-----ÍNDICE-----
   PRÓLOGO

   CAPÍTULO 1

   CAPÍTULO 2

   CAPÍTULO 3

   CAPÍTULO 4

   CAPÍTULO 5

   CAPÍTULO 6

   ...
PRÓLOGO


       “Debemos esforzarnos a ser más estrictos a medida que el tiempo se aproxima. En la edad de la rebelión
de...
—No has venido a visitarme en mucho tiempo, Gideon —observó el Vampiro al modo
caprichoso de su gente, no deseando esperar...
repentinamente de pie y paseando de un lado a otro de su cavernosa sala—. Debería haberlo
sabido. ¡Debería haber sentido q...
—El primer Druida es la compañera de nuestro Ejecutor, la otra es la compañera del
hermano más joven del Ejecutor. La prim...
Gideon no amonestó otra vez al Vampiro. Ambos soportaban una justa cantidad de pecado
sobre sus hombros, y ninguno podía e...
—El silencio puede tan amenazante como la acción. —Reflexionó Damien, el anillo en su
mano golpeaba el borde del vaso de c...
CAPÍTULO 1



     —Siddah, ¡Siddah Legna!
     Cuando Magdelegna oyó la aguda voz llamándola, apenas tuvo tiempo de ver u...
—No quería hacerlo. Sólo estaba jugando al escondite con el tío Noah.
      —Sí, vale, a lo mejor la próxima vez deberías ...
—De verdad, te equivocas, Hannah —insistió Legna dejando que la atención de su hermana
se concentrara de nuevo en la plant...
—Hannah —Noah la agarró del brazo al pasar deprisa delante de él, dándole la vuelta
suavemente para poder pasar un dedo ca...
—Me dices esto y otras cosas parecidas a diario, hermano mío. —Hizo una pausa lo bastante
larga para coger la mano que apo...
formidables intentos de esconder sus sentimientos. Simplemente esperaba que ella pasara por alto
esta ocultación menor de ...
el trauma del último Samhain le había marcado tan fuertemente. No necesitaba leer sus recuerdos
de cómo había visto el cue...
—Sí. Estás bien y sana —la cogió las manos y le extendió los brazos examinándola—.
Algunas veces me pregunto por qué nadie...
que ella no podía ver lo que estaba ocultándole tan cuidadosamente. Había presenciado las
muchas veces que los ojos gris v...
CAPÍTULO 2


     Isabella se volvió y miró sobre su hombro cuando sintió la atmósfera de la habitación
cambiar con un cla...
posición de meditación—. Te diré esto, si él me da una orden más con la palabra E de nuevo, me
voy a divorciar de él antes...
Legna era consciente de eso también—. Aún tenemos cerca de un mes antes de que podamos
finalizar nuestra groseramente inte...
—Cierto. Al menos informaría a Jacob si hubiera algo sobre lo qué preocuparse, ¿no? Jacob y
yo tenemos muy pocos secretos ...
más de un milenio, él todavía recuerda esos detalles de las conexiones entre Druidas y Demons, y
de los procesos de sanaci...
obligándolo a destruirla antes de que ella destruyera a otros. El sentido del deber implacable de
Jacob y su respeto y amo...
—Legna —la saludó fríamente, asintiendo en señal de respeto con su cabeza plateada, sus
ojos coloreados con luz de estrell...
Legna giró la espalda hacia la implacable mirada de mercurio, descartándolo a él y a toda la
conversación que estaba tenie...
de cosas, pero Noah era de Fuego. El Fuego tenía sus propias reglas cuando se desarrollaba porque
en el proceso, el Demon ...
inocentona muy agradable, incluso si la hacía vulnerable en futuros sufrimientos que venían con
ser parte de su especie.
 ...
La columna de Legna se enderezó de repente, las fuertes emociones que emanaban de Jacob
la forzaban a contener el aliento ...
envidiaba. Era un deseo desgarrador ensombrecido con un revoloteo de celos. Se giró una vez más,
avergonzada e inundada po...
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The Nightwalkers 02 Gideon

  1. 1. -----ÍNDICE----- PRÓLOGO CAPÍTULO 1 CAPÍTULO 2 CAPÍTULO 3 CAPÍTULO 4 CAPÍTULO 5 CAPÍTULO 6 CAPÍTULO 7 CAPÍTULO 8 CAPÍTULO 9 CAPÍTULO 10 CAPÍTULO 11 CAPÍTULO 12 CAPÍTULO 13 CAPÍTULO 14 CAPÍTULO 15
  2. 2. PRÓLOGO “Debemos esforzarnos a ser más estrictos a medida que el tiempo se aproxima. En la edad de la rebelión de la Tierra y el Cielo, cuando el Fuego y el Agua rompan haciendo estragos sobre todas las tierras, el Mayor de los ancianos volverá, tomará a su compañera, y el primer niño del elemento Espacio nacerá, compañero de juegos del primer niño del Tiempo, nacerán los Ejecutores.” —La Profecía Demon Perdida. El Vampiro miró al Demon ante él, con una mirada azul medianoche larga y contemplativa. El oscuro centro de sus ojos era ligeramente oval en forma, el contorno era sólo una gran peculiaridad para incitar la curiosidad de alguien, atrayéndolo más cerca, para mirarlos y estudiarlos con un poco más de profundidad, para terminar enredados en ellos igual que en una bien tendida tela de araña. Ya que tales tentaciones no podían atraer al Demon, la única intención del Vampiro para estudiarlo tan de cerca era estrictamente para escrutarlo mientras intentaba descifrar el propósito de la sigilosa figura. Con desacostumbrada paciencia y generosidad, el Vampiro se reclinó en la silla y cruzó las piernas. Como siempre, el Demon se tomaba su tiempo antes de empezar a hablar sobre lo que tenía en mente, independientemente de haber traído al Antiguo a la guarida del Vampiro. Siempre estaba bien que pusiera tanto cuidado al pensar en su discurso, reflexionó el vampiro, porque cuando este Demon hablaba, a menudo debía de depositar brutales verdades a los pies de aquel con el que conversaba. Un rasgo admirable como aquel, no era quizás tan refrescante como uno podría esperar, en particular cuando éste anunciaba un giro en los acontecimientos en la vida de las razas de los Nightwalkers . Desde el comienzo de los tiempos, años antes de que los mortales se hubieran extendido a través de esta tierra como un intempestivo pandemonio, estaban los Nightwalkers. Las Culturas Oscuras. Aquellos que disfrutaban de la luna como su luz de día, y dormían o se ocultaban del sol cuando sus ácidos rayos trataban de tocar sus susceptibles pieles o sus mentes. Los clanes habían corrido con las bestias salvajes de la Naturaleza, sus dones especiales arraigaron en sus caminos, manteniéndolos conectados a la tierra, la libertad de las criaturas y la emisión de impulsos magnéticos, de su corazón. Y aunque en la edad moderna los mortales eran la población dominante por un dramático porcentaje, los Nightwalkers aún vivían. Las Culturas Oscuras fueron preservadas, cada uno con sus maneras y tradiciones separadas, y cada uno había labrado nichos en aquellos sitios abandonados y por lo general demasiados inhóspitos para los humanos. Algunos se habían adaptado y ahora vivían al margen de las sociedades humanas, emulando o disfrutando las costumbres de los mortales… o un cuidadoso facsímil. Casi cada clan había impuesto cuidadosamente leyes y creencias de cuán lejos podían ir sus miembros cuando trataban con los humanos. El tiempo no había cortado los eslabones de los Nightwalkers con la luna o con el sol. Los errores y los enemigos habían disminuido gravemente las filas de todos los diferentes clanes de una u otra manera, y aún así subsistieron… en calma, desconocidos, principalmente para los mortales, y buscando la manera de encontrar la armonía en un mundo que cambiaba rápidamente. Pero el mundo había cambiado antes, y cambiaría otra vez, y siempre habría Nightwalkers bailando bajo la luna y durmiendo detrás del sol.
  3. 3. —No has venido a visitarme en mucho tiempo, Gideon —observó el Vampiro al modo caprichoso de su gente, no deseando esperar más a que el Demon lo visitara en su propio tiempo. —No había esperado verte. Gideon alzó sus fríos ojos plateados desde la exquisita rara leche de cebra que había estado revolviendo ociosamente en su vaso. La exótica leche, y otras parecidas, eran un alcohol Demon. Esto, era la prueba que aunque los Nightwalkers eran muy parecidos a los humanos, generalmente muy atractivos y perceptivos, había marcadas diferencias en sus químicas y fisiologías. Estas distintivas diferencias los pondría en un aparte como seres sobrenaturales al ojo común, se obligaron a tomar la decisión de no alardear sobre ello. Pero los Nightwalkers ponían gran cuidado en esto. Los seres humanos podían volverse demasiado recelosos incluso con la más pequeña indirecta de leyenda o misterio. Estaba en su naturaleza temer lo que era más poderoso que ellos, un defecto que no cambiaría hasta que maduraran como especie. Independientemente del hecho de que él mismo se jactaba de rasgos excepcionalmente fascinantes, el Vampiro fue golpeado, como siempre, con el penetrante efecto de mercurio fundido de los ojos del Demon. El aspecto facial de Gideon, eternamente joven y aristocrático, en nada mostraba haber existido desde hace más de un milenio, pero aquellos ojos ciertamente lo hacían. Los Demons también tendían hacia la tez morena, viéndose perfectamente bronceados, lo que aumentaba el alarmante efecto de la mirada fija de Gideon. El Antiguo Demon también tenía el cabello de una plata increíblemente prístina, lo bastante largo para tocarle la clavícula y sujeto hacia atrás con una tira fina de suave cuero. En los humanos, ese color sería un signo de edad avanzada, pero el Vampiro sabía que Gideon había nacido con ese color de cabello y a pesar de ello, jamás se veía ni un día por encima de los treinta y cinco. Quizás un poco más cercano a cuarenta cuando uno se fijaba en aquellos ancianos ojos. —Si te has sentido desairado de cualquier modo, Damien, te extiendo mis disculpas —dijo el Demon con modales distantes, su rica voz llenaba los espacios vacíos de la enorme habitación. Damien despidió la idea con un chasquido de lengua y un ondeo de la elegante mano de largos dedos. —Somos criaturas antiguas, Gideon. Hace mucho que hemos aprendido a no sentir desaire cuando uno u otro de nosotros entra en aislamiento por cualquier razón. —Los ojos índigo de Damien se entrecerraron sobre el Demon sentado frente a él—. Pero admito que tengo curiosidad después de todo por el motivo de tu visita después de tanto tiempo. —Me temo que no sea tan social como pudiera haber deseado que fuera —dijo Gideon—, estoy aquí para servirte de advertencia. —¿Advertirme? —Damien arqueó una graciosa ceja ante el Demon. —Sí. Como el más antiguo de mi raza al más antiguo de la tuya. Damien reconoció la reverencia de la distinción de Gideon con una graciosa inclinación de cabeza. —A pesar de las enormes diferencias de nuestras razas, Gideon, tú y yo siempre hemos tenido mucho en común. —Y es una comunidad lo que me trae ahora a tu puerta. Un enemigo común. Esta revelación hizo que la columna del Vampiro se enderezara con repentina tensión. —Nigromantes. —No era una pregunta. Ambos habían vivido demasiado tiempo para no saber lo que era importante para uno y el otro—. Maldito —, siseó Damien, poniéndose
  4. 4. repentinamente de pie y paseando de un lado a otro de su cavernosa sala—. Debería haberlo sabido. ¡Debería haber sentido que algo no encajaba! —¿Cómo lo has visto? —Preguntó Gideon, alzando una inquisitiva ceja. —Gerad ha desaparecido. Pensé que quizás sólo se había ido bajo tierra como hace mi gente de vez en cuando, pero Gerard recién despertó de un largo siglo de sueño, así que me pareció extraño que retornara tan rápidamente. —Todavía es posible que eso sea lo que haya pasado. —Posible —aceptó el Vampiro—, pero no es el único desaparecido, y sabes tan bien como yo que esto no se asemeja a una coincidencia. ¿Tienes alguna idea de cuántos son los que enfrentaremos esta vez? —El antiguo vampiro apuró sus zancadas, sus manos se contrajeron en puños y sus feroces ojos llamearon con obvio desprecio para los odiosos humanos que utilizaban la magia que había molestado a las razas Nightwalker durante siglos—. Qué tonto fui al esperar esto, ya que no había habido ningún Nigromante durante este último siglo, habíamos visto al último de ellos. Avergüenza mi inteligencia hablar siquiera ahora de ello. —No has sido ni más ni menos estúpido que el resto de nosotros. —Dijo Gideon en tono oscuro— Yo soy el más ridículo de todos ellos. El Demon guardó silencio durante un largo latido, y los sentidos sobrenaturales de Damien retumbaron bruscamente con la subconsciente conciencia de los perturbadores pensamientos del Demon. Más allá del respeto, de cualquier modo, Damien jamás pensaría en explorar a Gideon para obtener aquellas reflexiones. —Con la vuelta de estos Nigromantes —continuó Gideon, su voz perfectamente nivelada y nunca afectada por las emociones—, hemos descubierto que los Druidas todavía existen. —¿Druidas? Ahora Damien estaba realmente sorprendido. No habían existido Druidas durante todo un milenio. Su renacimiento se había pensado probablemente mil veces menos que estas perturbadoras noticias de los Nigromantes. Damien era bien consciente de que los Demons y los Druidas, hacía mucho, se habían visto enfrentados en una guerra terrible, con la historia grabada de que los Demons habían erradicado a toda la raza Druida de la faz de la tierra. —¿Cómo conseguiste esa información? —Preguntó Damien con curiosidad. —Los he encontrado. Son híbridos, parcialmente descendiente Druídico, parcialmente humano. Al parecer los Druidas se ocultaron entre los humanos durante todos estos siglos, para evitar a sus Cazadores Demon. —Y criarlos con ellos —añadió Damien en repentino entendimiento— ¿Y son lo bastante puros para tener habilidades Druídicas, incluso después de todo este tiempo? —Pureza… —Los labios de Gideon se torcieron con la sensación de ironía que lo inundó— Al parecer, la pureza es menos poderosa que esta particular fusión de razas. Hay sólo dos Druidas activas en este momento, ambas están bajo la protección de los Demons, y son enormemente codiciadas. —El Demon inclinó la cabeza ligeramente— En general. —Todavía tengo que encontrar una cultura de perfecta uniformidad en cualquier materia. Debería suponer. Al menos no se encontraron con hostilidades. —La guerra se olvidó hace mucho tiempo. Los más viejos de nosotros que quizás pudieran sentir rencor están todos muertos, excepto yo, y he crecido más allá de tales impulsos infantiles. —No lo dudo, —estuvo Damien de acuerdo sin vacilar.
  5. 5. —El primer Druida es la compañera de nuestro Ejecutor, la otra es la compañera del hermano más joven del Ejecutor. La primera hembra... es poderosa de modos insospechados. De maneras que no estoy en libertad de hablar en este momento. Su hermana despierta sus capacidades mucho más despacio, pero tengo razones para esperar que sea igual de única. También está claro que ellas sólo son el principio. Damien volvió a su asiento, sentándose muy despacio, tomándose el tiempo para cepillar su oscura y elegante ropa, colocándola en su lugar mientras pensaba en la información de Gideon. Siempre escuchaba con mucho cuidado el modo en el que hablaban los demás, la manera en que redactaban las frases. Gideon había confesado ya que retenía información intencionalmente, pero el Príncipe Vampiro sintió otras profundidades en la historia que prometía ser fascinante y peligrosa. —Confío en que estarás guiando a estos… ¿Híbridos? No me agrada la idea de seres con poderes sin disciplinar en nuestro mundo. El desfile de Nigromantes ya es bastante siniestro, por no mencionar los Nightwalkers menos decentes ya entre nosotros. —Encuentro extraño que hicieras una pregunta tan innecesaria, —comentó Gideon serenamente, sorbiendo su bebida y haciendo rodar el buqué sobre su lengua durante un momento. —De vez en cuando encuentro el consuelo en expresar una preocupación sólo para oír la promesa verbal. Sé que harás lo que debes. Aún así, sospecho, considerando la historia que has compartido con los Druidas. —Damien levantó su propio vaso, inspeccionando el líquido rubí en su interior durante un meditabundo momento— Siempre he pensado que la erradicación de los Druidas fue una acción mal decidida, Gideon. Pero ese era un tiempo, como yo lo recuerdo, cuando los Vampiros éramos lo bastante avariciosos como para disfrutar de la idea de que Demons y Druidas se eliminaran los unos a los otros, volviéndonos más poderosos. Incluso, aunque entonces era joven, realmente recuerdo el modo popular de pensar en aquel tiempo, no era nuestra función interferir en las acciones de tu raza como tampoco era la vuestra para intervenir en nuestras acciones. —Quizás si hubiera tal intervención en este caso, podríamos haberles ahorrado a muchos seres una enorme cantidad de pena, —especuló Gideon. El Antiguo Demon habló con total naturalidad, pero Damien era demasiado viejo y demasiado sabio para no saber el peso que aquellas palabras llevaban sobre el alma del Antiguo. —La guerra descansa pesadamente en la memoria de todos Gideon —dijo el Vampiro silenciosamente—, yo mismo, en mi aburrimiento e impulsividad de juventud, arrastré a mi gente contra la tuya hace ya cuatro siglos. —Aprecio tus intentos por absolverme, Damien; sin embargo, tu energía estaría mejor gastada en otras cosas. —El Demon depositó el vaso sobre la mesa a un costado de su brazo, el sonido del cristal al entrar en contacto con el ornamentado vaso fue una resonante advertencia de que Gideon no se sentían tan indiferente y a la altura como proyectaba a los demás a su alrededor—. Soy sumamente consciente de mi parte en las atrocidades de nuestra guerra con los Druidas, y reconozco el precio que los Demons han pagado por ello. Puede ser que una pequeña parte de mi absolución descanse en las manos de los otros que vendrán siguiendo los pasos de las dos hembras Druidas, pero mis pecados son demasiado grandes para ser perdonados tan fácilmente. —Ningún pecado que pesa sobre un alma durante mil años es demasiado grande para el perdón, Gideon. —Sus ojos índigo se oscurecieron una fracción más—. Al menos, esa es mi propia esperanza personal.
  6. 6. Gideon no amonestó otra vez al Vampiro. Ambos soportaban una justa cantidad de pecado sobre sus hombros, y ninguno podía entregarse para romper ni siquiera la más leve parte de esperanza del otro. Extraño, que después de tanto tiempo, no conservaran ninguna esperanza en absoluto. Gideon siempre había sospechado, aunque era algún tipo de mecanismo de defensa, que era esa cosa llamada esperanza. Era una criatura cínica, de la cabeza a los pies, y nadie que lo conociera en cualquier grado discutiría eso, pero quizás estuvieran un poco impresionados para saber que podía haber una parte del Demon que todavía aguardara por una tenue luz de absolución. Gideon no era un hombre que soliera dar explicaciones o disculpas por sus acciones. Era el más antiguo y el más poderoso de su clase, y con aquella distinción venía el privilegio de hacer más o menos cualquier cosa que lo satisficiera. Para alcanzar una edad tan avanzada, consideraba haber aprendido lo suficiente para conocer lo que era mejor. El ejemplo principal sería su presencia en la guarida del Príncipe Vampiro que estaba sentado frente a él. Dentro de su propia raza, Damien era el espejo de la posición y poder de Gideon. Aunque los Vampiros y los Demons no eran enemigos, tampoco eran grandes amigos. Había todavía aquellos, en ambos lados de sus razas, que se tenían poca tolerancia unos a otros, y otros, que activamente todavía procuraban fastidiarse los unos a los otros. Pero esto había sido verdad entre las distintas sociedades desde que el tiempo era tiempo. No habría tal cosa como la paz perfecta mientras hubiera el libre albedrío y la obstinada ignorancia en el mundo, ni siquiera en las razas tan longevas, tan poderosas y así llamadas por su gran inteligencia y sofisticado razonamiento. Eran los defectos que ambos hubiesen mencionado secamente, sus aspectos más “humanos”. —Y en cuanto a tu anterior pregunta, Damien, desconocemos exactamente cuántos Nigromantes se están reuniendo en estos momentos. Sin embargo, experiencias recientes e interrogatorios con ellos, me indican que sus filas han estado creciendo silenciosamente desde hace algún tiempo hasta ahora. Es sólo en sus actividades más recientes cuando se han hecho visibles para nosotros. —¿Ha habido Convocaciones? —Preguntó Damien agudamente. El acto de Convocación, cuando un Nigromante robaba un Demon y lo mantenía cautivo, era el destino más horrible conocido para un Demonkind. Una vez capturado de esa manera, un Demon, sin importar cuan inteligente, refinado, poderoso, y controlado fuera, después de ser bombardeado por las más viles, oscuras artes que lo habían capturado, transformándolo en un horrible monstruo, prácticamente estúpido… en la misma imagen de demonio extensamente aceptada por la raza humana. No dudaba que fuera este efecto atestiguado por los Nigromantes durante siglos los que habían impreso la imagen, en primer lugar, en la leyenda urbana. En todo mito, algunas veces había más que un grano de verdad. La raza de los Nightwalkers era la prueba viviente de eso. —Varios —continuó Gideon amargamente. —No puedo siquiera empezar a explicar las ramificaciones que esto ha causado a mi raza. —No necesitas explicarlo. Los Nigromantes raras veces se atienen a la raza Demon como ya sabes. No dudo que empecemos a encontrar las cenizas de los de mi clase estacadas al sol antes de lo que esperamos, por no mencionar los sangrientos restos de los Licántropos y otros Nightwalkers. —El único consuelo que puedo darte por el momento es que desde el secuestro y recuperación de la hermana de nuestro Rey, no ha habido otros intentos de Convocación —dijo Gideon—. Los Nigromantes han sido silenciados.
  7. 7. —El silencio puede tan amenazante como la acción. —Reflexionó Damien, el anillo en su mano golpeaba el borde del vaso de cristal, lo agarraba como un agudo instrumento. —Estoy de acuerdo. Son una especie arrogante, esos humanos, adictos de la magia negra. No permanecerán quietos durante mucho tiempo. Sólo lo suficiente para reagruparse. Es por lo que estoy aquí para advertirte, Damien. Sé que regresarán, y todos nosotros debemos estar preparados. —Lo aprecio. Me aseguraré de alertar a mi gente.
  8. 8. CAPÍTULO 1 —Siddah, ¡Siddah Legna! Cuando Magdelegna oyó la aguda voz llamándola, apenas tuvo tiempo de ver un cuerpo joven pasando como un rayo junto a sus piernas desde atrás, casi haciéndola caer de rodillas. Se volvió y vio a la pequeña criatura colgada de su falda de gasa como si le fuera la vida en ello. —¡Daniel! Estás tirando del cabello a la tía —le reprendió, sacándose delicadamente los suaves mechones rizados de debajo del agarre de sus rodillas. Amontonó la masa de color café en sus manos y se la echó sobre el hombro para protegerla del saludo entusiasta de su sobrino. —Mamá está enfadadísima conmigo. ¡Por favor, no dejes que me dé unos azotes! Legna suspiró con exasperación quitándose a su entremetido sobrino de las piernas y así poder bajar su impresionante estatura hacia su significativamente más pequeña perspectiva. —Tu mamá es mi hermana, corazón, pero eso no me da derecho a contradecir su elección de castigo cuando has sido malo. La verdad, cuando yo era pequeña tu madre, que es mi hermana mayor, solía castigarme cuando era mala. —Legna intentó eliminar la sonrisa cuando la expresión de la cara del niño se tornó horrorizada e indefensa. Su corazón se volcó en él cuando recordó demasiado bien lo estricta que podía ser su hermana—. De todas formas, me parece recordar que me pediste asilo no hace ni dos días. ¿Tan pronto te has metido en líos otra vez? —Pero, tía Legna, tú eres mi Siddah. Puedes decirle que no me dé azotes. —Daniel, precisamente porque soy tu Siddah debería alentar a tu madre para que te inculque disciplina. Cuando llegue el momento de que tu Siddah te tutele, será muy estricta contigo. Te prometo, corazón, que seré una maestra muy severa. Y la primera lección será que debes afrontar las ramificaciones de tus errores. Todos lo hombres buenos lo hacen. —Pero yo no soy un hombre. Soy un niño. Sólo tengo seis años. —Es verdad —Legna asintió con la cabeza—, sólo eres un niño. Pero, ¿cuántas veces me has dicho que quieres ser un hombre tan valiente y fuerte como tu tío? Pretendes algún día ser el Rey de los Demons, como tu tío Noah. ¿Verdad? —Esperó que asintiera reluctante—. Bien, ¿qué clase de rey serías si huyes como un cobarde de tus propias travesuras? —No creo que fuera uno bueno —dijo Daniel bajando sus enormes ojos azules hacia el suelo para que su tía no pudiera ver las lágrimas que había en ellos y que hacían juego con el temblor de su voz—. Pero no he querido ser malo a propósito. Legna suspiró otra vez, apiadándose de su precoz sobrino. —Ya lo sé. De verdad que creo, que de corazón, quieres ser un niño bueno. —Uno sólo puede esperar que mi hijo algún día aprenda a seguir a su corazón —la seca observación vino de la entrada del arboretum . Legna se irguió en toda su estatura, sonriendo a su hermana Hannah cuando ésta entró en la habitación para recoger a su errante hijo del suelo y ponérselo sobre el hombro. —Por ahora, no obstante, mientras se empeñe en ceder a sus traviesos impulsos, como esconderse bajo la mesa del Gran Consejo durante la sesión, debe aceptar su castigo. —Ay, Daniel, dime que no lo has hecho —reprendió Legna chasqueando la lengua, haciendo que las rechonchas mejillas del niño se volvieran de un brillante escarlata.
  9. 9. —No quería hacerlo. Sólo estaba jugando al escondite con el tío Noah. —Sí, vale, a lo mejor la próxima vez deberías empezar informando a tu tío de que está jugando contigo antes de que se entere de mala manera, ¿eh? De momento irás a casa y a la cama. Donde reflexionarás sobre tu comportamiento hasta que tu padre vuelva. Después discutirás el asunto con él, porque está claro que discutirlo conmigo no te hace efecto. —Hannah puso al niño de pie y le dio un ligero azote en el trasero para dirigirle en la dirección adecuada—. Vamos allá. Encuentra tu li-li-ni y ve a casa. —Hannah desplegó sus poderosos sentidos por un momento buscando la ubicación de la niñera—. Está en el cuarto de los niños con tus hermanas. Quizás si estás en la cama y tranquilo cuando llegue a casa, me pensaré lo de decirle a tu padre cuan malo has sido. —Sí, mamá —prometió Daniel con la cabeza y la voz tan baja y contrita como un niño podía. Salió del arboretum arrastrando los pies, lanzando a su tía una última mirada suplicante antes de serpentear por el Gran may, claramente esperando suspender su confinamiento el mayor tiempo posible —Daniel, he visto caracoles moverse más deprisa —le regañó Hannah sin siquiera volverse, sabiendo lo que su progenie estaba intentando. Los instintos maternales de Hannah maravillaban a Legna. La aparentemente inagotable paciencia de su hermana parecía un milagro, considerando que Daniel era el segundo de sus seis hijos. Hannah y Legna esperaron hasta que Daniel llegó a las escaleras del castillo de su hermano, bien encaminado a encontrar a su li-li-ni, antes de mirarse divertidas. —Es una buena pieza, hermana mía —dijo Legna riendo suavemente mientras se volvía hacia el pequeño bonsái que había estado podando pacientemente—. Espero que te tomes un poco de tiempo antes de añadir más a tu camada, como tan a menudo insistes en hacer. No creo que pueda ser Siddah de más de tus niños. —Nunca haría algo así, hermana mía —se rió Hannah—. Me temo que tendrás bastante con lidiar con Daniel y Eve durante el próximo siglo. Regocíjate en el hecho de que se llevan sus buenos siete años. Y además, Noah también es su Siddah. No estarás sola con su entrenamiento. Nadie lo está. —Eso lo hará más fácil, con tal de que esté viviendo bajo el techo de nuestro hermano, cuando llegue el momento de que nos des la tutela de ambos. Esto hizo que Hannah prestará atención y la mujer alta con la masa de pelo negro con mechones rojizos tan parecido al de su hermano, tocó el hombro de su hermana. —Legna, ¿estás intentando decirme que estás considerando dejar la casa de nuestro hermano? ¿Eres infeliz aquí? —¿Infeliz? Noah es el Rey, el más reverenciado de los Demons así como uno de los más poderosos Demons de Fuego de toda nuestra historia. Sabes bien que a pesar de la volatilidad de su elemento primordial, es de lo más cariñoso y atento, el poder y la responsabilidad le hacen increíblemente sensible a las necesidades de aquellos que le rodean. Estoy muy ocupada tanto por ser su castellana como por la invaluable diplomacia de su corte. Nunca podría ser infeliz bajo el techo de mi hermano. —Muy bien, entonces no eres infeliz. Pero… ¿a lo mejor estas deseosa? —preguntó Hannah levantando la barbilla de su hermana para obligarla a mirarla a los ojos—. Legna puede que yo no sea un Demon de la Mente y una gran empática como tú, pero conozco a mi hermana lo bastante bien como para saber cuando sus emociones están agitadas.
  10. 10. —De verdad, te equivocas, Hannah —insistió Legna dejando que la atención de su hermana se concentrara de nuevo en la planta que estaba estudiando, pero que aún no había empezado a podar debido a la intervención su sobrino—. Aquí no me falta de nada ni tengo tremendos deseos de marcharme. Pero pasarán cinco años, año arriba año abajo, antes de que Eve llegue a la edad del Tutelaje y más aún, antes de que sea el turno de Daniel. Pueden ocurrir grandes cosas, incluso en ese corto lapso de tiempo. Sólo estaba meditando en voz alta. No es como para que armes jaleo. El insolente sonido que Hannah hizo, expandió la probabilidad de creer en las demandas de su hermana pequeña, pero en ese momento Noah entró en el arboretum. —Hannah te juro que si no le pones freno a ese pequeño sinvergüenza tuyo, lo haré yo. —Noah, por favor, sabes que Daniel no tiene mala intención. Es sólo un niño. —La madre defendió a su hijo tratando el tema como si no significara nada para ninguno de ellos, olvidando rápidamente que ella misma se había preocupado antes. —Hannah —dijo Noah con el tono lo más cercano que se atrevía a la reprimenda, sabiendo que su hermana siendo una hembra Demon de Fuego, tenía un temperamento que igualaba al suyo. Legna pasaba la mirada de uno a otro hermano, preguntándose como siempre cual de los dos Demons, que alardeaban de la conexión que tenían con un elemento tan ardiente como el fuego, sería el primero en perder los nervios como ocurría a menudo cuando se enzarzaban en un cara a cara. Afortunadamente los Demons de Fuego eran escasos. Desafortunadamente era bastante volátil tener dos en la misma familia. A menudo, le costaba trabajo a Legna, la empática y consumada diplomática, discernir cuál de los dos se enardecería bajo el literal y proverbial cuello de la camisa antes de calmar la situación. Hannah y Noah se querían entrañablemente, pero a menudo el amor era más fuerte cuando no estaban cerca el uno del otro y definitivamente mucho más fuerte cuando no estaban discutiendo en lados opuestos en un duelo de voluntades. —Hannah, el chico puede haber oído cosas que le perturben —dijo Noah cambiando de táctica y adoptando un deje de amable advertencia que apelaba a los más fuertes instintos de Hannah, los maternales. —¿Qué pasa, Noah? —preguntó Hannah rápidamente llevándose la mano a la garganta y tirando nerviosamente de la adorable gargantilla de rubíes que su esposo le había regalado en su noche de bodas. No era de las que se alarmaban fácilmente pero el manoseo de la enjoyada gargantilla delataba su preocupación. Cada uno de los tres Demons que estaban en el florecido arboretum era consciente de los recientes problemas que habían empezado a caer como una plaga sobre la raza de los Nighwalkers. La misma Legna había sido víctima de esos hechos cuando había sido convocada por cuatro nigromantes que intentaba robarle sus poderes y los de sus compañeros Demons para sus propios fines y propósitos. De no ser por la intervención de la divina providencia y sus habilidades recientemente adquiridas de una amiga Druida, Legna habría muerto. O peor. El temor de Hannah estaba bien fundado dadas las circunstancias. —Esta vez no hay noticias nuevas por las que te puedas sentir amenazada, Hannah. Así que no te inquietes en demasía. De cualquier forma —continuó Noah— estamos discutiendo métodos para lidiar con los nigromantes con los que nos encontremos en el futuro. No necesito decirte que escuchar los debates de los Ejecutores y los guerreros sobre tácticas para deshacernos de esta amenaza, no es algo para un niño de seis años. —Sí, tienes razón, hermano mío. Lo siento. Me voy con Daniel ahora mismo.
  11. 11. —Hannah —Noah la agarró del brazo al pasar deprisa delante de él, dándole la vuelta suavemente para poder pasar un dedo cariñosamente por su mejilla y besarla cálidamente en la frente—. Quiero a mi sobrino, lo sabes ¿verdad? Estoy preocupado por él. No quería ser severo. —Eres el Rey, Noah. Es tu deber preocuparte por todos nosotros. Y sé que esta vez, es una pesada carga. Voy a encargarme de Daniel. —Y en el futuro, miraré debajo de la mesa del Consejo antes de empezar las reuniones. — añadió Noah, guiñándole el ojo con buen humor haciéndola reír. Hannah besó a su hermano en la mejilla y después, con un repentino enturbiamiento de las líneas de su figura estatuaria, empezó a girar sobre sí misma en una masa de humo que rápidamente se esfumó del castillo por el espacio abierto en una de las vidrieras de colores del Gran Vestíbulo. Noah se volvió hacia su hermana pequeña arqueando una ceja a una altura más que presuntuosa. Legna le devolvió el gesto arqueando sus cejas dándole un delicado amago de aplauso. —Y yo que me temía que nunca aprenderías el arte de la diplomacia —exclamó con los labios fruncidos en una sonrisa—. Sólo te ha llevado dos siglos y medio de mi vida. Más en realidad. Llevas unos cuantos siglos de ventaja. —Es divertido ver que sólo pareces recordar que soy bastante más viejo que tú cuando cuadra con tus argumentos, hermana mía —se burló de ella tirándola del cabello como había hecho desde que era una niña. —Bueno, te puedo decir con toda honestidad que es la primera vez que te he visto dejar pasar una buena discusión con Hannah en aras de la paz. Estoy empezando a preguntarme si eres de verdad mi hermano. A lo mejor eres un impostor… —Ten cuidado, Legna. Hablas con palabras de traición —le tomó el cabello, tirando de sus mechones otra vez y haciendo que se volviera para darle un manotazo en la mano. —No entiendo cómo convenciste al Consejo de que eras lo suficientemente maduro para ser Rey. ¡Noah! Eres como un niño —se retorció para que no pudiera volver a tirarle del cabello—. Y te juro que si me vuelves a tirar del cabello otra vez como un matoncillo de colegio, te voy a poner a dormir y te afeitaré la cabeza. Inmediatamente, Noah levantó las manos en gesto de paz, riéndose al ver que Legna ser ruborizaba de exasperación. Porque a pesar de toda la gracia y las maneras de gran señora, la hermanita de Noah era bastante capaz de cumplir cualquier amenaza que le lanzara. —Va en serio, Noah. Tienes cerca de setecientos años. Se podría pensar que por lo menos, actuaras conforme a tu edad. —Legna, todos estos meses atrás he estado actuando acorde a mi edad. Tú eres la única que me alivia de esa carga. Tengo la creencia de que no deberíamos renunciar completamente a esa parte infantil, divertida y traviesa. Y… —dijo acercándose lo suficiente para colocarle detrás de la oreja un mechón de cabello despeinado por sus bromas, con el cariño que sentía por ella brillando en los ojos—. Tanto tiempo como me mantengas joven de corazón, tanto tiempo que no dejaré que olvides que tú también tienes que mantenerte así, hermanita. Legna le sonrió suavemente, acercándose a besarle cálidamente en la mejilla devolviendo así la ternura y el apoyo. Había estado incordiándole y de repente se arrepintió de haberlo hecho sabiendo que él llevaba una pesada carga desde hacía largo tiempo debido a las necesidades de la raza. Le dejaría que la tirara de cada uno de sus cabellos si eso le proporcionaba algo de paz y felicidad para equilibrar el estrés y el deber.
  12. 12. —Me dices esto y otras cosas parecidas a diario, hermano mío. —Hizo una pausa lo bastante larga para coger la mano que apoyaba en su cara y enredarla con las suyas—. De hecho, has sido de lo más cortés estos últimos cinco meses. —No hay nada malo en que un hermano le muestre a su querida hermana la medida de su cariño —comentó siguiéndola mientras la llevaba fuera del brumoso invernadero. —Es verdad. Y tú siempre has sido cortés conmigo a lo largo de los años —asintió—. Sin embargo, Noah, desde la Convocatoria… Noah se paró, sacando abruptamente la mano de entre las suyas. —No quiero discutirlo —su voz cayó varias octavas con un deje de rabia entrelazado tras los tonos bajos—. Se acabó. Los monstruos que osaron robarte de mí están muertos. Estás a salvo y se acabó el asunto. —¿A quién piensas que proteges al no querer discutirlo? —De repente Legna sintió que habían eludido el tema demasiado y le hizo frente—. ¿A mí? Como has dicho, ahora estoy a salvo, así que ¿qué importa? ¿Todavía piensas que me escondo tras Isabella, la que me salvó de convertirme en una Transformada? Debemos proteger a Isabella. Isabella es un artículo muy preciado. ¡Isabella, la Ejecutora y sus poderes especiales de híbrido Druida y Humana! Oh, no debemos revelar cómo me salvó o les daría falsas esperanzas a otros y eso pondría a nuestra Bella en peligro. —El tono de Legna llegados a este punto iba más allá del sarcasmo, sus ojos gris verdosos destellaban de frustración—. Noah, aquí sólo estamos tú y yo. ¡Nadie más! Quiero que te des la vuelta y me mires y hables conmigo sobre por qué estás eludiendo esta discusión cuando aquí no hay nadie salvo yo. —Legna —Noah hizo una pausa, aguantando en silencio mientras alguna clase de lucha interna se reflejaba tras los ojos gris verdosos que igualaban a los suyos en expresividad tanto como en el color—. Las palabras nunca describirán satisfactoriamente la profundidad de la pérdida que sentí el día en que te disolviste en la nada ante mis ojos. En aquel momento juré que, si por algún milagro volvías a estar a mi lado a salvo, nunca permitiría que nada pusiera tu existencia en peligro otra vez. Si no discuto estas cosas contigo es porque no puedo soportar revivir el dolor de aquel momento ni puedo contemplar el miedo de que vuelva a pasar otra vez sin paralizarme. —Finalmente la miró, enfrentando sus grandes ojos—. Esta familia, así como el reino, no puede funcionar bajo el mando de un Rey paralizado por un miedo y un dolor de tal magnitud. Te ruego que olvides este tema desde este momento en adelante, Magdelegna. Si no por tu seguridad y la de los otros implicados, por mi paz mental. Legna se quedó silenciosa por un momento, sus sentidos naturales percibían la aguda angustia de Noah, su corazón latía al mismo ritmo ligeramente nervioso del de él. Su miedo era palpable y tan extraño. Noah era el macho más valiente y firme que conocía y la perturbaba sentir en él las emociones que lo debilitaban. Pero lo que más ponía en peligro sus sentimientos era el darse cuenta que se estaba guardando algo para sí mismo. En efecto, era como si estuviera mintiéndola. Incluso si no fuera capaz de empatizar con sus sentimientos, la forma en que se le dilataban ligeramente los ojos acompañado por la aceleración de su pulso y la presión sanguínea, le habrían traicionado. Añadido al hecho de que podía sentir muy fácilmente una fuerte ansiedad yaciendo bajo su miedo y Legna tenía la certeza de que lo percibía. No se tomó a ofensa que Noah estuviera mintiéndola u ocultándola algo añadido a las cuestiones que había mencionado porque él siempre había sentido esa fraternal necesidad de protegerla, no importa cuan mayor se hubiera hecho o cuan poderosa pudiera llegar a ser. Él era muy consciente de que ella era más que suficientemente fuerte para penetrar incluso en sus
  13. 13. formidables intentos de esconder sus sentimientos. Simplemente esperaba que ella pasara por alto esta ocultación menor de la verdad por amor a él. O posiblemente por su amor a ella. —Noah —dijo suavemente con su hermosa voz diseñada para calmar las mentes y las emociones de aquellos sobre los que la empleaba. Alargó la mano para tocar el cabello de su hermano donde se rizaba sobre la frente; el contacto la ayudó a conectar con los disparadores sinápticos de su cerebro, donde se agolparan demasiados pensamientos. Se envió a sí misma dentro de él, con su espíritu y su poder envolviéndole en una sensación tranquilizadora, atenuando el miedo que sentía por su seguridad, fortaleciendo la estoica confianza en sus habilidades para proteger a aquellos a los que servía, lo que había sido su norma desde hacía cinco meses. Noah dejó que su consuelo le invadiera, dejó que le calmara. Había resistido sus intentos de hacerlo últimamente, sintiéndose demasiado culpable del peligro al que se había visto expuesta para permitirse a sí mismo sentirse mejor. Había deseado deshacerse del miedo y de la culpa esperando que, de alguna manera eso le llevaría a encontrar la solución a la vulnerabilidad ante la Convocatoria; una búsqueda que se prolongaba desde que la Tierra existía. Pero todo lo que había podido hacer le había dejado exhausto y con los nervios crispados. Ahora estaba preparado para que le calmaran, para que le perdonaran. Estaba preparado para la absolución de Legna. —Te pareces mucho a Padre —murmuró suavemente entretejiéndose en el alma de él como un poderoso bálsamo—. Yo era muy pequeña pero nunca olvidaré... que me parecía más grande que la vida misma. Tan fuerte, tan protector. Nunca tenía miedo cuando él estaba conmigo. Ya sé que dirás que era demasiado pequeña pero entre tus recuerdos y los míos, lo siento con toda el alma. Noah estaba tan abrumado por los sentimientos que ella estaba trayendo a la superficie que se acercó a Legna y la envolvió en un apretado abrazo que transmitía su agradecimiento. Era lo mejor que había podido decirle. Y aunque sabía que tal cosa era parte de su talento especial de Demon que dominaba los mecanismos internos de la Mente, era feliz no obstante. —Legna —suspiró con gran emoción—. Cómo quisiera que Madre pudiera verte ahora. Cuan hermosa y fuerte has llegado a ser. Los ojos de Legna se nublaron de emoción y sus brazos apretaron a Noah tan fuerte como él la apretaba. Había sido demasiado joven para recordar mucho de sus padres, pero recordaba mucho más a su padre que a su madre, quien casi era un fantasma en su mente. Noah, sin embargo la había conocido durante siglos, lo bastante para ser capaz de llenar a Legna con historias sobre ella. Había llevado a cabo el mismo servicio que su padre cuando la crió después de que su padre hubiera sido convocado el mismo año en que murió su madre. El Ejecutor se había visto forzado a destruir a su padre en su estado de Transformado, pero Noah nunca había hecho responsable a Jacob por la dolorosa necesidad. Como con muchas otras cosas que le dolían profundamente, Noah nunca discutía sobre la muerte de sus padres. Los Demon eran inmortales, lo que mayormente significaba que tenían vidas muy largas. También eran bastante difíciles de matar, lo que añadía tiempo a una vida ya de por sí larga. Así pues, cuando los Demons perdían a sus hermanos, padres u otros familiares que era usualmente con gran violencia y eso dejaba una marca en la sensible alma de aquellos que dejaban tras de sí. Noah se había negado siempre a contarle a Legna cómo había muerto su madre cuando ésta era casi un bebé y las potenciales fuentes de información que estaban a su alrededor sabían de sus deseos, por lo que se habían mantenido firme en su silencio. Ella, sin embargo, recordaba bastante bien el día en que su padre había sido convocado por un maldito nigromante humano. Sabía que Noah también lo recordaba. No había duda de por qué
  14. 14. el trauma del último Samhain le había marcado tan fuertemente. No necesitaba leer sus recuerdos de cómo había visto el cuerpo de Legna disolverse en la nada para saber cómo ese momento lo había aterrado. También la había aterrado a ella. Nunca olvidaría el miedo y el dolor de ese instante en toda su vida. Pero al urgirle a compartir las emociones de los recuerdos usando sus facultades empáticas, los de ella de cómo recordaba a su padre y los que él guardaba de su madre cuidadosamente seleccionados, ambos se dieron cuenta de lo mucho que habían llegado a parecerse a sus padres. Saberlo era reconfortante, reparador y edificante. —Eras el ángel de Padre —le dijo. —Y tú eras el de Madre. Puedo sentir en tu corazón lo especial que hacía que te sintieras. —Juró que sería Rey el día en que nací. Padre solía reírse de ella. ¿Qué madre no tiene los sueños más grandes para su hijo? —Noah bajó la mirada a la hermosa cara de su hermana—. Pero creo que realmente lo sabía. Y también creo que sabía que no viviría para criarte. Me hizo jurar que te protegería por encima de todo. Al menos una vez a la semana me recordaba que debía cumplir la promesa. —Y lo hiciste —insistió Legna—. No lo digo sólo para consolarte, así que deja de pensarlo. Fuiste tú el que se dio cuenta de la importancia de la conexión entre Jacob e Isabella cuando ella llegó a nosotros, incluso, aunque no parecía más que una humana con un honesto deseo de ayudarnos. Fuiste tú quien le permitió el acceso a la biblioteca eludiendo la indignación del Consejo al hacerlo. Gracias a ese permiso ella encontró la profecía de los Demons. Descubrimos la existencia de los híbridos de Druida y humano y que eran necesarios para la supervivencia de nuestra especie. Es por ti que Jacob se permitió a sí mismo enamorarse y casarse con ella. »Por ti, amado hermano, que generosamente te ofreciste a oficiar la ceremonia de su unión, yo tenía las manos sobre ella la noche de luna llena hace cinco meses cuando fui Convocada. Si no hubiera sido por aquella conexión, Isabella nunca habría sido arrastrada conmigo a la prisión del pentagrama, permitiendo así que sus poderes enfriaran el efecto y evitaran mi transformación en un monstruo que Jacob se habría visto forzado a cazar y destruir. —No —murmuró atrayendo su frente a los labios, transmitiendo su desesperación a través de las manos que le rodeaban la cabeza—. No hables de eso. Me hace pedazos el alma con sólo pensarlo. Le habría destruido. Legna, su preciosa hermana llena de gracia, atrapada en la magia oscura y retorcida de un pentagrama que hubiera destruido su belleza, su misma alma, transformándola en una especie de demonio que los humanos habrían esperado ver. Se habría convertido en un monstruo que habría sido cazado y destruido para proteger por igual a los humanos vulnerables y a los Demons. Habría sido suficiente como para envenenar el resto de sus días y eso era una perspectiva aterradora para un hombre que regía toda una especie. Sabía que había una enorme diferencia entre los humanos normales y los mortales de aquellas especies que tenían afición por las artes oscuras y se habían transformado en nigromantes, pero si hubiera perdido a Magdelegna no estaba seguro de haber podido ser capaz de mantener la distinción. —Pero todo terminó bien —insistió Legna apretando sus manos para consolarle—. Debes dejar de pensar en esas cosas oscuras Noah y vivir la comodidad del momento. Estoy bien — reiteró dándole otro pequeño apretón para hacerle absorber el impacto de su aseveración. Noah asintió y sonrió por fin con los ojos iluminados por un gris suave y un verde jade mientras aceptaba su consuelo.
  15. 15. —Sí. Estás bien y sana —la cogió las manos y le extendió los brazos examinándola—. Algunas veces me pregunto por qué nadie ha llamado a mi puerta pidiéndome que seas su compañera. Quizás es porque, como Bella y Jacob, es un Druida el que tiene que ganar tu corazón y tu alma. La oportunidad de que te vincules de repente se ha convertido en algo tangible. Es asombroso. Ahora lo puedes ver por ti misma al igual que yo lo vi cuando Padre y Madre vivían. Nadie que haya estado en presencia de Bella y Jacob puede ignorar el milagro que consigue un amor así. Cuán valiosa es esa conexión, tan profundamente espiritual. Jacob es otro hombre. Nunca le había visto tan feliz y contento y Bella resplandece tanto de amor como por el embarazo. Me da envidia. —Lo sé —Legna sonrió suavemente ante la mención del nombre de su nueva amiga y la buena suerte que Bella había tenido con su amor por Jacob, el Ejecutor—. No ha habido parejas vinculadas en nuestra sociedad desde… bueno, francamente no creo poder recordar desde cuando. Por mi parte, siempre he pensado que era un cuento de hadas que se contaba a las niñas. Pero eso fue antes de saber que Madre y Padre eran una pareja vinculada. Me gustaría… me gustaría poder recordarlo como tú. Me gustaría poder recordar la profundidad con que se amaban. Haces que parezca tan hermoso y ahora que veo a Jacob e Isabella, cuán apasionadamente se aman, me gustaría todavía más. —Bueno —Noah se rió entre dientes—. A los niños también nos contaban cuentos de hadas pero creo que tendíamos a concentrarnos en la parte en que era la experiencia sexual más excepcional que había en el mundo. —¡Noah! —Legna le dio un empujoncito mientras le regañaba. Pero lanzó una risilla a pesar de sí misma—. Creo que puede que yo también haya pensado en eso una o dos veces. Se serio. Dos parejas vinculadas en una sola semana en octubre es de buen agüero para ti, hermano mío. —Sólo podemos tener esperanza —dijo Noah con un guiño lascivo que obligó a su hermana a chascar la lengua y poner los ojos en blancos de desesperación. Noah se rió, moviendo la cabeza. Se dio cuenta entonces de que Legna una vez más, había encontrado la manera de desviar la conversación de sí misma hacia algo completamente diferente. Había sido su costumbre desde que podía recordar. Legna nunca discutía sobre sí misma. Su naturaleza empática siempre la impulsaba a dejar de lado sus necesidades y emociones en aras de ayudar a otros. —Buen punto, cariño. Estoy más allá de la redención y no es de extrañar que nadie me quiera. En cualquier caso, estoy demasiado ocupado para rondar por ahí intentando encontrar un Demon o un Druida que me convenga, no importa cuan tentadora sea la recompensa. Además, todas esas tonterías del cortejo, las emociones y la sensibilidad… Dejemos todas esas cosas para los Ejecutores. Las bobadas y los sonetos le van mejor a ellos que a mí. Legna le dio un codazo en las costillas como castigo por la referencia irreverente a Jacob e Isabella. Antes de Isabella, Jacob había sido un solitario, le dolía el alma tratando de que lo aceptaran y se preocupaba por equilibrar el estigma de su posición, al ser quien hacía cumplir la ley a los de su propia clase. Acostumbrado a ser despreciado como un mal necesario, Jacob sólo había descubierto la verdadera felicidad el día en que, literalmente, cogió a Bella en brazos. A Noah le gustaba incordiar a Jacob por haberse “echado a perder” y “encaprichado” pero Legna sabía que su hermano estaba feliz por los Ejecutores. Más que feliz, ahora que añadirían este mismo año un nuevo miembro a la raza, el primer niño nacido de una Druida y un Demon emparejados desde hacía un milenio. Aunque algunas veces, Legna no podía evitar la sensación de que Noah le tomaba el pelo demasiado alegremente e intentaba mostrarse demasiado chistoso con sus desavenencias sobre la vinculación. Ella era una empática, era su hermana y tenía ojos en la cara. Podía ver que él creía
  16. 16. que ella no podía ver lo que estaba ocultándole tan cuidadosamente. Había presenciado las muchas veces que los ojos gris verdoso tan parecidos a los suyos habían observado codiciosamente a los Ejecutores cuando habían sido huéspedes en su casa, cuando Bella y Jacob se sentaban con las cabezas oscuras juntas con tanto amor y la sensual necesidad del uno por el otro. —Bueno, por mi parte, estaría muy complacida de verte tan “afectado” como a Jacob —le tomó el pelo con cálida neutralidad, dándole la clásica sonrisa de hermosa travesura—. Pero por ahora, me acabas de recordar una cita a la que llego tarde. —Legna se puso de puntillas para dar a su hermano un beso en la mejilla—. Pareces cansado. Deberías echarte una siesta. —No soy un viejo que necesita siestas en medio de la noche —contestó Noah indignado—. La luna acaba de levantarse. —Tú mismo, Noah. Sólo era una sugerencia. Perdona por sacudir tu delicado ego. —Se estaba burlando de él, retrocediendo varios pasos y abriendo los brazos mientras le hacía una reverencia profunda y con toda la gracia que podía reunir de su genética Demon. Al momento siguiente, con una floritura de la mano, estalló en una suave nube de humo y azufre, teletransportándose antes de que Noah tuviera oportunidad de reprenderla por su travieso comportamiento. —¡Mocosa malcriada! —gritó al techo aunque estaba bastante seguro de que no podía oírle. Avanzó hacia la chimenea prendiendo fuego con un mero susurro del pensamiento y se sentó en su silla favorita. —Seguro que sí, una siesta —murmuró por lo bajo—. Puedo dar o tomar energía con un chasquido de los dedos —declaró orgulloso a la habitación vacía—. No me hace falta dormir en mitad de la noche como un bebé. Uno de estos días voy a darle a esa niña una lección de respeto. El pensamiento se vio interrumpido cuando bostezó furiosamente. Al darse cuenta, soltó una risilla avergonzada. Miró alrededor, selló su casa con unos cuantos pensamientos y se acomodó en la silla permitiéndose el lujo de cerrar los ojos.
  17. 17. CAPÍTULO 2 Isabella se volvió y miró sobre su hombro cuando sintió la atmósfera de la habitación cambiar con un claro “pop”. Al instante supo quién era su invitada, incluso antes de que el humo se hubiera disipado. Bella gritó alegremente, soltando la regadera en el anaquel de la ventana y lanzándose a través de la neblina de sulfuro restante para abrazar a su recién llegada amiga. —¡Legna! —Bella, es tan bueno verte —la saludó Legna alegremente, abrazando a la pequeña Druida cuidadosamente para evitar aplastar su redondo vientre. Estaban actuando como si pensaran que no se habían visto en eónes, cuando no había pasado nada más que una semana. Probablemente Bella estaba tan feliz de ver a otra mujer, que estaba proyectando suficiente afecto a la sensitiva empática. Algunas veces Legna se perdía en el entusiasmo de los otros, y no le importaba. Era una de las mejores emociones para ser alcanzado. Isabella rió, alejándose para mirar a su amiga, echando atrás la pesada melena de cabello negro como carbón, las trenzas brillaban como ala de cuervo, mientras serpenteaban inmediatamente hacia abajo a lo largo de la columna de la Druida. Isabella apenas alcanzaba el hombro de Legna, tan pequeña comparada con la empática, quien estaba muy cerca de tener el metro ochenta de alto. Todos los Demons eran altos. Bella a menudo se quejaba que hablar con ellos le causaría una contractura en el cuello, pero Legna se había dado cuenta de que el cuello de Bella nunca parecía lastimarse cuando se estiraba hacia su compañero por un beso. —Eres una mentirosa —la acusó Bella sin celo—. Parezco como si llevara una pequeña pelota de baloncesto debajo de mi vestido. Sólo estoy de cinco meses de embarazo y ya estoy cansada de andar por ahí como un pato. —Entonces, será demasiado de mi parte recordártelo, pero ese bebé es mitad Demon. Cinco meses sólo es un poquito más del primer trimestre, para los estándares Demon. —De acuerdo, sólo por recordarme eso, ya no serás mi amiga. Desaparece, fuera de aquí en este mismo minuto. —Ordenó Isabella con las manos en las caderas fingiendo estar indignada mientras observaba a la hermosa mujer a su lado. Magdelegna rió por lo bajo, moviéndose con su fluida gracia mientras rodeaba los pequeños hombros de la Druida en un abrazo consolador—. Y —Bella suspiró con nostalgia al tiempo que su brazo rodeaba la cintura de Legna—, tú tienes que andar por ahí y encima tener un figura perfecta. —Ya, ya —Legna la calmó y regañó—. ¿Cómo está Jacob? —preguntó, guiando a Bella hacia un cómodo sofá en una acogedora área de conversación cerca de una hermosa vidriera con representaciones de los parajes y la vida salvaje del bosque. La empática sintió el cariño que había en la pieza, vio el detalle, y todo eso le quitó el aliento. La luz de la luna la atravesaba, mandándoles colores plateados mientras se sentaba en los sofás cercanos pero opuestos uno del otro. —Ocupado. —Isabella exhaló con fuerza, tratando de empujar su pesado cabello detrás de la oreja con dedos impacientes—. Debería estar ayudándolo. Se supone que debo ser su socia. Así lo pone en… en blanco y negro o… bien, en realidad es un tipo de manuscrito color beige grisáceo con un poco de rojo —Bella jadeó, luego se gruñó a sí misma con frustración porque había encontrado una tangente—. El punto es, que según esta extraordinaria profecía perdida Demon que descubrí, estaba destinada a ser la única que cambiaba todo el destino Demon trabajando a su lado. En cambio, estoy atascada aquí, sentada en el sofá, observando y sintiendo todo lo que le pasa desde la distancia. Eso realmente molesta. —Bella subió sus piernas, cruzándolas en una
  18. 18. posición de meditación—. Te diré esto, si él me da una orden más con la palabra E de nuevo, me voy a divorciar de él antes de que incluso hayamos concluido la boda. —¿La E…? De acuerdo, Bella, como siempre me he perdido. ¿Palabra E? —Sí. E… como en Esposa. ¡Ugh! Él siempre está diciendo o pensando cosas en esta máxima y poderosa forma e hilvanando la palabra “esposa” en el final como si fuera alguna clase de contraseña que le permite ordenarme. —Bella notó la expresión aún perpleja de su amiga, así que arrugó su cara, actitud y voz en una asombrosa aproximación a Jacob—. No quiero que caces en tu condición, esposa. No puedes acompañarme, esto es demasiado peligroso para ti y el bebé, esposa. Le dije a Elijah que no habrá más lecciones de entrenamiento hasta el nacimiento, y no discutas conmigo sobre esto, esposa, porque no cambiaré de idea. —Isabella se encorvó hacia atrás con un suspiro frustrado—. ¡Ay! Es sólo que es tan detestable y tan… ¡mandón! Sabes que la luna de miel termina cuando dejas “mi amor”, “mi florecilla”, y “mi corazón” y se convierte simplemente en “esposa”. Legna sofocó las ganas de reírse. El famoso sarcasmo de su pequeña amiga siempre la hacia reír, y estaba destinado a eso. Bella tenía una forma de esconderse detrás de su ingenio y humor. Estaba declarando cosas que claramente la molestaban, pero fingiéndolas de tal manera que alguien que no la conociera las tomaría como un poco más que una rutina de comedia. Legna la conocía mejor. —Ya, Bella, sabes que Jacob te adora. Naturalmente quiere protegerte. Literalmente rinde culto a la tierra por la que caminas. —¡Ja! ¡Ja! —dijo secamente Bella—. Demon de Tierra. Rinde culto a la tierra. Lindo. Realmente lindo. —Bien, vamos ya. En serio. Como un Demon de Tierra, Jacob tiene una gran afinidad con la naturaleza. De todos nosotros, es el único que conoce más sobre la vida y la muerte y la manera en que la naturaleza se reaprovisiona y selecciona su perpetuación. Tiene un respeto por eso que trasciende con cada sentimiento que posee, tal vez con la excepción de su amor por ti. Pero también es un cazador, nació con la habilidad de capturar cualquier presa mediante el uso de los sentidos de los más capacitados depredadores animales. Conociendo la naturaleza de tales bestias, llevando siempre su percepción consigo, es parte de él entender los peligros que se ocultan en la maleza. »Te guste o no, Bella, eres vulnerable ahora mismo. Sé que eres poderosa y que te has vuelto bastante hábil por tu propio mérito, ¿pero en qué posición estaría Jacob si en el curso de tu trabajo, en una terrible circunstancia, fueras hacia el peligro, tomada como rehén, o incluso mortalmente herida? Puedo añadir docenas de posibilidades, y Jacob puede imaginar muchas más con aproximadamente cuatro siglos de experiencias como Ejecutor. Tú has sido Ejecutora durante cinco meses; él tiene cuatrocientos años de experiencia en esto, las guerras Vampiro por un siglo, Los Licántropos por tres… Hay una paz inusual por ahora, salvo por los Nigromantes, pero hay muchas variables y tú eres muy preciosa para él. »¿Y de todas maneras, qué macho con amor propio no estaría ansioso por una querida compañera que está llevando a su hijo, un niño que por nacer representará al primero de su clase? El ADN humano y Demon nunca se había combinado de ninguna forma antes. Sí, tú eres mitad Druida también, pero aún… puedo entender que Jacob esté un poco preocupado… y que sea un poco más que prudente. —Bien. —Isabella se mordisqueó una uña, un signo seguro de su agitación nerviosa—. Tal vez no importaría tanto si fuera realmente su esposa. —Rió irónicamente porque sabía que la Vinculación era más profunda que lo que unas palabras ceremoniales podrían alcanzar. Sabía que
  19. 19. Legna era consciente de eso también—. Aún tenemos cerca de un mes antes de que podamos finalizar nuestra groseramente interrumpida ceremonia de boda. Si mi hermana me hace rabiar una vez más con lo de ser la “mujerzuela embarazada, fuera del matrimonio” de la familia, voy a asesinarla y desechare su cuerpo en un campo de maíz de algún lugar. —Bella —la regañó Legna, riendo suavemente por el mal humor de su amiga—. Tu hermana Corrine no es un excelente ejemplo de virtud desde que ella y Kane se Vincularon, te lo puedo asegurar. Ella y Kane vinieron a nuestra casa para las sesiones de entrenamiento de meditación conmigo, y me retrasé por algunos minutos más de los que esperaba. Bien, cuando pase a la sala, pude sentir… —la cabeza de Legna se inclinó y se sonrojó suavemente—. Digamos que habría sido imprudente de mí parte entrar antes. —¡Estás bromeando! —Bella miró boquiabierta a la empática por un momento—. ¿En casa de Noah? ¿En el Centro de Gobierno, en dónde los Demons van y vienen todo el día? —Al menos cerraron las puertas del salón. —Legna soltó una risita—. Ella está tan irritada por lo de Beltane como lo estás tú, créeme —frotó la rodilla de su amiga en un efectivo gesto de confort—. Además, sabes que eres compañera de por vida de Jacob de todas las maneras que pueden importar. Para él, tú eres su esposa desde el primer momento en que os tocasteis. —Bueno, estaba pensando que alguien tiene que hacer algo acerca de la ley Demon sobre bodas que sólo tienen lugar en Beltane y Samhain —se quejó la Druida—. Eso en serio limita mi reputación. Digo… —chasqueó sus dedos con inspiración, sus ojos violetas destellaban traviesos— . Creo recordar que tú eres del Rey… uh… ¿prima? No, no, no es eso —Bella hizo un gran gesto teatral al golpetear un dedo sobre la barbilla como pensando—. Um, ¡oh sí! ¡Su hermana! —dijo, como si no lo hubiera recordado durante todo ese tiempo—. Seguramente tú podrías animarlo a discutir el asunto con el Gran Concilio. —Bella, eres tonta. —Legna rió—. Desearía tener esa clase de poder sobre mi querido hermano. Sin embargo, no lo tengo. No más de los que tú deseas sobre la Madre Naturaleza y sus planes para la duración de tu embarazo. —¡Lo mencionaste de nuevo! —La reprendió Bella con un dramático chillido de exasperación, haciendo que Legna suspirará y sonriera con divertida paciencia—. Bien, en este momento sería feliz si terminamos con un tiempo intermedio entre lo que requiere un embarazo humano y un embarazo Demon de trece meses. Cualquiera cosa es mejor que trece meses. —¿Qué te ha dicho Gideon? —preguntó Legna, incapaz de poder resistir la mirada violeta de Bella mientras mencionaba el nombre del poderoso médico. Volvió su atención a la suave seda aguamarina de la falda de su largo vestido, sus dedos trazaron el rico bordado dorado girando sobre el repetitivo patrón—. ¿Todavía te está supervisando personalmente? —Sí, lo está. En realidad, esto es suficiente para hacerme sentir un poco nerviosa. —Bella exhaló un poco temblorosa—. Cuando hablé con Hannah me dijo que en todos sus seis embarazos, nunca había sido supervisada tan de cerca. Y ciertamente no por el más Antiguo y altamente preparado médico de toda la historia Demon. Dicen que Gideon ha olvidado más acerca de sanar que lo que otros médicos combinados nunca sabrán. —Bueno, tal vez Gideon simplemente está haciendo un esfuerzo extra porque ha pasado mucho tiempo desde que un Druida y un Demon se emparejaron. Y sí, estoy segura de que el hecho de que eres mitad humana hace tu caso único, pero también tengo la certeza de que él sólo quiere ser cuidadoso. Sabes cuan directo es. Si hubiera algo de qué preocuparse, él no te mantendría desinformada.
  20. 20. —Cierto. Al menos informaría a Jacob si hubiera algo sobre lo qué preocuparse, ¿no? Jacob y yo tenemos muy pocos secretos entre nosotros, debido a la habilidad de compartir nuestros pensamientos. —Debo admitir, Bella —confesó Legna—, que aún cuando soy un Demon de la Mente, estoy muy agradecida de que sólo puedo leer emociones, a diferencia de mis homólogos masculinos quienes pueden intercambiar pensamientos como tú y Jacob hacen. Estoy segura de que no quiero saber todo lo que alguien está pensando. Créeme, conocer todo lo que están sintiendo puede ser lo suficientemente problemático. Y en cuanto a Jacob que es capaz de leer tus pensamientos, no sé cómo puedes soportarlo. No estoy tan segura de poder disfrutar de alguien más teniendo acceso a mis más privadas reflexiones. Creo que lo más cerca que he llegado a eso es con Hannah y Noah. Siempre hemos tenido un fuerte sentido de las necesidades del otro, deseos… dolor. Pero te prometo, que hay cosas que han cruzado mi mente sobre las que espero que Noah nunca averigüe. Legna hizo un travieso movimiento de cejas, haciendo reír a Bella. —Estoy familiarizada con ese deseo en particular —dijo Bella con un asentimiento—. De todas formas, hay algo consolador sobre la franqueza enorme al compartir y la honestidad entre Jacob y yo. Y… —paró, su cara suavizándose con un cálido pensamiento hermoso, su piel, como satín pálido, ruborizándose con delicado resplandor—. Mi amor, mi compañero, vive dentro de mí siempre, Legna. Nunca estoy completamente sola, incluso cuando él trata de darme privacidad. Y ni siquiera lo tenía en mente. Parte de mi se da cuenta de que, por el resto de mi vida, nunca estaré sola de nuevo. Eso es fascinante en una manera que posiblemente no pueda describir. Mi hermana sólo está empezando a aprender esto por sí misma. He tratado de ayudarla, pero siempre fallo en describírselo adecuadamente. —Tu descripción no carece de nada, Bella —confesó la empática silenciosamente, una captura de emoción en su garganta y un brillo de felicidad agridulce en sus ojos por su amiga. —La adquisición de poder de Corrine está tomando más tiempo que la mía. Gideon cree que se retrasó por lo cerca que estuvo de morir. Bella se estremeció mientras recordaba la imagen de su hermana yaciendo en su cama cercana a la muerte, gris y demacrada por el drenado de energía que había sufrido. Un Druida sólo llega al poder cuando su compañero Demon entra en contacto con él o ella por primera vez. En ese tiempo Corrine y Kane se habían encontrado el uno al otro, ninguno se había dado cuenta de que era una Druida, destinada a estar con Kane y sentenciada para marchitarse sin su cercanía y su energía para reaprovisionarla. —Gideon dice que está tomando tiempo, para que su conexión con Kane se reconstruya y se repare. Lo ha comparado con un daño cerebral, en donde el cerebro tiene que redirigir su función de otras maneras para compensar ese daño. —Bella sacudió la cabeza—. Veo sus esfuerzos y estoy tan frustrada por ella. Quiero que sea tan feliz como lo soy yo. Quiero que su poder llegue, así ella sabrá lo que hemos heredado. Como persona lógica se que tomará tiempo, pero como hermana, una hermana embarazada al caso, quiero gritarle a los Destinos, ¡Vamos ya! Ella ya ha pasado por mucho. —Ya ha llegado muy lejos. Se ve sana y no se debilita rápidamente —la calmó Legna. —Gideon ha dicho tanto, pero también dice que puede haber más contratiempos y que debemos estar preparados para eso. Explicó que el daño ha hecho sus senderos de poder frágiles. Pero tú sabes esto. Es por eso que le estás enseñando meditación y técnicas de concentración. Según su prescripción. —Nunca dejará de sorprenderme, el amplio conocimiento de Gideon. Es el único Demon en todo el mundo que ha vivido durante el tiempo de los últimos Druidas. A pesar de que fue hace
  21. 21. más de un milenio, él todavía recuerda esos detalles de las conexiones entre Druidas y Demons, y de los procesos de sanación de una raza que pensó estaba extinguida. No quiero pensar que era sólo un joven inexperto en aquella época. —Sí. Es muy notable. —Isabella se inclinó hacia adelante, bajando la voz en un susurro—. Pero Gideon lleva un gran peso sobre su alma por haber sido parte de la masacre original de los Druidas. Creo que siente que debió haber comprendido mejor, a pesar de que todo el mundo era bastante salvaje en ese momento y él era un simple joven tras las órdenes de los Ancianos de la época. —La guerra nunca tiene sentido cuando las repercusiones son estudiadas mil años después. Esto es un testamento a su fuerza que ha sobrevivido a pesar de todas las muertes, convocaciones y los trastornos mundiales de un milenio. Mil años. —Legna sacudió su cabeza con asombro—. Incluso aquellos Demons que ya han pasado su quinto siglo tienen dificultades para comprender tal vida. Isabella asintió, recargándose una vez más y frotando ausentemente su vientre distendido. —¿Así que estás segura de que me informaría, si él tuviera inquietudes acerca del bebé? —Positivo —afirmó Legna con un brusco asentimiento—. Puede haber una gran cantidad de cosas acerca de Gideon que no entiendo, o incluso me gusten, para ser honesta, pero su franqueza es admirable, incluso si es algo áspera de vez en cuando. Además, Jacob no toleraría nada más que total sinceridad, y Gideon respeta eso. Su amistad todavía es muy rígida, a pesar de la bienvenida al regreso de Gideon para reincorporarse a la vida Demon y a su puesto en el Triunvirato del gran Concilio. Sin embargo, la latente hostilidad de Jacob no mantendrá callado a Gideon, hablará para lo que fue llamado. —Lo sé —Bella dijo suavemente—. No creo que Jacob haya aceptado completamente la conducta grosera de Gideon a mí alrededor al inicio de nuestra relación. —Pero sería un tonto si rechazará al médico mejor preparado en la historia Demon, cuando ese Demon ofrece supervisar el embarazo de su querida compañera —señaló Legna—. Y Jacob no es un tonto. No importa que tan profundamente sus instintos vinculantes lo hagan desconfiar de los otros machos que se acercan mucho a ti, creo que tu seguridad es suprema para él. No dejaría que nada se interpusiera en su camino, incluso si fuera el mismísimo Príncipe Encantador quien necesitará cuidarte. Isabella echó atrás su cabeza y rió en voz alta por esto, apreciando el travieso brillo en los ojos de la otra mujer. Legna era impresionantemente impasible ante el poder de los Demons machos que la rodeaban noche y día, siglo a siglo. Isabella había apreciado eso desde el momento en que había conocido a la hembra Demon. Esta valerosa característica de su amiga había servido de modelo para Bella, enseñándole a ponerse de pie y alzarse por sus derechos y perspectivas incluso antes de que su propia habilidad para absorber y usar los poderes de aquellos a su alrededor hubieran llegado al juego. Otros Demons habían aprendido a respetarla mucho antes de que hubieran sido forzados a respetar la magnitud de su asombrosa capacidad para dejar a cualquier persona de raza Nightwalker completamente impotente. Afortunadamente, este era el mismo poder que había forzado a Isabella a ser incluida en la terrorífica convocación de Legna durante la frustrada ceremonia de su boda con Jacob. El mismo poder que había anulado los efectos perjudiciales del pentagrama que las había enjaulado juntas. Aunque la terrible experiencia hubiera sido angustiosa, Isabella estaba agradecida de haber tenido a mano la posibilidad de salvar a su amiga de la transformación. Entre otras cosas, esto habría destruido a Jacob por ser puesto en la posición de cazar a la hermana de su Rey,
  22. 22. obligándolo a destruirla antes de que ella destruyera a otros. El sentido del deber implacable de Jacob y su respeto y amor por Noah habrían aclarado su curso, pero Jacob llevaba sus fracasos con fuerza, y se habría culpado a sí mismo por no haber hecho más por salvar a alguien tan importante para el hombre al que consideraba como un hermano, así como a su monarca. Nadie significaba tanto para Isabella como Jacob. Tal vez ni siquiera su hermana Corrine, a quien quería con todo su corazón. Jacob era su corazón y su alma, y a ella la afectaría profundamente si él alguna vez sufriera tal magnitud de dolor. Peor aún, la responsabilidad podría haber recaído en Isabella, destinada por aquella antigua profecía recién descubierta a cazar al Transformado. Había nacido con el código genético para que sus capacidades especiales fueran ese objetivo, ellos se mantenían inactivos, esperando sólo el día en que ella y Jacob cruzaran sus caminos finalmente. Jacob había experimentado la insostenible situación de castigar a sus amigos. Hasta hubo veces que se vio obligado a destruir a aquellos que habían sido obligados a transformarse por los monstruos de la magia negra que usaban pentagramas. Pero Isabella era de corazón mucho más suave y tan nueva en su papel de Ejecutora; aún no se había enfrentado con la destrucción de un Demon Transformado al que había conocido y cuidado. Ese era su más profundo temor que no pudiera hacerlo cuando llegara el momento, y Legna se dio cuenta inmediatamente del peso en el corazón de su amiga mientras la mujer embarazada consideraba la posibilidad. No quería inmiscuirse, pero el poder de Legna siempre estaba “encendido” como el de Bella, y el esfuerzo por controlarlo llega cuando se trata de apagarlo o bajar su efecto. Se había permitido relajarse demasiado durante su conversación y sin querer había recogido las serias emociones de Bella. Legna ocultó sus pensamientos, no compartiendo su conocimiento con su amiga acerca de sus miedos. Isabella era mitad humana y estaba acostumbrada a un estilo de vida más privado que los de la clase Demon. Legna se había dado cuenta de que a Bella la molestaba los hábitos aparentemente intrusivos de los conocidos de Jacob. De hecho, el mayor delincuente era Gideon. Nunca podía esperar para que le dieran permiso para ir y venir, sin importar cuantas veces Bella perdiera su temperamento con él. Era su naturaleza creer que su manera de pensar era la correcta y las formas de la mujer humana eran una completa tontería. Después de todo, había sobrevivido años y a una gran cantidad de amenazas más impresionantes que el temperamento de una hembra Druida híbrida. Sólo entonces, como si fuera empujado por los pensamientos de Legna, una extraña luz plateada chisporroteó en la habitación, contrayéndose instantáneamente en la forma del gran médico. Instintivamente, Legna se puso de pie. Cada vez que ella y el Antiguo ocupaban el mismo espacio, no podía luchar contra el impulso de ponerse a la defensiva. Ella y Gideon tenían una historia de hostilidad, nacida de un breve momento de locura y dolorosas palabras. Ese era un momento que Legna no podía permitirse a sí misma olvidar, para toda su naturaleza dispuesta a perdonar, y el que Gideon negase continuamente que nunca ocurriera tal y como ella lo recordaba. No era exactamente Gideon el de la habitación. Era una proyección astral de él. Ésta era la manera en que un Demon Corpóreo viajaba rápidamente. En esta forma, eran capaces de sentir y percibir todo alrededor de ellos. La única cosa que limitaba la forma astral de un Demon Corpóreo era la imposibilidad de usar sus poderes innatos para sanar a otros. Era impotente, en gran medida, en esta forma, pero Legna había aprendido a no desestimar nunca al más anciano de su clase. Al parecer mientras más vivían, más poderosos se volvían y más trucos aprendían. No usaría ninguna habilidad para concebir el pasado del gran Antiguo.
  23. 23. —Legna —la saludó fríamente, asintiendo en señal de respeto con su cabeza plateada, sus ojos coloreados con luz de estrellas que chasquearon sobre su forma brevemente—. Te ves bien. —Estoy bien, gracias —respondía igual de cordial. Gideon se volvió hacía Bella, dedicándola un ligero saludo también. —Ejecutora. ¿Confío que estés bien? —Sí. Sin embargo, podría estar mejor, si de alguna manera pudieras conseguir sujetar el concepto de llamar a la puerta en ese enorme intelecto tuyo —observó sardónicamente, ya que claramente no esperaba que eso pasara pronto. —No recuerdo a Legna llamando a la puerta antes de su entrada —notó el Antiguo bruscamente. Eso hizo que ambas mujeres cambiaran miradas sobresaltadas y luego lo encararan con miradas acusadoras. —¿Justamente cuánto tiempo has estado aquí, Gideon? —saltó Legna, su irritabilidad escapando de control y arremolinándose visiblemente en una tangible onda de emoción. —Obviamente el tiempo suficiente —replicó, visiblemente imperturbable—, para saber que no tocaste cuando llegaste. Parecía tener perfecto sentido para él, mientras hacía a ambas mujeres explotar. —¿Estás diciéndome que estabas flotando alrededor de mí casa todo este tiempo? ¿Espiándonos? —Apenas. Llegué sólo unos momentos antes que Legna lo hiciera, y cuando ella apareció pensé que sería bastante amable permitirlas a ambas algunos minutos de visita antes de que me entrometiera. —Gee, eres todo corazón —dijo Bella dulcemente—. ¿No se te ocurrió, tan siquiera por un segundo, que nuestra conversación era privada, y que era grosero escucharla? —No. Legna y Bella ambas exhalaron largos suspiros de frustración por el indiferente encogimiento de hombros del Demon macho. —Que pueda recordar, no había nada de una naturaleza extremadamente privada dentro de la conversación —agregó Gideon, sus brillantes ojos mirando a ambas mujeres como si tratará de resolver un rompecabezas ilógico—. Su obvia irritación no tiene sentido. —Sí —dijo Bella secamente—. Eso sería… para ti. —Claramente se rindió, haciendo el asunto a un lado con la mano—. Así que, ¿a qué debo este placer? —preguntó al médico. Legna no escuchó inmediatamente su respuesta. Sus oídos estaban zumbando con su continua indignación. La última cosa que nunca hubiera querido en un millón de milenios sería que Gideon la escuchará defendiéndolo a él o su conducta, elogiando que tan preparado y majestuoso Antiguo era. ¡Ya era un arrogante exasperante! Pero tenía que volar alrededor con su no visible forma astral, escuchándola tranquilizar a su amiga acerca de sus habilidades, no dudaría deleitarse con eso y regodearse todo el tiempo. Los ojos de Gideon parpadearon sobre ella, una extraña luz plateada dentro de ellos le dio escalofríos, casi como si hubiera estado percibiendo el rencor de sus pensamientos. Es una ilusión, discutió Legna consigo misma. Era un truco para desarmar, que usaba constantemente para mantenerse dominante y en posición de ventaja. Siempre parecía que tenía una bolsa llena de esos sutiles trucos psicológicos a mano, pero ella era una Demon de la Mente abordando el calibre de un Anciano con medio siglo más o menos, y sería una simplona si no pudiera reconocerlos.
  24. 24. Legna giró la espalda hacia la implacable mirada de mercurio, descartándolo a él y a toda la conversación que estaba teniendo con Isabella. Cruzó sus brazos a lo ancho de su esbelto estomago, moviéndose con un suave murmullo de seda y gracia para mirar fuera de la ventana y hacia el barranco, observando la línea de la costa Inglesa a través de un portal de vidrio coloreado. Era fácil para ella trasladarse fuera y dentro del contacto con gran parte de su poder, pero al final todo era innato, todo los reflejos y el instinto hacia el acceso listo y expectante. Requería de un esfuerzo enorme para apagar realmente todas las profundidades de sus habilidades extrasensoriales, pero empezó a hacerlo, usando el estruendo de las olas en la arena y las rocas como si fuera un metrónomo para su proceso meditativo. Legna no tenía opción. Tenía que cerrar todo, porque donde quiera que el médico estuviera en su presencia sus sentidos se sobrecargaban. Sabía que él tenía poderosas barreras mentales. Cualquiera que observara sus distantes modales sin sentimientos podría ver que toda su esencia y emoción estaban encerradas en una protegida prisión que no tenía interés en acceder en absoluto, parecía que ni siquiera en la privacidad de su propia mente. Con Legna siendo una empática, tal vacío debería ser inquietante, sin embargo, tranquilo. Pero no lo era. En su lugar, su energía parecía agarrarla, zarcillos alcanzándola y apretándola casi dolorosamente antes de dejarla ir. Cada vez que la conexión era hecha, punzadas quemaban su mente con imágenes e impresiones que no tenía esperanza de comprender. Era como una sobrecarga eléctrica, una que nunca había sentido con nadie más. Jacob, Noah, Elijah… otros miembros del Concilio… Todos tan poderosos por propio derecho, pero ninguno con esta presencia de fuerza vibrante que hacía a su psique sonar como los tonos a través del cristal. El cristal se hace añicos cuando un timbrazo agudo lo atraviesa al alcanzar cierta resonancia. Así que nunca estaba cerca de él si podía evitarlo y siempre escapaba de la habitación en la que él estaba, tan rápido como podía. No podría soportar la idea de su poder tocando su mente de esas maneras. Éste era uno de esos momentos, sin embargo, en que no podía hacer una salida elegante. Isabella la necesitaba ahí. El corazón de la Druida estaba latiendo fuerte con su preocupación y era un claro deseo, apasionado en su mente, de que Legna se quedara. Así que lo hizo, manteniéndose lo suficientemente cerca para tranquilizar a Bella y concentrándose en la marea y el mar para tranquilizarse ella misma. Gideon observó como Legna miraba hacia afuera por la ventana y abajo hacia la costa. Podía ver los cambios acalorados en la química de su cuerpo, el sonrojo de su piel que se intensificó con lo que era una emoción obviamente irritable. Sabía que la había ofendido de nuevo, pero hacía mucho que se había resignado al hecho de que siempre lo haría. Era una mujer excesivamente testaruda, pensando constantemente y comportándose de maneras que tenían poco o nada de sentido para su más racional y lógica mente. Notó que había empeorado, desde que la Druida había llegado a su medio. Isabella casi no tenía reservas acerca de decir en voz alta cualquier cosa que sintiera, con poca idea sobre el respeto a su posición o la de los otros muchos, usualmente ganadas. Era joven, criada humana, y era esperado de ella tener modos inmaduros y de alguna manera barbáricos. Bella era también una extraña para su cultura, eso también era algún tipo de conducta comprensible. Legna no tenía tal excusa. Había sido criada de la manera Demon, conociendo todos los protocolos y expectativas sociales de ella. Gideon sostenía su sencilla conversación con Isabella mientras continuaba estudiando a la perturbada hembra Demon. En los ocho años que él había estado en asilamiento, ella había incrementado asombrosamente sus poderes y habilidades. Los Demons a menudo atravesaban grandes incrementos repentinos de desarrollo durante su vida, una serie de casi adolescentes crecían aceleradamente, y era lo bastante joven como adulto para experimentarlos. Sin embargo, Gideon no podía recordar ver tal salto inesperado de fuerza y habilidad en un Demon desde… bueno, desde la juventud de su hermano. Su herencia genética estaba predispuesta para este tipo
  25. 25. de cosas, pero Noah era de Fuego. El Fuego tenía sus propias reglas cuando se desarrollaba porque en el proceso, el Demon podía extraer energía desde fuentes externas. Los Demons de la Mente eran una raza joven, el anciano y el primer nacido con la habilidad, sólo recientemente perdido a la edad de 405 años. Desde el nacimiento de Lucas, los Demons de la Mente se habían vuelto un elemento regular y frecuente en los jóvenes. Las directrices de su desarrollo habían sido establecidas en modelos previstos mucho antes del nacimiento de Legna. El médico también sabía que Legna era bastante consciente de su desarrollo y la peculiaridad de éste, para pretender dar la imagen de ser más débil de lo que realmente era. Se preguntaba sobre eso, curioso del por qué negaría tal extraordinaria aptitud. La había estado observando atentamente de alguna manera en estos últimos cinco meses, desde su reaparición y la convocatoria de ella. Sin embargo, su continua hostilidad hacia él lo mantenía a una distancia bastante apropiada para impedirle hacer un diagnóstico completo de su desarrollo metabólico. Justo como podía leer emociones, Legna usaba los poderes de su mente para levantar barreras impenetrables alrededor de ella, suficientemente fuertes para incluso mantener los formidables poderes de Gideon de alguna manera a raya. Eso sólo era una parte del problema, pensó. La otra parte estaba dentro de Gideon mismo. Cuando llegó a Legna, se encontró a sí mismo compelido para guardar cada acción que pudiera sentir en cualquier medida, que posiblemente tomaría como una invasión… una violación. Había cometido el error con ella una vez en el pasado, y sería muy difícil que lo volviera a repetir. A pesar de lo que Isabella y Legna pensaban, él era completamente capaz de aprender de sus errores… cuando elegía hacerlo. Gideon volvió hacia Isabella, notando la manera nerviosa en que acariciaba el abultado vientre que albergaba a su bebé en desarrollo. Había sido consciente de sus miedos y preocupaciones antes de escuchar por casualidad su conversación con Magdelegna. Sin embargo, contrario a lo que Legna creía, era bastante capaz de mantener sus pensamientos para sí mismo cuando pensaba que sería lo mejor para su paciente. Era incapaz de mentir, incluso si había visto utilidad en ello. La verdad de sus preocupaciones sobre los cientos de cosas que podrían ir mal con el embarazo de Isabella darían muy poca paz mental y potencialmente podría tener ramificaciones mal dirigidas. Él guardó su consejo, no ofreciendo falso confort ni verdades aterradoras. La dejaría que continuará sacando sus propias conclusiones, mientras no alcanzará un tono de preocupación que pudiese ser perjudicial para su salud. Desconociéndolo, las afirmaciones de Legna sobre su franca naturaleza habían sido ventajosas para él y la futura madre. —No vi necesidad de venir en persona esta semana —le informó a Isabella—. Sin embargo, si requieres cualquier cosa o experimentas cualquier inquietud, debes llamarme inmediatamente. Gideon tomó un momento para hacer un último chequeo visual de la mujer encinta, las yemas de sus dedos tocaron su barbilla, girando su cabeza a un lado gentilmente mientras revisaba su pulso y su presión sanguínea con una mirada momentánea. Brevemente recorrió una mano sobre el hinchado vientre, y luego se alejo de ella, soltando su toque antes de que el Ejecutor sintiera que su compañera había sido tocada por otro macho y apareciera en un remolino de polvo. Jacob no había ocultado su posesividad por Isabella. Esto ocurría algunas veces en una Vinculación, dependiendo de la naturaleza del elemento del cual el Demonio provenía y factores de la personalidad. La afinidad de Jacob con la naturaleza lo hacía muy susceptible a las oleadas de territorialidad cuando provenían de lo más preciado que tenía. El Ejecutor era capaz de frenar la emoción cuando era absolutamente necesario, así no se volvería muy nocivo u hostil. Bella misma ni siquiera batió una pestaña preocupándose sobre cosas como los celos. Ella era probablemente el alma más confiada que Gideon había conocido, su juventud prometedora y algunas veces una
  26. 26. inocentona muy agradable, incluso si la hacía vulnerable en futuros sufrimientos que venían con ser parte de su especie. Gideon sólo se había movido una distancia significativa lejos de la pequeña Druida cuando un violento polvo endemoniado barrió dentro del cuarto, fusionándose con un giro en la forma del Ejecutor. Jacob era un macho de asombroso poder, y aunque era delgado tenía una constitución atlética, irradiaba ese hecho en cada poro. El Demon de Tierra podía manipular las poderosas fuerzas de la naturaleza, como la gravedad misma, sólo con un pensamiento. Tanto los Demons de Fuego como los Demons de Tierra eran los más poderosos de su clase. Era por eso que había sido escogido para ser el que cazaría a los renegados de su raza. La implacable profundidad de su oscura mirada de advertencia, mientras la fijaba en el médico, decía mucho acerca de ser capaz de acechar e incluso algunas veces de destruir a quienes alguna vez había llamado amigos. Gideon y Jacob habían peleado sólo una vez. Eso había sido suficiente para darles a ambos un sano respeto hacia las habilidades del otro, también crearles una tensión subyacente entre ambos que posiblemente nunca se resolvería. —Gideon —saludó Jacob fríamente, moviéndose en un parpadeo para rodear a su querida compañera en la protección de su abrazo. Cuando bajó su mirada hacía su cara, se ablandó de esa extraordinaria manera a la que Gideon jamás se acostumbraría. Por poco lo alivia la mirada casi hostil de Jacob cuando la dirigió hacia él—. Pensé que habíamos acordado que me avisarías antes de que visitaras a Isabella—, dijo, su tono tan llano que era amenazador en cada pulgada. —Supuse que Isabella te advertiría. Después de todo, es la única en constante contacto mental contigo. No yo. —Y eres capaz de proyectarte ante mí antes que a ella tan fácilmente. —Estabas cazando, Jacob. Decidí dejarte finalizar tu tarea en paz. Esto iba a ser sólo una breve visita. Y como ves, tenemos carabina. Gideon gesticuló hacia Legna, quien, de una manera notable según había empezado a notar, se las había arreglado para pasar completamente desapercibida. Incluso Isabella pareció darse cuenta de repente que se había olvidado del todo de la presencia de su amiga. Pero ahora la majestuosa y elegante mujer estaba devolviendo una sonrisa calmante sobre las tensas personas a medio cuarto de distancia. —Jacob, es bueno verte. Jacob le sonrió a Legna, asintiendo con su cabeza. —¿Cómo está Noah? Legna levantó una ceja. —¿No lo viste en el Consejo? —Miró de un Ejecutor a otro, luego a Gideon. —Tengo entendido que Noah ha estado contigo en el Consejo durante toda la mañana, discutiendo la amenaza nigromante. —Sí, estábamos. Pero el estaba… indeciso, después de descubrir a Daniel debajo de la mesa del Consejo —le comunicó Jacob. —Y discutió con la Concejal Ruth, como es usual —añadió Isabella, rodando sus ojos en reflejo de sus sentimientos hacia la Anciana cascarrabias—. Todos lo hacemos. Lo juro, esa mujer me causa ulceras. —Isabella abrazó confortablemente a su compañero—. Creo que ella aún culpa a Jacob por la muerte del compañero de su hija más joven. Es injusto. ¿Cómo podía alguno de nosotros saberlo más rápido de lo que lo hicimos?
  27. 27. La columna de Legna se enderezó de repente, las fuertes emociones que emanaban de Jacob la forzaban a contener el aliento mientras la golpeaban. Se dio cuenta entonces que Jacob nunca se había perdonado a sí mismo por esa vida perdida. Antes de que Bella llegará a ellos, el deber principal de Jacob había sido mantener Demons y humanos separados, creyendo como todos los demás hacían desde hacía miles de años que los humanos eran demasiado frágiles para resistir la seducción de un Demon. Durante las lunas de Hallowed , las lunas llenas de Beltane en mayo y Samhain en octubre, los Demons eran compelidos por una mística explosión de compulsión sexual. Se creía que eso originalmente significaba perpetuar sus especies, pero a causa de la temeridad Demon, los Druidas figuraron como su detonante y todos sus compañeros fueron asesinados en la guerra. Así que la locura de la lujuria había crecido fuera de proporción con el tiempo, y ésta lujuria podía ser dirigida en dirección al quebrantamiento de la ley, no importaba que tan fuertes fueran los códigos morales del Demon y su autocontrol. Incluso Gideon, el poderoso e invulnerable Gideon, no había sido inmune. Así que esto había sido el rol del Ejecutor, rastrear aquellos que intentaran romper la ley, castigándolos por ello, manteniendo humanos e incluso otras especies de Nightwalkers seguras de esta incontrolable, naturaleza animal, que superaba a sus colegas. El Samhain pasado, al mismo tiempo que Bella por primera vez era apropiadamente revelada a ellos, Jacob había impedido a Mary, la hija de Ruth, seducir a un hombre humano, castigándola severamente, como la infracción merecía. Todo el tiempo, el Ejecutor no había estado consciente de que este hombre humano era en realidad parte Druida, designado por el destino a ser Vinculado con Mary. Jacob no había tenido ni la menor idea que su breve contacto, antes de la actual ejecución, había disparado los dormidos genes Druidas en la posible víctima. ¿Cómo podía? Sólo había un Demon entre ellos, lo suficientemente viejo como para saber la verdadera naturaleza de los Druidas, y Gideon nunca había esperado que una población Nightwalker supuestamente exterminada se hubiera convertido realmente en híbridos con la población humana. Esa genética extraña floreció dominante, sobrescribiendo el ADN existente de un simple humano por el de un Druida naciente. Una vez que esto pasa, un Druida se vuelve mortalmente dependiente de la energía elemental de su compañero, justamente como el Demon se vuelve dependiente del amor del Druida y su habilidad para brindarles paz durante las lunas Consagradas. Una vez emparejados en la Vinculación, ese Demon nunca podría temer al Ejecutor de nuevo. Como una pareja, podrían crecer tan contentos y poderosos como Jacob e Isabella lo habían hecho. Desafortunadamente, el compañero de Mary, se mantuvo alejado de la joven Demon mientras estaba siendo castigada y mantenida bajo vigilancia hasta que pasara Samain, había muerto de hambre por privarse de la energía de su compañera, antes de que Jacob pudiera rectificar el error. No había forma de que Jacob hubiera podido saber, y Ruth no lo perdonaría todavía. Peor, Jacob se negaba a perdonarse a sí mismo. No podía soportar ver un crimen o injusticia sin enmienda. Eso era lo que le hacía el Ejecutor, que milagrosamente era capaz de llevar a cabo las leyes de Noah. Era invaluable para el hermano de Legna. Pero eso también era lo que le hacía tan implacable consigo mismo cuando sentía que había fallado. Legna supo que sólo tomaría un tiempo antes de que las dulces y amorosas emociones de Isabella por él lo pudieran sanar de su culpa. Incluso, ahora, estaba compartiendo pensamientos de confort con él. Legna sintió un extraño vacío latiendo en su corazón mientras absorbía la corriente de amor de un Ejecutor por el otro. Se dio cuenta entonces que al igual que había habido una verdad detrás de la broma de Noah acerca de su relación, también había una verdad para ella. Los
  28. 28. envidiaba. Era un deseo desgarrador ensombrecido con un revoloteo de celos. Se giró una vez más, avergonzada e inundada por sus propias emociones para variar, y protegiendo su cara de ojos inquisitivos mientras inexplicables lágrimas quemaban en sus ojos. Debía estar cansada, se excusó a sí misma, tratando de sacudir el dolor que continuaba latiendo a través de ella. Se sentía como una tonta. Se regañó a sí misma por dejar que las cosas la afectaran como si fuera alguna inmadura jovenzuela todavía no entrenada en controlar sus propios poderes y emociones. Presionando severamente sus dedos en sus húmedos ojos, se volvió hacia los otros. —Isabella, te visitaré pronto de nuevo. Hay algo de lo que había olvidado encargarme y debo apurarme para completarlo antes del amanecer. —Ni siquiera abrazó a su amiga en despedida, ni tomó reconocimiento de los hombres en la habitación. Con un familiar giro de su elegante mano, se teletransportó lejos, en un destello y una pequeña nube de sulfuro. —Se está volviendo buena en eso —comentó Jacob, la peculiar salida lo hizo olvidar sus propios pensamientos—. Todavía no es una Anciana, pero cada vez deja menos y menos una pantalla detrás cada vez que la veo teletransportarse. Es fuerte para alguien tan joven. —Para aquellos de nosotros que podemos llamar ser casi doscientos cincuenta años “joven” —Bella rió, acurrucándose debajo del brazo posesivo incluso apretado de Jacob—. Comparada con ustedes chicos, ¡soy una infante! —Inexperta, florecilla —la corrigió Jacob, regalándole un beso cariñoso en su frente acompañado por su afecto hacia ella. —Me temo que también debo marcharme —interrumpió Gideon, su mente estaba llena con la inusual partida de Legna. Había visto algo. Algo dentro de la empática que no estaba muy claro para él, pero era potencial y fisiológicamente alarmante. Pero había sido una impresión más que nada, su poder debilitado por su estado astral. Aún, tenía su interés, y era compelido por un impulso para consolar a Legna. Esta impresión lo preocupó. Si Gideon había aprendido algo en su larga vida, era que sus instintos raramente estaban equivocados. —En el futuro, Jacob, ejerceré más cuidado cuando me aproxime a tu compañera. Mis disculpas. —Con una brusca inclinación, Gideon desapareció en un brillante destello de luz plateada. Jacob e Isabella intercambiaron miradas perplejas y pensamientos. Pero después de un momento, los ojos de Bella comenzaron a vagar por el cuerpo de Jacob y la naturaleza de sus pensamientos cambió considerablemente, enfatizada por una sexy, sonrisa traviesa. —¿Quieres hacerle el amor a una pelota de baloncesto? —invitó. Jacob tiró hacia atrás su cabeza y se carcajeó, todos los recuerdos dolorosos desaparecieron en un instante, sentimientos mínimos en los guiños y sonrisas en la cara de su amada.

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