TEMA 4. LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL (1833-1868).

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TEMA 4. LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL (1833-1868).

  1. 1. TEMA 4. CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL (1833-1868). 4.1 Las regencias y el problema carlista (1833-1843). 4.2. La Década Moderada (1844-1854). 4.3 El Bienio Progresista, la vuelta al moderantismo (1854-1868) y el territorio de Castilla-La Mancha con Isabel II. Durante las regencias de María Cristina y del general Espartero, se estableció el modelo de liberalismo que iba a regir España durante el siglo XIX. Una vez asentada en el trono Isabel II, la puesta en práctica del liberalismo moderado benefició a los grupos que habían visto en el Estado liberal el instrumento adecuado a sus ambiciones como clase dominante (las burguesías de negocios y terratenientes, aliadas con las viejas oligarquías del Antiguo Régimen). Las clases dominantes constituyeron un sistema de poder y de dominación que fue acompañado de la modernización económica y las reformas legales de un Estado de perfil centralista. Frente al liberalismo surgió el carlismo, una corriente absolutista que provocará varias guerras civiles a lo largo del siglo XIX. A partir de 1840 y hasta 1868, comienza una etapa conocida como “régimen de los generales”, por el predominio en la vida política del estamento militar (Espartero, Narvaez y O`Donell). 4.1. LAS REGENCIAS Y EL PROBLEMA CARLISTA (1833-1843). La regencia de María Cristina (1833-1840). En esta etapa se consolidó la división del liberalismo en dos corrientes: liberales moderados (conservadores), que defendían una vía intermedia entre el absolutismo y la soberanía popular (sufragio limitado y grandes poderes para el rey); y liberales progresistas, partidarios de una profunda reforma social y política que limitase el poder del rey a favor del Parlamento. Los primeros contaron con el apoyo de la regente, que solo ofreció el gobierno a los progresistas en contadas ocasiones. Tras la muerte del rey (1833), su viuda María Cristina ocupó la regencia y nombró un gabinete presidido por Cea Bermúdez, defensor de la monarquía absoluta. Las reformas las llevó a cabo Javier de Burgos con la división provincial. Liberales y absolutistas se opusieron a esta tímida reforma. En 1833 dio comienzo la primera guerra carlista que obligó a la regente a llamar a Martínez de la Rosa para formar un gobierno liberal. Fue él quien concibió el Estatuto Real, una carta otorgada muy propia del liberalismo doctrinario. Establecía unas Cortes divididas en dos cámaras (Estamento de Próceres y Estamento de Procuradores), la soberanía estaba compartida entre las Cortes y el rey, y el sufragio se limitaba a una minoría de rentas o capacidades elevadas. Esta reforma constitucional no satisfacía a los liberales doceañistas y para los absolutistas era inaceptable. La situación que se vivía era muy tensa: guerra civil, epidemia de cólera, debilidad de la Hacienda Real y levantamiento antiabsolutista y anticlerical de la milicia urbana en varias localidades. 1
  2. 2. Tras el gabinete del conde de Toreno, la regente llamó a Mendizábal (progresista) para formar gobierno. Este consiguió el apoyo de María Cristina para consumar la transición política hacia el sistema liberal. El nuevo gabinete se planteó acabar la guerra en poco tiempo gracias a la desamortización de Mendizábal (1836), que consistió en la nacionalización por parte del Estado de las propiedades rústicas y urbanas de la Iglesia, que se vendieron después a particulares. Con ello se pretendía crear una clase de nuevos propietarios adictos a la causa liberal y sanear la deuda pública, pero los planes fracasaron. Después del gobierno moderado de Istúriz, se produjo el “motín de los sargentos de la Granja” (1836), que dio lugar a un cambio de gobierno de signo progresista. El nuevo ejecutivo restableció parte de la legislación de las Cortes de Cádiz y del trienio sobre propiedad señorial, desamortización y gobiernos municipales (sufragio universal y amplias funciones). El hecho más importante fue la elaboración de la Constitución de 1837, que fusionaba algunos aspectos del liberalismo de 1812 (separación de poderes, derechos individuales) con algunos planteamientos del ideario moderado. De esta forma, las Cortes pasaron a ser bicamerales (Congreso Diputados y Senado) y se reforzó el poder de la corona. Se matizó el principio de soberanía nacional, puesto que la potestad legislativa se atribuyó conjuntamente a las Cortes y el rey. Además se instituyó el sufragio censitario y se inauguró una práctica muy común en el siglo XIX: el falseamiento de los resultados electorales. Las elecciones de 1837 dieron el triunfo a los moderados, que gobernaron hasta 1840 y pusieron fin al espíritu de conciliación de la Constitución de 1837. Su labor estuvo condicionada por el poder de los militares más prestigiosos (Espartero por los progresistas y Narváez por los moderados), la marcha de la guerra carlista y la deuda económica. La firma del Convenio de Vergara (agosto de 1839) con los carlistas provocó un levantamiento progresista en Madrid. La persistencia de las sublevaciones llevó a la regente a renunciar a su cargo y a nombrar a Espartero como presidente. El problema carlista (1833-1840). Fernando VII, que no tenía descendencia, publicó la Pragmática Sanción de 1789 que derogaba la Ley Sálica, lo que permitía reinar a las mujeres. Unos meses después nacía su hija (1830), la futura Isabel II. Este acontecimiento radicalizó a la facción absolutista que apoyaba como sucesor a su hermano, Carlos María Isidro. El clima de guerra civil se anunciaba cuando Fernando VII falleció e Isabel, con solo dos años, fue proclamada reina. El programa ideológico del carlismo se resumía en la defensa de la religión, del absolutismo, del foralismo (de ahí el apoyo que recibió en Cataluña, País Vasco y Navarra) y de los privilegios del Antiguo Régimen. Sus bases sociales fueron el clero, el campesinado pobre, gran parte de la nobleza y sectores defensores de los fueros. La primera guerra carlista (1833-1840) enfrentó a los carlistas contra los liberales partidarios de Isabel. Puede dividirse en tres etapas:  1ª fase (septiembre 1833-julio de 1835). Comienza con brotes armados en Talavera y Valencia. En las provincias vascas el carlismo se organiza en forma de partidas rurales lideradas por Zumalacárregui. En noviembre ya había una guerra abierta en el País Vasco-Navarra y la parte norte de Cataluña. A estas zonas se sumaron partidas de guerrilleros en Aragón, el 2
  3. 3. Maestrazgo, Galicia, Asturias o La Mancha. Esta primera fase terminó con la muerte de Zumalacárregui.  2ª fase (julio de 1835-octubre 1837). El conflicto se difunde a todo el territorio nacional, aunque los carlistas no recibieron un gran apoyo en el resto del país. Los isabelinos se limitan a aislar los territorios carlistas, a lo que estos respondieron organizando grandes expediciones, como las de Cabrera y la Expedición Real. Los carlistas llegaron a las puertas de Madrid, pero Espartero les obligó a retirarse.  3ª fase (hasta agosto de 1839). El carlismo se dividió entre los conservadores (apostólicos) y los menos radicales (el general Maroto), partidarios de negociar. Triunfó esta última postura, lo que permitió la firma del Convenio de Vergara entre Maroto y Espartero (1839), que sancionó la victoria de las tropas isabelinas. El rechazo de este acuerdo por el sector apostólico y el propio don Carlos, prolongó la guerra en Cataluña y Aragón hasta la derrota definitiva en Morella de las tropas del general Cabrera (1840). La regencia de Espartero (1840-1843). Tras la renuncia de María Cristina, Espartero (progresista) fue nombrado regente. Gobernó con talante autoritario y no dudó en apoyarse en los moderados. Su apoyo social estaba en las clases medias y bajas urbanas y en el ejército, sobre todo entre los “ayacuchos”. Espartero consiguió ser regente único con el apoyo de moderados, lo que generó mucho descontento entre las filas progresistas. Su apuesta por el librecambismo suscitó el recelo de la oposición, que protagonizó el levantamiento en 1841, dirigido por O´Donell y otros miembros del partido moderado. La crisis de la regencia comenzó en 1842, debido a que Espartero tenía un reducido apoyo parlamentario y fue sometido a un aislamiento internacional, propiciado por la conspiración de los moderados de Narváez y María Cristina desde París. La pérdida de popularidad comenzó tras los sucesos de Barcelona. Los dueños de fábricas y comercios de textil catalán se vieron amenazados por la política librecambista que permitía la entrada de tejidos británicos más baratos. En este contexto, una recluta de soldados derivó en tumultos callejeros. Espartero respondió ordenando el bombardeo de la ciudad, por lo que perdió la mayoría de sus apoyos políticos, disolvió las Cortes, renunció a la regencia y embarcó hacia el exilio londinense, lo que obligó a adelantar la mayoría de edad de la reina Isabel, de tan solo 13 años. 4.2 LA DÉCADA MODERADA (1844-1854). 3
  4. 4. El sistema de partidos. Los partidos políticos del siglo XIX eran muy distintos a los actuales. Eran agrupaciones de notables, muy individualistas, con un peso desmedido de los líderes y un escaso contacto con la realidad social. En el sistema electoral solo participaba una reducida parte de la población: los mayores contribuyentes o aquellos “capaces” de entender el sistema liberal (el porcentaje de votos osciló entre el 0,1 y el 25% de los españoles entre 1834 y 1868). La maquinaria electoral estuvo siempre al servicio de los intereses del gobierno y en casi todos los casos la candidatura triunfante fue la del gobierno convocante. Los cinco grandes partidos existentes durante el reinado de Isabel II fueron:  Partido carlista. Defendía el retorno al Antiguo Régimen, el absolutismo monárquico, los privilegios forales y estamentales y la restauración de la Inquisición. Tuvieron el apoyo de la nobleza reaccionaria y de campesinos temerosos del liberalismo.  Partido moderado (Narváez). Se consideraban un término medio entre el carlismo y el progresismo. Pensaban que el Antiguo Régimen estaba acabado y que era necesaria una soberanía compartida entre las Cortes y el rey, con más atribuciones para la corona. Defensores del orden, de la Iglesia, de un Estado centralizado y de una participación electoral exigua. Representaban a las clases más ricas.  Unión Liberal (O´Donell). Surgió en la década de los 50, a medio camino entre moderados y progresistas. Defendían el orden social y una soberanía compartida entre el rey y las Cortes. Representaban a los sectores más acomodados de la sociedad.  Partido progresista (Espartero). Partidarios de la soberanía nacional, representada por las Cortes (el rey ejercería el poder ejecutivo). Apoyaban el sufragio censitario pero más amplio que los moderados, su dogma económico se basaba en el liberalismo, pretendían robustecer los poderes locales y se apoyaban en la Milicia Nacional. Se base social eran las clases medias. La corona siempre los marginó y solo accedieron al poder por sublevaciones o pronunciamientos.  Partido demócrata. Fue fundado en 1849 para defender la soberanía popular representada por las Cortes, el sufragio universal masculino, la limitación al mínimo de los poderes del rey y el apoyo a los poderes locales elegidos democráticamente. Contaron el apoyo de las clases medias y bajas. La evolución política. Después del proceso de transición (gobierno de Joaquín María López) y ante el posible regreso de María Cristina, los progresistas (Prim), con el visto bueno de Narváez, propusieron el adelanto de la mayoría de edad de la reina. De esta manera, Isabel II comenzaba su reinado efectivo a pesar de su nula preparación política. Durante la mayoría de edad de Isabel II (1843- 1868), ya desmantelado el Antiguo Régimen, se procedió a la auténtica construcción del nuevo Estado liberal. El protagonismo correspondió a los moderados, que gobernaron durante casi toda la etapa. 4
  5. 5. En 1844, a los pocos meses de la declaración de la mayoría de edad de la reina, formó gobierno el general Narváez. Se iniciaba la “Década Moderada”, caracterizada por el predominio de este partido durante diez años (1844-54). Fueron muy frecuentes los problemas internos dentro del partido moderado. La labor de Narváez se centró en modelar un Estado centralizado y uniforme. Sus principales acciones fueron:  Una nueva constitución (1845), de corte moderado y basada en el liberalismo doctrinario o conservador, que establecía un sistema político caracterizado por su estabilidad, pero oligárquico, pues primaba el orden sobre la libertad. La constitución estableció la soberanía compartida (rey-Cortes), la unidad católica de España, el sufragio censitario y la supresión de la Milicia Nacional. El Senado pasó a ser enteramente de designación real.  Se suspendió la venta de bienes desamortizados.  El plan de estudios estableció el modelo educativo imperante en la España del siglo XIX (primaria, secundaria y universidad).  La nueva ley de Hacienda simplificó el sistema tributario (Ley Mon-Santillán 1845).  Control de la administración y centralización. Los ayuntamientos pasaron a ser elegidos por un grupo reducido de electores, y la corona se reservaba la potestad de nombrar a los alcaldes de las ciudades más importantes (1845). Creó la figura de los gobernadores civiles y perfeccionó el sistema de corrupción electoral. En 1848 aprobó un nuevo código penal. Narváez tuvo que enfrentarse a progresistas, demócratas y a las intrigas palaciegas de la camarilla de la reina y de su propio partido. Entre 1847-1851 tuvo que hacer frente al final de la segunda guerra carlista y a un pronunciamiento en Madrid. Este último fue organizado por el ala demócrata del partido progresista y se extendió a otras ciudades como Sevilla. La segunda guerra carlista (1846-1849). También llamada guerra dels matiners (madrugadores) tuvo como pretexto el fracaso de la planeada boda entre Isabel II y el pretendiente carlista al trono, Carlos Luis, conde de Montemolín e hijo de Carlos María Isidro. Se desarrolló en Cataluña, aunque también se extendió a Valencia y Toledo. Participó el general Cabrera y las tropas carlistas llegaron a recibir el apoyo de guerrilleros republicanos. En 1851 Juan Bravo Murillo presidió el gobierno y fue ministro de Hacienda. Sus principales medidas consistieron en sanear la deuda pública, crear una burocracia moderna, elaborar un borrador de código civil (sirvió de base al de 1889) y firmar un concordato con la Santa Sede (1851) que resolvió el problema suscitado por la desamortización de los bienes del clero. En él se reconocía a la religión católica como única de la nación española. Incluso hubo un intento de reforma constitucional en 1852 en sentido autoritario. El fracaso de esta reforma y la desconfianza de la reina provocaron la caída de Bravo Murillo. Se abrió un periodo de inestabilidad (tres gobiernos moderados) caracterizado por los escándalos de corrupción, sobre todo en el ferrocarril. En este clima político se fue urdiendo la trama de la sublevación de 1854, que dio paso al Bienio Progresista. 5
  6. 6. 4.3. EL BIENIO PROGRESISTA, LA VUELTA AL MODERANTISMO (1854-1868) Y EL TERRITORIO DE CASTILLA-LA MANCHA CON ISABEL II. El Bienio Progresista (1854-1856). Con el pretexto de las continuas disputas entre los moderados, un grupo de militares se pronunció en Vicálvaro el 28 de junio de 1854 bajo el mando de los generales Dulce y O ´Donell (“Vicalvarada”). En el Manifiesto de Manzanares pedían una “regeneración liberal” con 6
  7. 7. un régimen representativo, la supresión de la camarilla palaciega, mejoras en las leyes de imprenta y electoral, reducción de impuestos, nueva Milicia Nacional, descentralización municipal y unas Cortes Constituyentes (propuestas progresistas) Esta etapa estuvo dirigida por dos caudillos militares: Espartero (progresistas) y O ´Donell (Unión Liberal), agrupación política formada por moderados y progresistas eclécticos. El primer gobierno, presidido por Espartero, con O´Donell, adoptó medidas significativas: convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes, libertad de prensa y exilio forzado de María Cristina. Uno de los proyectos más importantes fue el de la Constitución non nata de 1856 (progresista), que defendía la soberanía popular, recuperaba la Milicia Nacional, establecía un Parlamento bicameral (Congreso y Senado), defendía la libertad de imprenta y religiosa, elección directa de los alcaldes, etc. Eso sí, el gobierno tuvo que hacer frente a importantes problemas como un nuevo levantamiento carlista; la deuda pública; y la oposición a las medidas desamortizadoras. El ministro de Hacienda Pascual Madoz ideó el segundo gran proceso desamortizador de bienes de la Iglesia, a los que se sumó la venta de bienes municipales, cuya venta dejo sin tierras a muchos campesinos. Todos estos problemas forzaron la dimisión de Espartero, y la reina llamó a O´Donell que disolvió el Parlamento en 1856, después de los motines de Valencia y del Pan en Valladolid. Finalizaba así el bienio progresista. La vuelta al moderantismo (1856-1868). El nuevo gobierno de O´Donell desmanteló rápidamente casi toda la obra política y legislativa a excepción de algunas leyes como la de imprenta, la de desamortización o la de ayuntamientos, lo que motivó su destitución para nombrar un gobierno moderado presidido por Narváez. Este nuevo gobierno tenía como meta la vuelta al moderantismo más autoritario: suspendió la desamortización; y restableció la legislación moderada en materia de imprenta y régimen local. De la obra de este gobierno destaca la Ley de Instrucción Pública (Claudio Moyano) y la finalización de grandes obras públicas como el canal de Isabel II, el primer censo oficial de población, así como el desarrollo de las comunicaciones (ferrocarril, telégrafo). Pero, sin motivo aparente, Narváez presentó su dimisión a la reina e Isabel II llamó de nuevo a O ´Donell. El llamado “gobierno largo” de O´Donell fue una etapa inusual de estabilidad (1858- 1863). Dominó el moderantismo político mezclado una tecnocracia modernizadora en economía y la manipulación electoral (Posada Herrera) proporcionó más estabilidad a la monarquía. Se aprobaron leyes importantes en la conformación del nuevo sistema administrativo (cuerpos de ingenieros y docentes, leyes de notariado e hipoteca, etc.) al tiempo que se producía un importante crecimiento capitalista (banca, negocios…). La política exterior de O´Donell tuvo varios episodios notables, todos ellos guiados más por el afán de prestigio que por la rentabilidad de la empresa. El más importante fue la guerra de África (1859-60), que suscitó un gran fervor patriótico y de la que España obtuvo el territorio de Ifni. Otras intervenciones tuvieron lugar en México, Cochinchina, Perú y Santo Domingo. Tras la crisis del “gobierno largo” se sucedieron gobiernos inestables. En esa coyuntura, Isabel II encargó la formación de gobierno a Narváez (1864). Sin embargo, este nuevo gobierno no consiguió la estabilidad. Además, los progresistas estaban cada vez más cerca de los demócratas. Así, diversos hechos hacían presagiar la descomposición del régimen isabelino: 7
  8. 8.  El enfrentamiento diplomático con Italia al apoyar a Pío IX en la “cuestión romana”.  El desprestigio de la reina por su conducta privada y amorosa. Además un enfrentamiento con Emilio Castelar generó una importante protesta estudiantil (noche de San Daniel) que provocó la caída de Narváez y el regreso de O´Donell.  Algunas sublevaciones contra el gobierno (Prim en 1866 y el pronunciamiento militar del cuartel de San Gil) y la firma del pacto de Ostende, entre el partido progresista y el demócrata para desalojar del trono a la reina.  La crisis económica de 1866 afectó a todos los sectores productivos y a las finanzas (crisis bursátil y bancaria por el estallido de la burbuja especulativa en torno a la cuestión ferroviaria). Golpeó a las clases más necesitadas y provocó motines populares contra los altos precios del trigo. En septiembre de 1868 se inició un pronunciamiento militar en Cádiz, dirigido por Serrano, Prim y Topete. El manifiesto de los sublevados se titulaba “España con honra”. Criticaba a la reina y proponía un Gobierno provisional y el sufragio universal. Tras la derrota de las tropas realistas en Alcolea (Córdoba), la sublevación, conocida como la Gloriosa, triunfó dando inicio al Sexenio Democrático. El territorio de Castila-La Mancha con Isabel II. La Primera Guerra Carlista fue iniciada en Talavera de la Reina (1833). Los carlistas realizaron incursiones en La Mancha y en los Montes de Toledo y sus amenazas más serias provinieron de las tropas de los generales Gómez y Cabrera que amenazaron Guadalajara, Cuenca y Albacete. Las provincias castellano-manchegas siguieron el curso político nacional. Destacó la participación del manchego Baldomero Espartero (Granátula de Calatrava, Ciudad Real). En la división provincial de España de Javier de Burgos (1833), la mayor parte de la provincia de La Mancha fue sustituida, en su mayor parte, por la de Ciudad Real. Además se creó la nueva provincia de Albacete. Las provincias que forman hoy Castilla-La Mancha, se organizaron entonces en dos regiones: Castilla La Nueva y Murcia (Albacete y Murcia). Para la administración provincial se crearon las Diputaciones Provinciales (1835). Los cambios económicos en estos años fueron muy importantes, aunque no conseguimos industrializarnos, como en otras partes de España, de hecho la industria predominante fue la tradicional. A partir de la década de los 50 empezaron a quedar comunicadas por ferrocarril las capitales de provincia. La base económica de la región continuó siendo agraria. Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz afectaron mucho a todas las provincias de nuestra región y contribuyeron a consolidar la gran propiedad y a acentuar la precaria situación del campesinado manchego. En lo social, había una enorme diferencia entre una élite muy acomodada y clases humildes muy pobres. Con las desamortizaciones surgió una nueva clase rentista (burguesía de comerciantes e industriales) alejada de inclinaciones inversoras. 8
  9. 9. TEXTOS. ESTATUTO REAL DE 1834 “Artículo 1. (…) Su Majestad la Reina Gobernadora, en nombre de su excelsa hija doña Isabel II, ha resuelto convocar las Cortes Generales del Reino. Artículo 2. Las Cortes Generales se compondrán de dos Estamentos: el de Próceres del Reino y el de Procuradores del Reino. 9
  10. 10. Artículo 3.- El Estamento de Próceres del Reino se compondrá: 1. De muy reverendos arzobispos y reverendos obispos. 2. De Grandes de España. 3. De Títulos de Castilla. 4. De un número indeterminado de españoles (…) que sean o hayan sido Secretarios del Despacho, procuradores del Reino, consejeros de Estado, embajadores o ministros plenipotenciarios, generales de mar o de tierra o ministros de los tribunales supremos. 5. De los propietarios territoriales o dueños de fábricas, manufacturas o establecimientos mercantiles que reúnan a su mérito personal y a sus circunstancias relevantes, el poseer una renta anual de sesenta mil reales, y el haber sido anteriormente procuradores del Reino. Artículo 14.- Para ser Procurador del Reino se requiere (): 3. Estar en posesión de una renta propia anual de doce mil reales. Artículo 24.- Al Rey toca exclusivamente convocar, suspender y disolver las Cortes. Artículo 31.- Las Cortes no podrán deliberar sobre ningún asunto que no se haya sometido expresamente a su examen en virtud de un Decreto Real. REAL DECRETO DE 19 DE FEBRERO DEL 1836, QUE DECLARA EN VENTA TODOS LOS BIENES QUE HAYAN PERTENECIDO A LAS CORPORACIONES RELIGIOSAS SUPRIMIDAS. Atendiendo a la necesidad y conveniencia de disminuir la Deuda Pública consolidada, y de entregar al interés individual la masa de bienes raíces que han venido a ser propiedad de la nación, a fin de que la agricultura y el comercio saquen de ellas las ventajas que no podrían conseguirse por entero de su actual estado, o que se demorarían con notable detrimento de la riqueza nacional otro tanto tiempo como se tardara en proceder a su venta [ ... ], en nombre de mi excelsa hija la Reina doña Isabel II he venido en decretar lo siguiente: Art.1. Quedan declarados en venta desde ahora todos los bienes raíces de cualquier clase que hubiesen pertenecido a las comunidades y corporaciones religiosas extinguidas y los demás que hayan sido adjudicados a la nación por cualquier título o motivo [ ... ] Art. 10. El pago del precio del remate se hará de uno de estos dos modos: o en títulos de Deuda consolidada o en dinero efectivo. En el Pardo, a 19 de febrero de 1836.- A don Juan Álvarez y Mendizábal. CONSTITUCIÓN DE 1837 10
  11. 11. “Doña Isabel II (…), y en su real nombre, y durante su menor edad, la Reina Viuda su Madre Doña María Cristina de Borbón (…) Siendo la voluntad de la Nación revisar, en uso de su soberanía la Constitución política promulgada en Cádiz el 19 de Marzo de 1812, las Cortes generales, congregadas a este fin, decretan y sancionan la siguiente: Art. 2º. Todos los españoles pueden imprimir y publicar libremente sus ideas sin previa censura, con sujeción a las leyes (…). Art. 4º. Unos mismos Códigos regirán en toda la Monarquía, y en ellos no se establecerá más que un solo fuero para todos los españoles (…). Art. 5º. Todos los españoles son admisibles a los empleos y cargos públicos, según su mérito y capacidad. Art. 7º. No puede ser detenido, ni preso, ni separado de su domicilio ningún español, ni allanada su casa, sino en los casos y en la forma que las leyes prescriban. Art. 9º. Ningún español puede ser procesado ni sentenciado sino por el juez o tribunal competente (…). Art. 11. La Nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la religión católica que profesan los españoles. Art. 12. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey. Art. 13. Las Cortes se componen de dos cuerpos colegisladores, iguales en facultades: el Senado y el Congreso de los Diputados. Art. 45. La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey, y su autoridad se extiende a todo cuanto conduce a la conservación del orden del público en lo interior, y a la seguridad del Estado en lo exterior (…). Art. 70. Para el gobierno interior de los pueblos habrá Ayuntamientos, nombrados por los vecinos, a quienes la ley conceda este derecho”. PROCLAMA DEL GENERAL ESPARTERO COMO REGENTE DEL REINO, 18 DE OCTUBRE DEL 1841. ESPAÑOLES: Vivíais hace pocos días en las dulzuras de una paz conquistada con vuestra sangre y vuestra valentía; gozabais todos los beneficios de una constitución, cuyo triunfo asegurasteis del modo más firme; bajo los auspicios de un gobierno celoso, observante de las leyes, veían 11
  12. 12. cerrarse poco a poco las llagas abiertas por una guerra destructora, renacer la industria, fomentarse la agricultura, las artes y el comercio; abrirse, en fin, mil fuentes de prosperidad, recompensa debida a tan nobles sacrificios. [...] A las armas, españoles: resuene, pues que así lo quieren, en toda la Península el grito de la guerra. Ármese y apróntese la Milicia Nacional, y mantenga la tranquilidad y el orden público, mientras no sea necesario llamarla al campo del honor, y unida con el valiente ejército dispute las palmas del combate. Oíd ahora más que nunca la voz de vuestros jefes, de vuestros magistrados. Vivid más que nunca sumisos a las leyes, seguros de que ha llegado la hora de vuestra regeneración completa, de ocupar entre los pueblos libres, entre las Potencias civilizadas de la Europa el puesto que os asignan vuestro poder, vuestro valor y vuestra gloria. 18 de octubre del 1841. CONSTITUCIÓN DE 1845 “DOÑA ISABEL II, por la gracia de Dios y de la Constitución de la Monarquía española, Reina de las Españas; a todos los que la presente vieren y entendieren, (…) modificando al efecto la Constitución promulgada en 18 de junio de 1837, hemos venido, en unión y de acuerdo con las Cortes actualmente reunidas, en decretar y sancionar la siguiente: CONSTITUCIÓN DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA (…). Art. 4. Unos mismos códigos regirán en toda la Monarquía (…). Art. 6. Todo español está obligado a defender la Patria con las armas cuando sea llamado por la ley, y a contribuir en proporción de sus haberes para los gastos del Estado. Art. 7. No puede ser detenido, ni preso, ni separado de su domicilio ningún español, ni allanada su casa, sino en los casos y en la forma en que las leyes prescriban. Art. 9. Ningún español puede ser procesado ni sentenciado sino por el Juez o Tribunal competente, en virtud de leyes anteriores al delito y en la forma que éstas prescriban (…). Art. 11. La Religión de la Nación española es la Católica, Apostólica, Romana. El Estado se obliga a mantener el culto y sus ministros. Art. 12. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey. Art. 13. Las Cortes se componen de dos Cuerpos Colegisladores, iguales en facultades: El Senado y el Congreso de los Diputados. Art. 14. El número de senadores es limitado: su nombramiento pertenece al Rey (…). Art. 17. El cargo de Senador es vitalicio. (…) LEY DE DESAMORTIZACIÓN GENERAL DE MADOZ. 1855 Ley declarando en estado de venta todos los predios rústicos y urbanos, censos y foros pertenecientes al Estado, al clero, y cualesquiera otros pertenecientes a manos muertas. 12
  13. 13. Doña Isabel II, por la gracia de Dios y la Constitución Reina de las Españas; a todos los que las presentes vieren y entendieren, sabed que las Cortes constituyentes han decretado y nos sancionamos lo siguiente: Se declaran en estado de venta, con arreglo a las prescripciones de la presente ley, y sin perjuicio de cargas y servidumbres a que legítimamente estén sujetos, todos los predios rústicos y urbanos, censos y foros pertenecientes: al Estado, al clero, a las órdenes militares de Santiago, Alcántara, Calatrava, Montesa y San Juan de Jerusalén; a cofradías, obras pías y santuarios, al secuestro del exinfante Don Carlos, a los propios y comunes de los pueblos, a la beneficencia, a la instrucción pública. Y cualesquiera otros pertenecientes a manos muertas, ya estén o no mandados vender por leyes anteriores. Se procederá a la enajenación -expropiación- de todos y cada uno de los bienes mandados vender por esta ley, sacando a pública licitación las fincas a medida que lo reclamen sus compradores (...) Los compradores de las fincas quedan obligados al pago, en metálico de la suma que se les adjudique (...) Los fondos que se recauden a consecuencia de las ventas realizadas (…) se destinan a los siguientes objetos: 1º. A que el gobierno cubra (…) el déficit del presupuesto del Estado (…) 2º. El 50 % de lo restante a la amortización de la Deuda Pública (…) 3ª. El 50 % restante a obras públicas de interés y utilidad generales (…) Ley de Desamortización. (1 de mayo de 1855) MANIFIESTO DE MANZANARES. Españoles: La entusiasta acogida que va encontrando en los pueblos el ejército liberal; el esfuerzo de los soldados (…) tan heroicamente mostrado en los campos de Vicálvaro (…) aseguran desde ahora el triunfo de la libertad y de las leyes, que hemos jurado defender. Dentro de poco días la mayor parte de las provincias habrá sacudido el yugo de los tiranos; la nación disfrutará los beneficios del régimen representativo (…) Nosotros queremos la conservación del Trono, pero sin camarilla que lo deshonre, queremos la práctica rigurosa de las leyes fundamentales, mejorándolas, sobre todo la ley electoral y la de imprenta; queremos la rebaja de los impuestos, fundada en una estricta economía (…); queremos 13
  14. 14. arrancar a los pueblos de la centralización que los devora, dándoles la independencia local necesaria para que conserven y aumenten sus intereses propios; y como garantía de todo esto queremos y plantearemos bajo sólidas bases la Milicia Nacional (…) Las Juntas de Gobierno que deben irse constituyendo en las provincias libres; las Cortes generales, que luego se reúnan; la misma Nación, en fin, fijará las bases definitivas de la regeneración liberal a la que aspiramos. Cuartel General de Manzanares, a 7 de julio de 1854. El General en Jefe del Ejército Constitucional, Leopoldo O¨Donnell, Conde de Lucena. Sánchez Ortega D. “Historia de España 2º de Bachillerato”. Editex. Madrid 1999. Pág.254,. LEY DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA DE CLAUDIO MOYANO (ARTÍCULOS) Texto: Ley Moyano de educación Art.1. Se autoriza al Gobierno para formar y promulgar una ley de instrucción pública con arreglo a las siguientes bases: Primera: La enseñanza puede ser pública o privada. El gobierno dirigirá la enseñanza pública y tendrá en la privada la intervención que determine la ley. Segunda: La enseñanza se divide en tres períodos, denominándose en el primero, primera; en el segundo, segunda, y en el tercero, superior. La primera enseñanza comprende las nociones rudimentarias de más general aplicación a los usos de la vida. La segunda enseñanza comprende los conocimientos que amplíen la primera y también preparen para el ingreso al estudio de las carreras superiores. La enseñanza superior comprende las que habilitan para el ejercicio de determinadas profesiones. Tercera: La primera enseñanza podrá adquirirse en las escuelas públicas y privadas de primeras letras, y en el hogar […]. La segunda enseñanza se dará en los establecimientos públicos y privados. La ley determinará qué partes o materias de este período de instrucción pueden 14
  15. 15. cursarse en el hogar doméstico […]. La enseñanza superior solo se dará en establecimientos públicos. Son establecimientos públicos de enseñanza aquellos cuyos jefes y profesores son nombrados por el Gobierno […]. Proyecto de Ley de Instrucción Pública, 1857 EL DÉFICIT CRÓNICO DE LA HACIENDA. “Resulta, pues, señores, que gastamos entre (el presupuesto) ordinario y el extraordinario (…) 2.800 millones, y que los ingresos del país son 2.200 (…). Que venga aquí el ministro de Hacienda más entendido, el estadista más afamado del mundo, y no hallará más que tres caminos: o disminuir los gastos, o aumentar los ingresos, o hacer lo uno y lo otro para venir por este medio a la igualación. El estado permanente y normal de un país no puede ser más que la nivelación de los gastos con los ingresos (…). Nos hemos estado, y estamos, comiendo lo que no es nuestro: hemos vendido los bienes que eran de los pueblos, de la beneficencia, de la instrucción pública; que tenían dueño conocido (yo ahora no lo censuro ni apruebo), y el precio de esos bienes se ha aplicado al Estado, obligándose este a pagar una renta. ¿Deja de ser esto un empréstito? ¿Qué otra cosa es tomar un capital que no es del Estado y sobre ese capital pagar una renta? Esto es contraer un empréstito. ¿Qué va a suceder, pues, en una nación en que se gastan 600 millones más de los que se tiene, y donde se está contrayendo una deuda perpetua; donde se ha establecido una fábrica de papel sin fin, por cuyo papel se abona un interés, donde los gastos van creciendo anualmente, mientras que los ingresos no pueden crecer en la misma progresión?” Juan Bravo Murillo, Discurso en las Cortes 1865. 15

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