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Carta Pastoral CUARESMA 2011

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Carta Pastoral CUARESMA 2011

  1. 1. El Arzobispo de Santiago de Compostela CARTA PASTORAL PARA LA CUARESMA DE 2011 “Bautizados en Cristo…” Queridos diocesanos: El cristiano peregrina a través del “año litúrgico”, dejando que Dios se hagapresente en su existencia con la celebración de los santos misterios. El centro del añolitúrgico es la celebración del misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor.Para prepararnos a vivir este acontecimiento central de la vida cristiana, la Iglesia nosinvita a recorrer el camino de la Cuaresma que para los cristianos comporta la urgenteresponsabilidad de revitalizar nuestra condición de bautizados en Cristo. “El Bautismono es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existenciadel bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada ysostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo”1. El drama enla vida de un cristiano es el vivir como quien ha renunciado a la santidad bautismal,ignorando que la santificación real del hombre es siempre un don gratuito de iniciativadivina. Escucha de la Palabra de Dios En la Cuaresma la Iglesia nos llama a escuchar de manera especial la Palabra deDios que nos guía en el proceso de la conversión, descubriendo la belleza de estecamino, la alegría de la humildad, la necesidad de la penitencia y el gozo del perdónmutuo. El peregrinar por este camino supone cooperar con la gracia, romper con elpecado que anida en nuestros corazones, alejarnos de todo aquello que nos aparta de lavoluntad de Dios, y por consiguiente, de nuestra felicidad y realización personal, ydisponer nuestro corazón para acoger la salvación. “Dios ha creado al hombre para laresurrección y la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historiade los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a laeconomía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de unsepulcro sin futuro, sin esperanza”2. La conversión: encuentro con Cristo La auténtica conversión cristiana lleva al encuentro con Cristo, despojándonosdel hombre viejo con todas sus obras de pecado, y revistiéndonos del Hombre Nuevo,Cristo “que se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma” (Ef 5,2).“El hombre tal como ha sido querido por Dios, tal como Él lo ha elegido eternamente,llamado, destinado a la gracia y a la gloria; tal es precisamente cada hombre, el hombremás concreto, el más real; éste es el hombre en toda su plenitud del misterio, del que seha hecho partícipe en Jesucristo”. La dinámica de la redención y la misión de la Iglesiaconsisten en lograr el encuentro personal de cada hombre con Cristo y que “tal uniónpueda actuarse y renovarse continuamente”3. Es necesario “dirigir la mirada del1 BENEDICTO XVI, Mensaje para la Cuaresma 2011, 1.2 Ibid., 2.3 JUAN PABLO II, Encíclica Redemptor hominis, 13.
  2. 2. El Arzobispo de Santiago de Compostelahombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hasta el misteriode Cristo, ayudar a todos los hombres a tener familiaridad con la profundidad de laredención, que se realiza en Cristo Jesús”4. Oración, ayuno, caridad En este tiempo litúrgico nos preparamos para celebrar la Pascua del Señor,erradicando lo que nos aleja de Dios, de nosotros mismos y de los demás. Para nuestraregeneración filial y reconciliación con Dios, necesitamos la oración sincera, el ayunopurificador, la apertura a la caridad. Mediante estas prácticas tradicionales,“expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cadavez más radical el amor de Cristo”5. Ante las posibles tentaciones que nos acechan, laoración nos ayuda siempre a conocer la voluntad de Dios, siendo como el aireespiritual que necesita el creyente para respirar. La práctica del ayuno nos enseña aprivarnos de lo que nos es incluso necesario por amor a Dios para ser más libres ytambién poder ayudar a quienes necesitan nuestra solidaridad. La caridad cristiana nospide responder a una necesidad inmediata en una determinada situación. “Mientrastengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestroshermanos en la fe” (Gal 6,10). “La caridad es el don más grande que Dios ha dado a loshombres, es su promesa y nuestra esperanza”. El amor de Dios nos invita a salir de loque es limitado y no definitivo, nos da valor para trabajar y seguir en busca del bien detodos, aun cuando lo que consigamos nosotros sea siempre menos de lo queanhelamos. Nuestra conversión no consiste en perfeccionarnos solos y por nuestracuenta, sino en ser mejores hijos de Dios, mejores hermanos y amigos, en particular dequienes sufren y esperan nuestra ayuda. “El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestradebilidad, acoger, con una sincera revisión de vida la Gracia renovadora delSacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo”6. “Dejémonosreconciliar con Dios. No echemos en saco roto su gracia. En el tiempo de la gracia nosescucha; en el día de la salvación nos ayuda” (Cf 2Cor 5,20). Escuchemos a Dios ydejémosle un espacio en la vida diaria, mientras la mentalidad del mundo actualreduce la sensibilidad religiosa. Dispongámonos a celebrar la Resurrección del Señor. En el camino hacia la Pascua, os saluda con todo afecto y bendice en el Señor, +Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela4 Ibid., 10.5 BENEDICTO XVI, Mensaje…., 3.6 Ibid.

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