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   La Carta de María Victoria de la 
 lectura de mi libro “La Promesa”, la 
madre de María de Fáti...
Francisco:


     He aquí los comentarios que me pediste de tu obra,
espero te sirvan de algo, he tratado de ser lo más ob...
Francisco:


     La carta a la presidenta: cuando tu escribes a la
presidenta de la república, mencionas que eres un
exco...
Voy a ver de qué manera puedo rectificar el relato
tomando en cuenta tu acertado punto de vista...




    Francisco:


  ...
Francisco:


     Sobre tu visión particular de Salta: he aquí que me
encuentro con comentarios sobre mi tierra que no me
...
La verdad es que sé que mi imagen de Salta es ya no
sólo dura, sino y muy durísima, pero no he tenido otras
experiencias d...
Las imágenes de Purmamarca y de la casa de los
valles no son Salteños, son Jujeños y la de Cafayate no es
tal, busca otra ...
Querida María Victoria:


      Es posible que al no haberte hecho llegar la Versión
Final, tal vez no estuviera todavía e...
En realidad vuelvo, porque no termino de asimilar al
primer mundo, no termino de adaptarme, y eso de haber
llegado a vivir...
Por eso, por la solidaridad de todas las gentes del
Tercer Mundo, por eso y desde ese momento, me dije a mí
mismo, que vol...
Las imágenes del avión deben contar algo, yo
escribiría que sentí mientras volaba y sólo pondría una.




     Querida Mar...
me llevaba con ellos, pero tenía que seguir en este avión, a
cumplir mi destino, y conforme tomaba altura, alejándome
cada...
policía que la de un narrador, yo esperaba aquí encontrar
sobre sus vidas, porque eligieron salta del resto del mundo,
por...
muchísimo más importante, a todas las generaciones de
los antepasados, que lucharon para que nosotros
existiéramos hoy en ...
Las memorias de tu bisabuela son una fuente
riquísima para realizar el relato de la época, pero ubícalo
de tal manera que ...
diagramas podrías      incluir   un   esquema   de    árbol
genealógico.


      Las fotos están mezcladas, que quieres si...
Francisco:


     Puede que mis opiniones no te parezcan, puede que
no continúe realizando un examen tan detallado, pero c...
La verdad, es que el libro lo tenía ya impreso y en la
mano, para meterlo en el sobre de correos y enviarlo a
concursar a ...
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La Carta de la lectura de mi libro de María Victoria, la madre de María de Fátima, que se fue al Cielo con sólo trece años...

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La Promesa:

“La Piedra Filosofal:
Una receta mágica para curar el alma malherida”

Las palabras tienen efectos,
los efectos son los afectos,
los afectos son los sentimientos…

Y a veces,
las palabras y los sentimientos,
son lo único que nos queda,
son lo único que tenemos…

El viaje de mi vida, mi paso por la vida:
Estas humildes letras, relatan una odisea épica, de coraje, valor, heroísmo, amor, solidaridad, y ética…

Una historia de la lucha, entre el bien y el mal, entre el desamor y el amor, entre la desesperanza y la esperanza, entre el hastío y la pasión, entre la cobardía y la valentía, entre el egoísmo y el heroísmo, entre el Diablo y Dios, entre la muerte y la vida, entre el Tánatos y el Eros…

"Del Misterio del amor y el desamor, la tragedia y la comedia, la desesperanza y la esperanza, la sabiduría y la Felicidad”


Mis letras son de una belleza inconmensurable, y aunque lo pareciera, no escribo en poesía, y sin embargo, hago lo más difícil en literatura: ¡Escribo permanentemente y todo el tiempo en prosa poética!...

Porque esta, la diáspora que escribo y cuento en este mi libro, la diáspora de todas mis generaciones, y de todos mis antepasados, y de todos mis ancestros, de todo lo que me ha llegado por mi propia historia, es también la diáspora, no solo del pueblo judío, y del pueblo Romaní o gitano...

Es también la diáspora de toda la humanidad, de la humanidad entera, y desde la noche de los tiempos, y desde el origen mismo del hombre, en las sabanas africanas...

Y esta mi historia que cuento, es universal, y tan universal, como todas las historias, mitos y leyendas que contaron los sumerios, los fenicios, los hindúes, los chinos, los indígenas australianos, los griegos, los latinos, y entre muchas otras culturas, que han existido desde la noche de los tiempos, y en todo el mundo entero...

Tan vieja como las historias, los mitos, y las leyendas, las que contaron entre muchos otros, Gilgamesh de Sumeria, con el antiguo verso del niño aprendiz de escriba, Homero, con la Ilíada de Troya, Virgilio, con Eneas en la Eneida, Jason y los Argonautas, en la búsqueda del Vellocino de oro...

Esta mi historia, es solo y sencillamente, y nada mas, que la misma historia de la supervivencia, de la supervivencia de toda la especie humana...

Y así y por ello espero también que estas humildes letras, os hayan puesto a todos vosotros, a todos y cada uno de quienes me leéis, y me escucháis, os hayan puesto un límite, un límite al insoportable dolor de existir, a la más absoluta levedad del ser...

Por eso estas mis letras, estas mis muy humildes letras, estas letras que escribo como "poeta del amor", trascienden mas allá de mi propia vida, y son ya no solo "la huella" de mi paso por la vida, estas humildes letras, llenas de la sabiduría del amor, decía, trascienden mas allá de mi propia vida, porque llegan a cada uno y todos de vosotros, quienes las leéis, y las escucháis, mis semejantes, y así mi huella se hace perenne, y he burlado a mi propia muerte, en vuestro recuerdo de ellas, en la huella, que estas mis humildes letras, han dejado en todos, y en cada uno, de todos vosotros...

Y estas letras, estas humildes letras, que son mi paso por la vida, me han hecho libre, tan absolutamente libre, que me han permitido crearme mi propio mundo, y llenarme la vida de ilusión, en un reino de libertad y de amor...

Porque esta historia que cuento, esta odisea épica de valor y heroísmo, esta mi historia, que cuento con estas mis muy humildes letras, es una historia de la lucha entre el bien y el mal, de la lucha entre el desamor y el amor, entre la desesperanza y la esperanza, entre el hastío y la pasión, entre la cobardía y la valentía, entre el egoísmo y el heroísmo, entre el Diablo y Dios, entre la muerte y la vida, entre el Tánatos y el Eros...

Y así he vencido, paradójicamente, he triunfado, he dejado de est

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  • La Promesa
    “La Piedra Filosofal:
    Una receta mágica para curar el alma malherida”

    Las palabras tienen efectos,
    los efectos son los afectos,
    los afectos son los sentimientos…

    Y a veces,
    las palabras y los sentimientos,
    son lo único que nos queda,
    son lo único que tenemos…

    El viaje de mi vida, mi paso por la vida:
    Estas humildes letras, relatan una odisea épica, de coraje, valor, heroísmo, amor, solidaridad, y ética…

    Una historia de la lucha, entre el bien y el mal, entre el desamor y el amor, entre la desesperanza y la esperanza, entre el hastío y la pasión, entre la cobardía y la valentía, entre el egoísmo y el heroísmo, entre el Diablo y Dios, entre la muerte y la vida, entre el Tánatos y el Eros…

    'Del Misterio del amor y el desamor, la tragedia y la comedia, la desesperanza y la esperanza, la sabiduría y la Felicidad”

    Mis letras son de una belleza inconmensurable, y aunque lo pareciera, no escribo en poesía, y sin embargo, hago lo más difícil en literatura: ¡Escribo permanentemente y todo el tiempo en prosa poética!...

    Y espero también que estas humildes letras, os hayan puesto a todos vosotros, a todos y cada uno de quienes me leéis, y me escucháis, os hayan puesto un límite, un límite al insoportable dolor de existir, a la más absoluta levedad del ser...

    Por eso estas mis letras, estas mis muy humildes letras, estas letras que escribo como 'poeta del amor', trascienden mas allá de mi propia vida, y son ya no solo 'la huella' de mi paso por la vida, estas humildes letras, llenas de la sabiduría del amor, decía, trascienden mas allá de mi propia vida, porque llegan a cada uno y todos de vosotros, quienes las leéis, y las escucháis, mis semejantes, y así mi huella se hace perenne, y he burlado a mi propia muerte, en vuestro recuerdo de ellas, en la huella, que estas mis humildes letras, han dejado en todos, y en cada uno, de todos vosotros...

    Y estas letras, estas humildes letras, que son mi paso por la vida, me han hecho libre, tan absolutamente libre, que me han permitido crearme mi propio mundo, y llenarme la vida de ilusión, en un reino de libertad y de amor...

    Porque esta historia que cuento, esta odisea épica de valor y heroísmo, esta mi historia, que cuento con estas mis muy humildes letras, es una historia de la lucha entre el bien y el mal, de la lucha entre el desamor y el amor, entre la desesperanza y la esperanza, entre el hastío y la pasión, entre la cobardía y la valentía, entre el egoísmo y el heroísmo, entre el Diablo y Dios, entre la muerte y la vida, entre el Tánatos y el Eros...

    Y así he vencido, paradójicamente, he triunfado, he dejado de estar y de ser derrotado, derrotado por la muerte, derrotado por el Tánatos, derrotado por lo aciago del destino...

    Y he triunfado con todos, con todos y cada uno de todos vosotros, con todos aquellos en quienes deje una huella, y todos aquellos, los que dejasteis también una huella en mi, en mi ser y en mi alma, en mi paso por la vida...

    Y cuando me haya ido, cuando haya terminado ya para siempre, este viaje, este mi viaje por la vida, mi paso por la vida, no me recordéis, los que me amasteis, no me recordéis ni por mis triunfos, ni por mis éxitos, ni por mi dinero, ni por mis posesiones, si las tuve, no me recordéis por nada material...

    Solo me recordéis, y por nada más, por lo que os quise y os amé, y por lo que fui querido y amado...

    Y este es mi epitafio, esta es toda la herencia que os dejo, a todos vosotros, mis semejantes, no tengo nada mas que dejaros, que solo estas mis muy humildes letras, que escribí, como poeta del amor...

    Y si alguna vez os encontráis, como yo me encuentro a veces, y en muchos de mis días, de este mi tiempo presente, os encontráis como yo, sin ni siquiera tener ni para comer, recordar lo que decía Jesús y la Biblia: 'No solo de pan vive el hombre...'

    Y así, yo también vivo, estoy vivo por y de mis letras, de estas mis muy humildes letras...

    Y de esta manera termino, tan solo como empecé, sin musa, ni compañía ninguna, escribiendo de nuevo con mi agenda electrónica, desde 'el banco de la soledad', con estas humildes letras, que son toda la compañía, la que me ha querido brindar, mi propia y muy amada tierra mía, Salta 'La Linda'...

    Porque tal y como el héroe Eneas, en la Eneida de Virgilio, o en la Odisea de Homero, o en la Illíada de Troya, o en Jasón y los Argonautas, en búsqueda del vellocino de oro, así tal y también como todos ellos, estoy en este mi paso por la vida, en esta mi odisea por la vida, en este mi viaje épico, estoy intentando, y en pleno siglo XXI, el retorno, intentando el retorno y desde lo imposible, el retorno y desde lo real, para volver a ver a mis tres y muy amados hijos, buscando mi vellocino de oro, en una lucha titánica y épica, contra los hados adversos, y el destino aciago, y contra todas las mareas, y los vendavales, y las tormentas, y las tempestades. y los huracanes, que me trajo este mi navegar, por el inmenso y desconocido océano de la vida, en un heroísmo tal, tal y como también hicieron, y antes que yo mismo, cada uno, y todos los héroes, de la antigüedad...

    Cuando tomé tu mano...

    Cuando tomé tu mano
    en ese momento pasó...
    y me preguntaba
    ¿como y cuando sucedió?
    cuando tomé tu mano...

    Cuando tomé tu mano
    sentí
    sentí como toda mi vida y mi energía
    toda mi energía
    ya se había ido
    y antes de tomarte tu mano
    ya se había ido
    ya se había ido y toda
    toda contigo...

    Cuando tomé tu mano
    porque tenías frío
    que yo creía
    que yo creía del cuerpo
    pero era un frío del alma
    de tu alma toda
    helada de pavor
    y turbada
    tan turbada
    turbada por el amor
    el amor que ni te atrevías
    ni te atrevías
    en tus más lejanos sueños
    a confesarme...

    Cuando tomé tu mano
    apretaste
    apretaste mi mano
    con tanta fuerza
    que yo no supe
    yo no supe ni pude saber
    que estaba pasando...

    Pero yo
    yo entonces
    cuando tomé tu mano
    me quedé helado
    tan helado
    como así lo estaba
    así lo estaba
    tu alma toda

    Y el frío de tu alma
    se pasó todo
    y de golpe
    ¡tan de golpe!
    ¡todo a la mía!...

    Y entonces me quedé
    me quedé tan turbado
    ¡tanto!
    como tú misma
    como tú misma ya lo estabas...

    Cuando tomé tu mano
    y tomé tu otra mano
    tan helada también
    entonces supe
    entonces empecé a saber
    que eso que nos pasaba
    eso que nos pasaba a los dos
    se llamaba
    se llamaba el amor...

    Y entonces
    recién entonces
    y por primera vez
    entonces te miré
    y miré tu alma...

    Y ví tu alma
    tan llena
    tan llena de gozo
    tan desbordante
    que se desbordó
    se desbordo a la mía
    a la mía toda
    toda y entera
    mi alma mía...

    Y empezamos a temblar
    a temblar los dos
    los dos juntos
    no ya del frío
    sino
    de la turbación
    del gozo
    y del amor
    cuando tomé tu mano...

    Francisco Antonio Cerón García
    fcerong@gmail.com
    http://www.slideshare.net/fcerong/la-promesa-version-final
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  • La Carta de la lectura de mi libro de María Victoria, la madre de María de Fátima, que se fue al Cielo con sólo trece años...





    Francisco:

    He aquí los comentarios que me pediste de tu obra, espero te sirvan de algo, he tratado de ser lo más objetiva posible y que mis críticas sean lo más constructivas.



    Quizás cuando las leas decidas desecharlas porque simplemente son comentarios de una lectora asidua de la literatura universal.



    Querida María Victoria:

    Valoro enormemente tu gran esfuerzo, y creo que tus críticas son sumamente constructivas, tanto, que he parado la impresión del libro en la imprenta, y en envío del libro a la Editorial Planeta, para revisar el libro entero, tomando en cuenta todos y cada uno de tus muy interesantes comentarios...



    Francisco:

    La carta a la presidenta: cuando tu escribes a la presidenta de la república, mencionas que eres un excombatiente de Malvinas, a rigor de la verdad eso no es absolutamente correcto, pues para el ideario colectivo combatiente es el que estuvo en combate, en el frente, habiendo sido soldado conscripto, habiendo sufrido movilización.

    Quizás sea necesario precisar que estuviste trabajando como voluntario o empleado en un organismo de gran importancia estratégica, pero ello no te convierte en excombatiente, hay un registro de excombatientes y hay una asociación de excombatientes en donde debieras asesorarte al respecto, lo digo porque para la mayoría de los argentinos es un tema muy delicado, entiendo que para ti también, pues tu historia fue tremenda, pero más tremendo fue estar al frente. Quizás debas identificarte como un perseguido del proceso militar y no un excombatiente.



    Querida María Victoria:

    Voy a ver de qué manera puedo rectificar el relato tomando en cuenta tu acertado punto de vista...



    Francisco:

    Los comentarios de lectores de “La Promesa”:

    Tu relatas excelentes comentarios de gente muy influyente sobre tu obra, pero al momento de citarlos no mencionas sus nombres, pues esto hace que no resulten creíbles, pues al momento de las citas uno debe decir cuáles son las fuentes. Quizás si son de tu familiaridad, debieras pedir autorización para mencionar sus filiaciones.



    Querida María Victoria:
    Sí, el problema que he tenido es que uno de ellos es Catedrático de Literatura de una gran universidad española, y el otro es el Presidente de una gran multinacional americana, y ninguno me ha autorizado a poner sus nombres, sólo sus comentarios, que incluí como una especie de prologo al libro, y por encontrarlos muy interesantes...



    Francisco:

    Sobre tu visión particular de Salta: he aquí que me encuentro con comentarios sobre mi tierra que no me agradan, sabemos bien que maldad hay en todos lados, hombres corruptos, malos amigos, desagradecidos, y faltos de valores, dada tus actuales circunstancias tu ves esto sobredimensionado, pero juzgar así a un pueblo sólo puede quedar circunscripto a un nivel de opinión personal, esta parte no me agrada, y más cuando tu cuentas que eres Salteño, y que tus generaciones han optado por vivir en esta tierra, entonces uno se pregunta, este tío es masoquista o idiota. O peor aún a su edad no ha adquirido poder de discriminación u discernimiento para elegir a las personas con quienes relacionarse. Yo vivo en Salta de toda la vida y a mi lado en un 99% me he rodeado de personas maravillosas y de almas excelsas, o quizás debieras pensar que quizás tu atraes a ese tipo de personas quizás por una cuestión de actitud (digo esto sin ánimos de ofender, pero respondiendo a tu relato de lo horrible que es mi tierra)



    Querida María Victoria:

    La verdad es que sé que mi imagen de Salta es ya no sólo dura, sino y muy durísima, pero no he tenido otras experiencias desde que volví a mi propia, y muy amada tierra mía, que las que relato en el libro, y bien es posible, que con el paso de los años, esta mi propia y muy amada tierra mía, me brindase otras experiencias y vivencias más positivas...

    Pero al final, lo que yo reflejo en mi libro de mi experiencia personal, no es sólo particular y exclusiva de mi propia persona: ¡todos los extranjeros y nacionales que han llegado a vivir a Salta (no a pasear en visita temporal y en condición de turistas) relatan la misma y durísima experiencia de integrarse en la sociedad más cerrada del mundo entero!...

    No es un problema de discernimiento de mi persona, no es un problema que tenga mi persona, yo que he viajado por el mundo, y he conocido muchísimas culturas en estos 28 años de ausencia, y muy distintas de mi propia, y muy amada tierra mía, “Salta la Linda”, es un problema, único y exclusivo, de la cultura “Salteña”, de todas las “Salteñas” y de todos los “Salteños”...



    Francisco:

    Las imágenes de Purmamarca y de la casa de los valles no son Salteños, son Jujeños y la de Cafayate no es tal, busca otra imágenes que correspondan con lo real. Repito son paisajes jujeños.



    Querida María Victoria:

    He corregido en base a ello, algunos de los títulos de las fotos, pero el problema es que a mí me llegaron con esos títulos, tal y como los tiene el Copyright...



    Francisco:

    Me he pasado buscando en estas páginas el hilo narrativo que me explique porque regresas a este rincón olvidado del tercer mundo, sólo haces menciones de crisis económica y de divorcio, pero que pasó en realidad. Falta la narración de esos hechos que te impulsaron a un día decir me voy al “infierno ” al que arribaste, serviría quizás que contaras aquí tus ilusiones y expectativas para regresar y el motivo del desarraigo y abandono de tus seres queridos...



    Querida María Victoria:

    Es posible que al no haberte hecho llegar la Versión Final, tal vez no estuviera todavía escrito en la Versión que te hice llegar, cuando estaba a medio redactar todavía el libro, pero creo que aún y así, que tal vez tengas razón, y he omitido, y sin darme cuenta ni yo mismo, el explicar y detalladamente, no ya las causas aparentes, como digo en el mismo libro, refiriéndome al divorcio y a la ruina, sino y el motivo fundamental, que es el siguiente:

    Ya quise volver a radicarme y con un modesto capital, hace ya al menos cuatro años, y en la última vez que regresé a Salta, que es cuando tu hija María de Fátima se fue al Cielo...

    Pero no pude, porque sentí que el niño pequeño, Daniel, que tenía que terminar de criar, me lo impidió, en el sentido de que necesitaba un padre, tal y como me pasó también hace ya catorce años, cuando regresé por primera vez, con mis hijos otros pequeños (hoy día dos hombres ya de 26 y 27 años), y de mi primer matrimonio de ese entonces, después de mi huída para salvar la vida...

    En realidad vuelvo, porque no termino de asimilar al primer mundo, no termino de adaptarme, y eso de haber llegado a vivir 28 años en él...

    Y creo que hay dos momentos que son cruciales en mi vida, y que lo reflejan perfectamente, el primero está explicado en las fotos de los pomelos en la tierra natal de mi primera esposa, en Bolivia, en el

    “Capítulo Séptimo
    Desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, a Murcia en España…”

    en la página 208:

    “Y este humilde, y pobre hombre, nos dio todo lo que tenía, todo lo que tenía para comer, que era para el desayuno de sus hijos a la mañana siguiente…

    En el Primer Mundo sólo te dan, y eso ya es mucho a veces, de lo que les sobra…

    Pero en el Tercer Mundo, te dan de lo que les falta, de su propia pobreza…

    Por eso, por la solidaridad de todas las gentes del Tercer Mundo, por eso y desde ese momento, me dije a mí mismo, que volvería a Latinoamérica, aunque sólo fuera para pasar mi vejez y morir, pero el destino me ha hecho volver todavía joven…”.

    Y el segundo está explicado en la agonía de mi tía Josefina, a la que quise como si hubiera sido mi madre, en el

    “Capítulo Vigésimo Cuarto:
    La muerte del rencor y el odio.”

    , en la página 742, donde digo:

    “Y desde ese momento quise dejar el primer mundo y venirme nuevamente a Latinoamérica, porque aunque aquí, como ya he dicho anteriormente, hay una maldad muy refinada, sin embargo también se encuentran los extremos de bondad y solidaridad, mientras que en el primer mundo en general sólo prevalece el absoluto y exclusivo valor del dinero.”



    Francisco:

    Las imágenes del avión deben contar algo, yo escribiría que sentí mientras volaba y sólo pondría una.



    Querida María Victoria:

    Eso es lo que creía que transmitía, pero me he dado cuenta por tu comentario, que tuve un lapsus, al escribir un libro tan complejo, y además en una visión introspectiva tan difícil de realizar, y sobre mi propia persona, lo más difícil de hacer y e intentar, para ser objetivo y a la vez, que se me pasó, sencillamente lo olvidé, por eso ahora lo explico así, y este es el nuevo texto que ahora acompaña, a las tres fotos del avión:

    “Pero cuando subí al avión, y este tomó carrera por la pista de despegue, y despegó finalmente, y mientras que tomaba la foto de la página siguiente, y apenas a unos metros del suelo:

    ¡Las lágrimas me salían a raudales!, porque mientras que el avión tomaba altura sobre la autopista, hacia y donde se quedaron mis tres y muy amados hijos, la Autopista del Mediterráneo, la Autopista de Murcia, Alicante, Albacete y Valencia, yo no quería que el avión siguiera volando, no quería alejarme de esa autopista que me llevaba con ellos, pero tenía que seguir en este avión, a cumplir mi destino, y conforme tomaba altura, alejándome cada vez más de ellos…

    Y le dije a Dios, y llorando a lágrima viva, le dije al Ser de Luz:

    ¡Señor!

    Como a Job el de la Biblia, dos mujeres me diste, y dos familias me distes, y ahora dos mujeres me quitaste, y dos familias me quitaste…

    ¡No te pido! ¡No te pido Señor que me des a una tercera mujer y a una tercera familia! ¡Sólo te pido que me cuides y me críes a mi pequeño, a mi adorado y amado Daniel, que se ha quedado sin padre!...”



    Francisco:

    Sobre tus antepasados y sus historias: Cuando comienzas a narrar sobre las generaciones que te antecedieron y fueron inmigrantes afincados aquí, lo haces con una precisión más propia de un sumariante de la policía que la de un narrador, yo esperaba aquí encontrar sobre sus vidas, porque eligieron salta del resto del mundo, porque partieron, y no solo la mención de que huían de la hambruna y la guerra, ese fue el motivo de todas las inmigraciones, ¿que las hizo particular a éstas? Me pierdo en el relato, precisa más, cuéntame, atrápame, que no me quede con preguntas de quien es este, y de donde salió y o porqué lo menciona, que hizo con su vida: ¿¿¿¿o el hecho de haber nacido es mérito suficiente para que figuro en este libro????



    Querida María Victoria:

    Es que yo tampoco sé las respuestas, a esas mismas preguntas, que también yo mismo me hice, y durante el transcurso de toda y mi propia vida...

    Se perdieron en la lucha, muchas veces desesperada por la supervivencia de todos nuestros antepasados...

    Y como digo en el Prólogo del libro, en la página 27:

    “¡Cuántas historias perdidas y no contadas! ¡Por eso no quiero dejar de contar la mía! Por el resarcimiento moral, que se debe, no ya y a mi persona, sino y aún muchísimo más importante, a todas las generaciones de los antepasados, que lucharon para que nosotros existiéramos hoy en día: ¡Es un tributo que les rindo y que se merecen! ¡Y qué mejor forma que de hacerlo que contando lo que me ha llegado de su historia y de su lucha muchas veces desesperada por la supervivencia! ¡Y hacerlo a la vez, y a través, de mi propia historia personal de lucha por la supervivencia!”

    Y por eso he escrito también, yo mismo este mismo libro, porque a pesar de toda nuestra tecnología moderna, a pesar de toda ella, el paso del tiempo pierde y mata las historias vivas, que se convierten en anónimas, tal y como digo en el

    “Capítulo Décimo Segundo:
    La ilusión de vivir.…”

    en la página 362:
    “Esta documentación es historia, historia para toda mi descendencia, porque cuando yo ya no esté aquí, cuando todos ellos, los que me siguen, mis hijos, cuando todos los que también les seguirán, mis nietos, cuando todas estas generaciones se hallan ya ido, quedará, sin embargo, de mi presencia, la huella, la huella de todas estas letras, y de todos estos documentos, la huella de esta mi odisea…”

    Francisco:

    Las memorias de tu bisabuela son una fuente riquísima para realizar el relato de la época, pero ubícalo de tal manera que no quede descolgado del relato General.

    Lo del diario yo lo colocaría en un anexo y me serviría de él para narrar esa historia y como está incompleto la completaría, narra, cuéntame, no veo las descripciones la trama se corta, es un collage que confunde, que no esta estructurado…



    Querida María Victoria:

    Sinceramente, todavía sigo sin saber como llegar a hacerlo, y acepto todas las sugerencias posibles al respecto...



    Francisco:

    Insisto, las fotografías deben acompañar al relato, deben también contar la historia, pues sino queda como infografía de un texto instructivo, a ti que te gustan los diagramas podrías incluir un esquema de árbol genealógico.

    Las fotos están mezcladas, que quieres significar con ellas, son hermosas, pero sigo preguntándome, ¿por qué las colocó allí?...



    Querida María Victoria:

    No he hecho todavía una investigación genealógica, y es una muy buena idea, pero necesito tiempo para ello, un tiempo que ahora mismo no tengo, pues intento sacar un billete de ida y vuelta a España, con un humilde contrato que me llegasen a hacer, para ver a mis tres y muy amados hijos, y en particular a mi pequeño Daniel...

    En cuanto a intentar acompañar con las fotografías el relato, lo he intentado a lo largo de toda la redacción del libro, pero todavía no he llegado a saber y encontrar la manera de hacerlo y con absoluta coherencia, entre el texto y las fotografías...





    Francisco:

    Puede que mis opiniones no te parezcan, puede que no continúe realizando un examen tan detallado, pero creo hasta aquí que más o menos tienes idea de lo que corregiría en tu libro, es totalmente legal que no los compartas, en otro momento seguiré, si así lo deseas haciéndote comentarios del mismo puesto que me lleva mucho tiempo hacerlo, con mis respetos.



    María Victoria



    Querida María Victoria:

    ¡Tanto tiempo mi querida María Victoria como me ha llevado al menos a mí intentar pensar, repensar tu maravillosa y amorosa carta, y tus brillantes comentarios, ¡todos ellos y sin desperdicio ninguno!...

    La verdad, es que el libro lo tenía ya impreso y en la mano, para meterlo en el sobre de correos y enviarlo a concursar a la Editorial Planeta, al Premio de las Letras, pero he suspendido su envío, y estoy corrigiendo, y agregando, con todas y cada una de tus sugerencias, con todas y cada una de ellas, estoy reescribiendo el libro entero, así tarde en enviarlo, además de volver a corregir toda la ortografía entera, que sé que habrá sido también un desastre…

    ¡Muchísimas Gracias por tu amor! ¡Por el amor a tu hija María de Fátima, para quien este libro intenta ser un homenaje y un recuerdo perenne a su memoria, y a todo el amor con el que nos impregnó en toda y su corta vida, y cuya huella imborrable nos dejó a todos, a todos los que la conocimos, grabada en nuestras almas!

    Francisco Antonio Cerón García
    fcerong@gmail.com
    Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950
    Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950

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La Carta de la lectura de mi libro de María Victoria, la madre de María de Fátima, que se fue al Cielo con sólo trece años...

  1. 1.     La Carta de María Victoria de la  lectura de mi libro “La Promesa”, la  madre de María de Fátima, que se fue al  Cielo con sólo trece años...
  2. 2. Francisco: He aquí los comentarios que me pediste de tu obra, espero te sirvan de algo, he tratado de ser lo más objetiva posible y que mis críticas sean lo más constructivas. Quizás cuando las leas decidas desecharlas porque simplemente son comentarios de una lectora asidua de la literatura universal. Querida María Victoria: Valoro enormemente tu gran esfuerzo, y creo que tus críticas son sumamente constructivas, tanto, que he parado la impresión del libro en la imprenta, y en envío del libro a la Editorial Planeta, para revisar el libro entero, tomando en cuenta todos y cada uno de tus muy interesantes comentarios...
  3. 3. Francisco: La carta a la presidenta: cuando tu escribes a la presidenta de la república, mencionas que eres un excombatiente de Malvinas, a rigor de la verdad eso no es absolutamente correcto, pues para el ideario colectivo combatiente es el que estuvo en combate, en el frente, habiendo sido soldado conscripto, habiendo sufrido movilización. Quizás sea necesario precisar que estuviste trabajando como voluntario o empleado en un organismo de gran importancia estratégica, pero ello no te convierte en excombatiente, hay un registro de excombatientes y hay una asociación de excombatientes en donde debieras asesorarte al respecto, lo digo porque para la mayoría de los argentinos es un tema muy delicado, entiendo que para ti también, pues tu historia fue tremenda, pero más tremendo fue estar al frente. Quizás debas identificarte como un perseguido del proceso militar y no un excombatiente. Querida María Victoria:
  4. 4. Voy a ver de qué manera puedo rectificar el relato tomando en cuenta tu acertado punto de vista... Francisco: Los comentarios de lectores de “La Promesa”: Tu relatas excelentes comentarios de gente muy influyente sobre tu obra, pero al momento de citarlos no mencionas sus nombres, pues esto hace que no resulten creíbles, pues al momento de las citas uno debe decir cuáles son las fuentes. Quizás si son de tu familiaridad, debieras pedir autorización para mencionar sus filiaciones. Querida María Victoria: Sí, el problema que he tenido es que uno de ellos es Catedrático de Literatura de una gran universidad española, y el otro es el Presidente de una gran multinacional americana, y ninguno me ha autorizado a poner sus nombres, sólo sus comentarios, que incluí como una especie de prologo al libro, y por encontrarlos muy interesantes...
  5. 5. Francisco: Sobre tu visión particular de Salta: he aquí que me encuentro con comentarios sobre mi tierra que no me agradan, sabemos bien que maldad hay en todos lados, hombres corruptos, malos amigos, desagradecidos, y faltos de valores, dada tus actuales circunstancias tu ves esto sobredimensionado, pero juzgar así a un pueblo sólo puede quedar circunscripto a un nivel de opinión personal, esta parte no me agrada, y más cuando tu cuentas que eres Salteño, y que tus generaciones han optado por vivir en esta tierra, entonces uno se pregunta, este tío es masoquista o idiota. O peor aún a su edad no ha adquirido poder de discriminación u discernimiento para elegir a las personas con quienes relacionarse. Yo vivo en Salta de toda la vida y a mi lado en un 99% me he rodeado de personas maravillosas y de almas excelsas, o quizás debieras pensar que quizás tu atraes a ese tipo de personas quizás por una cuestión de actitud (digo esto sin ánimos de ofender, pero respondiendo a tu relato de lo horrible que es mi tierra) Querida María Victoria:
  6. 6. La verdad es que sé que mi imagen de Salta es ya no sólo dura, sino y muy durísima, pero no he tenido otras experiencias desde que volví a mi propia, y muy amada tierra mía, que las que relato en el libro, y bien es posible, que con el paso de los años, esta mi propia y muy amada tierra mía, me brindase otras experiencias y vivencias más positivas... Pero al final, lo que yo reflejo en mi libro de mi experiencia personal, no es sólo particular y exclusiva de mi propia persona: ¡todos los extranjeros y nacionales que han llegado a vivir a Salta (no a pasear en visita temporal y en condición de turistas) relatan la misma y durísima experiencia de integrarse en la sociedad más cerrada del mundo entero!... No es un problema de discernimiento de mi persona, no es un problema que tenga mi persona, yo que he viajado por el mundo, y he conocido muchísimas culturas en estos 28 años de ausencia, y muy distintas de mi propia, y muy amada tierra mía, “Salta la Linda”, es un problema, único y exclusivo, de la cultura “Salteña”, de todas las “Salteñas” y de todos los “Salteños”... Francisco:
  7. 7. Las imágenes de Purmamarca y de la casa de los valles no son Salteños, son Jujeños y la de Cafayate no es tal, busca otra imágenes que correspondan con lo real. Repito son paisajes jujeños. Querida María Victoria: He corregido en base a ello, algunos de los títulos de las fotos, pero el problema es que a mí me llegaron con esos títulos, tal y como los tiene el Copyright... Francisco: Me he pasado buscando en estas páginas el hilo narrativo que me explique porque regresas a este rincón olvidado del tercer mundo, sólo haces menciones de crisis económica y de divorcio, pero que pasó en realidad. Falta la narración de esos hechos que te impulsaron a un día decir me voy al “infierno ” al que arribaste, serviría quizás que contaras aquí tus ilusiones y expectativas para regresar y el motivo del desarraigo y abandono de tus seres queridos...
  8. 8. Querida María Victoria: Es posible que al no haberte hecho llegar la Versión Final, tal vez no estuviera todavía escrito en la Versión que te hice llegar, cuando estaba a medio redactar todavía el libro, pero creo que aún y así, que tal vez tengas razón, y he omitido, y sin darme cuenta ni yo mismo, el explicar y detalladamente, no ya las causas aparentes, como digo en el mismo libro, refiriéndome al divorcio y a la ruina, sino y el motivo fundamental, que es el siguiente: Ya quise volver a radicarme y con un modesto capital, hace ya al menos cuatro años, y en la última vez que regresé a Salta, que es cuando tu hija María de Fátima se fue al Cielo... Pero no pude, porque sentí que el niño pequeño, Daniel, que tenía que terminar de criar, me lo impidió, en el sentido de que necesitaba un padre, tal y como me pasó también hace ya catorce años, cuando regresé por primera vez, con mis hijos otros pequeños (hoy día dos hombres ya de 26 y 27 años), y de mi primer matrimonio de ese entonces, después de mi huída para salvar la vida...
  9. 9. En realidad vuelvo, porque no termino de asimilar al primer mundo, no termino de adaptarme, y eso de haber llegado a vivir 28 años en él... Y creo que hay dos momentos que son cruciales en mi vida, y que lo reflejan perfectamente, el primero está explicado en las fotos de los pomelos en la tierra natal de mi primera esposa, en Bolivia, en el “Capítulo Séptimo Desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, a Murcia en España…” en la página 208: “Y este humilde, y pobre hombre, nos dio todo lo que tenía, todo lo que tenía para comer, que era para el desayuno de sus hijos a la mañana siguiente… En el Primer Mundo sólo te dan, y eso ya es mucho a veces, de lo que les sobra… Pero en el Tercer Mundo, te dan de lo que les falta, de su propia pobreza…
  10. 10. Por eso, por la solidaridad de todas las gentes del Tercer Mundo, por eso y desde ese momento, me dije a mí mismo, que volvería a Latinoamérica, aunque sólo fuera para pasar mi vejez y morir, pero el destino me ha hecho volver todavía joven…”. Y el segundo está explicado en la agonía de mi tía Josefina, a la que quise como si hubiera sido mi madre, en el “Capítulo Vigésimo Cuarto: La muerte del rencor y el odio.” , en la página 742, donde digo: “Y desde ese momento quise dejar el primer mundo y venirme nuevamente a Latinoamérica, porque aunque aquí, como ya he dicho anteriormente, hay una maldad muy refinada, sin embargo también se encuentran los extremos de bondad y solidaridad, mientras que en el primer mundo en general sólo prevalece el absoluto y exclusivo valor del dinero.” Francisco:
  11. 11. Las imágenes del avión deben contar algo, yo escribiría que sentí mientras volaba y sólo pondría una. Querida María Victoria: Eso es lo que creía que transmitía, pero me he dado cuenta por tu comentario, que tuve un lapsus, al escribir un libro tan complejo, y además en una visión introspectiva tan difícil de realizar, y sobre mi propia persona, lo más difícil de hacer y e intentar, para ser objetivo y a la vez, que se me pasó, sencillamente lo olvidé, por eso ahora lo explico así, y este es el nuevo texto que ahora acompaña, a las tres fotos del avión: “Pero cuando subí al avión, y este tomó carrera por la pista de despegue, y despegó finalmente, y mientras que tomaba la foto de la página siguiente, y apenas a unos metros del suelo: ¡Las lágrimas me salían a raudales!, porque mientras que el avión tomaba altura sobre la autopista, hacia y donde se quedaron mis tres y muy amados hijos, la Autopista del Mediterráneo, la Autopista de Murcia, Alicante, Albacete y Valencia, yo no quería que el avión siguiera volando, no quería alejarme de esa autopista que
  12. 12. me llevaba con ellos, pero tenía que seguir en este avión, a cumplir mi destino, y conforme tomaba altura, alejándome cada vez más de ellos… Y le dije a Dios, y llorando a lágrima viva, le dije al Ser de Luz: ¡Señor! Como a Job el de la Biblia, dos mujeres me diste, y dos familias me distes, y ahora dos mujeres me quitaste, y dos familias me quitaste… ¡No te pido! ¡No te pido Señor que me des a una tercera mujer y a una tercera familia! ¡Sólo te pido que me cuides y me críes a mi pequeño, a mi adorado y amado Daniel, que se ha quedado sin padre!...” Francisco: Sobre tus antepasados y sus historias: Cuando comienzas a narrar sobre las generaciones que te antecedieron y fueron inmigrantes afincados aquí, lo haces con una precisión más propia de un sumariante de la
  13. 13. policía que la de un narrador, yo esperaba aquí encontrar sobre sus vidas, porque eligieron salta del resto del mundo, porque partieron, y no solo la mención de que huían de la hambruna y la guerra, ese fue el motivo de todas las inmigraciones, ¿que las hizo particular a éstas? Me pierdo en el relato, precisa más, cuéntame, atrápame, que no me quede con preguntas de quien es este, y de donde salió y o porqué lo menciona, que hizo con su vida: ¿¿¿¿o el hecho de haber nacido es mérito suficiente para que figuro en este libro???? Querida María Victoria: Es que yo tampoco sé las respuestas, a esas mismas preguntas, que también yo mismo me hice, y durante el transcurso de toda y mi propia vida... Se perdieron en la lucha, muchas veces desesperada por la supervivencia de todos nuestros antepasados... Y como digo en el Prólogo del libro, en la página 27: “¡Cuántas historias perdidas y no contadas! ¡Por eso no quiero dejar de contar la mía! Por el resarcimiento moral, que se debe, no ya y a mi persona, sino y aún
  14. 14. muchísimo más importante, a todas las generaciones de los antepasados, que lucharon para que nosotros existiéramos hoy en día: ¡Es un tributo que les rindo y que se merecen! ¡Y qué mejor forma que de hacerlo que contando lo que me ha llegado de su historia y de su lucha muchas veces desesperada por la supervivencia! ¡Y hacerlo a la vez, y a través, de mi propia historia personal de lucha por la supervivencia!” Y por eso he escrito también, yo mismo este mismo libro, porque a pesar de toda nuestra tecnología moderna, a pesar de toda ella, el paso del tiempo pierde y mata las historias vivas, que se convierten en anónimas, tal y como digo en el “Capítulo Décimo Segundo: La ilusión de vivir.…” en la página 362: “Esta documentación es historia, historia para toda mi descendencia, porque cuando yo ya no esté aquí, cuando todos ellos, los que me siguen, mis hijos, cuando todos los que también les seguirán, mis nietos, cuando todas estas generaciones se hallan ya ido, quedará, sin embargo, de mi presencia, la huella, la huella de todas estas letras, y de todos estos documentos, la huella de esta mi odisea…” Francisco:
  15. 15. Las memorias de tu bisabuela son una fuente riquísima para realizar el relato de la época, pero ubícalo de tal manera que no quede descolgado del relato General. Lo del diario yo lo colocaría en un anexo y me serviría de él para narrar esa historia y como está incompleto la completaría, narra, cuéntame, no veo las descripciones la trama se corta, es un collage que confunde, que no esta estructurado… Querida María Victoria: Sinceramente, todavía sigo sin saber como llegar a hacerlo, y acepto todas las sugerencias posibles al respecto... Francisco: Insisto, las fotografías deben acompañar al relato, deben también contar la historia, pues sino queda como infografía de un texto instructivo, a ti que te gustan los
  16. 16. diagramas podrías incluir un esquema de árbol genealógico. Las fotos están mezcladas, que quieres significar con ellas, son hermosas, pero sigo preguntándome, ¿por qué las colocó allí?... Querida María Victoria: No he hecho todavía una investigación genealógica, y es una muy buena idea, pero necesito tiempo para ello, un tiempo que ahora mismo no tengo, pues intento sacar un billete de ida y vuelta a España, con un humilde contrato que me llegasen a hacer, para ver a mis tres y muy amados hijos, y en particular a mi pequeño Daniel... En cuanto a intentar acompañar con las fotografías el relato, lo he intentado a lo largo de toda la redacción del libro, pero todavía no he llegado a saber y encontrar la manera de hacerlo y con absoluta coherencia, entre el texto y las fotografías...
  17. 17. Francisco: Puede que mis opiniones no te parezcan, puede que no continúe realizando un examen tan detallado, pero creo hasta aquí que más o menos tienes idea de lo que corregiría en tu libro, es totalmente legal que no los compartas, en otro momento seguiré, si así lo deseas haciéndote comentarios del mismo puesto que me lleva mucho tiempo hacerlo, con mis respetos. María Victoria Querida María Victoria: ¡Tanto tiempo mi querida María Victoria como me ha llevado al menos a mí intentar pensar, repensar tu maravillosa y amorosa carta, y tus brillantes comentarios, ¡todos ellos y sin desperdicio ninguno!...
  18. 18. La verdad, es que el libro lo tenía ya impreso y en la mano, para meterlo en el sobre de correos y enviarlo a concursar a la Editorial Planeta, al Premio de las Letras, pero he suspendido su envío, y estoy corrigiendo, y agregando, con todas y cada una de tus sugerencias, con todas y cada una de ellas, estoy reescribiendo el libro entero, así tarde en enviarlo, además de volver a corregir toda la ortografía entera, que sé que habrá sido también un desastre… ¡Muchísimas Gracias por tu amor! ¡Por el amor a tu hija María de Fátima, para quien este libro intenta ser un homenaje y un recuerdo perenne a su memoria, y a todo el amor con el que nos impregnó en toda y su corta vida, y cuya huella imborrable nos dejó a todos, a todos los que la conocimos, grabada en nuestras almas! Francisco Antonio Cerón García fcerong@gmail.com Mi número de móvil (llamando desde España) 0054 9387 5845950 Mi número de celular (llamando desde Argentina) 0387 155845950 Enlace para leer “La Promesa”: http://www.slideshare.net/fcerong/la-promesa-version- final Digitally signed by NOMBRE CERON NOMBRE CERON GARCIA FRANCISCO ANTONIO - NIF 27478316D GARCIA FRANCISCO DN: c=ES, o=FNMT, ou=FNMT Clase ANTONIO - NIF 2 CA, ou=703018312, cn=NOMBRE CERON GARCIA FRANCISCO 27478316D ANTONIO - NIF 27478316D Date: 2010.10.19 10:18:16 -03'00'

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