Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.
La última aventura
     -Basurde-




           A los que abren nuevas vías
13 de febrero de 2009 – Bar ¨El Arenal¨ - M iranda de Ebro


       - ¡Vamos Largo, que habíamos quedado hace media hora e...
- La canción es de Gardel, Fons, ¡qué no te enteras! Bueno, ¿qué saco
mientras llega el Largo?
       - Pues por listillo,...
Durante la siguiente hora nada fue diferente a las demás noches. Las
mismas bobadas, los mismos chistes, y entre nosotros,...
después a su país con medio mundo en las alforjas. Entonces ahí te ibas y no
sabías si volverías.
       - Si, como Marco ...
- A ver, leed lo que ahí pone.
       - ¨Homeless¨ -leyó Fons en la primera tarjeta.
       - ¨Dos medios de comunicación¨...
- Eso es, si señor. Esa es la idea de la segunda tarjeta. ¨Dos medios de
comunicación¨, Negro, ¿alguna idea?
       - Si. ...
- Muy bien, y el de las pizzas.
       - Italia.
       - Italia, eso es. La India… y ahora no sé si hay más, lo tendremos...
empiecen por esta letra, vosotros elegís tres, y yo selecciono al que me voy¨. Si
hubiera salido la ¨A¨, ni locos le hubié...
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

La última aventura

456 views

Published on

  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

La última aventura

  1. 1. La última aventura -Basurde- A los que abren nuevas vías
  2. 2. 13 de febrero de 2009 – Bar ¨El Arenal¨ - M iranda de Ebro - ¡Vamos Largo, que habíamos quedado hace media hora en ¨el Ginés¨! Mon intentaba sonar enfadado, sin ninguna convicción. - ¡¨Ginés¨ no, Mon!, ¿cuántas veces os tengo que decir que esta taberna se llama ¨Arenal¨? La voz de Clara, la propietaria del bar, parecía crispada. Se lo habíamos explicado doscientas veces, pero no parecía entenderlo aún. Llevábamos yendo a ese bar veinte años, desde los dieciséis, y ella solo lo regentaba desde hacía siete. ¿Y si lo vendía y venía otro? ¿También tendríamos que aprendernos el nuevo nombre? No costaría nada, pero nos encanta hacerla rabiar y sabíamos que en el fondo a ella le gusta. Mon colgó el teléfono verde de monedas que había en la esquina de la barra. Se encendió un Ducados y al acercarse a la mesa le guiñó un ojo a la camarera, lanzándole un beso. Seguro que le mandaba a la mierda. - ¡Vete a la mierda! –la respuesta de Clara no pudo ser más explícita. - ¡Venga, venga, siempre con lo mismo Clara! Por cierto, me he comprado un iPhone de trescientos euracos y sigue sin haber cobertura en esta cueva. Cueva, antro, cuchitril, tabernucha, son los otros nombres con los que mi madre describe nuestro cuartel general. Creo que los carteles de manifestaciones colgados fuera, las lúgubres escaleras al sótano, y el olor a canuto que solía escaparse al abrir la puerta hacían que medio barrio pensara que se trataba de la misma puerta al infierno. También a mi me lo había parecido alguna vez, sobre todo aquella temporada en la que les dio por entrar a los heavies. ¿Habrá desaparecido ya esa tribu urbana? O eso, o ya no veo a muchos. La época de los porros también se quedó atrás. - ¨… que es un soplo la vida, que veinte años no es nada…¨ -apuesto a que incluso si ahora le paso un CD de Carlitos Gardel a Clara para que lo ponga ni protesta. - Negro, canción guapa esa, de la peli ¨Volver¨, ¿no? Penélope Cruz una vez más lo borda.   1  
  3. 3. - La canción es de Gardel, Fons, ¡qué no te enteras! Bueno, ¿qué saco mientras llega el Largo? - Pues por listillo, igual te sacas un par de jarras de cerveza, ¿cómo lo ves? Dos décadas metidos en el mismo oscuro tugurio, con raras apariciones del sexo femenino, pero litros de birra a dos euros. Tranquilidad y buena música para empezar bien la noche. Lo contrario a como las solíamos acabar: cualquier disco con portero, música de Bisbal, tías que se creían modeluquis y el cubata a seis aurelios. Un cuarto de hora más tarde hizo su aparición el Largo. Ya estábamos los cuatro fantásticos: Mon, Fons, Largo, y un servidor, el Negro. Aunque mi nombre es Dani. Pensaréis que soy de piel oscura pero al contrario. El mote que me pusieron estos cabrones me viene de ser extremadamente pálido. Mon es Ramón, Fons es Alfonso, y el Largo es Nacho. Su metro noventa, esta vez sí, hace honor al apodo. Nos conocemos desde el colegio. Dicen que la familia te toca pero que eliges a tus amigos. No sé si esto es cierto o no, pero el caso es que llevamos toda la vida juntos. Compartimos en su día clases, equipo de fútbol y confidencias. Hoy nos unen los recuerdos y las incombustibles ganas de fiesta, que no se nos han agotado pese a los treinta y seis años. Manda huevos, treinta y seis palos y Fons, el único con novia. Ah, y viajar. Juntos o por separado hemos recorrido un montón de países. Nos fuimos a Cuba, a Marruecos, a Brasil y a India, y cada uno a nuestra bola cubrimos gran parte del globo. A Mon últimamente le había dado por destinos menos trillados, como Irán, Pakistán o Birmania. - Qué pasa chavales, ¿dónde está mi birra? –el Largo por fin hizo su aparición. - Colega, lo que tendrías que hacer es llegar a las nueve si quedamos a las nueve. Y no una hora más tarde. - Venga Fons, que tú para la una ya te largas con la novia, y aquí los únicos que aguantamos hasta cerrar somos los tres castas.   2  
  4. 4. Durante la siguiente hora nada fue diferente a las demás noches. Las mismas bobadas, los mismos chistes, y entre nosotros, la complicidad habitual. Sin embargo aquella velada pondría algo más de emoción en nuestras vidas. - He estado pensando… -Mon puso su cara de interesante, la misma que utilizaba para escuchar a las tías que se quería beneficiar. ¡Puro teatro! - Hacía tiempo… - Calla Fons, y en serio, escuchad. He estado pensando en lo que hemos comentado más veces, y está claro que la verdadera aventura ya no existe. Se le ha quitado el picante al viajar. Entre Internet, las tarjetas de crédito y la Lonely Planet, ahora hasta Clara –ahí Mon bajó el tono de voz-, que no ha pasado de la carnicería del barrio, podría estarse cuatro semanas en Kenia sin ningún problema. Tenemos buen curro, la hipoteca controlada, hemos pisado medio mundo pero, pregunto, ¿cuándo fue nuestra última aventura? - Colega, salir contigo cada sábado es una aventura –apuntó Fons. - En qué estás pensando, ¿en apuntarte a ¨Supervivientes¨? –preguntó el Largo mientras se acababa la jarra. - Ni de coña. Eso no es aventura. Unos famosos que se creen Robinsones, que en cuanto tienen el mínimo problema se vienen abajo – respondió Mon con desprecio. - La serie que estaba bien era la del actor ese de ¨Trainspotting¨, que se va con un socio en moto alrededor del mundo. ¿Voy a por otra? –ofreció Nacho. - Ewan McGregor, un crack. Me leí el libro y está bastante bien. Pero, ¿dónde está ahí la aventura? Dos BMWs de 1.100 c.c., nuevecitas, equipo logístico, cámaras… Lo tiene más difícil el Negro aquí intentando conseguir piezas para su Lambretta que esos dos rodando por Namibia. - ¡No lo sabes tú bien! Venga, ¡tráete otra jarra Nacho! Mi Lambretta Li 125 del 73, otra de mis pasiones. Treinta y seis años de moto y todavía aguanta. Pero con el dinero invertido en ella, mejor me hubiera comprado una Harley nueva. - Aventura es lo de Ibn Battuta –continuó Mon-. Un tío que en el siglo XIV abandona Marruecos, sin iPhone ni GPS ni hostias, y vuelve más de veinte años   3  
  5. 5. después a su país con medio mundo en las alforjas. Entonces ahí te ibas y no sabías si volverías. - Si, como Marco Polo o Cristóbal Colón. Pero eran otros tiempos –intervino Fons. - Eran otros tiempos, ¡o no! Tú que controlas de cine, ¿te acuerdas de la peli ¨El Club de los Poetas Muertos¨? ¨Me fui a los bosques porque quería vivir sin prisa¨ -declamó Mon. ¡Cómo le gustaba echarle teatro algunas veces-. Una de mis citas favoritas. Bien, ¿quién sabe de dónde ha salido la frase? Otra vez nos pillaba. Si alguna vez acabo en ¨Quieres ser millonario¨ y la pregunta es sobre cine, el comodín de la llamada irá para Fons seguro. Pero si va de literatura, con Mon estoy salvado. - Henry David Thoreau. Dios, ¡tenéis que leer más! Una de las mentes más preclaras que ha dado Yankeelandia. Ese sí que quiso vivir en la naturaleza. Dejó a su familia y se pasó dos años en una cabaña, a su aire. - Aventura es la del tío de esa peli que estrenaron hace un par de años. Un americano que acaba la uni, quema su dinero, abandona el coche y se va a Alaska a vivir por sus propios medios. Ya lo comentaba antes, si es sobre cine: Fons. - Ahí te he visto Fons. ¨Hacia rutas salvajes¨, de Jon Krakauer –Mon disfrutaba de su protagonismo en la conversación-. Llevo mucho tiempo dándole vueltas a la gran aventura –añadió-, y tengo algo que os quiero proponer. LA AVENTURA con mayúsculas. Vivir al 100% lo que vivieron los grandes exploradores, Manuel Iradier o el Doctor Livingstone. - Eso ya no es posible –afirmé. - Dispara –la voz de Fons no reflejaba demasiado interés. - No habrá cámaras detrás, no habrá ningún tipo de apoyo, y puede que alguno de nosotros no vuelva para contarlo – ¿qué se traía Mon entre manos?-. He creado un juego que es la ruleta rusa de los viajes. Adrenalina pura. - Bien, o lo explicas pronto o yo me subo para el casco. Mejor me hubiera ido a la parte vieja como propuse, sin escuchar lo que tenía Mon en mente. En ese momento sacó cinco tarjetas que arrojó sobre la mesa.   4  
  6. 6. - A ver, leed lo que ahí pone. - ¨Homeless¨ -leyó Fons en la primera tarjeta. - ¨Dos medios de comunicación¨ - decía la que cogí yo. - ¨Actividad de alto riesgo¨ -recitó Nacho en voz alta. - Y en las otras dos, ¨zona de guerra¨, y ¨liarse con dos tías locales¨ - continuó Mon con una gran sonrisa-. ¿Qué os parece? - ¿Que qué nos parece qué? Como no te expliques mejor, colega…-Fons parecía que empezaba a cansarse del tema. - Ésta es la primera parte del ¨juego¨ que os quiero proponer. Dentro de medio año los cuatro tenemos vacaciones en agosto, todo un mes. Hasta ahora hemos viajado, hemos experimentado muchas cosas, pero ni de lejos hemos estado en una situación límite. Es hora de cambiar esto. - ¿Y qué tiene que ver eso con las tarjetas? –le corté. - Es una especie de juego de rol. Lo que tenéis delante son cinco situaciones diferentes que vamos a tener que llevar a cabo. - ¿¨Homeless¨? –indicó Fons con su tarjeta todavía en la mano. - En esta situación no tendrías dinero. Tendrías que empezar de cero, ser un indigente, y no podrías en ningún momento tirar de la pasta que llevaras al país que te toque. - ¿Cómo al país que te toque? –me sorprendí. - Eso luego lo cuento, dejadme terminar. Imagina que te toca la India. Podemos darnos un plazo de diez días para adaptarnos al país, conocer cómo funciona, y los otros veinte para ganarnos la vida como podamos. Vamos, como si fueras un paria de allá. Podrías intentar hacer de guía en el Taj Majal, mendigar, o dedicarte a pintar cuadros, si encuentras la forma de venderlos. - ¡Tú estás colgado! –esta vez era el Largo, que llevaba un rato escuchando con atención. - Tu tarjeta, Largo, ¨dos actividades de alto riesgo¨. ¿Se te ocurre alguna? - Se me ocurren mil. Follar en Sudáfrica sin condón, intentar colarme en La Meca, cruzar el estrecho en patera,… -Nacho se quedó pensativo.   5  
  7. 7. - Eso es, si señor. Esa es la idea de la segunda tarjeta. ¨Dos medios de comunicación¨, Negro, ¿alguna idea? - Si. ABC y cadena COPE –probablemente los que más rabia te dan, pensé. - Dios, menudo facha estás hecho. ¨Diarios de motocicleta¨ -apuntó con el dedo-. Fuser y Granados consiguieron engañar a los de un periódico para que publicaran una noticia, diciendo que eran médicos y andaban viajando por Sudamérica. En eso consiste ésta, en salir en dos medios, me da igual que sea prensa, radio o televisión –hizo una pausa para beber-. Las últimas están muy claras. Una es meterse en territorio comanche, y la otra, más gratificante, catar el producto local. - Esa última mola más, pero lo de pasar las vacaciones en Iraq o a machetazos en Uganda se me antoja menos atractiva –playboy Largo siempre pensando en mujeres. - Bueno, a simple vista parece mejor opción, pero puede que no. Ahora empieza la segunda parte del juego. El alfabeto castellano tiene veintinueve letras, con la ¨Ch¨ y la ¨Ll¨. La semana que viene quiero que cada uno decida si desea participar o no, y elija una de las cinco situaciones. Pondremos unas reglas, y una de ellas es mantenerlo en estricto secreto. Si volvemos ya tendremos tiempo de contarlo. ¨Si volvemos…¨. A estas alturas me estaba preguntando si estaría hablando en serio o no. Más serio que nunca Mon continuó hablando. - La situación la elegís vosotros. El país lo elige el azar. Cada uno de los que participemos seleccionará una letra del abecedario, sin verla. El resto le propondremos tres de los países que comiencen por esa letra, y él tendrá que decantarse por uno. Ejemplo: Largo, ¡dime una letra! - La ¨I¨. - Bien, supongamos que el Largo sin mirar ha cogido la ¨I¨. ¿Cuántos países conocemos que empiezan por ¨I¨? - Irlanda, Israel,… - Iraq… - Irán…   6  
  8. 8. - Muy bien, y el de las pizzas. - Italia. - Italia, eso es. La India… y ahora no sé si hay más, lo tendremos que mirar en el atlas. De esos cinco países, los demás decidimos tres. Por ejemplo Irán, Iraq e Israel. Y de ese trío tú seleccionarías uno. ¿Qué os parece? - Me parece que estás como una puta cabra –la cordura de Fons no podía creer que Mon estuviera hablando en serio. - Son las doce ya. Pensadlo, vamos al casco, y la semana retomamos el tema. Por favor, de esto ni una palabra a nadie. Paso de que digan que estamos locos antes de tiempo. La gran aventura, chicos, ¡no hay medias tintas! 4 de septiem bre de 2009 – Com isaría de policía - M iranda de Ebro Aquella noche nos cogimos una borrachera buena. El fin de semana siguiente volvimos a quedar en el ¨Ginés¨. El Largo de nuevo llegó tarde, nos bajamos las jarras de cerveza habituales y bromeamos con Clara. Mon planteó otra vez el asunto. Fons era un ¨no¨ fijo, lo sabíamos todos antes de que abriera la boca. El Largo tampoco tenía ganas de complicarse la vida, y nos contó que para ese agosto tenía pensado ya apuntarse a un crucero para solteros, que había visto en alguna revista. Yo, para ser honesto, le estuve dando bastantes vueltas al tema, pero me faltaban huevos para hacer una cosa así. Haberle planteado a Mon acompañarlo hubiera resultado inútil. Mon, después de cacarear como una gallina varias veces para pasarnos por la cara nuestra cobardía, nos dijo que él seguía adelante. Ni siquiera eligió su reto. Puso las cinco tarjetas boca abajo y le pidió al Largo que seleccionara una de ellas. Salió ¨actividad de alto riesgo¨. En ese momento se encendió un Ducados, volvió a mirar la tarjeta y sonrió. Después, colocó los veintinueve cartoncitos con las letras ocultas en filas de cinco, y me pidió que eligiera uno. Ninguno de los tres nos sentíamos cómodos en esa situación, porque sabíamos que Mon no iba de farol. Pero, ¿qué podía hacer? Le entregué el de la fila tres, columna tres. ¨Ya sabéis como funciona¨, dijo antes de mirar el carácter. ¨De todos los países que   7  
  9. 9. empiecen por esta letra, vosotros elegís tres, y yo selecciono al que me voy¨. Si hubiera salido la ¨A¨, ni locos le hubiéramos dado la oportunidad de elegir Arabia Saudí o Afganistán. Nos habríamos quedado con Andorra, Argentina y Australia, y de esa terna hubiera salido su destino. Pero la suerte –o la falta de ella- me llevó a coger la penúltima letra del alfabeto. Ahora que Yugoslavia era cosa del pasado, entre los cuatro solo fuimos capaces de nombrar un país: Yemen. Mon salió del bar a conectarse a Internet con su iPhone y volvió con la segunda opción: República de Yibuti. ¨Dos continentes fascinantes, y dos atractivos países separados solo por un brazo de mar de treinta kilómetros. Me encanta. Y como me da igual uno que otro, cara Arabia, cruz África¨. Le pegó la última calada al Ducados, lo tiró, lanzó una moneda al aire y el retrato del Príncipe de los Ingenios hizo su aparición. Durante los meses siguientes lo comentamos de vez en cuando. Mon, en su línea antes de viajar a cualquier destino, se estaba convirtiendo en un experto en el país, leyendo mucho e incluso aprendiendo algo de árabe. Nos contaba que aquello era una maravilla y que no podía esperar al uno de agosto para coger el vuelo que lo llevaría de Madrid a Sana´a, haciendo escala en Doha. Tres días antes de marchar, quedamos los dos para cenar en una sidrería. ¨El último chuletón en un tiempo¨, bromeó. Le pregunté cuál era la locura que tenía pensada hacer allá, y contestó que ya me lo contaría a la vuelta. El retorno lo tenía reservado para el veintinueve de agosto. Con los pacharanes me dio esta carta, y me pidió que si para el diez de septiembre no estaba aquí, la entregara en la policía. Y aquí la tiene, agente. Sé que en estas situaciones el tiempo es oro, y no creo que deba esperar hasta la fecha límite. ¡Ja, ja, CABRONAZO! Justo en ese momento recibí un SMS: ¨ke tal las vacas julays? Ya stoy akí. Tng una mierda d Yemen, Khat, igual kreis probar. Ke tal sta tarde 8 n Ginés? :-)¨   8  

×