Loli Correas:una vida ofrendada para Dios

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Loli Correas:una vida ofrendada para Dios

  1. 1. Autora: Loli Correas Redondo Escrito entre: Agosto 2003-Septiembre 2004UNA VIDA OFRENDADA PARA DIOS Experiencias Personales De Mi Vida Con El Señor Loli Correas Redondo
  2. 2. INDICEPrólogo.- Por la Autora.Introducción de la autora.Capítulo 1.- Infancia con el Señor.Capítulo 2.- Mis primeros pasos en solitario.Capítulo 3.- Batallando por la fe.Capítulo 4.- Esperando en el Señor mi compañero.Capítulo 5.- Propósito de Dios y avivamiento de mi ciudad.Capítulo 6.- Respuesta y oportuno socorro.Capítulo 7.- Sirviendo en el hogar.Capítulo 8.- Recibiendo mi tercera petición.Capítulo 9.- Algunas de las más sorprendentes experiencias vividas en Dios.Capítulo 10.- Llamado de Dios a MónicaCapítulo 11.-Trabajando para el Señor en mí trabajo.Capítulo 12.- Un nuevo propósito de Dios para con mi vida. 2
  3. 3. PRÓLOGO El libro que a continuación presento no es algo que se pueda contar sin más, noes una novela, ni un renombrado titulo de un gran escritor. Los nombres que se han utilizado son ficticios, solamente son reales el de miabuela paterna, aunque los relatos, si son ciertos y reales. Este libro es el sentir de mi vida, no es una relación de hechos sin sentido. En mí ser hay alguien más Grande que cualquier otro, incomparable einigualable, demasiado especial para mí, para el cual me faltarían palabras para poderdescribirlo y que inspira sentimientos muy fuertes y arraigados en mi interior. Esossentimientos los quiero compartir con cada persona que lea estas líneas. Este libro trata de vivencias de mi persona muy especiales vividas con Dios. Yo quiero pensar y decirte, a ti que estas leyendo este libro, que al igual que ami, también te guía ese ser tan sublime por excelencia, en tu caminar diario. Si no esasí, espero crear en ti una expectación que te mueva y te despierte, a una realidad que novives y que estas desaprovechando. Mi deseo más ferviente es el hacer bien a todo el que pueda; y sobre todoagradar a nuestro Señor y Creador “ADONAI” (Dios).“DIOS TE BENDIGA MUCHO Y TE HABLE A TRAVES DE ESTAS PALABRAS“ 3
  4. 4. INTRODUCCIÓN Para emprender este largo viaje sobre mi caminar, debéis saber primero como sedespertó en mí este deseo de escribir; que me ha inducido a hacerlo, como he llegado apensar de esta forma. Para ello he de contaros como conocí al Señor. Desde pequeña siempre había oído hablar en mi casa de los “ALELUYAS” (sedenomina así, entre los gitanos, a los Cristianos Evangélicos de Filadelfia). Se abrió la primera capilla en mi ciudad y mis padres asistían a los cultos. Esta denominación se compone principalmente de personas de etnia gitana. Quiero orientarte un poco por si no conoces bien del tema. Los inicios de esta denominación en España no fueron fáciles. Los que trajeron el evangelio a nuestro país fueron dos gitanos franceses ycomenzaron a predicar por el norte de España extendiéndose así poco a poco por todo elestado. A mi ciudad llegó el evangelio hace, entre alrededor de 40/50 añosaproximadamente, primero vino predicando un pastor abriendo camino y después vinoel que sería el primer pastor de aquí, el hermano Jaime. No eran muchos los gitanos que se dejaban convencer por un evangelio nuevo,eran gitanos muy tradicionales y arraigados a las creencias de toda la vida, la religióncatólica. Las iglesias de esta denominación están organizadas de la siguiente forma: Un pastor (varón), que debe estar casado. Los feligreses, “almas u ovejas” (como se las suele llamar). El coro oficial, formado principalmente por jóvenes solteras, aunque si se casan, hay quien sigue ejerciendo en su cargo. Existen unas normas de comportamiento y unos dirigentes a nivel local,regional y estatal. El papel del pastor en la iglesia es el de ministro espiritual, haciendo mediacióncuando se le necesita en los distintos problemas que puedan surgir a sus “ovejas”. Su testimonio ante la sociedad debe ser intachable para que pueda pastorear yejercer su administración como ministro del Señor, y se le respete como tal, ya que elpueblo gitano es muy exigente en cuanto a eso. El pastor es el encargado de gestionar todo lo que pasa en el culto y fuera de el,siempre que sea de su competencia. Aunque tenga a personas con cargos en la iglesiapara ejercer ciertas labores, debe pasar todo lo relacionado con el culto por susupervisión y aprobación, algo que los demás vemos como normal y natural. 4
  5. 5. El rol del coro oficial en la congregación es muy importante, ya que son lasencargadas de ministrar la alabanza en los cultos, oraciones, reencuentras (reunión devarias iglesias de la misma zona), y cuando salen a visitar a otras iglesias ellasrepresentan la suya. No todo el mundo puede acceder al coro, deben ser personas muy responsablescon el cargo que ocupan y con buen testimonio ante la sociedad, además de tener“llamado” (don y certeza, convicción de su labor) de parte de Dios, para el coro. Como requisito han de estar bautizadas por inmersión, conforme a las normasque se siguen en toda la denominación, y dichos bautizos están apoyados bíblicamente. En lo posible deben ser solteras, ya que una moza tiene mas tiempo paradedicarse a las actividades propias del coro como: reuniones para ensayar, oraciones,ayunos (esta actividad consiste en abstenerse de alimento y bebida durante un periodode tiempo voluntario. El tiempo que se quiera estar ayunando depende de la persona).En los ayunos se dedica el tiempo a orar, leer la Biblia, y si se hace junto con alguien, sehablan conversaciones relacionados con el ambiente espiritual que viven.Otra actividad son las vigilias. Consiste en estar orando y leyendo la Biblia en las horasde la noche, hasta que lo decida la persona que lo hace, y si es compartida con mas,deciden todos/as. El coro, al ser solteras, tienen menos obstáculos para salir de visita a otrasiglesias y realizar el resto de actividades. Esto no quiere decir que no halla mujerescasadas en el coro, si que las hay, casi siempre porque son mujeres que estaban ya en elcoro y al casarse han seguido ejerciendo su ministerio en la alabanza. El que tiene la autoridad de poner y quitar a personas del coro es el pastor. Lopone en oración y si Dios se lo confirma por medio del Espíritu la pone o la quita. Cuando alguien decide quitarse del coro por decisión propia se suele respetar sudecisión. Normalmente cuentan con el pastor primero y algunas se dejan aconsejar porel ministro de la iglesia, pero otras en cambio, no toman el consejo y actúan conformeellas piensan. Cuando es el pastor quien la pone, porque así lo siente o lo recibe, habla primerocon la persona y la palabra del pastor se suele respetar mucho. También hay casos en losque el pastor ha hablado con alguien y no se ha sentido en ese lugar y no se ha puesto. Una parte muy importante del coro son los músicos. Estos, al igual que el corodeben seguir unas normas de comportamiento y cumplir los requisitos que se les exigesu cargo. No obstante, no son imprescindibles pero si necesarios, un culto puedeempezar sin ellos, pero sin el coro resulta mas difícil. Recuerdo cuando yo comencé en el evangelio como iniciábamos las alabanzas,tan solo con una guitarra y a veces ni eso. Cantábamos a pulmón sin micros. En la actualidad se tienen muchas mas ventajas que las que tuve yo en sumomento, por que cuentan con megafonías, micros, instrumentos y muy buenosmúsicos en la mayoría de iglesias. 5
  6. 6. Yo también he experimentado el tener músicos y la cosa cambia mucho, son demucha ayuda en la alabanza y cuando son ungidos por el Espíritu de Dios traen muchabendición al pueblo.. En algunas iglesias también hay “candidatos”, se llama así a los hombres quequieren acceder al ministerio pastoral (solo pueden acceder a al ministerio los varones).Estos deben estar bajo la supervisión y subordinación del pastor. Primero se les nombra candidatos locales por un tiempo. Si siguen queriendoejercer y guardan buen testimonio ante la sociedad, pasan a ser candidatos nacionales.Para ello se celebra un acto mediante la aprobación del presidente de la obra y antetodos los obreros de España en una reencuentra nacional de obreros (reunión deministros a nivel estatal), en la que oran por ellos con imposición de manos delante detodos y son constituidos como “candidatos nacionales”. Deben seguir ejerciendo como candidatos nacionales durante cinco años, antesde que se les nombre “obreros” a nivel nacional, con la misma ceremonia que parahacerlos candidatos nacionales, y se les entrega una carta de predicador con la quepueden predicar por toda España. Desde ese momento ya pueden pastorear iglesias (siestá casado). Un candidato puede acceder al ministerio siendo soltero, incluso llegar a serobrero, pero para pastorear una iglesia, como requisito, debe estar casado. Otro cargo que también se desempeña en la iglesia y que es muy importante y deprivilegio es el diaconado, alguien que se encarga de los pormenores de la iglesia.Ejem… el ofrendero, l@s que limpian, l@s que preparan la Santa Cena…, todos ellostambién deben tener un testimonio limpio ante la sociedad y estar bautizados porinmersión. Todo este conjunto de personas realizan a diario, menos un día o dos a lasemana, “Cultos” (ceremonias devocionales diarias) en las que principalmente se cantanalabanzas acorde a la cultura gitana, se ora y se predica el evangelio. Espero haberte situado un poco en la estructura del culto y en la importancia delos cargos que se desempeñan y sin más paso a relataros mi experiencia personal. Mi vida en el Señor esta compuesta de varias fases en la que han transcurridounos periodos de tiempo. La primera la podría llamar… “BUSCANDO EN EL BAÚL DE MIS RECUERDOS” 6
  7. 7. Capítulo 1Infancia con el Señor. Yo nací en el seno de una familia gitana y humilde. La casa donde nací y crecíestá situada en un polígono de un barrio de mi ciudad. Una casa pequeña de apenas42/45 m2 donde convivíamos mis padres y cuatro hermanos contando conmigo. Mi hermana mayor siempre se ha encargado de la casa, de mis hermanos y demí, porque mis padres trabajaban en la venta ambulante y no podían atendernos. Tuvoque dejar el colegio a la edad de 9 años para realizar las tareas antes citadas. Muy continuamente mis padres salían fuera de mi ciudad a hacer viajes paradedicarse a su trabajo, por lo que nos llevaban a casa de mis abuelos maternos mientrasellos permanecían fuera. Mi madre era la mayor de cinco hermanos, siempre ha sido y es una mujer muyluchadora en la vida, a la que todo le ha costado mucho esfuerzo y sacrificio. Para que anosotros, mis hermanos y yo, no nos faltase nada, tuvo que sacrificar el tiempo quepodía haber estado en casa atendiéndonos y disfrutando de sus hijos estando siempre deviaje en la carretera, ayudando a mi padre como buena madre y como buena gitana. Estaba educada como antiguamente se educaba por unos padres muy estrictos encuanto a seguir sus normas y sin recibir demostraciones efusivas de cariño por parte deellos, pero no sabían hacerlo de otra forma y querían mucho a mi madre. A mis abuelos maternos los he conocido como unos ancianos muy buenos y queayudaban mucho a mi madre. Mi abuelo era un hombre con mucho carácter y que estaba acostumbrado a quese respetase mucho su palabra, pero fue (ya partió con el Señor), dentro de susposibilidades, el mejor padre para sus hijos y muy buen abuelo. Era un gitano de tezmorena y ojos penetrantes al que le gustaba vestir de traje con sombrero a juego ysiempre fue muy limpio y ordenado. De mi abuela, ¡¡¡bueno que contar!!! (también está con el Señor), era la bondaden persona, no tenía espíritu para hacerle mal a nadie, una anciana de ojos grises y peloondulado con canas, que siempre se apenaba por todo. Los ojos se le llenabancontinuamente de lágrimas porque se emocionaba solo con ver ¡A LOS NIETOS DESU HIJA! Mis abuelos siempre nos han querido a mis hermanos y a mí por encima de losdemás nietos. Nosotros les correspondíamos de igual manera. Me pasé la mayor partede mi infancia con ellos. Largas temporadas. Casi me criaron. Recuerdo, que cuando mis padres nos dejaban en su casa para salir de viaje atrabajar, durante una semana más o menos, a la vuelta, nos escondíamos por toda la casaporque no nos queríamos ir de allí, yo me metía debajo de la cama otro en el armario...¡qué tiempos tan inocentes y bonitos!. 7
  8. 8. Cuando se abrió el primer culto en mi ciudad empezó a asistir a los cultos mipadre. Esto no le parecía demasiado bien a mi madre, porque no compartía la fe de unevangelio nuevo y que no entendía… - ¡Qué podían saber unos torpes gitanos sin haber estudiado!, pensaba ella. Cuando mi padre conoció el evangelio recibió llamado en su corazón de parte deDios para hacerse predicador, pero no llegó a cumplirse y después de levantar su manoen la congregación, en un llamado del pastor, fue después del culto a decirle que no. No sé bien cuando, mi madre empezó también a ir a los cultos, pero no estabaconvertida, solo acompañaba a mi padre. Le gustaban las alabanzas y escuchar lapalabra pero, no terminaba de entregarse, simplemente no creía. En el tiempo en que mis padres comenzaron a ir al culto yo tenía 4-5 años deedad mas o menos, recuerdo que en mi casa, por las noches antes de acostarme, mipadre y yo nos recostábamos sobre la cama y el me enseñaba alabanzas en las quecantábamos juntos. En ese tiempo mi gran “Amigo” (Jesús) comenzó a tratar conmigo. Desde miniñez ya me sentía parte de su gran número de servidores, porque me gustaba aprenderalabanzas y cantarlas con mi padre. El era mi modelo a seguir y yo quería saber cantarcomo el ya que el tenía una voz preciosa y cantaba muy bien. Yo siempre he sido muy“padrera”. Poco tiempo después, debido a las constantes oposiciones de mi madre, mispadres dejaron de asistir a los cultos, pero yo, ya tenía sembrada la semilla de su palabraen mi corazón, de tal forma, que recuerdo una anécdota que me sucedió con las niñasque vivían en mi mismo barrio. Os cuento…. … Yo tendría unos 6-7 años y ellas comenzaron a hablar mal del “culto”, no sébien que es lo que sucedió en mis adentros que no pude callarme y recuerdo que lesdije… “NO HABLEIS MAL DEL CULTO DELANTE DE MI, PORQUE YO DE MAYOR VOY A SER UNA DE ELLAS”. ¿Que impactante no?, una niña que se expresase de esa forma y con tan gransentimiento. Llegó el momento en que mi hermana se casó y al igual que ella, tuve que tomarel relevo adoptando el rol que ella desempeñaba, tomé el cargo de las labores de mi casay mis hermanos con 11 años de edad. Me quedé a cargo de un niño con 2 años. Mi hermano siempre venía conmigo atodas partes, mi otro hermano Pedro, ya era mayor para que yo lo cuidara. 8
  9. 9. El tiempo fue pasando, pero por suerte para mi, en mi familia habían cristianos,una de ellas fue mi abuela paterna Maria (también ha partido con el Señor). Era unaanciana, viuda desde hacía años, que conoció al Señor y lo adoraba. Ella fue quien me inició en el camino y me instruyó en la oración y la búsquedade la santificación. Ella vivía sola. Por las noches, yo solía ir a su casa para dormir conella y acompañarla y la hora de dormir, recuerdo…. ….. su habitación en el fondo del salón, una pequeña cama donde nosacostábamos juntas, una luz tenue encima de la mesilla que estaba junto a la cama sedejaba encendida y llegado el momento de acostarnos, nos sentábamos en la camacubriéndonos con las sábanas, nos echábamos por encima esa colcha de ganchillo queella misma había elaborado y entonces es cuando llegaba el momento de aprender y medecía… - “Hija vamos a leer un poco la Biblia”. Después de leer siempre me enseñaba alabanzas. Ella cantaba muy bien. Tenía una voz muy bonita, dulce, melodiosa con la queadoraba a Dios y poco a poco sin darme cuenta se me despertó el celo por la alabanza. Yo seguía siendo una niña pero Dios ya tenía su propósito conmigo, estabapreparando el terreno para cuando se presentase a mi vida como Dueño y Señor. Después de cantar me enseñaba a orar presentando los sueños a al Señoradorando y dando gracias por todo. Con ella comencé a asistir a los cultos, pero no meenteraba bien por mi niñez. Yo solo sabía que me atraía ese lugar y me gustaba ir conmi abuela. Solía poner mucha atención cuando cantaba el “coro” para aprender, peromis mejores maestros han sido mi padre y mi abuela, con ellos comencé mi caminohacia servir en un área de mi vida que descubriría unos años mas tarde. Como ya he citado anteriormente, desde niña supe en mi interior que yo era parael Señor, ahora en este momento de la escritura me gustaría hacer un stop parapreguntarte algo, ¿y tú?, ¿a ti también te llamó el Señor de niño?, quizás lo hallasconocido de mayor pero ¿tienes la seguridad de que tú eres de Dios?, no temas, tupropio espíritu te da testimonio de ello. Cuando una persona entra en los planes de Dios, conforme a su propósito ycontando con tu voluntad libre e incondicional, ten por seguro que no puede escapar alos lazos inconsumibles de amor que te atrapan en su Santa y preciosa “Voluntad”. Yo había dejado de asistir al culto porque la capilla de aquí se cerró y teníamosque desplazarnos a la iglesia de un pueblo, eso hizo que al cabo de un tiempo dejase deacompañar a mi abuela, pero nunca se aparto el deseo de mi corazón de ir a los cultospor que me gustaba escuchar la palabra y los cánticos. Aquí se quedaba parado mi viaje en los inicios de mi peregrinaje, hacia loscaminos del Señor, ya que estaba comenzando a sembrar en mi corazón su llamado yveremos como Dios tornaba mi vida hacia Él en los siguientes capítulos.. 9
  10. 10. Capítulo 2Mis primeros pasos en solitario. A la edad de 12/13 años el Señor comenzó su obra en mi vida. En ese tiempo yo empezaba a salir con mis amigas con las que solía ir a loscines, al parque y a merendar, pero todas esas actividades no me saciaban, me sentíavacía, aún cuando celebrábamos cumpleaños o fiestas me sentía fuera de lugar. ¡YÓ NECESITABA ALGO MÁS! Los domingos iba a misa a la iglesia católica porque me gustaba escuchar lapalabra de Dios, yo notaba que me gustaba estar en ese ámbito pero, para que no seriesen de mi mis amigan no iba muy continuo, eso no era lo que yo buscaba, aunque megustaba por que se hablaba de Dios, yo quería escuchar a Dios, vivirlo, experimentarlo,no que me hablasen solamente. De pronto un día sentí el deseo de ir al culto, ya que se volvió a abrir el culto denuevo aquí. Una tarde fui por mi propia voluntad y antes de que me diese cuenta estabaasistiendo a diario y dejé de salir con mis amigas.A mi madre no le parecía demasiado bien que asistiese a los cultos, ya que ella queríaque saliese con mis amigas y fuese como las demás, no quería que me metiese en eso. Desde el primer momento en que acudí al culto me pusieron en el coro, aún sinestar bautizada según sus normas, lo que suponía un privilegio que me concedió elSeñor. En ese tiempo estaba pastoreando el hermano Ángel. Antes de esta fecha iba esporádicamente al culto estando otros pastores, perocuando comencé de lleno, fue en ese tiempo. La congregación la formaba un número reducido de miembros,aproximadamente entre 15-20 personas. El coro lo componíamos tres niñas: la hija del pastor Emilia, una joven de miedad a la que tuve oportunidad de conocer por un tiempo. Ella y yo éramos buenasamigas. Carmen otra niña muy simpática que se había criado sin padre y que conocía elevangelio desde muy pequeña, era muy soñadora, tenía un carácter muy dulce, pero a lavez era “muy testaruda”. Y sólo falto yo, una niña de aspecto flacucho y de alta estatura, que tenía muchasinseguridades y que constantemente se estaba riendo. Además estaban con nosotras dos mujeres: Mercedes, madre de Carmen, unahermana preciosa que había sufrido mucho en la vida y era viuda desde muy joven. Conella aprendí mucho y tuve la oportunidad de conocer más de Dios. Solía visitarla muy a 10
  11. 11. menudo y recibí mucha ayuda de ella. En mis momentos más duros, siempre estaba ahípara ayudar. La otra mujer Marta, era paya (no gitana), vivía para Dios y apoyaba mucho laobra. De guitarrista había un joven, José primo mío, que se entregó al Señor y quecomponía alabanzas que después nosotras cantábamos. En ese tiempo nos esforzábamos mucho para cantar porque no sabíamos muybien. Las alabanzas las comenzaba mi primo y nosotras le seguíamos. El pastor tenía mucha relación con los hermanos de la Iglesia Bautista y ellos ledejaron una película sobre el rapto de la iglesia (arrebatamiento según Apocalipsis).Avisamos a la gente para que viniese a verla y como consecuencia de la difusión quedimos, acudieron algunas almas por unos días, entre ellas mi madre y mi hermano. Yodesconocía que antes de esa fecha mi hermano Pedro ya había estado acudiendo, por loque para mi fue una grata sorpresa ver allí a mi hermano. Un día estando en el culto, hizo el pastor un llamado para recibir a Cristo comoSalvador, yo me levante con mucho gozo en mi corazón y con un llamado muy fuerte departe de Dios. Recibí a Jesús en mi vida y tomé la decisión de seguirle, pero ¡ay!, allícomenzaron mis problemas ya que ese día recuerdo que estaba mi madre y mi hermanoen el culto.Cuando llegué a mi casa todo mi gozo se convirtió en lamento y tristeza, ya que a mimadre no le pareció bien lo que había hecho, me hizo sentir culpable como si hubiesecometido una locura de algo que ella no entendía. Mi hermano salió en mi defensa, algoque me sorprendió porque sólo estaba yendo al culto unos días, según yo creía. Nosirvió de nada, la discusión siguió su curso, aunque yo callaba y no entendía suoposición por que estaba convencida de que no había hecho nada malo, al revés queríaseguir a Jesús. En el fondo de mí, no concebía como ella que supuestamente conocía al Señor(dejó de asistir a los cultos hacia años) no me permitía a mí que formase parte de sucreencia. Yo pensaba dentro de mí: - ¿Por qué tuvo que ir ella ese día al culto?, ¡si ella no viene nunca!, ¿qué ha pasado hoy? Yo no me daba cuenta del propósito que había detrás de todo eso y que me iba acostar seis largos años de intercesión, con ayunos y oraciones continuas. Yo no sabíaque ella nunca había estado convertida. Después me extenderé en esto y retomaré eltema. Desde que conocí al Señor siempre había pedido en oración y ayuno lamanifestación del Espíritu Santo, “las lenguas”. Por si no sabes que es esto te explico. El don de lenguas es, que tu espíritu interior habla directamente con Dios pormedio de un código de lenguaje desconocido y que sólo Dios conoce. 11
  12. 12. Excepcionalmente, y como don especial, hay algunas personas a las que Dios lesotorga el don de saber que se dice por el espíritu, pero en contados momentos, usandopara ello otros dones como el don de profecía o el de interpretación de lenguas, en lasque Dios habla a su pueblo o a alguien en concreto por medio de una persona. Yo quería experimentar que era eso, que se sentía, ya que todos decían quesentías mucho gozo y que no se podía expresar con palabras, pero comenzó a forjarmeen la paciencia, ya que tuve que esperar casi dos años antes de recibirlas. Como ya he citado antes habíamos cinco personas en el coro, pero realmente,éramos las tres niñas, las que llevábamos los cultos junto con mi primo. Emilia nos dejo pronto solas ya que se casó muy joven, con 15 años, pero Diosya tenía a otra persona para ocupar su lugar, una niña flacucha como yo de fuera, miamiga Patricia, que vivía a temporadas cerca de mi ciudad. Nos hicimos grandes amigas hasta hoy y ella venía todos los días al culto ya queel pastor era tío suyo y venia con él. Estaba en el coro con nosotras y nos juntábamos para ensayar y orar. No solonos veíamos en el culto ya que un tío mío, que es pastor, el tío Roberto, hermano de mipadre, esta casado con una tía suya y nos íbamos a dormir juntas a la casa de mi tío,donde menos dormir hacíamos de todo. En las temporadas que se iba a su casa de fuera solíamos escribirnos cartas muya menudo y me sirvió de mucha ayuda y yo también a ella, pero llegó un momento en elque dejó de venir y al poco tiempo se hizo novia del que es hoy su marido. Otra vez nos quedábamos solas en el coro y de nuevo “El” nos mandaba ayuda. Había un matrimonio joven que eran servidores de Dios, que estaban fuera de laiglesia, terminaron su labor y volvieron a su iglesia (la mía), yo no sabía que ellos eranmiembros de aquí y me llevé una grata sorpresa ya que la mujer, la hermana Araceli, sepuso en el coro con nosotras. Era una hermana con tiempo en el Señor y que había estado en el coro, aprendímucho con ella. La alegría no me iba a durar mucho ya que se fueron a pastorear una iglesia y denuevo nos quedamos solas. En la actualidad sigue siendo una hermana preciosa que hasufrido mucho a lo largo de su camino y a la que amo mucho. Yo no dejaba de orar y ayunar pidiendo hermanas jóvenes para el coro, pero eltiempo aún no había llegado. Había otra familia que yo no conocía que pertenecía a la iglesia y que tambiénestaba fuera, volvió en ese tiempo a la iglesia por un periodo muy corto de tiempo, yaque se volvieron a marchar a pastorear una iglesia de la zona de mi región. 12
  13. 13. El padre de familia era pastor y tenía dos hijas que se pusieron en el coro esecorto tiempo y fue cuando conocí a esas hermanas, pero no me dio tiempo a conocerlasrealmente, eso vino después. Volvíamos a estar solas. La iglesia en ese tiempo estaba un poco retirada del barrio donde yo vivía. En el tiempo en que todavía estaban en el coro Emilia y Patricia, estuvimosyendo a una zona de mi barrio a predicar el evangelio con el pastor. Íbamos a la casa de la hermana Doris que se brindo a abrir sus puertas alevangelio y se hacía culto en su casa para dos familias. Esto después dio su fruto. Las dos madres de familia empezaron a venir al culto y el pastor decidió cambiarde local e instalarlo mas cerca de ellas en el mismo barrio para ayudar a esas familias aque viniesen a los cultos. Después de estar casi dos años intercediendo por un coro, parecía que mi oraciónrecibía respuesta. Abrimos la capilla nueva y se añadieron estas dos familias, ¡qué gozo,habían tres niñas más para el coro! Tania era una joven mayor que yo muy alegre, cantaba muy bien y solíamoscompartir la tarea de sacar las alabanzas (en ese tiempo ya las comenzábamos nosotrassolas). Melisa era hermana de la anterior, pero no la conocí realmente hasta añosdespués, era una joven muy callada y a la que le gustaba mucho orar, con los años sehizo más comunicativa y nos reíamos mucho juntas. Inma era compañera de Tania antes de venir al culto, ya se conocían porquevivían en el mismo edificio. Era una joven que oraba muchísimo, le gustaba mucho leerla Biblia, siempre estaba dispuesta para todo. Mi alegría no terminaba ahí ya que empezó a asistir otra familia, La madre estáya con el Señor, pero su hija mayor Gabriela se puso en el coro. Esta familia vivía cerca de mi casa, ella y yo éramos amigas desde pequeñas,fuimos juntas al colegio. A ella le gustaba mucho cantar para Dios y se pasaba el día cantando en su casay la escuchaba todo el barrio porque tenía mucha potencia de voz.El barrio estaba apañado con ella y conmigo porque yo también cantaba en mi casa y seoía por todos lados, ¡parecíamos dos emisoras de radio cristiana! Ella era una joven muy callada e inteligente, con un carácter más acorde con unapersona de mayor edad, estaba muy unida a su madre y cuando esta le faltó, lo pasórealmente mal. Se quedó sin su madre siendo una niña. No la dejamos sola, ni el coro ni yo, la apoyamos en todo. Yo fui quien le hable de ir al culto antes de que muriese su madre, aunque ellaya conocía algo porque tenía tías en otra ciudad que iban a los cultos y había ido con 13
  14. 14. ellas. El Señor le concedió el privilegio de que conociesen el evangelio ella y su familiaantes de que partiera su madre con el Señor. No me lo podía creer ¡éramos seis de coro! Además de José y mi hermano queconvirtió al Señor, y dos jóvenes más. Nosotras comenzamos a reunirnos para ensayar y orar juntas. El nuevo local me parece que era una tienda o algo así, ya que tenía al final unacámara frigorífica. Era estrecho y alargado, su anchura era la de un poco mas que elancho de un banco de la iglesia y al final de este había una puerta que daba a un patiodonde supuestamente se criaban pollos. Deducción a la que llegué después de ver elsuelo lleno de señales de excrementos secos de ave. El suelo de ese habitáculo (el patio), era de cemento y estaba lleno de señales dehaber criado pollos por lo que reflejaba el suelo. Por mucho que lo limpiábamos seguíanapareciendo las manchas, incluso se olía como si hubieran pollos dentro, pero ¡Cuántasbendiciones hemos recibido en ese lugar!, al final de ese patio estaba el aseo. Antes de empezar los cultos solíamos ir a orar y lo hacíamos en aquel cuartucho.Perdíamos la noción del tiempo sin saber cuanto tiempo podíamos estar orando y todoslos días tenían que venir a llamarnos para empezar el culto y ocupar nuestro lugar en elcoro. Salíamos limpiándonos los ojos de las lagrimas que habíamos estado derramandoen la presencia de Dios, imaginad por un momento como salían las alabanzas, despuésde estar buscando el rostro de Dios y derramando nuestra alma a sus pies.Nosotras no sabíamos cantar muy bien pero estábamos consagradas para el servicio delcoro y teníamos un gran respaldo en la alabanza. En un ayuno con las hermanas de la iglesia y precisamente en ese cuarto, fuedonde recibí por primera vez el don de lenguas, con un fuego impresionante que mehacía temblar de la cabeza a los pies. Sentí algo que no se puede explicar con palabras, tienes que vivirlo para saberlo,notaba como me corría por mi interior algo que me subía y me bajaba por todo el cuerpoy me producía mucho gozo, lloraba de alegría, sentía como se me levantaba el vello detodo el cuerpo y mi boca no podía dejar de hablar un lenguaje nuevo. Por fin conseguíami regalo, ¡gracias Señor! Durante el paso de esos dos años tuve alguna lucha con mi familia porque seoponían a que asistiese al culto pero lo peor estaba por llegar y continuamente lo poníaen oración y ayuno. 14
  15. 15. Capítulo 3Batallando por la fe. Aunque yo conocía al Señor ya dos años, continué teniendo muchas cosas quecambiar en mi vida, como cristiana y como niña. Yo era una niña con un carácter muy débil. Por fuera podía aparentar ser fuerte,pero en realidad era muy sensible y cualquier cosa me afectaba mucho, ya que le dabamuchas vueltas en la cabeza. Retomemos el tema que en el capítulo anterior dejé en el tintero. La oposición demis padres a que asistiese al culto, era que temían que me casase con alguien que a ellosno les agradase, y de ahí, que no me dejasen ir a los cultos. A esto se añadía laoposición a esta religión de mi madre. Antes de esta fecha su impedimento no era tan fuerte, pero por lo visto paraellos, el acercarme a la edad en que las gitanas empiezan a presumir de los mozos, losasustó. El hermano Ángel tenía que venir a mi casa, a pedir a mis padres que me dejasenir con su familia al culto. Por respeto hacia él, como gitano, me dejaban ir, pero no muy continuo. Aquídebo dar gracias a Dios primero y al pastor por haberme permitido estar en el coro todoese tiempo, aún con los problemas que tenía y sin estar bautizada. Mis padres ponían como excusa, que no me dejaban ir al culto para que yo nodiese con un “aleluya”. No les gustaban las personas que iban a los cultos. El evangeliosi que les atraía, pero los cristianos no, ¡no estaban realmente convertidos! Aquí comenzó un verdadero calvario y una fuerte lucha en contra de ellos,porque actuaba y pensaba como niña. Mi rebeldía llegó a ser usada por el enemigo (el diablo), porque ya no sólo eracelo de Dios, sino que me puse en contra de mi madre. En ese tiempo yo no me dabacuenta de la obra del enemigo, que usó, parte de mi amor hacia Dios para usarlo encontra de mis padres ¡CUIDADO CON ESO HERMAN@S! Es cierto que amaba a Dios, y lo sigo amando por encima de todo, pero una cosaes amar a Dios y otra el fanatismo que yo cree a base de oír testimonios mal contados delas llamadas “verdaderas cristianas” (según me contaban), que yo creía. Me solían contar como otras niñas iban a los cultos por encima de sus padres, ycomo sufrían en carne propia las ofensas de seguir a Jesús, teniendo consecuenciasimpropias de sus padres. Yo pensaba que actuando así sería mejor cristiana. Esas personas no se dabancuenta de lo que hacían, porque para ellas era demostración de fidelidad a Dios porencima de todo en su corto conocimiento. 15
  16. 16. A veces no sabemos contar las cosas como algo bueno, positivo y con elverdadero significado y corremos el riesgo de destruir una vida. Esto puede crear unagran confusión y un mar de errores en la mente de una niña como me pasó a mí. Hay que saber muy bien, lo que se dice y como se dice, porque sin saberlopodemos hacer mucho daño y marcar a las personas. ¡CUIDA LO QUE DICES Y AQUIEN LO DICES! que de tus palabras dependen muchas cosas. Por lo que a mi me contaron, personas indoctas claro, yo creía que condesobedecer a mi madre y escaparme a los ayunos, cultos y oraciones era más cristianay que ellos eran los que no me entendían, eran los malos de la película. Yo estaba enpecado, porque estaba fuera del orden que Dios tiene establecido. Estaba endesobediencia pero yo ignoraba mi condición. Estas cosas no me las decía el pastor sino las hermanas que tenían poca visiónun corto conocimiento de la palabra y falta de prudencia que me veían como la victima. Ellas me decían: - “Ellos no entienden a los cristianos porque son inconversos” (no creyentes). No me enseñaron que había que obedecer a los padres en esta situación y orarpor ellos para que Dios les trabajase el corazón aunque no entendiese su forma deactuar, que dejase todo en las manos de Dios y esperara su tiempo. El conocimiento de Dios antes en las hermanas no era muy amplio, ellas creíande verdad que lo que me aconsejaban estaba bien, no se percataban realmente de lo quedecían, solo las movía el amor hacia Dios y la fidelidad que debe tener un cristianohacia el Señor. Hoy día la realidad es otra, gracias a Dios habemos mujeres con unconocimiento mas profundo y sabemos donde esta nuestra mano derecha, por lo menospara no llevar a error a nadie con malas interpretaciones y no hacer unas personas malfundamentadas en Cristo. Es cierto que lo pasé muy mal porque me tenía que escapar de casa para ir a loscultos, incluso pactaba con mis amigas, para que mi madre no se enterase que iba alculto a escondidas. Rebeldía total. Recuerdo como yo salía de casa con ellas para que me viese mi madre y encuanto me alejaba un poco, me iba corriendo al culto. Quedaba con mis amigas para saber a que hora iban a volver y les pedía que meesperasen, para que mi madre me viera llegar con ellas y pensara que había salido apasear, pero no sé como, se enteraba y ya estaba el lío. Mi madre solo quería mí bien, un bien conforme ella lo concebía por que elconocimiento de entonces del evangelio no era tan amplio como ahora, y llamó a misamigas sin que yo lo supiera, llena de angustia les pidió que la ayudaran a que dejase deir al culto porque pensaba que era algo perjudicial para mi. 16
  17. 17. Creía que era lo mejor para mi y no se daba cuenta del daño que me hacía. A miya no me saciaban las compañías de mis amigas, había conocido a Jesús y El me llenabapor completo. Durante el tiempo que dejaba a mis amigas iba corriendo al culto a cumplir conel ministerio que Dios me había dado en la alabanza, me sentaba en mi coro a cantarle ami Dios con toda mi alma. Era tanta la responsabilidad que tenía con mi cargo, que excedía y anteponía estoa la obediencia a mis padres, algo incorrecto. Esto no agradaba al Señor pero yo no losabía, por eso Dios nunca miró mi ignorancia y recibía muchas bendiciones, solo queríaservir a Dios y no entendía la postura de mis padres. Simplemente estaba en una etapa de mi vida, que al igual que para todas lasniñas en esa edad, es muy difícil. Es una edad de cambios importantes y muysignificativos que te hacen sentir incomprendida y en la que te levantas como unaluchadora en contra de todo y de todos. Durante seis largos años estuve orando, ayunando e intercediendo para que mispadres se convirtiesen (se hiciesen cristianos evangélicos) y me dejasen bautizarme yaque era mi mayor deseo servir a Dios. La larga espera fue muy sufrida y con un gran número de tribulaciones yaflicciones, ya que yo tenía mucho celo de las cosas de Dios y sentía que al único quetenía y que me comprendía era mi Señor, llegué a sentirme muy “SOLA” por que notenia la comprensión de mis padres y vivía en una lucha constante. Se bautizaron todas las del coro, incluso mi hermano, y allí estaba yo con mipena y mi deseo sin cumplir, llena de dolor y con muchos resentimientos. Cada vez quehabía bautizos me costaba muchas lágrimas, porque ellas empezaron ese caminodespués de mí y lo tenían todo, yo sin embargo me tenia que conformar con ver comoellas triunfaban mientras yo me hundía. Yo me sentía el patito feo, pero el Señor me consolaba con sus caricias y meguardaba para el momento adecuado, conforme a su tiempo y no el mío. Me sucedieron tantas anécdotas que si las contase no podrían escribirse por sulargo contenido, solo voy a relatar una: - Una mañana me levanté, era domingo y había ayuno en la iglesia, espere a que mi madre se fuese a trabajar y organice las tareas de mi casa incluso dejé la comida hecha. Mi madre solía volver sobre la una del mediodía de trabajar y yo tenía todo hecho a las diez de la mañana. Pensé, ¡qué bien, tengo tres horas para ir al culto a orar sin que se entere mi madre! Yo había presentado un ayuno por ellos para que se convirtieran. Cuál fue mi sorpresa cuando estaba de rodillas apoyada en un banco orando y de 17
  18. 18. pronto levanté la mirada y ¡Oh no, era ella!, todo se me vino abajo, desee en ese momento que me tragase la tierra. Me sacó del culto y me pegó, la vergüenza me consumía, el dolor me atravesaba el corazón, pero yo no dejaba de asistir al culto, aunque eso si, a escondidas. No era su tiempo y yo no comprendía nada. Poco después cambiamos de pastor y entró el hermano Fernando. Recuerdo como en ese tiempo se recrudeció mi lucha y tenía que ir al culto atemporadas, por lo que decidí, ponerme el día que iba en la segunda fila en vez de laprimera fila donde estaba el coro, para no importunar cuando me tenía que salir; perodesde ahí servía al Señor. En ese periodo de tiempo el coro pasó por un mal momento porque yo era unade las que sacaban alabanzas y fallaba mucho a los cultos. Con todo eso quedaban hermanas preciosas de las que Dios se usaba, pero justoen ese momento volvieron a la iglesia las hijas del siervo que estuvo pastoreando fueray se pusieron en el coro. Ellas sabían cantar muy bien y el coro mejoró mucho conellas, pero le dieron a su padre otra iglesia de la región y se tuvieron que volver amarchar. Pasó el tiempo de pastoreado de su padre y se vinieron a vivir definitivamente ami ciudad pero de momento no estaban en el coro, hasta que en una oración las oyeroncantar y las volvieron a poner en el coro. Noemí y Alicia eran dos niñas flacuchas yaltas como yo, ¡¡que bien ya no era yo sola!! Les tomé mucho cariño, especialmente a Alicia. Nos compenetrábamos muybien cuando cantábamos juntas y nos gustaba hacerlo. También estaba en ese tiempo en el coro otra hermana nueva. Andrea, una jovenque conoció al Señor un poco antes de que saliese de pastor el hermano Ángel. Cuando yo la conocí era una joven callada y que lo había pasado mal en su vida.Perdió a su padre (murió) y estaba separada de su marido. Comenzaba sus primerospasos en el Señor y Dios la bendecía mucho. En las continuas luchas por el evangelio, recuerdo un día, en una boda a la quefui con mi tía Lucía (hermana de mi madre) y como no, con mi hermano menor. Había allí un pequeño grupo de medio mozicas y ni corta ni perezosa me puse atestificarles del Señor. A Inés la había conocido anteriormente en otra boda dondetambién le hablé del Señor y eso me dio paso para hablar con el resto. Esa conversación tuvo fruto, ya que a día de hoy son todas cristianas. Inés merecuerda cuando me ve, como conoció al Señor a través de mí. 18
  19. 19. Por donde quiera que iba presentaba a quien me había dado tanta felicidad y aquien yo consideraba mi mejor amigo. Estando Fernando de pastor se hicieron bautizos, y me viene al pensamiento lomal que lo pasé, porque mis padres me confiaron diciéndome que me dejabanbautizarme y después de tenerlo todo preparado, un día antes, me dijeron que no medejaban. Imaginaros la decepción tan grande que llevé, me creía que el Señor habíaescuchado mi ruego y podría participar de la Santa Cena (solo los que están bautizadospor inmersión pueden hacerlo). Quizás no estaba todavía bien machacada mi carnalidady tenía que seguir trabajándome la paciencia y la fe. Con todo el sufrimiento que pasé sucedieron tres cosas: aprendí a tenerpaciencia, a esperar en el Señor, a tener fe y me indujo a la santificación. Me preparópara el siguiente proceso que me tenía reservado y que se añadía a mi espera. 19
  20. 20. Capítulo 4Esperando en el Señor mi compañero. Hacía poco que venía al culto la hermana Andrea y un día ella enfermó. Nosenteramos el coro y decidimos ir a visitarla. Nuestra sorpresa fue el conocer que teníacinco hermanos, decidimos hablarles del Señor, busquemos mañas para testificarles,pero no nos hacían caso y un día aconteció lo siguiente. Me dijeron las hermanas del coro que había un cumpleaños de uno de loshermanos de ella. Era uno de los pequeños, el hermano número 4, yo no lo conocía, tansolo conocía al mayor de ellos. En ese tiempo yo tenía 16 años. Antes de conocerlos yo pedí en oración al Señor que trajese jóvenes al cultoporque no habían, ya que los que estaban al comienzo se habían casado, excepto dos deellos y que se habían ido al mundo (así se le dice al que deja de asistir a los cultos y nopractica la fe) y eran mayores para mí. Yo estaba segura de que quería por compañero a un cristiano y no había ningunopara mi en la iglesia, tampoco lo quería de fuera de mi ciudad, por eso le pedí al Señorque me convirtiese al que fuese a ser mi esposo y compañero, pero no esperabaconocerlo tan joven. Miro en el tiempo y en el fondo de mis recuerdos, como conocí a mi esposo ycomo se sirvió Dios de las circunstancias para llamar a jóvenes a su camino. En ese tiempo el coro estaba compuesto por 10 hermanas contando conmigo. Fui a ese cumpleaños con el coro donde también habían invitado a otras mozasno cristianas, algunas eran amigas mías de antes de ir al culto. Llegó el momento más importante para mí y que marcaría mi vida. Yo estaba en una esquina del salón de su casa cuando entró “EL”, fue algoinexplicable, verlo y flechazo. Era un joven que cumplía por entonces 18 años, un varónalto, delgado, de pelo negro y rizado y que ante mis ojos, era el hombre que yo quería.Solo crucé con él dos palabras. Me tuve que ir por la hora que era, pero antes de irme, insistían en quebailásemos con ellos, pero una de las normas que antes había para los coros, era que nose podía bailar en fiestas. Teníamos unas normas de comportamiento muy estrictas,ahora ya no tanto, se han ido flexibilizando y adaptando más al tiempo en que vivimos. Yo me fui y se quedaron las demás. El coro, por hacerles bien a ellos y hacerlesver que el culto no era malo, ya que la visión que ellos tenían era que exigíandemasiado, las jóvenes bailaron y ese evento llego a oídos del pastor y nos disciplinó atodas quitándonos por un tiempo del coro. La misma noche que conocí a mi esposo me puse delante de Dios y le dije… 20
  21. 21. - “Señor te pido que si este ha de ser mi compañero me lo confirmes y me lo muestres, y si no es voluntad tuya, me ayudes a no fijarme en él y olvidarlo, pero una de mis confirmaciones es que vaya al culto”. A la mañana siguiente me levanté muy contenta porque el Señor me mostró ensueños que iba a ser mi compañero, pero yo no me fiaba de mí, por los sentimientos quese me habían despertado y le dije al Señor que se lo mostrase a otra persona que nosupiese nada. Me enteré de que las hermanas de la iglesia hablaron con los jóvenes utilizandouna estrategia para atraerlos al culto diciéndoles… - ¡Ellas han bailado por haceros bien a vosotros y las han arrestado (disciplinado) del coro, por lo tanto, tenéis que darles una muestra de apoyo e ir al culto el tiempo que estén arrestadas o por lo menos hoy! Yo no sabía nada de esas palabras, me enteré después, pero cuando llegué alculto… cuan grande fue mi sorpresa, la confirmación que pedí estaba ahí, el vino alculto con los demás y se sentaron detrás de nosotras en la última fila. Yo no salía de mi asombro pero no quería confiar todavía, aunque ya sabía queera de Dios, necesitaba mas confirmaciones y le pedía insistentemente que si no era parami que me ayudara a no fijarme en el antes de que mis sentimientos llegasen a más. A partir de ese día siguieron viniendo a los cultos y cuando llevaban unos quincedías asistiendo hizo el pastor un llamado para recibir a Jesús como Salvador, en esemomento volví a decirle al Señor… - “Si este ha de ser mi compañero, que se levante ahora y te acepte como salvador”. Aún no había terminado de decirlo cuando ya estaba orando el pastor por él. Megocé mucho, pero lo que me hizo afirmarme fue algo que sucedió después. Yo ya le había pedido confirmación al Señor por otra persona que no supiesenada y una tarde le dije al Señor… - “Señor ya se que este es mi compañero pero te vuelvo a pedir confirmación y sé por fe que la voy a recibir esta tarde por la hermana Doris, en ti confío y espero”. Me fui como de costumbre al culto y me acerqué a esa hermana en fe y le dije… - “Dame lo que Dios te ha dado para mi”. Ella se hizo la desentendida y fuimos a tomar café, pero cuando volvimos levolví a repetir… - “Dame lo que Dios te ha dado para mi”. 21
  22. 22. Entonces ella me dijo… - ¿Cómo sabías tú que yo había recibido para ti?, es cierto, he tenido una visión contigo. He visto quien es tu compañero, te he visto unida este hermano. (era el que yo pedí) Esta fue la confirmación que yo esperaba y que sabía que recibiría, mi fe seagigantó mucho por medio de esta petición. En ese tiempo el hermano Fernando se dedico a cuidar de esos jóvenes que lehabían llegado y no los dejaba solos, procuraba visitarlos muy continuadamente y fue suprimer pastor. Desde el momento en que hablé con Doris y con continuas confirmaciones porla palabra, visiones de otras hermanas, sueños y profecías, experimenté como mi fe sefue haciendo más fuerte y grande. Yo decía a mis amigas con plena confianza y en un acto de fe sin límite… - “Si Dios me ha dicho que es para mi, aunque se junten cielo y tierra es para mi, porque El no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta”. “El dice en su palabra que si tuvieseis fe y no dudarais le diríais a un monte arráncate y échate al mar y lo hará, (Mateo 21:21) por lo tanto yo creo en su palabra y tengo fe”. Volvió a entrar de nuevo de pastor el hermano Ángel y seguía esperando, peroyo confié en su palabra y fui justificada. Mis amigas solían llamarme en bromaAbrahana. Pasé por muchas cargas hasta que el Señor me lo dio, incluso levanté muchosayunos pidiendo al Señor que adelantase el tiempo porque ya estaba cansada de esperary siempre que se nos cruzaban las miradas, las cuales yo evitaba por vergüenza, medaba nuevas fuerzas. El Señor nunca dejó que se apagase en mí los sentimientos que un día sedespertaron, quizás en parte yo tuve la culpa de pasarlo peor, porque recuerdo que alprincipio de pedirle confirmaciones le dije al Señor… - “Padre si entra en tu voluntad y este es el compañero que tu me has traído, te pido que por mucho que yo intente olvidarlo no pueda, por el contrario que cada día lo quiera más”. Tuve que esperar cuatro largos años, hasta que el último año de espera fuecuando el Señor se ganó su corazón para mí. El sabía que a mí me gustaba, por loscomentarios típicos de mozos y mozas, además de que a mi se me notaba mucho,porque en cuanto lo veía me ponía como un flan. 22
  23. 23. El nunca le puso al Señor que le dijese quien era su futura compañera, no sehabía parado a pensar en eso, y un día sus amigos le dijeron… - ¿Porqué no se lo presentas al Señor, quizás sea tu compañera? Esa misma noche se puso a orar y lo presento al Señor. A partir de ese día se ledespertaron sentimientos hacia mí y también pidió confirmación a Dios. Por aquel entonces yo me había convertido en una joven de 19 años a la quepretendían algunos jóvenes, y él tenía 21. En ese tiempo y como norma del culto, sobre todo los coros, se solía ir muydiscreta en cuanto a vestimenta y adornos porque no se nos permitía. Teníamos quevestir con vestidos de manga al codo y por debajo de la rodilla, no podíamosmaquillarnos mucho, ni usar pantalones; tampoco se podía llevar pendientes grandes nipeinados llamativos, no podías ir como cualquier joven pero dentro de un orden, algoque fue trasmitido por el hombre y que tardaría años en superarse, aunque alguna normaha prevalecido todavía. La primera confirmación que el le pidió al Señor, fue que yo viniese al culto conunos pendientes grandes de latón, algo imposible por el tiempo en que vivíamos, perocomo prueba de fuego, para que no se equivocase. Al día siguiente yo fui al culto con unos grandes pendientes en forma de hoja, yal verlos supo ver la señal de Dios. La siguiente señal y definitiva que lo convenció por completo fue, que si yo erasu futura mujer, tenía él que encontrar un traje negro, por X dinero, de X forma y de sutalla para el día de nuestro pedío (compromiso formal ante todos los gitanos). Así fue, vino un joven y le dijo… - “Hermano, he visto un traje para ti y solo queda uno”. Era el traje que él pidió en oración y sin pensarlo se fue directamente acomprárselo. Esa noche había oración de iglesia y le comentó a sus amigos que se habíacomprado un traje para pedirse, ellos le preguntaron que si le había llegado (declarado)a alguien y él les dijo que no, pero que se iba a arreglar (pedir) conmigo. Después de cuatro largos años se me concedía mi petición, creí a Dios y mejustificó. Su hermana y yo nos éramos muy amigas, además de ser hermanas en el Señor,y me dijo un día… - “Me ha dicho mi hermano que por toda esta semana va a hablar contigo porque quiere pedirse contigo”. 23
  24. 24. Imaginad por un momento como me sentía, el tiempo de Dios y no el mío habíallegado. Durante esa semana procuraba todos los días ir lo más arreglada que podía, memaquillaba y me ponía mis mejores ropas, pero nada, y el domingo que yo no me loesperaba y no iba tan arreglada, ¡sorpresa! Veníamos todas las mozicas de pasear después del culto y yo me adelanté porotra calle con Josefa, una joven del coro que había entonces, a comprar pipas. El restoestaban esperándonos en la placeta donde yo vivía. Salimos de la tienda y cuandoempezamos a andar, me dijo ella… - “Oye parece que alguien nos está llamando desde el comienzo de la calle”. Ella fijó la mirada y dijo… ¡es él, es él, es él, te esta llamando! Yo respondí algo incrédula… “No puede ser, es un payo (no gitano)”. Entonces escuche como me llamaba por mi nombre y decía… - ¡Espera, esperaaa! Cuando mis ojos lo vieron me estremecí por dentro, él se iba acercando cada vezmás y no sabía que hacer, tenía alegría y a la vez mucho miedo, me daba muchavergüenza hablar con él y más sabiendo para lo que era. Por una parte quería quedarmepero por otra quería salir corriendo. Le pedí a mi amiga que no me dejase sola, pero él lepidió que se apartara porque quería hablar conmigo a solas. Cuando terminó de hablar conmigo y se fue, me puse a dar saltos abrazada aJosefa y ella se alegraba mucho por mí, porque sabía todo sobre nosotros, entoncesdecidimos no contárselo a las demás, hasta que yo hablase con mi padre y volvimos conel resto de mozas sin decir nada. Yo me subí a mi casa y ellas fueron a acompañar a Carmen a su casa. A la vueltaya les había contado todo Josefa. Yo estaba en la ventana de mi habitación y las vi, ellasya lo sabían y se alegraron mucho por mí. Ese día el 14 de agosto del año 1988 con 20 años de edad nos hicimos novios yal año siguiente nos casamos. Por fe conseguí una de las peticiones mas importantes de mi vida, quizás puedaayudarte si estás atravesando por el mismo momento que yo pasé, sólo te puedo decirque si es de su voluntad, entra en los planes de Dios y te lo ha prometido, tengas fe yabsoluta certeza de que te lo va a dar a su tiempo, no al tuyo, ten paciencia. Recuerda que yo tuve que esperar cuatro largos años pero lo conseguí por sugracia y porque confié en su palabra. 24
  25. 25. Quiero hacer un stop y reflexionar en este apartado de este capítulo, ya quecuando sucedieron estos acontecimientos pensaba de una forma, y recientemente Diosme ha cambiado la perspectiva. Durante mucho tiempo, años, pensaba que mi esposo fue una petición que elSeñor me concedió a mi, pero hace poco descubrí que no era como yo pensaba y mesorprendió mucho ver el trasfondo verdadero, según el orden de Dios establecido, parala vida cristiana ya que según su palabra nos dice en,Génesis 2:18. “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre este solo; le haré ayuda idóneapara el”. (Nótese lo que dice la escritura, “ayuda idónea para el”) Mi esposo no me fue dado a mí como yo creía, sino por el contrario yo fui dadaa él. El Señor me preparó durante mi vida para ser la esposa y compañera idónea de miesposo, no otra, sino yo. Por lo tanto nos complementamos dentro del orden establecidopor Dios. Muchas veces, divagamos en nuestras vidas como cristianas sin seguir el ordende Dios por el desconocimiento total del plan establecido por Dios para el matrimoniocristiano. El Señor estableció un orden en cuanto autoridad en el seno familiar, de lamisma forma que lo hizo en la forma de servir en la iglesia. Las ovejas están sometidasal pastor, el pastor al responsable, los responsables a los dirigentes nacionales (elpresidente) y todos juntos sometidos a Jesucristo que es la cabeza. Su palabra nos enseña que el es la cabeza, él es el esposo y nosotros la esposa,por lo tanto, la esposa esta sometida a autoridad en su esposo, recordad lo que nuestrohermano Pablo nos dice en,Efesios 5:21. “Someteos unos a otros en el temor de Dios.22. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;23. porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual essu cuerpo, y el es su Salvador”.24. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridosen todo. En muchos casos esta norma establecida por el Señor es rota por nuestra propiahumanidad y deseo de controlar todo, sin tener en cuenta, quizás por ignorancia, que noes así como esta establecido. Es cierto que en muchos hogares son las mujeres las que llevan las riendas dela casa a causa de la incapacidad del varón, bien sea por descuido, irresponsabilidad oquizás también puede que sea… piensa un poco… ¿pudiera ser que tú no le dejasejercer autoridad en la casa queriendo tomar tu dominio de todo? Cada uno de vosotros tenéis un papel que desarrollar en el seno familiar, a nivelcarnal y espiritual. La esposa no puede quitar ni suplantar la autoridad que ha sido dadaal esposo por Dios. En muchas ocasiones disputamos decisiones con nuestros esposos, que puedeque en algunos casos realmente no tengan razón, pero si el toma la decisión equivocada 25
  26. 26. es cosa suya dar cuentas. Nuestra obligación es obedecer a la autoridad que nos hapuesto el Señor. Quisiera que abrieseis vuestro intelecto para entender lo que estoy diciendo sinmalos entendidos.Un ejemplo, para que me entendáis: Un pastor en su iglesia comete un error y la iglesia se somete y obedece. Laiglesia no es la culpable sino su pastor, la iglesia ha obedecido como bien dice la Biblia,por lo tanto el encargado de dar cuentas por su acto es el pastor.Hebreos13:17. “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan porvuestras almas, como quienes han de dar cuenta…” ¿Os dais cuenta?, mi función es someterme y obedecer, aunque no me gustemucho, y si crees que tu marido esta equivocado ponte delante del Señor y dile, comoyo aprendí de un matrimonio en una emisora cristiana, “Señor tienes un problema con tuhijo, trata tú con el”. A mí personalmente, me cuesta mucho aceptar muchas de las decisiones de mimarido porque yo siempre he sido muy independiente, aprendí desde niña a valerme pormi sola y cuesta mucho ceder, pero he aprendido ha dejarlas en sus manos porque creoque Dios le ha capacitado para eso, para ser la cabeza de mi hogar. Muchas os preguntareis ¿y si mi esposo no es cristiano qué, también lo dejollevar todo y me someto a él?, mira que dice nuestro hermano Pedro,1ª de Pedro 3:1. Asimismo vosotras, mujeres estad sujetas a vuestros maridos; para quetambién los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de susesposas,2. Considerando vuestra conducta casta y respetuosa. La mejor forma de ganar a tu esposo para el Señor es por medio de tutestimonio, que él vea el cambio en ti. El papel que Dios te ha designado en tu hogar es muy importante, debes sercompañera, esposa y apoyo de tu marido, pero también eres la encargada de laeducación de tus hijos. En ti van a descubrir sus valores mas importantes paraconducirse en la vida y ser cristianos, tienes mucha responsabilidad en tus manos ysiempre vas a contar con el respaldo de la autoridad de tu marido como señal de respetoy alguien al que imitar cuando sean mayores. Los niños en edades tempranas son como esponjas, absorben todo lo que ven yaprenden de sus mayores, y eso que aprenden de niños, va forjando su carácter hastaque se hacen mayores. No creáis que cuando se hacen adultos aprenden su carácter en dos días saliendocon los amigos, les sale lo que han aprendido a lo largo de su corta vida, y si han tenidoun buen ejemplo, vivirán sabia y honradamente, con unos valores muy fuertes paraguiarse en su caminar y bien fundamentados en la fe. 26
  27. 27. Un principio que debemos saber y aprovechar al máximo es,Proverbios 14:1. La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba No solo hemos sido llamadas al servicio en nuestro hogar, sino que también aservir en la iglesia y ser de ayuda para otros. A través de nuestra experiencia y testimonio personal podemos instruir a lasmás jóvenes, siendo un espejo en donde puedan mirarse. La más insignificante de tus experiencias puede ser una puerta abierta paraalguien que desconoce la salida. Las cosas que tú ya has vivido, pueden ser de muchaayuda a la que tienes a tu lado, piensa por un momento, cuando tú pasabas por una partede tu vida difícil, si hubiese venido alguien diciéndote que tenías que hacer y por dondedebías andar para no caerte como hubiese cambiado tu vida. Siéntete dichosa y privilegiada de poder ser de ayuda para otros, aunque en sumomento tu lo pasases mal, ahora es para testimonio de otros. Es muy importante saber que lugar tienes en Dios y a que has sido llamada, paraejercer tu labor con éxito, porque Dios a quien llama también lo capacita. Por lo tanto, hay que aprovechar el tiempo y confesar victoria en todo tiempo,debemos ser mujeres y hombres de fe y de primera línea de batalla ya que tenemosmucha responsabilidad a nuestro cargo, y ser un apoyo en todo tiempo para nuestrosmaridos, esposas, hijos, familia, herman@s, en definitiva para el pueblo de Dios. 27
  28. 28. Capítulo 5Propósito de Dios y avivamiento de mi ciudad. El último período de lucha por conseguir mi asistencia a los cultos y que seconvirtiesen mis padres, se convirtió en una victoria gloriosa, os preguntareis ¿por qué? Llego el momento en el que recibiría respuesta a mis oraciones, sucedió algoinexplicable pero guiado por Dios. Esta época de mi vida sucedió la segunda vez que entró como pastor el hermanoÁngel. El pastor sintió de parte de Dios que fuésemos la iglesia, sobre todo el coro, aevangelizar a un nuevo barrio. Cuando terminábamos los cultos solíamos ir a ese barrio y nos situábamos en laplaza y comenzábamos a cantar alabanzas. Después el pastor predicaba una corta porción de la Biblia. Se arrimaba muchagente a escuchar y esto se estuvo haciendo hasta que un día… …Hubo una boda aquí y en ella estaba mi padre hablando con el Tío Pepe. Mipadre, aunque no iba al culto tenía la semilla del evangelio y le gustaba hablar del Señory mantuvo estas palabras más o menos con él… Mi padre: - “Si yo pudiera dejar de fumar iría al culto y me bautizaría (uno de los requisitos para bautizarse es dejar el tabaco) pero, tengo mucho vicio con el tabaco y no puedo dejarlo, solo el Señor podría hacerlo”. El Tío Pepe: - “Pues para que yo vaya al culto tengo que recibir una señal de que ese es el verdadero camino”. Aconteció que, a la noche siguiente, empezó mi padre a referir un dolor en elpecho y lo llevamos al hospital. Entró directamente a la UCI ya que le había dado un infarto. El médico nos dijoque corría mucho peligro y que si repetía podía morir. Todos en mi familia tenían mucho miedo pero, a mi me había hablado el Señor yme dio calma y confianza, de que él estaba con mi padre. Al día siguiente estábamos en la sala de espera de la UCI y me dijo mi madre… 28
  29. 29. - “Nena, tu padre me ha dicho que te diga, que ya no te va a ser más de impedimento para que te bautices ni para que vayas al culto”. Mis oídos no daban crédito a lo que escucharon, por fin mi deseo cumplido. Creeréis que esto me agradaba, pues en parte si, pero por otro lado no era justoque tuviese que estar en juego la vida de mi padre. No creáis que Dios los castigó conesto, no, por el contrario, Dios uso esas circunstancias, que habrían pasado igualmente,para beneficio mío. Dios sabía todo lo que iba a acontecer y así pudo llamar a mispadres, para que cediesen en su actitud hacia el evangelio. Estaba a mi lado la mujer del pastor, la hermana Lola y ella me relató lo quehabía pasado. Yo había bajado a mi casa a asearme, y en ese tiempo, según ella me contó, mipadre pidió que viniese el pastor a orar por él. Entraron al box de la UCI en que estaba mi padre el pastor y mi madre. Mi padrele pidió que orase por él, y se reconcilio con él Señor; en ese momento dijo que se llenóla habitación de una fuerte luz. De pronto la gloria y la presencia de Dios inundó eselugar y mi padre recibió el don de lenguas estando conectado a las máquinas paracontrolar sus signos vitales. Todos los aparatos se volvieron locos, pero Dios estabadominando la situación y no sucedió nada, bueno rectifico, si sucedió algo glorioso,Dios tocó el corazón no solo de mi padre, sino también el de mi madre quebrantándolaen un llanto de arrepentimiento. Los médicos se alarmaron porque mi padre no estaba en situación de recibiremociones, incluso el mismo pastor temió por la vida de mi padre y se sorprendió delmover del Espíritu Santo, pero recibió calma en su espíritu de parte de Dios, y el pastor,calmo a los doctores. El propósito de mi lucha llegaba a su fin. Cuando el pastor terminó de orar mis padres le dijeron que iban a empezar aasistir al culto y que querían bautizarse en los próximos bautizos. Mi petición se vio cumplida a los seis años. A partir de ahí comenzaron a ir alculto y yo me bauticé junto con otros hermanos de la iglesia. Nos juntamos variasiglesias y se realizaron ese día 100 bautizos, fueron los bautizos con más número dealmas para bautizar que se ha hecho hasta ahora aquí. Mi padre fue bautizado antes junto con mi tío Paco (Ya ha partido con el Señor)en la bañera de la casa de mi tío, debido a sus estados de salud, y como a otro díatambién habían bautizos, se pusieron en las fotos con el resto de hermanos. Poco después lo haría mi madre y ya estábamos bautizados los tres. Por entonces mi hermano Pedro era candidato y siempre lo tuvo más fácil que yopor ser hombre. 29
  30. 30. El Señor siempre está presto a nuestras palabras, de la misma forma que oyó ami padre he hizo su obra con él, también escuchó las palabras del Tío Pepe. La misma noche que mi padre enfermó le sucedió algo al Tío Pepe que él noesperaba, la señal que demandó a Dios le fue concedida mientras dormía. Se levantó por la mañana como cualquier otro día y al ir al baño a asearse selavó las manos y de pronto vio algo en ellas… - “¿Que será esto?”, se preguntó al ver una pequeña marca de color marrón en el dedo pulgar de su mano. - “¿Porque no sale?”, se decía restregándose cada vez mas fuerte. Llamó a su esposa, la que es hoy nuestra hermana Pepa, y le dijo… - “¡Mira lo que me ha salido en el dedo y no consigo quitármelo!” Viendo que no se quitaba, sintieron la curiosidad por saber que había allí ytomaron una lupa para ver mejor lo que era. Cuán grande fue la sorpresa que sellevaron, al observar que tenía grabado, dentro de la piel y en miniatura, la imagen deuna espada y un cordero. Esa noche Dios lo marcó como señal de que ese era el camino que debía seguir. A raíz de eso comenzó el y su esposa a venir a los cultos y se entregaron a Dioshasta hoy. De esa señal fue de la que se sirvió Dios para llamar a muchas personas, todoel que lo veía era llamado por Dios a venir al culto y a través de eso se llenó la iglesiade familias y de mucha juventud. Como las vidas ya habían sido sembradas mediante los cultos que hacíamos enla calle, comenzamos a recoger la siega de lo trabajado, unido a la señal que Dios le dioa mi ciudad por medio del hermano Pepe. De entre toda la juventud que vino se levantaron como candidatos al ministeriodiez jóvenes. Ellos, junto con la iglesia, el coro, los jóvenes y el mini coro éramos los quedábamos vida al culto en ese tiempo. Buscábamos mucho al Señor y teníamos unoscultos gloriosos. Dedicábamos la mayor parte del día y algunas noches a orar y ayunar. Recuerdo como en el coro se levantó un celo por ver la que oraba más cada día ynos picamos, llegando a orar, hasta seis horas al día o incluso más. Procurábamos ocupar la mayor parte de nuestro tiempo en buscar el rostro deDios (orar). Aunque había mozos en el culto, apenas nos fijábamos ni ellos en nosotras, ninosotras en ellos, todos estábamos por la labor de consagrarnos. Pero yo ya llevaba enmi mente al que después seria mi marido. En esos tiempos aún no era mi novio. Nos 30
  31. 31. hicimos novios dos años después de todos esos acontecimientos y como yo esperaba enDios solo me restaba consagrarme para Él. Quiero relataros como era un día cualquiera en esa época para nosotras.Para nosotras empezaba el día presentándoselo al Señor orando, terminábamos de hacerla casa, o venían de vender las que salían y nos metíamos a orar de nuevo cada una ensu casa. A las cuatro de la tarde ya habíamos quedado en casa de Aurora, ella era unahermana casada que no tenía hijos y nos brindó su casa para orar a las del coro, y lohacíamos junto con ella. De ahí salíamos corriendo hacia la oración que se hacia a nivel de iglesia todoslos días a las seis de la tarde en el culto. Cuando terminaba íbamos a tomar un café yenseguida empezaba el culto. A noches alternas se hacía oraciones por las casas y como éramos tantos, lasdividían en dos casas, según el barrio. Recuerdo que al coro nos mandaban a una y almini coro a otra. La gloria de Dios descendía con grandes dones repartidos por la iglesia. Era raroel día que no se diese profecía o que alguien tuviese un sueño o visión de parte de Dios.El coro además de todo eso ayunaba dos y tres días por semana y hacía vigilias todoslos sábados. Por otra parte los jóvenes, se iban a trabajar al mercadillo a vender y cuandoterminaban se iban al culto a orar, estaban allí hasta la hora de irse a comer y luegovolvían. Al igual que nosotras perdían la noción del tiempo. Iban y venían durante todo eldía, la iglesia se abría por la mañana y muchos venían de madrugada a presentar el díaantes de irse a vender, casi siempre se cerraba de noche. Ellos también se reunían paraayunar y hacer vigilias. Todos los días recibíamos visitas de otras iglesias y se gozaban tanto que seextendió el comentario: “Si te quieres gozar en Dios, ve a visitarlos”. Había tanta gloria de Dios, todos los días, que llegó a nuestros oídos que se nosllamaba “La Nueva Jerusalén”. Hubo otra boda por entonces a la que fuimos toda la iglesia y fue tan grande eltestimonio que dimos todos, en cuanto al comportamiento que entonces se exigía a losdel culto, que la fama llegó hasta la Dirección de la iglesia de España. Por el coro han pasado muchas hermanas, en ese tiempo estábamos: Alicia,Andrea, Noemí, Amalia, Ángela, Melisa, Gabriela, Marisa y yo. 31
  32. 32. Para mi cada una de estas hermanas ha tenido un lugar, en su momento, en micorazón y algunas siguen teniendo un lugar especial. De Alicia puedo contar que hemos estado muy unidas y que seguimos estándolo,nos queremos mucho. Ella buscaba en su casa a solas a Dios de la forma que ella sentía, amaba muchoel coro y cantar para Dios, tenía mucha responsabilidad con el cargo que ostentaba.Como he citado antes, cantaba muy bien y Dios se usaba mucho de ella. Hermana Alicia, a través de este libro quiero decirte públicamente lo que tú yasabes, que te quiero mucho y eres muy especial para Dios y para mí. De Andrea puedo decir que es una mujer de Dios a la que se la ama mucho en laiglesia, yo siempre he tenido una relación de cariño muy especial hacia ella, ya que alser mayor que yo me ha enseñado muchas cosas y hemos compartido momentos enDios muy bonitos. Era una persona que oraba mucho, le gustaba vivir cerca Dios y eracomo la “mami” de todas por ser mayor y porque era en ese tiempo la dirigente delcoro. Y en la actualidad es mi cuñada. De Noemí puedo contar que siempre iba con su hermana (Alicia) y que tambiénsabía cantar muy bien, era responsable con su cargo y la amo en el Señor. Ha estado porun tiempo apartada del Señor, pero recientemente ha comenzado a asistir de nuevo a loscultos. Mi relación con Amalia no era demasiado cercana, lo justo como coro y comohermanas, pero era preciosa en el Señor, tenía muchos dones y Dios la usaba mucho enprofecía (es cuando Dios, por medio de su Espíritu Santo, da revelación a una personasobre alguien en concreto o para varias), pero como se casó pronto, se alejó de nosotraspara dedicarse a su marido. Ella era muy introvertida y no te dejaba acercartedemasiado, vivía en su mundo. Ángela era la hermana mayor de Amalia, una joven que cantaba en el coro y a laque conocía de antes del culto. También se casó pronto y se alejo de nosotras. En cuanto a Melisa puedo contar que era una mujer de carácter serio, según conquien estuviera. Conmigo ha tenido una relación muy cercana, era la que me hacía ladoble voz en las alabanzas y nos hemos reído y llorado muchas veces juntas. Era unatorre en cuanto a oración, la que más oraba de todas era ella y al igual que las otras alcasarse se alejo del resto. Gabriela ya sabéis lo que le sucedió de niña, pero eso no impidió que siguiera alSeñor, por el contrario, la afirmó mas y era una mujer que edificaba mucho por sutestimonio. Por suerte para mi pasó de ser mi amiga, a ser mi hermana, y en laactualidad somos cuñadas por los maridos, por lo tanto siempre estamos juntas; sincontar que vivimos en el mismo edificio. ¡Qué Dios te bendiga mucho por ese lugar quehas ocupado en mi vida y por ser una hija de Dios! 32
  33. 33. Marisa siempre ha sido muy especial, era una hermana muy amorosa yresponsable, edificaba solo con que la mirases, desprendía la presencia de Dios por todasu persona. Tenía un carácter fuerte, pero amaba a Dios y al coro. Pasó el tiempo y nos cambiamos de local. Compramos uno propio en el barriodonde íbamos a testificar y que es donde actualmente esta la iglesia madre. Mis padres seguían haciendo sus viajes como de costumbre y yo aprovechabaesas salidas para hacer vigilias en mi casa con el coro que por entonces cambió yéramos: Carmen, Melisa, Nerea, Josefa, Pepi, Ingrid, Paula, Andrea, Marisa y yo. Algunas de las que menciono ya las conocéis pero a otras no. Nerea era una moza que casi no se oía en el coro, nunca daba problemas, solo selimitaba a servir a Dios hasta que le llego a su vida su compañero y con el tiempo sealejo de nosotras. De vez en cuando sigue viniendo a los cultos. Josefa es la que estaba conmigo cuando me hice novia de mi esposo, era y es unajoven muy alegre a la que quiero mucho. A día de hoy es mujer de un pastor. Ella esmuy bondadosa, muy dulce, con mucho amor y sobre todo ¡mi hermana en Cristoademás de mi amiga! Pepi es al mismo tiempo amiga, hermana en Cristo y pariente mía. Su padre y elmío eran primos hermanos y ella se casó con un primo hermano mío que fue en sutiempo candidato (partió con el Señor) que en paz descanse. Ella también lo tuvo muydifícil para venir al Señor porque no la dejaban venir y a base de fe y constancia loconsiguió. Ha enviudado y ha tenido una vida muy dura. ¡Pepi, adelante que Dios teama mucho y no te deja sola!, Él siempre va ha estar a tu lado para fortalecerte en losmomentos débiles. Ingrid también es pariente mía. Es la que más cerca de mi siempre ha estado entodo, ya que nos separaban solo 16 escalones, vivía en el piso de arriba de mi casa ycuando yo estaba soltera orábamos juntas. Ella tiene de parte de Dios una sabiduríapreciosa, siempre se ha instruido mucho en la Biblia. Tiene un carácter muy dulce ysiempre tiene la palabra adecuada para ayudarte. Seguimos muy unidas y con el paso delos años hemos alcanzado otra forma de madurez en el Señor que nos amplía loscampos de la sabiduría excelsa de Dios. Paula también es pariente mía al igual que Pepi. Ella es una mujer con muchosdones, tenía concedido mucho privilegio de parte de Dios, y bendecía a cualquiera queestuviese con ella. En aquel entonces seguíamos con el ritmo de consagración que siemprehabíamos tenido y para hacer los ayunos nos íbamos a la casa de la hermana Ingrid, a lacasa que tenía otro barrio de la ciudad. ¡CUÁNTA GLORIA Y CUÁNTAS BENDICIONES HEMOS TENIDO EN ESA CASA! 33
  34. 34. Terminábamos de orar y nos acicalábamos todas juntas y de allí nos íbamos alculto. Nosotras éramos “muy especiales”, nos tomábamos la Biblia “al píe de la letra”,sobre todo en cuanto lo que dice sobre el ayuno en:Mateo 6:16, “Cuando ayunéis, no seáis como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostrospara mostrar a los hombres que ayunan…”Mateo 6: 17-18, “Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar alos hombres que ayunas…”. Tanto queríamos ocultar que habíamos estado de ayuno que nos maquillábamosy arreglábamos más que de costumbre por lo que siempre se nos notaba. Uno de loscandidatos nos decía en broma… - “Ya habéis estado de ayuno, vigilia o algo, porque lleváis puestas las pinturas de guerra”. Dios me concedió todas mis peticiones. Desde que entre al culto había estadoorando y ayunando por que viniesen muchas almas al culto, pedí un coro y lo trajo, pedíjóvenes y ahí estaban, pedí a mis padres y ahí estaban, y por último pedí a micompañero y me lo dio. Desde que comencé mi caminar estos fueron los períodos de tiempo en querecibí mis peticiones y por este orden: 1. Las lenguas, a los 2 años de convertirme 2. Un coro, a los 2 años de convertirme 3. Traer a jóvenes a la iglesia (mi compañero), a los 4 años de convertirme 4. Avivamiento en mi ciudad, mas jóvenes y almas nuevas, a los 6 años de convertirme 5. Convertirse mis padres, a los 6 años de convertirme 6. Bautizarme, a los 6 años de convertirme 7. Darme a mi esposo, a los 4 años de presentárselo como peticiónAquí terminó una fase de mi vida y comenzaba otra diferente pero igual de hermosa. “DIOS, PADRE, CONSEJERO Y AMIGO” 34
  35. 35. Capítulo 6Respuesta y oportuno socorro. Los primeros meses de casada los pase viviendo en casa de mi suegra. Para mi era una suerte contar con la ayuda mi cuñada Andrea, ya que de soltera,en mi casa yo tenía que orar sola, excepto cuando bajaba de su casa a la mía la hermanaIngrid. Cuando yo conocí a Andrea le tomé mucho cariño, incluso antes de conocer a suhermano y ser cuñadas. Nos llevábamos tan bien que incluso le dije al Señor una vezque me gustaría vivir cerca de ella para orar juntas. Ella vivía muy cerca de Dios y yo siempre he anhelado estar con personas queviviesen cerca de Dios para poder absorber todo lo que pudiese, ya que ni hambre deDios siempre es inmensa e insaciable, siempre he querido saber y gustar mas de Dios. Parece ser que se me concedió mi petición de parte de Dios. Yo seguía estando en el coro y cumplía con todo lo que se me demandaba comocoro. En ese tiempo me resultaba muy difícil asistir a los cultos porque la casa de misuegra estaba lejos de la iglesia y mi compañero venía tarde de trabajar (en ese tiempose dedicaba a la recogida de cítricos en el campo), pero yo procuraba dejarme todopreparado para cuando viniese mi marido de trabajar tuviese sus cosas preparadas y meiba con la hermana Andrea al culto. En ese tiempo no tuve impedimentos para hacer lo que quería en cuanto al culto,por el contrario, recibía mucha ayuda. Mi marido asistía a los cultos el día que podía yno se metía en que yo sirviera en el coro, que me reuniese con ellas o que participase enayunos, vigilias… etc. Nuestra vida de casados la comenzamos sin nada. Vivíamos en una habitaciónde la casa de su madre. No teníamos ni trabajo, ni género para ir a vender, por lo que setuvo que ir a recoger limones al campo, como ya he citado. Yo me pasaba el día sola en la casa de su madre. Si que estaba con mi suegra ycuñados, pero no estaba él, solo lo veía de noche a noche. La relación que yo tenía con Dios hasta ese momento era de mucha intimidad.No solo era mi Dios, sino que era todo: Padre, Amigo, Consejero, Ayuda, Mi roca,Torre Fuerte…etc., “mi todo”. Había aprendido a conocerlo a base de mucha oración,las experiencias que Él me hizo vivir con el a solas e indagar en su palabra (la Biblia). Normalmente yo aprovechaba las horas que mi esposo no estaba para orar conmi cuñada en la habitación de ella. En mis oraciones íntimas un día le dije al Señor… 35
  36. 36. - “Padre tengo algunas peticiones que hacerte y si entran en tu voluntad, quiero, y por este orden, lo siguiente: Un coche, una casa cerca del culto y un trabajo fijo para mi compañero”. Yo tenía puestas mis peticiones delante de Dios y sabía dentro de mi corazónque me aguardaba una larga espera por el trato al que estaba acostumbrada a recibir deDios, pero mi fe en ese tiempo era una montaña. Un día a la semana hacíamos vigilias con la hermana Mª Rosa (esposa deFernando) y los domingos seguíamos con los ayunos en casa de Ingrid en su otra casa. Desde el avivamiento de la iglesia el coro estaba muy unido, nos queríamoscomo verdaderas hermanas y aunque unas estaban y otras se habían quitado, era lomismo, porque el vínculo ya estaba. En este tiempo me sentía más unida que nunca a la hermana Alicia, siempre mehe sentido muy a gusto con ella. Hemos compartido muchas cosas en el coro. Nossentíamos muy contentas cantando juntas ya que nos compenetrábamos muy bien. No podíamos estar tan unidas como antes porque al casarme yo, cambié debarrio, pero yo iba a su casa y la visitaba. A ella siempre le ha gustado ofrecer su casapara Dios y para sus amigas. Su compañero, el hermano Pascual es un hombre de Diosque siempre la ha ayudado mucho, siempre ha querido mucho a las hermanas del coro yhemos recibido mucha ayuda de él. Los amo mucho a los dos, son un matrimonioprecioso para Dios. Pasaron los meses y conseguí el coche que le pedí al Señor, Dios me concedíami primera petición. Mi marido dejó trabajar yendo a coger limones al campo y comenzamos a salir avender los dos juntos al mercadillo; de esta forma podía pasar más tiempo con miesposo y no me sentía tan sola. No teníamos mucha suerte en la venta y lo pasamos verdaderamente mal,pasamos como se suele decir “la quintada”. No nos faltó la comida gracias a la familia,pero todo no se componía de comida, por lo que insistía en mi petición del trabajo parami esposo, pero no llegaba, tardaría aún un tiempo. El Señor no tardó mucho en contestar a dos de mis peticiones, el coche y la casa. Nos enteramos, que en el piso donde vivía mí cuñado, el marido de Gabriela,había una casa vacía. Estas casas eran viviendas sociales, que pertenecían en ese tiempo a laComunidad Autónoma de mi región. Mi madre, junto con mi suegra, abrieron esa casa y entré a vivir allí, aunque yono quería hacerlo así. No me gustó la forma en la que decidieron por ni. Yo queríarecibir mi casa de otra forma. 36
  37. 37. Estos hechos acontecieron a los ocho meses de casarme. Nosotros mismos notificamos a las autoridades que habíamos ocupado la casa,pero intervino el Señor y por el momento no me echaron. Al menos estaba en una casacerca del culto. Pasaron dos años de aquello, y un día tocaron a mi puerta, abrí y eran dospolicías con una orden de desahucio. Me daban tres días para abandonar la casa. Fui corriendo a contárselo a mis padres y ellos se movilizaron, convenciendo ala policía de que nos dieran quince días para gestionar las cosas. Recuerdo que el día se me hacía noche llorando, yo estaba convencida de queesa casa me la había dado el Señor, aunque aún no me estuviese adjudicada legalmente. Fui a las tiendas de alrededor para pedir cajas y empaquetar mis cosas ya que seacercaba el plazo para abandonar la casa. El alma se me caía a los pies cada vez quemiraba a las cajas con mis cosas y entonces recordé… ¡la hermana Mª Rosa!, la mujerdel hermano Fernando, mi antiguo pastor. Esta hermana vivía muy íntimamente cercade Dios y el Señor siempre me hablaba a través de ella. Me fui corriendo de mañana asu casa y le dije… - “Hermana Mari te necesito, pídele al Señor que te hable para mi” Yo no le había contado nada a ella y nos metimos a su habitación a orar. Cuando terminamos de orar ella me dijo… - “Hermana, he tenido una visión con algunas palabras para ti. Te he visto en la orilla de una playa rodeada de oscuridad y sin ver una salida. Caminabas hacia delante y no veías nada, pero te paraste, miraste hacia atrás y había mucho camino recorrido y no podías volver porque solo era oscuridad, miraste a la derecha y habían casas que cuando las mirabas te cerraban las puertas, miraste a la izquierda y no podías seguir porque estaba el mar. Entonces se abrió una puerta y me dijo el Señor: Yo vengo abriéndote puertas, no temas Yo estoy contigo y no te dejo, confía en mi sigue adelante” En ese momento recuerdo que dejé de llorar, me sequé mis lagrimas, meincorpore y dije dentro de mi, “te creo Señor”, vine a mi casa y le dije a mi compañero ya mis padres lo siguiente… - “No me van a echar de la casa, el Señor me ha dicho que el me va a abrir puertas y el es el dueño de todo”, “La casa es para mi”. Mi padre no quería que me ilusionase y procuraba quitarme esperanzas. Ellos,mi padre y mi esposo, habían contratado a un abogado y quedaron a otro día para ir averlo y mover los pasos para solucionar lo mejor posible la situación. 37
  38. 38. Llegó el día siguiente y mi marido y yo decidimos quedarnos a comer en casade mis padres, para que así el y mi padre fueran juntos al abogado. Mi compañero y mi padre se habían ido a hablar con el abogado mientras yoestaba en la casa con mi madre. Llegó la hora de la comida y cuando estábamossentados a la mesa, mi padre con una mirada un poco sospechosa, como dando vueltas aver que me decía dijo con un gesto de seriedad: “Hija el abogado nos ha dicho, que te tienes que ir de la casa” A lo que yo contesté muy firmemente… - “No me importa lo que el abogado haya dicho, la casa es mía!!!. Me la ha dado el Señor” Mi padre y mi compañero se miraron con una mirada de complicidad y seecharon a reír. Entonces mi padre me dijo… - “Hija ni que fueras bruja!!!, es verdad que no te echan. Nos ha dicho el abogado, que ha habido un error y han archivado el caso, pero yo le dije de camino a casa a tu marido que no te dijera nada, para ver que decías tu, y darte la sorpresa” Así fue como quedaron las cosas por el momento y pasó el tiempo. Alrededor del año 2000, se removieron las cosas en cuanto a mi casa, porque laComunidad Autónoma decidió hacer propietarios de sus casas a los vecinos de mibarrio, estaban obligando a escriturar las viviendas y me invadió el temor y fui apreguntar a ver que me decían los de la administración de Vivienda. El Servicio de Vivienda me dijo que no moviese nada, que ya me avisarían deque debía hacer o de cualquier cambio, pero que les llevase una serie dedocumentación. Ese año yo estaba haciendo un curso del Ayuntamiento, y entre mis compañerasestaba la hermana Juana de un pueblo cercano. Ella, un día me dijo… - “Hermana ¿qué te pasa?, llevo unos días con carga (preocupación) y no puedo dejar de orar por ti. Yo le conté el problema que tenía con la casa y ella me dijo que seguiría orandopor eso. A lo pocos días me llamó aparte y me dijo… Anoche estuve orando como estos días atrás por ti y el Señor me mostró envisión algo especial. 38
  39. 39. “Vi una palmera muy alta en medio del desierto y de repente comenzó una tormenta, tan fuerte, que cuando soplaba el viento la copa de la palmera tocaba el suelo de lo que se doblaba por el viento, pero de repente se paró la tormenta y la palmera volvió a su sitio. Entonces fue cuando me dijo el Señor: ¿Has visto como se ha doblado la palmera en la tormenta, y pasada esta vuelve a su sitio?, así es esta hermana, aunque le soplen fuertes vientos vuelve a su sitio, porque sus raíces son profundas y están bien arraigadas, dile que voy a solucionar su problema”. Nuevamente el Señor me mandó fuerzas para que no desmayase. Por fin llegó el momento tan esperado, a los 15 años de mi matrimonio y justo eldía de mi aniversario el 21 de septiembre de 2004. Llamé por teléfono al Servicio de Vivienda para preguntar por el estado de misituación, con respecto a la casa, y cuán grande fue mi sorpresa y mi alegría al recibirlas buenas noticias. Me dijo una voz al otro lado del teléfono que pasase por allí cuando quisiera conmi DNI, a formalizar los trámites para escriturar la casa a mi nombre. Este fue mi regalo de aniversario de mi ¡PAPA DIOS! Hermanos/as, las tres peticiones que le hice al Señor al comenzar mi matrimoniolas ha cumplido, aunque esta es hasta el momento la petición que más ha tardado enconcederme, pero doy gracias a Dios por ser su hija y por todas las cosas que haceconmigo sin ser digna de nada. ¡GRACIAS PAPICO! Nuevamente el Señor justifica a los creen en su palabra. Yo creí cuando su vozllegó en medio de la tormenta, ¿y tú en quién tienes depositada tu confianza?, ¿Hasconsultado con Dios sobre los temas más importantes de tu vida, antes de tomar algunadecisión?, si es así confía en su voz y espera su tiempo. 39

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