SALMO 22 1 Del maestro de coro. Según «La cierva de la aurora». Salmo de David.                                           ...
Queridos hermanos y hermanas:En la catequesis de hoy quiero afrontar un Salmo con fuertes implicaciones cristológicas,que ...
Este Salmo presenta la figura de un inocente perseguido y circundado por los adversarios que quierensu muerte;y él recurre...
Dios calla, y este silencio lacera el ánimo del orante,que llama incesantemente, pero sin encontrar respuesta.Los días y l...
Como es sabido, el grito inicial del Salmo,«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me hasabandonado?»,es citado por los evangelios d...
Pero su grito no es un grito desesperado, como no lo era el grito del salmista, en cuya súplica recorreun camino atormenta...
A este grito inicial de súplica, en nuestro Salmo 22, responde, en doloroso contraste, el recuerdo delpasado:«En ti confia...
El pueblo al cual pertenece el orante fue objeto del amor de Dios y puede testimoniar su fidelidad.Comenzando por los patr...
Y el salmista hace referencia a la fe inquebrantable de sus padres, que «confiaron» —por tres veces serepite esta palabra—...
Pero Dios no se puede retractar, y es entonces que la oración vuelve a describir la triste situación delorante, para induc...
Bajo los golpes socarrones de la ironía y del desprecio, parece que el perseguido casi pierde lospropios rasgos humanos, c...
El salmista recuerda al Señor: «Tú eres quien me sacó del vientre, me tenías confiado en los pechos demi madre; desde el s...
El lamento se convierte ahora ensúplica afligida:«No te quedes lejos, que el peligroestá cerca y nadie me socorre» (v.12)....
Ahora, para el salmista, objeto de una agresióntan feroz, parece que ya no hay salvación, y lamuerte empieza a posesionars...
He aquí entonces, imperiosa, de nuevo la petición de ayuda:«Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo ...
Muerte y vida se entrecruzaron en un misterioinseparable, y la vida ha triunfado,el Dios de la salvación se mostró Señor i...
Hermanos y hermanas queridísimos, este Salmo nos ha llevado al Gólgota, a los pies de la cruz de Jesús, para revivir supas...
Saludo a los peregrinos de lenguaespañola, en particulara los oficiales de la Policía Nacional,de Colombia,al grupo de la ...
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Benedicto16 oracion(13)salmo22

382 views

Published on

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
382
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
2
Actions
Shares
0
Downloads
1
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Benedicto16 oracion(13)salmo22

  1. 1. SALMO 22 1 Del maestro de coro. Según «La cierva de la aurora». Salmo de David. 2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Está lejos mi salvación y son mis palabras un gemido 3 Dios mío, te llamo de día, y no respondes, de noche, y no encuentro descanso. 4 Tú eres el Santo, el que se sienta en el trono, rodeado por las alabanzas de Israel. 5 En ti confiaron nuestros antepasados, confiaron y tú los liberaste; 6 te imploraron y quedaron libres, confiaron en ti y no fueron defraudados. BENEDICTO XVI 7 Pero yo soy un gusano, no una persona; la deshonra del ser humano, la vergüenza del pueblo. 8 Cuantos me ven, se rien de mí, hacen muecas con los labios, balancean la cabeza: AUDIENCIA GENERAL 9 «¡Que acuda al Señor; que él lo libre; que lo salve, si tanto lo ama!». Sala Pablo VI 10 Fuiste tú quien me sacó del vientre, quien me protegió junto al pecho de mi madre; 11 desde el seno materno te fui confiado, desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. 14 de septiembre de 2011 12 No te separes de mi, que la angustia está cerca y no hay quien me ayude. 13 Manadas de novillos me cercan, toros de Basán me acosan. 14 Abren sus fauces contra mí cual león que ruge y despedaza. Salmo 22: 15 Me diluyo como el agua, mis huesos se desencajan, mi corazón como cera, se derrite en mis entrañas; ¡Dios mío!, ¡Dios mío! 16 está agostada mi fuerza como la tierra seca, mi lengua está pegada al paladar; tú me hundes en el polvo de la muerte ¿Por qué me has 17 Me acorralan jaurías, hordas de criminales me asedian, como un león asedian mis manos y mis pies. abandonado? 18 Puedo contar todos mis huesos. Ellos me miran, se fijan en mí, 19 se reparten mis ropas, echan a suertes mis vestiduras. 20 Pero tú, Señor, no te alejes, fuerza mía, date prisa en ayudarme. 21 Libra mi ser de la espada, mi vida de las dentelladas del perro. 22 Sálvame de las fauces del león, protégeme de los cuernos del búfalo. 23 Yo proclamaré tu nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea. 24 Los que veneráis al Señor, alabadlo vosotros, estirpe de Jacob, honradlo, vosotros estirpe de Israel, respetadlo. 25 Porque no despreció ni rechazó el dolor del afligido; no le ocultó su rostro, sino que lo escuchó cuandoEl color amarillo en letras o de fondo clamaba.indica texto de la catequesis. 26 De ti nace mi alabanza en la gran asamblea; delante de sus fieles cumpliré mis votos.http://www.vatican.va/holy_father/benedi 27 Los necesitados comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que le buscan.ct_xvi/audiences/2011/index_sp.htm ¡Que todos vosotros viváis por siempre!Adaptación a diapositivas, mayo 2012. 28 Recordarán al Señor y volverán hacia él desde todos los confines de la tierra; se postrarán ante ti todasEmilio Perucha Herranz las naciones. 29 Porque del Señor es la realeza, él domina a las naciones. 30 Ante el Señor se postrarán los que descansan en la tierra, se arrodillarán los que bajan al polvo, los que no pueden preservar su vida. 31 La posteridad ha de servirlo, por siempre será proclamado el Señor. 32 Se anunciarán sus acciones salvíficas al pueblo que va a nacer: esto es lo que hizo el Señor. Biblia traducción interconfesional (BTI) , varios editores. Madrid 2008.
  2. 2. Queridos hermanos y hermanas:En la catequesis de hoy quiero afrontar un Salmo con fuertes implicaciones cristológicas,que continuamente aparece en los relatos de la pasión de Jesús,con su doble dimensión de humillación y de gloria, de muerte y de vida.Es el Salmo 22, según la tradición judía, 21 según la tradición greco-latina,una oración triste y conmovedora, de una profundidad humana y una riqueza teológica que hacen quesea uno de los Salmos más rezados y estudiados de todo el Salterio.Se trata de una larga composición poética, y nosotros nos detendremos en particular en la primeraparte, centrada en el lamento, para profundizar algunas dimensiones significativas de la oración desúplica a Dios. Catecismo de la Iglesia Católica, artículo 2629: El vocabulario neotestamentario sobre la oración de súplica está lleno de matices: pedir, reclamar, llamar con insistencia, invocar, clamar, gritar, e incluso "luchar en la oración“ (cf Rm 15, 30; Col 4, 12). Pero su forma más habitual, por ser la más espontánea, es la petición… “Si no veis prodigios y signos, no creéis.” (Jn 4,48) El funcionario real parece no creer que Jesús tenga el poder de resucitar a los muertos. “¡Baja antes que no muera mi hijo!” (Jn 4,49).
  3. 3. Este Salmo presenta la figura de un inocente perseguido y circundado por los adversarios que quierensu muerte;y él recurre a Dios en un lamento doloroso que, en la certeza de la fe, se abre misteriosamente a laalabanza.En su oración se alternan la realidad angustiosa del presente y la memoria consoladora del pasado, en una sufrida toma de conciencia de la propia situación desesperada que, sin embargo, no quiere renunciar a la esperanza. Su grito inicial es un llamamiento dirigido a un Dios que parece lejano, que no responde y parece haberlo abandonado: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? A pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza. Dios mío, de día te grito, y no me respondes; de noche, y no me haces caso» (vv. 2-3).
  4. 4. Dios calla, y este silencio lacera el ánimo del orante,que llama incesantemente, pero sin encontrar respuesta.Los días y las noches se suceden en una búsqueda incansable de una palabra, de una ayuda que nollega;Dios parece tan distante, olvidadizo, tan ausente. La oración pide escucha y respuesta, solicita un contacto, busca una relación que pueda dar consueloy salvación.Pero si Dios no responde, el grito de ayuda se pierde en el vacío y la soledad llega a ser insostenible.Sin embargo, el orante de nuestro Salmo tres veces, en su grito, llama al Señor «mi» Dios, en unextremo acto de confianza y de fe.No obstante toda apariencia, el salmista no puede creer que el vínculo con el Señor se hayainterrumpido totalmente;y mientras pregunta el por qué de un supuesto abandono incomprensible, afirma que «su» Dios no lopuede abandonar Y cuando vio Saúl el campo de los Filisteos, temió, … Y consultó Saúl á Jehová; pero Jehová no le respondió, ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas… Saúl dijo á sus criados: Buscadme una mujer pitonisa... hay una en Endor La mujer dijo: … Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, …. Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas á mí, habiéndose apartado de ti Jehová, y es tu enemigo? Jehová pues ha hecho como habló por medio de mí; pues ha cortado Jehová el reino de tu mano, y lo ha dado á tu compañero David…Samuel 28:5-29.
  5. 5. Como es sabido, el grito inicial del Salmo,«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me hasabandonado?»,es citado por los evangelios de san Mateo y de sanMarcos como el grito lanzado por Jesús moribundoen la cruz (cf. Mt 27, 46; Mc 15, 34).Ello expresa toda la desolación del Mesías, Hijo deDios,que está afrontando el drama de la muerte,una realidad totalmente contrapuesta al Señor dela vida.Abandonado por casi todos los suyos,traicionado y negado por los discípulos,circundado por quien lo insulta,Jesús está bajo el peso aplastante de una misiónque debe pasar por la humillación y la aniquilación.Por ello grita al Padre,y su sufrimiento asume las sufridas palabras delSalmo.
  6. 6. Pero su grito no es un grito desesperado, como no lo era el grito del salmista, en cuya súplica recorreun camino atormentado, desembocando al final en una perspectiva de alabanza, en la confianza de lavictoria divina.Puesto que en la costumbre judía citar el comienzo de un Salmo implicaba una referencia a todo el poema, la oracióndesgarradora de Jesús, incluso manteniendo su tono de sufrimiento indecible, se abre a la certeza de la gloria.«¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?»,dirá el Resucitado a los discípulos de Emaús (Lc 24, 26).En su Pasión, en obediencia al Padre, el Señor Jesús pasa por el abandono y la muerte para alcanzar la vida y donarla atodos los creyentes.
  7. 7. A este grito inicial de súplica, en nuestro Salmo 22, responde, en doloroso contraste, el recuerdo delpasado:«En ti confiaban nuestros padres, confiaban, y los ponías a salvo; a ti gritaban, y quedaban libres, en ticonfiaban, y no los defraudaste» (vv. 5-6).Aquel Dios que al salmista parece hoy tan lejano, es, sin embargo, el Señor misericordioso que Israelsiempre experimentó en su historia. Éxodo 17, 1-7. En Refidín el pueblo no Números 11, 4-34 El pueblo, 600.000 Éxodo 16, 2-4 En el desierto de Sin la tenía agua para beber, se enfrentó a Hombres, se quejó, ¿Quién nos comunidad empezó a protestar… y Moisés… el Señor respondió…Yo proporcionará carne para comer?...el comíamos pan hasta estaré contigo allí, junto a la peña de Señor dijo ¿Es que tiene un límite el hartarnos…Entonces el Señor dijo a Horeb, golpearás la peña y de ella poder del Señor?...un viento trajo Moisés: Yo haré caer pan del cielo… manará agua para que el pueblo beba… codornices del mar…
  8. 8. El pueblo al cual pertenece el orante fue objeto del amor de Dios y puede testimoniar su fidelidad.Comenzando por los patriarcas, luego en Egipto y en la larga peregrinación por el desierto, en lapermanencia en la tierra prometida en contacto con poblaciones agresivas y enemigas, hasta laoscuridad del exilio, toda la historia bíblica fue una historia de clamores de ayuda por parte del pueblo yde respuestas salvíficas por parte de Dios Arca Alianza y conquista Josué 4, 14-17 El paso milagroso del río Jordán con el Arca de la Jericó. Josué 6. Alianza, Museo del Prado.
  9. 9. Y el salmista hace referencia a la fe inquebrantable de sus padres, que «confiaron» —por tres veces serepite esta palabra— sin quedar nunca decepcionados. Ahora, sin embargo, parece que esta cadena deinvocaciones confiadas y respuestas divinas se haya interrumpido; la situación del salmista parecedesmentir toda la historia de la salvación, haciendo todavía más dolorosa la realidad presente
  10. 10. Pero Dios no se puede retractar, y es entonces que la oración vuelve a describir la triste situación delorante, para inducir al Señor a tener piedad e intervenir, come siempre había hecho en el pasado. Elsalmista se define «gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo» (v. 7), seburlan, se mofan de él (cf. v. 8), y herido precisamente en la fe: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;que lo libre si tanto lo quiere» (v. 9), dicen.
  11. 11. Bajo los golpes socarrones de la ironía y del desprecio, parece que el perseguido casi pierde lospropios rasgos humanos, como el siervo sufriente esbozado en el Libro de Isaías (cf. Is 52, 14; 53, 2b-3).Y como el justo oprimido del Libro de la Sabiduría (cf. 2, 12-20), como Jesús en el Calvario (cf. Mt 27, 39-43), el salmista ve puesta en tela de juicio la relación con su Señor, con relieve cruel y sarcástico deaquello que lo está haciendo sufrir: el silencio de Dios, su ausencia aparente. Sin embargo, Dios haestado presente en la existencia del orante con una cercanía y una ternura incuestionables
  12. 12. El salmista recuerda al Señor: «Tú eres quien me sacó del vientre, me tenías confiado en los pechos demi madre; desde el seno pasé a tus manos» (vv. 10-11a). El Señor es el Dios de la vida, que hace nacer yacoge al neonato, y lo cuida con afecto de padre. Y si antes se había hecho memoria de la fidelidad deDios en la historia del pueblo, ahora el orante evoca de nuevo la propia historia personal de relación conel Señor, remontándose al momento particularmente significativo del comienzo de su vida. Y ahí, noobstante la desolación del presente, el salmista reconoce una cercanía y un amor divinos tan radicalesque puede ahora exclamar, en una confesión llena de fe y generadora de esperanza: «desde el vientrematerno tú eres mi Dios» (v. 11b).
  13. 13. El lamento se convierte ahora ensúplica afligida:«No te quedes lejos, que el peligroestá cerca y nadie me socorre» (v.12).La única cercanía que percibe elsalmista y que le asusta es la delos enemigos.Por lo tanto, es necesario que Diosse haga cercano y lo socorra,porque los enemigos circundan alorante, lo acorralan,y son como toros poderosos,como leones que abren de par enpar la boca para rugir y devorar(cf. vv. 13-14).La angustia altera la percepcióndel peligro, agrandándolo.Los adversarios se presentaninvencibles,se han convertido en animalesferoces y peligrosísimos,mientras que el salmista es comoun pequeño gusano,impotente, sin defensa algunaPero estas imágenes usadas en el Salmo sirven también para decir que cuando el hombre se hace brutal y agrede alhermano, algo de animalesco toma la delantera en él, parece perder toda apariencia humana;la violencia siempre tiene en sí algo de bestial y sólo la intervención salvífica de Dios puede restituir al hombre suhumanidad.
  14. 14. Ahora, para el salmista, objeto de una agresióntan feroz, parece que ya no hay salvación, y lamuerte empieza a posesionarse de él:«Estoy como agua derramada, tengo los huesosdescoyuntados [...]mi garganta está seca como una teja, la lenguase me pega al paladar [...]se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica»(vv. 15.16.19). Con imágenes dramáticas, que volvemos aencontrar en los relatos de la pasión de Cristo,se describe el desmoronamiento del cuerpo delcondenado,la aridez insoportable que atormenta almoribundo yque encuentra eco en la petición de Jesús«Tengo sed» (cf. Jn 19, 28),para llegar al gesto definitivo de los verdugosque,como los soldados al pie de la cruz,se repartían las vestiduras de la víctima,considerada ya muerta(cf. Mt 27, 35; Mc 15, 24; Lc 23, 34; Jn 19, 23-24).
  15. 15. He aquí entonces, imperiosa, de nuevo la petición de ayuda:«Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme [...] Sálvame» (vv. 20.22a).Este es un grito que abre los cielos, porque proclama una fe,una certeza que va más allá de toda duda, de toda oscuridad y de toda desolación. Y el lamento se transforma, deja lugar a la alabanza en la acogida de la salvación: «Tú me has dado respuesta. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré» (vv. 22c-23). De esta forma, el Salmo se abre a la acción de gracias, al gran himno final que implica a todo el pueblo, los fieles del Señor, la asamblea litúrgica, las generaciones futuras (cf. vv. 24-32). El Señor acudió en su ayuda, salvó al pobre y le mostró su rostro de misericordia.Lucas 1, 5-25; 57-58 Zacarías e Isabel, los dos eran justos ante Dios…no tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dosde avanzada edad…no temas, Zacarías, tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará un hijo…Se le cumplió aIsabel el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordiay se congratulaban con ella.
  16. 16. Muerte y vida se entrecruzaron en un misterioinseparable, y la vida ha triunfado,el Dios de la salvación se mostró Señor invencible,que todos los confines de la tierra celebrarán yante el cual se postrarán todas las familias de lospueblos.Es la victoria de la fe,que puede transformar la muerte en don de la vida,el abismo del dolor en fuente de esperanza.“Fuente mística".Se trata de una extrapolación del tema de "Cristo varón dedolores",tema que desde el siglo XV es habitual situar en el espaciocentral de la predela como símbolo eucarístico.La representación de Cristo como fuente tiene un fundamentomístico al asociar la sangre que mana del cuerpo de Cristo conel agua de la vida,tal como refiere el texto del Apocalipsis 21, 6:¡Ya está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Alsediento le daré a beber gratis del manantial del agua de la vida.Así, esa agua de la vida se identifica con la sangre de Cristo,que es a su vez símbolo de la Eucaristía.
  17. 17. Hermanos y hermanas queridísimos, este Salmo nos ha llevado al Gólgota, a los pies de la cruz de Jesús, para revivir supasión y compartir la alegría fecunda de la resurrección.Dejémonos, por tanto, invadir por la luz del misterio pascual incluso en la aparente ausencia de Dios, también en elsilencio de Dios, y,como los discípulos de Emaús, aprendamos a discernir la realidad verdadera más allá de las apariencias,reconociendo el camino de la exaltación precisamente en la humillación, yla manifestación plena de la vida en la muerte, en la cruz.De este modo, volviendo a poner toda nuestra confianza y nuestra esperanza en Dios Padre,en el momento de la angustia también nosotros le podremos rezar con fe, ynuestro grito de ayuda se transformará en canto de alabanza.Gracias
  18. 18. Saludo a los peregrinos de lenguaespañola, en particulara los oficiales de la Policía Nacional,de Colombia,al grupo de la Academia deCarabineros, de Chile,a los alumnos y profesores delBachillerato Humanista Moderno deSalta, Argentina,así como a los demás fieles venidosde España, México, Venezuela y otrospaíses latinoamericanos.Dejémonos invadir por la luz delmisterio pascual y,como los discípulos de Emaús,aprendamos a discernir la realidadmás allá de las apariencias,reconociendo en la cruz lamanifestación plena de la vida.Muchas gracias

×