con el poder unas relaciones cuya distancia con respecto a susencarnaciones fundaría una manera de ser nueva e inclasificable del presente. Buenaparte de la sensibilidad de quienes se han visto afectados de algún modo por loanormal, reclama su derecho de no pertenencia a una multiplicidad de simulacros:imagen pública, individuo peligroso, representante de la especie. Tras ese circuitorepresentacional de la forma abstracta, comparece el cuerpo y la asignación de unaidentidad flotante, comparece a última hora, el ser y los entes, y allí, en laanormalidad misma, se vuelve a conjugar la idea. En cualquier caso, en dichocomparendo late la presencia de una línea divisoria cuya episteme separa del originallo que no vendría a ser más que su falsificación póstuma. Carece de interés pensar allíla espectralidad del anormal.Lo que después de los estoicos, Spinoza o Nietzsche debía operar como inversión delplatonismo (Deleuze 1968: 255-267), esa disposición para ‘desplazarse insidiosamentepor él, bajar un peldaño, llegar hasta ese pequeño gesto - discreto, pero moral- queexcluye el simulacro’ (Foucault 1970: 11), ese abrirle paso a un plan maestro queguardándose de la pretensión trascendental se refiera a la inmanencia, redunda en laposibilidad de inscribir en tal inversión, ahora, una hipótesis plausible. Se querríapensar a un tiempo idea y simulacro. Con mayor exactitud: la anormalidad involucrauna cierta filiación con la idea, de ahí que no sea tributaria de una producciónideológica ad-hoc su reverso, la normalidad, como si el delito en cuestión pudieraconfigurarse en la concordancia plena a un sentido primordial.La consigna del poder - se sabe- suele señalarse como uno de los rasgos máscontrovertidos del proyecto foucaultiano; el énfasis genealógico opera allí donde todoparecía discurrir pacíficamente, es en virtud de una contienda beligerante que el poderdiscurre a través de los discursos. Ello ha podido suceder luego de sustraerle al podersu enlace con la soberanía. El poder había hallado en la soberanía una clavehermenéutica de su propia operatoria. De ahí que un saber cualquiera pueda, instaladoen sus propias leyes de configuración interna pero apoyado ahora por el principio desoberanía, corregir un sinfin de resultados y añadir beneficios suplementarios. Lasoberanía promete un acceso, de algún modo lo provoca. Una nota destacada de estadecisión, que la distingue de las teorías políticas precedentes, es su capacidad parasatisfacer las exigencias del soberano. A la hora de ponerse a prueba, dicha soberaníano obstante parece reducirse a una expresión más sobria.La verificación histórica que lleva a cabo Foucault en Los Anormales prepara eladvenimiento de un nuevo concepto de poder, dicho concepto constituirá el punto deinflexión en su siguiente curso del Collège de France y encontrará más tarde en Lavoluntad de saber su lugar definitivo. Si los diversos tipos de anormalidad ya no sonprerrogativa del poder ejercido por el soberano, ni el Estado, ni la religión puedenentonces arrogarse el origen de donde emana su investidura o sus efectosconcomitantes. Los anormales convocan más bien una serie indefinida dedistribuciones horizontales de poder. Esta parece ser la hipótesis que Foucault trabajaen el curso del ‘76. El siglo XVIII se inclina paulatinamente hacia una soberaníafragmentada, ella empieza a tener una existencia marginal aunque podrá sobrevivir
  22. 22. todavía bajo condiciones adversas. Con Boulainvilliers emerge un campo histórico-político de reflexividad. Se advierte aquí una estrecha relación entre soberanía einformalidad. Y es en este sentido que el texto de Los anormales suscribe un procesoglobal de reflexión, el cual gira siempre en torno a sí mismo. Es posible que lasoberanía de la que habla el siglo XVIII haya visto limitada su pretensión de sentidoluego de examinar con especial diligencia sus elementos programáticos. Es en razón desu resquebrajamiento que el principio de soberanía deviene anacrónico. El dictumfoucaultiano considera el presente de la soberanía como resultado de una analítica queha podido desplegarse en un campo histórico-político determinado. Pero no se trata deun despliegue finalizado sino más bien una etapa en el proceso bélico de confrontaciónentre fuerzas opuestas que pugnan por el control y la dominación. Todo desarrollohistórico es concebido por Foucault como manifestaciones de una mecánica estable degobierno, como prácticas que buscan restaurar la estabilidad o como luchaspermanentes. El despliegue histórico de la soberanía no involucra su culminación sinoaquella manifestación de equilibrio de poder sobre los individuos.En rigor es el propio campo histórico-político el que ensaya una especie de movimientoen la frontera cuya operación más portentosa estaría vinculada a la actualidad delpoder. Pese a ello, por más que una disputa teórica como ésta se esfuerce en hallar elgrado exacto de su consistencia, se topará ineludiblemente tarde o temprano, con otromovimiento. Esta vez se trata de un movimiento de recambio más dificil de ubicar. Sihemos de tener en cuenta como única referencia el ideal de soberanía, en el análisishistórico-político hay siempre algo que la impulsa a cambiar de dominio: si el de lasexualidad funciona - por ejemplo- ‘según técnicas móviles, polimorfas y coyunturalesde poder’ (Foucault 1976: 130), algo similar le ocurre a la soberanía; se trata entoncesde dejarse instruir por un concepto de poder que traslada el privilegio de la ley hacia laprevalencia del objetivo, el de lo prohibido hacia la eficacia táctica, el privilegio de lasoberanía ‘por el análisis de un campo múltiple y móvil de relaciones de fuerza dondese producen efectos globales, pero nunca totalmente estables, de dominación’(Foucault 1976: 124). Esta urgencia política no consiste sólo en ubicar un dominiodeterminado, capacidades de estudio ya codificadas, sino en producir algo nosusceptible de ser alineado en ningún saber según un sentido aún convencional que seotorga a tales prácticas. Este modo productivo, en suma, desplegaría sus recursoscuya condición de crecimiento radica en su valor de uso: sólo en el darse crecen.Contra la opinión todavía generalizada de que el horizonte del poder estaría abocado algasto, éste tendría recursos suficientes para asegurar su sobrevida. De mediar laescasez operaría en el poder una deuda permanente. En este sentido la soberaníapropende a clausurar la experiencia de la abundancia volviendo su mirada a lasupuesta época áurea del poder del rey. Lo real sería por excelencia el lugar delsimulacro, de la invisibilidad de todo aquello que bien pudiera, bajo otro registro deinscripción, pasar por abundante. Este diferendo le proporciona a Foucault unahipótesis tentativa: el principio de soberanía bien puede corresponder a unapropensión exibicionista, a la necesidad de reproducirse a sí misma dentro del límiteimpuesto por las condiciones de su propia episteme.Los anormales cuenta con dos líneas argumentales: la primera dice relación con unamirada hipotética que sospecha y se pregunta por la estrategia del poder, si ella noproduciría un tutelaje de las experiencias bajo el formato de lo universal, si noterminaría por clausurar toda posible diversidad lingüística; la segunda se refiere aldescentramiento de la función represiva de un poder unívoco centrado en el soberano.

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