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Defensa disociativa en niños y adolescentes que sufrieron abuso sexual infantil por sandra baita

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La correcta identificación de la defensa disociativa y de los trastornos disociativos en víctimas de abuso sexual infantil tiene implicancias no solo clínicas, sino también legales. La credibilidad del testimonio infantil en los procesos legales puede estar en juego debido a la activación de tales defensas. Se define la disociación, su relación con situaciones traumáticas como el abuso sexual infantil, y posibles criterios diagnósticos en la infancia y en la adolescencia. Se destaca la importancia de su detección temprana por cuanto muchos trastornos disociativos diagnosticados por primera vez en la edad adulta tienen su origen en la infancia.

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Defensa disociativa en niños y adolescentes que sufrieron abuso sexual infantil por sandra baita

  1. 1. DEFENSA DISOCIATIVA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES QUE SUFRIERONABUSO SEXUAL INFANTIL1.Sandra Baita.Lic.en Psicología, Postgrado en Clínica de Niños, Especializada en el diagnóstico y tratamiento delmaltrato y abuso sexual infantil.1 Una version previa de este trabajo ha sido publicada en Revista de Psicotrauma paraIberoamerica, Vol 3, Nº 1 www.psicotrauma.com.arEl presente trabajo se presentó en la mesa de Trauma Infantil del III Congreso Internacional deTrauma Psíquico y Estrés Traumático, 26-28 de Junio de 2003, Buenos Aires, Argentina. La autoradesea agradecer las sugerencias hechas para este trabajo por Remy Aquarone, Chair of theInternational Membership Task Force de la ISSD.PALABRAS CLAVE: Disociación, Trastornos disociativos, Abuso sexual infantil, Indicadores.RESUMEN:La correcta identificación de la defensa disociativa y de los trastornos disociativos en víctimas deabuso sexual infantil tiene implicancias no solo clínicas, sino también legales. La credibilidad deltestimonio infantil en los procesos legales puede estar en juego debido a la activación de talesdefensas. Se define la disociación, su relación con situaciones traumáticas como el abuso sexualinfantil, y posibles criterios diagnósticos en la infancia y en la adolescencia. Se destaca laimportancia de su detección temprana por cuanto muchos trastornos disociativos diagnosticadospor primera vez en la edad adulta tienen su origen en la infancia.AbstractThe identification of dissociation and dissociative disorders in victims of child sexual abuse isimportant both for therapy and for legal procedures. The credibility of childrens?testimony duringlegal procedures might be jeopardized because of the activation of such kind of defenses. Adefinition of dissociation, its relationship with traumatic situations such as child sexual abuse andsome diagnostic criteria for infancy and adolescence will be given. The early detection of thedissociative disorder is critical because many dissociative disorders undiagnosed until adulthood,have their origins in childhood.6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -1-
  2. 2. IntroducciónPara el año 1992, cuando me gradué de psicóloga en la Universidad de Buenos Aires, jamás habíaescuchado hablar de los trastornos disociativos. Trauma y estrés traumático eran conceptos quesolo se conocían a través de la obra freudiana. De más está decir que el abuso sexual infantil nisiquiera existió a lo largo de los años de formación de grado y postgrado que recibí en la mismaUniversidad.El acercamiento al maltrato y al abuso sexual infantil lo tuve a través de la práctica iniciática de micarrera, cuando apenas había salido de la Facultad y aún estaba en trámite mi matrícula. Elacercamiento a los trastornos disociativos, y a la disociación como mecanismo defensivo utilizadofrente a situaciones extremas, me lo dio mi primer paciente, un nene de 7 años, con seriosproblemas de conducta, al que no toleraban ni en el colegio, ni en la casa. Este paciente, al quellamaremos Adrián, ingresó un día a mi consultorio, promediando el tratamiento, y luego desaludarlo yo llamándolo por su nombre, él me miró serio y me respondió: "Yo no soy Adrián, ese esmi hermano gemelo, el que vino el martes pasado, yo soy Adrián Cristo".En mi más profunda ignorancia, yo estaba segura de que este nene me estaba haciendo unabroma, o de que se trataba de alguna clase de juego infantil que yo todavía no conocía bien. Hastaque un día la madre me mostró una nota de derivación de la Escuela para un Hospital de Día,derivación absolutamente unilateral e inconsulta tanto conmigo -que era su terapeuta- como con lamadre. El motivo: se presumía que Adrián era psicótico. Ese mismo día, en mi supervisión conquien fuera mi mentora en el tema del abuso sexual infantil, descubrí, siguiendo el desarrollo de lassesiones posteriores a la aparición del "hermano gemelo", que Adrián tenía un trastorno disociativo.Esta introducción anecdótica que me permito hacer intenta ilustrar el modo en el que algunos delos fenómenos con los que nos topamos en la clínica están ubicados en nuestro desconocimiento,y las consecuencias posibles que esto puede acarrear a aquellos a quienes atendemos.Hoy, después de 10 años de esta historia, el reconocimiento de síntomas y trastornos disociativosde mayor o menor gravedad en los pacientes que atiendo con una historia de abuso sexual y/omaltrato físico severos en la infancia, es, antes que nada, una obligación ética y profesional.Se sabe que en un estudio sobre 100 pacientes adultos con diagnóstico de trastorno depersonalidad múltiple (TPM) -hoy llamado trastorno de identidad disociativo (TID o DID por susiniciales en inglés) -- se encontró que más del 90% de los mismos habían padecido alguna formade maltrato en su infancia, y especialmente abuso sexual (1). Muchos de estos pacientes habíanrecibido tratamientos previos con resultados negativos, y habían sido erróneamente diagnosticadoscomo esquizofrénicos, bipolares, histéricos, etc.La necesidad de una correcta detección y reconocimiento de los trastornos disociativos es clara entanto y en cuanto todo diagnóstico acertado permite una terapéutica acertada, y trae resultadospositivos para el paciente, mientras que lo contrario solo trae más sufrimiento. Para el caso de lostrastornos disociativos me permito hacer un agregado: en mi práctica profesional me he encontradoconque muchos de los pacientes que usaban frecuentemente la defensa disociativa o quepadecían alguna forma de trastorno disociativo, eran víctimas actuales de situaciones de abusosexual infantil, y como tales, testigos primarios en las causas penales llevadas contra susofensores. En otro trabajo planteé que los procedimientos legales están plagados de situacionescon potencial para activar y/o profundizar los más diversos mecanismos defensivos, así como paraagravar la patología. (2) En los niños y adolescentes acostumbrados al uso frecuente de la defensadisociativa, situaciones tales como las reiteradas declaraciones o peritajes que deben soportar6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -2-
  3. 3. durante todo el proceso, o incluso en el momento del juicio oral, adquieren una cualidadmeramente repetitiva, y atentan contra todo proceso de integración de la situación traumática; todoesto lleva a la profundización del uso de la defensa y puede colaborar en la aparición de trastornosdisociativos. En algunos casos esto puede hacer aparecer al testimonio menos sólido y creíble:manifestaciones tales como paralización, desafectivización, relato bizarro o incluso la negaciónabsoluta de lo que se declaró en otra instancia es algo de lo que puede suceder comoconsecuencia de la activación de la defensa disociativa.IAlgunas investigaciones han mostrado además la presencia de falsos negativos entre alegatos deabuso sexual infantil; si bien el estudio no es concluyente y alienta la continuación de másinvestigaciones sobre el tema, una de las hipótesis para tales hallazgos es que en algunos de loscasos estudiados, los niños no habrían develado el abuso sufrido debido a la presencia de amnesiadisociativa.(3)Esto demuestra que una correcta identificación de la defensa disociativa podría ser beneficiosapara las prácticas de protección infantil.Disociación en la infancia y en la adolescencia. Su relación con el abuso sexual infantil.Nos podemos encontrar con muchas definiciones de disociación: y solo a título ilustrativo sepresentan algunas de ellas: una disrupción en las usualmente integradas funciones de conciencia,memoria, identidad o percepción del ambiente, según el DSM IV; una separación organizada deprocesos mentales tales como pensamientos, recuerdos, sentimientos y sentido de la identidad; unproceso psicofisiológico que produce una alteración de la conciencia ante un disparadorpsicodinámico (4).Un punto central que atraviesa todas las definiciones, es que la disociación debe ser entendidacomo un continuum que incluye una vasta cantidad de experiencias y/o síntomas, partiendo de unadisociación normal (por ejemplo, un estado de abstracción al leer un libro o mirar una película, o loscompañeros imaginarios de juego en los niños pequeños), hasta llegar a su extremo más severoque es el trastorno de identidad disociativo (TID). En el medio nos podemos encontrar con fugas yamnesias disociativas, despersonalización y desrealización.El desarrollo de los trastornos disociativos se encuentra particularmente ligado a la vivencia deexperiencias traumáticas, o cuanto menos, a situaciones de alto nivel de stress psicológico. En elcaso del trastorno de identidad disociativo, el maltrato infantil crónico y severo y el incestoaparecen como causas etiológicas primerísimas. Se suele hablar de la disociación como una"técnica de supervivencia" altamente creativa, en tanto y en cuanto permite al individuo soportarcircunstancias amenazantes, desesperantes y extremadamente difíciles, preservando ciertas áreasde funcionamiento saludable.Para poder entender exactamente la relación entre disociación y abuso sexual infantil debemosconsiderar en primer lugar que el abuso sexual es por definición una situación traumática,entendiendo por trauma a aquellas experiencias abrumadoras y fuera de control que impactanpsicológicamente en las víctimas creando en ellas sentimientos de impotencia, vulnerabilidad,pérdida de la seguridad y pérdida de control.(5) Estas experiencias o eventos traumáticos sonexternos pero por su intenso impacto emocional rápidamente son incorporados a la mente.II (6) El6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -3-
  4. 4. hecho de que el agente del trauma sea otro ser humano, y, además, una persona familiar de quienel niño depende particularmente (como es el caso de un progenitor) agrega una mayor intensidadal trauma mismo. (7) IIICuando el ser humano se enfrenta a una situación traumática abrumadora de la cual no tieneescape físico real, la respuesta puede ser el escape mental: el "irse" con la mente.De hecho esto es lo que sucede en la inmensa mayoría de las situaciones de abuso sexual, entanto y en cuanto ocurren en un campo interpersonal del cual el niño que lo sufre, efectivamente notiene escapatoria: la diferencia de edad, de poder, el lugar que ocupa la figura que ejerce elmaltrato, el uso de la violencia, la coerción o la amenaza, y básicamente la familiaridad (el sencilloy terrible hecho de que la mayoría de los abusos sexuales son intrafamiliares y por lo tanto ocurrenen los lugares donde el niño vive, come y duerme, junto con quien abusa de él) hacen que elescape físico de las situaciones de abuso sea -en principio- imposible, o cuanto menos fallido.Muchos niños describen las estrategias que utilizaban para desestimar el acercamiento delabusador, como por ejemplo, taparse la cara con la frazada, darse vuelta hacia la pared cuandoestaban en la cama o evitar quedar a solas con el abusador; muchas de estas estrategias fallaronla mayoría de las veces, y el abuso continuó.Quienes han podido hablar de sus estrategias de "irse con la mente", cuentan, por ejemplo, querepasaban mentalmente las tablas de multiplicar, o pensaban en la tarea que debían preparar parael colegio, o simplemente se concentraban mirando el techo o una ventana, todas estas,situaciones que les permitían no colocar el foco de su atención en lo que les estaba sucediendo (deahí que la disociación sea considerada un mecanismo de supervivencia). Sin embargo, el abuso nopor ello cesaba, y el registro de lo que sucedía igualmente entraba al psiquismo. Más adelanteveremos cómo y en qué se transformaría dicho registro.Pero la descripción de tales estrategias de escape mental no siempre está disponible para el clínicoque evalúa o trata al niño. Esto es así, o bien porque estamos hablando de edades muy tempranas,donde el uso del vocabulario es especialmente limitado para explicar estas experiencias, o bienporque el repetido uso de la defensa disociativa logró cronificarse hasta el punto decompartimentalizar la información discordante, generando en el niño, la clara vivencia de que nadale sucedió. En principio, podríamos decir, la disociación resultó efectiva.Se dice que la disociación cumple determinadas funciones "protectoras" cuya finalidad esprecisamente evitar que se re-vivencien los eventos traumáticos. Algunas de estas funcionesserían: escapar de la realidad,aislar las experiencias catastróficas del conocimiento consciente, encapsular el recuerdo del eventotraumático y sus afectos asociados, acomodar dentro del psiquismo información y afectosextremadamente discordantes, proteger del dolor físico, preservar partes de sí mismo intactas - talcomo eran antes del evento traumático -, esconder sentimientos que sería inaceptable demostrar,porque el niño siente que lo colocarían en riesgo, o porque lo harían más vulnerable (así, porejemplo, no podría demostrar un intenso enojo, rabia o incluso temor hacia quien abusa de él,supongamos su papá, por temor a que esto desencadenara la concreción de las amenazas dedaño, o pérdida recibidas como forma de mantener el silencio y el secreto sobre el abuso).Pero si la disociación es un continuum que comienza en una disociación "normal", ¿cuál es,entonces, el punto en el cual se transforma en patógena y escala hacia trastornos mayores?6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -4-
  5. 5. En el caso particular de la infancia, el grado en el que los síntomas interfieren en el desarrollo yfuncionamiento cotidiano del niño, incluyendo su capacidad de aprendizaje y de mantener unaconducta adecuada a la edad y una continuidad en su memoria, determinarían hasta qué punto ladisociación se ha transformado en patógena.(8)Las dificultades para determinar claramente la presencia de un trastorno disociativo en la infanciaradican en que algunos indicadores pueden estar compartidos con otros trastornos, o pueden serconfundidos con características evolutivas normales.Los indicadores más destacados por distintos autores a la hora de considerar un trastornodisociativo en niños y adolescentes, son:· Presencia de períodos recurrentes de amnesia o pérdida de memoria que abarcan períodosdeterminados de tiempo· Frecuentes estados de tipo trance o como si "estuviera en otro mundo"· Fluctuaciones importantes de la conducta que incluyen cambios drásticos en ésta (incluyendoapariencia, estilo de escritura, vestimenta) y en el rendimiento escolar, o variaciones en lashabilidades sociales, cognitivas y/o físicas· Referirse a sí mismo en tercera persona, o como "nosotros/as", usar otro nombre, responder amás de un nombre, dibujarse a sí mismo como varias personas· Frecuentemente es visto como mentiroso· Presenta conductas antisociales· Es sexualmente precoz· Puede presentar depresión intermitente· Frecuentes trastornos del sueño (niños muy pequeños presentan patrones de sueño profundocomo respuesta a situaciones de stress extremo; este tipo de sueño difiere del sueño normalporque es mucho más profundo y porque es más difícil despertar al niño) (9)· Alucinaciones auditivas provenientes del interior de la cabeza (voces internas)· Puede evidenciar rápidos episodios regresivos que lo aterrorizan o lo paralizan· Puede presentar conductas de automutilación o tendencia inexplicable a accidentes· Puede negar conductas que fueran vistas por otros o atribuirlas a compañeros de juegoimaginarios (el "imaginary companionship" o amigo imaginario se tomaría como criterio diagnósticocuando su presencia persistiera más allá de los 6 años de edad)· Perderse en recorridos conocidos (por ejemplo, volver de la escuela; estas situaciones no tienennada que ver con la distracción; quienes describen este tipo de situaciones cuentan haberaparecido en otro lugar sin tener idea de cómo habían llegado allí).· Se describe a sí mismo como irreal, con una percepción alterada de su propio cuerpo o de partesdel mismo.6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -5-
  6. 6. ¿Por qué disociar?La experiencia de ser abusado sexualmente por una figura de autoridad y amor de quien sedepende, es fuertemente discordante para el psiquismo humano. Implicaría inscribir en el mismoregistro dos imágenes opuestas de una misma persona, y dos vinculaciones opuestas con esapersona. Si eso fuera posible, la evocación de cada acto de amor, arrastraría necesariamente elrecuerdo de las situaciones de dolor, de imposición del secreto, de coerción, de sobreestimulaciónsexual que el abuso conlleva. Esto pondría al psiquismo en situación de vivenciar una catástrofepermanente. Para evitarlo se hace necesario entonces llevar a cabo alguna operación que permita"conciliar tales realidades contradictorias". (10)En la cabeza de la nena abusada, papá da regalos y también lastima. Cuenta cuentos pero tapa laboca. ¿Cómo guardar dentro de sí misma esas dos imágenes tan diferentes de una mismapersona? Empieza por guardar cada parte de ese otro que genera amor y dolor en doscompartimientos diferentes. En cada uno de ellos irá guardado también el recuerdo de cadaepisodio, de cada experiencia. Así hará corresponder al papá "bueno" con los cuentos y loscaramelos, y al papá "malo", con la sangre, el dolor y el silencio.El abuso sexual no es un acto único. Se caracteriza por su cronicidad. Muchos chicos, cuandollegan a la consulta contando por primera vez el abuso sufrido, lo vienen padeciendo desde hacemuchos años. Esto significa que ante cada situación que se repita (y que la mayoría de las vecesva incrementando el nivel de intrusividad sexual) el efectivo mecanismo que le permitió a esta nenaseparar a su papá "malo" del "bueno", volverá a operar una y otra y otra vez. La cronicidad y larepetición del abuso refuerzan así la disociación, y las estructuras internas disociadas se cristalizanhasta adquirir una apremiante cualidad subjetiva de separación (11): así esta nena podrá decirse así misma "esto no me pasa a mí, le pasa a otra nena".Elementos propios de su desarrollo evolutivo le darán basamento a las futuras estructurasdisociadas. Por ejemplo: la amiga imaginaria que empezó cumpliendo las típicas funciones decompañía, aceptación, apoyo, se podrá transformar- de ser necesario- en el depositario de laspartes de sí que esta nena pretende conservar intactas, o de los sentimientos inaceptables de furia,rabia, vulnerabilidad, o incluso amor hacia quien la victimiza, que no encuentra conveniente oposible demostrar. Esta amiga imaginaria se convertirá en otra parte de sí misma, pero sin que lanena tenga un claro registro de que esto es así. Esta "amiga" tendrá un nombre, una edad,características propias: una identidad.Aunque no siempre disponible, un elemento interesante tanto a nivel diagnóstico como terapéutico,es el registro de la experiencia subjetiva de la disociación, es decir cómo el niño o adolescentevivencia y puede dar cuenta de lo que le sucede cuando la disociación se pone en marcha. A veces-pocas, sobre todo con niños más pequeños- esta prueba puede obtenerse a través de un relatoverbal. Otras veces el uso de alguna técnica plástica facilita en algunos pacientes la producción deverdaderas radiografías de dicha experiencia.Aquí van algunos ejemplos, a modo ilustrativo:ESCAPE MENTAL"Escucho lo que me dicen pero no puedo reaccionar.Yo sé que vos me estás hablando perono entiendo de qué. Se me pone la mente en blanco, se me pierde" (adolescente mujer, 14años)6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -6-
  7. 7. "El otro día en clases hablamos de los secretos. Yo dije que en mi familia había un secreto...y después me fui a la luna de Valencia. Ahí no tenés preocupaciones, no tenés que pensaren nada. Si en la luna de Valencia me aparecen pensamientos ? de eso me voy a otra lunade Valencia y después a otra y a otra" (nena, 8 años)PERDIDA DEL TIEMPO (TIME LOSS)"No sé qué me pasa, no lo puedo explicar. Me levanto al mismo horario de siempre,desayuno y de repente estoy acá, pero no sé qué hice en el medio, no lo puedo recordar, nisiquiera sé muy bien dónde estuve..."(adolescente mujer, 18 años.)DESPERSONALIZACION- DESREALIZACION"A veces estaba en el colectivo y sentía un vacío. De repente el colectivo había desaparecidoy estaba yo sola con la gente como flotando. Otras veces sentía que me faltaba todo elcuerpo y solo tenía la cabeza, que estaba como perdida, flotando" (adolescente mujer 18años)ESTADOS ALTERNATIVOS DE PERSONALIDAD (ALTERS)"A él le gustaba ir a la escuela, pero no para portarse mal, los otros chicos le echan la culpa.A mí usted no me conoce" (varón, 7 años, habla sobre una parte disociada de sí mismo aquien denomina su "hermano gemelo")"Ella está ahí cuando entro al baño. Me mira y me dice que mi papá me está buscando, quecuando me encuentre me va a matar... aparece sola, yo no la llamo, me da miedo ir al baño"(nena, 10 años, acerca de una compañera imaginaria que se le aparece en el baño, lugar dondesucedían los abusos).Consideraciones sobre el diagnóstico y el tratamiento de la disociaciónSi bien existen escalas para detectar la posible presencia de trastornos disociativos en la infancia yen la adolescencia (A-Dissociative Experience Scale, Child Dissociative Checklist, solo por nombraralgunas de las más conocidas), el primer paso para diagnosticarlos es tener una mente abierta.Muchos síntomas propios de los trastornos disociativos pueden estar presentes en otros trastornos,pueden confundirse con características evolutivas, o pueden, sencillamente pasar desapercibidos alo largo de gran parte de los tratamientos. En presencia de pacientes con una historia conocida deabuso sexual o maltrato crónico en la infancia, es imprescindible considerar la posibilidad de untrastorno disociativo.Además de los indicadores señalados anteriormente a modo orientativo, para llegar a un correctodiagnóstico es conveniente incorporar los siguientes elementos de evaluación:· Siempre evaluar la existencia de una historia de abuso sexual y/o maltrato infantil severo. En talcaso conocer los detalles de la misma (inicio, quién fue el agresor, características de la conductamaltratante) ayuda a reconocer muchas de las formas que adquiere la disociación.· Una profunda anamnesis que incluya exhaustivas entrevistas a padres e informes escolares6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -7-
  8. 8. donde pudieran surgir o ser confirmados los indicadores señalados.· Una exhaustiva historia familiar que incluya la posibilidad de que alguno de los progenitores sufraun trastorno de identidad disociativo.· Una evaluación de los patrones de apego (attachment) del niño a sus cuidadores primarios y enespecial a su madre (determinados patrones de apego en los cuidadores favorecen el surgimientode trastornos disociativos en niños que además deben enfrentar situaciones traumáticas) (12)Para los niños más pequeños hablar en sus terapias de estos fenómenos puede no ser relevante ninecesario, por cuanto, como dijimos anteriormente, muchos de ellos pueden comenzar a partir decaracterísticas propias de la etapa evolutiva que el niño está atravesando. Pero cuando episodiosdisociativos aislados adquieren la fuerza patógena de la defensa y se complejizan y cristalizan,algunas de estas experiencias pueden ser incluso terroríficas. Tal es el caso de la nena de la últimaviñeta clínica, quien era escuchada por su mamá en sus diálogos con la amiga imaginaria. Ademásde la experiencia escalofriante que vivía con esta "amiga" cada vez que iba al baño, su mamá ledecía que cuando fuera grande iba a ser loca por hablar sola. Una adolescente que escuchabavoces internas, tenía miedo de hablar de esto porque creía que la iban a internar por loca.Reconocer qué es y de dónde viene lo que les pasa ayuda a evitar que el psiquismo recurra amayores y más complejas operaciones disociativas.Para estos niños y adolescentes, la cronificación de la disociación los lleva a un camino sin salida,donde lo nimio se transforma en amenazante de manera tal que todo termina por tener unaconexión real o posible con el trauma original. Esto muestra la falla de la defensa, que necesitarearmarse cada vez con mayor fuerza ante cualquier estímulo, "por las dudas". Es el caso de lanena que necesita pasar de una luna de Valencia a la otra porque siempre existe la posibilidad deque "eso" aparezca y ella no pueda "no pensar en nada".Pero, tal vez, el mayor inconveniente esté dado por el hecho de que de esta maneracompartimentalizada, fragmentada, separada, con amigos imaginarios que adquieren nombres,características e identidades propias, el trauma sigue en algún punto intacto, ahí, listo parareaparecer en cualquier momento.Entonces el desafío será trabajar con estos pequeños pacientes para transformar el traumaintegrándolo como una parte de sus vidas sobre la que ellos puedan tener control. O lo que yo aveces llamo "desactivar su actualidad", es decir que la vivencia traumática se conviertaexactamente en algo del pasado, en una parte de la historia vital.Porque lo que alguna vez se transformó en una modalidad de supervivencia, hoy abstrae delmundo cotidiano, transformando lo inocente en amenaza; y, como en una trampa, también puedenublar la visión del peligro verdadero.Así, estos niños pueden actuar como Cosimo, un nene víctima de abusos por parte de sus padres,quien cuando su psicóloga le plantea la metáfora de la persona que camina y escucha el rugido deun león, responde que él continuaría caminando como si nada pasara. Y explica estaincomprensible conducta cambiando un modo de supervivencia por otro: "Fingiría no oír, si no measusto". (13)6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -8-
  9. 9. AnexoAS - abuso sexualMF - maltrato físicoME - maltrato emocionalEn todos los casos el agente del maltrato fue el padre o padrastro. El inicio del maltrato y/o abusose dio en la primera infancia o en los primeros años de la latencia. Las edades reflejan el momentoen que se inició la consulta. La mayoría de estos pacientes habían transcurrido la mayor parte desu vida bajo situaciones de maltrato y/o abuso.12 de los 14 casos tuvieron intervención legal. 2 están en curso al momento de este escrito, en unode ellos es el segundo juicio que el perpetrador enfrenta por abuso sexual. Llegaron a juicio oral 5,con 4 condenas y 1 sobreseimiento (paciente n°4). En los casos restantes se desconoce elderrotero de la intervención legal.6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -9-
  10. 10. Referencias bibliográficas(2) Baita, S.: "Impacto de los procedimientos legales en niños víctimas de abuso sexual infantil", enBlanco L.G. (comp). "Bioética y Bioderecho", Buenos Aires, Editorial Universidad, (2002), pgs.451-463(12) Barach, P.: "Multiple personality disorder as an attachment disorder", Dissociation, Vol. IV,N°3, (1991), pgs.117-123(3) Chaffin, M. , Lawson, L., Selby, A., Wherry, J.: "False negatives in sexual abuse interviews.Preliminary investigation of a relationship to dissociation", Journal of Child Sexual Abuse, Vol.6,6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -10-
  11. 11. N°3 (1997) pgs.15-29(10) Ganduglia, A.: "Abuso sexual infantil: cuando el no creer se transforma en violencia", Revistadel Ateneo Psicoanalítico, N°2, (1999), pgs.177-195(1) Goodwin, J.: "Credibility problems in multiple personality disorder patients and in abusedchildren", en Kluft, R. (ed) Childhood antecedents of Multiple personality, Washington, AmericanPsychiatric Press, (1985), pgs.2-19(9) Hewitt., S.: "Assessing allegations of sexual abuse in preschool children. Understanding smallvoices".California, Sage Publications, (1999), pgs.83-84(5) James, B.: "Treating traumatized children. New insights and creative interventions", New York,Lexington Books, (1989), pg.1(13) Malacrea, M.:"Trauma y reparación. El tratamiento del abuso sexual en la infancia", BuenosAires, Paidós, (2000), pg.118(7) Moreno, P. "Trauma e identidad" Comunicación personal, Buenos Aires, (1997)(4, 8) Richardson, L.: "Psychogenic dissociation in childhood", The counseling psychologist, Vol. 26,N°1, enero 1998, pgs.69-100(11) Ross, C. "The validity and reliability of dissociative identity disorder", en Falconer, R. (ed)Trauma, amnesia and the denial of abuse, Tyler, TX, The Family Violence & Sexual AssaultInstitute, (1995), pgs..35-45(6) Terr, L.: "Too scared to cry. Psychic Trauma inChildhood"New York, Harper & Row Publishers (1990) pg.8NotasI También es necesario considerar que en nuestro país los procedimientos legales sonextremadamente prolongados y muchas veces de final incierto. Estas situaciones suelen colocar alniño/adolescente y a sus grupos familiares en una situación de alerta suspendida que dificulta laelaboración e integración del trauma vivido porque permanentemente se puede ser re-expuesto asituaciones de características meramente repetitivas (por ejemplo, declarar en distintas instancias).II Se hace referencia al trauma psíquico.III Este punto es importante porque establece una diferencia cualitativa con otras situacionestambién traumáticas, como puede ser, por ejemplo, una catástrofe natural.6º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2005. Psiquiatria.com -11-

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