¿De dónde sacar fuerzas?

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¿De dónde sacar fuerzas?

  1. 1. ¿De dóndesacar fuerzas?¿De dóndesacar fuerzas?Pocos se sienten debidamente preparados parala importantísima labor de formar a los hijos. Éstacomienza con la llegada del primer bebé y enseguidase va haciendo más compleja. ¿Qué podemos hacer?¿Quién puede darnos las soluciones, la serenidad,el estímulo, el amor, las fuerzas y el valor quenecesitamos?No desesperes: Dios está deseoso de asumir latarea. Ansía ayudarte a criar a tus hijos. Conéctatecon Él y con Su tremenda energía, y te revitalizarásmental y espiritualmente. ¿De dónde sacar fuerzas? nopretende presentar soluciones para cada caso, pero síenseña a establecer comunicación con Aquel que lassabe todas.Derek y Michelle BrookesCOLECCIÓN Soluciones para padresISBN 3-03730-113-9A - S P - B A - P T - 0 0 5 - P http://es.auroraproduction.com
  2. 2. ¿Dedóndesacarfuerzas?Colección Soluciones para padresDerek y Michelle BrookesInstruye al niño en su camino, y aun cuandofuere viejo no se apartará de él(Proverbios 22:6).
  3. 3. IITítulo original: Power for Parenthood.ISBN de la edición original: 3-03730-014-0ISBN de la versión en castellano: 3-03730-113-9Derek y Michelle BrookesTraducción: Felipe Howard Mathews© 2004 Aurora Production AG, Suiza.Derechos reservados.Impreso en Tailandia por Than PrintingURL: http://es.auroraproduction.comFUENTESEn los casos en que no se indica el autor de una cita es porqueno fue posible determinarlo con certeza. Se han hecho diligenciaspara identificar a los propietarios intelectuales de los diversospasajes y, de ser preciso, obtener permiso para su publicación.Si se nos ha pasado por alto otorgar el debido reconocimientoa alguna persona, rogamos que acepte nuestras disculpas. Paraque se corrijan esas omisiones en futuras ediciones, tenga labondad de comunicarse con Aurora Production AG escribiendo aaurora@auroraproduction.com.Salvo que se señale otra cosa, todos los versículos de lasEscrituras que se reproducen están tomados de la versión Reina-Valera, revisión de 1960, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1960.Los que tienen las iniciales BL están tomados de la BibliaLatinoamericana, © Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault, SociedadBíblica Católica Internacional, 1972.También se citan versículos de la versión Dios Habla Hoy(DHH), © Sociedades Bíblicas Unidas, 1987.
  4. 4. IIIÍNDICEPrefacio------------------------------------------------------------1Cómo obtener fuerzas para criar a los hijos -------------5Un anticipo del Cielo ---------------------------------------- 25Cuando los padres no lo saben todo-------------------- 27Qué hacer cuando uno siente que no da más -------- 33¡Vale la pena!--------------------------------------------------- 35Versículos sobre la crianza y formación de los hijos--- 37
  5. 5. 1PREFACIO¿Acabas de embarcarte en la aventura de tenerun hijo? ¿Te apasiona la idea? ¿Te hace feliz? ¿Tecausa cierta inquietud? ¿Es fuente de satisfac-ción? ¿Te preocupa? ¿Necesitas ayuda? ¿O tal veztienes hijos desde hace algún tiempo y ahora teenfrentas a nuevas o mayores dificultades? Laexperiencia de criar un hijo es una de las másemocionantes y gratas de la vida, y a la vez laque nos presenta los mayores retos.Los padres son idealistas por naturaleza.Esperan lo mejor para sus hijos. Quieren hacermuchas cosas por sus retoños y darles más de loque ellos tuvieron. Todos anhelan que sus hijoslos necesiten, los amen, los admiren, los respetene incluso quieran emularlos. Parte de la dicha decriar hijos consiste en explorar y redescubrir lavida en compañía de ellos. Las energías, la viva-cidad, el entusiasmo, las necesidades y la depen-dencia de los niños nos motivan y nos impulsana la acción.Ocurre con harta frecuencia, sin embargo,que los sueños de los padres comienzan a des-vanecerse ante la dura realidad de la vida, losproblemas personales y económicos, los conflic-tos matrimoniales, las exigencias laborales, elabatimiento y demás. Particularmente en esosmomentos los padres tienen que descorrer elpestillo de las puertas de la esperanza, de la paz,de la alegría, de la inspiración, de la determina-ción, de la paciencia y, sobre todo, del amor, para
  6. 6. 2acceder a un flujo de amor de tal magnitud quetransforme su vida y la de sus hijos.Pero ¿cómo se hace eso? ¿Existe alguna formade superar nuestra capacidad natural y vencernuestras flaquezas y falencias? La respuesta eslisa y llanamente sí. Y no se trata de renunciar anuestra manera de ser. No es preciso que seamospersonas extraordinarias, talentosas o perfectas.Si existieran hombres y mujeres perfectos, proba-blemente no serían muy buenos padres. Es que laclave para criar bien a los hijos consiste en parteen tomar conciencia de nuestra insuficiencia. LaBiblia dice que en nuestra debilidad se perfec-ciona el poder de Dios1. Esperamos que descubrasque los secretos más eficaces que pueden ofre-cerse a los padres no se encuentran en los librosde puericultura. Lo más importante —las fuer-zas, la sabiduría, la inspiración y las solucionesque necesitamos— solo nos lo puede dar Diosmismo.También son útiles los consejos de índole prác-tica y ciertas técnicas y datos; pero por sí solosno nos convierten en buenos padres. La chispatiene un origen superior, procede de nuestroamoroso Padre eterno, y está al alcance de cual-quiera. Dios se ha puesto a nuestra disposición.Desea prestarnos asistencia y asimismo ayudar anuestros hijos. Quiere que criemos niños estu-pendos, que disfrutemos de ellos y que gocemoscada vez de más amor y felicidad en familia.Él quiere trabajar conjuntamente contigo.Aunque consideres que otros lo hacen mucho12 Corintios 12:9.
  7. 7. 3mejor que tú, recuerda que Él te escogió a ti paravelar por tus hijos, y con Su ayuda puedes ser elmejor padre o la mejor madre del mundo paraellos. Con Dios como socio, no solo se incremen-tarán tus aptitudes, sino que Él compensará concreces cualquier falencia tuya.
  8. 8. 4Él me echó al cuello sus bracitosy acto seguido pronunciócinco palabras que no olvido,que me han hecho orar con fervor.Los rincones de mi concienciame llevaron a examinar,pues me dijo con inocencia:«¡Quiero ser como tú, papá!»Herbert Parke
  9. 9. 5CÓMO OBTENER FUERZASPARA CRIAR A LOS HIJOS¿Sabes conectarte a la energía y el entendi-miento que Dios pone a tu servicio? Si das lossiguientes pasos, tienes el éxito asegurado. Encaso de que ya hayas dado algunos, concéntrateen los que te faltan, o en los aspectos en que a tujuicio aún puedes mejorar.Primer paso: Conectarse con quien tiene todaslas solucionesHay veces en que nuestros recursos huma-nos difícilmente nos permiten satisfacer nuestraspropias necesidades y resolver nuestros problemas,cuanto menos los ajenos. Sin embargo, servir a losdemás es la realidad cotidiana de quienes tienenhijos. Los padres están de guardia día y noche. Sushijos los necesitan para casi todo: acuden a ellos enbusca de ayuda, cariño, comprensión, protección,cuidados y consuelo. Los padres son su sostén. Sinembargo, a éstos no suele llevarles mucho tiempodarse cuenta de que también ellos necesitan poderacudir a Alguien que provea para ellos y los con-suele, Alguien cuya asistencia puedan procurar encualquier momento y lugar, cualesquiera que seanlas circunstancias. Por eso, si aún no has aceptadoa Jesús como consultor, te invitamos a hacerloahora.
  10. 10. 6Dios envió a Su Hijo al mundo para quepudiéramos contar en todo momento con Suayuda. Cuando le abrimos nuestra vida a Jesús,nos conectamos con Dios y con Su poder yaccedemos a la Fuente de toda vida, luz y fuerzasobrenatural. Y no sólo por un tiempo: Él pro-mete que dispondremos de Su vida, Su luz y Supoder eternamente en el Cielo.Jesús dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, yla vida. Nadie viene al Padre sino por Mí»1. Dehaber venido Jesús a la Tierra en esta era de lainformática, tal vez habría dicho: «Se accede aDios a través de Mí. Soy el proveedor de acceso.Soy la interfaz con Dios. Soy la única conexiónque hay entre Dios y los hombres».«Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Diosy los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a símismo en rescate por todos» (1 Timoteo 2:5,6).«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dadoa Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Élcree, no se pierda, mas tenga vida eterna»(Juan 3:16).«A todos los que le recibieron, a los que creen enSu nombre, les dio potestad de ser hechos hijos deDios» (Juan 1:12).«[A Mis ovejas] Yo les doy vida eterna; y noperecerán jamás, ni nadie las arrebatará de Mi mano»(Juan 10:28).Lo único que tú y tus seres queridos tienenque hacer para aceptar a Jesús y conectarse parasiempre con el amor, la luz y el poder de Dios espedirle ayuda con una sencilla oración: «Jesús,1Juan 14:6.
  11. 11. 7creo en Ti. Te ruego que entres en mi vida, queme perdones todo el mal que he hecho y que meconcedas el amor, el poder y la vida eterna queprometiste a cuantos clamaran a Ti. Amén».El pozo secretoUn breve relato de la Biblia ilustra muy bienel magnífico poder que tiene Jesús para transfor-mar en el acto la vida de una persona, cualquieraque sea su situación. En uno u otro momentotodos nos sentimos débiles, vacíos, resecos, endu-recidos y quebradizos por dentro. Anhelamos unsorbo de las refrescantes aguas de vida, que nosproporcionan esperanza, alegría y paz interior.Hace unos dos mil años, en Palestina, unamujer fue un día tranquilamente a un pozocomunal a buscar agua. Se trataba de un pozomuy famoso, llamado pozo de Jacob en honordel patriarca que lo había cavado. La mujer erasamaritana, de la ciudad de Sicar. Según parece,su vida hasta aquel momento había sido unfracaso. Se había casado cinco veces. Todos losdel pueblo la conocían y tenían una opiniónformada acerca de ella. Para soportar los chismesy evitarse más sinsabores, tenía una fachada demujer fuerte. Le interesaba lo relacionado conDios y los temas de índole espiritual, pero erabastante escéptica y estaba confundida por todolo que había oído.En el pozo, aquella atribulada mujer se encon-tró con un extraño. Le sorprendió que Él lehablara directamente, pues era judío, y las cos-tumbres judías no le permitían a uno tener tratocon los samaritanos. El hombre le pidió que le
  12. 12. 8sacara agua del pozo. Ella se disponía a hacerlo,pero como era una persona resuelta, le pidió unaexplicación. ¿Cómo era que hacía caso omiso delas normas sociales y le dirigía la palabra?El hombre le dijo que si supiera quien le pedíaaquel gesto de bondad, sería ella la que le pediríaagua a Él. Era evidente que Él no tenía con quéextraer agua. ¿Cómo podía darle agua a ella?¿Estaría bromeando? ¿Se proponía conquistarla?Decidió hacerle más preguntas. Enseguida averi-guó que el hombre con quien hablaba era Jesús,el Mesías prometido, enviado por Dios parasalvar al mundo. El agua que Él le ofrecía no eraagua de este mundo, sino el agua viva, refres-cante e inspiradora del Espíritu de Dios.La mujer, viendo que Jesús conocía su pasado,le dijo:—Señor, me parece que Tú eres profeta. Nues-tros padres adoraron en este monte, y vosotrosdecís que en Jerusalén es el lugar donde se debeadorar.Jesús le respondió:—Mujer, créeme, que la hora viene cuando nien este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.[...] La hora viene, y ahora es, cuando los verda-deros adoradores adorarán al Padre en espíritu yen verdad; porque también el Padre tales adora-dores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y losque le adoran, en espíritu y en verdad es necesa-rio que adoren1.1Juan 4:19-24.
  13. 13. 9¿Están todos los niños dentro?A veces pienso, al caer la noche,en la vieja casona de la colinacon un gran jardín cubierto de floresque los niños llenaban de alegría.Cuando finalmente era noche cerraday se aquietaban los bulliciosos juegos,preguntaba mamá con voz calmada:«¿Están todos los niños dentro?»Muchos años han pasado desde entonces.La casona del cerro de que hablono resuena con las risas infantiles,y callado está el jardín, muy callado.Pero al crecer las sombras, lo revivo,aunque haya transcurrido tanto tiempo,y vuelve a resonar en mis oídos:«¿Están todos los niños dentro?»Me pongo a pensar si al caer las sombrassobre nuestro último día terrenal,cuando nos despidamos de este viejo mundocansados como niños de jugar,cuando en el más allá pongamos pie,donde mi madre lleva tanto tiempo,le oiremos preguntar tal como ayer:«¿Están todos los niños dentro?»Y ¿qué es lo que nos dirá el Señora nosotros, Sus hijos mayores?¿Hemos llevado a los corderos al redil?¿Hemos cumplido con nuestras labores?¿Qué respuesta daremos cuando pregunte:«¿A Mi voz estuvieron atentos?¿Les dieron a conocer Mi amor?¿Llevaron a Mis hijos adentro?»Florence Jones Hadley
  14. 14. 10No sabemos si aquella mujer tenía hijos, nicuántos tenía, ni qué clase de madre era. Perosí sabemos que aquellos minutos que pasó conJesús junto al pozo la transformaron. De unmomento a otro sintió muy cercana la presen-cia de Dios. Lo descubrió como Persona. Sintióprofundamente Su amor, y se le hizo muy fácilestablecer contacto con Él. Era tan sencillo comoabrirle el corazón a Jesús. Ese día aquella mujerno solo se conectó a la fuente de energía divina,sino que enseguida decidió conectar a todos loshabitantes de la ciudad. Puede que éstos inicial-mente pensaran que estaba un poco chalada;pero la escucharon, y luego que fueron a escu-char a Jesús, terminaron creyendo también1.Dios está deseoso de iniciar ahora mismo unanueva relación contigo. Te acepta tal como eres. Ymañana seguirá estando a tu lado para llevarteaún más lejos. Tal es el milagro de Su amor. A Élle encanta renovarlo todo, incluidas las personas.Te invitamos a compartir con tu familia, si aúnno lo has hecho, este pequeño relato y la oraciónpara recibir a Jesús. Que beban del agua viva dela Fuente de vida eterna —Jesús—, a fin de que lotengan como un Amigo muy fiel y cercano.Segundo paso: Llenarse del Espíritu SantoCriar hijos requiere mucho tino, paciencia,perspicacia y entereza. Al partir de la Tierrarumbo al Cielo, Jesús, sabiendo que la conduc-ción de Su movimiento exigiría también gran1Juan 4:28-30, 39-42.
  15. 15. 11valor y poder espiritual, prometió a Sus discí-pulos enviarles un Consolador, el Espíritu Santo,que los ayudaría a llevar a cabo su labor. «Juan[...] bautizó con agua, mas vosotros seréis bauti-zados con el Espíritu Santo dentro de no muchosdías [y] recibiréis poder, cuando haya venidosobre vosotros el Espíritu Santo»1. Jesús cumplióSu palabra. Poco después de Su ascensión, cientosde creyentes recibieron una tremenda infusióndel Espíritu Santo.¿Por qué necesitamos el Espíritu Santo paracriar a nuestros hijos? Porque Su poder y Supresencia en nuestra vida constituye un formida-ble don espiritual de Dios. El Espíritu Santo nosayuda a ser mejores padres porque nos confierefortaleza espiritual y nos da una mayor medidade la sabiduría y el discernimiento de Dios.Salomón se hizo sabio por el Espíritu de Dios.La extraordinaria fuerza de Sansón provenía delEspíritu Santo. La Biblia cuenta que el Faraón deEgipto puso a José sobre toda la nación a causade la sabiduría que el Espíritu de Dios le daba2.Y Jesús prometió a Sus discípulos que el EspírituSanto les enseñaría y recordaría todo3.Para llenarse uno del Espíritu Santo, lo únicoque tiene que hacer es pedirlo4. Simplemente hazuna breve oración como la siguiente: «Jesús, séque necesito una mayor medida de Tu amor y Tupoder. Por eso te pido que me llenes de Tu Espí-ritu Santo ahora mismo. Ayúdame a amar a losdemás, a cultivar Mi relación contigo, a entender1Hechos 1:5,8.2Génesis 41:38.3Juan 14:26.4Lucas 11:9-13.
  16. 16. 12mejor Tu Palabra y a ponerla en práctica. Ruegoque Tu Espíritu me conceda amor, fuerzas ysabiduría».(Los dones de Dios, tales como la salvacióny el Espíritu Santo, constituyen un tema bienextenso. Hay mucho que aprender sobre suimportancia en nuestra vida. En el librito Losdones de Dios, de la colección Actívate, también deAurora Production, encontrarás una explicaciónmás cabal.)Tercer paso: Estudiar la Palabra de DiosLa Biblia es un estupendo manual parapadres. Prueba de ellos son los versículos sobre lacrianza y formación de los hijos que hallarás alfinal del presente libro. Por otra parte, respondea muchos de los interrogantes fundamentalesque nos planteamos en la vida, interrogantes quetodos los padres deben ser capaces de respon-der prácticamente desde el momento en que sushijos comienzan a hablar: ¿De dónde venimos?¿Cómo hemos llegado aquí? ¿Quién es Dios? ¿Porqué morimos? ¿Qué hay después de la muerte?¿Alguna vez veré a Dios? ¿Cómo son los ángeles?Y muchos más.La Palabra de Dios, además de tener respuestassatisfactorias para muchas cuestiones trascen-dentales sobre nuestra existencia, es uno de losmedios que Él ha dispuesto para enseñarnos adiscernir entre el bien y el mal —tanto en nues-tra propia vida como en la de nuestros hijos— einfundirnos valor para seguir el camino del bien,por difícil que sea.
  17. 17. 13Asimismo, leyendo y creyendo la Escrituracobramos fe y fuerzas para superar las situacio-nes difíciles con que todos los padres se enfren-tan en uno u otro momento. «La fe viene por eloír [...] la Palabra de Dios»1.Podemos concluir que la lectura de la Palabrade Dios es esencial para crecer en la fe y profundi-zar en el conocimiento de Dios. Si lees, estudias ymemorizas Su Palabra, si meditas en ella y siguessus consejos, tu vida se transformará. Enseñatambién a tus hijos a hacer lo mismo, y adquiri-rán una firme base de amor y de fe que les permi-tirá capear los temporales en los que sin duda severán envueltos cuando sean mayores.En este mundo de cambios vertiginosos yamistades a veces efímeras, los niños necesitan yagradecen el efecto estabilizador de escuchar algotan constante como la Palabra de Dios. Tanto túcomo ellos hallarán solaz leyendo pasajes en queDios mismo les promete que pueden creer contoda confianza lo que Él les diga; que aunquefalle todo lo demás, Su Palabra no puede fallar nifallará; que Él no dejará de velar por ustedes. «Elcielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras nopasarán»2. Gracias a la asistencia y orientaciónque Dios provee por medio de Su Palabra, losniños adquieren la seguridad de que están unidoscon un fuerte vínculo a Alguien que puede ayu-darlos a atravesar exitosamente el laberinto de lavida.La Palabra de Dios contiene multitud depromesas muy alentadoras a las que pueden1Romanos 10:17. 2Lucas 21:33.
  18. 18. 14aferrarse los padres. Es como un contrato, comoun convenio con nosotros que Él ha suscrito.Por eso, te conviene leer lo que dice. Al fin y alcabo, Él es el único que sabe todo lo que hay quesaber de cualquier tema, y especialmente sobre lacrianza de los preciados niños que nos ha dado.Dios promete que si procuras ahondar en Suverdad bebiendo Su Palabra, te convertirás en unárbol fructífero plantado junto a una corrienteinagotable de agua fresca y cristalina1. El absor-ber el agua viva de Su Palabra te ayudará a darbuen fruto en los niños que formas. «El fruto deljusto es árbol de vida»2. Cuando leas la Palabrade Dios, pídele que te ilumine. Cuando la estu-dies, ruégale que te hable al corazón y te indiquecómo llevarla a la práctica en tu caso y cómoaplicarla a la formación de tus hijos.«La exposición de Tus Palabras alumbra; haceentender a los simples»3.«[Los mandamientos de Dios] te guiaráncuando andes; cuando duermas te guardarán;hablarán contigo cuando despiertes»4.Cuarto paso: Hablar con Dios«El amor, la humildad y la oración resuelven cual-quier problema».David Brandt BergSeamos sinceros: Como padres, todos falla-mos a veces. Cometemos errores; nos exaspe-ramos, nos alteramos y enfadamos; tenemos1Salmo 1:2,3.2Proverbios 11:30.3Salmo 119:130.4Proverbios 6:22.
  19. 19. 15poca paciencia. Le sucede a todo el mundo. Perocuando nos damos cuenta de que no somoscapaces de manejar determinada situación, lasolución está en hacer una pausa y orar, pedirleayuda a Dios humildemente.Cultiva el hábito de hacer un alto —o varios—cada día para comunicarte con Dios, aunque sólosea unos instantes. Pon el mundo en pausa ydetente a orar antes de que las cosas se compli-quen o se salgan de cauce. Cuando sientas quela presión te agobia, serénate y cuéntale a Él tusdificultades. A nosotros nos encanta responderlas preguntas de nuestros hijos y ayudarlos aresolver sus contratiempos. Lo mismo siente Dioscon respecto a nosotros.No intentes resolver los problemas tú solo.Haz una pausa para recibir las soluciones queDios te quiere presentar. No te empeñes enseguir adelante hasta que llegas a un punto enque explotas, en que irreflexivamente dices ohaces algo de lo que después te vas a arrepentir.Tómate unos momentos de quietud para reabas-tecerte de amor, paz, fuerzas y confianza en elreservorio que Dios nos abre cuando nos acer-camos a Él. En esos instantes de tranquilidad,el hecho de leer unos cuantos versículos de lasEscrituras o algún otro texto inspirativo muchasveces logra serenarte y levantarte el ánimo.De ser posible, pide a tu cónyuge, a una amigao a un hijo mayor que vigile a los pequeños unosmomentos —o un rato más largo si es viable—mientras tú te recargas. No obstante, si no haynadie que pueda ayudarte, haz igual una pausapara elevar una breve plegaria y pedirle ayuda
  20. 20. 16a Dios. Él puede darte en el acto las fuerzas y elacierto que necesitas para manejar adecuada-mente la situación.No olvides que tus hijos también necesitanla paz, la fortaleza interior y la seguridad quebrinda la oración. Enséñales ese hábito rezandocon ellos. La mañana, la hora de comer y la horade acostarse son momentos idóneos para quelos niños participen de las bendiciones de rezarjuntos. Además, es muy posible que eso tenga unefecto unificador en la familia.Quinto paso: Escuchar a DiosLa radio y la televisión son inventos asombro-sos. En el aire que nos rodea hay continuamenteondas invisibles que transmiten miles de imá-genes y sonidos, los cuales solo se pueden ver yoír empleando aparatos que captan esas señalesy las traducen para nosotros. Por asombrososque sean tales inventos, se quedan cortos antela capacidad del ser humano para trascender elentorno físico y comunicarse con los mundos delespíritu donde mora nuestro Creador. Nuestroespíritu es capaz de percibir lo invisible, lo quenuestros sentidos naturales no pueden detectar.La mayoría de los niños son particularmentesensibles a lo espiritual. Ven ángeles, hablan conDios y en sus sueños son transportados bien lejosde este mundo. Tienen una fe inocente y sencillaen el más allá. No es de sorprenderse que Jesúsdijera que tenemos que volvernos más comoniños para entrar en Su reino.
  21. 21. 17También nosotros, aunque a veces nos resulteun poco más difícil, podemos aprender a pres-tarle oído a Dios para escuchar las solucionesque necesitamos y lo que quiera decirnos sobreel cuidado de nuestros hijos, o para el caso, sobrecualquier asunto en que nos haga falta ayuda.Afortunadamente, Dios no espera que nosenfrentemos por nuestra cuenta a la tarea decriar a los hijos en este mundo y que resolva-mos solitos todos los retos y dificultades que sepresenten. Es algo muy complicado, que está porencima de nuestra capacidad. Nuestra propiasabiduría, nuestras fuerzas y nuestro entendi-miento no bastan. Pero Dios sí está a la altura delas circunstancias, y quiere decirnos exactamentequé tenemos que hacer. Sólo hay que escucharle.Aprender a prestar oído a Dios es un poco comolo que hacemos cuando estamos en un recintoatestado de gente o en un restaurante repleto en elque todo el mundo habla y no logramos oír lo quenos dice un amigo. Al caer en la cuenta de que nosestá hablando, le prestamos toda nuestra atencióny nos concentramos en él.La cafetería de la vida se pone a veces muyconfusa y ruidosa, y uno tiene la tentación depensar: «¡Ojalá Dios me hablara y me dijera quéhacer!» ¡Pero el caso es que Dios está delantenuestro procurando captar nuestra atencióny hablarnos! Su Espíritu se mueve en todomomento en nuestro interior, con la intenciónde guiarnos, de indicarnos las mejores opciones,de hacernos entender el camino que debemostomar. Una vez que nos damos cuenta de eso, senos hace mucho más fácil parar todo lo demás,
  22. 22. 18hacer abstracción de lo que nos rodea y volvernuestro corazón hacia Él. Si hacemos silencio yle pedimos que nos hable y nos dé soluciones ypautas, Él nos responde. Entonces oímos Su vozcon nuestro oído espiritual, Sus instrucciones,o tal vez palabras de ánimo y consuelo que nossusurra a fin de infundirnos fuerzas y fe paraseguir adelante.Si siempre estamos a las corridas, inquietos eimpacientes, no lograremos concentrar en el Señortoda nuestra atención —los ojos, los oídos, la mentey el corazón—, de modo que nos indique las solucio-nes a nuestros problemas, las respuestas a nuestrosinterrogantes, la decisión más acertada en cadasituación.«En quietud y en confianza será vuestra forta-leza»1. En algún momento, en algún sitio, de algúnmodo vas a tener que tomarte un rato a solas conDios para escucharlo en silencio. Para la mayoría delas personas la oración es un monólogo: ellas sonlas únicas que hablan. Sin embargo, cuando oramosdebemos no sólo hablar, sino también dejar queDios nos hable.Hay que escuchar a Dios todos los días. No es pre-ciso que oigas una voz sonora y audible. Bien puedeser ese «silbo apacible y delicado»2que sentimosinteriormente; a veces ni siquiera son palabras, sólouna impresión. Dios no tiene por qué comunicarsecon palabras; puede transmitirnos una sensación,una imagen o una idea.El Espíritu de Dios es como una emisora quetransmite a toda hora. Solo hay que aprender asintonizarla. Si tienes un canal abierto y te sinto-nizas, el Señor te llenará la mente, el corazón, los1Isaías 30:15. 21 Reyes 19:12.
  23. 23. 191Proverbios 12:15; 23:19; Eclesiastés 8:5.oídos y los ojos. Solo hay que tener fe. Si tienes fe,Jesús habla en todo momento, en cualquier lugar,siempre que ejercites tu fe. De modo que cuando lepidas una respuesta, cuenta con recibirla y toma loprimero que te venga. Si realmente crees y consultasal Señor, y tienes ganas de ver u oír Su respuesta,Él no te decepcionará. Lo que veas u oigas con losojos u oídos de tu espíritu provendrá del Señor, y tereconfortará enormemente. ¡Cuenta con que Dioste responderá! Simplemente abre tu corazón y dejaentrar la luz.David Brandt BergAl igual que un leve movimiento del timón deuna enorme nave es capaz de alterar su rumboy conducirla a un destino totalmente dintinto,un pequeño cambio —sobre todo si está inspi-rado por Dios— puede encaminar tu vida y lade tus hijos por una senda totalmente nueva, demayor felicidad. Se dice que una persona es sabiacuando sigue los consejos prudentes y obra conacierto en el momento indicado1. Si escuchas aDios tendrás más sabiduría para cuidar a tushijos.La voz conductora de Dios puede adoptar múl-tiples formas. Puede hablarnos mientras leemosSu Palabra, mostrándonos por medio de ella elcamino que debemos tomar. A veces nos hablaen susurros mientras oramos en silencio, cuandoestamos comulgando con Su Espíritu, alabán-dolo o invocando Su ayuda. En ocasiones noshabla mediante sueños y visiones. En otros casosSu voz toma la forma de un buen consejo de unamigo. También puede ser que percibamos en
  24. 24. 20nuestro corazón o en nuestra mente Sus consejoso Su consuelo.A algunos les parece increíble que Dios estétan deseoso de comunicarse directamente concada uno de nosotros. No obstante, por todaspartes hay personas que están descubriendo queDios les habla y les dice cosas muy concretas,les da instrucciones o palabras de aliento, lesrecuerda versículos que han leído en las Escritu-ras, o se comunica con ellas de otras maneras,por ejemplo por medio de fuertes intuiciones ocorazonadas. Así les indica clara y sencillamentequé deben hacer. Si recurrimos a Dios e invoca-mos Su ayuda y orientación para desempeñarbien nuestro papel de padres y educadores, Él nosdará lo que le pedimos. Él prometió: «Pedid, y seos dará; buscad, y hallaréis»1.«Reconócelo en todos tus caminos, y Él endere-zará tus veredas» (Proverbios 3:6).«Cuando venga el Espíritu de verdad [el EspírituSanto], Él os guiará a toda la verdad» (Juan 16:13).«Tus oídos oirán a tus espaldas palabra quediga: “Este es el camino, andad por él; y no echéisa la mano derecha, ni tampoco torzáis a la manoizquierda”» (Isaías 30:21).Sexto paso: Dar siempre gracias a Dios por todo¡Qué felices nos hace que nuestros hijos nosexpresen su agradecimiento por medio de unanota, un ramillete de flores, un intento de traer-nos el desayuno a la cama, un beso espontáneo1Mateo 7:7.
  25. 25. 211Nehemías 8:10.2Salmo 3:3.3Romanos 8:28.en la mejilla o algo por el estilo! En la mismamedida le complace a Dios que le expresemosnuestra gratitud y aprecio, y además con ellodamos muy buen ejemplo a nuestros hijos. Almanifestarle a Dios nuestra gratitud, nuestropropio espíritu se inspira y revitaliza, aparte queayuda a nuestros hijos a apreciar más a Dios y alos demás.La Biblia dice: «El gozo del Señor es vuestrafuerza»1, y también: «Tú, Señor, eres [...] el quelevanta mi cabeza»2. Hay ocasiones en que lospadres necesitamos muchas fuerzas adicionales,o alguien que venga y nos «levante la cabeza»—o la moral—, sobre todo si uno de nuestroshijos no anda muy bien. En esos momentos senecesita mucha fe para confiar en Dios a pesarde las circunstancias. Hay que tener mucha fepara creer que «a los que aman a Dios, todas lascosas les ayudan a bien»3, que todo sigue en Susmanos, que Él nos ama y nunca nos abando-nará, y atravesar las pruebas difíciles sin perderel optimismo. Y la fe se expresa agradeciéndolea Dios todas las cosas, aun lo que aparenta seruna contrariedad, sabiendo que Él lo permite poralguna razón.A la larga verás que si no dejas de alabar aDios y darle gracias, superarás tu abatimiento ypesadumbre.«Entrad por Sus puertas con acción de gracias,por Sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Sunombre» (Salmo 100:4).
  26. 26. 22Séptimo paso: Vivir en el amor de DiosLa descripción de Dios más breve y sencilla detoda la Biblia se encuentra en la primera epístolade Juan, capítulo 4, versículo 8: «Dios es amor».Dios es amor, y por deducción, todo amor ver-dadero refleja a Dios. Como padres, sabemos quenuestro amor humano en muchos casos se quedacorto. A veces nos ponemos impacientes, perde-mos los estribos y decimos a nuestro cónyugeo a nuestros hijos palabras que luego desearía-mos poder borrar. Eso hace que nos sintamosfatal. Sabemos que no somos perfectos y que notenemos perfecto amor. Por otra parte, no haymotivo para que vivamos limitados por el pocoamor que tenemos. A Dios le encanta dispensar-nos Su amor, que es mucho más rico y profundoy es capaz de dar un vuelco positivo hasta a unamala situación.La próxima vez que se te acabe el amor y estésa punto de explotar, actúa con decisión: desco-néctate del enfado y el disgusto. Contén por unmomento tus emociones y tu ira, retírate de lasituación y dirige la mirada hacia arriba. Respirahondo y pídele a Dios amor y comprensión. Élpuede darte paz en medio de lo que parece unatempestad.Al igual que todas las demás maravillas queDios nos ofrece, Su amor es gratuito, y está anuestra disposición en todo momento y lugar.Sólo tenemos que hacer una pausa y pedírselo. Setrata de una fuerza poderosa y creativa que todolo envuelve y que es capaz de transformar enun momento nuestra vida, nuestras opiniones,
  27. 27. 23nuestra actitud ante algo. El apóstol Pablo enu-meró algunas de las cualidades de ese amor en elcapítulo 13 de la primera epístola a los Corintios:Es sufrido (paciente cuando toca aguantar) y apesar de todo no deja de ser benigno (apacible);no es envidioso ni presuntuoso; no es grosero, niegoísta; no se irrita, no guarda rencor, ni dis-fruta haciendo maldades. Esa clase de amor escapaz de creer, esperar y soportar más porque esfruto de la fe y la confianza en Dios y provienede Su Espíritu de amor. En resumidas cuentas,es un amor que «no deja de ser». Ese es precisa-mente el amor que necesitan los padres.Gran parte del mensaje de Jesús consiste enque debemos dejar que el amor de Dios obre ennuestra vida, aprender a amar a Dios con todonuestro corazón, y a nuestros hijos y a nuestroprójimo como a nosotros mismos. El apóstolJuan describe con los siguientes términos eseamor divino y perfecto:«Nosotros hemos conocido y creído el amor queDios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el quepermanece en amor, permanece en Dios, y Diosen él. Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amóprimero. Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, y aborrecea su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama asu hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar aDios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos estemandamiento de Él: El que ama a Dios, ame tam-bién a su hermano» (1 Juan 4:16, 19-21).
  28. 28. 24Cierto año, la plantación de trigo de un agricultorprodujo muchísimo. Pero unos días antes de la cose-cha, hubo una terrible granizada y ventisca. Toda lamies se echó a perder.Después de la tormenta, el hombre salió con suhijito para ver cómo estaba su campo. El pequeñoobservó lo que había sido un hermoso trigal y luego,con los ojos llenos de lágrimas, se volteó para mirar asu padre, esperando oír palabras de desesperación.Pero el padre no hizo otra cosa que ponerse a cantarsuavemente un viejo himno que hablaba de buscarconsuelo en Dios.Años después, el hijo relató el incidente y terminódiciendo:—Fue el mejor sermón de mi vida.El agricultor perdió una valiosa cosecha, pero¿quién sabe si ese episodio tuvo una influencia deci-siva en el muchacho? Fue testigo de la fe de su padremanifestada en la práctica.AnónimoTodo agricultor labra la tierray planta las semillas con cuidado,da gracias al Señor que se las riegay observa satisfecho sus sembrados.Mas no se sienta a leer todo el díadejando las mieses sin cultivo.Abandonadas, no prosperarían.¿Acaso es distinto con un niño?Edgar A. Guest
  29. 29. 25UN ANTICIPO DEL CIELODios promete que nada hará mal ni dañará entodo Su santo monte1. Lo dice con referencia alCielo, donde hallaremos perfecta paz. No habrápreocupaciones, ni llanto, ni dolor, ni muerte, yDios enjugará todas nuestras lágrimas2. La feli-cidad colmará nuestra vida para siempre. Pareceestupendo, ¿no? Pero Dios no quiere que espe-remos a traspasar las puertas de perla del Cielopara empezar a disfrutar de esas maravillas.Tenemos la posibilidad de acceder ahora mismoa esa libertad, esa liberación de nuestros proble-mas, esa alegría, ese amor y esa paz. Hoy mismotoda tu familia puede gozar de un anticipo delCielo en su propio Hogar. «La senda de los justoses como la luz de la aurora, que va en aumentohasta que el día es perfecto»3.Dios sabe que vivimos en tiempos turbu-lentos. Es consciente de que a veces la vida nosresulta harto complicada, y de que es particular-mente difícil criar a los hijos según Sus preceptoshabida cuenta de que en la sociedad hay tantainfluencia en el sentido contrario. Sin embargo,esos obstáculos forman nuestro carácter, nosfortalecen y nos obligan a acercarnos a Diosen los momentos críticos. En la medida en queaprendemos a extender la mano de la fe hacia Él,Él alivia nuestras cargas y colma nuestra vida deamor y luz.1Isaías 11:9.2Apocalipsis 21:4; 7:17.3Proverbios 4:18.
  30. 30. 26En tanto que fijes la mirada en aquel quevela por ti como un Padre, Él no permitirá quecaigas. Si haces lo que puedes por seguir Susconsejos, Él bendecirá las obras de tus manos ybendecirá también a tus hijos. Tu alma se reno-vará bebiendo copiosamente del Agua de Vida,la Palabra de Dios. Haz lo que esté a tu alcancepor vivir bien cerca de Él, y Él hará morada en tucorazón.«[Jesús dijo:] El que me ama, Mi palabra guardará;y Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremosmorada con él» (Juan 14:23).«Por cuanto sois hijos [de Dios], Dios envió avuestros corazones el Espíritu de Su Hijo [Jesús]»(Gálatas 4:6).«Bienaventurado todo aquel que teme al Señor,que anda en Sus caminos. Cuando comieres eltrabajo de tus manos, bienaventurado serás, y teirá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto alos lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivoalrededor de tu mesa» (Salmo 128:1-3).
  31. 31. 27CUANDO LOS PADRES NO LO SABEN TODOLos padres somos plenamente conscientes deque no lo sabemos todo, pero nuestros pequeñosnos miran con ojos llenos de esperanza y expec-tativas. Creen en nosotros. También puede quenuestros amigos, nuestros compañeros de trabajoy los profesores de nuestros hijos nos considerenbuenos padres. Pero en nuestro fuero interno —ypor mucho que nos disguste, a veces también enpúblico, en presencia de otras personas— nues-tras debilidades se hacen patentes, en muchoscasos gracias a la inoportuna asistencia de nues-tros hijos, cuando en el momento menos pensadohacen o dicen algo indebido. De golpe, nuestraimagen de padres perfectos se ve mancilladadelante de todos. Pero es que no podemos saberqué hacer con nuestros hijos en todas y cada unade las situaciones que se presentan. Si bien nosgustaría dar la impresión de que nunca comete-mos un error, pretender preservar esa imagen esbien incómodo, y de hecho imposible.La clave no consiste en tratar de ser máslisto o mejor que los demás, sino en ver nues-tras imperfecciones y falencias como ventajas ysacarles partido. Echemos un vistazo a algunosde los beneficios de tales debilidades. En primerlugar, cuando uno se sabe débil e incapaz, estámás presto a pedir y aceptar la asistencia divina.El rey David atestiguó: «Este pobre clamó, y leoyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias»1.1Salmo 34:6.
  32. 32. 28El apóstol Pablo exclamó en uno de sus escritos:«¡Miserable de mí! ¿quién me librará [de misdebilidades]? Gracias doy a Dios, por JesucristoSeñor nuestro»1. Y afirmó: «No que seamoscompetentes por nosotros mismos para pensaralgo como de nosotros mismos, sino que nuestracompetencia proviene de Dios»2. Cuando somosdébiles, Él se hace fuerte en nosotros y por noso-tros3. El hecho de recurrir a Dios nos proporcionaunas fuerzas y una sabiduría que no podríamosalcanzar por nuestra cuenta, y por lo tanto nosda mayores posibilidades de coronar con éxito laazarosa aventura de tener hijos.En segundo término, nuestras debilidades nosmantienen humildes. Siendo humildes, juzga-mos menos a los demás y somos más amorososy compasivos con nuestros hijos. Normalmentetambién somos más propensos a escuchar lasrecomendaciones de amigos y familiares que aveces distinguen mejor que nosotros el bosque alestar más distanciados de los árboles. «Bienaven-turados los pobres en espíritu [los humildes],porque de ellos es el reino de los Cielos»4.Por último, cuando uno se sabe débil, se lehace más fácil complacer a Dios que cuando esfuerte y orgulloso y se cree autosuficiente. Laspersonas débiles y humildes saben que les hacefalta ayuda. Tienen necesidad de Dios, por lo quele piden a Él las soluciones. Y Él promete cuidar-las más que bien.1Romanos 7:24,25.22 Corintios 3:5.32 Corintios 12:9.4Mateo 5:3.
  33. 33. 29«Los sacrificios de Dios son el espíritu que-brantado; al corazón contrito y humillado nodespreciarás Tú, oh Dios»1. «Cercano está elSeñor a los quebrantados de corazón; y salva alos contritos de espíritu»2. «Bendito el [...] queconfía en el Señor, y cuya confianza es el Señor.Porque será como el árbol plantado junto a lasaguas, que junto a la corriente echará sus raíces,y no verá cuando viene el calor, sino que su hojaestará verde; y en el año de sequía no se fatigará,ni dejará de dar fruto»3.Al dejarles ver a tus hijos que eres débil y fali-ble y que necesitas la ayuda de Dios, en realidadles estás dando un magnífico ejemplo, y ademáseso puede conducir a una relación más estrechacon ellos. Cuando los padres son orgullosos, ava-salladores, impacientes y fácilmente irritables, losniños suelen atrincherarse y oponer resistencia,como en la fábula de Esopo acerca de la con-tienda del cierzo y el sol:Una vez el Viento y el Sol tuvieron una conver-sación. El primero, bullicioso y discutidor, declarabaque era el más fuerte de los dos. Presintiendo queel encuentro podía desembocar en una amargareyerta, el Sol hizo gala de su sabiduría y benignidady trató de dejar pasar el asunto. Sin embargo, empe-cinado, el Viento insistía:—Te demostraré mis fuerzas —exclamórugiente—. ¿Ves a ese hombre que viene por allí? Teapuesto lo que quieras a que yo conseguiré antesque tú que se despoje de su abrigo.1Salmo 51:17.2Salmo 34:18.3Jeremías 17:7,8.
  34. 34. 30El Sol suspiró y se escondió tras una nube, mien-tras el Viento soplaba hasta casi desatar un huracán.Pero cuanto más fuerte soplaba, más se aferraba elhombre a su abrigo para que no se le volara. Por finel Viento se dio por vencido y amainó.Salió entonces el Sol de su escondite y sonriócálidamente al hombre. Este al rato se secó el sudorde la frente y se quitó el abrigo.Así el Sol demostró al Viento que la amabilidady la calidez son más convincentes que la furia y lafuerza.Si nos empeñamos en obligar a nuestros hijosa hacer lo que nosotros queremos, es probableque se aferren a su postura de resistencia. Encambio, si manifestamos la calidez del amor, lahumildad y la sinceridad, su renuencia a colabo-rar se tornará en buena disposición y docilidad.Con un poquito de tiempo, de paciencia y decariño, cede hasta el más duro.En vista de las ventajas de tener una actitudhumilde, no dejes que unas cuantas debilidadeste frenen o te lleven a tener una mala imagende ti. A pesar de todas tus debilidades humanasy tu impotencia, puedes ser un buen padre ouna buena madre. Una lágrima de humildad, laaceptación de tus debilidades y el sincero recono-cimiento de tu dependencia de Dios pueden tenerun efecto más profundo en tus hijos que todoslos premios de pedagogía del mundo.Los niños también se sienten intimidados porla vida. Cuando se van haciendo mayorcitos lessuceden muchas cosas que sus padres no veno desconocen. Suelen enfrentarse a temores y
  35. 35. 31batallas que para ellos son cuestiones de vidao muerte. Les viene bien darse cuenta de quetu caso no es muy diferente, y más que nadales hace falta verte acudir al Señor para que teayude a superar tus debilidades y problemas.Procura ayudar a tus hijos a explicarte lascosas que les molestan. A veces no requiere másque un caluroso abrazo, una mirada a los ojos yunas pocas palabras: «¿Está todo bien? ¿Me quie-res contar algo?» Después basta con que los escu-ches. No importa que no estés en condiciones deresolverles los problemas. Puedes rezar con ellosy enseñarles a pedir ayuda a Dios. Tal vez nopuedas estar con ellos las 24 horas del día, sobretodo cuando se van haciendo mayores; pero Él síestá todo el tiempo junto a ellos.
  36. 36. 32El jardín de la familiaLa familia es un jardínlleno de fragantes flores.De cada uno de los niñoslos padres son los podadores.Dios hace crecer los retoños,pues el jardín, Él lo creó,y lo bendice con bellezadigna de admiración.Con amor la podaderausan los padres cada día.La confianza es el aperoque a la familia siempre guía.Wilma L. Shaffer
  37. 37. 33QUÉ HACER CUANDO UNO SIENTEQUE NO DA MÁSEn determinadas situaciones y circunstanciases inevitable que los padres se sientan agobia-dos. El bebé llora, la niña de ocho años no quierehacer sus deberes, la música del chico de catorcehace temblar la casa, el de dos añitos se hizo pisen los pantalones y los invitados a cenar van allegar en cualquier momento. Uno se siente exi-gido al máximo.Todos tenemos días así. Tu caso no es único.Y no es preciso que hagas frente a la situación asolas: Jesús está contigo. Él te entiende y quieredarte ánimo y soluciones. Si tienes oportuni-dad, habla con alguien, tal vez con tu cónyugeo con una amiga; puede contribuir a serenartey hacerte ver las cosas desde otra perspectiva.También es un buen momento para que invo-quen juntos la ayuda del Señor. Hasta puedespedir a tus hijos que recen contigo, incluso losmás pequeños. Su fe y sus simples oraciones teinfundirán mucho aliento.Hagas lo que hagas, no tires la toalla. No deslugar a la frustración y al abatimiento. Elevauna plegaria y pídele a Jesús que te concedafuerzas y gracia en ese preciso momento, y Éllo hará. Ruégale que te ayude a ver a tus hijoscomo Él los ve, que te permita ver lo que llegarána ser. Él te ayudará a enfocar la situación conoptimismo y esperanza. Por muy negras que se
  38. 38. 34vean las circunstancias, si miras hacia arriba (aJesús) el panorama siempre es luminoso.Dado que los niños son un reflejo de lospadres, cuando a uno o a varios de nuestroshijos no les va bien en cierto aspecto es muy fácildescorazonarse y sentir que uno ha fracasado.Pero no hay que olvidar que son también hijosde Dios y que son una obra en curso, igual quenosotros. «Dios es el que en vosotros produce asíel querer como el hacer, por Su buena voluntad»1.Lo único que Él espera de nosotros es quepongamos todo de nuestra parte, que les prodi-guemos nuestro amor y que dejemos lo demásen Sus manos. Claro que eso no es excusa paraalzar los brazos en señal de impotencia y aban-donar en cuanto las cosas se ponen difíciles,pasándole la pelota a Dios. Es probable que Élquiera que formemos parte de la solución. Tene-mos que preguntarle qué quiere que hagamos yhacerlo; y a continuación encomendarle a Él lodemás, dejar que haga lo que está fuera de nues-tro alcance.1Filipenses 2:13.
  39. 39. 35¡VALE LA PENA!Un día no muy distante tus hijos ya seránmayores y se marcharán. Entonces agradeceráshaberles dado lo que necesitaban de pequeños.No habrá sido fácil. Te habrá costado muchossacrificios, pero vale la pena. Joy, misionera ymadre de una familia numerosa, lo expresa de lasiguiente manera:Actualmente veo la maternidad desde otraperspectiva. Ya pasé la etapa inicial de cam-biar pañales y dar de mamar a media noche, desentar a los niños en la bacinilla y curar innu-merables raspones en las rodillas. Ahora soyabuela además de madre. Mis hijos menorestodavía viven conmigo, pero los mayores ya sehan casado y han empezado a darme nietos. Alos matrimonios jóvenes que inician la ascensiónde lo que parece una montaña insuperable, qui-siera decirles simplemente que vale la pena.Cuando observo a mis hijos que ya son adul-tos me invade una sensación muy grata, alconstatar cómo ha obrado el Señor en su vida.Siento paz y renovado entusiasmo para cuidar delos pequeños que todavía están conmigo. En unareunión juvenil tuve el gran privilegio de ver amis hijos mayores consagrarse al Señor; fue unode esos momentos que normalmente están reser-vados para el Cielo. Caí entonces en la cuenta deque no sólo obtendré recompensas por lo poco
  40. 40. 36que he hecho yo para el Señor, sino también portodo lo que hagan ellos por Él en lo futuro.Por eso, la próxima vez que te encuentres amedia noche velando a un niño enfermo, son-riendo pese a las ganas de llorar, cantando parano perder la paciencia, limpiando naricitasmientras sueñas con el día en que harás gran-des obras para Dios, no olvides que ya las estáshaciendo. No lamentaremos una sola oración,una sola canción, una sola palabra de amor.Cada gesto de amor tiene un efecto perdurable enellos. Al cabo de años de haberlo hecho todo porfe, gozaremos de la bendición de verlos converti-dos en hombres y mujeres hechos y derechos.
  41. 41. 37VERSÍCULOS SOBRE LA CRIANZA YFORMACIÓN DE LOS HIJOS(Tomados del libro Claves para descubrir la verdad:Fundamentos1).Instruir y formar a los hijosJueces 13:8 Oró Manoa al Señor, y dijo:«Ah, Señor mío, yo te ruego [...] que nos enseñeslo que hayamos de hacer con el niño que ha denacer».A. Dios vela por los pequeñitos:♦ Mateo 18:10 Mirad que no menospreciéisa uno de estos pequeños; porque os digo que Susángeles en los Cielos ven siempre el rostro de MiPadre que está en los Cielos.B. Aunque uno solo de los padres seacreyente, los hijos son santificados por Dios:♦ 1 Corintios 7:14 El marido incrédulo essantificado en la mujer, y la mujer incrédula enel marido; pues de otra manera vuestros hijosserían inmundos, mientras que ahora son santos.1De Aurora Production.
  42. 42. 38C. La formación que reciban en los primerosaños los guiará a lo largo de la vida:♦ Proverbios 22:6 Instruye al niño en sucamino, y aun cuando fuere viejo no se apartaráde él.D. Da prioridad al cuidado y a la instrucciónde tus hijos:♦ 3 Juan 1:4 No tengo yo mayor gozo queeste, el oír que mis hijos andan en la verdad.E. Si los descuidas a causa de otrascosas, tanto tú como ellos sufrirán lasconsecuencias:♦ Proverbios 29:15 El niño dejado a suscaprichos es vergüenza de su madre (BL).F. Debemos enseñar a nuestros hijos laPalabra de Dios:♦ Deuteronomio 6:6,7 Estas palabras queYo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y lasrepetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estandoen tu casa, y andando por el camino, y al acos-tarte, y cuando te levantes.♦ Deuteronomio 11:18,19 Pondréis estasMis palabras en vuestro corazón y en vuestraalma. [...] Las enseñaréis a vuestros hijos.♦ Isaías 38:19b El padre hará notoria Tuverdad a los hijos.♦ Joel 1:3 De esto contaréis a vuestros hijos,y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otrageneración.♦ Juan 21:15 Jesús dijo a Simón Pedro:«Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?»
  43. 43. 39Le respondió: «Sí, Señor; Tú sabes que te amo». Élle dijo: «Apacienta Mis corderos».♦ 2 Timoteo 3:15 Desde la niñez has sabidolas Sagradas Escrituras, las cuales te puedenhacer sabio para la salvación por la fe que es enCristo Jesús.♦ Salmo 78:1,6 Escucha, pueblo Mío, Miley; inclinad vuestro oído a las Palabras de Miboca. [...] Para que lo sepa la generación venidera,y los hijos que nacerán; y los que se levantaránlo cuenten a sus hijos.♦ 1 Juan 2:13 Os escribo a vosotros, padres,porque conocéis al que es desde el principio. Osescribo a vosotros, jóvenes, porque habéis ven-cido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos,porque habéis conocido al Padre.G. Enseña a tus hijos a confiar en Dios:♦ Salmo 22:9 [El rey David dijo:] Tú eres[...] el que me hizo estar confiado desde queestaba a los pechos de mi madre.♦ Salmo 34:11 Venid, hijos, oídme; el temor[la veneración] del Señor os enseñaré.♦ Salmo 78:6,7 Para que [...] sepa [las Pala-bras de Dios] la generación venidera [...]; y losque se levantarán lo cuenten a sus hijos, a fin deque pongan en Dios su confianza, y no se olvi-den de las obras de Dios; que guarden Sus man-damientos.♦ Hechos 2:39 Para vosotros es la promesa[de Dios], y para vuestros hijos.
  44. 44. 40H. Llévalos a aceptar a Jesús:♦ Marcos 10:14 Jesús [...] les dijo: «Dejad alos niños venir a Mí, y no se lo impidáis; porquede los tales es el reino de Dios».♦ Gálatas 4:19 Hijitos míos, por quienesvuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristosea formado en vosotros.♦ 1 Juan 2:12 Os escribo a vosotros, hijitos,porque vuestros pecados os han sido perdonadospor Su nombre.I. La Palabra de Dios les enseña cómo sealcanza la vida eterna:♦ Juan 5:39 Escudriñad las Escrituras;porque [...] en ellas tenéis la vida eterna; y ellasson las que dan testimonio de Mí.♦ 2 Timoteo 3:15 Desde la niñez has sabidolas Sagradas Escrituras, las cuales te puedenhacer sabio para la salvación por la fe que es enCristo Jesús.J. Únicamente Dios es capaz de enseñarles lomás importante de la vida:♦ Salmo 25:5 Encamíname en Tu verdad,y enséñame, porque Tú eres el Dios de mi salva-ción; en Ti he esperado todo el día.♦ Proverbios 8:32,33 [Habla la Sabiduría,el Espíritu de Dios:] Hijos, oídme, y bienaventu-rados los que guardan Mis caminos. Atended elconsejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.♦ Isaías 54:13 Todos tus hijos serán enseña-dos por el Señor; y se multiplicará la paz de tushijos.
  45. 45. 41♦ 1 Corintios 2:13 Hablamos, no con pala-bras enseñadas por sabiduría humana, sino conlas que enseña el Espíritu, acomodando lo espiri-tual a lo espiritual.K. Participación de los niños en reunionesreligiosas junto a sus padres:♦ Josué 8:35 [Los pequeñitos escuchan lalectura de la Biblia junto a sus padres:] No hubopalabra alguna de todo cuanto mandó Moisés,que Josué no hiciese leer delante de toda la con-gregación de Israel, y de las mujeres, de los niños,y de los extranjeros que moraban entre ellos.♦ 2 Crónicas 20:13 [Los niños participan enuna importante reunión de oración:] Todo Judáestaba en pie delante del Señor, con sus niños ysus mujeres y sus hijos.♦ Joel 2:12,16 Dice el Señor, convertíos aMí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloroy lamento. [...] Reunid al pueblo, santificad lareunión, juntad a los ancianos, congregad a losniños y a los que maman, salga de su cámara elnovio, y de su tálamo la novia.La obediencia y la desobediencia de los hijosA. Los hijos deben obedecer a sus padres:♦ Proverbios 1:8 Oye, hijo mío, la instruc-ción de tu padre, y no desprecies la dirección detu madre.♦ Efesios 6:1 Hijos, obedeced en el Señor avuestros padres, porque esto es justo.♦ Colosenses 3:20 Hijos, obedeced a vues-tros padres en todo, porque esto agrada al Señor.
  46. 46. 42B. Los hijos deben honrar y venerar a suspadres:♦ Éxodo 20:12 Honra a tu padre y a tumadre, para que tus días se alarguen en la tierraque el Señor tu Dios te da.♦ Levítico 19:3 Cada uno temerá a sumadre y a su padre.♦ Efesios 6:2 Honra a tu padre y a tumadre, que es el primer mandamiento con pro-mesa.♦ Proverbios 23:22 Oye a tu padre, a aquelque te engendró; y cuando tu madre envejeciere,no la menosprecies.♦ Proverbios 20:20 Al que maldice a supadre o a su madre, se le apagará su lámpara enoscuridad tenebrosa.C. La bendición de tener hijos obedientes yjuiciosos:♦ Proverbios 10:1 El hijo sabio alegra alpadre.♦ Proverbios 13:1 El hijo sabio recibe elconsejo del padre.♦ Proverbios 23:15,16 Hijo mío, si tu cora-zón fuere sabio, también a mí se me alegraráel corazón; mis entrañas también se alegraráncuando tus labios hablaren cosas rectas.♦ Proverbios 23:24,25 Mucho se alegrará elpadre del justo, y el que engendra sabio se gozarácon él. Alégrense tu padre y tu madre, y gócesela que te dio a luz.♦ 3 Juan 1:4 No tengo yo mayor gozo queeste, el oír que mis hijos andan en la verdad.
  47. 47. 43D. El pesar de tener hijos desobedientes ynecios [que no obedecen a sus padres ni alSeñor]:♦ Proverbios 17:21 El padre del necio no sealegrará.♦ Proverbios 17:25 El hijo necio es pesa-dumbre de su padre, y amargura a la que lo dioa luz.♦ Proverbios 19:13 Dolor es para su padreel hijo necio.♦ Proverbios 10:1b El hijo necio es tristezade su madre.Instrucción amorosa combinada con disciplina firmeA. Trata a tus hijos con suavidad y amor:♦ Efesios 6:4 Padres, no hagan enojar a sushijos, sino más bien críenlos con disciplina e ins-trúyanlos en el amor del Señor (DHH).♦ Colosenses 3:21 Padres, no exasperéis avuestros hijos, para que no se desalienten.♦ 1 Tesalonicenses 2:7 Fuimos tiernosentre vosotros, como la nodriza que cuida conternura a sus propios hijos.♦ Tito 2:4 Que enseñen a las mujeres jóve-nes a amar a sus maridos y a sus hijos.B. La paciencia, la misericordia y la verdadson de lo más eficaces:♦ 1 Tesalonicenses 2:11 Como el padre asus hijos, exhortábamos y consolábamos a cadauno de vosotros.♦ Romanos 2:4 [La] benignidad [de Dios] teguía al arrepentimiento.
  48. 48. 44♦ Proverbios 16:6 Con misericordia yverdad se corrige el pecado, y con el temor delSeñor los hombres se apartan del mal.C. Cada hijo es diferente; pide a Dios quete indique la mejor forma de instruir ydisciplinar a cada uno:♦ Jueces 13:12 ¿Cómo debe ser la manera devivir del niño, y qué debemos hacer con él?D. Las Escrituras nos advierten quecastiguemos a los hijos que se portan mal:♦ Proverbios 13:24 El que detiene el castigo,a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde tem-prano lo corrige.♦ Proverbios 19:18 Castiga a tu hijo entanto que hay esperanza.♦ Proverbios 22:15 La necedad está ligadaen el corazón del muchacho; mas la vara de lacorrección la alejará de él.♦ Proverbios 23:13 No rehúses corregir almuchacho.♦ Proverbios 29:17 Corrige a tu hijo, y tedará descanso, y dará alegría a tu alma.E. Un cristiano responsable debe saberrefrenar a sus hijos:♦ 1 Timoteo 3:4 [Requisitos que debe cum-plir un dirigente cristiano:] Que gobierne bien sucasa, que tenga a sus hijos en sujeción con todahonestidad.♦ 1 Timoteo 3:12b Que gobiernen bien sushijos y sus casas.
  49. 49. 45♦ Tito 1:6 Que [...] tenga hijos creyentes queno estén acusados [...] de rebeldía.♦ (V. también Gálatas 4:1,2)F. Qué pasa cuando no se corrige ni secontrola a los hijos:♦ 1 Samuel 3:13 [El Señor dijo a Samuel:]Yo juzgaré [la] casa [de Elí] para siempre, por lainiquidad que él sabe; porque sus hijos han blas-femado a Dios, y él no los ha estorbado(1 Samuel 2:22-25).♦ 1 Reyes 1:1,5,6 [Adonías procura hacersecon el trono de David:] Cuando el rey David eraviejo y avanzado en días [...] Adonías hijo deHaguit se rebeló, diciendo: «Yo reinaré». Y se hizode carros y de gente de a caballo, y de cincuentahombres que corriesen delante de él. Y su padrenunca le había entristecido en todos sus días[cuando era más pequeño] con decirle: «¿Por quéhaces así?»♦ Proverbios 29:15 El niño dejado a suscaprichos es vergüenza de su madre (BL).G. La falta de disciplina es producto de lafalta de temor de Dios:♦ 1 Samuel 2:29,30 ¿Por qué habéis holladoMis sacrificios y Mis ofrendas, que Yo mandéofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tushijos más que a Mí? [...] Yo honraré a los que mehonran, y los que me desprecian serán tenidos enpoco (v. el motivo en 1 Samuel 2:12-17).
  50. 50. 46H. Algunos hijos se descarrían a pesar dehaber recibido buena instrucción:♦ 1 Samuel 8:1,3 [Los hijos de Samuel sevolvieron corruptos y codiciosos pese a que supadre era justo:] Aconteció que habiendo Samuelenvejecido, puso a sus hijos por jueces sobreIsrael. [...] Pero no anduvieron los hijos por loscaminos de su padre, antes se volvieron tras laavaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo elderecho.♦ Marcos 13:12,13 [En los Postreros Días,algunos traicionarán a sus padres cristianos.](V. también Mateo 24:10.)♦ (V. también Proverbios 2:16-18.)I. La parcialidad y el favoritismo causanproblemas:♦ Génesis 25:27,28 Amó Isaac a Esaú [suhijo mayor] [...]; mas Rebeca amaba a Jacob [y loayudó a engañar a su anciano padre(Génesis 27:1-18)].♦ Génesis 37:3,4 Amaba Israel a José másque a todos sus hijos, porque lo había tenido ensu vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.Y viendo sus hermanos que su padre lo amabamás que a todos sus hermanos, le aborrecían, yno podían hablarle pacíficamente.
  51. 51. 47La infancia y la adolescenciaA. Hay que tener en cuenta las limitacionesde los niños:♦ Génesis 33:13,14 Los niños son tiernos.[...] Yo me iré poco a poco [...], al paso de losniños.B. Crecimiento y maduración:♦ Hebreos 5:14 El alimento sólido [lasdoctrinas fuertes] es para los que han alcanzadomadurez, para los que por el uso tienen los senti-dos ejercitados en el discernimiento del bien y delmal.C. Si se los instruye bien, los niños son unagran bendición:♦ Salmo 127:4,5 Como flechas en manosdel guerrero son los hijos de la juventud. Felizel hombre que con tales flechas ha llenado sualjaba, pues no quedará avergonzado al litigar enla puerta de la ciudad con su enemigo (BL).♦ Isaías 8:18 He aquí, yo y los hijos queme dio el Señor somos por señales y presagiosen Israel, de parte del Señor de los ejércitos, quemora en el monte de Sion.♦ Mateo 18:5 Cualquiera que reciba en Minombre a un niño como este, a Mí me recibe.♦ (V. también Marcos 9:36,37.)D. Los niños ofrecen alabanzas a Dios:♦ Mateo 21:15,16 Los principales sacerdotesy los escribas, viendo las maravillas que hacía,y a los muchachos aclamando en el templo y
  52. 52. 48diciendo: «¡Hosanna al Hijo de David!» se indig-naron, y le dijeron: «¿Oyes lo que éstos dicen?» YJesús les dijo: «Sí; ¿nunca leísteis: “De la boca delos niños y de los que maman perfeccionaste laalabanza”?»♦ Nehemías 12:43 Sacrificaron aquel díanumerosas víctimas, y se regocijaron, porqueDios los había recreado con grande contenta-miento; se alegraron también las mujeres y losniños; y el alborozo de Jerusalén fue oído desdelejos.♦ Salmo 148:12,13 Los jóvenes y tambiénlas doncellas, los ancianos y los niños... alabenel nombre del Señor, porque sólo Su nombre esenaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos.E. La adolescencia y el paso a la adultez:♦ 1 Corintios 13:11 Cuando yo era niño,hablaba como niño, pensaba como niño, juzgabacomo niño; mas cuando ya fui hombre, dejé loque era de niño.♦ Efesios 4:14 Ya no seamos niños fluc-tuantes, llevados por doquiera de todo viento dedoctrina, por estratagema de hombres que paraengañar emplean con astucia las artimañas delerror.♦ 1 Corintios 14:20 Hermanos, no seáisniños en el modo de pensar, sino sed niños en lamalicia, pero maduros en el modo de pensar.F. La adolescencia, edad de consagración aDios:♦ 2 Crónicas 34:1-7 [A los 16 años el reyJosías buscó al Señor de todo corazón y consagró
  53. 53. 49su vida a Él, y a partir de ese momento lo sirviócon gran dedicación.]♦ Eclesiastés 12:1a Acuérdate de tu Creadoren los días de tu juventud.♦ 1 Timoteo 4:12 Ninguno tenga en pocotu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes enpalabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
  54. 54. MATERIAL DIDÁCTICO RECOMENDADOde Aurora Production AGLáminas y lemas: Dos colecciones de 25 afiches devivos colores para chiquitines, con sencillas frases que ense-ñan principios éticos y cristianos.Crecer con cuentos: Colección de cuentos salpicadosde coloridos y llamativos dibujos, para niños de 2 a 10 años.Presentan sanas enseñanzas de forma entretenida.Jesús y yo: Un libro de breves y atractivos mensajesde parte de Jesús, para darlo a conocer a los chiquillos yllevarlos a descubrir Su amor y el interés que tiene por cadauno de nosotros.T alabo: Tres libros de modernas expresiones de gra-titud a Dios, con espléndidas ilustraciones. Para niños dediversas edades.Apacienta Mis corderos: Seis libritos con 90 versículosde la Biblia simplificados e ilustrados, para que los niños selos aprendan.Grandes aventuras: Dos discos compactos de sesentaminutos cada uno, con los relatos de la Biblia más conoci-dos. Narrativas cautivantes y animadas canciones.Chiquivideo: Cinco programas de media hora, estilovideoclip, que contribuyen a mejorar la conducta de losniños de los 6 meses en adelante.ElDesvándelTíoIván®: Colección de videos para entrete-ner y educar a un público de más de 2 años de edad. ¡Dinámi-cos temas musicales y relatos que hacen ameno el aprendizaje!Ven a jugar al Desván y Exploradores de la Biblia: DosCD-ROM multimedia con todo un surtido de juegos estimu-lantes, basados en la colección de videos El Desván del TíoIván®. Para niños a partir de los 2 años.URL: http://es.auroraproduction.com
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  56. 56. LOS AUTORESDerek y Michelle Brookes son escritores ypedagogos de amplia trayectoria. Tienen 28 añosde casados y llevan ese mismo tiempo trabajandojuntos en el ámbito profesional. Luego de variosaños de ejercer la docencia, en las dos últimasdécadas se han desempeñado como asesores yeducadores cristianos. Su mayor ambición ha sidoproporcionar a niños de todas las latitudes unaeducación de primerísima calidad. Esa vocaciónlos ha llevado a recorrer casi todos los continen-tes ofreciendo asistencia práctica y estímulos aquienes tienen en sus manos el sano desarrollo delos niños.

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