El beso investigacion sociologia

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El beso investigacion sociologia

  1. 1. [EL BESO] INÉS DEL CERRO SAN ILDEFONSO GONZALO FERNÁNDEZ AGUDO 1º A PUBLICIDAD Y RR PP ANALISIS DEL ENTORNO SOCIAL Y DE SU EVOLUCIÓN HISTÓRICA
  2. 2. EL BESO ÍNDICE: ANÁLISIS DATOS............................................................................................................................................................. ENTREVISTA 1........................................................................................................................................................13 ANÁLISIS DE DATOS........................................................................................................................................................ ENTREVISTA 2........................................................................................................................................................21 ANEXO 2......................................................................................................................................................................... ENTREVISTA...........................................................................................................................................................30 INDICE...........................................................................................................................................................................2 OBJETO DE ESTUDIO........................................................................................................................................................ EL BESO....................................................................................................................................................................3 2
  3. 3. EL BESO OBJETO DE ESTUDIO: EL BESO Este trabajo de investigación tratará sobre el Beso. Nuestro interés surgió a partir de un artículo publicado por el periódico gratuito QUÉ! en el que se analizaban las diferentes propiedades desde una perspectiva científica que tiene el acto de besar a una persona en los labios. Nos sorprendió como una acción humana tan arraigada en nuestra sociedad y tan cotidiana, podría tener tantas lecturas, y decidimos hacer nuestra propia lectura, desde un punto de vista sociológico. Probadas están sus propiedades físicas y químicas, que han sido objeto de investigaciones varias y su relación con la producción de endorfinas que producen impulsos nerviosos y asociados con sensaciones placenteras. Pero nosotros queríamos dar un paso más y analizar las diferentes concepciones sociales que los seres humanos damos a este acto. En primer lugar, hicimos una distinción entre las dos concepciones que nos parecían más importantes: el beso entendido como un factor de socialización humana en las relaciones interpersonales; y el beso romántico y erótico y su devaluación, a nuestro entender, que se ha producido en la sociedad que nos rodea, debido principalmente a la revolución sexual y al nuevo marco de las relaciones de pareja. Ante estas afirmaciones, que hicimos sin vacilar, nos preguntamos si realmente estaríamos acertados en nuestras premisas: ¿Realmente influye el beso en el grado de socialización de los individuos? ¿Es un factor relevante en las relaciones interpersonales? ¿Influye el haber recibido una educación afectiva basada en el beso en el carácter de las personas en su vida? La devaluación a la que hacíamos referencia al principio, ¿es realmente un hecho constatado?, o por el contrario ¿es una percepción personal? Sin duda alguna, partíamos de unas premisas muy claras en nuestra mente hasta entonces. Y así, llegamos a afirmar, que una de las variables que había influído en las relaciones padres-hijos con un marcado carácter “distante” de la España de mediados de siglo, se había debido a la falta de muestras de afecto por el autoritarismo presente en la sociedad de aquel tiempo; lo cual había provocado que una generación se habría educado con falta de cariño y en un ambiente “tenso”. Y que, por consiguiente, se había 3
  4. 4. EL BESO producido el abandono del hogar en una edad más temprana que en generaciones posteriores, precisamente, debido a esto. La segunda característica que queríamos analizar es la importancia del beso en las relaciones afectivo-sexuales, sobre todo, desde una perspectiva en el tiempo; de nuevo, ver cómo el acto del beso había cambiado tanto en su forma como en su contenido en las últimas décadas. Como hacíamos referencia más arriba, la revolución sexual y la llegada de las libertades individuales ha hecho cambiar al beso. De la represión sexual, símbolo del catolicismo y por ende del franquismo, hemos pasado a una devaluación de su contenido y simbolismo romántico para banalizarlo. Decíamos, pues, que el beso había pasado de ser un acto sagrado, muestra del amor, a un mero vehículo para las relaciones sexuales. Muchas eran las afirmaciones que dábamos por válidas y únicas, pero la duda sociológica invadió nuestras cabezas, habíamos refutado las premisas de nuestra imaginación sociológica, sin saber muy bien si este era realmente el camino a seguir. Ahora teníamos que demostrar que todo esto era así, y que realmente estábamos en lo cierto. Por una mirada, un mundo. Por una sonrisa, un cielo. Por un beso…, yo no sé Qué te diera por un beso! Gustavo Adolfo Bécquer 4
  5. 5. EL BESO EXPOSICIÓN DE HIPÓTESIS: Decidimos, pues, construir una serie de afirmaciones sobre las que trabajar, y poder, así, centrar nuestra investigación en los aspectos ya señalados. En relación a la concepción y relevancia del beso en las relaciones interpersonales, formulamos la siguiente hipótesis: la falta de muestra de afecto materializada en el beso durante el proceso de socialización –nos referirnos a la infancia-, influye de manera notable en el carácter y comportamiento de los individuos en su vida posterior y en las relaciones con otros individuos. En segundo término, el beso como un rito social, tiene un fuerte carácter de factor de socialización en nuestra vida cotidiana, y una función expresiva que va más allá del acto en sí. Marca el orden de nuestras relaciones interpersonales y nos presenta como individuos. La concepción erótico-romántica del beso ha sufrido una fuerte transformación con el devenir de las décadas, especialmente en España; principalmente por factores sociales, políticos, religiosos… Es precisamente esa “liberación” de la muestra de afecto a través de un beso, lo que ha llevado a su propia devaluación entre las nuevas generaciones; y que sin duda, se extenderá en las venideras La globalización ha puesto de relevancia las diferentes concepciones y formas del beso en el choque cultural. Cada cultura ha diseñado su propia “liturgia” acerca del beso, y debemos comprender todas ellas, respetarlas, e incluso adoptarlas, si las consideramos mejores o nuevas. 5
  6. 6. EL BESO TEORÍAS EXPLICATIVAS: El beso como acto fisiológico del ser humano según la antropología tiene su origen en el nacimiento de los bebes. En nuestra historia evolutiva los mamíferos desarrollamos una doble actividad: primero la de succionar, chupar o mamar y después la de masticar los alimentos. Cuando nacemos, el único medio por el que recibimos alimento es a través del seno materno gracias a un acto de succión de la lecha materna; es aquí, según numerosos antropólogos, donde se establece la primera correlación del recién nacido y la boca, siendo su misma boca el punto a través del cual se percibe, en primer lugar el alimento y segundo, la satisfacción de una necesidad. La satisfacción de esta necesidad biológica de todos los seres humanos se registra durante la larga historia evolutiva, quedando de este modo, desde un primer momento en la parte inconsciente del cerebro del bebé; así, éste asocia la succión de la leche materna con un sentimiento de placer al quedar resuelta su necesidad. Aunque este acto se realiza de manera inconsciente, se instala en la zona límbica del cerebro. Así, al igual que el bebé asocia la reproducción del llanto como una forma de comunicación y de reclamo de una necesidad, el acto de succión del alimento desde la madre se asocia con un sentimiento de placer y satisfacción. Se asocia, pues, la boca como el medio de obtención de placer y satisfacción. Esto, como ya describimos anteriormente, se instala como un conocimiento innato en el plano inconsciente del individuo. Podemos asociar esta correlación, por ejemplo, con el hecho de que la mayoría de los niños hacen uso del chupete, una glándula mamaria artificial, que tiene las mismas funciones, las de satisfacer una necesidad y proporcionar una sensación placentera. Instalado este conocimiento y asociación en el subconsciente del individuo, posteriormente, con el desarrollo de las capacidades sexual-afectivas, de nuevo, esta necesidad aflora, siendo el beso de los amantes una forma de satisfacción mutua. Si analizamos el beso erótico entre dos individuos, podemos establecer una similitud entre amamantar a un bebé y el mismo beso erótico o romántico. Hoy sabemos que el beso, entendido como acto fisiológico, favorece la producción de endorfinas, un regalo de la naturaleza que químicamente pertenece a una clase muy especial de las sustancias opiáceas y, por tanto, relajantes y tranquilizantes. Con todo lo expuesto anteriormente, se pretende explicar, que el beso, como acto fisiológico, tiene un carácter muy temprano en el proceso de socialización y aprendizaje del individuo, apareciendo, incluso mucho antes que el desarrollo de las capacidades del lenguaje. 6
  7. 7. EL BESO El beso se convierte en el acto romántico en una señal de amor y cariño entre las personas, como una golosina o reliquia del alimento que las madres de nuestros remotos antepasados pasaban a sus hijos para facilitarles la alimentación. El beso erótico no es más que una invitación sexual. La escritora Adrianne Blue en su libro El beso: de lo metafísico a lo erótico, hace de igual modo un recorrido por el origen del beso y su significación en la sociedad occidental actual, y el proceso de cambio que está viviendo en su concepción analiza desde el origen antropológico hasta su singularidad y diferencias en su forma en las relaciones interpersonales. Los besos pueden tener una gran carga erótica o ser símbolos de cariño e intimidad, el significado siempre lo marca el contexto. Existen muchos tipos de besos, apasionados, lentos, profundos, suaves, de compromiso. etc...Expone su autora En las relaciones interpersonales el factor del simbolismo –interaccionismo simbólico- va mucho más allá del propio lenguaje entendido como unidad que integra una clase de símbolos que favorecen la comunicación humana. En las relaciones interpersonales el papel fundamental que desempeñan los componentes no verbales de la comunicación como generadores de vínculos es innegable y necesario. Una de las funciones de la comunicación no verbal, la de completar la banda de comunicación verbal, en el caso del beso, no es únicamente un gesto aislado, un paralenguaje, etc. Sino toda una secuencia comunicativa no verbal. El ser humano utiliza mucho más, y casi siempre de una manera inconsciente a través de canales no verbales de comunicación. Toda esta asimilación de conocimientos en el plano afectivo está relacionada con la envoltura no verbal presente en los actos comunicativos que se vivieron durante la infancia, así como también lo están, por ejemplo, el grado de autoestima y autoconocimiento. Debemos asociar el beso como una de las formas humanas de la conducta táctil, un elemento del lenguaje no verbal. Los efectos del tacto son de naturaleza multiplicativa, y en el arte de tocar, y más concretamente, el de besar, radica el secreto de una buena parte de los recursos comunicativos que han de intensificar nuestras sensaciones de paz, alegría y bienestar. Debemos poner también en relación, que el desarrollo de las capacidades no verbales del individuo será un factor determinante en el éxito de las relaciones interpersonales. Lo cierto es que a través de los signos no verbales una criatura puede ser capaz de experimentar empáticamente las emociones de su madre o de su padre. Tanto es así, que esas primeras formas 7
  8. 8. EL BESO de comunicación y de vínculos humanos pueden afectar a la naturaleza de las relaciones del individuo en general. El valor del beso como símbolo de amor y atracción sexual y muestra de los sentimientos está apegado a un carácter cultural. Existen culturas donde sus miembros no desarrollan esta capacidad de expresión, o si lo hacen, no lo demuestran del mismo modo. Además, nos encontramos con diferentes concepciones y modos de besar, a los que se les atribuyen significados diferentes, no siendo el de la expresión de cariño o amor necesariamente la única interpretación y simbolismo. Toda cultura tiene como propio su programa de manifestación de las emociones, constituido por un conjunto de reglas de intensificación, apaciguamiento, neutralización o enmascaramiento. En relación al valor de símbolo del beso como expresión de sentimientos y afecto cabe señalar la el estudio de Maurice Halbwachs en un estudio sobre La expresión de las emociones y la sociedad, en el que se expone que la expresión de sentimientos sería transmitida como la lengua, respondería a la necesidad de comunicar a los otros lo que se siente. En este sentido sería la sociedad la que habría sugerido una mímica expresiva determinada, del mismo modo que el lenguaje fue elaborado por la sociedad para realizar una comunidad de pensamientos. Respecto al origen del beso otros autores proponen otras teorías explicativas. Darwin opina que el amor y la ternura es una de las emociones más intensas del hombre y que gusta de manifestarse a través de sonrisas y de un cierto brillo en los ojos. Al mismo tiempo, las personas que aman suelen manifestar un intenso deseo de contacto táctil. De ahí que manifestemos nuestro amor a través de abrazos y besos. En este sentido –continúa Darwin- los europeos estamos tan acostumbrados a besarnos como signo de afecto que lo consideramos innato en el género humano. Esto no es cierto -concluye- ya que muchos pueblos como los neo-zelandeses, tahitianos, papúes, somalíes y esquimales lo desconocían. El catedrático de antropología Vaughn Bryant encontró el primer registro de un beso en la India en el año 1500 antes de Cristo. Unos textos sánscritos mencionaban la costumbre de los amantes de la época de “frotarse las narices”. El beso, tal como ahora se conoce, no aparecería hasta 500 o 1.000 años después, añade el investigador norteamericano. “El beso encierra los misterios de la química sexual”, dice Bryant. El está convencido que el besar es una forma de clasificar o percibirse dos personas. Se ha dicho que los esquimales refriegan sus narices, pero lo que hacen en realidad es oler el aroma de las glándulas sebáceas de las mejillas. 8
  9. 9. EL BESO El Doctor Fritz Lange, importante autor sobre fisiognómica se preguntaba hace más de medio siglo ¿por qué se besa la gente?, y tras afirmar que siempre preocupó a sabios e investigadores, afirma que llegó a convertirse para él mismo un problema de imposible solución hasta que en cierta ocasión visitó a un grupo de monos. Cada vez que el guardián les acercaba un plato a una distancia de dos o tres centímetros, proyectaban estos sus labios en actitud de un beso hasta alcanzarlos. El gesto propio del beso tenía aquí una finalidad práctica. Esta actitud de los labios podría haberse convertido en habitual cada vez que los monos fuesen obsequiados con una golosina. No sería -concluye este autor- desatinado relacionar el beso humano que puede constituir también una golosina. Habría -señala- que retraerlo en este caso a alguna costumbre primitiva. Desmond Morris, otro investigador de la comunicación animal y humana, se acerca en cierto modo a las ideas expuestas por Lange. “Los besos, actividad lingual de los amantes, están mucho más cerca de los orígenes ancestrales de esa práctica. La historia del beso empezó hace mucho, pero al principio no era un gesto de saludo ni un estímulo sexual: son parte del comportamiento alimentario de los madres hacia sus bebés. Cuando no existían ni remotamente los potitos, después del destete, las madres tenían que acostumbrar gradualmente a los pequeños a tomar sólidos. Para hacerlo, los alimentaban con bocados que ellas mismas masticaban cuidadosamente, antes de pasarlos, boca a boca a sus hijos. Esta costumbre que desapareció en época reciente de las regiones más apartadas de Europa y que todavía se observa en algunas sociedades tribales aisladas, estableció una sólida relación entre el contacto labial y la gratificación de ser alimentado por la madre. Ser besado equivalía a ser amado, y dar un beso significaba dar amor. El vínculo se ha conservado, aún cuando la alimentación de los bebés hace tiempo que se volvió mucho más refinada”. Si en algo confluyen todas estas teorías explicativas es en la explicación del beso como un símbolo cultural propio de la cultura occidental, asimilado en el proceso de socialización del individuo en su vida en sociedad. El beso es quizás la expresión de afecto, cariño y deseo que antes se recibe y se manifiesta. Desde pequeñas las personas aprenden que el beso sirve para expresar sentimientos y se identifica como algo placentero. Suele marcar el primer contacto erótico y forma parte del preámbulo que llevará a otras manifestaciones sexuales. Es precisamente en el plano de las relaciones afectivo-sexuales donde hay una abrumadora investigación y formulación teórica tanto científica, psicológica y 9
  10. 10. EL BESO sociológica, pero siempre relacionada dentro del ámbito de las relaciones sexuales, siendo el beso un mero vehículo de placer, y transición en las relaciones sexuales plenas. En la mayoría de estudios se omite el significado subyacente de esta acción. Por ejemplo, encontramos un estudio sobre la educación afectiva sexual en escolares coordinado por las asociaciones de liberación sexual Bizigay, Ehgam y Queer Ekintza junto con la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS) publicado en 2006. El estudio podría ser un fiel exponente del enfoque que esta clase de investigaciones se realiza en la actualidad, relacionando el beso e integrándolo dentro de las relaciones sexuales y no tanto afectivas. El estudio expone: En cuanto a la comunicación afectiva, el 15% de los encuestados considera innecesario mostrar afecto a las personas queridas y otro 15% no cree oportuno intercambiar gestos afectivos como besos y abrazos. En relación a este último punto cabe señalar las numerosas reflexiones que autores actuales hacen en referencia al deprecio de significado del beso entre las generaciones actuales más jóvenes. Se pone en evidencia un sentimiento común en muchos autores, la devaluación de las relaciones afectivas entre los más jóvenes, anteponiéndose en un primer plano las relaciones sexuales. En este sentido el beso sería un mero símbolo de iniciación, una forma de reafirmar una madurez, imitando modelos de comportamientos adultos. El primer beso sería, pues, un símbolo de aceptación y reconocimiento dentro del grupo de preadolescentes. En el libro Su Primer Beso, de Denis Sonet, pone en evidencia la confusión existente de los adolescentes entre sexualidad y afectividad, e invita a los padres a intercambiar experiencias con sus hijos para superar este aprendizaje. “La sexualidad es una realidad carnal, pero también psicológica, con unas determinadas exigencias éticas para que contribuya a la plenitud de la persona”, señala Sonet. En consonancia con esta devaluación del beso y su simbolismo, han surgido numerosas teorías explicativas que ponen en evidencia que si un factor ha sido determinante en la devaluación del beso en los tiempos actuales han sido los medios de comunicación, con el fomento de la violencia y el sexo, y la industria del entretenimiento. Haciendo hincapié en la industria del entretenimiento, y más concretamente en el cine, se han realizado numerosos estudios que ponen en relación ambos conceptos. Son interesantes las apreciaciones que realiza un escritor y doctor en 10
  11. 11. EL BESO derecho, Juan Aznar Sánchez en relación al beso y su devaluación en el contexto cinematográfico desde principios de siglo, donde le beso suponía el clímax de todo film, el punto final de la trama, mientras que en la actualidad es un mero símbolo de saludo, y que en las relaciones amorosas que se dan entre los protagonistas, se omita este gesto ante la falta de sentido, frente a otras actitudes, como son las escenas de sexo explícitas en una película, que incuso se han banalizado y han perdido todo su interés y “morbosidad”. “El beso tenía una gran importancia precisamente por el distanciamiento existente entre hombre y mujer. Cualquier muestra que acortase distancias y el beso era la principal se consideraba un récord. En la sociedad actual el beso, por supuesto que entra dentro del juego del mecanismo erótico pero, en cambio, no tiene la trascendencia de antes. El mero hecho de que el saludo sea con un beso lo ha proliferado de tal manera que se le da menos importancia. A su vez la abundancia de erotismo ha hecho decaer el beso.”1 CAMPO DE TRABAJO: 1 Fotograma de la película “Cinema Paradiso” Giuseppe Tornatore (1988) 11
  12. 12. EL BESO Con unos conceptos aclaratorios acerca de diferentes teorías sobre el beso, dentro de las relaciones interpersonales humanas, procedemos a la realización del estudio de campo. Para demostrar la validez de nuestras hipótesis decidimos que el método más adecuado en este caso sería la utilización de un grupo representativo de discusión, presentándoles una serie de preguntas semi-directivas, fueran capaces de elaborar por sí mismos unas conclusiones acerca del beso. Nuestra intención iba más allá del simple estudio sobre las concepciones del beso en un grupo de individuos representativo del universo a estudiar, en nuestras hipótesis planteábamos una evolución y/o devaluación del beso, esta afirmación nos obliga por consiguiente a realizar un estudio comparativo de las percepciones de dos grupos sociales. Decidimos establecer dos universos poblacionales sobre los que desarrollar nuestro trabajo de campo: en primer lugar un grupo de jóvenes representativo entre 16-20 años. La razón por la que elegimos este rango de edad, es porque desde nuestra perspectiva sociológica, estos individuos, o la mayoría de ellos, guiándonos a partir de encuestas sobre hábitos sexuales, han comenzado a desarrollar experiencias afectivo-sexuales. Además son capaces de elaborar un discurso más racional respecto a la cuestión planteada que grupos de edades inferiores; En segundo lugar elegimos como grupo antagónico o comparativo, una población de personas superior a 65 años. Para llevar a cabo esta comparación, primero elaboramos una entrevista 2* con una serie de preguntas semi-directivas, nuestra intención no era presentar las preguntas al grupo de un modo sistemático ni secuencial, pero sí establecer unas preguntas de obligada respuesta por ambos grupos, para poder elaborar una comparación de los discursos de una manera más específica y eficaz. Una vez establecidos los dos universos poblacionales con los que trabajaríamos, debíamos seleccionar la muestra. El paradigma en este sentido era claro: ¿cómo conseguir que un grupo de individuos de estas características nos prestaran una hora de su tiempo para formular un discurso acerca del beso? ¿Y cómo llegar a lelos de una manera indirecta para poder captar unas impresiones lo más certeras y libres posibles? La localización de la muestra quedo resuelta de la siguiente manera: 2 Consultar anexo 1 12
  13. 13. EL BESO El cohorte poblacional de jóvenes de 16-20 años le establecimos en un instituto de educación secundaria en el sur de Madrid, el IES Villaverde. El contacto con el grupo se realizó a través de la profesora de Educación Social Ana Cano, quién nos escogió un grupo de alumnos representativo, y con capacidades mínimas para elaborar un discurso de estas características. La segunda muestra fue recogida a escasos metros del mismo centro, en el Centro de Mayores Miguel Delibes de Villaverde. El coordinador del centro se encargó de seleccionar a un grupo de personas interesadas en la discusión sobre este asunto. De este modo conseguimos llegar a los grupos de un modo indirecto, donde los participantes a ser investigados estuviesen, en primer lugar, en un sitio familiar para elaborar un discurso de un modo libre y relajado, sin sentirse presionados; y en segundo lugar, hallar espacios de encuentro entre los individuos de ambos grupos, donde los discursos pudiesen ser tipificados de un modo claro. Nosotros en ningún momento participamos en la elección de los sujetos, dejando la elección a los responsables de los respectivos centros. El modo de estructurar las preguntas fue consensuado entre ambos componentes del estudio: las primeras expuestas fueron las relacionadas con cuestiones más genéricas, que permitiesen a los participantes introducirse en el proceso del discurso, y las últimas, cuando la situación estuviese más relajada, y el discurso fluyese con más naturalidad, las más personales. Antes de exponer las preguntas, a modo de introducción, expusimos un párrafo del estudio realizado las asociaciones de liberación sexual junto con la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS) sobre las relaciones afectivo-sexuales en los jóvenes3: “, el 15% de los encuestados considera innecesario mostrar afecto a las personas queridas y otro 15% no cree oportuno intercambiar gestos afectivos como besos y abrazos” ANÁLISIS DE DATOS: ENTREVISTA 1 Este grupo estaba compuesto por un grupo de estudiantes con edades comprendidas entre los 18 y 23 años. Se trata de un grupo de trece personas, miembros de una misma clase. Al ser un grupo bastante reducido para ser una clase, entre ellos se llevaban bien, lo que hizo que desde un principio se prestasen a colaborar y que no les 3 Consultar anexo 2 13
  14. 14. EL BESO diese vergüenza hablar delante de sus compañeros. Esto hizo que consiguiésemos justo lo que queríamos: que nosotros no interviniésemos mucho y que hablasen entre ellos, para, de ahí, poder extraer lo que nos interesase. Hubo que guiar y reconducir el grupo en unas cuantas ocasiones porque empezaban a adentrarse en temas y campos que no pertenecen al objeto de nuestro estudio, pero a pesar de ello comprendieron muy bien lo que queríamos, se centraron en el tema y nos proporcionaron toda la información que necesitábamos. Empezaremos analizando las posturas y gestos de los individuos. Al principio observamos que las posturas que adoptan son un poco tensas. Están con los brazos y piernas cruzadas, un poco encorvados, no emplean gestos con las manos para hablar, y la expresividad de sus caras es un poco escasa. Las risas son tensas y un poco nerviosas. En cambio, cuando va avanzando la conversación podemos ver posturas más relajadas, más gestos con las manos. A medida que nos adentramos más en el tema y en la conversación, el interés por el tema es mayor, y eso se hace patente en los gestos. Se percibe el acercamiento que se produce hacia nosotros. En el chico que se encuentra en el centro podemos observar una postura más cómoda que la del principio. Se percibe también esta actitud en las dos chicas que se encuentran a su lado que son las que más se ven. En un principio adoptan posturas tensas, un poco de expectación, pero a medida que nos vamos conociendo un poco la actitud es totalmente diferente, cambian los gestos, gesticulan mucho más, la expresión facial es mayor, se cogen la pierna y la suben a la silla. Cambia incluso el vocabulario y la forma de hablar de todos, emplean un vocabulario más familiar y la manera de hablar es más relajada. A pesar de que no se vea, en el lado derecho había dos chicas que no intervinieron en toda la conversación, sus posturas fueron las mismas desde la presentación hasta el final de la discusión. En cambio, la chica rubia que estaba en la esquina del fondo de la derecha, adoptó en un principio una actitud y postura tensas, y en cuanto la hicimos intervenir su postura cambió, descruzó los brazos, adoptó una postura más relajada, y se mantuvo así hasta el final de la conversación. En general, podemos percibir esto en la mayoría de los miembros del grupo, salvo en las dos chicas que no intervinieron en todo el tiempo durante el cual se desarrolló la actividad. Conforme va avanzando la conversación se empiezan a formar cierto “corrillos”, esto es 14
  15. 15. EL BESO signo de que hay personas que empiezan a cansarse un poco, o a desinteresarse un poco del tema, esto lo podemos notar también en la chica morena del fondo a la izquierda que empieza a tocarse mucho el pelo, aunque sigue interviniendo, pero es signo de que empieza a cansarse un poco o a sentirse un poco incomoda, y empieza a “adentrarse un poco en su mundo”. Nosotros habíamos preparado un cuestionario con unas preguntas que ayudasen a dirigir la entrevista. En cambio, durante el transcurso de la conversación surgieron otras preguntas por parte de ellos. Analicemos pues parte por parte la conversación: Comenzamos introduciéndoles en el tema, y presentando cual era el tema sobre el que nos interesaba hablar. La primera pregunta fue: ¿Cuál es vuestra concepción sobre el beso? Sobre esto hubo una opinión bastante unánime sobre que el beso era una muestra de un sentimiento o de cariño. Relacionan en un principio el beso con el amor. En cambio se planteó el problema del contexto: opinaban que según el contexto en el que se diera un beso, este tenía significaciones diferentes. Creen que para todos sus compañeros el beso significaba algo, que todo beso quería expresar un sentimiento de cariño y amor. Pensaban también que según el carácter de cada persona el beso tenía un significado determinado. También se expone el alto grado de socialización de este gesto entre ellos mismos, manteniendo únicamente unos vínculos de relación a nivel educativo. Para todos los integrantes del grupo la edad en la que recibieron su primer beso fue alrededor de los trece años. Todos lo recuerdan como algo especial, lo recuerdan como algo bueno, a pesar de ello creen que hace años el beso tenía un significado más especial del que ahora tiene. Piensan que ahora el beso se ha convertido en un hábito, 15
  16. 16. EL BESO aunque algunos siguen considerando el beso como algo muy especial. Esta diferencia entre anteriores generaciones y ellos la atribuyen a la libertad que dicen existe ahora, que todo comienza antes. La respuesta a un beso para ellos no siempre fue positiva, ciertas veces han sentido rechazo. Con respecto al acto del beso en los grupos de amigos, lo que sale a relucir es que la persona que no lo realiza se encuentra rechazada o apartada del grupo, entendiendo el mismo beso como un gesto de integración. El no practicarlo puede ser motivo de burla del resto de sus amigos o compañeros. En relación a esta cuestión planteada una chica afirma que para ella un beso no es tan importante, sino que lo que es importante es sentir que estas besando a alguien y que hay un sentimiento mutuo. Prefiere que muchas veces le digan las cosas que sienten hacia ella a que le den un beso. Cree que el beso no es algo imprescindible para demostrar a otra persona tu amor, u otro sentimiento, hacia ella. Se aprecia hasta el momento un alto grado de socialización de este gesto por la mayoría del grupo, pero también aparecen cuestiones relacionadas con la banalidad o la frivolidad que puede entrañar el beso, sobre todo entre los jóvenes. Aparece entonces el tema relacionado con el beso entre los padres y los hijos. Una chica en particular piensa que el beso, o el contacto físico transmiten mucho. Planteamos nosotros entonces otra cuestión, que es si ellos habían recibido cuando eran pequeños muestras afectivas en forma de besos por parte de sus padres, y que si eso había influido en su carácter. A lo cual la mayoría contestan que sí. Existe un caso particular en el que en su familia no tienen por costumbre ser muy abiertos a la hora de demostrar sus sentimientos, y sobre todo de dar besos a los hijos o viceversa. Para ella, esto ha influido claramente en su carácter, costándola manifestar este gesto en el resto de sus relaciones interpersonales –amigos, compañeros….- e influyendo en su carácter como una persona más distante. En general opinan que para poder mostrar tus sentimientos hacia otra persona, esta debe corresponderte. Estos besos y muestras de afectos condicionan en gran parte las relaciones entre las personas. La chica que antes opinaba que los besos no eran tan importantes, sigue sosteniéndolo en este aspecto, el de la familia; cree que es más importante que le demuestren lo que sienten con otros gestos o actitudes. 16
  17. 17. EL BESO Pero cuando surge la pregunta de si los besos y las muestras de cariño les ayudan a relacionarse con sus amigos, todos responden que no. Opinan que el beso influye más de padres a hijos que entre amigos. Al pensar que los besos y abrazos son importantes, por ejemplo la chica que no los recibía en su familia querría que cuando ella tuviese hijos hacer para que en su casa existiesen esas muestras de afecto, y que su hijo se acostumbrase a mostrar sus sentimientos de esta manera. Quiere esto porque piensa que es una buena manera de acercarse a las personas. Por el contrario, vuelve a aparecer de nuevo la actitud de la chica que no consideraba los besos tan importantes. Dice que cuando tenga hijos le intentará inculcar la “cultura del beso” dentro de la familia, pero prefiere que demuestren los sentimientos con palabras. A esto una chica opina de nuevo que el contacto es muy importante para ella, aunque no le quita importancia al hecho de demostrar los sentimientos o pensamientos a través de palabras o de una conversación. Piensan que también dependiendo del beso que se dé se quiere decir algo diferente. Muchas veces los besos que damos pueden prestar a la confusión, ya que para cada uno los besos representan o significan cosas diferentes. Según la relación que tengas con ciertas personas el mismo beso puede llegar a ser diferente, por ejemplo cuando nos encontramos por la calle y nos damos dos besos como saludo, pues según la relación que tengas con esa persona el beso que darás será totalmente diferente, ya que lo que siempre querrás expresar algo diferente con un beso. La mayoría no recordaban la cantidad de chicos o chicas a los que habían besado con total claridad en el momento de formular la pregunta, aunque más adelante, van “calculando” un número más “preciso”. Y consideran que no eran demasiados para la edad que tenían, aún sin recordarlos con total claridad. En relación con la cuestión de que si el beso era un vehículo para el sexo habían opiniones muy variadas. Había quien pensaba que no era imprescindible para realizar actos sexuales, y otros pensaban que era el primer paso a realizar para poder pasar a otras cosas. Intentamos preguntarle a una chica que extranjera cómo comparaba su cultura con la española en lo referente al beso, pero desde un principio no se mostró muy 17
  18. 18. EL BESO colaboradora, finalmente lo que nos dijo fue que ella no notaba diferencia entre su cultura y la de aquí. Surgieron ejemplos de situaciones en los que se habían encontrado con gente extranjera y que habían ido a saludarles y que ellos tenían costumbre de dar otra cantidad de besos cuando se saludaban, o que directamente en su cultura no es habitual el contacto físico. Sobre las personas mayores pensaban que se besan, pero no tanto como las personas más jóvenes, y además de otra manera diferente de cómo puedan besar ellos. Creen que no lo hacen en público y que además se sienten avergonzados o molestos cuando dos jóvenes lo practican delante de ellos. Piensan que ha habido una clara evolución respecto al beso en el transcurso de los últimos años, influyendo muy notablemente medios de comunicación, amigos, sociedad en general… Se les plantea la pregunta de cómo creen que será considerado el beso en generaciones futuras. Esto crea que por un momento se paren un poco y lo piensen. Pero no acaban del todo de entender lo que les planteábamos, ya que lo que entienden es qué pensaban ellos que iban a hacer cuando ellos fueran ancianos. A esto responden que seguirían igual, que querrían continuar besándose. Una vez volvemos a nuestra pregunta inicial, responden con alguna duda, y exponen que las futuras generaciones verían el beso de manera aún más habitual o natural, o que ya no puede haber una mayor aceptación del beso en la sociedad. Aparece la cuestión de que la educación de las futuras generaciones depende de la que les inculquen ellos mismos, ya que piensan que la educación de los hijos parte de lo que ellos les den. Se denota en estas últimas intervenciones un sentimiento de devaluación de sus relaciones, y más concretamente las de los preadolescentes, y se ponen como ejemplos casos de “niñas de quince años” que se quedan embarazadas. Ante este hecho hay una crítica muy fuerte. Existen diferentes clases de besos, y estos son utilizados según la persona a la que vayan a besar y la relación que tengan con ella. En general, ellos se besan en público, salvo alguna excepción. Surge de ellos entonces la cuestión de que si se besan con sus parejas delante de sus padres, la mayoría dicen que ellos lo hacen, pero con unos ciertos límites. En cambio surge un caso de una chica que dice que ella no se besa con su pareja delante de sus padres y que esto lo hace más que nada por vergüenza pero también por respeto hacia ellos. 18
  19. 19. EL BESO En este punto del debate aparece una cuestión que suscita mucha controversia, se les plantea si el mero gesto del beso les ayuda cuando se encuentran en un bajo estado anímico, la respuesta es bastante heterogénea. Se exponen experiencias en las que el simple gesto puede ayudar mucho y en cambio hay algún caso que piensa que cuando se encuentra mal un beso no le ayuda a sentirse mejor, no le hacen falta los besos, simplemente saber que tiene a alguien que está ahí y la apoya. Se hace de nuevo latente nuevas acepciones y símbolos del beso entre los jóvenes, ya no sólo es una muestra de afecto y cariño a la pareja, una presentación, un vínculo de unión en un determinado grupo… sino que además tiene un sentido paliativo muy relevante. El contacto táctil parece con fuerza como muestra de sentimientos a través de abrazos y besos. Les planteamos entonces que se ha llegado a la conclusión de que le están dando al beso un sentido más especial del que le estaban dando al principio de la conversación. Algunos responden que el significado cambia dependiendo del contexto en el que se dé. Nosotros teníamos un cuestionario planificado, pero durante el transcurso de la conversación se sucedieron algunas cuestiones en las que nosotros no habíamos pensado. Tras esto podemos sacar de esta sesión algunas conclusiones bastante generales: Su definición del beso es entendida como un gesto romántico, especial, único, esperado. Pero en el sentido práctico, reconocen la “frivolidad” con la que lo practican en sus relaciones de pareja. Esta disociación no les supone ningún problema, y saben entender ambos. Según sus propias palabras el “contexto” es lo que da sentido a este gesto. Se afirma que la propia génesis de sus relaciones, la mayoría efímeras ha hecho que el beso en ese contexto se haya devaluado, pero sin perder su esencia. El beso en este punto tiene diferentes acepciones, sentidos y “usos” en sus relaciones de pareja. Otro aspecto a destacar es la importancia afectiva y comunicativa que le dan, afirmando el protagonismo en sus relaciones entre amigos, ya no solo como un saludo, sino como un vínculo de unión entre los integrantes. Exponen además, que dependiendo al grupo social en el que se encuentren, el gesto cambia, se transforma, e incluso tiene otras connotaciones. Es decir, de nuevo las acepciones y simbolismo que este gesto 19
  20. 20. EL BESO tiene se multiplican. Dependiendo de la relación que tengas con las personas les demostrarás tus sentimientos a través de los besos, e influye en el significado del beso que das. El grado de socialización del beso entre este grupo, que podemos afirmar es representativo de los jóvenes de entre dieciséis y veinte años, es muy alto, y esto lo asocian con valores como la tradición y la propia inercia social. En conclusión, el beso como símbolo cultural entre los jóvenes, además de estar plenamente integrado, se camufla bajo un sinfín de acepciones y definiciones. Además de tener un valor social añadido muy importante. 20
  21. 21. EL BESO ANÁLISIS DE DATOS: ENTREVISTA 2 La actitud de este grupo4 en la exposición del discurso es bastante diferente a la anteriormente expuesta. En primer lugar es un grupo de 7 personas de entre 67 y 75 años de edad, todas ellas jubiladas. La predisposición del grupo en un primer momento fue muy activa, destacan, sobre todo al principio las intervenciones de las cuatro mujeres, que muestran una actitud más participativa. Respecto a los hombres, en especial dos de ellos, su comportamiento es más reacio, y les cuesta más involucrase en la discusión. Muestra de ello es la actitud corporal que muestran: sentados en la silla, alejados de la mesa, con las manos apoyadas en el regazo, y la mirada perdida, pero más adelante del discurso se introducen, mostrando una actitud de escucha en los primeros momentos. En contraposición, hay uno de los hombres que muestra una actitud más participativa desde un primer instante: manos encima de la mesa proactivamente, haciendo apuntes a las intervenciones que realizan los demás integrantes del grupo. Dos de las mujeres acaparan el discurso desde un primer instante, especialmente una de ellas, mostrando no solamente una actitud proactiva y muy participativa, con rasgos expresivos muy marcados, sobre todo en los brazos que agita incipientemente; la segunda participante, aunque en el paralenguaje es más cauta y reservada, participa en la elaboración de las respuestas y en el debate de una manera muy activa, pero reflexionando sobre las preguntas muy concretamente. Una vez el debate abierto, la intervención de los hombres es más frecuente y relajada, y las experiencias personales se suceden. En general, desde el comienzo de la entrevista los chistes, bromas e historias de vida son un continuo. Hay que tener presente, que cuatro de los 4 Consultar anexo (DVD) 21
  22. 22. EL BESO participantes son pareja, y todos ellos mantienen vínculos de amistad que se desarrollan en el centro donde se realizó la investigación. La naturalidad en las intervenciones es uno de los aspectos que más destaca, y el grupo en momentos muy concretos, sobre todo al final, se subdivide en varios, ya que se suceden diferentes anécdotas a comentar, además de diferentes opiniones. Respecto a la actitud que muestran hacia los investigadores, es en general de mucha confianza, en relación a esto, hay momentos en los que tenemos que marcar distancias, y mostrar nuestra actitud fuera de toda valoración. Son momentos tensos, porque les hace recordar que son “objeto” de estudio, y eso es una cuestión que queríamos evitar a toda costa. Otro aspecto a destacar es el de la cámara de vídeo. Exceptuando el principio de la entrevista, en el que se pide permiso y se coloca en un punto discreto, el grupo se olvida inmediatamente después de su presencia, y apenas se perciben momentos en los que su mirada se dirija hacia ella con algún tipo de temor o inquietud. Eso nos da confianza para afirmar que el debate se realizó en unas condiciones de naturalidad y espontaneidad óptimas para el análisis del discurso, además de los aspectos ya expuestos anteriormente. Conforme avanza el debate, reconducir al grupo hacia las cuestiones planteadas es cada vez más difícil. El discurso fluye muy rápidamente, y en ocasiones se desvía la atención de los participantes hacia aspectos no relacionados con el estudio, pero es una cuestión inevitable en el contexto en el que nos situamos. Al final del discurso la actitud del grupo decae y se aprecia un cansancio en la elaboración del discurso, esto se denota por ejemplo en el constante movimiento de las llaves sobre la mesa de una de las mujeres, a la que finalmente su pareja se las arrebata para evitar tensión; otra de las mujeres observa el reloj en varias ocasiones, y su participación en el debate es ya casi presencial. Por último, uno de los hombres, el menos participativo, comienza a bostezar, y su actitud ya se vuelve pasiva respeto a la de escucha que mostraba al comienzo. En relación a las cuestiones abordadas hay aspectos que cabe citar y analizar con bastante profundidad y detalle: 22
  23. 23. EL BESO La primera pregunta que se les expuso fue su definición de un beso. La respuesta, aunque fue formulada solamente por una de las integrantes, hubo un sentimiento de unanimidad por todos los integrantes. La concepción del beso como una muestra de afecto y cariño es la definición que se da, y restringiéndose única y exclusivamente a sus parejas, como un vínculo de unión indescriptible. A pesar de ello, se adelanta una cuestión del debate, y es que la muestra del afecto y el cariño no radica únicamente en el beso, sino en cuestiones menos materiales y expresivas, refiriéndose a la atención, cuidados, compresión… Una de las cuestiones que más comentarios suscita respecto a la muestra de afecto, en este caso del beso, es su realización en público. Se critica muy fuertemente las actitudes de las generaciones actuales, que no “muestran reparo” en besarse en público. Aquí surgen varias anécdotas respecto a la educación y represión social en relación a las muestrsa de afecto que desarrollaron este grupo durante su juventud. Una de las parejas relata cómo fue sancionada con una multa por besarse en el Parque del Retiro; las restricciones que había, no en el beso, sino en cualquier conducta táctil de los amantes; se expone como ejemplo el cuidado y delicadeza que había que poner en actitudes tan cotidianas y fuera de contexto como colocar el abrigo a la prometida delante de la familia de ella, ya que podía ser interpretado como una actitud provocadora. Se denota también la represión interiorizada por el flujo de la sociedad del momento narrado, y expresiones como “podía ser mal visto” se suceden en las exposiciones. Es decir, la sociedad, la familia, y la propia administración ejercían un poder coactivo sobre sus relaciones de pareja, que interiorizaron de una manera muy profunda, con lo que se explica esa actitud tan reacia hacia los jóvenes actuales. El término “libertad” aparece incesantemente en un sentido negativo. Era la falta de libertad lo que les obligaba a relacionarse de un modo no pasional y basándose la relación de los amantes en sentimientos de deseos reprimidos y anhelos frustrados. Es en este momento donde planteamos una pregunta que no estaba programa: ¿si hubieran podido, habrían actuado con sus parejas de un modo diferente en sus relaciones? La respuesta es unánime y contundente, sí. Surge una contradicción manifiesta en el discurso: se critica fuertemente la actitud de los jóvenes en sus relaciones de pareja, pero ellos mismos reconocen, que si hubieran podido, lo habrían hecho de igual modo. 23
  24. 24. EL BESO Aparece un punto reseñable. La comparación que se hace respecto a su juventud con la de ahora en el ámbito de las relaciones interpersonales es muy interesante: se expone que lo que existe ahora no es libertad en las relaciones de pareja, sino “libertinaje”. Se expone el salto cualitativo que se ha dado, de una sociedad marcada por la falta de libertad, a otra, donde no hay respeto por esta misma, sino un uso indebido y descuidado desde su opinión. El carácter de las relaciones de pareja, concretamente en las de noviazgo estaba marcado por la represión. Es destacable, que en el caso de las dos parejas que intervienen, tardaron en darse su primer beso 8 meses una y tres otra. El beso era el clímax de una relación en ese momento, con este gesto quedaba sellada una relación de vínculo casi eterna. En este marco se realiza la pregunta de a cuantas personas habían besado en su vida –entendiendo como beso, el acto romántico-. La respuesta fue de nuevo unánime, una sóla persona en toda su vida, es decir su esposo o esposa. El beso tiene una carga simbólica mucho más allá de la muestra de afecto, significaba la unión y constatación formal de la relación de pareja. Este simbolismo que connotan al beso es irreconciliable con el actual. Los jóvenes de ahora, se besan con “cualquiera”, exponen, y muestran además una actitud de repulsa y desconfianza hacia este acto, discuten. El beso no es entendido tanto como una muestra de afecto para ellos, sino como un vínculo de unión, eso no les exime, como confiesan, de que en su vida, y de nuevo, de un modo privado, se besen en momentos muy puntuales mostrando un pudor interiorizado a expresar y metrializar sus sentimientos y relaciones en público. Se critica en este aspecto a ciertos mayores, que se “desiniben” y realizan muestras de afecto en público. Esta actitud, sorprendentemente, es incluso mucho mas sancionada que en el caso de los jóvenes. Hacia estos últimos hay un mayor margen de aceptación. Aunque se alaga y acepta positivamente de un modo formal las relaciones que surgen entre mayores, se aprecia una clara crítica hacia ellas mismas, considerándolas como “infantiles” o “inapropiadas para su edad”. De nuevo, el carácter represivo interiorizado desde muy pequeños en sus relaciones aflora en el debate. Se expone de igual modo que las personas mayores siguen besándose, y mostrando muestras de afecto hacia sus parejas, aunque de un modo reservado y con unas connotaciones más simbólicas que afectivas como ya se apuntaba anteriormente. 24
  25. 25. EL BESO Uno de las cuestiones que más “juego” da en el debate es la socialización del beso entre los mayores. Como se apuntaba al principio, el beso entre los amantes era algo casi inconcebible, y mucho menos el beso entendido como saludo. Es aquí donde aparece una de las cuestiones más reseñables, y con lo que se desmorona un mito colectivo. En numerosas ocasiones se hace referencia a “los dos besos de presentación” como un rasgo tradicional de la cultura latina, y más concretamente, la española. Sin embargo nos encontramos con algo muy distinto. El beso de presentación, no es ni mucho menos una cuestión de tradicionalidad como se supone. Sorprende como los mayores afirman que han adoptado este gesto, como ritual de presentación no hace mucho tiempo, y que aún, en algunos momentos, si no conocen a la persona, no lo realizan por sentirse incómodos. Es un aspecto que valoran positivamente, pero que aún les cuesta expresar. Respecto a la educación del beso se exponen ciertas cuestiones a resolver: la primera de ellas es si han influido en la educación de sus hijos en el campo de las relaciones afectivas y mas concretamente, en el beso. Aunque no hay respuestas muy claras, destaca la de una señora que apunta que ella ha impuesto en sus hijos aquellos elementos que en su educación fueron carentes, y aplicando, en vez de una educación basada en la sanción negativa, una educación basada en la sanción positiva. En general, el grupo se sitúa en este esquema en la educación de sus primogénitos afirmando que han intentado “dar todo lo que ellos no pudieron tener”. Respecto a esto, se les pregunta si creen que ellos mismos tienen alguna responsabilidad en esta devaluación de las relaciones. La respuesta es negativa, culpabilizando a la “vida”, es decir, a la sociedad de este hecho. No podemos hacer una correlación directa entre la educación basada en la libertad, o mejor expresado desde nuestro criterio, la educación basada en lo contrario a la represión; y la devaluación de las relaciones interpersonales, ya que como se apunta en el discurso, hay otros factores que influyen y notablemente, como la televisión, el cine, o el propio influjo social. CONCLUSIONES FINALES: 25
  26. 26. EL BESO Nos gustaría concluir comentando los aspectos que más nos han llamado la atención sobre el estudio comparativo de estos dos grupos de personas acerca del beso y sacar unas conclusiones finales En primer lugar sorprende como ambos grupos poblacionales hacen una definición casi exacta de la concepción del beso. Para ambos es la expresión de un sentimiento de afecto, cariño, amor… Podemos afirmar que el propio símbolo social del beso tiene una misma acepción para ambos. Si bien, existen diferencias culturales determinadas por la edad, ambos presentan su primer beso como algo deseado, esperado, especial… Sin lugar a dudas, el beso romántico no ha perdido su valor, más bien, según las impresiones que hemos percibido, se revalorizado. Ahora bien, si nos detenemos a la concepción del mismo beso como una acción social en los contextos culturales en los que nos situaríamos, el beso muta y su significado difiere bastante. Si bien, para el primer grupo, el beso significaba la formalización de su relación afectiva, siendo un punto de llegada de su relación, hoy sucede lo contrario, es el mismo beso el que da comienzo a la propia relación. El carácter es el mismo: -especial, romántico, esperado…- pero su función en las relaciones afectivas es diferente y ocupa posiciones antagónicas con respecto a la construcción de una relación de pareja. Otro rasgo del beso en el ámbito de las relaciones de pareja a destacar es el que desempeña como hecho cultural que determina los roles sociales. Se aprecia que hace 40 años era una acción restringida a los hombres, siendo ellos los que debían llevar la iniciativa, el rol que debía desempeñar la mujer de aquel tiempo era el de la calma y represión de los “instintos” del varón. Hoy en día, y gracias en gran parte a la revolución sexual, que aunque en España es más tardía que en otros países occidentales; la mujer ya no siente tanto reparo a la hora de manifestar sus sentimientos a través de un beso, e incluso de llevar la iniciativa, sin embargo, en el grupo de jóvenes aún se adivina un cierto “reparto de papeles” a la hora de emprender las relaciones de pareja, siendo él, el que debe dar el primer paso. Se desprende una cierta carga de prejuicios y valores tradicionales aún presente en la conformación de los roles masculinos y femeninos en la actualidad, aunque con un peso menos significativo. Al principio de nuestra investigación planteamos una cuestión en referencia a la devaluación del beso en las generaciones actuales. El beso es una expresión de la 26
  27. 27. EL BESO sociedad, un acto adquirido en el proceso de socialización y es, además, la forma material de expresar nuestras emociones, es un símbolo creado deliberadamente por la sociedad, y cumple en la actualidad múltiples funciones que nos ayudan a estructurar nuestras relaciones interpersonales. Es la propia dinámica de la sociedad la que ha hecho que sus percepciones cambien, se actualicen, como la lengua misma. Si bien se aprecia una “banalización” en su uso entre los jóvenes, no podemos entenderlo estrictamente como una devaluación. El beso ha irrumpido en la cultura actual de un modo explosivo, y forma parte de las relaciones interpersonales, sobre todo en los jóvenes. El beso se ha introducido en nuestros grupos sociales de múltiples formas y prueba de ello es que los mismos mayores han asimilado este rasgo cultural en su propio sistema de comunicación. Estaríamos hablando de que el beso no ha perdido significado, sino que sus significados se han multiplicado, al igual que sus formas dependiendo a los grupos sociales a los que pertenezcamos a cada momento: creando lazos de unión entre individuos de un mismo grupo, adaptándose a los nuevos modos de entender las relaciones afectivo-sexuales, integrado en las relaciones sexuales de un modo predominante; como un modo de presentación y señal de aprecio personal… Es, en resumen, su carácter cotidiano, integrado en nuestros sistemas sociales lo que hace percibir su devaluación con respecto a décadas pasadas, donde su simbolismo se restringía casi prácticamente a las relaciones de pareja y familiares muy íntimas, restringiéndose de padres a hijos. Es la misma sociedad y los cambios políticos y sociales, lo que ha hecho que el beso y más en general la expresión de las emociones se dé con más naturalidad. Esto hay que ponerlo en relación al salto cualitativo que se ha dado en España en los últimos treinta años, donde de un modelo de Estado represor que controlaba todos los ámbitos de la sociedad y las relaciones de los individuos, hemos pasado a una sociedad liberal y libre de prejuicios. Respecto a este punto, durante el estudio surgió la percepción desde los más jóvenes que el beso, como modo de comunicación afectiva a nivel social era un rasgo inherente a la cultura, y más concretamente “los dos besos de presentación” se asociaban a un cierto grado de tradicionalidad. Esta tesis se desmorona en comparación con el grupo de mayores, que, como ya hemos expuesto, lo han adoptado en un momento muy próximo en el tiempo. 27
  28. 28. EL BESO Es en relación a este último punto donde cabe señalar un aspecto importante: el carácter abierto y público de la expresión de las emociones, y más concretamente materializadas en el beso. Si bien, hace 40 años los poderes de control social reprimían cualquier acto de muestra afectiva, sobre todo en los amantes; ahora la expresión de las emociones en público, más que una conducta sancionada socialmente, es un valor, que se valora positivamente. El beso en este sentido ayuda a estructurar las relaciones sociales, siendo una muestra de respeto, educación, estima personal… esto se aprecia muy claramente en los dos grupos comparados. Por parte de las personas mayores se adivina una conducta interiorizada desde una edad muy temprana donde el beso se restringe al ámbito privado, mientras los jóvenes no sienten ningún reparo en hacerlo públicamente, de hecho, lo consideran en sus grupos de amigos un valor añadido El último de los aspectos que nos interesaba examinar y de gran relevancia desde nuestra perspectiva antes de realizar el estudio, era la importancia del mismo beso en el proceso de socialización de los individuos y en la conformación de su carácter. Podemos distinguir muy claramente que ambos grupos han sido educados en esquemas muy diferentes. Mientras en las personas mayores las muestras de afecto que recibían de sus padres eran menores y se restringía en la mayoría a la figura materna; en el caso de las generaciones actuales se adivina una “cultura del beso”. La mayoría de ellos afirma haber crecido en un espacio donde las muestras de cariño y afecto eran visibles. Por otro lado, aquellos jóvenes que no han sido educados en el mismo grado de interiorización del beso como vínculo de unión y expresión de los sentimientos, se intuye una cierta exclusión social, o dificultades para integrarse con los demás miembros de la comunidad. Podemos entonces afirmar la relevancia del beso en los procesos de integración y social y formación de la personalidad de los individuos como una conducta positiva. 28
  29. 29. EL BESO ANEXO 1: ESTUDIO: Se presenta un estudio sobre sexualidad y adolescentes durante las primeras jornadas sobre educación afectiva y sexual Redacción de Educaweb.com (30/10/2006) Bilbao ha acogido las primeras jornadas sobre educación afectiva y sexual realizadas en nuestro país: Edusex 2006. El evento ha sido coordinado por las asociaciones de liberación sexual Bizigay, Ehgam y Queer Ekintza junto con la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS) y ha reunido a un centenar de expertos y profesionales. La finalidad del encuentro ha sido profundizar en el ámbito de la educación sexual y afectiva; para ello se ha contado con especialistas en el tema, que han abordado las diferentes temáticas propuestas en las ponencias desde la perspectiva de la sexología, la pedagogía, la psicología y la sociología. De esta forma, se ha podido debatir sobre la historia de la educación sexual, la educación para la salud sexual, las conductas de riesgo y los métodos anticonceptivos, la perspectiva de género, la homosexualidad y la perspectiva social, etc. Estudio sobre sexualidad y afectividad El último día de las jornadas y coincidiendo con las conclusiones, se ha presentado el estudio Análisis de la realidad cognitiva del alumnado de primaria y secundaria en el ámbito afectivo-sexual. Se trata de un estudio sociológico realizado a 400 escolares de 6, 12 y 16 años de distintos centros educativos de enseñanza obligatoria de Bilbao. El informe destaca que los adolescentes de 16 años tienen interiorizado el conocimiento sobre los métodos anticonceptivos, pero muchos de ellos tienen dudas sobre su uso. De la misma forma, se ha constatado que se mantienen ciertos tabúes sobre sexualidad, aunque se tiende a asumir con naturalidad la homosexualidad. En cuanto a la comunicación afectiva, el 15% de los encuestados considera innecesario mostrar afecto a las personas queridas y otro 15% no cree oportuno intercambiar gestos afectivos como besos y abrazos. Respecto el alumnado de 6 a 12 años, se ha analizado aspectos sobre educación afectivo- social, adecuando las preguntas a las diferentes edades. El estudio revela que esta franja de edad no rechaza las relaciones homosexuales, aunque indica que los más pequeños no entienden muy bien los diferentes tipos de relaciones afectivas. Un dato a tener en cuenta es que todavía se asocian los roles tradicionalmente masculinos o femeninos a cada uno de los sexos. 29
  30. 30. EL BESO ANEXO 2: ENTREVISTA : 1.- ¿Qué es para ti un beso?/ ¿Qué significado le das? 2.- ¿Qué quieres expresar con un beso en los labios? 3.- ¿Besarías a alguien en la boca sin sentir amor? 4.- ¿Crees que está relacionado el amor con el beso? 5.- ¿Cómo crees que está considerado el beso entre los jóvenes? 6.- Piensa en una persona de tu entorno, ¿qué crees que significa para él/ella el beso? 7.- ¿besas a tus amigos/conocidos cuando les saludas? ¿Y a tu pareja? 8.- ¿Dejas que tus amigos te besen en las mejillas? ¿Cómo lo consideras? 9.- ¿A qué edad recibiste tu primer beso? 10.- ¿Cómo recuerdas tu primer beso en los labios? ¿Lo recuerdas como algo bueno/malo? ¿Por qué? 11. -¿A cuánta gente has dado un beso romántico en tu vida? 12.- ¿Con qué frecuencia besas a tu pareja? ¿Lo consideras especial? 13.- ¿cómo besas a tu pareja? 14.- ¿Lo haces o lo harías en público? 15.- ¿Cómo crees que será considerado el beso en futuras generaciones? 16.- ¿Recibiste besos, como muestra de afecto, en la infancia por parte de tus padres? 17.- ¿Crees que tus padres te besaran en la infancia ha influido en tu carácter y relación con los demás en tu vida? ¿Por qué? 16.- ¿Crees que es bueno besar a un niño cuando es pequeño? ¿Besaste/besarás a los tuyos? 18.- ¿Te ayuda a relacionarte con los demás el mismo acto de dar un beso en la mejilla? 19.- Cuando te encuentras mal anímicamente, ¿Crees que un beso te ayuda a sentirte mejor? 20.- ¿Alguna vez has intentado saludar a alguien con un beso y has sentido rechazo por su parte? ¿Cómo lo has interpretado? ¿De qué modo actuaste? 30
  31. 31. EL BESO BIBLIOGRAFÍA: Blue, Adrianne (1998) El beso: de lo metafísico a lo erótico. Ed. Kairós García Fernández, José Lorenzo (2006) . La comunicación de las emociones Ed. Complutense de Madrid Serrano, Sebastiá (2003). El regalo de la comunicación. Ed. Anagrama Lange, Fritz (1965). El lenguaje del rostro: una fisiognómica científica y su aplicación a la vida y al arte. Ed. Ilustraciones Halbwachs, Maurice. La memoria colectiva, una categoría innovadora de la sociología actual. Revista Anthropos (huellas del conocimiento). Ed. Nariño SL Mederos, Alicia y Puente, Antonio (1996). La vejez. Ed. Acento Guía metodológica de educación para la salud, Asociación Regional de Universidades Populares de Extremadura. Naturaleza educativa: www.natureduca.com RELACIÓN PÁGINAS WEBS CONSULTADAS http://www.elperiodico.com/blogs/blogs/gps/ http://www.educaweb.com http://www.creces.cl/new/index.asp?evol=1 http://www.educaweb.com/EducaNews/interface/asp/web/NoticiesMostrar.asp? NoticiaID=2032&SeccioID=2148 http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/290572.lazos-afectivos-condicionan-relaciones- con-la.html http://www.turismoyarte.com/espectaculos/cine/beso.htm http://www.amor.com.mx/origen_y_significado_del_beso.htm Agradecemos al Centro de Mayores Miguel Delibes de Villaverde y su presidente Enrique y al Dpto. de Orientación del IES Villaverde, en especial a la profesora Pilar Mateo por su colaboración y entusiasmo en la elaboración de este estudio. 31

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