Bauman. educ. modernidad liquida

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Bauman. educ. modernidad liquida

  1. 1. Hay pocos lextos queysintetioen con mayor lucidez ~Ia oondicion del individua en la sociedad de consumo del siglo XXI que estas péginasxescritas por Zygmum Bauman. En was so delimitan con precision los contornos deun esiado ae cosas en el que los individuos, convertidos on consumidores, han perdido contacto con todas Ias referencias rideoldgicas, sociales y do componamiemo que habian dotorminado so aotuaoidn on siglos anteriores. En este orden nuovo la Vida «se acelera» por la necesidad. casi obligacion, de aprovechar tantas oponunidades do lelicidad conio sea posible, cosa que nos permite ser «alguien nuevo» a cada momenta. La identidad so construye par medio de accesorios comprados. one aparecen en el mercado en mimem que se multiplica hasta llacerse incontrolahle. 'al igual que la ofena de iniormacign con que nuestro criteria as bombardeado desde todas panes. Ello tiene influencia sobre nuestra manera do relacionarnos con el saber, el trabajo y la vida en general: la educacion, en la época de la modernidad liquida, ha abandnnaug Ia nocion de conocimiento de la verdad (nil para toda la vida y la ha suslituido por la del conocimiento «de usar y tirar», valido mientras no se diga lo contrariu y do utilidad pasajera. Sin embargo, para Bauman, Ia iormacién continuada no deheria dedicarse exclusivamente al tomento de las habilidades lécnicas y a la educacion centrada en el trahaio, sino, sabre todo, a formar ciudadanos que recuperen el espacio piililico de dialogo y sus derechos democraticos, pues un ciudadano ignorante de las circunstancias politicas y sociales en Ias que vive sera totalmente inca- paz de controlar el iuturo de éstas y el suyo propio. Zvcmuur BAUMAN (Poznan, Polonia, 1928) fue proiesor de Filosofia y Sociologia en la Universidad de Varsovia hasta 1968, lecha en la que tuvo que abandonar el pais a causa de una campafia amisemita organizada por el partido comunista polaco. Prosiguio su labor docente en Israel, Estados Unidos y Canada, y desde I971 reside en el Reino Unido, donde trabaja como prolesor emérito de Sociologia en la Universidad de Leeds. Es uno de los comentaristas mas destacados de la sociedad de consumo moderna. Gedisa ha publicado su Iibro Trabajo, consumismo y nuevos polzres (2003). >XSBN, :]97K= ‘-‘BL. -“"975/o; -“229'5'V‘7v" PEDAGOGlA sociAL. t/at PEDAGOGM socmfu‘ IOS RFTOS DF l A Fl')lI(‘. A(‘. I(’iN FN IA MODFPNIDAD I if)llll'iA Prucurar no acostumbrarse a ninguna praictica provisional; no dejarse encadenar al legado del pasado; llevar puesta la identidad como quien viste camisas que se pueden cambiar en cuanto pasan de moda; burlarse de las lecciones aprendidas y desdefiar aquello que sahias hacer sin inhibiciones ni remordimientos: todas estas actitudes se estén convirtiendo en Ios rasgos distintivos de la linea de conducta de la modernidad liquida, y en los atributos de la racionalidad que caracteriza esta época. La cultura de la modernidad liquida ya no iomenta el aiain de aprender y acumular, como las culturas descritas en las cronicas de hisloriadores y etndgraios. Mas bien parece una cultura del distanciamienta, de la disconlinuidad y del a/ vido. LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LlQUlDA ZYGMUNT BAU MAN PEDAGOGIA sociAL. txt cdisa editor ial
  2. 2. Zygmunt Bauman LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LiQU| DA PEDAGOGIA socIAL. f,vf
  3. 3. PEDAGOGIA socrAL. L‘, vf El arte de combinar sonidos y siiencios en el tiempo caracteriza a la mflsica, pero no menos a la educacién. Pedagogia Socia| .txt nace para dar cuenta de algunos de los compases pedagégicos que marcarén nuevas melodias en Ios inicios del nuevo siglo. Una coleccion polifénica no sélo en su creacién, en sus es<: ritu- ras, sino también por la diversidad y peculiaridad de aproxima~ ciones al campo de la Pedagogfa Social y sus practicas. Asimis~ mo, cual metaféricas brfljulas o compases magnéticos, los libros de Pedagogia Social. txt inspiran rumbos y evitan derivas, orien- téndonos en la navegacion por las nuevas potencialidades del trabajo social educativo. Esto es, aportan claves para acceder a un otro t/ empo abierto a una novedosa y apasionante accién pe- dagégica: un tiempo del educador donde éste podré pensar, acordar con otros, revisar sus propios supuestos, proponer nue- vos marcos pedagégicos y realizar, en fin, ese gesto de coraje que supone dar a la Iuz pflblica sus trabajos y experiencias, los cuales configuran una partitura abierta para que sus lectores es- cuchemos, interpretemos. inventemos y puntuemos inéditos compases. EQUIPO NORAI LA INQUIETUD AL SERVICIO DE LA EDUCACION La res/ dencia / nfantil Norai y sus apuestas pedagégicas ANTONIO ROSA PARADOJAS ENTRE LA PROMOCION SOCIAL Y LOS SERVICIOS SOCIALES El serviclo socioeducativo para adu/ tos en Can Torner XAVIER ORTEU LA CONSTRUCCION DE 1TINERARIOS DE INSERCION LABORAL Una propuesta metodolégica LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERN| DAD UQUIDA Zygmunt Bauman gcdisa editorial
  4. 4. © zygmunt Bauman, 2005 © del prélogo Violeta NL’ifiez, 2007 Disefio de la coleccion: Sylvia Sans Primera edicion: septiembre de 2007, Barcelona Primera reimpresién: jullo de 2008, Barcelona © Editorial Gedisa, S. A. Avenida ‘fibidabo, 12, 3° 08022 Barcelona (Espafia) Tel. 93 253 O9 04 Fax 93 253 09 O5 gedisa@gedisa. com www. gedisa. com Preimpresién: Editor Service S. L. Diagonal 299, entresol 1’— 08013 Barcelona ISBN: 978-848784-229-7 Deposito legal: B. 3510342008 Impreso por Publidisa Impreso en Espafla Printed in Spain Queda prohibida la reproduccién total 0 parcial por cualquier medio de impresion, en forma idéntica, extractada o modificada, en castellano 0 en cualquier otro idloma. lndice PROLOGO 9 Violeta Ndfiez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Los RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA 16 Zygmunt Bauman . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - - ‘ . . . . 21 El slndrome de la ImP3C'e“°'a - ' ' ' ' ' ' 26 El conocimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31 El cambio contemporaneo . . . . . . . . . . . . . . 36 La memoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45 Conclusion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
  5. 5. Prélogo El reto de escribir un prologo a un texto de Bauman conlleva que una vuelva a preguntarse que es esa es- critura, qué pretende. Asi, he vuelto a leer una refe- rencia que me acompafia desde hace ya tiempo. Se trata de un libro de Jorge Luis Borges que Ileva por titulo el ironico Prélogos con un prélogo de pré/ ogos. En el Pré/ ogo de pro‘/ ogos leemosz Que yo sepa, nadie ha formulado hasta ahora una teo- ria del prologo. La omision no debe afligirnos, ya que todos sabemos de qué se trata. El prélogo, en la triste mayorla de los casos, linda con la oratoria de sobreme- sa 0 con los panegiricos funebres y abunda en hipérbo— les irresponsables que la lectura incrédula acepta co- mo convenciones del género. [. ..] El prélogo, cuando son propicios los astros, no es una forma subalterna del brindis; es una especie lateral de la crltica. ‘ En efecto, Ia mencionada falta de teoria no debe af| i— girnos. Pero solo en la medida en que Borges nos proporciona una orientacion para esa escritura de prélogos: no se trata de una forma subalterna del brindis. .. También podemos pensar que un prologo no es un mero comentario de lo que se supone que dice el autor (cada Iector realiza su propia experiencia de 1.. Prélagos con un prélogo de pro/ ogos, Alianza Editorial, Ma- drid. 1998.
  6. 6. LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA dotar de sentido 0 sentidos al texto), ni —menos aun- una pretensién de explicar lo que vendré a continua- cién: una suerte de didéctica del libro que escatima al Iector su aventura de leer. Tai vez un prélogo debe- ria de dar cuenta de la propia experiencia de Iectura y convidar a otros a que realizaran sus propios reco- rridos. Amparandome pues en la palabra de Borges, in- tentaré ejercer (y espero que los astros me sean pro- picios) una especie lateral de critica alojandola en mi experiencia de Iectura y exponiendo tanto aque— Ilas referencias que me ha permitido anudar como Ias reflexiones que me ha suscitado. En primer Iugar, entiendo que este escrito de Zyg— munt Bauman viene a dar nueva cuenta de las rela- ciones entre cultura y educacién, pues Ias condiciones de la modernidad / r’qu/ da ias han transformado. Es cierto que cada pensador que aborda temas pedagé- gicos ha de revisar y recorrer el hilo de la historia, es decir, volver a explicar cémo pueden establecerse y sostenerse tales vinculos en el tiempo histérico al que hace referencia. No obstante, en los momentos de cambio, de cri- sis, esta tarea pasa de necesaria a imprescindible, pues se trata de momentos en los que se disuelven o mutan los vinculos existentes hasta entonces y es necesario volver a afrontar Ias posibilidades mismas de la educacién como proceso de transmisién de la cultura. Cabe afiadir que no se trata de una empresa facil. Abrir Ia cuestién de Ias incertidumbres que los cambios conllevan; percibir el vértigo de un vacio que suele tornarse insoportable; tratar de conceptua- 10 E5'P55 @ JIJWVIOOS V!5}O3VG3d Psmcoein SOCIAL fit 0 gedisa PROLOGO Iizar algo de lo que alli se iuega 5”‘ Plenafs C°"d'C'°' nes at’Jn de inteligibilidad, es oficio de vallentes. I A comienzos del siglo xx, en un interesante articu- Io titulado «Las antinomias centrales de la Pedag0' gia», Gustav Wyneken planteéz «La perplejidad de la pedagogia, su conflicto de conciencia estan coridicio— nados temporal e histéricamente; son un fenomeno tipico de una época de transicién: una época de dISO- Iucién y nueva formaci(')n».2 Los discursos pedagégicos 3‘ U50 (31 igual Que ’5U5 homélogos en los Campos de la filosofia, la sociologia o la antropologia, por citar algunos) también acusan ta- les crisis. Pero, a diferencia de los pensadores de largo aliento, se postulan como escaparates de venta de vie- jas certezas metamorfoseadas en «novedades»: Son discursos que opera“ taP0“a”d° (épida V ef'°'ente' mente) Ias posibilidades que toda crisis abre (recorde- mos aqui Ia sugerencia de Hannah Arendt) para Dense’ lo nuevo, para inventar otras maneras de decir y hacer. Bauman asume ese reto. Su trabajo aporta al cam- po pedagégico elementos novedosos para Pensar 9” estos tiempos de pasaje e incertezas. En una breve introduccién, el autor apunta quev de '0 que Se trata’ es de reajustar el significado del tiemP0- U” e"””' ciado enigmatico que dispara la evocacién de ia edu- cacién como tiempo, como tiempos diversos e incluso divergentes, que ei acto educativo pretende anudar en un breve instante, en una duracién infima, pero que deja huella. 2. WYNEKEN G. , en LUZURII/ -GA. L. . Ideas pedagégicas <79’ sig/0 XX, Losada, Buenos Aires. PP- 5362- 11
  7. 7. LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD UQUIDA Cinc - . . . 0 son los apartados de la exposlcron que realao Z5 Bauman, aunque no todos tienen a mi modo de ver-lee , ‘ Y r el mismo calado. En algunos recoge y re| an_ 23 °”e5t'°”e$ que ya han sido objeto de considera Clon por otros autores, pero redimensionando sus al- cances con vistas a la educacién. ['3 p"”‘e’° de e"0S, dedicado al tema de la con- ceptualizacién del tiempo en la modernidad / /’qu/ da registra la transformacién del tiempo lineal en punt]- / //eta. Una eolosién fragmentaria que, respecto al tra- balo educatlvo, puede articularse con la propuesta que el autor realiza en otro apartado; una educa_ Ci(')n u - - CI. e aparece en mementos dustmtos y a lo largo :8 'adV'da- 3'" emba’g0, la vida, dira el autor, va per- Ien 0 d ‘ - I e”5'f13§ para ser en el puro Instante, en un anzary sust/ tu‘I’r ahora, ya mismo. Un tiempo dificil para la educacron. lmposible para las précticas an- clada ' ' - , . 5 e” 5' t'emDo Imeal de la modern/ dad so/ /da. d l|3En Io referente a la identidad escurridiza. el trabajo e aum ' - » - de Sh aryme reenvaala un hbro ya claslco (de 1995), U erry ‘urkle: La vlda en / a panta/ /a. La construc- clon de / a / dentidad en / a era de / nternet3en el que la autora realiza una sugerente aproximacién 3| tema Turkle la - . . ' ' D ntea que Internet deja al descubrerto Io | |U- sono de atrlbuir una identidad en el sentido de pre , _ tender totalizar y dotar de una entidad a la persona La autora también sefiala que las teorizaciones que al Vespefjto realizaron Lacan y Foucault avanzaban ya en esta d"eCC55” Y que 35 justo ahora cuando pueden ser 3.L ‘ . . . 3 Wda 9” /3 Pantalla. La construccldn de la Ident/ dad en la era de Internet, Pandés, Barcelona 1997 12 “"’°5 ° ,27,7'7V'90S Vlszoavoaa Pamooein somAL. t»t © gems-a PROLOGO entendidas. De manera que no hay identidad (en sen- tido sé/ ido), sino multiplicidad de identificaciones par- ciales, Iacunarias, que se reemplazan, se desplazan y se articulan de manera des/ gual y combinada. En este sentido, Bauman muestra como la modernidad liqui- da, al diluir Ios dispositivos productores de sentido de la modernidad sélida, diluye también Ia eficacia sim- bélica de Ios mismos. Por ejemplo, la nocién de identi- dad como unicidad o proyecto vital a cuya consecu- cién van a parar todos Ios esfuerzos personales y sociales. En efecto, la fragmentacién, como Iégica de este momento. produce otras ilusiones. Bauman cita la de anu/ ar el pasado, la de vo/ vera nacer cada vez, sin causas ni consecuencias, excepto el riesgo de aburrir— se. Lo irénico, subraya Bauman, es que esta sucesién inagotable de renaceres (en un abanico consumista compulsivo que va desde las liposucciones hasta Io Ul- timo en complementos de moda) se hace en nombre de la busqueda de lo auténtico, de ser uno mismo a cada momento. La cultura del presente urge a reinven- tarse de modo continuo. Y Bauman resefia, en distin- tos apartados, las vicisitudes que aparecen de manera mas recurrente en esa bflsqueda incesante. Ahora bien, hecho este breve recorrido por el tex- to (de una manera que entiendo no es subalterna del brindis), debo decir que la Iectura de Bauman esta atravesada y atraviesa mi oficio de ensefiante universi- taria. Esta experiencia docente me permite reconocer a aquellos jovenes a los que les ha tocado (0 en su expre- sion: Ies ha rayado) algo de la transmision; a los que al- go del efecto educativo Ies ha permitido construir un Iugar «otro» al del puro ruido y la pura instantaneidad. 13
  8. 8. LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LlQUlDA Sin duda, los fenémenos de conexién/ desconexion propios de la légica del tiempo punti/ //sta inscriben Ias practicas educativas en unos nuevos parametros. La posicion actual de los jévenes como consumidores sin tiempo que perder, si es tocada por algo educati- vo, nos muestra a jévenes lébiles pero atentos; en- chufados a diversas fuentes simultaneas, aunque sa- bedores de la existencia de otros tiempos; sujetos dispuestos a aventurarse en lecturas diferentes a la icénica, mas con grandes habilidades en el manejo de este signo de Ios tiempos. .. que aL'un no sabemos encauzar en las practicas docentes. A la manera de los proyecti/ es inte/ igentes comen- tados por Bauman, Ios jévenes saben cambiar de di- reccién, adaptarse a circunstancias variables, detec- tar de inmediato Ios movimientos que comienzan a producirse actualizando y rectificando su propia tra- yectoria. .. De ello depende su supervivencia. Suelen ser escépticos respecto a las promesas y Ios supues- tos valores que contradigan Ias tendencias del mundo actual. Por ello la educacién (en el sentido so/ ido, co- mo promesa de futuro) es fuertemente cuestionada y sustituida por la formula educacién a /0 largo de la vi- da. Ciertamente es una falacia prometer mundos de realizacién mas que aleatoria o simplemente anaero- nicos. Ello redunda en un mayor descrédito de la educacién a los ojos de los mas jévenes. Pero tam- bién ante Ios propios educadores (y adultos en ge- neral) aparece clara una impostura que conlleva a menudo desgastes, bajas Iaborales por causas psiqui— cas, etcétera, inversamente proporcionales al vacia— miento de la educacién. 14 95'P93@jfij"lV|9OS VISOSVCIEA v: oAcociA socm. tit © sedisa PROLOG0 Entiendo que Bauman nos aporta nueva luz a la hora de nuestras reflexiones. En primer | uglar, .advier- te que hay pocas posibilidades, por no decir ninguna, de que se corrija la trayectoria erratica de la crea- cién de mercados y, por tanto, de que '05 Cé'C“'°5 'e'a‘ tivos a los «recursos humanos» devengan mas realis- tas. Por ello, repensar la educacién nos lleva a otra escena que no es meramente economica o economi- cista. Dice Bauman que se trata de otorgar poder, de la necesidad de que la educacién apunte y aP0Vte 5415 5?‘ beres y quehaceres a la construccién de una nueva clu- dadania, situandola fuera de la trampa economicista. Esta formulacién tal vez ayude a salir de la perple- jidad pedagogica de este nuevo siglo (que ya sefialaba Wyneken respecto al anterior), y que podemos tomar en sentido etimologico [perplexus: entrelazado, sinuo- so, embrol/ ad0]. “ Quizas podamos desplegar Ia pro- puesta de Bauman, ponerla en practica en cada lugar donde se jueguen précticas educativas, para que de sus frutos. Pues no esta claro cémo la educacién a lo largo de la Vida, para salvar la trampa de la empleab" lidad puntual y precaria, puede dar soporte a cada su- jeto en sus particularidades y en sus dimensiones cul- tural y social. Cémo cada sujeto, en lo particular y en sus relaciones sociales y en sus conexiones culturales. pod ra reajustar el significado del tiempo. VIOLETA NUNEZ Barcelona, junio de 2007 Al COROMINAS J. y PASCUAL, J. A. , Diccionario crftico eti- mo/ égico e hispanico, Gredos, Madrid, 1996. 15
  9. 9. LOS RETOS DE LA EDUQAC|0N EN LA MODERNIDAD LIQUIDA Z ygmunt Bauman
  10. 10. En el Washington Postdel 2 de enero de 2001, Caro- line Mayer informaba sobre una amplia variedad de productos que habian invadido Ios supermercados estadounidenses durante el afio anterior, descritos como productos de comida rapida que ahorran tiem- po y esfuerzo y pueden consumirse instanténeamen- te sin complicaciones. Es verdad que los norteamericanos (y no solo ellos) hace tiempo que han llegado a identificar el progreso con los atajos: con Ias cada vez mas abun- dantes oportunidades de comprar lo que antes habia que hacer. También es cierto (y tan cierto que parece trivial) que, una vez que se ha instalado, esa con- cepcion de «mejoramiento» tiende a expandirse en espiral y a situar en la categoria de tareas evitables y desagradables una cantidad cada vez mayor de acti- vidades que antes se realizaban de buena gana. La- bores que solian efectuarse diariamente, en general sin quejas y a menudo con placer, han llegado a con- siderarse y experimentarse como una pérdida dese- chabie, aborrecible y detestable de tiempo y energia. Esta tendencia no es de ningun modo novedosa, pero la velocidad con que estos «nuevos y mejorados» preparados que permiten ahorrar tiempo se han ins- talado recientemente en Ias estanterias de Ios super- mercados, para pasar velozmente a los carritos de los 19
  11. 11. ZYGMUNT BAU MAN entusiastas consumidores, asombraria al ma's agudo observador de los mercados alimentarios y de los ha- bitos de sus adictos. Caroline Meyer nos hace saber que cada vez hay mas nifios estadounidenses, y cada vez con mayor frecuencia, que consideran agobiante el esfuerzo que implica comer una manzana: demasiado trabajo ar- duo para las mandlbulas y Ios dientes y. ademés, una inversion de tiempo excesiva para la cantidad de pla- cer obtenida. A estos nifios también les desagrada te- ner que pelar una naranja y prefieren beber un jugo envasado. La nueva costumbre de beber cerveza di- rectamente de la botella, un hébito que se expande por los bares estadounidenses y los pubs ingleses tan velozmente como un incendio forestal, ;no se relacio- na con una creciente sensacién de que es un trabajo demasiado tedioso verter la cerveza de la botella en una copa antes de saciar la sed? Smucker, una fébrica de comidas répidas, presen- té no hace mucho una novedad ampliamente aclama— da: han quitado la corteza a las rebanadas de pan so- bre Ias que se unta Ia mantequilla de cacahuete y la jalea de frutas de los emparedados preferidos de los nifios estadounidenses. Aparentemente, la innovacién da respuesta a una urgente necesidad puesto que el éxito fue instanténeo. Segun parece, Ios nifios Nega- ron a considerar que morder el borde mas duro de la rebanada de pan era un reto demasiado laborioso pa- ra sus mandibulas. Aunque los padres no parecen irles a la zaga. El té helado es una de las bebidas favoritas de los norte— americanos. Pero, desgraciadamente, para prepararlo 20 eslpafl 0 143 "macs VlE1OS1Cl3d PEDAGOCJA socm at :9 gemsa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNlDAD LIQUIDA a la vieja usanza primero hay que hervir agua, Ilenar la tetera, hacer el té y luego esperar a que el prepa- rado se enfrie. Mucho trabajo y mucho tiemD0- £50‘ brevivirian la sed y el deseo de saciarla todo el proce- so? Afortunadamente, otro potentado de la Industrla de alimentos, Lipton, decidié calmar la impacien- cia de los amantes del té helado y ofrece a los aflI- gidos adictos unas bolsitas de té cuyo contenido es soluble en agua fria (y hasta helada). Ahora la satis- faccién puede ser instanténea, como en el caso del recientemente comercializado atun Instantaneo en polvo que pone fin a la engorrosa tarea de perder tiempo abriendo una lata. Ya no es necesano pospo- ner Ias necesidades. La espera +: omo P| '0metle'°“ alguna vez Ios anuncios que tentaban a los futuros usuarios de Ias recién aparecidas tarjetas de credito- ha sido finalmente eliminada del deseo de consu- mir atun y té helado. El sindrome de la impaciencia En su articulo, Caroline Mayer cita al profesor David Shi de la Universidad Furman de Carolina del Sur: «Esperar se ha convertido en una circunstancia into- lerable». Shi ha apodado como «sindrome de la acele- racién» a este nuevo estado de animo de los estadouni- denses. Yo hablaria mas precisamente del «sindrome de [a impaciencia», Max Weber habia elegldo la pos- tergacién de la gratificacion como la virtud suprema de los pioneros del capltallsmo moderno y como la fuente primera de su asombroso éxito. El tiempo ha 21
  12. 12. ZYGMUNT BAUMAN llegado a ser un recurso (quiza el ultimo) cuyo gasto se considera unanimemente abominable, injustifica- ble e intolerable; en realidad, un desaire y una bofe- tada a la dignidad humana, una violacion a los dere- chos humanos. En nuestros dias, toda demora, dilacién o espera se ha transformado en un estigma de inferioridad. El drama de la jerarqula del poder se representa dia- riamente (con un cuerpo de secretarias cumpliendo el papel de directores de escena) en innumerables salas de espera en donde se pide a algunas perso- nas (inferiores) que «tomen asiento» y continiien es- Perando hasta Que otras (superiores) estén libres ‘Dara recibirlo a usted ahora». El emblema de privi- legio (tal vez uno de los mas poderosos factores de estratiflcacion) es el acceso a los atajos, a los me- dl0S que permiten alcanzar la gratificacion instan- taneamente. La posicion de cada uno en la escala jerarquica se mide por la capacidad (o la ineptitud) para reducir o hacer desaparecer por completo el espacio de tiempo que separa el deseo de su satis- faccién. El ascenso en la jerarqula social se mide por la creciente habilidad para obtener lo que uno quiere (sea lo que fuere eso que uno quiere) ahora, sin demora. Como en el caso de otros bienes muy codiciados, el Imercado esté siempre dispuesto a suministrar pre- mios de consolacion disefiados segun los modismos de la nueva era: bolsitas de té helado, sobres de atL’in en polvo; o bien réplicas producidas masivamente de los objetos auténticos de la haute-couture, reserva- dos para el goce de unos pocos selectos. Entrevista- 22 *-'54P°5o jIj"l/ I305 vlsosvaza PEDAGOGM SOCIAL tn: o gedisa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LlQUlDA da por Oliver Burkman de The Guardian, ‘ una joven inglesa de 18 afios declarabaz «No me gustaria, al hacer un repaso de mi vida, ver que encontré un em- pleo y permaneci en él para siempre solo porque era seguro». A los padres —que permanecieron en sus empleos durante toda su vida (quiero decir, si toda- via quedan de esos padres)— se les mira como una advertencia y un freno disuasivo: éste es el tipo de vi- da que debemos evitar a toda costa. Mientras tanto un panadero neoyorquino se quejaba ante Richard Sennettz de la perplejidad que sentian los que esta- ban del bando de los padres: «No puede usted imagi- nar lo estfipido que me siento cuando les hablo a mis hijos de compromiso. Como es una virtud abstracta, no la ven en ninguna parte». Seguramente tampoco hay muchas pruebas de compromiso en las vidas de esos mismos padres. Estos probablemente hayan in- tentado comprometerse con algo mas sélido y dura- dero que ellos mismos —una vocacién, una causa, un lugar de trabajo— solo para descubrir que hay muy pocos blancos solidos y duraderos hacia donde apun- tar, o quiza ninguno, que reciban con interés su ofer- ta de compromiso. El descubrimiento de Benjamin Franklin de que «el tiempo es dinero» era un elogio del tiempo: el tiempo es un valor, el tiempo es importante, es algo 1. BURKMAN, 0., «My dad is a living deterrent [. ..]>. The Guardian, 21 de marzo de 2001. 2. SENNETT, R. , The corrosion of Character, W. W. Norton & Co. , Nueva York, 1998, p. 25. [Trad. cast. : La corrosion del caracter: las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo, Anagrama, Barcelona, 2000.] 23
  13. 13. ZYGMUNT BAUMAN que debemos atesorar y cuidar, como hacemos con nuestro capital y nuestras inversiones. El «sindrome de la impaciencia» transmite el mensaje inverso: el tiempo es un fastidio y una faena, una contrariedad, un desaire a la Iibertad humana, una amenaza a los derechos humanos y no hay ninguna necesidad ni o-bligacion de sufrir tales molestias de buen grado. El tiempo es un Iadron. Si uno acepta esperar, postergar las recompensas debidas a su paciencia, sera despo- jado de las oportunidades de alegria y placer que tienen la costumbre de presentarse una sola vez y de- saparecer para siempre. El paso del tiempo debe re- gistrarse en la columna de débitos de los proyectos de vida humanos; trae consigo pérdidas y no ganancia5_ E‘ P350 del tiempo presagia la disminucion de opor- tunidades que debieron cogerse y consumirse cuando se presentaron. Después de. comparar las ideas pedagogicas y los rgijrcosl eDducativo3s de trece civilizaciones diferentes, 19:3; (Ia-CMYP-VS Observé (en un Iibro publicado en ' reciente tendencia a considerar Ia educa- cion como un producto antes que como un proceso». Cuando es considerada como un producto, la educacion pasa a ser una cosa que se «consigue», c-ompleta y terminada, o relativamente acabada; por ejemplo, hoy es frecuente oir que una persona le pre- gunte a otra: «gDonde recibio usted su educacion? », e5Derando la respuesta: «En tal o cual universidad». L3 lmlllicacion es que el graduado aprendio todo lo que necesitaba saber acerca de las técnicas y aptitu- 3- MYERS. E. D-. Education in the Perspective of History, Harper, Nueva York, 1960. p. 262. 24 999939 j1j“lVlD(7S visosvaaa PEDAGOGCA snciAl_. ft$ 0 zedisa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LlQU| DA des, aspiraciones y valores de la lengua, las matemé- ticas y todo el conocimiento acumulado sobre las re- laciones del hombre con otros hombres, asi como también su deuda con el pasado, el orden natural y su relacion con él: en suma, todo aquello que nece- sitaba saber, es decir, que se le exigia para obtener un determinado empleo. A Myers no le gusto lo que comprobo; hubiera pre- ferido que la educacién fuera juzgada como una em- presa continua que dura toda la vida. Tampoco le agrado la tendencia a cortar el pastel del conocimien- to en pequefias porciones, una para cada oficio o profesion. En opinion de Myers, una «persona culta» tenia el deber de no conformarse con su propia «por- cion profesional» y, ademas, no bastaba con cumplir ese deber durante los afios de educacion formal. El conocimiento objetivamente acumulado y potencia| - mente disponible era enorme y continuaba expan- diéndose, de modo que el esfuerzo por asimilarlo no deberla detenerse el dia de la graduacion. El «apetito de conocimiento» deberia hacerse gradualmente mas intenso a lo largo de toda la vida, a fin de que cada individuo «continue creciendo» y sea a la vez una persona mejor. Sin embargo, Myers dio por sentada —y no la impugn6— la idea de que uno podia apropiar- se del conocimiento y convertirlo en una propiedad duradera de la persona. Como sucedia con cualquier otra propiedad, en la por entonces «solida» etapa de la modernidad, lo grande era bello y mas equivalia a mejor. Lo que Myers consideraba errado del pensa- miento educativo de la época era solamente esa no- cion de que los jovenes podian obtener su educacién 25
  14. 14. ZYGMUNT BAUMAN d, e_U”a V62 Y Dara siempre, como una adquisicion un/ ca, en Iugar de considerarla una btisqueda conti- nua de posesiones cada vez mas numerosas y ricas que se agregarian a las ya adquiridas. El conocimiento La imagen del conocimiento reflejaba que el compro- miso y la vision de la educacion eran una réplica de las tareas que ese compromiso fijo en la agenda mo- derna. El conocimiento tenia valor puesto que se es- peraba que durara, asi’ como la educacién ten/ ’a va/ or en la med/ da en que ofrec/ era conocimiento de va- / or duradero. Ya fuera que se la juzgara como un epi- sodio aislado, o bien que se la considerara una em- presa de toda una vida, la educacion debia encararse como la adquisicién de un producto que, como to- das las demas posesiones, podia y debia atesorarse y conservarse para siempre. Asi Ilegamos al primero de los mfiltiples retos que la educacion contemporanea debe afrontar y sopor- tar. En nuestra «modernidad liquida», Ias posesiones duraderas, los productos que supuestamente uno com- praba una vez y ya no reemplazaba nunca mas —y que obviamente no se concebian para ser consumidos una unlca vez—, han perdido su antiguo encanto. Conside- rados alguna vez como activos ventajosos, hoy tien- den a verse como pasivos. Los que alguna vez fueron objetos de deseo se transformaron en objetos de res- quemor. gPor qué? Porque el «mundo vital» de la ju- ventud contemporénea, compuesto desmar'1adamen— 26 “"933 0 Jfj"1VlI)OS viaoovaaa PEDAGOGUA socm at o gedisa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA te con porciones de sus experiencias vitales, ya no se parece a los pasadizos ordenados, solidos y «aprendi— bless» de los Iaberintos «de ratones de Iaboratorion que hace medio siglo se utilizaban para explorar los misterios de la buena adaptacion a través del apren— dizaje. John Kotter, ‘ profesor de la Harvard Business School. aconseja a sus Iectores que eviten quedar atrapados en empleos de Iarga duracion del tipo «puesto permanente» y, en realidad, desaconseja de- sarrollar una lealtad institucional o dejarse absorber demasiado en cualquier empleo durante un tiempo prolongado. No debe sorprendernos, pues, que el pa- nadero Rico se lamentara ante Sennett de lo dificu| — toso que Ie resultaba explicar qué podia significar un compromisofi La historia de la educacion esta plagada de perio- dos criticos en los cuales se hizo evidente que las premisas y estrategias probadas y aparentemente confiables habian perdido contacto con la realidad y exigian ajustes o una reforma. Con todo, aparente- mente la crisis actual es diferente de las del pasado. Los retos actuales estan golpeando duramente Ia esencia misma de la idea de educacion tal como se la concibio en el umbral de la Iarga historia de la civi- Hzacion: hoy esté en tela de juicio lo invariable de la idea, las caracteristicas constitutivas de la educacion que hasta ahora habian soportado todos los retos del pasado y habian emergido ilesas de todas las crisis. Me refiero a los supuestos nunca antes cuestionados KOTTER, J. , The New Rules, Dutton, Nueva York, 1995, p. 159. 5. SENNETT, R. . op. cit. , p. 25. 27
  15. 15. ZYGMUNT BAUMAN y mucho menos sospechosos de haber perdido vigen- cia, con lo cual, necesariamente, deberian reexami- narse y reemplazarse. En el mundo de la modernidad liquida, la solidez de las cosas, como ocurre con la solidez de los vincu- los humanos, se interpreta como una amenaza. Cual- quier juramento de lealtad, cualquier compromiso a largo plazo (y mucho mas un compromiso eterno) au- guran un futuro cargado de obligaciones que (inevi- tablemente) restringiria la Iibertad de movimiento y reduciria la capacidad de aprovechar las nuevas y to- davia desconocidas oportunidades en el momento en que (inevitablemente) se presenten. La perspecti- va de cargar con una responsabilidad de por vida se desdefia como algo repulsivo y alarmante. Hoy se sabe que las cosas mas preciadas enveje— cen répido, que pierden su brillo en un instante y que subitamente y casi sin que medie advertencia algu- na, se transforman de emblema de honor en estig— ma de vergflenza. Los editores de las lustrosas revistas de moda saben tomar bien el pulso de la época: junto con la informacién sobre las nuevas tendencias acer- ca de «lo que hay que hacer» y «lo que hay que tener», proporcionan regularmente a sus lectores consejo sobre lo que «ya no se usa» y debe descartarse. Ade- mas, hoy se espera que ni siquiera los habitos que supuestamente habrian de durar un poco mas perma- nezcan ina/ terab/ es. Un anuncio reciente de oferta de teléfonos méviles atrae a los curtidos usuarios de te- léfonos con esta exhortacién: «Usted ya no puede presentarse en pflblico con ese movil que tiene aho— ra. .. vea los nuevos modelos». Nuestro mundo re- 28 “W93 O JQJWVYDOS VISDDVGEJ raeoaeoum seem at o sedlsa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA cuerda cada vez mas la «ciudad invisible» de Leonia de Halo Cawinoy donde «la opulencia puede medirse, no tanto por las cosas que se fabrican, se venden y se compran cada dia; [. ..] sino, antes bien, por las cosas que se tiran diariamente para dejar lugar a las nue- vas». “ La alegria de «deshacerse» de las cosas, de descartarlas, de arrojarlas al cubo de la basura. es la verdadera pasic'>n de nuestro mundo. _ La capacidad de durar mucho tiempo y servir in- definidamente a su propietario ya no juega a favor de un producto. Se espera que las cosas, como los vin- culos, sirvan solo durante un «lapso determinado» y luego se hagan pedazos; que, CUand0 ‘tame 0 t9‘m‘ prano, pero mejor temprano— hayan agotado su vida njitil, sean desechadas. Por lo tanto hay que evltar las posesiones, y particularmente las posesiones de larga duracién de las que no es fécil Iibrarse. El consumis— mo de hoy no se define por la acumu/ acrén de cosas, sino por el breve goce de esas cosas. Por lo tanto, (por que el «caudal de conocimientos» adquiridos durante los afios pasados en el colegio 0 en la univer- sidad habria de ser la excepcién a esa regla univer- sal? En el torbellino de cambios, el conocimiento se ajusta al uso instanténeo y se concibe para que se utilice una sola vez. Los conocimientos listos para el uso instanténeo e instanténeamente desechables de ese estilo que prometen los programas de software —que aparecen y desaparecen de las estanterias de V6W. CALV| NO, |. , Invisible Cities. Picador, Londres, 1971, p. 91. [Trad. cast. : Las ciudades invisib/ es, Siruela. Madrid, 1998.] 29
  16. 16. ZYGMUNT BAUMAN Ias tiendas en una sucesién cada vez més acelerada—, resultan mucho mas atractivos. Todo este encogimiento del lapso de vida del sa- ber, provocado por un «contagio» completo —por el impacto de degradar Ia durabilidad de la posicién, al- guna vez venerable, que ocupaba en la jerarquia de valores-, esté exacerbado por la mercantilizacién del conocimiento y del acceso al conocimiento. Hoy el conocimiento es una mercancia; al menos se ha fundido en el molde de la mercancia y se incita a seguir forméndose en concordancia con el modelo de la mercancia. Hoy es poslble patentar pequefias porciones de conocimiento con el propésito de impe- dir Ias réplicas, al tiempo que otras porciones —que no entran en el marco de las leyes de la patente— cons- tituyen secretos cuidadosamente guardados mientras estén atfln en el proceso de desarrollo (como un nuevo modelo de automévil antes de que se exhiba en el salon del afio siguiente), siguiendo la bien fundada creencia de que, como en el caso de cualquier otra mercancia, el valor comercial refleja lo que diferen- cia al producto de los ya existentes antes que la cali- dad del producto en su conjunto. Lo que diferencla al producto, por regla general, es de corta vida, pues el impacto de la novedad se desgasta répidamente. Por lo tanto, el destino de la mercancia es perder valor de mercado velozmente y ser reemplazada por otras versiones «nuevas y mejoradas» que pretenden tener nuevas caracteristicas diferenciales, tan transitorias como las de los productos que acaban de ser dese- chados porque ya perdieron su momenténeo poder de seduccion. Concentrar el valor en lo diferencial es 30 95lP93 O :1] "WIDOS V]E)O9VU3d vameoein SOCIAL at an Eedlsa Los RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA una manera de devaluar, oblicuamente, el resto del conjunto, el resto que no ha sido afectado por el cam- bio, el resto que «sigue siendo igual». Asi es como se desalienta la idea de que la educa- cién puede ser un «producto» que uno gana y conser- va, atesora y protege y, ciertamente, ya son pocos los que hablan a favor de la educacion institucionalizada. Antes, para convencer a sus hijos de los beneficios del aprendizaje, los padres y madres solian decirles: «Nadle podré nunca quitarte lo que has aprendido». Semejante consejo puede haber sido una DT0me5a alentadora para aquellos nifios a los que se Ies ense- fiaba a construir sus vidas como casas ~desde los Cl- mientos hasta el techo, mientras en ese proceso Iban acumulando el mobiliario—, pero lo mas probable es que la juventud contemporanea lo considere una perspectiva aterradora. Hoy los compromisos tienden a ser muy mal vistos, salvo que contengan una clau- sula de «hasta nuevo aviso». En una cantidad cada vez mayor de ciudades de Estados Unidos, los per- misos para construir solo se entregan junto con su correspondiente permiso de demolicién. .. El cambio contemporéneo El segundo reto a las premisas basicas de la educa- cién procede de la naturaleza errética y esencia/ men- te impredecib/ e del cambio contemporéneo y agrega nueva fuerza a la primera amenaza. En todas las épocas el conocimiento fue valorado por ser una representacién fiel del mundo; pero gqué 31
  17. 17. ZYGMUNT BAUMAN ocurre cuando el mundo cambia de una manera que continuamente desafia la verdad del conocimiento exlstente y toma constantemente por sorpresa hasta a Ias personas «mejor informadas»? Werner Jaeger, au- tor de la clésica indagacion de Ias raices antiguas del concepto occidental de pedagogia y aprendizaje] creia que la idea de educacién (Bi/ dung, formacién) habia nacido de un par de supuestos: el primero era la idea de que, debajo del desmenuzable estrato de drversidad, de la variada y cambiante experiencia hu- mana, se asrenta la roca dura del orden inmutable dei mundo Y. 9' S68U“d°v que las Ieyes que sustentan y gobiernan la naturaleza humana son igualmente so- lidas. El primer supuesto justificaba la necesidad y Ios beneficios de transmitir Ios conocimientos de los maestros a los discipulos. El segundo imbuia a los do- centes de la confianza en 5:’ mismos necesaria para tallar la personalidad de sus alumnos, como el escuI— tor talla el marmol, para darle Ia forma que, en todos Ios tiempos se estimaba que debia ser justa, bella y buena y, por esas mismas razones, virtuosa y noble. Si Ios descubrimientos de Jaeger son acertados (y "W53 fU9’0” Vefutados), la educacién «tal como la conocemos» esta en serias dificultades, pues hoy re- qurere un enorme esfuerzo sostener cualquiera de Ios dos supuestos y aun mas esfuerzo percibirlos como conceptos evidentes por si mismos. 7. Véase WERNER JAEGER, Paideia, Die Formung des grie- chischen Menschen, Walter de Gruyter Berlin 1958 [Trad. cast. : Paide/ a: / os / dea/ es de la culture gr/ ega FC E Madrid, 1990.] ’ ' " " 32 “P95 0 garjwroos vlszaavaaa Pap/ «<so<: iA socrAL. t'. v€ © gedlsz LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA A diferencia del laberinto de los conductistas, el mundo, tal como se vive hoy, parece més un artefacto proyectado para olvidar que un lugar para el aprendiza- je. Los tabiques divisorios pueden ser, como en aquel iaboratorio Iaberintico, opacos e impenetrables, pero éstos marchan sobre ruedas y estan en continuo mo- vimiento, arrastrando consigo Ios pasajes probados y expiorados anteriormente. ;Desdichados aquellos con recuerdos persistentes cuando encuentran que Ias confiables sendas de ayer al poco tiempo terminan en callejones sin salida 0 en arenas movedizas, o cuando descubren que Ias pautas de conducta con- vertidas en hébitos y que aiguna vez contaban con garantia absoluta comienzan a provocar desastres en lugar del éxito asegurado! En semejante mundo, el aprendizaje esta condenado a ser una bflsqueda interminable de objetos siempre esquivos que, para colmo, tienen la desagradable y enloquecedora cos- tumbre de evaporarse o perder su brillo en el momen- to en que se aicanzan. Y puesto que Ias recompensas por obrar apropiadamente tienden a trasladarse diaria- mente a diferentes lugares, Ios esfuerzos redoblados pueden ser reconfortantes, pero también engafiosos: son trampas de las que hay que cuidarse y que con- viene evitar, pues pueden instilar hébitos e impulsos que en poco tiempo habran de revelarse inutiles, si no ya dafiinos. Nigel Thrift, el perspicaz analista de la gente de negocios contemporénea, ha hecho notar el extraordi- nario cambio de vocabulario y el marco cognitivo que caracteriza a la nueva elite mundial de la industria, el comercio y las finanzas y como, entre ellos, Ios de 33
  18. 18. ZYGMU NT BAUMAN ma)/0|’ éxito, digamos «los que llevan la voz cantan- te», fljan Ias pautas de conducta de los de menor éxi- to 0 de los miembros que aL'1n aspiran a emularlosf‘ Para afianzar las reglas de sus estrategias y la lo- gica de sus acciones, Ios Iideres contemporéneos del mundo de los negocios utilizan los tropos de la «dan- Z3” Y del «surf». Ya no hablan de la «ingenieria» co- mo lo hacian sus abuelos y todavia sus padres, sino de “CU'tU'35” Y «fedes», de «equipos» y «coa| icio- nes», y antes que hablar de control, liderazgo o, més especificamente, de direccion, prefieren hablar de «influencias». En oposicién a tales conceptos aban- donados o evitados, estos nuevos términos transmi- ten un mensaie de volatilidad, de fluidez, de flexibili- dad y de corta vida. Las personas que despliegan estas expresiones andan en busca de organizaciones de estructura no muy firme féciles de reunir des- mantelar y reorganizar segijn lo requieran Ias cam- biantes circunstancias notificéndolas con muy poca antelacién 0 directamente sin previo aviso. Esta for- ma fluida de montar y desmontar es la que mejor se ajusta a la percepcién que tienen del mundo que los rodea: un mundo «multiple, complejo y en veloz mo- Vlmlento” Y. DOV '0 tanto. «ambiguo», «enmarafiado» Y “P| éSt| C0», incierto, paradojico y hasta «caético». Las organizaciones comerciales de hoy tienden a tener un considerable elemento de desorganizacion dellberadamente construido; cuanto menos sélida y prontamente alterable sea una organizacion, tanto 8- THWFT. N. , «The rise of soft capitalism», en Cultural Va- lues, abril de 1997, p. 52. 34 eslpafl o ; ¢g'1viaas vlsosvaza PEDAGOGIA SOCIAL Dot’ 0 gedlsa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERN| DAD UQUIDA mejor. Y, como sucede con todo lo demas, en seme- jante mundo liquido toda sabiduria y todo conoci— miento de como hacer algo solo puede envejecer ra- pidamente y agotar sflbitamente la ventaja que alguna vez ofrecio. De ahi que hoy se presenten como pre- ceptos de la efectividad y la productividad «la negativa a aceptar el conocimiento establecido», Ia renuencia a guiarse por los antecedentes y la sospecha que des- pierta Ia experiencia acumulada. Uno es tan bueno como sus éxitos, pero en realidad solo es tan bue- no como su Ultimo proyecto de éxito. En los afios pioneros de la cibernética ya hubo quienes hicieron notar que no podia existir la «organi- zacion perfecta». No hay manera de afirmar con nin- gfln grado de certeza cual de las organizaciones al- ternativas es «mejor», salvo que se haya tenido en cuenta el ambiente en el cual esté destinada a funcio- nar esa organizacién. Podemos juzgar que los com- plejos organismos multifuncionales de los mamiferos superiores son los logros de primer orden de la evolu- cién de las especies, (Jnicamente porque el planeta Tierra que habitan esta protegido del espacio exterior lleno de meteoritos errantes por una gruesa capa de atmosfera. Si éste no fuera el caso, una forma mucho mas «perfecta» de vida seria una masa de un plasma fluido e informe. Podemos decir que la tierra de fron- tera que todos habitamos en estos dias parece favo- recer el plasma y desfavorecer los organismos com- plejos, estrechamente integrados, que se reproducen monétonamente a si mismos. Como sefialé Ralph Waldo Emerson hace ya mu- cho tiempo, cuando uno se desliza sobre una capa 35
  19. 19. ZYGMUNT BAUMAN deigada de hielo, la salvacién esté en la velocidad. Pa- ra los 'que estan buscando su salvacién seria un buen c-onsejo que intentaran moverse con la rapidez sufi- ciente como para no correr el riesgo de quedarse de- masiado tiempo poniendo a prueba la resistencia del Iugar. En un mundo volatil como ei de la modernidad Iiquida, en el cual Casi ninguna estructura conserva su forma el tiempo suficiente como para garantizar a| gu- na confianza y cristalizarse en una responsabilidad a largo plazo (al menos nunca se dice si habra de Crista- Iuzarse ni cuando y hay muy pocas probabilidades de que alguna vez Io haga), andar es mejor que estar sen- tado, correr es mejor que andar y hacer surf es mejor que correr. El surfing mejora con la Iigereza y la vivaci- dad de quien lo practica; también es conveniente que el deportista no sea melindroso para elegir las olas que Ilegan hasta él y esté siempre dispuesto a dejar de lado el saber recibido, junto con las preferencias habi- tuales que ese saber garantiza. La memoria Todo esto va en contra de la esencia de todo lo que representaron el aprendizaje y la educacion a lo largo de la mayor parte de su historia. Después de todo, el aprendizaje y la educacion fueron creados a la medi- da de on mundo que era duradero, esperaba conti- nuar slendo duradero y apuntaba a hacerse aLin ma’s duradero de lo que habia sido hasta entonces. En se- mejante mundo, Ia memoria era un valor positivo, tanto mas ruco cuanto mas lejos en el pasado lograra 36 “W930 j4’j“IVl3OS viaoavaaa venncocirx socm fit 0 gedisa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA Ilegar y cuanto mas tiempo se conservara. Hoy, una memoria tan solidamente atrincherada parece, en muchos casos, potencialmente inhabilitante, en mu- chos mas engafiosa y, en la mayoria, infltil. Uno no puede dejar de preguntarse en qué medida el répido y espectacular crecimiento de los servidores y las re- des electrénicas se debit’) a la promesa que ofrecian esos servidores de mitigar las preocupaciones relati- vas al aimacenamiento, Ia evacuacién y el reciclado de desechos. Puesto que el trabajo de memorizar pro- duce mas desperdicios que productos utiles y puesto que no hay una manera confiable de decidir de ante- mano qué seré conveniente y qué no (cual de los pro- ductos aparentemente utiles pronto caera en desuso y cual de los aparentemente inlfltiles gozaré de un st]- bito resurgimiento de la demanda), la posibilidad de almacenar toda la informacién en contenedores que se mantienen a prudente distancia del cerebro (don- de la informacién acumulada podria tomar subrepti- ciamente el control de la conducta) fue una proposi- cién oportuna y tentadora. En nuestro volatil mundo de cambio instantaneo y erratico, las costumbres establecidas, los marcos cog- nitivos sélidos y las preferencias por los valores es- tables, aquellos objetivos ultimos de la educacién ortodoxa, se convierten en desventajas. Por Io menos; ésa es la posicion en que las situa el mercado del co- nocimiento, para el cual (Como sucede con las demas mercancias en los demas mercados) toda lealtad, to- do vinculo inquebrantable y todo compromiso a largo plazo son anatema y también un obstaculo que hay que apartar enérgicamente del camino. Pasamos del 37
  20. 20. ZYGMUNT BAUMAN laberinto inmutable creado en los laboratorios con~ ductistas y la monétona rutina modelada por los cola~ boradores de Pavlov al mercado abierto, donde cua| ~ quier cosa puede pasar en cualquier momento pero en el due nada puede hacerse y fijarse de una vez y para srempre y donde cada paso logrado es una cues- tlon de sluerte que de ninguna manera garantiza que, SI se repute, se obtendra otro éxito. Y lo que debemos recordar y apreciar con todas sus consecuencias es que en nuestros dias el mercado y la totalidad del mappa mundi et vitae se superponen. Como observa- ba reclentemente Dany-Robert Dufour, «el capitalismo suena no solo con ampllar [. ..] el territorio en el que todo objeto es una mercancla (derechos sobre el agua, derechos sobre el genoma y sobre todas las es- pecres vivas, organos humanos [. ..]) hasta los limites del globo; tamblén procura expandirlo en profundi— dad a fun de abarcar los asuntos privados, alguna vez a cargo del individuo (subjetividad, sexualidad [ ]) y ahora incluidos en la categoria de mercancia». -9 En el actual estaduo «liquido» de la modernidad, la demanda de las funciones directivas ortodoxas de «disciplinary vigilar» se agota rapidamente. Y es fécil Comprender por qué: la dominacion debe lograrse y asegurase dedlcando mucho menos esfuerzo, tiempo y dlnero, medrante la amenaza de quedar exc/ u/"do de todolco-mpromiso o, mejor afln, mediante la negativa a pr/ on a comprometerse, antes que aplicando e| control y la vlgulancia obstructivos y continuos, dla tras dua. La amenaza de exclusion del compromiso o 9. DUFOUVR. D. ~R. .l «Malaise dans Véducation», Le Monde Di- p/ omat/ que, novlembre de 2001, p. 11, 38 = ='P’= >3a grgwvroos vlsoavaaa veuxxeocia socmcttt o gecllsa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LlClU| DA la negativa al compromiso traspasan el onus probandi al otro, al bando domlnante. Ahora le corresponde al subordinado comportarse (y hacerlo diariamente) de un modo que atraiga el favor de sus jefes y despierte en éstos el interés por «comprar» sus servicios y sus «productos» individualmente disefiados, del mismo modo en que los demés productores y vendedores se- ducen a sus posibles clientes para que deseen Ias mercancias que ponen en venta. «Seguir la rutina» no bastarla para alcanzar ese proposito. Como com- probaron Luc Boltanski y Eve Chiape| |o, ‘° quien quie- ra tener éxito en la organizacién que ha reemplazado Ias situaciones Iaborales del tipo «laberinto de rato— nes de laboratorio», debe mostrarse jovial, duefio de aptitudes comunicativas, abierto y curioso, ofrecien— do a la venta su propia persona, la persona completa, como un valor Linico e irremplazable que mejorara la calidad del equipo. Ahora es responsabilldad del em- pleado en funciones 0 del que aspira a serlo «monito- rearse» para poder estar seguro de que su forma de actuar es convincente y tiene probabilidades de ha- llar aprobacion no solo en el presente sino en cual- quier ocasién, en caso de que el gusto de quien lo examina cambie. Ya no es tarea de los jefes moderar Ias idiosincrasias de sus empleados, homogeneizar sus comportamientos ni mantener sus acciones den- tro del rigido marco de la rutina. La receta para el éxito es «ser uno mismo», no ser «como todos los demas». Lo que mejor se vende es la 9 BOLTANSKI, L. y CHIAPELLO, E, Le nouvel esprit du ca- pital/ ‘sme, Gallimard, Parls, 1999, p. 171. [Trad. cast. : El nuevo espiritu del capitalismo, Akal, Madrid, 2002.] 39
  21. 21. ZYGMU NT BAUMAN d/ ferenc/ a y no la semejanza. Tener conocimientos y aptitudes «adecuados para el empleo» y ya exhibidos por otros que hicieron ese mismo trabajo antes 0 se postulan para hacerlo ahora, no seria suficiente; lo mas probable es que se considere una desventaja. En cambio, hacen faltas ideas insélitas, proyectos ex- cepcronales nunca antes sugeridos por otros y, sobre t0d0. la gatuna propensién a marchar solitariamente por caminos propios. No parece sencillo cosechar y aprender semejantes virtudes en los libros de texto (y si, quizas, en los cada vez mas numerosos libros de bolsillo que ensefian 0 prometen ensefiar Como lmpugnar y apartar del camino el conocimiento y la sabiduria recibidos y cémo cobrar Ios énimos necesa— nos para recorrerlo solo). Por definicién, tales virtu- des deberian desarrollarse «desde dentro» mediante I la liberacion y la expansion de las «fuerzas interio- res» queestan latentes en las oscuras entrafias de la personalidad, unas fuerzas que esperan ser desperta- das para ponerse a trabajar. Estees el tipo de conocimiento (o mas precisa- mellte / "SP/ FECIOI7) que ambicionan los hombres y muleres de la modernidad liquida. Quieren tener ase- sores que les ensefien como «marchar», antes que maestros que les aseguren que estén recorriendo la ”"'Ca Cafletera Dosible, ya abarrotada. Los asesores que buscan, y por cuyos servicios estén dispuestos a pagar lo que haga falta pagar, deberian ayudarlos (y lo haran) a excavar en la profundidad de su carécter y de su ‘personalidad, donde se presume que estan los yacimientos de precioso y sélido metal pidiendo a vo- ces que se les descubra. Estos consejeros habran de 40 W99? 0 grjtvlaos VI909v<73d PEDAGOGM so<: :AL. t5I: t 0 gedlsa Los RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA reprochar probablemente la pereza o la negligencia de sus clientes antes que su ignorancia y les ensefia— rén el «Como», es decir, el savoir étre 0 el savoir vivre antes que el «saber» a secas, en el sentido de sabidu— ria, ese saber que los educadores ortodoxos deseaban impartir a sus discipulos y que sabian transmitir muy bien. El culto actual a la «educacion permanente» se concentra en parte en la necesidad de actualizarse en cuando a las «novedades ultimas» de la informa- cién profesional pero también, en una parte igual o mayor aun, debe su popularidad a la conviccién de que el yacimiento de la personalidad nunca se agota y a la firme creencia de que todavia pueden encon- trarse maestros espirituales que sepan cémo llegar hasta los depésitos aun inexplorados que los demas guias no pudieron alcanzar 0 pasaron por alto, es de- cir, pueden encontrarse dedicando el debido esfuerzo y el suficiente dinero para pagar el precio de sus ser- vicios. La marcha triunfal del conocimiento a través del mundo habitado (vivido) por los hombres y mujeres modernos se desarrollé en dos frentes: en el primero se procedio a invadir, capturar, domesticar, proyectar, colonizar y convertir en tierras de cultivo los nuevos territorios aun inexplorados del mundo. Gracias a los avances del primer frente, la construccion del impe- rio fue la de la informacién destinada a representar el mundo: en el momento de la representacién, la parte representada del mundo se considero conquistada y reivindicada para los seres humanos. El segundo fren- te fue el de la educacién, que progresé expandiendo el canon de los «hombres educados» y ampliando las 41
  22. 22. ZYGMUNT BAUMAN capacidades de percepcién y de retencién de Ios edu- candos. En ambos frentes, la «meta final» del | arg0 y tortuoso esfuerzo -el fin de la guerra— se tuvo Clara- mente presente desde el comienzo: todos los espa- cios en blanco se llenarian eventualmente hasta tra- zar un rnappa mundi completo y toda la informacién necesaria para moverse libremente por el mundo car- tografiado se pondria a disposicién de Ios miembros de la especie humana mediante la provision de la cantidad necesaria de canales de transmisién educa- cional. Sin embargo, cuanto mas progresaba esta guerra y a medida que las crénicas de las batallas victorio- sas se hacian mas largas, tanto mas parecia retroce— der la «linea de meta». En esta fecha ya es prudente 5UD0n€f Clue '3 gueffa fue, Continua y continuara 5'e”d0 lmposible de ganar tanto en un frente como en el otro. fara comenzar, trazar el mapa de cada temtorio recien conquistado parece aumentar antes que dis- minuir el tamafio y la cantidad de espacios en blan- co, por lo cual el momento de esbozar un mapamundi completo no parece inminente. Ademas, el mundo ‘de ah‘ fUefa», que alguna vez parecié fécil de captu- rar y aprehender, de encarcelar e inmovilizar en el ac- t0 de Fepfesentaclon. hoy consigue escurrirse de toda forma registrada y se parece mas a un jugador (por “mo a5tUt0 Y taimado) que participa del juego de la Yerdad que 8 '8 apuesta 9" Juego y el premio que los Jugadores humanos esperaban compartir. Segun la vivida descripcion de Paul Virilio «el mundo ac , _ tual ya no tiene ningun tipo de estabilidad, esta to- 42 = SIP93@g¢g'1vl3os vyooavaaa -44§____4 iazmeooiii SOCIAL at in gedisa Los RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA do el tiempo deslizandose, escurriéndose si| enciosa— mente». “ Con todo, desde el segundo frente, desde el frente educacional, el de la distribucion del conocimiento, llegan noticias todavia mas seminales. Por continuar citando a Virilio, «Io desconocido ha cambiado de po- sicion: ha pasado del mundo, que era demasiado vas- to, misterioso y salvaje», a la «galaxia nebular de la imagen». ” Los exploradores deseosos de examinar esa galaxia en su totalidad son pocos y solo aparecen esporadicamente, y Ios que estan capacitados para hacerlo son aun menos. «Hombres de ciencia, artis- tas, filésofos [. ..], todos nosotros nos encontramos en una especie de “nueva alianza" para la exploracién de esa galaxia, un tipo de alianza de la que también la gente comun podria abandonar toda esperanza de llegar a formar parte. La galaxia es, pura y sencilla- mente, inasimilable. Aun mas, mucho mas, en el mundo al que se refiere la informacion, Ia informa- cién m/ sma ha I/ egado a ser el principal s/ tio de lo “desconoci'do". » Hoy lo que parece «demasiado vas- to, misterioso y salvaje» es la informacion misma. Los hombres y mujeres comunes de la actualidad esti- man mucho mas amenazadores esos volumenes gi- gantescos de informacién avidos de atencion que Ios pocos «misterios del universo» que quedan y que solo son objeto de interés para un pequefio grupo de adie- V «From modernism to hypermodernism and beyond», en JOHN ARMITAGE (ed. ), Virilio Live: Selected interviews, Sage, Londres, 2001, p. 40. 12. Entrevista a Jerome Sans. en JOHN ARMITAGE (ed. ), op. cit. , p. 118. 43
  23. 23. ZYGMUNT BAUMAN tos a la ciencia y un pufiado aun mas pequefio de as- pirantes al premio Nobel. Todo lo desconocido tiende a sentirse como una amenaza, si bien Ias diferentes variedades de «lo desconocido» provocan distintas reacciones. Los es- pacios en blanco del mapa del universo despiertan la curiosidad del aventurero, Io incitan a la accion y au- mentan su determinacién, valor y confianza. Prome- ten una interesante vida de descubrimientos, auguran un futuro mejor Iibrado poco a poco de las molestias que envenenan la vida. Pero es muy diferente el caso de la masa impenetrable de informacion «objetiva- mente disponible»: todo esta aqui, accesible ahora y al alcance de la mano y, sin embargo, insolente y en- loquecedoramente distante, obstinadamente ajeno, mas allé de toda esperanza de ser comprendido ca- balmente alguna vez. El futuro ya no es un tiempo que se persiga. Solo aumentara Ias complicaciones presentes, acrecentando exponencialmente la iniiitil y sofocante masa de conocimiento, impidiendo la sal- vacion que seductoramente ofrece. La completa masa de conocimiento en oferta es el principal obstéculo que impide aceptar esa misma oferta. Y también es la principal amenaza a la confianza humana: segura- mente debe de haber en alguna parte, en esta aterra- dora masa de informacion, una respuesta a cualquiera de los problemas que nos atormentan y asi es como, si no se consigue hallar la respuesta. sobrevienen in- mediata y naturalmente la autocritica y el menospre— cio por uno mismo. La masa de conocimiento acumulado ha llegado a ser el epltome contemporéneo del desorden y el caos. 44 ? $!P?5¢l _fl5YJ'1/ DOS V/ }S09V03d PEDAGDGCA sociufvi O eedisa LOS RETOS DE LA EDUCACION EN LA MODERNIDAD LIQUIDA En esa masa se han ido derrumbando y dis0|Viend0 progresivamente todos los mecanismos ortodoxoslde ordenamiento: temas relevantes, asignacion de im- portancia, necesidad de determinar la utilidad y au- toridades que determinen el valor. La masa hace que sus contenidos parezcan uniformemente descolori- dos. Podriamos decir que en esa masa cada pizca de informacion fluye con el mismo peso especifico. Y la gente, a la que se le niega el derecho a opinar por si misma por falta de pericia pero Clue es C°"5ta"te‘ mente abofeteada por las corrientes cruzadas de las contradictorias declaraciones de los expertos, no tie- ne manera de separar la paja del trig0- En la masa, la parcela de conocimiento recortada para el consumo y el uso personal solo puede eva| uar- se por su cantidad; no hay ninguna posibilidad de comparar su calidad con el resto de la masa. Una porcion de informacion es igual a otra. Los programas de preguntas y respuestas de la television reflejan fielmente esta nueva informidad obtusa y desconcer- tante del conocimiento humano: el competidor reci- be la misma cantidad de puntos por cada respuesta acertada, independientemente del tema a que se re- fiera la pregunta. La importancia de las preguntas Y la consecuente trascendencia de las respuestas no cuentan. Y si contara, gcomo se Ias arreglaria uno pa- ra compararlas y medirlas? conclusion Asignar importancia a las diversas porciones de infor- macion y mas aun asignar a algunas mas imP0Vta"C'a 45
  24. 24. ZYGMUNT BAUMAN que a otras probablemente sea una de las tareas mas complicadas y una de las decisiones mas diflciles de tomar. La unica regla empirica que puede guiarnos es la relevancia momenténea del tema, una relevancia que, al cambiar de un momento a otro, hace que las porciones de conocimiento asimiladas pierdan su sig- nificacion tan pronto como fueron adquiridas y, a me- nudo, "mucho antes de que se les haya dado un buen uso. Como otras mercancias del mercado, son pro- ductos concebidos para ser consumidos instanténea- mente, en el acto y por unica vez. En el pasado. la educacién adquiria muchas for- mas y demostré ser capaz de ajustarse a las cambian— tes circunstancias, fijéndose nuevos objetivos y dise- fiando nuevas estrategias. Pero, lo repito, el cambio actual no es como los cambios del pasado. En ningun otro punto de inflexion de la historia humana los edu- cadores debieron afrontar un desaflo estrictamente comparable con el que nos presenta Ia divisoria de aguas contemporanea. Sencillamente, nunca antes estuvimos en una situacién semejante. Aun debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de informacién. Y también debemos aprender el aun mas dificil arte de preparar a las proximas generacio- nes para vivir en semejante mundo. 46 9967950 ’1g"lVlCJOS VJSODVUSA

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