A mi Rey

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A mi Rey

  1. 1. 9 783905 332650ISBN 3-905332-65-5Cuando uno se siente un poco deprimido,desanimado o falto de motivación, ¡no haynada como ponerse a alabar!Si quieres ser más optimista y feliz,participa de los renovadores beneficios dedirigir alabanzas al Rey de reyes, Jesús. Conestas breves oraciones te resultará muy fácil.A cualquier hora del día o de la noche,escoge una y léela. Te servirán de punto departida para manifestar agradecimiento alSeñor con tus propias palabras. La alabanzapuede cambiar radicalmente tu actitud antela vida y tu relación con Dios.
  2. 2. AMIREY
  3. 3. © 1999, 2001 Aurora Production AG, Suiza.Derechos reservados. Impreso en Tailandia.María DavidTraducción:Patricia Zapata Noyolay Gabriel García ValdiviesoSalvo que se señale otra cosa, todos los pasajes de las Escritu-ras que se reproducen están tomados de la versión Reina-Valera,revisión de 1960, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1960.1960.Título original: My King and IISBN de la versión original: 3-905332-03-5ISBN de la edición en castellano: 3-905332-65-5
  4. 4. 3IntroducciónTodos sabemos que es de buena educación darlelas gracias a quien nos hace un regalo. No obstante,con frecuencia olvidamos agradecerle a nuestro Padrecelestial todo lo que nos obsequia cotidianamente. LaBiblia nos aconseja que demos gracias en todo,porque esa es la voluntad de Dios (1 Tesalonicenses5:18). Además, la Escritura nos exhorta: «Entrad porSus puertas [a la presencia de Dios] con acción degracias, por Sus atrios con alabanza» (Salmo 100:4).¿Qué regalos nos ha dado Dios? ¡Todo! La vida, losamigos, el maravilloso mundo que nos rodea. Hasta ladicha más sencilla que experimentamos proviene deÉl. Detenernos a reflexionar en todo lo que Dios nosha obsequiado nos mueve a alabarlo y a ser másagradecidos con Él.Surge, sin embargo, la pregunta: ¿De qué modopodemos darle las gracias? Quizá no sabes manifestaresa gratitud a Dios y a Su hijo Jesucristo, nuestroSalvador. A lo mejor consideras que te falta elocuen-cia. No te desanimes. Dios no espera que nuestrasacciones de gracias sean modelos de fluidez, nipretende que empleemos ciertas palabras en particu-lar. Él se deleita en oír las sinceras expresiones deagradecimiento que nos brotan del alma, en lenguajeexcelso o sencillo, con frases fluidas o entrecortadas,sean muchas o pocas nuestras palabras. Dios ve laalabanza que nos nace del corazón y la traduce enencantadoras melodías.
  5. 5. 4Así y todo, aunque a muchos nos gustaría expresarverbalmente nuestro agradecimiento, no encontra-mos las palabras idóneas. La presente selección dealabanzas, ya listas para ofrecer a Dios, te servirá depunto de partida. Con el paso del tiempo, te resultarámás cómodo dar gracias a Jesús. Una vez que adquie-ras mayor soltura, te animarás a expresar tu gratitudcon palabras propias. Bastará con que digas lo que tesale del alma. Al fin y al cabo, lo que más complace aDios es tu deseo de ofrendarle alabanzas.Imagínate: tienes la capacidad de hacer todos losdías una ofrenda de gratitud a Jesús. Ruego que elpresente libro de alabanzas te aliente a declarar, comoel rey David: «Bendeciré al Señor en todo tiempo; Sualabanza estará de continuo en mi boca» (Salmo 34:1).Si lees las presentes alabanzas devocionales como sifuesen tus propias declaraciones, irás tomando cadavez mayor conciencia de las magníficas bendiciones—grandes y pequeñas— que el Señor te prodigatodos los días.No es mi intención que la presente obra se con-vierta en un texto rígido para la práctica de un ritocotidiano. Más bien espero que estas páginas deadoración y alabanzas te inspiren a elevar tu corazónhacia el Cielo en cualquier momento del día. ¡Que Dioste bendiga y te motive a ofrecerle alabanzas decontinuo!María David
  6. 6. 5uánto deseo estar contigo, Jesús, en Tu presen-cia, en Tu salón, mi gran Rey. Gracias por hacer-nos ver que para entrar por las puertas de Tusatrios tenemos que tocar las campanas, los carillonescelestiales, mediante nuestras alabanzas. Cuando tedamos gracias por Tu bondad, por Tu amor, por todolo que haces, suenan las campanas. Cuanto más tedamos gracias, más repican y emiten sonidos armo-niosos, informando a los guardas que alguien está alas puertas del Cielo y solicita pasar. Estas alabanzascelestiales nos permiten la entrada.Cuando te alabamos, somos conducidos a Tusatrios. En la alabanza está la contraseña que nospermite pasar a Tus majestuosos salones y acercarnosa Tu presencia. A través de la alabanza podemosentrar en Tus atrios de alegría.Entramos a Tus atrios con alabanza y te amamosde todo corazón. Ahí te adoramos, te alabamos, tecantamos y alzamos los brazos a Ti. ¡Qué triunfos, quéprotección, qué amor, qué paz y qué fuerzas nosproporcionan nuestras alabanzas a Ti! Y ¡cómo tegustan! Te satisfacen y te hacen sentir alegría, amor yfelicidad. ¡Cuánto las agradeces! Y ¡cómo las necesita-mos nosotros para acercarnos a Ti!¡Cuánta falta nos hace entrar por Tus puertas, estaren Tus atrios, en Tu presencia, para amarte y llenarnosde Tu amor!C
  7. 7. 6e adoro, Jesús. Necesito Tu amor. Tiene un valorindecible para mí. Gracias por el maravillosoEspíritu que constituye Tu esencia, que nosabriga y nos proporciona esa cálida sensación depertenencia, de que somos necesarios, de que somosparte de algo grande, parte de una existencia fasci-nante, parte de la vida. Por ello, te doy gracias. Graciaspor la hermosa vida que nos has confiado y concedi-do. ¡Gracias! ¡Te amo y te ensalzo!esús, te agradezco muchísimo que me entiendas yme ames.Te agradezco que me comprendas ytengas misericordia y compasión de mí auncuando no sé qué decir para expresarte mi amor ygratitud.Tu misericordia es tan grande que es incompren-sible e indescriptible, y me la renuevas cada mañana.Cada día es todo nuevo. No te acuerdas de mispecados anteriores; no recuerdas los errores que hecometido. Cada mañana es nueva, cada día está llenode frescura, de tal modo que puedo volver a comen-zar y seguir amándote.Te agradezco que no tenga que preocuparme por loque hice en otro tiempo, por las veces en que obré mal,me descarrié y no te amé como debía. Te agradezco queme perdones y que me baste con hacer hoy todo loposible y amarte de todo corazón. Te agradezco que melo hagas tan fácil y que sólo tenga que vivir cada día sinpensar ni en el pasado ni en el futuro. Ni siquiera tengoque preocuparme por la totalidad del día, sino quepuedo vivir cada momento a medida que se presenta.TJ
  8. 8. 7e adoro, Señor mi Dios, en mi corazón, mi mentey mi espíritu. Alzo a Ti mi alma en oración,alabanza y acción de gracias, pues eres el Dadorde todas las cosas y lo eres todo para mí.Eres mi Padre, mi Dios todopoderoso, el Dador devida y fortaleza; Tú haces que se levante el sol, queresplandezca su luz y que caiga la noche. Eres elCreador de la vida, el Hacedor de todas las cosas. Erestambién como una madre consoladora; me sostienesen Tus brazos, me consuelas cuando estoy triste, meabrigas con Tu amor y me nutres de con Tu seno.Asimismo, eres mi Señor, y me amas, me besas, meacaricias, me proteges y provees para mí. En conjunto,eres un solo Dios que lo engloba todo y me da cuantonecesito.Te alabo y te doy gracias. Desnudo ante Ti micorazón en alabanza, honra, gloria y acción de gracias.Pues soy como el polvo de la tierra, insignificantedelante de Ti, que eres Dios de todas las cosas. Por Titengo vida y amor. Te debo toda mi existencia. Todoproviene de Tu mano: todo amor, toda paz, todasatisfacción, toda enseñanza. En Tu mano está lo quesoy y lo que seré. Por eso te alabo y te honro.e quiero muchísimo y deseo disfrutar de Tucompañía. Quiero amarte y estar siemprecontigo.TT
  9. 9. 8esús, gracias por manifestar Tu amor en nuestravida de innumerables maneras. Sabes quetodos los días tenemos batallas, que pasamospor altibajos y que nuestra vida no siempre escomo una seda.La vida está repleta de enseñanzas y nos quedamucho que aprender. Sin embargo, procuras enseñar-nos a luchar y acudir a Ti y a Tu Palabra en busca de lassoluciones y la orientación que necesitamos. Además,nuestros problemas no son nada comparados con losque sufren la desdicha de no conocerte.Gracias porque disfruto de una vida rica, plena ygratificadora y no necesito recurrir a la bebida o a ladroga ni ganar un montón de dinero para teneralegría y satisfacción. Gracias, un millón de gracias porsostenerme en Tus manos y cuidar de mí todos losdías sin falta.esús, cuando me siento débil, cuando la fatiga yel malestar me abruman, siempre estás a milado para envolverme con Tus brazos, consolar-me y decirme que todo va a salir bien. Descien-des a mi nivel y me calmas los nervios, disipas mispreocupaciones y temores, y alejas la confusión quede otro modo me rodearía.Te agradezco que me bendigas de tal forma. Tengola enorme bendición de contar con Tu paz. Gracias porlibrarme de las preocupaciones de la vida. Gracias porla paz que sobrepasa todo entendimiento.JJ
  10. 10. 9Te agradezco que no tenga que tomar pastillaspara hallar sosiego en medio de un apretado horario.Me basta con tomarte a Ti. Te agradezco que no tengamás que sentarme unos momentos a Tu lado y sentirel alivio de Tus caricias, que me dan fuerzas paraseguir adelante en los días febriles.Gracias, mi espléndido y maravilloso Jesús, por Tusreconfortantes abrazos, que hacen desaparecer todaslas montañas que simbolizan los obstáculos que senos presentan en esta vida. Gracias también porque,aun cuando me siento bien, Tú haces que me sientatodavía mejor.Ti canto, mi Rey, mi Dios, mi Señor, mi Hacedor. Tecanto con el corazón. ¡Te ensalzo con mis labios ylevanto las manos en cántico, oración y alaban-za a Ti, que me das vida, amor, alegría, paz ysabiduría, a Ti que todo me lo concedes! Te alabo, tehonro y te glorifico, porque sólo Tú eres digno de ello.Me entrego totalmente a Ti en cuerpo, alma,mente, corazón y espíritu. Tuya es toda mi existencia.Estoy por entero a tu disposición para que hagasconmigo como te plazca, ya que eres el Dios de todaslas cosas. Mereces toda alabanza y gratitud. Eres elDios de todo lo que existe y además mi Padre. Por ellote alabo, te reverencio y te enaltezco.A
  11. 11. 10racias, Jesús, por este día radiante, por el sol y elazul del cielo y, sobre todo, por Tu amor. Erestan paciente, tan amoroso y comprensivo.Nunca dejas de infundirme tranquilidad ylevantarme el ánimo. Es prueba del gran amor que metienes, pues pese a que me porto mal, nunca metratas como me merezco.Te doy gracias que no tenga que esperar a llegarallá para conocerte, sentirte y hacerte feliz. ¡Me dasmuchísimo cada día! Las bellezas de Tu Espíritucolman mi vida y me hacen desbordar por todoslados. Ciertamente renuevas Tus misericordias cadamañana, y mi copa rebosa de bondades. Es imposiblemás felicidad, más dicha, más bendiciones.e alabo, mi magnífico Señor, por darme pazinterior, una calma enorme que me invadecuando me acurruco en Tus brazos. Te alabo poresa paz que siento aun cuando en todas partes haytormenta. Te alabo, mi extraordinario Rey, y me inclinoante Ti en humilde entrega. Me agrada sentarme a Tuspies, contemplar Tu rostro y fijar la vista en Tus amoro-sos ojos.e agradezco que te volvieras como un mortalmás y te pusieras el ropaje de la carne terrena afin de experimentar las cosas que nos pasan yasí ser un modelo para nosotros. Te entregaste sinGTT
  12. 12. 11medida. Cumpliste Tu destino. Al observar Tu ejemplotomo conciencia de que no cejaste hasta lograr lavictoria, y eso me anima y me infunde fe en que yotambién puedo alcanzarla. Me inspiras confianza enque puedo hacerlo si camino cerca de Ti y sigo Tuspasos.Gracias por mostrarme la vía. Gracias por ser unalumbrera delante de mí hacia la cual puedo encami-narme, un cálido fulgor hacia el que puedo correr y enel cual me deleito. Brinco de alegría sabiendo quepuedo llenarme de Ti, Jesús. Agradezco poder embe-berte y absorber Tu Espíritu.Gracias por amarme, por enseñarme, por guardar-me, por fortalecerme. Gracias por valerte de mí apesar de como soy. Agradezco en el alma contar conla dicha de Tu amor, Tu comprensión y Tu apoyo. Teruego que me ayudes a seguir haciendo todo loposible por Ti, a seguir entregándote todo el corazón.Todo te lo doy, porque Tú me lo has dado todo. Teentregaste por mí sin reservas. Ayúdame a tener ladeterminación de servirte de la misma manera.Muchísimas gracias. ¡Eres estupendo! Te quiero.u amor no tiene medida. Tu misericordia rebasalos cielos en altura. Tu paciencia es más profun-da que lo más hondo del mar.T
  13. 13. 12racias por darme hoy un nuevo comenzar. Lo másimportante que quiero hacer en este día es compartir-lo contigo. Antes que nada, deseo sentarme a Tus piesy escuchar lo que quieras decirme. Si tienes algo paramí, aquí estoy, Señor. Te presto toda mi atención. Sitienes instrucciones, sugerencias, indicaciones,palabras de sabiduría —tal vez algunos consejosprácticos que puedan ayudarme a lo largo del día— otiernas palabras de amor, aquí estoy. Te escucho.Este es mi rato predilecto de cada día, estosinstantes en la mañana en que hago a un lado losafanes de la vida a fin de escucharte y hallar lasfuerzas que necesito para enfrentar la jornada. Teagradezco estos momentos. Sin ellos, no lograría saliradelante. Mis fuerzas radican en que sé que puedosentarme aquí y escuchar Tu voz tranquilizadora.Gracias por esta bendición. Gracias por este lugartan preciado —este santuario de quietud y confianza,aquí, a Tus pies— en el que puedo dedicarte toda miatención. Pero eso no eso todo: Tú también meentregas toda tu atención. Gracias, amado Jesús, porsusurrarme al oído Tus instrucciones para hoy. Tequiero. Gracias por este nuevo día.e alabo, te enaltezco y te doy la gloria a Ti, Diosde toda la creación, autor de todas las cosas: dela belleza contenida en todo lo que veo, de lamaravilla que entraña cada objeto, desde el másgrande hasta el más pequeño. Todo es obra de TuT
  14. 14. 13mano, tanto una partícula atómica como el universo.Tus prodigios sobrepasan toda imaginaciónEres el Dios de la gloria. El Dios de las profundida-des, tan hondas que nadie las puede sondear. El Diosde las alturas, tan elevadas que nadie acierta a com-prenderlas. El Dios de los espacios, tan amplios yextensos que nadie los puede llenar.Te doy toda la gloria, la honra, la alabanza y la acciónde gracias, pues eres un Dios tan grande, tan poderoso,tan inmenso, tan sabio, tan pleno y tan fuerte, que a Tulado yo no soy nada. Sin embargo, te rebajas a amarme,cuidarme, anhelarme, desearme, salvarme y conducirmea Tu Reino para que viva contigo eternamente.ro para que siempre te diga que sí, sin importarlo que me depares hoy, mañana o el añoentrante. No quiero perder la relación tanestrecha de que gozamos ahora. Jamás quisierasentirme lejos de Ti.Me llevas tiernamente de la mano por Tu palaciocelestial, donde me muestras salones que no conocíay cosas que no había visto. No quiero soltarme de Tumano. Procuraré deleitarme en los nuevos dones queme enseñes en cada salón, aunque me parezcanextraños o no entienda su funcionamiento.¡Qué generoso eres, Jesús! ¡Qué manera de prodi-garme regalos! Sé que nunca me darás nada que mehaga daño o sea causa de desesperación. Aunque mecueste aceptar algunas de Tus dádivas, quiero cumplirO
  15. 15. 14con lo que me exijas, pues deseo lo que me quieras dar.No quiero rechazar ninguno de Tus regalos. Quieroestudiar cada uno contigo. Quiero deleitarme en cadauno, aprender a estimarlo, a apreciarlo. De esa formallegaré a conocerte con mayor profundidad. Llegaré aentender Tu corazón. Jesús, te deseo a Ti ante todo.Más que Tus bendiciones, más que Tus regalos, másincluso que la paz que siento cuando estoy a Tu lado.¡Cómo te quiero! Me has demostrado una y otravez el gran amor que me tienes. A pesar de que yo noera nada, viniste al mundo y moriste por mí para quesiempre pudiera morar a Tu lado. Descendiste a lasprofundidades en pos de mí, y yo me aferré a Tumano. Me alzaste hasta un lugar magnífico y conti-núas haciéndome ver día tras día los prodigios de Tuamor.A veces me dejo agobiar tanto por los afanes deesta vida y las circunstancias que me olvido dededicarte la atención y el amor que te mereces ydeseas. Sin embargo, pese a que a veces me olvido yme enfrasco en lo que me rodea, Tú no dejas decomprenderme, de amarme y de animarme a acudir aTi. Sigues recordándome que estás siempre a laespera de que me acerque a Ti, para recuperarme yrenovar mis fuerzas.Te quiero muchísimo. Me has dado una enormidad:abundante amor, esperanza y alegría, y numerosasemociones espirituales. Lo menos que puedo hacer escorresponder a ese amor, y deleitarte y complacerteen la medida de lo posible.
  16. 16. 15Jesús, todo mi amor te doy.Haz que cada día, desde hoy,viva como quieres Tú:siendo un espejo de Tu luz.e entonaré cánticos desde el fondo de mi alma.Con mi postrer aliento aún te cantaré. Gloria yhonra te corresponden en el Cielo, a lo largo yancho de la Tierra y en el universo entero.esús, mi vocabulario se queda corto paramanifestar los sentimientos que abrigo por Ti.Cuando digo que te amo, en realidad noexpreso a cabalidad lo que siento.Me maravillo cuando pienso que el amor que metienes es miles de veces mayor que el que siento yopor Ti. No logro comprender cómo me amas tanto.Pero sé que es así porque Tú lo has dicho, y creo enTus Palabras y en Tu amor. Te tengo más cariño que aninguna otra persona del Cielo o de la Tierra, y quieroseguir amándote más y más.uán gloriosa es Tu misericordia. ¡Qué maravillo-sa es Tu bondad! Tu amor lo supera todo. Parasiempre es Tu misericordia. Tu perdón es total:me lava el alma, me purifica, echa fuera de mí todo looscuro y sucio. Me presento ante Ti, Señor, que lo eresTJC
  17. 17. 16todo: mi Dios, mi Salvador. Me inclino humildementeen sumisión; porque yo nada soy, y Tú lo eres todo.Nadie tiene la gloria, la fortaleza ni el amor que Túposees. Te entrego todo lo que soy. Elevo a Ti mi voz,mi corazón y mi espíritu en alabanza, acción degracias, honra, gratitud y gloria. Te entrego cuantotengo, pues digno eres de ello.e agradezco que seas tan comprensivo ytranquilizador. Me transmites sosiego y megarantizas que todo va a salir bien porque estáen Tus manos. Todo lo que te encomiendo, Tú loresuelves. Ayúdame, pues, a encargártelo todo.Te agradezco que no tenga que ganarme Tu amor.Te agradezco muchísimo que me lo brindes de formagratuita. Me amas independientemente de lo que estéhaciendo, de lo que haya hecho o de lo que vaya ahacer más adelante. Las circunstancias, la situación ylos acontecimientos no alteran en modo alguno lo quesientes por mí. Los sentimientos que albergas por míno dependen de nada de eso. El amor que me profesases incondicional. Eso me hace amarte aún más.Te ruego que me ayudes a no distraerme con losafanes de la vida y olvidarme de Ti. Que en todomomento tenga presente Tu gran amor, aunque nosiempre lo sienta, lo vea o lo entienda. Ayúdame atomar tiempo para amarte, cualesquiera que sean lascircunstancias, de la misma manera que Tú siempreme amas y tienes tiempo para mí.T
  18. 18. 17esús, Tu amor me ha abrazado y me ha inunda-do. Cuando mi cuerpo se fatiga y mi espíritusucumbe al cansancio, Tu amor me refresca, TuEspíritu me regenera.mado Señor mío, ¡qué alivio es apartarme delos problemas del día y desembarazarme detodas mis preocupaciones! Gracias por ocupar-te de todo. Gracias por tenerlo todo en Tusmanos. Cuanto más te encomiendo mis problemas einterrogantes, cuanto más acudo a Ti para amarte,más me ayudas y me das las soluciones que necesito.Quiero amarte cada vez más. Me alegro mucho depoder acudir a Ti en cualquier momento del día o de lanoche. No tengo que esperar a tener un problemagrave. A veces simplemente quiero decirte lo muchoque te aprecio, cuánto te amo y cuánto te necesito.Me haces muchísima falta. No puedo hacer nada sin Ti.uánto te estimo, mi gran Amor, más que la vida.Te elevo el alma con mi alabanza más sentida.Señor, te adoro con devoción apasionada:Tú me has escogido aunque yo no valga nada.¡Cuánto te aprecio, mi Amado, mi Rey, mi Señor!Guíame en todo camino y cantaré Tu esplendor.A Ti acudo, Tú que lo eres todo para mí.Te anhelo, mi Vida. Me rindo por entero a Ti.JAC
  19. 19. 18Ante Ti me postro en serena reverencia.Pídeme lo que quieras: eres quien llena mi existencia.Me haces falta, mi Amor. Rodéame con Tus brazos.Me recuesto en Tu pecho y en Ti encuentro descanso.e agradezco, Jesús, que estés a mi lado mien-tras subo la montaña de la vida. Conformerecorro el sendero de Tu voluntad, siempre mellevas de la mano. Siempre estás cerca para consolar-me. Siempre estás presente para indicarme el camino.Siempre estás a mi lado para guiarme, para ser miconsolador, mi amigo y mi compañero inseparable.Te agradezco que aun cuando me abruman losafanes y trajines, y me encuentro con obstáculos en elcamino, Tú me consuelas y me hablas de Tu amor.Siempre me animas a seguir luchando y avanzando.Si no fuera por Ti, no sé cómo saldría adelante. Medas fuerzas para proseguir. Me das voluntad paracontinuar viviendo. Cuando me canso y me debilitotanto que no puedo dar un paso más, me alzas y mellevas en brazos. En los momentos de mayor debilidady abatimiento, cuando me siento insignificante, meestrechas fuertemente y lo resuelves todo.Gracias por Tu amor. Gracias por velar sin cesar pormí, por infundirme paz y seguridad. Gracias porque notengo nada que temer. Sabiendo que me has protegidohasta ahora y que siempre estarás pronto a socorrerme,no tengo miedo del futuro. Ayúdame a permanecer a Tulado en todo momento y a no alejarme nunca de Ti.T
  20. 20. 19o eres todo para mí. Te amo hasta lo indecible.Te necesito, te alabo, te colmo de palabras deadoración y te ensalzo por Tu imponentemajestad.Te agradezco el amor tan intenso que me tienes. Esde incalculable valor. En un mundo en que los hom-bres aspiran al poder y a las riquezas, Tu amor esinapreciable. Sobrepasa con mucho todas las riquezasque puedan hallarse en este mundo. Te alabo por esteadmirable y espléndido amor, Tu ilimitado amor queva transformando mi vida.esús, al recordar el tiempo que hemos pasadojuntos, no puedo menos que maravillarme delas múltiples formas en que Tu mano me haconducido. He pasado por sitios agradables ypor lugares adversos. He subido montañas y descen-dido a valles. Me han embargado la dicha y la tristeza.En toda situación, Tú me has sacado adelante y mehas ido convirtiendo en la persona que quieres quesea.Me alegra mucho haber permitido que llegaras aformar parte de mi vida. No sé qué hubiera hecho sinTi. No hay nada en este mundo que pudiera llenar elespacio que ocupas Tú en mi vida y en mi corazón.Me enorgullece que me asocien contigo y quepueda acceder a Tu amor y Tus palabras.LJ
  21. 21. 20e alabo, buen Señor, por Tu amor incondicional.¿En quién sino en Ti podría encontrar semejan-te amor?, un amor constante, infinito, sinmedida.Con mi mente finita no siempre alcanzo a com-prender o descifrar cómo es que me amas tanto; perosé que es así. Te agradezco que no necesite entender-lo. Basta con que extienda la mano y acepte lo que medas. Me lo pones todo tan fácil.A veces cuando me siento impotente, presa deldesaliento y la confusión, y cuando no encuentropalabras para expresar mis más íntimos secretos,permanezco en silencioso reposo, en la calma yconfianza que sólo Tú eres capaz de inspirar. Conasombro descubro entonces que Tú entiendes. Aliviasmis preocupaciones y temores, y con Tu cariño y Tusbesos enjugas mis lágrimas.gradezco que puedo amarte de múltiplesformas: obedeciendo Tus preceptos, sirviéndotecon las manos y la lengua y dándote a conocera los demás. Te agradezco que pueda amarteamando al prójimo... que pueda amarte exhibiendoun alegre semblante... que pueda amarte maravillán-dome de Tu creación y alabándote por ella... quepueda amarte gozando al máximo de la vida y dandoejemplo de lo felices que pueden ser los hijos de Dios.TA
  22. 22. 21res mi vida misma, mi aliento, la dicha de micorazón. Haces brillar mis ojos, haces que misonrisa se ilumine y que de mis labios broteuna canción. Te canto porque me haces feliz, ¡tecanto porque soy libre! Te canto, mi Rey y Señor. Todagloria y toda alabanza sean dadas a Ti.Corro a Ti. Me aferro a Ti. Eres mi mayor deseo.esús, lo eres todo para mí en la vida. Eres paramí el universo y mucho más. Gracias porque Tuamor no conoce límites. No te cansas de dar yde verter sobre mí. No sé cómo ni por qué, perolo haces, y eso es lo único que me importa.Cada vez que pienso en el alto honor que me hasconcedido —Tu gran amor e infinitas bendiciones—,me conmuevo. Me he propuesto corresponder a eseamor. Quiero darte todo lo que tengo, todo mi ser.e alabo por Tu gran amor. ¡Te tributo alabanzasporque siempre puedo contar contigo! Jamásme defraudas. Otros pueden fallar, el mundoentero puede fallar, pero Tú nunca fallas. ¡Qué granbendición es tenerte!EJT
  23. 23. 22res el inspector de mi alma. Cuando llevas acabo una inspección y encuentras, comosucede a veces, que no todo está en orden,haces alarde de paciencia, gracia y compren-sión. Me amas sea cual sea el estado en que me halle.Gracias por Tus recordatorios, por Tu cuestiona-miento de algunas cosas que encuentras en el cursode Tus inspecciones. Me ayudas a eliminar los dese-chos, a desembarazarme del viejo equipaje, a quitarlas telarañas y a ventilar el aire viciado e impuro de loscuartos.No te quedas observando mientras hago todo eltrabajo, sino que te sitúas a mi lado, me guías, meinstruyes y me ayudas a echar fuera el montón deafanes y pesares que de algún modo han ido a parar alos rincones y armarios de mi alma. Incluso sacas arelucir cosas olvidadas de hace mucho tiempo, de lasque debí haberme desembarazado hace años, y otrasque me habías dicho que desechara, pese a lo cual meaferré a ellas por si acaso las volvía a necesitar. Graciaspor no enfadarte conmigo cuando descubres que note he obedecido, que no me he librado de ciertostrastos con la presteza y celeridad con que Tú meindicaste que lo hiciera.Gracias por ser benévolo conmigo en esos mo-mentos de inspección, aunque yo a veces proteste ydiscuta contigo. Gracias por manifestarme un amorincondicional.E
  24. 24. 23racias por amarme. Me amas pese a que nomerezco Tu amor, pese a todas mis faltas,fracasos y errores. Me amas a pesar de todas lasveces en que he errado el blanco. ¡Qué amor!¡Qué amor tan dulce, tan hermoso, tan inapreciable!Gracias por sostenerme en Tus brazos. Aun cuandoestoy débil y con ganas de rendirme, Tú me sostienescon gran compasión y te muestras muy comprensivo.Tomas mi cabeza, la recuestas sobre Tu pecho y medices que simplemente descanse. Eres tan cariñoso ytan tierno.No te importa que no logre expresar con palabraslos pensamientos que abrigo muy dentro de mí. No esnecesario que siempre los verbalice. Gracias porquepuedo tener la plena confianza de que Tú me entien-des. Esa dulce comunión de que gozamos me da latranquilidad de que comprendes los más hondosanhelos de mi corazón, los más profundos deseos demi alma. Tú lo entiendes todo, nada te es oculto, y lomejor es que de todas maneras me amas Realmentete preocupas por mí.on sumo gusto te lo doy todo. Estoy feliz deconfiar en Ti como confía una niñita en supadre.Gracias por consolarme y reanimarme cuando mecaigo. Siempre me tomas en brazos. Si me he lastima-do, me ayudas a limpiarme la herida, y me enseñas aGC
  25. 25. 24andar más en oración y a tomarme el daño con calmapara poder recuperarme.Gracias también por protegerme de las cosasverdaderamente malas de la vida. En tanto que no meaparte de Tu lado, no tengo nada de qué preocupar-me.Te quiero muchísimo. Te encanta hacerme feliz ydarme muchas cosas, nada más por lo mucho que mequieres. A veces, hasta me consientes. No me merezcotantas maravillas como haces por mí. ¡Eres el mejorpadre que pueda haber!é que nunca me dejarás. Tengo la seguridad deque siempre estarás a mi lado y siempre mesostendrás. Ayúdame a permanecer siempre enTus brazos, a no evadirme de Tu regazo. Hazque no me adelante ni me atrase demasiado. Laverdad es que deseo estar aquí, quiero acurrucarmeen Tus brazos y quedarme así siempre.Tú eres mi ancla. Una cadema me une a Ti. Noimporta que los mares estén embravecidos y tormen-tosos: sé que Tú estás conmigo y que no me separaréde Ti. Nada de eso me impresiona ni me alarma. Teamo y te lo agradezco, mi adorado Señor.Gracias por Tu comprensión. Gracias por estrechar-me en Tus brazos, Jesús. Te adoro. Te necesito. Tedeseo.S
  26. 26. 25aces que me sienta muy a gusto contigo. Nuncame rechazas. Eres más que un amigo. Sé quenunca me abandonarás. Tengo la certeza y latranquilidad de que mi corazón está en Tus manos, yde que lo tratas con gran cuidado y ternura.A veces tienes que estrujarlo para sacarle ladulzura, pero no me importa que me duela; sé queeso me volverá más como Tú. Nunca harías nada queme causara un daño o perjuicio permanente. Sólo mehace más fuerte y me pone en mejores condicionespara que te sirvas de mí. Incluso las pruebas que mepones en el camino son manifestaciones de Tu cariño.El hecho de que me dejes pasar por esos trances esseñal de que me amas. Sé que te duele tener queponerme a prueba, pero lo haces porque sabes que elresultado valdrá de sobra la pena.Ayúdame a ver las cosas como Tú las ves, a noocuparme tanto de los asuntos de este mundo quesolo advierta los problemas y padecimientos delpresente. Ayúdame a mirar más allá del presente.Cuando siento que me estrujas el corazón, recuérda-me que Tú solamente lo amoldas de modo que seamás agradable a Tus ojos, más apto para amarte a Ti ya los demás.Te ruego que no dejes de hacer lo que sea necesariopara estrechar mi relación contigo y hacerme amartemás, pues no hay nada en el mundo que anhele másque amarte con todo lo que tengo dentro.H
  27. 27. 26u amor me llega desde lo alto y me penetra elalma. Me aviva el espíritu y el cuerpo. ¡Merenueva! Cada día contigo se siente nuevo yradiante. Me hace tan feliz que esto nunca vaya aacabar, ya que fuera de Ti no hay nada para mí.racias, Jesús, porque puedo serte agradablealabándote, derramando mi corazón ante Ti.Gracias por llenarlo de alabanza y gratitud... porlos numerosos milagros que obras por mí cadadía... por estar siempre presente y cubrir siempre misnecesidades.Lo eres todo para mí. Haces que me rebose elcorazón de alegría, alabanza y gratitud, y lo mueves acantar. Te entrego mi corazón y te alzo los brazos enalabanza.Gracias por Tu amor, por Tu dulce presencia. Graciaspor Tu Espíritu, que me protege, me guarda, me cuida,provee para mí, me motiva a brindarme a los demás yrefleja el poder de Tu amor, de Tu salvación, de Tuverdad.Te agradezco que yo pueda menguar para quecrezcas Tú en mí. Gracias por dejarme reflejar Tu luz.Ayúdame a hacerlo de la forma que Tú quieras.Gracias porque el amor que nos tienes a mí y a todosno conoce límite ni confín. Gracias por la fe, que nospermite contemplar Tu rostro, mirarte a los ojos, verte,reflejarte, renovarnos en Ti, llenarnos de Ti y recibir Tuamor.TG
  28. 28. 27oda gloria y todo honor sean para Ti, Señor. A Tite canto. Tú eres mi vida. Eres mi esperanza.Eres mi todo. Te adoro por encima de todas lascosas. Te cedo mi corazón. Lo dejo en Tus tiernasmanos. Te agradezco la ternura, la dulzura y la suavi-dad con que cuidas mi corazón, lo amoldas y le dasforma. Este pobre corazón mío a veces se sobrecargay se fatiga por la tensión y los afanes de esta vida. Séque no debería ser así, pero ocurre. Sin embargo, Tú lotratas con tanta ternura, le prodigas cuidados y loacercas de manera que quede bien pegadito a Tuseno.¡Es un don divino que los dos estemos tan unidos!Este tierno y cálido amor no tiene precio. Lo eres todopara mí. Tu amor ha desentrañado el gran misterio dela vida. Tú eres el misterio de la vida. El mundo enterotiene sed de Ti.e debo la vida. Te debo el placer y la pasión devivir. Te agradezco que pueda servirte, quepueda crecer en el conocimiento y la compren-sión de Tu presencia y de Tu amor. Te agradezco quevivas en mí. Te alabo por los placeres de la vida, porpoder respirar la pureza de Tu aire y comer los sabro-sos alimentos que has creado. Te doy gracias por losretos que nos presenta la vida, que suponen laresolución de problemas... por los descubrimientos ypor las invenciones... por la revitalización que obtengodel ejercicio diario, que infunde vigor a cada célula deTT
  29. 29. 28mi cuerpo... por los abrazos y los besos y por losmúltiples placeres que nos prodigas.e doy gracias por los sentimientos de piedad,compasión y pesar que añaden profundidad ami vida y me acercan a Ti; por los reconfortan-tes abrazos y caricias que nos hacen sentirnos segu-ros y amados; por la risa, por las situaciones graciosasde la vida, y también por la capacidad de reírnos denosotros mismos. Gracias por el amor, en todas sustiernas y diversas expresiones.Te alzo las manos y te alabo de todo corazón porcada uno de los preciados dones que me has concedi-do.Ti sea toda la alabanza. ¡Quiero proclamar Tusalabanzas desde las azoteas! Quiero anunciarTu espléndido amor y grandeza por toda laextensión del universo y más allá.racias, Jesús, por Tu amor. Gracias por la bellezay frescura de Tu Espíritu. Cuando me detengo apasar un tiempo contigo, soy como un pajarilloque despliega las alas al viento y se remonta alos cielos. Me alzas y puedo alejarme volando detodos los problemas y afanes que me abruman.Es tan hermoso sobrevolarlo todo desde aquíTAG
  30. 30. 29arriba contigo y verlo como Tú lo ves. Todo es muchomás claro y cobra tanto más sentido cuando estoycontigo. Hasta puedo tener sosiego en situacionesque no entiendo. Sé que todas las cosas están en Tusmanos y que Tú llevas las riendas. Adoro estosmomentos que paso contigo, navegando en Tu brisay recibiendo los besos de Tu viento. ¡Cómo me refres-can!Tu amor es luz, calor, desvelo. Tu amor es compartir,creer, recibir. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera,todo lo soporta. Nunca causa temor, inquietud niansiedad. Nunca es sinónimo de presiones, proble-mas, dolor o preocupación. Tú no eres más que luz,vida, libertad y amor. El Tuyo es un amor sin medida,un amor que nunca defrauda, un amor que no conocehoras, un amor que siempre está presente, un amorque trasciende los vaivenes del tiempo.Tu amor alcanza hasta la más lejana estrella y tocael lecho del más profundo océano. Tu amor no conocedías, noches ni horas. No deja de ser. Es interminable,infinito, eterno.racias por cuidar de cada uno de nosotros, Tuspajarillos. Nos gusta cantar y alabarte. Nosencanta glorificarte con nuestras palabras.Disfrutamos diciéndote cuánto te amamos y loimpotentes que somos sin Ti, sin Tus cuidados, sin quenos alimentes y nos protejas. Ni siquiera podemosvolar sin que Tu suave brisa nos sostenga y nosG
  31. 31. 30impulse. Gracias por habernos dado alas para volarhacia Ti y alejarnos del suelo, de la tierra, de lospeligros que podría haber allí para nosotros. Encualquier momento del día no tenemos más quedesplegar las alas, pues Tu brisa siempre sopla paraalzarnos por encima de las dificultades. Te queremos,Jesús. Nos encanta volar contigo.u amor sosiega mi corazón, impregna todo miser. Gracias, Jesús, por Tu amor, que sobrepasami entendimiento humano, mi comprensióncarnal. Gracias por el amor.Te amo por ser quien eres. Siempre estás dispues-to a ayudarme hasta en las cosas más insignificantes.Siempre te muestras cariñoso conmigo, y te lo puedocontar todo. Aun cuando me sumo en la desespera-ción, Tú siempre estás a mi lado. Me tomas de la manoy mucho más.Siempre me ofreces Tu cálido y tierno amor. Entodo lo que hago eres un apoyo para mí. Si me hacefalta un abracito —o un abrazote—, ahí estás paradármelo. Cuando surgen problemas a lo largo del día,sé que estás a mi lado para ayudarme a resolverlos.Aun cuando se me presentan dificultades que noparecen importantes, te muestras deseoso de venirenseguida a ayudarme. Cuando estoy muy junto a Ti,los afanes de esta vida me parecen tan distantes y demuy poca trascendencia. Me encanta que me ayudescon las pequeñeces, con las cosas sencillas. Me toca elT
  32. 32. 31corazón ver cómo te preocupas por los detalles másinsignificantes. Para Ti no hay nada tan pequeño queno precise Tu atención. Puede que algunos lo conside-ren pequeño; mas para Ti lo pequeño tiene granimportancia. Que te intereses y me ayudes en lasdecisiones que se suponen más intrascendentes esmuestra perfecta de Tu amor inagotable.racias, Jesús, por Tu amor tierno, maravilloso ymilagroso. Te agradezco que pueda amarte, yque Tú me amaras a mí primero. Gracias por Tusafectuosas misericordias que se renuevan cadamañana.No comprendo cómo me puedes tratar con tantoamor y clemencia. Me maravilla. Me llena de gratitud.Gracias por las fuerzas que me transmite Tu amor.Estás siempre cerca de mí. Estás presente siempreque tengo una necesidad o que hay algo que noentiendo, cuando estoy en una situación crítica,cuando no estoy haciendo otra cosa que lo que tengoentre manos. Gracias porque puedo depositar plena-mente mi confianza en Ti, apoyar todo mi peso en Ti ysincerarme del todo contigo.Te agradezco la gran comprensión y paciencia quetienes para conmigo. Me aceptas y me animas aseguir adelante por Ti pase lo que pase. Cada vez quete miro y acudo a Ti, siempre estás a mi disposición.Vienes corriendo hacia mí con los brazos abiertospara volver a abrazarme, estrecharme fuertemente yG
  33. 33. 32ayudarme a seguir adelante. Eres extraordinario.Agradezco de corazón los inestimables cuidados queme prodigas, la ternura y el amor con que me cuidas,como si no tuvieras más hijos.stoy en deuda contigo, porque comprendesmis íntimos sentimientos. Te agradezco, Jesús,que no tenga que preocuparme pensando sime comprendes o no. Cuando me sientoincapaz de explicarme debidamente y titubeo en loque digo, o cuando no encuentro las palabras indica-das para expresarme, puedo simplemente recostarmeaquí y descansar en Ti, con la seguridad de que Túencuentras sentido a lo que digo. No siempre tengoque emplear palabras para comunicarme contigo. Túcomprendes todo lo que quiero decir cuando tedesahogo mi corazón.e basta con hacer el esfuerzo de acercarme a Tiy tocarte. Entonces me llenas las manos decosas bellísimas. Todo Tú eres hermoso. Todo loque te rodea está lleno de encanto. Cuando te sientopróximo a mí, tengo sosiego y solaz; sé que lo resolve-rás todo. Disipas mis preocupaciones con Tus Palabrasapaciguadoras. Me das cuanto necesito. Es sencilla-mente asombrosa y sobrenatural la forma en queobras esos milagros en mi vida. A mí, que tiendo apreocuparme tanto, me infundes paz. Me induces aEM
  34. 34. 33pensar cosas buenas teniendo yo tanta tendencia apensar negativamente. Me llenas de satisfacción yfelicidad aun en medio de las dificultades.Eres lo que se dice prodigioso, Jesús. Sólo Tú erescapaz de hacer eso por mí. Lo agradezco en extremo.No puedo menos que darte gracias y alabarte por losmuchos portentos que obras. Te quiero con todo elcorazón.racias por perdonarme cuando me descarrío. Esbueno saber que el amor, la misericordia y lapaciencia que tienes conmigo no son como losque manifiesto yo a los demás.Las veces en que no capté lo que querías hacermeentender, Tú aguardaste pacientemente. Esperaste, temostraste paciente, nunca perdiste las esperanzas enmí. Tuviste fe en que tarde o temprano yo aprenderíay progresaría. Y Tu fe en mí dio resultado.Estoy en deuda contigo por la fe que tuviste en mí.Ayúdame a tener fe en los demás, como Tú la hastenido en mí. Te doy gracias, Señor, porque puedoconfiar en Ti sean cuales sean las circunstancias. Séque siempre me vas a sacar adelante. Aun cuando seme han agotado las fuerzas, Tú estás a mi lado parasostenerme y llevarme a buen puerto. Gracias por laespléndida manera en que me instruyes y me guías.Desde el Cielo extiendes Tu mano para asir la mía, ycon paciencia me conduces.G
  35. 35. 34racias por ser mi magnífico padre, mi fuerteproveedor y defensor. Soy tan insignificante, yTú tan grande y tan fuerte. Al recordar eso, aldarme cuenta de que no tengo que ser tangrande ni tan fuerte ni tan inteligente como pararesolver los complejos problemas de la vida, metranquilizo mucho. Lo único que tengo que hacer esacudir a Ti y contártelos, y Tú me das las soluciones. Silos problemas son demasiado complicados para mí,Tú te haces cargo de ellos y los resuelves Tú mismo. Yono tengo que hacer nada. No tengo más que enco-mendártelos y confiar en que Tú sabes lo que más meconviene.Me quieres tanto y me cuidas tan bien. Auncuando me pongo de mal humor y me porto comoun niño al que se le ha roto un juguete, simplementete lo traigo y Tú lo arreglas.Gracias porque puedo confiar en Ti. Aun cuandoescucho Tu voz que me pide que no haga algo quetengo muchos deseos de hacer o que te devuelvaalgo que ansío tener, puedo obedecerte, porque Túsabes qué es lo mejor. Puedo dejar el asunto entera-mente en Tus manos, con la plena confianza de queme darás algo mejor que me hará muy feliz.labado seas, Señor, por sosegar todas misinquietudes y preocupaciones. Si alguna vezme inclino a pensar que llevo a cuestas dema-siadas cargas u obligaciones, puedo envolver-GA
  36. 36. 35las todas y entregártelas a Ti. Te agradezco que Tushombros sean tan anchos como para llevar cualquiercarga.racias por convertirme en la nueva criatura quequieres que sea. Gracias por hacer que aquellapersona que una vez fui vaya menguando yque la nueva vaya creciendo, asemejándosemás a Ti.Te agradezco que pueda acudir a Ti. Te ensalzo porel resplandor de la luz que me pones delante, la cualpuedo seguir paso a paso, por fe. Ayúdame a seguirlade cerca, Jesús. Gracias por hacer que me resulte tanfácil. Es todo obra Tuya, Jesús. Ningún mérito mío.Te agradezco que me hayas ayudado a tomar ladecisión acertada de aferrarme a Ti, de vivir para Ti.eme aquí, Señor. Quiero estar junto a Ti. Graciaspor este plácido lugar donde puedo sentarmey reposar a Tus pies. Me encanta sentarme aquíy aprender de Ti. Me fascina contemplar Tu rostro, tancariñoso y tierno. Gracias por esta oportunidad deaprender de Ti, sentándome a Tus pies.Evoco el pasado y me cuesta imaginarme cómoera cuando no conocía esta estrecha relación queahora mantengo contigo. No sé cómo lograba pasarlos días sin esa intimidad que hoy disfrutamos los dos.Lo curioso es que Tú siempre estuviste a mi lado.GH
  37. 37. 36Desde siempre pude haber tenido esta relación tanhermosa que disfruto contigo, pero mis afanes meimpedían darme cuenta de ello. Ahora, sin embargo,voy a continuar sentándome aquí mismo a Tus pies,mi lugar favorito, mi rincón sereno, en grata y reposa-da devoción a Ti.Gracias por el honor de poder sentarme a Tus piesy aprender de Ti, ser partícipe de Tus Palabras, oírnítidamente Tu voz. Me encantan Tus Palabras. Lasbebo con ansiedad. Me hacen falta Tus aguas refres-cantes para apagar Mi sed y lavarme interiormente.Aquí, en mi rincón predilecto, capto Tus señales congran claridad, sintonizo con Tu infinito Espíritu deamor y me lleno de Él.racias por animarme, por el aliento con que mellenas el corazón, hasta tal punto que rebosasobre los demás, levantándoles a ellos el ánimo,ayudándolos y apoyándolos en su momentode necesidad. Gracias por darme ejemplo, y porque alseguir yo ese ejemplo —viendo lo que hiciste Tú— séqué hacer y cómo actuar para ser un apoyo y unabendición para los demás.racias por Tu verdad. Gracias porque puedoaprender de Ti y obtener Tus respuestas. Graciaspor iluminarme, Señor. Gracias por darme larespuesta a cada pregunta y la solución a cadaGG
  38. 38. 37problema que se me pueda presentar en la vida. Estána mi entera disposición. Basta con que te lo pida, conque pare a escucharte y a aprender. A partir de ahí notengo que hacer otra cosa que llevar a la práctica elconsejo que me des. Gracias. Aligeras increíblemente micarga. Te alabo, mi Señor y Rey.oy saltos de alegría en Tu presencia. Agradezcopoder entrar en Tus atrios con alabanza y conacción de gracias. Te enaltezco por ser mi Reypoderoso, por serlo todo, por tenerme entre Tusbrazos y alzarme en espíritu por encima de las tribula-ciones, los pesares y las dificultades. Gracias por cuidarde mí, por echar sobre Ti mismo mis penas y afanes,por Tus anchos y fuertes hombros que me sostienen.Reconozco que puedes resolverlo todo, cualquiersituación, cualquier complicación, cualquier problema.Gracias por ser el hombre de las soluciones.Obras portentos, prodigiosos milagros que afectanmi vida, inspiran mi espíritu, me hacen crecer en fe yamor y me llevan a acercarme a Ti, a Tu luz, a la Fuente.Gracias por alzarme, por inspirarme, por amarme,por conferirle a la vida un sentido tan maravilloso, pordarme un propósito por el que vivir cada jornada, porel gozo de ver un nuevo día, encomendártelo a Ti yseguir avanzando por Ti.Gracias por hacer realidad mis sueños, por elevar-me hasta los cielos, donde el aire es puro, fresco ylimpio. Gracias por infundirme fuerzas.D
  39. 39. 38e entrego a Ti, para que en Tu benevolencia yentendimiento, en Tu clarividencia y en laprofundidad, anchura y altura de Tu conoci-miento, me modeles y hagas de mí la vasija que Túquieres que sea. Me someto a Ti. Me rindo a Ti, puestoque eres Dios de todas las cosas. Amóldame y con-viérteme en la vasija que Tú creas conveniente.Te deseo más que a nadie. Te prometo mi amor ydevoción en humilde servicio a Ti, mi Rey, mi Señor ySalvador, mi Amo y mi Amigo.¡Qué alegría me da buscarte en la mañana! Tuinfinito amor es mejor que la vida misma. Alzo mismanos a Ti en alabanza. Te glorifico en todas las cosas,sean grandes o pequeñas. Este es el día que Tú hascreado; me gozo y me alegro en él.Te dedico este día, mi maravilloso Rey y Salvador.Guíame hoy. Dirige mis pensamientos, cada uno deellos, cada acto que realice y cada palabra que brotede mis labios.aces tanto por mí, Jesús. ¡Eres tan maravilloso,magnífico y deslumbrante! Me proporcionasuna enorme ayuda espiritual. Lo único quetengo que hacer es extender la mano y recibirla. Mesiento aquí, delante de Tu trono, contemplo Tu rostroy recibo los tesoros espirituales más hermosos que sepuedan pedir. Nunca te cansas de dar, y yo tampocome canso de escuchar Tu voz.Acudo a Ti una y otra vez con mis interrogantes yHM
  40. 40. 39problemas, y con interrogantes y problemas ajenos.Al oírlos, me hablas paciente y calmadamente y teocupas de cada uno de ellos. Este es mi lugar predilec-to, bien junto a Ti, hablándote y escuchándote. Eres mimejor amigo.Un día en Tus atrios de alabanza es mejor que milfuera de ellos. Un día me basta para saber que es aquídonde quiero pasarme el resto de la vida: en elsantuario de Tu amor. En Tu presencia hay misericor-dias eternas.Aunque sé que a veces te contrarío, siempre temuestras tierno y amoroso. No me merezco Tuamor. Jamás podría ganármelo. Por eso lo necesito.Por eso te necesito a Ti: sin Ti nada puedo. Perocontigo —con Tu amor, Tu Palabra, Tu poder— lopuedo todo.ivino Señor, sin Ti no puedo dar siquiera unpaso. Sin Ti la jornada sería muy dura. Me apoyopor completo en Ti. Guíame en todo aspecto.No quiero que hoy me venga nada a la memoria queno provenga de Ti. No quiero que hoy penetre nadaen mi corazón o en mi ser que no provenga de Ti.Gracias por Tus palabras. Haz que continúenardiendo en mi corazón a lo largo de este día, demodo que alumbren mi camino. Sin Ti me extraviaría.Te doy gracias por cuidarme tan bien. Sin Ti, de segurome perdería.Eres digno de alabanza. Eres fenomenal, eresD
  41. 41. 40todopoderoso, y al mismo tiempo estás tan íntima-mente unido a mí y te desvelas tanto por mí.e agradezco mucho que me hayas encontradoy me hayas dado una vida nueva, una vidahermosa. Me has concedido una bella familia,¡una familia muy unida, a la que amo entrañablemen-te! Tengo buenos amigos, gente muy considerada yamorosa que me apoya siempre.Los niños tan cariñosos que me has dado siempresaben hacerme sonreír cuando tengo ganas de lloraro estoy al borde del enojo. Hasta tenemos un lindoanimalito doméstico con el que pueden jugar. Noshacemos unos platos deliciosos con los alimentos quenos provees, y aunque a veces la vida no es fácil,nunca dejas de atender nuestras necesidades. Asípodría seguir enumerando sin parar las múltiplesbendiciones que me has otorgado, eso sin contar labuena salud de que gozo gracias a Ti.Pero para mí, lo más importante de todo estenerte a Ti y Tu Espíritu. Aunque disfrute de muchascosas materiales, sin Tu Espíritu no sería igual. Estaríatodo vacío.T
  42. 42. 41e amo, te adoro infinitamente.Mi luz, mi vida, mi todo.Eres mis ojos; por Ti veo.Eres mi aliento; por Ti respiro.Eres mi don; por Ti doy.Eres mi vida; por Ti vivo.Eres mi sol, mi luna, mis estrellas…Rompiste los barrotes que me apresaban.Cuando vagaba sin rumbo y en soledad,me alzaste y me llevaste a casa.Toda alabanza por siempre te prodigaré.Te bendigo, pues lo eres todo para mí.Me sacaste de mi abatimiento.Me diste esperanzas. Tu tierno amorme infunde fuerzas para coronar cada jornada.Te ensalzo, mi Señor, mi Rey.Tus alabanzas cantaré por siempre.Gracias, Señor mío, por rescatarme.Proclamaré que te mereces toda la gloria.Te amo; no me canso de repetirlo.Siempre estás a mi lado en la adversidad.Adorado Señor, mi Amo, mi Rey,por siempre jamás te cantaré loores.labo el poder de Tu Espíritu. Te alabo cuando sealzan mis brazos, cuando invoco Tu nombre,cuando te digo: ¡Jesús!Te alabo al pedirte que te valgas de míaunque soy débil. Sírvete de mí tal como soy, para TuTA
  43. 43. 42gloria. Haz que mis faltas y defectos exalten Tu gran-deza, por cuanto demuestran que te puedes valer deun ser tan insignificante como yo. ¿Qué mayortestimonio hay de Tu poder que no sólo te puedasservir de mí, sino aun de las piedras y del polvo paraalabar Tu nombre! Toda la creación es prueba de Tuexistencia y proclama lo grande y maravilloso queeres.Tu amor demuestra Tu existencia. Tu amor que seinclina para salvar, para sanar, para tocarnos, paraperdonarnos, demuestra la magnitud de Tu grandeza.El amor que emana de Ti glorifica Tu existencia, tantopara quienes te conocen como para quienes no teconocen.racias porque puedo pasar el día cerca de Ti,Jesús. En todo lugar, haga lo que haga, siento Tupresencia a mi lado. Tu benevolencia y Tusmisericordias me levantan y me dan el incenti-vo que necesito para seguir adelante.Tu amor me está cambiando. Está haciendo loimposible en mi vida: está transformando mi corazón,mis pensamientos y mis deseos, mi propia naturaleza.Tu amor me da esperanzas, me motiva nuevamente.Gracias por Tu gran amor, que me está reanimando. Tehas inclinado para levantarme. Tu amor ha puesto mispies sobre una roca, y me equilibra, me sostiene,impide que me caiga y me da algo a qué aferrarme.G
  44. 44. 43ue todo lo que haga yo dé testimonio de Ti.Que cuanto haga sea fruto de Ti y se conviertaen alabanza a Ti, de modo que los demás veanclaramente que estás vivo, que te interesas pornosotros, que eres extraordinario y que estás siempreatento a nosotros.Que Tu nombre, Jesús, esté presente en mis labios,en mi corazón y en mis pensamientos. Que Tusalabanzas broten eternamente de mi boca.e conoces más profundamente que nadie. Esmás, en ciertos aspectos hasta mejor de lo queyo me conozco. Señor, Tú sabes que a veces micorazón se angustia con pesares, dolores y quebran-tos, cuando ni siquiera hallo palabras para expresarcómo me siento. Pero Tú tomas esos «gemidosindecibles» [Romanos 8:26] y los reemplazas por elbálsamo sanador y el consuelo de Tu amor.Soy consciente de que no puedo ocultarte nada.Bien sabes que en ocasiones lo intento: postergo lahora de acudir a Ti y desnudarme en Tu presencia,porque me avergüenzo de mí y no me siento encondiciones de presentarme ante Ti. De todosmodos, sé que Tú conoces todo lo que me aqueja, yme esperas paciente y amorosamente; nunca meobligas. Gracias por ser tan paciente y considerado.QM
  45. 45. 44res Amo de todo, y Tu gloria se extiende másallá de los cielos. Eres Rey de reyes y Señor deseñores, mi querido salvador, mi compasivopastor, aquel a quien yo más quiero. Te deseomás que todo lo que hay en la tierra y en los cielos.Quiero servirte humildemente. Te adoro y te tributodevoción y alabanza.Has sido fuente de fortaleza para mí cuando me hesentido débil. Me has cobijado de los vientos huraca-nados del Maligno. Has sido mi consuelo y has alzadomi cabeza en mis momentos de abatimiento ynecesidad.Me aferro a Ti como a la vida misma, pues Tú eres mivida y mi fortaleza, mi consuelo y mi libertador, micanción y mi danza, mi gozo y el deleite de mi alma.Quiero servirte humildemente y ansío cumplir Tu másmínimo deseo. Te amo y te alabo con todo mi corazón.esús, mi vida te pertenece. Haz de ella lo que teplazca. Mientras pueda continuar amándote ypermanecer cerca de Ti, seré feliz. Tus deseosson órdenes para mí. Ansío agradarte y obede-certe.h, ¡me encanta escuchar Tus Palabras, sentir Tupresencia, contemplarte! ¡Cuánto deseo quetodos te conozcan como te he llegado aconocer, y que te vean tal como eres!EJA
  46. 46. 45res mi tierno pastor. Conduces bondadosamen-te a este corderito por el camino que debeseguir y lo guardas del peligro. Te muestraspaciente conmigo cada vez que me descarrío.Tu amor es firme y benévolo a la vez.Has sido un fiel amigo que jamás me ha abandona-do, que me ha atendido, cuidado y amado tiernamen-te a pesar de mis faltas, de las veces en que me hedistanciado de Ti y de las cosas terrenales que a veceshe antepuesto a Ti.Has sido para mí un padre estupendo, que me haamparado y conducido por el buen camino, indicán-dome la senda que he de seguir.Has sido mi maestro. Me has guiado y me hasinstruido en los caminos de la vida. Me has podadopara convertirme en una rama más fructífera de Tuvid.Eres quien sana las heridas de mi cuerpo y de miespíritu. Una y otra vez has vertido sobre mí el bálsa-mo de Tu amor, de Tu ternura y de Tu misericordia.racias, Señor, por este nuevo día, que sepresenta con nuevos retos, metas y objetivos.Cada día contigo es un nuevo comenzar, unahoja en blanco. Cada día se renuevan Tusmisericordias. Maravilloso Señor, quiero cantartealabanzas por este nuevo día.EG
  47. 47. 46racias, Jesús, por este nuevo día, este díaradiante que hiciste especialmente paranosotros. Para Ti cada nuevo día es importante.Además, has dicho en Tu Palabra que todos losdías nos renuevas Tus misericordias.Te agradezco este don tan sublime, esta renova-ción que obras en mí cada día, esa misericordia Tuyaque se renueva a diario. Si bien no lo comprendo,Jesús, te lo agradezco inmensamente y reconozcoque lo necesito.Fallo tanto. Cometo tantos desaciertos. Haymomentos en que no me amoldo a Tu voluntad comodebería, en que obro mal, en que no me mantengo enestrecha comunicación contigo, en que no actúo conamor, lo cual es mi deber. Tú, sin embargo, me mani-fiestas un perdón y una misericordia que se renuevancada mañana.Gracias por Tu espléndido perdón. No me lomerezco ni me lo puedo ganar. Es un regalo Tuyo, y telo agradezco. Gracias por el amor tan excepcional quesientes por cada uno de nosotros.Gracias por amarme. Me resulta incomprensible,no acierto a entender por qué lo haces; pero te amosimplemente porque Tú me amaste primero. Te quieroofrendar mi amor en señal de gratitud por habermeamado Tú a mí. Gracias.G
  48. 48. 47res la alegría y el gozo de mi corazón, el sol demi alma, la luz de mi vida. Gracias por aventu-rarte en las profundidades de mi alma, por abrirlas ventanas de los Cielos y permitir quepenetrase Tu luz a raudales en mi vida. Cuando te pedíque entraras en mi corazón, se produjo en mí uncosquilleo de gozo, de emoción. Mi alma y mi espírituse estremecieron de alegría, como cuando un ciego,que no conoce sino las tinieblas, de golpe se veimpulsado hacia una luz brillante y gloriosa.Quiero conservar esa alegría de alma y espíritu yno dejar que los afanes de la vida —las preocupacio-nes, las dificultades, los pesares— eclipsen o arrinco-nen esa gloriosa y formidable luz con que has ilumina-do mi corazón. Deseo mantener siempre la mirada fijaen Ti, para que el poder de Tu amor resplandezca másy más en mí, y las cosas del mundo se vayan desvane-ciendo. Eres la luz de mi vida.uiero honrarte y glorificarte. Estos ratos quepaso contigo son muy especiales. Los dedico aenaltecerte, a ser una bendición para Ti y demos-trarte mi amor. Gracias, Jesús, por el amor queme manifiestas. Mil gracias por los numerosos regalosque me concedes. Te agradezco los muchos donesespirituales que poseo, todos ellos fruto de que teconozco, de que conozco Tu amor, Tu Palabra y Tuverdad. Es para mí un gran honor, una bendiciónincreíble. Muchas gracias por todos Tus favores.QE
  49. 49. 48Gracias por estar cerca de mí. Gracias por ser miamigo. Gracias por ser más que un amigo para mí.Gracias por la proximidad que me has dado contigo.Gracias por bendecirme. Soy una persona suma-mente favorecida. Me colmas de bendiciones. Me esimposible expresártelas todas, pero con el tiempo, sime esfuerzo, si sigo alabándote y trayendo a lamemoria todo lo que haces, sí podré. Gracias portodas las bendiciones que me concedes.e quiero por ser quien eres: mi salvador y laestrella resplandeciente de la mañana. Te quieropor lo que eres: la luz del mundo y la esperanzade mi vida. Te quiero por habitar donde habitas:conmigo, en mi corazón.Me encanta cómo hablas: de un modo tan tranqui-lizador, con gran amor y libertad. Me gusta mucho Tuforma de escuchar: con interés, poniendo muchaatención, tomando nota de cada uno de mis pensa-mientos y deseos. Me encanta la manera en que mecuidas: provees para cada una de mis necesidades yme das todo lo que es bueno para mí.Me encanta cómo miras en mi corazón y ves misdeseos más íntimos, mis anhelos secretos, mis sueñosocultos, y los haces realidad. Ves las aspiraciones de miespíritu, algunas de las cuales satisfaces antes que melleguen siquiera al corazón o a los pensamientos, puesTú sabes mejor que yo lo que necesito y lo que es buenopara mí. Además, cuando tengo el corazón abrumadoT
  50. 50. 49por pesares, Tus consuelos me deleitan el alma.e agradezco que pueda alzar los brazos,alabarte y glorificar Tu nombre. Gracias por Tunombre todopoderoso.Gracias por Tu insuperable don de salvación, poracudir a rescatarme. Estoy muy lejos de comprenderpor qué o de qué manera obra Tu salvación. Podríacompararla con una bombilla eléctrica: basta conaccionar el interruptor para que se encienda. Sólo séque me he salvado porque Tú me lo aseguraste.Contigo he hallado la vida eterna. ¡Qué obsequio tanfabuloso! Gracias por la vida eterna, Jesús.Te doy gracias por las innumerables bendicionesde que disfruto. Gracias por darme una razón de ser ypor conferir un profundo significado a mi vida. Graciaspor encomendarme una misión a la que puedoentregarme con toda el alma, con todas mis energías:la de amarte y servirte. Gracias por indicarme elcamino.¡Oh Señor, cuántas riquezas poseo! ¡Cuánto te loagradezco! Te doy las gracias de todo corazón. AlaboTu magnífico nombre.esús, al ver el gran amor con que velas por mí,me entran ganas de ser igual con los demás, demanifestarles el mismo amor que Tú me hasdemostrado, de compartir con ellos la alegríaTJ
  51. 51. 50Mque me has brindado, de tratarlos con la mismacompasión que Tú has tenido conmigo.Resbalo y caigo muchas veces, y no te reflejo tanbien como debiera. Te ruego que me ayudes a reflejarTu amor para los demás. Me has manifestado muchísi-mo amor, gran misericordia y suma comprensión.Ayúdame a hacer lo mismo con los que me rodean.e agradezco que estés siempre tan próximo amí y que seas mi constante amigo y compañe-ro. ¡Te amo! Disfruto mucho hablando contigo.Me agrada inmensamente oír Tu voz. Me fascina Tupresencia.e doy gracias por el caudal de palabras que mehas comunicado, formidables aguas del Espírituen las que puedo nadar, refrescarme y bañarme.Gracias por Tu amor viviente, por Tu Palabra y Tuverdad vivientes, y gracias porque a medida que vivoese amor lo llego a comprender más y me conmuevemás.Más que nada doy gracias por Ti, maravilloso Jesús.Te doy gracias porque puedo abrazarte y entregartemi corazón, mis pensamientos, mi espíritu... todo miser. Gracias porque puedo compartir Tu parecer, Tussentimientos, tener la mente de Cristo. Gracias porqueTu amor me constriñe a demostrar amor a otraspersonas como me lo demuestras Tú a mí.TT
  52. 52. 51racias, Jesús, por mi espléndida familia. Graciaspor la amistad que tengo con otros. Te agradez-co que podamos estar unidos y ayudarnos,animarnos y atendernos mutuamente.Gracias por la alegría de vivir.Te agradezco la multitud de detalles que tienesconmigo. Gracias por todos los materiales que me hasproporcionado y por cuidar de mí en todo aspecto.s asombroso que siempre sepas qué hay quehacer. Me conoces tan bien, auscultas hasta losmás pequeños detalles de mi vida, cada pensa-miento mío, cada deseo, cada anhelo. Meconoces al derecho y al revés. No es de extrañar quesiempre sepas exactamente lo que necesito. El solohecho de oír Tus susurros tan suaves, tan tiernos yamorosos, me ayuda a seguir adelante.Gracias por amarme, consolarme, darme alivio ytranquilizarme. Te ocupas de todas mis necesidades,deseos y anhelos. Sabes resolver todos los dilemasque se me presentan. Gracias por estar presentecuando te necesito. Aun en las ocasiones en que meolvido o no hallo el momento de abstraerme y pasarun rato a solas contigo, Tú vienes a recogerme y mellevas a Tu presencia. Sabes aún mejor que yo lo queme hace falta.¡Qué amor tan increíble! Es un milagro. Pensar quelo sabes todo de mí, y aun así me amas. Simplementeme aceptas tal como soy. Todavía me recibes en TuGE
  53. 53. 52brazos y me amas una y otra vez. Nunca te cansas demí. Nunca te das por vencido conmigo. Siemprealbergas esperanzas para mí. ¡Qué milagro de amor!Te quiero, Jesús.i espíritu te anhela. Quiero que sepas cómo meconsuelan Tus palabras, cómo me tranquilizascon Tus suaves susurros cuando tengo lamente turbada, cómo renuevas mi espíritu con Tumúsica divina, cómo me das reposo en mi trajinar.Anhelo revelarte los secretos más recónditos demi corazón, esas cosas que no salen a la luz tanfácilmente. Quiero contártelas porque te amo. Noquiero ocultarte nada.Quiero hacer Tu voluntad. Quiero complacerte. Mepresento ante Ti deseando cumplir Tu más mínimodeseo. Estoy a Tus órdenes: puedo marcharme opuedo quedarme; como Tú quieras. Dime qué debohacer para llevar a cabo Tu voluntad. Me dispongo aacceder a Tu presencia y renovarme por medio de TuEspíritu.esús, ¡cómo me alegro de conocerte! ¿Por qué?Porque contigo lo imposible se vuelve factible,las personas sin atractivo también disfrutan deamor, lo que está fuera de nuestro alcance sevuelve asequible, las montañas se convierten envalles, los desiertos se transforman en prados de colorMJ
  54. 54. 53esmeralda, lo invisible se hace visible, los lisiados securan, y los trozos de las vasijas quebradas vuelven aunirse.La fatiga se torna en energía. Las cargas y preocu-paciones se convierten en trampolines que me impul-san hacia nuevas alturas. Las expresiones adustas setornan en sonrisas. Los cielos borrascosos se despejandando paso a la luz del sol. Las alacenas vacías se llenanhasta rebosar. Los anegamientos se evaporan ante Tusojos. La muerte trae consigo nueva vida.No hay nada que Tú no puedas hacer. No hay nadiea quien no ames. No existe pensamiento que desco-nozcas ni palabra que no hayas oído. No hay nadaque no hayas visto ni emoción que no hayas sentido.No hay pesar que no puedas aliviar ni dolencia que nopuedas sanar.¡Qué maravilloso que seas capaz de todo eso! ¡Quéincreíble, qué fascinante, qué amoroso! Lo másnotable de todo es que Tú —que puedes hacer todoeso, el Creador de todas las cosas— me quieres, velaspor mí y haces todo eso solamente por mí, por lasencilla razón de que me amas.res más para mí que un amigo. Eres más paramí que un consejero. Significas todo para mí.Eres Rey de reyes y Señor de señores, estás porencima de todos. Por tanto, te cantaré. Teentonaré alabanzas y daré testimonio de Tu grandeza.E
  55. 55. 54i vida, mi espíritu y mi cuerpo te pertenecen. Mismanos, mis pies, mi corazón... todo te lo doy.Un lazo me une a Ti. No deseo romper esevínculo, pues eres mucho más hermoso que nadie.Como Tú no hay otro. No hay mayor amor que el queTú me concedes. Es insuperable. Así pues, mi corazónrebosa de amor por Ti. Ansío responder a Tu llamado,cantar Tus alabanzas, anunciar Tu bondad, amarte contodo el corazón, oír Tus dulces susurros y recibir TuEspíritu que me da vida y Tu maravilloso amor.isfruto mucho de Tu compañía, Jesús. Meencanta estar junto a Ti y hablar contigo.Gracias por Tu amor, por Tu paciencia y por ladevoción constante que me tienes, siendo yo taninsignificante. Sé que no valgo nada y no soy nadie. Séque otras personas tienen mayores aptitudes y mástalento que yo; pero también sé que me amas talcomo soy.Me encanta tomar tiempo para alabarte y amartecon mis propias palabras, aunque mi vocabulario nosea muy extenso ni elocuente. Me siento muy felizcuando te alabo porque sé que te hago dichoso y tecomplazco.Gracias por indicarme que tengo que tomartiempo para alabarte. Sé que esas pausas que hago alo largo del día para honrarte y elevarte el corazónson momentos bien especiales. Hago a un lado todomi trabajo, las presiones, los afanes y las preocupacio-MD
  56. 56. 55nes, digo: «Voy a alabar al Señor ahora mismo», y alzolos brazos hacia Ti. Eso me proporciona un vínculomaravilloso contigo.La alabanza me ayuda a despojarme de las cargas queagobian mi corazón. Hace descender sobre mí Tu paz y Tuespíritu de fe. Me infunde confianza en que lo vas aresolver todo, en que vas a responder mis preguntas yvas a continuar dándome las soluciones que me hacenfalta. Te quiero y te necesito, Jesús. Eres fenomenal.i Señor, mi Dios, el amor de mi vida, te alabo porel intenso cariño que me has manifestado. Teagradezco la infinita paciencia que has tenidoconmigo. Tu amor y Tu misericordia no conocenlímites. Cuando me siento distante, me tomas y meacercas a Ti. Aun cuando estoy impaciente, me de-muestras inagotable paciencia. Gracias por prometer-me que no me dejarás ni me desampararás.Busco maneras de expresarte el amor que albergopor Ti. Me despierto en la mañana pensando en Ti. Porla noche me duermo suspirando por estar en Tupresencia. Me fascina pasar tiempo contigo.En los ratos de comunión que pasamos por la maña-na, Tú y yo nos fundimos en uno.Te alabo y te doy graciaspor esos momentos a lo largo del día en que puedo haceruna pausa y dirigir todo mi amor y mi atención hacia Ti, misalvador, mi libertador, mi vida. Lo eres todo para mí.Sin Ti, no podría hacer frente al día de hoy. Nisiquiera podría encarar la próxima hora, ni el próximoM
  57. 57. 56minuto. No puedo vivir sin Ti. Me das el aliento de vida,me das un propósito y una razón de ser.Gracias, por las formas en que me manifiestasamor. Te amo entrañablemente, ahora y para siempre.ios del universo, mi eterno salvador,lava hoy mi alma con Tu Espíritu.Anhelo oír Tu voz y Tus divinas palabras.Incomparable Jesús, ¡eres mío!Con Tu Espíritu de paz renuevas mis fuerzas.Ansío Tus caricias, que aplacan mis dolores.Gran Dios del universo, amor de mi alma,me colmas de favores, me devuelves la salud.Me recreo en Tu sol y a la sombra de Tus árboles.Allí oigo Tus susurros, suaves como las brisas.Tu tierno amor y Tus cálidos brazos me envuelven.Te ensalzo y te adoro. A Ti alzo mi rostro.En dulces estribillos te entono alabanzas.Acude mi corazón a bendecir Tu bello nombre.uando me detengo a mirar por la ventana y veo enla distancia las delicadas nubes que creaste, piensoen Ti. Cuando veo la muchedumbre de árboles yflores, mi alma se renueva por medio de Tu creación.El amor que atesoro por Ti se rejuvenece cuandoveo majestuosas aves surcar los cielos con las alasdesplegadas, flotando a Tu amparo, confiadas en queTú las resguardas.DC
  58. 58. 57eñor, ¿cómo es que me amas tanto? No loentiendo, no alcanzo a comprenderlo, pero te loagradezco. Necesito Tu amor. Te adoro porquecomprendes mis más íntimos pensamientos.Comprendes mis adversidades y las situacionesdifíciles a las que me enfrento. Te preocupas por mí.Eso me consuela y me infunde fe. Alzo mis manoshacia Ti, y Tú me llevas contigo y me alejas de losafanes y las cargas que me hacen apartar la vista de Ti.De mi corazón brotan lágrimas de desbordantealegría y felicidad por la libertad que disfruto cuandoestoy cerca de Ti. Me faltan palabras para expresarcuánto te amo y la gratitud que embarga mi ser alpensar en Tu amor.udiste haberme hecho sin defectos, Jesús, perono lo hiciste. En cambio, me creaste tal como Túquerías que fuera. Dudar de eso es dudar de Tuamor. Asumirlo es hallar perfecta paz, sosiego yreposo en Tu amor. Tómame ahora, tal como soy, en Tucorazón, el más grande de todos.eposo plácidamente en Tus brazos y te pidoque me estreches contra Tu pecho. Entoncesme da una sensación de alegría y tranquilidad,porque has visto que deseo estar más cerca de Ti,amarte más y servirte mejor.Contemplo Tus ojos tiernos y amables y percibo TuSRP
  59. 59. 58amor incondicional. Gracias por Tu amor. Te alabo, teglorifico, te reverencio y te honro.onstantemente me tocas con amor y viertessobre mí Tu Espíritu de paz, de alegría y deconsuelo. ¿Qué más podría pedir que la hermo-sa vida de servicio que me has dado?¡Qué alegría estar contigo, Jesús! Estoy muy felizde tenerte por amo y señor y de que seas mi mejoramigo, mi compañero constante. Siento Tu presenciaa mi lado y sé que velas por mí, que de veras teinteresas por mí y que me amas. Me lleno de felicidad.Soy consciente de que me bendices, me amas, memimas y me consientes en impresionante medida.Aunque yo no tenga muchas cosas que la gentedel mundo considera importantes, todos los días metraes bendiciones y obsequios de mucho mayor valor.Me recompensas con los dones de Tu Espíritu. Eso eslo que quiero. Los dones de Tu amor me hacen muyfeliz .e mereces mucho más de lo que te puedo dar,pero lo que tengo es todo tuyo: mi corazón, mivida, mi tiempo. Te lo entrego todo, puescriatura Tuya soy, creada para amarte y adorarte.Cuando te alabo, te amo y canto Tu gloria, hallo granplacer y satisfacción.TC
  60. 60. 59nhelo expresarte las cosas tan sorprendentesque has hecho por mí. Eres mi fortaleza, misalud, mi salvación, mi todo.Prodigioso Dios del amor, gran Dios deluniverso, gran Dios de todo, ¡cuánto te adoro! ¡Cuántote aprecio!Te amo porque Tú me amaste primero. Creastepara mí este bello mundo en que vivo. Al conocerte aTi, mi Creador, he tenido ocasión de conocer el verda-dero amor.Sin Tu amor, todo se reduce a nada. No hay razónpara vivir, no hay ilusión alguna, nada tiene sentido;porque Tú eres amor. Eres la personificación delamor.Te agradezco el amor sobrenatural que hasdepositado en mi corazón. Te alabo por él. Creadormío, me concebiste para que te amara.Te adoro. Adoro Tu reino. Adoro Tu Espíritu. Adorolos dones de Tu Espíritu. Te los agradezco todos. Teagradezco el amor, la paz, la dicha, la bondad, lapaciencia, la suavidad, la ternura y el cariño que dansentido a mi vida.e rodeas amorosamente con Tus brazos , y esoes muy reconfortante. Sé que puedo acudircorriendo a Ti en cualquier momento del día ode la noche, y siempre estás a mi disposición.Perdóname, Señor, por no acercarme a Ti con lafrecuencia con que te gustaría que lo hiciera. EresAM
  61. 61. 60tan paciente conmigo. En tu saludo no percibonunca señales de desprecio, aunque me ataree tantoque no venga a Ti con la frecuencia que debiera.Siempre me recibes con los brazos abiertos y congran deleite.Gracias por el amor perenne e inagotable que metienes. Ayúdame a corresponder a él con igualfervor.e doy gracias por el magnífico plan que conce-biste para que la humanidad se sintiese atraídahacia Tu corazón henchido de amor. Todo serhumano debiera conocer la alegría, la satisfacción y elamor auténtico que sólo provienen de Ti, mi Creador,mi Dios, mi Señor, mi Rey.Te alabo por el poder de Tu Espíritu, que me daímpetu, amor y determinación para tender la mano alos demás, describiéndoles el amor que he hallado yofreciéndoles el paraíso, del que ellos también puedenformar parte.Gracias por sembrar en mi corazón este deseo deamar a los demás y de darles a conocer Tu amor y Tufascinante reino.e encanta alabarte con todo el corazón, dulceJesús, pues me lo has llenado de amor. Tengomucho que agradecerte, en particular la granalegría y felicidad que me has dado. Me gusta contar-TM
  62. 62. 61te cuánto te aprecio, cuánto te necesito y la gratitudque siento por las enormes bendiciones que recibo deTu Espíritu.res maravilloso, Jesús. Me faltan palabras paraexpresarlo. Así y todo, me encanta hacer loposible por decirte cuánto te amo.Te ensalzo y te glorifico por la perfección deTu universo, en el que todo discurre con ritmo ypoesía. Gracias por haberme infundido el deseo decumplir Tu voluntad, de obedecer y seguir Tus ense-ñanzas, Tu orientación y Tus indicaciones, y de adherir-me a Tu amor. Te quiero mucho.esús mío, vengo ante Ti con profunda gratitudpor el increíble milagro que has obrado en mivida. Yo era pobre, andaba a la deriva y vivía ensoledad. Sin embargo, me buscaste, me hallastey me trajiste a Tu espléndido reino de amor. Te agra-dezco mucho que me hayas recibido en Tu morada. Nisiquiera merezco contarme entre Tus siervos, y nisiquiera me llamaste tal cosa, sino un amigo.Me levantaste del polvo, de la tierra y del lodo, yme lavaste con Tu amor y Tus Palabras. Me vas lim-piando de toda impureza, de todo lo que producerechazo, y me vistes con un manto nuevo de humil-dad.No era nada antes que me hallaras. Sin embargo,EJ
  63. 63. 62me rodeaste con los brazos y transformaste mi vida.Me diste un propósito para vivir, algo que amar, algoque estimar, algo que desear, algo por qué luchar.Gracias por aceptarme, a pesar de mi indignidad,por recibirme como a uno de los Tuyos. Por ello teamo, por ello te honro, por ello te adoro.res el Dios más maravilloso, el Dios del Cielo, elúnico Dios verdadero. ¡Por eso te tributoalabanzas! ¡Te glorifico! Alzo los brazos en señalde adoración y gratitud porque mi nombreestá inscrito en Tu reino celestial, en Tu Libro de la Vida,y porque moraré contigo por la eternidad.Mi mayor alegría es saber que estaré por siemprecon mi Dios, que podré amarte, estimarte, adorarte ydeleitarme en Tu cálido y amoroso Espíritu, en Tubondad, Tu ternura, Tu misericordia, Tu verdad, Tuamor y Tu libertad.Gracias por incluirme en Tu glorioso plan. Graciasporque puedo llamarte padre. Te agradezco que mehayas inspirado un ansia tan intensa de apreciarte,amarte y adorarte. ¡Ojalá que el profundo amor queahora abrigo por Ti no mengüe jamás!E
  64. 64. 63uiero alabarte con mi pluma, con mi intelecto ycon la inventiva de mi alma. Jesús, ayúdame ahacerlo. Ante todo, ayúdame a alabarte contodo mi ser, sometiéndote mi cuerpo, mi alma ymis pensamientos. Deseo alabarte con cada movi-miento, con cada sonido que emita, con cada idea quese me cruce por la cabeza, con cada paso que dé.¡Ojalá que mi propia existencia te alabe! Sólo pormedio de Ti existo, respiro, me muevo, vivo, amo,aprendo, maduro, pienso, río y disfruto de la vida queme has dado.Te quiero, amado Jesús. ¡De verdad que no haynadie como Tú!veces mi alma se siente aprisionada, cual aveque ha caído bajo el peso de la duda, el pecadoy la ansiedad. Hay muchos lastres que inmovili-zan las alas de la fe; por ejemplo, el adoptar unaactitud criticona o de impotencia. Pero te doy gracias,Jesús, por las bendiciones y la ayuda que me brindas yporque siempre me pones en libertad. Basta con queemita un leve murmullo de auxilio para que acudaspresto a socorrerme. De un soplo apartas todos loslastres y liberas mi alma para que pueda remontar elvuelo en las alas de la fe y la alabanza.QA
  65. 65. 64racias, Señor, aun por mis penas, por esasensación de que mi vida se deshace. Graciaspor el vacío que siento, por las contrariedades,por la soledad, por los momentos en que nologro aplacar la acuciante sed de mi alma, pues todoello me acerca a Ti.Sé que si acudo a Ti, Tú me calmas los nervios yremiendas los jirones y descosidos. Me llenas y mebrindas compañía en la soledad. Me amas y me das abeber de las aguas refrescantes de Tu Palabra.Siempre sé que debo acudir a Ti: sólo Tú puedeshacer todo eso por mí. Eres el único que me puededar la seguridad de que todo anda bien. Sólo Túpuedes apaciguar las agitadas aguas de mi alma.Anhelo oír Tu voz, suspiro por sentir Tu mano, memuero por escuchar las palabras que provienen deTus labios. «Como el ciervo brama por las corrientesde las aguas, así clama por Ti, oh Dios, el alma mía. Mialma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendréy me presentará delante de Ti?» [Salmo 42:1-2.]Gracias porque puedo entrar al apacible jardín deTu Palabra y descansar a la sombra de los árboles queen él se yerguen. Me refresco en su sombra, y su frutome satisface.racias, Jesús, por lo bien que conoces a cadauno de nosotros. Eres espléndido, maravilloso.Te mereces nuestra alabanza. Es un placeralabarte y darte gracias. Aun cuando la timidezGG
  66. 66. 65y la vergüenza se apoderan de mí, o cuando mi pesaro mi tristeza son tan grandes que no tengo ganas deacudir a Ti, me seduces con Tus tiernos susurros y mealientas. Me haces comprender que lo único quequieres de mí es amor. Eso es todo lo que puedodarte. Aun así, sólo es posible porque Tú me amasteprimero.Gracias por aceptar mi amor. Gracias por amarme yvelar por mí. Te quiero, y por Tu gracia me entrego porentero a Ti.veces no aprecio todas Tus bendiciones y lasveo como lo más natural del mundo, o no medoy cuenta de que lo que parece una piedra esen realidad el pan que te estaba pidiendo. Sinembargo, me cuidas que da gusto, incluso cuando nolo aprecio debidamente. Lo eres todo para mí. Sin Tino sería nada.racias por los niños, esos solecitos radiantesque nos has regalado, esos pilluelos que no nosdejan un momento de respiro, esas criaturasque nos alegran la existencia todos los días, quenos despiertan sin saber que nos gustaría dormir unrato más, que en un dos por tres gastan los pantalo-nes y se embarran la ropa, justo la que acababan deponerse nueva y limpia. Gracias por todos nuestrosniños, de cualquier edad. Gracias particularmente porAG
  67. 67. 66el ejemplo de fe y confianza que nos dan. Ayúdanos aconfiar en Ti del mismo modo que ellos confían ennosotros.e agradezco que me hayas amado todos estosaños. No deja de sorprenderme, pues sé lo malque me he portado. Sin embargo, dices que contodo y con eso me quieres y siempre me has querido.Gracias por darme la oportunidad de acercarme yhablarte. No sólo tengo ocasión de conversar contigo,sino que has hecho posible que me una a Ti y descu-bra Tus sentimientos más íntimos. Gracias por hablar-me y comunicarte conmigo. Gracias por estar siempremuy junto a mí, por el apoyo tan grande que mebrindas y por interesarte en todo aspecto de mi vida.Sin duda eres el amigo más increíble que podríatener. Te interesas sinceramente por mí. Lo sé, porquenunca te alejas de mí. Nunca te enfadas conmigo ydecides dejarme. Me siento incapaz de hacer o decirnada para manifestar mi gratitud. Me asombra cuántome amas y te preocupas por mí.Te agradezco que estés tan dispuesto a ponerte ami nivel a fin de que te entienda, te conozca y percibaTu amor. Eres fenomenal, Jesús. Lo abarcas todo. Sinembargo, te rebajas para estar cerca de mí. Te adoro.T
  68. 68. 67iempre me consuelas, Jesús. No sólo me confor-tas el corazón y me deleitas el alma, sino queaplacas mis agobiados nervios. Cuando mealtero, me calmas y me tranquilizas. No haynada comparable con la paz que me brindas.Cuando siento deseos de evadirme de todo loque me rodea, cuando tengo uno de esos díasnublados y tormentosos, lo que me ayuda a seguiradelante es la seguridad de que puedo retirarme anuestro lugar secreto. En cualquier parte, en cual-quier momento del día o de la noche, no tengo másque entrar a Tus aposentos privados. Tú entonceshaces que todo marche a las mil maravillas.n millón de gracias por Tus palabras. Lasnecesito más que nada en la vida. ¡Cuánto mealegra contar con ellas! ¡Son tan sublimes y tanpuras! Me iluminan y me dan fuerzas y esperanzas.¡Son tan alentadoras, tan poderosas, tan ciertas y tansignificativas!Te alabo por Tus magníficas palabras. Te doygracias por el efecto tan impresionante que tienen enmí. Me satisfacen profundamente. Son una inyecciónde alegría para mí.Te doy gracias porque Tus palabras me estánfortaleciendo. Me están transformando en la personaque Tú quieres que sea. Gracias por el misteriosopoder con que Tus palabras obran en mi vida. Tuspalabras son espíritu y son vida para mí.SU
  69. 69. 68racias por el tesoro que es la música hermosa,por los sonidos que me apasionan, me elevan yme alegran el corazón, por los instrumentos, lasnotas, las melodías y las letras, por esa forma deexpresión del corazón y del alma. Es un medio decomunicación magnífico, un vehículo ideal paratransmitir un mensaje y comprender lo que dice osiente otra persona.Con la música nos has proporcionado un estupen-do medio de comunicación. Nos la has dado enabundancia: melodías y letras celestiales, ungimientosobrenatural, inspiración divina.Las canciones que vienen directamente de Tureserva celestial de música nos electrizan, nos arreba-tan. Son arrobadoras, hermosas. Nos conmueven ynos incitan a bailar, cantar, amar, abrazar, besar y dartea conocer a los demás. Te damos muchísimas graciaspor Tu música divina, por Tu plan celestial, por estetremendo regalo y tesoro que nos has concedido.e agradezco Tu colosal poder, Jesús. ¡Quégrande, qué poderoso eres! Todo lo puedes. Sime amoldo a Tu voluntad, puedes tomar mivida y hacer de ella lo que desees. Puedestransformarla en algo hermoso. Me recuerda lo quedice una canción:«¡Qué hermoso, qué bendición!Comprendiste mi confusión.Mi vida estaba deshecha,GT
  70. 70. 69mas Tú la llenaste de belleza.»Sí, eres el único que podía hacer de mi vida algobello. Lo has hecho, y te lo agradezco mucho.esús, me encanta estar contigo. Me fascinaretirarme a mi rincón secreto para hablarte,visualizarte y disfrutar de comunión contigo.Me encanta que me abraces y me estre-ches contra Ti. Me encantan Tus palabras. Meencanta oír Tu voz. Me encanta que te interese todolo que tiene que ver conmigo. Me hace feliz saberque me amas.En la vida he conocido a nadie como Tú. Nadiepodrá ocupar jamás Tu lugar en mi corazón. Te amo.e maravillas. Eres capaz de ayudar a cualquieraa ser mejor. Gracias por hacer que me resultemás fácil manifestar amor, bondad y considera-ción, las cualidades que con tanto afán anhelo cultivar.e amo, Jesús. Te amo por Tu magnificencia, porTu grandeza. Ante Ti me veo insignificante; sinembargo, a pesar de lo grande y admirable queeres, puedo acercarme a Ti a cualquier hora del día ode la noche con la certeza de que estarás despierto ydispuesto a atenderme.Te amo porque sin Ti no puedo vivir. Te amoJMT
  71. 71. 70porque Tú también me necesitas y deseas mi amor.Te amo porque cuando me hundo en el desánimo,me mandas un milagrito, un pensamiento o unapalabra que me alienta y me encamina de nuevohacia la victoria. Te amo porque eres inmensamentepoderoso. Te amo por ser quien eres.esús, contigo es muy fácil obrar bien. Me bastacon amarte, obedecerte, poner los ojos en Ti yno apartarme de Ti. Has prometido que teharías cargo de todo lo demás. Gracias por elpoder de Tu Espíritu, que me fortalece y me transfor-ma.esús, gracias por el gozo de alabarte. Me deleitohondamente en Tu creación, y más que nada enTi. Eres el Creador de todo placer imaginable, detoda delicia concebible, y te lo agradezco, tehonro y te adoro. Considero un gran honor contarmeentre los Tuyos. Me agrada saber que me deseas, queanhelas mi alabanza, mi adoración y mi atención.Gracias porque puedo participar de la naturalezadivina en esos momentos sencillos en que me deten-go a saborear la maravilla de todo lo que has hechopor mí y eres para mí. Siento dentro de mí un resplan-dor tibio, y un aura me envuelve. En instantes así meda la impresión de que tengo un vínculo casi palpablecon el plano celestial, esa dimensión en la que cadaJJ
  72. 72. 71pensamiento y cada acción alaban Tu omnipotencia yTu gloria.Es una maravilla gustar y disfrutar anticipadamen-te del Cielo estando aún en mi cuerpo terrenal debarro. ¡Cómo anhela mi corazón unirse a Ti, dejandoatrás para siempre la fuerza de la gravedad, la debili-dad de la carne y las limitaciones del espacio y deltiempo! No obstante, agradezco estas sujecionesterrenas; así aprenderé a alabarte en este cuerpotodos los días de mi vida.esús, te amo desde la primera vez que supe deTi, desde que te vi y percibí Tu ternura y Tu amorreflejados en las personas que me hablaron deTi. Cuando te conocí, ¡fue amor a primera vista!Tu amor se me hizo patente ahí mismo. Gracias porhacerme sentir Tu mano. Llegaste a los rincones máshondos e inexplorados de mi corazón. Gracias porconocer mis sentimientos más íntimos: mi anhelo deTi, mi deseo de conocer Tu verdad.esús, me encanta alabarte. Me fascina saber queme escuchas y que te alegra oír cuanto te diga.Es muy alentador que te gusten mis palabrasde amor y de alabanza. ¡Qué emocionantepensar que Tú, el gran Rey del universo, te detienes aembeber mis alabanzas! ¡Qué maravilla! ¡No sabescómo me alegra hacerte feliz! Me conmueve abrirte elJJ
  73. 73. 72corazón para expresarte amor y saber que lo aprecias.Alabarte me deleita.e doy gracias por los seres queridos y losamigos que me has dado. Cuando no los tengocerca, siento un vacío interior y cierta tristeza.Pero te agradezco que, cuando nos toca pasar untiempo separados, Tú me ayudes a superar la nostal-gia y a apreciar el amor y la intimidad con que nos hasbendecido.Gracias porque nunca nos dejas huérfanos yporque en los momentos de silencio nos dirigespalabras de amor que nunca habíamos oído, las máshermosas palabras de aliento. Tú sabes muy bien loque es estar solo y lejos de quien más se ama. Graciaspor esta bendición.Te agradezco igualmente la dicha que nos inundaen el reencuentro, en el dulce momento del abrazo, elbeso y la contemplación mutua. Gracias por la felici-dad con que nos compensas por el sacrificio queconstituye dar el primer paso para ayudar al prójimo,aunque ello signifique que debamos separarnos unosde otros.T
  74. 74. 73nséñame a amarte. Quiero entregarme a Ti,ahora y siempre.Quiero conocerte mejor para saber agradar-te más. Quiero descubrir todos Tus anhelos ydeseos para tener el gusto de cumplirlos lo mejor quepueda. Quiero tener el placer de oír Tus peticiones ydecirte que sí una vez más.Esta es la alabanza que te ofrezco: la confianza quedeposito en Ti cada vez que Te digo que sí, aunque seallorando, aunque sienta confusión o albergue dudas.Sé que a Tus ojos tiene aún más valor cuando digoque sí a pesar de esas emociones perturbadoras.Por eso, Jesús, te lo repito: Sí. Sí. Sí. Haré lo que seapor Ti, a cualquier precio. Amaré a quien sea, renuncia-ré a cualquier cosa. Pongo mi voluntad en Tus manos.A veces vacilo a causa de mis debilidades humanas ymi tendencia natural a ser egoísta e inflexible. Sinembargo, sé que en cuanto digo la palabra mágica—sí—, algo sucede. Se obra una transformaciónmilagrosa en mi interior, porque en ese momento teentrego mi voluntad, y Tú la aceptas gentil y tierna-mente, agradecido.Entonces me susurras secretos, las claves paraobtener el poder, las fuerzas y el amor que necesitopara llevar a cabo Tus deseos.E
  75. 75. 74uchas veces cada día siento el amor que memanifiestas por medio de las personas que merodean. Veo Tu amor reflejado en los ojos de losbebés. Lo percibo en Tus suaves susurros. Llenas micorazón de alegría, tanto que a veces me da la impre-sión de que va a estallar. No dejas de prodigarme Tuamor. Me lo manifiestas de múltiples formas. Cuandoel sol toca cálidamente mi rostro, cuando contemplolos colores del cielo, las riquezas de la tierra y losárboles que levantan los brazos para alabarte, meconmuevo, vibro dentro de mí. En todo esto sientoTus caricias.Me traes gozo. Me haces reír. La libertad que meda Tu Espíritu me eleva en alas del viento para queacuda a Ti, me una a Ti y disfrute contigo de unaproximidad que jamás podría tener con nadie aquíen la Tierra.Para mí, nuestro amor es más valioso que losdiamantes o el oro, más que ninguna otra cosa deeste mundo. ¡Te amo!res el mejor amigo que se pueda tener. Aunquetambién a mis seres queridos les expreso missentimientos de amor y gratitud, no es lomismo. Ellos no me comprenden tanto comoTú. Tú aceptas y entiendes cuanto te digo. ¡Quémaravilla, Jesús!¡Qué pena me dan quienes no disfrutan de unarelación contigo! Se deben de sentir muy solos yEM
  76. 76. 75tristes. Espero con ansia el día en que te vea cara acara, el día en que al fin llegue a Casa y repose en Tusamorosos brazos.racias por estar siempre a mi disposición. Tehallas presente cuando necesito hablar contigo.Cuando me hace falta consuelo siento que Tusbrazos me rodean. Cuando estamos juntos,todo lo demás se desvanece y no te veo sino a Ti. Nologro describir la satisfacción que encuentro en esosmomentos. Te amo, entrañable Jesús.Gracias por darme tantas palabras Tuyas. Medeleito en ellas.Tu inmenso amor se manifiesta en cada palabraque derramas.Conocerte y vivir contigo me ha proporcionado ungozo inefable. ¡Me has concedido tanta libertad ygozo! Me encanta estar en Tu presencia. Me fascinafundirme contigo. Me encanta la sensación que meproduce el haber pasado un rato contigo.s muy importante que te manifieste gratitud yte dirija palabras de alabanza. Sé cuántosignifican para Ti los elogios, porque para mísignifican mucho. Tú también me elogias portodas las cositas que hago que te complacen. Conti-nuamente me diriges palabras de ánimo, me alientasy me ayudas. Me agrada escuchar Tus palabras deGE
  77. 77. 76amor y aliento. Siempre pasas por alto mis faltas ydebilidades y me animas diciéndome que voy bien.Alabarte y manifestarte mi amor con palabrasparece muy poca cosa, una tentativa a todas lucesinsuficiente de corresponder al amor que me hasdado. Quiero dirigirte palabras de alabanza queexpresen el amor que siento por Ti.Lo hago con gusto, Jesús, feliz de alzar las manos alcielo, contemplar Tu hermoso rostro y lanzarte besosde alabanza. ¡Te mereces mucho más! Jamás podríapagarte. Todo lo que te dé no podría compararse conlo que me has dado Tú a mí.e agradezco, Jesús, no sólo las grandes alegríasque me proporcionas, sino también las lágri-mas que a veces me haces derramar.Gracias por las temporadas difíciles en las quebusco Tus brazos, me aferro a Ti y Tú me consuelas. Mellevan a conocerte, a rendirte mi voluntad, mi vida ymi amor. Cuando me abrazo a Ti, Tú me sostienes, pormuchos pesares y tormentas que vengan. Gracias poresta fe inquebrantable que me das, conforme a Tupromesa. Me dijiste que siempre podría contarcontigo, y nunca me has defraudado. Te doy gracias,mi dulce Jesús.Gracias, por todo lo que me has dado; no sólo Tuamor, sino además Tu vida. Te prodigo alabanzas y meregocijo de poder amarte tan enteramente, con cadapartícula de mi ser. Con mi misma vida te puedo amar.T
  78. 78. 77Esta es la alabanza que te ofrendo: mi vida, quedeposito en Tus manos. Me encanta que me moldees.¡Cómo me place que me amoldes con Tus tiernosdedos! ¡Cuánto me alegra hacer Tu voluntad, Señormío! Me regocijo en ello. Es para mí una dádiva de Tuamor. Al fundirme en Tu voluntad y en Tu amor, sientotal satisfacción que mi vida se vuelve toda alabanza aTi.az que nunca deje de admirarme ante la vida yante los regalos de amor que sin cesar mehaces. Es imposible darte las gracias en lamedida que lo mereces, pero te ruego que me ayudesa no olvidarme de hacer pausas cada día para concen-trarme en Ti, maravillarme con la obra de Tus manos ymanifestarte gratitud.Conserva mi juventud y mi vigor volviéndomeconsciente de que cada día puedo aprender de Ti algonuevo acerca de Tu amor, Tus caminos, la vida que mehas dado y hasta la vida por venir. Me quedan infinitosdescubrimientos que hacer, pero más que nada deseodescubrirte a Ti, el maravilloso Ser origen de todo.Al pasar tiempo contigo, quiero entender mejor Tuamor y el plan que tienes para mí. Ayúdame a apreciaresos gratos momentos que paso contigo y conside-rarlos sagrados, intocables, indispensables.H
  79. 79. 78uánto te amo, mi buen Jesús. ¡Cómo me alegrode tenerte! Alzo el corazón a Ti en loores yagradecimiento. Te elevo mi espíritu en gratitudpor todo lo que has hecho por mí.Te has portado de maravilla conmigo. Gracias porTu benignidad y fidelidad, y por la misericordia, labondad y la ternura que me manifiestas.Te alabo con toda el alma. Te exalto con todo miser. Hacia Ti alzo mis brazos. Elevo mi corazón. Levantomi espíritu hacia Ti. Eres mi todo, y sin Ti nada soy.Me concedes amor, me concedes vida, me conce-des dicha y felicidad. Haces la vida increíblementehermosa. Cuidas de mí. Te ocupas de todos misdetalles. Tanto me amas que a cambio quiero pagarteyo también con amor.res digno de toda gloria y honra. Entonoalabanzas a Tu nombre, a Tu magnífico ysublime nombre. Me encanta pronunciarlo. ¡Mefascina exclamarlo! Me complace tanto oírloresonar en mis oídos. Te quiero mucho, Jesús, y teagradezco todo lo que haces por mí.é que me has bendecido sobremanera. Tengomucho, muchísimo más que la mayoría de lagente. Realmente me atiendes y me amascomo a un hijo. Jesús, te amo con toda el alma.Te adoro y te necesito. Lo eres todo para mí.CES

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