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La entrevista

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La entrevista

  1. 1. La entrevista periodística como vínculo intersubjetivo Pedro Lipcovich Resumo Abstract En la práctica de las entrevistas periodísticas puede In the practice of journalistic interviews there´s an advertirse que la particularidad del vínculo entrevis- entail between enterviewer - interviewed that has tador-entrevistado tiene un papel fundamental. Sin a fundamental role. The journalistic interview as embargo, la entrevista periodística en tanto vínculo an intersubjective bond has not been enough studied intersubjetivo no ha sido suficientemente abordada, investigated, until now. In this piece, the journalistic 111 111 hasta donde me ha sido dado investigar. Para dar practice theory is associated with the psychoanalysis. cuenta de esta dimensión, procuraré articular la teoría The ideas of “great Other” and “subjective segment” de la práctica periodística con aportes del psicoaná- will be included to demonstrate how the journalist lisis. A fin de conceptualizar las operaciones que el must work and mantain this bond. periodista debe efectuar para constituir y sostener ese vínculo, incluiré las nociones de “gran Otro” y “división subjetiva”. Palabras-clave Keywords Periodismo, entrevista, psicoanálisis Journalism, interview, psychoanalysis
  2. 2. En los textos sobre la práctica perio- “’En la tadores, y es muy útil que lo sepan, es dística, no es frecuente la referencia a que todos los entrevistados con sentido la dimensión vincular de la entrevista. entrevista se de la responsabilidad están más asusta- Leñero y Marín (1986), en su Manual de evidencia el dos que ellos. Como en el amor, por su- Periodismo, casi no aluden a ella; curio- puesto. Los que creen que el susto sólo samente, el orden de lo vincular aparece poder social lo tienen ellos incurren en uno de los dos en su texto, no al tratar de la entrevista del periodista extremos: o se vuelven demasiado com- como género específico, sino al mencionar placientes, o se vuelven demasiado agre- las entrevistas más o menos informales en su exigencia sivos”. que se requieren para la producción de para que se dé Para García Márquez, en la entrevista una nota informativa: “Son diálogos, con- periodística por ambas partes hay amor versaciones breves en las que el reportero respuesta a los y hay miedo pero con una diferencia: ese debe poner en juego su capacidad para interrogantes “quererse” - un orden recíproco de deseo relacionarse, su trato respetuoso y cordial - se presenta como el sustrato necesario y su empatía”. Si bien los términos que que presenta para que la entrevista “salga bien”; el he subrayado se limitan a una descripci- a los miedo sería consecuencia necesaria del ón fenoménica, introducen la noción de “sentido de la responsabilidad”; afectaría que la dimensión vincular puede (y debe) interlocutores’.” a ambos, pero su administración corre por discernirse en toda entrevista, aun en la cuenta del entrevistador: si éste no reco- breve conversación telefónica con alguien noce ese miedo en el otro, la entrevista 112 a quien jamás conoceremos para aclarar fracasará - sugiere García Márquez - por el contenido de un cable llegado a la re- exceso de complacencia o de agresividad. dacción. Juan Cantavella (1996), en su libro Por otra parte, ese mismo libro de Leñe- íntegramente dedicado a la entrevista ro y Marín cita un texto de Gabriel Gar- periodística, no dedica ningún aparta- cía Márquez, cuyo testimonio sobre la en- do específico a lo que pudiera llamarse trevista tiene el interés de resumir su do- su dimensión vincular. No obstante, ble experiencia como entrevistador y como en distintos lugares hace observaciones entrevistado. En un registro, digamos, hipe que sirven a nuestro trabajo. Así, seña- realista, García Márquez habla de la entre- la: “En la entrevista se evidencia el po- vista en su aspecto vincular: “Las entrevis- der social del periodista, no sólo para tas son como el amor: se necesitan por lo formular preguntas, sino sobre todo en menos dos personas para hacerlas, y sólo su exigencia para que se dé respuesta salen bien si esas personas se quieren. De a los interrogantes que presenta a los lo contrario, el resultado final será un sar- interlocutores” (Pág. 14). Aunque deba- tal de preguntas y respuestas, de las cua- mos señalar la exageración del término les puede salir un hijo en el peor de los “exigencia”, vale subrayar la noción de casos, pero jamás saldrá un buen recuer- un poder social del periodista, cuyo origen do” (Pág.119). se advierte cuando el mismo autor cita a Agrega: “Lo que no saben los entrevis- Fraser Bond: “El reportero personifica el Estudos em Jornalismo e Mídia, Vol.II Nº 2 - 2º Semestre de 2005
  3. 3. derecho del público a conocer determina- en la entrevista hasta el límite en que su das cosas” (Pág. 15). Ese “poder” remite conceptualización pasa a requerir otros en rigor a una autorización: el periodista aportes, que en nuestro caso provendrán representa, “personifica” un derecho que del psicoanálisis. no le es propio sino de un otro, “del pú- El capítulo empieza con una aguda ob- blico”. servación: la entrevista “funciona con las Teófilo Domínguez (1994), sin referirse reglas del diálogo privado pero esta cons- explícitamente a la dimensión vincular, truida para el ámbito de lo público”. Como formula apreciaciones que se acercan a ya venimos señalando, en la entrevista ella. Así: “Asuma definitivamente la con- periodística siempre hay tres: el perio- ducción de la entrevista. No permita que dista, el entrevistado y la terceridad que el reporteado se transforme en periodista. aquí aparece como “ámbito de lo público”. Las preguntas las hace usted. Usted y el Sin embargo, a diferencia de por ejemplo lector son los que deben saber” (Pág. 66). una conferencia, la entrevista funciona Más allá del modo imperativo que usa como un diálogo privado. Quizás el extre- Domínguez - en rigor, la definición sobre mo de esta privacidad propia de la entre- quién ha de asumir la conducción de la vista es el off the record: nada más priva- entrevista no obedece a un acto de volun- do que guardar un secreto. Pero, junto con tad sino a la configuración del campo vin- esta privacidad auténtica, hay una ficción cular -, también este autor vislumbra una de privacidad. Esto puede verificarse aun escena de tres personajes diferenciados, en la radio o la televisión, donde la invi- 113 el entrevistado, el periodista y “el lector”. sibilidad física del espectador puede cre- También solicita Domínguez (Ibíd.): ar una ilusión de intimidad propicia a la “No comience el trabajo con preguntas ir- confidencia (pensemos en programas de ritativas. Si ha considerado que debe ser entrevistas como “A solas”, de Hugo Guer- agresivo en algún punto del reportaje, rero Marthineitz, o “El perro verde”, de déjelo para más tarde. No patee el ban- Jesús Quintero). En el periodismo gráfico, co antes de sentarse”. Más abajo exami- esta ficción de privacidad se inscribe en la naremos la cuestión de la “agresividad” doble instancia de la entrevista: primero, en la entrevista perio-dística. Retenga- el diálogo a solas; después, su transcripci- mos la intuición de Domínguez sobre un “El periodista ón destinada al público. tiempo inicial, en el cual el periodista to- Pero, además, la entrevista compor- davía no se ha “sentado” en una posición representa, ta una dramática. Halperín acierta de trabajo que debe ser preservada. ‘personifica’ un al obser-var (Pág. 109) que “la entre- Más extensas y significativas son las vista es teatro al revés: es una obra referencias que Jorge Halperín (1995) for- derecho que que primero se actúa y luego se escri- mula sobre nuestro tema, al cual dedica no le es propio be”. Pero, si el entrevistado es perso- el capítulo 1, “El vínculo periodista-entre- naje en busca de autor, sucede que el vistado”. Sus formulaciones nos ayudarán sino de un otro, dramaturgo que establecerá el texto, a llevar el estudio empírico del vínculo ‘del público’.” el periodista, es a su vez personaje.
  4. 4. ¿Por qué el entrevistado confía su “Todas las está presente en dos tiempos: desde an- personaje al periodista, ese dudoso au- tes de la entrevista, en tanto instancia tor, cuya fidelidad referencial no puede prerrogativas autorizante - mediada por la instituci- asegurarse? Halperín (Pág. 64) propo- del periodista ón periodística - de la función del en- ne: “El periodista es dueño de un po- trevistador; y, en la prospectiva de la der social por delegación (el medio que en la entrevista entrevista, como público destinatario. lo envía, la opinión pública) frente a son ejercicios Ahora podemos tomar en su rigor la cual el poder del entrevistado, por aquella formulación de García Márquez grande que sea, encuentra su barrera”. de autoridad sobre el “miedo” que todo entrevistado Me parece preferible reservar la cues- profesional.” (así fuera el hombre más poderoso de tión del poder para consideración so- la Tierra) siente ante el entrevistador. ciopolítica de los medios de comunica- Corresponde que tenga miedo porque, ción como tales (allí ha de discutirse la si bien el entrevistador no es nadie, el fórmula del “Cuarto Poder”, etcétera) y gran Otro lo es casi todo: y el periodis- sostener que lo que se juega en la en- ta, por su posición en la trama vincular, trevista es, no un poder, sino una au- tiene dominio sobre la palabra que el toridad. Por lo demás, el límite de todo sujeto dirige al Otro. Según la fórmula poder está precisamente en la facultad que hemos citado en García Márquez, el de obtener del sometido una palabra entrevistador debe saber acerca de ese auténtica: lo que se busca en la entre- miedo; debe estar en condiciones, no de 114 vista es o debiera ser palabra plena del suprimirlo, lo cual falsearía la situación, entrevistado (LACAN, 1985, c), un dis- sino de administrarlo. A esta función se curso que trascienda las formalidades y la ha llamado holding (WINNICOTT, engaños del diálogo habitual - y eso es 1986). Y aquí vale recordar que, en el - como el amor al que se refiere García ejemplo clásico del holding materno, Márquez - lo único que una situación no es en rigor que el miedo del niño se de poder jamás podrá lograr. refiera a peligros exteriores, de los que En rigor, todas las prerrogativas del sería protegido por la madre: a quien periodista en la entrevista son ejerci- teme el niño es a la madre misma, al cios de autoridad profesional (como las deseo de la madre. A quien teme el en- del médico, el juez o el psicólogo en sus trevistado es al deseo del entrevista- funciones respectivas). Esta autoridad dor: “¿qué saldrá publicado de todo esto emana de un tercer lugar, que remite que hablamos?, ¿qué hará este desco- a la función fiduciaria (GOMIS, 1991) nocido con las palabras que le confío?, por el cual la sociedad otorga credibili- ¿qué hará de mí, de mi nombre?”. dad a los medios de comunicación que El Otro alternativo reconoce como tales. En la configuración vincular que ve- Vemos cómo la función del gran Otro nimos de exponer - periodista; entre- entendido como el sostén simbólico, la vistado; el Otro, mediado por la insti- Ley, el garante social (LACAN, 1983), tución periodística - hay que advertir Estudos em Jornalismo e Mídia, Vol.II Nº 2 - 2º Semestre de 2005
  5. 5. que el último término, la “institución “Agresividad” en la entrevista periodística”, no siempre está presen- En cualquier caso, y aun en los límites te. Es más, el texto que bien puede de la práctica habitual, donde el perio- llamarse obra cumbre del periodismo dista representa a un medio de comuni- gráfico argentino, Operación Masacre, cación socialmente legitimado, la auto- de Rodolfo Walsh (1984), fue producido ridad debe ser ratificada y cons-truida, al margen de las instituciones perio- para cada entrevista en particular, por dísticas legiti-madas: los fusilamientos la acción del periodista. Una patología clandestinos de 1956 no interesaban en de la entrevista tiene lugar cuando el absoluto a los medios de prensa argen- periodista, en lugar de investirse como tinos, sometidos al poder militar. representante del Otro, ocupa el lugar En su libro, Walsh cuenta cómo cada de pequeño otro (LACAN, 1985 a): este vez, para acceder a cada fuente de in- otro es el de la agresividad en el sentido formación, tuvo que obtener su propia conceptual de este término, esto es, no legitimación: “...No nos cree cuando cualquier manifestación agresiva sino le anunciamos que somos periodistas, aquella que se inscribe en la rivalidad nos pide credenciales que no tenemos, especular. Por supuesto, en un sentido y no sé qué le decimos, a través de la fenoménico, el periodista puede ser en la mirilla, qué promesa de silencio, qué entrevista tan agresivo como sea nece- clave oculta, para que vaya abriendo la sario: el punto está en que esto se ejerza puerta de apoco, y vaya saliendo, cosa desde la investidura del gran Otro 115 que le lleva como media hora, y hable, Tomaremos el eje de la “agresividad” que le lleva mucho más” (Pág. 14). O - a través del ejemplo de una periodis- bien: “...se pronuncian palabras-gan- ta supuestamente “agresiva” como es el zúa, hasta que la más oxidada del ma- caso de Oriana Fallaci - para distinguir nojo funciona” (Pág. 17). entre los lugares del pequeño otro y del El caso de Walsh en Operación Masa- gran Otro, y para discernir un primer cre es o debería ser paradigmático de la tiempo lógico en el que debe consti- prensa alternativa: la función del gran tuirse la estructura vincular necesaria Otro no está suprimida, no es posible para el desarrollo de la entrevista. ni deseable suprimirla, pero no remite “En un sentido Una de las entrevistas más célebres en este caso a las instituciones perio- de esta gran periodista italiana fue la dísticas oficiales sino a un “no sé qué fenoménico, que le efectuó a Henry Kissinger, en- le decimos”, una “clave oculta” que no el periodista tonces secretario de Estado de los Esta- puede ser sino un proyecto y una or- dos Unidos, el 4 de noviembre de 1972 ganización política diferentes. El gran puede ser en la (FALLACI, 1982). Fallaci suele ser ci- Otro del periodismo alternativo no es entrevista tan tada como ejemplo de periodismo agre- el mismo que el del periodismo oficial, sivo, sin contemplaciones para con el y la diferencia ha de buscarse en el or- agresivo como entrevistado (Cf., por ejemplo, Canta- den político. sea necesario” vella, Ob. Cit., págs. 54/55).
  6. 6. Sin embargo, un reanálisis de la entre- “Si recordamos el “susto” de su futuro entrevistado sin vista a Kissinger permite discernir sobre caer en ser “agresiva” ni “complaciente”. qué bases vinculares se asienta aquella la fórmula de Pero no sólo es cuestión de demostrar “agresividad”; es más, las circunstancias García Márquez, competencia profesional. Kissinger le pre- de esa entrevista nos otorgan el privilegio gunta por el general Nguyen Van Giap, de presenciar, por así decirlo al desnudo, acepta tomar en jefe de las fuerzas armadas de Vietnam la estructura subyacente a toda entrevis- consideración del Norte, a quien ella había entrevistado ta periodística. poco tiempo antes. “Como le he dicho ya, Sucede que la entrevista del 4 de no- el ‘susto’ de no concedo nunca entrevistas individuales. viembre fue precedida por otro en-cuentro, su futuro La razón por la cual me dispongo a consi- el 2 de noviembre, que duró 25 minutos y derar la posibilidad de concederle una a que había sido requerido por Kissinger entrevistado usted es porque he leído su entrevista con como precondición para decidir si acepta- sin caer en ser Giap. Very interesting. Qué clase de indivi- ría o no la entrevista periodística. Fallaci duo es Giap?” Ella le hace una breve des- misma lo narra en Entrevista con la his- ‘agresiva’ ni cripción del general, a quien define como toria. ‘complaciente’.” “un snob francés, aburrido como un día de En aquel encuentro previo, el entre-vis- lluvia. Sin embargo - agrega -, todo lo que tador fue Kissinger. “Empezó a interrogar- me dijo resultó exacto”. Relatará Fallaci me con el tono de un profesor que examina que la expresión “snob francés” dejó per- a un alumno del que desconfía un poco”, plejo a Kissinger y que “la revelación de 116 cuenta Fallaci (Pág. 17). Lo interesante es que era ‘aburrido como un día de lluvia’ que ella aceptó esa inversión de roles, ex- lo turbó: sabe que sufre también ese estig- plícitamente desaconsejada en cualquier ma de tipo aburrido y por un par de ve- manual de periodismo. La periodista “agre- ces su mirada azul relampagueó de modo siva”, lejos de plantarse en defender su rol hostil”. Hay que marcar este momento de de conductora de la entrevista, acepta ce- turbación del entrevistado (y en esa entre- derlo. Porque sabe que la conducción de vista con Kissinger hay más de uno) por- la entrevista no es una prerrogativa dada, que allí puede leerse la división subjetiva sino un derecho y un deber que aun ella, (LACAN, 1985 b): el sujeto, en este caso el periodista célebre, debe ganarse en cada profesor Kissinger, se vuelve sobre sí mis- oportunidad. mo para mirarse con curiosidad e inquie- En la entrevista del 2 de noviembre, tud: ¿soy aburrido, como Giap?; ¿Cómo soy efectivamente Fallaci demuestra a su en ese espejo llamado Giap, mi rival, que examinador un conocimiento amplio del la periodista sostiene ante mí?; Si la en- tema sobre el que se propone interrogar- trevista con Giap lo reveló como aburri- lo el 4, la guerra de Vietnam. Interroga- do, ¿qué revelará la entrevista conmigo?; da por Kissinger, expresa sus opiniones, ¿Cómo seré yo, para usted, para los otros, bien diferentes de las de él. Es decir, si para ese otro que soy yo mismo, cuando recordamos la fórmula de García Már- usted me entreviste? quez, acepta tomar en consideración Nótese cómo, a partir de esta división Estudos em Jornalismo e Mídia, Vol.II Nº 2 - 2º Semestre de 2005
  7. 7. subjetiva, los roles se invierten. Falla- puede producirse ante el gran Otro; ante ci aceptó que Kissinger le tomara “exa- el pequeño otro nadie se avergüenza; por men” sólo para dar vuelta la situación: eso - entre otras cosas que no importa en la situación de examen, la turbación, hacerle - no importa mentirle. Y, por eso, la división subjetiva, quedan del lado si el periodista se ubica como pequeño del alumno, del examinado, no del exa- otro la entrevista fracasará, o en la agre- minador. sividad vana o en la “complacencia” que Hacia el final de la entrevista del 2 de la transformaría en una operación de noviembre, Kissinger plantea todavía otra prensa al servicio del entrevistado. cuestión, que Fallaci recuerda así: “Yo era Está claro ya que, en el ejemplo de una mujer y precisamente con una mujer, Fallaci con Kissinger, lo que tuvo lugar en la periodista francesa que había escrito aquella entrevista previa no es un mero Dear Henry, había tenido una experiencia examen, en términos cognitivos: se esta- desafortunada. ¿Y si yo, a pesar de todas bleció un pacto vincular. El periodista, que mis buenas intenciones, lo colocaba tam- ya contaba con la autorización social, fue bién en una situación embarazosa?”. En- autorizado por el propio entrevistado para tonces, “me enojé”, cuenta Fallaci. Ella le ejercer su función. Entonces, la entrevista contestó que “yo no era responsable del del sábado será conducida por Fallaci con mal gusto de una señora que hacía mi toda la autoridad de la que, antes de la mismo trabajo, y que no debía pagar por entrevista del jueves, todavía no disponía. ella. Si era necesario, saldría del asunto Conceptualmente: la autoridad del pe- 117 con un par de bofetadas” (Pág. 19). La in- riodista, que lo faculta para conducir la quietud de Kissinger tenía fundamento: entrevista, sólo puede ejercerse a partir ¿no sucedería que la periodista, en vez de una autorización implícita por parte de situarse como representante del gran del entrevistado; obtener esta autorizaci- Otro, terminara situándose como el pe- ón es función del periodista. queño otro de las “situaciones embara- El análisis del encuentro entre Falla- zosas”? Porque - Kissinger es astuto - a ci y Kissinger nos ha permitido mos- ese otro con minúscula, el que lo nombra trar, por así decirlo en estado puro, un como “Dear Henry” mejor no confiarle “Si el periodista tiempo lógico que generalmente no se ninguna palabra verdadera. Pero la res- se ubica como pone de manifiesto porque suele es- puesta de Fallaci - las palabras, el gesto, tar subsumido en la entrevista misma: la enunciación -fue suficiente para mos- pequeño otro la constitución de un vínculo en que el trarle que ella no iba a descender a ese la entrevista entrevistado inviste al entrevistador, lugar. mediado por la institución periodísti- Esa pregunta de Kissinger en el final fracasará o en ca, como represen-tante del gran Otro. de la entrevista previa se lee en el mis- la agresividad Esta investidura no es, no puede ser mo orden conceptual que su momento una imposición del entrevistador sino de “turbación”: la turbación, el trance vana o en la un acto del entre-vistado, que el entre- de embarazo, la división subjetiva, sólo complacencia’.” vistador sólo puede y debe propiciar.
  8. 8. Si he marcado un “tiempo lógico” para “La apertura de entrevistado. Deberá afrontar el posible la constitución de este vínculo, es a fin malhumor del entrevistado o, si se ve en de distinguirlo de toda diferenciación fác- la entrevista es la obligación de hacerse perdonar su fal- tica en etapas que debieran cumplirse. en general muy ta, su independencia durante la entre- En el caso de Fallaci con Kissinger fue vista podrá verse afectada; no arranca necesaria una entrevista previa. Esto no importante en la entrevista en la posición serena de suele ser posible y en realidad no es re- la constitución la que debiera partir. Pero lo esencial, comendable en la mayoría de los casos. en la perspectiva que nos ocupa, es que El vínculo puede empezar a instaurarse del vínculo de esa posición de deuda afecta la matriz en los arreglos telefónicos o por corres- trabajo.” vincular que debe presidir la entrevista: pondencia previos al encuentro, pero quien debe estar en deuda es el entre- la etapa característica de su constitu- vistado, claro que no con el periodista ción son los momentos iniciales de la sino con el gran Otro, a quien debe su entrevista. Por lo demás, nada garan- palabra plena. tiza la estabilidad de este vínculo de La apertura de la entrevista, la pri- trabajo, que puede verse amenazado o mera pregunta, es en general muy im- entrar en crisis en el transcurso de la portante en la constitución del vínculo entrevista, y en tal caso será función de trabajo. Todas esas funciones que del entrevistador hacer lo posible por hemos discernido en la entrevista pre- restablecerlo. Por eso es mejor definir via Fallaci - Kissinger debieran esta- 118 esta organización vincular, no sobre blecerse en la primera etapa de toda un tiempo fáctico sino sobre un tiempo entrevista (no suele ser tan difícil como lógico, que el periodista debiera estar en aquel ejemplo: pocos entrevistados en condiciones de diagnosticar o por lo están tan asustados como lo estaba menos intuir. Kissinger). Es oportuno que el perio- dista haga valer y manifieste saberes, Vínculo y técnica propios de la profesión, en cuanto con- Vale la pena repensar desde esta pers- cierne a la información que se busca. pectiva vincular distintas pautas téc- Pero la manera de presentar estos sa- nicas que se han planteado para la en- beres no ha de ser la exhibición narci- trevista periodística. Así por ejemplo, la sista - el pavoneo que ubicaría al pe- puntualidad. Presentarse puntualmente riodista como pequeño otro competitivo a la entrevista es una norma general- o en busca de reconocimiento - sino la mente admitida, aunque a menudo in- que facilite que el entrevistado lo reco- cumplida. ¿Cuáles son las consecuencias nozca como interlocutor, que le otorgue vinculares de tal impuntualidad? Por la autoridad que el periodista necesita de pronto, el periodista que llega tarde para trabajar. Claro que esta indicaci- debe pedir disculpas, es decir que, en ón técnica no se verifica en el plano de ese momento clave que es el comienzo los enunciados, de fórmulas verbales de la entrevista, queda en deuda con su que el periodista pudiese emplear, sino Estudos em Jornalismo e Mídia, Vol.II Nº 2 - 2º Semestre de 2005
  9. 9. en el nivel de la enunciación: de la po- La estructura vincular que sostiene sición subjetiva que el periodista ha de la entrevista puede entrar en crisis al asumir. acercare su finalización. Una mani-fes- Otra cuestión técnica que se puede tación frecuente es que el entrevistado considerar en esta perspectiva es la re- solicite se le remita la transcripción de pregunta. En una entrevista, toda re- la entrevista antes de su publicación, pregunta bien formulada lleva implícito “para evitar errores”. Se advierte que, el mensaje de que el periodista estaba en esta solicitud, el perio-dista vuelve escuchando atentamente lo que decía el a ser, para el entrevistado, un pequeño entrevistado. Sabemos que, en la mala otro inquietante o temible, mientras práctica del periodismo, esto a menudo que el entrevistado mismo pretende no sucede, porque el periodista está solo recuperarse como un sujeto que sería atento a cuestiones predeterminadas dueño de su discurso; el gran Otro, en o simplemente porque piensa en otra cambio, cuando está firme, sabe mejor cosa. Por supuesto, el periodista even- que el sujeto mismo lo que éste dijo. tualmente puede distraerse o perder el Aceptar esa demanda del entrevistado hilo del discurso del entrevistado: en no es recomendable: lo que cuenta en de- este caso, interrumpirlo, pedir discul- finitiva no son “los errores” sino lo que él pas y señalar el punto en que se perdió efectivamente haya dicho, y establecer ese tranquiliza al entrevistado y refuerza el texto es función profesional del periodis- vínculo. Lo esencial es que el entrevis- ta. Un recurso que, en mi práctica, suele 119 tado advierta que está siendo escucha- dar excelentes resultados es prometerle do. Exagerando un poco, podría decirse al entrevistado (y cumplir) que me comu- que la experiencia de ser escuchado con nicaré con él por teléfono para trasmitir- atención y probidad (pero no por cual- “Una le lo que, conceptualmente, he registrado quiera: por quien represente al Otro) es manifestación del diálogo, agregando que esa comunica- tan infrecuente en la vida de las perso- ción servirá también para formular pre- nas, que otorgarle ese don al entrevista- frecuente guntas que se me hayan pasado por alto. do pavimenta el camino para una buena es que el Si es necesario, advierto discretamente entrevista. que establecer el texto es responsabilidad Además, la repregunta, si está bien entrevistado profesional del periodista y que su mar- utilizada, pone de manifiesto contradic- solicite se gen de error es el de toda responsabilidad ciones, imprecisiones o limitaciones en profesional - incluida la que, en el orden el discurso del entrevistado; lo revela le remita la de su propia actividad, sin duda tiene el en- como sujeto de un discurso con puntos transcripción trevistado. Esta explicación, esa promesa y de falla y esto propicia - en el nivel pro- su cumplimiento son generalmente efectivos pio de la entrevista de que se trate - su de la entrevista para reducir la ansiedad de la finalización división subjetiva y por lo tanto la auto- antes de su del encuentro, ya que proyectan también ridad del entrevistador para continuar hacia el futuro la estructura vincular que indagando. publicación” sostuvo la entrevista.
  10. 10. Una función ética “En la El presente trabajo ha sostenido tam- Como vemos, considerar la dimensión bién, en forma implícita, una pregunta: vincular de la entrevista nos ha condu- entrevista ¿es válido, es pertinente exa-minar la cido a la cuestión de la responsabilidad periodística, práctica del periodismo con el auxilio de profesional. ¿Cuál es la responsabilidad otra disciplina, en este caso el psicoaná- básica del periodista? La generalidad de la verdad es lisis? Quizá no corresponda al autor ex- los códigos de ética del mundo y el Có- el discurso del plicitar una respuesta afirmativa pero digo de la Unesco coinciden en que su sí señalar un requisito episte-mológico: valor primero es: veracidad; informar entrevistado.” la introducción de nuevos mar-cos teóri- la ver-dad. Pero, ¿qué verdad es ésta? cos para pensar la práctica no será vana “Lejos de enredarse en complejas dis- si y sólo si hace posible alguna nueva cusiones filosóficas sobre la naturaleza iluminación sobre la ética profe-sional de la verdad, los autores de los códigos del periodista. precisan la verdad a que se refieren: los hechos de cada día” (HERRÁN y RES- TREPO, 1991). Esta definición es apta Sobre o autor para desmalezar la práctica cotidiana Pedro Lipcovich é professor na Univer- del periodismo pero por cierto, en lo con- sidad Nacional de Jujuy na Argentina ceptual, no es suficiente. La crítica epis- e trabalha como editor do suplemento de temológica al orden de verdad generado 120 psicologia do diário Página/12 de Buenos por el periodismo tras-ciende los límites Aires. del presente trabajo, pero marca sus al- Bibliografía cances: en la entrevista periodística, la CANTAVELLA, J. Manual de la entrevis- verdad es el discurso del entrevistado. taperiodística. Barcelona: Ariel Comunica- Esta verdad es problemática porque im- ción, 1996. plica una transcripción, que está sujeta DOMÍNGUEZ, Teófilo. Pragmática perio- a responsabilidad profesional. El entre- dís-tica. La Plata: Editora Nieves, 1994. vistado podría - excepcio-nalmente, hay FALLACI, Oriana. Entrevista con la his- que decirlo - no recono-cerse en el texto toria. Barcelona: Noguer, 1982. y seguir éste siendo verdadero. A la in- GOMIS, Lorenzo. Teoría del periodismo: Cómo se forma el presente. Buenos Aires: versa, el entrevistado podría complacer- Paidós Comunicación, 1991. se ante un texto que, aun compuesto con LACAN, Jacques. El seminario, 1: los es- sus palabras, fuese esencialmente falso. critos técnicos de Freud. Buenos Aires: Pai- En todo caso, la responsabilidad cardi- dós, 1983. nal del periodista no es ante el entrevis- ——. La agresividad en psicoanálisis: en tado, ni ante el medio que representa; Escritos 2. Buenos Aires: Siglo XXI, 1985. ni siquiera ante el público, que tambi- ——. Subversión del sujeto y dialéctica én puede ser un pequeño otro ansioso del deseo en el inconsciente freudia- no: en Escritos 2. Buenos Aires: Siglo XXI, de mentiras. Somos responsables ante 1985. Otro. ——. Función y campo de la palabra y el Estudos em Jornalismo e Mídia, Vol.II Nº 2 - 2º Semestre de 2005
  11. 11. lenguaje en psicoanálisis: en Escritos 2. Buenos Aires: Siglo XXI, 1985. LEÑERO, V. y MARÍN, C. Manual de pe- riodismo. México: Grijalbo, 1986. WALSH, Rodolfo. Operación Masacre. Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 1984. WINNICOTT, Donald. Realidad y juego. Buenos Aires: Gedisa, 1986. 121

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