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CAPÍTULO 1NARRA DESDE MI BAUTIZO HASTA LA MUERTE DE                 MI PADRE       Recuerdo desde que me bautizaron que fu...
donde se comía carne cuando se comía. En fin, seiba viviendo y no se pasaba hambre, dinero nohabía ya que mi padre no podí...
Cuando tenía 9 años, mi madre, como habíaaprendido el oficio de panadera alquiló un hornoque había debajo de lacalle del P...
Cuando yo tenía 11 años mis padres memandaron de mozo con una familia a la sierra, oAlmicerán, y así había una boca menos ...
“¡Calientes, calientes, uhmm, uhmm!”, para que lagente saliera a comprar. Y así se vendían, éramosdos o tres muchachos los...
CAPITULO 2         NARRA DESDE QUE DEJÉ EL COLEGIO Y             EMPECÉ A TRABAJAR       Hasta los 14 años fui al colegio,...
CAPITULO 3       NARRA DESDE QUE EMPEZÓ LA CARRETERA       DE LA BOLERA HASTA SU TÉRMINO       Al principio de 1953, vino ...
La carretera se hizo totalmente a mano,como se dice, a pulso, a pico y pala era lamaquinaria que había, eran carretillas d...
CAPÍTULO 4           NARRA SOBRE EL VIAJE A GALICIA       El día 6 de agosto el encargado que hizo lacarretera, se llamaba...
cogimos otro tren que nos llevó a Chinchilla, deallí otro que nos llevó a Alcazar de San Juan, otropara Madrid, que llegam...
CAPÍTULO 5      NARRA DESDE LA LLEGADA A GALICIA HASTA              MEDIA TEMPORADA       El día 10 de agosto a las ocho d...
era como la capital pequeña. Tenía treintapueblecillos bajo su mando.       Cuando nos bajamos del coche preguntamosa la g...
piedra, los tejados de pizarra y las calles llenasde caca de vaca, barros y lastras de piedra.       Nos estaban esperando...
con una madre y una hija soltera de 25 años. Lamadre era viuda de unos 50 años, se llamabaAntonia y la hija Josefa. Eran m...
visita a lo de los familiares y amigos por la noche,en Galicia decían “Fiadeiro”, se puede decir quecasi se lo echaban a s...
NARRA CUANDO EMPEZAMOS A TRABAJR Y          MANDÉ EL PRIMER DINERO       Cuando empezamos a trabajar, yo estabadeseando de...
Yo lo pasé bastante bien, porque con eso detener en la cas una moza como se decía allí, puesyo dije que si quería venirse ...
NARRA DE CUANDO ESTUVE DE ARRIERO        Empezamos a trabajar el día 13 de agosto,lo primero que nos dieron, una pala a un...
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CAPÍTULO 8      NARRA DE CUANDO ME TRASLADARON DE TRABAJO Y TUVE QUE VOLVER AL MISMO SITIO        Era mediados de diciembr...
Marina, porque allí nadie hacía caso de mí y cadadía estaba peor. Me dijo que sí, que me fuera allíal trabajo de antes, o ...
Llegamos a las 6 de la tarde a Viana delBollo.        Pues como se comenta anteriormente deViana del Bollo andando normal ...
extraviaba, porque si las dejaban fuera los lobosse las mataban.       Bueno, fue entrar en la casa de la SeñoraAntonia y ...
CAPÍTULO 9       NARRA DE CUANDO VOLVÍ OTRA VEZ ASANTA MARINA HASTA QUE VOLVÍ A POZO ALCÓN       Cuando volví otra vez a S...
pesada, era un porrillo de un kilo y dos kilosacoplado a una vara.                     A final de junio la carreterase est...
CAPÍTULO 10        NARRA DE CUANDO ME PUSE NOVIO Y ME          FUIU A TERUEL A LAS MINAS       En Agosto de 1956 llegamos ...
gente había, le conté que hacía unos días quehabía venido de Galicia, que había estado un añoallí trabajando en la carrete...
comprendía, que el trabajo es lo que daba decomer. Bueno, ya vendría, que eso no era parasiempre, que una temporadilla se ...
CAPÍTULO 11        NARRA DE LA IDA A TERUEL, ACABADO DE              PONERNOS NOVIOS       Llegó el día de la ida, y la no...
de fontanero y se dedicaba también a arreglarmáquinas de coser.       Llegamos al pueblo, y como es natural a lacasa, y lo...
El sitio aquel se llamaba Cotominero delRillo, porque aquello pertenecía al pueblo llamadoRillo, y estuve allí 3 meses.   ...
CAPÍTULO 12       NARRA DESDE LA LLEGADA A TERUEL HASTA          QUE ME VINE A POZO ALCÓN       Cuando llegamos mi tío hab...
Así que el día tres me pagaron y a otro díaarreglé mis cosas, y como yo tenía allí mi bicicletafui a un pueblo que había c...
CAPÍTULO 13       NARRA DESDE LOS REYES HASTA EL VERANO       Al día siguiente, día de los Reyes, como esnatural fuimos a ...
me asomaba al balcón de la casa para verla pasar.Con eso me consolaba, en aquel tiempo a la noviahasta la noche no se podí...
CAPÍTULO 14       NARRA DESDE EL VERANO DEL 1957 HASTA      CUANDO ME MIDIERON PARA LA MILI       Un día, cuando venía del...
madrugaba, cuando los guardad de la sierra selevantaban ya tenía dos viajes de tamaraspreparados, bajaba uno primero y ens...
frito con ajos. Como nos quedó de aquel día,fuimos al día siguiente y lo acabamos. Era laquinta del 1958.                 ...
CAPÍTULO 15 NARRA DESDE QUE ME MIDIERON PARA LA MILI       Se pasó la primavera y entramos en elverano, a mediados de juni...
gallina y el pie hinchado como una bota, tanto queya no podía mover el pie de lo que me dolía.Entonces el patrón me llevó ...
deshinchó y quedó limpio, me dijo el médico quepodía andar un poco y que bajara al patio, perocomo llevaba 15 días sin and...
CAPÍTULO 16    NARRA DESDE LA FERIA DE 1959 HASTA LA                  NAVIDAD      Llega la feria día 3 de septiembre. Den...
cosa en el horno iba flojeando. Empezaron a ponerpanaderías de las actuales y aquello acabó con lashorneras. A la gente le...
CAPÍTULO 17 NARRA DESDE QUE ME FUI A LA MILI HASTA LA             JURA DE BANDERA       El día 6 de marzo de 1959 recibí u...
uno, y cuando me nombró a mí y dijo donde mehabía tocado me quedé de piedra. Esto fue porquela noche que me despidieron ha...
formaron. Lo primero que hicieron fue a cada unodarnos una azada y llevarnos al campo a excavarremolachas. Al día siguient...
CAPÍTULO 18NARRA DESDE POCO DESPUÉS DE JURAR BANDERAHASTA QUE ME CAMBIARON A “LAS TURQUILLAS”       Al jurar Bandera ya de...
y dije “que sea lo que Dios quiera pero no puedotenerme en pie”.        Al poco rato llegó un sargento a caballo yme pregu...
Era primero de junio, los caballos lossacaban de las cuadras a una alameda que estabaa un kilómetro, porque allí estaban m...
De pronto me acordé de las películas delOeste americano, cuando los indios se abrazabanal cuello de los caballos para no c...
CAPÍTULO 19NARRA DESDE QUE ESTABA CON LOS CABALLOS EN LA ISLA HASTA QUE ME DIERON TRES MESES DE                  PERMISO  ...
al otro día temiendo que fueran a arrepentirse.Así que los cuatro arreglamos las maletas, nospusimos la ropa de los días d...
CAPÍTULO 20   NARRA DESDE LA NOCHE QUE ME DIERON EL   PERMISO HASTA LA VUELTA DE CUANDO ME                 LLAMARON       ...
hacían trabajar, a los demás soldados les dabancincuenta céntimos se sobras.       Bueno, como decía, mi madre no meespera...
que llevaba el Destacamento me dijo que mequitara la ropa y me pusiera el mono y que mefuera con Pastor que era paisano y ...
CAPÍTULO 21 NARRA COMO FUE EL TIEMPO QUE PASÉ CON LAS  OVEJAS, LOS TRABAJOS EN EL CAMPO Y EL DE         GUARDA DEL LAS TUR...
los surcos me salían pocos y torcidos pero iba.Pero lo otros, como no sabían hablarles a losmulos, les decían que para la ...
ni nada, más que vigilar la finca. Lo más que habíaque vigilar era a los candores que iban de fuera ya los cabreros que me...
veo un bultillo negro, pero un poco más atrás veootro, pero aquel era bastante grande. Así que mequedé escondido y conform...
primero que hicieron fue meter todas las cabrasen unas cuadras y contarlas, eran por lo menosquinientas. Y mientras el Bri...
CAPÍTULO 22      NARRA DESDE QUE ME DIERON EL ÚLTIMO  PERMISO HASTA EL DÍA QUE ME LICENCIARON       El día 1 de marzo desp...
fiesta. No me dijeron nada más y esa noche dormíen el Cuartel de Écija.       A primeros de mayo me echaron con loscaballo...
licenciaron a los que nos recortaron los permisos,nos llevaron a Écija a la Plaza Mayor y nos pagaronlo que nos debían y l...
CAPÍTULO 23NARRA DESDE QUE ACABÉ LA MILI HASTA QUE ME  FUI A TRABAJAR PARA GANAR DINERO PARA                 CASARME      ...
casarnos, y que nosotros lo queríamos hacer bien,con boda. Como yo sabía que mi madre no podíacostearme a mí la boda, pues...
Bueno, lo primero que hicimos fue comprar unasartén para cocinarnos nosotros, porque aunquehabía comedor de la empresa, no...
cogerlas porque eran muy lisas. Se mezclaban conel hormigón que llevaban de una hormigonera queestaba emplazada al borde d...
por lo que hasta el día cuatro no salí de Corbóndel Sil.       Como en el viaje se pasaban más de dosdías, cuando llegué l...
CAPÍTULO 24 NARRA DE LA PREPARACIÓN DE LA BODA Y EL DÍA                 DE LA BODA       Se acabó la feria, aunque para mí...
Quince o veinte días antes de la boda misuegra que era albañil junto con su hijo Antonio,les salió trabajo con Santos Torr...
personas con una botella y un vaso dándoles debeber mistela de café, de limón y de apio. Y entretanto dos mujeres con una ...
su hermana, lo cosió así todo nos costó menos, ytodo aquello nos ayudó a salir bien.       Bueno, como era costumbre, el d...
mi madre que en Gloria esté, tenía muy buenhumor.                      CAPÍTULO 25       NARRA DESDE LA NOCHE DE BODAS HAS...
hermana Serafia, con churros con chocolate paraque desayunáramos que eso era costumbre. A lasonce, como era domingo nos fu...
CAPÍTULO 26       NARRA DESDE QUE SE ACABÓ LA NAVIDAD        HASTA QUE EMPECÉ A TRABAJAR       Se acabó la Navidad y yo no...
Palafrugell. Además de a os, tenía allí a su tíaIrene, que era hermana de la madre de mi cuñado.Esto fue a mediados de ene...
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que seguí con mi intuición y entré en la obra ypregunté a un obrero que estaba trabajando porel encargado. Me señaló a uno...
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En esto del oficial yo les llevaba ventaja alos que había en el Pozo porque la mayoría nosabía nada más que amasar yeso, y...
quería estar con ella, porque con el embarazo quese le presentó pues estando yo lo pasaba mejor.       Estaría mi mujer de...
Se fueron pasando los meses y llegó laNavidad, pasó el carnaval y la barriga cada vezmás gorda. Así que por fin llegó el d...
Memorias de antonio carrrion lara
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Memorias de antonio carrrion lara

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  1. 1. CAPÍTULO 1NARRA DESDE MI BAUTIZO HASTA LA MUERTE DE MI PADRE Recuerdo desde que me bautizaron que fuia la iglesia de la mano de mi madre y mi hermanaSerafia, dado que cuando me bautizaron teníatres años, porque yo nací en medio de la guerra, el1 de Diciembre de 1937, y hasta que no se acabóla guerra no empezaron a bautizar. Siguiendo en la infancia recuerdo que laeconomía era mala, estaba entonces muy mal,claro como la terminación de una guerra. Entonces lo primero que no había dineropara comprar, así que hubiera habido las cosasque hay hoy de poco hubieran servido, yo comoera muy pequeño y canijo, pues las patatas que leechaban a la comida las dejaban para mí y ellos secomían la calabaza que en aquellos tiempos eramuy abundante, a pesar de todo algo había paracomer, ya que tenían arrendada una finca, y de allíse recogía para comer, así como trigo, patatas,tomates y pimientos para conservar, garbanzos,judías, lentejas, etc. Al mismo tiempo con cosasdel campo como remolachas, habas, alfalfa, secriaban algunos animales, que ayudaba muchocomo cerdos, gallinas, conejos y pollos, y de ahí es 1
  2. 2. donde se comía carne cuando se comía. En fin, seiba viviendo y no se pasaba hambre, dinero nohabía ya que mi padre no podía trabajar porquetenía una enfermedad que le impedía haceresfuerzos, cosa de la espalda, cuando yo teníacuatro o cinco años mi madre se colocó en unhorno que había en la calle donde vivíamos, en lacalle del Plato. La mujer necesitaba a una personapara que le ayudar a llevar la panadería o el horno,más bien para barrer el horno y hacer la masa y elpan. Mi madre se colocó en ella, y ya por lo menosel pan lo teníamos seguro, le daban un pan y 5pesetas cada día, eso en aquellos tiempos era muybueno. Mi vida empezó a funcionar cuando yo podíacon una espuerta a cuestas. A la escuela empecé air con 6 años, a los 8 hice la primera comunión,además de ir a la escuela antes y después, teníaque ir por las calles y caminos buscando yrecogiendo lo que cagaban las bestias, mulos yborricos, para echárselo a la tierra, para sembrarcuando llegaba el tiempo. Mi niñez fue como la de otros niños denuestra clase, jugar, ir a la escuela y recogerestiércol hasta que pude hacer otra cosa, comocuidar de mi hermano menor e ir a trabajar a latierra. 2
  3. 3. Cuando tenía 9 años, mi madre, como habíaaprendido el oficio de panadera alquiló un hornoque había debajo de lacalle del Planto queera del tío Manuel “ElMama”, y se lo alquilóporque lo teníacerrado, y se loalquilaron por 45pesetas al mes, por cierto que al poco tiempo mipadre pensó que juntando la cuadra con el portalpodíamos hacer el horno, y así lo hicieron, y así noteníamos que pagar el alquiler, y en donde dormíami abuela, poner la cuadra, y a la vez para guardarlas támaras para cocer el pan. 3
  4. 4. Cuando yo tenía 11 años mis padres memandaron de mozo con una familia a la sierra, oAlmicerán, y así había una boca menos en la casa,pero el trabajo que me mandaban hacer erasuperior a mis fuerzas y a los tres días me volví alPozo. Cuando mi padre no podía trabajar, mellevaba a la tierra a cavar, regar, todo lo quepodía hacer. Un día mi padre echó de menos delbolsillo del chaleco 35 céntimos y pensó que yo selos había cogido, y yo no se los podía dar porqueyo no los tenía, entonces me mandó a que letrajera la espuerta de estiércol de castigo, erainvierno y estaba todo cubierto de nieve, así queyo no sabía de donde coger el estiércol, aquel díano sé cuantas cosas pensé porque yo era inocente,cuando fui casi de noche, y ya le habían aparecidolos 35 céntimos, los tenía en el forro del chaleco,tenía el bolsillo roto, así que aquello fue muy duropara mí. Cuando yo tenía 10 u 11 años mi padre mellevó a las salinas de Hinojares a por sal parahacer el pan para el horno, después ya iba yo solo,las salinas estaban a 7 km del Pozo. Más adelante, en el verano de 1950 estuvevendiendo churros por las calles del Pozo con unchurrero que se llamaba Ceferino San Roque.Tenía de vez en cuando que pregonarlos diciendo: 4
  5. 5. “¡Calientes, calientes, uhmm, uhmm!”, para que lagente saliera a comprar. Y así se vendían, éramosdos o tres muchachos los que lo hacíamos, y esque había tres churrerías y cada una tenía unmuchacho más o menos del mismo tiempo. Algunos días cuando entregaba el dinero aldueño me faltaba algún dinero, y es que habíagente ladrona que me lo quitaban de la cesta, queera una cesta alargada con un asa en el medio queme la cargaba en el brazo y por detrás me losquitaban porque me entretenían por la partedelantera. Al final los descubrí, eran unoshombres que les llamaban “Pajeros”, que sededicaban a encerrar la paja a la gente con losborricos y unas jabegas de cuerdas parecidas alas redes. El dinero que me daban que era poco loguardaba en una alcancía para comprarme mimadre algo para la feria. Esto lo estuve haciendodos o tres veranos. 5
  6. 6. CAPITULO 2 NARRA DESDE QUE DEJÉ EL COLEGIO Y EMPECÉ A TRABAJAR Hasta los 14 años fui al colegio, porquecuando tenía esta edad mi padre murió a causade su larga enfermedad. Yo tuve que dejar laescuela y dedicarme a trabajar en todo lo quepodía. El trabajo que hacía en el campo era ir conlos muleros a echar garbanzos detrás de los mulosen el surco que iba dejando el arado, cosa que seme daba muy bien, y para hacer ese trabajo mellamaban mucho. También ya cuidaba de todo lo que podía enla finca que teníamos junto al campo de futbol,que algunas veces, en vez de ponerme a hacercosas en la tierra me iba a jugar al futbol con loscríos. Mi hermano José que iba detrás de mí, yole llevaba 5 años, también hacía lo que podía asíque entre los dos arreábamos la tierra. Al final dela enfermedad de mi padre no nos dejaban quenos acercáramos mucho a él, pero cuando sintióque moría nos llamó a todos sus hijos que somos 5y se fue despidiendo de uno en uno dándonos elúltimo beso y al poco murió, tenía 48 años y sellamaba José Ramón. 6
  7. 7. CAPITULO 3 NARRA DESDE QUE EMPEZÓ LA CARRETERA DE LA BOLERA HASTA SU TÉRMINO Al principio de 1953, vino una empresa deGalicia a Pozo Alcón a hacer la carretera quehabía proyectada de antes de la guerra, que ibade Pozo Alcón a Cieza por Caravaca, la carreteraA-326, desde el Km. cero que empezamos en PozoAlcón en el antes llamado “Cortijo de Julio” hastael Puente de la Bolera, que aún no estaba hecho.Este puente se hizo después, cuando hicieron elPantano de La Bolera. Mi madre tenia amistad conel peón caminero, se llamaba Rafael, porquehacían el pan para su casa en nuestro horno, y deahí venía esa amistad. Habló con él, que pormediación suya hablaría con el encargado de lacarretera para que me diera trabajo, así que amediados de mayo me llamó para trabajar. Como era menor de edad, el trabajo que yohacía era de pinche, que mi trabajo era darle aguaa los trabajadores, claro cuando no pedían agua,pues tenía que hacer otras cosas, lo que memandara el capataz de la cuadrilla. Yo tenía que ira por el agua a donde cogiera más cerca, porquetenía que ir con un cántaro con unas hombreras deramal a cuestas. 7
  8. 8. La carretera se hizo totalmente a mano,como se dice, a pulso, a pico y pala era lamaquinaria que había, eran carretillas de manohechas de madera con la rueda de hierro. Luego cuando la carretera tenia el piso conel recebo echado, vino una máquina asentadora avapor para apisonarla, que era lo último que se lehacía, el recebo era chiporro. En mayo de 1955 se terminó la carretera, afalta de hacer los muretes para la baranda delpuente de Arroyo Seco, lo cual quedamos dos parahacerlo, un albañil llamado Emilio “Quitabastas” yyo, que entre los dos no pesábamos sesenta kilos. A mediados de Julio acabamos el trabajodel puente y me quedé sin trabajo. Bueno, puesme dije: ahora al campo cuando halla, porque nohabía más trabajo que era ese y la Sierra. 8
  9. 9. CAPÍTULO 4 NARRA SOBRE EL VIAJE A GALICIA El día 6 de agosto el encargado que hizo lacarretera, se llamaba Enrique Taboada Durillo,nos llamó a diez de los que estuvimos trabajandoen la carretera del Pozo, para que el día 9 delmismo mes, o sea tres días después, saliésemospara Orense. Ya nos dijo donde teníamos quebajarnos del tren, que era en Ruapetin, y coger elautobús que nos llevara a Viana del Bollo, y de allía Santa Marina de Frujanes. Cuando me lo dijoFrancisco Fontarrosa que fue a quien mandaroncon el aviso, corriendo se lo dije a mi madre. Ledigo: “Madre, ya tengo trabajo”. Mi madre comoes natural le dio mucha alegría, y me preguntó quecon quien; pensaba que era en el Pozo. Perocuando le dije que era en Galicia en la provincia deOrense a tres días del viaje, pues se quedó comose dice helada, porque en aquellos tiempos saliruno de casa a trabajar era muy duro, y ademástan lejos y tan joven, que todavía no teniadieciocho años hasta diciembre que no los cumplía. Llegó el día de la marcha, el día 9 de agostopor la mañana salimos en el autobús a Baza, conuna maleta atada con una cuerda. A mediodíacogimos el tren que nos llevó a Alcantarilla, 9
  10. 10. cogimos otro tren que nos llevó a Chinchilla, deallí otro que nos llevó a Alcazar de San Juan, otropara Madrid, que llegamos por la mañana, y hastalas once de la noche no salimos para Galicia, asíque estuvimos todo el día por Madrid viendocosas. A las 11 de la noche salimos para Galicia,estuvimos toda la noche de viaje, en aquellostiempos los asientos eran de madera, tragandocarbonilla, porque los trenes iban a vapor, ycuando había un poco de cuestas te podías bajar yandar más que el tren. Como el tren iba a tope nostocó hacer todo el viaje en el pasillo sentadoencima de la maleta sin poder pegar un ojo y sindescansar. 10
  11. 11. CAPÍTULO 5 NARRA DESDE LA LLEGADA A GALICIA HASTA MEDIA TEMPORADA El día 10 de agosto a las ocho de la mañanallegamos a la estación de la Rua de Petín, comoera de costumbre lo primero que se hacía despuésde levantarse, era ir en busca de la copa deaguardiente, buscamos un bar en la estación y allíhabía uno. Entramos y pedimos una copa deaguardiente, pues pusieron diez copasencarriladas, uno coge su copa se echa su trago yse calla, el uno, el otro, todos igual, pero que amás de uno se le caían dos lágrimas pero todo elmundo a callar. Es que aquello que nos pusieronera fuego ardiendo, era cazalla aguardientecasero del país. Así que refiriéndose a lo de lacopa, todos picamos, porque si el primero dicealgo los demás no bebemos, porque la copa enterano nos la pudimos beber, porque no estábamosacostumbrados. A media mañana cogíamos el autobús queiba a Viana del Bollo, que era donde teníamos quebajarnos para ir a donde íbamos. Aquel pueblo erael más importante de aquella comarca, me refieroa Viana del Bollo. Tenía cuatro mil habitantes. Allí 11
  12. 12. era como la capital pequeña. Tenía treintapueblecillos bajo su mando. Cuando nos bajamos del coche preguntamosa la gente de allí que donde estaba Santa Marinade Frujanes y nos dijeron que cogiéramos uncamino que había y que fuéramos preguntando.Tardaríamos más de una hora en llegar, porquehabía que ir andando, que era camino de carrostirados por bueyes, pero como íbamos con el “ato”a cuestas tardamos más, de vez en cuandoparábamos a descansar y reponer fuerzas. Íbamos caminando y nos encontramos conun hombre que estaba con unas pocas ovejas y lepreguntamos:”¿Vamos bien para Santa Marina deFrujanes? Y nos dijo: Sí, camiño ancho”; queríadecirnos que siguiéramos adelante porque de lodemás no le entendimos nada, porque no sabíacastellano. Él nos hablaba en gallego y nosotros nipapa, no lo entendíamos. La carretera en la que íbamos a trabajarera para comunicar siete u ocho pueblecillospedáneos con Viana del Bollo, que de momento secomunicaban por caminos o veredas, por losmontes y barrancos, en estos pueblecillos oaldeas no conocían la luz eléctrica. Después de hora y media llegamos al sitioporque aquello no era un pueblo, era una aldeillade once familias y once casas de aquellas de 12
  13. 13. piedra, los tejados de pizarra y las calles llenasde caca de vaca, barros y lastras de piedra. Nos estaban esperando, porque elencargado de la carretera ya lo tenía todopreparado, hasta los que íbamos a estar con cadafamilia. El encargado les dijo que iban a venir diezandaluces. Ellos creían que los andaluces éramosde otra forma, y salieron todos corriendogritando, “¿Han venido los andaluces, han venidolos andaluces, aí abaixo!” Aquella gente vivían muy atrasados,comparados con nosotros, por lo menos 20 años,no sabían lo que era una bicicleta, porque uno llevóuna y se quedaron confusos de ver como no secaía de ella, claro que hasta que no se hiciera lacarretera no podían andar por ningún sitio. Cuando la carretera estaba ya muyavanzada, fue el primer camión a llevarherramientas, pues cuando llegó el camión que erauno de aquellos Ebros con el morro delante, puesel conductor levantó el capó para echarle agua alradiador, algunos decían que tenía la boca abierta“ten fame”, que quiere decir que tiene hambre yle llevaron hierba para que comiera. Bueno, el día que llegamos, nos repartierona cada cual a la casa que nos esperaba. Yo, conotro que se llama Juan (porque aún vive), nos tocó 13
  14. 14. con una madre y una hija soltera de 25 años. Lamadre era viuda de unos 50 años, se llamabaAntonia y la hija Josefa. Eran muy buenaspersonas, sin malicia, muy buena gente, todos allílo eran. El tiempo que estuvimos lo pasamos muy agusto, más que si hubiéramos sido familia de ellas,nos hacían la comida y nos lavaban la ropa. Nosotros comprábamos todo lo que hacíafalta para hacer la comida, las cosas lascomprábamos en una cantina que allí había, comouna pequeña tienda de aquellas que había en elPozo antiguamente, con las cosas más precisascomo el pan, el vino, el aceite, garbanzos, judías,arroz, bacalao, patatas, fideos, chocolate,sardinas en aceite y en escabeche, caballa, tocino,… Esto es lo que comíamos. Muchas veces nosponían ellas de su comida que a mí me encantaba,era caldo gallego. Allí comían de lo que criaban. En aquellas casas la cocina donde se estabay se hacía la comida no tenía chimenea, por lotanto el humo salía por donde podía. Nosotros noestábamos acostumbrados, los ojos se nos poníancomo el puño y siempre llorando, claro del humo,no de pena. Una vez que estábamos todos cada cual ensu sitio, entre aquellas buenas familias, tantoellas como nosotros convivíamos estupendamente.En aquellos tiempos había costumbre de ir de 14
  15. 15. visita a lo de los familiares y amigos por la noche,en Galicia decían “Fiadeiro”, se puede decir quecasi se lo echaban a sorteo para que fuéramos asus casas, a pasar la velada. Ellos se divertían y lopasaban en grande con nosotros, unos decíanchistes, otros cantaban y el cante andaluz lesgustaba mucho, y si era por Antonio Molina ya erademasiado, y ya de camino nos obsequiaban con lomejor que tenían. Al poco tiempo de estar allí me compré unaarmónica y aprendí a tocarla, y con eso hacíamosmuchos bailes. Allí había nueve mozas, ellassolamente querían bailar con los andaluces y máscon los jóvenes. También hacían juegos en los queyo iba beneficiado. Claro, que entonces allí nohabía luz, o te ibas de visita o te tenías queacostar enseguida. La luz de noche era un quinquéo una vela, o la que reflejaba del fuego, porque denoche casi siempre estaba encendido, porquesiempre hacía mucho frío. CAPÍTULO 6 15
  16. 16. NARRA CUANDO EMPEZAMOS A TRABAJR Y MANDÉ EL PRIMER DINERO Cuando empezamos a trabajar, yo estabadeseando de acabar el primer mes de trabajopara cobrar y mandarle el primer dinero queahorrara a mi madre, porque allí no necesitábamosel dinero para comprar, porque la comida quenecesitábamos nos la daban en la cantina, ycuando cobrábamos el mes de trabajo, entoncesle pagábamos. Cuando cobré y pagué me quedaron 500pesetas, que en aquellos tiempos era dinero. Para mandar el dinero se lo dábamos alcantinero para que nos lo girara, porque el bajabamuy a menudo a Viana de Bollo. No sé que pasaría,porque el primer giro tardó el llegar más de lonormal, pero llegó. Yo me sentía muy feliz, cuandole mandaba dinero a mi madre, ganábamos a cincopesetas la hora, al día trabajábamos normalmente10 horas cuando el tiempo lo permitía, entoncesen el Pozo se ganaba alrededor de veinte pesetasla hora. Eso hizo que cuando la gente se enteró seinfectó de gente del Pozo. Entonces aquellocambió mucho, porque muchos se emborrachabany se peleaban, cosa que mientras estuvimos losdiez primeros solos eso no pasó. 16
  17. 17. Yo lo pasé bastante bien, porque con eso detener en la cas una moza como se decía allí, puesyo dije que si quería venirse a Andalucía, y elladecía que sí que se venía conmigo, claro que yo nose lo decía de verdad, además me llevaba cincoaños, pero ella se lo pasaba bien conmigo, porquelos gallegos eran muy fríos y nosotros lasandaluces todo lo contrario. Ella de mí se fiaba,hasta cierto punto, porque le gustaba que labesara y tocara, y a mí más y punto. CAPÍTULO 7 17
  18. 18. NARRA DE CUANDO ESTUVE DE ARRIERO Empezamos a trabajar el día 13 de agosto,lo primero que nos dieron, una pala a unos y unpico a otros, en fin, varias herramientas, perotodas manuales. El trabajo era duro, pero habíaque hacerse uno más duro todavía, ya que era elmás joven y el más endeble se podía decir. Yo dejoven me criaba muy delgado, claro y me cansabaantes que ellos, pero no lo daba a demostrar.Echábamos el tiempo de verano ocho horas, queallí el verano se notaba poco, yo estaba deseandoque llegara el domingo para descansar y recuperarfuerzas. Como se dice tuve un poco de suerte porquea los dos otres mesesme pusieronde arrierocon unarecua deborricos, decuatro ocinco, parallevar arenay cemento, para hacer las alcantarillas y lospuentes. 18
  19. 19. 19
  20. 20. 20
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  22. 22. CAPÍTULO 8 NARRA DE CUANDO ME TRASLADARON DE TRABAJO Y TUVE QUE VOLVER AL MISMO SITIO Era mediados de diciembre cuando seterminaron las alcantarillas y los puentes, y ya losborricos se los llevaron a otro sitio, pues aqueltrabajo se acabó, yo lo pasé bien, era el mejortrabajo. En esos días el encargado de la carreteratenía que trasladar una Coya de seis o sietehombres, a otro trabajo que había a unos 50 Km.,era en la provincia de Lugo, el pueblo se llamaVillamoiz. Entonces me dice:”Carrión, te vas a ir contus paisanos, que van a trabajar a destajo, así queme fui con ellos. Por aquellas fechas, ya había mucha gentede Pozo Alcón allí, era a finales de Diciembre, yaestábamos en el nuevo trabajo, llevaríamos ocho odiez días cuando cogí un resfriado y estando en eltrabajo me tuve que ir para casa porque me dio uncalenturón que no me tenía de pie. Llevaba dos otres días malo, y viendo que no me mejorabapensé en irme de Santa Marina otra vez, porqueallí si había quien me cuidara, así que le dije alencargado que si podía irme otra vez a Santa 22
  23. 23. Marina, porque allí nadie hacía caso de mí y cadadía estaba peor. Me dijo que sí, que me fuera allíal trabajo de antes, o sea a la carretera. Lo malo era que entonces e aquellos lugaresno habían combinaciones de coches de línea comohoy, ya que también era un pueblo pequeño. Puesla manera que había de salir de allí era en el trenque estaba la estación a media hora de camino,pero andando con el “ato” a cuestas el camino sehace más largo. La estación era la de Montefurado. El trenpasaba a las 9 de la mañana que iba para la Rua dePetín, donde yo tenía que coger el coche de líneaque me llevara a Viana del Bollo. Yo salí de Villamoiz a las 8 de la mañana,con tiempo suficiente para coger el tren, pero conla maleta a cuestas y lo mal que iba llegué cincominutos después de pasar el tren. El próximopasaba a la 1, tenía que esperar cuatro horas, yluego llegaba cuando el autobús ya se había ido,así que me dije: “Antonio, ve adelante poco a pocohasta la Rua de Petín. Vuelve a repetirse la misma historia, lamala suerte estaba conmigo, cuando llegué ídemde lo mismo, llegué tarde, acaba de irse el cochede línea y hasta las 5 de la tarde no salía elpróximo. Ya no me quedó más remedio queesperarme hasta que saliese ese autobús. 23
  24. 24. Llegamos a las 6 de la tarde a Viana delBollo. Pues como se comenta anteriormente deViana del Bollo andando normal de tardaba unahora, pero con la maleta a cuestas y un bultilloque eché tardé dos horas y creía que no llegaríanunca. Cada vez que me daba tos, porque lagarganta la tenía en carne viva, escupía hastasangre, luego además era de noche y no veía nada.Por donde andaba llevaba una linterna, porque porallí abundaban los lobos, y estos si ven luz no searriman; pensaba: “Como se me avería la linternalos lobos me comen”. Cuando por fin vi una luz a lo lejos, una luztriste porque era de una vela detrás de un cristalsucio vi como se dice a Dios, porque ya sabía queestaba llegando a casa como así era, y por finllegué. Había que subir un tramo de escaleras paraentrar en la casa, allí todas las casas eran lomismo, todas estaban en alto, se me antojabamentira cuando subía las escaleras. Llamé a la puerta cuando y cuando vi a laSeñora Antonia dije “estoy salvado”, porque yosabía que aquella mujer era como mi madre, seportaban estupendamente con nosotros, así quecuando se les podía hacer alguna cosa como ir porlas noches a encontrar alguna oveja que se les 24
  25. 25. extraviaba, porque si las dejaban fuera los lobosse las mataban. Bueno, fue entrar en la casa de la SeñoraAntonia y puso vino para cocerlo en el fuego y medice: “esta es la mejor medicina” para unresfriado, y fue verdad que aquello me curó elresfriado, ahora, que estaba malísimo, eran deesas medicinas caseras porque el médico allíestaba en Viana del Bollo y no había teléfono, conlo que tenían que ir con un caballo a por él cuandoles hacía falta, y luego llevarlo. 25
  26. 26. CAPÍTULO 9 NARRA DE CUANDO VOLVÍ OTRA VEZ ASANTA MARINA HASTA QUE VOLVÍ A POZO ALCÓN Cuando volví otra vez a Santa Marina y mevieron llegar, creían que había ido a por lospaquetes que les habían dado en el Pozo, porqueestuvieron Juan y el otro del Pozo en la Navidad aver a sus familiar, pero les dije que no había ido apor nada, que la vuelta allí era porque estabamalo, que tenia un resfriado bastante gordo, y allínadie se acordaba que estaba malo ni para darmeuna gota de nada, y los compañeros tenían queirse a trabajar y no volvían hasta la noche y pocopodían hacer por mí. El tiempo iba pasando y yo ya no estaba de arriero. Ya el trabajo era otro. Me pusieron a picar piedra para el piso de la carretera que llevaba treinta o treinta y cinco centímetros de espesor. El trabajo era pasajero, mejor que estar con el pico y la pala, la herramienta era menos 26
  27. 27. pesada, era un porrillo de un kilo y dos kilosacoplado a una vara. A final de junio la carreterase estaba acabando y antes de quedarnos sintrabajo fuimos tres o cuatro a pedir trabajo enuna carretera que estaban haciendo de Pías aPorto, de la provincia de Zamora, que estaba atres o cuatro horas andando a través de lasmontañas. Nos dieron trabajo, estuvimos dosmeses que nos faltaba para la feria de nuestropueblo Pozo Alcón, así que a últimos de agostopedimos la cuenta y nos marchamos para casa. 27
  28. 28. CAPÍTULO 10 NARRA DE CUANDO ME PUSE NOVIO Y ME FUIU A TERUEL A LAS MINAS En Agosto de 1956 llegamos a Pozo Alcóndespués de un año en Galicia. La feria empieza el día 3 de septiembre yyo quería arrimarme a la que es mi mujer hoy,pero me daba corte, porque ella como vivía congente, como se decía antes, señorita, pues yo nome veía la forma de arrimarme a ella. Por fin la última noche de la feria, antes dela cena, la veo con su amiga y su novio en el paseo,y el novio era amigo mío, Cerferino y su novioLeocadia, y me dije que esa era la ocasión dearrimarme. Y así, como el que no quiere la cosa meacerqué y dije que si estorbaba, “noooo”, mecontestaron, en fin, que me enrollé y la cosafuncionó, y dije “adelante”, y seguimos juntoshasta la hora de cenar, y ya quedamos paradespués y hasta que se acabó la feria. Quedamospara seguir viéndonos todos los días siguienteshasta que ya la cosa quedó en lo que queríamos,ser novios. El veinte o veintiuno del mismo mes, vino deTeruel un tío mío por parte de mi madre,hermanos de padre, se llama Juan Pedro, que aúnvive. Yo como estaba sin trabajo, como tanta 28
  29. 29. gente había, le conté que hacía unos días quehabía venido de Galicia, que había estado un añoallí trabajando en la carretera. Entonces me dijoque si quería irme a trabajar allí con él, queestaban haciendo una vía del tren. Yo lo quequería era trabajar, pero en el Pozo, pues nohabía como fuera que alguien te avisara a echarun día o dos de cava, así que le dije que sí que meiba con él. Le pregunté que cuando se iba paraTeruel y me dijo que el día 27 de septiembre si nopasaba nada. Y que mala pata, yo que acababa deponerme novio y me tenía que ir a trabajar; enesos tiempos había que trabajar y no se podíaestar uno de paseo. Bueno, cuando se lo diga a ella que me voy aTeruel a trabajar cómo se lo tomará, a ver que ibaa decir,lacriatura,pues yoera elque teníaque verlo,que a ellalegustaríaque estuviéramos juntos como es natural, pero lo 29
  30. 30. comprendía, que el trabajo es lo que daba decomer. Bueno, ya vendría, que eso no era parasiempre, que una temporadilla se pasa pronto,aunque en realidad en esa situación el tiempo sehacía más largo, pensado uno en el otro. 30
  31. 31. CAPÍTULO 11 NARRA DE LA IDA A TERUEL, ACABADO DE PONERNOS NOVIOS Llegó el día de la ida, y la noche antes dedespedirnos como dos novatos, con un poco detimidez, claro que aquellos tiempos eran distintosa los de hoy, eran los años 50. Bueno, le dije que me diera las señas paraescribirle, y me dice que ella escribía muy mal,que había ido muy poco a la escuela, que habíatenido que dejarla para ayudarle a su tía Quica,en la huerta, en el campo. Yo le dije que eso noera ningún problema porque nadie las va a leernada más que yo, que ya poco a poco lo iríahaciendo mejor. Bueno, pues a otro día por lo mañana a las8, cogimos el correo como se decía en aquellostiempos, para Baza, que allí teníamos que coger eltren para Valencia, y allí cogíamos otro que nosllevó a Teruel. En Teruel cogimos un autobús deaquellos tiempos que era una tartana y nos llevó aun pueblo que se llamaba Fuentes Calientes, si esque aun existe. Allí vivía una familia que eran lospadres de la novia de mi tío, que por cierto erande familia de Martín “Bespunte”, el que trabajaba 31
  32. 32. de fontanero y se dedicaba también a arreglarmáquinas de coser. Llegamos al pueblo, y como es natural a lacasa, y lo primero que hice, cuando me informé dedónde iba a vivir, cogí una carta y me puse aescribirle a mi novia, con un poco de duda si mecontestaría o no, pero sí me contestó, en seguidaque recibió la carta me contestó, el flechazo hizoefecto. Allí sólo estuvimos un día. Al día siguientenos fuimos donde iba a vivir mientrasestuviéramos allí. El trabajo que me esperaba no era el que yome creía, lo de la vía del tren no era verdad, la víaestaba cerca de allí, pero estaba parada desdeantes de la guerra, así que el trabajo era en lasminas de carbón. Al día siguiente llegamos al sitio dondeestaba el trabajo, era un barrio de viviendas deplanta baja hechas para los mineros, que estabana unos trescientos o cuatrocientos metros de lamina. Allí vivía una tía mía hermana de mi tíoJuan Pedro, con su marido. Ella se llamabaAsunción y el marido Antonio, los dos yafallecieron. 32
  33. 33. El sitio aquel se llamaba Cotominero delRillo, porque aquello pertenecía al pueblo llamadoRillo, y estuve allí 3 meses. 33
  34. 34. CAPÍTULO 12 NARRA DESDE LA LLEGADA A TERUEL HASTA QUE ME VINE A POZO ALCÓN Cuando llegamos mi tío habló con elencargado o jefe de la mina para pedirle trabajopara mí, y al día siguiente empecé a trabajar. El trabajo era muy sucio, porque era detrabajar con el carbón, y allí la ropa blanca perdíael blanco para volverse gris, porque aunque lalavaban lo único que se iba era el polvo. Enaquellos tiempos había jabón de aquel del“Lagarto”, que por lo visto el lagarto se iba encuanto lo metían en el agua. El trabajo que hacía era de cribar carbóncon unas cribas mecánicas muy grandes donde yasalía clasificado de tamaño para cuando llegara elcamión cargarlo con unas horcas de hierro. Era untrabajo duro pero es lo que había, todo el trabajoera bueno para el que quería trabajar. Llegó el invierno y empezó a nevar con loque en la calle no se podía trabajar casi ningún díapor el mal tiempo, entonces me dijo el encargadoque me metiera abajo en la mina, que allí no hacíafrío. Yo le dije que a mí me daba miedo la mina, ycomo era final de diciembre le dije que mearreglaba la cuenta que me iba a mi casa. 34
  35. 35. Así que el día tres me pagaron y a otro díaarreglé mis cosas, y como yo tenía allí mi bicicletafui a un pueblo que había cerca que se llamabaPancrudo y le compré a mi novia unos pendientes yun alfiler para echárselo en los Reyes. Yo tambiénme compré una pelliza con el cuello de pelo, y eldía 5 de Enero de 1957 llegué al Pozo por latarde. Llegué a mi casa y al rato de estar con mimadre pues me fui a lo de mi novia, la saludé y decamino le dí los Reyes. 35
  36. 36. CAPÍTULO 13 NARRA DESDE LOS REYES HASTA EL VERANO Al día siguiente, día de los Reyes, como esnatural fuimos a misa, y eso era un motivo paravernos después de la misa y pasearnos en la plaza.Ya de ahí en adelante nos veíamos todas lasnoches. En aquella época habíamos comprado unborriquillo para que mi hermano le trajera lastamaras a mi madre para el horno y leña de lasierra para venderla. Mi hermano ya tenía 15 añosy también hacía lo suyo. Yo casi siempre iba adarle agua al borrico a la Fuente Taza por ver a lanovia que sabía cuando pasaba y estaba en laventana que se veía desde la calle Maya. Bueno,volviendo a lo de antes sobre pasearse, pues habíaque ir acompañado, porque eso de ir solos estabamuy mal visto. Fue pasando el tiempo, el carnaval,la Semana Santa, y nosotros tan enamoradossiempre, no podíamos pasar un día sin vernos. Ellaiba a coser a la sastrería de Antonio “El Bollo”. Yovivía en la calle del Plato y yo desde el balcón demi casa la veía pasar por lo alto de la calle cuandoiba a la sastrería a coser, pues como siemprepasaba a la misma hora, si yo estaba en mi casaporque no fuera a trabajar o a algún sitio, pues 36
  37. 37. me asomaba al balcón de la casa para verla pasar.Con eso me consolaba, en aquel tiempo a la noviahasta la noche no se podía ver normalmente. Ese primer verano no me fui a ningún sitio atrabajar, porque encontré trabajo en el Pozo, enuna pista que estaban haciendo, desde el Ceo dela Mesa hasta el río Guadiana Menor por la cuestadel Negral. A los quince días de acabó la pista,pero allí había más trabajo, plantar chopos yhacer caballones grandes, para que el agua seembalsara para los chopos, así que me quedétrabajando plantando chopos. Como era verano allíhacía un calor insoportable, el agua era malísimala de beber, porque el agua era del mismo río ycasi siempre bajaba turbia. 37
  38. 38. CAPÍTULO 14 NARRA DESDE EL VERANO DEL 1957 HASTA CUANDO ME MIDIERON PARA LA MILI Un día, cuando venía del trabajo del ríoGuadiana, habían unos albañiles haciendo una casapor debajo de la sastrería donde cosía mi novia, yme dijeron que si quería irme a trabajar con ellospara llevarles el agua para la obra, porque enaquellos tiempos no había agua nada más agua queen las fuentes públicas y había que llevarla a laobra a cubos, uno en cada mano. Otros la llevabancon borricos o burrascos con cántaros pero asíera más peligroso porque si se espantaba elanimal, cosa que era corriente, los cántaros serompían, con lo que lo más seguro eran los cubosen la mano, claro que ya te los daban biengrandes. No me lo pensé ni un instante y les dije alos albañiles que sí, y dejé el trabajo del ríoGuadiana y me fui con ellos a la obra. Estuve allíhasta la temporada de la aceituna porque en esaépoca la gente paraba de trabajar para coger lacosecha, por trabajo en la construcción la verdadhabía poco. Por aquel tiempo yo tenía una bicicleta yque dedicaba a traerle a mi madre las tamaraspara cocer el pan en el horno. Yo como 38
  39. 39. madrugaba, cuando los guardad de la sierra selevantaban ya tenía dos viajes de tamaraspreparados, bajaba uno primero y enseguida volvíaa por el otro. Por aquellos tiempos mucha gente sebuscaba la vida con la sierra bajando la leña paralos hornos, que había siete u ocho. Cuando lagente llegaba con sus borricos a la sierra yo yabajaba con el segundo viaje con la bicicleta, quecon los dos viajes bajaba la carga de un borrico.En el portaequipajes le ponía dos palos quesalieran para atrás y allí amarraba el haz detamaras y para casa carretera abajo. Llegó la cosecha de la aceituna y me salió“amo”, como se decía entonces, y además de cogernuestra aceituna echaba la temporada con losajenos. Así estuve casi un mes. Era con la familiadel tío Juan Catena que tenía muchas fincas. Se acabó la temporada, pasó la Navidad y elCarnaval y como ya tenía cumplidos los 20 años memidieron para la mili. Cuando medían a los quintosera un día de fiesta para los que se medían. Yo ytres amigos más, Francisco “El Rubito”, FranciscoFérez y Francisco Mesas, los tres “Franciscos”,compramos un choto y en el cortijo de Mesaspasamos el día de juerga. Claro, que a la hora dematar el choto ninguno lo queríamos matar porquenos daba lástima, así que al final me tocó a míhacer de carnicero, hicimos arroz y el demás 39
  40. 40. frito con ajos. Como nos quedó de aquel día,fuimos al día siguiente y lo acabamos. Era laquinta del 1958. 40
  41. 41. CAPÍTULO 15 NARRA DESDE QUE ME MIDIERON PARA LA MILI Se pasó la primavera y entramos en elverano, a mediados de junio. Un amigo me dijo quesi quería echar dos meses de trabajo y le dije quesí. No estaba la cosa coma para desperdiciar lasocasiones, porque aquí lo único que había detrabajo era la siega que a mí no me gustaba.Segaba lo mío porque no tenía más remedio, y medice: “no es en el Pozo, es con una máquinatrilladora en un pueblo de Barcelona que se llamaLlinsa de Munt, y te dan la comida y el vino”. Bueno, pues a la noche se lo dije a mi noviaque iba a echar dos meses de trabajo enBarcelona, así que a los tres o cuatro días nosfuimos. Llegamos a Llisa de Munt y nos estabaesperando el dueño, así que fue llegar y empezara trillar. Era trigo y cebada. La cebada era másmala porque el polvillo de la cebada picaba muchocon el calor que hacía. En la máquina íbamos seishombres, cada uno teníamos nuestro puesto. Llevábamos unos veinticinco días de trabajocuando se ve que se me hincó una espina de lacebada en el dedo gordo del pie derecho y se meinfectó. Se me puso el dedo como el huevo de una 41
  42. 42. gallina y el pie hinchado como una bota, tanto queya no podía mover el pie de lo que me dolía.Entonces el patrón me llevó a Granollers queestaba a cinco kilómetros a una clínica, me vio unmédico el pie y me ingresó. Me subieron a unahabitación y me dice la enfermera “esta es tucama, te pones el pijama y te acuestas”, al ratovino otra enfermera y me lió el pie con una venday me puso una inyección, y así hasta siete días.Sobre lo del pijama digo yo “¿Qué pijama?”, yosolo llevaba lo que tenía puesto, porque cuando metrajo el patrón no me dijo que me llevara nada, memontó en el coche y al médico, y así con lo quellevaba estuve diecinueve días, sin podercomunicarme con nadie. El patrón no fue ni unasola vez a ver como estaba o si necesitaba algo,claro era catalán y los catalanes suelen dar poco,pues no pude ni escribir ni decirle a nadie a nadielo que me pasaba, aunque me hubiera muerto, nodisponía de nada allí y aquellos tiempos eranotros, los días se hacían siglos, no tenía ni conquien hablar, allí encerrado en la habitación.Llevaron allí a otro joven, pero como era catalánno dijo ni “hola”. Estuvimos ocho o diez días y nocruzamos ni una palabra. A los doce días sereventó lo del pie sin tener que rajar, sólo con lasinyecciones, conforme iba tirando la porquería meiban cambiando las vendas, cuando aquello se 42
  43. 43. deshinchó y quedó limpio, me dijo el médico quepodía andar un poco y que bajara al patio, perocomo llevaba 15 días sin andar me dio una fiebremuy fuerte, pero me duró poco, así que a losdiecinueve días el médico me dio el alta y me dijoque ya me podía ir, así que como no tenía mediospara llamar al patrón cogí el mismo camino quetraje y volví andando. Me incorporé al trabajo y alos veinte días se acabó la trilla, así que nos dio lacuenta y a mí del tiempo que estuve de baja no medio ni un céntimo el hijo de…. Nos volvimos a casasobre el veinte de agosto. Como faltaban todavía unos días para laferia, un amigo y yo nos dedicamos a blanquear lasfachadas porque en esos días a la gente legustaba tener bien sus casas en esos días deferia. Así que nos preparamos nuestros artilugiosde pintura y nos dedicamos a pintar fachadas, conlo que nos ganamos unos buenos dinerillos con losque pudimos pasar la feria. 43
  44. 44. CAPÍTULO 16 NARRA DESDE LA FERIA DE 1959 HASTA LA NAVIDAD Llega la feria día 3 de septiembre. Dentrode lo que se podía lo pasamos bien, siempre conmucho amor entre los dos, mi novia y yo, como esnatural, la feria se va y vida nueva. Yo, cuando me salía trabajo pues iba, ycuando no tenía trabajo, con la bicicleta le llevabalas tamaras a mi madre para el horno. Porentonces a mí me gustaba dibujar, y me siguegustando. Entonces me encontré un trozo deperiódico que anunciaba un curso de dibujo porcorrespondencia de CCC de San Sebastián.Escribí y me contestaron, así que me apunté parahacer el curso. Era de doce meses y cada mes temandaban un libro y lo que tenías que dibujar. Yoles mandaba por correo lo que me decían y ellosme lo devolvían corregido. Cada envío me costabasesenta pesetas, el total del curso fueron de mildoscientas pesetas. Y sí aprendí muchas cosas, que siempre esbueno saber lo que sea, como dice el refrán “pormucho saber nunca es malo”, claro que eso lohacía en el tiempo libre porque yo no me podíadedicar a eso ya que tenía que trabajar. Éramoscinco menores en la casa menos mi madre y la 44
  45. 45. cosa en el horno iba flojeando. Empezaron a ponerpanaderías de las actuales y aquello acabó con lashorneras. A la gente le empezaba a gustar más elpan tierno o diario que las panaderías le ofrecíantodos los días. Como todos los años, entró el Otoño yempezaba la temporada de la aceituna y, comosiempre, la misma rutina, coger la nuestra ydespués la ajena. Entre tanto llega la Navidad yReyes de 1959 y, como siempre, año nuevo, vidanueva. 45
  46. 46. CAPÍTULO 17 NARRA DESDE QUE ME FUI A LA MILI HASTA LA JURA DE BANDERA El día 6 de marzo de 1959 recibí un avisodel ayuntamiento de que el día 13 del mismo mestenía que presentarme en la plaza de Andalucíapara incorporarme a filas.Como era de costumbre, la noche anterior lagente iba a despedir a los quintos (así es como seles decía a los soldados hasta que jurabanbandera). La casa se llenaba de personas paradespedir al soldado, te ponías en la puerta de lacasa y conforme iban saliendo te daban unapropinilla. Ya cuando se había ido toda la gente fuia despedirme de la novia porque ella no podíavenir a la casa del novio. Al día siguiente por la mañana, nosmontaron en un camión y nos llevaron a Úbeda queera la zona sonde se reconcentraban los soldadosde la comarca. Nos apearon en una Plaza que esdonde estaban los militares, y donde hacían elsorteo. Con nosotros iba un empleado delAyuntamiento, y mientras entró a que le dieran lalista de donde íbamos esperamos en la calle.Cuando salió empezó a decir donde íbamos cada 46
  47. 47. uno, y cuando me nombró a mí y dijo donde mehabía tocado me quedé de piedra. Esto fue porquela noche que me despidieron hablaron muy mal deaquel sitio, y para colmo me tocó sólo a mí enaquel sitio. Era en Ecisa en “Recría y doma”. Buenonos dicen que hasta el día 18 no salimos para elCuartel. Lo malo es que en aquellos tiempos nohabía coches de línea, y un taxi no nos lo podíamoscostear, así que tuvimos que estarnos allí, enpensiones que habían aparentes para los soldados. Cuando llegó el día 18 nos montaron en untren de vía estrecha que nos llevaba a estaciónLinares- Baeza. De allí nos montaron en otro trenque iba a Sevilla, y en la estación de Écija nosbajaron y nos llevaron al Cuartel. Pasamos el día ydormimos allí y al otro día hicieron el reparto. Amí me tocó en un destacamento que se llamaba“Las Islas”. Era una finca de trescientas fanegasde tierra de regadío toda cultivada pero con lossoldados. Había 190 caballos que cuidar. Comollegamos temprano nos dieron “el ato” y nosdijeron que nos pusiéramos la ropa de paseo paraasistir a misa. Bueno, estuvimos en la misa allímismo porque había una capilla. Salimos de misa y nos dijeron que nosquitáramos aquella ropa y nos pusiéramos el monoque era la ropa de trabajo. Nos lo pusimos y nos 47
  48. 48. formaron. Lo primero que hicieron fue a cada unodarnos una azada y llevarnos al campo a excavarremolachas. Al día siguiente, a las 7 de la mañananos levantaron y nos dieron el desayuno. Acontinuación nos daban tres horas de instruccióny después a hacer un trabajo en el campo, o acuidar a los caballos. No habían días de fiesta,solamente los domingos había que irforzosamente a la misa y después cada uno a supuesto. A los tres meses, o sea, a últimos de mayo, juramos Bandera y ya se acabó la Instrucción, con lo que había que dar el callo de sol a sol, sembrando y recogiendo las cosechas de cada temporada, segar, arrancar, etc. 48
  49. 49. CAPÍTULO 18NARRA DESDE POCO DESPUÉS DE JURAR BANDERAHASTA QUE ME CAMBIARON A “LAS TURQUILLAS” Al jurar Bandera ya dejas de ser reclutapara ser soldado, y a partir de ahí te tratan conmás dureza. Allí no existía el calabozo ni esascosas de la mili como arrestos, guardias, etc. Siintentabas de no hacer lo que mandasendirectamente lo arreglaban a palo limpio. Llevabanuna fusta de “pichatoro”, que entrabas por el arode momento. Así que allí todo el mundo a callar y aobedecer, aunque lo que hacíamos no teníamosporque hacerlo porque no eran cosas de la mili,pero eso es lo que había. En los días que juramos bandera yo estabade regador, estaba regando alfalfa en unos llanosgrandísimos y tenía que estar allí sin movermehasta la hora de comer, porque había que ircambiando el agua de sitio. En fin, a lo que merefiero, que el último día que estuve regando,como hacía un sol abrasador y un calorinsoportable (por algo le dicen a Écija la sarténde Andalucía), serían las tres de la tarde cuandollegó un momento que no aguantaba más, por elcalor o por lo que fuera me dio un calentaron queno me tenía de pie. Al lado, en un matojo quehabía me dejé caer y puse la cabeza en la sombra 49
  50. 50. y dije “que sea lo que Dios quiera pero no puedotenerme en pie”. Al poco rato llegó un sargento a caballo yme preguntó que qué hacía ahí. Yo me levanté y lehice el saludo y le contesté que me encontrabamuy mal y no me aguantaba de pie porque memareaba, que hiciera conmigo lo que quisiera. Seve que vio que estaba mal de verdad porque medijo que me fuera para el Destacamento. Al día siguiente por la mañana, como todoslos días al salir del desayuno nos ponían en fila defrente, y nos mandaba a cada uno a un trabajo.Esa mañana pidieron voluntarios para los caballosy yo salí, los que van con los caballos se llamabanpotreros. Según decían que en cada Quinta, por cada soldado que iba al cuartel, entraba un caballo, pero eran potros que en el campo se terminaban de criar para i r al doma. La doma la hacían en el cuartel en Écija. Eso de ser potrero no era muy bueno, pero estar regandoal sol sin tener donde ponerse ni un segundo en lasombra peor. 50
  51. 51. Era primero de junio, los caballos lossacaban de las cuadras a una alameda que estabaa un kilómetro, porque allí estaban más frescos,ya que en las cuadras en el verano se asfixiaban.Por este motivo teníamos que dormir allí en laalameda. Aunque tenía una alambrada, a veces loscaballos se revolucionaban y rompían lasalambradas, se escapaban y luego teníamos que iren busca de ellos y encerrarlos otra vez. El día que cambiamos los caballos a laalameda, eran ciento noventa, los potreros íbamosmontados en caballos salvajes, claroprocurábamos coger uno de los que siempre eranmás mansos. Cuando ya cogías un caballo ya lotenías mientras estuvieras con ellos. Nosotros lossoldados teníamos que montar a caballo a pelo sinla montura, con una cabezada de cuerda y nadamás y el látigo. Así que cuando se vieron en lacalle después de estar encerrados todo elinvierno, empezaron a retozar y a correrespantados, y por la mala suerte se podía decir, amí me pusieron por delante de guía. Al principiome obedecían, pero duró poco aquello, cuando depronto empezaron a espantarse y a correr, y elcaballo que yo montaba empezó a retozar y a darsaltos. Yo veía que iba al suelo, cosa que si mecaigo me hacen picadillo, porque venían detrás demí ciento noventa caballos. 51
  52. 52. De pronto me acordé de las películas delOeste americano, cuando los indios se abrazabanal cuello de los caballos para no caerse, y eso hiceyo. Me abalancé a su cuello y no me solté hastaque se paró, cuando me bajé al suelo echabasangre por la boca, porque como llevaba el látigoen la mano, pues se ve que con la vara del látigome había dado algún golpe o algo así. Si no meespabilo en ese momento no lo cuento. 52
  53. 53. CAPÍTULO 19NARRA DESDE QUE ESTABA CON LOS CABALLOS EN LA ISLA HASTA QUE ME DIERON TRES MESES DE PERMISO Cuando llevaba una semana con los caballosen la alameda, cuando me cambiaron a otroDestacamento que se llamaba Las Turquillas. A mediados de junio me llevaron a LasTurquillas, una vez que llegué, como siempre devacaciones no me llevaron. El primer oficio que medieron al día siguiente fue a guardar cerdos juntocon otro que había que por cierto era de Belerda.Llevábamos entre grandes y chicos más de cientocincuenta. Lo malo es que estaba la siega hechade trigo y cebada y nos advirtieron que no seacercasen los marranos a las haces de la mies.Claro, que entre los dos manejábamos, pero comoel otro era analfabeto y a las diez de la mañana seiba a la escuela pues yo lo pasaba muy mal, porquelos marranos se divertían de mí. Me reventabancorriendo de un lado para otro y al final tenía queaburrirme y dejarlos. A los ocho días de estar con los marranosme dieron tres meses de permiso. La misma nocheque nos dieron el permiso a unos cuantos, o sea,éramos ocho, pues cuatro no nos quisimos esperar 53
  54. 54. al otro día temiendo que fueran a arrepentirse.Así que los cuatro arreglamos las maletas, nospusimos la ropa de los días de fiesta y nospusimos la maleta al hombro. Eran las 12 de la noche y nos fuimos paraÉcija a veintidós kilómetros. A otro día podíamoshabernos ido en el carro de los víveres, poro nonos fiamos y decidimos irnos andando. Como esnatural, llegamos hechos polvo, pero lo quequeríamos era coger el tren y perder aquello devista. 54
  55. 55. CAPÍTULO 20 NARRA DESDE LA NOCHE QUE ME DIERON EL PERMISO HASTA LA VUELTA DE CUANDO ME LLAMARON Llegamos a Écija a las siete o las ocho de lamañana con los pies llenos de ampollas de lasbotas. Cruzamos Écija que es grande, porque laestación estaba al otro extremo, al norte. En laestación esperamos un tren que iba de Sevilla aCórdoba, en Córdoba cogimos otro tren que ibapara Madrid, y en la estación de Baeza me bajé.De ahí cogí el tren que iba para Almería y enGuadix me bajé. Ya en Guadix cogí otro tren queiba para Murcia y al pasar por Baza bajé y cogí elautobús de los Simones y a las 6 de la tardeestaba en el Pozo. Nadie me esperaba, ni mimadre, ni mi novia, venía de sorpresa, porqueaquello del permiso fue de pronto y sin decirnosnada antes. Cuando llegué a mi casa, qué alegría, cuántola eché de menos en esos tres meses, porque en lamili nos lo hacían pasar muy mal. Lo único buenoque tenía aquello era la comida que era muy buena,y nos daban todos los días cuatro pesetas, claroestá que eso era una recompensa por lo que nos 55
  56. 56. hacían trabajar, a los demás soldados les dabancincuenta céntimos se sobras. Bueno, como decía, mi madre no meesperaba, se llevó una sorpresa cuando abrió lapuerta de la calle y me vio. Estuve un rato con ellay me fui a ver a la novia que tampoco meesperaba, lo que pasa es que cuando fui a su casaya lo sabía, porque una muchacha me vio y se lodijo corriendo. Ella no se lo creía pero cuando ledijo que llevaba unas botas altas entonces vio queera verdad y se lo creyó, porque los de Caballeríavestían así. Cuando le dije que iba con tres meses depermiso le dio una alegría muy grande. Duranteese tiempo, vuelta al mismo oficio que dejé. Yoestaba tan contento que mira por donde se jodióel permiso, eso era mala suerte, porque cuandollevaba mes y medio recibí un telegrama delcuartel diciendo que en un plazo de tres díastenía que presentarme en mi destino, sin másexcusa ni explicaciones de ninguna clase. Eso eraa mediados de agosto de 1959, pues ya estábamospensando en las fiestas que eran en septiembre,así que al día siguiente tuve que coger el coche delínea para Baza y coger los trenes para Écija. Llegué al cuartel a otro día por la mañana yen el carro de caballos que iba diariamente a LasTurquillas me fui. Al llegar, el brigada que era el 56
  57. 57. que llevaba el Destacamento me dijo que mequitara la ropa y me pusiera el mono y que mefuera con Pastor que era paisano y llevaba dossoldados para ayudarle. Y es que a uno de ellos ledieron el permiso y por eso me llamaron a mí paraque ocupara su puesto. Se ve que el otro estababien recomendado. El pastor principal era un paisano con laayuda de dos soldados. La manada de ovejas erade unas cuatrocientas. Todos los días tenía quesacar del pozo más de doscientos cubos de agua yecharlos a un pilar alargado para que bebieran lasovejas. Los cubos había que sacarlos a mano, notenían carrucha. Aquella agua no se podía beberporque era salobre, ahora las ovejas y los caballosse la bebían bien. Cuando las ovejas parían, teníaque coger los borregos y llevarlos a las corralizas,también tenía que ir a por la comida nuestra enunas perolas, porque nosotros comíamos en elcampo. 57
  58. 58. CAPÍTULO 21 NARRA COMO FUE EL TIEMPO QUE PASÉ CON LAS OVEJAS, LOS TRABAJOS EN EL CAMPO Y EL DE GUARDA DEL LAS TURQUILLAS Durante los dos meses más o menos queestuve con las ovejas de ayudante del pastor,pues digamos, no fue muy malo comparándolo conotras cosas. Lo peor que tenía es que en el tiempode verano había que dormir con las ovejas en elcampo y era peor que trabajar en el campo. Llegó el tiempo de sembrar el trigo y lacebada y el tractor lo tenían allí para sembrar seaverió y pensaron hacerlo con los soldados.Entonces cogieron a unos cuantos, cinco o seispara labrar la tierra, y después sembrar con elarado, pero lo malo es que ninguno sabía llevar unpar de mulos. Yo tampoco, pero yo me daba unaidea porque de más joven iba a echar garbanzos alsurco detrás de los mulos. Me acordaba cómo lohacían, así que cogimos cada uno un par de mulosde las cuadras que había muchos y grandes, lospreparamos y nos llevaron a las hazas y cuandollegamos al tajo llegó lo bueno. Yo sabía hablarlesa los mulos y dar la vuelta a la vertedera, aunque 58
  59. 59. los surcos me salían pocos y torcidos pero iba.Pero lo otros, como no sabían hablarles a losmulos, les decían que para la derecha y tirabanpara la izquierda, ni tampoco sabían dar la vuelta.El sargento les decía que lo hicieran como yo perono había nada que hacer. Así que vieron queaquello no funcionaba porque eran gente criadosen la capital, lo dejaron hasta que arreglaron eltractor. A últimos de diciembre el guarda que había en el Destacamento, que tenía tres mil fanegas de tierra, como eran todas de secano, menos una huerta de unafanega de tierra que estaba alambrada porque sino se la comían los conejos que había muchos. Elagua se sacaba de un pozo con motor y se criabanverduras para el gasto del Destacamento. Quierodecir que me pusieron en el puesto del guarda delque había porque el otro se fue con permiso. Fueel mejor tiempo que pasé en toda la mili. Serían unpar de meses lo que estuve porque me dieronpermiso y perdí el puesto. Lo bueno de eso es quede guarda no trabajaba en las labores del campo 59
  60. 60. ni nada, más que vigilar la finca. Lo más que habíaque vigilar era a los candores que iban de fuera ya los cabreros que metían las manadas de cabrasen lo sembrado. Digo sembrado porque el Brigadade vez en cuando cogía su caballo y se daba unavuelta por toda la finca que tenía tres mil fanegasy resulta que un día descubrió que en un aza decebada cuando estaba a veinte o veinticincocentímetros de alta, habían metido las cabras yno veas la que me armó cuando a la mañanasiguiente fui a darle la novedad. Claro le dije:”sinnovedad en la guardería mi Brigada” , y contesta:“Con que sin novedad, y la cebada que está está enel cerrillo que está comida de las cabras ¿es queno la has visto? Yo la vi pero hice que no la habíavisto, y es que los cabreros iban de noche, cuandosabían que el guarda estaba en el Destacamento,aunque allí le decíamos el cortijo. Así es que medice: “mozooo (no cariñosamente), desde estanoche duerme en el cerro “tal” para que no tevean y me los traes aquí. Así que ya lo sabes.Bueno, me escapé porque yo todos los espárragosque me encontraba y las tagarninas los cogía ycuando iba a darle la novedad se las daba, y poreso me escapé. Bueno, la segunda noche estoy allí vigilando,cuando a lo lejos, ya casi oscurecido, por lacarretera que venía del pueblo de la Lentejuela 60
  61. 61. veo un bultillo negro, pero un poco más atrás veootro, pero aquel era bastante grande. Así que mequedé escondido y conforme iban acercándoseiban metiéndose en las siembras que estaban a laorilla de la carretera. Y es que las pocas que ibanpor delante iban explorando el terreno, entoncesyo los dejé a los de delante con dos cabreros conunas treinta ovejas y cuando la manada grande semetió bien en la cebada entonces me hicepresente. Cuando me vieron empezaron adisimular como que se les habían escapado. Yo lesdije que no era así y ellos que sí, y entonces lesreplico que si anoche también se escaparon. Medijeron que era la primera noche que pasaban porallí y yo les contesté que entonces qué era lalumbre que habían encendido. En fin, que les dijeque se fueran con las cabras para el cortijo y noquerían, empezaron a ponerse alrededor mío, ibancuatro, y yo vi que estaban acorralándome, yentonces cogí y me descolgué el mosquetón y lepegué un cerrojazo y lo cargué, que por cierto laprimera bola cayó al suelo. Di un segundocerrojazo y volví a cargarlo y los amartillé y losobligué a ponerse juntos y por delante de lascabras, y al final los pude llevar al cortijo comome dijo el Brigada. Llegamos al cortijo que estaba a unkilómetro y me presenté al Brigada. Bueno, lo 61
  62. 62. primero que hicieron fue meter todas las cabrasen unas cuadras y contarlas, eran por lo menosquinientas. Y mientras el Brigada estaba con ellosen su oficina los soldados cogieron perolas yordeñaron a las cabras. La multa que les pusieronfue de 5 pesetas por cabra. Con ese dinero nosdieron una fiesta y los cabreros dejaron de ir máspor allí. De vez en cuando hacían cacerías deperdices para los jefes y campeonatos de galgos,pero a mí las que me gustaban eran las caceríasde perdices porque yo las disfrutaba también, yaque algunas no les daban de lleno y quedabanfuera del alcance de ellos. Esas las buscábamos ynos las comíamos dentro de la choza dondedormía que era grande. Encendíamos un fuego yencima de una chapa recia las asábamos, y con unabotella de vino las ligábamos. Aquellos eran aescondidas, sin que se enterara la tierra. Eso eramuy serio porque no se podía matar ni una mosca,estaba totalmente prohibido a todo el mundo.Decían que el que mataba una liebre o lo que sease queda veinte años “reganchao” en la mili,aquello era muy estricto y muy serio. 62
  63. 63. CAPÍTULO 22 NARRA DESDE QUE ME DIERON EL ÚLTIMO PERMISO HASTA EL DÍA QUE ME LICENCIARON El día 1 de marzo después de cenar, comosiempre leyeron el parte del día y nombraron losque se iban meses de permisos a su casa el díatres, y entre ellos yo era uno. Así que el día 3cogimos el permiso y al día siguiente llegué alPozo por la tarde. Lo mismo que la otra vez, tampoco meesperaba nadie porque no me dio tiempo a decirlenada a la familia. Bueno como en el permisoanterior tampoco me dejaron disfrutar de los dosmeses de permiso. Llevaba un mes cuando recibíotro telegrama. Era Martes Santo, pero esta vezel telegrama decía que me presentara lo antesposible y no el día fijo. Entonces decidí que hastael sábado no me iba, asía que el jueves y elViernes Santo lo pasé en el Pozo y el domingo porla mañana llegué en el carro de caballos comosiempre. Cuando me presenté me dijeron queporqué no había ido antes y les dije que habíarecibido el telegrama el miércoles y que el juevesy el viernes no había coche de línea por ser 63
  64. 64. fiesta. No me dijeron nada más y esa noche dormíen el Cuartel de Écija. A primeros de mayo me echaron con loscaballos otra vez como antes de potrero. Estavez no me cayó de grande porque ya sabía lo queera. Lo malo que eso tenía, eran los primeros días,porque de ir montado en el caballo a pelo el culose despellejaba, y hasta que se curaba se pasabamuy mal, tenía que ir de lado. Lo malo era que sitenías que correr te hacías mucho daño, y allí note tenían compasión, tenías que aguantar y lomismo que van los pastores con las ovejas íbamosnosotros con los caballos. Llevamos una manada deunos cien caballos por el campo de día, y por lasnoches los encerrábamos en las cuadras. Si loscaballos cuando los teníamos en el campo no seespantaban estábamos bien, pero teníamos queestar muy atentos para no dejarlos que seagruparan porque se preparaban para dar unaestampida, empezaban a poner las orejasempinadas y teníamos que liarnos a darlescrujidos con los látigos. Teníamos que darlesvoces y separarlos porque si se espantaban y seiban desperdigados por todas partes se metían enfincas ajenas y teníamos que recogerlosenseguida y eso nos llevaba lo suyo. Bueno con la etapa de los caballos sefinaliza la mili, porque el día 1 de junio nos 64
  65. 65. licenciaron a los que nos recortaron los permisos,nos llevaron a Écija a la Plaza Mayor y nos pagaronlo que nos debían y la cartilla militar. A mí medieron trescientas cincuenta pesetas que en aqueltiempo era dinero. Así que cogí la maleta del asa,que ya no pesaba porque iba vacía, hacia laestación a esperar el tren que iba a Córdoba, deCórdoba a la Estación de Baeza a Guadix y a Baza,y de Baza a Pozo Alcón y se acabó el maditoSERVICIO MILITAR. 65
  66. 66. CAPÍTULO 23NARRA DESDE QUE ACABÉ LA MILI HASTA QUE ME FUI A TRABAJAR PARA GANAR DINERO PARA CASARME Como digo anteriormente, se acabó elservicio militar y vida nueva. Ya estoy en el Pozo yme salió trabajo de peón con los albañiles, y con elayuntamiento de patrón trabajando en elcementerio, haciendo nichos en el corralillo dondemetían a los ahorcados, cosa que ya no existe.Bueno unas veces con los albañiles, otras en elcampo, y cuando no había otra cosa bajándole lastamaras a mi madre para el horno pues de ibapasando el tiempo. Después venía la temporada dela aceituna, la Navidad y año nuevo otra vez, 1960. En este año no salí del Pozo. A mediados deagosto se murió el sastre donde cosía mi novia,Antonio “El Bollo”, por lo que se quedó sin trabajo,aunque de vez en cuando cosía algo en su casapara otro sastre. Ese año fue conmigo a laaceituna, con la familia Catena. En esa Navidadpensamos en casarnos al año siguiente pues yallevábamos cinco años novios. Pasó la Navidad y el Carnaval, y a últimosde febrero le dije a mi madre que queríamos 66
  67. 67. casarnos, y que nosotros lo queríamos hacer bien,con boda. Como yo sabía que mi madre no podíacostearme a mí la boda, pues le dije que me iba atrabajar a León, con el mismo encargado queestuve en Orense, y estarme hasta septiembre.Así con el dinero que ahorraría podría casarme.Como es natural, ella, con todo el dolor de sucorazón, me dijo que hiciera lo que quisiera, queella me iría guardando el dinero conforme se lofuera mandando, porque tenerlo allí era malo pueslo podía perder con tanta gente como estábamosallí. Así que el primero del mes de marzo me fuia Ponferrada, pero no al mismo Ponferrada, sino aun pueblecillo que se llamaba Corbón del Sil. Ledecían el Barranco “la Tizne”. Se le daba esenombre porque aquello era terreno de minas decarbón y ya en el aire volaba el polvo del carbón.Al otro lado del río Sil pasaba la vía del tren, erade vía estrecha. Pasaba cada media hora. Cuando llegué a Carbón de Sil fui en buscadel encargado y en cuanto me vio me saludó. Medijo que me fuera al Barracón que había para lostrabajadores y me dijo donde estaba, y al díasiguiente al trabajo. El encargado era Enrique Taboada, bienconocido conmigo. También se fue conmigo micuñado Prudencio y otros tres más del Pozo. 67
  68. 68. Bueno, lo primero que hicimos fue comprar unasartén para cocinarnos nosotros, porque aunquehabía comedor de la empresa, no nos interesabaporque comíamos a nuestro gusto aunque teníamosmás trabajo así, pero también nos costaba menos,y claro, nosotros lo que queríamos era ahorrarcuanto más mejor. Hablando del trabajo, como sedecía, era trabajo de romanos, muy duro. El trabajo era la construcción de un canalpara hacer funcionar una central eléctrica. Elcanal tenía cuatro metros de alto, tres de base ycuatro metros de ancho arriba. El canal lo hacíancon un molde encofrado de una pieza que iba pormedio de unos raíles como el tren, que se ibancambiando hacia adelante conforme se llenaba elcarretón, que así es como se llamaba el molde. Locorríamos con palancas grandes de hierro, a la vozdel capataz que era un hueso muy duro, le decían“El Tigre”. El carretón tenía una pequeña grúa enuna plataforma en lo alto para subir la vagonetadel hormigón y las piedras. Bueno, mi primertrabajo fue allí, con el carretón. Había otros queiban por delante haciendo la excavación. Habíatramos que iban por túneles y allí había máspeligro, pero yo allí no trabajé. Mi trabajo erarellenar el molde de hormigón y piedras de todoslos tamaños, piedras vivas del río Sil. Las piedraseran muy resbaladizas, no tenían por donde 68
  69. 69. cogerlas porque eran muy lisas. Se mezclaban conel hormigón que llevaban de una hormigonera queestaba emplazada al borde de la excavación, y lollevaban con una vagoneta arrastrada por unamula sobre raíles. Yo llevaría dos o tres meses trabajandocuando se arrimó a mí el encargado y dijo:“Carrión, mañana vas a la cuadra donde están losmulos, coges uno y te pones a llevar hormigón conla vagoneta. La verdad es que a mí me apreciaba,claro es que me conocía desde hacía siete años yera la tercera ve que trabajaba con él, así que meconocía y sabía como era yo. El trabajo era unpoco más incómodo porque trabajabas una semanade día y otra de noche porque el trabajo noparaba nada más que el domingo, que era el díaque aprovechábamos para lavarnos la ropa, que lalavábamos en el río, restregándola con jabónsobre una piedra. Lo malo que tenía de trabajaruna semana de día y otra de noche es que cuandote acostumbrabas a dormir de día ya tenías quecambiar otra vez, así que se dormía poco. Perobueno, el tiempo fue pasando hasta que por finpasó la temporada. Al final del mes de agosto del 1961 le dijeal encargado que me venía al Pozo a casarme y queme preparara la cuenta, pero hasta el día 3 no secobraba porque era el día que pagaba la empresa, 69
  70. 70. por lo que hasta el día cuatro no salí de Corbóndel Sil. Como en el viaje se pasaban más de dosdías, cuando llegué la feria estaba acabando, peroes que no pude venir antes. 70
  71. 71. CAPÍTULO 24 NARRA DE LA PREPARACIÓN DE LA BODA Y EL DÍA DE LA BODA Se acabó la feria, aunque para mí fue muycorta, y acordamos el día que íbamos a casarnos,así que decidimos que fuera el 21 de octubre queera sábado. El petitorio se hacía a primeros delmes, el petitorio que antes se hacía, era unconvite que se hacía en casa de la novia, era lapetición de mano, cosa que ya no se hace.Consistía en que los padres de la novia invitaban alos familiares más cercanos en su casa en la quellevaban regalos a la novia para la casa. Quedaba el tiempo suficiente para que noshiciéramos los trajes para la boda. Refiriéndome a la casa para vivir, enaquellos tiempos estaban muy escasas lasviviendas, ya que entonces había el doble dehabitantes que ahora el 2010. Por fin encontrédos habitaciones y cocina, en una casa con unavieja que se llamaba Esperanza, en la calle lasParras. Era una casa antigua pero de momento nosvalía para empezar nuestra vida. 71
  72. 72. Quince o veinte días antes de la boda misuegra que era albañil junto con su hijo Antonio,les salió trabajo con Santos Torres para hacerobra en su casa en la plaza, y me llevaron de peón.A los tres días después de la boda se acabó eltrabajo. Dos semanas antes de la boda, se hizo elpeditorio. Yo le regalé 6 cuadros que pinté enCorbón de Sil en los ratos libres, con paisajes deaquellas tierras. Llegó el día de la boda, y como eracostumbre, la noche de antes de la boda había queir forzosamente a confesar y así lo hicimos. La boda, o sea el refresco como se decía enaquellos, fue en casa de unos tíos de mi madreporque mi casa era muy pequeña. Era el tío Manuel“El Colorao”, y ella la tía Faustina. Era en laAvenida de El Fontanar. El día 21 de octubre, a las tres de la tarde fue el casamiento, en la iglesia y a continuación nos fuimos al refresco a la casa de mi tía que estaba todo preparado. La invitación era ir dándole a la gente bebidas y bizcochos de la confitería. Iban unas 72
  73. 73. personas con una botella y un vaso dándoles debeber mistela de café, de limón y de apio. Y entretanto dos mujeres con una bandeja de dulcesrepartiendo a un bizcocho por persona en cadavuelta que se daba. Se dieron cuatro vueltas, seles llamaban “ruedas de bizcochos”. Se acabó la boda y todo el mundo se fue, ycontamos el dinero que nos regalaron. Recogimoscinco mil pesetas que era el dinero que había. Yo ymi ya mujer nos fuimos a un bar que se llamaba“El Tío Maquillo” que era un bar de señoritos. Allí,en un habitación que daba a la calle, a la entrada ala derecha, nos pusieron a los dos aparte, nosbebimos dos cervezas con patatas fritas yanchoas en lata. Eso en aquellos tiempos era unlujo. Mi mujer estaba muy cortada de verse solaallí conmigo, y no era por no tener confianza puesllevábamos cinco años novios, pero es que eranotros tiempos y no podías tocarle ni un dedodelante de la gente ni nada por el estilo. Refiriéndome a cosas de la boda, el ajuarde la casa lo hizo mi cuñado Juan “El Zocato” queen paz descanse. Se componía de una cama, unamesa camilla, una mesa más pequeña para comer,seis sillas grandes y dos más pequeñas y unacómoda. El novio costeaba los gastos de la boda yel vestido de la novia, pero como mi cuñada Alicia, 73
  74. 74. su hermana, lo cosió así todo nos costó menos, ytodo aquello nos ayudó a salir bien. Bueno, como era costumbre, el día de laboda por la noche se cenaba en casa del novio,iban las familias más cercanas de ambos lados,como los hermanos, los padres y sus hijos. Unavez todos reunidos nos disponíamos a cenar y,como es natural, todos estaban pendientes de losnovios, y nosotros decíamos que cómo nos íbamosa apañar para irnos porque nos daba vergüenza.Claro está, todos sabían de sobra a lo que íbamos,a dormir. Yo estaba deseando de irme comocualquiera en nuestra situación y aquello tenía quellegar. Bueno, a medio cenar le digo a ella: “Yo voya hacer como que me estoy orinando y bajo a lacuadra y ya no subo, así que tu disimuladamentete bajas y ahí estoy esperando”. Digo de bajarporque la cena era arriba aunque la cocina estabaabajo. La cocina es donde estaba la chimenea,porque las comidas se hacían en la lumbre, que eradonde estaba el horno de cocer el pan. Bueno,como digo allí estaba mi madre y una hermanasuya de cocineras, y claro está, eso era dondeestaba la puerta de la calle, ahí ya no podíamossalir a escondidas. Así que, con mucha vergüenza,dijimos esto tiene que ser así, y cuando mi madrenos vio que ya nos íbamos nos dijo que Dios nos ladeparara buena y que pasáramos buena noche, que 74
  75. 75. mi madre que en Gloria esté, tenía muy buenhumor. CAPÍTULO 25 NARRA DESDE LA NOCHE DE BODAS HASTA LA NAVIDAD Los familiares se quedaron cenando ynosotros nos fuimos a acostarnos a nuestraprimera vivienda. Llegamos los dos con tantailusión que no acertábamos a meter la llave, asíque cuando abrimos la puerta subimos arriba, a laque era nuestra primera casa, aunque sólo erandos habitaciones, pero para nosotros era unpalacio. Aquella noche, la dueña de la casa que erauna vieja se fue a dormir a casa de un familiar,por lo tanto estábamos con más libertad. Así queentramos en el dormitorio, aunque estábamos solocerramos la puerta con llave por si las moscas, omás bien por las ratas, que en las cámaras seescuchaban dar carreras. Así que a acostarnos yclaro, se ve que extrañamos la cama y no habíaquien se durmiera. El caso es que no pegamos ojoen toda la noche y dormimos menos que un gato“atao” a la pata de un jamón. A las nueve de lamañana se hizo presente la madrina, que fue mi 75
  76. 76. hermana Serafia, con churros con chocolate paraque desayunáramos que eso era costumbre. A lasonce, como era domingo nos fuimos a misa, luegoal salir nos dimos una vuelta, nos tomamos unacerveza y nos fuimos a comer a casa de mi madre.En nuestra luna de miel viaje de novios no pudimoshacer porque el dinero que teníamos lo teníamosque guardar para cosas más necesarias. Yo trabajo no tenía hasta que llegó latemporada de la aceituna, que fuimos con Juan“Catena”. Estuvimos veinte o veinticinco días y seacabó la aceituna. Nos pagaron y nos convidaron.Llegó la Nochebuena, el Año Nuevo y los Reyes,así que se acabó la Navidad. 76
  77. 77. CAPÍTULO 26 NARRA DESDE QUE SE ACABÓ LA NAVIDAD HASTA QUE EMPECÉ A TRABAJAR Se acabó la Navidad y yo no tenía trabajo.En ese tiempo estaban haciendo el Pantano de LaBolera y fui a pedir trabajo. Me dijeron que fueradentro de dos o tres semanas a ver si había algo,pero en esos días hubo un accidente mortal y yoya no volví, era un trabajo de mucho peligro ypensé en irme a trabajar a Cataluña. Le conté a mi cuñado Juan que me iba atrabajar por ahí, pero que ese año iba a cambiarde territorio, que esta vez me iba para Cataluñaya que mi hermano José estaba por allí. Yo noesperaba nada de él porque andaba con malagente pero por lo menos haber si podía hacer yoalgo por él y sí, conseguí que dejara a aquellagente con la que se juntaba. Como iba diciendo, yoquería dejar el pico y la pala, porque decían queallí estaban haciendo mucha construcción, así quemi cuñado también quería irse porque tampocotenía trabajo y él también tenía familia en 77
  78. 78. Palafrugell. Además de a os, tenía allí a su tíaIrene, que era hermana de la madre de mi cuñado.Esto fue a mediados de enero, y el 26 del mismode 1962, por cierto que era el cumpleaños de mimujer, nos fuimos en un taxi de Juanillo “ElGuerra”. Tardamos casi treinta horas en ir,porque el coche estaba hecho un cascajo, lascarreteras estaban muy malas y además ibaesquivando a la policia, fue un viaje muy pesado. El coche nos dejó en la misma puerta de lapensión de la tía Irene y me instalé allí con micuñado Juan. Yo estuve tres días, dormíamos losdos en una cama de noventa, teníamos que dormirde canto, porque la pensión estaba a tope y esacama la tenía reservada la tía para su sobrino queya sabía que iba. Una vez allí me puse a buscar trabajo comomi cuñado. Él encontró trabajo en una carpinteríaen la calle Margall, que es la calle donde hacen elmercado de la fruta, le pagaban a 8 pesetas lahora y trabajaba ocho horas diarias. A las dos semanas pensó en pedir trabajode encofrador, pero eso no lo conocía, yo lo animéy le dije cómo se hacía más o menos entonces,total, que pidió trabajo y le dieron. Entonces dejóla carpintería y tenía miedo porque decía quecomo en la obra no se le diese bien se quedabasin nada, pero eso no pasó, triunfó y lo hicieron 78
  79. 79. jefe, hasta le montó el jefe una carpintería en laobra. Bueno, hablando de mí, a una tía suya que yame conocía y trabajaba en la empresa que se llama“Cruz” le pidió trabajo para mí y le dijo que sí, queme pasara por la oficina y me dijeron quepreparara dos mantas y una sartén. Yo me dije“malo mula”, y le pregunté que de qué iba eltrabajo. Me dijeron que era para trabajar en lospozos, yo me callé y no dije nada, le dije quebueno, pero cuando salí de la oficina me dije: “voyhuyendo de Erodes y me meto en Pilatos, vayaleche”. Me enteré que en Palamós, en un bar que sellamaba “La Serbatana”, apuntaban gente para lasobras, y bajé a Palamós y cuando llegué ya habíancerrado la lista. Entonces, allí mismo decían queen el hotel Beatriz, que lo estaban haciendo, hoyse llama Cap-Roij, había un cartel que ponía que senecesitaba personal. Así que cogí la carretera ymanta como se dice y en busca de la obra queestaba a unos cinco o seis kilómetros. Por fin,cuando llegaba a la obra venían cuatro o cinco devuelta y me dijeron que donde iba. Se lo dije y medijeron que ya habían quitado el cartel y noadmitían a nadie más, pero yo pensé, a lo mejor sivoy yo solo sí me dan trabajo que no es como ircuatro o cinco juntos, así que decidir probar. Así 79
  80. 80. que seguí con mi intuición y entré en la obra ypregunté a un obrero que estaba trabajando porel encargado. Me señaló a uno que había un pocomás allá que era el ayudante o segundo encargado,pero por lo visto tenía poder para coger a gente.Me dirigí a él y le saludé. Le dije buenos días y elme dijo que qué quería, entonces le contesté quequería trabajar. Me dijo que peones ya habíabastantes. Le dije que de obra entendía y quehabía trabajado mucho con los albañiles, entoncesme dijo que fuera al día siguiente a trabajar. Ledije que tenía la maleta en Palafrugell y él me dijoque fuera a por ella y que lo buscase cuandoestuviese allí. Así que al día siguiente madrugué ycogí la primera Sarfa que bajaba a Playa de Aro ya la hora de empezar ya estaba yo allí. El encargado que me dio el trabajo me llevóa los sótanos de la obra, que allí tenían camaspara los trabajadores de fuera y allí se dormía.Me dijo que cogiera una cama que estabadesocupada. Bueno, de momento yo llevaba comidade la que llevaba del Pozo, así que solté la maletay me fui para el trabajo. Me puso a trabajar conun paleta para que lo atendiera. Cuando terminamos de trabajar, que porcierto habían allí del Pozo trabajando bastantegente, pues todos los días se bajaba a Playa deAro para comprar para comer. Eso eran todos los 80
  81. 81. días, así que me compré una sartén y una cuchara,aceite, patatas, huevos, pan y vino, en fin, elapaño para ir adelante. CAPÍTULO 27NARRA DESDE QUE ME COLOQUÉ EN LAS OBRAS DE PLAYA DE ARO HASTA QUE ME VINE AL POZO Por fin conseguí trabajar en lo que quería,en la construcción, adiós a las carreteras, a lospantanos,… el trabajo de la obra para mí era comoestar de vacaciones comparado con lo que habíahecho antes. Yo me aburría con una paleta, tenía queestar mirándolo mucho tiempo y a mí eso no megustaba, estar mirando y otro trabajando, y ledigo, voy a comprar una paleta y puedo ir haciendoalgo que yo pueda, y me dice que no compreninguna que tenía una en su casa y que me lavendía. Le dije que sí, así que al día siguiente mela trajo y me cobró por ella treinta y cincopesetas. Fue cara porque era un poco vieja, pero ami no me importó, yo lo que quería era aprender eloficio y lo aprendí. El me ponía las reglas paraechar las aristas y yo se las iba rellenando. A él levenía bien porque iba más descansado y rendía elmismo trabajo. Le hacía entradas en las paredespara meter vigas y se quedaba pasmado de lo bien 81
  82. 82. que se las hacía. El caso es que lo que le hacía legustaba y un día me dice, claro de broma esnatural, “algún día te veo por ahí de encargado”.Me acuerdo de él, era extremeño, de Cáceres,muy buena persona. Llevaba ocho o diez días de trabajo yestaba yo subido a un andamio echando aristas,cuando llegó por allí el encargado principal. Yo alverlo me quedé cortao porque pensé que como eseno era mi trabajo a lo mejor me echaba la bronca.Bueno, él me vio y miró lo que estaba haciendopero no dijo nada y se fue. El encargado se llamaba Sr. Carrasco,bueno que se fue, entonces respiré, la verdad medio miedo de que me echaran, claro no era motivo,bueno, fue todo lo contrario, cuando llevaba dossemanas de trabajo me dijo el encargado principalque cogiera una gaveta y que me fuera con él. Yocon mi paleta en la mano y la gaveta en la otradije para mí “¿Dónde me llevará?”, y fui detrás deél. Me llevó donde estaban los yeseros y me diceque fuera detrás de los yeseros tapando losagujeros que van dejando de hacer los andamios. Cuando vio que aquello lo hacía bien mecambió de trabajo y me puso a hacer trozos detabiques que derribaban los lampistas haciendolas regatas. Me dijo que desde ese momento iba aganar tres pesetas más, así que ganaba quince 82
  83. 83. pesetas la hora, y como echaba diez horas puesganaba ciento cincuenta pesetas al día. De peónse ganaba doce y al mismo tiempo subí decategoría a oficial de segunda. Llevaría dos meses de trabajo y me cambióotra vez el encargado a hacer paredes de carga,claro, me puso entre dos paletas, y es que elhombre le caí bien y me iba cambiando conformeiba aprendiendo. Los otros paletas con los que mepuso eran del Pozo, eran “Los Rubitos”, HilarioJosé y Francisco, que eran hermanos. Por ese tiempo mi cuñado Juan llamó a sumujer Alicia para que se fuera con él, porque latemporada iba a ser larga y buena y alquiló doshabitaciones. Ya tenían a su Juanito, tendría tresaños. Entonces le dije a mi mujer que me mandarala bicicleta que tenía en el Pozo. Le dije que lamandara con la Renfe que en el Pozo habíarepresentante de transportes de la Renfe, y a lospocos días la recibí, entonces todos los domingosme subía a Palafrugell y los pasaba con ellos y asíse me hacía la temporada más llevadera. Laverdad es que recién casado y tener que dejarmea mi mujer era duro, solo llevábamos tres mesescasados cuando me fui a trabajar. Bueno, una vez me defendía bien poniendoladrillos, me compré algunas herramientas, una 83
  84. 84. maceta, una escarpa, una palometa y un nivel, asíme preparé lo más esencial. Llevaría un mes más o menos poniendoladrillos, haciendo paredes, cuando el encargadoSr. Carrasco me dice: “Carrión, coge tusherramientas y sígueme”. Yo me quedé un pococonfuso, porque salimos de la obra y bajamos poruna vereda abajo hasta la playa, porque el hotelque estaban construyendo estaba arriba al bordede un acantilado donde habían hecho unaplataforma de hormigón. Me dijo que allí iba unascensor que llegaba hasta el hotel de unos 25metros de altura, y me dijo que íbamos areplantear el hueco del ascensor. Mientras loestábamos marcando mandó que bajaran ladrillosy pasta con la grúa, enseguida lo mandaron, una vereplanteado me dijo que íbamos a hacer laprimera hilada de ladrillos: “los vas a poner tú”, yasí fue como empecé el ascensor. Al día siguientemandó dos paletas con sus manobras y yo conellos, empezamos a hacer las paredes. Conformeíbamos subiendo íbamos haciendo un andamio quese iba quedando hecho para luego enfoscar lasparedes de fuera. El andamio lo hacíamos contablones de 20 cms y abrazaderas de hierro contornillos. Cuando íbamos por la mitad, los dospaletas que iban conmigo los cambió de trabajoallí en la misma obra. En sus puestos mandó otros 84
  85. 85. dos oficiales de primera y me dice a mí que de ahíen adelante yo me hacía cargo del hueco delascensor. Claro, yo ya sabía como iba aquello, y elandamio había que ir haciéndolo con muchocuidado. A últimos de mayo se acabó el hueco delascensor y me puso en el salón donde iban ainstalar la cocina del hotel a poner azulejos en lasparedes. Habíamos tres y yo cuatro poniendoazulejos. Las paredes se acabaron y nos pusierona forrar los pilares. A mí me puso en uno y aquellosí lo vi yo difícil para mí, pero yo me callé. Fui amirar a donde ya estaban hechos y me fijé comoiban, bueno hice lo que me mandaron y se quedóhecho, mientras que los otros tuvieron quehacerlos dos veces. Estaríamos a mediados de junio cuandotuve una carta de mi mujer y me mandó una fotosuya, y aquello fue como una inyección que mepusieron. No sé que me dio, que digo que me voyahora mismo. Bueno yo tenía pensado estar hastaagosto, así que dije el 1 de julio “me voy al Pozo”,y así lo hice, al final de mes de lo dije alencargado, por aquello de quedar bien, porqueentonces pagaban por semanas, así que siempreestaba liquidado. Entonces no habían derechosningunos, siempre estabas en paz y podías irtecuando quisieras y ellos te podían despedir cuando 85
  86. 86. les viniera bien, así que yo terminé mi temporada,aprendí para poder seguir trabajando con losalbañiles y el 1 de julio salimos de Playa de Arocon Tomas “Perricas” que en Paz Descanse, quehabía llevado un viaje de gente y al día siguiente amedia tarde llegamos al Pozo por sorpresa. 86
  87. 87. CAPÍTULO 28 NARRA DESDE QUE VINE DE PLAYA DE AROHASTA QUE NACIO MI PRIMERA HIJA Y LA COMPRA DEL SOLAR DE LA CASA Como comento en páginas anteriores,cuando me casé me fui a vivir a una casa en dondevivía una mujer mayor. Mientras estaba yo trabajando en Playa deAro, mi mujer se cambió de vivienda, en la calledel Plato, donde yo me crié y viví hasta que mecasé. No era gran cosa pero para nosotros nos ibabien de momento, por lo menos estábamos solos.La casa estaba poco más arriba que la mía, teníacuatro habitaciones, dos arriba y dos abajo,dormitorio, cocina, portal y cuadra. Esta casa yano existe pues hicieron una nueva. A lo que voy, a los tres días de llegar alPozo me salió trabajo en la albañilería, de oficialcon el maestro José “Molina”, eran buen maestro.En aquel tiempo, al oficial de primera se le decíamaestro, y su ayudante era el oficial, que lo quehacía mayormente era amasarle el yeso y dárselo.En aquel tiempo el maestro tenía que hacerlotodo, no como ahora. 87
  88. 88. En esto del oficial yo les llevaba ventaja alos que había en el Pozo porque la mayoría nosabía nada más que amasar yeso, y yo ya sabíahacer casi como el maestro. Había días que elmaestro no se presentaba y yo y el peónechábamos nuestro día de trabajo igualmente, esomacho muchas veces. A los diez días más o menos, mi mujerempezó con vómitos y mal cuerpo, dimos en ladiana, ¡bingo! Estaba embarazada. Por lo vistodesde el primer momento en que llegué, se ve queel cuerpo estaba preparado, digo esto porque lostres meses que estuvimos juntos antes de irme aCataluña no nos guardamos nada y no se quedó,pensábamos ya que había un fallo en alguno, perono, todo estaba bien. Bueno, aquello fue más en más. A los tresmeses o por ahí, al pasar la feria, como teníatrabajo y vistas para seguir, pensamos que con eldinero que habíamos ahorrado comprar un solarpara hacernos nuestra propia casa, poco a poco yeso hicimos. Fui a casa del dueño de los solaresque se llamaba Simón “Cerrillo”, e hicimos trato.Se lo compré y me cobró a 150 pesetas el metrocuadrado. Al año siguiente no salí a trabajar a ningúnsitio fuera del Pozo, ya con mi mujer embarazada 88
  89. 89. quería estar con ella, porque con el embarazo quese le presentó pues estando yo lo pasaba mejor. Estaría mi mujer de cinco meses cuando mimadre pensó de irse con una hermana suya quehabía venido a ver a un familiar de su marido, conmis dos hermanos que estaban con ella, miFrancisco que tenía quince años y a mi Mª Carmenque tenía doce, porque mi José estaba enPalafrugell, pero él no se acordaba de nadie, ni desu madre que lo estaba pasando regular ni de sushermanos que todavía eran pequeños, nunca lesmandó ni un céntimo. Así que se fueron los tres con su hermanaAscensión que vivía en Alcanar, provincia deTarragona. A lo primero lo pasaron malaguantando malas artes y malas maneras, peromuy pronto encontraron un piso que se lo buscó lamisma familia con quien trabajaba, que trabajabaen una panadería haciendo dulces que aquello eralo suyo. Mi hermana se colocó en el teléfono demandadera para llevar los avisos, cosa que lesirvió para seguir en la telefónica cuando quitaronlas centrales, y mi Francisco empezó a trabajarcon los paletas. Bueno, como mi madre se fue, nosotros noscambiamos a mi casa y así nos ahorramos pagaralquiler ya que la casa se quedaba vacía. 89
  90. 90. Se fueron pasando los meses y llegó laNavidad, pasó el carnaval y la barriga cada vezmás gorda. Así que por fin llegó el día del parto,fue el 2 de abril de 1963. Yo me encontraba en lacasa, estaba trabajando en el Ayuntamientoreparando el pilar de una fuente en la calle de LasEras junto a la carretera Avenida de los Dolores.El nombre verdadero de la calle era Ramón de laHiguera, pero se le dice la calle de Las Eras.Estaba agachado, cuando llegó mi sobrina Julia,que era la única que tenía por entonces, y me dice:“¡Tito, tito, tito Antonio, la tita Angustias atenido una nena!”. Entonces le dije al jefe que mimujer había dado a luz y que me iba a verla. Yanació nuestro primer hijo, fue una niña que lepusimos de nombre Francisca, ya que coincidió conel día y era el nombre de su abuela que no estaba.Le llamaríamos Paquita. 90

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