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1393510559 anexo unidad 1, 2, 3 unidades lecturas 5º

lenguaje

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1393510559 anexo unidad 1, 2, 3 unidades lecturas 5º

  1. 1. Lecturas Lenguaje
  2. 2. 5º Básico Semestre I ÍNDICE UNIDAD 1......................................................................................................................... 3 EL PEQUEÑO ESCRIBIENTE FLORENTINO ......................................................................................... 3 EL RUISEÑORYLA ROSA........................................................................................................................ 8 ROMANCEDELAS TRES CAUTIVAS .................................................................................................. 13 EL VIEJO PASCUERO YLOSREGALOS DENAVIDAD ................................................................... 14 SAN NICOLÁS........................................................................................................................................... 15 LISTOSLOS25 PRIMEROSLICEOSDEEXCELENCIA .................................................................... 16 BIOGRAFÍA:LUDWIG VAN BEETHOVEN .......................................................................................... 18 UNIDAD 2....................................................................................................................... 20 SONATINA................................................................................................................................................. 20 YO VOY SOÑANDO CAMINOS............................................................................................................ 22 EL PRÍNCIPEFELIZ................................................................................................................................... 23 EL PEQUEÑO VIGÍA LOMBARDO........................................................................................................ 30 ODA AL CALDILLO DECONGRIO....................................................................................................... 34 ROMANCEDELNIÑO QUEAHOGÓ ALA LUNA........................................................................... 35 VOLVERÁN LAS OSCURASGOLONDRINAS.................................................................................... 36 MUSEO FERROVIARIO PABLO NERUDA EN TEMUCO................................................................. 37 EL CABALLITO DEMAR......................................................................................................................... 39 LA CULTURA CHIMPANCÉ................................................................................................................... 41 UNIDAD 3....................................................................................................................... 42 EN LAS MONTAÑAS(FRAGMENTO)................................................................................................. 42 EL PAPAGAYO.......................................................................................................................................... 43 PLATERO Y YO.......................................................................................................................................... 44 EL HIJO DEL ELEFANTE.......................................................................................................................... 45 AUN HOMBRE DEGRAN NARIZ......................................................................................................... 48 1
  3. 3. 5º Básico Semestre I LA HISTORIATRAS EL BARCO ENCONTRADO EN SITIO DELASTORRES GEMELAS ....... 49 AUTORRETRATO..................................................................................................................................... 50 EL GATO BENGALÍ: FIEREZA Y CALMA......................................................................................... 51 PARQUEMETROPOLITANO DESANTIAGO................................................................................ 52 CÓMO CONSTRUIRUN RELOJDEARENA................................................................................... 53
  4. 4. 5º Básico Semestre I UNIDAD 1 EL PEQUEÑO ESCRIBIENTE FLORENTINO EdmundodeAmicis Tenía doce años y cursaba la cuarta elemental. Era un simpático niño florentino de cabellos rubios y tez blanca, hijo mayor de cierto empleado de ferrocarriles quien, teniendo una familia numerosa y un escaso sueldo, vivía con suma estrechez. Su padre lo quería mucho, y era bueno e indulgente con él; indulgente en todo menos en lo que se refería a la escuela: en esto era muy exigente y se revestía de bastante severidad, porque el hijo debía estar pronto dispuesto a obtener otro empleo para ayudar a sostener a la familia; y para ello necesitaba trabajar mucho en poco tiempo. Así, aunque el muchacho era aplicado, el padre lo exhortaba siempre a estudiar. Era éste ya de avanzada edad y el exceso de trabajo lo había también envejecido prematuramente. En efecto, para proveer a las necesidades de la familia, además del mucho trabajo que tenía en su empleo, se buscaba a la vez, aquí y allá, trabajos extraordinarios de copista. Pasaba, entonces, sin descansar, ante su mesa, buena parte de la noche. Últimamente, cierta casa editorial que publicaba libros y periódicos le había hecho el encargo de escribir en las fajas el nombre y la dirección de los suscriptores. Ganaba tres florines por cada quinientas de aquellas tirillas de papel, escritas en caracteres grandes y regulares. Pero esta tarea lo cansaba, y se lamentaba de ello a menudo con la familia a la hora de comer. -Estoy perdiendo la vista -decía-; esta ocupación de noche acaba conmigo. El hijo le dijo un día: -Papá, déjame trabajar en tu lugar; tú sabes que escribo regular, tanto como tú. Pero el padre le respondió: -No, hijo, no; tú debes estudiar; tu escuela es mucho más importante que mis fajas: tendría remordimiento si te privara del estudio una hora; lo agradezco; pero no quiero, y no me hables más de ello. El hijo sabía que con su padre era inútil insistir en aquellas materias, y no insistió. Pero he aquí lo que hizo. Sabía que a las doce en punto dejaba su padre de escribir y salía del despacho para dirigirse a la alcoba. Alguna vez lo había oído: en cuanto el reloj daba las doce, sentía inmediatamente el rumor de la silla que se movía y el lento paso de su padre. Una noche esperó a que estuviese ya en cama; se vistió sin hacer ruido, anduvo a tientas por el cuarto, encendió el quinqué de petróleo, y se sentó en la mesa de despacho, donde había un montón de fajas blancas y la indicación de las direcciones de los suscriptores. Empezó a escribir, imitando todo lo que pudo la letra de su padre. Y escribía contento, con gusto, aunque con miedo; las fajas escritas aumentaban, y de vez en cuando dejaba la pluma para frotarse las manos; después continuaba con más alegría, atento el oído y sonriente. Escribió ciento sesenta: ¡cerca de un florín! Entonces se detuvo: dejó la pluma donde estaba, apagó la luz y se volvió a la cama de puntillas. 3
  5. 5. 5º Básico Semestre I Aquel día, a las doce, el padre se sentó a la mesa de buen humor. No había advertido nada. Hacía aquel trabajo mecánicamente, contando las horas y pensando en otra cosa. No sacaba la cuenta de las fajas escritas hasta el día siguiente. Sentado a la mesa con buen humor, y poniendo la mano en el hombro del hijo: -¡Eh, Julio -le dijo-, mira qué buen trabajador es tu padre! En dos horas he trabajado anoche un tercio más de lo que acostumbro. La mano aún está ágil, y los ojos cumplen todavía con su deber. Julio, contento, mudo, decía para sí: "¡Pobre padre! Además de la ganancia, le he proporcionado también esta satisfacción: la de creerse rejuvenecido. ¡Ánimo, pues!" Alentado con el éxito, la noche siguiente, en cuanto dieron las doce, se levantó otra vez y se puso a trabajar. Y lo mismo siguió haciendo varias noches. Su padre seguía también sin advertir nada. Sólo una vez, cenando, observó de pronto: -¡Es raro: cuánto petróleo se gasta en esta casa de algún tiempo a esta parte! Julio se estremeció; pero la conversación no pasó de allí, y el trabajo nocturno siguió adelante. Lo que ocurrió fue que, interrumpiendo así su sueño todas las noches, Julio no descansaba bastante; por la mañana se levantaba rendido aún, y por la noche al estudiar, le costaba trabajo tener los ojos abiertos. Una noche, por primera vez en su vida, se quedó dormido sobre los apuntes. -¡Vamos, vamos! -le gritó su padre dando una palmada-. ¡Altrabajo! Se asustó y volvió a ponerse a estudiar. Pero la noche y los días siguientes continuaba igual, y aún peor: daba cabezadas sobre los libros, se despertaba más tarde de lo acostumbrado; estudiaba las lecciones con desgano, y parecía que le disgustaba el estudio. Su padre empezó a observarlo, después se preocupó de ello y, al fin, tuvo que reprenderlo. Nunca lo había tenido que hacer por esta causa. -Julio -le dijo una mañana-; tú te descuidas mucho; ya no eres el de otras veces. No quiero esto. Todas las esperanzas de la familia se cifraban en ti. Estoy muy descontento. ¿Comprendes? A este único regaño, el verdaderamente severo que había recibido, el muchacho se turbó. -Sí, cierto -murmuró entre dientes-; así no se puede continuar; es menester que el engaño concluya. Pero por la noche de aquel mismo día, durante la comida, su padre exclamó con alegría: -¡Este mes he ganado en las fajas treinta y dos florines más que el mes pasado! Y diciendo esto, sacó a la mesa un puñado de dulces que había comprado, para celebrar con sus hijos la ganancia extraordinaria que todos acogieron con júbilo. Entonces Julio cobró ánimo y pensó para sí: "¡No, pobre padre; no cesaré de engañarte; haré mayores esfuerzos para estudiar mucho de día; pero continuaré trabajando de noche para ti y para todos los demás!" Y añadió el padre: -¡Treinta y dos florines!... Estoy contento... Pero hay otra cosa -yseñaló a Julio- que me disgusta. Y Julio recibió la reconvención en silencio, conteniendo dos lágrimas que querían salir, pero sintiendo al mismo tiempo en el corazón cierta dulzura. Y siguió trabajando con ahínco; pero acumulándose un trabajo a otro, le era cada vez más difícil resistir. La Texto utilizable única yexclusivamente para fines de enseñanza - Aptus Chile 4
  6. 6. 5º Básico Semestre I situación se prolongó así por dos meses. El padre continuaba reprendiendo al muchacho y mirándolo cada vez más enojado. Un día fue a preguntar por él al maestro, y éste le dijo: -Sí, cumple, porque tiene buena inteligencia; pero no está tan aplicado como antes. Se duerme, bosteza, está distraído; hace sus apuntes cortos, de prisa, con mala letra. Él podría hacer más, pero mucho más. Aquella noche el padre llamó al hijo aparte y le hizo reconvenciones más severas que las que hasta entonces le había hecho. -Julio, tú ves que yo trabajo, que yo gasto mucho mi vida por la familia. Tú no me secundas, tú no tienes lástima de mí, ni de tus hermanos, ni aún de tu madre. -¡Ah, no, no diga usted eso, padre mío! -gritó el hijo ahogado en llanto, y abrió la boca para confesarlo todo. Pero su padre lo interrumpió diciendo: -Tú conoces las condiciones de la familia: sabes que hay necesidad de hacer mucho, de sacrificarnos todos. Yo mismo debía doblar mi trabajo. Yo contaba estos meses últimos con una gratificación de cien florines en el ferrocarril, y he sabido esta mañana que ya no la tendré. Ante esta noticia, Julio retuvo en seguida la confesión que estaba por escaparse de sus labios, y se dijo resueltamente: "No, padre mío, no te diré nada; guardaré el secreto para poder trabajar por ti; del dolor que te causo te compenso de este modo: en la escuela estudiaré siempre lo bastante para salir del paso: lo que importa es ayudar para ganar la vida y aligerarte de la ocupación que te mata". Siguió adelante, transcurrieron otros dos meses de tarea nocturna y de pereza de día, de esfuerzos desesperados del hijo y de amargas reflexiones del padre. Pero lo peor era que éste se iba enfriando poco a poco con el niño, y no le hablaba sino raras veces, como si fuera un hijo desnaturalizado, del que nada hubiese que esperar, y casi huía de encontrar su mirada. Julio lo advertía, sufría en silencio, y cuando su padre volvía la espalda, le mandaba un beso furtivamente, volviendo la cara con sentimiento de ternura compasiva y triste; mientras tanto el dolor y la fatiga lo demacraban yle hacían perder el color, obligándolo a descuidarse cada vez más en sus estudios. Comprendía perfectamente que todo concluiría en un momento, la noche que dijera: "Hoy no me levanto"; pero al dar las doce, en el instante en que debía confirmar enérgicamente su propósito, sentía remordimiento; le parecía que, quedándose en la cama, faltaba a su deber, que robaba un florín a su padre y a su familia; y se levantaba pensando que cualquier noche que su padre se despertara y lo sorprendiera, o que por casualidad se enterara contando las fajas dos veces, entonces terminaría naturalmente todo, sin un acto de su voluntad, para lo cual no se sentía con ánimos. Y así continuó la misma situación. Pero una tarde, durante la comida, el padre pronunció una palabra que fue decisiva para él. Su madre lo miró, y pareciéndole que estaba más echado a perder ymás pálido que de costumbre, le dijo: -Julio, tú estás enfermo. -Y después, volviéndose con ansiedad al padre-: Julio está enfermo, ¡mira qué pálido está!... ¡Julio mío! ¿Qué tienes? El padre lo miró de reojo ydijo: -La mala conciencia hace que tenga mala salud. No estaba así cuando era estudiante aplicado e hijo cariñoso. 5
  7. 7. 5º Básico Semestre I -¡Pero está enfermo! -exclamó la mamá. -¡Ya no me importa! -respondió el padre. Aquella palabra le hizo el efecto de una puñalada en el corazón al pobre muchacho. ¡Ah! Ya no le importaba su salud a su padre, que en otro tiempo temblaba de oírlo toser solamente. Ya no lo quería, pues; había muerto en el corazón de su padre. "¡Ah, no, padre mío! -dijo entre sí con el corazón angustiado-; ahora acabo esto de veras; no puedo vivir sin tu cariño, lo quiero todo; todo te lo diré, no te engañaré más y estudiaré como antes, suceda lo que suceda, para que tú vuelvas a quererme, padre mío. ¡Oh, estoy decidido en mi resolución!" Aquella noche se levantó todavía, más bien por fuerza de la costumbre que por otra causa; y cuando se levantó quiso volver a ver por algunos minutos, en el silencio de la noche, por última vez, aquel cuarto donde había trabajado tanto secretamente, con el corazón lleno de satisfacción y de ternura. Sin embargo, cuando se volvió a encontrar en la mesa, con la luz encendida, y vio aquellas fajas blancas sobre las cuales no iba ya a escribir más, aquellos nombres de ciudades y de personas que se sabía de memoria, le entró una gran tristeza e involuntariamente cogió la pluma para reanudar el trabajo acostumbrado. Pero al extender la mano, tocó un libro y éste se cayó. Se quedó helado. Si su padre se despertaba... Cierto que no lo habría sorprendido cometiendo ninguna mala acción y que él mismo había decidido contárselo todo; sin embargo... el oír acercarse aquellos pasos en la oscuridad, el ser sorprendido a aquella hora, con aquel silencio; el que su madre se hubiese despertado yasustado; el pensar que por lo pronto su padre hubiera experimentado una humillación en su presencia descubriéndolo todo..., todo esto casi lo aterraba. Aguzó el oído, suspendiendo la respiración... No oyó nada. Escuchó por la cerradura de la puerta que tenía detrás: nada. Toda la casa dormía. Su padre no había oído. Se tranquilizó y volvió a escribir. Las fajas se amontonaban unas sobre otras. Oyó el paso cadencioso de la guardia municipal en la desierta calle; luego ruido de carruajes que cesó al cabo de un rato; después, pasado algún tiempo, el rumor de una fila de carros que pasaron lentamente; más tarde silencio profundo, interrumpido de vez en cuando por el ladrido de algún perro. Y siguió escribiendo. Entretanto su padre estaba detrás de él: se había levantado cuando se cayó el libro, y esperó buen rato; el ruido de los carros había cubierto el rumor de sus pasos y el ligero chirrido de las hojas de la puerta; y estaba allí, con su blanca cabeza sobre la negra cabecita de Julio. Había visto correr la pluma sobre las fajas y, en un momento, lo había recordado y comprendido todo. Un arrepentimiento desesperado, una ternura inmensa invadió su alma. De pronto, en un impulso, le tomó la cara entre las manos y Julio lanzó un grito de espanto. Después, al ver a su padre, se echó a llorar y le pidió perdón. -Hijo querido, tú debes perdonarme -replicó el padre-. Ahora lo comprendo todo. Ven a ver a tu madre. Y lo llevó casi a la fuerza junto al lecho y allí mismo pidió a su mujer que besara al niño. Después lo tomó en sus brazos y lo llevó hasta la cama, quedándose junto a él hasta que se durmió. Después de tantos meses, Julio tuvo un sueño tranquilo. Cuando el 6
  8. 8. 5º Básico Semestre I sol entró por la ventana y el niño despertó, vio apoyada en el borde de la cama la cabeza gris de su padre, quien había dormido allí toda la noche, junto a su hijo querido. 7
  9. 9. 5º Básico Semestre I EL RUISEÑOR Y LA ROSA Oscar Wilde - Dijo que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas -exclamó el joven estudiante-; pero no hay ni una sola rosa roja en todo mi jardín. Desde su nido en la encina le oyó el ruiseñor, y miró a través de las hojas y se quedó extrañado. - Ni una sola rosa roja en todo mi jardín -exclamó el estudiante; y sus hermosos ojos se llenaron de lágrimas. - ¡Ah, de qué cosas tan pequeñas depende la felicidad! He leído todo lo que han escrito los sabios, y son míos todos los secretos de la filosofía; sin embargo, por no tener una rosa roja, mi vida se ha vuelto desdichada. - He aquí por fin un verdadero enamorado -dijo el ruiseñor. - Noche tras noche le he cantado, aunque no le conocía; noche tras noche he contado su historia a las estrellas, y ahora le estoy viendo. Tiene el cabello oscuro como la flor del jacinto y los labios tan rojos como la rosa de sus deseos; pero la pasión ha hecho que su rostro parezca de pálido marfil, y el dolor le ha puesto su sello sobre la frente. - El príncipe da un baile mañana por la noche -musitó el estudiante-, y mi amada estará entre los invitados. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el alba. Si le llevo una rosa roja, la tendré entre mis brazos, y reclinará la cabeza en mi hombro, y su mano estará prisionera en la mía. Pero no hay ni una sola rosa roja en mi jardín, así es que estaré sentado solo, y ella pasará desdeñándome. No me prestará atención alguna y se me romperá el corazón. - He aquí ciertamente el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor. Lo que yo canto, él lo sufre; lo que es para mí alegría es dolor para él. En verdad el amor es maravilloso; es más precioso que las esmeraldas y más costoso que los finos ópalos. No se puede comprar con perlas ni con granates, ni está a la venta en el mercado, no lo pueden comprar los mercaderes, ni se puede pesar en la balanza a peso de oro. - Los músicos estarán sentados en su estrado -dijo el joven estudiante-, y tocarán sus instrumentos de cuerda y mi amada danzará al son del arpa y del violín. Danzará tan ligera que sus pies no rozarán el suelo, y los caballeros de la corte, con sus trajes alegres, estarán todos rodeándola. Pero conmigo no bailara, pues no tengo una rosa roja para darle. Y se arrojó sobre la hierba, y ocultó el rostro entre las manos y lloró. - ¿Por qué llora? -preguntó una lagartija verde, cuando pasaba corriendo junto a él con el rabo en el aire. - Eso, ¿por qué? -dijo una mariposa que revoloteaba persiguiendo a un rayo de sol. - Sí, ¿por qué? -susurró una margarita a su vecina, con una voz suave y baja. - Está llorando por una rosa roja -dijo el ruiseñor - ¡Por una rosa roja! –exclamaron- ¡Qué ridículo! Y la lagartija, que era algo cínica, se rió abiertamente. 8
  10. 10. 5º Básico Semestre I Pero el ruiseñor comprendía el secreto de la pena del estudiante, y permaneció posado silencioso en la encina, y pensó en el misterio del amor. De pronto desplegó sus alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó por la arboleda como una sombra, y como una sombra voló a través de jardín. En el medio del césped crecía un hermoso rosal, y al verlo voló hacia él y se posó sobre una rama. - Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción. Pero el rosal negó con la cabeza. - Mis rosas son blancas –respondió-, tan blancas como la espuma del mar, y más blancas que la nieve de la montaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que trepa alrededor del viejo reloj de sol y te dará tal vez lo que deseas. Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía en torno al viejo reloj de sol. - Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción. Pero el rosal negó con la cabeza. - Mis rosas son amarillas -respondió-, tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de ámbar y más amarillas que el narciso que florece en el prado antes de que llegue el segador con su guadaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que crece al pie de la ventana del estudiante, y te dará tal vez lo que deseas. Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía al pie de la ventana del estudiante. - Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción. Pero el arbusto negó con la cabeza. - Mis rosas son rojas –respondió-, tan rojas como los pies de la tórtola, y más rojas que los grandes abanicos de coral que se mecen y mecen en la sima del océano; pero el invierno me ha congelado las venas, y la escarcha me ha helado los capullos, y la tormenta me ha roto las ramas, y no tendré rosas este año. - Una rosa roja es todo lo que necesito -exclamó el ruiseñor-, ¡sólo una rosa roja! ¿No hay ningún medio por el que pueda conseguirla? - Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo. - Dímelo -dijo el ruiseñor-, no tengo miedo. - Si quieres una rosa roja -dijo el rosal-, tienes que hacerla con música, a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Debes cantar para mí con el pecho apoyado en una de mis espinas. A lo largo de toda la noche has de cantar para mí, y la espina tiene que atravesarte el corazón, y la sangre que te da la vida debe fluir por mis venas y ser mía. - La muerte es un alto precio para pagar una rosa roja -exclamó el ruiseñor-, y la vida nos es muy querida a todos. Es grato posarse en el bosque verde, y contemplar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perla. Dulce es la fragancia del espino, y dulces son las campanillas azules que se esconden en el valle y el brazo que el viento hace ondear en la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida, ¿y qué es el corazón de un pájaro comparado con el corazón de un hombre? 9
  11. 11. 5º Básico Semestre I Así es que desplegó las alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó veloz sobre el jardín como una sombra, y como una sombra atravesó volando la arboleda. El joven estudiante todavía estaba echado en la hierba, donde le había dejado, y las lágrimas aún no se habían secado en sus hermosos ojos. - ¡Sé feliz! -exclamó el ruiseñor-, ¡sé feliz! ; tendrás tu rosa roja. Te la haré de música a la luz de la luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Todo lo que te pido a cambio es que seas un verdadero enamorado, pues el amor es más sabio que la filosofía, por sabia que ésta sea, y más fuerte que el poder, por potente que sea éste. Del color de la llama son sus alas, y de color de llama tiene el cuerpo. Sus labios son dulces como la miel y su aliento es como el incienso. El estudiante alzó los ojos de la hierba y escuchó, mas no pudo entender lo que le estaba diciendo el ruiseñor, pues sólo sabía las cosas que están escritas en los libros. Pero la encina comprendió y se puso triste, porque quería mucho al pequeño ruiseñor que había hecho su nido entre sus ramas. - Cántame una última canción -musitó-: me sentiré muy sola cuando te hayas ido. Así es que el ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que sale a borbotones de una jarra de plata. Cuando hubo terminado su canción, el estudiante se levantó, y sacó un cuaderno y un lápiz de su bolsillo. - Él tiene estilo -dijo para sí, mientras caminaba a través de la arboleda-, eso no se le puede negar, pero ¿tiene sentimientos? Me temo que no. De hecho, es como la mayoría de los artistas, es todo estilo, sin ninguna sinceridad. No se sacrificaría por los demás. Piensa tan sólo en la música, y todo el mundo sabe que las artes son egoístas. Sin embargo, es preciso admitir que hay notas hermosas en su voz. ¡Qué lástima que no signifiquen nada, ni tengan ninguna utilidad práctica! Y entró en su habitación y se echó sobre el pequeño jergón, y se puso a pensar en su amor, y al cabo de un tiempo se quedó dormido. Y cuando la luna brilló en el cielo, fue volando al rosal el ruiseñor y puso su pecho contra la espina. Cantó toda la noche con el pecho contra la espina, y la luna de frío cristal, se asomó para escucharla. A lo largo de toda la noche estuvo cantando, y la espina penetraba más y más profundamente en su pecho, y la sangre, que era su vida, fluía fuera de él. Cantó primero el nacimiento del amor en el corazón de un adolescente y de una muchacha. Y en la rama más alta del rosal floreció una rosa admirable, pétalo a pétalo, a medida que una canción seguía a otra canción. Pálida era al principio, como la bruma suspendida sobre el río; pálida como los pies de la mañana, y de plata, como las alas de la aurora. Como la sombra de una rosa en un espejo de plata, como la sombra de una rosa en el estanque, así era la rosa que florecía en la rama más alta del rosal. Pero el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina. - ¡Apriétate más, pequeño ruiseñor! -gritaba el rosal-, ¡o llegará el día antes de que esté terminada la rosa! Así es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y su canto se hizo cada vez más sonoro, pues cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un hombre y de una doncella. 10
  12. 12. 5º Básico Semestre I Y un delicado arrebol rosado vino a los pétalos de la rosa, como el rubor del rostro del novio cuando besa los labios de la novia. Pero la espina no había llegado aún al corazón del pájaro, así que el corazón de la rosa seguía siendo blanco, pues sólo la sangre del corazón de un ruiseñor puede teñir de carmesí el corazón de una rosa. Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina. - ¡Apriétate más, pequeño ruiseñor! -gritaba el rosal-, ¡o llegará el día antes de que esté terminada la rosa! Así es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y la espina tocó su corazón, y sintió que le atravesaba una intensa punzada de dolor. Amargo, amargo era el dolor, y más y más salvaje se elevó su canto, pues cantaba al amor que se hace perfecto por la muerte, al amor que no muere en la tumba. Y la rosa admirable se volvió carmesí, como la rosa del cielo en el oriente. Carmesí era el ceñidor de pétalos, y carmesí como un rubí era su corazón. Pero la voz del ruiseñor se volvió más débil, y sus pequeñas alas empezaron a batir, y un velo le cubrió los ojos. Más y más débil se tornó su canto, y sintió que algo le ahogaba en la garganta. Moduló entonces un último arpegio musical. La luna blanca lo oyó y se olvidó del alba, y se quedó rezagada en el cielo. La rosa roja lo oyó, y tembló toda de arrobamiento, y abrió sus pétalos al aire frío de la mañana. El eco se lo llevó a su caverna púrpura de las colinas, y despertó de sus sueños a los pastores dormidos. Flotó a través de los juncos del río, y ellos llevaron su mensaje al mar. - ¡Mira, mira! -gritó el rosal- ¡La rosa ya está terminada! Pero el ruiseñor no respondió, pues yacía muerto en la hierba alta, con la espina en el corazón. Y al mediodía el estudiante abrió la ventana yse asomó. - ¡Mira!, ¡Qué suerte tan maravillosa! – exclamó - ¡he aquí una rosa roja! No había visto en mi vida una rosa semejante. Es tan bella que estoy seguro que tiene un largo nombre latino. Y se inclinó y la arrancó. Se puso luego el sombrero y se fue corriendo a casa del profesor con la rosa en la mano. La hija del profesor estaba sentada en el umbral, devanando seda azul alrededor de un carrete, con su perrito echado a sus pies. - Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja -exclamó el estudiante-. He aquí la rosa más roja del mundo entero. La llevarás prendida esta noche cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos ella te dirá cuánto te quiero. Pero la muchacha frunció el ceño. - Temo que no me vaya bien con el vestido -respondió- y, además, el sobrino del chambelán me ha enviado joyas auténticas, y todo el mundo sabe que las joyas cuestan mucho más que las flores. - ¡Bien, a fe mía que eres una ingrata! -dijo el estudiante muy enfadado. Y arrojó la rosa a la calle, donde cayó en el arroyo, y la rueda de un carro pasó por encima de ella. - ¿Ingrata? -dijo la muchacha-. Y yo te digo que tú eres un grosero, y, después de todo, ¿quién eres tú? Sólo un estudiante. ¡Cómo! No creo que tengas ni siquiera hebillas de plata para los zapatos, como tiene el sobrino del chambelán. Y se levantó de la silla y entró en la casa. 11
  13. 13. 5º Básico Semestre I - ¡Qué cosa tan necia es el amor! -se dijo el estudiante mientras se marchaba-. No es ni la mitad de útil que la lógica, pues no prueba nada, y siempre nos dice cosas que no van a suceder, y nos hace creer cosas que no son ciertas. De hecho, es muy poco práctico, y como en estos tiempos ser práctico lo es todo, me volveré a la filosofía y estudiaré metafísica. Así es que volvió a su habitación, y sacó un gran libro polvoriento, y se puso a leer. 12
  14. 14. 5º Básico Semestre I ROMANCE DE LAS TRES CAUTIVAS Anónimo En el campo moro, entre las olivas, allí cautivaron tres niñas perdidas; el pícaro moro que las cautivó a la reina mora se las entregó. - Toma, reina mora, estas tres cautivas, para que te valgan, para que te sirvan. - ¡Tú eres mi hija! - Yovoy a contarlo a mis hermanitas. - ¿No sabes, Constanza, no sabes, Lucía, que he encontrado a padre en la fuente fría? Constanza lloraba, lloraba Lucía, y la más pequeña de gozo reía. - ¿Cómo se llamaban?, ¿Cómo les decían? - La mayor Constanza, la menor Lucía, y la más chiquita, la llaman María. Constanza amasaba, Lucía cernía, y la más chiquita agua les traía. Un día en la fuente, en la fuente fría, con un pobre viejo, se halló la más niña. - ¿Dónde vas, buen viejo, camina, camina? - Así voy buscando a mis tres hijitas. - ¿Cómo se llamaban? ¿Cómo les decían? - La mayor Constanza, la menor Lucía, y la más pequeña, se llama María. - Usted es mi padre. 13
  15. 15. 5º Básico Semestre I EL VIEJO PASCUERO Y LOS REGALOS DE NAVIDAD ¿Alguna vez te has preguntado por qué el Viejo Pascuero te deja los regalos de Navidad, la noche del 24 de diciembre? o ¿por qué en Nochebuena se intercambian regalos entre parientes y amigos? La respuesta es sencilla. Es para recordar a quien fue el inspirador del simpático personaje de barba blanca, quien, la noche de Navidad, recorre el mundo en su carro tirado por renos para entregar regalos a todos los niños del mundo. Según se cuenta, en la Edad Media fue el obispo de Barí, Italia, San Nicolás, el que dio vida a este personaje. Su característica principal y por la cual más tarde fue santificado, era su espíritu caritativo y bondadoso. Cuenta la historia que en su casa juntaba la limosna que él mismo recolectaba entre los habitantes de Barí, y la repartía entre los niños o la entregaba a quienes no tenían hogar. Pero fue en la víspera de Navidad, mientras viajaba en el trineo desde el centro del pueblo a la Iglesia, cuando descubrió que unos pequeños habían dejado sus zapatos en la ventana. Esperando que alguien de buen corazón les dejara algo dentro de ellos. El obispo, conmovido ante la ingenuidad y esperanza de los niños, se detuvo, llenó las botas con caramelos y chocolates, y luego desapareció dejando sólo algunas huellas en la nieve. La noticia de aquel mágico e inusual encuentro se divulgó rápidamente por todo el pueblo. Y tanto recorrió la noticia, que el resto del mundo se enteró del acontecimiento. Así fue como el Viejo Pascuero obtuvo la fama de entregar los regalos en Nochebuena. Sin embargo, no todos esperan al Viejo Pascuero la noche de Navidad. En muchos países latinoamericanos y europeos, los regalos son recibidos el 6 de enero, fecha de la conocida Fiesta de los Reyes. El hecho de que los regalos sean obsequiados el 6 de enero, es para recordar un importante momento: el nacimiento de Cristo. Y junto con ello, la visita de los tres reyes magos, que siguiendo una estrella, llegaron a un humilde portal de Belén, donde encontraron a Jesús, y entregaron a su madre los regalos que traían al recién nacido: oro, incienso y mirra. Nuestro país tampoco ha quedado ajeno a esta costumbre. En pueblos al interior de la provincia de Iquique y en La Tirana se celebra en esos días la llamada "Pascua de los Negros". Dicha tradición, se remonta a la época en que los africanos eran traídos a América como esclavos, para que trabajaran en el cultivo, cuidado de la tierra y las cosechas. Cuando ellos llegaron a nuestro continente, tomaron contacto con las tradiciones occidentales y rescataron dentro de ellas la Pascua de los Reyes (Epifanía según la Iglesia Católica), es por eso que hoy la fiesta se conoce con el nombre de "Pascua de los Negros". 14
  16. 16. 5º Básico Semestre I SAN NICOLÁS San Nicolás de Myra (como se le denomina en oriente) o San Nicolás de Bari (como se le denomina en occidente) fue un obispo que vivió en el siglo IV. Nació en Patara, en la región de Licia (actualmente dentro del territorio de Turquía) en una familia adinerada. Desde niño se destacó por su carácter piadoso y generoso. Sus padres, fervorosos cristianos, lo educaron en la fe. Al morir sus padres, repartió toda su fortuna entre los pobres y se fue a vivir a Myra (Anatolia, actualmente Turquía), donde sería consagrado obispo de una forma muy curiosa. Dice la leyenda que varios sacerdotes y obispos se encontraban discutiendo sobre quién sería el futuro obispo, pues el anterior había fallecido. Al no ponerse de acuerdo se decidió que fuera el próximo sacerdote que entrase en el templo, que casualmente fue Nicolás de Bari. Durante su época como obispo, y en su afán por erradicar los cultos paganos, ordenó demoler el templo de la diosa Artemisa en Myra, el templo más grande y famoso de Licia, así como otros varios edificios paganos. Fue preso por un decreto del emperador Licinio contra los cristianos por el que fue encarcelado y su barba quemada, siendo liberado por el emperador Constantino. Participó en el Concilio de Nicea, condenando las doctrinas de Arrio, quien se negaba a admitir el dogma de la divinidad de Cristo. Para combatir los errores, utilizaba una dulzura exquisita, logrando grandes y sinceras conversiones. Sin embargo, cuando se trataba de proteger a los más débiles de los poderosos, San Nicolás, a pesar de su avanzada edad, actuaba con gran arrojo y vigor. A pesar de ser anciano, seguía viajando, evangelizando y entregando juguetes a los niños para recordar a todos que en Navidad recibimos el mejor de los regalos a través de Cristo, la esperanza de la Salvación Eterna. Murió el 6 de diciembre del año 345 en Myra, pero sus restos descansan en la ciudad portuaria italiana de Bari, pues allí fueron a dar después que fueron retirados de Turquía tras la invasión musulmana. Tras su muerte se convirtió en el primer santo, no mártir, en gozar de una especial devoción en el Oriente y Occidente. Multitud de relatos milagrosos aparecieron sobre él, desfigurando, a veces, su inminente carácter práctico y sencillo. 15
  17. 17. 5º Básico Semestre I CRÓNICA LISTOS LOS 25 PRIMEROS LICEOS DE EXCELENCIA: DEBERÁN ENTREGAR UN NOTEBOOK A CADA ALUMNO.  Un 70% de los alumnos ingresarán a través de pruebas de selección yel resto por sorteo.  Colegios serán sometidos a pruebas especiales a partir de mayo para monitorear que efectivamente ofrezcan educación de calidad.  El1 de octubre parten procesos de admisión. Por rendimiento académico y por sorteo. Así seleccionarán sus alumnos los 25 “Liceosde Excelencia” que deberán estar funcionando en marzo del próximo año y cuyos nombres fueron entregados hoy por el ministro de Educación, Joaquín Lavín. Se trata de una de las iniciativas más ambiciosas del Presidente Piñera, quien pretende instalar durante su gobierno 50 liceos de este tipo en Lodo Chile (inspirados en el Instituto Nacional) que garanticen educación de calidad para los alumnos más aventajados académicamente y de menos recursos,y asíasegurar su ingreso a la universidad. Si bien esta primera etapa contemplaba sólo 15 liceos, el número se amplió a 25 -según dijo Lavín-a petición de Piñera, ya que se presentaron 85 proyectos. “Vamosa mejorar la calidad de la educación en general, pero queremos que los escolares más talentosos provenientes de familias que no tiene recursos para pagar un colegio particular tengan una vía rápida a la movilidad social yeso es Liceode Excelencia”,dijo Lavín. 3.010 alumnosen la primera etapa Agregó que el año entrante estos 25 establecimientos (23 municipalizados y 2 particulares subvencionados) admitirán 3.010 alumnos en 7º básico y deberán entregar a cada uno de los alumnos de ese nivel un notebook personal, así como garantizar pantallas interactivas en las salas de clases. La inversión estimada en esta etapa (entre aporte público y privado) será de $24.800.000, mientras que el año entrante se considerará una glosa especial en el Presupuesto de la Nación para financiar la iniciativa. El próximo concurso partirá en marzo del 2011 y se concentrará en ciudades grandes como Arica,Iquique, Viña del Mar,Chillán y Osorno, entre otras. “ElPresidente pidió que la admisión se hiciera por dos vías. El70% será vía exámenes de admisión, que tomarán los propios colegios y el otro 30% por sorteo”, dijo el ministro. El proceso de admisión comenzará el 1 de octubre y terminado ese proceso iniciará el sorteo, en el cual podrán participar todos los niños de 6° básico de la comuna a la que pertenezca el liceo, independiente siparticipó en las pruebas del proceso anterior. 16
  18. 18. 5º Básico Semestre I 5 liceosdeberán ser construidos Entre los 25 proyectos existen 5 liceos que deberán ser construidos completamente (Colina, Maipú, Puente Alto, Molina y Purén), mientras otros dos serán ampliados y otros 18 reconvertidos. Entre los nuevos, destaca el Liceo Indómito de Purén (en la Región de la Araucanía), que recibirá a 80 alumnos en 7º básico (de un total de matrícula de 480 estudiantes). “El Presidente nos pidió que fuera seleccionado un colegio en la Araucanía que cumpliera con el requisito de ser un liceo multicultural, es decir, donde se fortalezca la enseñanza del mapudungún y las costumbres del pueblo mapuche”, dijo Lavín. Señaló que la idea es que atraiga alumnos de toda la región “y estamos pidiendo que este liceo tenga también un sistema de internado”. El ministro destacó que tanto actuales liceos de excelencia como universidades y empresas privadas han comprometido su apoyo con los establecimientos seleccionados, firmado convenios de cooperación técnica. Las pruebas de fuego que vienen Lavín recordó que cada uno de estos liceos debe cumplir con requisitos académicos explícitos. En el Simce, el colegio deber estar en el 10% de los mejores establecimientos municipales y particulares subvencionados, logrando más de 285 puntos en 8º básico y 295 puntos en 2º medio. En el caso de la PSU, el establecimiento debe ubicarse en el 5% de los mejores colegios municipales y subvencionados de Chile con un promedio superior a los 585 puntos. Por ello, “la primera prueba de fuego” de estos liceos serán los próximos Simce de 8º básico y 2º medio. “Para cumplir estos requisitos la secretaría técnica someterá a los Liceos de Excelencia a un sistema de pruebas especiales que se tomarán en forma conjunta a partir del mes de mayo del año entrante para monitorear cómo va cada uno de ellos y analizar todos los planes que sean necesarios para que logren las metas propuestas”. 17
  19. 19. 5º Básico Semestre I BIOGRAFÍA: LUDWIG VAN BEETHOVEN La noche del 16 de diciembre de 1770, la ciudad de Bonn, situada a las orillas del Rhin en Alemania, fue azotada por una tempestad de viento helado y lluvia torrencial. Esa misma noche, en una pequeña buhardilla, una mujer llamada Magdalena Keverich, daba a luz a su hijo. El padre del pequeño, Johann Beethoven, lo llevaría a bautizar al día siguiente a la iglesia de San Remigio, imponiéndole el nombre de Ludwig, que era el de su abuelo. Johann Beethoven era tenor de la corte, obsesionado con Mozart, y muy dado a la bebida. Cuando se dio cuenta de que su hijo tenía notables disposiciones para la música, se propuso hacer de él un prodigio, y lo obligaba a estudiar días enteros. Pero Luwdig no cumplía con las agobiadoras tareas que se le imponían, por lo que su padre lo encerraba durante muchas horas y lo maltrataba severamente. Le enseñó piano, órgano y clarinete. En marzo de 1778, Ludwig presentó su primer concierto, en Colonia. Para esa época tenía siete años, pero su padre dijo que tenía seis, y así destacar al niño como un gran prodigio de la música. En 1782, a la temprana edad de 11 años, publicó 9 Variaciones sobreunaMarchadeErnsChristophDressler, su primera composición. En el invierno de 1787, contando 17 años, visitó Viena por primera vez, donde conoció a otro grande: Mozart. Fue un encuentro fugaz, pero algunos textos dicen que Mozart habría dicho: "Escuchen a este joven; no lo pierdan de vista, que alguna vez hará ruido en el mundo". La madre de Ludwig estaba muy enferma, por lo que él tuvo que regresar a Bonn, para acompañarla hasta su muerte, ese mismo año. A causa de esto, el padre cayó en depresión y su alcoholismo se hizo más severo. Beethoven tuvo que asumir el papel de padre y cuidar a sus hermanos menores. Su padre murió cinco años después, en la cárcel. Volvió entonces a Viena, donde pasaría el resto de su vida. Allí recibió clases de profesores como Joseph Haydn y Antonio Salieri, entre otros, e hizo sus composiciones, las que después harían inmortal a su nombre. En 1975 realizó su primer concierto público como compositor profesional. La corte y la Iglesia de Viena acogieron la música del joven Beethoven, convirtiéndose en mecenas yprotectores de éste. En 1800, su producción musical iba en aumento, pero también aumentaba su sordera, un mal particularmente terrible para él. Sin embargo, continuó componiendo y 18
  20. 20. 5º Básico Semestre I dando conciertos y recitales de salón, hasta que, más temprano que tarde, dejó de necesitar los conciertos para sobrevivir. Apremiado por la sordera, Beethoven se volcó a la tarea creadora, a la par que sufría desengaños amorosos. No llegó a casarse nunca, pero se le atribuyen varios romances. Pero quizás el gran amor de su vida fue Antonie von Birkenstock, casada con el banquero alemán Franz Brentano. En 1799 compuso la Primera Sinfonía; en 1806 iba ya en la Cuarta Sinfonía. En 1808 compone la 5ª Sinfonía, al mismo tiempo que componía la sexta, llamada “Pastoral”. En los años sucesivos vinieron las demás, pero la más famosa de todas, la Novena Sinfonía, la compuso el año1823, consagrándose ésta como el gran legado sinfónico del músico de Bonn. De las aproximadamente 125 obras que compuso entre 1815 y 1826, dos de ellas son las que lo inmortalizan en la historia: la Novena Sinfonía y la misa Solemne en Re mayor. La novena Sinfonía es la última sinfonía completa del músico (la décima quedó inconclusa), y está escrita en Re menor. Utiliza una orquesta, un cuarteto solista y coro. La sinfonía posee cuatro movimientos. El final del cuarto movimiento es un coral, que estremece al mundo y se ha convertido en símbolo de la libertad, conocida hoy por muchos como “La canción de la alegría”. Esta sinfonía es la única composición musical de la historia que ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Todos estos logros musicales convirtieron a Beethoven en un hombre muy popular. Tan reconocido era que en una carta a su amigo Amenda escribió: "En tus cartas no necesitas poner más dirección que mi nombre" (Esto sin contar con que se cambiaba constantemente de casa). En 1815 fue honrado por Viena con la "ciudadanía honoraria". Los últimos años de su vida no fueron felices: quedó completamente sordo, era pobre, y su salud decaía progresivamente. En 1826, Beethoven fue operado para curarlo de hidropesía, enfermedad que lo había acompañado toda la vida, pero no volvió a mejorarse. Cerca de las seis de la tarde del 26 de marzo de 1827, exhalaba su último aliento: en ese momento estallaba una violenta tempestad sobre la ciudad de Viena. Tan violenta como la que había anunciado su nacimiento era la que anunciaba su final, y extendía en el cielo los truenos de su música inmortal. 19
  21. 21. 5º Básico Semestre I UNIDAD 2 SONATINA Rubén Darío La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro; y en un vaso olvidada se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar, ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo, o perderse en el viento sobre el trueno del mar. Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, ni los cisnes unánimes en el lago de azur. Y están tristes las flores por la flor de la corte; los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, de Occidente las dalias y las rosas del Sur. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! Está presa en sus oros, está presa en sus tules, 20
  22. 22. 5º Básico Semestre I en la jaula de mármol del palacio real, el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas, un lebrel que no duerme y un dragón colosal. ¡Ohquién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. La princesa está pálida) ¡Ohvisión adorada de oro, rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (La princesa está pálida. La princesa está triste) más brillante que el alba, más hermoso que abril! -¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-, en caballo con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada yen la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con su beso de amor! 21
  23. 23. 5º Básico Semestre I YO VOY SOÑANDO CAMINOS AntonioMachado Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!... ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero, a lo largo del sendero... —La tarde cayendo está—. Enel corazóntenía laespinadeunapasión; logré arrancármela un día; ya no siento el corazón. Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más se oscurece; y el camino se serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece. Mi cantar vuelve a plañir: Aguda espina dorada, quién te volviera a sentir en el corazón clavada. 22
  24. 24. 5º Básico Semestre I EL PRÍNCIPE FELIZ Oscar Wilde En la parte más alta de la ciudad, sobre una columnita, se alzaba la estatua del Príncipe Feliz. Estaba toda revestida de madreselva de oro fino. Tenía, a guisa de ojos, dos centelleantes zafiros y un gran rubí rojo ardía en el puño de su espada. Por todo eso era muy admirada. -Es tan hermoso como una veleta -observó uno de los miembros del Concejo que deseaba granjearse una reputación de conocedor en el arte-. Ahora, no es tan útil - añadió, temiendo que le tomaran por un hombre poco práctico. Y realmente no lo era. -¿Por qué no eres como el Príncipe Feliz? -preguntaba una madre cariñosa a su hijito, que pedía la luna-. El Príncipe Feliz no hubiera pensado nunca en pedir nada a voz en grito. -Me hace dichoso ver que hay en el mundo alguien que es completamente feliz - murmuraba un hombre fracasado, contemplando la estatua maravillosa. -Verdaderamente parece un ángel -decían los niños hospicianos al salir de la catedral, vestidos con sus soberbias capas escarlatas ysus bonitas chaquetas blancas. -¿En qué lo conocéis -replicaba el profesor de matemáticas- si no habéis visto uno nunca? -¡Oh! Los hemos visto en sueños -respondieron los niños. Y el profesor de matemáticas fruncía las cejas, adoptando un severo aspecto, porque no podía aprobar que unos niños se permitiesen soñar. Una noche voló una golondrinita sin descanso hacia la ciudad. Seis semanas antes habían partido sus amigas para Egipto; pero ella se quedó atrás. Estaba enamorada del más hermoso de los juncos. Lo encontró al comienzo de la primavera, cuando volaba sobre el río persiguiendo a una gran mariposa amarilla, y su talle esbelto la atrajo de tal modo, que se detuvo para hablarle. -¿Quieres que te ame? -dijo la Golondrina, que no se andaba nunca con rodeos. Y el Junco le hizo un profundo saludo. Entonces la Golondrina revoloteó a su alrededor rozando el agua con sus alas y trazando estelas de plata. Era su manera de hacer la corte. Y así transcurrió todo el verano. -Es un enamoramiento ridículo -gorjeaban las otras golondrinas-. Ese Junco es un pobretón ytiene realmente demasiada familia. Y en efecto, el río estaba todo cubierto de juncos. Cuando llegó el otoño, todas las golondrinas emprendieron el vuelo. Una vez que se fueron sus amigas, sintióse muy sola y empezó a cansarse de su amante. -No sabe hablar -decía ella-. Y además temo que sea inconstante porque coquetea sin cesar con la brisa. Y realmente, cuantas veces soplaba la brisa, el Junco multiplicaba sus más graciosas reverencias. -Veo que es muy casero -murmuraba la Golondrina-. Amí me gustan los viajes. Por lo tanto, al que me ame, le debe gustar viajar conmigo. 23
  25. 25. 5º Básico Semestre I -¿Quieres seguirme? -preguntó por último la Golondrina al Junco. Pero el Junco movió la cabeza. Estaba demasiado atado a su hogar. -¡Te has burlado de mí! -le gritó la Golondrina-. Me marcho a las Pirámides. ¡Adiós! Y la Golondrina se fue. Voló durante todo el día y al caer la noche llegó a la ciudad. -¿Dónde buscaré un abrigo? -se dijo-. Supongo que la ciudad habrá hecho preparativos para recibirme. Entonces divisó la estatua sobre la columnita. -Voy a cobijarme allí -gritó- El sitio es bonito. Hay mucho aire fresco. Y se dejó caer precisamente entre los pies del Príncipe Feliz. -Tengo una habitación dorada -se dijo quedamente, después de mirar en torno suyo. Y se dispuso a dormir. Pero al ir a colocar su cabeza bajo el ala, he aquí que le cayó encima una pesada gota de agua. -¡Qué curioso! -exclamó-. No hay una sola nube en el cielo, las estrellas están claras y brillantes, ¡y sin embargo llueve! El clima del norte de Europa es verdaderamente extraño. Al Junco le gustaba la lluvia; pero en él era puro egoísmo. Entonces cayó una nueva gota. -¿Para qué sirve una estatua si no resguarda de la lluvia? -dijo la Golondrina-. Voy a buscar un buen copete de chimenea. Y se dispuso a volar más lejos. Pero antes de que abriese las alas, cayó una tercera gota. La Golondrina miró hacia arriba y vio... ¡Ah, lo que vio! Los ojos del Príncipe Feliz estaban arrasados de lágrimas, que corrían sobre sus mejillas de oro. Su faz era tan bella a la luz de la luna, que la Golondrinita sintióse llena de piedad. -¿Quién sois? -dijo. -Soyel Príncipe Feliz. -Entonces, ¿por qué lloriqueáis de ese modo? -preguntó la Golondrina-. Me habéis empapado casi. -Cuando estaba yo vivo ytenía un corazón de hombre -repitió la estatua-, no sabía lo que eran las lágrimas porque vivía en el Palacio de la Despreocupación, en el que no se permite la entrada al dolor. Durante el día jugaba con mis compañeros en el jardín y por la noche bailaba en el gran salón. Alrededor del jardín se alzaba una muralla altísima, pero nunca me preocupó lo que había detrás de ella, pues todo cuanto me rodeaba era hermosísimo. Mis cortesanos me llamaban el Príncipe Feliz y, realmente, era yo feliz, si es que el placer es la felicidad. Así viví y así morí y ahora que estoy muerto me han elevado tanto, que puedo ver todas las fealdades y todas las miserias de mi ciudad, y aunque mi corazón sea de plomo, no me queda más recurso que llorar. «¡Cómo! ¿No es de oro de buena ley?», pensó la Golondrina para sus adentros, pues estaba demasiado bien educada para hacer ninguna observación en voz alta sobre las personas. -Allí abajo -continuó la estatua con su voz baja y musical-, allí abajo, en una callejuela, hay una pobre vivienda. Una de sus ventanas está abierta y por ella puedo ver 24
  26. 26. 5º Básico Semestre I a una mujer sentada ante una mesa. Su rostro está enflaquecido y ajado. Tiene las manos hinchadas y enrojecidas, llenas de pinchazos de la aguja, porque es costurera. Borda pasionarias sobre un vestido de raso que debe lucir, en el próximo baile de corte, la más bella de las damas de honor de la Reina. Sobre un lecho, en el rincón del cuarto, yace su hijito enfermo. Tiene fiebre y pide naranjas. Su madre no puede darle más que agua del río. Por eso llora. Golondrina, Golondrinita, ¿no quieres llevarle el rubí del puño de mi espada? Mis pies están sujetos al pedestal, y no me puedo mover. -Me esperan en Egipto -respondió la Golondrina-. Mis amigas revolotean de aquí para allá sobre el Nilo y charlan con los grandes lotos. Pronto irán a dormir al sepulcro del Gran Rey. El mismo Rey está allí en su caja de madera, envuelto en una tela amarilla y embalsamado con sustancias aromáticas. Tiene una cadena de jade verde pálido alrededor del cuello ysus manos son como unas hojas secas. -Golondrina, Golondrina, Golondrinita - dijo el Príncipe-, ¿no te quedarás conmigo una noche y serás mi mensajera? ¡Tiene tanta sed el niño y tanta tristeza la madre! -No creo que me agraden los niños -contestó la Golondrina-. El invierno último, cuando vivía yo a orillas del río, dos muchachos mal educados, los hijos del molinero, no paraban un momento en tirarme piedras. Claro es que no me alcanzaban. Nosotras las golondrinas volamos demasiado bien para eso yademás yo pertenezco a una familia célebre por su agilidad; mas, a pesar de todo, era una falta de respeto. Pero la mirada del Príncipe Feliz era tan triste que la Golondrinita se quedó apenada. -Mucho frío hace aquí -le dijo-; pero me quedaré una noche contigo y seré tu mensajera. -Gracias, Golondrinita -respondió el Príncipe. Entonces la Golondrinita arrancó el gran rubí de la espada del Príncipe y, llevándolo en el pico, voló sobre los tejados de la ciudad. Pasó sobre la torre de la catedral, donde había unos ángeles esculpidos en mármol blanco. Pasó sobre el palacio real y oyó la música de baile. Una bella muchacha apareció en el balcón con su novio. -¡Qué hermosas son las estrellas -la dijo- y qué poderosa es la fuerza del amor! -Querría que mi vestido estuviese acabado para el baile oficial -respondió ella-. He mandado bordar en él unas pasionarias ¡pero son tan perezosas las costureras! Pasó sobre el río yvio los fanales colgados en los mástiles de los barcos. Pasó sobre el gueto y vio a los judíos viejos negociando entre ellos y pesando monedas en balanzas de cobre. Al fin llegó a la pobre vivienda y echó un vistazo dentro. El niño se agitaba febrilmente en su camita y su madre habíase quedado dormida de cansancio. La Golondrina saltó a la habitación y puso el gran rubí en la mesa, sobre el dedal de la costurera. Luego revoloteó suavemente alrededor del lecho, abanicando con sus alas la cara del niño. -¡Qué fresco más dulce siento! -murmuró el niño-. Debo estar mejor. Y cayó en un delicioso sueño. Entonces la Golondrina se dirigió a todo vuelo hacia el Príncipe Feliz y le contó lo que había hecho. 25
  27. 27. 5º Básico Semestre I -Es curioso -observa ella-, pero ahora casi siento calor, y sin embargo, hace mucho frío. Y la Golondrinita empezó a reflexionar y entonces se durmió. Cuantas veces reflexionaba se dormía. Al despuntar el alba voló hacia el río y tomó un baño. -¡Notable fenómeno! -exclamó el profesor de ornitología que pasaba por el puente-. ¡Una golondrina en invierno! Y escribió sobre aquel tema una larga carta a un periódico local. Todo el mundo la citó. ¡Estaba plagada de palabras que no se podían comprender!... -Esta noche parto para Egipto -se decía la Golondrina. Y sólo de pensarlo se ponía muy alegre. Visitó todos los monumentos públicos y descansó un gran rato sobre la punta del campanario de la iglesia. Por todas partes adonde iba piaban los gorriones, diciéndose unos a otros: -¡Qué extranjera más distinguida! Y esto la llenaba de gozo. Al salir la luna volvió a todo vuelo hacia el Príncipe Feliz. -¿Tenéis algún encargo para Egipto? -le gritó-. Voy a emprender la marcha. -Golondrina, Golondrina, Golondrinita -dijo el Príncipe-, ¿no te quedarás otra noche conmigo? -Me esperan en Egipto -respondió la Golondrina-. Mañana mis amigas volarán hacia la segunda catarata. Allí el hipopótamo se acuesta entre los juncos y el dios Memnón se alza sobre un gran trono de granito. Acecha a las estrellas durante la noche y cuando brilla Venus, lanza un grito de alegría y luego calla. Amediodía, los rojizos leones bajan a beber a la orilla del río. Sus ojos son verdes aguamarinas y sus rugidos más atronadores que los rugidos de la catarata. -Golondrina, Golondrina, Golondrinita -dijo el Príncipe-, allá abajo, al otro lado de la ciudad, veo a un joven en una buhardilla. Está inclinado sobre una mesa cubierta de papeles y en un vaso a su lado hay un ramo de violetas marchitas. Su pelo es negro y rizoso y sus labios rojos como granos de granada. Tiene unos grandes ojos soñadores. Se esfuerza en terminar una obra para el director del teatro, pero siente demasiado frío para escribir más. No hay fuego ninguno en el aposento y el hambre le ha rendido. -Me quedaré otra noche contigo -dijo la Golondrina, que tenía realmente buen corazón-. ¿Debo llevarle otro rubí? -¡Ay!No tengo más rubíes -dijo el Príncipe-. Mis ojos son lo único que me queda. Son unos zafiros extraordinarios traídos de la India hace un millar de años. Arranca uno de ellos y llévaselo. Lo venderá a un joyero, se comprará alimento y combustible y concluirá su obra. -Amado Príncipe -dijo la Golondrina-, no puedo hacer eso. Y se puso a llorar. -¡Golondrina, Golondrina, Golondrinita! -dijo el Príncipe-. Haz lo que te pido. Entonces la Golondrina arrancó el ojo del Príncipe y voló hacia la buhardilla del estudiante. Era fácil penetrar en ella porque había un agujero en el techo. La Golondrina entró por él como una flecha y se encontró en la habitación. 26
  28. 28. 5º Básico Semestre I El joven tenía la cabeza hundida en las manos. No oyó el aleteo del pájaro y cuando levantó la cabeza, vio el hermoso zafiro colocado sobre las violetas marchitas. -Empiezo a ser estimado -exclamó-. Esto proviene de algún rico admirador. Ahora ya puedo terminar la obra. Y parecía completamente feliz. Al día siguiente la Golondrina voló hacia el puerto. Descansó sobre el mástil de un gran navío y contempló a los marineros que sacaban enormes cajas de la cala tirando de unos cabos. -¡Ah, iza! -gritaban a cada caja que llegaba al puente. -¡Me voy a Egipto! -les gritó la Golondrina. Pero nadie le hizo caso, y al salir la luna, volvió hacia el Príncipe Feliz. -He venido para deciros adiós -le dijo. -¡Golondrina, Golondrina, Golondrinita! -exclamó el Príncipe-. ¿No te quedarás conmigo una noche más? -Es invierno -replicó la Golondrina- y pronto estará aquí la nieve glacial. En Egipto calienta el sol sobre las palmeras verdes. Los cocodrilos, acostados en el barro, miran perezosamente a los árboles, a orillas del río. Mis compañeras construyen nidos en el templo de Baalbeck. Las palomas rosadas yblancas las siguen con los ojos y se arrullan. Amado Príncipe, tengo que dejaros, pero no os olvidaré nunca y la primavera próxima os traeré de allá dos bellas piedras preciosas con que sustituir las que disteis. El rubí será más rojo que una rosa roja y el zafiro será tan azul como el océano. -Allá abajo, en la plazoleta -contestó el Príncipe Feliz-, tiene su puesto una niña vendedora de cerillas. Se le han caído las cerillas al arroyo, estropeándose todas. Su padre le pegará si no lleva algún dinero a casa, y está llorando. No tiene ni medias ni zapatos y lleva la cabecita al descubierto. Arráncame el otro ojo, dáselo y su padre no le pegará. -Pasaré otra noche con vos -dijo la Golondrina-, pero no puedo arrancaros el ojo porque entonces os quedaríais ciego del todo. -¡Golondrina, Golondrina, Golondrinita! -dijo el Príncipe-. Haz lo que te mando. Entonces la Golondrina volvió de nuevo hacia el Príncipe y emprendió el vuelo llevándoselo. Se posó sobre el hombro de la vendedorcita de cerillas y deslizó la joya en la palma de su mano. -¡Qué bonito pedazo de cristal! -exclamó la niña, y corrió a su casa muy alegre. Entonces la Golondrina volvió de nuevo hacia el Príncipe. - Ahora estáis ciego. Por eso me quedaré con vos para siempre. -No, Golondrinita -dijo el pobre Príncipe-. Tienes que ir a Egipto. -Me quedaré con vos para siempre -dijo la Golondrina. Y se durmió entre los pies del Príncipe. Al día siguiente se colocó sobre el hombro del Príncipe y le refirió lo que había visto en países extraños. Le habló de los ibis rojos que se sitúan en largas filas a orillas del Nilo ypescan a picotazos peces de oro; de la esfinge, que es tan vieja como el mundo, vive en el desierto y lo sabe todo; de los mercaderes que caminan lentamente junto a sus camellos, pasando las cuentas de unos rosarios de ámbar en sus manos; del rey de las montañas de la Luna, que es negro como el ébano y que adora un gran bloque de cristal; de la gran serpiente verde que duerme en una palmera y a la cual están encargados de alimentar 27
  29. 29. 5º Básico Semestre I con pastelitos de miel veinte sacerdotes; y de los pigmeos que navegan por un gran lago sobre anchas hojas aplastadas y están siempre en guerra con las mariposas. -Querida Golondrinita -dijo el Príncipe-, me cuentas cosas maravillosas, pero más maravilloso aún es lo que soportan los hombres ylas mujeres. No hay misterio más grande que la miseria. Vuela por mi ciudad, Golondrinita, y dime lo que veas. Entonces la Golondrinita voló por la gran ciudad y vio a los ricos que se festejaban en sus magníficos palacios, mientras los mendigos estaban sentados a sus puertas. Voló por los barrios sombríos y vio las pálidas caras de los niños que se morían de hambre, mirando con apatía las calles negras. Bajo los arcos de un puente estaban acostados dos niñitos abrazados uno a otro para calentarse. -¡Qué hambre tenemos! -decían. -¡No se puede estar tumbado aquí! -les gritó un guardia. Y se alejaron bajo la lluvia. Entonces la Golondrina reanudó su vuelo y fue a contar al Príncipe lo que había visto. -Estoy cubierto de oro fino -dijo el Príncipe-; despréndelo hoja por hoja y dáselo a mis pobres. Los hombres creen siempre que el oro puede hacerlos felices. Hoja por hoja arrancó la Golondrina el oro fino hasta que el Príncipe Feliz se quedó sin brillo ni belleza. Hoja por hoja lo distribuyó entre los pobres, y las caritas de los niños se tornaron nuevamente sonrosadas y rieron y jugaron por la calle. -¡Ya tenemos pan! -gritaban. Entonces llegó la nieve y después de la nieve el hielo. Las calles parecían empedradas de plata por lo que brillaban yrelucían. Largos carámbanos, semejantes a puñales de cristal, pendían de los tejados de las casas. Todo el mundo se cubría de pieles y los niños llevaban gorritos rojos y patinaban sobre el hielo. La pobre Golondrina tenía frío, cada vez más frío, pero no quería abandonar al Príncipe: le amaba demasiado para hacerlo. Picoteaba las migas a la puerta del panadero cuando éste no la veía, e intentaba calentarse batiendo las alas. Pero, al fin, sintió que iba a morir. No tuvo fuerzas más que para volar una vez más sobre el hombro del Príncipe. -¡Adiós, amado Príncipe! -murmuró-. Permitid que os bese la mano. -Me da mucha alegría que partas por fin para Egipto, Golondrina -dijo el Príncipe-. Has permanecido aquí demasiado tiempo. Pero tienes que besarme en los labios porque te amo. -No es a Egipto adonde voy a ir -dijo la Golondrina-. Voy a ir a la morada de la Muerte. La Muerte es hermana del Sueño, ¿verdad? Y besando al Príncipe Feliz en los labios, cayó muerta a sus pies. En el mismo instante sonó un extraño crujido en el interior de la estatua, como si se hubiera roto algo. 28
  30. 30. 5º Básico Semestre I El hecho es que la coraza de plomo se habla partido en dos. Realmente hacia un frío terrible. Ala mañana siguiente, muy temprano, el alcalde se paseaba por la plazoleta con dos concejales de la ciudad. Al pasar junto al pedestal, levantó sus ojos hacia la estatua. -¡Dios mío! -exclamó-. ¡Qué andrajoso parece el Príncipe Feliz! -¡Sí, está verdaderamente andrajoso! -dijeron los concejales de la ciudad, que eran siempre de la opinión del alcalde. Y levantaron ellos mismos la cabeza para mirar la estatua. -El rubí de su espada se ha caído y ya no tiene ojos, ni es dorado -dijo el alcalde- En resumidas cuentas, que está lo mismo que un pordiosero. -¡Lo mismo que un pordiosero! -repitieron a coro los concejales. -Ytiene a sus pies un pájaro muerto -prosiguió el alcalde-. Realmente habrá que promulgar un bando prohibiendo a los pájaros que mueran aquí. Y el secretario del Ayuntamiento tomó nota para aquella idea. Entonces fue derribada la estatua del Príncipe Feliz. -¡Alno ser ya bello, de nada sirve! -dijo el profesor de estética de la Universidad. Entonces fundieron la estatua en un horno y el alcalde reunió al Concejo en sesión para decidir lo que debía hacerse con el metal. -Podríamos -propuso- hacer otra estatua. La mía, por ejemplo. -O la mía -dijo cada uno de los concejales. Y acabaron disputando. -¡Qué cosa más rara! -dijo el oficial primero de la fundición-. Este corazón de plomo no quiere fundirse en el horno; habrá que tirarlo como desecho. Los fundidores lo arrojaron al montón de basura en que yacía la golondrina muerta. -Tráeme las dos cosas más preciosas de la ciudad -dijo Dios a uno de sus ángeles. Y el ángel se llevó el corazón de plomo yel pájaro muerto. -Has elegido bien -dijo Dios-. En mi jardín del Paraíso este pajarillo cantará eternamente, y en mi ciudad de oro el Príncipe Feliz repetirá mis alabanzas. 29
  31. 31. 5º Básico Semestre I EL PEQUEÑO VIGÍA LOMBARDO EdmundodeAmicis En 1859, durante la guerra por el rescate de Lombardía, pocos días después de las batallas de Solferino y San Martino, donde los franceses y los italianos triunfaron sobre los austriacos, en una hermosa mañana del mes de junio, una sección de caballería de Saluzo iba a paso lento, por una estrecha senda solitaria, hacia el enemigo, explorando el campo atentamente. Mandaban la sección un oficial y un sargento, y todos miraban a lo lejos delante de sí, con los ojos fijos, silenciosos, preparándose para ver blanquear a cada momento, entre los árboles, las divisiones de las avanzadas enemigas. Llegaron así a cierta casita rústica, rodeada de fresnos, delante de la cual sólo había un muchacho como de doce años, que descortezaba una gruesa rama con un cuchillo para proporcionarse un bastón. En una de las ventanas de la casa tremolaba al viento la bandera tricolor; dentro no había nadie: los aldeanos, izada su bandera, habían escapado por miedo a los austriacos. Apenas divisó la caballería, el muchacho tiró el bastón y se quitó la gorra. Era un hermoso niño, de aire descarado, con ojos grandes y azules, los cabellos rubios y largos; estaba en mangas de camisa y enseñaba el pecho desnudo. -¿Qué haces aquí? -le preguntó el oficial parando el caballo-. ¿Por qué no has huido con tu familia? -Yo no tengo familia -respondió el muchacho-. Tampoco tengo casa. Trabajo al servicio de todos. Me he quedado aquí para ver la guerra. -¿Has visto pasar a los austriacos? -No, desde hace tres días. El oficial se quedó un poco pensativo, después se apeó del caballo, y dejando a los soldados allí vueltos hacia el enemigo, entró en la casa y subió hasta el tejado: no se veía más que un pedazo de campo. "Es menester subir sobre los árboles", pensó el oficial; y bajó. Precisamente delante de la era se alzaba un fresno altísimo y flexible, cuya cumbre casi se mecía en las nubes. El oficial estuvo por momentos indeciso, mirando primero el árbol y luego a los soldados; de pronto preguntó al muchacho: -¿Tienes buena vista, chico? -¿Yo? -respondió el muchacho-. Yo veo un gorrioncillo aunque esté a dos leguas. -¿Sabrías tú subir a la cima de aquel árbol? -¿A la cima de aquel árbol, yo? En medio minuto me subo. -¿Ysabrás decirme lo que veas desde allí arriba, si son soldados austriacos, nubes de polvo, fusiles que relucen, caballos...? -Seguro que sabré. -¿Qué quieres por prestarme este servicio? -¿Qué quiero? -dijo el muchacho sonriendo-. Nada. ¡Vaya una cosa! Y después... si fuera por los alemanes, entonces por ningún precio: ¡pero por los nuestros!... Si yo soy lombardo. -Bien; súbete, pues. -Espere que me quite los zapatos. 30
  32. 32. 5º Básico Semestre I Se quitó el calzado, se apretó el cinturón, echó al suelo la gorra y se abrazó al tronco del fresno. -Pero, mira... -exclamó el oficial, intentando detenerlo como sobrecogido por un repentino temor. El muchacho se volvió a mirarlo con sus hermosos ojos azules, en actitud interrogante. -Nada -dijo el oficial-; sube. El muchacho se encaramó como un gato. -¡Mirenadelante! -gritó el oficial a los soldados. En pocos momentos el muchacho estuvo en la copa del árbol, abrazado al tronco, con las piernas entre las hojas pero con el pecho descubierto, y su rubia cabeza, que resplandecía con el sol, parecía oro. El oficial apenas lo veía: tan pequeño resultaba allí arriba. -Mira hacia el frente, y muy lejos -gritó el oficial. El chico, para ver mejor, sacó la mano derecha, que apoyaba en el árbol, y se la puso sobre los ojos a manera de pantalla. -¿Qué ves? -preguntó el oficial. El muchacho inclinó la cara hacia él, y, haciendo portavoz con su mano, respondió: -Dos hombres a caballo en lo blanco del camino. -¿A qué distancia de aquí? -Media legua. -¿Se mueven? -Están parados. -¿Qué otra cosa ves? -preguntó el oficial después de un instante de silencio-. Mira a la derecha. El chico dijo: -Cerca del cementerio, entre los árboles, hay algo que brilla; parecen bayonetas. -¿Ves gente? -No; estarán escondidos entre los sembrados. En aquel momento, un silbido de bala agudísimo se sintió por el aire y fue a perderse lejos, detrás de la casa. -¡Bájate, muchacho! -gritó el oficial-. Te han visto. No quiero saber más. Vente abajo. -Yo no tengo miedo -respondió el chico. -¡Baja!... -repitió el oficial-. ¿Qué más ves a la izquierda? -¿A la izquierda? El muchacho volvió la cabeza a la izquierda. En aquel momento otro silbido más agudo y más bajo hendió los aires. El muchacho se ocultó todo lo que pudo. -¡Vamos -exclamó-, la han tomado conmigo!-. La bala le había pasado muy cerca. -¡Abajo! -gritó el oficial con energía, furioso. -En seguida bajo -respondió el chico-, pero el árbol me resguarda; no tenga usted cuidado. ¿A la izquierda quiere usted saber? -Ala izquierda -dijo el oficial-, pero baja. 31
  33. 33. 5º Básico Semestre I -Ala izquierda -gritó el niño, dirigiendo el cuerpo hacia aquella parte-, donde hay una capilla, me parece ver... Un tercer silbido pasó por lo alto, y en seguida se vio al muchacho venir abajo, deteniéndose en un punto en el tronco y en las ramas, y precipitándose después de cabeza con los brazos abiertos. -¡Maldición! -gritó el oficial, acudiendo. El chico cayó a tierra de espaldas, y quedó tendido con los brazos abiertos, boca arriba: un arroyo de sangre le salió del pecho, a la izquierda. El sargento y dos soldados se apearon de sus caballos: el oficial se agachó y le separó la camisa; la bala le había entrado en el pulmón izquierdo. -¡Está muerto! -exclamó el oficial. -¡No, vive! -replicó el sargento. -¡Ah, pobre niño, valiente muchacho! -gritó el oficial-. ¡Ánimo, ánimo! Pero mientras decía "ánimo" y le oprimía el pañuelo sobre la herida, el muchacho movió los ojos e inclinó la cabeza: había muerto. El oficial palideció y lo miró fijo un minuto; después le arregló la cabeza sobre la hierba, se levantó y estuvo otro instante mirándolo. También el sargento y los dos soldados, inmóviles, lo miraban; los demás estaban vueltos hacia el enemigo. -¡Pobre muchacho! -repitió tristemente el oficial-. ¡Pobre y valiente niño! Luego se acercó a la casa, quitó de la ventana la bandera tricolor y la extendió como paño fúnebre sobre el pobre niño muerto, dejándole la cara descubierta. El sargento colocó a su lado los zapatos, la gorra, el bastón y el cuchillo. Permanecieron aún un rato silencioso; después, el oficial se volvió hacia el sargento yle dijo: -Mandaremos que lo recoja la ambulancia: ha muerto como soldado, y como soldado debemos enterrarlo. Dicho esto, dio al muerto un beso en la frente y gritó: -¡Acaballo! Todos se aseguraron en las sillas, reuniéndose la sección, y volvió a emprender su marcha. Pocas horas después, el niño muerto tuvo los honores de guerra. Al ponerse el sol, toda la línea de las avanzadas italianas se dirigió hacia el enemigo, y por el mismo camino que había recorrido por la mañana la sección de caballería, avanzaba en dos filas un bravo batallón de cazadores, que pocos días antes había regado valerosamente con su sangre el collado de San Martino. La noticia de la muerte del muchacho había corrido ya entre los soldados antes de que dejaran sus campamentos. El camino, flanqueado por un arroyuelo, pasaba a pocos pasos de distancia de la casa. Cuando los primeros oficiales del batallón vieron el pequeño cadáver tendido al pie del fresno y cubierto con la bandera tricolor, lo saludaron con sus sables, y uno de ellos se inclinó sobre la orilla del arroyo, que estaba muy florida, arrancó las flores, y se las echó. Entonces todos los cazadores, conforme iban pasando, cortaban flores y las arrojaban sobre el muerto. En pocos momentos, el muchacho se vio cubierto de flores, y todos los soldados le dirigían sus saludos al pasar: ¡Bravo, pequeño lombardo! ¡Adiós, niño! ¡Adiós, rubio! ¡Viva! ¡Bendito seas! ¡Adiós! 32
  34. 34. 5º Básico Semestre I Un oficial le puso su cruz roja, otro lo besó en la frente, y las flores continuaban lloviendo sobre sus desnudos pies, sobre el pecho ensangrentado, sobre la rubia cabeza. Y él parecía dormido en la hierba, envuelto en la bandera, con el rostro pálido y casi sonriendo, como si oyese aquellos saludos y estuviese contento de haber dado la vida por su patria. 33
  35. 35. 5º Básico Semestre I ODA AL CALDILLO DE CONGRIO En el mar tormentoso de Chile vive el rosado congrio, gigante anguila de nevada carne. Y en las ollas chilenas, en la costa, nació el caldillo grávido y suculento, provechoso. Lleven a la cocina el congrio desollado, su piel manchada cede como un guante y al descubierto queda entonces el racimo del mar, el congrio tierno reluce ya desnudo, preparado para nuestro apetito. Ahora recoges ajos, acaricia primero ese marfil precioso, huele su fragancia iracunda, entonces deja el ajo picado caer con la cebolla y el tomate hasta que la cebolla tenga color de oro. Mientras tanto se cuecen Pablo Neruda con el vapor los regios camarones marinos y cuando ya llegaron a su punto, cuando cuajó el sabor en una salsa formada por el jugo del océano y por el agua clara que desprendió la luz de la cebolla, entonces que entre el congrio y se sumerja en gloria, que en la olla se aceite, se contraiga y se impregne. Ya sólo es necesario dejar en el manjar caer la crema como una rosa espesa, y al fuego lentamente entregar el tesoro hasta que en el caldillo se calienten las esencias de Chile, y a la mesa lleguen recién casados los sabores del mar y de la tierra para que en ese plato tú conozcas el cielo. 34
  36. 36. 5º Básico Semestre I ROMANCE DEL NIÑO QUE AHOGÓ A LA LUNA Humberto Zarrilli La Luna llena y el Sol se pusieron a jugar; al escondite jugaban una tarde junto al mar. Forman rondas las colinas y el Solse oculta detrás; de donde estaba escondida la Luna salió a buscar. El niño de ojos de cielo quiso con ellos jugar; fue a decírselo a la Luna que trepaba en el pinar. Corre el niño hacia la Luna, la Luna a correr se da; y solo se detiene como el niño, a descansar. “Espérame, Luna boba, que no pienso hacerte mal”, pero si el niño corría, la Luna corría más. Enojado el niño bello ya no quiere jugar.... Frente al pozo se detiene y se empina en el brocal; ve a la luna que escondida muy quietecita está. El niño para guardarla la tapa pone al brocal. Tempranito al otro día a la Luna fue a librar; pero en las aguas dormidas la Luna no estaba ya. “La Luna se ahogó en el pozo, yo fui el culpable, mamá”. Siente el corazón más grande y esta vez puede llorar. 35
  37. 37. 5º Básico Semestre I VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS GustavoAdolfoBécquer Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y, otra vez, con el ala a sus cristales jugando llamarán; pero aquéllas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha al contemplar, aquéllas que aprendieron nuestros nombres... ésas... ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aun más hermosas, sus flores se abrirán; pero aquéllas, cuajadas de rocío, cuyas gotas mirábamos temblar y caer, como lágrimas del día... ésas... ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón, de su profundo sueño tal vez despertará; pero mudo y absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido..., desengáñate: ¡así no te querrán! 36
  38. 38. 5º Básico Semestre I MUSEO FERROVIARIO PABLO NERUDA EN TEMUCO Pablo Neruda, pese a haber nacido en Parral, se crió en Temuco junto a sus padres. Su padre, José del Carmen Reyes, era conductor ferroviario, y a veces llevaba a su hijo Neftalí con él en los viajes. La vida del pequeño Neftalí estuvo rodeada de rieles y locomotoras. Por lo mismo, en el centenario de su nacimiento, los trenes no pueden estar ausentes. Esta cercanía con los trenes no pasó desapercibida en su obra poética, donde escribió cosas como: “Mi padre era el conductor del tren. Se había acostumbrado a mandar y a obedecer. A veces me llevaba con él. Picábamos piedra en Boroa, corazón silvestre de la Frontera, escenario de los terribles combates entre españoles y araucanos” (en “Confieso queheVivido”). El museo ferroviario se ubica en la ex Casa de las Máquinas, al noreste de la ciudad de Temuco, en sector de Pueblo Nuevo. Este museo fue inaugurado el 24 de febrero de 2004, y conmemora el centenario del nacimiento del poeta Pablo Neruda. Aquí se puede conocer mejor la obra de Neruda y se pueden ver los antiguos trenes que marcaron la vida de la región de la Araucanía. El museo está compuesto por locomotoras, coches, automotores, autocarril, y el coche presidencial, cada una de estas piezas con información sobre el modelo, peso, y además, existe la posibilidad de recorrer el interior de ellos. El recinto del museo era propiedad de la Empresa Ferrocarriles del Estado de Chile, y el año 2001 la empresa entregó estas dependencias en calidad de equipamiento y áreas verdes al Municipio de Temuco. Lo primero que se hizo para dar vida a este museo, fue restaurar la Casa de Máquinas, un edificio de 100 metros de diámetro, construido entre los años 1933 y 1941, y reparar el Edificio de Administración. También hubo que restaurar parte importante de los coches y locomotoras existentes en el complejo. El Coche Presidencial El coche presidencial es una de las mayores atracciones. Esta locomotora, original de Alemania, fue construida el año 1923 por la fábrica Linke Hofmann Lauchhammer. Era el coche que utilizaban los presidentes de la época y el director general de 37
  39. 39. 5º Básico Semestre I FF.CC.Esademás uno de los testimonios más preciados del tren a vapor en Chile. Este coche presidencial estaba diseñado y decorado a la altura que correspondía a los pasajeros que viajarían en él. Posee dos dormitorios en suite con camas de bronce, baño con piso y lavabo de mármol, un living-comedor de estilo normando, tapizado en cuero color negro y su interior está enchapado en raíces de nogal. Las ventanas poseen vitrales de colores. En este coche también han viajado destacados presidentes de nuestro país. Además, Gabriela Mistral tuvo el honor de viajar en este coche luego de un recibimiento oficial que tuvo en Valparaíso en la década del 50 antes de morir en EE.UU. 38
  40. 40. 5º Básico Semestre I EL CABALLITO DE MAR El hippocampus, mejor conocido como caballito de mar, es un pequeño pez muy especializado. Su nombre se debe al parecido de su rostro con el de los caballos terrestres, y es el único pez que tiene la cabeza en ángulo recto con el cuerpo. Los caballitos de mar son muy comunes en el Mediterráneo, representados en dicho mar por dos especies próximamente emparentadas: Hippocampus hippocampus e Hippocampus guttulatus, pero no son los únicos; hay unas 100 especies repartidas por todo el mundo, principalmente en las aguas templadas. En el Atlántico, el caballito de mar más común es el Hippocampushudsonius. Características Constituye el grupo de peces marinos que no tienen cola en forma de aleta sino que posee una cola prensil, esto significa que puede usarse como una quinta extremidad para agarrar, sostener y soportar todo el peso del cuerpo del animal. El tamaño de estos pequeños peces varía entre los 15 y los 29 centímetros, dependiendo del género y la especie a la que pertenezcan. Su cuerpo está cubierto por unos anillos de constitución ósea, llamados también armadura de placas, que le dan rigidez al tronco. La cola, en cambio, puede enroscarse porque es prensil y eso les permite aferrarse a las plantas y algas marinas. Tienen aletas dorsales muy tenues y en forma de abanico, que impulsan los movimientos horizontales y lo ayudan a desplazarse. Para nadar adopta una posición recta y se impulsa con la aleta dorsal. Las pectorales impulsan los movimientos verticales, ajustando el volumen de aire en unos pequeños sacos llamados “vejigas natatorias”. Son nadadores muy lentos. Algunos expertos calculan que un caballito tardaría 2 días y medio en recorrer 1 Km. Comportamiento La conducta de los caballitos de mar es realmente interesante, ya que no son tan estáticos como imaginamos. El hippocampus puede trepar por entre las algas en que vive, descolgándose de una en otra y utilizando su cabeza para ello. Además, pueden cambiar de color para camuflarse con el medio que lo rodea y vigilar todo su entorno entre las hierbas donde vive, ya que sus ojos se mueven independientemente uno de otro. 39
  41. 41. 5º Básico Semestre I Con frecuencia varios adultos van juntos, trenzando sus colas prensiles con apariencia de que ejecutan una danza, pero ésta, que en apariencia es tan simple y, podríamos creer hasta tierna, puede ser fatal cuando la ejecutan ejemplares jóvenes, que a veces no saben desprenderse yacaban muriendo de inanición. Hábitat Los caballitos de mar viven entre manglares, algas y corales. Prefieren las aguas tranquilas y cálidas, por eso están distribuidos en los mares templados y tropicales de todo el mundo, siendo la zona indopacífica y atlántica donde más abundan. Pero su distribución es discontinua, ya que pueden aparecer en una región, y faltar completamente en otra para volver a aparecer después. Alimentación Estos peces son cazadores. Se camuflan entre las algas al acecho de pequeños organismos pelágicos que succionan con sus largos hocicos. También comen algunas crías de peces. Reproducción Los caballitos de mar se reproducen desde la primavera hasta los meses de verano. Es la única especie en el mundo en la que el macho es el que queda fecundado. El macho posee una bolsa incubadora en su vientre, llamada bolsa ventral, donde la hembra deposita sus huevos luego de hacer una danza nupcial con el macho, entrelazados con la cola. La bolsa ventral está recubierta de suave tejido y dispuesta en compartimentos, para mantener cada huevo separado, como en células esponjosas. Los huevos se desarrollan en esta bolsa hasta los 50 o 60 días. Pasado este plazo el macho deja salir a las crías contrayendo su cuerpo para hacer presión y liberarlas. Un macho de buen tamaño puede dar a luz a más de 400 jóvenes, que son réplicas en miniatura de sus padres. Al momento de nacer el caballo de mar mide entre 7 y 11 milímetros. Hay otras especies de caballos marinos que no se entrelazan con la cola al momento de aparearse. Esta diferencia en el ritual es muy importante, porque de esta forma se evita el cruce de especies distintas. 40
  42. 42. 5º Básico Semestre I LA CULTURA CHIMPANCÉ Tanto observados en su entorno natural como sometidos a pruebas en cautiverio, los chimpancés se prestan para comparaciones con sus parientes cercanos, los humanos. El parecido es tan familiar que fascina a la gente, pero al estudiarlos esta semejanza tiene cada vez más base científica. Las pruebas de similitudes en la conducta y las habilidades de los chimpancés últimamente han arrojado resultados más allá de la expresividad del rostro y unos pulgares que permiten tomar objetos o agarrarse de ramas. Los recientes análisis de ADN muestran que, a pesar de marcadas diferencias entre ambas especies, sólo un 1,23% de sus genes separa al Homo sapiens del Pan troglodyteso chimpancé común. Los chimpancés tienen una gran variedad de comportamientos, por ejemplo, fabrican y utilizan herramientas simples, cazan en grupo y participan en actos agresivos y violentos. Viven en grupos, por lo que son sociables, se demuestran capaces de mostrar empatía con otros chimpancés, cooperación en la resolución de problemas y aprendizaje a través de ejemplos y experiencia. El psicólogo evolutivo de la Universidad de St. Andrews (Escocia) Andrew Whiten, aclara que estos conocimientos acerca de las capacidades de los chimpancés son muy recientes. "Hace 50 años, cuando prácticamente no sabíamos nada de los chimpancés, no se vislumbró la riqueza y la complejidad de la cultura del chimpancé que conocemos ahora". Fue Jane Goodall, una joven inglesa que trabajó en África en los años sesenta, la que empezó a cambiar las percepciones en torno a la cultura de los chimpancés. Al principio, los expertos se oponían a todas las referencias de Goodall a la cultura de los chimpancés. Ellos insistían que solo los humanos tenían cultura. Esos tiempos ya quedaron atrás, ahora quienes dicen que los chimpancés no tienen emociones ni cultura son los rechazados. 41
  43. 43. 5º Básico Semestre I UNIDAD 3 EN LAS MONTAÑAS (FRAGMENTO) Federico Gana Regina es morena y pálida. Tiene los ojos verdes y los labios rojos y frescos. Y Regina y yo estamos rodeados de tencas, de tordos, de zorzales que corren y saltan a nuestro alrededor, o que se acercan abriéndole pico y agitando las alas... Regina hunde la mano en el delantal y les da de comer a los golosos, que se atropellan y nunca se hartan. Y yo siento un placer inefable contemplando el cielo azul, que parece hacerme guiños a través de las ramas, y el triste, el querido rostro de Regina, mientras ella me pasa la mano por mis largos cabellos de niño. Me apoyo en su blanco regazo y duermo, duermo. Despierto y oigo voces. Es Regina, que habla con Pancho a través de la tapia que da al campo. Yo quiero y admiro a Pancho, porque es el más valiente y el más joven de los arrieros, porque en invierno desafía la nieve de las altas cordilleras para traer la carga de los metales, coge nidos para regalármelos y también porque ha visto leones y aun se dice que ha cazado uno. Me parece escuchar: “Señorita, le traigo lo que me pidió, los carpinteros”. Regina se pone de pie rápidamente y se dirige a la tapia, por encima de la cual asoma la roja e imberbe cara del muchacho bajo la chupalla rota, amarrada a las orejas. Ella avanza dando saltitos: es alta, esbelta y viste como una señorita su traje rosa y blanco. Llega a la tapia y Pancho le pasa cuidadosamente el nido. ¡Cómo se admira Regina, cómo brilla su rostro de alegría, contemplando los animalitos! Cómo brillan, también, más rojas que nunca, las mejillas de mi amigo, cuando Regina le dice: “¡Muchas gracias, don Pancho! Usted es muy bueno”. 42
  44. 44. 5º Básico Semestre I EL PAPAGAYO Gabriela Mistral El papagayo verde y amarillo, el papagayo verde y azafrán, me dijo «fea» con su habla gangosa y con su pico que es de Satanás. Yo no soy fea, que si fuese fea, fea es mi madre parecida al sol, fea la luz en que mira mi madre y feo el viento en que pone su voz, y fea el agua en que cae su cuerpo y feo el mundo y Él que lo crió... El papagayo verde y amarillo, el papagayo verde y tornasol, me dijo «fea» porque no ha comido y el pan con vino se lo llevo yo, que ya me voy cansando de mirarlo siempre colgado y siempre tornasol... 43
  45. 45. 5º Básico Semestre I PLATERO Y YO JuanRamónJiménez Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: “Platero”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé que cascabeleo ideal... Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel... Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paseo sobre él los domingos por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo: —Tien’ asero… Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo. 44
  46. 46. 5º Básico Semestre I EL HIJO DEL ELEFANTE Rudyard Kipling En tiempos remotos, hijo mío, el elefante no tenía trompa. Sólo poseía una nariz oscura y curvada, del tamaño de una bota, que podía mover de un lado a otro, pero con la que no podía agarrar nada. Existía, también, otro elefante, un nuevo elefante, hijo del anterior, que tenía una insaciable curiosidad por todas las cosas, lo que significaba que, en todo momento, estaba haciendo preguntas. Vivía en África y a todos molestaba con su insaciable curiosidad. Preguntaba a su alta tía, el avestruz, por qué le crecían las plumas de la cola, y su alta tía lo apartaba con un golpe de su larga pata. Preguntaba a su otra tía, también alta, la jirafa, cómo le habían salido las manchas en la piel, y su esbelta tía jirafa lo empujaba con su durísima pezuña. Pero seguía lleno de su insaciable curiosidad. Molestaba también con sus preguntas a su rechoncho tío el hipopótamo para saber por qué tenía los ojitos tan rojos, y su rechoncho tío lo pateaba con su enorme pata. Y preguntaba igualmente a su peludo tío, el mandril, por qué eran tan ricos los melones, y su peludo tío mandril le daba un coscorrón con su mano peluda. Pero el elefante seguía lleno de su insaciable curiosidad. Hacía preguntas de cuanto veía, oía, olía o tocaba. Una espléndida mañana al comienzo del verano, el hijo del elefante hizo una pregunta que hasta entonces no había formulado: -¿Qué come el cocodrilo? Su padre y su madre lo hicieron callar con un “¡Chist!”. Pero el elefante fue al encuentro del pájaro kolokolo que estaba posado en la rama de un espino. -Mi padre y mi madre me han castigado y también todos mis tíos- le dijo el elefante- por mi insaciable curiosidad; pero a pesar de todo quisiera saber qué come el cocodrilo. El pájaro kolokolo le contestó con su voz quejumbrosa: -Vete a las orillas del gran río Limpopo, que tiene las aguas verdosas y grises y corre entre los altos árboles, y allí lograrás saber lo que quieres. Ala mañana siguiente, el hijo del elefante tomó gran cantidad de melones para el viaje y se despidió de todos sus familiares. -Adiós- les dijo-. Me voy hacia el gran río Limpopo, que tiene las aguas verdosas y grises y corre entre los árboles, para ver qué come el cocodrilo. Y luego se puso en marcha. Iba comiendo melones y cuando caía la cáscara la dejaba en el camino. Has de saber, hijo mío, que hasta aquel día el curioso hijo del elefante jamás había visto un cocodrilo yno sabía cómo era. Lo primero que encontró fue una serpiente boa de dos colores, enroscada en una rama. -Perdone usted -le dijo el elefante con muy buenos modales-, ¿ha visto usted por estas regiones una cosa llamada cocodrilo? Asu vez, la serpiente boa de dos colores le preguntó: -¿Yqué querrás saber luego? -Perdone usted- le contestó el hijo del elefante- ¿Podrá usted decirme qué come el cocodrilo? 45
  47. 47. 5º Básico Semestre I La serpiente boa de dos colores se desenroscó de la rama y le dio un empujón con la punta de su cola. Siguió entonces el elefante su camino, iba comiendo melones y cuando se le caía la cáscara la dejaba en el camino. Por fin, tropezó con un tronco caído, junto a las aguas verdosas y grises del río Limpopo. Pero aquello, hijo mío, no era ni más ni menos que el cocodrilo, y el cocodrilo guiñó un ojo. -Perdone usted -le dijo el elefante con muy buenos modales-, ¿ha visto usted por estas regiones una cosa llamada cocodrilo? El cocodrilo hizo un guiño con el otro ojo y levantó un poco la cola que tenía hundida en el barro. El hijo del elefante se echó atrás rápidamente pues no quería que nadie volviera a golpearlo. -Venaquí, pequeñuelo- le dijo el cocodrilo-. ¿Por qué preguntas eso? -Perdone usted -le dijo el elefante con muy buenos modales-, pero mi padre, mi madre, mis tías el avestruz y la jirafa, mis tíos el hipopótamo y el mandril, y también la serpiente boa de dos colores, me han pegado por mi insaciable curiosidad. Por eso, no quisiera recibir más azotes. -Venaquí, pequeñuelo- le dijo el cocodrilo-, pues el cocodrilo soy yo-. Empezó entonces a derramar lágrimas de cocodrilo para demostrar que era verdad lo que afirmaba. El hijo del elefante se arrodilló en la orilla del río. -Usted es la persona a quien he estado buscando durante tantos días- le dijo-. ¿Quiere usted decirme qué es lo que come? -Acércate un poco más, pequeñuelo- insistió el cocodrilo-, y te lo diré al oído. El hijo del elefante puso la cabeza junto a la boca colmilluda del cocodrilo y el cocodrilo lo agarró por la naricita que, hasta aquel día, tenía el tamaño de una bota. -Creo- dijo el cocodrilo (y lo dijo entre dientes...), creo que empezaré tragándome... ¡al hijo del elefante! El hijo del elefante le dijo (con la nariz tapada): -¡Suélteme que me lastima! La serpiente boa de dos colores se deslizó hacia la orilla del río. -Amiguito- dijo-, si no tiras hacia atrás enseguida, con todas tus fuerzas, creo que esa bestia que acabas de conocer te llevará de un tirón antes de que puedas decir ¡ay! Entonces, el hijo del elefante afirmó en el suelo sus pequeñas posaderas y tiró y tiró y volvió a tirar con toda su alma, hasta que su nariz empezó a alargarse. Y el cocodrilo daba coletazos en el agua haciendo espuma, y seguía tirando y tirando. La nariz del hijo del elefante siguió alargándose más y más; el pequeño ponía muy tiesas sus cuatro patas ytiraba y tiraba. La serpiente boa de dos colores llegó hasta el agua, se enroscó con doble vuelta en las patas de atrás del elefantito, diciendo: -Caminante curioso e inexperto, vamos a ayudarte un poquito... Tiró, pues, ella también y, al fin, el cocodrilo soltó la nariz del elefante con un “¡chap!” que se oyó desde muy lejos. El hijo del elefante tuvo buen cuidado de dar las gracias a la serpiente boa de dos colores e, inmediatamente, envolvió su nariz en cáscaras de banana y la sumergió en las aguas verdosas, grises y frescas del río Limpopo. Pero la nariz no se le acortó ni un poquito. 46

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