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Chumngelu am müley ta in trürümael ti Mapuche az wirikünun?
¿Por qué necesitamos normalizar la ortografía Mapuche?
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2. Respetar contracciones. Es usual que algunas secuencias de sonidos en el
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Estudio detallado sobre las terminaciones verbales
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Conclusión
El ejercicio de escribir va más allá de transcribir sonidos a letras. Escribir es
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Agradecimientos:
A los integrantes del III Congreso de Lenguas Indígenas de Chile por la difusión del
presente documento (...
Anexo
Ejemplo de textos escritos en ortografía normalizada en tres grafemarios
distintos. Extracto del libro “Longko Pascu...
Bibliografía
• De Augusta, Félix. 1903. Gramática araucana. Valdivia: Imprenta Central J. Lampert.
• Barbara, Federico. 18...
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Normalización de la ortografía Mapuche

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Documento sobre la normalización de la ortografía del mapudungun –lengua mapuche. Escrito en un lenguaje didáctico y accesible al público general.

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Normalización de la ortografía Mapuche

  1. 1. Chumngelu am müley ta in trürümael ti Mapuche az wirikünun? ¿Por qué necesitamos normalizar la ortografía Mapuche? Hugo Campbell Sills Investigador independiente hcampbellsills@gmail.com Introducción Los motivos por los cuales el mapudungun necesita una estandarización ortográfica son numerosos. Pero primero, hay una pregunta mucho más básica y general, sin la cual no podemos entender la importancia que adquiere su respuesta en el mapudungun. Esta pregunta es: ¿para qué sirve una ortografía unificada, sea cual sea la lengua?. La verdad es que hay muchos prejuicios con respecto a las diversas ortografías de las lenguas en general. Vamos a empezar por romperlos. Algunos de estos prejuicios son: 1) “Es una lengua oral”. 2) “Una lengua debe escribirse tal como se pronuncia”. 3) “No se puede escribir porque sus sonidos son muy distintos”. 4) “Una escritura unificada atenta contra las variedades locales”. Ya veremos que, en realidad, todos estos prejuicios son falsos. Vamos por partes. 1) Todas las lenguas son orales. Las únicas lenguas que no son orales son las lenguas muertas, como el latín. Por lo tanto, que una lengua sea oral no es Pese a que ha habido numerosos intentos por normalizar la escritura del mapudungun (los más en boga son los alfabetos Unificado, Raguileo y Azümchefe), las discusiones se han centrado más bien en torno a la elección de un abecedario y a la asignación de fonemas y grafemas, pero poco se ha dicho sobre las normas ortográficas que ayudan a determinar cómo deben concatenarse dichos grafemas para transcribir las palabras de forma regular y predecible, y que además permitan un registro pandialectal. En el presente trabajo presentamos algunas recomendaciones que permiten escribir el mapudungun de forma consistente y reproducible para diversos dialectos, sea cual sea el grafemario que se utilice.
  2. 2. ningún impedimento para que se escriba. Es cierto que la oralidad siempre es más importante, y que una lengua sea escrita no asegura que ésta se mantenga en el tiempo, pero la escritura sirve de gran apoyo para la comunicación oral: la memoria es frágil, y no siempre logramos retener y transmitir todo lo que hemos oído. Gracias a la escritura podemos fijar nuestro conocimiento, sobre todo cuando los hablantes se encuentran lejos en el espacio o el tiempo. Gracias a la escritura también podemos gozar de libros de aprendizaje, que son de gran ayuda para quienes están adquiriendo el idioma. También podemos tener un registro sobre lo que ya se ha dicho o pensado, y seguir avanzando sobre eso en lugar de repetir los mismos pasos. También podemos mandarnos cartas, mensajes, escribir carteles, señaléticas, y todo tipo de instrumentos que faciliten la comunicación cuando no podemos vernos directamente. Primera regla de oro: “la escritura no se opone a la oralidad, sino que le sirve de apoyo”. Imagen 1. Fragmento del libro escrito por Luis de Valdivia en el año 1606, en el que se mencionan los meses del año en el mapudungun hablado en aquella época. Los hablantes contemporáneos no conocen estos nombres, por lo que sin este texto los hubiésemos probablemente olvidado para siempre. 2) Ninguna lengua se escribe tal como se pronuncia. Ninguna, ni siquiera el castellano. Lo que pasa es que estamos tan acostumbrados a leer y escribir en castellano que no nos damos cuenta, y asumimos que leer bajo las reglas del castellano significa “leer tal como se escribe”. Pero basta con mostrar un par de ejemplos y nos queda más que claro que no es así: ¿por qué el sonido k se escribe de forma distinta cuando escribimos caso y queso?, ¿por qué la g de gato suena distinta que la de gente?, ¿por qué la g de gente suena como la j de jirafa?, ¿por qué pronunciamos la u de guante pero no la de guerra?, ¿por qué escribimos había si pronunciamos avía?. Esto ocurre porque la lengua hablada evoluciona mucho más rápido que la lengua escrita. Entonces, mientras la lengua oral cambia constantemente, la lengua escrita tiende a quedar fija. Por ejemplo, la palabra rey traducida al francés se pronuncia ruá,
  3. 3. a pesar de que se los franceses escriben roi. La palabra tiene su origen en el latín rex, que luego evolucionó en el francés antiguo a rei, y luego a roi. Fue por aquella época en la que los franceses diseñaron su ortografía, y hasta el día de hoy escriben roi. Sin embargo, a pesar de que seguían escribiendo roi, su pronunciación siguió evolucionando a roè y finalmente a ruá, como hoy en día. En otras palabras, las reglas ortográficas no solo obedecen a reglas fonéticas, sino también históricas. Segunda regla de oro: “ninguna lengua se escribe tal como se pronuncia ni se pronuncia tal como se escribe”. 3) Todas las lenguas tienen sonidos distintos. Si tuviéramos que tener letras para todos los sonidos de las diferentes lenguas de la tierra, tendríamos que tener infinitas letras. Es por eso que distintos idiomas suelen servirse de las mismas letras para representar sonidos distintos. De hecho, muchas veces ocurre que distintas lenguas tienen escrituras similares, aunque se pronuncien de forma muy distinta. Por ejemplo, la frase en francés “les enfants ne viennent jamais” es mucho más fácil de entender (para un hablante de castellano) de forma escrita que de forma hablada, pues su pronunciación está llena de sonidos inexistentes en el castellano, y suena algo así como “lez ãfã nœ vien ʒamæ”. Esto se debe a que, tal como habíamos dicho antes, la lengua oral evoluciona mucho más rápido que la lengua escrita. Como el castellano y el francés tienen un origen en común, las palabras en su forma escrita pueden parecerse a pesar de que se pronuncien muy diferente. Por ejemplo, la j del castellano suena muy distinto que la j del inglés, la del alemán y la del francés. Eso es porque la j del castellano ha ido cambiando de pronunciación lentamente a lo largo del tiempo, a pesar de que se sigue escribiendo igual (hace 5 siglos se pronunciaba igual que la j francesa). También hay otras lenguas que se sirven de alfabetos propios para representar sus sonidos, como el ruso, el griego o el chino. Tercera regla de oro: “que una lengua tenga una fonética distinta al resto no es ningún impedimento para que se pueda escribir, pues todas las lenguas tienen una fonética única”. rex > rei > roi > roè > ruá
  4. 4. 4) Una ortografía unificada no significa que las variedades de una lengua se pierdan. Esto se debe a que ninguna letra tiene un valor predefinido. ¿Cómo no?. Mire esta letra sin hablar: z. ¿Escucha algún sonido?. No, pues la letra no emite ningún sonido por sí sola, necesita que usted la pronuncie y usted puede pronunciarla como quiera. Por ejemplo, la z en castellano suena como en el famoso zorro, pero la misma z en italiano suena como ts en pizza (“pittsa”), y en francés tendrá un sonido que no existe en el castellano, algo así como el dzzz de las abejas cuando zumban, por ejemplo en zero (“dzzzero”). Es más, una letra se puede pronunciar de diferentes formas incluso dentro de un mismo idioma. En Sudamérica, por ejemplo, no hacemos ninguna diferencia entre casa y caza, pero alguien que vive en España sí que hace la diferencia y pronuncia la s y la z de forma distinta. O, por ejemplo, la misma palabra anillos será pronunciada como anillos por un peruano, aniyoh por un chileno, aniyos por un venezolano, anishos por un argentino, anilloŝ por un español, y tal vez de forma distinta en cada lugar al que vayamos. Esto ocurre porque, tal como acabamos de decir, la lengua oral evoluciona más rápido que la lengua escrita, y por lo tanto las lenguas divergen en las diferentes zonas donde se hablan. Pero no hay que tener miedo de que la escritura se sobreponga al habla: por mucho que un chileno escriba esto, seguirá pronunciando ehto (y por mucho que nos hayan enseñado en el colegio la diferencia entre b y v, simplemente no la hacemos al hablar). Como vemos, la escritura unificada del castellano no ha impedido que coexistan sus variedades locales, incluso con grandes diferencias de pronunciación, a pesar de que todas se escriben exactamente igual. De la misma manera, a pesar de que la mayoría de los mapuches pronuncian la r con un sonido que en fonética se representa con el símbolo [ɻ] (similar, pero no igual, a la r del inglés), los huilliches la pronuncian con un sonido que se representa con [ʂ] (parecida a la s española). Sin embargo, ambas realizaciones corresponden al mismo fonema, por lo tanto escribirlos con letras distintas sólo contribuye a fragmentar la lengua, y por ende a debilitarla. Cuarta regla de oro: “una norma Mari%mari% [maɻi%maɻi]% Mari%mari% [maʂi%maʂi]%
  5. 5. ortográfica no es una norma de pronunciación, solo sirve para ponernos de acuerdo y entendernos por escrito, a pesar de que pronunciemos distinto”. Resumiendo todo lo que acabamos de decir, vamos a dar la regla de oro de las reglas de oro: “ninguna letra tiene valor por sí sola, una ortografía es sólo una representación simplificada de la realidad. Una palabra escrita de la misma forma puede ser pronunciada de forma distinta dependiendo de quién la lea, porque las reglas de lectura son arbitrarias”. Dicho esto, una escritura unificada no se adopta sólo por criterios lingüísticos, sino también sociales y sobre todo prácticos. Adoptar una escritura unificada significa reconocerse como parte de una comunidad que habla la misma lengua. Con sus diferentes variedades locales, claro, pero unidos al fin y al cabo. En ese sentido, la unidad lingüística es una gran ventaja puesto que permite sumar fuerzas. No tenemos que dejarnos llevar por el prejuicio de que una lengua unificada atenta contra las variedades locales, pues ya sabemos que eso no es cierto: los hablantes de castellano nos reconocemos como tales, a pesar de que un chileno, un portorriqueño y un español hablan muy distinto. Pero al momento de escribir, un libro podrá ser leído y entendido en cualquier lugar del mundo en el que se hable castellano, tanto por hablantes nativos como por extranjeros, sin importar su acento. Una ortografía unificada no se adopta por capricho, sino por motivos sobre todo prácticos. Una ortografía unificada está diseñada para maximizar el entendimiento entre distintos grupos que se reconocen como hablantes de mismo un idioma, a pesar de que hablen variedades distintas. Así, cuando alguien escriba sobre algo sabremos de qué está hablando, minimizando las ambigüedades. Podemos recrear nuestra propia pronunciación a pesar que el escritor pronuncie distinto, o podemos recrear el habla del escritor, si la conocemos. Si queremos buscar una palabra en un diccionario, sabremos cómo buscarla y dónde buscarla, en lugar de tener que buscar todas y cada una de las posibles escrituras hasta dar con la indicada. Podemos tener medios de comunicación (radios, revistas, televisión, sitios web) entendibles para toda la comunidad. Sobre todo, facilitamos el aprendizaje a nuestros
  6. 6. niños, pues no podemos enseñarle a un niño a leer ocho veces si sus ocho profesores escriben con reglas distintas. Sin una ortografía unificada no podemos sistematizar textos escolares ni material educativo, porque un niño que vea la misma palabra escrita de ocho formas distintas no podrá adivinar cómo se pronuncia. También nos ahorramos costos, pues es más fácil producir los materiales en una sola tirada, en lugar de gastar recursos creando materiales prácticamente idénticos pero en distintas versiones. Una ortografía unificada, si está bien diseñada, puede ser leída respetando la fonética de cada una de las variantes de la lengua. Tal como mostramos en los ejemplos anteriores, la palabra playas, escrita siempre igual, puede ser pronunciada de distintas formas según el país. Lo mismo para el mapudungun. Por ejemplo, si alguien le pide que usted escriba mew, no le está pidiendo que lo pronuncie tal como lo está escrito; en algunas variedades de mapudungun la misma palabra se pronuncia mu, meo o mo. Una norma ortográfica no dice solamente cómo deben escribirse las palabras, sino que también da instrucciones de cómo pueden ser las posibles pronunciaciones. Entonces, las normas ortográficas del mapudungun dicen que las palabras que terminen con la combinación -ew pueden pronunciarse ew, u, eo, o. Es decir, para una misma norma ortográfica todas las pronunciaciones son válidas, usted no tiene por qué renunciar a su variedad local. Sí hemos decidido escribir “ahora” como fewla, ello no significa que usted deba pronunciar así tal cual, pues para la misma escritura son válidas las pronunciaciones fewla, feola, vewla, etc. Lo mismo para zuam, usted puede seguir pronunciando duam, zuam, doam, suam, shuam, o como sea la costumbre en su comunidad. ¿Cuáles son los criterios a la hora de diseñar una ortografía?. Hay que saber que no todos los factores a la hora de diseñar una ortografía son estrictamente lingüísticos, pues también entran en juego factores históricos, sociales, políticos y prácticos. Dentro de los factores lingüísticos –a los que llamaremos factores internos– hay un caso ideal que se llama principio fonémico, que significa que a cada fonema (sonido distintivo de una lengua) le corresponderá un solo grafema (letra). Sin embargo, el principio fonémico, tal como dijimos, es un ideal, y no existe ninguna lengua en el mundo que sea 100% fiel al principio fonémico, porque el principio fonémico rara vez es práctico, y si en algún minuto lo
  7. 7. es, la lengua oral evoluciona tan rápido que en poco tiempo deja de serlo. Otros factores –a los que llamaremos factores externos– siempre hacen que debamos alejarnos del ideal para encontrar una posición más conveniente. Es decir, una escritura perfecta no es aquella que se apega inflexiblemente al principio fonémico, sino aquella que es capaz de encontrar el equilibrio entre factores internos y externos para adaptarse de la mejor forma posible a las necesidades de sus hablantes. Entre estos factores externos podemos considerar: 1) Motivos históricos. Todas las lenguas cambian a lo largo del tiempo. Sin embargo, hay lenguas que deciden mantener una ortografía basada en un estado anterior de la lengua, con el fin de poder mantener una continuidad y entender los textos antiguos, sobre todo cuando existe un corpus (material escrito) importante. Claro ejemplo de ello son las lenguas romances, como el castellano, portugués, francés e italiano, que tienen ortografías basadas en su ancestro común: el latín. Mantener una ortografía histórica no sólo les permite a sus hablantes entender los textos antiguos, sino que además facilita la intercomprensión y permite a sus hablantes identificarse con un tronco en común, el de las lenguas latinas. 2) Motivos sociales. Las lenguas no están aisladas en el mundo, siempre han interactuado unas con otras. Hoy en día se vuelve cada vez más raro que una persona se mantenga monolingüe toda la vida. También los avances en la ciencia han ido avalando los beneficios del plurilingüismo. Al momento de diseñar una ortografía, muchas veces debemos responder a las siguientes interrogantes: ¿qué lenguas conviven en el mismo entorno?, ¿en qué otra(s) lengua(s) han sido o serán alfabetizados nuestros hablantes a lo largo de su vida?, ¿cuáles son los sonidos que un hablante bilingüe percibe como equivalentes?, ¿cuál es la intuición que tiene un hablante nativo sobre su propia lengua?, ¿qué elementos son compatibles entre una ortografía y otra?, ¿qué confusiones podría generar el valor que se le da a las letras?. También, existe otro punto a considerar: si los hablantes de una lengua suelen ser alfabetizados primero en otra, ¿cómo podemos sacar provecho de esa alfabetización previa?.
  8. 8. 3) Motivos políticos. La lengua es un fenómeno social, y ninguna sociedad está exenta de relaciones políticas, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Algunas interrogantes que debemos responder antes de diseñar una ortografía son: ¿se reconocen los hablantes de distintas variedades como hablantes de una misma lengua?, ¿se reconocen los hablantes de una misma lengua como miembros de una misma familia, grupo étnico o nación?. 4) Motivos prácticos. Diversos motivos pueden facilitar o dificultar la aplicación de un alfabeto, por ejemplo: la disponibilidad de las letras en los soportes de escritura (teclados, teléfonos, etc.), compatibilidad de los caracteres con las tecnologías digitales, facilidad para aprender el sistema en la escuela, el tratamiento de los préstamos, entre otros. Es por este motivo que muchas lenguas estandarizadas en la actualidad se basan en las recomendaciones de la IPA (International Phonetic Alphabet o Alfabeto Fonético Internacional). 5) Coherencia interna. Es usual que algunos alfabetos se desvíen de las letras más conocidas para representar ciertos sonidos, con el fin de generar un sistema con mayor coherencia interna. Por ejemplo, el euskara utiliza la escritura tx para representar el sonido que en castellano se representa con ch. Esto es porque en el euskara se usa la letra x para representar al sonido sh, y en fonética se considera que el sonido ch (tx en euskara) es equivalente a tsh, por lo tanto se representa la oposición como x/tx = sh/tsh. De la misma forma, algunos intentos por estandarizar el mapudungun proponen la grafía tr en oposición a r, formando el par r/tr, dejando de esta manera un alfabeto con coherencia interna. 6) Consciencia fonológica. A pesar de que ciertos sonidos pueden pronunciarse de formas diferentes entre dos idiomas, muchas veces estos sonidos son percibidos como fonemas equivalentes por los hablantes bilingües. Por ejemplo, a pesar de que la tr del castellano estándar y del mapudungun suenan distinto, un hablante mapuche, aunque nunca haya visto la tr escrita, va a Fentxen&küzawken& Yo&también&txabajo&mucho&
  9. 9. pronunciar la tr del castellano muy probablemente como aquella del mapudungun. Por lo tanto, tiene poco sentido práctico representar con grafemas diferentes un fonema que es equivalente en ambas lenguas. 7) Costumbre. Uno de los factores que más pesan es la costumbre, que muchas veces se impone a todos los demás factores. Por ejemplo, durante mucho tiempo se prefirió la letra d para escribir el mapudungun, que hoy está siendo reemplazada con la z que ha ganado popularidad y se ha instalado de forma muy extendida. Los factores externos que acabamos de nombrar no son los únicos, y tampoco son independientes entre sí, sino que se mezclan e interaccionan unos con otros. Lo importante es encontrar un equilibrio que de una salida óptima, que respete la fonología de la lengua en la medida que esta fidelidad al principio fonémico no se vuelva contraproducente. Un alfabeto óptimo se ha logrado a la perfección cuando se cumplen las siguientes dos condiciones: 1) Al leer una palabra, el lector es capaz de deducir exactamente cómo se pronuncia, tanto en su forma estándar como en su variante local. 2) Al oír una palabra, el oyente es capaz de deducir exactamente cómo se escribe, a pesar de que se escriba de forma distinta a como se pronuncia en su variante local. Propuesta de un sistema de escritura consistente A continuación presentaremos un conjunto de reglas que, aplicadas a la escritura del mapudungun, permiten lograr una escritura uniforme y predecible, que cumple con las dos condiciones recién mencionadas. Para no inclinarnos por ninguna propuesta en particular, utilizaremos para los siguientes ejemplos el grafemario que se muestra en la tabla a continuación, bajo el nombre de wirizüngun, sin olvidar que las reglas mencionadas pueden aplicarse a todos los grafemarios por igual. Entre paréntesis se mostrarán los grafemas alternativos que pueden utilizarse en caso de que el símbolo no se encuentre disponible en el teclado.
  10. 10. Tabla 1. Comparación de los grafemarios más conocidos y el grafemario utilizado en el presente documento. Fonema Unificado Raguileo Azümchefe Wirizüngun Vocales /a/ A a A a A a A a /e/ E e E e E e E e /o/ O o O o O o O o /i/ [e] I i I i I i I i /u/ [o] U u U u U u U u /ɨ/ [ǝ] Ü ü V v Ü ü Ü ü Vocoides /j/ Y y Y y Y y Y y /w/ W w W w W w W w /ɣ/ G g Q q Q q G g Consonantes /t͡ʃ/ Ch ch C c Ch ch Ch ch /ð/ ~ /θ/ D d Z z Z z Z z /f/ ~ /v/ F f F f F f F f /k/ K k K k K k K k /l/ L l L l L l L l /ʎ/ Ll ll J j Ll ll Ll ll /ḽ/ Ḻ ḻ B b Lh Ŀ ŀ (Ld ld) /m/ M m M m M m M m /n/ [m] [ɲ] [ŋ] N n N n N n N n /ɲ/ Ñ ñ Ñ ñ Ñ ñ Ñ ñ /ṋ/ Ṉ ṉ H h Nh nh Ṅ ṅ (Nd nd) /ŋ/ Ng ng G g G g Ng ng /p/ P p P p P p P p /ɻ/ ~ /ʂ/ R r R r R r R r /s/ [∫] S s / Sh sh S s S s / Sh sh S s /t/ T t T t T t T t /ʈ͡ ʂ/ Tr tr X x Tx tx Tr tr /ṱ/ Ṯ ṯ T t T’ t’ Ṫ ṫ (Td td) Escritura aplicada al tratamiento de los fonemas 1. Una vocal por sílaba. El mapudungun posee una estructura silábica del tipo (C)V(C), lo que significa que puede haber sílabas sin consonantes, pero debe haber obligatoriamente una y sólo una vocal por sílaba. Ejemplos: • Piuke, chau, meu, paine ✗ • Piwke, chaw, mew, payne ✓
  11. 11. 2. Respetar contracciones. Es usual que algunas secuencias de sonidos en el mapudungun se contraigan en la pronunciación, sobre todo /ae/ > [a] ; /ew/ > [u] ; /ey/ > [i], pero eso no quiere decir que sea necesario representar esas contracciones en la escritura, ya que más que ser claras, generan confusiones. Ejemplos: • Müleal, mu, trekali, ini ✗ • Müleael, mew, trekaley, iney ✓ 3. No escribir vocoides epentéticos. Muchas veces, los sonidos [y], [w] y [g] suelen insertarse al inicio o al final de las palabras, o bien entre vocales, para reforzar la pronunciación. Si bien la pronunciación de estos vocoides es correcta e incluso recomendada, no es necesario reflejarlos en la escritura puesto que su pronunciación es predecible, además de que no generan ninguna diferencia semántica. Ejemplos: • Yiwiñ, güy, aṅtüg, eluagetew, iyagel, wariya ✗ • Iwiñ, üy, aṅtü, eluaetew, iael ✓ * A este punto existe una pequeña excepción, y es para la escritura de ciertos verbos en futuro. Cuando las raíces terminan en -a, como rupa- y tripa-, al adquirir la marca de futuro -a- suele insertarse una [y] epentética, para evitar las formas de tipo rupaan y tripaan. Como este fenómeno ocurre en casi la totalidad de las variantes del mapudungun, decidimos representarlo con la escritura de una i, que representa de forma más instintiva la forma de pronunciar: rupaian y tripaian. • Rupaan, tripaan ✗ • Rupaian, tripaian ✓ 4. Alternancias. Hay fonemas que suelen alternar sin ningún cambio en el significado de las palabras, sobre todo /u/ > [o] e /i/ > [e]. Sólo para estandarizar la escritura se han tomado las variantes más conservadoras, aunque las pronunciaciones alternativas son igual de correctas. Ejemplos: • No, tripanto, elumon, femkenolnge ✗ • Nu, tripantu, elumun, femkinulnge ✓ 5. Variantes fonéticas del grupo /mnge/. Es usual que en el mapudungun la secuencia de fonemas /mnge/ se pronuncien [mie] o [mue], sin embargo iael
  12. 12. corresponden a meras diferencias de pronunciación que no son necesarias de reflejar en la escritura. Ejemplos: • Lamien, lamuen, femiechi, chumuechi ✗ • Lamngen, femngechi, chumngechi ✓ 6. Marcar interdentales sólo una vez. Las palabras del mapudungun sufren de un proceso de armonía, que implica que cuando existe una consonante interdental en la palabra, automáticamente las consonantes que siguen también serán interdentales. Por lo tanto no es necesario marcar todas y cada una de ellas, basta con marcar sólo la primera. Así evitaremos una escritura sobrecargada de símbolos. Ejemplos: • Ṅeweṅ, ŀaweṅ, ŀafkeṅ, ṫoŀ, aṅṫü, küyeṅṫu ✗ • Ṅewen, ŀawen, ŀafken, ṫol, aṅtü, küyeṅtu ✓ 7. Palatalización de terminaciones verbales. En el mapudungun, todos los verbos de primera persona singular, así como las formas de todas las personas en plural, terminan en –n. Sin embargo, es común en mapudungun que las palabras terminadas en /in/ se pronuncien [iñ]. Este cambio es puramente fonético, por lo tanto no es necesario reflejarlo en la escritura. Ejemplos: • Kintun, kintufiñ, amuyngün, amuymün, amuyiñ ✗ • Kintun, kintufin, amuyngün, amuymün, amuyin ✓ 8. Raíces verbales terminadas en consonante. En mapudungun algunas raíces verbales terminan en consonantes. Para evitar estructuras silábicas que violen las reglas fonéticas del mapudungun, se recomienda reemplazar las terminaciones verbales que comiencen por <y> con una <i>. Esto permite, además, diferenciarlas de aquellas raíces terminadas en -ü. Ejemplos: • Konymi, kony, konyngün ✗ • Konimi, koni, koningün ✓ 9. Raíces verbales terminadas en /i/. Hay otras raíces verbales terminan en /i/. Para evitar ambigüedades y poder predecir fácilmente una raíz verbal a partir de sus formas conjugadas, además de no confundir las raíces terminadas en -i de aquellas terminadas en -ü y en consonante, se recomienda tratar los verbos en /i/ como cualquier otro verbo terminado en vocal, esto es, agregando una <y> al final, siempre sabiendo que la combinación /iy/ suele pronunciarse reducida a [i]. Ejemplos:
  13. 13. • Leli, lelimi, lelifi ✗ • Leliy, leliymi, lelifiy ✓ Estudio detallado sobre las terminaciones verbales El trato de las terminaciones correspondientes a las conjugaciones verbales merece una sección aparte. A pesar de que las conjugaciones del verbo mapuche parecieran ser sólo medianamente regulares, las aparentes irregularidades se explican más bien por procesos fonológicos. Como veremos a continuación, el paradigma de conjugación del verbo es muy regular, dejando apenas unas pocas excepciones. Las conjugaciones del verbo mapuche se componen de tres casilleros, cada uno conteniendo un fonema: el primero indica el modo (indicativo, condicional o imperativo), el segundo indica la persona (primera, segunda o tercera), y el último indica el número (singular, dual o plural). Para formar la conjugación, entonces, basta concatenar los tres casilleros que siguen a la raíz verbal, en el siguiente orden: modo, persona y número. La representación escrita del verbo mapuche debiera ser lo suficientemente transparente como para reflejar cada uno de los elementos que la componen, como se refleja en la siguiente figura (notar que la ng aparece representada como ŋ). Utilizaremos como modelos los verbos kon- (raíz terminada en consonante) y tripa- (raíz terminada en vocal): Figura 1. Paradigma de conjugación del verbo mapuche. (para una explicación más detallada puede leer este artículo: los marcadores del verbo mapuche: cómo, quién, cuántos) Nota: si bien no existe consenso para afirmar si el fonema /ŋ/ es un marcador de tercera persona o un sonido epentético, para efectos prácticos esto no tiene ninguna incidencia. Por lo tanto, en este documento lo tratamos como marcador personal. Secuencia(=(Raíz(+(Modo(+(Persona(+(Número Modo(indicativo(/i/(~(/y/ Singular)/i/)~)/y/ Dual)/u/ Plural)/n/ 1º /i/)~/y/ konün,)tripan koniyu,)tripaiyu koniyin,)tripayin 2º /m/ konimi,)tripaymi konimu,)tripaymu konimün,)tripaymün 3º /ŋ/ koni,)tripay koniŋu,)tripayŋu koniŋün,)tripayŋün Modo(hipotético(/l/ Singular)/i/)~)/y/ Dual)/u/ Plural)/n/ 1º /i/)~/y/ konli,)tripali konliyu,)tripaliyu konliyin,)tripaliyin 2º /m/ konülmi,)tripalmi konülmu,)tripalmu konülmün,)tripalmün 3º /ŋ/ konle,)tripale konle,)tripale)(eŋu) konle,)tripale)(eŋün) Modo(imperativo(/ø/ Singular)/i/)~)/y/ Dual)/u/ Plural)/n/ 1º /i/)~/y/ konchi,)tripachi konyu,)tripayu konin,)tripain 2º /m/ konŋe,)tripaŋe konmu,)tripamu konmün,)tripamün 3º /ŋ/ konpe,)tripape konpe,)tripape)(eŋu) konpe,)tripape)(eŋün) Leyenda: forma)irregular letras)en)gris:)eufónicas Persona Número Persona Número Persona Número
  14. 14. Conclusión El ejercicio de escribir va más allá de transcribir sonidos a letras. Escribir es entrometerse con la estructura íntima de una lengua, desnudarla de las máscaras de los procesos fonéticos. Un sistema de escritura debe respetar también la diversidad del idioma en su conjunto, permitir un registro pandialectal y funcionar como referencia para quienes aprenden o difunden la lengua. Escribir la forma etimológica de una palabra nos permite ser más cristalinos y conscientes de su origen. Así, quien escribe iael y pewkalleael notará fácilmente que las palabra provienen de sus elementos i-a-el y pe-w-ka-lle-a-el, revelando fácilmente las sutilezas de sus significados independiente de las diversas pronunciaciones que pueda adoptar en cada región, tarea que sería mucho más difícil si se escribiera, por ejemplo, yal y pewkallal, cuyas estructuras no son transparentes. Esta es una buena forma de conocer a fondo la lengua a través de la escritura, dejando completa libertad para las diversas pronunciaciones regionales. En este minuto, el mapudungun se encuentra en una fase en la que una escritura unificada no sólo es posible, sino necesaria para facilitar al máximo la labor de aprendizaje, enseñanza y transmisión, en aras de una recuperación lingüística exitosa. La única escritura fonética que hay es justamente el alfabeto fonético internacional, utilizado por los lingüistas sólo para sus trascripciones muy precisas, para hacer comparaciones entre pronunciaciones diferentes personales, o en regiones/dialectos diferentes, o entre idiomas diferentes con sus sistemas de sonido muy diferentes. Para el uso diario para cualquier idioma natural, este alfabeto fonético es absurdamente complicado y no tiene ningún valor práctico. Un ejemplo para el castellano: [ɛskɾißiɾ palaßɾas ɛŋ tɾaskɾipsjɔŋ fonetika lɛs bwɛlße lokɔs a toðɔs lɔs ɛstuðjantɛs de liŋgwistika. ɛsta ustɛð seɤuɾo ke le paɾese una bwena iðea] ~ Paul Heggarty La normalización de una lengua supone el desarrollo de un nuevo registro, de carácter escrito, destinado a cumplir funciones (sobre todo en el nivel formal) para las cuales el habla oral, aunque dinámica y fluida, resulta demasiado acantonada y diferenciadora. Antes que una alternativa excluyente, la variedad estándar busca un espacio dentro de la amplia gama de las variedades orales tanto geográficas como sociales, y sobre todo en el nivel formal escrito [...] Las ventajas de tal decisión son obvias: ayudan a superar la estrechez local y atomista en aras de una concepción gramatical más amplia y pandialectal del idioma. ~ Rodolfo Cerrón-Palomino
  15. 15. Agradecimientos: A los integrantes del III Congreso de Lenguas Indígenas de Chile por la difusión del presente documento (en su versión anterior). A Luis Miguel Rojas Berscia, Joubert Keyuk Yantén, Jorge Flores, Roberto Bahamonde, Danilo Viličić, Alvaro Mattus, Rodrigo Becerra Parra y Felipe Hasler, quienes con sus observaciones y aportes han permitido mejorar la calidad del presente documento. A Fiestóforo, quien gentilmente ha facilitado las caricaturas que hacen esta lectura más amena.
  16. 16. Anexo Ejemplo de textos escritos en ortografía normalizada en tres grafemarios distintos. Extracto del libro “Longko Pascual Coña ñi tükulpazüngun”. Wirizüngun Kuyfi ta che müte kimniefuy kom elelchi wesakelu: kimüñmaniefuy ñi üy wenumapu wilüfkülechi wangüŀen; kom feychi üñüm üpünküyawi piwchill mew; tüfachi nagmapu müyawchi kullin ka feychi kake rume isike; keyü pu ŀewfü, ŀafken rume, weyelküyawkechi challwa. Ka kimniefuy kom mawiza ka kachu; keyü tüfachi kura üyngerumefuy. Inche ka kimnien ta ñi Ragkenwe mapu ñi kake rume chemkün, kake mapu ñi felen ka, ṅampülkalu kam rupafun angka mapu. Itro kom tüfa nütramyeafin fewla. Müleyüm küme wenu ka ngenuyüm tromü, fey puṅ mew mütewe llifüzwey tüfachi wangüŀen ka küzemallu. Üyngey aŀün wangüŀen; inche re kimfin feychi wüṅelfe, wüṅyelfe pingey kay, ka feychi yepun. Unificado Kuyfi ta che müte kimniefuy kom elelchi wesakelu: kimüñmaniefuy ñi üy wenumapu wilüfkülechi wangüḻen; kom feychi üñüm üpünküyawi piwchill mew; tüfachi nagmapu müyawchi kullin ka feychi kake rume isike; keyü pu ḻewfü, ḻafken rume, weyelküyawkechi challwa. Ka kimniefuy kom mawida ka kachu; keyü tüfachi kura üyngerumefuy. Inche ka kimnien ta ñi Ragkenwe mapu ñi kake rume chemkün, kake mapu ñi felen ka, ṉampülkalu kam rupafun angka mapu. Itro kom tüfa nütramyeafin fewla. Müleyüm küme wenu ka ngenuyüm tromü, fey puṉ mew mütewe llifüdwey tüfachi wangüḻen ka küdemallu. Üyngey aḻün wangüḻen; inche re kimfin feychi wüṉelfe, wüṉyelfe pingey kay, ka feychi yepun. Raguileo Kuyfi ta ce mvte kimniefuy kom elelci wesakelu: kimvñmaniefuy ñi vy wenumapu wilvfkvleci wagvben; kom feyci vñvm vpvnkvyawi piwcij mew; tvfaci naqmapu mvyawci kujin ka feyci kake rume isike; keyv pu bewfv, bafken rume, weyelkvyawkeci cajwa. Ka kimniefuy kom mawiza ka kacu; keyv tvfaci kura vygerumefuy. Ince ka kimnien ta ñi Raqkenwe mapu ñi kake rume cemkvn, kake mapu ñi felen ka, hampvlkalu kam rupafun agka mapu. Ixo kom tvfa nvxamyeafin fewla. Mvleyvm kvme wenu ka genuyvm xomv, fey puh mew mvtewe jifvzwey tvfaci wagvben ka kvzemaju. Vygey abvn wagvben; ince re kimfin feyci wvhelfe, wvhyelfe pigey kay, ka feyci yepun. Zew füchan inche, zoy puramari tripantunielu trokiwün. Fey tüfachi fentren ñi mongemum kimyepafin ñi chumkefel kuyfike che em…
  17. 17. Bibliografía • De Augusta, Félix. 1903. Gramática araucana. Valdivia: Imprenta Central J. Lampert. • Barbara, Federico. 1879. Lengua pampa y del estilo familiar. Buenos Aires: Imprenta y Librería de Mayo de C. Casavalle. • Canio, Margarita & Pozo, Gabriel. 2013. Historia y conocimiento oral mapuche. Sobrevivientes de la “campaña del desierto” y “ocupación de la Araucanía” (1899-1926). Santiago de Chile: LOM Ediciones. • Catrileo, María. 2010. La lengua mapuche en el siglo XXI. Valdivia: Ediciones UACh. • Loncon, Elisa. 2010. Morfología y aspectos del mapudungun. Itzapalapa: Universidad Autónoma Metropolitana. • Malvestitti, Maria. 2012. Mongeleluchi zungu. Los textos araucanos documentados por Roberto Lehmann-Nitsche. Estudios Indiana, 4. Berlin: Ibero-Amerikanisches Institut Preußischer Kulturbesitz. • De Moesbach, Ernesto. 1962. Idioma mapuche. Padre las Casas: Imprenta San Francisco. • Puschmann, Heinrich. 1995. The nhewenh mapuche language spelling. http://www.ict.uchile.cl/~hpuschma/mapuche. • Salas, Adalberto. 1992. El mapuche o araucano. Fonología, gramática y antología de cuentos. Madrid: Editorial Mapfre. • Smeets, Ineke. 1989. A mapuche grammar. Leiden: Tesis doctoral, Universidad de Leiden. • Sociedad Chilena de Lingüística. 1986. Encuentro para la unificación del alfabeto mapuche: proposiciones y acuerdos. Temuco: Universidad Católica de Temuco. • De Valdivia, Luis. 1606. Arte, y gramática general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile, con un vocabulario y confessonario: compuestos por el Padre Luis de Valdivia, de la Compañía de Jesús, en la Provincia del Perú. Sevilla: Thomás López de Haro, año 1864. • Zúñiga, Fernando. 2000. Mapudungun. Munich: Lincom Europa. • Zúñiga, Fernando. 2001. Escribir en mapudungun. Una nueva propuesta. Onomazein 6: 263- 279.

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