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119:137), su misericordia (Deuteronomio 5:10), su amor (1 Juan 4:7-9), su omnisciencia (Salmo139:1-4), su inmutabilidad (M...
Palabra surge la vida. Así se revela como el Creador Todopoderoso. Los relatos bíblicos de lacreación son reflexiones teol...
En sus libro Confesiones reflexiona acerca de las dificultades que enfrentó en sujuventud, consecuencia de la vida desorbi...
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La Soberania de Dios

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Articulo publicado en la Revista electrónica Aliento de Vida. Trata el tema de la soberanía de Dios explicada a los jóvenes cristianos. Escrito por el Dr. Juan R. Mejias Ortiz. Ver el sitio http://educristiana.com

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La Soberania de Dios

  1. 1. LA SOBERANÍA DE DIOSDr. Juan R. Mejías OrtizPastor ICDC Río Arriba Saliente Así dice Jehová, Rey de Israel y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios. Isaías 44:6 El presente artículo emerge del reclamo de la juventud Discípulos de Cristo para que seles explique, de manera general, el concepto doctrinal de la soberanía de Dios. La soberaníadivina es un tema cardinal dentro del pensamiento teológico de la iglesia cristiana. Desde elperiodo nuevatestamentario hasta las escuelas teológicas contemporáneas se contempla laincursión del tema en los tratados teológicos. De igual manera, dicha preminencia temática halevantado polémicas y discrepancias conceptuales entre las diversas escuelas del pensamientocristiano. Postergando el análisis de este conflicto teológico deseo esbozar varias ideas generalesacerca de la soberanía divina que deben ser conocidas por nuestra juventud. En palabras simples,esta doctrina sostiene que la soberanía divina es el atributo por el cual Dios gobierna sobre todala creación. Esto es, nada ocurre sin su consentimiento y sin su voluntad. El ser humano al visualizarse así mismo y contemplar cuanto le rodea, descubre que elhecho de existir, y a su vez la capacidad de relacionarse con la Deidad alcanzan su realizaciónpor conducto de la soberanía divina. Así cada evento natural, histórico, social, psicológico,ontológico es comprendido desde el crisol de la soberanía deDios. Esto se sintetiza en las palabras del reformador francésJuan Calvino al exponer, “la voluntad de Dios es la causaprimera y dueña de todas las cosas, porque nada se hace sinopor su mandato o permisión”1 (1, XVI, 8). En sus tratadosteológicos, Calvino comprende el tema como la capacidad quetiene la Deidad para gobernar cuanto existe, aludiendo a quenada es efecto del azar sino que todo está sometido a su eternaprovidencia. De la misma manera, sostuvo que una vez efectuada la creación por medio delpoder de su Santa Palabra, todo está sujeto a su gobierno y sustentabilidad. Un recorrido por las páginas de la Biblia evidencia que el argumento teológico de lasoberanía de Dios se constituye en su tema principal. Se comprende el concepto de soberanía deDios como parte indisoluble del conjunto de atributos que le caracterizan2. Se dice que Dios essoberano porque se reconoce su eternidad (Isaías 41:4 y Apocalipsis 1:8), su poder (Génesis17:1), su santidad (Levítico 19:2, Isaías 57:15 y 1 Pedro 1:16), su justicia (Salmo 11:7 y Salmo1 Juan Calvino, Del conocimiento de Dios en cuanto es Creador y Supremo Gobernador de todo el mundo.Institución de la religión cristiana, Libro I (Países Bajos: Fundación Editorial de Literatura Reformada, 1994).2 A.W. Tozer, El conocimiento del Dios Santo (Florida, EUA: Editorial Vida, 1996).
  2. 2. 119:137), su misericordia (Deuteronomio 5:10), su amor (1 Juan 4:7-9), su omnisciencia (Salmo139:1-4), su inmutabilidad (Malaquías 3:6 y Santiago 1:17), entre otros atributos. Dicho de otramanera, cae dentro de la imposibilidad el argumentar a favor de la soberanía de Dios y negar suomnisciencia. Si a Dios le faltase un pequeño conocimiento por saber dejaría de ser soberano. Dela misma manera, si no es eterno, su soberanía dejará de existir en algún momento y asísucesivamente. La soberanía divina es entendida dentro del reconocimiento de una amplitud deatributos que le han sido revelados al ser humano. Uno de los padres capadocios del siglo IV,Gregorio de Nisa3 al tratar la unicidad de los atributos divinos sostiene “no es lógico pretender que en los acontecimientos se manifieste alguno de los atributos de Dios y en cambio otros no. Efectivamente, ninguno de esos excelsos nombres constituye en absoluto de por sí, separado de los demás, una virtud aislada.” Dios, en su soberanía, se da a conocer al ser humano. San Pablo escribiendo a la iglesiaen Éfeso escribe Él nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, de reunirtodas las cosas en Cristo (Efesios 1:9-10a). Ampliemos nuestro marco de análisis. Esta vez, elpunto de partida es la aceptación de la imposibilidad del ser humano por definir a la Deidad. Adiferencia de los dioses de la antigüedad, creados por el imaginario pre-científico y por los dotesartísticos humanos, el Dios de la fe abrahámica no posee imagen alguna e incluso las prohíbe(Éxodo 20:4-6). Aún más, el simple hecho del reconocimiento de la soberanía del Señordesvanece toda pretensión religiosa que afirme la existencia de otras divinidades (Isaías 44:6). Através de todas sus páginas, la Biblia establece dos axiomas fundamentales: la ininteligibilidadtotal de Dios por parte de la mente humana y la posibilidad de conocer a Dios (San Juan 13:20,14:7). Las Escrituras nos dicen Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios y la vida eterna. (1 Juan 5:20) Lo que el ser humano sabe acerca de Dios se limita a su revelación. Es la deidad quiendecide revelarse progresivamente a través de la historia. Es por ello, que la construcción del pensamiento teológico es entendida en el contexto de la revelación. En otras palabras, sin la iniciativa divina de la revelación de su Persona fuese imposible el desarrollo del pensamiento teológico (Efesios 1:9-10). Dios revela su soberanía al ser humano desde el mismo comienzo de la creación (Génesis 1:1, Salmo 33:6, Romanos 1:19-20). Las Sagradas Escrituras, en el orden canónico, inicia la reflexión acerca de la manifestación de la soberanía divina aludiendo a que su Espíritu se movía sobre la faz del caos,resaltando su señorío sobre el universo. Una vez la Deidad decide emplear la autoridad de su3 Gregorio de Nisa, La Gran Catequesis (Madrid, España: Biblioteca de patrística, Editorial Ciudad Nueva, 1994),105.
  3. 3. Palabra surge la vida. Así se revela como el Creador Todopoderoso. Los relatos bíblicos de lacreación son reflexiones teológicas que apuntan al reconocimiento de la supremacía del señoríode Dios. Esta tesis sigue germinando a través de todo el pensamiento bíblico, las SagradasEscrituras atestiguan Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos; y todo el ejército de ellos, por el aliento de su boca. Él junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos. Salmo 33:6-7 Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Salmo 19:1 Mi mano fundó también la tierra; mi mano derecha midió los cielos con el palmo. Al llamarlos yo, comparecieron juntos. Isaías 48:13 Por el poder de su Palabra crea la vida y la sostiene (Colosenses 1:16-17). En la carta alos Efesios, el redactor paulino proclama en él asimismo tuvimos herencia, habiendo sidopredestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de suvoluntad (Efesios 1:11). La doctrina de la soberanía divina plantea que Dios se manifiesta tanto en la creacióncomo en la historia humana. Por ejemplo, la narración del llamamiento a Abraham pone demanifiesto la intervención de Dios en la historia. El Dios del patriarca promete revelarse y actuarcon prontitud en la generación de su hijo Isaac y su descendencia (Génesis 17:7). De generaciónen generación, el ser humano experimentará la intervención divina en su quehacer histórico-social. Así evoca el señorío de Dios y la permanencia de su reino sobre la humanidad por todaslas generaciones. No obstante, la doctrina de la soberanía divina replantea preguntas que requierenrespuestas apropiadas: ¿cómo explicar la existencia del mal, del pecado y de la muerte?, ¿porquéDios permite que el ser humano sufra?, ¿sí Dios es soberano, porqué no hace que todos los seresreconozcan su señorío? Al tratar estas preguntas le invito a remontarse hasta el siglo V de la era común paraobtener de San Agustín respuestas certeras. Las corrientes filosóficas de esa época, como lofueron el gnosticismo y el maniqueísmo, resolvían este dilema argumentando la existencia de dosprincipios eternos y contrarios: uno que funda el bien y la luz y otro que se señorea sobre lamaldad y las tinieblas. Al descartar estas explicaciones por contradecir el principio fundamentaldel monoteísmo judeocristiano, que rechaza la aceptación de cualquier otra divinidad, el obispode Hipona encuentra contestaciones acertadas en su doctrina del libre albedrío.
  4. 4. En sus libro Confesiones reflexiona acerca de las dificultades que enfrentó en sujuventud, consecuencia de la vida desorbitada que llevaba antes de la experiencia de conversióna la fe cristiana, descubre que la vida gobernada por la pasiones sitúan al ser humano lejos delbien y lo hace incurrir en acciones pecaminosas contra si mismo y contra sus semejantes. InsisteAgustín, que el mal no es una naturaleza, no es algo creado, más bien es producto delalejamiento del ser humano del bien y de la caridad. Para San Agustín el origen del mal no recae en Dios. La existencia del mal, por ende susconsecuencias como el pecado y la muerte, no se encuentran en Dios sino en el ser humano quiendecide actuar en oposición a la vida recta decretada por laDivinidad. La teología agustiniana, y más tarde la reformada,sostiene que en su soberanía Dios le ha otorgado al ser humanoel don de la racionalidad y del libre albedrío. Con este último,posee la capacidad de acercarse más a la Deidad, sin embargoopta por tomar la ruta contraria; es decir, de inclinarse por lamaldad4. Tal inclinación le ha situado en un callejón sin salidaque imposibilita la recuperación de su estado original al sercreado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27). El apóstol Pablo arguye que por cuantotodos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Ante tal dilema, Diosdecide intervenir en favor de su creación. De esta manera, el Dios soberano también se daconocer como el Dios salvador. El tema teológico central del pensamiento reformador recae ensu énfasis soteriológico fundamentado en la obra de Cristo Jesús. Este pensamiento sostiene queante la aceptación de la incapacidad humana por alcanzar la salvación, Dios en su soberaníaprovee el vínculo necesario para el cumplimiento soteriológico. El plan de salvación de Diosencuentra su máxima realización en la persona de Jesucristo. En su soberanía Dios le devuelve al ser humano la posibilidad de reencontrarse con susanto amor y obtener el perdón de pecado. Así la obra de Jesucristo tiene pertinencia en larelación del ser humano con Dios, consigo mismo y con su prójimo. Por la gracia divina obtienela redención y el perdón de los pecados, volviendo a restablecer la posibilidad de acercarselibremente al Señor. La obra de Jesucristo como mediador y establecedor de un nuevo pacto ensu sangre (Hebreos 13:12 y Apocalipsis 1:5) atiende la incapacidad humana de restablecer sucondición originaria. Se canta en el libro del Apocalipsis Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje, lengua, pueblo y nación. Apocalipsis 5:94 San Agustín, Obras Completas. Tratado sobre la gracia (España: Biblioteca de Autores Cristianos, 1993).
  5. 5. La esencia del mensaje del Evangelio es la proclamación del acercamiento del reino decielos en la persona de su Santo Hijo Jesucristo, cuya obediencia en la cruz le brinda al serhumano el don de la salvación. Siendo justificados y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con miras a manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Romanos 3: 24-26En otras palabras, Dios en su soberanía opta por entregar en sacrificio a Su Unigénito para quetodo aquel que crea en él y le siga no se pierda en su propia concupiscencia sino que alcance vidaeterna (San Juan 3:16). Así surge una nueva humanidad, regenerada en Cristo, con una nueva experiencia salvífica en Dios para el goce de la vida eterna. Gracia al Dios soberano, quien actúa siempre a favor de la humanidad, el ser humano obtiene la salvación a través de la manifestación plena del amor divino en Cristo Jesús, nuestro Señor. No obstante, queda en el ser humano aceptar el don de la salvación. La libertad humana siempre debe ser entendida desde la soberanía divina. A Dios le place, en su eterna soberanía, que el ser humano conserve el don del libre albedrío para decidir siopta por aceptar el regalo de vida ofrecido en Cristo Jesús o decide por vivir en tinieblas. Deigual manera, Dios, en su santa soberanía, desea que todos sean salvos de la ira venidera (1Tesalonicenses 1:10) y experimenten su eterno amor y gran misericordia. Así el sacrificio deJesucristo viene a consumar la acción de Dios en favor de todos. A Dios sea la gloria.

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