Gerónimo Bellassai. Ejercicios espirituales en la vida corriente para laicos

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Gerónimo Bellassai. Ejercicios espirituales en la vida corriente para laicos

  1. 1. 1 Gerónimo Bellassai Ejercicios Espirituales en la Vida Corriente para laicos Indicaciones para los Acompañantes Del ejercitante y el acompañante a. Los ejercicios espirituales tienen como objetivo ayudar a los ejercitantes a descubrir sus afectos desordenados para liberarse de ellos, y así poder reconocer y seguir la voluntad de Dios. b. Los ejercicios espirituales son un proceso de crecimiento humano del ejercitante en profunda intimidad y comunicación con Dios, en el que por medio de mociones interiores, consolaciones y desolaciones va conociéndose a sí mismo y a Dios. c. El acompañante no es protagonista en este proceso y sólo debe ayudarle a entender lo que está viviendo, y los distintos momentos por los que va pasando. d. Debe quedar claro que esto no es una terapia sicológica; aún cuando tenga muchas veces un gran valor curativo. e. Es conveniente que el acompañante sea un laico o un sacerdote con mucha experiencia en trabajar con laicos, especialmente en cuestiones de pareja y familia. f. El acompañante debe tener buena formación teológica y antropológica, ya que el ejercitante necesita respuestas serias a muchos interrogantes que surgen. Del material g. El material ha sido totalmente reformulado buscando expresar la misma experiencia interior de San Ignacio a partir de un lenguaje, una antropología, una teología y sicología acorde a los conocimientos y problemáticas de nuestra época. h. El material está organizado en “cuatro semanas” respetando la organización inicial de San Ignacio, aunque no corresponden a semanas calendario. i. La Primera Semana de San Ignacio se divide aquí en “Principio y Fundamento” y “Primera Semana”. j. El “Principio y Fundamento” fue desarrollado en varios ejercicios, y el objetivo fundamental es que la persona descubra a un Dios que le ama, que se sienta amado por Dios. Las dificultades a esto son dos: 1- La mayoría tiene una imagen de un Dios exigente y castigador; 2- Mucha gente tiene muy baja auto estima. k. Durante la “Primera Semana” el objetivo es que la persona descubra que las “trabas” para alcanzar “la felicidad que Dios quiere para mi” están fundamentalmente en mí mismo. La mayor dificultad aquí es el sentimiento de culpa que genera en la gente la palabra
  2. 2. 2 l. m. n. o. “pecado”; y en esto hay que acompañar muy de cerca y aclarar conceptos a los ejercitantes. En la “Segunda Semana” se adaptaron las meditaciones clásicas ignacianas: El Llamado, Las Dos Banderas, Los Tres Binarios y Los Tres Grados de Humildad. Todas ellas se han reformulado. Comprender claramente el significado de cada una de ellas es fundamental. Acompañando a estas meditaciones se agregaron las meditaciones para tener “Conocimiento Interior de Jesucristo” y las “Meditaciones del Reino”. La “Tercera Semana” y la “Cuarta Semana” siguen la idea básica de la pasión y muerte, y la resurrección; pero las meditaciones han sido completamente cambiadas y algunas nuevas agregadas. Todo el material de “Principio y Fundamento” y de “Primera Semana” viene acompañado de textos complementarios para ayudar a la meditación. Del proceso p. Estos ejercicios espirituales fueron pensados para realizarlos en la vida diaria, por ser la más accesible a los laicos y porque produce una conversión profunda y duradera, ya que surgen en la oración las dificultades y afectos de la vida cotidiana. q. Se entrega al ejercitante un ejercicio a la vez, el cual lo desarrolla durante dos semanas. En los primeros ejercicios se puede tener una entrevista cada semana si se juzga necesario. r. El ejercitante empieza con la modalidad de “lectura rezada” que es la más accesible a las personas para la vida diaria. Luego él podrá ir descubriendo otras formas de oración. s. Es bueno que se insista en la fidelidad en la oración diaria; realizar al menos 10 a 15 minutos diarios es fundamental. No pretender disponer de media o una hora, y finalmente no hacer nada por no ser realista. t. Normalmente, una persona termina las “cuatro semanas” en un año y medio o dos años. Este material es de distribución gratuita lo que significa que sólo se puede cobrar para recuperar el costo de reproducción y no por el contenido. Se permite la copia y difusión amplia con la única condición de citar la fuente. Lo elaboré en oración para ayudar a las personas a ser felices en esta vida creciendo a Imagen y Semejanza de nuestro Creador. Asunción, julio 2006 Gerónimo J. Bellassai B.
  3. 3. 3 Principio y Fundamento Para ordenar mi vida, buscando la voluntad de Dios y no dejándome determinar ni engañar por ningún afecto desordenado. Yo soy creado por Dios por amor, para compartir conmigo su felicidad, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mí y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado. De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de privarme de ellas cuanto me lo impiden. Por lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de tal manera que no prefiera yo tomar ni dejar ninguna cosa; por ejemplo: casa, salud, trabajo, prestigio, amigos, y así con todo lo demás; y pueda así elegir sólo lo que más me conduce al fin para el que soy creado. [EE.EE.23 modificado] Dicho de otro modo: Para poder lograr la felicidad, debo fiarme de Dios, mi creador, que me ama y es el único que conoce lo que realmente necesito para alcanzar esa felicidad. Oración “Señor, haz de mí lo que quieras, porque sé que me amas”.
  4. 4. 4 1.1 - Oración sobre el Amor de Dios Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene. Oración 1er. punto Tomar aquí una de las lecturas. Orar en la modalidad de "lectura rezada". 2do. punto Considerar que yo soy creado por Dios para ser feliz, creciendo y realizándome como persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Conversación final Dirigirse a Dios Padre dándole gracias por mi existencia y por su infinito amor. Lecturas 1ra. Lectura Sal 139 - Dios me creó, Dios me conoce. 2da. Lectura Is 43, 1 - 5a No temas, yo te he creado, tu me perteneces. 3ra. Lectura Sal 23 - El señor es mi pastor 4ta. Lectura Mt 6, 25-34 - Consideren la flores del campo Otras Lecturas 1ra. Lectura Sal 8 ¿Quien es el hombre para que de él te acuerdes? 2da. Lectura Sal 84 ¡Que delicia es tu morada Señor!
  5. 5. 5 3ra. Lectura Is 41, 8-20 No temas. 4ta. Lectura Sal 112 El Justo Confía en el Señor Otras Lecturas (para quienes repiten los EE.EE.) 1ra. Lectura Lc 8, 22-25 Jesús calma la tormenta. 2da. Lectura Is 49, 1-6 Me llamó del seno de mi madre. 3ra. Lectura Is 44, 1-8 Soy tu creador, el que te formó en el seno materno. 4ta. Lectura Jer 10, 1 - 16 El hizo la tierra con su poder 5ta. Lectura Sal 103 - Como un padre se compadece de sus hijos.
  6. 6. 6 1.2 - Contemplaciones sobre el Amor de Dios PRIMERA MEDITACIÓN Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene. Oración Primer punto Es ver con la vista imaginativa a un artista, el cual utiliza toda su vida para pensar en su obra maestra, sueña con ella, aunque no la ha hecho aún la ve en su imaginación; finalmente, un día, se decide y empieza su obra, con mucho cariño la va creando parte por parte; y cuando la termina, la cuida y protege, no sea que alguien venga y se la destruya. Segundo punto Ver con la vista imaginativa a Dios, cómo desde la eternidad, desde antes de la creación, piensa en mí; luego ver cómo crea el universo, la tierra, las cosas, pensando en mí; ver la alegría de Dios por mi existencia, y cómo me ama, me cuida y sueña en que yo sea plenamente feliz. Tercer punto Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome como persona. Conversación final Dirigirse a Dios Padre, creador, y darle gracias por mi existencia y por su infinito amor. SEGUNDA MEDITACIÓN Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor tener conocimiento interior del Amor que me tiene. Oración Primer punto Aquí es ver con la vista imaginativa a una madre embarazada, cómo va sintiendo al hijo crecer en su vientre, y con cuanto amor piensa y sueña en él, y cómo aun sin conocerle daría
  7. 7. 7 su vida por la del hijo si fuese necesario; y cuando la criatura nace, lo cuida y alimenta, soñando en que algún día sea una persona adulta plenamente feliz. Segundo punto Ver con la vista imaginativa a Dios, cómo desde la eternidad, desde antes de la creación, piensa en mí; luego ver como crea el universo, la tierra, las cosas, pensando en mí; ver la alegría de Dios por mi existencia, y como me ama, me cuida y sueña en que yo sea plenamente feliz. Tercer punto Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome como persona. Conversación final Dirigirse a Dios Madre y darle gracias por mi existencia y por su infinito amor. Meditaciones sobre el amor de Dios 1ra. Meditación Jer 1, 4 - 8 Antes que te formaras en el seno de tu madre, ya te conocía. 2da. Meditación Is 44, 21 - 27 Así habla Yavé, tu redentor, el que te formó desde el seno materno. 3ra. Meditación Is 49, 13-15 Aunque alguna madre olvidase a su hijo, Yo nunca ... 4ta. Meditación Jn 10, 1-15 Yo soy el buen pastor. 5ta. Meditación Rm 8, 28- 39 ¿Quién nos apartará del amor de Dios?
  8. 8. 8 Yo soy creado por Dios por Amor Veamos brevemente lo que hoy sabemos de la creación mediante los avances de los conocimientos científicos, de cómo comenzó el mundo y cómo fue evolucionando a través de los tiempos hasta llegar a nosotros los seres humanos, y en particular, hasta llegar a mí. Sabemos que todo comenzó con una gran explosión llamada “Big Bang” (o “gran pum” en español), antes de eso no había nada. Cuando decimos “nada” no nos referimos al vacío, ya que antes del “Big Bang” no había ni siquiera vacío. El universo comenzó con esa gran explosión, partiendo de dimensiones insignificantes y altísimas temperaturas, fue expandiéndose y enfriándose, formando primero nubes de átomos que luego fueron juntándose y formando conglomerados, que luego se convirtieron en estrellas, planetas y galaxias; hasta llegar, después de quince mil millones de años, a lo que es hoy. El “Big Bang” da a la noción de creación una base científica. A partir de su descubrimiento el universo, el hombre y Dios dejan de ser cosas que están ahí en forma inconexa y debemos considerarlos como parte de un plan que se viene realizando durante millones de años. «Hawking nota que un segundo después del “Big Bang” la temperatura ya había descendido alrededor de diez mil millones de grados, y que una diferencia de no más de una cien billonésima parte habría significado un mundo colapsado o una lejanía de todos los elementos del universo, ambas cosas, fatales para la existencia del ser humano» . A esto hay que agregar que, para llegar a la existencia humana, durante todos estos años se tuvieron que ir dando innumerables situaciones cuyas probabilidades eran ínfimas; y más improbable aún es la posibilidad de que ocurran todas ellas, como de hecho ocurrieron. Todo esto nos lleva a concluir, según Hawking, que «el estado inicial del universo tendría que haber sido elegido verdaderamente con mucho cuidado. Sería muy difícil explicar por qué el universo debería haber comenzado de esa manera, excepto si lo consideramos como el acto creador de un Dios que pretendiese crear seres como nosotros» 1 2 Pero dejemos de lado, por un momento, la historia de nuestra creación y detengámonos a considerar los motivos de Dios para crearnos: «Yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz y realizarme como persona en esta vida; y ser plenamente feliz en la vida eterna.» Todos deseamos ser felices, esa es la motivación esencial de toda persona, ya sea que busquemos el amor, el placer, la diversión, la venganza o cualquier otra idea fuerza que nos mueva. Todas estas son diferentes maneras de buscar la felicidad, aunque no siempre sean acertadas. Es importante considerar, por lo tanto, que precisamente esa es la razón por la que fuimos creados por Dios. Esa es la razón por la que Yo fui creado por Dios. Es más, todo el universo fue creado para mí, para que yo exista y para que yo sea feliz. Hagamos ahora el siguiente ejercicio mental, vamos a recorrer con nuestra imaginación algunos acontecimientos resaltantes que fueron ocurriendo desde el inicio hasta llegar a nosotros: El big bang ocurrió hace ------------------------------------15.000.000.000 años Nuestro sistema solar se formó hace-------------------------5.000.000.000 años La tierra hace ---------------------------------------------------4.500.000.000 años Luego, los primeros seres biológicos------------------------3.000.000.000 años • • • • 1 2 Segundo, J.L.: ¿Que mundo?, ¿Que hombre, ¿Que Dios?, Editorial Sal Terrae, Montevideo, 1993, p. 344. 346 – 347. Hawking: Historia del tiempo, Del big bang a los agujeros negros, Ed. Crítica, Barcelona, 1989, p. 61. Tomado de J.L. Segundo, obra citada.
  9. 9. 9 • • El homo sapiens, apenas hace ---------------------------------------200.000 años La agricultura y ganadería----------------------------------------------10.000 años Grandes culturas y religiones hace sólo -------------------------------5.000 años • • • • • • Y finalmente, YO --------------------------------------------------------------- Hoy Considerar que, luego de tanto tiempo, Dios realiza ese impresionante derroche de tiempo y energía para encontrase conmigo y decirme: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer, yo con él y él conmigo”. (Ap 3, 20)
  10. 10. 10 1.3 - Yo me amo, Dios me ama Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de mi propia persona. Oración 1er. punto Mis limitaciones y defectos. Hacer una lista de mis limitaciones y defectos, tanto físicas como sicológicas (carácter, capacidad intelectual, etc.) o espirituales. Las cosas que no me agradan o me cuestan aceptar de mí mismo. Enumerarlas de mayor a menor. 2do. punto Mis fortalezas y virtudes. Hacer una lista de mis fortalezas y virtudes, tanto físicas como sicológicas (carácter, capacidad intelectual, etc.) o espirituales. Las cosas que me agradan o que valoro de mí mismo. Enumerarlas de mayor a menor. 3er. punto Leer detenidamente ambas listas con todas mis cualidades, buscando en cada una de mis virtudes y defectos detectar cual es mi cualidad o característica que en algunos casos se manifiesta como virtud y en otras como defecto. Escribir al lado de cada virtud el defecto que le corresponde y al lado de cada defecto la virtud que le corresponde. 4to. punto Poner, imaginariamente, en una mano mis virtudes y en otra mis defectos y luego, juntando lentamente las manos, ofrecerlas a Dios diciendo: “Señor, este/a soy yo. Te ofrezco mi persona, así como soy, con mis limitaciones y defectos, virtudes y cualidades”. Percibir cómo me siento al ofrecer mi persona a Dios. ¿Me acepto a mí mismo tal como soy? Considerar que el amor y la estima que Dios tiene por mí es mucho mayor que la estima que yo me tengo de mí mismo. 5to. punto Considerar que yo soy creado por Dios, por amor, para ser feliz creciendo y realizándome como persona. Conversación final Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a quererme como El me quiere.
  11. 11. 11 Meditaciones sobre el amor de Dios OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará el mismo coloquio final. 1ra. Meditación 1 Cor 1, 26 - 2, 5 Dios nos elige así como somos. 2da. Meditación Jn 8,1 - 11 La mujer adúltera 3ra. Meditación Mc 12, 41 - 44 La ofrenda de la viuda pobre. 4ta. Meditación Lc 19, 1 – 10 Jesús acepta a Zaqueo sin condiciones. 5ta. Meditación Lc 14, 7 - 11 El que se humilla será ensalzado. 6ta meditación Mt 8, 1 - 4 Curación de un leproso Qué es la Autoestima Raquel Resines Ortiz Psicóloga clínica Puede definirse la autoestima como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos. Las personas con alta autoestima se caracterizan por lo siguiente: Superan sus problemas o dificultades personales. Afianzan su personalidad. Favorecen su creatividad. Son más independientes. Tienen más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales. Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien contigo mismo; sientes que estás al mando de tu vida y eres flexible e ingenioso; disfrutas con los desafíos que la vida te presenta; siempre estás preparado para abordar la vida de frente; te sientes poderoso y creativo y sabes cómo " hacer que sucedan cosas " en tu vida. Por el contrario, las personas con una baja autoestima: Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad. Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las justificaciones personales. Desciende el rendimiento.
  12. 12. 12 - No se alcanzan las metas propuestas. Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas (personas sumisas o muy agresivas). No se realizan críticas constructivas y positivas. Sentimiento de culpabilidad. Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las situaciones. ¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA? Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir, cuáles son nuestras fortalezas y aspectos positivos y cuáles son nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos mejorar y cuáles reforzaremos. El plan de acción para cambiar determinadas características debe ser realista y alcanzable en el tiempo (por ejemplo, la edad que tenemos es inamovible, la altura es otro factor poco variable a determinadas edades, etc.). Es decir, tenemos características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando sacar partido y ver su aspecto positivo. Veamos quince claves para mejorar la autoestima: 1. No idealizar a los demás. 2. Evaluar las cualidades y defectos. 3. Cambiar lo que no guste. 4. Controlar los pensamientos. 5. No buscar la aprobación de los demás. 6. Tomar las riendas de la propia vida. 7. Afrontar los problemas sin demora. 8. Aprender de los errores. 9. Practicar nuevos comportamientos. 10. No exigirse demasiado. 11. Darse permisos. 12. Aceptar el propio cuerpo. 13. Cuidar la salud. 14. Disfrutar del presente. 15. Ser independientes. AUTOCONCEPTO (Una parte importante de la autoestima) ¿Qué es el autoconcepto? Es el concepto que tenemos de nosotros mismos. ¿De qué depende? En nuestro autoconcepto intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí: la variación de uno, afecta a los otros (por ejemplo, si pienso que soy torpe, me siento mal, por tanto hago actividades negativas y no soluciono el problema). Nivel cognitivo - intelectual: constituye las ideas, opiniones, creencias, percepciones y el procesamiento de la información exterior. Basamos nuestro autoconcepto en experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre nuestra persona. Nivel emocional afectivo: es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales. Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros. Nivel conductual: es la decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente. Los factores que determinan el autoconcepto son los siguientes: La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.
  13. 13. 13 - - El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos. Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.). Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc. AUTOESTIMA PRECISA Ya sabemos que la autoestima es uno de los factores más relevantes para el bienestar personal y una clave para relacionarnos con el entorno de una forma satisfactoria. Si nuestra tendencia es a sobrevalorar las dificultades o defectos sin valorar las propias capacidades o posibilidades, la suma global (la percepción de uno mismo) hace que nos sintamos insatisfechos. Si esta forma de pensar está generalizada, nuestras actuaciones van a estar sesgadas o actuaremos con temor y hay más posibilidades que los fallos se repitan en el futuro. También podemos tener un pensamiento distorsionado en el sentido contrario, si lo que tenemos es un sentimiento exagerado de autoestima, nos puede crear problemas, lo cual ocasionará que no podamos resolver los problemas de forma adecuada. Aceptación de límites y capacidades En esta sociedad se nos pide que seamos perfectos, ¡Los mejores!; esto choca frontalmente con nuestra vivencia. Lo adecuado es en sentir una parte de nosotros como maravillosa, aquella que se refiere a nuestras capacidades. Somos buenos para unas cosas, tenemos cualidades que ponemos o no en práctica, hemos conseguido cosas, etc. La otra parte de nosotros alberga los límites. Si a veces somos odiosos, nos enfadamos, somos débiles o miedosos, no sabemos qué hacer, e incluso nos equivocamos. La parte de los límites es la que intentamos esconder, la que nos avergüenza de nosotros mismos. Ponemos tanta atención en nuestros defectos que no hacemos sino hacerlos más presentes y empeorar las cosas, por no aceptarlos, cambiar o salir de ellos. Toda esta energía puesta en los límites nos impide desarrollar las capacidades y superarnos. Necesitamos aceptarnos como un todo, con límites y capacidades. Querernos sin condiciones. Sólo así sentiremos el aumento de la autoestima. Necesitamos estimar lo mejor de nosotros y lo menos bueno. ------------------- --------------------- ------------------ «Debemos aceptarnos a nosotros mismos tal cual somos, para desde allí poder crecer a Imagen y Semejanza de Dios. Amarme como Dios me ama es aceptar mi persona potenciando mis virtudes y transformando mis límites.» Gerónimo Bellassai
  14. 14. 14 1.4 - Mi historia personal de relación con Dios Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que ilumine mi memoria para recordar y reconocer su amor a lo largo de mi vida. Oración 1er punto Recordar los momentos de mi historia personal en que Dios estuvo presente. Desde mi infancia hasta la actualidad. En algunos acontecimientos importantes, o cuando tuve algunos problemas, etc. 2do. punto Considerar que yo soy creado por Dios para ser feliz, creciendo y realizándome como persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Conversación final Dirigirse a Dios Padre agradeciéndole por su amor y presencia en mi vida. Mi historia personal de relación con Dios OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará conversación final. 1ra. Lectura Dt 26, 1- 11 La historia de relación de Israel con Dios 2da. Lectura Ef 1, 3 - 14 Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo. 3ra. Lectura Ex 3, 1 - 15 La Zarza ardiendo. 4ta. Lectura 1 Re 19, 1 - 14 Dios nos habla como una brisa suave. 5ta. Lectura 1 Sm 1, 1 - 28 La historia de Ana. Obs: Si lo siente necesario, puede alternar con cualquiera de las lecturas anteriores. la misma
  15. 15. 15 Breve Biografía de San Ignacio de Loyola Nació Iñigo, como le dicen los españoles a quienes se llaman Ignacio, el onceavo hijo de una familia de once hermanos. Vio la luz primera en el castillo de sus mayores; situado en Azpeitia, el corazón del País Vasco español. De familia de hidalgos, Ignacio López de Loyola, que así se llamaba, vino al mundo un año antes de que Colón descubriera América cambiando la faz del mundo. Iñigo estaba elegido por Dios a influir en la historia del hombre. De sus años mozos sólo sabemos que fueron similares a los de los jóvenes de su tiempo y rango social. Las armas, la vida militar y las mujeres constituían su principal atracción, y fue creciendo entre amoríos y duelos, cacerías y torneos. Nunca mostró afición a las cosas de la Iglesia sino a la vida osada, galante y vanidosa de los nobles de su época. Como ese don Alonso Quijano, personaje famoso de la literatura cervantina, llenaba sus pocas horas libres leyendo, ensimismado, la vida de los héroes y los libros de Caballería. La vida de El Cid, las aventuras de Amadís de Gaula, los juegos de los hombres y las historias de mujeres llenaban sus inquietudes. La expulsión de los moros, la aparición de América y sus riquezas y el ascenso al trono del gran Emperador Carlos V, llevan a España a la prosperidad y a la cumbre del dominio de Europa. Por esta época nuestro personaje fue aceptado como gentilhombre en la poderosa corte de Don Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera y Virrey de Navarra, quien residía en Pamplona. Y pocos años después, en 1521, cuando Iñigo cumplía 30 años de edad, se produce un cambio fundamental en su vida; Navarra que había sido un reino independiente es anexada a Castilla y gobernada por un virrey; Francisco I de Francia, encabezaba la ambición de volverle a dar su independencia. Con este fin envió un ejército de 30.000 hombres. Atacaron la ciudad y Loyola, atrincherado en el castillo, al mando de un puñado de valientes, defendía su posición dispuesto a entregar su vida. Pero no era sólo esto lo que le iba a deparar el destino, sino algo peor que lo martirizaría el resto de su vida. Una bala de cañón le pasó por entre las piernas, destrozándole la rodilla derecha e hiriéndole la izquierda. La plaza cayó en manos del enemigo y se inició el martirio de Iñigo. Con una de sus piernas rotas y desangrándose es llevado en camilla por unos 80 kms. hasta ponerlo en manos de los médicos, quienes resuelven que hay que operar para colocar los huesos en su lugar. Y así lo hacen, sin un alivio para atenuar esos horribles dolores y sin que nuestro Iñigo dé señal de dolor distinto a apretar los puños, hasta el punto de sangrarle las palmas de las manos. Pero después comprendieron que los huesos no habían quedado en su lugar y que se debería repetir la operación. Digamos, mejor, la sangrienta carnicería, para acomodarlos debidamente, lo que hicieron sin que Ignacio se quejara ni trascendieran sus terribles dolores. Durante la larga y penosa recuperación, buscando distracción quiso leer más libros de caballería, pero sólo encontró La vida de Cristo y la Vida de los Santos. Su lectura le hizo reflexionar y llegar a comprender y anhelar el vivir una vida de privaciones y sacrificios. Rumiando estos pensamientos, creció en él el deseo de emular la vida de Jesús y de los santos. Estas reflexiones fueron conformándose en escritos que más tarde serían la base de sus Ejercicios Espirituales, que contenían el germen de su gran obra: la Compañía de Jesús. Y decide imitar la vida de Jesús y se promete que, al sanar, irá a Jerusalén como peregrino. Cuando tenía 31 años Ignacio se marchó de Loyola con un gran deseo de servir a "Dios Nuestro Señor". Pasó la noche del 24 de marzo de 1522 en una "vela de armas" en la capilla de la abadía benedictina en Montserrat. De acá en adelante Ignacio fue ejemplo de una persona dedicada a Dios. Vivió para Dios. Dios era el centro y la preocupación de las
  16. 16. 16 reflexiones de Ignacio, el objeto de su amor especial, y la Persona bien querida por quien quería hacer todas las acciones en las que consiste el diario vivir. Quería estar ligado irrevocablemente a Dios, y con este fin, quemaba los puentes que lo pudieran llevar a otros caminos, a una manera de vivir en la que se interesaría por otras cosas distintas de Dios y de los hombres por quien Jesús había derramado su sangre. Poco después de su "vela de armas" en Montserrat, Ignacio fue a Manresa donde se quedó hasta febrero de 1523. Pasó largos ratos en oración y haciendo penitencia en una cueva que daba sobre el río Cardoner. Dice san Ignacio que en esa época Dios lo trató como un maestro trata a un escolar cuando le enseña. Aquí es donde el Maestro Divino, por el don de gracia mística de tipo bien intensivo, le ayudó a Ignacio a formar su visión del mundo alrededor del plan divino en la creación y la redención del hombre. Estas experiencias produjeron imágenes imperfectas que Ignacio trató de describir años más tarde. Enfocaron su devoción especialmente sobre la Trinidad. Le dieron entendimiento acerca del plan de Dios en la creación. Le aumentaron su comprensión de la Eucaristía y le dieron un nuevo conocimiento acerca de Cristo y María, los dos mediadores en el plan divino de la redención. Unieron y profundizaron su conocimiento previo por un visión intelectual que Dios le concedió al lado del río Cardoner. En Manresa, Ignacio concibió su apreciación por la "Imitación de Cristo" y tomó sus primeros pasos para ayudar a los demás. De allí en adelante el esfuerzo apostólico se hizo parte cada vez más importante de su pensamiento. Cuando se marchó del pequeño pueblo sus ideas sobre el plan divino, con el papel del hombre y la importancia de dar gloria y servicio a Dios y ayudar a los hombres, se había formado en sus elementos esenciales. Los Ejercicios Espirituales son el producto de este proceso de conversión y aprendizaje de san Ignacio. Y es así como en la extrema pobreza, viviendo de la caridad, se embarca en Barcelona hacia Roma, a suplicar al Papa que le conceda permiso de visitar la Tierra Santa. A su regreso a Barcelona inicia sus estudios sobre Latín, Humanidades, Arte y Filosofía, necesarios para cumplir con su gran deseo de ordenarse sacerdote. Luego en Salamanca y en la Sorbona continúa su formación espiritual y es en esta época cuando empieza a rodearse de "amigos en el Señor", ajustando sus vidas a las normas de sus Ejercicios Espirituales. Pedro Fabro, notable por su obra en Europa, y Francisco Javier, el gran misionero de las Indias Orientales, serán sus compañeros de habitación en París y sus primeros compañeros en el grupo de "amigos en el Señor". Luego se les unen Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás Bobadilla y Simón Rodríguez, pequeño grupo que se ve aumentado a diez personas con Claudio Jayo, Pascasio Broet, sacerdotes, y Juan Coduri. La vida que llevan, inspirada en la de Cristo, los llena de felicidad. Deciden ir a Roma y obtener licencia para volver a Jerusalén y el Papa Pablo III, complacido, les da además autorización para que un obispo consagre como sacerdotes a los que aún no lo son. La guerra con los turcos impide el peregrinaje a la Tierra Santa, por lo que el grupo se reúne y permanece en Venecia, alojándose en hospitales, en donde alivian a los enfermos sin olvidar los estudios de los Ejercicios Espirituales. Y es en estos días, el 24 de junio de 1537, cuando sucede el hecho más trascendente en la vida de Ignacio: es ordenado sacerdote, a la edad de 46 años. Intensifica sus estudios durante un año más se prepara para decir su primera Misa. La Eucaristía es el lazo que lo une a Dios. Regresan a Roma a ponerse a las órdenes del Papa y cuando les preguntan que quiénes son responden, con orgullo, que ellos son la Compañía de Jesús; además de sus votos de castidad, pobreza y obediencia, hacen otro de sumisión al Vicario de Cristo. Preparan la Fórmula del Instituto, aprobada por Bula Papal, la que establece que el Superior se llamará General y será vitalicio, así nace la Orden Religiosa. Contra su voluntad es elegido General y durante los siguientes 15 años escribe la Constitución
  17. 17. 17 de la Orden y dirige a sus compañeros, que se han esparcido por el mundo, cartas sabias, llenas de consejos y de guías para lograr la mayor Gloria de Dios. San Ignacio recomienda que debemos orar como si todo dependiera de nosotros y trabajar como si todo dependiera de Dios. Orienta en escuelas, enseña y prepara jesuitas en el colegio que se convertiría en la Universidad Gregoriana y su vida y la de sus seguidores se inspira en la oración. San Ignacio oraba por los hombres, por la humanidad. Y orando, orando, le entregó su alma al Señor el 31 de julio de 1536. P. Joseph A. Tetlow s.j.
  18. 18. 18 1.5 - Dios se compromete conmigo, hoy Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de mi propia persona. Oración 1er. punto Considerar la historia de Abraham y Sara. Ver a Abraham y Sara con sus necesidades de tierras, alimentos, hijos, etc.; y cómo Dios se comprometió con ellos y con sus necesidades concretas. 2do. punto Mis necesidades Hacer una lista de mis necesidades, aquellas cosas que me angustian o aquellas con las que siempre he soñado. Enumerar las necesidades de mayor a menor. 3er. Punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz. Conversación final Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a tener confianza en Su Amor. Meditaciones sobre mis necesidades 1ra. Lectura Gn 12, 1 – 9 Dios responde a las necesidades de Abraham y Sara 2da. Lectura Jos 1, 1 - 7 Dios cumple sus promesas. 3ra. Lectura Lc 11, 9 - 12 ¿Que padre da a su hijo un escorpión si le pide pan? 4ta. Lectura Ex 16 1 - 17 Dios nos da el pan que necesitamos. 5ta. Lectura
  19. 19. 19 Lc 1, 5 - 25 Dios bendice a Zacarías e Isabel. 6ta Lectura Is 55, 1 –3 Vengan a tomar agua Dios responde a las necesidades de Abraham y Sara 1- Introducción. Estamos acostumbrados a imaginarnos un Dios impersonal, lejano, exigente, que poco o nada tiene que ver con nuestras necesidades personales. Esto hace que tengamos grandes dificultades en acercarnos a Dios ya que cada uno de nosotros sentimos las dificultades y necesidades que tenemos que sobrellevar en nuestro día a día y pensamos que esas cosas no tiene mayor importancia para los “grandes proyectos de Dios”. Sin embargo, esto nada tiene que ver con el Dios de la Biblia. Desde Yavé el Dios de Abraham hasta el Padre de Jesús, Dios se presenta como un “Dios personal” que responde a las necesidades de aquellos a los que se manifiesta; y los proyectos de Yavé, aunque parezcan incomprensibles o distintos, siempre tienen por objetivo el crecimiento, la humanización y, por tanto, la atención de las necesidades profundas de sus mensajeros y de aquellos a quienes tienen que hablar en su nombre. Precisamente este es el mensaje que deben trasmitir, el compromiso de Dios con cada persona, no con el pueblo de manera impersonal, sino con todos y cada uno de manera personal. Dios se compromete conmigo, así como soy, con mis limitaciones y mis necesidades, no porque yo sea necesario para su proyecto acerca del mundo, sino por que yo soy su proyecto y el mundo fue creado para mí. Esta es la experiencia de Abraham y Sara, la experiencia fundadora de nuestra fe, que presentaremos en los próximos párrafos. 2- Lectura Gn 12,1 – 9 El llamado de Abraham Gn 12,1 Yavé dijo a Abram: «Deja tu país, a la gente de tu raza y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. 2 Haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. 3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra.» Gn 12,4 Partió Abram, tal como se lo había dicho Yavé, y Lot se fue también con él. Abram tenía setenta y cinco años de edad cuando salió de Jarán. 5 Abram tomó a su esposa Saray y a su sobrino Lot, con toda la fortuna que había acumulado y el personal que había adquirido en Jarán, y se pusieron en marcha hacia la tierra de Canaán. Gn 12,6 Entraron en Canaán, y Abram atravesó el país hasta llegar a Siquem, al árbol de Moré. En aquel entonces los cananeos habitaban en esta tierra. 7 Yavé se apareció a Abram y le dijo: «Le daré esta tierra a tu descendencia.» Abram edificó allí un altar a Yavé, que se le había aparecido. Gn 12,8 Desde allí pasó a la montaña, al oriente de Betel, y plantó su tienda de campaña, teniendo Betel al oeste y Hay al oriente. También aquí edificó un altar a Yavé e invocó su Nombre. 9 Luego Abram avanzó por etapas hacia el país de Negueb. 3- El contexto Vamos a ubicarnos ahora en el contexto histórico, geográfico. Es fácil ver, fijándose en el mapa, como la cuenca de los ríos de la mesopotamia y el valle de Canaan, forman un arco de tierra fértil. Dentro de ese arco, existe una región desértica donde vivían numerosas tribus nómadas. Abrahám y Sara, pertenecían a una tribu de estas tribus.
  20. 20. 20 Estas tribus, viajaban constantemente por el desierto, con sus burros (porque en esa época no se usaban aún los camellos), y vivían fundamentalmente del comercio que realizaban en las diversas ciudades por las que pasaban. Además tenían gran envidia por los dueños de las tierras fértiles con las que ellos soñaban. Uno de los sueños principales de estas personas era el de poseer tierra propia, donde vivir y criar sus ganados. El otro sueño importante era el de tener hijos, ya que en la concepción de la época la vida de un hombre se prolongaba a través de su descendencia. 4- La historia Imaginemos, ahora, una ciudad del desierto, 1.800 años antes de Cristo. A las puertas se juntan numerosas tribus de beduinos que van llegando para comerciar con pieles traídas de lo más profundo del desierto. Un poco más allá, una procesión sube hacia el lugar santo de Mambré, situado sobre una colina cercana. Al frente del grupo sube un hombre, seguido de criados que llevan ofrendas y algunos carneros escogidos entre los mejores. Este hombre parece un jefe por su forma de vestir y el séquito que le rodea. Pero solo es un propietario de ganado, es Abraham. En ese momento, en medio de la turba, ante el lugar santo, nada parece distinguir particularmente a Abraham de los demás nómadas que vienen periódicamente. Luego de lavarse de las impurezas, hombres y bestias entran al lugar santo de Mambré. No es un lugar cerrado como nuestras iglesias, sino una gran explanada a cielo descubierto. En esa época los semitas adoraban a varios dioses: Apsum (dios del abismo), Istar (Venus, la estrella de la mañana), Samas (el sol), Sin (la luna), y otros. Abraham se dirige al altar levantado en honor a su Dios para realizar el sacrificio del carnero degollado. Este Dios, tenía características totalmente originales respectos a los demás. Era el único dios "espiritual", que no estaba ligado a una fuerza de la naturaleza. Era el único que no era representado por medio de imágenes. Se le llama creador de las criaturas, rey, padre de sabiduría eterna. 5- Las mociones de Abraham y San Ignacio. Frente al altar Abraham se recoge y realiza su oración. Abraham, como hombre de oración, conocía, al igual de San Ignacio, como Dios se manifestaba en su interior por medio de mociones o sentimientos interiores, unas de paz y gozo, otras de turbación. Por medio de esas mociones, había aprendido que no todas las prácticas rituales de su época agradaban a su Dios. Ese día, tiene la experiencia espiritual más importante de su vida. Abraham experimenta en su interior el llamado de Dios que le dice: «Deja tu país, a la gente de tu raza y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra.» Dios le llama a dejar todo lo que tiene, fundamentalmente la seguridad de su tribu. Pero a la vez se compromete con él. Se compromete a darle tierra e hijos. Es como si hoy nos dijeran casa, trabajo y salud. Y Abraham, que sabe reconocer el llamado de Dios en su interior, se arriesga y le sigue. En ese momento, en medio de la turba, en el lugar santo de Mambré, nada parece distinguir particularmente a Abraham de los demás nómadas. Sin embargo, por ser un hombre de oración, que sabía reconocer a Dios en su interior; y por haber confiado absolutamente en Dios; hoy, casi 4.000 años después, este hombre es el patriarca de las tres religiones más importante del mundo: la judía, la cristiana y la musulmana.
  21. 21. 21 1.6 - El Valor de las Cosas Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de mi propia persona. Oración 1er punto En actitud de oración realizar uno de los ejercicios propuestos 2do. punto Realizar la lectura elegida 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz. De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de privarme de ellas cuanto me lo impiden. Conversación final Dirigirse a Dios Padre pidiéndole que me ayude a tener confianza en Su Amor. Meditaciones sobre el Valor de las Cosas 1ra. Meditación Mt 6, 24 Poner la confianza en Dios y no en el dinero 2da. Meditación Is 44, 13 - 20 El hombre se fabrica ídolos. 3ra. Meditación Mc 2, 23 - 28 El sábado es para el hombre. 4ta. Meditación Lc 10, 38 - 42 Marta y María. 5ta. Meditación Ecl 2, 1 – 11 Los placeres son vanos
  22. 22. 22 6ta. Meditación Ecl 3, 1 –13 Todo a su tiempo Primer Ejercicio sobre el Valor de las Cosas 1ra. parte Hacer una lista de las cosas que considero más valiosas para mí, enumerándolas desde las más importantes a las menos importantes. 1- ................................................................ 2- ................................................................ 3- ................................................................ 2da. parte Hacer una lista con las cosas que hago normalmente durante la semana, escribiendo al lado el tiempo aproximado que le dedico a cada una de ellas. Por ejemplo: Mi familia, mis hijos, mis estudios, mi trabajo, mi descanso, la televisión, el deporte, etc. Actividad Tiempo Actividad Tiempo 3ra. parte Comparar la primera lista con la segunda y considerar si le dedico el tiempo suficiente a las cosas que considero importantes. ¿Hasta que punto valoro esas cosas?. ¿Vivo angustiado detrás de cosas que no son realmente importante?, ¿Hasta qué punto las cosas que hago, me impiden ser feliz?. Segundo Ejercicio sobre el Valor de las Cosas 1er. punto Para cada una de las cosas importantes para mí, escribir por lo menos tres cosas que hago semanalmente para lograr o mantener la cosa que valoro. Usar hoja adjunta. 1.1- ...................................................................................................................................... 1.2- ...................................................................................................................................... 2.1- ...................................................................................................................................... 2.2- ...................................................................................................................................... 2.3- ...................................................................................................................................... 3.1- ...................................................................................................................................... 3.2- ...................................................................................................................................... 4.1- ...................................................................................................................................... 4.2- ...................................................................................................................................... 5.1- ...................................................................................................................................... 5.2- ......................................................................................................................................
  23. 23. 23 2do. punto Considerar que si no hago al menos tres cosas en forma habitual en función de lo que valoro significa que en realidad no es un valor para mí sino sólo un ideal. Tercer Ejercicio sobre el Valor de las Cosas 1er. punto Leer el material adjunto: “Los Valores”. 2do. punto Recorriendo mi vida diaria encontrar en qué situaciones las cosas que yo valoro me impiden ser feliz a mí y a los que me rodean porque las vivo de una manera inadecuada o porque las coloco por encima de cosas más importantes (se convierten en ídolo) 1-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación 2-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación 3-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación 4-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación 5-...............................es para mí un ídolo cuando........................................................................... el valor la situación Los Valores La mayoría de nosotros recibimos una educación moralista, en donde ser “bueno” es igual a cumplir reglas, normas y leyes; y ser malo es infringirlas. Esto tiene una raíz sicológica muy profunda, ya que la manera en que aprendemos a relacionarnos con el mundo es estableciendo reglas mentales que se van formando por medio del procedimiento empírico de “prueba y error”. Cuando nos pinchamos los dedos con una puerta que se cierra establecemos una regla mental: “si una puerta se cierra hay peligro y se debe retirar la mano”. Cuanto mayor sea el dolor sentido, mayor será la sensación de peligro que se grava en nuestro inconsciente. Esto mismo es válido para nuestras relaciones con las personas. Desde que somos niños, cuando hacemos algo que rompe las relaciones con las personas que queremos y a quienes necesitamos, sentimos que perdemos su cariño y establecemos en nuestra mente una regla – que puede ser más o menos consciente – de lo que “es correcto” o “no es correcto”. Ese temor de perder la estima de los demás, relacionado siempre con el no cumplimiento de alguna regla explícita o implícita, es lo que produce el sentimiento de culpa. En este sentido valores juegan el mismo papel de las reglas. De hecho, son reglas genéricas que nos dan criterios éticos para nuestro actuar cotidiano. Son de vital importancia para una persona, ya que sin ellos tendría grandes dificultades para tomar decisiones respecto a lo que
  24. 24. 24 es bueno o malo para él mismo y para los demás. Los valores, así como las leyes, sólo tienen sentido en cuanto nos advierten e indican ciertos límites que al pasarlos nos pueden causar perjuicio a nosotros mismos o a nuestro prójimo, ambas cosas nos harían infelices. Entonces las leyes sólo tienen valor y sentido en la medida en que se refieren al bien de la persona, por eso Jesús nos dice: «el sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2, 27). Cuando los valores se convierten en reglas rígidas, perdiendo de vista la razón de ser de los mismos, se vuelven en contra de las personas. A esto llamamos “moralismo”. La sociedad actual ha reaccionado contra el moralismo exagerado que se vivía hasta inicios del siglo XX yendo al otro extremo, negando la validez de todo tipo de valores y normas, y dejando así a las personas al arbitrio de sus pasiones y su instintividad. Esta corriente de pensamiento se denomina el “relativismo moral”. ¿Cómo hacer para no caer en el extremo del “moralismo” ni del “relativismo moral”?. Al respecto, San Ignacio nos plantea, por un lado, que todas las cosas son un valor: "… [todas las] cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que es creado". Pero también dice que cualquier cosa se puede volver un antivalor si no le damos el lugar que les corresponde, no dándoles ni más ni menos importancia que la que tiene para el bien de la persona: "… solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce al fin para el que hemos sido creados" CUANDO ABSOLUTIZAMOS UN VALOR SE CONVIERTE EN UN ÍDOLO.
  25. 25. 25 1.7 - Libertad Interior ante todas las cosas Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de mi propia persona. Oración 1er. punto Mis temores. Hacer una lista de las cosas que temo o me angustian. Por ejemplo: por la salud de mi hijo u otro familiar, quedarme sin trabajo, no terminar mis estudios, perder mi casa, etc. Enumerarlos de mayor a menor frecuencia e intensidad. 2do. punto Mis sentimientos. Hacer una lista de mis sentimientos habituales, aquellos que me dominan y no los puedo evitar. Por ejemplo: Enojo, odio, envidia, inseguridad, etc. Enumerarlas de mayor a menor frecuencia e intensidad. 3er. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para ser feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Y todas las cosas sobre la faz de la tierra son creadas para mi, y para que me ayuden a conseguir el fin para el que soy creado; ser feliz. De donde se sigue que tanto he de usar de ellas cuanto me ayuden para mi fin, y tanto he de privarme de ellas cuanto me lo impiden. Por lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de tal manera que no prefiera yo tomar ni dejar ninguna cosa; por ejemplo: casa, salud, trabajo, prestigio, amigos, y así con todo lo demás; y pueda así elegir sólo lo que más me conduce al fin para el que soy creado. Nota Es importante notar que la mayor parte de las veces son nuestros sentimientos los que no nos hacen libres ante las cosas. Esos son nuestros afectos desordenados. Como no es posible cambiar un sentimiento repentinamente ni es razonable negarlo, es necesario tener la voluntad de alcanzar la libertad interior y pedir al Espíritu Santo la gracia que nos ayudará a cambiar esos afectos desordenados. Conversación final Dirigirse al Espíritu Santo pidiendo la gracia de ser dueño de mis sentimientos, para de esa forma sentirme libre para seguir la voluntad del Padre.
  26. 26. 26 Meditaciones sobre la Libertad Interior 1ra. Meditación Mt 6, 25 - 34 Consideren las flores del campo 2da. Meditación Rom 7, 14 - 25 No hago el bien que quiero. 3ra. Meditación Jon 3,1 – 4,11 El enojo de Jonás 4ta. Meditación Is 41, 8-20 No temas, pues yo estoy contigo. 5ta. Meditación Lc 8, 22-25 La barca. Obs: Alternar con cualquiera de las lecturas anteriores. Introducción a los Afectos Desordenados Las Emociones Introducción Vamos a dedicar esta parte del taller a conocer más acerca de nuestras emociones y a tomar conciencia de ellas. Vamos a ver que las emociones están presentes en nuestra vida mucho más de lo que creemos, y que la mayor parte de las veces determinan nuestro actuar más allá de lo que dicta nuestra razón. Por ese motivo es importante que tomemos conciencia de ellas, de modo a conocerlas, saber como y porqué actúan, y de ese modo comprenderlo que nos más y ser más dueños de nosotros mismos, ser más libres. (La mayor parte de lo escrito a continuación fue sacado del libro de Daniel Goleman, “La inteligencia emocional”; aunque con algunas modificaciones). El pensamiento Estamos acostumbrados de decir que el ser humano es un “ser racional”, pero la verdad es que todo pensamiento está constituido por dos elementos que se entrelazan: pensamiento y razonamiento. No existe razonamiento que no tenga un sentimiento que lo sustente, y a la inversa, no existe sentimiento que no tenga un razonamiento que lo justifique. Estas dos formas fundamentalmente diferentes de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental. Una, la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: más destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a este existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional. La dicotomía emocional/racional se aproxima a la distinción popular entre "corazón" y "cabeza"; saber que algo está bien "en el corazón de uno" es una clase de convicción diferente —en cierto modo una clase de certidumbre más profunda— que pensar lo mismo de la mente racional. Existe un declive constante en el índice del control racional–a–emocional sobre la mente; cuanto más intenso es el sentimiento, más dominante se vuelve la mente emocional, y más ineficaz la racional. Las emociones y las intuiciones guían nuestra respuesta instantánea
  27. 27. 27 en situaciones en las que nuestra vida está en peligro, y en las que detenerse a reflexionar en lo que debemos hacer podría costarnos la vida. La mayoría de las veces los hombres pretendemos ser puramente racionales, pero desconocer esta realidad no ayuda a entender lo que nos pasa, a comunicarnos adecuadamente y a encontrar verdadera soluciones a nuestros problemas. Estas dos mentes, la emocional y la racional, operan en ajustada armonía en su mayor parte, entrelazando sus diferentes formas de conocimiento para guiarnos por el mundo. Por lo general existe un equilibrio entre mente emocional y racional, en el que la emoción alimenta e informa las operaciones de la mente racional, y la mente racional depura y a veces veta la energía de entrada de las emociones. u. No hay razonamientos que no se sustente en un sentimiento y, v. No hay sentimiento que no tenga un razonamiento que lo justifique. Razonamientos Sentimientos Cuando las pasiones aplastan a la razón Escuchemos esta historia de la vida real. Fue una sucesión de errores trágicos. Matilda, de catorce años, quiso hacerle una broma a su padre: salió de un armario dando un salto y gritando "¡Buuu!" mientras sus padres entraban en casa a la una de la mañana, después de visitar a unos amigos. Pero Bobby, el padre, y su esposa pensaron que Matilda se quedaba esa noche en casa de unos amigos. Al oír ruidos mientras entraba en su casa, Bobby buscó su pistola calibre 357 y entró en el dormitorio de Matilda para investigar. Cuando Matilda salió de un salto del armario, Bobby le disparó al cuello. Matilda murió doce horas más tarde. Un legado emocional de la evolución es el temor que nos mueve a proteger a nuestra familia del peligro; ese fue el impulso que empujó a Bobby Crabtree a buscar su arma y registrar la casa para encontrar al intruso que él creía que había entrado. El miedo llevó a Bobby a disparar antes de darse cuenta de a dónde disparaba, incluso antes de reconocer la voz de su hija. Las reacciones automáticas de este tipo han quedado grabadas en nuestro sistema nervioso, suponen los biólogos evolucionistas, porque durante un período prolongado y crucial de la prehistoria humana marcaron la diferencia entre supervivencia y muerte. Más importante aún, intervenían en la principal tarea de la evolución: ser capaz de dar a luz a una descendencia que presentara estas predisposiciones genéticas... una triste ironía, teniendo en cuenta la tragedia que se produjo en el hogar de Bobby. El prolongado período de la evolución en el que estas respuestas emocionales fueron forjadas se debe sin duda la dura realidad que la mayor parte de los humanos tuvo que soportar como especie en los albores de la historia. Hubo una época en que pocos niños sobrevivían a la infancia y pocos adultos vivían hasta los treinta años, cuando los depredadores podían atacar en cualquier momento, cuando los caprichos de la sequía y las inundaciones marcaban la diferencia entre inanición y supervivencia. Pero con la llegada de la agricultura e incluso de las sociedades humanas más rudimentarias, las probabilidades de supervivencia empezaron a cambiar dramáticamente. En los diez mil últimos años, cuando estos avances se afianzaron en el mundo entero, las feroces presiones que mantenían a raya a la población humana se aflojaron de manera continua. Esas mismas presiones habían hecho que nuestras respuestas emocionales fueran tan valiosas para la supervivencia; a medida que disminuían, también lo hacía la calidad de la adaptación de las distintas partes de nuestro repertorio emocional. Mientras en el pasado una ira violenta puede haber supuesto una ventaja crucial para la supervivencia, el hecho de tener hoy acceso a armas automáticas a los trece años convierte a la ira en una reacción a menudo desastrosa.
  28. 28. 28 Tálamo RESPUESTA DE ATAQUE O HUIDA: El ritmo cardíaco y la presión sanguínea aumentan. Los músculos grandes se preparan para la acción. La señal visual va primero de la retina al tálamo, donde es traducida al lenguaje del cerebro. La mayor parte del mensaje va entonces a la corteza visual, donde es analizada y evaluada en busca de significado y de respuesta apropiada; si esa respuesta es emocional, una señal va a la amígdala para activar los centros emocionales. Pero una porción más pequeña de la señal original va directamente desde el tálamo a la amígdala en una transmisión más rápida, permitiendo una respuesta más rápida (aunque menos precisa). Asila amígdala puede desencadenar una respuesta emocional antes de que los centros corticales hayan comprendido perfectamente lo que está ocurriendo. Impulsos para la acción En esencia, todas las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos ha inculcado. La raíz de la palabra emoción es motere, el verbo latino "mover", además del prefijo "e", que implica "alejarse, lo que sugiere que en toda emoción hay implícita una tendencia a actuar. Que las emociones conducen a la acción es muy evidente cuando observamos a niños o animales; sólo es en los adultos "civilizados" en los que tan a menudo encontramos la gran anomalía del reino animal: emociones —impulsos arraigados que nos llevan a actuar— divorciadas de la reacción evidente. En nuestro repertorio emocional, cada emoción juega un papel importante, y debemos tratar de comprenderlas. Con nuevos métodos para explorar el cuerpo y el cerebro, los investigadores están descubriendo más detalles fisiológicos acerca de cómo cada emoción prepara al organismo para una clase distinta de respuesta. Veamos algunas de las emociones más importantes: • Con la ira, la sangre fluye a las manos, y así resulta más fácil tomar un arma o golpear a un enemigo; el ritmo cardíaco se eleva y un aumento de hormonas como la adrenalina genera un
  29. 29. 29 ritmo de energía lo suficientemente fuerte para originar una acción vigorosa. Algunos sentimientos relacionados con la ira: furia, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, acritud, animosidad, fastidio, irritabilidad, hostilidad y como caso extremo violencia y odio. • Con el miedo, la sangre va a los músculos esqueléticos grandes, como los de las piernas, y así resulta más fácil huir, y el rostro queda pálido debido a que la sangre deja de circular por él (creando la sensación de que la sangre "se hiela"). Al mismo tiempo, el cuerpo se congela, aunque sólo sea por un instante, tal vez permitiendo que el tiempo determine si esconderse sería una reacción más adecuada. Los circuitos de los centros emocionales del cerebro desencadenan un torrente de hormonas que pone al organismo en alerta general, haciendo que se prepare para la acción, y la atención se fija en la amenaza cercana, lo mejor para evaluar qué respuesta ofrecer. Algunos sentimientos relacionados con el miedo: temor, angustia, aprensión, nerviosismo, preocupación, consternación, inquietud, incertidumbre, pavor, terror, y en un nivel psicopatológico fobia y pánico. • Entre los principales cambios biológicos que producen las emociones relacionadas a con el placer, hay un aumento de la actividad en un centro nervioso que inhibe los sentimientos negativos y favorece un aumento de la energía disponible, y una disminución de aquellos que generan pensamientos inquietantes. Pero no hay un cambio determinado de la fisiología salvo una tranquilidad, que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente del despertar biológico de las emociones desconcertantes. Esta configuración ofrece al organismo un descanso general, además de buena disposición y entusiasmo para cualquier tarea que se presente y para esforzarse por conseguir una gran variedad de objetivos. Algunos sentimientos relacionados con el placer: alegría, alivio, contento, dicha, deleite, diversión, orgullo, placer sensual, embeleso, gratificación, satisfacción, euforia, éxtasis, y, en el extremo manía. • El amor (en el sentido de atracción personal), los sentimientos de ternura y la satisfacción sexual dan lugar a un despertar parasimpático: el opuesto fisiológico de la movilización "lucha o huye" que comparten el miedo y la ira. La pauta parasimpática, también llamada "respuesta de la relajación", es un conjunto de reacciones de todo el organismo, que genera un estado general de calma y satisfacción, facilitando la cooperación. Algunos sentimientos relacionados con el amor: aceptación, simpatía, confianza, amabilidad, afinidad, devoción, adoración. • Una función importante de la tristeza es ayudar a adaptarse a una pérdida significativa, como la muerte de una persona cercana, o una decepción grande. La tristeza produce una caída de la energía y el entusiasmo por las actividades de la vida, sobre todo por las diversiones y los placeres y, a medida que se profundiza y se acerca a la depresión, hace más lento el metabolismo del organismo. Este aislamiento introspectivo crea la oportunidad de llorar por una pérdida o una esperanza frustrada, de comprender las consecuencias que tendrá en la vida de cada uno y, mientras se recupera la energía, planificar un nuevo comienzo. Esta pérdida de energía puede haber obligado a los primeros humanos entristecidos —y vulnerables— a permanecer cerca de casa, donde estaban más seguros. Algunos sentimientos relacionados con la tristeza: congoja, pesar, melancolía, pesimismo, pena, autocompasión, soledad, abatimiento, desesperación, y en casos patológicos depresión. Como podemos ver, todas las emociones tienen un objetivo útil y necesario en nuestra vida cotidiana.
  30. 30. 30 Angustia Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor gracia de comprender sus designios y confiar en su fuerza. Oración 1er. punto Entrar en mi interior y reconocer como me siento. Descubrir mis temores y descubrir mis enojos y rabias, mirar de frente al dolor. Hablar con Dios expresándole lo que siento, incluso, si así lo siento, expresarle mi enojo con él. 2do. punto Considerar que todo momento de crisis es siempre una oportunidad para crecer. Que debo encontrar cual es la barrera que me pongo yo mismo, que es eso a lo que me apego tan fuertemente y no me resigno a perderlo, hasta el punto que me sume en esta fuerte angustia. Conversación Pedir al Espíritu Santo que me ilumine para encontrar el sentido de la situación que estoy viviendo. Meditaciones sobre la Angustia Tener en cuenta que al leer el Antiguo Testamento: 1- Cuando se habla de “mi enemigo”, no tengo que identificar, a ese enemigo, con ninguna persona en particular. Mi enemigo es el mal que está dentro mío y dentro de las personas que me rodean, ese es el enemigo que debe ser eliminado. 2- Cuando se habla del Pueblo de Israel, Sión, etc.; identificar conmigo mismo. 1ra. meditación Sal 55, 1 - 15 2da. meditación Sal 77 3ra. meditación Sal 70 4ta. meditación Sal 57 5ta. meditación Sal 59
  31. 31. 31 La angustia La angustia es un sentimiento que proviene de un temor de algo indefinido o poco definido por ejemplo una situación. Esto que por alguna razón nos causa temor preferimos no enfrentarlo y por eso permanece indefinido. La angustia viene porque, ante el sentimiento de miedo nuestra reacción natural debería a ser en una de dos maneras: atacar o huir. Pero dado el estado de nuestra sociedad, la mayor parte de las veces, no es adecuada ninguna de esas dos posibilidades, por lo que nos encontramos en un callejón sin salida (o por lo menos lo percibimos así). Generalmente compensamos momentáneamente ese sentimiento con algún otro sentimiento que produce placer: comer, beber, drogarnos, correr en el automóvil, ver televisión, jugar juegos electrónicos, etc. Estas actividades nos ayudan a evadirnos del sentimiento de angustia mientras dure el sentimiento compensatorio, pero cuando se acaba, la persona se siente vacía y la angustia vuelve con más fuerza. Esto hace que se sienta una ansiedad (sed) por el sentimiento compensatorio y se entra en un circulo vicioso. La característica de las actividades evasivas es que producen sentimientos fuertes con un desgaste relativamente pequeño de energía. Incluso se puede recurrir a trabajar o estudiar compulsivamente si esas actividades producen una mayor recompensa afectiva que enfrentar el objeto de la angustia. Sin embargo, esta solución es sólo aparente y el precio que pagamos, a la larga, es que en la situación no enfrentada el problema crece y se vuelve cada vez más angustiante. Esto puede derivar en varios tipos de afecciones mentales. Por ejemplo: • caer en un vicio que me mantiene en una constante situación de evasión y me va degradando de a poco como persona. • llegar a una situación tan crítica que mi psicología revienta en un m omento dado dando una solución impulsiva e inadecuada. Para combatir estos vicios es necesario: Tomar conciencia del sentimiento de angustia y tratar de ubicar la causa. Distinguir entre la angustia (lo que temo) y la ansiedad (lo que busco para evadirme). Realizar actividades creativas y constructivas que me produzcan satisfacción, ganando así autoestima. Enfrentar (al menos en el pensamiento) la causa de la angustia para buscar alternativas.
  32. 32. 32 1.8 - El Camino Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor, que me conoce en lo más profundo de mi ser, tener conocimiento interior de lo que me hace feliz. Oración 1er. punto Ver con los ojos de la imaginación una persona que se compra un auto nuevo. El vendedor le entrega las llaves junto con un manual de instrucciones donde el fabricante indica los cuidados que debe tener para que el auto funcione bien. La persona, se olvida de las indicaciones, no realiza ninguno de los cuidados propios del mantenimiento del auto por lo que al poco tiempo el motor queda destruido. 2do. punto Ver ahora otra persona que va a consultar a un médico. Luego de los exámenes, el médico le indica los cuidados que debe tener para cuidar su salud. No haciendo caso alguno a las indicaciones, al cabo de un tiempo la persona cae gravemente enferma. Llama entonces al médico reclamándole absurdamente: “debido a que no te he obedecido, me has echado una maldición”. 3er. punto Recordar las actividades que realizo diariamente y durante la semana, hacer un listado ordenando de acuerdo al tiempo que le dedico a cada cosa. Considerar en qué medida cada actividad está orientada a servir a la obra de Dios; o en qué medida vivo absorbido por mis necesidades, o buscando conseguir cosas, o dominado por mis sentimientos, o obsesionado por mis limitaciones. 4to. punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor para ser feliz, creciendo y realizándome como persona, en esta vida; y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama. El sabe como estoy hecho y es el único que conoce lo que realmente necesito para alcanzar mi felicidad. Conversación final Dirigirse al Padre, pidiéndole que me ayude a quitarme mis afecciones desordenadas para, de ese, modo poder hallar su voluntad y seguirle.
  33. 33. 33 Meditaciones sobre El Camino 1ra. Meditación Sab 9, 1 -18 La sabiduría de Dios. 2da. Meditación Is 55, 1 - 11 Tus proyectos no son los míos. 3ra. Meditación Jn 14, 1 - 17 Yo soy el camino. 4ta. Meditación Mc 8, 34 - 38 El que quiera guardar su vida, la perderá. 5ta. Meditación Lc 6, 43 - 49 El hombre sensato sigue el camino del Señor. 6ta. Meditación Dn 13, 1 - 64 La historia de Susana. 7ma. Meditación Libro de Ester. El Pecado de los Ángeles Extraído del cuento "El Simarillon" de J.R.R. Tolkien La música de los ACNUR En el principio era Eru [Dios], el Único, que en Arda [la Tierra] es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur [ángeles], los Sagrados, que eran vástago de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso temas de música; y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque cada uno solo entendía aquella parte de la mente de Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una comprensión más profunda, y crecía en unisonancia y armonía. Y sucedió que Dios convocó a todos los Ángeles, y les comunicó un tema poderoso, descubriendo para ellos cosas todavía más grandes y más maravillosas que las reveladas hasta entonces; y la gloria del principio y el esplendor del final asombraron a los Ángeles, de modo que se inclinaron ante Dios y guardaron silencio. Entonces les dijo Dios: - Del tema que os he comunicado, quiero ahora que hagáis, juntos y en armonía, una Gran Música. Y como os he inflamado con la Llama Imperecedera, mostraréis vuestros poderes en el adorno de este tema mismo, cada cual con sus propios pensamientos y recursos, si así le place. Pero yo me sentaré y escucharé, y será de mi agrado que por medio de vosotros una gran belleza despierte en canción.
  34. 34. 34 Entonces las voces de los Ángeles, como arpas y laúdes, pínfinos y trompetas, violas y órganos, y como de coros incontables que cantan con palabras, empezaron a convertir el tema de Dios en una gran música; y un sonido se elevó de innumerables melodías alternadas, entretejidas en una armonía que iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas, rebosando los espacios de la morada de Dios; y al fin la música y el eco de la música desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío. Nunca desde entonces hicieron los Ángeles una música como ésta aunque se ha dicho que los coros de los Ángeles y los Hijos de Ilúvatar [seres humanos] harán ante él una música todavía más grande, después del fin de los días. Entonces los temas de Dios se tocarán correctamente y tendrán Ser en el momento en que aparezcan, pues todos entenderán entonces plenamente la intención del Único para cada una de las partes, y conocerán la comprensión de los demás, y Dios pondrá en los pensamientos de ellos el fuego secreto. Pero ahora Dios escuchaba sentado, y durante un largo rato le pareció bien, pues no había fallos en la música. Pero a medida que el tema prosperaba, nació un deseo en le corazón de Melkor [Lucifer]: entretejer asuntos de su propia imaginación que no se acordaban con el tema de Dios, porque intentaba así acrecentar el poder y la gloria de la parte que le había sido asignada. A Melkor [Lucifer], entre los Ángeles, le habían sido dados los más grandes dones de poder y conocimiento, y tenía parte en todos los dones de sus hermanos. Con frecuencia había ido solo a los sitios vacíos en busca de la Llama Imperecedera; porque era grande el deseo que ardía en él de dar Ser a cosas propias, y le parecía que Dios no se ocupaba del Vacío, cuya desnudez lo impacientaba. No obstante, no encontró en Fuego, porque el Fuego está con Dios. Pero hallándose solo, había empezado a tener pensamientos propios, distintos de los de sus hermanos. Melkor [Lucifer] entretejió algunos de estos pensamientos en la música, e inmediatamente una discordancia se alzó en torno, y muchos de los que estaban cerca se desalentaron, se les confundió el pensamiento, y la música vaciló; pero algunos empezaron a concertar su música con la de Melkor [Lucifer] más que con el pensamiento que habían tenido en un principio. Entonces la discordancia de Melkor se extendió todavía más, y las melodías escuchadas antes naufragaron en un mar de sonido turbulento. Pero Dios continuaba sentado y escuchaba, hasta que pareció que alrededor del trono había estallado una furiosa tormenta, como aguas oscuras que batallaran entre sí con una cólera infinita que nunca sería apaciguada. Entonces Dios se puso de pie y los Ángeles vieron que sonreía; y levantó la mano izquierda y un nuevo tema nació en medio de la tormenta, parecido al primero y sin embargo distinto al anterior, y que cobró fuerzas y tenía una nueva belleza. Pero la discordancia de Melkor se elevó rugiendo y luchó con él, y una vez más hubo una guerra de sonidos más violenta que antes, hasta que muchos de los Ángeles se desanimaron y no cantaron más, y Melkor predominó. Otra vez se incorporó Dios, y los Ángeles vieron que estaba serio; y Dios levanto la mano derecha, y he aquí que un tercer tema brotó de la confusión, y era distinto de los otros. Porque pareció dulce y suave, un mero murmullo de sonidos leves en delicadas melodías; pero no pudo ser apagado y adquirió poder y profundidad. Y pareció por último que dos músicas se desenvolvían a un tiempo ante el asiento de Dios, por completo discordantes. La una era profunda, vasta y hermosa, pero lenta y mezclada con un dolor sin medida que era la fuente principal de su belleza. La música de Melkor había alcanzado ahora una unidad propia; pero era estridente, vana e infinitamente repetida, y poco armónica, pues sonaba como un clamor de múltiples trompetas que bramaran unas pocas notas, todas al unísono. E intentó ahogar a la otra música con una voz violenta, pero pareció que la música de Dios se apoderaba de algún modo de las notas más triunfantes y las entretejía en su propia solemne estructura. En medio de esta batalla que sacudía las estancias de Dios y estremecía unos silencios hasta entonces inmutables, Dios se puso de pie por tercera vez, y era terrible mirarlo a la cara.
  35. 35. 35 Levantó entonces ambas manos y en un acorde más profundo que el Abismo, más alto que el Firmamento, penetrante como la luz de los ojos de Dios, la música cesó. Entonces Dios habló, y dijo: - Poderosos son los Ángeles, y entre ellos el más poderoso es Melkor; pero sepan él y todos los Ainur que yo soy Dios; os mostraré las cosas que habéis cantado y así veréis qué habéis hecho. Y tú, Melkor, verás que ningún tema puede tocarse que no tenga en mí su fuente más profunda, y que nadie puede alterar la música a mi pesar. Porque aquel que lo intente probará que es solo mi instrumento para la creación de cosas más maravillosas todavía, que él no había imaginado. Entonces los Ángeles tuvieron miedo aunque aún no habían comprendido qué les decía Dios; y llenóse Melkor [Lucifer] de vergüenza, de la que nació un rencor secreto. Pero Dios se irguió resplandeciente, y se alejó de las hermosas regiones que había hecho para los ángeles; y los ángeles lo siguieron. Pero cuando llegaron al Vacío, Dios les dijo: - ¡Contemplad vuestra música! - Y les mostró una escena, dándoles vista donde antes había solo oído; y los Ángeles vieron un nuevo Mundo hecho visible para ellos, y era un globo en el Vacío, y en él se sostenía, aunque no pertenecía al Vacío. Y mientras lo miraban y se admiraban, este mundo empezó a desplegar su historia y les pareció que vivía y crecía. Y cuando los Ángeles hubieron mirado un rato en silencio, volvió a hablar Dios: - ¡Contemplad vuestra música! Este es vuestro canto y cada uno de vosotros encontrará en él, entre lo que os he propuesto, todas las cosas que en apariencia habéis inventado o añadido. Y tú, Melkor, descubrirás los pensamientos secretos de tu propia mente y entenderás que son sólo una parte del todo y tributarios de su gloria. [ . . . ] Y así fue que mientras esta visión del Mundo se desplegaba ante ellos, los Ángeles vieron que contenía cosas que no habían pensado antes. Y vieron con asombro la llegada de los Hijos de Ilúvatar y las estancias preparadas para ellos, y advirtieron que ellos mismos durante la labor de la música habían estado ocupados en la preparación de esta morada, pero ignorando que tuviese algún otro propósito que su propia belleza. Porque solo él había concebido a los Hijos de Ilúvatar; que llegaron con el tercer tema, y estaban en aquel que Dios había propuesto en un principio, y ninguno de los ángeles había intervenido en esta creación. Por tanto, mientras los contemplaban, más los amaban, pues eran criaturas distintas de ellos mismos, extrañas y libres, en las que veían reflejada de nuevo la mente de Dios; y conocieron aun entonces algo más de la sabiduría de Dios, que de otro modo habría permanecido oculta aun para los Ángeles. Ahora bien, los Hijos de Ilúvatar son . . . Hombres [los seres humanos], . . . Y entre todos los esplendores del Mundo, las vastas salas y los espacios, y los carros de fuego, Dios escogió como morada un sitio en los Abismos del Tiempo y en medio de las estrellas innumerables. [ . . . ] Pero cuando los ángeles hubieron contemplado esa morada en una morada y luego de ver a los Hijos de Ilúvatar que allí aparecían, muchos de ellos se volcaron en pensamiento y deseo sobre ese sitio. Y de estos Melkor [Lucifer] era el principal, como también había sido al comienzo el más grande de los ángeles que participaron en la Música. Y fingió, aun ante sí mismo al comienzo, dominando los torbellinos de calor y frío que lo habían invadido, que deseaba ir allí y ordenarlo todo para beneficio de los Hijos de Ilúvatar [seres humanos]. Pero lo que en verdad deseaba era someter . . . a [los] Hombres, pues envidiaba los dones que Dios les había prometido; y él mismo deseaba tener súbditos y sirvientes, y ser llamado Señor, y gobernar voluntades.
  36. 36. 36 1.9 - Meditación sobre el Pecado Ponerme en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Consideración previa Verme con la vista imaginativa a mí mismo, considerando mis deseos de felicidad, de realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver cómo mis limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me impiden lograrlo, y cuántas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor lo que deseo. En esta meditación pedir a Dios tomar conciencia de mi debilidad y la necesidad que tengo de su ayuda, viendo qué absurdo es no abrirse a su infinita bondad y amor. Oración 1er. punto Contemplar la historia de un joven que yendo a estudiar a otra ciudad tuvo que alejarse momentáneamente de su familia que gozaba de buena posición económica; sin embargo, su padre le ayudaba con los gastos de estudio, alimentación, alojamiento, etc. Conoció allí a unos amigos, quienes le incitaron a probar droga y en poco tiempo sintió adicción. Encontrándose asustado se dijo: "he defraudado a mi padre, si se entera me quitará toda ayuda económica"; y pensó: "yo solo entré en esto, yo solo saldré". Se esforzó entonces, pero la presión de los amigos y la adicción ya adquirida lo fue llevando a una mayor dependencia, degradándose cada día más como persona, hasta el punto en que era difícil reconocer en él al joven que había partido de su casa. 2do. punto Contemplar al padre, quien enterado de la situación de su hijo, por medio de unos buenos amigos, fue a rescatarlo. Entonces, los que se aprovechaban del hijo robaron y apalearon al padre, echándolo del lugar. Arriesgando su vida, volvió el padre a buscar a su hijo y encontrándolo le dijo: "hijo, vuelve a casa y juntos encontraremos la forma de curarte de este terrible mal". Pero el hijo respondió: "merezco el infierno por lo que he hecho, no es justo que gastes tu dinero por mi causa, solo entré y solo debo salir". Luego el padre se dijo: "emplearé toda mi fortuna en la formación de un centro de rehabilitación para drogadictos, y quizá algún día mi hijo recapacite y pueda ser curado". 3er. punto Considerar la actitud del hijo, quien por no aceptar su debilidad y su necesidad del padre, elige vivir en un infierno que nadie merece. Considerar la actitud del padre que arriesga su vida por amor al hijo, y que siempre lo espera. 4to. punto Como el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mi mano (Jer 18, 1-6) Jer 18,1 Palabra que Yavé dirigió a Jeremías. 2 “Levántate y baja a la casa del que trabaja la greda; allí te haré oír mis palabras.”
  37. 37. 37 3 Bajé, pues, donde el alfarero que estaba haciendo un trabajo al torno. 4 Pero el cántaro que estaba haciendo le salió mal, mientras amoldaba la greda. Lo volvió entonces a empezar, transformándolo en otro cántaro a su gusto. 5 Yavé, entonces, me dirigió esta palabra: 6 “Yo puedo hacer lo mismo contigo, pueblo de Israel; como el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mi mano.” 5to. punto Considerar a Dios misericordioso quien, por el amor que nos tiene, no se queda expectante ante el sufrimiento de la humanidad, y asume en Jesucristo todas nuestras debilidades y nuestros sufrimientos. Considerar que en Jesucristo, Dios sufre con cada uno de nosotros, con cada dolor y debilidad nuestra. Conversación final Terminar con un coloquio con Jesús en la Cruz pidiéndole perdón por todas las veces en que he desconfiado de su misericordia y su amor, pretendiendo ser autosuficiente. Meditaciones sobre el pecado OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará la misma conversación final. 1ra. Meditación Lc 15, 11 – 32 El hijo pródigo 2da. Meditación Jn 10, 1 – 18 Yo soy el buen pastor 3ra. Meditación Mt 21, 28 - 32 Parábola de los dos hijos. 4ta. Meditación Ez 18, 21 – 32 ¿Acaso quiero que el pecador muera? 5ta. Meditación Sal 103 El Señor es lento en enojarse y generoso en perdonar. 6ta. Meditación Lc 15, 1 - 10 La oveja perdida. 7ma. Meditación Ez 34, 11 - 16 Yo mismo cuidare a mis ovejas.
  38. 38. 38 Responsabilidad y Culpa La mayoría de nosotros recibimos una educación moralista, en donde ser “bueno” es igual a cumplir reglas, normas y leyes; y ser malo es infringirlas. Esto se transfiere a nuestra relación con Dios y, por tanto, nuestra religión se centra fundamentalmente en el cumplimiento de normas morales y preceptos de la Iglesia. Esto tiene una raíz sicológica muy profunda, ya que la manera en que aprendemos a relacionarnos con el mundo es estableciendo reglas mentales que se van formando por medio del procedimiento empírico de “prueba y error”. Cuando nos pinchamos los dedos con una puerta que se cierra establecemos una regla mental: “si una puerta se cierra hay peligro y se debe retirar la mano”. Cuanto mayor sea el dolor sentido, mayor será la sensación de peligro que se grava en nuestro inconsciente. Esto mismo es válido para nuestras relaciones con las personas. Desde que somos niños, cuando hacemos algo que rompe las relaciones con las personas que queremos y a quienes necesitamos, sentimos que perdemos su cariño y establecemos en nuestra mente una regla – que puede ser más o menos consciente – de lo que “es correcto” o “no es correcto”. Ese temor de perder la estima de los demás, relacionado siempre con el no cumplimiento de alguna regla explícita o implícita, es lo que produce el sentimiento de culpa. Al llevar esto a nuestra relación con Dios, establecemos reglas de lo que le agrada o no, de lo que es pecado o no. De esta manera nos formamos una imagen de un Dios castigador y arbitrario, que establece una serie de normas que nada tienen que ver con nuestras necesidades y vida práctica, y que se enoja y nos envía males (nos maldice) cuando no cumplimos con dichas normas. Muchas imágenes del antiguo testamento corresponden a este “Dios”. Jesús nos muestra en cambio a un Dios paternal, amoroso y misericordioso; que lejos de establecer leyes y castigar, busca que todos seamos felices. Las leyes por tanto sólo tienen sentido en cuanto nos advierten e indican ciertos límites que al pasarlos nos pueden causar perjuicio a nosotros mismos o a nuestro prójimo, ambas cosas nos harían infelices. Entonces las leyes sólo tienen valor y sentido en la medida en que cumplen esto, por eso dice: «el sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2, 27). Puesto que fuimos creados por Dios para realizarnos como personas y ser hijos suyos, nos hizo libres para que seamos cocreadores con Él, no sólo del mundo sino también de nosotros mismos. Esto significa que podemos elegir, dentro de ciertos límites, lo que nosotros queremos ser e ir “construyendo” nuestra propia persona. Por ese motivo el ser humano nunca está satisfecho, siente una gran realización cuando consigue un logro, pero al poco tiempo vuelve a sentir necesidad de más, porque su vocación es ser hijo de Dios y tiene sed de infinito . En ese caso, ¿Qué es el pecado?. El pecado es no hacer uso de nuestra libertad, renunciar a crecer, ceder a nuestros límites, nuestros impulsos, nuestros apegos. Pablo plantea que siendo hijos de Dios estamos llamados a ejercer la verdadera libertad, la que nos hace crecer: «Ustedes hermanos fueron llamados para gozar la libertad; no hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne;…» (Ga 5, 13) Dios nos llama a ejercer nuestra responsabilidad: cuando tomamos conciencia de alguna forma de actuar que nos causa daño, a Él no le interesa el sentimiento de culpa que nos produce remordimientos, nos ata al pasado y nos aleja de Dios por el temor; sino más bien Dios quiere el arrepentimiento que produce el gozo de descubrir una posibilidad de mayor crecimiento y nos hace responder dejando atrás el pasado y convirtiéndonos en personas nuevas: «Tengo que hacer algo: volveré a la casa de mi padre…» (Lc 15, 18). Al arrepentirnos no interesa la culpa que mira hacia atrás, sino la responsabilidad que mira hacia delante: «Vete y no peques más» (Jn 8, 11)
  39. 39. 39 Esquema (Versión modificada. Original de J.M. Valverde S.J.) Pecado: Es alejarme del fin para el que soy creado. Arrepentimiento  abrirme a Dios Amor => responsabilidad => arrepentimiento => redención de Dios => cambio. Con el Sacramento de la Penitencia => Permanece Perdón Misericordia Sentimientos Amor Características Paz Alegría Consecuencias: Encuentro con Dios. Gratitud. ¿Que puedo hacer por Xto? Ejemplos: David, Pedro, Pablo, Magdalena, Ignacio, ... Remordimiento  encerrarme en mi “yo” Ley => culpa => remordimiento => castigo de Dios => encerrarme en mí. Con el Sacramento de la Penitencia => Desaparece Culpabilidad Escrúpulos Angustia Tristeza Consecuencias: Huida de Dios, desesperación. Ejemplos: Caín, Judas Sentimientos Características
  40. 40. 40 1.10 - Meditación del Mal en el Mundo Ponerse en presencia de Dios Colocándome en presencia de Dios, pedirle la gracia de entrar en sintonía con El, con una disposición interna de apertura, de escucha y de entrega de toda mi persona. Invocar al Espíritu Santo a fin de dejarme envolver por su luz y conducir por El en esta experiencia de oración. Consideración previa Verme con la vista imaginativa a mi mismo, considerando mis deseos de felicidad, de realizarme como persona, y de hacer felices a mis seres queridos; sin embargo, ver como mis limitaciones y debilidades humanas, mis opciones personales, la forma en que vivo, me impiden lograrlo, y cuantas veces hago el mal que no deseo y no el bien que deseo. Gracia a pedir Pedir a Dios nuestro Señor lo que deseo. En esta meditación pedir a Dios tomar conciencia de la absurda infelicidad que se vive por no abrirse a su infinita bondad y amor. Oración Primer punto Ver con la imaginación la redondez del mundo, los continentes, los países; ver los campos y las ciudades; las casas, las fábricas, los ranchos, etc. Segundo punto Ver en el mundo a las personas trabajando, corriendo, ansiosas, preocupadas; todas quieren ser felices pero viven dominadas por sus afectos desordenados. Ver cómo sufren por las enfermedades, los vicios, las guerras, el egoísmo, la miseria, el engaño. La corrupción de las instituciones y la deshumanización de las personas. Recordar aquí lugares, hechos y personas concretas. Tercer punto Ver cómo Dios no ha querido desentenderse de nosotros, sus hijos, y ha elegido sufrir con cada uno de nosotros en la persona del Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Cuarto punto Considerar que yo soy creado por Dios por amor, para se feliz, creciendo y realizándome como persona en esta vida, y alcanzar la felicidad plena en la vida eterna. Para lo cual es necesario tener libertad interior ante todas las cosas creadas, de modo a no dejarme determinar ni engañar por ningún afecto desordenado y así fiarme de Dios, mi creador que me ama. Porque tanto nos amó Dios, que por nosotros se hizo hombre en la persona de su Hijo, y asumió sobre sí mismo todos nuestros males y sufrimientos muriendo en la cruz; para así, librándonos por la fuerza de su Espíritu de las cosas que nos esclavizan, hacernos sus hijos y, como tales, partícipes de su felicidad eterna. Conversación final Hablar con Jesucristo que comprende el dolor de cada ser humano, dándole gracias por su amor y pidiéndole que me ayude a comprender el dolor de los demás.
  41. 41. 41 Meditaciones sobre el Mal en el Mundo OBSERVACIÓN: En cada meditación se pedirá la misma gracia y se hará la misma conversación final. 1ra. Meditación Gn 3, 1- 20 El pecado de Adán y Eva. 2da. Meditación Rom 1, 18 - 32 Los pecados de la humanidad. 3ra. Meditación 2 Sam 11, 1-17 El pecado de David. 4ta. Meditación Sab 14, 17 - 27 Los frutos de poner algo por encima de Dios (Idolatría). 5ta. Meditación Sal 12 - Contra el mundo mentiroso. El Mal en el Mundo Todos nos preguntamos muchas veces: ¿por qué tanto mal en el mundo?, ¿será que Dios no pudo hacer un mundo sin mal? Ciertamente el mal en el mundo es un misterio, no en el sentido de algo absolutamente incomprensible, sino en el sentido de algo a lo que nos podemos aproximar de a poco mediante la revelación de Dios a lo largo de la historia, pero nunca terminar de comprenderlo del todo. Esto es lo que intentaremos realizar aquí, aproximarnos al misterio del mal mediante el conocimiento que tenemos hoy del Ser humano, de Dios y de Su creación. Tampoco pretendemos dar aquí una explicación que “justifique” a Dios. Lo que pretendemos es lograr una comprensión de cómo es este mundo creado por Dios, donde el mal es una realidad, y qué sentido puede tener para nosotros. Como hemos visto, Dios quiso crearnos como seres semejantes a él con el fin de compartir con nosotros su felicidad. Nos hizo semejantes a él, capaces de crear, de ser libres y de amar. Pero, como puede apreciarse en la expresión: “capaces de…”, nuestra semejanza a él no constituye una realidad acabada, sino una capacidad o potencialidad de ser. Por esa razón, Dios nos hizo seres en evolución en un mundo en evolución, seres incompletos en un mundo incompleto, llamados a ser cocreadores con Dios de ese universo y de nosotros mismos. Dios, en su omnipotencia, optó por crear seres libres en un mundo donde tengan que hacer uso de la libertad, dentro de ciertos límites, para elegir cómo ser, para hacerse a sí mismos en colaboración con él. Esta opción de Dios, implica su renuncia a todo acto de omnipotencia que impida que seamos realmente responsables, libres e igualmente dignos frente a él. Esta renuncia, que proveniente de un acto extremo de amor a nosotros, es conocida como la kenosis, o vaciamiento, de Dios que llega a su máxima expresión en la encarnación. El teólogo J.L. Segundo resume esta idea de la siguiente forma: «En efecto, si quería crear algo fuera de sí mismo, tenía que ser un interlocutor, un agente libre y corresponsable de la

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