Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.

Las actividades industriales2. Conceptos previos, minería y energía

214 views

Published on


Manual para uso escolar (alumnos 16-18 años) para comprender los conceptos básicos para abordar el tema de la industria, el sector de las materias primas y el de la producción energética

Published in: Education
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

Las actividades industriales2. Conceptos previos, minería y energía

  1. 1. LAS FUENTES DE ENERGÍA Algunas cuestiones terminológicas: Las fuentes de energía son recursos naturales a partir de los cuales, mediante un proceso industrial, se obtiene alguna forma de energía que puede ser directamente utilizada por el consumidor o por alguna actividad productiva. La energía se podría definir como “fuerza”. Llamamos combustible a los materiales o fuentes de energía de los que extraemos la energía que contienen con un proceso de combustión o quemado. Pueden ser sólidos, como el carbón o la biomasa (si se quema para obtener energía), líquidos, como el petróleo, la gasolina o el gasóleo, o gaseosos, como el gas natural o el butano (gas licuado del petróleo) o la biomasa (si se utiliza para obtener biogás). Aunque no se queme, también llamamos combustible al uranio o al hidrógeno. Otras fuentes de energía no combustibles son la radiación proveniente del sol (la iluminación y el calor), la energía mecánica que contienen las masas de aire o del agua, y la energía geotérmica. Se denomina energía “primaria” a la energía contenida en las fuentes de energía. Las energías primarias necesitan de un proceso de transformación para poder ser utilizadas. Las energías disponibles para ser utilizadas (ya han sufrido un proceso de transformación) se denominan energías “finales”. Estas últimas suelen adoptar tres formas: calor, carburantes (carbón, gasolina, gasoil, gas natural, etc.) y electricidad. Es necesario también esclarecer el término consumo. Se puede utilizar de una forma convencional para hablar del consumo de energías finales que realizan las empresas, instituciones y familias, pero también lo podemos utilizar para referirnos al consumo de energías primarias que realizan los establecimientos de transformación energética (por ejemplo, centrales térmicas, refinerías, plantas regasificadoras, etc.) para producir energías finales. En estos diagramas podemos observar estas cuestiones. Por ejemplo, si nos fijamos en las cifras del carbón, vemos que el consumo final (consumo de carbón como energía final en los hogares, empresas e instituciones, fundamentalmente para calefacciones, hornos, etc.) supone un porcentaje muy bajo (2,3), mientras que como energía primaria aporta el 13,7%, ya que se utiliza en las centrales térmicas
  2. 2. para producir energía eléctrica. Las cifras del gas, por el contrario, son más parecidas (un 16,4 y un 21,6, respectivamente) por el fuerte desarrollo que está teniendo el consumo final de gas. En cambio, el petróleo presenta cifras inversas: presenta un fuerte porcentaje (57,1) del consumo final y otro importante, pero algo menor, de consumo como energía primaria. Estas cifras se explican por la importancia que los derivados del petróleo tienen para el transporte, que es uno de los principales consumidores de energías finales. Las energías primarias nuclear e hidráulica no tienen consumos finales, dado que se utilizan para producir electricidad. Por último, obsérvese que las energías renovables suponen un 6,8% de las energías primarias, y un 3,7% de las finales. Ello se debe a que una parte importante de las mismas se transforma en energía eléctrica, y sólo tienen uso directo las que se consumen en el propio lugar de producción (energía fotovoltaica, eólica en pequeños generadores de autoconsumo, etc.). El consumo de energías primarias tiene dos fuentes de abastecimiento: la producción nacional o interior de energías primarias y las importaciones de las mismas. De esta manera, la cifra de producción de energías primarias es representativa para conocer las actividades extractivas de productos energéticos, pero, especialmente en el caso español y europeo, escasamente nos dice nada sobre la producción energética, que se realiza mayoritariamente con energías primarias importadas, como el petróleo o el gas natural. Un último aspecto relevante es que la explotación de las fuentes de energía se lleva a cabo por grandes empresas multinacionales que intervienen en todas las etapas productivas: extracción, generación de energía secundaria, transporte, distribución y comercialización. El resultado es que es muy difícil poder estudiar por separado el tema de las “fuentes de energía”, prefiriendo todas las publicaciones, expertos y estudiosos abordar el tema del “sector energético” en su conjunto, incluyendo todas las actividades productivas que engloba. El peso del sector energético en España Las cifras del sector energético no son demasiado importantes en el conjunto de la economía española: aporta un 2,3% al PIB y ocupa al 0,6% del empleo. Además, presenta cifras ligeramente decrecientes en ambos aspectos. Sin embargo, el sector energético es clave en la economía española:
  3. 3. - La energía es esencial para el funcionamiento de la economía y de la propia sociedad. Los problemas de abastecimiento o de distribución pueden tener serias consecuencias en las demás actividades económicas y en la vida de los ciudadanos. - El coste de la energía se repercute en los precios de los bienes producidos con esa fuerza. Las diferencias de precio entre diferentes países pueden aumentar o disminuir su competitividad, o un encarecimiento fuerte puede suponer un alza generalizada de precios, que lleve consigo un retraimiento de la demanda, y, por lo tanto, perjudicar seriamente a la producción. - Los países y zonas que carecen de recursos energéticos dependen de las importaciones desde otras zonas productoras de energías primarias. Esta situación de dependencia tiene importantes repercusiones económicas: o La inseguridad en el abastecimiento hace que los países tengan que construir importantes infraestructuras de almacenamiento y de intercambio (gasoductos, oleoductos, etc.), que elevan los costes energéticos. o La división de los países en dos grupos: uno reducido de poseedores de recursos petrolíferos o gasísticos, y otro amplio de importadores de estos, hace que los primeros, que controlan la oferta, puedan intervenir sobre los precios más allá de las normas del libre mercado; por el contrario, los segundos disponen de escasas posibilidades de negociación. - Los países importadores de energías primarias, especialmente los desarrollados, grandes consumidores de energía, presentan balanzas
  4. 4. comerciales en las que el capítulo de pagos por importación de productos energéticos tiene fuertes cifras negativas. - Las empresas del sector son de gran tamaño, tienen intereses en muchos otros países (especialmente en los próximos y en Latinoamérica), realizan actividades en otros sectores económicos y están participadas por bancos y otras grandes empresas. Así, los problemas del sector energético son problemas que tienen fuertes implicaciones en los sectores financieros, industriales e, incluso, en la esfera política. Podemos tener constancia de la relevancia del sector energético comparando las tasas de crecimiento de su volumen de negocios con las de otros sectores económicos. Producción y dependencia energéticas Observemos el balance energético de la UE-27: fijémonos en las cifras de producción y de consumo de energía primaria:
  5. 5. • Carbón: el consumo es de 319,98 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) y la producción de 196,32. Obsérvese que, además va en disminución. El resultado es la necesidad de importar. • Petróleo presenta un consumo (en ligero aumento) 669,8 Mtep y una producción de 133,64, lo que supone una fuerte dependencia de las importaciones. • Gas natural (también con en aumento) tiene un consumo de 445,45 Mtep y una producción de 188,75, lo que supone también importar. • La energía nuclear es peculiar. Su producción (257,36 Mtep) se realiza a partir del uranio enriquecido1 , que es necesario importar (casi el 100% del consumido), y se orienta a la producción de energía eléctrica (es consumida para producir energía eléctrica). • Las energías renovables, por sus características, no son importables ni exportables, aunque si lo es la parte que se convierte en energía final eléctrica. No obstante, los datos sobre balance de energía eléctrica muestran unas cifras de importación reducidísimas. En resumen, carbón (17,62% de las energías primarias consumidas), petróleo (36,88%), gas natural (24,52%) y nuclear (14,17%) suponen en su conjunto el 93,2% del consumo de la UE de energías primarias y las cuatro dependen en gran medida de las importaciones. Por eso se puede señalar que hay una fuerte dependencia de las mismas. Es necesario señalar que en la tabla del balance energético se señala que esa dependencia es del 56%, pero los datos no son exactos, ya que no consideran las importaciones de uranio, que suponen prácticamente el 100% del combustible utilizado por para producir energía nuclear. Teniéndolo en cuenta, la dependencia tendría cifras en torno al 70%. 1 Hay 18 países productores de uranio en el mundo, pero su producción está muy concentrada: los 4 primeros productores de uranio representan 56 % de la producción mundial, y los 2 primeros representan 33% de la producción mundial. Los países productores de uranio son: Canadá, Australia, Kazakstán, Rusia, Níger, Namibia, Uzbekistán, EE UU, Ucrania, China, República sudafricana, República Checa, Brasil, India, Rumanía, Pakistán, Alemania y Francia.
  6. 6. Analizando el grado de dependencia por países, vemos que la posición de España es similar a la del conjunto de los países avanzados de la Unión. En la misma hay dos grupos de países: los que poseen importantes recursos, que presentan cifras bajas de dependencia, y los que no los tienen, que dependen de las importaciones. Dentro del primer grupo se pueden observar diferencias entre los países relativamente menos desarrollados, como Bulgaria, Rumanía o Polonia que tienen,
  7. 7. entre otros, carbón, que tiene un fuerte peso en el consumo de energía primaria, y otro grupo de países que disponen de yacimientos de gas y petróleo y economías desarrolladas, como puede ser el caso de Dinamarca o del Reino Unido.
  8. 8. De la tabla de importaciones netas de energía primaria se saca la conclusión de que la tendencia general es a un aumento de la dependencia energética, del que sólo se salvan los países con una baja dependencia, que ya hemos comentado. Pasamos a analizar con más detenimiento la situación española: la producción de energía primaria manifiesta una tendencia al retroceso, fundamentalmente por las siguientes causas: • La escasez de recursos de carbón, petróleo y gas. • El constante aumento de la demanda, que ya de por sí tiene, como en el conjunto de los países avanzados, cifras muy importantes. • La importancia del petróleo, el gas, el carbón y la energía nuclear en el consumo de energía final. • La importancia del carbón, el petróleo, el gas y la energía nuclear en la producción de energía eléctrica. Los tres primeros en centrales térmicas y el cuarto en centrales nucleares. • La escasa calidad y competitividad de los recursos carboníferos españoles
  9. 9. Obsérvese el aumento constante de la demanda, aunque el ritmo manifieste una cierta inestabilidad, muy relacionada con los ciclos económicos y climáticos. En cuanto al consumo de energías primarias, comparando los datos españoles y la media mundial, se constata que España hace un uso intensivo del petróleo en detrimento de las otras fuentes de energía. El menor peso del carbón obedece a que en las medias mundiales se incluyen los países menos desarrollados y los que están “en desarrollo”, en los que el carbón mantiene un peso relativo importante, dado su menor desarrollo tecnológico y su menor desarrollo de los medios de transporte, generalmente consumidores de derivados del petróleo.
  10. 10. Parecidas conclusiones sacamos si comparamos los datos españoles con los de la UE. Centrándonos en los países más próximos geográficamente y en nivel de desarrollo y modelo económico, observamos que en el consumo español hay un menor peso de la energía nuclear que en el de Francia, y del gas que en el Reino Unido, Italia, Alemania y otros.
  11. 11. En la tabla sobre consumo de energía final comparado España-UE podemos ver algunas de las claves: • España presenta cifras similares a las comunitarias en consumo per cápita y en consumo por unidad de PIB, pero con cifras de crecimiento muy superiores: en consumo por unidad de PIB la UE presenta cifras medias en descenso (lo que nos habla de que ha aumentado la eficiencia con la que emplea su energía final), mientras España manifiesta un moderado crecimiento, que se corresponde con el esfuerzo realizado por nuestro país en esos años por acercarse al nivel de desarrollo económico y tecnológico europeo (acortar la brecha que nos separaba). En cuanto al consumo por habitante, donde al tímido avance europeo le corresponde un fuerte incremento español, es el resultado del aumento en los niveles de renta y la calidad de vida, que llevan emparejado un aumento en el consumo de energía. • La industria española es más consumidora de energía que la comunitaria. En la UE la industria, incluyendo el sector energético, aportó al VAB, en 2005, el 20,2%; en el mismo año, la industria española lo hizo en un 18,2%. Estas cifras nos hablan de una relativa y pequeña debilidad industrial. Sin embargo, el consumo de esa industria española es superior al europeo, lo que nos pone de manifiesto que la eficiencia en el uso de la energía en la industria española debe mejorar. La industria consume, sobre todo, energía final eléctrica, para la que en España se utiliza algo más de petróleo que la media europea. • El sector del transporte es el que presenta mayores diferencias, y ello se debe a que España utiliza modos de transporte (por carretera y aéreo) más consumidores de energía y, fundamentalmente de combustibles elaborados a partir del petróleo crudo.
  12. 12. El resultado de todos estos factores es un constante descenso en el nivel de autoabastecimiento energético y un aumento de la dependencia del exterior, que tiene las siguientes consecuencias: 1. Plantea problemas de inseguridad en el abastecimiento, fundamentalmente por cuatro motivos: • Causas técnicas propias del transporte de combustible: posibles accidentes, averías, fallos en los suministros, etc. • Una parte importante de los países exportadores de energías primarias (petróleo, gas natural y uranio) presentan una fuerte inestabilidad política (algunos países subdesarrollados presentan fuertes conflictos sociales asociados a las diferencias entre una mayoría de la población extremadamente pobre y una minoría muy rica y corrupta, o a la falta de democracia; otros países están inmersos en conflictos político-religiosos, como algunos países de Oriente Medio, etc.) que hacen percibir como poco seguro y estable el abastecimiento. • Entre los países más exportadores hay grupos que utilizan el poder que les otorga su papel como suministradores de fuentes de energía con fines no estrictamente económicos: o Entre los países productores de petróleo, hay un grupo (algunos países con regímenes políticos islamistas muy radicales) que utiliza el precio del crudo (y el propio suministro del mismo) como arma política antioccidental o antinorteamericana, otros (Venezuela, en América Latina) lo plantean como un recurso para aumentar su peso geopolítico en la región en la que se ubican. Para ello, unos y otros, reducen la oferta a fin de que los precios aumenten y así, aumentar sus beneficios y dañar las economías importadoras. o Entre los países exportadores de gas, especialmente el coloso ruso, se utiliza políticamente el suministro de combustible: por un lado, con los beneficios de las ventas, para aumentar su peso político, por otro, con las decisiones sobre la cantidad a suministrar y a quien hacerlo, para presionar sobre los países vecinos (muchos de ellos antiguos miembros de la URSS, sobre los que Rusia pretende una cierta hegemonía) o para conseguir negocios ventajosos (Rusia utiliza
  13. 13. el gas como un arma de negociación política) con otros países europeos. o Una parte importante de los exportadores de uranio presenta características similares, pero el peso que ejercen Canadá y Australia, que controlan una tercera parte de las exportaciones, hace menos inestable el mercado. • Los recursos de petróleo y de uranio son limitados y se sabe que, si sigue el consumo al ritmo actual, antes de finales de siglo se habrán agotado. Esta inseguridad da lugar a ineficiencias y, sobre todo repercute en una tendencia al alza de los precios, que aumenta los costes de producción y limita la capacidad de competir.
  14. 14. 2. El hecho de que los países exportadores sean un grupo reducido y de que los países más desarrollados tengan un escaso peso entre ellos, favorece las posibilidades de que los precios no los fije libremente el mercado, resultando una tendencia al alza de los mismos. 3. El potente crecimiento económico que están teniendo los llamados países emergentes o “en desarrollo” (China, India, Brasil, algunos países de Oriente Medio o del norte de África), aprovechándose de las ventajas que ofrece el proceso de globalización, que les permite explotar sus bajos precios (bajos costes laborales, legislaciones permisivas medioambientalmente, etc.), se traduce en dos aspectos que afectan directamente al mercado de los combustibles: 1. Aumento de la demanda por una economía que está desarrollándose y modernizándose en función de la demanda que generan sus exportaciones y el desarrollo de su mercado interior. Este desarrollo lleva consigo un potente crecimiento industrial y la modernización de los servicios, que suponen un fuerte aumento en la demanda de energía. Además, esta progresión se da a la vez que se modernizan sus estructuras económicas e introducen un mayor nivel tecnológico. En el campo de la energía, esta modernización supone que el carbón, que era su principal fuente primaria de energía va dejando paso a otras “más modernas”, como el petróleo, el gas natural o la energía nuclear, que presentan una mayor eficiencia. 2. El crecimiento y la modernización económica está dando lugar a un lento, pero inexorable aumento en las rentas y en la calidad de vida de sus ciudadanos, que supone Aumento de la demanda de los ciudadanos originada por el aumento de sus rentas y las mejoras que supone para su calidad de vida, que se traduce en un aumento de su demanda energética:
  15. 15. 1. Por la motorización de esa sociedad. Este fenómeno está incidiendo fuertemente en el aumento de la demanda y en el desarrollo de las infraestructuras de distribución y comercialización de los productos petrolíferos. 2. Por el incremento de la vida urbana y la extensión de sus estándares de vida, que son más consumidores de energía que los rurales: crecimiento de las ciudades, movimientos pendulares de la población diarios por motivos de trabajo, movimientos de la población entre los barrios y el “centro”, utilización de nuevos sistemas de calefacción, potente generalización de electrodomésticos, etc. Este aumento de la demanda está generando, desde principios del siglo XXI una notable e incontrolable tendencia al alza en los precios de los productos energéticos, fundamentalmente de los del petróleo crudo y los del gas natural, que sólo se ha frenado con la llegada de la fase recesiva de la economía, que ha supuesto un frenazo en la demanda.
  16. 16. El calentamiento global y la energía. Uno de los principales problemas a los que tiene que hacer frente la humanidad es el del llamado calentamiento global: la emisión a la atmósfera de Gases de Efecto Invernadero (GEI) está originando un aumento de las temperaturas que puede traer consecuencias catastróficas para la vida en la Tierra. Los principales agentes contaminantes tienen que ver con la energía (directa o indirectamente es responsable del 80% de los GEI), con su producción y con su uso. La combustión de petróleo o carbón en las centrales térmicas que producen electricidad, la que se produce en los vehículos de transporte por carretera, las emisiones desde los aviones, o las que producen las industrias que queman combustibles para obtener algunas formas de energía son las principales fuentes de GEI.
  17. 17. Los países que más contaminan son los más desarrollados y los que tienen elevadas tasas de crecimiento, pero el problema es global y afecta a las sociedades de los diferentes países independientemente de lo que contaminen. Por eso, las soluciones deben ser globales: • En 1992, se aprobó el Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, por el que 186 países de comprometieron a ir reduciendo progresivamente las emisiones de GEI a la atmósfera. • Esta reducción se tradujo en cifras en el Protocolo de Kioto (1997), en el que los países firmantes se comprometieron a que en 2012 las emisiones de GEI se hayan reducido en un 5% con respecto a las que había en 1990, asignándose a cada país una tasa: los países desarrollados se comprometieron a ir reduciendo sus emisiones, mientras que los que aún están desarrollándose fijaron aumentos moderados en sus tasas de contaminación. • En 2007, en Bali, se firmó el Acuerdo del mismo nombre, que quiere ser una continuación a partir de 2012 de lo acordado en Kioto. Lo firmaron
  18. 18. 190 países, incluidos los EE UU. El acuerdo fija que, en 2020, debe haberse reducido la emisión de GEI de los países industrializados con respecto a las de 1990, pero no se fijaron unas cantidades concretas para esta reducción, fundamentalmente por las reticencias de EE UU, Japón y Australia. Se estableció un período de negociaciones y estudios hasta finales de 2009, cuando en la Cumbre de Copenhague se fijarán las cifras y los criterios para llevar a cabo la reducción de emisiones de GEI, en función de las anomalías térmicas que se vayan observando y de los estudios que el grupo de investigación denominado "Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC)" de la ONU haya realizado. En 2007, este PICC señalaba que si no se quiere que las temperaturas aumenten más de 2ºC (se considera que este es el umbral crítico) con respecto a la etapa preindustrial, para 2050 habrá que haber reducido las emisiones de GEI en un 50%, y en 2020 esta debería estar entre el 20% y el 40% de las que se realizaban en 1990, en función de la propia evolución del efecto invernadero. Estas reducciones correrán por cuenta de los países industrializados, mientras que a los que no lo están o están “en desarrollo” se les permitirá aumentar ligeramente sus cifras, a cambio del compromiso de ir reduciendo el ritmo al que están aumentando sus emisiones de GEI. La Unión Europea ha sido una de las principales impulsoras de estas políticas y acuerdos. De hecho, ya se ha comprometido a que, en 2020, sus emisiones de GEI sean al menos un 20% menores que en 1990. Otra cosa diferente es el grado de cumplimiento de los compromisos adquiridos. La EU-15 tiene como objetivo reducir hasta 2012 las emisiones de gases de efecto invernadero un 8 % con respecto a los niveles registrados en 1990. Dentro de este objetivo general, cada uno de los Estados miembros de la UE-15 (los nuevos Estados miembros tienen sus propios objetivos) tiene asignado un objetivo específico en el llamado “reparto de carga” en función de su nivelo de desarrollo. Así los países comunitarios más avanzados y más contaminantes suscribieron compromisos mayores, mientras que los que lo estaban menos o contaminaban menos se comprometieron a menores reducciones o a aumentar sus emisiones en menor medida: Alemania (-21%), Austria (-13%), Bélgica (-7,5%), Dinamarca (- 21%), Italia (-6,5%), Luxemburgo (-28%), Países Bajos (-6%), Reino Unido (- 12,5%), Finlandia (0%), Francia (0%), España (+15%), Grecia (+25%), Irlanda (+13%), Portugal (+27%) y Suecia (+4%). Para llevar a cabo estos compromisos, se han adoptado tres estrategias que afectan al sector energético: • Se debe mejorar la eficiencia energética, de forma que, en 2020, se haya reducido en consumo final energético en un 20% sin haber disminuido por ello el ritmo de crecimiento económico ni la competitividad de la economía comunitaria. Para llevar a cabo este ahorro se recurrirá a medidas para reducir el consumo del transporte (fomento del transporte ferroviario y del transporte público, de la intermodalidad, etc.), para desarrollar tecnologías ahorradoras de energía, para implementar el ahorro (políticas tarifarias progresivas que graven el despilfarro energético), para renovar los parques de vehículos y de medios de producción, etc. • Se ha fijado que las energías renovables y no contaminantes (no contamina su producción como energía final ni su uso) supongan al menos el 20% del total de la energía primaria.
  19. 19. • Se establece un mínimo del 10% para la aportación de los biocombustibles al conjunto de los combustibles utilizados para el transporte.
  20. 20. Este conjunto de medidas afecta supone un encarecimiento del coste de la producción energética y de las inversiones en infraestructuras, que se sumará a la tendencia al alza de los precios de las energías que ya hemos comentado.
  21. 21. En otro orden de cosas, el grado de cumplimiento de estos objetivos es variado y, conforme nos acercamos a la fecha límite (2012), los países hacen mayores esfuerzos para alcanzarlos. El problema es que la etapa económica recesiva está suponiendo un retroceso en las inversiones, que están dejando de ser prioritarias frente a otros problemas más urgentes. De cualquier forma, las consecuencias de intentar llegar a “última hora” a los niveles de emisiones comprometidos van a ser un sobrecoste en el gasto necesario, que repercutirá sobre la producción energética, que tendrá que realizar un sobreesfuerzo por mejorar su eficiencia económica y medioambiental en campos como la reducción de la contaminación en las centrales térmicas, la aplicación de nuevas tecnologías para la utilización en esas centrales de energías primarias menos contaminantes (gas, biomasa, etc.) o para la utilización de sistemas de producción más eficientes /ciclo combinado, etc.), o para incrementar la cuota de producción de las energías renovables. El panorama, pues, que se presenta es el de un encarecimiento de las energías que, lógicamente, afectará al conjunto de la economía. El reto es que ello no suponga una pérdida de competitividad frente a otros países. EE UU, Japón, Australia y algún otro país avanzado no firmaron el Protocolo de Kioto y muestran serias reticencias a comprometerse a cifras concretas de reducción de las emisiones de GEI por esta razón. Por la misma, los países emergentes (fundamentalmente China y La india), con cifras alarmantes de crecimiento de sus emisiones, rehúsan comprometerse o piden compensaciones en forma de transferencia de tecnologías o de fondos compensatorios por el encarecimiento sobre los costes que les puede suponer sumarse a estas políticas. La política de la UE para conciliar competitividad y lucha contra el cambio climático se basa en dos ideas básicas: • Los incrementos en los costes se compensarán con los ahorros en el consumo. • La pérdida relativa de competitividad por el aumento de costes se podrá compensar con un aumento de la misma originado por el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan producir con menores emisiones contaminantes y ahorrar en el consumo de energía. La UE, viendo que sus principales competidores en tecnología (EE UU y Japón) son renuentes a invertir en el campo de la eficiencia medioambiental, está decidida a liderarlo y a sacar los lógicos beneficios de ello. Pero los impactos medioambientales de las actividades del sector eléctrico son más amplios: • Las centrales térmicas y nucleares utilizan agua para refrigeración, agua que luego es devuelta a los ríos, pero con mayor contenido de sales y con una temperatura más alta, que afecta a la biodiversidad y a la calidad de las aguas. • La construcción de embalses para producir centrales hidroeléctricas tiene fuertes impactos: varía los caudales, crea ecosistemas nuevos (modificación de las temperaturas y la humedad, que suponen cambios en el hábitat en las especies y formas de vida que lo habitan), transforma los paisajes, etc. • La producción de energías finales (nuclear, eléctrica, refinado y licuación del petróleo crudo, etc.) generan residuos altamente contaminantes.
  22. 22. • El transporte y las transformaciones industriales de las energías primarias llevan consigo riesgos de accidente, que pueden suponer importantes catástrofes medioambientales. • Etc.

×