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revista sobre revoluciones mundiales

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  1. 1. CONSPIRACIONES NUMEROSOS MOVIMIENTOS SOCIALES CONTESTATARIOS Y ALTERNATIVOS PUGNAN POR ALTERAR EL STATU QUO ACTUAL AS ARABES, INDIGNADOS EN BRASIL, ISRAEL, GRECIA, ETARIO GENERADO POR LAS POLITICAS DEPREDADORAS NEOLIBERALES. CIUDADANOS DE TODO EL MUNDO ESTAN DENUNCIANDO EL DETERIORO DE LA DEMOCRACIAY LAS REVUELTAS ESTÁN INCUBANDOSE EN NUESTRAS SOCIEDADES. SE DEMANDA UN CAMBIO, PERO EL PODER NO PARECE DISPUESTO A PERMITIRLO. .. 15M, OCCUPY WALL ST, LAS PRIMAVER PORTUGAL. .. EXISTE UN MALESTAR PLAN TEXTO MIGUEL ÁNGEL RUIZ
  2. 2. b . s. C3 a ricos Y Pgrmone en V9 may ' mía s innegable que el mun- do actual esta’ enfermo de capitalismo. Enfermo de un capitalismo ya crónico que se ha ido radicalizando, especial- mente desde los años 70 del siglo pasado. Esta enfermedad, como cualquier otra, produce sintomas desagradables. Sín- tomas resumidos en lo que se conoce como «el consenso de Washington», una receta neoliberal de privatizaciones, saqueos de recursos, abarata- miento de despidos, liberaliza- ción de sectores, etc. La consecuencia inmediata de todo esto ha sido el empobrecie miento de las clases medias y el debilitamiento del estado de _ bienestar y las políticas sociales. Es decir, arrodillar los intereses ' públicos a los privados, hacer más pobres a los pobres y más ricos a los ricos. Y no es casuali- dad, porque en realidad se trata de una guerra. Una guerra de los muy ricos contra los demás, para conformar un mundo que les sea favorable a ellos y poder- se proteger del resto. La economía de los recortes es una economía de guerra. Nació en EE UU con l/ lilton Friedman (y los Chicago Boys)y se puso en marcha como labo- ratorio en la dictadura militar de Economista defensor de una controvertida teoría sobre el libre merca- do, Milton Friedman fue recibido como un héroe por la dictadura chilena, lo que le granieó numerosas críticas. CONSPIRACIONES I Chile. Esa economía de guerra genera víctimas y, en los años 70, los únicos que accedieron a ponerla en marcha fueron las dictaduras militares latinoameri- canas. Luego, Ronald Reagan y IVIargaretThatCher empezaron a aplicar la misma doctrina al pri» mer mundo. Poco a poco, toda aquella agenda oculta del robo a lo público (privatizaciones) fue pasando por los sucesivos go- biernos de toda Europa. El resultado es que, en térmi- nos absolutos (descontando la inflación), la clase media lleva perdiendo poder adquisitivo desde los años 80. La puntilla . final ha venido con la ola de AÑO Cano 33
  3. 3. «salvatajes» (rescates) a los bancos, recortes de derechos y empobrecimiento general, que ha acelerado la crisis financiera iniciada en 2008. La actual crisis, no en las causas pero sí en las soluciones, supone otro paso más de Ia guerra de los muy ricos. El malestar que ha provo- cado es patente, aumentando el riesgo de revolución mundial, como hemos visto en los movi- mientos de indignados. Poco a poco, el suelo se está regando de gasolina. Antes o después, saltará la chispa. En realidad‘, la chispa que encen- 3 dió los movimientos indignados no sólo es el fantasma de la po- breza progresiva, sino también la creciente conciencia de que la democracia está secuestrada. Se podria afirmar que las de- mocracias actuales están «tute- ladas» y «amañadas». Tuteladas porque cuando algún país se sale de lo que dictan los mercados, o bien cambian a su presidente o bien coaccionan a quien detenta el poder. En Europa, para capear las turbulencias financieras, se sustituyó a varios mandatarios sin mediar elecciones democráticas. Los ejemplos de Lucas Papade- mos (Grecia) y Mario Monti (Italia) _ . . ama--- Las leyes electo- rales de muchos países fomentan la tendencia a un bipartidismo ' dócilcon el poder y los mercados, secuestrando la voluntad de una gran mayoría silenciosa. resultan significativos. Además, se impulsó a Mario Draghi al fren- te del BCE. No por casualidad, los tres tenían vínculos con importan- tes grupos financieros de EE UU. En España no hizo falta poner f a un tecnócrata en el poder, pues llllllllllllllfllll llllllllllll los presidentes electos cumplie- , ron dócilmente los dictados de los mercados. El ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en su libro El dilema, cuenta cómo Joe Biden, vicepresidente de EE UU, le aconsejó impulsar una política de «lágrimas y sufrimiento», al ob- jeto de que ésta resultara creíble para los mercados. «lVle dijo que la única manera de lograr ganar su confianza, era tomando deci- siones que te hicieran sufrir de verdad y a fondo», recordaba el ex presidente español. También podemos decir que la actual democracia está «amaña- da» o, al menos, Io están las leyes electorales que determinan el resultado de los comicios en mu- chos paises. Concretamente en el caso español, esta anormalidad resulta flagrante. La ley electoral vigente en Z España llegó «dictada» desde EE UU en el contexto de Ia Guerra Fría, al objeto de que los resultados de las elecciones de 1977 fueran «asumibles», según reconoció el general Vernon A. Walters, director adjunto de Ia CIA entre 1972 y 1976. La ley que EE UU proporcionó a la na- ciente democracia española fue í dictada, primero, al régimen de Franco, y su propósito era con- trolar la «pluralidad» electoral. Al parecer, era una manera de asegurarse de que España no Ï. cayera en las «garras» de los co- munistas mediante el voto.
  4. 4. .1 1,‘ ¡i . Í‘. t « PODERYPROPAGANDA ‘ l ¿ Una herramienta fundamental para recuperar la democracia es contrarrestar la maquinaria propagandïstica del poder. En Ecuador quieren regular los medios de comunicación para que sean más democráticos. En la mayoría de los países, todo el espectro radioeléctrico está en manos de grandes consorcios y grupos. El cambio que quiere implantar Ecuador es redistribuir los canales. Un 33% para los grandes grupos (lo cual I y; no les deja sin voz), un 33% para los medios del Gobierno y un 33% para grupos independientes sin ánimo ‘ de lucro, como ciudadanos, ONGs, indígenas, etc. En cualquier caso, a lo largo de los últimos tiempos, ha v, ‘ quedado demostrado que las reivindicacionesy el descontento de muchos colectivos tienen más altavoces ‘ que los medios de comunicación tradicionales. Buen ejemplo de ellos es el uso que dichos grupos hacen de las redes sociales, un entorno desde que el cual se han promovido todo tipo de iniciativas, incluidas las recientes protestas en Turquía y los alzamientos populares que tuvieron lugar en muchos países árabes. No obstante, muchos gobiernos han tomado nota del riesgo que suponen para sus intereses estas plataformas j al alcance de todos. En este sentido, basta con recordar la censura de las redes que han ejercido países como A ¡ la mencionada Turquía y, más recientemente, China, cuyo gobiemo bloqueo las búsquedas de los términos v , j «25» y «11an’anmen», con ocasión delXV aniversario de la masacre contra los estudiantes chinos cometida ‘ en la plaza homónima en 1989 . ï/ f‘ 1 [ , J l l l L J En. ) ‘rïgïrïïeïoï é s‘ l t; cánïróitztseefl n“ tara -4 w. MIL: r/ jgraiïarqaaibaraliï»
  5. 5. H 91W}? ! P’ I : L0-l, l!lt‘. |J-fi lllll| llllllllllllIlmls De hecho, las economías liberales tuvieron «éxito» en Latinoamérica porque vinieron acompañadas de una gran represión policial. Ahora, en todo el mundo, los gobiernos son conscientes de que para mantener cohesionada la sociedad y garantizar paz en un escenario de progresivo empo- brecimiento, hay que fortalecer la ley y construir estados más rigi- dos. Es decir, una transición blan- da hacia dictaduras. Ese parece ser el futuro al que nos dirigimos. Mientras que la crisis de 2008 no significó ningún cambio para el sector financiero (causante de dicha crisis), sí se implementaron cambios —además de los recortes- orientados a protegerse de la in- dignación ciudadana. En España se está intentando implantar una ley especialmente hecha a medida del movimiento indignado 15M y para la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca): la Ley de Seguri- dad Ciudadana, también llamada ley mordaza. 36 ANO/ CERO Esta ley endurece los castigos a las protestas sociales, convirtien- V do en delito formas no violentas 2 de protesta, como los «escra- r ches». Se persigue, en definitiva, ' que movimientos como el 15M, que fueron enfrentados policial- ‘ mente aunque, después, la ma- 5 yoría de los casos no fueran con- i denados en los tribunales, lleguen 3 a serlo. También tienen en mente ' aprobar un fichero de infractores í para detectar la reincidencia en É los delitos asociados a las protes- tas. Hasta Amnistía internacional denunció el uso abusivo de san- ciones a los manifestantes que promueve la ley. NADA DE PROTESTAS _ La palabra mordaza que acompaña a la ley es del todo Iiteral. Ya existen casos de í personas condenadas por verter frases de descontento o g enaltecimiento de la violencia a través de las redes sociales. No = obstante, el problema de fondo Uhll rm. ) ¡(FADURA f y ¿Émtclxnfltí fi 1 Amnistía lntemacions ha denunciado el abusc en las sanciones por el derecho a manifestarse , es que las redes sociales se están utilizando como catarsis del descontento de muchos Z jóvenes y no tan jóvenes ante la situación política y social. AI final. .. la protesta es un delito í y, como decíamos, para impei ; que estallen chispas de revue social, la respuesta del sisterr es la dictadura blanda. Otro paso más en la traición a la democracia. En cualquier caso, la ciu- 3 dadania siente que estamos dejándonos arrebatar derechc : sin hacer apenas nada. Una p gunta frecuente es: ¿Que má necesitamos para echarnos a
  6. 6. iii n a. n s ¡lílnraninrs-iiit: bnumiileslptui lmuiaillnn-¡ts ununinnmurmrvkie raltvflltiltusnflnnra nlsllnnwlllnflarltn ‘Humlinvnamn Illlllmikfllfillililill aonumislutilni itavilíltsmnulnnami hmmlllm CONSPIRACIONES . i,ílllllllllllllllll calle? ¿Cuánto más vamos a es- perar? Existen precedentes de revueltas populares, pero quizás en Europa aún estamos lejos de este límite. Un ejemplo lo podríamos en- contrar en la guerra del agua de í Cochabamba (Bolivia), ocurrida ï en el año 2000. El detonante de la misma fue que el gobierno de aquel país, animado por el Ban- co Mundial, decidió privatizar el agua. El precio de esta, como suele ocurrir después de las privatizaciones, se disparó hasta representar un quinto del sueldo medio en Bolivia. El resultado fue que, para poder tener acceso al líquido elemento, buena parte de la población se vio obligada a re- nunciar al colegio de sus hijos o prescindir de la atención médica g básica. Por si fuera poco, el Es- f tado boliviano prohibió la recogi- da del agua de lluvia, salvo que g se pagase una licencia. Aquel gesto entre despótico y grotesco hizo estallar al pueblo, que se lanzó masivamente a las calles. Finalmente, los bolivia- nos recuperaron el agua, aun- que no sin muertos y sin haber mantenido un pulso tremendo _ con su Gobierno, que decretó el estado de sitio. 3 ATAQUE NEOLIBERAL ‘ Otro tema recurrente en redes sociales y foros de internet orbi- ta sobre cómo resistir el «ataque neoliberal» y cómo obtener una verdadera democracia recuperan- do derechos y nivel de vida. Se pueden leer opiniones de todos _ los gustos, aunque las mismas g no parecen tener el apoyo que : seguramente esperan los promo- i tores de dichos foros. Lamentablemente para ellos, la experiencia nos dice que cual- quier movimiento que no esté ba- sado en una amplia mayoría, tiene j escasas posibilidades de éxito. í Por otra parte, numerosos estu- ' dios sobre opinión pública indican í que esa mayoría está teledirigida por la maquinaria propagandística ‘de quienes detentan el poder, sean Gobiernos, la Banca o los propietarios finales de muchos medios de comunicación. Cuando no se cuenta con dicha mayoría, algunos grupos buscan ÁÑOÍCERO37
  7. 7. CONSPIRACIONES otros altavoces para pregonar su descontento. El caso del 15M es- pañol es buen ejemplo de ello. Un grupo de ciudadanos comprome- tido, que no es seguido a todos los niveles, pero que se significó claramente del resto gracias a la repercusión mediática que tuvie- ron sus actuaciones, repercusión que no pasó desapercibida en los ámbitos del poder político. Y no sólo ocurrió en España. En EE UU, un informe interno del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) muestra cómo los servicios antiterroristas de ese país espiaron a Occupy Wall St, al considerar que dicho movimiento tenía un carácter potencialmente violento y que había que controlarlo. El informe, filtrado por Wiki- / eaks, cuenta cómo Fred Burton, ¿ cerles un grupo de yihadistas. vicepresidente de Stratfor, una empresa especializada en in- teligencia y también conocida Pese a su talante pacífico, Ocuppy Wall St. fue espiado por una agencia antiterrorista” como «La CIA en la sombra», . había establecido como uno de sus objetivos a Ocuppy Wall St, i a pesar de la naturaleza pacífica de este movimiento. En muchos aspectos, el informe está cogido con pinzas. Baste decir que las fuentes de información de las que se sirvió Stratfor eran pe- riódicos tradicionales. Ya saben, « Bloomberg, The Guardian, New = York Post, etc. Con unas fuentes i así, Ocuppy Wall St debió pare- En España, el CNI (Centro a Nacional de Inteligencia), me- Los alzamiemos populares en los países árabes ocurridos desde 2010 hasta la actualidad, causaron admiración en todo el mundo. los hechos nos dicen que aquel esfuerzo resultó baldío. Lamentablemente, diante su portavoz oficial, negó ‘¿ haber realizado actividades con = respecto al 15M. Aunque algu- nos colectivos como Queda la , palabra les acusó directamente de ello. En cualquier caso, es seguro es que sí les infiltraron a miembros de los Grupos de información del Cuerpo Nacional j de Policía, lo cual es una prác- tica habitual en manifestaciones. Con respecto al mundo árabe, 1 el periodista de investigación y especialista en servicios secretos Fernando Rueda, elaboró un estudio expuesto en el programa de radio La Rosa de los Vientos, , cuyo contenido destacaba cuál había sido el destino de las Pri- maveras Arabes, Así, contó cómo en todos los países protagonistas de dichas revueltas (Túnez, Libia, y Egipto, Argelia, Líbano, Sudán, Omán, Arabia Saudí, lrak. ..), la
  8. 8. mayor parte de sus movimientos impulsores fueron aplastados. Como ejemplo sangrante, Rueda mencionó el caso de Arabia Saudí, donde la revuelta duró sólo 15 minutos, el tiempo hasta que fue duramente repri- mida. Ante una perspectiva así, tan poco esperanzadora, cabe preguntarse qué opciones reales existen de un cambio democráti- co real en esa región. .. Entre los indignados y descon- tentos es frecuente la pregunta de qué es necesario para que la ciudadania se eche a la calle. Y, como vemos, al menos en aque- llos países donde la democracia no está consolidad, las posibilida- » es la respuesta. Además, el sistema está perfectamente adaptado para gestionarla. Sabe demonizar cualquier intento de ; cambio y criminalizar la protesta, por legítima que esta sea. Y es ‘ i que al Poder le cuesta más ges- des de éxito parecen remotas. Y otras veces, incluso cuando un país consigue tener un gobierno legítimo, elegido por el pueblo, los resultados tampoco son alentadores. Recordemos el caso de Egipto. .. = El Poder, es decir, Occidente, tiene sobrada experiencia en golpes de estado encubiertos para facilitar la entrada de go- biernos afines a sus intereses, empañando así los anhelos de y cambio de los humildes. El sistema es un consenso, al igual que el dinero. Si nadie lo apoyase, caería rápidamente, como la confianza en los ban- cos. Si el Estado no cuida de no- sotros, sino que favorece a los más ricos y, además, su autori- dad no es legítima al someterse , al dictado de los mercados, ¿por qué ser cómplices? ¿Qué pode- mos hacer al respecto? Obviamente, la violencia no tir g. l‘l= «l (mln llllílllllïlfï‘ nnoninnusl‘ alunijrilnullaqili: ¡mountain-animal giuailaiuurunium: uekminmniirm. ¿sliíls j I uu i l E"? Lapresidenta honofifica ¡Off z ' ’ de ATTAC (Asociación por la ’ Tasación de las Transacciones , Í financierasy por laAcción Ciudadana), Su- r ‘ , ' san George, socióloga y autora del Informe l Lugano, considera que los españoles so- CONSPIRACIONES Íiliiliillllllllll tionar la solidaridad, la no violen- cia, Ia caridad, el desapego, el deseo de ayudar. Ahí debe estar Iabase de todo cambio. Decía Nelson Mandela que la 1 educación es el arma más podero- sa para cambiar el mundo. En ese sentido, escritores como José Saramago, José Luis Sampedro , o Noam Chomsky han dedicado su vida a mostrar las mentiras del sistema, educar las mentes y erosionar la complicidad que pres- Í tamos a este sistema a menudo ilegítimo. . EDUCAR Y ACTUAR El propósito de cambiar el mun- do mediante las ideas es, sin duda, colosal. Es la lucha de Da- vid Contra Goliat. Especialmente porque los gobiernos tienen una potentísima maquinaria propa- ï gandística especializada en crear ï una opinión pública favorable a i sus intereses. Realidades tales como el tarro . rismo financiado por gobiernos, í tráfico de drogas, venta de armas, lavado de dinero ilegal. .. Hay mu- chos hechos bien investigados por periodistas. Peter Dale Scott, Gary Webb, Monique-Marin Robin, í Thierry Meyssan. .. la lista, afortu- Ï nadamente, es larga. El último informe económico de = Oxfam, Gobernar para las élites, . muestra cómo el poder sigue recortando en derechos y educa- ción, arrojándolos fuera del siste- ma en todo el mundo. Es posible que en el futuro, quizás, el empo- brecimiento general que quieren imponernos nos debilite, y nos í haga una sociedad áun más frágil. Por eso, hay que actuar ahora, f cuando todavía somos conscien- ’ tes de que nos están quitando io ï que es nuestro. l’) a 4 TNl/ TESSA KERSTEN ‘N. l‘ ‘ix. ri ‘ < sa, mos «ratas de laboratorio» de las recetas ' . neoliberales para saber «cuánto castigo estamos dispuestos a aguantar (por parte de los mercados) sin rebelamos» . ANO/ CERO 39

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