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Barreras en el proceso socioeconómico y
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Fahd Boundi
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Origen del rentismo en Venezuela
La relación y dependencia que suponen los yacimientos de petróleo, no son un
fenómeno de ...
En consonancia a esta idea, se desarrolla la teoría ricardiana del ground-rent, aplicable
al sector analizado, el petróleo...
plusvalía, como el cociente entre el trabajo excedente y el trabajo necesario, ergo,
representa el grado de explotación de...
la participación democrática de la clase trabajadora, frenados por la visión enraizada en
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Otra experiencia histórica que refleja esta dinámica fue la Guerra Civil española, donde
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implantación de modelos económicos “mixtos”8, implantando monopolios estatales
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constitución que dejase en el olvido la de 196112. La redacción de la nueva carta magna
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Frente a esta dinámica, se aprecia como el salario real14 disminuye a causa del alza de
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No obstante, este análisis ceteris paribus, no explica todas la relaciones nocivas
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tan solo actuaba como intermediario y receptor de rentas procedentes de la explotación
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del Estado. Elevó el pensamiento al trono y lo hizo prevalecer contra la
particularidad.35

Destaca la definición platónic...
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Venezuela frente al rentismo (1999-2012): barreras en el proceso socioeconómico y político venezolano

  1. 1. Venezuela frente al rentismo Barreras en el proceso socioeconómico y político venezolano (1999-2012) Fahd Boundi 27/05/2012
  2. 2. Origen del rentismo en Venezuela La relación y dependencia que suponen los yacimientos de petróleo, no son un fenómeno de reciente actualidad en la política económica de Venezuela. La relevancia en los acontecimientos históricos que abarcan todo el siglo XX y principios de actual, tienen como punto de partida el año 1908. Si bien es cierto que la primera compañía de explotación petrolífera tuvo su nacimiento en 1878, bautizada con el nombre de Tachira, su impacto económico fue meramente anecdótico. En 1908, el gobierno de Venezuela inaugura los primeros consorcios de explotación internacionales, que tendrán como máximos beneficiarios el gigante petrolero Standard-Oil, conocido por la figura de su fundador, el magnate Rockefeller, y la Royal Dutch Oil, propiedad de las coranas holandesa y británica. Para alcanzar a entender mejor la magnitud de estos consorcios, es importante conocer el marco legal que favoreció la entrada de las primeras empresas transnacionales en el país latinoamericano. En 1905, Cipriano Castro aprobó la nueva Ley de Minas donde las compañías recibían una concesión de cincuenta años para la explotación de los recursos petrolíferos del país, a cambio del pago de una renta percibida por el Estado. No obstante, esta ley no empezó a favorecer a las grandes petroleras de EEUU y Europa, hasta la llegada en el poder de Juan Vicente Gómez en 1908. El gobierno dictatorial de Vicente Gómez, tuvo como primer objetivo favorecer las inversiones extranjeras en el país, concentrándolas en el sector del petróleo y desplazando la producción y los ingresos procedentes del cacao, el café, la agricultura y la ganadería. Esto se acentuaría en 1914, año conocido como el auge del petróleo debido, principalmente, al comienzo de la Primera Guerra Mundial. La Gran Guerra tiene el dudoso honor de ser la primera guerra industrial, en donde los avances de los países industrializados de Europa y EEUU, demandaban como principal materia prima el petróleo y sus derivados. El régimen de Vicente Gómez se presentó muy benevolente con la entrada de capitales extranjeros, lo que favoreció las concesiones de explotación, con el objetivo de recibir rentas procedentes de éstas, creando una alta dependencia en un único sector, frenando, de este modo, la diversificación sectorial y económica. Esto lleva a una situación que tiene como meta maximizar las rentas del suelo, englobándolo con la teoría ricardiana, conocida como ground-rent. Entrando en la dialéctica capitalista sobre la cuestión del suelo, producción y propiedad privada, chocamos ante las concepciones sofistas de que el beneficio atribuible a la fertilidad que otorga la tierra es propiedad de quien la posee y no por quien la trabaje. Si bien esta concepción es aplicable en el debate del conflicto sobre cómo repartir los beneficios entre el dueño de las tierras y los agricultores, siendo estos últimos, los que trabajaban las tierras sin recibir la parte de los beneficios correspondientes. Este sofisma atribuible a Henry Homes y James Anderson, está cargado de percepciones metafísicas sobre en quién recae el derecho legítimo de la propiedad de las tierras, y por ende, el legitimado a recibir las rentas procedentes de una explotación, que la propia naturaleza ha hecho fértil, inhabilitando de este modo, el esfuerzo de quienes la trabajan. 1
  3. 3. En consonancia a esta idea, se desarrolla la teoría ricardiana del ground-rent, aplicable al sector analizado, el petróleo. En esto, se suma la percepción neoclásica de las curvas de demanda y oferta ordinarias de Alfred Marshall, en donde aparecen los conceptos de los excedentes del consumidor y el productor. De los cuales, se podría deducir cuándo el productor estaría dispuesto a producir o cuándo permanecería indiferente. Supuestos, analizados ceteris paribus, que tienen como principal obsesión la escasez de recursos, concluyendo que las rentas son producto de los precios y no de las ventas. Es decir, las curvas de demanda y oferta se ajustarán conforme la escasez, mientras que el precio aumentará o disminuirá con respecto las cantidades disponibles ofertadas y demandadas. Continuando con el análisis histórico, el Gobierno dictatorial de Vicente Gómez vio cómo EEUU, convertido en la primera potencia tras la Gran Guerra, se convertía en el primer inversor y beneficiario de las concesiones de explotación en Venezuela. La acumulación de capital en EEUU, a raíz de la fuerte industrialización que propició la Primera Guerra Mundial, supuso un excedente de capitales que se dirigieron a inversiones en el extranjero. Aquello presumió el nacimiento de Venezuela como economía rentista y poco diversificada, mediante el pretexto del retraso tecnológico e industrial, durante los años de la dictadura gómecista, buscando obsesivamente, captar capitales y rentas procedentes de los países industrializados de principios del siglo XX. Latinoamérica no fue ajena a la lucha de clases que supone el conflicto entre los trabajadores y los dueños de los medios de producción. La industria petrolera del país se desarrolló, absorbiendo fuerza de trabajo, para posteriormente, tomar forma de proletario concienciado y organizado, desatando las huelgas del petróleo, en Zulia y Falcón, de 1936. Las grandes huelgas obligaron a los poderes oligárquicos a construir un nuevo marco legal, recogido en la ley del trabajo de 1936, traduciéndose en el endurecimiento de las condiciones de los trabajadores en la industria petrolera del país. Ante estos antecedentes, los siguiente gobiernos carecieron de incentivos para llevar a cabo planes estructurales, como la reforma agraria, o políticas de industrialización mas allá del único sector rentable que suponía el crudo. Tras la inoperancia de los sucesivos gobiernos, se vieron envueltos en un período crítico, tras los sucesos que inevitablemente desataron la Segunda Guerra Mundial. Las dificultades geográficas para detectar y explotar yacimientos en Venezuela obligaron a las potencias industriales, absortas en su escalada armamentística, a buscar y localizar yacimientos en las colonias de África del Norte y Oriente Medio. En 1941, los japoneses atacan Pearl Harbor y el crudo procedente de Venezuela sufre un revés con la consiguiente reducción en la producción por parte de los monopolistas extranjeros de explotación. Hecho que obligó al gobierno de Medina a decretar una nueva ley de petróleo, que aumentó la presión fiscal sobre los consorcios junto a la extensión del número de refinerías. Los resultados se vieron de manera inmediata y las rentas procedentes del crudo se dispararon. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, solo el gobierno de Rómulo Gallego Betancourt (1958-1963) dio dinamismo a la economía venezolana, al mismo tiempo que impulsaba la fundación de la OPEP, permitiendo de este modo cambios estructurales dentro del país. La administración de Betancourt realizó reformas agrarias que hasta entonces habían sido inexistentes en los anteriores mandatos. La cuestión de la tierra, siempre había sido materia de discusión respecto a la industrialización, incrustado en el clásico debate sobre la propiedad privada y la teoría del valor-trabajo. Karl Marx describió la cuota de 2
  4. 4. plusvalía, como el cociente entre el trabajo excedente y el trabajo necesario, ergo, representa el grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, en el caso de la tierra, representa el grado de explotación entre el agricultor y el propietario1. La novedad de la reforma agraria de Betancourt, es que las grandes haciendas latifundistas concentradas en manos de unos pocos señores oligarcas, propietarios de la tierra, desaparecían y pasaban a ser distribuidas de manera equitativa dentro de un marco que favorecía la aparición de pequeños propietarios, de los que se esperaba, una función social en la explotación. Si bien es cierto, no se llevó a cabo de facto la colectivización de las tierras, al menos, se garantizaron los cambios estructurales que permitiesen el éxodo rural hacia las ciudades, consintiendo mayores cambios político-sociales en el país. No obstante, este tímido intento se presentó insuficiente, debido a la dependencia de Venezuela de las inversiones y capitales extranjeros, que habían creado barreras para desarrollar una revolución industrial, que se encontraba vacía de una clase burguesa capaz de jugar un papel progresista. La oligarquía de la clase burguesa, en Venezuela y el resto de América Latina, estaba subordinada a los designios de los antiguos maestros coloniales. Es decir, el rentismo que nació con el régimen gómecista, creó una simbiosis e interdependencia de los capitales procedentes de los grandes monopolistas de hidrocarburos, principalmente de EEUU. La oportunidad que pudo haber supuesto la Primera Guerra Mundial para llevar a cabo una revolución industrial completa, fue aplacada de manera inmediata por las rentas derivadas de los hidrocarburos. Quizás por ello, Betancourt llevó adelante el plan de la primera empresa estatal de hidrocarburos, conocida por el nombre de la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP). La dependencia de la tecnología de refinamiento y extracción iba pronto a verse amenazada por los conocimientos que estaba adquiriendo la empresa estatal. La nacionalización del crudo tuvo como principal mercado el propio país y la necesidad de expandirse a los mercados internacionales. Esta necesidad tendrá por resultado el nacimiento de la OPEP, organismo que protagonizará importantes acontecimientos históricos. Por ello, haremos un paréntesis de trascendental relevancia, con respecto a la importancia de la experiencia iraní, bajo el análisis comparativo con Venezuela. Es de substancial reseña conocer la experiencia del país persa, ya que abarca períodos que nos ayudaran a comprender aun mejor el rentismo. Cabe señalar que la relación entre Irán y Venezuela, en su evolución rentistas, se extiende hasta la actualidad, como si de una sarcástica broma del destino se tratase. La experiencia iraní: de Mohammad Reza Pahlevi a Khomeini Las características y experiencias históricas de Irán, son una profunda muestra de que el rentismo encarna los instrumentos oligárquicos entre los Estados de las naciones periféricas, junto a las potencias industrializadas. Creando lazos de interdependencia, sin la necesidad de llevar a cabo una conquista colonial clásica, mediante la influencia en la política económica de quiénes gobiernan, convertidos en perceptores de rentas, cediendo las explotaciones de los recursos naturales. De este modo, se pretende limitar 1 Karl Marx, expresa la cuota de la plusvalía de la siguiente forma: (P/V), donde P, es la plusvalía, y V, es el capital variable. A esta relación le sigue, (P/V)=Plusvalía/valor de la f. de trab.=trab.excedente/trab.necesario. MARX, Karl (2006): El capital: crítica de la economía política, vol. I, México, D.F, Fondo de Cultura Económica, pp.444-447. 3
  5. 5. la participación democrática de la clase trabajadora, frenados por la visión enraizada en el idealismo-metafísico sobre el derecho de la propiedad privada capitalista. En palabras de León Trotsky; “las fuerzas productivas de la sociedad capitalista rebasan desde hace mucho tiempo las fronteras nacionales. La guerra imperialista fue una de las manifestaciones de este hecho”2. Es decir, la guerra imperialista no tiene como únicos elementos de persuasión los ejércitos y la industria militar, sino también la influencia en las políticas económicas, como fue el caso de régimen del último Sha de Persia, Mohammad Reza Pahlevi. El Sha, se convirtió en 1941 en uno de los principales aliados de EEUU y Reino Unido en Oriente Medio. Pero hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial, no comenzarían los favores a los consorcios de los gigantes petroleros occidentales. Irán caería en la trampa rentista, y cedería las explotaciones a las grandes empresas, favoreciendo un régimen que frenaba cualquier iniciativa progresista de la clase burguesa, beneficiaria de las rentas de los hidrocarburos. El régimen de Pahlevi actuaría presumiblemente como “caballo de Troya” dentro de la OPEP. Por ello, es de suma importancia conocer el breve gobierno democrático de Mohammad Mossadeq. En 1951, Mossadeq fue elegido democráticamente como primer ministro de Irán y pretendió llevar a cabo la nacionalización del petróleo, aspecto que enfureció las aspiraciones económicas de los monopolistas estadounidenses y británicos. Para situarnos, tenemos que tener en cuenta que la OPEP aun no se había constituido, y la popularidad de las teorías marxistas estaba en su punto álgido, aunque frenadas por el revisionismo soviético heredado de la teoría errónea del socialismo en un país o socialismo nacional. Mossadeq ya había defendido anteriormente la necesidad de que la producción y explotación de los recursos petrolíferos fueran asunto exclusivo del Estado y la sociedad persa, lo que motivó su encarcelamiento en 1940. El peligro que suponía la figura de Mossadeq no estaba centrado en su discurso de recuperar los recursos naturales con el objetivo final de repercutir en beneficios sociales para los iraníes, sino más bien por su perfil que podría dar nacimiento a una vanguardia que lanzaría a Irán a una revolución política y social. Este hecho se verá frenado, no solo por el intervencionismo económico de los maestros coloniales, sino por la imposibilidad de llevar a cabo una revolución internacional tras las experiencias de la Tercera Internacional, y la posterior traición por parte de la burocracia soviética y el revisionismo de la socialdemocracia. La oficialidad de los partidos comunistas influidos por las decisiones de Moscú, crearon a partir de 1924, la dinámica en donde las vanguardias, posadas sobre el apoyo de la clase obrera como motores de las revoluciones, se encontraban expectantes a las ordenes provenientes de Moscú. Esto se observó dramáticamente en la revolución en China, cuando el Partido Comunista de la Unión Soviética sugirió al Partido Comunista Chino que apoyase a Chiang Kai-chek y el Kuomintang, enmarcado en la teoría revisionista de las dos etapas. Los resultados fueron desastrosos, la clase obrera y campesina, soportes del PCCh, sufrieron la represión, primero de Chiang y después de la opción de “izquierdas” que apoyó mas tarde Stalin, encarnada en la figura de Wang Ching-wei. 2 TROTSKY, León (2009): La Revolución Permanente, Madrid, Público, p.31. 4
  6. 6. Otra experiencia histórica que refleja esta dinámica fue la Guerra Civil española, donde la URSS apoyó a los socialistas burgueses, representados por Negrín, Prieto y Azaña. La represión no se hizo esperar, partidos que habían roto con la oficialidad de PCUS, sufrieron la persecución, como fue el caso del POUM y Andreu Nin, él cuál fue ejecutado por el NKVD soviético. Los pretextos que por aquel entonces se esbozaros fueron aplicados en el resto de países en donde los conflictos sociales podían llevar a revoluciones, que amenazaban la hegemonía de las empresas transnacionales y los intereses de Moscú, como ocurrió en Irán. La experiencia iraní y el peligro que suponía Mossadeq, se reflejaban en la gran impopularidad de Reza Pahlevi, que encontró como mayor enemigo para sus pretensiones, la propia constitución iraní redactada en 1906. Podemos considerar este hecho un indicador de cómo la propia democracia parlamentaria se presenta como un peligro para los intereses económicos de las empresas y los países industrializados, los cuales, muestran ventajas absolutas en tecnología y bienes de gran valor añadido, pero que carecen de recursos naturales para sus sistemas de producción. Este aspecto es el que presenta mejor la relación entre Venezuela e Irán, a diferencia de otras naciones con estructuras políticas menos avanzadas tras largos periodos subordinados al colonialismo británico y francés. En la obra de Noam Chomsky, Estados Fallidos, se profundiza en este aspecto en donde las relaciones de dependencia entre el centro y la periferia, encuentran de manera irónica, el escollo de la democracia parlamentaria. En el caso de Venezuela, el período gómecista fomentó la transformación a una economía rentista perdiendo la gran oportunidad histórica para las pretensiones de industrialización, que pudo suponer la Primera Guerra Mundial. Por otro lado, Irán vio frenado su camino hacia el desarrollo industrial durante los reinados de Reza Sha y Reza Pahlevi, convirtiendo la economía persa en rentista. La popularidad de Mossadeq, elegido democráticamente por los iraníes gracias a que la Constitución de 1906 instituía al país como una monarquía parlamentaria, conmocionó los intereses de las potencias capitalistas, viéndose obligados a llevar a cabo un golpe de Estado. Kermit Roosevelt fue el elegido para tal misión y revitalizó la imagen del monarca Pahlevi, quien influyó en la prensa iraní para desacreditar la imagen del primer ministro de Irán. A partir de ese momento, la independencia política y económica de Irán desapareció y el papel que empezaría a jugar sería el de “caballo de Troya” dentro de la OPEP. La teoría neoclásica de las curvas ordinarias de oferta y demanda, registra cómo las perturbaciones entre la cantidad demandada y ofertada puede afectar en el precio de mercado, es decir, cualquier perturbación que pudiera afectar la producción de crudo, puede tener como respuesta un alza en el precio del barril de petróleo. La nacionalización y la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP), no tuvo mayor transcendencia en los planes de las empresas petroleras, debido en gran parte a la experiencia iraní. Los fundadores de la OPEP fueron Venezuela, Arabia Saudita, Irak, Irán y Kuwait, reunidos el 14 de septiembre de 1960 en Bagdad. El hecho de que cinco de sus fundadores sean países de Oriente Medio, presume un aspecto de vital importancia. Tras la independencia de los países árabes a partir de 1956, estos se toparon con los planes de los maestros coloniales para promocionar gobiernos dependientes a ellos. La figura mas importante en estos planes fue el general Abdul Karim Qasim, que tomaría el mismo 5
  7. 7. papel realizado por el Sha Pahlevi, cediendo los consorcios de explotación a los gigantes petroleros de los países industrializados. En cambio, dentro del panorama internacional de la Guerra Fría y el comienzo de la época post-colonial, surgirían figuras como la de Gamal Abdul-Nasser que afectarán los planes de influencia en la política económica de los miembros de la OPEP. Arabia Saudita se manifestaba como el país más hostil hacia las intervenciones de EEUU, mientras que Irak, con Qasim, en consonancia con la monarquía iraní, aumentaba la producción de petróleo y mantenía el precio del barril barato. Otro aspecto que favoreció estos condicionantes fue la entrada en el mercado internacional del crudo procedente de la URSS bajo la dirección de Nikita Khrusev, quien había permitido ciertas liberalizaciones en la economía soviética. Es importante señalar, por aquel entonces, la burocracia soviética no presentaba ninguna aspiración revolucionaria. En este contexto, las reformas que llevó a cabo Betancourt no tuvieron los resultados esperados y el papel iraní aún era mayor. La amenaza de la nacionalización del Canal de Suez en 1956, sólo obtuvo como resultado el cambio hegemónico a favor de EEUU y la URSS, quienes se encontraban en su fase de expansión imperial. La popularidad de Gamal Abdul-Nasser tuvo como victima política al general Qasim, asesinado en 1963, lo que potenció aún más la importancia de Irán como “caballo de Troya”. Esto trajo significativas crisis en la economía venezolana a partir de la década de los 60, puesto que la nacionalización de los recursos de hidrocarburos tenían como objetivo cubrir la demanda interna del país, mientras, los excedentes debían ser dirigidos al mercado internacional. En cambio, el aumento de la producción y la oferta del crudo provocaron el desplome de los precios. La baja diversificación de la industria venezolana y el relativo atraso, no permitieron la independencia económica ante las perturbaciones de los precios, lo que obligó a partir de 1966, con el gobierno constitucional de Raúl Leoni, a realizar cambios en los impuestos que debían pagar las empresas extranjeras por la explotación de hidrocarburos, que hasta entonces se mantenía por debajo del precio del mercado internacional, provocando una acumulación de capital en favor de las compañías extranjeras. Esta reforma fiscal, y los acontecimientos en Irak y Egipto, potenciaron el papel de Irán, que aumentaría la producción, con el consiguiente aumento de la oferta. Lo que se traduce en que la reforma fiscal de Leoni, tampoco tuviese un mayor impacto sobre los beneficios en los monopolios de hidrocarburos occidentales. Ante este panorama, el primer gobierno de Rafael Caldera, denunciaría el tratado comercial con EEUU y aplicaría reformas más drásticas que las de la etapa de Leoni. Estas reformas recogidas en el IV Plan de la Nación, tenían por objetivo la construcción de infraestructuras, con el consecuente aumento del gasto público, actuando como un efecto multiplicador de la demanda agregada, dando lugar así un proceso de industrialización financiado con las rentas procedentes de la explotación del petróleo. Pero no sería hasta 1973, cuando el rumbo de la economía venezolana y el resto de países de la OPEP tomaría un nuevo rumbo. El panarabismo como ideología se extendió en los principales países árabes, fomentado por Nasser, Gadafi y el partido Baaz en Siria e Irak. La nacionalización del petróleo en Irak y Libia, la cuestión palestina y el objetivo de crear una nación árabe se presentaron como las principales variables que podrían trastocar los intereses económicos de las compañías extranjeras. La humillación que supuso la Guerra de los Seis días en 1967 y la perdida de territorio de gran valor geoestratégico y económico, siendo los mas importantes, los Altos de Golán y la 6
  8. 8. península de Sinaí, motivó a los países árabes a llevara a cabo un plan para la recuperación de los mismos. La OPEP decidió el embargo de petróleo a las naciones que apoyaron a Israel en la guerra de Yom Kippur o Guerra de los Seis días. La disminución de la oferta de crudo disparó los precios y extendió el descontento en la población iraní ante las decisiones de Pahevli y su apoyo a las potencias occidentales. El aumento del precio del petróleo fue altamente beneficioso en la economía de Venezuela, que recibía extraordinarias rentas. Los países afectados por el embargo sufrieron efectos inflacionistas y consecuencias en su actividad económica e industrial, desnudando su dependencia de las materias primas procedentes de los países periféricos. Estos beneficios para la economía venezolana se verán potenciados en 1976 con Carlos Andrés Pérez, cuando por fin conseguiría la total nacionalización de los hidrocarburos tras el pago de una indemnización a las corporaciones extranjeras por valor de 4.348 millones de dólares. La empresa Petróleos Venezuela se convertiría, de este modo, en la empresa estatal encargada de la explotación, mientras que las rentas repercutirán con más fuerza en la economía del país. Por tanto, la importancia de Irán va ser aun más influyente en la economía de Venezuela con la experiencia histórica de la revolución iraní de 1979. La imagen desgastada del monarca Pahlevi, quien permitió la humillante intervención occidental en 1953, y las decadentes condiciones de gran parte de los iraníes, crearon un contexto favorable para el ayatolá Khomeini y sus aspiraciones políticas en el país. La vanguardia que pudo suponer el Partido Tudeh, de ideología marxista, con la popular figura de Mossadeq sufrió su mayor revés en 1953, abandonado a su suerte por el revisionismo ideológico de la URSS, permitiendo de este modo, un escenario oportunista para Khomeini, cuyos discursos estaban cargados de nacionalismo e existencialismo inspirados en el filósofo persa del S.XVI, Mulla Sadrá3. El 16 de enero de 1979, fue la fecha en la que se gestó la revolución iraní y comenzó el exilio del Sha, llevándose como único recuerdo de su reino una caja que contenía tierra del país persa. No obstante, el monopolio de la violencia que define a los Estados modernos, mantuvo fiel al ejército y a la Guardia Imperial que se presentaron en las calles de Teherán para aplastar a los revolucionarios. Pero el 1 de febrero, el ayatolá Khomeini volvió de su exilio en Francia y comenzó a hablar de cambio de régimen, evitando referencias sobre religión e Islam. A partir de este momento, los planes económicos de las potencias industriales se encontraban amenazados e intentar un golpe de Estado semejante al de 1953 era prácticamente imposible, por lo que dirigieron su estrategia a seducir a su vecino árabe, Irak. Tras el acuerdo de Argel en 1975, se delimitaron las fronteras entre Irak e Irán creándose, de este modo, la rivalidad por la región de Shatt al-Arab o Arvand Rūd, con población mayoritariamente arabófona. El gobierno laico de Sadam Hussein creyó tener la oportunidad de recuperar la región que anteriormente fue iraquí, y que la población árabe de la zona iraní prestaría su apoyo, todo esto con el beneplácito de EEUU y los 3 “Mulla Sadrá, cuyo nombre completo es Sadr al-Din Muhammad, nació en Shiraz en torno a 979/1571, hijo único de Ibrahim Shiraz. Un miembro de la conocida familia Qawam de Shiraz, Ibrahim mantuvo su posición de visir y fue una poderosa figura política y social en su ciudad natal. El joven Sadr al-Din mostró su excepcional inteligencia desde la infancia y disfrutó de la mejor educación en Shiraz”. SHARIF, Mian M (1966): A History of Muslim Philosophy: with short accounts of other disciplines and the modern renaissance in Muslim lands, vol.2, Wiesbaden, Harrassowitz, pp.932-960. 7
  9. 9. miembros que formaban la OTAN. En 1980 estalla la primera Guerra del Golfo, y de nuevo el precio del barril de petróleo se disparó con consecuencias en la economía mundial, pero con la particularidad de la creación de un “seguro” que financiaría las pérdidas en los excedentes de los productores occidentales de crudo. La venta de armamento, tanto a Irán como a Irak, financió las posibles pérdidas económicas, mientras que las externalidades negativas se trasladaron a los países con economías más atrasadas y menos diversificadas, con un alto nivel de dependencia en las exportaciones de petróleo procedentes de los países productores. Para Venezuela la situación fue desfavorable, creándose una fuga de capitales extranjeros y un aumento de la inflación y la deuda pública. El único sector industrial completamente desarrollado se convirtió en el gran enemigo de la economía venezolana, viéndose obligado el gobierno de Luis Herrera Campis a emitir deuda y llevar a cabo políticas inflacionistas para reanimar la actividad económica del país. Esto supondrá un proceso que presentará externalidades negativas, no solo en la economía y la sociedad, sino también fuertes impactos medioambientales debido a la búsqueda de financiación a través de créditos, efectos que no se ven reflejados en los precios de mercado. Para ello tomaremos prestado el término de deuda ecológica de los profesores Joan Martínez Allier y Arcadi Olivares. El pago de la deuda externa implica también el pago de sus intereses, es decir, se debe de lograr un excedente que se logrará cuando la producción sea mayor que el consumo, para ello es necesario “un aumento genuino” de la productividad. Para alcanzar este aumento de la producción, es necesario que los países deudores hagan un uso abusivo de los recursos naturales, creando así, un empobrecimiento de la población y una infravaloración del futuro, debido a que los recursos agotables, como el petróleo, no crecen al nivel de los tipos de interés. Joan Martínez Alier explica esta relación, en función de dos aspectos principales: Esas relaciones (deuda externa y deuda ecológica) comprenden dos aspectos principales. El primer aspecto de la relación entre deuda externa y deuda ecológica es el reclamo de la deuda ecológica, a cuenta de la exportación mal pagada (pues los precios no incluyen diversos costos sociales y ambientales, locales y globales) y a cuenta de los servicios ambientales gratuitos. Por ejemplo, el petróleo que México exporta a Estados Unidos (país que se ha convertido en gran importador de petróleo) esta infravalorado porque no tiene en cuenta la contaminación producida en las zonas de extracción de bosque tropical húmedo de Tabasco y Campeche, porque no incorpora un coste adicional, a cuenta de sus efectos negativos sobre el cambio climático global, y porque menosprecia la demanda mexicana futura.4 Llegados a este punto, dejaremos aparcada la relación entre Venezuela e Irán, que rescataremos mas tarde, para sumergirnos en el que quizás sea el eslabón que mejor explica el rentismo en Venezuela. De la revolución bolchevique a la contrarrevolución de la oferta: laissez-faire ou laissez-mourir? Antes de comenzar cualquier explicación, debemos de conocer el origen de las dos ideologías que pretendieron alcanzar la hegemonía durante el S.XX y la influencia que tuvieron. El punto de partida será una breve reflexión sobre el liberalismo clásico, para 4 MARTINEZ ALIER, Joan y OLIVERES, Arcadi (2010): ¿Quién debe a quién?, Madrid, 2010, Público, p.44. 8
  10. 10. ello contaremos con la cita de Wilhelm von Humboldt, procedente de la conferencia de Noam Chomsky dictada en el Perry Center de Nueva York, que sin duda ilustrará el camino de nuestra argumentación. Humboldt escribió en 1792 “los limites de la acción del Estado”, del cuál tomaremos el siguiente extracto en el que el autor supone que el Estado tiende “a dejar de lado los objetivos individuales del hombre y a convertirlo en un simple instrumento que le sirva para sus arbitrarios fines”. El papel del Estado es el punto del que nacerán las teorías sobre el liberalismo económico y el socialismo. Estas similitudes las podemos encontrar reflejadas, en cómo ambas ideologías buscan como fin ultimo la desaparición del Estado y el nacimiento de una sociedad autogestionada y autosuficiente. Por ende, debemos de precisar en que han quedado estas intenciones y si realmente ha existido una voluntad de alcanzar esos fines. Para ello, la fecha de partida será Noviembre de 1917, momento histórico lleno de experiencias para realizar nuestro análisis. En el año que tomamos cómo punto de inicio, se nos presenta un escenario de guerra entre las grandes potencias económicas por el dominio de la hegemonía mundial. Los partidos socialdemócratas empezaron a alejarse del marxismo clásico, abandonando los conceptos de lucha de clases y materialismo histórico, abrazando las teorías revisionistas de Eduard Bernstein y Karl Kautsky, lo que supuso la ruptura con el partido de destacados miembros, siendo los más importantes, Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht. El revisionismo de las teorías de Marx y Engels, darán un importante protagonismo al papel del Estado y recordaran, en cierto modo, al programa Gotha de Ferdinand Lassalle. Por otro lado, la importancia de un Estado para las aspiraciones colonialistas del capitalismo, dejaban huérfanas las teorías de Adam Smith y Ricardo, contrarias al mercantilismo. Ante esta situación, y al verse acorralada Alemania entre dos frentes, el mariscal Von Hidenburg decide enviar a Lenin, directo desde Suiza, a Rusia. Tras lo cual comienza la Revolución Rusa, culminando en Febrero con el ascenso del gobierno de Kerensky, quien pactará con las potencias occidentales mantener el frente abierto contra el II Reich. Ante el descontento del ejército ruso junto a la popularidad de Lenin y el partido bolchevique, nacerá la Revolución de Octubre, que culminará el 7 de Noviembre. El proceso revolucionario no finalizará hasta 1921, cuando concluye la Guerra Civil, tras la intervención de catorce potencias extranjeras, unidas con el objetivo de eliminar el gobierno bolchevique. De este modo nace el primer Estado socialista, con el gran reto de convertir una economía feudal y netamente agrícola, en una economía industrializada. Para ello, y tras el incidente de los marineros de Kronstadt, se vio la necesidad de crear un programa de cambios estructurales en la economía heredada del antiguo imperio zarista. El primer programa estructural, se conoció como NEP o nueva política económica, con el fin de crear los condicionantes para alcanzar el proceso de industrialización, mediante la restauración de la propiedad privada en los derechos de explotación de la tierra. Los agricultores pagarán un impuesto al Estado, a cambio de mantener un excedente en la producción. Estos excedentes serán vendidos en el mercado a través de comerciantes, creándose de este modo un aumento de la producción agrícola e industrial, entrando en una fase capitalista dentro de la economía rusa, devastada tras la Guerra Civil. La NEP sería mas tarde sustituida por los planes quinquenales. 9
  11. 11. Tras la muerte de Lenin, comienza un período que eliminará a gran parte de los miembros del partido bolchevique, creando un aparato burocrático heredado de la época zarista, conocido por el nombre de politbureau. Stalin alcanza el poder, y establece como máxima figura la del secretario general, implantando un Estado burocrático encargado de la producción y dueño de los medios de producción. El Estado tomará el papel de las empresas y se organizará un modelo burocrático con aspiraciones imperialistas, que se cumplirán tras la Segunda Guerra Mundial. Los países satélites y las republicas socialistas soviéticas, comerciarán en base a la teoría ricadiana de las ventajas comparativas, creando una dependencia hacia Moscú que actuaba como economía central. La obsesión por aumentar la producción empujó a la burocracia soviética a implantar el fordismo como modelo productivo, aplicando la cadena de montaje dentro de las fábricas y la mecanización del trabajado, alienando a los obreros de las fábricas. Los planes quinquenales consiguieron transformar la economía soviética, heredera de un modelo de rentismo agrario, en el cuál, debido a la fertilidad de las tierras dedicadas a la agricultura en Ucrania y Rusia se creaba un excedente dedicado a la exportación5. Para romper esta dependencia, y tras el éxito del programa NEP, el politbureau decidió llevar a cabo la colectivización de las tierras en Ucrania, en contra de los deseos oligarcas de los kulaks, quienes sabotearon la producción y espolearon al gobierno de Stalin a llevar a cabo su aparato represivo. La colectivización de las tierras permitió la aparición de granjas colectivas, mientras que la producción se vendía al precio fijado por el Estado, con el fin último de financiar el proceso de industrialización. No obstante, el descontento de los campesinos debido a las condiciones impuestas por el gobierno y a la promesa incumplida de la socialización de los medios de producción, junto a la especulación en los precios de grano por parte de los kulaks, fueron los detonantes del fracaso de los planes de la burocracia. Ante esta disyuntiva, la troika decide “innovar” creando un nuevo cuadro teórico para el socialismo científico, rescatando la idea menchevique de las dos etapas. Esta teoría fue bautizada como socialismo en un país, que recuerda vagamente a la teoría de la industria naciente de Friederich List. Se pretendía alcanzar el socialismo mediante el proteccionismo dejando de lado el internacionalismo de las teorías marxistas. Grosso modo, la primera etapa es alcanzar la industrialización para el posterior paso al socialismo, para ello es necesario focalizar los esfuerzos en una única nación. Llegados a este punto, enlazaremos la teoría del socialismo en un país con las políticas proteccionistas que llevaron a cabo EEUU, Reino Unido, Holanda y el resto de potencias capitalistas. Friederich List argumentó que la presencia de países ricos, imposibilita el desarrollo de los países atrasados, sí estos no contaban con la intervención estatal y la protección arancelaria. El sofisma cargado de metafísica de la mano invisible, afirma que el mercado es fuente de riqueza, debido a los intercambios mercantiles entre usuarios y naciones, por tanto, el mercado es el mejor asignador de recursos y el papel del Estado debe ser mínimo o inexistente. Para List, esta afirmación es errónea y supone que el libre comercio es beneficioso solo entre países con niveles similares de desarrollo industrial, y resalta el papel del proteccionismo en el crecimiento de las economías británica y norteamericana. El lema por excelencia de los defensores 5 Se puede establecer la relación, en este caso, con la teoría de ground-rent de David Ricardo. La Rusia zarista, hasta 1917, se caracterizó por ser una economía cuasifeudal, en la cual aún existían terratenientes propietarios de las tierras de cultivo. Éstos recibían las rentas procedentes de la explotación de la tierra. Más tarde, ahondaremos en este aspecto, de vital importancia. 10
  12. 12. del mercado, “laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même!”6, no podía estar mas cargado de idealismo filosófico e inexactitudes. Si analizamos el modelo de crecimiento de los países que han importado el laissez-faire, nos toparemos ante políticas económicas con un altísimo grado de intervencionismo por parte del Estado, siendo el gran paradigma Inglaterra. Reino Unido, durante el S.XIX, se veía superado tecnológicamente por Bélgica y Suiza, promulgando leyes de carácter proteccionista con el objetivo de proteger su industria frente a los bienes y productos de aquellos países. El auge industrial de Estado Unidos y Alemania reforzó el uso de prácticas arancelarias, mientras el imperio británico obligaba a sus propias colonias a consumir solo productos procedentes de la metrópoli, destruyendo por el camino la industria textil de la India, que hasta entonces era el mayor productor y exportador de tejidos. Cabe señalar las políticas que obligaron a los países más atrasados a abrir sus fronteras y seguir el modelo de laissez-faire impuesto desde fuera, ante una situación que se presentaba perjudicial para sus mercados internos y desarrollo industrial. Es destacable el hecho de que los defensores de la economía de laissez-faire no depositaban fe alguna en el propio mercado, y el protagonismo del Estado era de vital importancia, mientras que por otro lado, obligaban a los países periféricos a consumir los bienes de gran valor añadido procedentes de los países industrializados. Esta política, que debería de ser rebautizada como laissez-mourir, tuvo graves consecuencias en las economías precapitalistas y frenó cualquier oportunidad para su desarrollo. Cuando finaliza la Segunda Guerra Mundial, se delimitaron las fronteras de las dos grandes ideologías, junto a la creación de los dos bloques representados por la OTAN y el Pacto de Varsovia, ambos de carácter imperialista pero con sus propias peculiaridades. Mientras que el modelo de colonialismo clásico empezó a dejar de ser rentable por los costes de transacción debidos a la prospección, transporte y control militar, se vieron con la necesidad de otorgar la independencia a las colonias. En 1956, la mayoría de las colonias habían conseguido su independencia, dando paso al nacimiento de la oligarquía entre los nuevos Estados y los antiguos maestros coloniales. El relativo atraso tecnológico e industrial de las nuevas naciones permitió a las empresas transnacionales recibir concesiones para la explotación de los recursos naturales, favoreciendo el nacimiento de nuevas economías rentistas. La imposibilidad de las naciones atrasadas de llevar a cabo políticas proteccionistas, no permitían su industrialización y se veían obligadas a caer en la trampa rentistas. Mientras, en las naciones industrializadas capitalistas, motivadas por los impresionantes crecimientos económicos de la URSS, empezaron la edificación del Estado de bienestar. Para ello, se inspirarían en Lorenz von Stein, la Sozialpolitik de Birsmarck, el revisionismo de la socialdemocracia alemana y el pensamiento de John Maynard Keynes. Varios países capitalistas imitarían los planes quinquenales de la Unión Soviética, como son los casos de Francia y Japón, estableciendo a su vez, pactos sociales entre el Estado, las empresas y los sindicatos. La experiencia del New Deal mostró como las políticas sociales distribuían mejor la riqueza de la nación, en comparación con las anteriores políticas económicas, debido en mayor medida, a la intervención estatal y a los axiomas keynesianos del efecto multiplicador de la demanda efectiva, o agregada7. La reconstrucción de Europa tras la guerra, fomentó la 6 Frase atribuida al fisiócrata francés, del siglo XVIII, Jean-Claude Marie Vicent de Gournay. Debemos de matizar sobre este punto. Las políticas keynesianas no fueron las que permitieron salir de la crisis de la década de los 30. Tan sólo hubo una pequeña recuperación en 1937, de carácter insuficiente. La Segunda Guerra Mundial supuso el punto de inflexión para salir de la crisis. De hecho, el New Deal 7 11
  13. 13. implantación de modelos económicos “mixtos”8, implantando monopolios estatales encargados de los sectores, donde los costes marginales y medios eran siempre decrecientes e imposibilitaban para cualquier empresa privada maximizar beneficios a corto plazo, según la explicación de los rendimientos crecientes9. Mientras, la URSS seguía aplicando los planes quinquenales con la novedad del establecimiento de un salario mínimo y la producción de bienes de consumo. El imperialismo de ambas ideologías, abandonaría las viejas formas tomando la diplomacia y la influencia política como armas. La promoción de gobiernos afines será de vital importancia para las empresas transnacionales, lo que planteó la necesidad para las jóvenes economías independientes, la posibilidad de huir de este dominio. Mehdi Ben Barka preparó la Conferencia Tricontinental, que se iba a celebrar en la Habana en enero de 1966, con el objetivo de acabar con el subdesarrollo y organizar los movimientos revolucionarios, huérfanos del apoyo de la Unión Soviética. La lucha de clases mundial que preparaba la Tricontinental, coaccionaba seriamente los intereses hegemónicos de ambos bloques, y solo la desaparición de la figura de Ben Barka extinguiría la amenaza. La formación del movimiento de los Países No Alineados tampoco pudo romper las cadenas que unían a los países periféricos con los centrales. Los regimenes de propiedad industrial, favorables a los países industrializados, no permitían un trasvase de tecnología y ahogaba a las naciones post-coloniales a especializarse en los bienes de bajo valor añadido. Las materias primas eran la única salida a la asfixiante situación económica, promoviendo de este modo las concesiones en explotaciones de recursos naturales. El intervencionismo en la política económica de los países periféricos se observó dramáticamente, en la promoción del terrorismo de Estado en Centroamérica y gobiernos dictatoriales como los de Pinochet y Videla. América Latina se convirtió en un laboratorio para los experimentos económicos neoliberales de la Escuela Austriaca y los Chicago Boys preparando la contrarrevolución de la oferta. El embargo de petróleo de 1973 provocó aumentos inflacionistas en las económicas capitalistas, y una alta dependencia del crudo ruso en las soviéticas, mientras las económicas rentistas como Venezuela, vieron incrementados sus ingresos procedentes de los hidrocarburos. Las políticas keynesianas, fueron acusadas de provocar inflación, atribuyendo al efecto multiplicador de la demanda efectiva, la característica de ser un instrumento inflacionista. Los Acuerdos de Washington en diciembre de 1971, impulsaron los efectos negativos debido a la ampliación de la banda de fluctuaciones al ± 2,25%, que volvería a subir otro ± 2,25% en 197310. La devaluación del dólar afectó a las economías periféricas, debido a que el precio del barril de petróleo es en dólares, solo ha demostrado ser superior a la política de “no intervención” del Estado promovida por los anteriores gobiernos estadounidenses. 8 Intervención del Estado no es sinónimo de socialismo. Se trata de un sofisma heredado de la escuela austríaca y el revisionismo de la socialdemocracia. El término correcto es el de capitalismo de Estado. Ergo, la economía mixta, es la coexistencia del capitalismo de mercado con el capitalismo de Estado. Sofismas como la tercera de vía de Giddens, no son más que incongruencias dialécticas que pretenden presentarse como alternativas. 9 Este suele ser el argumento de los economistas ortodoxos para explicar la presencia de monopolios estatales. Toman la teoría de Ricardo sobre los rendimientos decrecientes de la tierra, aplicado en la industria competitiva. Los economistas, a quienes se les califica de heterodoxos, afirman que los rendimientos en el mercado competitivo son, por lo general, constantes o crecientes. 12
  14. 14. mientras que el estancamiento de la economía de la URSS propició el camino de la contrarrevolución de la oferta. La guerra de Afganistán en 1979, debilitó las posiciones soviéticas en el equilibrio mundial a consecuencia del gran peso del gasto militar con respecto al PIB, que llegó a alcanzar el 20% del producto interior de la URSS, niveles similares a una economía de guerra. El desgaste de los planes quinquenales en la economía soviética y el estancamiento económico mundial relegaron a la Unión de Republicas Soviéticas Socialistas a un humillante segundo plano, mientras que dentro de los países capitalistas se comenzó a gestar la contrarreforma neoliberal. El Fondo Monetario Internacional se encargará del proselitismo en los países no alineados, recomendando recetas para la liberalización de sus economías en forma de privatizaciones, desregulaciones, políticas macroeconómicas restrictivas y apertura al laissez-faire. En la década de los 80, entraron con fuerza los procesos de privatización de empresas públicas y reformas fiscales a favor de las grandes riquezas. Durante el gobierno de Ronald Reagan, se aplicó la Curva de Laffer, teoría que afirmaba la relación entre la reducción de impuestos y el aumento en la recaudación, debido a que acrecentaba el consumo y disminuía la evasión de impuestos. Práctica que solo tuvo el objetivo de recortar los impuestos a las grandes fortunas, provocando el aumento del déficit en las cuentas de EEUU. Mientras en Europa, Margaret Tatcher y François Miterrand, encabezaron el proceso para desmantelar el Estado de Bienestar, privatizando empresas públicas que actuaban en sectores estratégicos, mientras, el sector financiero y el crédito, operaban en la medida de camuflar las diferencias en renta, financiando el sector público endeudado. En 1989, la situación insostenible y el fracaso de la perestroika derrumbaron la influencia de Moscú en Europa Oriental, revitalizando el modelo neoliberal, un modelo abocado al fracaso pero que encontró en Japón el medio de financiación, ante el evidente déficit en las cuentas de Estados Unidos, foco de la contrarrevolución de la oferta. Tras este extenso análisis de las variables que explican lo enraizado del rentismo en las economías periféricas, es conveniente entrar en los últimos puntos del ensayo que nos llevará a la actualidad de Venezuela y su reciente proceso revolucionario. El gobierno bolivariano: rentismo o revolución La segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, estuvo marcada por el intervencionismo del Fondo Monetario Internacional en la política económica venezolana. El FMI, empujó a una política de laissez-faire favoreciendo las importaciones extranjeras, con el aumento de los precios, a consecuencia de la inflación y la caída del salario real. El descontento de la sociedad venezolana se hizo manifiesto y el presidente Andrés Pérez fue suspendido de sus funciones. La vuelta de Rafael Caldera trajo consigo el Plan de Negocios estructural de la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA). Caldera facilitó los consorcios de explotación a las empresas extranjeras y acentuó el rentismo, aumentando la producción neta del crudo venezolano. La hostilidad de las medidas adoptadas e impuestas desde el FMI aumentó la popularidad de Hugo Chávez, que subirá al gobierno en 199811. Chávez cumple su promesa de formar una Asamblea Constituyente, con el objetivo de redactar una nueva 11 En 1998, Hugo Chávez gana las elecciones. No obstante, en 1999 se forma la Republica Bolivariana de Venezuela, tras aprobarse por referéndum la nueva constitución, eliminado el antiguo sistema bicameral, sustituido por la Asamblea Nacional, de carácter unicameral. 13
  15. 15. constitución que dejase en el olvido la de 196112. La redacción de la nueva carta magna pretenderá sustituir la democracia parlamentaria, por un sistema participativo y social. De este modo, tras el referéndum de 1999, nace la Republica Bolivariana de Venezuela y el socialismo del S.XXI, que tendrá como objetivos principales acabar con el modelo neoliberal, impuesto por el FMI y el Banco Mundial, haciendo frente a la deuda externa. Entrados en esta disyuntiva, es necesario matizar el modelo económico elegido por el gabinete de Chávez y rescatar de nuevo la relación con la economía iraní. La oposición al régimen iraní, es representada por la élite económica, conocida por el nombre de bazar, de carácter mercantil y herederos del espíritu comercial persa. La regulación por parte del Estado choca de manifiesto con los intereses económicos del bazar, creando un régimen de confrontación. En el caso venezolano, el ascenso de Chávez se tradujo en la amenaza para las élites oligarcas del país de perder su estatus de perceptores de rentas procedentes la explotación de recursos naturales. La nacionalización del petróleo, convierte al perceptor de rentas al Estado, que sustituye la modalidad de recibir impuestos a través de consorcios de explotación, recibiendo de este modo las rentas según el precio del mercado internacional. Mientras, la oposición al gobierno, actúa con el propósito de volver al equilibrio anterior a la nacionalización. El discurso sobre el socialismo del S.XXI, pretende alejarse del marxismo-leninismo, entendiendo a esta “variante” del pensamiento de Marx, el experimento soviético que nació en 1924. No obstante, Venezuela continúa atada al rentismo y el papel del Estado sigue siendo vital sin aun alcanzar la socialización de los medio de producción. Debido en parte, a la oposición que actúa a favor de los intereses de las empresas transnacionales y a la imposibilidad de alcanzar un proceso de industrialización que elimine la dependencia en los hidrocarburos. El gobierno de Chávez no parece encontrar, o no pretende eliminar la dependencia de las rentas fiscales y comerciales que proporcionan los hidrocarburos, creando una situación en donde la participación del Estado favorece el clientelismo, mientras que los procesos de colectivización y creación de cooperativas son anecdóticos. Los programas sociales y las ayudas a los vecinos, son financiados con las rentas petroleras, mientras tanto, no existe una reforma del sistema financiero en el cual la banca, en su mayoría extranjera, recibe ganancias por encima del 30% del patrimonio invertido por los accionistas. Situación desfavorable para los prestatarios, debido a los altos tipos de interés, sumado a la situación de los ahorradores, testigos al ver como sus ahorros desaparecen rápidamente, por la fuga de capitales que sufre el país. Por otro lado, los microemprendimientos y el auge de cooperativas, se han convertido en formas rentables para pequeños propietarios que no dirigen sus beneficios a proyectos de carácter social. Beneficiarios de las exenciones fiscales y la facilidad para acceder a financiación pública de los programas sociales, a su vez, financiados por las rentas procedentes del petróleo. Grosso modo, el rentismo favorece a una clase ociosa, en términos de Thorstein Veblen, cuyas riquezas proceden de las virtudes otorgadas por la naturaleza13. 12 Hugo Chávez Frías, en precampaña, nunca habló de socialismo ni de nacionalizaciones de empresas privadas. Chávez llegó a afirmar que Cuba era una dictadura, e incluso tranquilizó a las empresas transnacionales, prometiendo ventajas para éstas, facilitando inversiones extranjeras. En el siguiente video, se puede ver la entrevista y sus declaraciones: 13 VEBLEN, Thorstein (2002): Teoría de la clase ociosa, Madrid, Fondo de Cultura de España, pp.75107. 14
  16. 16. Frente a esta dinámica, se aprecia como el salario real14 disminuye a causa del alza de los precios, situación claramente desfavorable para la clase trabajadora de Venezuela. Es importante matizar y contradecir a los sofistas que se refieren a la clase trabajadora como clase media, término totalmente erróneo. Los trabajadores, como clase social, no son dueños de sus medios de producción, ofreciendo de este modo, su fuerza de trabajo en función a un salario dependiente de la relación entre la oferta y la demanda del mercado laboral, propios del capitalismo. Esta relación es muy sensible a la variación alcista de los precios, traduciéndose en altas tasas de inflación, marcados por la tendencia económica venezolana desde la década de los años 80, a lo cual, la política económica del gobierno bolivariano no ha podido solucionar. La presencia de inflación implica desajustes macroeconómicos que afectan directamente a las rentas más bajas, es decir, la inflación actúa como un impuesto regresivo que soportan, sobre todo, los trabajadores y ahorradores. Esto se explica mediante la ecuación del tipo de interés real, es decir, la diferencia entre el tipo de interés nominal y la inflación15. Cuanto mayor sea la tasa inflación, menor es el tipo real, lo que repercute directamente en las tasas de ahorro. John Maynard Keynes, llegó a afirmar, que “a través de un proceso continuo de aumento de circulación, los gobiernos pueden confiscar secreta e inadvertidamente una gran parte de las riquezas de los ciudadanos. Con este método no sólo confiscan, sino que lo hacen arbitrariamente, y mientras que tal proceso empobrece a muchos, enriquece efectivamente a una pequeña minoría”16. De nuevo, con respecto a la relación entre salarios e inflación, las inherentes contradicciones del capitalismo, propician situaciones de depreciación en la utilidad del trabajo, es decir, según los sofistas keynesianos, la clase trabajadora dependiente del salario para su subsistencia no tiene la capacidad para predecir y calcular los impactos en la variación de precios, en la medición de su salario real, requiriendo políticas de coordinación. Una afirmación totalmente incorrecta, en cuanto al raciocinio de los trabajadores. Esto se representa en la medida de cómo se recoge la información, exteriorizándose de manera asimétrica, entre trabajadores y empresas. Los trabajadores perciben tan solo las variaciones en su salario nominal, mientras, las empresas recaban mejor la información de los mercados, teniendo presente el salario real para maximizar los beneficios, según su función de costes. Esta siniestra relación, se entiende mejor si partimos del supuesto, en donde, las empresas marcan sus precios por encima de sus costes marginales, y no lo igualan como afirman las utópicas leyes del libre mercado. Ante esta dicotomía, surge la ilusión monetaria. Para Keynes, existe un efecto psicológico, producto del aumento de los salarios monetarios ante la inflación, pero éste, es menor al aumento de los precios, por tanto el salario real es menor. Ante este escenario, según Milton Friedman, los trabajadores sustituyen ocio por trabajo de manera contradictoria, en tanto en cuanto, las empresas aumentan su demanda de empleo al mismo tiempo que la oferta de empleo hace lo propio. No obstante, los trabajadores perciben la reducción de sus salarios reales, aunque no calculen exactamente la depreciación en su capacidad de consumo. Tampoco parece racional, una situación en donde los trabajadores, ante una disminución de los salarios nominales y de los precios vayan a sustituir ocio por trabajo. 14 El salario real se puede calcular como: Salario real = (Salario nominal/Índice de precios) x 100 Tasa de interés real = Tasa de interés nominal – Tasa de inflación 16 VICARELLI, Fausto (1980): Keynes. La inestabilidad del capitalismo, Madrid, Ediciones Pirámide, p.42. 15 15
  17. 17. No obstante, este análisis ceteris paribus, no explica todas la relaciones nocivas relacionadas con el marco ideológico, de carácter metafísico-idealista, de las economías de libre mercado. La incertidumbre y los ejercicios de fe, implicados por las leyes clásicas del capitalismo, no encuentran sustento ni siquiera en los economistas posteriores, por tanto, no comprenden un marco metodológico para establecer soluciones. No obstante, sí permiten identificar los males producto de estas erróneas líneas de procedimiento. La ortodoxia económica, sigue intentando presentar equilibrios eficientes, por mediación, y divinidad, de la mano invisible. La presencia de un mercado regulado por las reglas del juego, la mano invisible, construye una perfecta sintonía, gracias a la presencia de empresas “homogéneas”, motores de la maquinaria de la economía. Más allá de esto, según los clásicos, cualquier regulación del Estado es equivalente a restricciones en las libertades individuales, y por tanto, el camino hacia el fracaso. Se plantea la incógnita, del porqué las economías más atrasadas, son obligadas a seguir esta ortodoxia, fuente de la brecha entre el centro y la periferia. Por otro lado, las grandes potencias han promocionado dentro de sus fronteras el proteccionismo y la regulación estatal para atenuar los condicionantes favorables que permitiesen su hegemonía. Revolución keynesiana o revolución marxista Llegados a este punto de nuestro análisis, puede resultar llamativo que invoquemos la figura de John Maynard Keynes. Esto atiende al hecho de que La General Theory of Employment, Interest and Money, publicada en 1936 por la Royal Economic Society, supuso el punto crítico, ya establecido por Karl Marx, en los diferentes volúmenes de El Capital, de la teoría clásica frente a sus limitaciones, ante las constantes crisis del capitalismo. Una de las más importantes aportaciones de Keynes, fue la localización de la escuela clásica, superando las fronteras delimitadas por las figuras de Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus y John Stuart Mills. Así es, para Keynes los economistas denominados neoclásicos siguen formando la escuela clásica e inclusive Marx, quien acuñó el término, entraría dentro de esta definición, debido a la influencia ricardiana para el desarrollo de su análisis y crítica a través de la metodología del materialismo histórico. Si bien, bajo esta definición, el propio Keynes seguiría siendo un clásico, por tanto es loable y de gran interés, dentro de la misma escuela, fuertemente influenciada por las teorías de Marshall y Walrass, aparte del ya mencionado Ricardo, encontrase erróneos la mayoría de los axiomas, los cuales hasta 1936, habían sido perfectos e inviolables. Aun es más plausible, el hecho, en cuanto que el pensamiento keynesiano, desde sus inicios, careció de originalidad. Tanto es así, que conceptos asimilados, como propios de la General Theory, son anteriores. Robert Leckham, indica; “La paternidad de la eficacia marginal del capital recae sobre Irving Fisher. Y el multiplicador—el artilugio que tan poderosamente ha llamado la atención a lo largo de los años—fue invención del compañero de Keynes en Cambrige, R.F.Kahn. Keynes reconoció, de buena gana, a ambos como predecesores suyos”17. Empero, Leckhman, junto a varios economistas, parece olvidar las similitudes de la obra de Keynes con los escritos del economista polaco Michal Kalecki. Kalecki publicó en 1933, el Ensayo sobre la teoría del ciclo económico, tres años antes de la publicación de la Teoría General. Varios autores defienden la autoría de Kalecki, en anticipar el descubrimiento, en términos 17 KEYNES, John M. (1982): Critica de la Economía Clásica, Barcelona, Ariel, p.17. 16
  18. 18. keynesianos, del conocido principio de la demanda efectiva. Juan Antonio Tomás Carpi y Diego Such Pérez, resumen los supuestos básicos de Kalecki en cinco puntos: 1- División de la Sociedad en dos clases (capitalistas y trabajadores) y tres sectores (bienes de inversión, bienes de consumo de los capitalistas y bienes de consumo de los trabajadores) 2- Los trabajadores consumen todo lo que ganan y los capitalistas ganan todo lo que gastan. 3- Costes marginales normalmente constantes e inferiores a los precios. Excedentes de potencial productivo. 4- Mercados imperfectos y tendencia a la cartelización en las fases depresivas. 5- Rentabilidad anticipada como una función creciente de la rentabilidad bruta del equipo instalado y decreciente con el tipo de interés. De ahí que la relación entre inversión bruta y capital pueda expresarse como: I/K= f (P/K, i), donde P, representa los beneficios brutos. Concluyendo, las fluctuaciones están determinadas por factores objetivos, y como afirman Carpi y Such Pérez, el planteamiento de Kalecki es más comparable empíricamente que el de Keynes. Hay que recordar a Kalecki por ser un economista heterodoxo, y no por ser un economista postkeynesiano, como pretende la ortodoxia. Sus grandes influencias fueron Karl Marx y Rosa Luxemburg, además de analizar el papel del Estado y las políticas anticíclicas con anterioridad a Keynes18. Por supuesto, no se pretende afirmar una influencia marxista en el pensamiento keynesiano, dado el hecho, que Keynes se decantó por el método deductivo propio de la escuela de Cambrige. Por el contrario, la escuela marxista queda definida en el materialismo dialéctico19 y el pensamiento científico implícitamente crítico. Ambas corrientes se han caracterizado por su feroz crítica a la enterrada ley de Say, superviviente hasta la publicación de la General Theory, aun con sus varios detractores en el Siglo XIX. La ley de Say, definida por Ricardo, cuando “nadie produce si no es con la intención de vender o de consumir, y no vende jamás si no es para comprar otra mercancía que pueda serle útil”20, presenta un mundo en el cual, el mercado es completo y posee información perfecta. Grosso modo, la oferta crea su propia demanda, en sentido, que las propias empresas productoras de bienes, son potenciales consumidores, o en términos ricardianos, no existe la sobreproducción y por ende, todo lo producido es consumido. Cabe esperar que cualquier economista, en su sano juicio, entienda la imposibilidad del mercado, de ser dueño, de toda la información. Esto que a día de hoy parece irracional, no lo entendieron los clásicos, sin más miramientos, aceptaban la neutralidad del dinero. Ante cualquier variación perturbadora del equilibrio inicial, éste, automáticamente, volvería al equilibrio inicial, por gracia de la divinidad de la mano invisible y el mercado. Es decir, cualquier intervención del Estado, mediante las 18 TOMÁS CARPI, Juan A. y SUCH PÉREZ, Diego (2006): Kalecki y la política económica: los condicionantes sociales de la acción pública, alojado en: http://externos.uma.es/cuadernos/pdfs/pdf332.pdf. 19 Karl Marx y Friderich Engels, nunca mencionaron el término materialismo dialéctico. La paternidad del término se debe atribuir a Gregori Plejanov. 20 MARX, Karl (2010): Las Crisis del Capitalismo, Madrid, Público, p.14 17
  19. 19. políticas del gobierno, es innecesaria, por la naturaleza del modelo clásico, afirmando tajantemente, que el sistema se autorregula. Esto explica la gravedad que ha marcado a todas las economías dependientes de las antiguas metrópolis, victimas de la política de laissez-mourir, construidas bajo falsas ilusiones y espejismos de libertad económica y total soberanía dentro de sus fronteras. Venezuela no es ajena a estos perjuicios en su economía, por lo cual, es importante que tratemos el problema de la relación entre los salarios y el empleo. Las semejanzas de la crítica de Keynes con las de Marx no terminan con el desmantelamiento del falso equilibrio planteado por Jean-Baptiste Say. El desempleo juega un importante papel en la explicación de ambos autores, que rebaten la idea de que el paro es consecuencia a la negativa de los trabajadores a rebajar sus salarios monetarios, es decir, el mercado de trabajo es rígido a consecuencia de la dificultad para bajar los salarios, hasta alcanzar el equilibrio. Para los economistas anteriores a Keynes, pero contemporáneos a Marx, el paro era consecuencia y culpa de los trabajadores desempleados, al no estar dispuestos a rebajar sus pretensiones, ergo, solo puede existir paro voluntario21. Ya hemos indicado anteriormente, como la inflación juega un papel en la medición del salario real, en la relación inversa entre salarios nominales y el IPC. Por tanto, el dogma que afirma la negativa de los trabajadores a rebajar su salario es erróneo en el modo, de cómo Marx, planteó la existencia del ejercito industrial de reserva, resultado de la diferencia entre la oferta y demanda de trabajo, debido al exceso o excedente de trabajadores ante el menor capital variable. Hecho favorable para las empresas, al contratar trabajadores a un salario menor, al estar dispuestos a entregar su fuerza de trabajo por un salario por encima de cero, sea cual sea la cantidad, perdiendo la capacidad de negociación a consecuencia de las contradicciones del capitalismo, enfermo crónico, quien padece períodos de crisis. Keynes, sin embargo, plantea el origen en la insuficiente demanda de trabajo, a diferencia de lo que planteaban los clásicos, quienes culpabilizaban a la oferta de trabajo de no alcanzar el equilibrio. La clave de Keynes se sitúa en la demanda agregada del mercado de bienes, si ésta es insuficiente, el desempleo aumenta, lo que se traduce en crisis económica. Es decir, Keynes revelaba que la existencia del paro era de carácter involuntario, y éste, podía ser estructural. La similitud entre ambos autores solo se aprecia en la crítica de los viejos axiomas metafísicos de los clásicos, ya que la solución que esbozan es opuesta. Para el pensamiento marxista, estas dolencias son propias del sistema capitalista y por ende, la respuesta no se encuentra en ese mismo modelo, por tanto la solución se halla en los cambios estructurales que afectan a los sistemas productivos, la necesidad de romper con la percepción sofista de la propiedad privada, las relaciones individuales y la sociedad. La respuesta keynesiana es menos revolucionaria, pero chocante para la ortodoxia capitalista en sentido, que la situación está localizada en un marco de competencia imperfecta. Así es, la clave se encuentra en el papel del Estado y su capacidad para estimular la demanda agregada (efectiva en términos keynesianos). 21 Los economistas clásicos eran contrarios a las leyes de pobres promulgadas en Inglaterra. Esgrimían el hecho, que la presencia de estas leyes desincentivaban la búsqueda de empleo, favoreciendo una situación de desempleo de carácter voluntario. Sorprende la similitud con la crítica vertida por los economistas actuales, contrarios al salario mínimo. 18
  20. 20. Este largo paréntesis, nos ayudará a entender, cuál es la trampa y confusión ideológica que ha favorecido el rentismo en Venezuela. Para entenderlo mejor, Paul Mattick explica: Hay una conexión necesaria entre Marx y Keynes. Marx anticipó la crítica de Keynes a la teoría neoclásica por medio de su propia crítica a la teoría clásica; y ambos reconocieron el dilema capitalista en caso de una tasa decreciente de la formación de capital. Pero mientras que Keynes diagnosticó que la causa era la falta de incentivo para invertir. Marx analizó el dilema hasta su raíz final, hasta el carácter de la producción como producción de capital.22 Mattick, en este punto, se refiere a la relación de la caída tendencial de la tasa de ganancia analizada por Marx, y la eficiencia marginal de capital de Keynes23, pero con sus diferencias, sobre todo en cuanto a la temporalidad y el papel de los salarios. Así pues, la convergencia de la crítica marxista y keynesiana no sobrepasa mas allá del diagnostico e identificación de teorías que no se ajustan con la realidad. Ambas corrientes plantean caminos diferentes para las posibles soluciones, pero se confunden cuando no existe una autentica correlación de fuerzas para propiciar una verdadera revolución, cuyo su origen se encuentra en la voluntad por transformar y destruir las viejas cadenas. A partir de aquí comienza el gran error de la revolución en Venezuela, construida desde arriba, manteniendo las antiguas reglas del juego. El nacimiento del pensamiento keynesiano se confundió y asimiló con el revisionismo de la socialdemocracia europea, nutrida de las plumas de Bernstein y Kautsky, auspiciadas a su vez por el programa Gotha de Lassalle. El Estado se transforma en un dictador benevolente, reconciliado como el soporte y corrector de los fallos de mercado.Por tanto, hay que recuperar la crítica al programa Gotha y extirpar el entusiasmo de Keynes en referencia a lo que el definió como “socialismo de guerra”. Esto obedece a la necesidad de romper la confusión a la hora de identificar el socialismo con la fuerte presencia del Estado. El Estado moderno en Venezuela: el reformismo y el centralismo parlamentario El programa de Gotha nace tras el Congreso de unificación de Gotha, celebrado entre los días 22 y 27 de mayo de 1875. En estas fechas, se reunieron dos organizaciones obreras de Alemania, el Partido Obrero Socialdemócrata (POSD) y la Unión General de Obreros Alemanes (UGOA). El POSD estaba dirigido por Liebknecht y Bebel, mientras que la UGOA, fue una organización lassalleana acaudillada por Hasselmann y Tolcke. El objetivo principal de aquel congreso era unificar ambas organizaciones en el Partido Obrero de Alemania. La fecha en la que se celebró es de gran trascendencia, puesto que dos años antes, en septiembre de 1872, se convocó la I Internacional en la Haya, dirigida por Karl Marx, originando la ruptura con las tesis de Mikhail Bakunin, padre del socialismo libertario o anarquismo24. Lo que nos ayuda a entender el impacto que supuso la redacción de este programa duramente criticado por Marx y Engels. 22 MATTICK, Paul (1975): Marx y Keynes: los límites de la economía mixta, México, Era, p.27. Leckham, atribuye la paternidad de la eficiencia marginal de capital al economista Irving Fisher. En cambio, ignora la aportación de Marx sobre la caída tendencial de la tasa de ganancia. 24 La paternidad del anarquismo es siempre discutida. Vladimir Lenin considera al padre del socialismo libertario a Proud-Hon. 23 19
  21. 21. Las divergencias entre marxistas y lassallanios se reflejan en la actitud que debe adoptar el Estado frente a las necesidades sociales por romper con el contrato social vigente. Esta crítica se observa en referencia a lo que el programa Gotha defiende: Para preparar el camino a la solución del problema social, el Partido Obrero Alemán, exige que se creen cooperativas de producción con la ayuda del Estado y bajo control democrático del pueblo trabajador. En la industria y en la agricultura, las cooperativas de producción deberán crearse en proporciones tales, que de ellas surja la organización socialista de todo trabajo.25 Esto se puede identificar en la economía venezolana y el proceder del socialismo del siglo XXI, que fortalece aun más la dependencia de las rentas procedentes del petróleo. La responsabilidad que adquiere el Estado como salvoconducto y baluarte de la revolución en el país, crea necesidades de financiación que se satisfacen por medio de los ingresos petroleros, intensificados gracias al alza del precio del crudo a raíz de situaciones de carácter exógeno, como la guerra de Irak. Manifestándose con más fuerza en sentido que aun no se ha podido culminar el modelo federal, que nace de las necesidades históricas del país, deudor de la tradición descentralizadora en la América precolombina. Deduciéndose a través de los estudios que realizó Lewis H. Morgan recogidos en el Acient Society e interpretados por Friedrich Engels. Engels señala que “el estudio de la historia de la familia comienza en 1861, con el Derecho materno de Bachofen”26, en sentido que las sociedades primigenias se cimentaban en economías protocomunistas bajo un régimen de democracia directa, caracterizadas por la poliandria propia de las viejas comunidades domesticas. Cabe señalar el exhaustivo trabajo de investigación de Morgan, en contacto directo con el modo de vida de los iroqueses, le permitió definir la estructura social de esta comunidad como familia sindiásmica, tal como atestigua Engels: Morgan, que pasó la mayor parte de su vida entre los iroqueses—establecidos aún actualmente en el Estado de Nueva York—y fue adoptado por una de sus tribus (la de los seneca), encontró vigente entre ellos un sistema de parentesco en contradicción con sus verdaderos vínculos de familia. Reinaba allí esa especie de matrimonio, fácilmente disoluble por ambas partes, llamado por Morgan “familia sindiásmica”.27 Es de recibo señalar las distintas etapas históricas de la evolución de la familia, origen del Estado moderno, descritas por Engels, situando a las sociedades americanas precolombinas en los estadios inferior y superior de la fase, denominada, barbarie28. Lo que caracteriza a este período es el estatus de la mujer, bajo la definición de derecho materno, frente al momento histórico que dio lugar a la civilización. Como relata Morgan, y posteriormente Engels, la piedra angular en la economía de las comunidades protocomunistas fue la mujer, en el modo que la primera forma de división del trabajo 25 MARX, Karl (1971): Crítica del programa de Gotha, Madrid, Ricardo Aguilera, p.34 ENGELS, Friedrich (2010): El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Madrid, Público, p.15. 27 Ibíd., p.43. 28 Friderich Engels establece la posibilidad de “generalizar la calcificación de Morgan como sigue: Salvajismo: periodo en que predomina la apropiación de productos de la naturaleza de ya hechos; las producciones artificiales del hombre están destinadas, sobre todo, a facilitar esa apropiación. Barbarie: periodo en que aparecen la ganadería y la agricultura y se aprende a incrementar la producción de la naturaleza por medio del genero humano. Civilización: periodo en el que el hombre sigue aprendiendo a elaborar los productos naturales, periodo de la industria, propiamente dicha, y del arte”. Ibíd., p.41. 26 20
  22. 22. estableció que estas se dedicaran a la artesanía y el textil en sus primeras formas. Se ha observado en las sociedades indoamericanas que el establecimiento del derecho materno no contemplaba la monogamia pero si la poliandria y la poligamia, reservada esta ultima al jefe de la tribu cuyo rango estaba definido por su edad. El estudio de los iroqueses arrojó la idea, que estos se caracterizaban por la ausencia de clases y propiedad privada propias de los estados modernos. Se entiende en la medida, en que las tierras de cultivo eran colectivas y el esclavismo no existía debido al carácter exógamo de la sociedad, semblante que permitió a Morgan formar parte de los iroqueses. Estas particularidades no fueron exclusivas de los iroqueses, también estaban presentes en los hawainos, los zulus, los maories o los guanches de las Islas Canarias. Tanto es así, el sistema esclavista griego y romano en donde la usura y la propiedad privada como robo que instituía a los hombres libres ser dueños del trabajo, producción y vida de los hombres esclavos, empujó a éstos, a huir a las tierras aun definidas por la barbarie. El testimonio de Salviano de Marsella, en el año 475, prueba ese proceso migratorio de romanos hacia esas tierras, en donde eran aceptados gracias al Derecho materno. La decadencia del Imperio Occidental de Roma obligó a las clases dominantes junto a la Iglesia romana apostólica, la necesidad de repartir la tierra bajo el sofisma de la propiedad legitima, favoreciendo de este modo, el nacimiento del feudalismo y la servidumbre. Los pueblos bárbaros germanos, tras su expansión hacia Roma, mantenían su modo de colectivización de tierras repartidas entre las familias y los hogares. Pero mas tarde, estos pueblos, asimilaron el derecho paterno, la monogamia de la mujer—se aceptaría la poligamia y nunca la poliandria—abandonando de este modo el protocomunismo por el feudalismo. Las primeras civilizaciones trajeron consigo la acentuación de la división del trabajo, que supuso la génesis de la lucha de clases entre esclavos y señores. En el feudalismo se sustituye el esclavismo por la servidumbre, donde la clase predominante son los terratenientes. Es de gran importancia el nacimiento de esta nueva estructura social en relación con el rentismo, en sentido en que el continente americano, antes de la llegada de Cristóbal Colon, no existía la dependencia entre la propiedad y la tierra. Marx en contraposición a Lasalle, identifica “en la sociedad actual, los medios de trabajo son monopolio de los terratenientes (el monopolio de la propiedad del suelo es, incluso, la base del monopolio del capital) y de los capitalistas”29. Frente a este espejismo, la Corona de Castilla se convirtió en una economía mercantilista, caracterizada por la explotación de los nativos americanos y los esclavos procedentes de África. Los bienes otorgados por la naturaleza eran explotados por los terratenientes castellanos y aragoneses, entendiendo de este modo el proceso histórico que daría lugar al rentismo, pero cuyas rentas fueron transformadas por los banqueros italianos hasta el siglo XVI. Esto se explica por la ausencia de innovación en los métodos de explotación de las tierras de Castilla y Aragón, continuando con la roturación y expansión de tierras cultivables, en vez de un sistema de intensivo como ocurrió en Inglaterra y Holanda. Si bien, los Reinos de Castilla y la Corona de Aragón no adaptaron totalmente la agricultura intensiva y de regadío propias del Al-andalus, estuvieron presentes gracias a la presencia de los mudéjares, que tras ser obligados ha convertirse al cristianismo, 29 Ibíd., pp.16 y 17. 21
  23. 23. empezaron a ser llamados moriscos, continuado de este modo con las técnicas de regadío en la península hasta su expulsión. En este proceso definido por Adam Smith como previous accumulation, desnuda el régimen de explotación importado a América. La experiencia en Castilla y Aragón fue el testimonio de décadas y siglos de crisis y déficit, explicados por el mantenimiento de una política económica exterior mercantilista junto a una política económica feudal dentro de sus fronteras. La historia de Castilla y Aragón es el testimonio de una larga lucha de clases desconocidas por la mayoría, pero relevante para estudiar la génesis del Estado moderno en Venezuela. Posiblemente uno de los capítulos más notables fue la pugna entre la Busca y la Biga, en donde se enfrentaban los grandes y pequeños mercaderes, antecesores directos de la burguesía. El escenario de esta lucha de clases se sucedió en el siglo XV en Barcelona, donde los buscaires ostentaban el poder y aplicaron políticas proteccionistas para favorecer la industria barcelonesa, situación que fue señalada como culpable del retroceso del comercio en la región. En los centros urbanos se concentraba la resistencia antiseñorial, debido a que la mayoría de las villas y ciudades estaban bajo el control de las oligarquías de los caballeros prestos a los intereses de las tierras, suponiendo un escollo para las pretensiones de los mercaderes y artesanos. El régimen feudal chocaba con el auge de la industria dirigida por los artesanos y apoyados por comerciantes, pero que encontraba en la figura del Rey y la Iglesia el apoyo para retrasar el cambio de régimen. Cualquier atisbo de colectivización de las tierras era reprimido por el Estado feudal junto al poder del obispado, que recibían sustanciosas rentas procedentes de los diezmos que atosigaban a los campesinos y sustraían la plusvalía de éstos. Las rentas que recibían los terratenientes y la Iglesia de la propiedad de las tierras no favorecían la implantación de la agricultura intensiva que hubiera empujado el avance de la industria, y mas teniendo en cuenta que la población mudéjar, obligados por la Inquisición a convertirse en cristianos para pasar a ser denominados como moriscos, aun se les permitía aplicar las técnicas de regadío solo en las zonas en donde la densidad de población era reducida como fue el caso de Aragón. El alto nivel técnico y los altos rendimientos de la agricultura morisca no volvieron a alcanzarse antes de la revolución científica, en el siglo XX, lo que indica la pobre gestión de los reinos cristianos, más pendientes del proselitismo religioso. Tras la conquista de los últimos territorios, conocidos por el nombre de Al-andalus, la población musulmana fue obligada a dispersarse del sur de la península Ibérica a la Corona de Aragón, especialmente a Valencia y la región que ocupa actualmente la Comunidad de Aragón, que acusaba un déficit poblacional. Solo de este modo se siguió observando atisbos de las técnicas de regadío, pero que camuflaban una lucha de clases que se acusó de guerra religiosa. A la expulsión de los judíos sefarditas en 1492, le iba a suceder la expulsión de los moriscos, difamados de formar la quinta columna musulmana durante la guerra del Imperio español contra el Imperio Otomano. Las acusaciones a la población morisca germinó en la Rebelión de las Alpujarras, que a diferencia de lo que aseguran los historiadores preocupados por defender la identidad española, no se dio por las dificultades de los moriscos por integrarse, sino que representó un proceso histórico de lucha de clases e intento tímido de revolución frente a la política represiva de los 22
  24. 24. señoríos, al apoderarse de la plusvalía por la explotación de las tierras que trabajaban los moriscos. Estas proporcionaban rendimientos y excedentes superiores a las tierras explotadas por roturación, lo que se traduce en mayor riqueza generada, es decir, la plusvalía que se apoderaban los señoríos era mayor que en el resto de la península ibérica. Así es, el proselitismo religioso y la reintroducción del feudalismo en forma de señoríos en la península Ibérica evitó que las técnicas de regadío tuvieran un auge en la región que hubieran permitido acelerar el proceso industrial en América, y por ende, en Venezuela. La unificación religiosa de los Reyes Católicos marcó la política económica en el continente americano, junto a la obsesión por extraer la mayor cantidad de metales preciosos procedentes de las minas del continente, convirtiendo a los nativos americanos junto a los esclavos africanos, en trabajadores sin derechos, y por ende, el excedente procedente del trabajo es expoliado en su totalidad por los terratenientes. El concepto de plusvalía es la clave para orientarnos sobre el origen del rentismo en Venezuela, que se explica en gran medida por la teoría ricardiana de ground-rent de la maximización de la tierra. En este punto, tal como Makoto Itoh esclarece, abandonaremos la definición de Ricardo de ground-rent, y aplicaremos la visión de Marx, más acertada que la concepción ricardiana: En la sociedad de clase precapitalista, la propiedad de la tierra de una forma u otra fue siempre el eje central en la relación de producción, y sirvió como base social para la clase dominante de los terratenientes al apropiarse de manera efectiva la totalidad del excedente o la plusvalía de las producciones directas. En cambio, la propiedad de la tierra no puede mantenerse como eje central en las relaciones de producción de la sociedad capitalista. Esta relación económica se limita en el principio de apropiación de una parte del excedente social, y en la forma de una redistribución secundaria del valor del excedente inicialmente obtenida por el capital.30 Para conocer el origen del rentismo, es importante identificar “el proceso histórico de la disolución y transformación de la anterior propiedad feudal de la tierra en la moderna propiedad privada, debiendo ser aquí tomada como una precondición dada a ésta” 31. La vaguedad en los análisis de los economistas ortodoxos para diagnosticar el rentismo, se limita a la visión ricardiana de la teoría de ground-rent, ignorando el análisis de Marx, que se presenta más exacto, teniendo en consideración las causas históricas de la acumulación de capital. Marx manifiesta el error de Ricardo, al creer, en conformidad a los rendimientos decrecientes, la necesidad de cultivar primero las tierras más fértiles, y luego las que presentasen menor fertilidad32. Ricardo solo tomaba en su marco teórico la renta diferencial de la última tierra fértil, que entregaría beneficios extras transformados en renta. Mientras, el análisis de Marx, se mostró más exacto al tener en cuenta la renta 30 ITOH, Makoto (1988): The basic Theory of Capitalism: The Forms and Substance of the Capitalist Economy, Hong Kong, Macmillan press, p.236. 31 Ibíd., p.236. 32 Para David Ricardo, en los primeros estadios de colonización de las tierras, la tierra fértil es abundante y no existe renta, lo que se traduce en que toda la producción recae en los agricultores. Cuando la población crece y la demanda de alimentos aumenta, las tierras menos fértiles son explotadas y aparece la renta (ground-rent). Para Ricardo, el valor de cambio (precio), lo determina la última tierra producida. Por consiguiente, ésta será la menos fértil, y la renta (ground-rent) se debe a que la última tierra en producción ha requerido más trabajo. 23
  25. 25. absoluta, debido principalmente, a la menor necesidad de acumular capital que tenían los terratenientes, en comparación a los capitalistas, no viéndose obligados a explotar sus mejores tierras: Los propietarios de tierras, sobre todo propietarios a gran escala, no son tan avariciosos como los capitalistas, pudiendo dedicar una parte de sus tierras, incluso las más fértiles, a fines ociosos, tales como el mantenimiento de grandes hectáreas de bosque patrimonial. Tal es la relación, que las mejores hectáreas de tierra se mantienen fuera de la producción por el deseo de los terratenientes, de este modo, el mercado regula el precio de los bienes procedentes de la explotación de mejor manera, dependiendo de las menos fértiles. Este efecto, junto a la demanda de los terratenientes de una parte de la renta procedente de las tierras menos fértiles, incrementa el ground-rent de la producción.33 Esto mismo ocurre con el sector petrolero y las economías rentistas, que prefieren no aumentar su producción para mantener el precio de mercado alto, de este modo, aumentando sus ingresos34. El petróleo, al igual que los metales preciosos, proporciona rentas procedentes del esfuerzo de los trabajadores que es la plusvalía, del que se apropian los dueños de los medios de producción. En el caso venezolano, quienes poseen los medios de producción en la extracción de petróleo y su posterior refinamiento, es el Estado y las empresas petroleras, quienes a su vez sustraen la plusvalía de los trabajadores, entregando de esta forma, rentas que marcarán el precio. En el caso del sector petrolero, la oferta está limitada al número de países productores de crudo, lo que supone un monopolio en la producción y extracción de esta materia prima. Así pues, el equilibrio parcial de Marshall es intuitivo a la hora de fijar el precio del crudo, al simplificar el cuadro con la única dificultad de igualar la oferta con la demanda de un bien tan concentrado geográficamente. Esto se comprende mejor con la renta absoluta, explicada por Marx, si atendemos las relaciones que implican. La renta absoluta, supone la cantidad, en términos monetarios, que recibe el propietario de las tierras, al permitir la explotación de los recursos, dentro de sus parcelas, obviando la productividad relativa. El valor es mayor al precio de producción (RA=V-P), y los propietarios no incluyen la producción, por lo que incluso las tierras menos fértiles podrían entregar rentas, sin necesidad de explotar primero las mas fértiles. En el caso de Venezuela, la nacionalización del crudo elimina la renta absoluta, pero mantiene la renta relativa, obligando a igualar los precios con la renta absoluta. Volviendo al marco histórico, la inoperancia de los reinos de la península Ibérica de romper con el señorío y propiciar una revolución industrial, permitió que Inglaterra y Holanda aprovechasen esta situación. El Imperio español no era más que una quimera, y 33 Ibíd., p.247. Es necesario matizar y definir la concepción ricardiana de la renta diferencial. Para David Ricardo, el valor de cambio (es decir, el precio), se fijaba según los costes del productor que tenia los mayores costes. En la economía moderna, se les conoce como productores marginales, y de ahí nace el concepto de costes marginales. En esta relación, existen los productores de bajo coste, que tienen en cuenta los costes marginales (o los costes de los productores marginales), y su precio se igualará con los éstos. Realmente, el precio siempre se mantiene por encima de los costes marginales. De este modo, los productores de bajos costes obtienen rentas, o ganancias, que es la renta diferencial. En los manuales de economía, se le denomina excedente del productor. Por tanto, para los economistas ortodoxos, los países rentistas de la OPEP son productores con bajos costes, que prefieren no aumentar la producción para desplazar el petróleo del Mar del Norte (barril Brent), cuyo coste es más alto (coste marginal). 34 24
  26. 26. tan solo actuaba como intermediario y receptor de rentas procedentes de la explotación de las minas y la tierra cultivable. Los reinos de Portugal y España no eran potencias industriales, y las materias primas que sustraían no eran procesadas para la producción de bienes de gran valor añadido. Esta situación favoreció el régimen de castas, en donde los comerciantes criollos y peninsulares comerciaban con las potencias industriales europeas. No obstante, el rentismo de los reinos portugués y español no evitó que estos entrasen en graves crisis financieras, debido a que destinaban sus ingresos al mantenimiento de las guerras religiosas contra los otomanos musulmanes en el mediterráneo y los protestantes luteranos en el noroeste de Europa. Tras más de dos siglos de reinado de los Habsburgo, en 1716, tras la llegada de los borbones procedentes de Francia, se instaura el centralismo político dando lugar el nacimiento del Estado español. Las reformas que aplicará Carlos III en el siglo XVIII, acrecentarán la represión en las colonias americanas y propiciaran la revolución en el continente. A esta política de represión le sucedieron las guerras napoleónicas que desmantelaron la metrópoli y crearon un vació de poder que influyeron la emancipación y la posibilidad de comenzar la aventura del republicanismo. La revolución de Estados Unidos en 1783 y la revolución francesa de 1791 fueron decisivas, tanto en cuanto fueron fuentes de inspiración para despejar el camino de la independencia. En 1825 la hegemonía española y portuguesa es ya un espejismo, comenzando de este modo a fraguarse la construcción del Estado moderno en América latina. El origen de los estados en América, y en especial en Venezuela, se inspiraron en las revoluciones burguesas, cargado a su vez, de gran sentimiento nacionalista. Cabe señalar que una de las improntas de la revolución Bolivariana es el entusiasmo por la figura de Simón Bolívar, lo que diferencia de manera significativa, la concepción de nacionalismo en América latina en contraposición a la visión europea. Esto marca y crea una discordancia con el pensamiento marxista, que es de carácter internacionalista, frente al sentimiento nacional del socialismo del siglo XXI. En este planteamiento se puede identificar la concepción hegeliana del Estado, recogida en la Filosofía del Derecho. La revolución francesa de 1791, inspirada en los pensamientos de Montesquie, Voltaire, Rousseau y Hegel, destruyó el antiguo régimen en Europa dando lugar a la hegemonía de la clase burguesa que tuvo que cohabitar con los terratenientes hasta principios del siglo XX. Tras este proceso revolucionario, Hegel comprendió la necesidad de desarrollar una ciencia del Estado rodeada por la ética y la moral, cuyo centro es el individuo. La obra Filosofía del Derecho fue publicada en 1820, treinta años después de la primera revolución francesa y cinco años de finalizar las guerras napoleónicas, por lo que es necesario analizar a Hegel ex-ante a su obra. En 1786, tras la muerte de Federico II el Grande, Hegel describió al rey como: Un personaje de la historia universal, el gobernante con quien entra en la realidad la nueva época, en que el interés real del Estado obtiene su universalidad…rey filósofo…El primero en comprender como rey (y no exclusivamente como persona privada) la universalidad del pensamiento poniéndola a contribución en el desempeño de su alto puesto…el primero entre los gobernantes que afirmó lo universal en el Estado, teniendo siempre a la vista como último principio el mayor bien de su Estado y no deseando prevalecer lo particular cuando era opuesto al fin 25
  27. 27. del Estado. Elevó el pensamiento al trono y lo hizo prevalecer contra la particularidad.35 Destaca la definición platónica que otorga Hegel a Federico el Grande, al describirlo como rey filósofo. Lo que ayuda a comprender la perspectiva filosófica sobre la ciencia del Estado y el desarrollo del idealismo dialéctico que aborda el propio Hegel. El grado de influencia metafísica en su pensamiento, se transmite en el hecho de que toma como leyes naturales, las teorías económicas de Ricardo y Say desmanteladas, como hemos explicado, por Marx y Keynes (entre otros economistas). Bien es cierto, Hegel concibe el Estado como promotor de la reconciliación entre la libertad individual y las necesidades de los individuos, en términos hegelianos, se definen como los principios del estado político y los principios de la sociedad civil. Estos principios descansan en la necesidad que tiene la sociedad civil de expandirse hacia nuevos mercados, interpretando de este modo la ley de Say que aceptaba como inherente y natural Hegel, donde la oferta crea su demanda en el sentido de que producirá bienes debido a esta necesidad. En estos términos, la responsabilidad del Estado por satisfacer a la sociedad civil le obliga al uso de la fuerza militar y la violencia, principio este último, convergente con la definición de Max Webber, él cual afirma que cualquier Estado se atribuye el monopolio de la violencia y cuya relación “es especialmente intima”36. Hegel concibe la presencia de instituciones que actúan para garantizar la propiedad privada y el funcionamiento del mercado como obligación moral. De este modo nace el Estado burgués—por ende, el Estado moderno—, cuyos ciudadanos piensan y actúan como burgueses. Ante esta problemática, la revolución bolivariana no ha destruido ni eliminado el Estado burgués en que se asienta, reforzado por el rentismo, atenuante del bloqueo para realizar el proceso de industrialización, en pos de la construcción de una economía avanzada que permita la transición al socialismo. La débil correlación de fuerzas y la escasa experiencia política y revolucionaria de los venezolanos no permiten echar abajo los cimientos que han edificado el actual Estado. Es importante recuperar la perspectiva de Marx en referencia a esta disyuntiva: Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el periodo de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este periodo corresponde también un periodo político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.37 El período que media entre el capitalismo y el comunismo, es el socialismo, fase que aseguran, confusamente, encontrarse Venezuela. Tanto la oposición neoliberal como el partido de Hugo Chávez, el PSUV, pretenden convencer al mundo de la existencia de un sistema político-económico que es la consecución del socialismo, exitoso o fracasado según quién lo cite. Por tanto, definiciones que se han lanzado desde la oposición que afirman que éste es un régimen que práctica el socialismo petrolero, es equivocado al atribuir una estrecha relación entre el Estado y el socialismo. Entendiendo esta relación como la fuerte presencia de la burocracia, que parece ser, según algunos entendidos, consecuencia de una economía socialista, que atribuyen como propiedad innata de este 35 DÍAZ, Carlos (1987): El sueño hegeliano del Estado ético, Salamanca, San Esteban, p.28. WEBBER, Max (2001): El político y el científico, Madrid, Alianza Editorial, pp.83-88. 37 MARX, Karl (1971): Crítica del programa de Gotha, Madrid, Ricardo Aguilera, p.38. 36 26

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