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Como renovar su predicacion

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Notas para un taller sobre la revitalización de la predicación pastoral.

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Como renovar su predicacion

  1. 1. Cómo renovar su predicación 23 Principios que transformarán su ministerio Rev. Dr. Pablo A. Jiménez www.drpablojimenez.com 1
  2. 2. Introducción La predicación es una disciplina que tiene dos lados distintos, pero complementarios. Por un lado, es un don de Dios para la humanidad que nos permite conocer el Evangelio de Jesucristo. Por otro lado, es también una forma de comunicación humana. Aquí presento algunos principios avanzados de comunicación aplicados al arte cristiano de la predicación. 2
  3. 3. Temas a considerar En este taller trabajaremos los siguientes temas: Vívalo primero, luego predíquelo Un repaso a los rudimentos La conexión con la audiencia El arte de la predicación Preguntas y respuestas 3
  4. 4. El problema La pregunta inicial nos lleva a considerar por qué buenos predicadores pierden su efectividad. Y la respuesta es sencilla: todo se debe a la «fatiga homilética». Esta condición se define como una forma de síndrome de fatiga o de agotamiento, lo que se conoce en inglés como «burnout». Por lo tanto, comenzaremos este taller describiendo los síntomas del síndrome de fatiga homilética. 4
  5. 5. Agotamiento La persona que sufre del síndrome de fatiga se siente agotada tanto física como emocionalmente. En términos físicos, se siente cansada todo el día, se queda dormido en medio de algunas tareas, pero no puede dormir bien de noche. En términos emocionales, comienza a resentir el desempeño de las tareas cotidianas, se molesta cuando suena el teléfono y puede reaccionar con violencia emocional a los reclamos de la gente. 5
  6. 6. Fatiga homilética En términos de la predicación, la persona fatigada se siente estancada. Piensa que sus sermones son repetitivos, que siempre está hablando de los mismo. Sienten que están predicando sobre los mismos textos, de los mismos temas y de la misma manera. Desgraciadamente, la mayor parte de las veces tienen razón. Veamos por qué. 6
  7. 7. Temas limitados Todo predicador tiene una teología personal. Es decir, acepta y recalca ciertos puntos básicos de la fe, rechazando o obviando otros. Sus sermones tienden a girar sobre estos estos temas. Una forma útil de comprender esta realidad es afirmando que cada creyente tiene un «credo personal». Los predicadores y las predicadoras tienden a predicar una y otra vez sermones sobre los puntos básicos de su credo personal. 7
  8. 8. El mágico número siete J. Randall Nichols, quien fuera profesor en Princeton Theological Seminary, afirma que las personas que predican tienen un promedio de siete temas que repiten una y otra vez. Nichols basa sus afirmaciones en un estudio de George A. Miller, publicado en el libro Language and Thought, editado por Donald C. Hildum. Miller afirma que las personas que enseñan u ofrecen conferencias tienen a reciclar un promedio de siete ideas, con una variante de más o menos 2. 8
  9. 9. Textos limitados Debemos recordar que los predicadores tendemos también a tener un «canon dentro del canon». Esto es, las personas que predican tienen a usar un número limitado de textos bíblicos. Por ejemplo, privilegian uno de los evangelios, una o dos de las epístolas, algunos libros históricos y proféticos y quizás el libro de los Salmos. De este modo, un predicador o una predicadora puede pasar varios años empleando solamente sobre 7 y 8 libros de la Biblia. 9
  10. 10. Áreas limitadas Otro elemento que provoca frustración es la selección de las áreas del sermón. La mayor parte de quienes predican ni siquiera piensan en el área de la vida cristiana que desean impactar. El resultado es que la mayor parte de sus sermones se limitan a sólo un área de la vida cristiana, desatendiendo las demás. 10
  11. 11. Formas limitadas En muchos seminarios sólo se enseñan las formas homiléticas tradicionales. La forma privilegiada el sermón deductivo tradicional, herencia de la tradición protestante inglesa. Esta es la forma sermonaria que presentan la mayor parte de los libros de homilética en español, tales como los manuales de Spurgeon, Broadus y Crane. 11
  12. 12. El sermón tradicional Estos sermones tienden a ser deductivos, racionalistas y repetitivos, dividiendo su cuerpo en dos, tres o cuatro «puntos». La forma no varía. No importa el texto que usted vaya a usar como base para su sermón, la forma es rígida: Introducción, cuerpo dividido en puntos y conclusión. 12
  13. 13. Comunicación limitada Mientras ayer el sermón estaba limitado al púlpito, hoy el sermón tiene otras posibilidades de exposición. Muchas iglesias demandan hoy que el sermón sea grabado y que esté disponible en formatos descargables, ya sea en vídeo o en audio. Los ministros que se sienten agotados emocionalmente tienden a ver estas tareas como cargas adicionales y, por lo tanto, tratan de evitarlas. Eso lleva a su feligresía a visitar lugares en el Internet de otras Iglesias, donde pueden escuchar enseñanzas y doctrinas distintas a las de su congregación. 13
  14. 14. Relaciones limitadas Otro problema común es el desconocimiento de la comunidad que nos rodea. Algunos ministros apenas conocen las congregaciones que pastorean, su historia y sus características distintivas. Están tan ocupados atendiendo emergencias y problemas graves, que no dedican tiempo para conocer a su congregación. Otros desconocen la comunidad donde se encuentra la congregación que pastorean. No conocen su historia, su demografía, el resto de las iglesias de la ciudad, los líderes cívicos y el liderazgo político. 14
  15. 15. Resultado: Inefectividad Todo esto presenta un cuadro muy peligroso. Las seis limitaciones que hemos enumerado—de temas, del canon, de áreas, de diseño, de comunicación y de relaciones —seguramente provocarán un estancamiento de nuestra predicación El cuadro se agrava si el ministro está agotado física y emocionalmente. Si está desanimado, descuidará la preparación sermonaria y presentará sus sermones con desgano. 15
  16. 16. Es imperioso renovarnos La respuesta a este problema es sencilla: necesitamos renovar nuestra predicación. A continuación presentaré varias estrategias para renovar nuestra predicación. Dividiré estas estrategias de acuerdo a toda una serie de criterios que quedarán claros a medida que avancemos en el estudio y la consideración del tema. 16
  17. 17. Vívalo primero, luego predíquelo 17
  18. 18. ¿Dónde nace el sermón? El sermón nace en medio de la dinámica congregacional. Es el resultado del la intersección entre el estudio bíblico, las devociones personales, el trabajo pastoral y el contacto con la comunidad. Empero, en otro sentido, el sermón nace en el silencio. Es decir, las ideas para nuevos sermones surgen de la reflexión sobre esa dinámica pastoral. Por lo tanto, es necesario apartar tiempo para meditar, reflexionar y analizar nuestra vida pastoral. 18
  19. 19. 1. Renueve su espiritualidad Cultive las disciplinas espirituales. Hágase miembro de una iglesia, preferiblemente de la que usted pastorea. Tenga colegas y mentores que le ayuden en su desarrollo espiritual. Considere adoptar un director espiritual. 19
  20. 20. 2. Recuerde su vocación En primer lugar, es necesario recordar cómo y por qué abrazamos el ministerio cristiano. Es importante evocar nuestro llamado ministerial y la pasión que sentíamos al principio de nuestro ministerio. La vocación es un elemento crucial para toda persona que aspira a predicar. 20
  21. 21. 3. Re-descubra la Biblia Re-descubra el gozo de la lectura y del estudio bíblico. El estudio bíblico tiene un aspecto lúdico, es decir, en algunos aspectos se asemeja a un juego donde usted intenta descubrir el mensaje del un texto. Estudie la historia de Israel, Judá, Grecia y Roma. 21
  22. 22. 4. Busque balance en su vida Trate de llegar a un balance entre su vida personal, su vida familiar y su vida profesional. Diseñe un horario de trabajo justo, con objetivos realistas. Bloquee tiempo para su familia y tome tiempo para descansar. 22
  23. 23. Preste atención a su salud Hágase un examen físico completo y cumpla con las revisiones periódicas. Si lo necesita, hágase un examen psicológico que le permita detectar de condiciones tales como la depresión. Mantenga una dieta sana y haga ejercicio, tratando de evitar e sobrepeso, la diabetes y la alta presión, entre otras condiciones. 23
  24. 24. Póngase metas realistas Evalúe su vida, sus talentos y sus contextos. Póngase metas congruentes con la visión que guía su vida ministerial. No se compare con otros ministros, mucho menos con pastores o pastoras de mega-iglesias u otras celebridades religiosas. 24
  25. 25. Un repaso a los rudimentos 25
  26. 26. 5. El inventario homilético Una de las formas más efectivas para romper este círculo vicioso es hacer un inventario homilético. Tome un número de bosquejos o de manuscritos de sermones que haya predicado durante los pasados años. Haga una lista de los temas generales de los sermones y de los textos bíblicos que ha usado. Agrupe los temas hasta que identifique sus temas recurrentes. Identifique los estilos sermonarios predominantes. 26
  27. 27. 6. Revise su definición de predicación ¿Cuál es la definición de «predicación» que guía su ministerio? Su definición depende de su teología de la predicación. Muchas definiciones recalcan la comunicación de la verdad o la persuasión de la audiencia. Yo defino la predicación como la interpretación teológica de la vida en el contexto del culto cristiano. 27
  28. 28. 7. Evalúe los propósitos de la predicación La predicación es mucho más que una tarea ministerial donde se comparten ideas, anécdotas o datos interesantes. La predicación tiene el propósito principal de ofrecer interpretaciones teológicas que ayuden a los oyentes a reorientar sus vidas a la luz de los valores del reino de Dios. 28
  29. 29. 8. Diversifique sus temas Tomando como base una vez más los resultados de su inventario homilético, identifique sus temas recurrentes. Haga una lista de temas que debería tocar en sus sermones en el futuro cercano. Deliberadamente, salga de su zona de comodidad y toque nuevos temas. 29
  30. 30. 9. Adopte nuevos hábitos de estudio Lea libros de teología contemporánea y de teología pastoral que le permitan expandir su lista de temas recurrentes. Propongo leer diez sermones al año, es decir, uno al mes exceptuando su mes de vacaciones y la temporada navideña. Asegúrese de que su lista de lectura sea ecléctica, combinando autores clásicos y contemporáneos de diversas tradiciones cristianas. 30
  31. 31. 10. Amplíe su canon Tomando como base los resultados de su inventario homilético, determine cuál es su «canon dentro del canon». Tome nota de los libros bíblicos a los cuales necesita prestar más atención. Considere usar el leccionario como una guía para reorientar su predicación o para tomar ideas sobre cómo ampliar su canon. 31
  32. 32. 11. Renueve el estudio bíblico Un estudio bíblico para hacer un sermón es muy distinto a una exégesis académica. En mis libros, propongo un sistema llamado «Los Tres Pasos», que divide el proceso en tres bloques de tiempo: El punto de contacto La explicación La interpretación 32
  33. 33. El punto de contacto I Aparte entre 30 a 45 minutos para este ejercicio. Mantenga un ambiente de oración. Lea el texto bíblico en, por lo menos, dos versiones distintas de la Biblia. Lea el texto en voz alta, con entonación y sentimiento. Conteste las siguientes preguntas: 33
  34. 34. El punto de contacto II ¿Qué preguntas surgen de su lectura del texto? ¿Qué sentimientos experimenta al leer el texto? ¿Qué recuerdos le trae a la memoria este texto? Imagine que está en el mundo que propone el texto: ¿Qué ve? ¿Qué oye? ¿Qué huele? ¿Qué saborea? ¿Qué toca? En resumen, ¿qué se siente al estar en el mundo que propone el texto? ¿Que cambios han ocurrido en su forma de entender el texto? ¿Qué temas e ideas le sugiere el texto?  34
  35. 35. La explicación En lo posible, identifique el contexto histórico, social, político y religioso del texto. ¿Cuál era la condición social de la comunidad a la que se dirigió originalmente? ¿Cuál es el género literario del texto? ¿Cuál es su forma? ¿Qué elementos la caracterizan? ¿Qué función tiene? ¿Cuáles son las características literarias de este texto? ¿Qué palabras difíciles de entender contiene el texto? ¿Cuáles son los conceptos teológicos claves del pasaje? ¿Qué significado tienen? ¿Qué respuestas ha encontrado a sus preguntas sobre el texto? ¿Qué elementos importantes para la interpretación del pasaje? Resuma el mensaje central del pasaje. Exprese sencilla y claramente los temas e ideas de este texto para su audiencia. 35
  36. 36. La interpretación Haga una comparación entre nuestro mundo contemporáneo y el mundo que propone el texto. ¿Cómo compara el contexto socio-histórico del texto con el nuestro ¿Qué elementos de conflicto presenta el pasaje? ¿Qué elementos salvíficos? ¿Hay en nuestro mundo elementos parecidos a éstos? ¿Acaso la forma del texto le sugiere una estructura específica para su sermón? ¿Acaso la función del texto le sugiere un propósito específico para su sermón? Para escuchar el mensaje de este texto en forma apropiada, ¿con qué personaje debemos identificarnos? ¿Qué pautas le sugiere para la práctica de la fe y para la acción pastoral? ¿Cuál es el mensaje del texto para nosotros hoy? ¿Cuáles son las «buenas nuevas» del pasaje? 36
  37. 37. 12. Varíe las áreas de sus sermones Tomando como base los resultados de su inventario homilético, identifique las áreas de la vida cristiana que usted toca regularmente en sus sermones. Sugiero que sus sermones toquen regularmente las siguientes áreas: evangelización, cuidado pastoral, desafío profético y educación cristiana o formación espiritual. 37
  38. 38. 13. Varíe el diseño de sus sermones Existen cuatro tipos básicos de sermones. Estos son: El sermón textual-expositivo El sermón narrativo El sermón temático-doctrinal El sermón de ocasión especial Asegúrese de dominar estas formas básicos y de variar los tipos de sermones que predica. 38
  39. 39. Explore nuevos estilos sermonarios Tomando como base los resultados de su inventario homilético, determine cuál es o cuáles con sus formas sermonarias recurrentes. Asegúrese de dominar el sermón tradicional, que tiende a ser deductivo, pues comienza enunciando el tema y pasa a derivar los «puntos» o las enseñanzas básicas del mismo. Explore formas sermonarias avanzadas y hasta experimentales. En particular, preste atención a la predicación inductiva, a las formas narrativas y a los sermones que incorporan audio o vídeo. 39
  40. 40. 14. Planifique su predicación Haga un plan de predicación para su Iglesia local. Escoja textos, temas y títulos para los sermones de todo un mes. Anuncie su plan de predicación a la congregación y oblíguese a cumplirlo. Consulte con su equipo de adoración antes de anunciarlo. 40
  41. 41. 15. Organice grupos de preparación sermonaria Los grupos de preparación sermonaria están compuestos por personas laicas que ayudan a su pastor a pastora en el proceso de preparación sermonaria. Sugieren temas, textos e ilustraciones para los sermones pastorales. Puede hacerse en conjunto con el estudio bíblico semanal o puede ser un grupo virtual, que aporte sus ideas por Internet. 41
  42. 42. 16. Enseñe un curso para laicos Considere ofrecer un curso de homilética para el liderazgo de su congregación. Las personas que componen este grupo, una vez terminado el curso, podrían participar de los grupos de preparación sermonaria o de los grupos de evaluación. 42
  43. 43. 17. Busque grupos de apoyo ministerial Otra fuente de apoyo pueden ser los grupos ministeriales. La Alianza Ministerial local puede organizar talleres de predicación u organizar tertulias pastorales. También se puede crear un grupo informal compuesto de otros ministros de la vecindad. 43
  44. 44. 18. Educación continuada Considere tomar talleres o cursos de predicación avanzada. Su denominación puede organizar cursos como estos para beneficio de todo su cuerpo ministerial. Las escuelas teológicas también ofrecen talleres, cursos cortos y cursos formales sobre el tema. 44
  45. 45. Grados avanzados Algunas escuelas teológicas ofrecen grados avanzados en el campo de la homilética. Usted puede estudiar un doctorado en ministerio con concentración en predicación. También existen programas que ofrecen doctorados en filosofía en homilética. 45
  46. 46. La conexión con la audiencia 46
  47. 47. Exégetas y poetas Quien predica no es un mero investigador, que lee libros de exégesis y de teología para para forjar nuevos sermones. Mucho menos es una persona que depende de ayudas homiléticas publicadas por otras personas. El predicador debe ser un poeta del púlpito, que se esfuerce en presentar sus ideas de manera agradable al oído. La predicación tiene una dimensión estética innegable. Como buen poeta, quien predica debe dar voz a los anhelos, las dudas y al dolor del pueblo. 47
  48. 48. 19. Conozca su audiencia Uno de los errores principales que cometemos las personas que predicamos es dar por sentado que conocemos nuestra audiencia. Muchos no están al tanto de la historia, las costumbres y los valores de sus feligreses. En el contexto hispano, la iglesias agrupan personas que provienen de varios países y de varias culturas hispanoamericanas. Conocer la cultura de nuestra audiencia es crucial para maximizar nuestra efectividad. 48
  49. 49. La exégesis congregacional Leonora Tubbs Tisdale, profesora de predicación en Princeton Theological Seminary, sugiere que cada pastor o pastora debe hacer una «exégesis», esto es, un estudio profundo de su congregación. Tisdale propone toda una metodología para hacer una exégesis congregacional. A continuación, presentamos un breve resumen de dicho método. 49
  50. 50. Los textos culturales Las congregaciones tienen toda una serie de «textos» culturales que determinan su carácter. Algunos de estos textos son: Símbolos Edificios Artefactos Recordatorios Historias Libros Anuarios Documentos Tradiciones 50
  51. 51. Algunas preguntas claves ¿Cuáles son los «textos» más importantes para su congregación? ¿Cuáles son las tradiciones más importantes? Identifique los «textos» y las tradiciones que hayan causados controversias agudas en el pasado. ¿Cuáles son las historias que se repiten con más frecuencia en su congregación? ¿Cuáles son los elementos más atractivos para las personas visitantes y para los nuevos miembros? ¿Cuál es el carácter de la Iglesia local? 51
  52. 52. Dónde encontrar respuestas Usted podrá conseguir respuestas a estas y otras preguntas haciendo lo siguiente: Entreviste a miembros claves de su congregación y, de ser posible, a los pastores o las pastoras anteriores. Estudie los documentos históricos archivados en la oficina congregacional. Lea la historia de su congregación. Si no ha sido escrita, escriba una con la ayuda de varios miembros de su Iglesia local. Si su congregación tiene propiedades o edificios, asegúrese de conocer la historia de su desarrollo. Determine las razones que justificaron ciertas decisiones. 52
  53. 53. Otras fuentes de ayuda También podrá encontrar útil la siguiente información. Busque información demográfica sobre el área en la cual se encuentra y sobre la comunidad a la cual sirve su congregación. Trate de determinar el nivel socio-económico promedio de sus feligreses. Pídale a cada miembro de su congregación que llene un formulario que le ayude a determinar sus talentos y habilidades. Pregúntele a varios miembros cuáles son sus entretenimientos, sus programas de televisión, sus películas y sus estilos musicales favoritos. 53
  54. 54. 20. Conozca la comunidad Si usted es relativamente nuevo en una comunidad, procure conocer a los líderes cívicos, políticos y religiosos de la misma. Trate de conocer a los directores de las escuelas. Relaciónese con la persona que sirve como asambleísta municipal de su barrio o el alcalde de la ciudad. Conozca a los funcionarios políticos que sirven al nivel estatal y federal. Participe de la asociación ministerial local. 54
  55. 55. La Biblia y el periódico Asegúrese de tratar en sus sermones asuntos de importancia para la congregación. Debe comentar en sus sermones de asuntos tales como: Problemas o situaciones que afecten la comunidad, la ciudad, el estado, el país o el mundo, en general. Tendencias y «modas» culturales que afectan el comportamiento de su congregación. Nuevas prácticas religiosas que alcancen personas relacionadas a su Iglesia local. 55
  56. 56. 21. Difunda sus sermones Coloque sus mejores sermones en el Internet. Puede usar los siguientes formatos: Una página social como facebook. Un blog Un podcast O un website (personal o corporativo) 56
  57. 57. El arte de la predicación 57
  58. 58. 22. Mejore la presentación del sermón El sermón es un evento. Por lo tanto, un manuscrito no es un «sermón». No hay sermón hasta que ese bosquejo o manuscrito se predica ante una audiencia en el contexto de una actividad cúltica. Prefiero usar la palabra «presentar» a «entregar». Muchos libros en español hablan de la «entrega del sermón», porque traducen literalmente el concepto «sermon delivery». Entiendo que el verbo «presentar» recalca que el sermón no es una cosa, sino que es un evento. 58
  59. 59. Expectativas altas El consejo más importante que podemos ofrecer a predicador alguno es que debe ir al púlpito con expectativas altas. Quien predica, debe estar convencido de que su sermón hará una diferencia positiva en la vida de su audiencia. Esto es un ejercicio de fe en Dios, no en uno mismo. Debemos ir al púlpito convencidos de que nuestras palabras han sido inspiradas por Dios, quien está presto a bendecir a quienes respondan con fe al mensaje escuchado. Quien sube al púlpito desanimado, bajará del mismo derrotado. 59
  60. 60. Ensayo & evaluación Escribir nuestras notas homiléticas, se en forma de bosquejo o de manuscrito, no es suficiente. Es necesario ensayar nuestros sermones, leyendo los mismos en voz alta. De ser posible, ensaye en la Iglesia, predicando su sermón ante la Iglesia vacía. También es necesario evaluar nuestra predicación, tema al cual le dedicamos el final de esta sección. 60
  61. 61. El manejo de la voz El buen manejo de la voz es crucial a la hora de predicar. No debe gritar, sino que debe usar pausas y silencios para dar énfasis a las secciones más importantes del sermón. La voz debe transmitir un tono positivo y fraternal. Hable del dolor con empatía. Evite los tonos violentos y las palabras altisonantes. No se puede predicar el amor de Dios en un tono que evoque la ira del ser humano. Practique el uso del micrófono hasta que lo domine. Asegúrese que el equipo de sonido mantiene un volumen adecuado, que sea agradable al oído. 61
  62. 62. Los equipos audiovisuales La tecnología está transformando nuestra manera de predicar. Las nuevas generaciones esperan que el sermón incorpore audio, presentaciones computarizadas y vídeo. El manejo de estos equipos requiere tiempo, dinero y esfuerzo. Probablemente tendrá que reclutar un equipo de trabajo que le ayude escoger, preparar y presentar los materiales audiovisuales. Si sus finanzas lo permiten, considere el uso de una tableta computarizada para predicar sus sermones. 62
  63. 63. 23. Evalúe sus sermones Es necesario evaluar nuestros sermones. La evaluación constante evita el desarrollo de «vicios» en la predicación, nos ayuda a corregir defectos, propicia la variedad en nuestro repertorio sermonario, y, en fin, nos ayuda a ser mejores predicadores y predicadoras del evangelio. Hay tres tipos básicos de evaluación sermonaria. Estos son: la evaluación personal, la colegiada, y la congregacional. Veamos estos tipos de evaluación sermonaria en detalle. 63
  64. 64. La evaluación personal Hay tres criterios que pueden ayudarnos a determinar nuestra efectividad. El primero es el esfuerzo que ponemos en la preparación del sermón. El segundo es la variedad en nuestra predicación. El tercero es la grabación de sermones en cinta de audio o de vídeo. 64
  65. 65. Grabe sus sermones Grabe sus sermones regularmente, sea en audio o en vídeo. Escuche o vea sus sermones con un ojo crítico, buscando detectar los puntos débiles que debe reforzar. No vea las grabaciones inmediatamente después de predicar. Espere un poco, de manera que pueda verlos con ojo crítico. 65
  66. 66. La evaluación colegiada Esta es la evaluación que se hace con la ayuda de otros predicadores y de otras predicadoras. Esta puede tomar diversas cuatro formas distintas: Denominacional Grupal Talleres Cursos avanzados. 66
  67. 67. La evaluación congregacional Esta es la más fácil de organizar y la más efectiva. Este método consta en escoger un grupo de personas que, siguiendo una serie de preguntas guías, evalúen el sermón. Las personas deben llenar un formulario durante el servicio de adoración. Después, deben tener una corta reunión para discutir los puntos fuertes del sermón y las cosas que el predicador o la predicadora debe mejorar. La reunión siempre debe terminar con una palabra de aliento. La persona que predicó el sermón puede estar presente durante la discusión. 67
  68. 68. Preguntas claves Una hoja de evaluación sermonaria debe hacer preguntas sobre los siguientes temas: 1. Los principios teológicos expuestos. 2. La interpretación del texto bíblico. 3. La pertinencia del sermón para el oyente. 1. La estructura del sermón. 2. Las historias e ilustraciones usadas. 3. La presentación del sermón. 4. El contenido evangélico 68
  69. 69. Preguntas y respuestas 69
  70. 70. FIN Visite www.drpablojimenez.com, un portal dedicado al arte cristiano de la predicación. Adquiera nuestros libros por medio de la sección titulada «libros» en nuestra página en el Internet. 70

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