17. arriesgarse por un tesoro

609 views

Published on

Published in: Spiritual
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

17. arriesgarse por un tesoro

  1. 1. Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró. El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron. Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo» (Mt 13,44-52). La necesidad de elegir <ul><li>En las anteriores parábolas se destacaba el crecimiento y fructificación del Reinado de Dios entre los hombres (el sembrador, el grano de mostaza, la levadura, el trigo entre la cizaña). </li></ul><ul><li>En estas últimas se destaca la necesidad de OPTAR por el Reino frente a otras alternativas: </li></ul><ul><ul><ul><li>el TESORO encontrado ↔ los bienes ya asegurados </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>una sola PERLA ↔ todo lo que ya se posee. </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>los peces BUENOS ↔ los que no sirven </li></ul></ul></ul>DOMINGO XVII - Tiempo Ordinario Arriesgarse por un tesoro
  2. 2. « Todavía se encontraron entre las ruinas de Jerusalén restos bastante importantes de sus grandes riquezas; los romanos habían extraído muchas, pero con las indicaciones de los prisioneros exhumaron más aún. Oro, plata, y valiosos muebles que sus propietarios, por la inseguridad de la guerra, habían enterrado » (Flavio Josefo, Guerra Judía VII,114 -115 . «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo» (Mt 13,44). Buscando seguridad El modo más habitual de conservar seguros objetos valiosos era esconderlos en lugares poco accesibles. Lugares sagrados como los Templos con frecuencia no eran respetados, sino que eran el blanco principal de los saqueos: « Antíoco penetró arrogantemente en el Santuario y se llevó el altar de oro, el candelabro con todas sus lámparas, la mesa de los panes de la ofrenda, los vasos para las libaciones, las copas, los incensarios de oro, el cortinado y las coronas, y arrasó todo el decorado de oro que recubría la fachada del Templo. Tomó también la plata, el oro, los objetos de valor y todos los tesoros que encontró escondidos » (1 Mac 1,21-23; cf. 6,2-3). El Evangelio pone también el ejemplo del que entierra un talento (= 34 kg.) de plata para mantenerlo seguro (Mt 25,24-25). DOMINGO XVII - Tiempo Ordinario Arriesgarse por un tesoro
  3. 3. « El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró » (Mt 13,45-46). Animarse a dejar las seguridades <ul><li>El obrar de Dios llegó de un modo sorpresivo ante los testigos de las acciones de Jesús. La respuesta adecuada ante esta realidad debía ser, según la propuesta de esta parábola, semejante a la alegría de alguien que se encuentra inesperadamente con un tesoro escondido, o con una perla que esperó encontrar durante mucho tiempo . </li></ul><ul><li>En los dos casos el hallazgo altera la vida habitual del que labraba el campo o del mercader de perlas: ante sus ojos aparece la PROMESA de una vida diferente. </li></ul><ul><li>Pero si quieren acceder a ella deben arriesgarse a hacer algo DIFERENTE y costoso. Si temen hacerlo, seguirán con su vida acostumbrada. </li></ul><ul><li>No hay que olvidar la advertencia de que todo tesoro terrenal termina en manos de algún ladrón o destruido por la polilla, excepto el que se fue guardando en el Cielo a través de las obras de misericordia (Lc 12,33). </li></ul><ul><li>La propuesta exigente del Sermón de la montaña, el camino estrecho presentado por Jesús (Mt 7,14), es la decisión arriesgada que debe asumir el que quiere alcanzar las Bienaventuranzas prometidas. </li></ul>DOMINGO XVII - Tiempo Ordinario Arriesgarse por un tesoro
  4. 4. « Jesús ha dicho: El Reino es parecido a un hombre que tenía en su campo un tesoro oculto que no conocía y después de su muerte, lo dejó a su hijo. El hijo no sabía nada, tomó el campo y lo vendió. Y el que lo compró, vino y mientras lo labraba encontró el Tesoro. Empezó a prestar dinero con interés a quien quiso » (Ev Tom 109). Aprovechar un don que supera lo esperado <ul><li>Estas pequeñas parábolas no aparecen en los Evangelios de Marcos, Lucas y Juan. Sin embargo sí en el Evangelio de Tomás. </li></ul><ul><li>Es interesante comparar ambas versiones, porque las variantes en la transmisión muestran una acentuación diferente, que permite una comprensión más amplia de los dichos de Jesús. </li></ul>«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo» (Mt 13,44). En la versión de Tomás el que encuentra el tesoro no lo oculta para especular con su compra: lo descubre siendo ya su propietario. Esta versión destaca más el tema del DESCUBRIMIENTO que la decisión de asumir un riesgo. Sin embargo también insiste en el APROVECHAMIENTO del don inesperado, como en la parábola de los talentos, donde el dinero se multiplica mediante el préstamo con interés (Mt 25,16-27). DOMINGO XVII - Tiempo Ordinario Arriesgarse por un tesoro
  5. 5. « Jesús ha dicho: El Reino del Padre es parecido a un comerciante que tenía mercancía y que encontró una perla. Este comerciante era sabio: vendió la mercancía y se compró la perla. Vosotros buscad también el tesoro que no perece, que dure allí donde la polilla no se acerca para comerlo y donde el gusano no lo destruye » (Ev Tom 76). También en la parábola de la perla la versión de Tomás destaca más el tema del DESCUBRIMIENTO que la decisión de asumir un riesgo. Porque el comerciante no se dedica a la compra de perlas, sino que vende otro tipo de mercancía. La perla es presentada como una oportunidad no buscada: «El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró» (Mt 13,45-46). El comerciante tiene que tomar la decisión URGENTE de usar lo recaudado de sus ventas para un fin que no tenía proyectado, como el que sigue a Jesús dejando atrás sus compromisos familiares (Mt 8,22). Y por eso se lo considera SABIO , porque no duda un instante. Pero ha quedado en esta versión muy amortiguada la radicalidad del dicho, ya que no « vende TODO lo que tenía para comprarla », sino sólo la mercancía con la que trabajaba. Decidir sin dudar DOMINGO XVII - Tiempo Ordinario Arriesgarse por un tesoro
  6. 6. « El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve » (Mt 13,47-48). Buscando frutos en el mar La siguiente parábola también se inspira en la actividad cotidiana de los oyentes de Jesús. Como en tantos otros lugares en Galilea se usaban diversas técnicas de pesca. <ul><li>Anzuelo (Mt 17,27) </li></ul><ul><li>red de lanzamiento , era pequeña y ligera como para ser usada por una persona. Se podía lanzar desde la orilla (Mc 1,16) o en aguas poco profundas. </li></ul><ul><li>La red trasmallo –era larga y pesada pues estaba formada por tres capas y requería de un equipo de hombres para usarla (Lc 5,4-6). </li></ul><ul><li>Red de arrastre – Tenía una soga larga y gruesa atada a un lado. Los pescadores ataban la soga en la orilla y luego soltaban la red en aguas profundas. Luego arrastraban la red de manera circular hacia la orilla para remolcar los pescados (Mt 13,47-48). </li></ul>DOMINGO XVII - Tiempo Ordinario Arriesgarse por un tesoro
  7. 7. « Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes » (Mt 13,49-50). Distinguiendo lo valioso <ul><li>El significado de la parábola es equivalente a la del trigo y la cizaña, ya que el juicio divino es el que separará finalmente a buenos y malos que, en el presente, conviven como peces en las mismas aguas. </li></ul><ul><li>En la versión de Tomás la perspectiva del futuro juicio divino es reemplazada por la del juicio sapiencial del hombre en el PRESENTE : </li></ul>« El hombre es parecido a un pescador prudente que echó sus redes al mar y las retiró llenas de pececillos; entre ellos encontró un pez grande y hermoso. Tiró los pequeños al mar y, sin vacilar , escogió el pez grande. ¡Que el que tenga oídos para oir, oiga! » (Ev Tom 8). De esta manera se vuelve equivalente en su significado a la parábola de la perla, por la que se opta sin dar espacio a la duda. DOMINGO XVII - Tiempo Ordinario Arriesgarse por un tesoro
  8. 8. «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo» (Mt 13,52). Siempre dispuesto a descubrir la novedad del Reino <ul><li>Por haber entendido el contenido del discurso en parábolas, Jesús compara a sus discípulos con los «escribas», encargados de la interpretación de la Ley de Dios y de la instrucción religiosa. A ellos les confiará la misión de hacer «discípulos a todas las gentes enseñándoles a guardar todo lo que él ha mandado» (Mt 28,19-20). </li></ul><ul><li>Por otra parte, la comparación establecida con «el dueño de una casa» presenta también a Jesús como escriba. Porque Jesús se llama él mismo «dueño de la casa» cuando refiere las acusaciones que se hacen contra él (Mt 10,25). De este modo Jesús es un escriba conocedor de los misterios de Reino , que se apoya en lo antiguo para anunciar lo nuevo. </li></ul><ul><li>Jesús asume la tradición religiosa de su pueblo, sus esperanzas, las imágenes de la Escritura usadas por los profetas. Pero las interpreta a la luz de la Buena Noticia que anuncia. El Reino de Dios, esperado tan largamente, ya ha comenzado y está presente en sus palabras y acciones. </li></ul><ul><li>La invitación a ser discípulos del Reino sigue vigente también para aquellos que nos identificamos como cristianos. Porque la actitud del discípulo es aprender. De lo que constituye nuestro patrimonio religioso recibido (p.ej. en la catequesis), de aquello que consideramos ya conocido, debemos sacar cada día la novedad del Evangelio, que siempre debe seguir sorprendiéndonos con su enseñanza. </li></ul>DOMINGO XVII - Tiempo Ordinario Arriesgarse por un tesoro

×