Cómo redactar un ensayo

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Cómo redactar un ensayo

  1. 1. Dra. Yasmine Cruz Rivera Catedrática Facultad de Estudios Humanísticos Departamento de Español
  2. 3. <ul><li>La más generalizada de ellas dice que “E l ensayo es literatura de ideas&quot;. Esto significa que a la preocupación estética y a la creación de recursos expresivos se suma un afán utilitario: El planteamiento y debate de temas de interés actual. </li></ul><ul><li>Otra de las definiciones es la atribuida a J. Ortega y Gasset: &quot;El ensayo es la ciencia sin la prueba explícita&quot;. Con esto se señala que no es un discurso irresponsable sino un texto que obvia el aparato teórico y la aridez de las fórmulas y cuadros con el fin de aumentar la comprensión y la capacidad explicativa. José L. Vega Carballo (1979) señala sobre el esquema analítico de uno de sus ensayo: “El que aquí se discute no puede, ni debe tomarse como final y exhaustivo, se trata, más bien de una aproximación basada en un examen global&quot;. </li></ul>
  3. 4. <ul><li>El Diccionario de la Real Academia Española define el ensayo como: “Escrito, generalmente breve, sin el aparato ni la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia&quot;. </li></ul>
  4. 5. <ul><li>1. Órdenes de la información: </li></ul><ul><li>El orden es el criterio con que se clasifica la información en un texto. En los escritos de carácter práctico, los órdenes más corrientes en el ensayo son tres: cronológico, causa-efecto, comparativo. </li></ul><ul><li>Se denomina orden cronológico al que permite distribuir la información según el criterio del tiempo. Esta forma de organizar la información domina la referencia de hechos históricos, los procesos de elaboración o transformación de productos, etc. </li></ul>
  5. 6. <ul><li>El orden cronológico se caracteriza por una serie de nexos que ayudan a reforzarlo: inicialmente, posteriormente, luego, finalmente, de inmediato, después, con posterioridad, con anterioridad, al principio, seguimiento, al final. </li></ul><ul><li>Por otra parte, lleva el nombre de orden comparativo el procedimiento de relacionar la información según semejanzas y diferencias. Es una manifestación típica de todos los razonamientos de contraste. </li></ul>
  6. 7. <ul><li>El orden comparativo se refuerza en el texto por medio de enlaces como los siguientes: por otra parte, más bien, contrariamente, a diferencia de, no obstante, sin embargo, en contraposición, en cambio, etc. </li></ul><ul><li>Por otra parte, se llama causa-efecto una manera de ordenar un texto en el que se mencionan las razones y las consecuencias de una situación. </li></ul>
  7. 8. <ul><li>El orden causa-efecto se evidencia, entre otros, por medio de los siguientes enlaces: por tanto, en consecuencia, debido a ello, por esto, como resultado de ello. </li></ul><ul><li>El uso de enlaces en la redacción ayuda a ilustrar mejor las relaciones entre las ideas; no obstante, es necesario tratar con mesura este recurso para no recargar el texto. </li></ul>
  8. 9. <ul><li>El ensayo es un género moderno. Es por tanto, un producto en el que se refleja el sentido práctico contemporáneo. En consecuencia, su lenguaje debe ser directo pero sin perder elegancia; su forma demanda sencillez aunque con cuidado de la rigurosidad; su contenido exige información precisa, pero rechaza el detallismo superficial. </li></ul><ul><li>El ensayista dirá lo que tenga que decir y callará lo innecesario. Planeará meticulosamente su planteamiento y lo expresará en el mínimo de palabras posible. </li></ul><ul><li>Le corresponderá garantizar su escrito contra la retórica innecesaria, la vaguedad, la repetición, la inconsistencia. Con ese fin debe planificar, investigar, ejecutar y revisar su producto. </li></ul>
  9. 10. <ul><li>Uno de los órdenes es el inductivo, palabra que no se usa en el sentido estricto que tiene en filosofía. Se trata de que el ensayista vaya acumulando pruebas de lo que quiere evidenciar y, al final, enuncie la idea demostrada. </li></ul>
  10. 11. <ul><li>El otro orden básico es el deductivo , término que tampoco se usa tan específicamente como en filosofía, pero que sirve para denominar el razonamiento que va desde afirmaciones generales a afirmaciones particulares. En este caso, el ensayista plantea conceptos de aceptación más o menos generalizada y empieza a desprender de ellos implicaciones. </li></ul>
  11. 12. <ul><li>Los órdenes inductivo y deductivo no siempre se aprecian bien a nivel de párrafo, sino que se manifiestan con mayor claridad en segmentos mayores. Por otra parte, ambos pueden coexistir en el mismo trabajo. </li></ul>
  12. 13. <ul><li>El ensayo, pues, no pretende probar nada, y por ello no presenta resultados, sino desarrollos que se exponen en un proceso dialógico en el que el lector es una parte integral. El deseo de incitar puede ser ligero e indirecto, como propone Ramón y Cajal en Charlas de café: &quot;No tiro, pues, a adoctrinar, sino a entretener y, cuando más, a sugerir”. </li></ul>
  13. 14. <ul><li>Por lo general, las clasificaciones de ensayos, que suponen ya un discurso depositario del texto literario, se han establecido a partir de dos aproximaciones distintas: a) Aquéllas que prestan atención a un aspecto predominante en el contenido, y que por ello mismo agrupan a los ensayos en históricos, crítico-literarios, filosóficos, sociológicos, etc.; b) Aquéllas otras que se fijan en el modo como el ensayista trata su tema, por lo que clasifican a los ensayos en informativos, críticos, irónicos, confesionales, etc. Podríamos concluir señalando que las clasificaciones, útiles desde un punto de vista pedagógico, varían con cada época, y que todas ellas se hacen insuficientes cuando se enfrentan con la complejidad de la obra de un ensayista. </li></ul>
  14. 15. <ul><li>1. Establecimiento de la intención: </li></ul><ul><li>En cualquier trabajo de redacción se parte de una clara determinación de su propósito. Este requisito permite saber si lo que se requiere es un ensayo u otro tipo de escrito; también ayuda a concretar el enfoque que debe darse, el nivel, los recursos por aplicar, etc. Es muy corriente que el escritor deslice en los primeros párrafos de su escrito la intención. </li></ul>
  15. 16. <ul><li>2. Investigación bibliográfica: </li></ul><ul><li>Un segundo paso en el proceso de producción de un ensayo es investigar los contenidos que se desea desarrollar. La bibliografía es la base de esta labor. El objetivo es ampliar criterio, contrastar con posiciones ajenas, conocer los antecedentes de la discusión al respecto. No obstante, no se busca una fundamentación de los criterios. </li></ul><ul><li>Las ideas derivadas de la bibliografía pueden ser muy importantes pero es necesario que lo sean aún más las del propio ensayista. Por tanto, la revisión que se haga debe realizarse en función de un planteamiento base e ir incorporando, para ilustrar, contrastar o comparar, las ideas de otros autores. </li></ul>
  16. 17. <ul><li>En ocasiones, se considera oportuno apoyar las ideas en palabras de autores reconocidos. Generalmente decimos quién es y tras hacer una llamada de atención ( nota al calce ), dígito entre paréntesis, aclaramos en el pie de la página, obra, página, editorial, edición, ciudad y año. </li></ul><ul><li>Si la transcripción o cita es literal y no adaptada ( que se haya parafraseado ), abriremos la cita con comillas (&quot;) antes y al final de lo que el autor citado dice. Pero sucede a veces que el consultado también habla en nombre ajeno y cita, a su vez, a dos o tres. Esto implica una serie de entrecomillados y aclaraciones que acaban por confundir al lector. Para evitar esto es aconsejable distinguir, de forma clara que no hablamos nosotros, y lo conseguiremos así: </li></ul>
  17. 18. - Comenzar en punto y aparte la exposición del autor citado y escribir cuanto dice a un espacio ya que el resto del escrito se hace a doble espacio. - Cambiar el tipo de letra e incluso los márgenes. - &quot;Las citas grandes se efectuarán sin usar comillas&quot;, pues deben ser sacadas del párrafo y deben escribirse a espacio sencillo.Es de suponer que siempre y cuando dejemos constancia de no ser nosotros quienes escribimos mantenemos la ética intelectual en el escrito. En caso contrario nos estaremos apropiando del pensar ajeno. - Prestemos especial atención al nombre y apellidos correctos de las personas que mencionamos en nuestros textos y seamos honestos en identificar siempre las fuentes bibliográficas utilizadas en el escrito.
  18. 19. <ul><li>En literatura se denomina diseño a la disposición que el autor decide darle a la información del texto. Es realmente el producto de su creatividad. Diseño del ensayo podría ser, por ejemplo, la decisión de empezar por un planteamiento general para incluir, posteriormente, los argumentos; presentar detallados antecedentes y pasar luego a una rápida resolución: desarrollar, una por una las partes del planteamiento; etc.La forma en que el escritor disponga sus ideas en el texto puede ser muy personal. Por tal razón podría resultar innecesaria para muchas personas una sugerencia al respecto. No obstante, para efectos didácticos, es posible proponer una guía. </li></ul>
  19. 20. <ul><li>Motivación </li></ul><ul><li>Proposición </li></ul><ul><li>Desarrollo </li></ul><ul><li>Recapitulación </li></ul>
  20. 21. <ul><li>Antes de escribir: </li></ul><ul><li>Un buen artículo no surge por el simple deseo de escribir ni es obra del simple voluntarismo: su creación es consecuencia de un proceso que se debe seguir escrupulosamente. </li></ul><ul><li>En primer lugar, hay que tener muy clara la intención del texto. Sin la definición del propósito u objetivo, lo escrito deriva entre varios temas, cambia constantemente de foco y entonces se diluye. ¿Queremos exponer, enumerar, detallar? ¿Intentamos describir algo, o exponer un tema y plantear nuestro punto de vista? ¿Vamos a hablar de un solo tema o abordaremos varios? Y si son varios, ¿tienen relación lógica entre sí? ¿Se necesitará un trabajo o varios? Todo debe quedar claro en la mente del autor, para darle el enfoque adecuado al texto. Todos los demás pasos dependen de este: si no queda claro, el texto presentará problemas y habrá que replantearse el propósito del trabajo, tarde o temprano. </li></ul>
  21. 23. <ul><li>Ya con el objetivo y con la hipótesis en mente, se procede con la tercera fase, que es investigar el tema que se pretende abordar. Las fuentes suelen ser libros, revistas, internet… El propósito es conocer otros puntos de vista, antecedentes, ideas nuevas, posturas que apoyen la hipótesis propia o la rechacen. Se busca tener un conocimiento más amplio del tema. </li></ul><ul><li>Es indispensable mantener siempre el foco en la hipótesis propia: los otros puntos de vista son importantes, pero no deben desplazar el nuestro. Los demás autores son falibles también, y aún los planteamientos de los expertos más reconocidos pueden ser puestos en duda y contrastados con otros planteamientos: no hay que tener miedo de exponer ideas nuevas o irreverentes, siempre y cuando estén sustentadas con evidencias. </li></ul><ul><li>Luego, viene la cuarta fase, la más compleja, pero que debe ser facilitada por lo hasta aquí expuesto: Escribir. </li></ul>
  22. 24. <ul><li>Redacción en sí misma: </li></ul><ul><li>No hay una receta universal de cómo estructurar un texto. Lo que sí se conoce es lo que hace un lector típico: lee el principio, decide si le interesa o no el escrito, continúa leyendo y, si no se aburre o cansa, espera encontrar al final una conclusión. Por tanto, lo ideal sería que el texto que escribamos se amolde a este proceso de lectura. Ignorarlo, o pretender cambiarlo, es arriesgarse a que el lector abandone el texto. </li></ul><ul><li>Si nos proponemos respetar este esquema, entonces debemos captar la atención del lector desde un principio. Esto se logra con una entrada fuerte, una oración simple que sea impactante pero clara y que establezca la intención de todo el escrito. Muchas veces, se empieza con una cita que tiene relación con el tema central. Tal recurso se denomina “epígrafe”. Con cualesquiera de estas técnicas, buscamos “enganchar” al lector para que siga leyendo. </li></ul>
  23. 25. Inmediatamente después, hay que exponer la hipótesis que motiva todo el texto. Esta será la columna vertebral del escrito. Luego, se puede explicar el plan general del texto, es decir: el orden que se seguirá en el desarrollo subsiguiente. Aquí es cuando el lector decide si continúa leyendo o no. Si sigue avanzando, esta parte sirve para irlo preparando mentalmente para que reciba las ideas que le iremos presentando.
  24. 26. <ul><li>A continuación se presentan todos los argumentos relacionados con la hipótesis o idea central. Aquí se despliega todo el arsenal de información que recopilamos en la fase de investigación. Advertencia: Si comenzamos el texto directamente con todos estos datos y antecedentes, abrumamos al lector que termina desinteresándose. Por eso hay que prepararlo antes y captar su atención. </li></ul><ul><li>Se puede trabajar por bloques predefinidos para llevar a la práctica lo hasta aquí mencionado. Los bloques son un armazón, un esqueleto en donde se va colgando el texto. El escrito se va armando poco a poco, en pedazos. El que sabe escribir oculta las costuras para que no se noten. </li></ul><ul><li>Trabajar por bloques tiene dos grandes ventajas: orienta a quien redacta y permite una redacción suave y tersa, Los bloques deben exponer elementos semejantes entre sí, de modo que un bloque introduzca al otro de manera natural. Si hay una discontinuidad lógica entre dos párrafos, hay que “suavizar” la transición entre ellos mediante un párrafo que sirva de nexo, es decir, que establezca una conexión lógica entre ambos. </li></ul>
  25. 27. <ul><li>Luego, arribamos a la conclusión. El lector recuerda más lo que está al final del texto. Por eso, hay que esmerarse mucho en dejar una impresión perdurable en el lector. La conclusión debe ser una continuación lógica y natural, no forzada, de todo el desarrollo anterior. Cuando lleguemos a este punto, debemos verificar y volver a verificar que las inquietudes despertadas en la entrada se hayan respondido. Si no lo fueron, debemos adecuar las conclusiones, ampliar el desarrollo o modificar la entrada. También puede ocurrir que no sea necesaria una conclusión como tal, sino que la exposición misma de los argumentos responda a esa pregunta inicial. </li></ul>
  26. 28. <ul><li>Así pues, el ensayo es una respuesta a una pregunta que él mismo plantea. Lo menos que se puede esperar es que sea lógico, respondiendo a la pregunta que le dio origen. </li></ul><ul><li>Muchos textos terminan aquí, con la conclusión o recapitulación. Algunos tienen una parte más: una salida que deje sembrada una nueva pregunta en el lector, que apunte hacia nuevos trabajos o ideas, o que lo inviten a la acción para que aplique lo leído. </li></ul>
  27. 29. <ul><li>Revisión y reescritura: </li></ul><ul><li>Lo primero es escribir. Lo segundo es depurar el texto. </li></ul><ul><li>Es casi imposible que un texto quede listo “a la primera”. Normalmente hay que revisarlo: el autor debe releer el texto como si fuera lector. Luego lo corrige transformándose en escritor, luego pasa a ser nuevamente lector, etc. Así, se pueden escribir varias versiones. En ocasiones, se rescriben algunas partes (o todas), se hace cambios, ampliaciones, supresiones, etc. Hay que tener el valor de borrar fragmentos que parecían adecuados al principio pero que ahora ya no lo son. </li></ul><ul><li>Lo escrito nos transforma: no siempre es lo que pensamos escribir, sino que fue cobrando su propia vida mientras lo redactábamos y corregíamos. Paradójicamente, los textos que escribimos también nos escriben a nosotros, nos transforman. Somos otros tras escribir: el proceso nos cambia y nos hace crecer. Finalmente, la última palabra no la dice quien escribe, sino quien lee o escucha el texto. </li></ul>

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