Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.

Escucha palabras del Cielo

1,210 views

Published on

  • Be the first to comment

Escucha palabras del Cielo

  1. 1. A - S P - B A - G A - 0 0 1 - PContrariamente a un concepto muy generalizado, ¡Dios no nos haabandonado a nuestra suerte para que solucionemos solitos nuestrosproblemas y nos las arreglemos como podamos!Él tiene un interés muy personal en cada uno de nosotros y quierehablarnos de un modo directo y privado. ¿Para qué? Para respondernuestras preguntas, ayudarnos a resolver nuestras dificultades, darnossabiduría cuando algo nos tiene perplejos, indicarnos el camino cuandonos sentimos perdidos, levantarnos el ánimo, convertirnos en fuente defortaleza y aliento para los demás y manifestarnos Su amor cada día denuestra existencia.¿No te gustaría aprender a escuchar la voz de Dios? Si sigues lassencillas pautas enunciadas en estas páginas, descubrirás lo maravillosoque es oír palabras del Cielo.del CieloESCUCHA PALABRASESCUCHAPALABRASDELCIELOColección Actívatehttp://es.auroraproduction.com
  2. 2. Colección ActívateAverigua cómo se haceESCUCHAESCUCHAESCUCHAESCUCHAESCUCHAPPPPPALABRAS DELALABRAS DELALABRAS DELALABRAS DELALABRAS DELCIELCIELCIELCIELCIELOOOOO
  3. 3. FuentesLos pasajes atribuidos a D.B.B. están tomados de lasobras de David Brandt Berg (1919-1994), con permiso.Cuando no se indica el autor de una cita, es porque sedesconoce o no ha sido posible determinarlo con seguri-dad.Salvo que se señale otra cosa, todos los versículos delas Escrituras que se reproducen están tomados de laversión Reina-Valera, revisión de 1960, © SociedadesBíblicas Unidas, 1960.Título original: Hearing from HeavenISBN de la edición original: 3-905332-07-8ISBN de la versión en castellano: 3-905332-18-3Rafael Holding. Colección Actívate.Traducción: Felipe Howard Mathews y José FlorencioDomínguez© 1999, 2002, Aurora Production AG, SuizaDerechos reservados.Impreso enTailandia porThan Printing, Ltd.En Internet: http://es.auroraproduction.com
  4. 4. ÍndiceIII¡Dios aún habla! ........................................... 5Principios elementales .................................. 9Primeros pasos .......................................... 17Aplicaciones prácticas ................................ 24Modo de empleo ........................................ 31Una relación bien personal .......................... 38Un don al servicio de los demás................... 41Mantenimiento ........................................... 46Peligros ..................................................... 50El entorpecedor ......................................... 54Qué hacer con las dudas............................. 57Preguntas frecuentes .................................. 62Un mensaje personal del Cielo para ti........... 76Promesas eficaces ...................................... 78
  5. 5. 5¡Dios aún habla!Dios no ha muerto. Está vivito y coleando, ysigue deseoso de comunicarse con Sus hi-jos en esta era moderna. Por eso, quiere ha-blarte también a ti.¿Cómo es eso posible? Para comprender cómoes que Dios todopoderoso, el Creador del universo,puede y quiere comunicarse directamente contigo,es importante que seas consciente de cuánto teama. Te quiere tanto que envió a Su Hijo Jesús paraque muriera por tus pecados; al creer en Él y acep-tarlo como Salvador, obtienes perdón y se te con-cede vida eterna en el Cielo. Jesús murió por los pe-cados de toda la humanidad, pero habría hecho lomismo sólo por ti. ¡Ya ves cuánto te quieren Él y SuPadre!Por ese mismo motivo nos dio también la Bi-blia, en la cual nos explica cómo podemos llevar unavida de amor y armonía con Él y con nuestros se-mejantes. Las Palabras de Dios registradas en laBiblia son una fuente inagotable de fe, consuelo,aliento, orientación y fortaleza. Son capaces de des-entrañar los misterios más recónditos y de activar
  6. 6. 6ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1Jeremías 33:3en nuestro favor Su amor y Su poder, lo cual nosayuda a hacer frente a nuestra atareada y en oca-siones estresante existencia.Pero eso no es todo. Dios nos quiere tanto queno se limita a comunicarse con nosotros por mediode palabras ya escritas; también desea hacerlo di-rectamente. Él sabe que en la vida se nos planteaninterrogantes y dificultades, y quiere darnos res-puestas y soluciones. También quiere dirigirnos pa-labras de amor y ánimo para avivar nuestra fe ytranquilizarnos cuando pasamos por experienciaspenosas. Desea enseñarnos a ser felices. Para ellocreó un sistema de comunicación de doble sentido,un canal que lo enlaza a cada uno de nosotros —laoración—, que nos permite hablarle y escuchar lasrespuestas específicas que nos dirija.¿Y si no te consideras muy espiritual ni te sien-tes muy cerca de Dios? No te preocupes, pues Él lehabla a cualquiera que tenga la fe de un niño. Ade-más, Él desea transmitirte Su infinita sabiduría y Suamor sin límites. Quiere llevarte paso a paso a teneruna relación más estrecha con Él y a comprendermás a fondo Su voluntad y Sus caminos. Dice: «Cla-ma a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosasgrandes y ocultas que tú no conoces»1.Dios puede hablarte de diversas formas. Mien-tras lees la Biblia, puede hacer que cierto pasaje tellame la atención e indicarte de qué forma se aplicaa tu caso o responde a un interrogante que tienes.También es posible que ni siquiera se valga de pala-bras, que simplemente te dé una corazonada o unaconvicción profunda, un conocimiento intuitivosobre determinada situación. Asimismo puede co-municarse contigo por medio de vívidos sueños y
  7. 7. 7 ¡DIOS AÚN HABLA!visiones. A veces nos habla por boca de otras per-sonas, consejeros piadosos de cuya sabiduría y ex-periencia nos podemos beneficiar. Otro medio ma-ravilloso que puede emplear para conversar conti-go son las profecías, con las que puede darte valio-sos consejos prácticos y orientación.Una profecía no siempre es una predicción.Según un diccionario, una de las acepciones de pro-fecía es: «Palabras de inspiración divina». Dicho deotro modo: profetizar consiste en recibir un men-saje directamente de Dios. Es el acto de escucharmentalmente palabras que creemos que procedende Él, y decirlas o registrarlas. (Por supuesto, tam-bién es posible oír la voz de Dios sin expresar o ano-tar lo que se recibe. De todos modos, para simplifi-car, al hablar de profecías en el presente libro nosreferimos a las pronunciadas o registradas). El donde profecía puede reportarte innumerables benefi-cios; puede conducirte a un mayor conocimientode Dios, de Su amor y de Su plan; puede ser el re-curso por el que Él te dé soluciones precisas a losproblemas que se te presenten; por ese medio, Diospuede consolarte y animarte cuando estés enfer-mo o descorazonado, o indicarte formas de trans-mitir Su amor a los demás y ayudarlos a superarsus dificultades. La verdad es que sería imposibleenumerar todas las formas en que puede resultarteútil.Tú —sí, tú mismo— puedes escuchar palabrasdel Cielo. ¡Pon a Dios a prueba! Verás que abrirá lasventanas del Cielo y derramará bendiciones sobreti —tesoros de palabras Suyas dirigidas a ti en parti-cular—, tantas que no podrás contenerlas todas.
  8. 8. Dios es como una emisora que transmite a todahora. Del mismo modo que hay ondas de radio invisi-bles que nos rodean en estos momentos, el Espíritu deDios está siempre presente, esperando a que nosotrosestablezcamos contacto. Y nosotros, como si fuéra-mos pequeñas radios a transistores, hemos sido dise-ñados por nuestro Creador con capacidad para captaresas señales. La estación de Dios está siempre emi-tiendo. El mensaje está siempre ahí. Pero para recibir-lo hay que encenderse y sintonizar Su frecuencia.En comparación con la tremenda potencia y lascomplejas operaciones de la emisora, tú, que operasel receptor, no necesitas ni mucha potencia ni muchadestreza. La oración es la mano de la fe, que accionael interruptor para prender la pequeña energía que po-sees. Luego la mano de la esperanza sintoniza conexpectativa en busca de la frecuencia en que transmiteDios; y de golpe entra Su estación a todo volumen, yoyes los mensajes con toda claridad.D.B.B.«Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los si-glos» (Hebreos 13:8). Así como habló a Sus profetasde otros tiempos, nos habla a nosotros hoy en día.Gracias a Dios, sigue vivo.D.B.B.
  9. 9. 9Principios elementalesUna vez que te has hecho a la idea de que Diospuede hablarte, ¿cuál es el siguiente paso?Bien, lo primero es aprender los principioselementales.1. Mantén una relación personal con JesucristoSi has aceptado a Jesús como Salvador, ya hascumplido con el requisito primordial. Al abrirle elcorazón a Jesús, diste inicio a una relación íntimacon Él, no solamente como salvador, sino comoamigo, maestro y consejero.Si aún no has aceptado a Jesús, puedes hacerloahora mismo, rezando una sencilla oración comola que sigue:Jesús, creo que eres el Hijo de Dios y que moristepor mí. Necesito que Tu amor me purifique de miserrores y malas acciones. Te abro la puerta de mi co-razón y te pido que entres en mí y me des el don de lavida eterna. Amén.
  10. 10. 10ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1Juan 16:7,13-142Marcos 1:7-83Lucas 11:132. Llénate del Espíritu SantoPoco antes de ser crucificado, Jesús dijo a Susdiscípulos que una vez que se hubiera marchadoles enviaría el Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad,para que les enseñase todas las cosas y los condu-jera a toda la verdad1.Todo el que recibe a Jesús como salvador reci-be también una medida del Espíritu Santo. Sin em-bargo, normalmente llenarse del Espíritu Santo has-ta rebosar —lo que la Biblia llama el bautismo delEspíritu Santo2— es una experiencia que ocurre conposterioridad.Si aún no te has llenado del Espíritu Santo, pue-des hacerlo de la misma manera que recibiste lasalvación: simplemente orando y pidiéndoselo aDios. «Si vosotros [...] sabéis dar buenas dádivas avuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestialdará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?»3[Si quieres profundizar en el significado de lasalvación —el acto de aceptar a Jesús como Salva-dor— y del bautismo del Espíritu Santo, y entenderla magnífica transformación que tales experienciaspueden operar en tu vida, no te pierdas Los donesde Dios, de la misma colección].3. Ora por el donOcurre con frecuencia que cuando una perso-na recibe el Espíritu Santo, recibe también el don deprofecía —la capacidad de oír palabras de Dios di-rectamente— y otros dones del Espíritu, como el
  11. 11. 111V. 1 Corintios 122Marcos 11:24de hablar en lenguas o el de curación1, aunque enese momento no lo entienda ni sea consciente deello. El Espíritu Santo es el que nos da el don de pro-fecía, y a veces lo recibimos de forma automática alorar para ser bautizados con el Espíritu; en otroscasos no sucede así, sino que tenemos que pedirloespecíficamente. De modo que si no estás segurode haber recibido el don de profecía cuando pedis-te el Espíritu Santo, conviene que le pidas concreta-mente al Señor que te lo conceda. Jesús prometió:«Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibi-réis, y os vendrá»2. Él está más que dispuesto a dar-te cualquiera de los dones del Espíritu que le pidas,entre ellos el de oír Su voz directamente.4. Habla con JesúsLa oración no es algo tan complicado ni tan for-mal como piensa mucha gente. No debe ser un rito,sino una relación viva. Jesús quiere hablarte con lamisma franqueza y libertad con que lo haría tu me-jor amigo o tu cónyuge; pero la comunicación setiene que dar en ambos sentidos. Aunque puedeque al principio te resulte un poco incómodo si noestás acostumbrado a dirigirte a Él personalmente,una vez que comiences a hacerlo con frecuencia sevolverá más fácil.Quizás experimentes dificultad al orar porqueconsideras que lo que tienes que decirle a Jesús no leserá aceptable o que no te entenderá. Recuerda, sinembargo, que la Biblia dice que cuando Jesús estabaen la Tierra fue tentado —o puesto a prueba— entodos y cada uno de los aspectos en que nos vemosPRINCIPIOS ELEMENTALES
  12. 12. 12ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1Hebreos 4:152Juan 10:303Hebreos 4:154Hebreos 7:25tentados nosotros1. Ten, pues, la plena seguridad deque Él lo ha visto y oído todo. Te entiende y te amacomo nadie. Quiere que le cuentes tus pensamien-tos más íntimos, tus sentimientos más recónditos,así como tus sueños y anhelos secretos.5. ¿Jesús o Dios?Un interrogante que tal vez te asalte cuando orese intentes escuchar palabras del Cielo es si debes di-rigirte a Dios, a Jesucristo o a ambos. ¿Hay algunadiferencia? En la Biblia Jesús dijo: «Yo y el Padre unosomos»2; por otra parte, son Padre e Hijo. Se trata deun misterio espiritual que no alcanzamos a captar ocomprender bien con nuestra mente mortal. No obs-tante, dado que son uno en espíritu, podemos diri-girnos a cualquiera de los dos con la certeza de quenuestras oraciones serán escuchadas y respondidas.Como Jesús vino a la Tierra y vivió como unode nosotros, en cierta forma está más próximo anosotros. La experiencia de haber estado en carnehumana hace que nos comprenda muy bien. Refi-riéndose a Él, dice la Biblia que «no tenemos unsumo sacerdote que no pueda compadecerse denuestras debilidades, sino uno que fue tentado entodo según nuestra semejanza, pero sin pecado»3.Él estuvo en la misma situación en que te encuen-tras tú en este momento.La Biblia lo describe como nuestro intercesorante Dios: «Puede salvar perpetuamente a los quepor Él se acercan a Dios, viviendo siempre para in-terceder por ellos»4. Eso significa que podemos ha-
  13. 13. 131Si quieres saber más sobre la Palabra de Dios y la oración —sufuerza y sus efectos, cómo utilizarlas y cómo aplicarlas a tu vida—,los libritos Para comprender la Palabra de Dios y Oración eficaz,ambos de esta misma colección, te ayudarán mucho.2V. Hebreos 11:13Romanos 10:17blar con Dios invocando el nombre de Jesús, o bienhablar directamente con Jesús. De igual forma, po-demos recibir profecías de cualquiera de los dos,aunque la experiencia nos indica que es común quequienes tienen el don de profecía oigan más la vozde Jesús que la de Dios Padre.6. Lee la Palabra de DiosPara aplicar correctamente las palabras que tediga Jesús en profecía, es necesario que conozcasen alguna medida la Palabra de Dios ya registrada.La Biblia es tu fundamento1.7. Ten fePuede que este principio parezca más abstrac-to o difícil que los demás, pero en realidad no lo estanto. ¿Qué es la fe? La Biblia dice que es la seguri-dad de que algo que queremos que suceda se harárealidad. Es la certeza de que lo que esperamos nosaguarda, aunque al presente no podamos verlo2.Consiste en creer en Dios y en Su poder, aunquesean intangibles.¿Cómo podemos obtener fe? Muy sencillo: conla lectura de la Palabra de Dios3. Al leer acerca detodas las veces en que Dios habló a Sus hijos enotras épocas y familiarizarnos con Sus innumera-bles promesas de hablarnos de forma directa, sefortalece enormemente nuestra fe en que podemosescuchar palabras del Cielo. Es más, cobramos fePRINCIPIOS ELEMENTALES
  14. 14. 14ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1Jeremías 33:322 Corintios 4:7para cualquier cosa que Dios quiera que hagamos.8. Pide al Señor que te hablePuede que parezca una perogrullada, pero pararecibir algo del Señor en profecía es necesario queprimero le pidas que te hable. Si estás convencidode que puede hablarte, tendrás más fe para pedirleque lo haga y esperar una respuesta bien clara. Élha prometido: «Clama a Mí, y te enseñaré cosasgrandes y ocultas que tú no conoces»1. Pide, pues, yrecibirás Su respuesta.9. Sé humildeNuestro modo de pensar, nuestra actitud ynuestros motivos determinan en parte la claridadcon que oímos palabras del Cielo. Uno de los requi-sitos que el Señor nos impone para recibir Sus pala-bras es que acudamos a Él con humildad. Es preci-so que tengamos conciencia de que somos débiles,de que no conocemos las soluciones y por lo tantotenemos necesidad de Él. La Biblia dice: «Tenemoseste tesoro en vasos de barro, para que la excelen-cia del poder sea de Dios, y no de nosotros»2. Debe-mos estar dispuestos a admitir que no sabemosgran cosa, que no somos más que una vasija vacía ala espera de ser llenada. Y una vez que Él nos hable,no debemos olvidarnos de reconocerle todo el mé-rito y alabarlo. A fin de cuentas, es una manifesta-ción de Su poder. Es un don que Él nos da; no esnada nuestro.
  15. 15. 1510. Pide a Dios que anule tus propios deseos ypensamientos mientras le escuchasPara recibir mensajes de Dios, debemos estarreceptivos. Es imperioso que tengamos una actitudabierta. Debemos estar dispuestos a aceptar cual-quier cosa que Él nos diga, aunque nos sorprenda,o no sea totalmente de nuestro agrado, o no lo en-tendamos bien.Si le pides la solución a un problema, y tú yatienes una idea formada o sabes lo que quieres, aunasí Dios puede hacerte llegar Su mensaje con clari-dad, siempre y cuando estés dispuesto a hacer a unlado tus deseos a fin de oír lo que Él quiera decirte.Es natural tener opiniones y anhelos; pero debe-mos pedirle que los aparte de nosotros por un mo-mento y que retire de nuestra mente toda idea pre-concebida mientras averiguamos Su punto de vistay Su voluntad.Una vez que le hayas pedido al Señor que hagaeso, ten fe en que lo que captes proviene de Él. Si elmensaje avala la postura que tú habías tomado, teresultará animador, pues significa que ibas bienencaminado y que cuentas con Su bendición paraproceder. En caso contrario, no tardarás en descu-brir que la sabiduría con que Él enfoca el asuntosupera con creces la tuya. Puede que tu idea fuerabuena, pero la Suya resultará ser mejor.PRINCIPIOS ELEMENTALES
  16. 16. Pídele a Dios el don de profecía. Tanto en el Antiguocomo en el Nuevo Testamento, Él siempre hablaba paraorientar, guiar, consolar, animar y corregir a Sus hijos.Tú también puedes escuchar Su voz todos los días. Elapóstol Pablo dijo: «Quisiera que todos vosotros profe-tizaseis» (1 Corintios 14:5).D.B.B.«Te aconsejo que avives el fuego del don de Diosque está en ti» (2 Timoteo 1:6). «No descuides el donque hay en ti» (1 Timoteo 4:14). Tienes que ejercitartu don, emplearlo. Como todo ejercicio, requiere es-fuerzo. Cuesta algo, pero vale la pena.D.B.B.Distinguimos lo cierto de lo falso por los criteriosestablecidos en la Palabra de Dios. La Palabra [escri-ta] es nuestro fundamento, nuestra guía, nuestro pa-trón, la vara con que medimos todas las cosas, inclu-so las palabras que Dios nos da hoy en día [en profe-cías]. Ese es el estándar por el que nos regimos parareconocer lo que es verdad y lo que está errado.D.B.B.
  17. 17. 17Primeros pasosComo sucede con muchas cosas, comenzar nosiempre es fácil. Lo que a mucha gente le re-sulta más problemático es soltarse. Hay queestar dispuesto a renunciar a toda idea preconcebi-da que se pueda tener y abrir el corazón y la mentea los pensamientos y caminos del Señor, que sue-len diferir de los nuestros.Para escuchar al Señor es necesario poner tem-poralmente los sentidos y pensamientos en pausa.El primer paso consiste en creer que existe una di-mensión espiritual y que hay Alguien ahí que quie-re comunicarse contigo. A continuación debes ha-cer a un lado lo que te dicen los sentidos —a vecesincluso lo que te dicta el sentido común— para darlugar a lo que Dios quiera decirte.Una vez resueltas esas dos cosas, estás listopara comenzar en serio. Busca un lugar tranquilo yhabla un rato con el Señor. Dile lo que tengas en elcorazón. Cuéntale lo mucho que significa Él para ti.Agradécele Su amor y todas las cosas buenas queha hecho por ti. Repasa las bendiciones que has re-cibido de Él. A Dios le encanta que lo alabemos. «En-
  18. 18. 18ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1Salmo 100:4trad por Sus puertas con acción de gracias, por Susatrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nom-bre»1.Quizá tengas una pregunta específica que ha-cerle. Plantéasela. Las oraciones concretas obtie-nen respuestas igualmente concretas. También esposible que no tengas nada en particular que pre-guntarle, pero sientas curiosidad por saber lo queÉl quiere decirte. En cualquier caso, una vez que lehayas explicado por qué quieres que te hable, per-manece callado y centra en Él tu atención. Si cierraslos ojos, te resultará más fácil aislarte visualmentede lo que te rodea y tendrás menos distracciones.Esfuérzate por concentrarte y escuchar con elespíritu. Guardar silencio y esperar es una mani-festación de fe. Denota que crees que tu Creador teama y te responderá. Es precisamente en esos ins-tantes de quietud cuando es posible que Él te hable,mientras aguardas ante Él en silencio, con una acti-tud reverente, humilde y paciente.A veces Dios nos habla recordándonos un ver-sículo o un pasaje de la Biblia que hemos leído omemorizado. Si ese versículo se aplica a la situa-ción en que estás o a la decisión que debes tomaren ese momento, bien puede ser la solución clara ysencilla que buscas.En otras ocasiones, es posible que el Señor tedé un mensaje que nunca hayas oído, que no habíatransmitido a ninguna persona empleando exacta-mente esas palabras. En algunos casos puede queel estilo del mensaje sea un poco formal; en otros,tal vez el lenguaje sea sencillo y coloquial. El Señorpuede expresarse como quiera sobre cualquiertema, aunque normalmente le habla a cada uno de
  19. 19. 191Mateo 7:72V. Lucas 1:53la manera que le resulte más reconocible y fácil deentender.Acepta, pues, lo que te venga al corazón, alpensamiento o a los oídos. Tómalo como un men-saje que te dirige el Señor. Es algo así como haceruna traducción simultánea: uno sólo oye una fraseu oración a la vez. Cuando pronuncies, escribas oregistres esas palabras, el Señor te dará otro poco.Cada vez que repitas lo que Él te dice, estarás de-mostrando que crees que se trata de un mensajedel Señor. Es una manifestación de tu fe, y eso locomplace.Es fácil rechazar esa voz interior pensando quese trata de nuestros propios pensamientos, sobretodo cuando estamos empezando a escuchar al Se-ñor. Pero es importante que aceptes que es Él quienhabla por medio de ti. Cuando le pidas con sinceri-dad que te hable, Él lo hará.Y cuando lo haga, debesaceptar que lo que oyes proviene de Él. «Pedid, y seos dará»1. Dios sacia de cosas buenas a los que tie-nen hambre espiritual2. De ahí la importancia de lafe, que nos permite creer con convicción en las pro-mesas de Dios, en el sentido de que al clamar a Élrecibiremos respuesta.En el momento de recibir un mensaje, procurano pensar en él, no analizarlo, evaluarlo ni juzgarlo.Simplemente acepta lo que te va llegando y da gra-cias a Dios por ello.Mientras recibes un mensaje del Señor, puedeque experimentes una diversidad de emociones.Hay gente que siente excitación o euforia; algunaspersonas se ponen como nerviosas; otras se echana llorar; algunas hasta se ríen a carcajadas; peroPRIMEROS PASOS
  20. 20. 20ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO12 Corintios 5:7muchas no sienten nada de nada. Es posible queuno sienta algo en una ocasión, y en otra no sientanada. El hecho de sentir algo no es señal de que elmensaje sea más o menos válido. «Por fe andamos,no por vista»1, y menos aún por sensaciones.No esperes recibir un mensaje largo y elocuen-te la primera vez que guardes silencio y le pidas aDios que te hable, aunque bien puede ocurrir. Lonormal es que con el tiempo, a medida que adquie-ras experiencia y ejercites tu don de profecía, losmensajes que recibas del Señor se vuelvan más de-tallados y completos. Así que sigue practicando. ¡Note des por vencido!No te desanimes si al comienzo tienes un donde profecía embrionario y no recibes más que una odos frases, o un versículo de la Biblia, cuando espe-rabas recibir algo más extenso. ¡No dejes que eso tedetenga! Ánimo, que al menos recibiste algo. Si si-gues probando, es probable que poco a poco vayasrecibiendo más. La práctica hace al maestro. Ade-más, no olvides que un mensaje del Cielo no tienepor qué ser largo para ser bueno. Hay ocasiones enque el Señor te da la solución que necesitas con unasola frase. Claro que antes de volver a tus quehace-res conviene que esperes para ver si tiene algo másque decirte; pero si crees que ya te ha dicho todo loque te iba a decir, agradéceselo y confía en que esaspalabras contienen la solución que buscas.También puede ocurrir que, mientras oras, tedistraigas tanto con otros pensamientos que no lle-gues a oír nada. No te preocupes. A veces resultadifícil concentrarse. El Señor entiende nuestras fla-quezas humanas. Esto es algo nuevo para ti. El solohecho de que lo intentes es señal de que estás ha-
  21. 21. 21ciendo progresos. No desistas.Procura tomarte unos minutos cada día paraorar y alabar al Señor. A continuación, preséntale lapregunta del día y quédate unos momentos escu-chando Su voz. Conforme vayas ejercitando tu don,te resultará más fácil recibir palabras del Señor.Si sigues fortaleciendo tu fe con la lectura de laPalabra escrita de Dios y perseveras en tu ardientedeseo de tener este don de Su Espíritu, el Señor note defraudará. Él ha prometido hablarte, y no falta-rá a Su promesa en tanto que tú cumplas con tu par-te.PRIMEROS PASOS
  22. 22. Es fácil recibir respuestas del Señor. Solo hay quetener fe. Cuando le pidas al Señor una respuesta, cuentacon que la recibirás y acepta lo primero que te venga.Si de veras crees y acudes al Señor, y tienes ansias dever u oír, Él no te defraudará. Lo que veas u oigas contus ojos u oídos espirituales provendrá del Señor. Sim-plemente abre tu corazón y deja entrar la luz. «Tene-mos este problema, Señor. ¿Qué podemos hacer?» Silo buscas con afán y le preguntas, Él te responderá.D.B.B.El cerrar los ojos nos ayuda a ver en la dimensiónespiritual y a volvernos inconscientes de las cosas ypersonas que nos rodean. Nos ayuda a concentrarnosen el Señor y sosegarnos, de modo que nada nos dis-traiga.D.B.B.Dios está vivo, y habla. Todavía quiere a Sus hijos yse comunica con ellos. Puedes escucharle todos losdías. Cada día debería aportarte una nueva experien-cia y ser una nueva ocasión de escuchar Su voz.D.B.B.Cuando le pedimos al Señor que nos guíe, es im-portante que nos expresemos en términos concretos yesperemos una respuesta concreta. Hablar con preci-sión es una manifestación de fe. Es indicativo de quese espera una respuesta clara y exacta. De otro modo,uno no sería tan preciso.D.B.B.
  23. 23. Un recién nacido ilustra magníficamente el concep-to de la fe y el acto de escuchar a Dios. Cuando llorapara que su madre lo atienda, a ésta no se le ocurriríanegarse. Un bebé tiene más fe que la que manifesta-mos nosotros a veces, porque cuando llora, esperaque alguien lo escuche. Sabe —porque Dios le dio esacerteza— que si llama, le atenderán. Parte de la basede que su pedido será atendido, y en efecto así suce-de.Una vez que el bebé tiene el pezón de la madre en laboca, automáticamente comienza a mamar. Cuandole pedimos algo a Dios, Él nos lo pone en la boca; perosi no empezamos a succionar, no conseguimos nada.Hace falta fe para ponerse a succionar. Muchas vecesel bebé tiene que chupar durante un par de minutoshasta que sale algo. La succión es comparable a laacción de la fe.¿Qué extrae la leche del pecho? ¡El vacío! Cuando elbebé chupa, crea deliberadamente un vacío en su boca,el cual extrae la leche. Tienes que crear un vacío en tucorazón: «Señor, aquí tienes este espacio vacío. Lléna-lo Tú».¿Sabes qué es lo que llena ese vacío? No es el bebé.Lo único que hace el lactante es crear un vacío redu-ciendo la presión dentro de su boca, y así la lechefluye del pecho de la madre hacia la boca del niño. Alorar, uno crea un vacío. Al buscar la ayuda del Señor,uno crea un espacio que hace falta llenar. Uno crea unespacio vacío, y la presión del Señor lo llena. La fuerzaen realidad proviene del exterior, no de adentro. Loúnico que uno hace es crear un vacío, el cual atrae lafuerza.D.B.B.
  24. 24. 241Juan 16:24Aplicaciones prácticasHay quienes afirman que hoy en día profeti-zar no tiene ninguna aplicación práctica.Afortunadamente, están en un error. Su fal-ta de fe les lleve a perderse los tesoros espiritualesque Dios podría concederles si creyesen. Si bien esoes una lástima, no quiere decir que también tú ten-gas que perdértelos. Lo único que Él exige es quepidas con fe. «Pedid y recibiréis, para que vuestrogozo sea cumplido»1.Las aplicaciones prácticas de profetizar soninnumerables. El Señor es capaz de cubrir toda ne-cesidad, de responder cualquier interrogante, deproporcionar cantidad de soluciones, de desentra-ñar el más complejo de los enredos, de resolver elpeor de los conflictos. Solo hay que darle una opor-tunidad. Si intentas sinceramente hacer lo que tediga, si sigues Sus consejos, no te quepa la menorduda de que obtendrás resultados. Nunca te arre-pentirás de haberle escuchado. Cierto es que quizáno logres un éxito inmediato, y hasta puede que enalgunos casos nunca llegues a averiguar exacta-
  25. 25. 251Proverbios 3:6mente de qué forma el haber escuchado al Señorcontribuyó a resolver determinada situación. Sinembargo, si dejas que Él te conduzca, no puedeserrar. Confía en que Él cumplirá Su Palabra. Te daráni más ni menos lo que necesitas, lo que sabe que ala larga más te beneficiará.El Señor quiere que lo incluyamos en todos losaspectos de nuestra vida y que le permitamos ayu-darnos a tomar decisiones, sean éstas importanteso triviales. Considera el siguiente ejemplo:Carolina está de visita en casa de su tía, quevive en un pueblo a varias horas de distancia. Esviernes, y ya lleva una semana allí.Llama a Guillermo, su marido, para enterarsede cómo van las cosas en casa, y él le asegura quetodo va de maravilla. Ella le comenta que su tía la hainvitado a quedarse hasta el domingo, y él le diceque está bien, que él y los niños se las arreglaránpor un par de días más. Carolina cuelga, pero antesde tomar la decisión final y decirle a su tía que sequedará, se dirige a su cuarto y le pide a Jesús queconfirme la idea.Con tono suave, el Señor le dice: «Es mejor queregreses ahora. Aunque Guillermo y los niños es-tán bien, y según él pueden arreglarse unos díasmás, van a necesitarte allí el fin de semana».Carolina lleva poco tiempo cultivando el hábi-to de consultarle al Señor las decisiones personalesque toma, por lo cual se siente un poco insegura. Lepide al Señor que le dé algo más, y Él le recuerda elversículo: «Reconócelo en todos tus caminos, y Élenderezará tus veredas»1. En vista de que eso es jus-tamente lo que acaba de hacer al presentarle al Se-ñor sus planes, ese versículo le infunde fe en que laAPLICACIONES PRÁCTICAS
  26. 26. 26ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOprimera respuesta que recibió era, en efecto, el Se-ñor hablándole.Así las cosas, concluye la visita —tal como ha-bían previsto originalmente— y regresa a su casaesa misma noche. El sábado por la mañana trans-curre sin novedad. Guillermo corta el pasto, y Caro-lina se dedica a hacer la limpieza mientras los niñosjuegan. En vista de que al parecer Guillermo y losniños se las hubieran arreglado bien sin ella, por unmomento Juani se pregunta si cometió un error alregresar a casa la noche anterior. Entonces recuer-da que la decisión de regresar la tomó basándoseen lo que le dijo el Señor, y prosigue con sus queha-ceres.Después del almuerzo, suena el teléfono. Setrata del jefe de Guillermo, quien explica que se haproducido una crisis que requiere la atención in-mediata de éste. Cinco minutos después, Guiller-mo se despide de su esposa e hijos y parte presuro-so.De pronto todo se ve más claro. Si Carolinahubiera estado en casa de su tía, a varias horas dedistancia, Guillermo se habría visto en un aprieto.Los vecinos están todos fuera de la ciudad, así queno habría habido nadie para cuidar a los niños. Ca-rolina da gracias a Dios, que la aconsejó tan sabia yamorosamente. Él no le había dicho qué clase deemergencia surgiría, pero sí le había indicado cuálde las dos opciones, en apariencia igual de buenas,era la mejor.La orientación que nos brinda Dios puede ha-cer una gran diferencia en prácticamente toda cir-cunstancia, sea ésta intrascendente o dificultosa.Prescindiendo del Señor es posible obrar con acier-to en algunos casos, o incluso en la mayoría. Pero Él
  27. 27. 27da en el blanco todas las veces, sin falta. Profetizares algo valiosísimo cuando uno se enfrenta a pro-fundos interrogantes o complejas situaciones, aun-que ya verás que también te será de gran ayuda enasuntos de menor importancia. El Señor siempreestá próximo a nosotros, dispuesto a echarnos unamano. ¿Por qué no recurrir, entonces, a Sus pala-bras de sabiduría y beneficiarnos del mejor aseso-ramiento profesional que pueda haber?Tal vez te enfrentas a dificultades económicasen el negocio y no tengas claro qué hacer al respec-to. Quizá te cueste llevarte bien con tu jefe o tus em-pleados. Posiblemente tengas conflictos matrimo-niales o problemas sentimentales. O puede que tutrabajo y tus relaciones personales anden bien, peroque no veas claro hacia dónde se encamina tu vidao cuáles deben ser tus objetivos prioritarios.Si tienes hijos, siempre habrá cantidad de co-sas que no entiendas y sobre las cuales te vendríabien contar con orientación celestial. Puede que unode tus hijos sea un poco lento para aprender a leer;otro tal vez sufra de incontinencia de orina por lanoche; a otro quizá le cueste ganar amigos. A lomejor el mayor acaba de entrar en la pubertad y teda la impresión de que no logras comunicarte conél. Hay muchos libros que pueden serte muy útilesen esas pequeñas crisis. También puedes pedir ase-soramiento a padres de familia con más experien-cia, o a docentes y pedagogos. Sin embargo, ¿porqué no consultar también a Aquel que creó a tushijos y conoce sus necesidades mejor que nadie?Imagínate que vas a realizar un viaje de nego-cios y puedes planear tu itinerario de varias mane-ras. O quizás estés pensando transladarte a otra ciu-dad, o cambiar de profesión. Tal vez no sepas cuálAPLICACIONES PRÁCTICAS
  28. 28. 28ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOsería el mejor momento para tomarte unas vaca-ciones, o no sepas adónde ir.Si esas situaciones te resultan familiares, apro-véchalas para echar mano de la sabiduría de Dios,que todo lo ve, todo lo conoce y todo lo puede. Élsabe lo que traerá el futuro, y lo que más te convie-ne y más feliz te hará. Además, si consultas tus pla-nes con Él y sigues Sus directivas, puedes evitarteaccidentes y perjuicios.Es posible que al comienzo te resulte un pocoincómodo poner al Señor en el centro de tu vidacotidiana, con todas sus alegrías, sinsabores, difi-cultades y decisiones espinosas. Pero ése es justoel lugar que Él desea ocupar. En poco tiempo te pre-guntarás como te las arreglabas antes para tomardecisiones sin Su ayuda.
  29. 29. Uno de los principios fundamentales que convieneobservar al tomar una decisión es detenerse a rezar envez de ponerse a hablar. La oración no consiste sola-mente en decirle a Dios lo que uno quiere, sino tam-bién en dejarlo hablar a Él y esperar a que responda. Sihacemos eso, Él nos indica cómo debemos proceder.Tómate tiempo para escuchar a Dios, y Él se tomarátiempo para resolver tus problemas.D.B.B.Cuando el Señor concede a alguien el don de profe-cía, lo hace con un propósito. Espera que la personahaga uso del don para recibir instrucciones concretasen todos esos casos en que la respuesta o la soluciónque busca no se encuentra en la Palabra de Dios. Cla-ro que luego uno tiene que acceder a obrar como Éldice, porque en definitiva sólo Él sabe qué convienehacer.Pedirle respuestas y pautas no es ninguna pesadez.Todo lo contrario. El hecho de que Él nos hable directay personalmente, que responda a nuestras inquietu-des y nos dé consejos, que nos levante el ánimo y nosconsuele, que nos revele los íntimos anhelos de unapersona o la clave para resolver una situación, es ma-ravilloso, liberador, renovador, fenomenal, asombro-so. Préstale oído hoy mismo. Te alegrarás enormemen-te. ¡Y Él también!María David
  30. 30. Noé debió de pasar mucho tiempo escuchando alSeñor. De otro modo, no habría podido recibir todasesas instrucciones para construir el arca. No olvide-mos que no había visto jamás una nave de esas di-mensiones. Seguramente Dios le especificó centímetroa centímetro cómo debía hacerlo.D.B.B.Jesús puede darte instrucciones personalizadas paracualquier situación en que te encuentres. Él conoce lasdificultades que atraviesas, y puede y quiere propor-cionarte lo que necesitas. Responderá a tus interro-gantes, te orientará cuando no sepas qué hacer, televantará la moral cuando sientas que no puedes se-guir adelante, te infundirá valor para dar testimonio detu fe cuando no te atrevas a hacerlo, te revelará lasolución de conflictos en apariencia irremediables, tedará entereza para hacer Su voluntad cuando te en-frentes a una decisión difícil, y te concederá fuerzassobrenaturales que únicamente se obtienen apoyán-dose en Él. Todo esto y mucho más está a tu disposi-ción si tan sólo le presentas a Jesús tus problemas,tribulaciones, necesidades e inquietudes.María David
  31. 31. 31Modo de empleoCuando se compra una herramienta eléctricao un aparato, por lo general viene con unmanual de instrucciones. A primera vista elartefacto puede parecer relativamente fácil de usar;pero al leer el folleto del fabricante uno suele des-cubrir características que no había advertido. Losmanuales dan consejos de mantenimiento, con elobjeto de que el aparato se conserve en buen esta-do y funcione correctamente. También es frecuen-te que presenten medidas de seguridad que pue-den no habérsele ocurrido al usuario.Recibir el don de profecía es como adquirir unapotente herramienta espiritual. Antes de usarla, hayunas cuantas cosas que conviene saber.El momento y el lugarPara recibir algo del Señor tienes que buscarun sitio tranquilo, donde haya un mínimo de dis-tracciones. Es posible oír palabras del Cielo aunquehaya ruido alrededor —el bullicio de los niños, con-versaciones en voz alta en un cuarto contiguo, elestruendo del tránsito o de una obra vial—; pero
  32. 32. 32ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOcuesta más concentrarse.En medio de un día ajetreado suele ser difícilhallar aunque sea un momento de tranquilidad ysilencio. En efecto, una vez que empieza la jornadapuede resultar complicado parar para tomarse unrato así, y más aún encontrar un sitio apropiado.Por otra parte, como es natural, el mejor momentopara averiguar qué debes hacer cada día es antesde que éste dé comienzo. Esos tres factores consti-tuyen motivo suficiente para pasar un rato con elSeñor a primera hora. Es posible que no siemprepuedas; y aún cuando puedas, posiblemente sur-jan situaciones a lo largo del día que exijan que ha-gas una pausa para enfocar las cosas desde la ópti-ca de Dios. Pero lo ideal es a primera hora.Ponte cómodoPara orar y escuchar al Señor no es necesarioque estés en determinada postura física. Lo mejores que estés en la posición en que te resulte másfácil concentrarte y oír las palabras del Señor. Tam-bién conviene que no tengas mucho frío ni calor,que no estés muy cansado ni tengas mucha ham-bre o sed. Cualquiera de esas cosas podría distraer-te, de modo que remédialas antes si puedes.No obstante, no siempre se puede esperar aque se den las circunstancias ideales para escucharal Señor. Si lo postergas hasta que la situación seaideal, tal vez nunca llegues a hacerlo. De modo quesi necesitas una respuesta enseguida, haz una pau-sa dondequiera que estés y pídesela a Dios. Pase loque pase a tu alrededor, si haces un esfuerzo pue-des obtener una respuesta.
  33. 33. 331Salmo 100:4Despéjate la cabezaYa sea que acabe de comenzar la jornada o quete detengas a la mitad para preguntarle algo al Señor,tendrás que mentalizarte. No siempre es fácil apar-tar los pensamientos del trabajo o de las demás co-sas que ocupan nuestra atención, pero es importan-te pedirle al Señor que nos ayude en ese sentido.En muchos casos viene bien leer aunque sólo seaunos minutos la Palabra de Dios. Con ese propósito,ten siempre a mano una biblia y otras lecturas inspi-rativas. Otra cosa que facilita a veces la comunicaciónes entonar un par de canciones de alabanza al Señor.Si no puedes, o si te sientes incómodo cantando envoz alta, hazlo en silencio. «Entrad por Sus puertas conacción de gracias; por Sus atrios con alabanzas»1.La alabanza, la oración, la Palabra y los cánti-cos contribuyen a despejar nuestra mente y nosayudan a centrar nuestra atención en el Señor. Ave-rigua qué es lo que te resulta mejor.Registra lo que recibasCuando el Señor te hable, procura dejar constan-ciadeloquetediga.Sitienesunagrabadoraoundictá-fono, repite frase por frase las palabras que el Señor tedé, a medida que las recibas. Si se trata de una visión,graba una descripción lo más detallada posible. Tam-bién puedes escribir o mecanografiar el mensaje con-forme lo recibes. Si optas por escribir a mano los men-sajes, conviene que tengas un cuaderno exclusivamen-te para ello. (Acuérdate de apuntar las preguntas que lehaces al Señor, no sólo Sus respuestas).Registrar las preguntas y mensajes te permiti-MODO DE EMPLEO
  34. 34. 34ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOrá estudiarlos y repasarlos más adelante. Ocurrecon frecuencia que después de escuchar al Señoruno no recuerda claramente el mensaje que reci-bió, sobre todo si fue largo y detallado; y aunqueuno lo recuerde a grandes rasgos, es fácil que notenga bien presentes ciertos matices. En muchasocasiones, el Espíritu de Dios nos pone palabrasdirectamente en la boca si las estamos grabando, onos guía la mano si las vamos escribiendo o meca-nografiando a medida que las recibimos, sin quetengamos plena conciencia de lo que decimos o es-cribimos. Así pues, la única forma de saber luegocuál fue la respuesta es haberla registrado bien.No te pongas a analizarEs natural ponerse a cavilar sobre lo que dice elSeñor en cuanto Él empieza a hablar. Al fin y al cabo,ése es el motivo por el que le consultamos: para ave-riguar Su opinión. Pero si empiezas a reflexionar enel mensaje o a analizarlo antes de que termine, teresultará más difícil recibir el resto. Tus pensamien-tos pueden apagar la voz del Señor. Si te pierdes aun-que sólo sea una porción de lo que Él quiere decirte,puede que se te pase por alto algo muy importante.Registrar el mensaje a medida que lo recibes teayuda a relajarte y no interrumpir el flujo, pues tie-nes la seguridad de que todas las palabras queda-rán grabadas o escritas. Una vez recibida la totali-dad del mensaje, llega el momento de reflexionarsobre su significado. Reprodúcelo o léelo y meditaen lo que te dijo el Señor.También es importante pedirle que te ayude ainterpretar o entender correctamente lo que dijo. Aveces una situación no se resuelve conforme a loque creemos que dijo el Señor porque malinterpre-
  35. 35. 35tamos Sus palabras. Estamos convencidos de quenos indicó determinada cosa cuando en realidaddijo algo muy diferente.Por ejemplo, ¿dijo que tal cosa es lo mejor quepuedes hacer? ¿O dijo que te permitirá hacerla siese es tu deseo? ¿Dijo que debes obrar basándoteen tus convicciones personales, según lo que con-sideres que está bien, lo que te parezca mejor? ¿Odijo claramente que se trata de algo que debes ha-cer sin falta para evitar problemas o daños?Hay que tener en cuenta cada palabra, el modoen que están expresadas las ideas, el tono del men-saje. Si no lo estudias con detenimiento y no le pi-des al Señor que te dé la interpretación acertada,puede que te pierdas cierto matiz de significado oincluso que lo entiendas totalmente al revés.Además, no te sorprenda que un mensaje quete dio la impresión de ser inconexo, poco claro opoco fluido mientras lo recibías, resulte luego serde lo más completo, equilibrado y elocuente. Ocu-rre bastante seguido, y es una indicación más deque lo que recibiste en efecto provino del Señor yno fue un reflejo de tus propios pensamientos.BúscaloMuchas veces el Señor, cuando nos habla, nosrecuerda un versículo o un pasaje de Su Palabra escri-ta. Si aún no te ha sucedido, verás que te sorprenderáde qué forma cobran vida las Escrituras cuando Él lasaplica a tu caso. Ten a mano una biblia para buscar elversículo o pasaje que Él te haya indicado para tu si-tuación, a menos que ya te lo conozcas muy bien. Paraello es estupendo contar con una concordancia, yasea impresa o electrónica, pues facilita y agiliza mu-cho la búsqueda de versículos y pasajes específicos.MODO DE EMPLEO
  36. 36. En el momento en que comenzamos a escuchar laPalabra escrita del Señor, adoptamos una actitud pre-dispuesta a escuchar, y en consecuencia el Señor em-pieza a hablarnos y nos da Su Palabra profética parael momento actual.D.B.B.Señor, cerré la puerta. Ya puedes decirmelo que en la confusión no alcanzaba a oírse.Ahora que mi corazón ha enmudecido,declárame Tu voluntad aquí al oído.Señor, cerré la puerta y la ventana. Habla,porque por fin atenta a Ti está mi alma.Reprende todo lo vano, dame consejos.Dirige Tú mis impulsos y mis deseos.Cesan los gritos en esta quietud bendita.Estando en Tu presencia hallo paz infinita.Lejos he dejado conflictos y pecados.Señor, corrí el cerrojo. ¡Dentro Tú has quedado!Me inclino reverente. Dame enterezapara lo que me aguarda fuera de esta pieza.Si no cuento con Tu ungimiento, me fatigo.Renueva mis fuerzas aquí a solas contigo.William M. Runyan
  37. 37. Dios ha llenado la vida de misterios, interrogantes,enigmas, emoción y suspenso para poner a pruebanuestro intelecto, nuestra espiritualidad, nuestra fe ynuestra confianza en Él, y para espolearnos a buscarsoluciones.Al indicarnos Su voluntad, a veces es como si nospusiera delante un rompecabezas. Nos habla con acer-tijos y enigmas complicados de descifrar, aunque casisiempre nos da una pista inicial y luego nos conducepaso a paso. Le complace que tengamos que buscar,porque eso nos lleva a ejercitar nuestra fe en Él, en SuPalabra, en Su magnanimidad, en Su orientación divi-na y en Su amor paternal.D.B.B.
  38. 38. 381V. Proverbios 18:242V. Hebreos 4:15Una relación bien personalSi eres como el resto de los mortales, es normalque a veces te descorazones o sufras vaivenesemocionales. Puede incluso que padezcas de-presiones. Tal vez recientemente haya fallecido unser querido o un amigo tuyo. Quizá tus problemasse acumulan, y no hay muchas personas que teechen una mano. A lo mejor perdiste tu empleo hacepoco, o meses atrás. Cualquiera que sea tu proble-ma, angustia o desazón, Jesús desea reconfortarte.Es un amigo más cercano que un hermano1. Pese aser el Hijo de Dios, conoció las mismas dificultadesy decepciones que nosotros2. No hay nada que es-cape a Su comprensión. Como dice un conocidohimno:Vuélvete a Jesús en tu desdicha.Tu mejor amigo es el Señor.Lo hallarás muy cerca, a tu lado,para darte paz y bendición.Dile todo lo que sientes.
  39. 39. 391Salmo 34:18Vuélvete al Señor, dale todo tu dolor.Dile todos tus problemas.Borrará tus penas con Su amor.La Biblia dice que Dios está cercano a los que-brantados de corazón1. Él es mucho más que unpaño de lágrimas, y hace más que darte la mano. Escapaz de llegar a los rincones más recónditos de tualma. Puede aliviar tu dolor y sufrimiento, y reem-plazarlos con amor, paz, consuelo e incluso alegría.Todo eso Él lo hace por medio de Sus palabras. Alproyectar sobre tus lágrimas la luz de Su Palabra,éstas adquieren los colores del arco iris. Es comocuando sale el sol después de la lluvia, o como la luzal final de un túnel.Jesús te ama entrañablemente. Quiere expre-sarte Su amor de forma muy personal; pero no pue-de a menos que tú se lo permitas. Quiere ayudarte aentender por qué ha permitido que te sobrevenganciertas contrariedades; sin embargo, para eso ne-cesita que lo escuches. Quiere que comprendas porqué te sientes así y decirte qué puedes hacer al res-pecto; pero para eso tienes que anhelar Sus solu-ciones. En los momentos más difíciles, Sus palabras—tanto las escritas como las que Él te revele en pro-fecía— cobrarán vida en tu corazón. Sólo tienes quehacer el esfuerzo de recibirlas.UNA RELACIÓN BIEN PERSONAL
  40. 40. El Señor desea ser tu pastor o consejero personal.(V. el Salmo 23.) Cuando te sientas solo, cuando ne-cesites a alguien que enjugue tus lágrimas, a alguienque te comprenda o te dirija unas palabras de ánimo ycompasión, Él siempre estará a tu disposición.María DavidJesús nunca se queda corto de palabras. Te emo-cionará una y otra vez con nuevas revelaciones, origi-nales ilustraciones y descripciones, palabras de amory ternura, instrucciones detalladas y mucho más. Suspalabras fluyen sin parar. Son tan abundantes comoel agua del océano. ¿Por qué conformarte con unasgotitas cuando puedes zambullirte, nadar y deleitarteen el agua deliciosa y refrescante de Su Palabra viva,dirigida a ti personalmente?María DavidA solas me voy al jardín.Hay rocío aún en las rosas.Siento allí una voz que destila amor.Me cuenta muchas cosas.Salgo a pasear, salgo a conversarcon el propio Hijo de Dios.Todo huele a paz, a felicidadcuando oigo Su suave voz.C. Austin Miles
  41. 41. 41Un don al serviciode los demásCuando descubras las magníficas ventajas deescuchar palabras del Cielo, sin duda que-rrás que tus amistades, tus seres queridos ytus conocidos se beneficien de ese don. Una vez quete convenzas de que Dios es capaz de hablarte —derevelarte soluciones prácticas, concretas y viablesa los problemas y retos que se te presentan, y deconsolarte y animarte cuando estés decaído—, tedarás cuenta de que tu don puede también ayudara los demás.Hoy en día hay en el mundo muchísimas per-sonas angustiadas o que tienen el corazón quebran-tado. Seguramente conoces a alguien que está pa-sando una temporada difícil o se esfuerza por recu-perarse de una tragedia. En situaciones así, nadainfunde más ánimo que un mensaje personal delSeñor, en el cual Él exprese Su amor a esa persona yla reconforte como solamente Él puede. Al fin y alcabo, Él la conoce mejor que nadie. Así que, ade-más de mandarle flores o una tarjeta, ¿por qué no
  42. 42. 42ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1Juan 12:32pedirle a Jesús que te dé un mensaje del Cielo parapasárselo a esa persona que atraviesa una crisis?Dios está al alcance de todo aquel que acuda aÉl sinceramente. No es exclusivista ni discrimina-dor, no tiene favoritismos. Si un amigo o parientetuyo tiene fe y hace el esfuerzo, a Dios le sería igualde fácil hablarle a él. Sin embargo, ocurre con fre-cuencia que cuando alguien toca fondo, tiene la im-presión de que Dios está muy lejano. Aunque co-nozca al Señor, en muchos casos se siente indignode que Él le hable o incluso lo ame. O tal vez se sien-ta abandonado por Él en vista de las dificultadesque afronta. Necesita una persona que le canaliceel amor de Dios, y tal persona puedes ser tú. Unavez que perciba el amor del Creador por medio deun mensaje que tú hayas recibido para él, puedeque se reavive su fe para acudir a Dios él mismo.No siempre es fácil recibir un mensaje del Se-ñor para otra persona. Hace falta mucho valor. ¿Quépasa si piensa que te lo inventaste, o que es un pocoextraño que te creas capaz de escuchar la voz deDios? Pero no es preciso que te preocupes por loque piensen los demás. Jesús dijo: «Yo, si fuere le-vantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo»1.Si la persona está mínimamente abierta al EspírituSanto, Él obrará en ella, y las palabras del Señor ten-drán un efecto positivo en su vida. Eso hará que crea.Además, no es tu reputación la que está en juego,sino la de Dios, y Él es perfectamente capaz de velarpor ella.Cuando recibes un mensaje del Cielo para al-guien, tu parte consiste simplemente en captarlo ycomunicarlo. Es un poco como la labor de los anti-guos operadores de telégrafo: tú no eres más que el
  43. 43. 431Santiago 1:1722 Timoteo 2:21enlace, y una vez que has transmitido el mensaje,es cosa del destinatario recibirlo. Si acepta las pala-bras del Señor —aunque en un principio tenga susreservas—, se beneficiará del consuelo, la paz, lassoluciones o cualquier otra asistencia que Dios quie-ra prestarle.En tal caso, es posible que acuda luego a ti conel corazón lleno de gratitud. Por haber sido tú eltransmisor del mensaje y del amor de Dios, quizáse sienta en deuda contigo. Si no comprende la di-námica de las profecías, puede que te atribuya a tiel mérito de esa maravillosa manifestación del po-der de Dios. Puede que desconozca algo tan evi-dente para ti como que no fuiste más que un recep-táculo en el que se depositaron las palabras de Dios,y que ese don no se debe a ninguna cualidad tuya.En esos casos debes dirigir todas sus alabanzas ha-cia Dios y darle a Él la gloria. Aclara que tú no eresmás que un mensajero, y agradézcanle juntos aDios que haya hablado, aunque haya sido por me-dio de una débil y humilde vasija de barro como tú.«Toda buena dádiva y todo don perfecto des-ciende de lo alto»1. Enorgullecerte de los buenos re-sultados que produce tu don es la forma más rápi-da de perderlo. Sin embargo, si tienes siempre pre-sentes la grandeza divina y tu propia debilidad y fa-libilidad, hallarás gran satisfacción y alegría en elconocimiento de que fuiste un «instrumento útil alSeñor»2.Si te vales de tu don para ayudar a los demás,Dios te bendecirá y lo desarrollará más. No se te haconcedido como una suerte de varita mágica, paraque lo emplees únicamente en beneficio propio oUN DON AL SERVICIO DE LOS DEMÁS
  44. 44. 44ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOpara hallar respuestas a asuntos que te intrigan. Estámás bien para ayudarte a cultivar una relación másestrecha con el Señor, para que seas mejor cristia-no y des mejor testimonio de Su amor. En efecto,por una parte te permite tomar decisiones más acer-tadas en tu vida personal, así como en asuntos fa-miliares y laborales. Ahora bien, al mismo tiempodebe cumplir el propósito de ayudar a los demás,ya sea mediante los mensajes que recibas para ellos,o mediante tu ejemplo de vivir el amor y la Palabrade Dios merced a la instrucción que Dios te dé per-sonalmente. Cuanto más hagas por los demás, máste dará el Señor a cambio.Dale a Dios ocasión de amar a través de ti.Aparte que cultivarás una relación más estrecha conÉl, tu vida se verá bendecida con la satisfacción deestar ayudando a los demás a conocerlo mejor.
  45. 45. Debemos tener siempre presente que nuestros do-nes espirituales nos hacen siervos de los demás. Elhecho de que el Señor nos conceda un don —como elde profecía— nos impone una obligación para con losdemás, en el sentido de que debemos emplearlo parasu asistencia y edificación. Es como la parábola de lostalentos [V. Mateo 25:14-30]. Tales dones son unagran responsabilidad, y Él espera que les demos buenuso ayudando a los demás, no que los ocultemos porvergüenza o por temor al qué dirán. Hay que tomárse-los en serio y ejercitarlos con humildad.María David
  46. 46. 46MantenimientoSigue los sencillos consejos que aparecen a con-tinuación para mantener en óptimo estado tunueva herramienta espiritual:Practica con frecuenciaDice el refrán que se olvida el oficio cuando nohay ejercicio. Para conservar el don hay que em-plearlo con frecuencia. Cultiva el hábito. La fe escomo un músculo que, cuanto más lo usas, más sefortalece. Cada vez que le pides a Dios que te habley recibes un mensaje Suyo, demuestras tener fe enel proceso. Cuanto más ejercites el don, más au-mentará tu fe y más fácil se volverá.Lee la PalabraEscuchar a Dios requiere fe, y esa fe provienede Su Palabra.A medida que te hagas ducho en el uso del don,tu confianza en él crecerá. Lograrás superar la in-certidumbre inicial, que te llevaba a preguntarte si
  47. 47. 471Mateo 13:52de veras daría resultado. Eso es fantástico, perotambién peligroso. Si te descuidas, puede que co-miences a pensar que ya no necesitas la Biblia,puesto que al fin y al cabo obtienes la Palabra deDios de primera mano. Sin embargo, ¡no es así! Je-sús comparó la Palabra de Dios con un tesoro en elque hay «cosas nuevas y cosas viejas»1. Te hacenfalta ambas, y tienes que encontrar un buen equili-brio.Fíjate en la siguiente analogía: Imagínate quelas profecías y la Palabra escrita constituyen dos ca-tegorías básicas de nutrientes, digamos que los hi-dratos de carbono y las proteínas. Ingerir solo ali-mentos de un grupo no es tan bueno para el cuerpocomo combinar alimentos de ambos grupos en unadieta balanceada.Además, hace falta conocer bien la Palabra es-crita para confirmar las que uno recibe del Cielo, yese conocimiento se adquiere leyéndola y estudián-dola con frecuencia. La Biblia es el manual de la Ofi-cina Celestial de Pesas y Medidas; nos da las nor-mas para medir los mensajes que recibimos. Diosno te dirá nada contrario a lo que ha dicho en laBiblia, pero no te sorprenda que la complementecon muchos otros datos. Es más, ésa es precisamen-te una de las principales finalidades de las profe-cías: llenar lagunas, así como aplicar los principiosespirituales de la Biblia a tu realidad personal.Hay cuestiones que la Biblia no aborda, o quetrata con muy poco detalle, o cuya aplicación no estámuy clara en el contexto del mundo moderno. Porejemplo, si te preguntas si debes viajar a determi-nado lugar en automóvil o en avión, en la Biblia noencontrarás ningún versículo que te diga específi-MANTENIMIENTO
  48. 48. 48ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOcamente cuál de esos medios de transporte debesemplear, porque en aquellos tiempos no existían.Sin embargo, puede que el Señor te recuerde unpasaje que hable de ir despacio, o rápido. O es posi-ble que te dé una respuesta más concreta en profe-cía, valiéndose de la terminología de hoy.En asuntos menos evidentes, se necesita buencriterio para saber, según el caso, si aplicar literal-mente lo que dice la Biblia o si el Señor quiere quelo adaptemos a nuestra situación. Lo bueno es queÉl ha prometido darnos ese buen criterio. «Si algu-no tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da atodos abundantemente y sin reproche, y le serádada»1.Relaciónate con otros creyentesSi te has convertido hace poco o simplementete falta experiencia en lo que se refiere a escuchar lavoz del Señor, te ayudará mucho el trato con cristia-nos que además de creer en Dios tengan fe en esedon del Espíritu. Cuando comiences a ejercitar tudon de profecía, los consejos y el apoyo que te denotras personas de fe, así como el conocimiento quetengan de la Palabra escrita, te ayudarán a hallar unbuen equilibrio y a sacar el máximo provecho delos mensajes que recibas. No obstante, si no tienesposibilidad de trabar relación e interactuar con otroscreyentes, recuerda que Dios no está limitado poreso. Si le escuchas, Él igual te hablará.1Santiago 1:5
  49. 49. 49Busca con toda tu alma al SeñorEscuchar a Dios es trabajo. Requiere un esfuer-zo. Exige cierto fervor espiritual. Jesús promete quesi pedimos, buscamos y llamamos, recibiremos yhallaremos, y las realidades espirituales nos seránabiertas1. Pero no dice que todo ello nos será entre-gado en bandeja de plata, sin esfuerzo alguno denuestra parte. No podemos tener una actitud co-modona. Debemos reconocer lo mucho que nece-sitamos al Señor, considerar un honor escucharlo ytener ansias de recibir Sus respuestas.1V. Mateo 7:7MANTENIMIENTO
  50. 50. 50PeligrosEn efecto, hay peligros, pero pueden evitarsetomando unas cuantas precauciones y pro-cediendo con oración. A continuación pre-sentamos dos de los más comunes, junto con unoscuantos consejos de probada eficacia.Atribuirte el méritoLo primero de lo que hay que guardarse es delorgullo. Cuando comiences a beneficiarte de losmensajes que recibas del Cielo, es natural que ten-gas la tentación de atribuirte una parte del mérito.Al fin y al cabo, eres tú quien capta esas maravillo-sas palabras e imágenes, ¿no es cierto? Dada tu ca-pacidad de recibir mensajes del Señor, podrías pen-sar que te mereces al menos un poco de honra oreconocimiento.Es cierto que eres tú quien capta las palabras, yen efecto es un honor recibirlas; pero eso no te hacemejor que los demás. No es obra tuya. Es el poderdel Señor que obra por medio de ti. Dijo Jesús:«Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mis-
  51. 51. 511Juan 15:4-52Mateo 6:5-631 Corintios 10:12mo, si no permanece en la vid, así tampoco voso-tros, si no permanecéis en Mí. [...] Separados de Mí,nada podéis hacer»1. Recuérdatelo constantemen-te. Reconócele el mérito a quien le corresponde.Pídele a Dios que te ayude a tener humildad de es-píritu, y dale a Él toda la gloria, por maravillosa quesea la forma en que hable a través de ti.Jesús dijo cierta vez a Sus seguidores: «Cuandoores, no seas como los hipócritas; porque ellosaman el orar en pie en las sinagogas y en las esqui-nas de las calles, para ser vistos de los hombres; decierto os digo que ya tienen su recompensa. Más tú,cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puer-ta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre queve en lo secreto te recompensará en público»2. Lomismo puede decirse de profetizar.Entrar en el aposento —sea éste tu habitación,oficina o jardín— es la clave para escuchar bien alSeñor. Tienes que apartarte de todo, tanto físicacomo anímicamente. No tienes por qué pregonarque te dispones a escuchar palabras al Cielo, perotampoco tienes que hacer de ello un gran secreto.Habrá ocasiones en que convendrá que le hables aalguien de tu don o que lo hagas partícipe de losmensajes que hayas recibido a fin de infundirle áni-mo. Pero si alardeas de poseer el don de profecía,es muy posible que pierdas la bendición.Además, ten cuidado de no caer en la familiari-dad respecto de ese don sobrenatural, hasta el pun-to de que te lo tomes a la ligera o des por sentadoque siempre lo tendrás. La Biblia dice: «El que pien-sa estar firme, mire que no caiga»3. Al cabo de unPELIGROS
  52. 52. 52ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOtiempo de escuchar al Señor con frecuencia, puedeque peques de exceso de confianza en ti mismo. Talvez caigas en la actitud de que, ahora que tienes máspráctica, al fin y al cabo no resulta tan difícil. Esopuede llevarte a pensar que tal vez sí sea obra tuya,o que tienes un talento innato, puesto que te resultatan fácil escuchar al Señor. No olvides que no es algotuyo; es Jesús quien habla a través de ti.No cotejar los mensajes que recibes con laPalabra escritaSi no mides los mensajes que recibes con el pa-trón de la Palabra escrita, es más probable que tedescarríes. Imagínate que estás tejiendo un tapizmuy grande y complejo. Te han dado instruccionesdetalladas. Siempre que te atengas a ellas, el dibujosaldrá perfecto. En cambio, si en cierto momento teparece que ya no necesitas las instrucciones, es fá-cil que omitas un hilo por acá y otro por allá y que laimagen acabe por echarse a perder. Puede que alcomienzo el error sea pequeño y no se note mucho;pero si no te detienes a remediarlo y no vuelves aguiarte por las instrucciones, terminarás con un di-bujo totalmente deformado.En muchos casos el no cotejar con la Palabraescrita los mensajes que se reciben es consecuen-cia de guiarse en demasía por profecías y descuidarla Palabra escrita. Otro motivo por el que no se veri-fica si lo que se recibe se ajusta a lo que dice la Bibliaes que toma tiempo, sobre todo si no se conocen afondo las Escrituras. Requiere esfuerzo orar y bus-car en la Biblia situaciones similares que confirmeno sustenten los mensajes que se reciben; pero valela pena hacerlo. Si lees y estudias la Biblia concien-
  53. 53. 53zudamente todos los días, te resultará cada vez másfácil, y dispondrás de esos conocimentos cada vezque los necesites.Otros creyentes pueden ayudarte mucho a apli-car y contrapesar las palabras que recibas del Cielo.La Biblia dice: «Todo asunto quede zanjado por lapalabra de dos o tres testigos»1, y: «En la multitudde consejeros hay seguridad»2.1Mateo 18:16, Biblia de Jerusalén2Proverbios 11:14PELIGROS
  54. 54. 541V. 1 Juan 4:42V. 2 Corintios 2:11El entorpecedorNo podemos cerrar los ojos a la realidad. ElDiablo y sus espíritus existen, y no desapro-vechan ninguna oportunidad de poner tra-bas a los hijos de Dios. Lo que menos quiere el Dia-blo es que éstos establezcan un vínculo personalcon su Salvador. Sabe de sobra que el don de profe-cía puede obrar muchísimo bien, y no le hace nin-guna gracia que lo hayas descubierto.Sin embargo, no tenemos por qué temer al Dia-blo y sus fuerzas, porque Jesús es mayor que ellos1.No obstante, la Biblia nos advierte que no desco-nozcamos sus tácticas2.Si te ves asaltado por numerosas distraccionescada vez que intentas escuchar a Dios, probable-mente sea cosa del Diablo o de alguno de sus agen-tes que trata de obstruir tu comunicación con el Cie-lo, de causar interferencia en las ondas espiritualespara que no puedas sintonizar la emisora de Dios ycaptar el mensaje que Él te transmite. Si te pareceque eso es lo que está pasando, pon en práctica el
  55. 55. 551Santiago 4:72Mateo 7:203V. Gálatas 5:22-234V. 1 Juan 3:21-22siguiente versículo: «Resistid al Diablo, y huirá devosotros»1. Una forma de hacerlo y de despejarte lacabeza de distracciones es entonar una canción deamor al Señor o leer un pasaje de las Escrituras envoz alta. Si algo te tiene inquieto, viene bien enco-mendárselo al Señor en oración. Una vez hecho eso,deja tus preocupaciones tranquilamente en manosde Dios y concéntrate en el mensaje que tenga parati.Siempre conviene poner a prueba los mensa-jes que se reciben del Cielo. Jesús dijo: «Por sus fru-tos los conoceréis»2. Los mensajes que Dios da seajustan a las Escrituras, son edificantes, instructi-vos, alentadores y reconfortantes. Producen los fru-tos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benig-nidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza3. Diosnos infunde esperanza hasta cuando nos corrige oreprende, y hace que nos sintamos amados, comocuando un buen padre anima a Sus hijos a superar-se. Si las palabras que recibes tienen alguno de esosefectos —o todos ellos— en ti o en los demás, pue-des tener la tranquilidad de que en efecto provie-nen del Cielo.Si amas al Señor y albergas un sincero deseode que te hable, si le pides fervientemente que teayude a no descarriarte y cumples con Sus requeri-mientos elementales en la medida de tus posibili-dades, puedes tener la confianza de que lo que reci-bas provendrá de Él. Sigue pidiéndole que te habley confía en que lo hará. Cuando el corazón está bien,lo demás está bien4.EL ENTORPECEDOR
  56. 56. 56ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOUna de las formas más eficaces de eliminar laestática en los momentos en que intentas recibirlas señales divinas es procurar reducir al mínimo laatención que prestas a las emisiones del Diablo elresto del tiempo. Él y sus fuerzas están bastante ac-tivos hoy en día en todo el mundo. Se hace patentepor dondequiera que se mire, desde la publicidaden la televisión hasta Internet. Naturalmente, notodo lo que uno ve y oye en los medios de comuni-cación proviene del Diablo; pero es indudable quese le da mucha publicidad y tiempo en antena. Asícomo la Palabra de Dios nos infunde fe en Él y enSus preceptos, la propaganda del Diablo nos arras-tra en la dirección contraria. Aunque no te des cuen-ta en el momento, esa influencia negativa te afectaespiritualmente.Dice un refrán que de lo que se come se cría.Así como nuestro cuerpo asimila lo que comemos,nuestro espíritu también asimila lo que leemos,vemos y oímos. Cuanta más propaganda del Dia-blo absorbes, más te alejas del Señor y de Su Pala-bra, y más difícil te resulta captar los mensajes divi-nos. Si no estás seguro de la influencia que tienenen ti ciertas cosas a las que te expones a lo largo deldía, pregúntate: «¿Qué efecto tiene eso en mí?»
  57. 57. 571V. Santiago 4:7Qué hacer con las dudasUno de los objetivos primordiales del Diabloes, por supuesto, convencernos de que nopodemos escuchar a Dios, e incluso de queel solo hecho de que lo intentemos es un error. ¡Nié-gate a escuchar o aceptar esas mentiras!1El Diabloúnicamente puede despojarte del don de Dios si túse lo entregas. ¡No lo hagas!El Diablo lo intentará todo con tal de hacertedudar. Primero, procurará convencerte que no sepueden escuchar palabras del Cielo, de que no esposible tal cosa. Si eso no da resultado, te hará creerque eres demasiado pecador, superficial o carnalpara recibir profecías. En última instancia, lo quepretende es que pierdas completamente la fe enDios.Huelga decir que el Diablo no siempre nos lan-za mentiras tan obvias como que Dios no existe.Comienza con pequeños interrogantes que gene-ran atisbos de duda, cuestiones que parecen de lomás razonables. Aprovecha nuestro raciocinio te-rrenal —nuestra «mente carnal», como la llama la
  58. 58. 58ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO11 Corintios 2:142Isaías 55:93Juan 20:294Romanos 10:17Biblia—, que es sencillamente incapaz de compren-der a Dios y el actuar de Su Espíritu. ¿Cómo vamosa comprender a Dios, que es infinito, con nuestramente finita y limitada? «El hombre natural no per-cibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porquepara él son locura, y no las puede entender, porquese han de discernir espiritualmente»1. «Como sonmás altos los cielos que la tierra, así son Mis cami-nos más altos que vuestros caminos, y Mis pensa-mientos más que vuestros pensamientos»2.¿Cómo es posible racionalizar el acto de recibirmensajes de Dios, al cual no podemos ver, siendoque eso va en contra de nuestros sentidos natura-les? ¡Es imposible! Es algo que sencillamente tene-mos que aceptar y creer por fe, porque Dios diceque es así. Si Él ha optado por hablar a Sus hijos pormedio de profecías —o para el caso, por cualquierotro medio—, ¿quiénes somos nosotros para cues-tionarlo? Dios no se aparece delante de nosotros,ni evidencia muy a menudo Su presencia o podermediante manifestaciones físicas. Si lo hiciera, nonecesitaríamos fe, y nos perderíamos las bendicio-nes que Él quiere conceder a los que se deciden aandar por fe. «Bienaventurados los que no vieron,y creyeron»3.¿Qué podemos hacer para andar por fe? Lle-narnos de la Palabra. Como dijimos antes: «La fe espor el oír la Palabra de Dios»4. Hay una sola formade adquirir la fe que necesitas para hacerte benefi-ciario de este don especial y sobrenatural: leer y ab-sorber la Palabra de Dios, creer en ella y ponerla
  59. 59. 591V. Efesios 4:272V. Mateo 4:1-113Lucas 11:9por obra.La fe es, además, lo contrario de la duda. Cuan-to más intensamente te asedien las dudas, más tiem-po debes pasar absorbiendo la Palabra. Nutre tu fey mata las dudas de inanición. Deja entrar la luz, ylas tinieblas se desvanecerán.Lo que hay que hacer para librarse de las du-das es no prestarles oído. No des lugar al Diablo1.Sigue el ejemplo de Jesús: responde a las dudas delDiablo con pasajes de las Escrituras: «Escrito está»2.Por ejemplo, si el Diablo te dice: «Dios no va ahablar por medio de una persona tan pecadoracomo tú», respóndele: «Escrito está: “Pedid, y se osdará…”»3Aun habiendo llegado a comprender y aceptaresta explicación de los principios que rigen las pro-fecías, puede que de vez en cuando te asalten cier-tos interrogantes. Las preguntas sinceras sobre lasprofecías —o sobre cualquier obra del Espíritu deDios— difieren de las dudas. Las preguntas no seconvierten en dudas a menos que uno rechace lasrespuestas que Dios le da en la Palabra o por mediode profecías. Es conveniente satisfacer los interro-gantes que se tengan presentándoselos al Señor ypidiéndole que los aclare, o bien buscando uno mis-mo respuestas en la Palabra de Dios, o conversan-do con alguien que esté bien versado en ella.No puedes sofocar tus inquietudes y dudas, nihacer caso omiso de ellas, como si no existieran.Por otra parte, tampoco puedes resolverlas con turazonamiento natural: acabarás por embrollarteaún más. Tienes que planteárselas a Jesús. Él cono-QUÉ HACER CON LAS DUDAS
  60. 60. 60ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOce todas las respuestas, y te las comunicará si le pre-sentas tus interrogantes con un espíritu sincero,abierto y humilde. Puede que te dé las solucionesen forma directa, por medio de una profecía, que teayude a encontrarlas en la Palabra, o que se valgade otras personas que te las indiquen.No te dé vergüenza confesar tus dudas y te-mores a cristianos que manifiestan mucha fe en as-pectos en los que la tuya es un poco endeble. Claroestá que no te hará ningún bien hablar de tus inte-rrogantes y dudas con personas que alberguen esasmismas dudas; sólo conseguirán hundirse mutua-mente aún más. En cambio, los que tienen una feafirmada en el cimiento de la Palabra de Dios pue-den serte de mucha ayuda con sus oraciones, susconsejos y su instrucción.Hay que aceptar el don de profecía por fe, aligual que todos los demás dones de Dios. Es comola electricidad: no es necesario entender en qué con-siste para hacer uso de ella. El caso es que funciona.Eso es todo lo que hace falta saber. Puede que conel tiempo Dios te ayude a comprender mejor el donde profecía, pero Él quiere que comiences a usarloy a disfrutar de sus beneficios desde este momen-to.
  61. 61. No puedes echar mano del poder de Jesús si estásmirando las olas y las aguas turbias que te nublan lavisión. Mas si vuelves los ojos hacia Él y te conectas aSu energía, tus sentimientos y toda tu perspectiva delas cosas experimentarán una maravillosa transforma-ción.María David
  62. 62. 62Preguntas frecuentesPregunta nº1: ¿Qué pasa si recibo un mensajeque me dice que haga algo muy fuera de locomún?Respuesta: No se puede descartar que Dios, enalgún momento, te mande hacer algo que parezcacontrario a la lógica o la razón y que requiera unamedida adicional de fe o valor. A veces Él nos pideque hagamos cosas que parecen extrañas o inclusoridículas, aunque por regla general no es así.En cualquier caso, antes de hacer algo drásticoes mejor pedir a Dios que te confirme que en efectoeso es lo que quiere. Escudriña las Escrituras: bus-ca una situación similar en la Palabra o versículosque sustenten esas instrucciones. Cerciórate de queno contradicen lo que indica la Palabra escrita. Nodeseches la posibilidad de que hayas malinterpre-tado la profecía o de que ésta esté incompleta. Con-viene que acudas nuevamente al Señor y le plan-tees todo interrogante que tengas respecto del pri-mer mensaje. Puede que Él lo amplíe o aclare de tal
  63. 63. 631Romanos 14:23forma que se resuelva la inquietud, o bien que loconfirme.Si conoces personas que también poseen eldon de profecía o tienen un buen conocimiento delas Escrituras, te puede resultar útil explicarles lasituación. Muéstrales a un par de ellas el mensajeque recibiste y los pasajes de las Escrituras que va-lidan una y otra postura, y si tienen el don de profe-cía, pídeles que obtengan del Señor una confirma-ción o clarificación. Una ratificación por vía de otrapersona puede ayudar mucho en situaciones de esaíndole.Cuando recibas la confirmación de Dios —yasea por medio de Su Palabra, de sucesivos mensa-jes o de consejos con fundamento en la Palabra quete den otras personas—, sin sombra de duda la re-conocerás. Fortalecerá tu fe y te infundirá paz inte-rior. Habiendo obtenido una confirmación de Dios,podrás proceder con fe y hacer lo que te haya indi-cado, aunque se salga de lo corriente. Pero si no tesientes tranquilo, si todavía no estás seguro, no de-bes hacerlo. «Todo lo que no proviene de fe es pe-cado»1.Pregunta nº2: ¿Qué pasa si el Señor me diceque haga algo, y yo no quiero hacerlo? ¿Mequitará el don de profecía?Respuesta: Cuando le pidas al Señor que te ha-ble, tienes que estar preparado para creer, aceptary hacer lo que te indique. Pero no te preocupes. Nosignifica que constantemente vayas a recibir men-sajes difíciles de aceptar u obedecer. Jesús te ama y
  64. 64. 64ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1Hebreos 11:62Salmo 103:83Efesios 2:8quiere que seas feliz. Te ha dado el don de profecíaporque a la larga quiere hacerte la vida más fácil yllevadera.Dios nos da libre albedrío. La vida está jalona-da de un sinfín de decisiones, que podemos tomarlibremente, sin mucha interferencia divina. En losasuntos que le planteamos, Dios nos indica lo quedice Su Palabra y nos revela Su voluntad; pero siem-pre nos permite decidir qué camino tomar, si el Suyoo el nuestro. No nos obliga a hacer nada ni nos im-pone Su voluntad. Cada cual decide cuán de cercalo sigue.Una vez que sabes cuál es la voluntad de Dios,eres aún más responsable de tus decisiones. Pormedio de las profecías, Dios nos da Su Palabra. De-pende de nosotros si la aceptamos, la creemos yactuamos en consecuencia. «Sin fe es imposibleagradar a Dios; porque es necesario que el que seacerca a Dios crea que le hay, y que es galardona-dor de los que le buscan»1. Una fe caprichosa no esfe. No se puede aceptar y desechar a gusto y placer.Dada su propia naturaleza, las profecías deben re-cibirse con actitud abierta y corazón sumiso.Pero no te preocupes si algunas cosas que Dioste dice te resultan difíciles de creer en un principio.Dios es «grande en misericordia»2. Comprende tuforma de ser y tus debilidades humanas y, como esun buen Padre, tendrá mucha paciencia contigo. Loque le importa es que desees sinceramente tener fey obedecerle. Si es así, Él acrecentará tu fe y te ayu-dará a seguirlo. «La fe es don de Dios»3.Si luego de estimular tu fe con la Palabra escri-
  65. 65. 6511 Corintios 10:132Salmo 103:143Juan 13:17ta hay algo que todavía te parece muy difícil, vuelvea hablarlo con Él. Puede que te dé más detalles, quete lo explique de una forma que te infunda fe parahacerlo, o que te proponga una alternativa que teresulte más fácil, aunque quizá no vaya a arrojar losmismos resultados. «Fiel es Dios, que no os dejaráser tentados más de lo que podéis resistir, sino quedará también juntamente con la tentación la salida,para que podáis soportar»1.Es frecuente que, cuando Dios nos presenta loque quiere que hagamos, nos deje un margen deacción, para que escojamos entre varias opcionesque se ajustan a Su voluntad. De modo que si tefalta fe y confianza para poner en práctica ciertascosas que te haya dicho, pregúntale si habría algu-na otra forma de proceder que sería conforme a Suvoluntad. Desde luego que eso no debe emplearsecomo excusa para tomarse los mensajes de Dios ala ligera, pues en la mayoría de los casos Su primermensaje contiene Su voluntad suprema, la que másfruto dará, la que más eficazmente cumplirá Su co-metido. Por otro lado, «Él conoce nuestra condición,se acuerda de que somos polvo»2, y aunque no tepresente otra opción en el momento en que vuel-vas a acudir a Él, quizá te comunique un mensaje deánimo y fortaleza que sea justo lo que necesitas paraemprender lo que Él quiere que hagas.Lo ideal, claro está, es que le obedezcas cual-quiera que sea el camino que te indique. Eso es loque a la larga te proporcionará mayor felicidad. «Sisabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hi-ciereis»3.PREGUNTAS FRECUENTES
  66. 66. 66ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1V. Santiago 4:3Pregunta nº3: Si alguien me pide que lepregunte a Dios qué número saldrá premiado enla lotería o quiere saber algún detalle acerca desu futuro —o si yo mismo tengo una inquietudde esa naturaleza—, ¿me dará Dios esainformación?Respuesta: Si tienes una pregunta de esa índo-le, plantéasela. Esa es la mejor forma de averiguarsi es Su voluntad revelarte ciertos detalles. Seguroque Él es capaz, y si eso es lo mejor para todas laspersonas afectadas, tal vez lo haga.Por otro lado, Él dice que a veces no obtene-mos las respuestas que queremos porque pedimosmal, movidos por la avaricia, el egoísmo o algunaotra intención poco noble1. También se reserva elderecho de no decirnos cosas que no tenemos porqué saber o que no nos conviene conocer de mo-mento.Un error muy común en el que cae la gente esesperar que Dios le revele cada detalle sobre su fu-turo. Si bien el Señor puede darnos a conocer secre-tos acerca del porvenir —y a veces lo hace—, ha fi-jado ciertos límites a lo que nos dice, y eso por nues-tro propio bien. Como Padre celestial que es, sabeque no somos capaces de asimilar mucho de golpe,y que si lo supiéramos todo sobre el futuro, el pre-sente quedaría despojado de su encanto. Además,eso nos llevaría a no depender tanto de la guía divi-na, pues consideraríamos que lo sabemos todo. Yen ese estado, sería más probable que cometiéra-mos errores, ya que nos apoyaríamos más en nues-tro propio criterio que en el Suyo.
  67. 67. 671Proverbios 3:5-6De modo que el Señor solamente nos dice loque nos hace falta saber en cada momento, y a ve-ces nos prepara de alguna manera para el futuropor medio de indicios o corazonadas. A fin de cuen-tas, ser cristiano significa vivir por fe, y Dios confrecuencia pone a prueba nuestra fe revelándonosde manera paulatina cuál es Su plan para nosotros.Nuestro derrotero por la vida es como un ca-mino sinuoso. No siempre se ve de antemano loque hay detrás de una curva. A veces Dios conside-ra oportuno revelarnos ciertas cosas justo antes dellegar a un recodo, si sabe que la información nosva a rendir algún beneficio; pero normalmente loaveriguamos al llegar a la curva.«Fíate del Señor de todo tu corazón, y no teapoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en to-dos tus caminos, y Él enderezará tus veredas»1. Siconfías en que el Señor te conducirá por la vida, Éldirigirá tus pasos y te dará las experiencias que sabeque a la larga te harán bien. Por eso, ¡confía en Él!Si hay algo que no entiendes, si te enfrentas auna decisión difícil o si necesitas orientación en al-gún aspecto, no vaciles en acudir a Él. Eso sí, cuan-do lo hagas, tienes que estar dispuesto a aceptar loque Él decida indicarte, tanto si es mucho como sies poco. Si pides con fe, te dará al menos parte de larespuesta, o te explicará por qué no es el mejor mo-mento de averiguarla. Sea lo que sea que te diga,puedes confiar en que Aquel que ve el pasado, elpresente y el futuro y te ama con mayor intensidadque nadie velará por tus mejores intereses.PREGUNTAS FRECUENTES
  68. 68. 68ESCUCHA PALABRAS DEL CIELOPregunta nº4: ¿Qué hago si sigo lo que dice estelibrito y, pese a pedirle a Dios el don deprofecía, no lo recibo? ¿Será que a algunaspersonas no se lo concede? De no recibirlo,¿significa eso que espiritualmente estoy en unaposición desventajosa?Respuesta: El Señor ha prometido que, si pedi-mos con fe, recibiremos. Sin embargo, hay ocasio-nes en que nos responde de una manera inespera-da, o en que Su cronograma difiere del nuestro. Pormotivos que no siempre entendemos, a algunaspersonas que piden el don de profecía el Señor noles da de inmediato ninguna indicación de que lohayan recibido. Si ese es tu caso, no te des por ven-cido. Puede que el Señor simplemente esté ponien-do a prueba tu fe y desee enseñarte a tener pacien-cia y perseverar. O tal vez quiera que estreches turelación con Él y ores con más fervor. Quizá te hagaesperar un tiempo para enseñarte humildad, o paraque más adelante, cuando te dé las primeras indi-caciones de que has recibido el don de profecía, re-conozcas que verdaderamente se trata de una mi-lagrosa manifestación de Su Espíritu.Entretanto, sigue intentándolo. Es común queinicialmente, cuando alguien obtiene el don de pro-fecía, solo reciba mensajes muy breves, quizás unaspocas palabras o un versículo de la Biblia parafra-seado, y que considere que eso no son profecías.Lo que ocurre es que tiene un don incipiente. Cuan-to más lo ejercite, más se desarrollará. De modoque es posible que sí tengas el don y ni siquiera tehayas dado cuenta. Agradécele a Dios cada palabraque te diga, vuelve por más, y te dará más.Y aunque no tengas el don de profecía, no quie-
  69. 69. 6911 Corintios 13:2,8re decir que no puedas amar y seguir al Señor, amara los demás e incluso descubrir lo que Él quiere quehagas. Hay otros dones del Espíritu, y quizás el Se-ñor a cambio te bendiga con uno o varios de ellos.Tal vez sabe que necesitas más esos dones, o queasí podrá valerse más de ti. Por último, el más im-portante de los dones del Espíritu es el amor.El após-tol Pablo dijo: «Si tuviese profecía, y entendiese to-dos los misterios y toda ciencia […], y no tengo amor,nada soy. El amor nunca deja de ser»1.Si nada más pedir el don de profecía no ves nin-guna prueba de que Dios te lo haya concedido, yaunque nunca recibas una profecía, siempre pue-des acceder a las palabras vivas del Señor por inter-medio de personas que sí tengan ese don.Y en tus ratos a solas con el Señor, puedes es-trechar tu relación con Él leyendo Su Palabra escri-ta, estudiándola y meditando en ella, orando y en-comendándole tus preocupaciones, inquietudes,pensamientos y anhelos, pidiéndole que te hablede otras formas, y simplemente disfrutando de Supresencia. En la medida en que seas constante endedicarle tiempo, Él te hablará de alguna de lasmuchas formas que suele utilizar, aunque no seapor medio profecías directas.PREGUNTAS FRECUENTES
  70. 70. 70ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1V. Mateo 18:321 Corintios 1:26-27Pregunta nº5: Si el don de profecía es tanaccesible, y Dios está dispuesto a hablar acualquiera que le escuche, ¿por qué no hay máspersonas que lo hagan?Respuesta: El primer requisito es establecer unarelación personal con Jesús aceptándolo como Sal-vador y Señor. Lamentablemente, aun muchos quehan dado cabida a Jesús en su corazón no creen quesea posible escuchar palabras del Cielo en profecía.Si se atrevieran a intentarlo, a poner a Dios a prue-ba pidiéndole sinceramente que les hablara, Él loharía. Lo único que hay que hacer es dar ese peque-ño paso de fe.En muchos casos, su mente representa un obs-táculo. Escuchar palabras del Cielo sencillamenteno obedece a las leyes de la lógica. Por eso dijo Je-sús que tenemos que volvernos como niños paraentrar en el reino de los Cielos1. Los niños, como nosaben mucho, hacen lo que Dios les dice.«No sois muchos sabios según la carne, ni mu-chos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo ne-cio del mundo escogió Dios para avergonzar a lossabios»2. El intelecto puede suponer un escollo a lahora de escuchar la voz de Dios, aunque el hechode contar con varios títulos universitarios no nece-sariamente te descalifica para ello. Al fin y al cabo, elapóstol Pablo era un hombre muy instruido, pese alo cual escuchaba la voz del Creador. De todos mo-dos, para lograrlo es indispensable asumir una pos-tura humilde delante de Él y someter nuestro racio-cinio e inteligencia a Su voluntad.Dios es quien nos otorgó nuestras facultades
  71. 71. 71mentales, y naturalmente quiere que hagamos usode ellas. Pero también nos da la opción de preferirSu criterio por encima del nuestro. Quienes deci-den valerse de la infinita sabiduría y conocimientosde Dios ven y oyen cosas asombrosas y sublimes;los que no, se ven confinados al ámbito de su limi-tada comprensión.Pregunta nº6: ¿Qué pasa si tengo el don deprofecía y resulta que un día, al pedirle al Señorque me hable, no recibo nada?Respuesta: Lo primero es no desanimarte nipensar que debes de haber perdido el don. Puedehaber un sinnúmero de motivos por los que no re-cibes nada. Quizá te has distraído con otros pensa-mientos o con lo que sucede a tu alrededor. Tal vezel Señor te está probando para ver si vas a perseve-rar hasta obtener una respuesta. A veces quieredescubrir si vas a tener fe para aguardar paciente-mente hasta que te hable, en vez de esperar que lohaga siempre de inmediato. O puede que antes dedarte lo que necesitas quiera saber hasta qué puntoansías Sus consejos y estás dispuesto a aceptarlos.Si después de un rato todavía no recibes nada,prueba a releer alguno de tus pasajes favoritos dela Biblia para renovar tu fe, y vuelve a orar fervien-temente. Haz examen de conciencia y asegúrate deque no haya ningún pecado no confesado que difi-culte tu comunicación con el Señor.Verifica que hayacumplido todos los requerimientos básicos paraescuchar la voz del Señor, como pasar tiempo a so-las con Él, leer Su Palabra y pedirle que te ayude ahacer a un lado tus propios pensamientos. Luego,vuelve a intentarlo. Si aún no recibes nada, puedePREGUNTAS FRECUENTES
  72. 72. 72ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1V. Apocalipsis 3:82V. Jueces 6:36-40que el Señor tenga motivos para no contestarte enese momento. Cualquiera que sea el caso, no dejesque eso te desanime y te quite las ganas de acudir aÉl más tarde. Recuerda que Él está más dispuesto adar que nosotros a recibir, y aunque no te revele enese momento la respuesta a tu pregunta, tal vez tedé palabras tranquilizadoras y reconfortantes.Pregunta nº7: Aparte de las profecías, ¿hayotras formas de averiguar la voluntad de Dios?Respuesta: Sí, hay otras maneras de descubrirla voluntad de Dios: 1) Aplicar la Palabra escrita anuestra situación. 2) La voz de la Palabra, términocon que se describe el hecho de que, al leer las Es-crituras, de golpe tengas la sensación de que deter-minado pasaje refleja la voluntad de Dios para ti ola respuesta a un interrogante que tienes. 3) Reve-laciones directas que no sean profecías; por ejem-plo, sueños, visiones o impresiones. 4) Pedir con-sejo a personas que tengan raigambre en la fe y unbuen conocimiento de la Palabra. 5) Por medio decircunstancias que uno considere que han sido crea-das por el Señor; es lo que también se conoce porpuertas abiertas o cerradas1. 6) Las conviccionesprofundas o deseos personales. 7) Por señales es-pecíficas predeterminadas en respuesta a un pedi-do; también se conoce por el nombre de vellón, porun relato de la Biblia en el que Gedeón se valió deun vellón de lana para cerciorarse de las instruccio-nes de Dios2.Cuando te veas en la necesidad de tomar unadecisión particularmente importante o que vaya a
  73. 73. 73afectar a otras personas, conviene que averigües yconfirmes la voluntad de Dios por más de un me-dio. Para tener un punto de vista objetivo, pídele aalguien que escuche al Señor por ti. Pero si eso noes posible, pídele a Dios que se valga de Su Palabrao de uno o varios de los medios que acabamos deenumerar para confirmar lo que te haya dicho enprofecía.Pregunta nº8: ¿Qué pasa si Dios me indica quehaga algo, pero no resulta? ¿Es que lo que Diosme dijo fue erróneo?Respuesta: Aun cuando algo se ajuste a la vo-luntad de Dios y hayas obedecido Su voz y hechocuanto esté a tu alcance para que se cumpla, no de-bes olvidar que es posible que no siempre resultetal como imaginabas o esperabas. ¿Por qué? Por-que al concedernos a todos libre albedrío, en ciertosentido Dios se ha limitado a obrar conforme anuestras decisiones. Él sabe qué sería lo óptimo;pero aunque tú creas lo que Él te ha dicho y hagastodo lo posible por seguir Sus indicaciones, quizásotras personas que tienen que ver con el asunto ma-logren el proceso con sus decisiones si no estánigualmente sometidas a la voluntad de Dios. Consus actos pueden influir en alguna medida en elcumplimiento o incumplimiento de una profecía.Cuando las cosas no salgan exactamente comoesperabas, conforme a lo que Dios te dijo por ade-lantado, vuelve a acudir a Él y pídele que te expliquequé ocurrió. Es más, lo mejor es consultar con Éluna y otra vez a medida que se desencadenan losacontecimientos. De esa forma puede darte ins-trucciones nuevas en caso de que la situación se al-PREGUNTAS FRECUENTES
  74. 74. 74ESCUCHA PALABRAS DEL CIELO1Romanos 8:28tere o alguien tome una decisión inesperada (acer-tada o errónea) que afecte el resultado final. El Se-ñor no fuerza ni doblega a nadie. Todos tenemoslibertad de elección. Pero Él puede decirte qué ha-cer si las decisiones de otras personas cambian loque Él te indicó inicialmente que sería lo mejor.Cuando los actos de terceros alteren las condicio-nes del camino, el Señor te indicará la mejor rutaalternativa por la que puedes transitar. En todo caso,te hará llegar a tu destino.Si las cosas no salen como esperábamos o se-gún lo que Dios nos indicó que sería lo mejor, enningún caso es culpa de Él. Las personas fallan;Dios, nunca. Lo estupendo es que si lo amas y ha-ces todo lo posible por seguirlo, dedicando tiempoa la lectura de Su Palabra y manifestando Su amor alos demás, Él hará que, aun cuando tú u otros me-tan la pata, al final todo redunde en bien. «A los queaman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien»1.Pregunta nº9: ¿Qué hago si me parece que oigopalabras del Cielo, pero resulta que el mensajeno tiene sentido, o la profecía no se cumple?Respuesta: Es posible que haya ocasiones enque te distraigas o en que tu motivación no sea deltodo correcta. Tal vez olvidaste pedirle al Señor queborrara de tu cabeza tus opiniones y deseos sobreel particular, o quizá no estabas dispuesto a renun-ciar a ciertas ideas preconcebidas a fin de recibir loque Él quería decirte. También puede que simple-mente hayas interpretado mal lo que el Señor te dijo.Por eso es tan importante confirmar los mensajes
  75. 75. 751Juan 15:15que recibas por medio de algún otro método deaveriguar la voluntad de Dios, o incluso varios deellos.Mientras hagas todo lo posible por mantener-te en estrecha comunicación con el Señor y cumplircon los requisitos básicos —es decir, empaparte dela Palabra y hacer a un lado tus deseos cuando tedispongas a escucharlo—, Él evitará que te apartesde la senda segura y fructífera de la obediencia a Suvoluntad. Dios no va a tenderte trampas, ni procu-rar que fracases. Todo lo contrario: lo que más quie-re es que veas tus esfuerzos coronados por el éxito.Está más dispuesto a dar que tú a recibir. Si acudesa Él, promete responderte. Te ama. Lo que dijo aSus discípulos es igualmente válido para nosotroshoy en día: «Ya no os llamaré siervos, porque el sier-vo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamadoamigos, porque todas las cosas que oí de Mi Padre,os las he dado a conocer»1. Él quiere formar partede tu vida y conducirte por el camino de Su perfectavoluntad, porque sabe que eso es lo que más felizte hará, y lo que a la larga logrará los mejores resul-tados.PREGUNTAS FRECUENTES

×