Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.

11 15 leadbeater aura humana y anales akashicos www.gftaognosticaespiritual.org

  • Be the first to comment

11 15 leadbeater aura humana y anales akashicos www.gftaognosticaespiritual.org

  1. 1. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 1 LEADBEATHERwww.formarse.com.ar EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS C.W. LEADBEATER PROLOGO El interesante y utilísimo ensayo siguiente familiarizará a nuestros lectores con elhecho - hasta ahora conocido de pocos - a que algunos estudiantes avanzados en nuestraSociedad han consagrado cuidadosas indagaciones en el campo de las más íntimas fuerzasde la naturaleza y de sus manifestaciones. Es, sin embargo, demasiado pronto, para aceptarsin reserva la completa identificación de los colores áureos con las fases del carácter, pueslos observadores difieren en su relación. Una larga observación casi nos ha convencido deque el temperamento del propio vidente pone algo en el asunto, y que, mientras uno puedetomar una coloración brillante como indicadora de un cierto grado de elevación espiritual,moral o intelectual del individuo; otro, instintivamente, asociará el citado a otro matiz. Hay, sinembargo, un perfecto acuerdo en creer que la brillantez y delicadeza de los coloresacompaña a un carácter elevado y al perfecto ideal humano; la obscuridad y lobreguez de lasnubes parduscas a la degradación moral; el rojo vivo a la crueldad y a las pasionesgeneralmente salvajes; y el color verde de limo, ni claro ni brillante, al engaño, a la traición yal egoísmo. Análogamente, en sus ingenuas intuiciones, desde tiempo inmemorial, losartistas inexpertos han pintado a los ángeles y a las demás entidades espirituales superiores,con resplandores de luz, ya los demonios y caracteres demoníacos con aspecto repulsivo yobscuro, rodeados de nubes negras y de ardientes y encendidas llamas. El trabajo de C.W.Leadbeater tendrá especialísimo interés para el lector familiarizado con la literatura inda, quepodrá comprender la lista de colores que usa en la adoración de los más elevados devatas yen las ceremonias invocando a los espíritus de un orden más inferior. Su opinión de que los www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  2. 2. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 2 LEADBEATHERobjetos inanimados, como las piedras y las rocas, y los individuos de los reinos vegetal yanimal, tienen cada uno su aura envolvente, como el hombre, está completamente con-firmada por las «emocionantes» experiencias del Barón Reichenbach sobre el universalpredominio de la incandescencia ódica en algunos reinos (Véase sus Dynamics ofMagnetism Electricity, etc. Ashbumers Trans., edi. 1851, página 251 y siguientes), y por elhecho de que las plantas, como los minerales, se dividen entre sí en dos grupos, de loscuales, uno de ellos es ódicamente (es decir, aúricamente) positivo y otro negativo. El BarónReichenbach ha extendido la generalización aquella «donde la naturaleza está menosocupada, en donde la creciente actividad debilitada, negativamente prevalece, mostrándosela misma propulsión de un modo positivo». Aplicando esto al aura humana, síguese que lamás intensamente activa es expresión de mayor intensidad, pudiendo observarse la máspasiva bajo un color amortiguado. Sentado esto para el fin de la argumentación, es deesperar que el carácter del hombre traicionase a sí mismo, revelándose, en la relativabrillantez u opacidad de los colores aureolares que corresponden a los diversos aspectos delmismo. Quédanos por probar por el mayor número de observaciones de muchosobservadores que los colores indican absolutamente las más elevadas y las más bajascualidades del alma, la inteligencia y el corazón, abriéndose así un vasto campo de apro-vechables experimentos. Nuestros lectores indos prestarán un señalado servicioenviándonos para su publicación extractos de los Sastras y otras obras, y traducciones dealgunos pasajes donde se apunta la presente cuestión. Los Tantras son los que prometenmás en su examen. El Atarva Veda tiene, me parece, un precepto, indicando que debemossepararnos dos codos de los atacados de algunas enfermedades, porque sino esasdolencias se comunican a uno. Esto, sin duda, quiere significar que pueden transmitirse entrelas dos auras cuando se tocan y entremezclan, lo que ocurrirá cuando los dos individuos -que tiene cada uno un aura de un codo de radiación - se aproximan a una distancia de doscodos uno de otro. Los experimentos del sabio coronel De Rochas, que fue director de la EscuelaPolitécnica de París, han señalado clarisímamente la existencia de ese aura humana. Enefecto el doctor Baraduc, de París, nos ha demostrado una colección de fotografías, hechasen la obscuridad, con auxilio de un potente aparato eléctrico, que vienen a probar suexistencia y la facultad de afectarse y modificarse por el ejercicio de nuestra fuerza devoluntad. Una observación puede hacerse antes de concluir estas líneas. Variosobservadores han manifestado que el aura de un adepto, no sólo tiene un intensísimo brilloargentino y que irradia infinitamente más en el espacio que el aura de un hombre ordinario,sino que constantemente vibra y se ordena en figuras geométricas. Si esto actualmenteocurre o no, no podemos decirlo; y quizá sea solamente una impresión sobre la espiritualvisión del vidente. Parece extraño el caso, y la suposición más natural es que esas figurasgeométricas se formen por sí mismas en el aura pura, divinamente. ¿Podrá ser esto unaexplicación de aquel aforismo de Platón que dice: «Dios geometriza»? Esas manifestacionesgeométricas en un aura tan pura como la del principio universal, cuyas vibraciones www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  3. 3. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 3 LEADBEATHERengendran todas las formas, ¿no nos indican el misterioso comienzo de idénticasordenaciones geométricas de la materia en los minerales, los vegetales y en los animales delmundo? ¿Son esas concretas manifestaciones de lo que hallamos en la materia visible, en elmundo, la consecuencia física de la conexión con Akasha de la prístina disposicióngeométrica que palpita en la Inteligencia Divina? EL AURA HUMANA Todos los miembros de nuestra Sociedad Teosófica están familiarizados con la ideade que cada ser humano está rodeado de una especie de nube luminosa, a la que hemosconvenido en llamar el «aura», y dicen, los que han conseguido un desarrollo especial en elsentido por que puede conocerse, que posee hermosos y variados colores, y que del exameninteligente de ellos podemos deducir las disposiciones, los pensamientos y hasta la vidapasada de su poseedor. En nuestras obras teosóficas hallamos, sin embargo, sólo una pequeña mención delaura, y no dejará de ser interesante recoger y ordenar los datos que haya nuestra disposiciónsobre el asunto. No es tarea tan fácil como puede suponerse, pues tropezamosprimeramente con las dificultades que surgen de la complejidad del aura humana, y ensegundo lugar, con el hecho de que aquí, como en otros muchos casos, una visión inexpertaes prácticamente inútil cuando se trata de comparar de cerca y de analizar exactamente;consideración que reduce en seguida el número de testigos dignos de crédito. La descripciónque sigue no debe, pues, considerarse como completa y cabal; hay, no obstante, laprobabilidad de que sea tan justa como es posible. Este estudio es, además, el resultado de una serie de investigaciones proseguidasdurante varios años por algunos independientes observadores avanzados en la SociedadTeosófica, y está también aprobado por aquellos estudiantes cuyo saber sobre el particulares necesariamente mayor. No ha sido sólo alrededor del cuerpo humano donde se ha visto elaura; una nube luminosa semejante se ha distinguido también alrededor de los animales, delos árboles y hasta de los mismos minerales, aunque en estos últimos casos esa nube seamenos compleja que en el hombre. Aquí, sin embargo, no nos ocuparemos sino del ladohumano del problema. Antes de considerar lo que se llama propiamente el aura; que rodea ypenetra el cuerpo, vale la pena echar una ojeada sobre un fenómeno que parcialmentedesenvuelto se observa en los limites de ese mismo cuerpo. Una persona que posee se-mejante visión, aun en su menor grado, asegurase por sí misma de la exactitud de laenseñanza teosófica sobre el problema de la constitución septenaria del hombre, al menosen lo que toca a sus cinco principios inferiores. Lo que se llama en nuestros escritos el Linga Sharira, por ejemplo, es claramentevisible bajo la forma de una niebla gris azulada ligeramente luminosa, coincidiendo exacta-mente con el cuerpo físico, pareciendo como que lo penetra. No será, sin duda, www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  4. 4. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 4 LEADBEATHERcientíficamente exacto decir que se puede percibir Jiva en un estado esencial; pero sumanifestación en el caso de la raza humana es perfectamente visible bajo la apariencia deuna continua corriente de partículas de un hermoso rosa pálido, que parecen circular a lolargo de todo el cuerpo y de los nervios, como los corpúsculos sanguíneos en las venas y enlas arterias, siendo el cerebro aparentemente el centro de esa circulación nerviosa. Laabsorción y la especialización, para el uso del cuerpo humano, de la fuerza vital que el solvierte constantemente sobre la tierra, parece ser una de las funciones del órganodenominado el bazo, y sin duda a la acción de ese órgano se debe la hermosa coloraciónrosa que hemos mencionado antes, pues Jiva - que entonces se conoce como prana - irradiaconstantemente del cuerpo en todas las direcciones, formando así una de las auras de quehablaremos más adelante. Un hombre perfectamente sano, por eso, no sólo puede intencionalmente comunicaralgo de su salud a otro por los poros magnéticos u otro procedimiento, sino que puede tam-bién extender consciente o inconscientemente la vitalidad y la fuerza sobre aquellos que lerodeen. Y al contrario, un hombre por su debilidad o por otra causa, que es incapaz deespecializar bastante fuerza vital cósmica para su propio uso, obra comúnmente, sin darsecuenta, como una esponja, absorbiendo el prana ya especializado de las personas sensitivasque han tenido la desgracia de aproximársele, para su propio beneficio temporal, sin duda,pero con serios perjuicios, casi siempre, para sus víctimas. Probablemente muchas personashan experimentado más o menos lo que decimos, tras las visitas de algunos de sus amigos,encontrándose de pronto de un modo inexplicable fatigados y rendidos. Una fatiga semejantees la que con frecuencia experimentan las personas que asisten a las sesiones espiritistas,sin tomar las precauciones necesarias para impedir la absorción de vitalidad operada, enesos casos, por las entidades evocadas. Llegamos ahora a lo que llamamos el aura propiamente dicha - la que circunda alcuerpo -, cuya estructura es excesivamente compleja. A simple vista, asemejase a una nubeluminosa que se extiende en todos sentidos a una distancia de diez y ocho pulgadas o dospies ( 46 cm. aproximadamente), afectando la forma oval, lo que hizo llamarla en los escritosocultistas el «huevo áureo». En la mayoría de los casos no tiene forma definida, pues subordes se esfuman gradualmente en el espacio. Un examen atento de esa nube, adviértenosque no sólo contiene diversos componentes, sino que está compuesta de diferentes estadosde la materia. Cada uno de ellos es, en cierto modo, como un aura distinta y ocupa todo elespacio áurico. Tienen, sin embargo, un estado especial de tenuidad y parecen penetrarse entre sícomo vemos que el Linga Sharira penetra el cuerpo físico. No es dudoso que, para lasfacultades visuales de un adepto, pero no para los medios ordinarios de la humanidad,solamente sean generalmente visibles. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  5. 5. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 5 LEADBEATHER Aura Primera La primera de ellas - empezando por las más ínfima y material - es la quesuponemos perteneciente al cuerpo físico. Se le llama algunas veces el aura de salud, por elhecho de que su aspecto depende, en gran parte, de la salud del cuerpo físico a quepertenece. Es casi incolora, y parece como estriada, es decir, como compuesta de unainfinidad de líneas rectilíneas que irradian del cuerpo en todas direcciones. Tal es al menossu condición normal cuando el cuerpo está perfectamente sano. Esas líneas son, entoncesclaras, regulares y tan paralelas como su radiación lo permite; pero en cuanto acaece laenfermedad todo cambia de pronto, y las líneas próximas al lado enfermo pierden su rectitudy proyectan confusamente en todos sentidos. Aura Segunda Íntimamente unida con la precedente, está la segunda, o aura pránica, cuyadescripción puede simplificarse acaso examinando en seguida la relación que existe entreambas. Hemos dicho anteriormente que el prana especializado irradia constantemente delcuerpo, y la materia así irradiada constituye el aura pránica. Pero ha de observarse aquí unhecho curioso cuya explicación no se presenta en seguida. El prana irradiado no tiene elcolor rosa, bajo el que se le distingue fácilmente cuando circunda al cuerpo, sino que poseeun color con matiz clarísimo, pálido. Para dar una idea más comprensible de ello, puededecirse que se parece mucho a esas burbujas de aire cálido que, en los días de estío, vemossurgir de las tierras expuestas a los rayos del sol. Se podría llamar así también auramagnética, y sirve, en efecto, para producir muchos fenómenos de mesmerismo. Eso esprobablemente la llama magnética que los sensitivos han observado en algunosexperimentos del Barón Reichenbach. Y quizá esa irradiación constante del prana alrededor del cuerpo sano produce larigidez y el paralelismo de las líneas del aura de salud, pues se observa que cuando esairradiación cesa, las líneas, como hemos dicho ya, se entrelazan y confunden. Cuando elpaciente recobra la salud, la irradiación normal de esa forma magnética de la fuerza vital serecobra gradualmente, y las líneas del aura de salud vuelven a ser claras y regulares.Mientras las líneas están firmes y rectas, y prana irradia convenientemente sobre ellas, elcuerpo parece que está por completo protegido contra los ataques de las malas influenciasfísicas, como si los gérmenes de la enfermedad fueran rechazados por la proyección de lafuerza vital; pero así que por una causa como la debilidad, una herida, el sobrecargo, ladepresión del ánimo o los excesos de una vida irregular se emplea una cantidad mayor devitalidad en el interior para reparar las pérdidas, se produce una notable disminución en laenergía de la irradiación, el sistema de protección se debilita y peligra, siendocomparativamente fácil que los gérmenes de la enfermedad penetren. Puede indicarse también que es posible, por un esfuerzo de la voluntad bien dirigida,proyectar el prana hasta la periferia del aura de salud, creando así como una especie de www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  6. 6. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 6 LEADBEATHERescudo impenetrable a cualquier influencia astral o elemental, mientras dure ese esfuerzo dela voluntad. Aura Tercera El tercer aura que hemos de considerar es la que representa Kama o el deseo. Nosería estrictamente correcto decir que ésta es el Kama-Rupa, pues este nombre no se aplica,propiamente hablando, sino a la imagen del cuerpo físico, que tras la muerte se forma pormedio de los materiales de este tercer aura, y es el campo de manifestación de Kama, elespejo en que se refleja todo deseo, toda sensación y todo pensamiento de la personalidad.Es de su substancia de donde toman una forma material los malos elementales que crea elhombre y pone en actividad por sus mas bastos e inferiores sentimientos; del mismoelemento, pero más raramente, sacan también su cuerpo los elementales bienhechoresengendrados por los buenos deseos. Y también de esa materia se forma «el cuerpo astral» que permite, a los que estánen estado de hacerlo, viajar sobre otro plano, mientras que su cuerpo duerme. Como puedecomprenderse, las manifestaciones de este aura tan esencialmente fugitivas, su coloración,su brillo, el número de sus latidos, cambian completamente a cada instante. Un acceso decólera llena el aura de ráfagas rojizas sobre un fondo obscuro y un espanto súbito transformainstantáneamente todo en una masa lúgubre de gris lívido. Es menester, sin embargo, saberque si esas manifestaciones áuricas son temporales, su registro en el akasha no lo es;aunque el elemental creado por un mal deseo cese de existir, tras un período de tiempoproporcionado a la energía de ese deseo, las fotografías de cada uno de los instantes de suexistencia y de cada uno de sus múltiples efectos, quedan impresos en el registro akáshico,contribuyendo con una justicia absoluta a la producción del Kama de su creador. Aura Cuarta Muy estrechamente unida al aura kámica se encuentra el cuarto aura, la del manasinferior, que registra exactamente los progresos de la personalidad. Hallase, sin embargo,formada por un orden de materia más elevado que el de la substancia kámica, quecorresponde a los subplanos inferiores del plano mental o devachánico. De esta substanciaestá formado el vehículo en el que la personalidad pasa su periodo de sueño en elDevachán; y de ella está formado también el Mayavirupa, el cuerpo de que el adepto o eldiscípulo se sirven para obrar sobre el astral o los subplanos devachánicos inferiores, puesese vehículo es superior, bajo todos respetos al «cuerpo astral» de que hemos hablado ya.Este cuarto aura, representa; en suma, el estado medio de las auras inferiores a ella; pero esalgo más, pues aparecen en la misma rayos de intelectualidad y de espiritualidad que nodejan su huella sobre las envolturas inferiores. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  7. 7. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 7 LEADBEATHER Si las llamas coloreadas, formadas por las vibraciones engendradas por los deseos,se producen frecuentemente y con intensidad en el aura kámica, provocan por fuerza vi-braciones correspondientes en este aura manásica inferior, produciendo en ella un tintepermanente del mismo color. Es así también como en este aura se pueden leer lasdisposiciones generales o el carácter de una persona, sus buenas y peores partes; y enalgunas de la corrientes, en relación con esa aura, pueden registrarse los cuadros de lapasada personalidad terrestre, cuadros sobre los cuales pueden leer algunos clarividentescomo sobre un libro. Cuando, durante el sueño, un hombre abandona su cuerpo, la mayor parte del terceraura, el cuarto y los que le siguen por debajo, le acompañan, mientras que la primera y lasegunda, más un débil residuo de la tercera, que no se ha empleado para la formación delcuerpo astral, quedan con su cuerpo. Y ha de tenerse en cuenta que si ese hombre ha depasar a un plano superior, el devachánico o el espiritual, dejará más numerosas auras tras sí.Es interesante conocer los matices que las diversas cualidades mentales o morales puedendar a las auras tercera y cuarta (la kámica y la manásica inferior). Esto es un tema de estudiode los más complejos y difíciles de proseguir, y en el que la ecuación personal de losdiversos observadores entra por mucho, lo que hace, además, que haya difícilmente uncompleto acuerdo. La verdad es que sólo tras un cuidadoso estudio y una larga práctica sepuede asegurar uno de la visión sobre el plano astral y los demás. Precisa, además, un altonivel de instrucción para no equivocarse y recoger aquello que puede contribuir a exagerar laecuación personal, cuando se quiere expresarlo con palabras. La lista de los colores y de susignificación que ahora sigue, puede tomarse como la expresión de la opinión de dos o trespersonas únicamente. Aura Quinta Venimos ahora a considerar el aura quinta, la del Manas superior o Individualidad.No hay que decir que ese aura no la ve todo el mundo. En los casos en que es perceptible,su belleza y su delicadeza están por encima de toda expresión. Asemejase menos a unanube coloreada, que a una luz viva; pero no hay en verdad palabras para expresarla. Estácompuesta de una materia que corresponde a la de los subplanos devachánicos máselevados, y es en efecto el Karana Sharira, el vehículo del Ego reencarnador que pasa conél, de vida en vida, por las condiciones de su substancia y de su grado de avance. En el aurade un adepto, tiene tan inmenso predominio sobre el aura de la personalidad, que esta últimaen realidad no existe; pero el estudio del aura del adepto está por encima de los medios deaquellos que están en el comienzo del Path (Sendero). Uno, por ejemplo, de esos puntos im-portantes a considerar, es el de ese obscuro y misterioso factor que indica el tipo particular aque pertenece el adepto, y de ese orden de ideas que revela una tradición persistente, - yperfectamente fundada - es la preservación de las pinturas murales que representan aGotama Buddha en los templos de Ceilán. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  8. 8. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 8 LEADBEATHER El Gran Maestro está representado en ellas con aura cuya coloración y disposiciónserían ridículas e imposibles si se tratara de un hombre ordinario o de un adepto (si puedeusarse sin irreverencia tal expresión), de un adepto medianamente desarrollado, pero queson en realidad la representación basta del actual estado áureo de los adeptos del tipoparticular al que pertenecen los Buddhas. Es de notar, además, que algunas de esaspinturas indican también el aura de salud de que hemos hablado al principio. Auras Sexta y Séptima Las auras sexta y séptima existen sin duda, pero no tenemos datos sobre ellas; lasmismas anteriores son ya bastante difíciles de imaginar por el que no las ha visto. Podráformarse quizá una idea recordando que todas las partes constitutivas del aura sonsencillamente manifestaciones de una misma entidad en planos diferentes, no siendo sinoemanaciones del hombre como diversas expresiones del mismo. Al verdadero hombre no podemos verle, pero a medida que aumenta nuestra vista ynuestro conocimiento nos aproximamos a Eso que se oculta en él; y si admitimos que elKarana Sharira es el vehículo más elevado que podemos percibir, estamos entonces cercade la concepción del verdadero hombre que podemos ver. Pero si el mismo hombre no seconsidera sino desde el punto de vista de los planos inferiores devachánicos, únicamente severá lo que puede expresarse por el cuarto aura, la cual es la manifestación de lapersonalidad; y si se le examina sobre el plano astral, se encuentra que un nuevo velo lerecubre, y que su parte inferior sólo ha podido expresarse por el vehículo kámico visible,mientras sobre el plano físico nos hallamos peor situados, puesto que el verdadero hombrenos está más escondido y oculto que nunca. Y aunque una vista abierta pueda percibir todas esas manifestaciones, no es menoscierto que las más elevadas de ellas se aproximan más que las otras a la realidad, de suerteque es el aura lo que es el verdadero hombre, y no ese agregado de materia física crista-lizada que se ve en medio de ella y a lo que atribuimos por nuestra ceguera una exageradaimportancia. Estas líneas no pretenden, por lo demás, sino esbozar la superficie de ungrandísimo problema, pero pueden servir para mostrar que el aura no es un estudio que estédesprovisto de interés para quien la ve, y desde que la visión de ella es a menudo una de lasmayores evidencias de la apertura del sensorio supernatural, es razonable esperar que ungran número de nuestros miembros se coloquen en situación de completar por su método deobservación directa, la información que han de decidir para el estudio de nuestra literaturateosófica. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  9. 9. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 9 LEADBEATHER COLORACIONES DEL AURA Nubes negras espesas, indican odio y malicia. Fulgores de rojo prieto, sobre fondo negro, denotan cólera; pero en el caso de una«noble indignación», frente a una injuria o una opresión, esos fulgores son de un escarlatabrillante sobre el fondo ordinario del aura. Rojo encendido, inconfundible, pero de difícil descripción, indica las pasionesanimales. Rojo pardo, obscuro, como la herrumbre, manifiesta avaricia. Gris plomizo, expresa profunda depresión y cuando es habitual el aura revelainexplicable tristeza. Gris lívido, matiz horrible y horroroso, indica sensación de miedo. Gris verde, la peculiar nube que puede con frecuencia describirse con el epíteto de«viscosa» denota picardía. Verde obscuro, con algunos fulgores de rojo obscuro, parece engendrado por loscelos. Carmesí, indica amor. Es comúnmente un hermoso color claro, que varía muchísimosiguiendo la naturaleza del amor. Puede ser un carmesí obscuro y pasar por todos los tonoshasta el rosa pálido a medida que el sentimiento que genera la coloración es más puro eimpersonal. Un rosa brillante, matizado de lila, es indicio del amor espiritual por lahumanidad. Anaranjado, claro, indica ambición; obscuro, es signo de orgullo. Los matices deeste color varían por completo según los grados de orgullo o de ambición que pueden surgirde las generalidades de su descripción. Amarillo, expresa intelectualidad. Si el matiz es profundo e intenso, indica unsubplano bastante bajo como campo del intelecto; si es, por lo contrario, claro, de un brillodorado, acercándose al amarillo limón, denota objetos más elevados y menos personales. Verde brillante, parece señalar ingenuidad, rapidez en las resoluciones y, confrecuencia, fuerza vital. Azul claro u obscuro, indica de ordinario el sentimiento religioso, y varíanaturalmente mucho, desde el índigo al violeta obscuro, según la naturaleza del sentimientoy el impersonalismo de que está provisto. Azul celeste (ultramar o cobalto), expresa devoción a un ideal noble y espiritual, yde un modo gradual se transforma en: Azul lila luminoso, que indica la más elevada es-piritualidad, y va acompañado casi siempre de estrellas de oro parpadeantes, que parecenrepresentar las aspiraciones religiosas. Es menester añadir que todos esos colores sufren infinitas combinaciones ymodificaciones, de tal modo que es muy difícil leer con toda claridad las indicaciones de unaura. De ahí la necesidad de tener en cuenta el grado de su brillo, la nitidez de sus contornosy el mismo aspecto de sus chakrams o centros de fuerza. Así las facultades físicas evolu- www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  10. 10. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 10 LEADBEATHERcionadas o en vías de evolución se manifiestan siempre por colores más allá del espectrovisible; por el ultravioleta cuando se emplean para fines impersonales, por un color análogo,adicionado de ultrarrojo, cuando se trata de practicantes conscientes de magia negra.Finalmente, el avance oculto se conoce, no sólo por los colores, sino por la mayorluminosidad del aura, el desarrollo de sus dimensiones y la precisión de sus contornos. LOS ANALES AKASHICOS Aunque en los círculos teosóficos se sabe lo que se quiere significar cuandohablamos de anales akáshicos, la palabra es, en verdad, poco apropiada, pues si bien losanales se leen indudablemente en el Akasha, sin embargo, no pertenecen realmente a éste.Todavía peor sería el título alternativo «Anales de la luz astral», que se ha empleado algunasveces, porque estos anales se hallan mucho más allá del plano astral, y todo lo que en éstepuede obtenerse, es tan sólo vislumbres interrumpidas de una especie de doble reflexión delos mismos, como pronto explicaremos. La palabra Akasha, como muchos otros de los términos teosóficos, se ha empleadomuy libremente. En algunos de nuestros primeros libros era considerada como sinónimo deluz astral, y en otros se usaba para significar cualquier clase de materia invisible, desdeMulaprakriti hasta el éter físico. En libros posteriores su empleo se ha limitado a la materiadel plano devachánico, y en este sentido es cómo pudiera hablarse de los anales como akás-hicos; pues aunque originalmente no se construyen allí, como tampoco en el plano astral, esallí, sin embargo, donde primeramente se pone uno en contacto con ellos, y donde es posiblehacer estudios provechosos con los mismos. Este asunto de los anales akáshicos no es en modo alguno una materia fácil detratar, pues pertenece a la numerosa clase que requiere, para su perfecta comprensión,facultades de un orden muy superior a todas las que la humanidad ha desarrollado hastaahora. La solución verdadera de sus problemas se encuentra en planos mucho más lejanosque los que nos es posible conocer hoy, y cualquier concepto que formemos del asunto tienenecesariamente que ser de lo más deficiente, puesto que no podemos considerarlo sinodesde abajo en vez de desde arriba. Por tanto, la idea que de ello nos formemos, ha de ser solamente parcial, no obstantelo cual no nos inducirá a error, a menos que nos permitamos creer que el diminutofragmento, que es todo lo que podemos percibir, es el todo perfecto. Si ponemos cuidado enque los conceptos que lleguemos a formar sean todo lo exactos que las circunstanciaspermitan, no tendremos nada que rectificar, si bien mucho que añadir, cuando, en el curso denuestra marcha progresiva, adquiramos gradualmente superior sabiduría. Téngase, pues,bien entendido desde un principio, que una comprensión completa del asunto, es unaabsoluta imposibilidad en nuestro presente estado de evolución, y que surgirán muchospuntos sobre los cuales no es posible obtener una explicación exacta, aunque sea factible a www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  11. 11. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 11 LEADBEATHERveces sugerir analogías e indicar las líneas donde puede encontrarse una explicación.Tratemos, pues, de remontar nuestros pensamientos al principio de este sistema solar a quepertenecemos. Todos estamos familiarizados con la teoría astronómica ordinaria acerca de suorigen, la que comúnmente se llama la teoría nebular, según la cual vino primero a laexistencia como una gigantesca nebulosa inflamada, de un diámetro que excedía en muchoal de la órbita aun de los planetas más lejanos, y luego, a medida que en el curso de edadessin cuento, esta enorme esfera se enfrió gradualmente y se contrajo, formóse el sistema talcomo lo conocemos. La ciencia oculta acepta esta teoría en sus líneas generales, comorepresentación correcta del aspecto puramente físico de la evolución de nuestro sistema;pero añade que si limitamos nuestra atención sólo a este aspecto físico, tendremos una ideamuy incompleta e incoherente de lo que realmente tuvo lugar. Principia por el postulado deque el Ser elevado que emprende la formación de un sistema (a quien algunas veces lla-mamos el Logos del sistema), forma primero en su mente un concepto completo de latotalidad del mismo con todas sus sucesivas cadenas. Por el acto mismo de tal concepción, llama a todo simultáneamente a la existenciaobjetiva en el plano de su pensamiento (plano, por supuesto, mucho más elevado queninguno de los que tenemos conocimiento), desde el cual descienden, en el debidomomento, los diversos globos, cualquiera que sea el estado más objetivo que les estédestinado. A menos que tengamos siempre presente el hecho de la existencia real de todo elsistema, desde el principio mismo, en un plano superior, nunca llegaremos a comprenderdebidamente la evolución física que vemos actuando aquí abajo. Pero el ocultismo enseñaalgo más que esto. Nos dice que no sólo este maravilloso sistema a que pertenecemos esllamado a la existencia por el Logos, tanto en los planos inferiores como en los superiores,sino que su relación con Él es aun más estrecha que esto, pues es absolutamente una partede Él - una expresión parcial suya en el plano físico -, y que el movimiento y la energía detodo el sistema es su energía que actúa dentro de los límites de su aura. Por estupendo quesea este concepto, no debe parecer, sin embargo, increíble a aquellos de nosotros quehayan estudiado algo la cuestión del aura. Estamos familiarizados con la idea de que, a medida que una persona progresa en elSendero, su cuerpo causal, que es el límite determinante de su aura, aumenta claramente detamaño, así como en luminosidad y pureza de color. Muchos de vosotros sabéis porexperiencia que el aura de un discípulo que ha adelantado considerablemente en el Sendero,es mucho mayor que la del que acaba de dar el primer paso en el mismo, mientras quetratándose de un Adepto, el tamaño proporcional es aun mucho más grande. Endescripciones orientales, por completo exotéricas, leemos la inmensa extensión del auraBudha; creo que una de ellas le atribuye tres millas como límite; pero cualquiera que sea suamplitud, es evidente que esto es otro dato del hecho del extremadamente rápido creci-miento del cuerpo causal, a medida que el hombre avanza en su camino. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  12. 12. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 12 LEADBEATHER No hay duda de que la rapidez de este desarrollo aumenta en progresión geométrica;de suerte que no debe sorprendernos el que se nos diga que hay Adepto de un nivel aun su-perior, cuyo aura es capaz de comprender el mundo entero; y desde esto podemos llevarnuestro pensamiento a concebir que haya un Ser tan elevado, que comprenda dentro de SíMismo todo el sistema solar. Y no debemos olvidar que por enorme que esto nos parezca, escomo la más diminuta gota de agua en el océano sin límites del espacio. Así, pues, resultaliteralmente verdad lo que antiguamente se decía del Logos - el cual tiene en Sí Mismo todaslas capacidades y cualidades que nos sea posible atribuir al Dios más elevado que podamosconcebir -, que «de Él, por Él y para Él son todas las cosas», y «en Él vivimos, nos movemosy tenemos nuestro ser». Ahora bien; si esto es así, claro es que todo lo que sucede en nuestro sistemasucede absolutamente dentro de la conciencia de su Logos, por lo que desde luego se veque los verdaderos anales deben ser su memoria; además es evidente que cualquiera quesea el plano en que exista tal portentosa memoria, no puede menos de estar inmensamentepor encima de todo cuanto conocemos, y por consiguiente, cualesquiera que sean los analesque nosotros podamos leer, deben ser sólo una reflexión de ese gran hecho dominante,proyectado en el medio más denso de los planos inferiores. En el plano astral es desde luegoevidente que suceda así; que allí sólo existe una reflexión de otra reflexión, y sumamenteimperfecta, pues los anales que pueden percibirse son muy fragmentarios y a menudo enextremo desnaturalizados. Sabemos cuán universalmente se usa el agua como símbolo de laluz astral; pero en este caso particular es de lo más apropiado. En la superficie del agua tranquila podemos distinguir un reflejo claro de los objetosque la rodean, lo mismo que en un espejo; pero a lo más es una reflexión, esto es, unarepresentación de dos dimensiones de objetos de tres dimensiones, y por tanto, difiriendo entodas sus cualidades, excepto en el color, de lo que representa, y presentándose, además deesto, a la inversa. Pero si la superficie del agua es agitada por el viento, ¿qué vemosentonces? Siempre una reflexión, es verdad; pero tan truncada y torcida, que resulta porcompleto inútil y hasta contraproducente como guía respecto de la forma y verdaderaapariencia de los objetos reflejados. Por un momento aquí y allá puede suceder que obtengamos una reflexión clara deuna pequeña parte de la escena, de una hoja de un árbol, por ejemplo; pero se necesitaríamucho trabajo y considerable conocimiento de las leyes naturales, para formar algo que separezca a un concepto verdadero del objeto reflejado, reuniendo un gran número de talesfragmentos aislados de una imagen del mismo. Ahora bien; en el plano astral no puede habernunca nada que se parezca a lo que hemos imaginado como superficie tranquila, sino que,por el contrario, la que existe está siempre en rápido y alucinador movimiento; júzguese,pues, cuán poca confianza puede haber de alcanzar una reflexión clara y definida. Por esto,ningún clarividente, poseedor sólo de esta facultad en el plano astral, deberá confiar jamásen la exactitud de cuadro alguno del pasado que se le pueda presentar: acá o allá una partede él puede ser exacta; pero no tiene medios para saber cuál es. Si está bajo la dirección de www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  13. 13. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 13 LEADBEATHERun maestro competente, puede, por medio de una educación larga y cuidadosa, aprender adistinguir las impresiones en que deba confiar, y construir con los truncados reflejos unaimagen del objeto reflejado; pero ordinariamente, mucho antes de que llegue a dominar talesdificultades, desarrolla la vida devachánica, la cual hace innecesario semejante trabajo. En elplano devachánico, las condiciones son muy diferentes. Allí los anales son completos y exactos, siendo imposible cometer errores en sulectura. Si tres clarividentes que poseen los poderes del plano devachánico, acuerdanexaminar determinado asunto, lo que cada cual vea será absolutamente la misma reflexión, ycada uno obtendrá una impresión correcta de la lectura. No quiere esto decir que cuandodespués comparen sus notas en el plano físico, concuerden exactamente. Bien sabido esque cuando tres personas presencian un suceso aquí abajo en el plano físico y se proponenanotarlo, sus descripciones difieren considerablemente, porque cada uno habrá observadoespecialmente aquella parte que más despertaba su interés, la cual pondrá de relieve, comorasgo principal del suceso, llegando hasta a ignorar a veces otros puntos que en realidaderan mucho más importantes. Ahora bien; en el caso de una observación en el plano devachánico, esta apreciaciónpersonal no afectaría de un modo apreciable las impresiones recibidas, porque haciéndosecada uno por completo cargo de todo el asunto, le será imposible ver sus partes fuera de laproporción debida; pero excepto en el caso de personas cuidadosamente educadas yexperimentadas, este factor no entra en juego al transferir las impresiones a los planos infe-riores. Está en la naturaleza de las cosas que sea imposible que cualquier relato en el planofísico de una visión o experiencia devachánica sea completa, puesto que las nueve décimaspartes de lo que se ve y se siente allí, no puede ser expresado en modo alguno por palabrasfísicas; y desde el momento en que toda expresión tiene, por tanto, que ser parcial, esevidente que hay alguna posibilidad de selección en la parte que se exprese. Por esta razón es por lo que en todas nuestras investigaciones teosóficas de losúltimos años, se ha puesto tan especial cuidado en comprobar constantemente el testimoniode los clarividentes, de suerte que nada que se funde en la visión de una sola persona se hapermitido que aparezca en nuestras publicaciones. Pero aun cuando la posibilidad de errorpor causa de este factor de la apreciación personal haya sido reducida al mínimum por mediode un sistema cuidadoso de comprobación, queda todavía la muy seria dificultad, inherente ala operación, de aportar las impresiones de un plano superior a otro inferior. Esto es algúntanto análogo a la dificultad que experimenta un pintor al tratar de reproducir un paisaje detres dimensiones en una superficie plana, o sea prácticamente en dos dimensiones. Asícomo el artista necesita una educación larga y cuidadosa de la mano y el ojo antes de poderproducir una representación satisfactoria de la naturaleza, así también el clarividentenecesita una educación larga y sostenida antes de poder describir con exactitud en el planoinferior lo que ve en uno superior; al paso que la probabilidad de obtener de una personainexperta una descripción exacta, es igual que obtener un paisaje perfectamente ejecutadode alguien que no hubiese aprendido nunca a dibujar. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  14. 14. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 14 LEADBEATHER Debe también tenerse presente que el cuadro más perfecto es, en realidad, unareproducción infinitamente lejana de la escena que representa, pues no hay línea, ni ánguloque puedan ser nunca los mismos que los del objeto reproducido. Es sencillamente unatentativa muy ingeniosa la de hacer sobre uno solo de nuestros sentidos, por medio de líneasy colores trazados en una superficie plana, una impresión semejante a la que hubiéramosexperimentado si hubiésemos tenido realmente ante nosotros la escena descrita. Exceptopor una sugestión que depende por completo de nuestra experiencia previa, no puedeapórtasenos nada de los rugidos del mar, del aroma de las flores, del gusto de la fruta o de lablandura o dureza de la superficie dibujada. De exacta e igual naturaleza, aunque en mayor grado, son las dificultades queexperimenta el clarividente al intentar describir en el plano físico lo que ha visto en el astral;dificultades que se agravan extraordinariamente por el hecho de que en lugar de tener tansólo que traer a la mente de sus oyentes conceptos que les son ya familiares, como sucedecon el artista cuando pinta hombres, animales, árboles, etc., tiene que tratar, con los mediosimperfectos de que dispone, de sugerirles conceptos que en la mayor parte de los casos soncompletamente nuevos para ellos. No será, pues, nada sorprendente que, por más vívidas eimpresionantes que parezcan sus descripciones a su auditorio, haya él mismo de sentir sucompleta deficiencia, y ver que sus mayores esfuerzos han fracasado totalmente al presentaruna idea de la realidad de lo que ha visto. Y debemos también tener presente que en el caso del relato que se hace en el planofísico de los anales que se lean en el plano devachánico, esta difícil operación detransferencia de lo superior a lo inferior, no se ha verificado una vez, sino dos, puesto que lamemoria se ha traído a través del plano astral. Aun en el caso de que el investigador poseala ventaja de haber desarrollado sus facultades devachánicas, de tal suerte que las puedaponer en actividad en el estado de vigilia en el cuerpo físico, se ve sin embargo, cohibido porla incapacidad absoluta del lenguaje físico para expresar lo que ve. Trátese, por unmomento, de comprender bien lo que se llama la cuarta dimensión. Es muy fácil pensar ennuestras tres dimensiones - imaginar en nuestra mente el largo, ancho y alto de cualquierobjeto - y ver que cada una de ellas está expresada por una línea en ángulo recto con lasotras dos. La idea de la cuarta dimensión implica la posibilidad de trazar una cuarta línea enángulo recto con las tres que hoy existen. Ahora bien; a la mente ordinaria le es imposible entender esta idea, aunque unospocos que han hecho de este asunto un estudio especial, han llegado gradualmente acomprender una o dos figuras simples de cuatro dimensiones. Sin embargo, no tienenpalabras en el lenguaje corriente para llevar un concepto de estas figuras a la mente de otro,y si cualquier lector que no se haya ejercitado especialmente en el asunto trata de concebiruna forma semejante, sus esfuerzos resultarán por completo inútiles. Ahora bien; el expresaruna de estas formas claramente en palabras físicas sería, como efecto, describirexactamente un objeto del plano astral; pero al examinar los anales en el plano devachánico,tendremos que hacer frente a la mayor dificultad de una quinta dimensión. De suerte que la www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  15. 15. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 15 LEADBEATHERimposibilidad de explicar por completo estos anales es evidente aun para el observador mássuperficial. Hemos calificado los anales como la memoria del Logos; sin embargo, son muchomás que memoria en el sentido ordinario de la palabra. Por más imposible que sea elimaginarse cómo aparecen estos cuadros desde el punto de vista del Logos, no obstante,sabemos que a medida que nos elevamos más y más, nos aproximamos tambiéngradualmente a la verdadera memoria, nos acercamos por grados a ver como Él ve, por cuyarazón tiene gran importancia, en lo que a estos anales se refiere, la experiencia delclarividente en el plano búddhico, el más elevado que la conciencia puede alcanzar hastallegar al nivel de los Arhats. Ya aquí no se halla limitado por el tiempo ni el espacio; ya no necesita, como en elplano devachánico, pasar revista a una serie de sucesos, pues el pasado, el presente y elporvenir están igual y simultáneamente presentes para él. En efecto; a pesar de hallarse esteplano, por elevado que sea, infinitamente por debajo de la conciencia del Logos, es, sinembargo, de toda evidencia, por lo que en este plano vemos, que los anales deben ser paraÉl mucho más de lo que llamamos memoria; pues todo lo que ha sucedido en el pasado ytodo lo que sucederá en el porvenir, está sucediendo ahora ante su ojos, exactamente comolos sucesos de lo que llamamos el presente. Por totalmente increíble y absolutamente in-comprensible que esto sea, para nuestra limitada inteligencia, es, no obstante, una verdadabsoluta 1 Naturalmente, no es de esperar que en nuestro actual estado de conocimiento,1 Posible es que nosotros no nos hayamos hecho cargo de todo el alcance que el escritor encierra eneste párrafo, porque, a la verdad, no vemos la absoluta imposibilidad de comprender estos asertos,desde el momento en que se admite lo que en este escrito se expone, de que: (La Ciencia Oculta)principia por el postulado de que el Ser elevado que emprende la formación de un sistema (a quien aveces llamamos el Logos del sistema), forma primero en su mente un concepto completo de la totalidaddel misma, con todas sus sucesivas cadenas. Por el acto mismo de tal concepción, llama a todo si-multáneamente a la existencia objetiva en el plano de su pensamiento (plano, por supuesto, mucho máselevado que ninguno de los que tenemos conocimiento), desde el cual descienden, en el debidomomento, los diversos globos, cualquiera que sea el estado más objetivo que les esté destinado. Amenos que tengamos siempre presente el hecho de la existencia real de todo el sistema, desde elprincipio mismo, en un plano superior, nunca llegaremos a comprender debidamente la evolución físicaque vemos actuando aquí abajo. Entendemos que no puede darse una explicación más clara y precisa,para cualquier estudiante de Teosofía, que el párrafo transcrito del porqué y del cómo no existe nipuede existir para la conciencia del Logos un pasado y un futuro reales respecto de nuestro sistema,sino únicamente el presente; pues no puede ser de otro modo desde el momento en que por el actomismo de la concepción del sistema, llama a todo simultáneamente a la existencia objetiva en el planode su pensamiento; cual plano añadimos nosotros, es para El lo que para los simples mortales es laconciencia física, para la cual está presente cualquier objeto físico mientras subsista como tal. Noobstante, esto no implica que para la conciencia del Logos deje de existir a su vez un pasado, unpresente y un futuro con relación al Absoluto, porque ha llegado a tan elevada conciencia por medio dela evolución, y por etapas sucesivas continuará siempre elevándose en la infinidad de la escala de laConciencia Absoluta, o lo que es lo mismo, que El es, respecto del Absoluto, un Ser mudable yprogresivo, lo cual implica que necesariamente tiene que existir para su conciencia un pasado, unpresente y un futuro o sea lo que ha sido, lo que es y lo que será. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  16. 16. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 16 LEADBEATHERlleguemos a comprender cómo se produce semejante maravilloso resultado, y el esforzarnosen dar una explicación, seria envolvernos en una nube de palabras de la que no resultaríanada claro. Sin embargo, se me ocurre cierto género de pensamientos que quizá pueda sugerirla dirección en que la explicación puede hallarse; y cualquier cosa que nos auxilie acomprender la posibilidad de tan sorprendente declaración, le será una ayuda para darmayor amplitud a nuestra mente. Recuerdo que hace ya bastantes años leí un curiosísimolibrito llamado, según creo, Las Estrellas y la Tierra, cuyo objeto era demostrar la posibilidadcientífica de que la mente de Dios pueda abarcar simultáneamente el pasado y el presente.Sus argumentos me impresionaron entonces como verdaderamente ingeniosos, y trataré dehacer un resumen de los mismos, porque creo que son bastante sugestivos con respecto alasunto en que nos ocupamos. Cuando vemos alguna cosa, ya sea el libro que tenemos en la mano, o una estrella amillones de millas de distancia, lo hacemos por medio de una vibración del éter, llamadacomúnmente un rayo de luz, que pasa desde el objeto que se ve a nuestros ojos. Ahora bien:la velocidad con que se transmite la vibración es tan grande - cosa de 300.000 Km. porsegundo -, que cuando vemos cualquier objeto en nuestro mundo, podemos considerarlocomo prácticamente instantáneo; pero cuando entramos a tratar de distanciasinterplanetarias, ya tenemos que tomar en consideración la velocidad de la luz, porque paraatravesar estos espacios transcurren períodos apreciables. Por ejemplo: la luz tarda ochominutos y un cuarto en pasar desde el Sol hasta nosotros, de suerte que cuando miramos ala órbita del Sol, la vemos por medio de un rayo de luz que la abandonó más de ochominutos antes. De esto se sigue un resultado muy curioso. El rayo de luz por medio del cual vemosel Sol, nos trae sólo lo que ocurre en aquel orbe en el momento de su partida, sin que enmodo alguno haya sido afectado por nada de lo que después haya sucedido; de manera queen realidad no vemos al Sol tal cual es, sino lo que era hace ocho minutos. Si tiene lugar enel Sol cualquier cosa importante, como por ejemplo la formación de una nueva mancha, unastrónomo que estuviese en aquel momento observando el Sol a través de un telescopio,ignoraría por completo el incidente en el momento en que se realizara, toda vez que el rayode luz que trajera la noticia no llegaría a él hasta ocho minutos más tarde. Esta diferencia esmás sorprendente cuando se trata de las estrellas fijas, a causa de sus distanciasinmensamente mayores. La estrella Polar, por ejemplo, está tan distante, que la luz, viajandocon la velocidad inconcebible antes mencionada, tarde un poco más de cincuenta años parallegar a nuestros ojos; de lo que se deduce, inevitablemente, que no vemos la estrella Polardonde está y lo que es en este momento, sino donde estaba y como era hace cincuentaaños. Más aún: si mañana, a causa de alguna catástrofe saltase en mil pedazos la estrellaPolar, la seguiríamos viendo brillar tranquilamente en el firmamento durante el resto denuestra vida; nuestros hijos alcanzarían la edad viril, y a su vez se verían rodeados de hijosantes que la noticia de tan tremendo accidente llegase a la vista humana. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  17. 17. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 17 LEADBEATHER Existen también otras estrellas tan distantes, que su luz tarda millares de años enllegar hasta nosotros; por lo que, respecto a su estado, nuestras noticias están anticuadas enmiles de años. Adelantemos ahora un paso más en nuestro argumento. Supongamos quenos fuera posible colocar a un hombre a 186.000 millas de distancia de la Tierra, dotándolede la maravillosa facultad de ver todas las cosas que aquí se sucedían con la misma claridadque si se hallara a nuestro lado. Es evidente que el hombre colocado a tal distancia vería todo un segundo despuésdel instante en que tuvo lugar. Doblad la distancia y su retraso sería de dos segundos, y asísucesivamente; colóquesele a la distancia del Sol (pero conservándole siempre el mismopoder misterioso de tal vista), y al mirarnos no vería lo que estamos haciendo, sino lo queestábamos haciendo hace ocho minutos y cuarto. Llévesele a la estrella Polar, y ante susojos pasarían los sucesos de hace cincuenta años; contemplaría los juegos infantiles de losque en aquel momento eran hombres de edad madura. Por maravilloso que esto parezca, esliteral y científicamente verdad, y no puede negarse. Mi librito continuaba argumentando con bastante lógica, que siendo Diostodopoderoso, debe poseer el maravilloso poder de visión que hemos supuesto a nuestroobservador; y que siendo además omnipresente, tiene que encontrarse en todas lasestaciones que hemos mencionado, así como en todos los puntos intermedios, y nosucesiva, sino simultáneamente. Admitiendo, pues, tales premisas, se deduce por modoinevitable que todo lo que ha sucedido desde el principio mismo del mundo, debenecesariamente estar sucediendo en cada momento a los ojos de Dios, no como una simplememoria, sino como hecho que se realiza. Todo esto es bastante materialista, y está en elplano de la ciencia puramente física, y por tanto, debemos tener la seguridad de que no es elmodo como actúa la memoria del Logos; sin embargo como he dicho antes, no carece deutilidad, porque nos hace vislumbrar algunas posibilidades que de otro modo no se nosocurrirían. Pero aun cuando de un modo vago podemos comprender la idea de que todo elpasado puede estar simultánea y activamente presente en una conciencia lo bastante ele-vada para ello, nos hallamos frente a una dificultad mucho mayor cuando tratamos deentender de que modo puede estar el porvenir comprendido en esta conciencia 2. Sipudiéramos creer en la doctrina mahometana del kismet o en la teoría calvinista de lapredestinación, el concepto sería hasta fácil; pero sabiendo, como sabemos, que ninguna delas dos es verdad, tenemos que buscar alguna otra hipótesis más aceptable3 . Puede haber2 Desde el momento en que el Logos ha objetivado en su conciencia la totalidad del sistema, no hayposibilidad de que exista un futuro en El mismo, puesto que lo tiene todo presente. La objetivaciónfísica gradual de su concepción, en nada afecta a ésta, por cuanto el Maya de los diferentes planos deuna manifestación más objetivada no tiene realidad alguna para EL3 El autor apunta aquí el mismo dilema: ¿Existe el Libre Albedrio? en donde, por modoincontrovertible, se expone lo fatal de la perenne manifestación de totalidad del Todo Infinito de losNúmeros, como corolario de la Inmutabilidad de la Ideación Absoluta, en donde el Todo se encuentra,simultáneamente, en potencia y en acto. El autor trata de salvar la dificultad del dualismo que se www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  18. 18. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 18 LEADBEATHERtodavía mucha gente que niegue la posibilidad de la previsión, pero semejante negativademuestra simplemente su ignorancia de las pruebas que existen sobre el asunto. Un grannúmero de casos auténticos no permiten dudar del hecho, pero muchos de ellos son de talnaturaleza que hacen muy difícil encontrar una explicación racional, Es evidente que el Ego posee cierta dosis de la facultad de previsión, y si lossucesos previstos fueran siempre de gran importancia, podría suponerse que un estímuloextraordinario le permitía cada vez hacer una impresión clara de lo que veía sobre supersonalidad inferior. Esta es, sin duda alguna, la explicación de muchos de los casos en losque se ha previsto la muerte o graves desastres; pero se conoce un gran número deejemplos en que tal explicación no resulta adecuada, puesto que los sucesos previstos soncon frecuencia excesivamente triviales y sin importancia, Una historia de segunda vista, bienconocida en Escocia, ilustrará lo que acabo de decir. Un hombre que no creía en lo oculto, fue avisado por un montañés vidente de lapróxima muerte de un vecino suyo. La profecía fue comunicada con mucha riqueza dedetalles, incluyendo una descripción completa de los funerales, con los nombres de los por-tadores de las cintas del paño mortuorio, y de otras personas que estarían presentes. Pareceque el oyente se rió de toda la historia, olvidándola en seguida; pero la muerte de su vecino,en el tiempo predicho, le recordó el aviso, y determinó falsificar la predicción, por lo menosen parte, siendo él uno de los portadores de las cintas. Pudo conseguir que las cosas se arreglaran a su gusto; pero en el momento en queel entierro se iba a poner en marcha, le llamaron para un asunto de poca importancia, quesólo le retuvo uno o dos minutos. Al volver a toda prisa a ocupar su puesto, vio con sorpresaque la procesión se había cumplido exactamente, porque los cuatro portadores de las cintaseran los que habían sido indicados en la visión. Ahora bien; éste fue un asunto insignificante,sin importancia para nadie, definidamente predicho meses antes; pero aun cuando se hatratado de alterar en algún detalle, el intento ha fracasado por completo. Ciertamente queesto se parece mucho a la predestinación, hasta en los más pequeños pormenores, y sólopresenta entre dos verdades - la verdad de la no existencia del futuro en la conciencia del Logos, y laverdad del Libre Albedrio que niega la predestinación implicada por la otra verdad - con el argumentode la previsión todopoderosa de una sabiduria omnisciente, argumento que, a nuestro modo de ver, esuna espada de dos filos que deja la cuestión en pie. Entendemos que los dos factores antagónicos,«fatalidad» y «libre albedrio», son tan verdad el uno como el otro, y este mismo antagonismo losdenuncia como el par de opuestos de la Ley de Justicia que rige la evolución: fatalidad en el fenómeno,libre albedrio en el noumeno, fenómeno y noumeno tan intrincadamente enlazados, que llegan a serindistingibles para la intelectualidad pura, la cual únicamente admite el primero, por ser el segundosólo perceptible al sexto sentido, el sentido del intelecto espiritual, del cual sólo se posee aquí abajo unreflejo y aun éste, por desgracia, muy poco generalizado. Esto explica por qué distinguimos con tantaclaridad el fatalismo, que es la característica del fenómeno, y por qué se nos escapa la explicaciónracional de la característica del noumeno, o sea el libre albedrio, cuya existencia efectiva es tanevidente al sentido interno, como lo es la fatalidad para el sentido vulgar. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  19. 19. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 19 LEADBEATHERexaminando esta cuestión desde planos superiores, es cómo podremos encontrar el modode escapar a esta teoría. Por supuesto, como he dicho antes acerca de otro aspecto delasunto, la explicación completa se nos escapa todavía, y es evidente que seguirá sucediendolo mismo hasta que nuestro conocimiento sea infinitamente superior a lo que es ahora; y lomás a que podemos aspirar al presente, es a indicar la senda en la cual puede hallarsealguna explicación. No hay duda alguna de que así como lo que está sucediendo actualmente es elresultado de causas generales en el pasado, así también lo que suceda en el porvenir será elresultado de causas ya en actividad, Aun aquí abajo podemos calcular que si se ejecutanciertos actos, se seguirán determinados resultados; pero nuestro cálculo está sujeto a serdesbaratado por la ingerencia de factores que no se habían tenido en cuenta. Pero sielevamos nuestra conciencia al plano devachánico, podremos ver mucho más lejos en losresultados de nuestras acciones. Podemos seguir, por ejemplo, el efecto de una palabra casual, no sólo en la personaa quien haya sido dirigida, sino también, mediante ella, en muchas otras personas alextenderse la influencia en círculos cada vez mayores, hasta que parece que afecta al paísentero; y una sola vislumbre de semejante visión es mucho más eficaz que cualquier númerode preceptos morales, para imprimir en nosotros la necesidad de una extrema circunspecciónen pensamientos, palabras y hechos. No sólo podemos, desde este plano, ver de un modotan completo el resultado de cada acto, sino que también podemos ver dónde y de qué modointervienen los efectos de otros actos, aparentemente sin relación alguna con aquel, y lomodifican. En efecto; puede decirse que el resultado de todas las causas en acción en laactualidad, son claramente visibles; que el porvenir, tal como sería si no se originasencausas completamente nuevas, hallase abierto ante nuestra mirada. Nuevas causas, porsupuesto, se originan, porque la voluntad del hombre es libre; pero en el caso de la gentevulgar, puede calcularse de antemano el uso que hará de su libertad con gran exactitud. Elhombre común tiene tan poca voluntad verdadera, que depende en gran parte de las cir-cunstancias; su karma anterior le coloca en determinado medio ambiente, cuya influenciasobre él es de tal modo el factor más principal en la historia de su vida, que su carrera futurapudiera predecirse casi con certeza matemática. Respecto al hombre desarrollado, el casoes distinto; para él, también los principales hechos de su vida están determinados por sukarma pasado, pero el modo con que él permitirá que le afecten, y cómo los tratará y hastatriunfará de ellos, es todo cosa suya, y no pueden predecirse en el plano devachánico sinocomo probabilidades. Pero puede preguntarse: ¿cómo es posible, en medio de esta perturbadora confusiónde anales del pasado y previsiones del porvenir, encontrar determinado cuadro cuando senecesita? Desde luego es un hecho que el clarividente no experto no puede generalmentehacerlo sin un lazo especial que lo ponga en relación con el asunto requerido. La psicometríaes un ejemplo en este punto, y es muy probable que nuestra memoria ordinaria sea www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  20. 20. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 20 LEADBEATHERrealmente sólo otra presentación de la misma idea. Parece como si hubiera una especie delazo magnético o afinidad entre cualquier partícula de materia y los anales que contienen suhistoria; una afinidad que le permite obrar como una especie de conductor entre esos analesy las facultades de cualquiera que pueda leerlos. Por ejemplo: una vez traje yo de Stonehenge un pedacito de piedra, no mayor que lacabeza de un alfiler, y al ponerlo en un sobre y dárselo a una psicómetra que no tenía ideaalguna de lo que era, ésta empezó inmediatamente a describir aquellas ruinas maravillosas yel desierto país que las rodea, y luego prosiguió describiendo de modo vívido lo queevidentemente eran escenas de su historia primitiva, demostrando que aquel diminutofragmento había sido suficiente para ponerla en comunicación con los anales relacionadoscon el lugar de donde procedía. Las escenas por las que pasamos en el transcurso denuestra vida, parece que obran del mismo modo sobre las células de nuestro cerebro, comosucedió con la historia de Stonehenge sobre aquella partícula de piedra; establecen unarelación con aquellas células, por cuyo medio nuestra mente se pone en relación con aquellaparte particular de los anales, y así nos «acordamos» de lo que hemos visto. Hasta el clarividente experto necesita algún lazo para poder encontrar los anales deun suceso para él ignorado. Si, por ejemplo, desease observar el desembarco de Julio Césaren las costas de Inglaterra, tiene varias maneras de intentarlo. Si acaso hubiese visitado laescena del suceso, el modo más sencillo sería evocar la imagen del lugar, y luego recorrersus anales hasta llegar al período deseado. Si no hubiese visto el sitio, podía recorrer eltiempo pasado hasta la fecha del suceso, y luego buscar en el canal una flota de barcosromanos, o podía examinar los anales de la vida romana por aquella época, en donde notendría dificultad en encontrar una figura tan prominente como la de César, o en seguirle lapista una vez que lo hubiera encontrado en sus guerras de las Galias, hasta que puso el pieen Bretaña. La gente pregunta a menudo acerca del aspecto de estos anales, si aparecen cercao lejos de la vista, si las figuras de ellos son grandes o pequeñas, si los cuadros se sucedenunos a otros como en un panorama, o se confunden uno con otro como vistas disolventes,etc. Sólo puede contestarse que su apariencia varía hasta cierto punto con arreglo a lascondiciones en que se les ve. En el plano astral, la reflexión es casi siempre un simplecuadro, aunque a veces las figuras que se ven están dotadas de movimiento; en este caso,en vez de una mera ráfaga, ha tenido lugar una reflexión más larga y perfecta. En el planodevachánico tienen dos aspectos muy diferentes. Cuando el visitante de este plano no está pensando en modo alguno acerca de ellos,los anales constituyen simplemente el fondo de lo que quiera que esté pasando, lo mismoque la reflexión en un espejo colocado en el extremo de una habitación, puede formar unfondo a la vista de la gente que en ella esté. Debe siempre tenerse presente que en estascondiciones son meras reflexiones de la incesante actividad de una gran Conciencia de unplano más elevado, y tienen mucho la apariencia de una sucesión sin fin, tal y como vemosen las películas de cine. No se funden unos con otros como las vistas disolventes, ni es una www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  21. 21. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 21 LEADBEATHERserie de cuadros que se suceden, sino que la acción de las figuras reflejadas continúaconstantemente, como si uno estuviera observando a los actores en un escenario lejano.Pero si el investigador fija su atención especialmente en una escena dada, o desea evocarlaante sí, se verifica inmediatamente un cambio extraordinario; pues siendo éste el plano delpensamiento, el pensar en una cosa es ponerla instantáneamente en presencia de uno. Porejemplo: si un hombre quiere ver los anales del suceso a que nos hemos referido antes - eldesembarco de Julio César -, se encuentra en el mismo momento, no mirando un cuadro,sino en la orilla del mar en medio de los legionarios, desarrollándose la escena en torno suyoexactamente bajo todos aspectos, como si hubiese estado allí presente corporalmenteaquella mañana de otoño del año 55 antes de Cristo. Dado que lo que ve es una reflexión,los actores están, por supuesto, completamente inconscientes de su persona, así comotampoco ningún esfuerzo de su parte puede cambiar el curso de la escena en lo más mí-nimo, excepto solamente que puede dirigir la rapidez con que el drama se despliega antessus ojos; puede hacer que los sucesos de todo un año pasen ante él en el transcurso de unahora, o puede en cualquier momento detener totalmente el movimiento, y mantener cualquierescena particular en la inmovilidad de un cuadro por el tiempo que quiera. Y no sólo observa lo que hubiese visto si hubiese estado allí presente, sino muchomás. Oye y comprende todo lo que la gente dice, y penetra todos sus pensamientos ymotivos; y una de las posibilidades más interesantes de las muchas de que dispone el quehaya aprendido a leer los anales, es el estudio del pensamiento de las edades del remotopasado, el pensamiento de los hombres de las cavernas y de los moradores de los lagos, asícomo el que regía la poderosa civilización de los Atlantes, de Egipto o de Caldea. De quémanera se abren ante tal estudiante las perspectivas del pasado - no sólo la historia de todoslos grandes hechos del hombre, sino también del proceso de la naturaleza, de la vida caóticaextraña de las primeras rondas -, sólo podemos indicarlo aquí ligeramente; pero el lectorcomprenderá fácilmente que campo ilimitado se abre aquí para el investigador paciente. Enun caso especial puede haber para el lector de estos anales un lazo de simpatía aun másestrecho con el pasado. Si en el curso de estas investigaciones tiene que observar algunas escenas, en lascuales él mismo ha intervenido en vidas anteriores, puede examinarlas de dos modos: puedemirarlas del modo usual como un espectador (aunque siempre, téngase presente, cuyapenetración y simpatías son perfectas), o puede nuevamente identificarse con aquellapersonalidad suya, muerta hace tanto tiempo; puede retornar por el momento a aquella vidadel pasado, y experimentar otra vez absolutamente los mismos pensamientos y emociones;las alegrías y los dolores de un pasado prehistórico. No puede concebirse aventura algunamás extraña y vívida que algunas de esas por las cuales puede pasar de este modo; sinembargo, en medio de todo el proceso, no debe nunca perder la conciencia de suindividualidad: debe conservar el poder de tornar a voluntad a su presente personalidad. La exacta lectura de los anales, ya sean del propio pasado de uno o del de otros, nodebe, sin embargo, suponerse como un hecho factible para nadie, sin una educación www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  22. 22. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 22 LEADBEATHERcuidadosa previa. Como ya se ha dicho, aunque en el plano astral pueden obtenersereflexiones ocasionales, es necesario el poder de usar el sentido devachánico antes de quese lleguen a obtener lecturas en que se pueda confiar. A la verdad, para reducir a su mínimaexpresión la posibilidad del error, este sentido tiene que estar por completo dominado por elinvestigador en el estado de vigilia en el cuerpo físico; y para adquirir esta facultad, serequieren años de labor incesante y de la más rígida propia disciplina. Mucha gente parece que cree que tan pronto ha firmado su solicitud e ingresado enla Sociedad Teosófica, va a recordar por lo menos tres o cuatro de sus vidas pasadas;verdaderamente, hay algunos que pronto empiezan a imaginarse recuerdos. Actualmentehay, según creo, cuatro personas perfectamente seguras de que en su última encarnaciónfueron: María, reina de los escoceses (el porqué María Estuardo es tan frecuentementeelegida, no está muy claro, considerando el carácter que la historia le atribuye; pero tal es elhecho); dos que fueron Cleopatra (otro antepasado no muy deseable ciertamente); y variosque fueron ¡Julio César!. Por supuesto, tan extravagantes pretensiones hacen recaer simplemente eldescrédito sobre aquellos que son tan necios que no vacilan en expresarlas; pero, pordesgracia, una parte de este descrédito es posible que se refleje, por injusto que sea, sobrela Sociedad a que pertenecen; de suerte que un hombre que siente bullir en sí la convicciónde que ha sido Homero o Shakespeare, haría bien en reflexionar y aplicar pruebas de sentidocomún en el plano físico, antes de dar la noticia al mundo. Es mucha verdad que algunaspersonas han tenido en sueños vislumbres de escenas de vidas pasadas; pero naturalmenteéstas son, por lo general, fragmentarias y de poca confianza. Yo mismo he tenido en mijuventud una experiencia de esta naturaleza. Entre mis sueños observé que había uno que se repetía constantemente: un sueñode una casa con un pórtico que daba a una hermosísima bahía no lejos de una colina, encuya cima se elevaba un bello edificio. Yo conocía aquella casa perfectamente, y estaba tanfamiliarizado con la disposición de sus habitaciones y con la vista que se percibía desde supuerta, como lo estaba con las de mi propia casa en la vida presente. En aquel tiempo nosabía nada acerca de la reencarnación, de manera que sólo me parecía una simple coinci-dencia el que este sueño se repitiese tan a menudo; y sólo después de algún tiempo dehaber ingresado en la Sociedad Teosófica fue cuando, enseñándome uno, que sabía,escenas de mis pasadas encarnaciones, descubrí que este sueño persistente había sido enrealidad un recuerdo parcial, y que la casa que tan bien conocía, era una en que yo habíanacido hacía más de dos mil años. Pero aun cuando conocen varios casos en los que una escena que se recuerda bien,ha pasado así de una vida a otra, es necesario un desarrollo considerable de las facultadesocultas, antes de que el investigador pueda seguir definitivamente una línea deencarnaciones, ya sean suyas o de otros. Esto se hace claro si tenemos presentes las condi-ciones del problema que hay que resolver. Para seguir a una persona desde esta vida a laque le ha precedido, es necesario, en primer término, rastrear su vida presente hacia atrás www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  23. 23. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 23 LEADBEATHERhasta su nacimiento, y luego seguir en sentido contrario las etapas del descenso del ego a laencarnación. Esto nos llevaría, por supuesto, eventualmente al estado del ego en su propioplano: el nivel Arupa del Devachán; así se verá que, para ejecutar tal tarea de modo eficaz, elinvestigador debe poder usar del sentido correspondiente a aquel elevado nivel en estado devigilia en su cuerpo físico; en otras palabras: su conciencia tiene que reconcentrarse en elmismo ego que se reencarna, y no ya en la personalidad inferior. En este caso, al ser despertada, la memoria del ego, sus pasadas encarnaciones sele aparecerán como un libro abierto, y podría, si quisiera, examinar el estado de otro ego enaquel nivel, y seguir su vida pasada en los planos devachánico y astral que a aquelconducían, hasta llegar a la última muerte física de este ego, y por medio de ésta a su vidaanterior. No hay más que este modo por medio del cual la cadena de vidas puede seguirsecon seguridad absoluta, y por consiguiente podemos desde luego considerar comoimpostores conscientes o inconscientes a los que se anuncian que pueden averiguar lasencarnaciones pasadas de cualquiera, a tantos chelines por cabeza. Por demás está decir que el ocultista verdadero no hace nada público, y que jamásen ninguna circunstancia, acepta dinero por exhibir sus poderes. Seguramente que elestudiante que desee obtener el poder de seguir una línea de encarnaciones, puedeverificarlo, aprendiendo con un maestro competente lo que hay que hacer. Ha habido algu-nos que persistentemente han asegurado que sólo era necesario que un hombre fuesebueno, abnegado y fraternal, para que toda la sabiduría de las edades afluyese a él; pero unpoco de sentido común mostrará en seguida lo absurdo de semejante asunto. Por bueno quesea un chico, si quiere aprender a multiplicar, tiene que dedicarse a ello; y exactamentesucede lo mismo con la capacidad de emplear las facultades espirituales. Las facultades en sí se manifestarán, indudablemente, a medida que el hombreevoluciona; pero sólo puede aprender a usar de ellas con confianza y sacar el mejor partidoposible, por medio de un trabajo duro y de un esfuerzo perseverante. Considérese el caso delos que desean ayudar a otros, mientras se hallan en el plano astral durante el sueño; esevidente que mientras más conocimientos posean aquí, más valiosos serán sus servicios enaquel plano superior. Por ejemplo, el conocimiento de idiomas les seria útil, pues aun cuandoen el plano devachánico se puede comprender directamente por la transmisión delpensamiento cualquiera que sea el idioma, no sucede lo mismo en el plano astral, y elpensamiento tiene que ser formulado definidamente en palabras para ser comprendido. Si,por lo tanto, se desea ayudar a un hombre en aquel plano, se debe tener algún lenguaje encomún, por medio del cual se pueda comunicar con él, y por consiguiente, mientras másidiomas se conocen, más se puede extender el radio de acción. En una palabra: no existen quizá ninguna clase de conocimiento que no sea utilizableen la obra del ocultista. Sería conveniente para todos los estudiantes el no olvidar que elOcultismo es la apoteosis del sentido común; que las visiones que se les presentan no sonnecesariamente un cuadro de los Anales Akáshicos, ni cada experiencia una revelación de loalto. Es mucho mejor errar por el lado del saludable escepticismo que por el de la excesiva www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL
  24. 24. EL AURA HUMANA Y LOS ANALES AKASHICOS 24 LEADBEATHERcredulidad, siendo una regla admirable no andar buscando explicaciones ocultas a cualquiercosa cuando una evidente física fuese bastante. Nuestro deber es tratar de conservarsiempre nuestro equilibrio, y no perder el dominio propio, considerando las cosas que puedansucedernos con razón sana y buen sentido; de este modo seremos mejores teosofistas,ocultistas más sabios y auxiliares más eficaces que lo que hemos sido antes. www.gftaognosticaespiritual.org GRAN BIBLIOTECA VIRTUAL ESOTERICA ESPIRITUAL

×