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Biografía Francisco Palau (3)

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Desde su destierro a Ibiza en 1854 hasta su muerte en Tarragona en 1872.

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Biografía Francisco Palau (3)

  1. 1. 1. 6. Desterrado en Ibiza (1854-1860)<br />Francisco Palau llega a Ibiza el 9 de abril de 1854 calumniado, perseguido y vigilado como persona insidiosa y perturbadora del orden público. Es lo que se deduce de los documentos relativos al cierre de la Escuela por orden de las autoridades civiles y los informes cruzados entre la autoridad militar de Cataluña a las autoridades de Mallorca e Ibiza sobre el destierro de Francisco Palau.<br />
  2. 2. Con el destierro en Ibiza toda la obra emprendida hasta entonces se viene abajo. La “Escuela de la Virtud” indignamente clausurada; los grupos de dirigidas de Lérida y Aytona dispersados; las fincas compradas en las estribaciones del Tibidabo, en vistas a futuras fundaciones, casi hipotecadas. El primer año de confinamiento centra su atención en estos problemas y en todo lo relacionado con la “Escuela de la Virtud”. Escribe una defensa de ésta que más tarde se imprimirá con el título: La Escuela de la Virtud Vindicada.<br />
  3. 3. Lejos de desanimarse busca la forma de servir a la Iglesia en las nuevas circunstancias que le toca vivir. Prueba de esto es el fino humor con que alude a la rápida detención de que fue objeto sin juicio previo ni oportunidad para defenderse. Escribe a D. Agustín Mañá: <br />“No tuvimos tiempo para despedirnos…llegado a la casa del gobernador fui arrestado allí hasta la hora de partir. El Sr. Serra, comisario, me acompañó al barco… Me hubiera pasado sin tales honores…”. Carta 95.<br />
  4. 4. Aunque le duele y protesta por la injusticia de que es objeto, no llegan a dominarle ni el abatimiento ni el desaliento. Sabe que su situación es la consecuencia lógica de su opción radical por vivir y predicar el evangelio. Así se lo expresa a Pablo Bagué y Gabriel Brunet desde su destierro en Ibiza, los primeros días de mayo de 1854: “Yo no veré en toda la vida sino persecuciones, pues mi espíritu escupe el mundo y para conservar mis comodidades yo no torceré nunca el camino. Si me quedo aquí en Europa los malos cristianos no me dejarán quieto ni en el desierto, ni en la ciudad; ni yo podré aguantar a ellos ni ellos me tolerarán a mí”. Carta 83. <br />
  5. 5. Y es que los profetas, con su mirada de largo alcance en favor del “Proyecto divino”, molestan. El P. Palau defendió hasta el extremo la libertad de creer, de pensar, de escribir, de asociarse, etc. <br />¿Qué lo mantuvo en pie para no desanimarse ante tanto obstáculo y ante el dolor que sentía su corazón?: la unión con su Amada. <br />Esta unión es vivida en intensa vida teologal y con una mirada contemplativa de la realidad que le tocó vivir.<br />
  6. 6. En la isla alterna la vida solitaria y la predicación popular por dicho lugar. Recompone una vez más la trama de su hilo vocacional: de la soledad contemplativa al servicio apostólico y viceversa. En el fondo, las coordenadas naturales de su vocación carmelitana. Poco a poco va a tener lugar un proceso de transformación religiosa en la Isla. Tiene como centro de irradiación a María, la Virgen carmelitana y Señora de las Virtudes, en la que Francisco ha descubierto el verdadero rostro de su amada la Iglesia. Aquí permaneció hasta que, en 1860, logró la libertad. <br />
  7. 7. Se ocupará de la reorganización de los ermitaños de San Honorato de Randa en 1860. En todos esos lugares experimentará las vicisitudes de la Iglesia inmerso en su intenso ministerio sacerdotal que luego llevará a las Islas de Mallorca y Menorca. <br />
  8. 8. En libertad. Vocación de exhorcista<br />A la vuelta a Barcelona de su largo destierro en Ibiza lleva a cabo su labor como exorcista. Considera esta misión como una vocación particular a la que es llamado por la Iglesia. El exorcistado fue una de las actividades destacadas en la polifacética figura del Beato Francisco Palau. Para comprenderla cabalmente hay que situarse en su momento histórico y en el ambiente religioso catalán en que vivió. La batalla contra la influencia diabólica, de manera particular a través de los energúmenos, fue especialmente dura e intensa, especialmente a partir de 1864. <br />
  9. 9. Si se tienen presentes las penalidades y sufrimientos ocasionados por aquella lucha sin cuartel, es fácil comprender los móviles que le impulsaron a poner toda su capacidad en favor de quienes, para él, <br />eran víctimas del espíritu maligno. <br />En ningún otro momento de su vida descolló tan alto el espíritu de entrega y sacrificio en favor de los abandonados y marginados de la sociedad.<br />
  10. 10. Debido al carácter poco común de su actividad y no estar apoyada por la jerarquía eclesiástica, le acarreó muchos disgustos y problemas serios. Fue una dura y peligrosa tarea a favor de los enfermos más desamparados de aquel momento, tanto de las propias familias como de la sociedad. <br />En ellos veía a la Iglesia como cuerpo doliente de Cristo. La experiencia dramática de su vida le llevó a no tener ninguna duda en cuanto a la influencia maléfica del demonio en las personas. De todo esto lo que nos queda hoy patente es el testimonio de su servicio heroico. <br />
  11. 11. Convencido del fundamento evangélico de los exhorcismo y de la necesidad de actualizar este mandato de Jesús: “curad a los enfermos, expulsad a los demonios”, hizo dos viajes a Roma para presentar al Santo Padres y a los Padres conciliares sus perocupaciones concernientes a los exorcismos.<br />
  12. 12. 1. 7. Místico de la Iglesia (1860-1872)<br />Siempre en búsqueda, los últimos años de su vida, su servicio incondicional a la Iglesia se ve gratificado con la experiencia mística de ésta. Las experiencias eclesiales largos años remansadas afloran a su conciencia iluminándola en lo más profundo. Durante un ciclo de predicación en Ciudadela (Menorca), en noviembre de 1860, se le manifiesta la consoladora realidad del misterio de la Iglesia: “Dios y los prójimos”. <br />
  13. 13. “Dios y los prójimos”<br />Es la expresión que utilizará generalmente para definir a la Iglesia en sí misma y como objeto de amor de todo cristiano. “Siendo Dios y los prójimos, esto es, la Iglesia santa, la imagen viva y acabada de Dios trino y uno y el objeto esencial y accidental, o primario y secundario del amor del hombre viador, la presencia de la cosa amada por fe en él produce el amor perfecto entre los dos amantes; y los dos son el espejo donde mira Dios Trino y Uno su imagen y se complace en ella” MR 510.<br />
  14. 14. Cf. Carta 54 (a Juana Gratias, 27/10/1860); Carta 57 (a Gabriel Brunet, 19/11/1860); MR 12-19; Positio, 385-386. En todos estos lugares deja constancia de la luz extraordinaria recibida en la Iglesia catedral de Ciudadela. El conocimiento singular que tiene de la Iglesia hace que su vida experimente un giro total. Se lanza con seguridad a la misión a la que se siente llamado: en primer lugar una vida apostólica de predicación itinerante de un extremo a otro de España; en cuanto a su vivencia personal la fundamenta en la pobreza como desprendimiento de todas las cosas temporales y aceptación de todas las incomodidades y sacrificios que lleva consigo el evangelizar; junto a esto vivir en la montaña dedicado a la oración cuando no tiene que emplearse en la predicación, como vivencia del desierto carmelitano. Ésta es la vida de penitencia a la que se siente llamado. Por último recoger en los desiertos a los que quieran unírsele.<br />
  15. 15. “VIVO Y MORIRÉ POR ELLA”<br />Ve cómo su vocación está inserta en esa realidad, que se ofrece como ideal, como objeto supremo y definitivo de su amor. A la Iglesia entrega con decisión inquebrantable los años que le restan de vida, con una intensa actividad apostólica que abraza campos tan variados como Director espiritual, escritor, publicista, misionero agregado a la Congregación de Propaganda Fide (hoy Congregación para la Evangelización de los pueblos), director de una escuela de catequesis para adultos, fundador, creador y director de un periódico-semanario, exorcista… Figura polifacética que se condensa en una frase suya que es el motor de toda su vida: "Vivo y viviré por la Iglesia, vivo y moriré por ella". <br />
  16. 16. Tras años de afanosa búsqueda, la Iglesia se le presenta a Francisco Palau como término concreto y definitivo de su amor. Por un continuado proceso de interiorización consigue ver y vivir la Iglesia como realidad única e individual con quien puede relacionarse directamente de tú a tú, igual que con una persona amada. Efectivamente todo lo vivió como ofrenda de amor a su Amada, la Iglesia; en un primer período de su vida, como respuesta en favor de la "causa de la Iglesia", posteriormente, fruto de su experiencia mística, como consagración a la Iglesia, contemplada como "persona", "Dios y los prójimos" en unidad. <br />
  17. 17. En esta experiencia eclesial, María es considerada y descrita "la figura más perfecta y acabada de la Iglesia, virgen y madre", "espejo donde descubrirla", "reina que envía a anunciar la belleza de la Iglesia".<br />
  18. 18. Eclesialidad<br />Podemos decir que el rasgo más característicos de su espiritualidad es la Eclesialidad: su  vivencia íntima gira en torno a la realidad misteriosa de la Iglesia, el mundo de sus preocupaciones, el entramado de su pensamiento está polarizado por este núcleo central; su caso es excepcional en la historia de la espiritualidad cristiana. No se conoce ninguna otra figura similar de mística radical y esencialmente "eclesiocéntrica" tampoco de una doctrina que sistematice los elementos y aspectos de la espiritualidad cristiana en dependencia directa de ese punto de convergencia. <br />
  19. 19. 1. 8. <br />Fundador (1848-1872)<br />Su experiencia eclesial como misterio de comunión constituye el fundamento de la espiritualidad de Francisco Palau y de su carisma de fundador. Se sintió llamado por Santa Teresa de Jesús para fundar una nueva familia religiosa vinculada al Carmelo Teresiano: Orden Tercera de Hermanos y Hermanas de la Virgen del Carmen y Santa Teresa de Jesús, (los Hermanos en 1860, hoy desaparecidos, y las Hermanas en 1861, hoy Carmelitas Misioneras y Carmelitas Misioneras Teresianas). <br />A su lado, a pesar de sus diferentes puntos de vista en cuanto al enfoque que debía darse a la nueva fundación, siempre estuvo Juana Gratias, la primera Carmelita Misionera, hija espiritual, confidente y fiel colaboradora de Francisco Palau.<br />
  20. 20. 1. 9. “Amor son obras”<br />Su vida enteramente orientada hacia el amor y movida por él desde la niñez, como hemos visto, alcanza la donación heroica a favor del “Cristo sufriente” que para él son los hermanos más necesitados. <br />
  21. 21. Especialmente en la última etapa de su existencia se dedica a atender a la gente marginada. En Barcelona, acoge, en un lugar construido a este efecto, personas enfermas en el cuerpo y en el espíritu. Son trabajadores de la industria textil que no pueden soportar el exceso de trabajo ni la escasez de alimentación, higiene y afecto. El P. Palau les acoge, les escucha y reza por ellos. Con sus colaboradores y con sus enfermos se ve metido en la cárcel, y allí permanece días que se hacen años. Así demuestra su profundo amor a la Iglesia.<br />
  22. 22. Las obras para Francisco Palau son el fruto maduro de quien olvidado de sí por efecto de la caridad, sólo desea el bien de su Amada. El amor unifica lo que a primera vista puede parecer contrario: acción y contemplación, Dios y prójimos. Cuando le tienta su deseo de quedarse a solas gustando de la presencia de su amada, ésta le recuerda dónde está su sitio porque ella tanto está en la soledad de los claustros, desiertos y ermitas, como en medio del bullicio de la gente, compañera en sus caminos, y en todas partes donde la caridad se hace presente.<br />
  23. 23. La mayor prueba de amor: olvido de sí para estar disponible ante las necesidades del otro.<br />F. P. – “¿Quieres? Déjame solitario en el desierto y salvo de la solicitud y cuidado de los otros; viviré sólo para ti. <br />Iglesia – Es un error. ¿Crees que es olvidarme tomar cuidado e interés en el ganado confiado a mi amor? ‘Obras son amores, y no buenas razones’. Cuando tú para cuidarme a mí te olvidas de ti, estás seguro a mi cuidado: yo cuido de ti. A mí me hallarás solitaria en los claustros, desiertos y ermitas, y pastora en medio de los pueblos, peregrina en los caminos, y toda en todos y en todas partes donde la caridad ejerce sus actos y funciones”.<br />
  24. 24. Convencido de que sólo hay un amor, que es el que mueve y actúa en la contemplación y en el servicio a los más necesitados, dirá a Juana Gracias:<br />“Mírale en este cuerpo que es su Iglesia, llagado y crucificado, indigente, perseguido, despreciado y burlado. Y bajo esta consideración, ofrécete a cuidarle y prestarle aquellos servicios que estén en tu mano. Mírale además como a señor y dueño y rey del mundo, y como no reina en nosotros sin nosotros, sino con nosotros, en nosotros y por nosotros, bajo este punto de vista ofrécetele también a cuanto quiera de ti”.Carta 42.<br />
  25. 25. Es esta urgencia la que a primeros de marzo de 1872, le hace desplazarse hasta Calasanz (Huesca). La fidelidad a su opción de servir a la Iglesia en los más postergados y desposeídos de la sociedad de su tiempo le lleva a atender a los contagiados por la peste. Lo hace junto a quienes han hecho camino de vida con él.<br />
  26. 26. PASCUA DEL BEATO F. PALAU<br />Tras breve estancia en Barcelona, viaja a Tarragona, donde había establecido la última fundación. Llega enfermo, muere el 20 de marzo de 1872, invocando la presencia de su “Amada la Iglesia”.<br />
  27. 27. “Te amo. Tú lo sabes. Mi vida es lo menos que puedo ofrecerte en correspondencia a tu amor. La pasión del amor que me devora, encontrará en ti su pábilo porque eres tan bella como Dios... Mi corazón ha sido creado para amarte. Aquí lo tienes. Es tuyo. Ya no es cosa mía sino propiedad tuya. Porque te amo, dispón de mi vida y de todo lo que soy y tengo”.<br />

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