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Servicio de canto a medianoche
Referencias: Hechos 16:16-40; Los hechos de los apóstoles, pp. 174-Ufl.
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MensajeAdoro a Dios cuando lo alabo
sin importar lo que suceda.
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Comparte la historia de la lección con tu familia.
Luego, organicen una fiesta de alabanza: una persona
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Lección 12 | Primarios | Servicio de canto a medianoche | Escuela Sabática Menores

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Lección 12 | Primarios | Servicio de canto a medianoche | Escuela Sabática Menores
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Lección 12 | Primarios | Servicio de canto a medianoche | Escuela Sabática Menores

  1. 1. Servicio de canto a medianoche Referencias: Hechos 16:16-40; Los hechos de los apóstoles, pp. 174-Ufl. J e han culpado alguna vez por hacer algo que en realidad no hiciste? Pablo y Silasfue­ ron azotados y puestos en la cárcel porque algunos hombres dijeron mentiras acerca de ellos; pero,a pesar de eso, ellos alabaron y adoraron a Dios. I stos hombres son siervos del Dios al­ tísimo! La niña esclava daba voces, mientras seguía a Pablo y Silas por la calle. Los había seguido por varios días, gritando una y otra vez: -Estos hombres son siervos del Dios altísimo. Repentinamente, Pablo se volvió y ordenó: -iEn el nombre de Jesús, sal fuera de ella! Inmediatamente, el espíritu malo la dejó y se quedó en silencio. Sus amos miraban asombra­ dos. Pero su asombro se transformó en enojo cuando se dieron cuenta de lo que Pablo había hecho: la niña esclava los había vuelto ricos, prediciendo la suerte de la gente. ¡Ahora, el es­ píritu malo la había abandonado! ¡No podrían hacer más negocio con ella! Porque ya no po­ día predecir el futuro. Sus amos prendieron a Pablo y a Silas. Los arrastraron hasta el lugar del mercado y, luego, ante el juez local. Allí los acusaron diciendo: -Estos hombres son judíos. Están causando problemas y sublevando a la gente en contra de las prácticas romanas. Rápidamente se juntó una multitud hostil. El juez ordenó que Pablo y Silas fueran azotados y echados en la cárcel. El carcelero los encerró en el calabozo más profundo. Co­ locó sus pies en un cepo y ce­ rró la puerta, dejándolos en la oscuridad. Estaba frío y húme­ do en la celda. Sus espaldas es­ taban lastimadas y sangraban. El cepo se les encajaba en los tobillos. No se podían mover. Mientras estaban allí, senta­ dos en la celda oscura, Pablo co­ menzó a cantar y Silas se le unió. Cuanto más cantaban, mejor se sentían. Se olvidaron de sus espal­ das y tobillos magullados. Alaba­ ron a Dios por haberlos mantenido con vida. Lo adoraron por estar con ellos y protegerlos, aun en la prisión. Los otros prisioneros escu­ chaban asombrados. ¿Cómo po­ dían cantar estos hombres des­ pués de haber sido azotados tan duramente? 54
  2. 2. MensajeAdoro a Dios cuando lo alabo sin importar lo que suceda. Queridos padres: Recuerden que los maes­ tros de Escuela Sabática enseñarán esta lección en la fecha señalada. Los alumnos deberán estudiarla y hacer las actividades prácticas después, durante la semana que comienza a partir de ese sábado. SiifE] fmSi Sí s ¡Bsss Cerca de la medianoche, un terremoto co­ menzó a sacudir la prisión. Las cadenas de los prisioneros se cayeron; las puertas de las celdas se abrieron. Podían salir caminando de la pri­ sión. El carcelero corrió desde su casa. Vio las puertas de la prisión abiertas y estaba seguro de que los prisioneros se habían escapado. In­ mediatamente sacó su espada para suicidarse: él sabía que el castigo por dejar escapar a los prisioneros era una muerte dolorosa. ¡Más valía quitarse la vida! Entonces, Pablo lo llamó: -¡Deténte! ¡Estamos todos aquí! El carcelero pidió luces. Se apresuró a llegar hasta su celda. —¡Sí! -gritó-. Están todos aquí. El carcelero trajo a Pablo y a Silas a su casa. Había escuchado los cantos de alabanza a Dios, que habían elevado desde su celda. Mientras la­ vaba sus cortes y lastimadu­ ras, les pidió que le contaran más acerca del Dios que ellos adoraban. Los dos hombres le con­ taron la maravillosa historia de Jesús. Le contaron cómo Dios había enviado a su Hijo para morir por sus pecados y salvarlos también a ellos. El carcelero y su familia es­ cuchaban atentamente, y decidieron que querían se­ guir a Jesús. Inmediatamen­ te se unieron a Pablo y a Si- las en su alabanza a Dios. A la mañana siguiente, Pablo y Silas fueron libera­ dos. El juez se había entera­ do de que ellos eran ciuda- Versículo para memorizar “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, can­ taban himnos a Dios” (Hechos 16:25). danos romanos y, como conocía la ley que es­ tablecía que los ciudadanos romanos no po­ dían ser encarcelados sin un juicio previo, les pidió disculpas. Mientras Pablo y Silas dejaban la ciudad, ala­ baron a Dios por haberles dado la oportunidad de testificar al carcelero y a su familia. Conti­ nuaron alabando a Dios mientras viajaban para contarles a otros acerca de Jesús. No importa dónde nos encontremos o lo que nos suceda. En todo momento podemos alabar a Dios nosotros también. 55
  3. 3. Comparte la historia de la lección con tu familia. Luego, organicen una fiesta de alabanza: una persona elige un canto que todos conozcan. Todos lo cantan, y luego la siguiente persona escoge otro canto. Sigan cantando hasta que terminen de cantar todos los cantos que conocen. ¿Cuántos pudieron cantar? 1 Agradezcan a Dios por poder cantar alabanzas a ' su nombre. Lean y comenten Hechos 16:22-24 durante el culto. Describan cómo el carcelero trató a Pablo y a Silas. Pidan a dos miembros de su familia que se sien­ ten en el piso, con los tobillos atados uno al otro, y que luego traten de pararse. ¿Qué sucede? ¿Cómo te parece que se sentían Pablo y Silas encerrados en aquellos cepos? ¿Y cuando eran azotados? ; Agradece a Dios por la libertad de adorarlo que disfrutamos actualmente. Pídele que bendiga y ani­ me a quienes se encuentran en la cárcel por causa de su fe en algunos países del mundo. O t Durante el culto, lean y comenten Hechos 16:16-21 (ver también Los hechos de los apóstoles, pp. 213, 214). ¿Qué cla­ se de espíritu estaba controlando la mente de esta niña? ¿Qué piensas que le sucedió cuando este espíritu la dejó? Juega a la mancha con tu familia. ¿Quién está tratando de ‘‘mancharnos” para que hagamos lo malo? Oren para que Dios les dé fuerzas para hacer lo que es bueno en todo mo­ mento. 0 Enseña el versículo para memorizar a tu familia. ¿A qué hora del día cantaron Pablo y Silas? ¿Cuándo puedes tú alabar a Dios? ^ Utiliza un plato descartable para armar un reloj. En lugar de escribir números, escribe una palabra o dibuja una ilustración que describa lo que haces durante fas ho­ ras del día. ¿Cómo puedes adorar a Dios durante cada ac­ tividad? Muestra y explica tu reloj durante el culto de fa­ milia. Agradece a Dios porque puedes adorarlo en todas partes y a cualquier hora que lo desees. W Durante el culto, lean y comenten Hechos 16:25- 3 4 . ¿Qué fué lo que cambió el trato del carcelero hacia Pablo y Silas? W Escribe tu versículo para memorizar en un apósito curativo (curita) y colócalo en tu dedo o en tu brazo, para que lo puedas memorizar. Aprende a curar cortes y lasti­ maduras. Practica con tu familia. O Pide a Dios que te capacite con el fin de poder ayu­ dar a otros. Lean y comenten Hechos 16:35-39 durante el culto del día de hoy. ¿Por qué no quería Pablo salir de la prisión? Ahora, lee Hechos 16:20 y 2?. ¿Por qué pensa­ ron los magistrados que Pablo y Silas eran judíos? ¿Qué diferencia provocó esto en su trato para con los hombres? ¿Qué haces cuando alguien es diferente de ti? ¿Cómo reaccionas cuando alguien te juzga equi­ vocadamente? ¿Te equivocaste alguna vez en rela­ ción con lo que pensabas respecto de otra persona? ¿Qué podrías haber hecho para solucionarlo? ¿Qué deberías hacer? * Ora para que Dios te ayude a tratar siempre bien a tus semejantes. 56
  4. 4. AcertfjcServicio de canto de media noche Utiliza los números en el reloj para encontrar lo que Pablo y Silas hicieron a medianoche. 0 El carcelero dio de comer a Pablo y a Silas. Hoy ayuda a preparar y servir la cena a tu familia. 0 Lean Hechos 16:16-40 todos juntos, y luego representen la historia con tu familia. Entonen sus cantos favoritos de alabanza antes de orar. Agra­ dezcan a Dios por la libertad que gozamos para adorarlo. Oren por los que no pueden disfrutar de la misma libertad. : . La ley romana establecía que, si un preso se escapaba de la cárcel, el carcelero tenía que recibir el castigo que le correspondía al preso es­ capado. 57

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