La formación de los niños

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La formación de los niños

  1. 1. ISBN 3-03730-115-5A - S P - B A - P T - 0 0 4 - P http://es.auroraproduction.comDerek y Michelle BrookesDerek y Michelle BrookesEn tu infancia, probablemente te considerabascapaz de juzgar cómo debían ser los padres y quédebían hacer. Ahora que tienes hijos, te das cuentade que no es tan sencillo. Aprender a ser buenospadres requiere tiempo, determinación, compren-sión, experiencia, risas, lágrimas, oraciones, pacien-cia y sobre todo mucho amor.¿Cómo enseñar a un niño la diferencia entre elbien y el mal? ¿Cuál es el término medio entreotorgar libertad y fijar límites? ¿Cuándo necesitaun pequeño elogios y aliento y cuándo disciplina?La formación de los niños ofrece consejos prácticosque te ayudarán a abordar estas difíciles cuestionesy acercarán a tu familia a Aquel que tiene todas lassoluciones.La formaciónde los niñosLa formaciónde los niñosCOLECCIÓN Soluciones para padres
  2. 2. Derek y Michelle BrookesLa formaciónde los niñosInstruye al niño en su camino, y auncuando fuere viejo no se apartará de él(Proverbios 22:6).Colección Soluciones para padres
  3. 3. IITítulo original: Keys to Kids.ISBN de la edición original: 3-03730-013-2ISBN de la versión en castellano: 3-03730-115-5Derek y Michelle BrookesTraducción: Felipe Howard Mathews© 2004 Aurora Production AG, Suiza.Derechos reservados.Impreso en Tailandia por Than PrintingURL: http://es.auroraproduction.comFUENTESEn los casos en que no se indica el autor de una cita es porqueno fue posible determinarlo con certeza. Se han hecho diligenciaspara identificar a los propietarios intelectuales de los diversospasajes y, de ser preciso, obtener permiso para su publicación.Si se nos ha pasado por alto otorgar el debido reconocimientoa alguna persona, rogamos que acepte nuestras disculpas. Paraque se corrijan esas omisiones en futuras ediciones, tenga labondad de comunicarse con Aurora Production AG escribiendo aaurora@auroraproduction.com.Salvo que se señale otra cosa, todos los versículos de lasEscrituras que se reproducen están tomados de la versión Reina-Valera, revisión de 1960, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1960.Los que tienen las iniciales TLA están tomados de la Traduc-ción en Lenguaje Actual, © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002.
  4. 4. IIIÍNDICEAprender a ser padres-----------------------------------------1Los elogios y el estímulo son muy beneficiososLa mejor inversión: dedicarles tiempoHacia la independencia por el camino de la dependenciaCómo criar hijos buenos en un mundo maloConsejos para fomentar el buen comportamiento---151. Establecer límites bien definidos2. Crear una comunicación franca y sincera con los hijos3. Buscar un término medio entre lo permitido y lo prohibido4. No escandalizarse demasiado por las apariencias5. Permitir cierto grado de experimentación6. Hacerles saber a los hijos que uno los ama incondicionalmente7. Aceptar las amistades de los hijos8. Minimizar las influencias malsanas9. Enseñarles a tener convicciones firmes10. Enseñarles a ser consideradosCuando no se sabe qué hacer…Pautas de disciplina------------------------------------------ 251. No saques conclusiones precipitadas
  5. 5. IV2. La disciplina debe ser proporcional a la falta y a la edad del niño3. Establece reglas y castigos4. Que las reglas sean pocas, sencillas y claras5. Cumple lo estipulado6. Sé constante7. Obra con justicia8. No conviene disciplinar cuando se está alterado9. Reitérales a tus hijos tu amor y tu confianza en ellos10. Concluye la acción disciplinaria con una oraciónUn firme fundamento --------------------------------------- 39Encamina a tus hijos hacia JesúsImportancia de apacentar a los hijos con la Palabra de DiosRelatos de la Biblia para niñosGuardar la Palabra de Dios en el corazónDar a conocer a JesúsGuía de actividades para estudiar la Palabra de Dios--49Ideas para repasar los versículos memorizadosLista de relatos de la BibliaVersículos para memorizar en familiaOtros medios útiles para memorizar y estudiar la BibliaEpílogo: La fuente de la fortaleza ------------------------ 63
  6. 6. 1APRENDER A SER PADRES¿Qué significa ser padre o ser madre? Y ¿cómo sepuede desempeñar apropiadamente dicha función?Uno se convierte en padre o madre en el momentoen que tiene un hijo; pero ¿cómo y cuándo adquierela capacidad para realizar dicha labor? Si bien setrata de una función vital en la sociedad, son muycontados los casos en que se le otorga la importan-cia debida o se incluye siquiera en el plan de estudiosde la gente joven. Lamentablemente, son pocos loshogares en que se le da la importancia necesaria, puesen muchas familias ambos cónyuges se ven obligadosa trabajar. En consecuencia, pasan poco tiempo consus hijos. ¿Cómo van a aprender entonces a realizarsu cometido los jóvenes que esperan con ilusión la lle-gada de un hijo? ¿Qué pueden hacer para saber cuáles la mejor forma de orientar a sus pequeños?A pesar de que tantas pautas y valores tradicio-nales van cayendo en desuso en la acelerada sociedadde hoy en día, las claves más importantes para serpadres siguen siendo las mismas desde hace mile-nios:amardar buen ejemplodisciplinar e instruir (con un patrón muy clarode lo que está bien y lo que está mal)aceptar a cada niño tal como estener fe en que cada niño puede alcanzar todosu potencial como ser humanoorarmucha ayuda de Diosmás amor
  7. 7. 2De principio a fin, el ingrediente más importantees el AMOR. Aprender a realizar bien la labor depadres es un proceso que toma tiempo y entrañamucha comprensión, experiencia, diversión, lágrimas,oración, paciencia y grandes dosis de amor. Los niñostienen necesidad de saber que los queremos, que siem-pre los amaremos y que pueden contar con nuestroapoyo. Y también necesitan saber que Dios los amay siempre está presto a perdonarles sus errores ypecados. Con ese cimiento de amor —confianza en elamor de Dios y en el de sus padres— nuestros hijospueden adquirir la fortaleza necesaria para sobrelle-var muchas dificultades que les surjan en la vida.Aunque no se te quede grabado nada más al ter-minar de leer este librito, recuerda que la clave es elamor. El amor es lo único que nunca falla. Provienedirectamente de Dios, porque Dios es amor. Aunqueuno se considere una nulidad como padre, y por muydifícil que se le ponga la situación, no debe dejarde manifestar a sus hijos un amor incondicional yconfiar en que Dios los sacará adelante (v. Versícu-los sobre la crianza y formación de los hijos en ¿Dedónde sacar fuerzas?, publicado en esta misma colec-ción).Los elogios y el estímulo son muy beneficiososA veces los niños se portan mal porque quie-ren que se les preste atención. Así es como ponena prueba el amor de sus padres. Y tienen que estarseguros de él porque se trata del principal medio porel que determinan su valía como personas. Dudar denuestro amor puede llevarlos a dudar de su propiavalía. Aun cuando un niño haya obrado mal y seanecesario corregirlo, conviene elogiarlo sinceramentepor alguna otra cosa que haya hecho bien. «Sé queestás arrepentido y que quieres portarte mejor, y sé
  8. 8. 3que puedes. ¡Creo en ti!» Necesita saber cuánto se loquiere y se lo apoya.Eso no significa, claro está, que debamos pasarpor alto su mal comportamiento. Por ser sus padres,seguimos teniendo el deber de meterlo en vereda. Esoes también una manifestación del amor y la segu-ridad que pide. Pero si nos sentimos decepcionadosporque vemos que en algunos aspectos no anda bieno nos damos cuenta que lo corregimos más de lo quelo elogiamos, es hora de replantearse las cosas. En vezde poner de manifiesto nuestra decepción o impa-ciencia (o peor aún, humillar al niño), debemos pedira Jesús que nos indique en qué aspectos se desem-peña bien y elogiarlo por ellos. El efecto positivo dehacer esto es sorprendente. Todos los niños tienensus puntos fuertes. Siempre hay algo de bueno queelogiar y apreciar. Por ejemplo, si un hijo ha sacadouna mala nota en el colegio, igual se puede dar conalgo por lo cual elogiarlo; quizás su buena letra o suactitud alegre y lo servicial que sea en casa.Los elogios deben ser sinceros. Los niños suelenser muy sinceros y se dan cuenta cuando los demásno lo son. Sobre todo los más mayorcitos, se siententratados de forma paternalista cuando se les prodi-gan elogios frívolos y fingidos. Es importante queel niño pueda entender fácilmente nuestros elogios.Por ejemplo, si una hija de doce años nos parece muybonita, pero ella cree que en comparación con otrasde su edad no lo es, podría pensar que no somossinceros o que la estamos adulando al decirle que loes. Sería preferible ponderarla haciendo referencia aalgo más específico que sea particularmente notorio.Quizá no sea lo que se suele considerar una bellezadespampanante, pero tal vez tenga unos ojos muybellos. Puede que tenga el cabello largo y abundante.O quizás una sonrisa impactante. Al ser específicosdesviamos su atención de otros rasgos físicos que talvez considere defectos o imperfecciones, y la indu-
  9. 9. 4cimos a pensar en las estupendas característicasque sin duda tiene. Otra posibilidad es elogiarla poralguna otra aptitud en la que destaque, por ejemplosu elocuencia, sus buenas notas o su carácter afabley amoroso, que según la Biblia es lo que hace a laverdadera belleza. «El incorruptible ornato de unespíritu afable y apacible, que es de grande estimadelante de Dios»1.Naturalmente todos queremos a nuestros hijos,pero es de suma importancia que lo sepan. Necesitanque se lo digamos y demostremos. No hay que escati-mar elogios.Por experiencia sé que a los niños que se sientenadmirados y apreciados por sus padres les resultafácil mostrar aprecio a los demás. A mí me pareceque esta es una de las enseñanzas más importantesque podemos impartir a nuestros hijos: manifestaren todo momento una sentida gratitud. No soloporque las personas agradecidas hacen felices a losdemás, sino porque también se hacen felices a símismas.Yo diría que ese es uno de los motivos por los queen la Biblia se nos recomienda innumerables vecesque seamos agradecidos, alabemos a Dios y reco-nozcamos los beneficios que nos otorga. Él sabe quecuando aprendemos a manifestar gratitud, aprende-mos también a pensar más en nuestras experienciaspositivas que en las negativas.Amy VanderbiltDe niño, Sir Walter Scott estaba conceptuadocomo un alumno de mediocre para abajo, y enmuchos casos lo mandaban a un rincón con igno-11 Pedro 3:4.
  10. 10. 5miniosas orejas de burro. Cuando tenía unos doceo catorce años, un día coincidió en una casa con elpoeta escocés Robert Burns y otros invitados. Burnsse hallaba admirando un cuadro debajo del cualfiguraban un par de versos de una poesía. Preguntóquién era el autor, pero nadie lo sabía. Tímidamente,un chiquillo se acercó a su lado, nombró al autory recitó el resto del poema. Burns se mostró gra-tamente sorprendido. Apoyando la mano sobre lacabeza del muchacho, le dijo: «Mocito, algún díaserás célebre en Escocia». Aquel día la vida de WalterScott dio un giro. Una palabra de aliento lo habíaencaminado hacia la grandeza literaria.AnónimoUn chico de diez años que trabajaba en unafábrica de Nápoles soñaba con ser cantante; pero suprimer maestro lo desanimó. «No has nacido paracantar —le dijo—. No tienes buena voz. Suenas peorque una rana».De todos modos su madre, una campesinahumilde, lo consoló y le dijo que estaba segura deque podía cantar bien y de que estaba haciendoprogresos. Andaba descalza para ahorrar dinero ypagarle las clases de música. El ánimo de aquellacampesina transformó la vida de su hijo. Se llamabaEnrico Caruso, y llegó a ser uno de los más célebrestenores de su época.Dale Carnegie
  11. 11. 6La mejor inversión: dedicarles tiempoLa mejor herencia que un padre o una madrepueden dejar a sus hijos es dedicarles unos minutoscada día.Orlando BattistaLos hijos nunca olvidan los momentos que pasancon sus progenitores. ¿Acaso no son esos los recuer-dos de la niñez que evocamos con más cariño, cuandonuestros padres nos manifestaban amor dedicándo-nos tiempo y atención?Los niños aprenden y maduran gracias al amor,la atención, el desvelo y la consideración, y si no seles dan esos elementos —o si les parece que no se lesdan—, al igual que todos nosotros, se consideran des-deñados y poco importantes, y al cabo de un tiempose sienten rechazados. No siempre es necesario pasarmucho tiempo con un niño para que comprenda quese lo quiere y aprecia, pero sí es imprescindible pasaralgo de tiempo con él. Y que ese tiempo sea prove-choso es tan importante como dedicarle suficientetiempo.Lo mejor que podemos invertir en nuestros hijoses tiempo. Y ese es también el mejor regalo que lespodemos hacer. Ninguna otra cosa tendrá un efectotan duradero en su vida. Alguien dijo sabiamente:«Nuestros hijos necesitan más nuestra presencia quenuestros presentes». Juega con ellos, lee con ellos,abrázalos, anímalos, disfruta de ellos. Sal a pasearcon ellos y simplemente pasa tiempo con ellos char-lando. Hazles preguntas y escucha sus respuestas.Presta atención a lo que dicen.La mayoría de los padres tienen tanto que hacerque nunca dan abasto. Cuando surgen imprevistos,el tiempo que se pasa con los hijos queda relegadoal último lugar. Solemos razonar que ya tendremos
  12. 12. 7tiempo mañana. Pero nuestros hijos nos necesitanhoy.¡Se ha perdido un muchacho! No lo han secues-trado, no piden recompensa por él mientras lanación entera se embarca en una búsqueda fre-nética. No. Lo perdió su padre, que estaba muyocupado para atender a sus preguntas triviales opercatarse de su presencia. En esos años en queel padre es el héroe más querido de un niño, supadre se desentendió. La madre también lo perdió.Enfrascada en su vida profesional y sus actividadessociales, dejó que la niñera escuchara las oracionesdel pequeño y le cedió a ella la influencia que habríadebido ejercer en él.Tómate tiempo para apreciar a tus hijos. Es unainversión muy provechosa.AnónimoConviene que determines cuánto tiempo a lasemana debes pasar con cada hijo y que busquesespacios para ello. Considera que esos ratos son com-promisos ineludibles y tienen prioridad sobre todo lodemás. Si surge una emergencia, puede que sea nece-sario que reprogrames el tiempo que vas a pasar conellos, pero no lo canceles del todo. Si ves que postergascon frecuencia el tiempo que deberías dedicarles, esnecesario que reevalúes tu escala de prioridades y tuplan y que elabores uno que dé resultado.Un joven abogado que gozaba de éxito profe-sional dijo: «El mejor regalo que me han hecho en lavida vino en un paquete muy pequeño que pesabamenos que una pluma. Dentro de la caja había unanota que decía: “Hijo, este año te obsequiaré 365horas. Todos los días después de cenar te dedicaréuna hora. Hablaremos de lo que tú quieras, iremosa donde tú quieras y jugaremos a lo que tú quieras.
  13. 13. 8Será tú hora”. Mi padre no sólo cumplió esa promesa,sino que la renovó todos los años. Fue el regalo másvalioso que me han hecho jamás. Yo soy el fruto deltiempo que pasó conmigo».Citado en Moody MonthlyCuando un niño mayor atraviesa conflictosnecesita aún más que se le dedique tiempo, y se hacepreciso escucharlo con más atención. No hay queapresurarse a ofrecerle soluciones o consejos, y noconviene sermonearlo, sino escuchar todo lo quequiera decir antes de responderle nada. De ser posible,hay que ayudarlo a arribar por su cuenta a la conclu-sión acertada. Luego, hay que tomarse el tiempo paraorar y escuchar la apacible voz de Dios en el corazóny la mente. Él siempre está presto a responder nues-tros interrogantes, y da unas soluciones sorprenden-tes. (V. los apartados El mejor amigo de los padres yRatos para escuchar a Jesús del libro Preescolares, de lamisma colección. También Escucha palabras del Cielo,de la colección Actívate.)Además del tiempo que se pasa con los hijos, hayque tomarse tiempo para orar por ellos. Esa es otrade esas cosas para las que no se encuentra tiemposi no se la considera prioritaria. Hay que hacerse eltiempo. Orar por los hijos es una excelente manerade llegar a comprenderlos mejor. Dios puede revelar-nos cosas acerca de ellos que no podríamos descubrirde ningún otro modo. Además, nos permitirá sabercuánto los ama, y ello nos motivará a amarlos aúnmás. Nos llenará de Su amor, el cual nos capacitarátanto a ellos como a nosotros para salir adelante entoda situación.Muchos padres con hijos ya crecidos dicen que unade las cosas que más les pesan es no haber pasadomás tiempo con ellos cuando eran pequeños. Elloconlleva ciertos sacrificios, y al principio puede pare-cer que no se está aprovechando el tiempo de la mejor
  14. 14. 9manera; pero vale la pena perseverar. Cada momentoque se dedica a los hijos es una inversión a futuro.Las recompensas perdurarán por la eternidad.Para los hijos es fundamental saber que puedencontar con nosotros, aun cuando nos parezca queno estamos haciendo gran cosa por ellos ni lograndonada de mucha importancia.Hacia la independencia por el camino de la dependenciaUno de los mitos más extendidos de la educaciónmoderna es que darle a un niño todo lo que quiere ydejarle obrar a su antojo lo hace feliz, y a la larga leenseña a tomar buenas decisiones. Según los defenso-res de esta doctrina, el niño al que se consiente de talforma se convertirá en un adulto feliz, productivo, deespíritu libre e independiente.En realidad es al contrario. Los niños necesitanlímites. Es preciso definirles claramente el compor-tamiento que se les exige. Es menester impartirlesprincipios morales que diferencien entre el bien y elmal. Un niño consentido y caprichoso se convierte enun adulto exigente y malcriado.Si bien es cierto que se debe dar a los niños lalibertad de elegir lo que quieren en muchas esferas,también se les debe enseñar a responsabilizarse de susdecisiones. Cuando los padres son capaces de com-binar la libertad y las restricciones de forma equili-brada, los hijos aprenden a escoger bien. Aprenden aser independientes por el camino de la dependenciaguiada.Se hace de la siguiente manera: En primer lugar,hay que enseñar al niño ciertos principios funda-mentales de obediencia, la diferencia entre el bieny el mal y que sus decisiones afectan a los demás ypueden tener buenas o malas consecuencias. Luego,poco a poco, a medida que demuestra que es capaz
  15. 15. 1010Cuando pensabas que no te mirabaCuando pensabas que no te mirabacolocaste mi primera pintura en la puerta delfrigorífico, y me entraron ganas de hacer otra.Cuando pensabas que no te mirabadiste de comer a un gato abandonado, y entendí quehay que tratar bien a los animales.Cuando pensabas que no te mirabapreparaste un pastel de cumpleaños para mí, y me dicuenta de que los detalles así pueden significarmucho.Cuando pensabas que no te mirabahiciste una oración, y supe que hay un Dios con elque siempre puedo hablar.Cuando pensabas que no te mirabame diste un beso de buenas noches, y me sentíamada.Cuando pensabas que no te mirabavi lágrimas en tus ojos, y aprendí que a veces haycosas que duelen, pero que llorar no es malo.Cuando pensabas que no te mirabaobservé tus desvelos por mí, y decidí llegar lo máslejos posible en esta vida.Cuando pensabas que no te mirabamiré… y quise darte las gracias por todo lo quehabía visto cuando pensabas que no te miraba.Mary Rita Shilke Korazan
  16. 16. 11de asumir responsabilidad en cuestiones de pocamonta, se le puede dar más independencia y permitirque tome decisiones más importantes, observando entodo momento cómo va madurando, y ayudándolo aentender y aceptar las repercusiones de lo que decida.Así, adquiere la independencia que quiere y necesita,pero no sin antes haber aprendido a hacer uso de ellacon buen criterio.Una vez que los hijos demuestran que son respon-sables, tenemos que manifestar fe en ellos evitandosupervisarlos muy estrechamente o repetirles a cadarato las instrucciones, o retomar las riendas cuandonos parece que deberían haber actuado de otramanera.Una transición gradual y asistida de la dependen-cia a la independencia da como resultado un adultomás equilibrado y competente, que ni depende excesi-vamente de los demás ni es tan independiente que nopueda relacionarse y llevarse bien con sus semejantes.Si desde temprana edad se le enseña a ser responsabley se lo ayuda con amor a atenerse a las consecuen-cias de sus actos, madurará rápidamente y adquiriráun cimiento firme que le permitirá hacer frente a lasturbulencias típicas de la adolescencia y a toda unavida de decisiones, algunas de las cuales no son nadafáciles de tomar acertadamente.Cómo criar hijos buenos en un mundo maloEl mundo actual abunda en mensajes confusose imágenes perturbadoras para el niño. A medidaque los hijos crecen uno puede llegar a preguntarsecómo puede enseñarles a ser amorosos, obedientes,respetuosos y positivos cuando viven inmersos enun mundo que es todo lo contrario. Las películas, latelevisión, los videos, los juegos de computador, lapublicidad, la música, la Internet y las malas compa-
  17. 17. 12ñias contribuyen a extender el desbarajuste moral queafecta tan negativamente a los pequeños. Muchas delas influencias a las que se ven sometidos no solo noles enseñan valores acordes con los preceptos divinos,sino que fomentan en ellos actitudes y patrones deconducta erróneos.No es de extrañar que los noticieros den cada vezmás cuenta de casos de menores que han cometidodelitos horripilantes, en muchos casos sin el menorremordimiento. Paralelamente, cada vez se culpamás —y en algunos casos se hace legalmente res-ponsables— a los padres de las fechorías de sus hijos.Paradójicamente, aunque se responsabiliza más a lospadres, al mismo tiempo se les socavan los derechosy potestades tradicionales para corregir a sus hijosy ejercer autoridad sobre ellos. Después del trágicoincidente ocurrido en un colegio secundario de Little-ton (Colorado, EE.UU.) en abril de 1999, en el que dosalumnos mataron a tiros a doce compañeros y unaprofesora y luego se suicidaron, el columnista DonFeder escribió:A excepción de la Asociación Nacional de Tiro,ninguna otra institución ha sido más objeto de críti-cas que la familia a raíz de la matanza de Littleton.«¿Dónde estaban los padres?», claman muchos a vozen grito. Los consejos liberales sobre la educación delos hijos constituyen una mezcolanza de contradiccio-nes: Vigile a su hijo, pero no se meta en su vida pri-vada. Críelo de forma que se conduzca decentementey respete los derechos ajenos, pero no lo discipline.Mientras nos sermonea sobre nuestras obligaciones,la élite ha creado una cloaca cultural en la que losjóvenes tienen que mantenerse a flote como puedan,si es que pueden. […] Cuando la preocupación de lospadres los lleva a tratar de proteger a sus hijos de losaspectos más insidiosos de la juventud, se los tilda decensores y autoritarios, y se les dice que sus méto-
  18. 18. 13dos represivos suscitarán una reacción por parte delos jóvenes. […] Los padres tienen la batalla perdida.Se les pide lo imposible: que encaucen a sus hijos sindisciplinarlos, que ejerzan vigilancia y control sinpisotear los derechos de un hijo de 12 años, todo elloen el contexto de una cultura que socava la autoridadpaterna y seduce a los hijos apelando a sus más bajosinstintos1.¿Qué pueden hacer los padres para conducir a sushijos a un terreno moral seguro? La Biblia nos damuchas pautas al respecto. Dios promete que si incul-camos a nuestros hijos valores cristianos desde queson pequeños, cuando crezcan y se hagan cargo desu vida continuarán por la buena senda. ¿Por dóndese comienza? Enséñales a amar a Dios y al prójimopara que aprendan a tomar decisiones acertadas y seconviertan en hijos que te enorgullezcan.Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuereviejo no se apartará de él2.La Biblia dice también que el niño al que no secorrige ni instruye termina por avergonzar a suspadres3. Dios ha encomendado a los padres el deber departicipar activamente en el proceso de aprendizajede sus hijos y de corregirlos sobre la marcha. A vecesno sabemos bien cómo corregir e instruir a nuestroshijos. Si ese es tu caso, sigue leyendo.1«A los padres se les pide lo imposible», Jewish World Review, abril de1999.2Proverbios 22:6.3Proverbios 29:15.
  19. 19. 15CONSEJOS PARA FOMENTAREL BUEN COMPORTAMIENTOLos niños necesitan —y aprecian— un patrón deconducta claramente definido. En muchos casos, elmal comportamiento es uno de los medios de que sevale el niño para exigir que se le indique el camino. Acontinuación reproducimos algunos métodos básicosde probada eficacia:1. Establecer límites bien definidosHay que dejar claramente sentado lo que se lespermite hacer a los niños en casa y fijar castigosrazonables por incumplir esas pautas.Aunque no se pueda intervenir mucho en lo quesucede fuera de casa, se pueden fijar normas de com-portamiento aceptables dentro del hogar.2. Crear una comunicación franca y sincera con loshijosCuando existe una comunicación abierta entrepadres e hijos hay más posibilidades de saber lo quehacen cuando están fuera. Lo ideal es que se sientancon confianza para contar cualquier cosa. Aunque nosiempre se esté de acuerdo con ellos ni se les permitahacer todo lo que quieran, deberían confiar con todatranquilidad en los padres.El secreto para establecer esa comunicación esaprender a escuchar. Uno de los mejores regalos quese pueden hacer a los hijos es demostrar un sin-cero interés en lo que les sucede, prestándoles toda
  20. 20. 16la atención siempre que haga falta. Al escucharlosconcentradamente les estamos diciendo que queremosentenderlos y ayudarlos, que consideramos que valela pena escucharlos, que queremos que sepan quetenemos fe en ellos y que siempre pueden contarnossus cosas porque los amamos.Hazles preguntas. Eso no sólo da resultado con losniños, sino con cualquiera. Al hacerles preguntas losayudas a abrirse y les demuestras que te interesas ypreocupas por ellos. Hay que motivarlos a hablar, ycuando ellos hacen preguntas, hay que tener cuidadopara no filosofar demasiado ni pontificar, ni aparen-tar ser algo que no se es. No pierdas la sencillez. Trá-talos con amor y comprensión. Y evita darles consejosque tú no aplicarías. Conviene aprender a dar losconsejos y respuestas de la forma que les resulte másfácil aceptarlos.Naturalmente, antes de animar a un hijo a con-tarlo todo, conviene estar preparado para escu-charlo sin arribar precipitadamente a conclusionesni ponerse frenético. De otro modo probablemente searrepentirá de haberse sincerado. Aunque el asuntoamerite una amonestación o un castigo, no es con-veniente aplicárselo en el momento, sino tomarse untiempo para pensarlo. (Al fin y al cabo, de no haberlocontado, no estaría llevándose un sermón o uncorrectivo en ese momento.) Se le puede decir que nostomaremos un rato para pensarlo y orar al respecto,pero no hay que dejar de elogiarlo por sincerarse.Conviene abordar la cuestión como un problema quehay que resolver juntos, o del cual pueden extraerenseñanzas los dos. Sea lo que sea, será más fácilsuperarlo —y más llevadero para los dos— si se lograpreservar el vínculo de confianza.Si queremos que los hijos se sinceren con nosotros,también debemos sincerarnos nosotros con ellos. Alos niños les alivia mucho ver que sus padres no sonperfectos. (Además, ¡con toda seguridad ya se habían
  21. 21. 17dado cuenta!) Al reconocer con franqueza nuestroserrores y debilidades, les damos ejemplo de humildady franqueza, y eso no hará más que incrementar suamor por nosotros.3. Buscar un término medio entre lo permitido y loprohibidoAyuda mucho pedir a Dios que nos ilumine paradeterminar qué actividades son inocuas, cuáles hayque vigilar y limitar, y cuáles es necesario prohibir.Es menester buscar un término medio en cuantoa lo que se les permite hacer a los hijos, sobre todocuando están fuera de casa. Es posible que no se con-siga nada prohibiéndole totalmente cierta actividada un niño mayor o un adolescente; eso podría moti-varlo a rebelarse y hacerla a hurtadillas. Tal vez seamás conveniente acordar unos límites razonables conél y hacerlos valer.4. No escandalizarse demasiado por las aparienciasNo hay que asustarse de un comportamiento que,aunque se salga de la norma, no sea necesariamentemalo o perjudicial. Si nos mostramos tolerantes concosas que quizás no sean de nuestro gusto pero enesencia sean inocuas, es muy probable que los hijosnos obedezcan cuando nos plantemos firmes conotras que estén mal.Aunque no nos guste la forma en que se vistenuestra hija de doce años, para ella esa no es la cues-tión de fondo. Lo importante para ella es contar conla aceptación de los de su edad. Viene bien pedirle aDios que nos ayude a ver más allá de las aparienciasy nos dé paciencia y autocontrol para dejar pasarasuntos de relativamente poca monta.
  22. 22. 185. Permitir cierto grado de experimentaciónNo toda la experimentación es mala; cumple unafunción importante en el proceso de maduración.No conviene tomárselo a la tremenda cuando loshijos mayores dicen o hacen cosas que nos parezcanimpensables. Muchas veces se empeñan en escan-dalizar por puro gusto, para tomar el pelo. Si lesdemostramos que somos capaces de reaccionar sinalarmarnos, muchas cuestiones se resolverán por sísolas.6. Hacerles saber a los hijos que uno los amaincondicionalmenteUn niño cuya necesidad de amor y atención estásatisfecha en casa suele comportarse mucho mejor.Es preciso garantizar a los hijos que se los seguiráqueriendo hagan lo que hagan y que siempre puedencontar con nosotros. Parte de ese cariño consiste enno dejarles hacer cosas que sabemos que son perjudi-ciales, pero dándoles al mismo tiempo la seguridad deque nunca dejaremos de quererlos. Cuando nos ponena prueba y descubren que nuestro amor por ellosno mengua aunque nos contraríen, se sienten másseguros. Así es más probable que la próxima vez seplanten firmes ante las presiones sociales negativas ytomen buenas decisiones.7. Aceptar a las amistades de los hijosSi te ganas el respeto y la amistad de los amigosde tus hijos, es posible que se aficionen a juntarseen tu casa. Tal vez se incrementen el nivel de ruidoy el gasto en alimentación, pero al menos tendráspaz sabiendo dónde están tus hijos y en qué andan.
  23. 23. 19Si en general aceptas a sus amigos, cuando tengasque poner límites a su relación con alguno que tengamala influencia en ellos, se mostrarán más dispuestosa acceder a tus deseos.8. Minimizar las influencias malsanasMientras tus hijos sean pequeños y seas tú quientiene en la mano el control remoto, escoge para ellospelículas, programas de TV, música y juegos de com-putadora que sean sanos. Es posible que más tarde serebelen o se sientan atraídos por otros menos sanos,pero al menos les habrás dado un buen cimiento.Se debe hablar de esas actividades recreativas con loshijos mayores y, en tanto que sea posible, tomar decisio-nes conjuntas. Si entienden y respetan los motivos porlos que se les prohíben ciertas cosas, es más probableque los respeten cuando no estemos presentes. Lógica-mente, es importante proporcionarles actividades alter-nativas que sean entretenidas y a la vez edificantes.9. Enseñarles a tener convicciones firmesPara plantarse firmes ante las influencias negati-vas y las presiones sociales, los hijos tienen que saberexplicar y defender lo que creen, lo que considerancorrecto o aceptable y por qué lo es. Aunque nosiempre coincidan en todo con nosotros, si entiendennuestra postura con relación a ciertos asuntos y venque tenemos convicciones, tenderán más a ir contrala corriente de la presión social negativa. Además lesayudará a explicar nuestras creencias a sus amigos.Es de esperar que los hijos no siempre obren conacierto en las situaciones difíciles, pero se los debeelogiar cuando muestren la convicción para hacerlo.Hay que hacerles saber que se entiende lo difícil queresulta y se está orgulloso de ellos.
  24. 24. 2010. Enseñarles a ser consideradosA todo el mundo le agradan los niños educadosy considerados. Pero muchos no se dan cuenta dela cantidad de tiempo que tienen que invertir suspadres para que sean así. El ejemplo de amabilidady consideración que se les dé es muy importante. Laforma en que tratamos a los demás, sobre todo a loshijos, influye mucho en la forma en que ellos tratana terceros. Conviene que analices cómo te diriges aellos. Pregúntate: «¿Cómo me sentiría si alguien metratara o se dirigiera a mí de la forma en que yo loestoy haciendo con mi hijo en este momento? ¿Tengoen cuenta la forma en que me dirijo a otros delantede él o donde pueda escucharme? ¿Me río de él o hagochistes acerca de él que podrían humillarlo?»Los niños suelen discutir mucho entre ellos. Secontradicen, ridiculizan y critican unos a otros. Aveces discuten por discutir o tratan de demostrar susuperioridad humillándose mutuamente. Es impor-tante enseñarles que no está bien considerarse supe-riores a los demás.Es frecuente que los niños mayores menospreciena sus hermanos más pequeños. A veces necesitanayuda para darse cuenta de cómo hacen que se sien-tan los demás con lo que dicen. Hay que enseñarlesqué clase de comentarios lastiman o humillan. Hayque preguntarles cómo se sentirían ellos si se volvierala tortilla y fueran objeto del mismo tratamiento, oponerles un ejemplo para hacérserlo entender. Explí-cales: «Tu hermano pequeño ya piensa que no es tanbueno como tú y que tú sabes más que él. Es verdadque tú sabes más y puedes hacer las cosas mejor.Por eso, tienes que enseñarle y animarlo a mejorar ysuperarse». Un niño mayor no debe remedar los erro-res de sus hermanos menores, ya que puede avergon-zarlos o agravar el problema en vez de corregirlo.
  25. 25. 21Si no se los instruye y corrige, los niños puedenser muy hirientes con personas que tienen impedi-mentos físicos notorios, sobre todo otros niños. Esmuy importante que aprendan desde pequeños quécosas no hay que decir y en qué casos es preferiblehacer caso omiso del defecto.Hay que enseñar a los hijos a tratar a los demáscomo les gustaría que los trataran a ellos si pade-cieran el mismo problema o se vieran en la mismasituación embarazosa. En general, cuando un niño seda cuenta de que sus actos duellen a los demás, tienemás cuidado con lo que dice y hace y los trata conmás consideración.Cuando no se sabe qué hacer…Cuando un niño exhibe una conducta gravementeerrónea, por lo general hay una causa subyacente.Tal vez se siente inseguro y por eso obra mal parallamarnos la atención y conseguir que le reafirme-mos nuestro cariño. Puede que esté molesto por algoque le pasó en el colegio. Quizás está poniendo aprueba los límites que hemos fijado para ver si vamosa exigir que los respete. Tal vez sea hora de cambiaralgunas reglas a fin de darle más espacio para madu-rar. En todo caso, es importante averiguar por qué seporta mal y cómo podemos ayudarlo a encarrilarse.La mayoría de los malos hábitos no se corrigen por sísolos, y no es muy común que un niño sea capaz dehacerles frente por su cuenta. En muchos casos ni élmismo sabe lo que le pasa. Necesita el amor y orien-tación de sus padres.Es deber nuestro darle la formación que necesita.Nuestra labor abarca mucho más que consolarlocuando se cae y encargarnos de que esté bien alimen-tado y se lave los dientes. Tenemos la obligación deimpartirle también formación espiritual. La piedra
  26. 26. 22angular de dicha labor es una disciplina impartidacon amor y constancia, gracias a la cual aprenda atener temor de Dios y respeto por Su Palabra y Susinstrucciones y a amar al prójimo.La mejor forma —en realidad la única— de saberlo que necesita un niño y cómo ayudarlo es pregun-társelo al Señor. La clave para realizar bien nuestralabor, aparte de estar llenos del amor de Dios, esaprender a pedirle las soluciones a nuestros pro-blemas. Jesús siempre conoce el remedio idóneo. Elhecho de contar con Su asistencia alivia enormementenuestra carga. Sabemos que siempre podemos acudira Él en oración y que nos dará la orientación quenecesitemos.Si un hijo tuyo está pasando por una etapa difícildesde hace semanas, meses o incluso años y estásempezando a perder la paciencia —o incluso si yala perdiste al cabo de dos minutos—, puedes pedirleayuda a Jesús. Comparte con Él tu carga; Él tienemucha paciencia. Y como es muy paciente con nues-tras faltas y errores, nos ayuda a tener paciencia conlos de nuestros hijos. Cuando estamos a punto deperder los estribos, podemos pedirle paciencia y amor.Si recurrimos a Él, Su Espíritu nos serenará, nos darásoluciones y nos ayudará a capear todo temporal dedificultades que surja. Puede llenar nuestro corazón ynuestros pensamientos de Su amor, y así ayudarnosa tener una paciencia que supere nuestra capacidadnatural.
  27. 27. 23Lo que aprende un niñoSi un niño convive con las críticasaprende a condenar.Si convive con la hostilidadaprende a pelear.Si convive con el escarnioaprende a ser tímido.Si convive con la vergüenzaaprende a sentirse culpable.Si convive con la toleranciaaprende a tener paciencia.Si convive con el estímuloaprende a tener confianza.Si convive con el elogioaprende a apreciar.Si convive con la equidadaprende el concepto de justicia.Si convive con la aprobaciónaprende a tener autoestima.Si convive con la aceptación y la amistadaprende a encontrar amor en el mundo.Dorothy Law Nolte
  28. 28. 25PAUTAS DE DISCIPLINADisciplina significa: «Instrucción de una persona,especialmente en lo moral»1. En otras palabras, es laformación con la que se procura modelar el carácter ola conducta. A la luz de esto, la mejor disciplina es laque ayuda al niño a aprender y evita que caiga otravez en los mismos errores. Esto no implica severoscastigos corporales. Hay muchas formas de corregir aun niño sin maltratarlo ni hacerle daño. Se le puedenasignar más tareas, prohibirle que salga, castigarloprivándolo de ciertas actividades o exigirle que hagaalgo para remediar el perjuicio causado por su malaacción. La disciplina aplicada con amor y buen crite-rio le transmite al niño un mensaje sin hacerle daño,ni física ni emocionalmente.Con todo, en el momento de administrarse, ladisciplina es difícil, tanto para el niño como para suspadres. Exige convicción por parte de estos; pero sise administra con buen tino, a la larga tanto padrescomo hijos son más felices y se benefician de unarelación más estable y gratificante2. Conviene reduciral mínimo las situaciones que ameriten una medidadisciplinaria haciendo que les resulte lo más fácilposible a los niños cumplir las reglas.Dice la Biblia que la necedad está ligada en elcorazón del muchacho; pero cuando lo corregimos loayudamos a adquirir autocontrol y a evitar caer enotras actividades imprudentes que podrían ser aúnmás graves o peligrosas3.1D.R.A.E.2«Ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tris-teza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sidoejercitados» (Hebreos 12:11).3Proverbios 22:15.
  29. 29. 26Para disciplinar eficazmente a un niño, tenemosque estar firmemente convencidos nosotros mismosde lo que está bien. La Palabra de Dios es un patrónconfiable por el que nos podemos guiar. Ha sopor-tado la prueba del tiempo con mejores resultados quelas opiniones de presuntos expertos de la actualidady que los criterios personales de muchos. El nivel deobediencia que exijamos a nuestros hijos debe ser unpatrón que nosotros mismos respetemos, una metaque nos esforcemos por alcanzar y nos conduzca auna vida más feliz, fructífera y armoniosa. (Parafamiliarizarse con lo que dicen las Escrituras sobre elparticular, se puede leer el apartado Versículos sobrela crianza y formación de los hijos del libro ¿De dóndesacar fuerzas?, de esta misma colección.)A continuación damos unas pautas generales queconviene tener en cuenta al disciplinar a los niños.1. No saques conclusiones precipitadas«Es muy tonto y vergonzoso responder antes deescuchar»1. Cuando surge un problema, es importanteescuchar las versiones de todos los afectados antesde aplicar un correctivo o castigo. Siempre hay comomínimo dos versiones, y no todo es siempre comoparece a simple vista. El hecho de que nos molestemosen escuchar a nuestros hijos, además de ayudarnosa averiguar lo que pasó, aumenta el respeto que nostienen y nos ayuda a tomarnos las cosas con calma yorar para ver la situación con los ojos del Señor.1Proverbios 18:13 (TLA).
  30. 30. 272. La disciplina debe ser proporcional a la falta ya la edad del niñoLas reglas muy permisivas casi nunca se obedecen,y las que se pasan de estrictas casi nunca se aplican.No se deben imponer reglas tan estrictas que los hijosno las puedan cumplir. En ese caso, es probable que sevuelvan rebeldes y las rechacen por completo.Tampoco es justo exigirle lo mismo a un niñopequeño que a uno mayor. Por ejemplo, si instituyesuna regla según la cual a la hora de cenar hay quequedarse sentado en silencio hasta que todos hayanterminado, sería ilógico esperar que Tomás, de dosaños, la cumpla al pie de la letra en la misma medidaque María, que tiene 10. O si María se porta mal enpúblico contigo, es probable que te respete más y queacepte mejor la corrección si esperas a hablar con ellaen privado. En cambio, en el caso de Tomás, si espe-ras a llegar a casa probablemente habrá olvidado elasunto, no entenderá por qué lo castigas y pensaráque es una injusticia.Otro ejemplo: Un gráfico fijado a la pared conestrellas para premiar el buen comportamiento ycaritas tristes para reprobar el malo daría buen resul-tado con Tomás. Un niño más pequeño no lo entende-ría, y a María le parecería muy infantil.3. Establece reglas y castigosHay que establecer reglas y los correspondientescastigos por su incumplimiento. Así los niños sabena qué atenerse y es menos probable que reaccionemosexageradamente cuando se portan mal.Los niños necesitan límites y tienen que saber quéles pasará si los traspasan. Si tales consecuenciasestán claramente definidas, es más fácil reaccionar
  31. 31. 2828Hijo, voy a decirte esto mientras duermes conuna manita bajo la mejilla.Hace unos minutos, mientras leía el diario, measaltó el remordimiento y decidí venir a verte.Esto es lo que pensaba, hijo: He estado eno-jado contigo. Te regañé cuando te vestías para ir ala escuela porque apenas te mojaste la cara con latoalla. Te llamé la atención por no limpiarte los zapa-tos. Te grité porque tiraste algo al suelo.Durante el desayuno también te reñí. Manchasteel mantel. Engulliste la comida. Pusiste los codos enla mesa.Cuando salías a jugar y yo me iba a trabajar, tediste la vuelta y me saludaste con la mano diciendo:—¡Adiós, papito!—¡Ponte bien derecho! —te respondí.Por la tarde pasó lo mismo. Al acercarme a casa tevi de rodillas jugando a las canicas. Tenías los panta-lones agujereados. Te humillé ante tus amiguitos alhacerte entrar en casa.—Los pantalones son caros, y si tuvieras quecomprártelos tú, no gastarías las rodillas arrastrán-dote por el suelo.¿Cómo puede un padre decirle eso a su hijo?Más tarde, mientras yo leía, entraste tímidamenteen el cuarto con una expresión dolida, ¿te acuerdas?Cuando levanté la vista, molesto por la interrupción,te quedaste vacilando en la puerta.—¿Qué quieres? —te dije bruscamente.No me respondiste, pero cruzaste corriendo lahabitación y en un gesto apasionado me echaste losbrazos al cuello y me diste un beso. Me estrechasteentre tus bracitos con un cariño que Dios ha hechoflorecer en tu corazón y que ni aun mi abandono halogrado marchitar. Luego desapareciste escalerasarriba.
  32. 32. 29Pues bien, hijo, poco después se me cayó elperiódico de las manos y me sentí fatal. Me di cuentade que he adquirido la terrible costumbre de cen-surarte, de desaprobar lo que haces. Así te premiopor ser niño. No es que no te quiera; es que te exijodemasiado por la edad que tienes. Te juzgo como situvieras los mismos años que yo.Por otra parte, tu amor por mí es tan grande, tanintenso y tan imparable como el amanecer. Me lodemostraste con tu besito espontáneo de buenasnoches.Así que he venido a arrodillarme al lado de tucamita en la oscuridad, lleno de vergüenza. Es loúnico que se me ocurre hacer como desagravio.Mañana seré un buen papá. Jugaré contigo y meenteraré de tus alegrías y tus tristezas. Me morderé lalengua cuando afloren a mis labios palabras impa-cientes. Me acordaré de que eres un niño pequeño, yno te exigiré demasiado.Adaptación de un texto de W. Livingston Larned
  33. 33. 30con calma y ecuanimidad, lo cual redunda en benefi-cio de todos.Pongamos por caso que les prohíbas a los niñoscorrer en la casa y les expliques que si lo hacen lesharás quedarse tres minutos sentados. Tomás, dedos años, está emocionado por algo, pasa por la salacorriendo, tropieza y tumba tu planta preferida. Túte enojas y tienes ganas de aplicarle un castigo quenunca olvide. Pero ¿se lo merece? Si sabes que el cas-tigo son tres minutos sentado, es menos probable quetengas una reacción de la que después te arrepientas.El mejor momento para fijarles límites a los niñoses cuando ninguno de ellos haya cometido unafechoría y estemos tranquilos. Conviene escoger unsitio cómodo, tal vez hasta servir una merienda paraque el clima sea más relajado, y conversar sobre lasnormas que han de regir en la casa. Si se tienen niñosde edades bastante dispares, probablemente convengahablar por separado con los pequeños y con los gran-des.Naturalmente, lo ideal es que los niños entiendanla necesidad de cada regla y acepten el castigo corres-pondiente por infringirla. Primero se pueden enume-rar las reglas, y luego decidir los castigos. Eso ayudaa ver las cosas objetivamente y a reservar los castigosmás severos para las faltas graves.Es preferible que los propios niños confeccionenla lista, o al menos un bosquejo de ella. Puede quesorprenda descubrir que cuando se encomienda alos hijos la misión de ser sus propios jueces se fijan aveces niveles de exigencia más altos y estrictos que losque uno les impondría. No obstante, si se ve que sondemasiado estrictos, conviene moderar sus exigencias.
  34. 34. 314. Que las reglas sean pocas, sencillas y clarasCuantas menos reglas estrictas haya, mejor. Eso eslo que ha hecho el Señor con nosotros. Lo simplificómuchísimo diciendo: «Amarás al Señor tu Dios contodo tu corazón, toda tu alma y toda tu mente. Estees el primero y grande mandamiento. Y el segundoes semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.De estos dos mandamientos depende toda la ley y losprofetas»1. En realidad es una sola regla: «Amarás».Si enseñamos a nuestros hijos a regirse por el amor,prácticamente no hará falta ninguna otra regla.Es conveniente pedirle a Dios buen tino para saberqué reglas son necesarias y cuáles no2. Es muchomejor contar con unas pocas reglas importantesy adherirse a ellas que tener una extensa lista denormas detalladas que ni los padres ni los hijos soncapaces de observar.5. Cumple lo estipuladoDebes enseñarles a tus hijos que lo que dices vaen serio. Es mejor no prometer un castigo que pro-meterlo y no cumplirlo. Si les adviertes a los niñosque no hagan tal o cual cosa y les explicas que sidesobedecen los castigarás, puede que desobedezcanpara ponerte a prueba. Y si no cumples el castigo, lointentarán otra vez. Si les permites que se salgan conla suya una y otra vez, tu autoridad sobre ellos severá menoscabada.Naturalmente, eso no significa que no vayan adesobedecer si aplicas las consecuencias previamenteacordadas. Algunos niños necesitan aprender unconcepto varias veces para que se les grabe la ense-1Mateo 22:37-40.2«Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da atodos en abundancia y sin echárselo en cara» (Santiago 1:5, TLA).
  35. 35. 32ñanza. Pero al ponerles límites firmes, se consigueque aun esas pruebas se conviertan en oportunida-des de madurar en vez de que el niño simplementeaverigüe hasta dónde y con frecuencia pueda salirsecon la suya. Una vez que se dé cuenta de que, enefecto, tendrá que afrontar las consecuencias de susacciones, lo más probable será que mejore su com-portamiento.6. Sé constanteNo hay peor disciplina que una disciplina irregu-lar. ¡Eso no es disciplina ni es nada! Debes ser fiel a tupalabra y ejecutar la sentencia con amor, paciencia yoración. Sé franco, justo, amoroso, firme y constante.Que se esté de buen o de mal humor no debe afec-tar en absoluto la corrección que se les imparta a loshijos. Si no, en vez de aprender buenos principios, soloaprenderán a andarse con cuidado en nuestra pre-sencia. Se aprovecharán de nosotros cuando estemosde buen humor y evitarán nuestra presencia cuandoestemos de mal humor.En circunstancias excepcionales, el Señor puedeindicarte que no apliques un castigo acordado previa-mente con tus hijos. Eso probablemente solo ocurrirámuy de vez en cuando, pero puede suceder, así quees importante pedirle al Señor que te ayude a decidiratinadamente en cada caso.7. Obra con justiciaPocas cosas socavan más la relación entre padrese hijos que el resentimiento y la desconfianza quealberga un niño injustamente castigado. Lo que con-vierte esto en algo tan riesgoso es que, dependiendode su madurez, su concepto de justicia puede dife-rir sustancialmente del de sus padres. Pero es igual
  36. 36. 33de fuerte y, a su modo de ver, igual de válido. ¿Quéhacer entonces?No hay que sacar conclusiones precipitadas. Hayque darle al niño oportunidad de explicar su posturay procurar ver el asunto desde su punto de vista. Sinos tomamos un tiempo para evaluar su versión,estaremos en mejor situación para juzgar el asuntocon equidad. Y al ver que nos esforzamos por sercomprensivos y justos, nos tendrá más respeto yvalorará más nuestro discernimiento.Una forma de ayudarlo a entender tu punto devista es tomarte un rato —antes o después de apli-carle la medida disciplinaria— para explicar qué fuelo que salió mal. A veces los niños se enfrascan tantoen algo que no se dan cuenta de lo que hacen. Unniño entusiasmado con una idea es capaz de pisarla alfombra nueva de la sala con las botas llenas debarro y no darse cuenta. El hecho de que te tomesunos momentos para explicarle su error y el motivopor el que tienes que castigarlo según lo acordado,verificando que ha comprendido bien lo que pasó,contribuirá mucho a que sienta que se lo ha tratadocon justicia.Una debilidad humana en la que caen a veces lospadres y cuidadores de niños es mostrar favoritismohacia algunos. Es fácil ser más indolente con la niñachiquita y bonita que con el niño travieso. Las reglaspueden servir para constatar si se obra con equidad.¿Cómo reaccionamos al aplicar correctivos a diversosniños? Lógicamente, también hay que tener en cuentaque cada niño tiene una personalidad y un tempera-mento distinto. Algunos son tozudos y se resisten ala disciplina; otros son más dóciles. A algunos se lospuede tratar con mano blanda; otros requieren unamano firme. Hay que procurar apartarse un poco dela situación y serenarse respirando hondo. Tómateunos momentos de tranquilidad y pídele al Señor quete ayude a ver las cosas con ecuanimidad.
  37. 37. 348. No conviene disciplinar cuando se está alteradoUno de los errores más graves que se puedencometer es aplicar un castigo más severo del queamerita la falta.Aunque es normal enojarse con un niño cuandose ha portado mal, hay que darse un poco de tiempopara calmarse antes de aplicar una medida discipli-naria. Si es muy pequeño y necesita un correctivo deinmediato, pero no te sientes capaz de reaccionar conpaciencia y objetividad, pídele a tu cónyuge que leaplique el castigo. Si no hay nadie que lo pueda hacerpor ti, puedes pedir al niño que se quede un rato ensilencio para reflexionar sobre su conducta. Duranteese tiempo procura serenarte y pregúntale al Señorqué debes hacer.Disciplinar con ira generalmente es injusto paracon el niño y puede invalidar los efectos beneficio-sos del correctivo. Él piensa que sus padres lo hancastigado porque están enojados y no porque hayaincurrido en una falta. Para él, la cuestión de fondotermina siendo la reacción de sus padres. No entiendela enseñanza derivada del error cometido, y en conse-cuencia es muy posible que se resienta del castigo.9. Reitérales a tus hijos tu amor y tu confianza en ellosLos niños necesitan amor, y más cuando no pare-cen merecerlo. Necesitan saber que se los ama incon-dicionalmente, y que aunque se hayan portado malsus padres siguen siendo sus padres y no pierden la feen ellos.Nunca hay que olvidarse de manifestarles unamedida mayor de amor y dirigirles palabras dealiento después de corregirlos o de aplicarles unamedida disciplinaria. Hay que abrazarlos, hacer algointeresante con ellos o decirles lo mucho que los apre-
  38. 38. 351Salmo 103:2,3.ciamos y lo orgullosos que estamos de ellos cuando seesfuerzan por obrar bien. Por último, diles que tienesla seguridad de que la próxima vez actuarán con másacierto. Ese puede ser el factor que determine si sequedan desalentados y resentidos, o bien contentos,motivados y deseosos de complacer.Manifestar fe en el niño y animarlo constituyeuna parte importante de la disciplina, porque es unaspecto muy importante del amor. Los hijos seránmás felices y se apegarán más a las reglas si losmotiva más el amor que el miedo al castigo. Ese debeser el objetivo. De otro modo, si solo se portan bienpor temor al correctivo, es posible que en cuantoestemos fuera de vista sigan haciendo lo que les dé lagana.Al manifestarles amor y fe los motivamos a com-portarse y a hacer el bien porque tienen una nocióninterior del bien y del mal y porque quieren retribuirel amor que les hemos demostrado, y también elamor de Dios. Esa es en realidad la mejor motivaciónque pueden tener en la vida: el deseo de complacer alSeñor.10. Concluye la acción disciplinaria con una oraciónHay que animar a los niños a pedir perdón cuandose portan mal, tanto a Jesús como a sus padres.Nunca hay que dejar de hacer una breve oración conellos después del correctivo, decirles que los perdonasy recordarles que Jesús también los perdona. «Ben-dice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Susbeneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades,el que sana todas tus dolencias»1.
  39. 39. 3636¿Cuándo queremos a los hijos?Cuando los hijos son muy buenosamarlos es normal;pero no los queremos menoscuando se portan mal.Los queremos cuando persiguennuestro afecto sincero,y aún más cuando se resistena que se lo expresemos.Los queremos si nos ofenden.La razón, ¿cuál será?Es algo que sólo comprendequien también es papá.Richard Armour
  40. 40. 37Oración de una madrePadre celestial, te pido que hagas de mí unamejor madre. Ayúdame a entender a mis hijos, aescucharlos con paciencia y responder a todas suspreguntas con amabilidad. Que no los interrumpa nicontradiga. Ayúdame a actuar con ellos con la mismaconsideración que les exijo. No permitas que me ríajamás de sus errores, ni que me burle de ellos o losponga en ridículo cuando me disgusten. Que no loscastigue nunca por motivos egoístas ni para demos-trarles mi autoridad.Ayúdame a no tentarlos a robar ni a mentir. Yguíame hora tras hora para que les demuestre contodas mis palabras y acciones que la sinceridad es elorigen de la felicidad.Te pido que atenúes mi mal carácter, y quecuando esté de mal humor me ayudes a refrenar lalengua.Que no olvide jamás que son niños y que nodebo esperar que tengan el sentido común de laspersonas adultas.Que no les prive de la oportunidad de tomardecisiones por su cuenta.Bendíceme con grandeza para acceder a todossus pedidos razonables, y con valor para negarles losprivilegios que en mi opinión les resultarían perjudi-ciales.Hazme imparcial, justa y bondadosa. Y hazmedigna de ser amada, respetada e imitada por ellos.Amén.Abigail Van Buren
  41. 41. 39UN FIRME FUNDAMENTOEncamina a tus hijos hacia JesúsPara dar a los niños un buen fundamento y prepa-rarlos para la vida es de suma importancia ayudarlosa entablar una relación personal con Dios por mediode Jesucristo. Cuando son chiquitines es muy sen-cillo llevarlos a aceptar al Salvador. A continuaciónreproducimos un pasaje de Preescolares (publicado enesta misma colección) que puede ser de utilidad paraabordar esta cuestión con niños pequeños:Desde chicos los niños pueden rezar para acep-tar la salvación eterna que Dios les ofrece y abrirlea Jesús la puerta de su corazón. Es tan sencillo quehasta muchos pequeños de dos años pueden hacerlo.Difícilmente puede encontrarse a alguien más sin-cero y dispuesto a creer que un chiquitín. Por eso dijoJesús que debemos hacernos como niños para ir alCielo1. Si un niño es capaz de hacer una oración sen-cilla —incluso a los dos años— ya está en condicionesde recibir a Jesús.Cuando le hayas enseñado quién es Jesús —paraello es ideal una biblia infantil ilustrada—, explícale:«Jesús quiere vivir en tu corazón. Él te quiere mucho.Quiere ser tu mejor amigo y estar siempre contigo. Sile pides que entre en tu corazón, entrará. ¡Y ya nuncate dejará! ¿Quieres que entre en tu corazón?»Luego haz una pequeña oración para que el niñola repita como buenamente pueda. Aunque no con-siga decir más que la última palabra de cada frase,es suficiente, porque para Jesús lo que cuenta es laintención. La oración puede ser algo así como: «Jesús,1Mateo 18:3.
  42. 42. 40entra en mi corazón. Perdóname por portarme mala veces. Ayúdame a amarte y a portarme bien». Coneso, Jesús entrará en el corazón de tu hijo, y serásalvo para siempre. Dios lo promete1. ¡Es así de senci-llo!A los niños mayorcitos conviene darles unaexplicación más completa de lo que es la salvación.Veamos un ejemplo de lo que se les puede decir. Tam-bién puede ser algo más resumido:Nadie es perfecto. Todos tenemos nuestros puntosflacos, y a veces hacemos cosas que no están bien.Pero Dios nos quiere tanto que desea perdonarnos yayudarnos a cambiar. Para ello hizo un gran mila-gro: ideó un plan muy sencillo a fin de que cualquierapueda salvarse. Lo único que tenemos que hacer escreer en Jesús y aceptarlo. Cuando él entra en nuestravida, aparte de ayudarnos en la Tierra, también nosda vida eterna en el Cielo. La salvación es un regalosensacional que Dios hace a todos los que aman aJesús y creen en Él.Dios desea que todo el mundo se salve, pero dejaque cada uno escoja. Cada uno decide si acepta aJesús y la vida eterna que Él nos ofrece.Jesús prometió: «He aquí, Yo estoy a la puertay llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta,entraré a él»2.«De tal manera amó Dios al mundo que hadado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que enÉl cree, no se pierda, mas tenga vida eterna»3.«Si confesares con tu boca que Jesús es elSeñor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantóde los muertos, serás salvo. Porque con el corazón secree para justicia, pero con la boca se confiesa para1Apocalipsis 3:20; Romanos 10:13.2Apocalipsis 3:20.3Juan 3:16.
  43. 43. 41salvación. […] Todo aquel que invocare el nombre delSeñor será salvo»1.«La paga del pecado es muerte, mas la dádivade Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro»2.«Esta es la promesa que Él nos hizo, la vidaeterna»3.La salvación es así de sencilla. Una vez que tuhijo acepta a Jesús, ya la tiene. Para los padres esuna experiencia maravillosa estar junto a sus hijoscuando estos descubren a Jesús y Su salvación.ImportanciadeapacentaraloshijosconlaPalabradeDios«La Palabra de Dios es viva y eficaz»4. Vive ennosotros, nos habla y nos llena la vida de luz y enten-dimiento. A medida que ingerimos el agua viviente dela Palabra de Dios, comienza a transformar nuestrocorazón, mente y vida. Empezamos a ver las cosasdesde la perspectiva de Dios, que en muchos casosdifiere sustancialmente de nuestra forma de pensar.Descubrimos cosas de nosotros mismos y de losdemás que no habríamos alcanzado a ver de ningunaotra manera.A nadie se le ocurriría decirle a un niño que seha perdido en el bosque que busque por su cuenta elcamino de regreso a casa. Nunca se nos pasaría porla cabeza no dar de comer a nuestros hijos, no ves-tirlos o no dejarlos salir a jugar, respirar aire puro yhacer ejercicio. Y tampoco debemos privarlos de lasPalabras de vida, que imparten el poder, la luz y lavida de Dios. Jesús dijo: «Las Palabras que Yo os hehablado son espíritu y son vida»5.1Romanos 10:9,10,13.2Romanos 6:23.31 Juan 2:25.4Hebreos 4:12.5Juan 6:63.
  44. 44. 42Con la Palabra de Dios los niños aprenden lo queestá bien y lo que está mal y adquieren sólidos princi-pios que los capacitan para hacer frente a las nume-rosas dificultades que se les presentarán en la vida. Ya medida que crezcan, sin duda tendrán que encararmuchas, porque la vida es un terreno de pruebas enel que aprendemos a tomar decisiones en consonanciacon los preceptos del bien, en vez de escoger lo que esmalo y perjudicial. Desde muy pequeños, los niñoslibran esta batalla espiritual y toman decisiones quepueden afectar en gran manera su vida y la de losque los rodean. Los padres podemos preparar a nues-tros hijos para hacer frente a esas difíciles decisionesproporcionándoles una base de fe y un buen conoci-miento de la Palabra de Dios.«¿Con qué limpiará el joven su camino? Conguardar Tu palabra»1.«En mi corazón he guardado Tus dichos parano pecar contra Ti»2.«Lámpara es a mis pies Tu palabra y lumbreraa mi camino»3.«Hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y enel poder de Su fuerza. Vestíos de toda la armadura deDios, para que podáis estar firmes contra las ase-chanzas del Diablo. Porque no tenemos lucha contrasangre y carne, sino contra principados, contra potes-tades, contra los gobernadores de las tinieblas de estemundo, contra huestes espirituales de maldad en lasregiones celestes»4.«Tomad toda la armadura de Dios, para quepodáis resistir en el día malo, y habiendo acabadotodo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vues-tros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza dejusticia, y calzados los pies con el apresto del evan-gelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la1Salmo 119:9.2Salmo 119:11.3Salmo 119:105.4Efesios 6:10-12.
  45. 45. 43fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuegodel maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y laespada del Espíritu, que es la palabra de Dios»1.Relatos de la Biblia para niñosEs muy beneficioso leer la historia sagrada a loshijos desde temprana edad; cuanto antes se empiece,mejor. Hasta los bebés pueden asimilar relatos acercade Jesús y de hombres y mujeres de fe. Esto le serviráde cimiento para hacer descubrimientos más pro-fundos de la Palabra de Dios cuando sea mayor. (EnDisfruta de tu bebé y Preescolares se presentan ideaspara enseñar la Biblia a niños pequeñitos.)La Guía de actividades para estudiar la Palabrade Dios que aparece al final del presente librito enu-mera una serie de historias básicas de la Biblia que sepueden empezar a leer con los niños. Una actividadasí estrecha las relaciones entre padres e hijos y losayuda a crecer en la fe y entender la Palabra de Dios.Al leer y comentar esos relatos, sorprende la cantidadde enseñanzas que se sacan y son de aplicación en lavida cotidiana. El tomarse tiempo para hablar de losdetalles y la moraleja de cada caso ayuda a los niñosa aplicar esas enseñanzas a su propia vida.Algunos relatos muy conocidos del Antiguo Testa-mento no son muy apropiados para niños pequeñosporque tratan de violencia o inmoralidad, como porejemplo la historia de Lot en Sodoma y Gomorra o elasesinato de Sísara a manos de Jael. Naturalmente,hay otros relatos de Antiguo Testamento que sí sonapropiados para niños pequeños, como por ejemplo elde la creación, el del arca de Noé, el del llamamientodel niño Samuel, etc.Explorar la Palabra de Dios constituye una aven-tura espiritual en la que puede participar toda la1Efesios 6:13-17.
  46. 46. 44familia. No hace falta saberlo todo para empezar. Situs hijos te hacen preguntas cuya respuesta desco-noces, diles simplemente que aún no lo sabes, peroque si siguen leyendo seguramente lo averiguarán.Pídanle al Señor que los ayude a descubrir la res-puesta mientras leen Su Palabra. A veces viene biencomentar las preguntas de los hijos con nuestro cón-yuge o con algún amigo que sea lector de la Biblia. LaBiblia es un libro muy extenso. Aunque se estudie a lolargo de toda la vida, nunca se llegan a extraer todoslos tesoros que contiene.Guardar la Palabra de Dios en el corazónUn aspecto importante de estudiar la Palabra deDios en familia es aprenderse de memoria ciertosversículos clave que sean alentadores y reconfor-tantes. Las promesas edificantes que memorizamosacrecientan nuestra fe y son una fuente de consueloen los momentos difíciles, tanto para nosotros comopara otras personas. En el Salmo 119:11 (al que hici-mos referencia más arriba), la Biblia dice que debe-mos guardar la Palabra de Dios en nuestro corazóna fin de agradarlo y evitar hacer cosas que hieran operjudiquen a los demás. Meditar en la Palabra deDios y memorizarla purifica nuestros pensamientosy nuestro corazón. Las palabras textuales de Diosque nos aprendemos se convierten en lámpara paranuestros pies y ancla para nuestra alma. El conoci-miento de las Escrituras nos hace crecer espiritual-mente y nos permite entender mejor al Señor, a losdemás y a nosotros mismos. Y el hecho de sabernosde memoria ciertos pasajes nos facilita la labor detransmitírselos a otras personas aun cuando no ten-gamos con nosotros una biblia. Si entendemos lo útile importante que es conocer la Palabra de Dios, nossentiremos motivados a estudiarla lo más a fondo
  47. 47. 45posible y a no dejar de leerla y memorizarla connuestros hijos.En el apartado Versículos para memorizar en familiade la Guía de actividades para estudiar la Palabra deDios que aparece al final del libro, se incluyen algunosversículos de utilidad para iniciar un programa dememorización con los hijos. Los mismos versículos sepresentan con ilustraciones a todo color en los libritosde Apacienta Mis corderos, también de Aurora Produc-tion.Si la memorización es algo nuevo para ti y paratus hijos, empieza con un versículo cada dos días.Lee el versículo del día mientras los niños desayu-nan. Conviene comentarlo brevemente con ellos paraasegurarse de que lo entiendan y vean de qué maneralo pueden aplicar. De ser posible, hay que facilitar-les una copia del versículo para que la lleven en elbolsillo o en su mochila escolar y puedan repasarlo alo largo del día. Al final del primer día, todos puedenrecitar el versículo juntos a la hora de cenar y repa-sarlo una vez más antes de que los niños se acuesten.Lo mismo se puede hacer el segundo día, y al finalde la jornada podrías otorgar un pequeño premioa quienes se lo sepan de memoria. Los premios notienen por qué ser gran cosa. Se trata simplemente dereconocer de un modo entretenido los avances reali-zados por los niños.La colección Apacienta Mis corderos incluye unalista de control para ir anotando los versículos que seaprende cada niño. Otra forma de dejar constancia delos progresos que se hacen, si tienes más de un niño,es colocar un gráfico en la puerta del refrigerador oen algún otro sitio visible con sus nombres y la refe-rencia de los versículos que estén memorizando. Cadavez que un niño se aprenda uno, pon un adhesivo ouna señal en el sitio correspondiente. Los padres nodeben olvidarse de incluir su nombre y ponerse unadhesivo o una señal —también pueden hacerlo los
  48. 48. 46niños por ellos— cuando ya sean capaces de citar bienun versículo. La memorización debe ser un asunto defamilia. Para que todos estén motivados e incentiva-dos a seguir avanzando, tal vez convenga variar devez en cuando de métodos o incentivos. Por ejemplo,se puede probar a colocar una señal junto a cadaversículo memorizado, luego un adhesivo cuando sehayan aprendido cinco versículos, y hacer una salidao excursión juntos cuando todos hayan obtenidocuatro adhesivos (20 versículos).Una vez que se vayan acostumbrando, proba-blemente podrán hacer un versículo al día. No teasombres si a los niños les resulta más fácil que a tiaprenderse los versículos. Eso debería incentivarlos.Aunque inicialmente memorizar sea un poco difícil,con el tiempo se irá haciendo más fácil y natural. Escomo aprender a mecanografiar, conducir, tocar uninstrumento musical o utilizar una computadora; lapráctica hace al maestro.Para que un programa de memorización dure,conviene disponer de un medio práctico de recopilary repasar los pasajes aprendidos. Una idea podría serescribir cada uno en una ficha, o fotocopiar la listade control que aparece al final del libro, recortar losversículos y pegarlos en trocitos de cartulina. O bienfotocopiar la lista tal cual a fin de confeccionar unlibrito para cada niño. Si se escriben los versículossobre una cara de la ficha y se anotan las referenciaso palabras clave por el otro lado, pueden servir parahacer juegos de repaso de lo aprendido.A veces es más fácil memorizar (y repasar) unsalmo entero u otro capítulo de la Biblia que apren-derse un puñado de versículos separados, puesto queen un capítulo, generalmente los versículos tienencontinuidad unos con otros; relatan algo o exponenun tema. Por otra parte, puede que resulte más útilcontar con una serie de versículos variados y es unatarea de menos envergadura que aprenderse un salmo
  49. 49. 47o capítulo entero, sobre todo al comienzo. Si bien escierto que algunos pasajes extensos de la Biblia sonmuy alentadores y viene muy bien aprendérselos, unade las ventajas de memorizar versículos sueltos es quese abarcan más temas en menos tiempo: salvación,Espíritu Santo, curación, oración, fe, dar testimonio,protección de Dios, consuelo, etc. Prueba a aprenderteversículos que contengan promesas del Señor quesignifican mucho para ti, o que presenten verdadesespirituales fundamentales, o que te hablen al cora-zón de un modo personal.(El apartado Ideas para repasar los versículosmemorizados, de la Guía de actividades para estudiar laPalabra de Dios que aparece al final del presente libro,contiene más consejos para no olvidar los versículosaprendidos.)Dar a conocer a JesúsComprobarás que una vez que tú y tus hijoshayan aceptado a Jesús y comiencen a apacentarse deSu Palabra, sus vidas se transformarán. Empezarána ver la diferencia en ustedes mismos, en sus actitu-des y en su forma de encarar diversas situaciones. Esporque Dios les ha concedido el grandioso don de lasalvación, el tesoro de Su Palabra y la paz y seguridadde Su amor. Han encontrado un tesoro inconmensu-rable que Dios quiere que compartan con los demás,para que ellos también puedan salvarse y gozar de lasriquezas divinas que han descubierto ustedes.El amor de Dios es infinito. Alcanza para todos,así que no dudes en abrir el cofre del tesoro a losdemás. Una mirada amistosa, una sonrisa, un gestode cariño o una palabra de aliento pueden brindartela oportunidad de dar a conocer el mensaje del amorde Dios y Su salvación. Todo lo que has aprendidoen este librito sobre aceptar a Jesús, Su salvación y
  50. 50. 48Su Palabra puedes comunicárselo a tus familiares,amistades, compañeros de trabajo o de facultad yotras personas con las que te encuentres a diario.Lee y apréndete los versículos sobre salvación y dartestimonio del apartado Versículos para memorizar enfamilia que aparece al final de este libro, y deja que elSeñor obre por medio de ti y de tus hijos para ayudara otros a encontrar la salvación y una vida de alegríay satisfacción con Jesús, ahora y para siempre.Si tus hijos (o tú) son tímidos y les cuesta hablarde Jesús a los demás, pidan juntos al Señor que losllene del Espíritu Santo, el maravilloso regalo que Élnos ha prometido a fin de capacitarnos para dar tes-timonio de Él. (Si quieres saber más sobre el EspírituSanto y la forma en que puede ayudarte, lee Los donesde Dios, de la colección Actívate.)Recibiréis poder cuando haya venido sobre voso-tros el Espíritu Santo; y me seréis testigos1.El mensaje que tus hijos pueden dar a sus amigospuede ser muy sencillo. Veamos un ejemplo: «Jesúses mi mejor amigo. Vive en mi corazón. Te quieremucho y quiere vivir también en el tuyo. Será tumejor amigo, y así un día todos estaremos juntos enel Cielo. Solo tienes que orar conmigo, y Jesús entraráen tu corazón».1Hechos1:8.
  51. 51. 49GUÍA DE ACTIVIDADES PARAESTUDIAR LA PALABRA DE DIOSIdeas para repasar los versículos memorizadosUna vez que los niños (y tú) hayan comenzado aaprenderse versículos, será indispensable que los repa-sen para que no se les olviden. A continuación presen-tamos algunas propuestas para amenizar el repaso.Graba en un cassette los versículos que esténmemorizando los niños y pónselo a la hora de lasiesta, cuando se acuesten por la noche, etc. (Losniños mayores y los adolescentes pueden grabarseellos mismos sus cintas y las de sus hermanos meno-res. Diaria o semanalmente pueden ir añadiéndoseversículos.)Prepara una tarjeta para cada versículo.Escribe o pega el texto del versículo sobre una de lascaras y la referencia en la otra. Otra opción seríaincluir las primeras palabras o una o dos palabrasclave de cada versículo por el lado de la referencia.Invéntate juegos o preguntas utilizando las tarjetas.Es esencial tener los versículos a mano paraque sea fácil repasar o memorizar cada vez que dis-pongan de unos instantes. En el bus, en la consultadel dentista, cuando estés esperando a un amigo o aque los niños salgan del colegio, tómate unos minutospara repasar o aprender un versículo nuevo. Enseña atus hijos a hacer lo mismo.Prepara un cuadro para llevar un registro delo que vas repasando. Haz un lista de los versículos ycapítulos memorizados y repasa algunos cada día contus hijos. Al terminar de repasar un versículo o un
  52. 52. 50pasaje, pongan en el cuadro un autoadhesivo o unaseñal. Cuando memoricen algo nuevo, añádanlo a lalista para ir repasándolo con frecuencia.Ideas aportadas por otros padres y docentes:A cada niño le hicimos un escudo en rojo yazul con una banda cruzada en la que estaba escritosu nombre. Pusimos los escudos en la sala de estardonde todo el mundo los viera. Cada vez que losniños se aprenden un versículo, pueden pegar en suescudo una medalla que lleva escrita la referenciadel versículo. (Las medallas son de papeles de coloresrecortados.)Prueba a hacer un concurso de memorización.Se dice la referencia y se ve quién es capaz de recitarel versículo correspondiente. O se les pide a los con-cursantes que se turnen para decir un versículo sobreun tema determinado, como la salvación, la curación,la confianza en Dios en momentos difíciles, etc. Unatercera modalidad consiste en pedir a los niños que denun versículo para determinada situación: «Una familianecesita dinero para comprar algo que le falta. ¿Quéversículo puede invocar?» Nosotros hicimos una cajitacon preguntas de este estilo escritas en unas tarjeti-tas, de las cuales podemos echar mano en cualquiermomento para hacer un repaso rápido.Las tres variantes del juego también se puedenjugar cuando hay un solo niño con uno de suspadres: en ese caso pueden turnarse haciéndosepreguntas mutuamente. De vez en cuando se puedejugar llevando la cuenta de los tantos.Compañeros de memorización: Cada uno tieneun compañero que le pregunta los versículos y loayuda a memorizar todos los días.Repaso: Las primeras tres semanas del mesaprendemos versículos nuevos, y en la cuarta repa-samos lo que hemos memorizado ese mes y anterior-mente.
  53. 53. 51En nuestros paseos siempre nos resulta amenohacer juegos de repaso con los versículos aprendidos.Yo simulo tener un interrogante o un problema queno sé resolver y hago preguntas que los niños debenresponder exclusivamente con versículos de la Biblia.Ejemplos: «¿Quién creó el mundo?» (Génesis 1:1);«¿Quién creó al hombre?» (Génesis 1:27); «¿Qué debohacer para salvarme?» (Hechos 16:31); «¿Soy pecador?»(Romanos 3:23); «¿Qué es la verdad? (Juan 17:17).Mientras los niños comen, les leo lo que estánmemorizando ese día. Nos gusta representar congestos el mensaje o las palabras clave de cada versí-culo, porque ayuda a los niños a repasar y retenerlocon más facilidad. Repasan sus versículos antes de lasiesta y de acostarse por la noche.Lista de relatos de la BibliaLos siguientes pasajes de la Biblia te proporcionaránmuchas horas de lectura e interacción provechosas contus hijos. Esta lista contiene más relatos que la que seincluye para niños pequeños en Disfruta de tu bebé yPreescolares.Vida de JesúsNacimiento: Mateo 1:18 - 2:23; Lucas 1:5 - 2:52Muerte: Mateo 26:17 - 27:66; Marcos 15;Lucas 23; Juan 18 - 19Resurrección: Mateo 28; Marcos 16; Lucas 24;Juan 20Milagros de JesúsMilagros de resurrecciónEl hijo de la viuda: Lucas 7:11-16La hija de Jairo: Mateo 9:18-26;Marcos 5:22-43; Lucas 8:41-56Lázaro: Juan 11:32-44
  54. 54. 52Milagros de curaciónEl hijo de un oficial del rey, de una fiebre:Juan 4:46-54Un leproso: Mateo 8:2-4; Marcos 1:40-45;Lucas 5:12-14Un paralítico: Mateo 9:1-8; Marcos 2:3-12;Lucas 5:17-26Un hombre que llevaba 38 años enfermo:Juan 5:1-16El hombre de la mano seca: Mateo 12:10-15;Marcos 3:1-5; Lucas 6:6-10El siervo del centurión, de parálisis:Mateo 8:5-13; Lucas 7:2-10Una mujer que llevaba 12 años con un flujo desangre: Mateo 9:20-22; Marcos 5:25-34;Lucas 8:43-48Los dos ciegos: Mateo 9:27-31Un hombre sordo y tartamudo: Marcos 7:32-37Un ciego: Marcos 8:22-26Un ciego de nacimiento: Juan 9:1-11Una mujer que llevaba 18 años enferma:Lucas 13:10-17Un hombre que sufría de hinchazones:Lucas 14:1-6Los diez leprosos: Lucas 17:11-19Un mendigo ciego: Mateo 20:30-34;Marcos 10:46-52; Lucas 18:35-43La oreja de Malco: Lucas 22:50,51La suegra de Pedro: Mateo 8:14-17;Marcos 1:29-31; Lucas 4:38,39Otros milagros que obró JesúsAgua convertida en vino: Juan 2:1-11La red de Pedro se llena de peces: Lucas 5:1-11Alimentación de más de 5.000 personas:Mateo 14:15-21; Marcos 6:35-44;Lucas 9:12-17; Juan 6:5-14
  55. 55. 53Alimentación de más de 4.000 personas:Mateo 15:32-39; Marcos 8:1-10Un pez provee dinero para el tributo:Mateo 17:27La pesca milagrosa: Juan 21:6-14Se seca un higuera: Mateo 21:18-21;Marcos 11:12-14;20-21El viento y el mar le obedecen: Mateo 8:23-27;Marcos 4:37-41; Lucas 8:22-25Jesús camina sobre el agua: Mateo 14:25-31;Marcos 6:45-52; Juan 6:19Los que son enviados a detenerlo se caen:Juan 18:4-6Jesús pasa por entre la multitud sin ser visto:Lucas 4:28-30Milagros relacionados con la vida de JesúsUna estrella guía a los sabios de Oriente hastaBelén: Mateo 2:1-9Señales en Su bautismo: Mateo 3:16,17;Marcos 1:9-12; Lucas 3:21,22Señales en Su transfiguración: Mateo 17:1-9;Marcos 9:1-9; Lucas 9:28-36Respuesta a una oración: Juan 12:28-30Señales en Su muerte: Mateo 27:45-53Señales en Su resurrección: Mateo 28:2;Marcos 16:4-6Señales en Su ascensión: Lucas 24:50,51;Hechos 1:6-12Parábolas que contó JesúsLa paja y la viga en el ojo: Mateo 7:3-5La casa edificada sobre la roca y la construidasobre la arena: Mateo 7:24-27; Lucas 6:47-49El sembrador: Mateo 13:3-8,18-23;Marcos 4:3-8,14-20; Lucas 8:5-15El trigo y la cizaña: Mateo 13:24-30La levadura: Mateo 13:33; Lucas 13:20,21
  56. 56. 54El tesoro escondido: Mateo 13:44La perla de gran precio: Mateo 13:45-46Tesoros nuevos y antiguos: Mateo 13:52Los dos deudores: Mateo 18:23-34El padre y los dos hijos: Mateo 21:28-31Las vírgenes prudentes y las insensatas:Mateo 25:1-13Los talentos: Mateo 25:14-30Las ovejas y las cabras: Mateo 25:31-46El remiendo de paño nuevo en un vestido viejo;el vino nuevo en odres viejos: Mateo 9:16,17;Marcos 2:21,22; Lucas 5:36,37La lámpara bajo el cajón: Mateo 5:15;Marcos 4:21-23; Lucas 8:16Los convidados a la boda: Mateo 9:14,15;Marcos 2:18-20; Lucas 5:33-35Los dos deudores: Lucas 7:41-50El buen samaritano: Lucas 10:25-37El amigo que llega a medianoche: Lucas 11:5-8El rico insensato: Lucas 12:16-21Los siervos vigilantes: Lucas 12:35-40El siervo fiel: Lucas 12:42-48La semilla de mostaza: Mateo 13:31-32;Marcos 4.31-32; Lucas 13:18-19La puerta estrecha: Lucas 13:24-30El buey caído en el pozo: Lucas 14:3-6Los mejores asientos: Lucas 14:7-11La gran cena a la que se invita a pobres,mancos, cojos y ciegos: Lucas 14:12-24La oveja perdida: Mateo 18:12-14; Lucas 15:4-7La moneda perdida: Lucas 15:8-10El hijo pródigo: Lucas 15:11-32El deber del siervo: Lucas 17:7-10El juez injusto: Lucas 18:1-8El fariseo y el publicano: Lucas 18:9-14El noble y sus diez siervos: Lucas 19:12-27El pan de vida: Juan 6:25-59El buen pastor: Juan 10:1-29
  57. 57. 55La vid: Juan 15:1-27Ejemplos de la Biblia de oraciones respondidasAbraham pide un hijo: Génesis 15:2-4El siervo de Abraham ora para que su misiónresulte exitosa: Génesis 24:12-27Isaac pide hijos: Génesis 25:21,24-26Jacob ora para librarse de un ataque de Esaú:Génesis 32:9-12; 33:4-10Jacob lucha para obtener la bendición divina:Génesis 32:24-30Israel ora para librarse de la esclavitud deEgipto: Éxodo 2:23-25; Deuteronomio 26:7-9Moisés ora para que se mueran las ranas:Éxodo 8:12,13Moisés ora para endulzar el agua:Éxodo 15:23-25Moisés pide a Dios que perdone al pueblo:Éxodo 32:11-14Moisés pide la presencia divina: Éxodo 33:12-14Moisés pide ayuda a Dios: Números 11:11-17Moisés pide ver Canaán:Deuteronomio 3:24,25; 34:1-5Moisés ora por Israel: Deuteronomio 9:18,19Israel pide fuerzas para vencer al rey deCanaán: Jueces 4:3-23Gedeón pide una prueba y confirmación de sullamado: Jueces 6:36-40Sansón pide agua: Jueces 15:18,19Ana pide un hijo: 1 Samuel 1:11,17,20Samuel ora por Israel: 1 Samuel 7:8-12Salomón pide sabiduría: 1 Reyes 3:6-14Salomón ora en la consagración:1 Reyes 8:23 - 9:9Elías ora por el hijo de la viuda:1 Reyes 17:20-22Elías pide un triunfo sobre Baal:1 Reyes 18:36-38
  58. 58. 56Eliseo ora para que su siervo vea el ejército deángeles: 2 Reyes 6:17Eliseo pide a Dios que ciegue al ejército enemigo:2 Reyes 6:18Joacaz ora para librarse de la opresión de lossirios: 2 Reyes 13:4,5Ezequías pide protección: 2 Reyes 19:15-19,35Ezequías ora estando enfermo: 2 Reyes 20:3-11Los rubenitas oran para ganar la batalla:1 Crónicas 5:18-22David ora en su lecho de muerte por Salomón:1 Crónicas 29:10-19,25El ejército de Abías ora para obtener la victoria:2 Crónicas 13:14-16Asa ora al partir para la batalla:2 Crónicas 14:11,12Josafat pide protección: 2 Crónicas 20:6-22Manasés ora para obtener la victoria:2 Crónicas 33:12,13Nehemías ora por el remanente de Israel:Nehemías 1:5-2:8Jonás pide liberación: Jonás 2:2-10Pedro ora para que resucite Tabita: Hechos 9:40Los discípulos piden la liberación de Pedro:Hechos 12:5-17Cornelio le pide guía a Dios:Hechos 10:1-6,30-33Versículos para memorizar en familiaA continuación te ofrecemos una selección deversículos para que los memorices con tus hijos. Estátomada de los libros de Apacienta Mis corderos. Para losmenores de 5 años, hay una lista más sencilla en Disfrutade tu bebé y en Preescolares, de esta misma colección. Estosversículos están simplificados y adaptados tomandocomo punto de partida la versión Reina-Valera, revisión
  59. 59. 57de 1960. Si te interesan más versículos para tus hijosmayores, te recomendamos el librito La Biblia en cápsulas.AmorMateo 22:37 Amarás al Señor tu Dios contodo tu corazón, con toda tu alma, y con todatu mente.Mateo 22:39 Amarás a tu prójimo como a timismo.1 Pedro 4:8 El amor cubre multitud depecados.Juan 13:35 De este modo sabrán todos que sonMis discípulos, si se aman los unos a los otros.SalvaciónJuan 1:12 A todos los que lo recibieron, les dioel derecho de ser hijos de Dios.Juan 3:16 De tal manera amó Dios al mundo,que ha dado a Su Hijo único, para que todoaquel que en Él cree, no se pierda, mas tengavida eterna.Romanos 3:23 Todos han pecado, y ningunoalcanza la gloria de Dios.Hechos 4:12 En ningún otro hay salvación;porque no hay otro nombre bajo el Cielo en quepodamos ser salvos.Romanos 10:9 Si confiesas que Jesús es tuSeñor y crees en tu corazón que Dios lo levantóde entre los muertos, serás salvo.2 Corintios 5:17 Si alguno está en Cristo,nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;todas son hechas nuevas.FeMateo 9:29 Sea para ti conforme a tu fe.Proverbios 3:5 Confía en el Señor de todocorazón y no en tu propia inteligencia.
  60. 60. 58Isaías 26:3 Tú guardarás en completa paza aquel cuyo pensamiento en Ti persevera;porque en Ti ha confiado.2 Timoteo 1:7 No nos ha dado Dios espíritu decobardía, sino de poder, de amor y de dominiopropio.Isaías 41:10 No temas, porque Yo estoycontigo. Soy tu Dios. Te fortaleceré y teayudaré.Promesas de DiosRomanos 8:28 Dios hace que todas las cosassean para el bien de quienes lo aman.2 Corintios 12:9 Te basta con Mi gracia;porque Mi poder se perfecciona en la debilidad.Santiago 1:5 Si alguno tiene falta de sabiduría,pídala a Dios, y le será dada.Salmo 37:4 Deléitate en el Señor, y Él teconcederá los deseos de tu corazón.Proverbios 3:6 Reconoce al Señor en todos tuscaminos, y Él enderezará tus veredas.OraciónMateo 18:20 Donde dos o tres se reúnen en Minombre, allí estoy Yo en medio de ellos.Salmo 19:14 Sean agradables los dichos de miboca y los pensamientos de mi corazón delantede Ti, oh Señor, roca mía, y redentor mío.Jeremías 29:13 Me buscarás y me encontraráscuando me busques de todo corazón.La Palabra de DiosJuan 6:63 Las Palabras que te he hablado sonespíritu y son vida.Santiago 1:22 No sólo escuches la Palabra:llévala a la práctica.1 Pedro 2:2 Desea la leche pura de la Palabra,para que por medio de ella crezcas.
  61. 61. 59Salmo 119:11 En mi corazón he guardado Tusdichos, para no pecar contra Ti.Salmo 119:18 Abre mis ojos, y miraré lasmaravillas de Tu ley.Salmo 119:105 Tu Palabra es una lámpara amis pies; es una luz en mi sendero.Juan 8:31 Si te mantienes en Mi Palabra, serásrealmente Mi discípulo.Vida cristianaGálatas 6:7 Cada uno cosecha lo que siembra.Efesios 5:16 Aprovecha bien el tiempo.Salmo 133:1 ¡Qué bueno y qué delicioso esvivir juntos en armonía!1 Corintios 14:33 Dios no es Dios deconfusión, sino de paz.1 Corintios 14:40 Hágase todo decentemente ycon orden.Mateo 5:9 Bienaventurados los pacificadores,porque ellos serán llamados hijos de Dios.Mateo 5:44 Ama a tus enemigos, haz bien alos que te aborrecen, y ora por los que te hacendaño y te persiguen.Lucas 16:10 El que es fiel en lo muy poco,también en lo más es fiel.Gálatas 6:2 Ayúdense unos a otros a llevarsus cargas.Filipenses 2:14 Hazlo todo sin quejas nidiscusiones.Proverbios 15:1 La blanda respuesta quita laira.Proverbios 15:3 Los ojos del Señor están entodo lugar, mirando a los malos y a los buenos.Seguir a JesúsJuan 15:5 Yo soy la vid, y tú una rama. Si per-maneces en Mí, como Yo en ti, darás mucho fruto.
  62. 62. 60Hebreos 12:1,2 Teniendo alrededor nuestrouna nube tan grande de testigos, corramos conpaciencia la carrera que tenemos por delante,puestos los ojos en Jesús.Colosenses 3:2 Pon la mira en las cosas dearriba, no en las de la Tierra.PerdónMateo 6:14 Si perdonas a otros sus ofensas,también te perdonará a ti tu Padre celestial.1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados,Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnuestro corazón.Espíritu Santo1 Corintios 3:16 Eres templo de Dios, y elEspíritu de Dios vive en ti.Gálatas 5:22,23 El fruto del Espíritu es amor,alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe,mansedumbre y dominio propio.Dar testimonioMateo 5:16 Deja brillar tu luz, para que losdemás vean tus buenas obras y glorifiquen a tuPadre que está en los Cielos.CuraciónMateo 4:23 Jesús curaba a la gente de todassus enfermedades y dolencias.Marcos 10:52 Tu fe te ha curado.Marcos 16:17,18 Los que creen pondrán susmanos sobre los enfermos, y éstos sanarán.Salmo 34:19 Muchas son las aflicciones deljusto, pero de todas ellas lo librará el Señor.La buena batallaSantiago 4:7 Resiste al Diablo, y huirá de ti.
  63. 63. 61Efesios 6:11 Ponte toda la armadura de Dios paraque puedas hacer frente a los ataques del Diablo.1 Juan 4:4 Más poderoso es el que está en tique el que está en el mundo.Otros medios útiles para memorizar y estudiar la BibliaUna forma muy fácil de guardar la Palabra deDios en el corazón es aprendérsela por medio decanciones. La mayoría de los versículos de la secciónVersículos para memorizar en familia (y muchos otros)se han grabado en forma cantada y se incluyen en lacolección de cassettes/CD Canciones de vida. Tales can-ciones son ideales para escuchar mientras se hace lalimpieza, se va en auto al trabajo o se hace ejercicio,mientras los niños juegan o cuando se van a la cama.Una manera de introducir variedad en la memori-zación consiste en poner la cinta que contenga losversículos que se estén aprendiendo y cantar mientrasse escucha.Como su nombre indica, La Biblia en cápsulas esuna colección de versículos importantes que te per-miten dar rápidamente con las respuestas y el puntode vista de Dios sobre 35 temas. Este librito puedeservir también para elaborar una lista más avanzadade versículos para memorizar. Su reducido tamañolo hace ideal para insertarlo en la funda de la Bibliao llevarlo en el bolsillo o la cartera a fin de tenerlosiempre a mano.Para hacer estudios sobre temas concretos, los dostomos Claves para descubrir la verdad, titulados Fun-damentos y Una vida más feliz, contienen seleccionesmuy completas de versículos de la Biblia organizadospor materias. Fundamentos cubre los rudimentos dela fe cristiana; Una vida más feliz aborda más de 50temas relacionados con la formación integral de laspersonas y la resolución de problemas.
  64. 64. 62La Biblia en cápsulas, Fundamentos y Una vida másfeliz están editados por Aurora Production.
  65. 65. 63EPÍLOGO: LA FUENTE DE LA FORTALEZA¡Niños! Niños encantadores, niños estupendos,niños traviesos, niños felices. Si tienes hijos, segura-mente te habrán cambiado la vida. Ello obedece entreotras cosas a la gran necesidad que tienen de ti. Depequeños son muy desvalidos y dependen entera-mente de nosotros. Poco a poco van creciendo, perode todos modos, nos necesitan y acuden a nosotros enbusca de ayuda y de respuestas, al menos hasta quese hacen más mayores y se van independizando.La Palabra de Dios dice que debemos ser comoniños para entrar en el Reino de los Cielos. Viendocuánto dependen los niños de sus padres cuando sonpequeños, comprendemos un poco mejor a qué serefiere Dios y cómo quiere que nos relacionemos conÉl. Nuestros pequeños creen en nosotros y nos acep-tan; confían y dependen ciegamente de nosotros paraque les proporcionemos ayuda y orientación. Acudena nosotros para todo. A medida que crecen, se hacenmás independientes y se muestran menos dispuestosa aceptar nuestra ayuda. Más bien tratan de resol-verlo todo por su cuenta. En muchos casos quierenver todo lo que son capaces de hacer sin nosotros, aunantes de estar en condiciones de hacerlo. En momen-tos así, uno desearía que vinieran a pedirle ayuda yconsejos, que se dieran cuenta de que no tiene nadade malo necesitar y pedir ayuda, que es normal nosaberlo todo ni ser capaz de hacerlo todo por cuentapropia.Nuestro Padre celestial anhela lo mismo de noso-tros: que tomemos conciencia de nuestras limitacio-nes y de que necesitamos Su ayuda y consejos. Poreso nos envió a Su Hijo Jesús. Quiere que en lugarde seguir a trompicones, tratando de resolverlo todopor nuestra cuenta, sin ayuda de nadie, acudamos
  66. 66. 64a Jesús, que seamos como niños que acuden a suspadres para que les brinden la ayuda y las solucio-nes que necesitan. Y Jesús puede hacer mucho máspor nosotros que nosotros por nuestros hijos. Puededarnos luz y amor, la salvación y la promesa delCielo, Su Reino eterno de gozo y felicidad, donde for-maremos parte de Su familia celestial para siempre.La asistencia más grande que puedes brindar atus hijos es la de convertirte en un niño tú mismo,aprender a confiar en Jesús y dejar que Él te tome dela mano y te lleve hacia la vida eterna. A medida queaprendas a confiar en el Señor, seguirlo, abrirle tucorazón y tu vida y recibir Sus consejos y Su Palabra,tu vida se verá transformada. Jesús no solo te darála vida eterna, sino que velará por ti y te proveerá loque necesites, incluso lo que te haga falta para cuidary orientar debidamente a tus hijos.Si aún no has aceptado a Jesús en tu vida, es muyfácil. Basta con que acudas a Él ahora mismo y comoun niño pequeño le pidas que te tienda la mano, entreen tu corazón y te ayude a hacer frente a las dificul-tades. A continuación reproducimos una breve ora-ción que puedes rezar por tu cuenta o con tus hijos:Jesús, te ruego que me perdones por las veces en queno trato a los demás con mucho amor ni mucha conside-ración. Perdóname los errores que he cometido y dame eldon de la vida eterna. Quiero compartir mi vida contigo.Haz morada en mi corazón para que pueda ser más comoTú en todo lo que piense, diga y haga. Ayúdame a des-empeñar lo mejor posible la misión que me has encomen-dado de cuidar y formar a mis hijos. Amén.
  67. 67. LOS AUTORESDerek y Michelle Brookes son escritores ypedagogos de amplia trayectoria. Tienen 28 añosde casados y llevan ese mismo tiempo trabajandojuntos en el ámbito profesional. Luego de variosaños de ejercer la docencia, en las dos últimasdécadas se han desempeñado como asesores yeducadores cristianos. Su mayor ambición ha sidoproporcionar a niños de todas las latitudes unaeducación de primerísima calidad. Esa vocaciónlos ha llevado a recorrer casi todos los continen-tes ofreciendo asistencia práctica y estímulos aquienes tienen en sus manos el sano desarrollo delos niños.

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