Generación o grupo del 27

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Introducción a la vida y la obra de ocho poetas del 27.

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Generación o grupo del 27

  1. 1. Generación o grupo del 27 GUION Generación o grupo del 27 1 1. Componentes y rasgos distintivos 2 2. Evolución o etapas del grupo del 27 1.- Hasta 1927. 2.- Desde 1927 hasta la Guerra Civil. 3.- Época del exilio y la posguerra. 3 3 4 4 3. Autores del grupo del 27 5 3.1. Federico García Lorca (Fuentevaqueros, Granada; 1898-1936) a) Estilo b) Etapas c) Obras 5 5 6 6 3.2. Rafael Alberti (Puerto de Santa María, Cádiz; 1902-1999) a) Libros iniciales. b) Época vanguardista c) Poesía durante la República d) Poesía durante el exilio. 8 8 8 9 9 3.3. Luis Cernuda (Sevilla, 1902- México, 1963) a) Obras anteriores a 1936 b) Obras posteriores a 1936. Poesía de posguerra y exilio c) Temática d) Estilo e) Recepción 9 10 10 11 12 12 3.4. Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898 – Madrid, 1984) a) Etapas b) Estilo c) Temas 12 12 14 15 3.5. Pedro Salinas (Madrid, 1891-Boston, 1951) a) Etapas b) Estilo c) Tema 15 15 16 16 3.6. Jorge Guillén (Valladolid, 1893- Málaga, 1984) a) Obras b) Estilo 17 17 17 3.7. Gerardo Diego (Santander, 1896- Madrid, 1987) 17 3.8. Dámaso Alonso (Madrid, 1898-1991) 18
  2. 2. 1. Componentes y rasgos distintivos El concepto "generación literaria" ha sido puesto en cuestión dentro de la Historia de la Literatura porque alude a una circunstancia externa a la labor creativa de autores y autoras. Esto es más evidente en el caso de la llamada “generación del 98”, cuyo principal rasgo sería, paradójicamente, la heterogeneidad de sus supuestos integrantes. En el caso de los escritores a que nos referimos ahora, las relaciones entre ellos así como las afinidades estéticas e ideológicas nos permiten considerarlos de manera global como un "grupo poético". Menos importa que se les denomine “generación del 27” o del “25” (según Luis Cernuda), “de la Dictadura” (puesto que comenzaron a publicar en tiempos de Primo de Rivera) o “de la República”, por el apoyo casi unánime que recibió de ellos y las consecuencias que tuvo en sus vidas. Ese grupo poético se dio a conocer en el panorama cultural español alrededor del año 1927, a través del homenaje que se organizó al poeta cordobés Luis de Góngora en el Ateneo de Sevilla, con motivo del 3er. Centenario de su muerte. Participaron la mayoría de los que habitualmente se consideran sus miembros, muchos de ellos andaluces de origen. Góngora se convirtió en el emblema de la renovación esteticista y neobarroca; fue recuperado y valorado tanto como antes se le despreciaba. De hecho, hoy en día se le considera uno de los principales poetas de la literatura española, lo cual se debe, en gran medida, a esa nómina de autores; aunque su recuperación había comenzado de la mano de Rubén Darío y continuó más tarde. La nómina potencial de autores del 27 es muy amplia. Los poetas de primera línea o más importantes son Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego. Hay dos autores que, sin ser de los más importantes, pueden ser citados como influyentes: Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, ambos malagueños, editores de la revista Litoral. Otros artistas integraron el grupo e incluso lo protagonizaron: el pintor Salvador Dalí y el director de cine Luis Buñuel, quienes convivieron con Lorca en la Residencia de Estudiantes. Por último, encontramos poetas cuya adscripción al grupo citado es más problemática por causas diversas, aunque indudablemente formaron parte de la gran eclosión de nuestra poesía en el primer tercio del siglo XX: algunos más viejos, como José Moreno Villa o León Felipe; otros, sencillamente relegados por la crítica literaria: Juan José Domenchina, Mauricio Bacarisse, José Bergamín, Juan Chabás, Juan GilAlbert, Pedro Garfias, José María Hinojosa o Juan Larrea. Casi todos ellos aparecen en la Antología de la poesía joven (1915-1931), publicada por Gerardo Diego en 1932. El caso de Miguel Hernández es particular, porque su producción poética se limita al periodo 1933-1942, mientras que su influjo fue mucho mayor en otras generaciones posteriores. La marginación llega a ser flagrante en el caso de las mujeres que pertenecieron a esa generación o participaron de sus mismas inquietudes: las poetisas Concha Méndez, Ernestina de Champourcin y Josefina de la Torre, la ensayista María Zambrano, la pintora Maruja Mallo, la periodista Ana María Sagi. Si se utiliza como referente la Antología de Gerardo Diego, entonces no sería su primera edición (1932) sino la segunda (1934, mucho más amplia), donde aparecen, por fin, dos escritoras: Concha y Ernestina. El estereotipo machista por antonomasia sobre la lírica de su tiempo era que las mujeres escribían al modo de la chilena Gabriela Mistral (Premio Nobel) o la argentina Alfonsina Storni; a quienes se llamaba posmodernistas, de un modo peyorativo.
  3. 3. Las características distintivas del grupo pueden resumirse en la tendencia al equilibrio entre extremos opuestos: a.- Entre lo intelectual y lo sentimental, lo que se hace notar en su obra poética, en sus manifiestos vanguardistas o en sus ensayos, faceta donde destacaron María Zambrano, Pedro Salinas o Salvador Dalí. b.- Entre una concepción casi mística de la poesía y una lucidez rigurosa en la elaboración del poema. c.- Entre la pureza estética y la autenticidad humana, a medida que maduran su vida y su obra personales. d.- Entre lo minoritario y la inmensa mayoría. Sus poemas alternan el hermetismo y la claridad, lo culto y lo popular. e.- Entre lo universal y lo español. Los autores reformulan el habitual conflicto entre tradición y renovación, clásicos y modernos. Hacen compatible el gusto por las innovaciones vanguardistas con la admiración hacia los autores clásicos, con una nueva mirada: la recuperación de Góngora, la conexión con la literatura europea. Durante los años 20 destaca el influjo de las vanguardias contemporáneas, junto con Paul Valéry, Mallarmé o J.R. Jiménez; en los años 30, la figura más influyente fue Pablo Neruda. La tradición literaria se concreta en Bécquer, tan presente en Cernuda, y algunos clásicos: Góngora, en primer lugar; además de Jorge Manrique, Garcilaso, los místicos, así como las formas y temas del Cancionero y del Romancero. f.– Entre la literatura, la música y las distintas artes, muchas de ellas renovadas por la experimentación vanguardista: las artes plásticas, el diseño gráfico, el cine. Los artistas y escritores compartían espacios creativos (revistas, exposiciones, performances), formación y vida social. Algunos de ellos y ellas cultivaron varias artes a la vez: p.ej. Lorca (poesía, teatro, música, dibujo), Alberti (poesía, teatro, pintura). Pues bien, las autoras citadas: la ensayista lírica María Zambrano, las poetisas Concha Méndez y Ernestina de Champourcin, la novelista Rosa Chacel, así como otras creadoras que combinan distintos géneros (artes plásticas: Maruja Mallo, teatro: Josefina de la Torre, periodismo: Ana María Sagi), participan de semejantes rasgos. Lo único que varía es su vinculación más o menos estrecha con el núcleo humano del grupo. 2. Evolución o etapas del grupo del 27 Según Dámaso Alonso y Luis Cernuda, se diferencian tres etapas: 1.- Hasta 1927. Tanteos iniciales con notoria presencia de tonos becquerianos, rechazo del Modernismo e influjos vanguardistas. Los primeros pasos de los poetas andaluces, sobre todo, se inspiran en la poesía popular y los cancioneros: Marinero en tierra, de Alberti o Libro de poemas, de Lorca. Juan Ramón les conduce hacia una poesía pura y el auge de Góngora en su tricentenario motiva un uso arriesgado de la metáfora. El deseo de perfección formal motiva un primer acercamiento a los clásicos. A ello responde el cultivo de formas estróficas tradicionales (entre 1925 y 1927) que se observa en libros como Versos humanos de G. Diego, o Cal y canto de Alberti. Todo ello desemboca en el fervor por Góngora.
  4. 4. El afán modernizador del Novecentismo y la guía doctrinal de Ramón, Ortega o Pedro Salinas propugnan un arte deshumanizado, sin sentimentalismo. Sintonizan con las pautas marcadas por Ortega en su ensayo La deshumanización del arte (1925): a) Afán de originalidad. Este afán no era nada nuevo, data del Romanticismo. Lo nuevo era lo radical del empeño. b) Hermetismo. Para ser gustado de pocos, el poeta vanguardista se volvía hermético, oscuro, en un gesto de desprecio por la masa de ingenuos lectores, por el buen burgués. c) Autosuficiencia del arte.- Rotos los vínculos con lo real, el arte aspira a convertirse en entidad dotada de vida independiente y autónoma. Se vuelve a alimentar la ilusión que sintió Góngora por forjar una lengua poética ajena a la lengua hablada. d) Antirrealismo y antirromanticismo, lo que no implica ausencia de la realidad ni del amor, sino que estos son tratados de una manera distinta. h) Predominio de la metáfora. El gran instrumento de este arte puro es la metáfora, con audacias deslumbrantes que han aprendido de Ramón Gómez de la Serna y de otros vanguardistas. 2.- Desde 1927 hasta la Guerra Civil. En 1927 se marca la cima y el descenso de los ideales estéticos. Se puede hablar de una comunicación más íntima y cordial con el mundo y con el lector, como es el caso del Romancero gitano de Lorca. La irrupción del Surrealismo señalaba asimismo una dirección diametralmente opuesta a la poesía “pura”. Pasan a primer término los eternos sentimientos del hombre: el amor, el ansia de plenitud y las, frustraciones, la inquietud ante los problemas existenciales, etc. Destacan libros como Sobre los ángeles (Alberti), Poeta en Nueva York (Lorca), La realidad y el deseo (Cernuda). Pablo Neruda funda en Madrid la revista Caballo verde para la poesía (1935-1936), en la que aparece el manifiesto “Sobre una poesía sin pureza”, es decir, inmersa en las circunstancias humanas y sociales más concretas. El acento social y político se introduce en la poesía. Alberti, Cernuda o Prados adoptan una concreta militancia revolucionaria. Y de forma más o menos activa, todos los demás se mostrarían partidarios de la República, al estallar la guerra. 3.- Época del exilio y la posguerra. Tras la Guerra civil y la muerte de Lorca, el grupo se exilia (salvo Aleixandre y Gerardo Diego) y cada uno sigue un rumbo poético sin abandonar los caminos de la poesía humana. Se aprecia una poesía con carácter testimonial, mostrando la nostalgia por la patria perdida y el desarraigo. La concesión en 1977 del Premio Nobel de Literatura a Vicente Aleixandre fue la confirmación de la plenitud poética de un grupo que ha dado una nueva Edad de Plata a la lírica española. En términos aún más generales, cabe distinguir una tendencia a la "deshumanización" hasta 1927, en la que predomina la influencia de las vanguardias (la perfección técnica, la ausencia de sentimientos, la experimentación, la poesía pura...) y una segunda fase, hasta la Guerra Civil, de “rehumanización”, motivada por factores internos (cansancio del formalismo y la arbitrariedad técnica) y externos (contra la dictadura de Primo de Rivera, a favor de la Segunda República), en la que se defiende el compromiso social y político del poeta y su poesía. Es
  5. 5. significativo que la figura de Pablo Neruda, desde 1934, sirviera de catalizador para dar un nuevo impulso al surrealismo y la libre imaginación, más allá de cualquier prosaísmo en la lírica, sobre todo si tenemos en cuenta que Lorca mantuvo inéditos sus libros vanguardistas. Aun así, se publicaron algunos poemas en antologías o revistas de la época, mientras muchos de ellos eran conocidos de sus contemporáneos en la voz del poeta o en sus manuscritos. 3. Autores del grupo del 27 3.1. Federico García Lorca (Fuentevaqueros, Granada; 1898-1936) El tema nuclear de su obra lírica y dramática es la frustración; en el terreno de la existencia, la Historia, la sociedad e incluso la metafísica. Otros temas subordinados a este son la infancia, la esterilidad, la muerte, el tiempo y la solidaridad con los humillados. Lorca se sirve de una lengua poética propia. En ella se advierte el compromiso con la tradición y los elementos folclóricos, y, a la vez, con los elementos vanguardistas. Además, lo popular y lo culto se ensamblan en su obra. a) Estilo Los símbolos De acuerdo con su gusto por los elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en su poesía. Se refieren muy frecuentemente a la muerte aunque, dependiendo del contexto, los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca:       La luna: es el símbolo más frecuente en Lorca. Su significación más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza. El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada, representa la muerte. La sangre: representa la vida y, derramada, es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual. El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra, portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino. Las hierbas: su valor dominante, aunque no único, es el de ser símbolos de la muerte. Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia. La metáfora Es el procedimiento retórico central de su estilo. Bajo la influencia de Góngora, Lorca maneja metáforas muy arriesgadas: la distancia entre el término real y el imaginario es considerable. En ocasiones, usa directamente la metáfora pura. Sin embargo, a diferencia de Góngora, Lorca es un poeta conceptista, en el sentido de que su poesía se caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos, además de frecuentes elipsis. Las metáforas lorquianas relacionan elementos opuestos de la realidad, transmiten efectos sensoriales entremezclados, etc. El neopopularismo
  6. 6. Aunque Lorca asimila sin problemas las novedades literarias, su obra está repleta de elementos tradicionales que, por lo demás, demuestran su inmensa cultura literaria. La música y la lírica popular, de tradición oral o literaria, son presencias constantes en su poesía. Desde un punto de vista formal no cultiva una gran variedad de formas tradicionales: romance, zéjel o villancico. Es por su temática y su imaginario que hace suyas las constantes de la cultura popular en Andalucía: el desgarro amoroso, la valentía, la melancolía y la pasión. b) Etapas Véase el capítulo 4.2: Etapas del grupo del 27. La centralidad de la obra de Lorca entre sus contemporáneos se manifiesta en el hecho de que sus obras marquen el ritmo del conjunto. Dado que fue asesinado en 1936, sólo se aplican a su vida creativa las dos primeras etapas: 1) Hasta 1927: Libro de poemas (1921) y Primeras canciones (1922), Canciones (1927), Poema del cante jondo (1921, publicado en 1931). 2) Desde 1927 hasta la Guerra Civil: Aunque el núcleo de su imaginario personal se expresa en el Romancero gitano (1928), el libro Poeta en Nueva York (1929-30, inédito hasta 1940) supuso una revolución estética. Sus libros posteriores, hasta su muerte, continúan explorando nuevos territorios con un estilo muy personal. c) Obras Libro de poemas (1921) y Primeras canciones (1922). Lírica de cancionero, elementos populares (Gil Vicente y Lope de Vega) y de los poetas modernistas (R. Darío, S. Rueda, J.R. Jiménez, los hermanos Machado). Aunque es un libro de juventud, hay que destacar la habilidad en el dominio del lenguaje y la versificación; sorprende lo novedoso de las imágenes. Los temas son de inspiración modernista: tristeza, amor desesperanzado y nostalgia. En Poema del cante jondo (1921, publicado en 1931), lo anecdótico andaluz se somete a un proceso de estilización. Expresado en verso corto y rima asonante, tiene unas metáforas muy originales y gran musicalidad. Aunque tenga una temática similar al Romancero gitano, su estilo, léxico y metáforas los distinguen. No es un libro intimista, sino que sale al exterior y profundiza en las raíces de lo popular andaluz, el mundo de los gitanos y su expresión cantada: Federico es capaz de percibir y comunicar la injusticia y la frustración que se encierra en esta cultura. En sus propias palabras: “El cante jondo es sombrío... Goza la muerte, la cárcel, el amor desgraciado, la desesperación; motivos de inspiración, que casi exclusivamente, conoce el pueblo que lo inspira”. Canciones. Se publican en la revista malagueña Litoral en 1927, aunque los redactó entre 1921 y 1924. Tema: la nostalgia de la niñez y de la inocencia. Elementos propios de la poesía pura y del vanguardismo, de la tradición clásica y de la popular. Símbolos: jaca, luna y muerte. Estribillos, metros cortos, giros populares y alusiones a la lírica tradicional, el Cancionero y el Romancero.
  7. 7. Quedaron inéditos varios libros de esta época: Suites, escrito entre 1920-23; lo mismo que las Odas, redactadas entre 1924-29; y los Poemas en prosa, del período 1927-28. Romancero gitano (1928). Libro de gran éxito. El “gitano”, junto con el negro de Poeta en Nueva York, tiene un claro significado crítico: no es sólo un personaje que vive fuera de la sociedad, sino también el símbolo de lo humano, por encima de la ley y de los prejuicios sociales. El mundo de los gitanos simboliza la fatalidad trágica. Sin embargo, la elaboración dramática y mitológica no esconde el engranaje social que fabrica ese destino adverso. Los personajes, Juan Antonio el de Montilla, Soledad Montoya, Antoñito el Camborio, o el “Emplazado”, viven en una sociedad hostil envueltos en lúgubres presagios de muerte. En este libro se reúnen todos los símbolos de su producción: lo verde, el mar, el caballo, la sangre, la luna, el pozo, la sombra. Poeta en Nueva York, compuesto entre 1929-30, se editará en México en 1940 y en Nueva York en una edición bilingüe. Está considerado como la obra culminante de Federico, aunque en su origen no fue valorado suficientemente. Tema central: la oposición naturaleza-civilización. La naturaleza ha perdido la batalla frente a la civilización. Subtemas: la total falta de sentimientos, la pérdida de identidad, la esclavitud del hombre frente a la máquina, el valor del dinero. En las clases marginadas de Nueva York (sobre todo en los negros) Lorca encuentra ingenuidad, pureza y moralidad natural. Son evidentes, asimismo, elementos surrealistas: metáforas violentas, la enumeración caótica, el indudable hermetismo, y el largo versículo. Diván del Tamarit. Escrito entre 1931-1934 y publicado en 1940.Se combinan distintos estilos, aunque permanece una misma temática: el deseo. Hace uso de dos géneros de la poesía árabe clásica: el gazal (“Gacelas”) y la qasida (“Casidas”), que había conocido a través del arabista español Emilio García Gómez (traductor de los Poemas arabigoandaluces,1930). . Cernuda dice de Lorca que parece un poeta oriental, precisamente porque huye de una visión tópica y superficial de Oriente. Tanto en las gacelas como en las casidas muestra una poesía rica en imágenes, hechizante y de contenido erótico. Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935). Su poema más extenso. Es una síntesis de los dos estilos de Lorca: el popular y tradicional y el marcado por el surrealismo. El tema es la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías, cogido por un toro en la plaza de Manzanares. Había participado en el grupo del 27, como autor él mismo y como organizador de veladas en su casa sevillana. Pero el poeta convierte ese drama en un gran espectáculo ritual, en una lenta y mítica ceremonia, con un fondo de rica escenografía surrealista. Seis poemas gallegos. Publicados en Santiago de Compostela en 1935, presentan a un Lorca maduro, que escribe en gallego para hacer suya esa rama de la tradición lírica, desde las “canciones de amigo” medievales.
  8. 8. Sonetos del amor oscuro. A partir de 1935 empieza a escribir un libro de Sonetos, que se hubiera llamado Jardín de los sonetos. Hasta 1984 no se conoció la serie Sonetos del amor oscuro, antes publicados parcialmente, cuyo tema común es la pasión amorosa llevada a su ángulo más exasperado y dramático. Lorca se revela en ellos como un admirable sonetista. Lorca se centra en un esquema estrófico exigente; esta vuelta al formalismo no carece de valor y belleza; sus sonetos hablan de amor, a veces de erotismo, otros expresan la angustia y ansiedad que le produce la posibilidad de perder ese amor, por ejemplo, “El soneto de la dulce queja”. 3.2. Rafael Alberti (Puerto de Santa María, Cádiz; 1902-1999) Pueden distinguirse cuatro etapas en su trayectoria poética: los libros iniciales, su época vanguardista, su poesía durante la República y el dilatado período del exilio. a) Libros iniciales. - Los primeros poemas de Alberti (escritos entre 1920 y 1923), recogidos en Poemas anteriores a “Marinero en tierra” (1969), son diversos: poemas creacionistas, otros de tono becqueriano, o de aire popular. - Marinero en tierra (1925). Es su primer libro publicado y premiado con el Premio Nacional de Literatura. Temas: nostalgia del mar y de Cádiz. Estética neopopularista: original fusión de la poesía de tradición popular con toques vanguardistas. Formas: junto a las formas populares, también metros clásicos (sonetos). - Los dos libros siguientes, La amante (1926) y El alba del alhelí (1927), insisten en la reinterpretación vanguardista de la tradición (Cancioneros). b) Época vanguardista - Cal y canto (1929), fusión de gongorismo y vanguardia. Alternan estrofas clásicas herméticas, al modo gongorino, junto a poemas de inspiración futurista (poemas al cine, al fútbol o a las máquinas). - En Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1929) la base argumental son los cómicos del cine mudo: B. Keaton, H. Lloyd, Ch. Chaplin. No obstante, junto al humor y juego vanguardista se observa un tono nostálgico de paraíso perdido (la niñez, la amistad, la desilusión). - Sobre los ángeles (1929). Uno de los mejores poemarios de Alberti y de la literatura española. El clasicismo anterior salta deshecho y, aunque todavía el poeta recurra a formas métricas tradicionales, el versolibrismo irrumpe triunfante. Tema: desconcierto vital, desolación existencial, una agonía interior. Formas: estrofas de arte menor y versículos, de influencia surrealista. Imágenes poderosas: los ángeles como seres oscuros, mundo onírico y de pesadilla (“hombres de zinc”, “cielos de azufre”, “mares de vinagre”). El libro surge no solo como consecuencia de una crisis amorosa, sino también del clima que se respira en la España de los años 20, bajo el peso de la Dictadura de Primo de Rivera. Los poemas dan cabida al mundo de los marginados, de lo onírico y de la innovación formal inspirada por el surrealismo. La obra presenta tres partes, encabezadas por sendas citas de Bécquer. El poeta se imagina desterrado del paraíso y errante en un mundo caótico y rodeado de ángeles buenos, malos y neutros, que algunos autores han relacionado con la Biblia o con
  9. 9. William Blake, mientras que para otros representan distintos estados anímicos. Estos ángeles están en continua lucha, representando en cierta forma la lucha intestina entre lo positivo y lo negativo del ser humano. Más allá del maniqueísmo, la destrucción de uno de los dos acarrearía la destrucción del humano mismo. Sigue en esa línea Sermones y moradas (1930): verso libre y fragmentos de prosa hermética, en un ambiente apocalíptico. En ambos libros, como en el auto sacramental El hombre deshabitado (1930), Alberti reinterpreta el imaginario religioso desde lo hondo de la angustia existencial y con ayuda de imágenes sorprendentes, chocantes, de inspiración surrealista. c) Poesía durante la República Poesía políticamente comprometida. - La identificación de conducta privada y pública, que puede ser considerada un rasgo definidor del surrealismo, se traduce en Alberti en una toma de posición ideológica cercana al comunismo, que lo conduce al ámbito de la poesía política. Publica en Con los zapatos tengo que morir (1930), poemas surrealistas que transmiten ideales revolucionarios. - Con el establecimiento de la Segunda República Española (1931), Alberti se escora hacia las posiciones del marxismo. Los poemas de estos años serán recogidos en libros menos formales, más directos, de tono combativo, donde denuncia la opresión y la injusticia: Consignas (1933), Una fantasma recorre Europa (1933), De un momento a otro (1935), 13 bandas y 48 estrellas (1936), Nuestra diaria palabra (1936), De un momento a otro (1937), en un conjunto que el autor llamaría El poeta en la calle (1938). Hay que añadir la elegía Verte y no verte (1935), dedicada a Ignacio Sánchez Mejías. - Durante la Guerra Civil compone una poesía de urgencia, alienta a los combatientes y satiriza a los enemigos, aunque también compone poemas más personales. P. ej.: Madrid, capital de la gloria (1938). d) Poesía durante el exilio. Temas centrales: el exilio y el desgarro. Símbolos: el árbol arrancado, la imagen de la otra orilla (exilio en Argentina), el toro (España). No obstante, su amor a la pintura (que también practica) y el recuerdo de Cádiz, del mar, de la naturaleza, equilibran las emociones. - Son libros de esta época A la pintura (1948), donde se glosa a pintores destacados (Velázquez, Rubens, Tiziano, Giotto, etc.); Retornos de lo vivo lejano (1948-1952), nostalgia de la juventud y la niñez en versos largos (endecasílabos y alejandrinos); Oda marítima (1953), dedicado a Cádiz; Baladas y canciones del Paraná (1953). Están vertebrados por el tema de la nostalgia. El verso culto alterna con el neopopular. Hay momentos de alta calidad, que reaparecen en Abierto a todas horas (1964). Incluso cultiva la poesía erótica: Canciones para Altair (1988). - No abandona la poesía social. Entre el clavel y la espada (1940) trata sobre la tragedia y la derrota. El título alude a la doble motivación de su lírica: lo íntimo y personal junto al combate político y social. Otros libros importantes son: Coplas de Juan Panadero (1949), letrillas burlescas y satíricas al modo de Góngora o Quevedo; Roma, peligro para caminantes (1968), Los ocho nombres de Picasso (1970), etc. 3.3. Luis Cernuda (Sevilla, 1902- México, 1963)
  10. 10. Tras unos comienzos experimentales, se decanta, a partir de 1930, hacia una lírica basada en la experiencia personal, más honda y auténtica, en la que la imagen pierde también su carácter decorativo y colorista para hacerse más sobria, más intensa, conceptual y afectiva, al servicio de la expresión de alegrías profundas y desgarros íntimos. A partir de 1938, trabaja en varias universidades británicas, estadounidenses y mexicanas. Cernuda reúne su poesía en un solo volumen de significativo título: La realidad y el deseo (1936-1962). A partir de esa fecha, sus obras posteriores se presentan como secciones de este gran libro. a) Obras anteriores a 1936 1. Primeros poemarios - Perfil del aire (1927), Égloga, elegía, oda (1936, escrito entre 1927-28) y Primeros poemas (1936, también de fecha temprana). Influencias de la poesía pura de Guillén, Salinas y J.R. Jiménez. Rinde homenaje a la tradición clásica (sobre todo, a Garcilaso), a la vez que toca algunos temas muy cernudianos: amor (eros, en especial), contemplación elegíaca del mundo. 2. Etapa surrealista - Un río, un amor (1929) y Los placeres prohibidos (1931). Adhesión de Cernuda al surrealismo. Prevalece la intención de romper el orden establecido sobre su clasicismo. En Los placeres prohibidos vindica abiertamente la homosexualidad. Su temática: la adolescencia, lo hermoso, un canto a la belleza por encima de lo prohibido, el sexo. La lucha absoluta entre la pregunta sin respuesta (deseo) y la realidad (lo prohibido). 3. Poesía de corte romántico - Donde habite el olvido (1932-1933). Abandono del surrealismo. Búsqueda de un estilo propio, neorromántico y con clara influencia de Bécquer. Tema: concepto trágico del amor. - Invocaciones (1934-1935). Tema: la soledad metafísica del hombre. Influencia de los románticos alemanes (Hölderlin, Novalis, Goethe) y los poetas metafísicos ingleses (Blake, Yeats, Browning, Coleridge). Gracias a ese influjo, su estética neorromántica se dilata en amplios poemas que celebran las glorias del mundo y exaltan la misión del poeta. b) Obras posteriores a 1936. Poesía de posguerra y exilio - Las nubes (1937-1940). Temas: la guerra, el destierro. Se incorpora por primera vez el motivo religioso, que hasta entonces solo aparecía como objeto de crítica. Además, su poesía durante el exilio se enriquece con la influencia de la poesía inglesa: huida de los recursos brillantes, de la riqueza de imágenes; práctica de una poesía sobria, tendencia a la objetivización y tono reflexivo. Prefiere “el lenguaje hablado y el tono coloquial”. Este acercamiento a la poesía inglesa explica su recuperación de poetas españoles como Jorge Manrique, Juan de la Cruz o Aldana. - Como quien espera al alba (1941-1944). Tema: meditaciones sobre sí mismo y la existencia humana. Técnica frecuente: el monólogo en segunda persona, al modo de Browning.
  11. 11. - Vivo sin estar viviendo (1944-1949). Temas: el desánimo, la soledad, el refugio en los recuerdos. - Con las horas contadas (1950-1956). Temas: el recuerdo placentero del mundo sensual meridional hispánico, el amor recuperado. Los 16 poemas que integran la sección Poemas para un cuerpo (1957) se integran con este libro en ediciones posteriores. - Desolación de la quimera (1956-1962). Último libro, que sirve de recapitulación y expresa despedidas. Los temas son los habituales en Cernuda: el amor, la niñez, España y la soledad. Obras en prosa Dos libros de poemas en prosa: Ocnos (1940-1963) y Variaciones sobre tema mexicano (19491950). Libros de ensayos de crítica literaria: Estudios sobre poesía española contemporánea y Poesía y literatura (dos volúmenes). En ellos, Cernuda reivindica a Campoamor, expresa su admiración por su amigo Federico García Lorca y enjuicia con severidad la obra de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas y Jorge Guillén. Traducciones Poesías de Hölderlin y Troilo y Criseida de Shakespeare. c) Temática El tema central de su poesía, como él mismo declara, es el conflicto entre la realidad y el deseo De un lado, el enfrentamiento entre la sociedad y el poeta, frente a los valores establecidos. Se expresa la fuerza del deseo, del amor, transgresora de todo orden social. De otro lado, el deseo, relacionado con el mundo ideal, está condenado a la insatisfacción, a la frustración, pues la realidad es efímera, precaria e imperfecta. Relacionados con el tema del amor, surgen otros, como la soledad, el hastío, la añoranza de un mundo mejor, la belleza. De esa lucha del individuo contra la realidad brotan dos tendencias en la poesía de Cernuda: una lo lleva a alejarse de la realidad, otra lo conduce a intentar oponerse a ella. Así, encontramos poemas de búsqueda de un mundo armónico, ideal; y, en sentido diverso, poemas contra la sociedad deshumanizadora. En su madurez se abre a la sociedad, reflexiona sobre el paso del tiempo, la vejez y la muerte, y medita sobre la poesía y el Arte. Motivos temáticos 1. Soledad, aislamiento, marginación y sentimiento de la diferencia. 2. Deseo de encontrar un mundo habitable que no reprima ni ataque al individuo que se siente y se sabe diferente (la niñez, los «paraísos perdidos»). 3. Deseo de encontrar la belleza perfecta. 4. El amor, como el gran tema cernudiano. Distintos planteamientos a lo largo de su obra:  Un amor no disfrutado, pero presentido. Entendido más como experiencia literaria, leída (Los placeres prohibidos).  La experiencia amorosa marcada por la insatisfacción, por el dolor y el fracaso, por la incomprensión (Donde habite el olvido).
  12. 12.  El amor como experiencia feliz, exaltada, pero marcada por la brevedad (Poemas para un cuerpo). 5. El tiempo y su discurrir es otro de los grandes temas del poeta sevillano. Vinculados a este encontraremos el deseo de juventud eterna, en actitud rebelde frente al mundo que le oprime; la nostalgia de la infancia; la felicidad y el deseo de eternidad, de llegar a fundirse con la Naturaleza. 6. La naturaleza. Es clara la oposición entre el mundo burgués marcado por el caos (la realidad); y el mundo natural, considerado en perfecta armonía (el deseo). La naturaleza cernudiana consiste en la espontaneidad y la proyección libre de los sentimientos y los instintos que son reprimidos por la convención social. d) Estilo Su estilo es muy personal. Hasta los años treinta cultiva las modas de su tiempo (poesía pura, juegos vanguardistas, neotradicionalismo, Surrealismo); pero, a partir de Invocaciones, la influencia de la poesía romántica alemana y de la poesía meditativa inglesa hace que su estilo derive hacia la sobriedad, la objetivación –ausencia del yo-, y la meditación, en huida de la brillantez y la musicalidad. e) Recepción El reconocimiento del valor de la poesía de Cernuda en España fue tardío. En los años 50 fue homenajeado en la revista Cántico. Años más tarde, en otra revista, La Caña Gris (1962), es reivindicado por la Generación de 1950, especialmente Gil de Biedma, Francisco Brines y José Ángel Valente. Desde entonces, se ha convertido en el poeta más influyente sobre varias generaciones de autores líricos, aun cuando no lo imiten directamente. 3.4. Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898 – Madrid, 1984) A semejanza de Juan Ramón Jiménez, la salud de Vicente Aleixandre condicionó su dedicación en cuerpo y alma a la creación poética. Pero, a diferencia de este, se convirtió en motivo de una expresividad desbordante, en busca de la consumación amorosa y en conflicto con la muerte. La salvación del poeta radica en el diálogo con la amada desde su cuerpo amenazado. Aunque fue una persona comprometida con la causa republicana, su salud y su reclusión doméstica le obligaron a permanecer en España, después de la Guerra Civil. Aleixandre convirtió ese condicionamiento en una oportunidad de relación humana y creó un enclave de libertad en medio de la Dictadura franquista. Su casa de Velintonia, 3, en Madrid, fue lugar de acogida y reunión para las generaciones posteriores de poetas, comenzando por Pablo Neruda o Miguel Hernández, y continuando por Carlos Bousoño, Claudio Rodríguez, José Ángel Valente, Juan Luis Panero o Pere Gimferrer entre muchos otros y otras. a) Etapas 1. Obra anterior a la Guerra Civil - Hasta los años treinta se mueve en la órbita de la poesía pura y el influjo de Juan Ramón. En 1928, su primer libro Ámbito, con poemas de los años 1924 a 1927, se edita en la revista Litoral. Ha sido considerado, incluso inicialmente por el propio autor, como algo desligado del conjunto de su producción. Sin embargo, presenta ya los elementos característicos de su primera etapa, como el repudio de la represión de la sociedad sobre la realización del hombre.Se trata todavía de un libro de corte tradicional y rigor formal, lleno de lujos gongorinos.
  13. 13. - La ruptura formal se produce en los poemas en prosa de Pasión de la tierra, publicados en 1935, aunque escritos entre 1928 y 1929. Es un libro radicalmente surrealista, de difícil comprensión, aunque no se puede hablar de escritura automática. Cuando lo creó, todavía no conocía a los teóricos doctrinales del surrealismo (André Breton, Paul Eluard, Louis Aragon). Defiende lo auténtico y lo espontáneo y arremete contra las trabas sociales que impiden conseguirlo. Los dos libros posteriores cultivan el tema neorromántico del amor unitivo con la naturalezaen verso libre: Espadas como labios y La destrucción o el amor. - En Espadas como labios (1932), escrito entre 1930-31, el tema central es el amor como fuerza destructora; la pasión amorosa se identifica con la pasión hacia la tierra; el sentimiento amoroso permite al hombre integrarse en el cosmos, al que pertenece. Utiliza imágenes arriesgadas, sin apenas signos de puntuación, buscando la ambigüedad o la plurivalencia interpretativa. - La destrucción o el amor (1934) recibió el Premio Nacional de Literatura cuando circulaba manuscrito, aun antes de editarse. Aleixandre lo considera un “canto al renacer de las fuerzas y el apetito vital”. La “o” del título es al mismo tiempo disyuntiva y asociativa: no hay otra salida sino el amor, porque fuera de éste se destruye todo sentido, pero amar es también destruirse.Expresa con un tono frecuentemente pesimista el ansia del poeta de fusión con la naturaleza; el ser humano se siente parte de la naturaleza y ansia su fusión con ella (materialismo místico). El amor (la pasión amorosa) es como un simulacro, porque el logro de esta unión sólo se producirá con la muerte, que nos permite trascender la realidad puramente individual. - Mundo a solas, publicado tardíamente, en 1950, pero con poemas de 1934-36, es un libro de transición. Su título inicial, para la revista Cruz y raya, era Destino del hombre. Es un libro pesimista (“no existe el hombre”) que trata sobre el desamor. Al confrontarse con la naturaleza, con dolores y angustias, la respuesta que encuentra es “nadie”. Supone una quiebra en la evolución poética del autor, que contempla al ser humano degradado y enajenado. 2. Poesía de posguerra - Sombra del Paraíso (1944), escrito tras la Guerra Civil (entre 1939 y 1943), supuso para la poesía española el resurgimiento del surrealismo de preguerra. Como anota Bousoño, este libro influyó en los jóvenes poetas, situando a Aleixandre como guía y maestro.Evoca desde la angustia presente (la cruda posguerra) el paraíso anterior a la aparición del hombre en la Tierra, el edén bíblico, el mundo de los sueños infantiles, pero también el mundo incontaminado. En su primera parte, habla del paraíso perdido, y ofrece una visión del cosmos en plena gloria, antes de la aparición del hombre, con el que llega el dolor y la conciencia del fin. Esa conciencia de transitoriedad será el tema de la segunda parte (“Destino de la carne”, “Al cielo”, “Al hombre”, etc.), que a su vez anuncia el tema del vivir humano, central en su producción posterior. - Nacimiento último (1953) está compuesto por dos partes poco integradas. La primera son poemas que continúan el tema de la muerte como destrucción amorosa y reintegración unitaria “nacimiento último”); la segunda se compone de “Retratos y dedicatorias”, desde Fray Luis de León a la “Elegía” que dedica a Miguel Hernández. - Historia del corazón (1954) supone una rehumanización de su poesía; y, para algunos críticos, el comienzo de una nueva etapa. El poeta se reconoce en los demás y el ser humano pasa al primer plano desplazando a la naturaleza. Son ahora claves conceptos como
  14. 14. solidaridad, lucha, esfuerzo, colectividad. El deseo de fusión ya no se proyecta en el cosmos, sino en la comunión humana; una fraternidad que se realiza por el amor, visto ahora como fuerza congregadora. - En un vasto dominio (1962) comenzó a escribirse en 1958. Recrea la historia del erguimiento del cuerpo humano desde la materia originaria. Una materia que se ha hecho vida y, por lo tanto, historia. Unas veces el sujeto es algún fragmento o parte del cuerpo, pero en otras son fragmentos del cuerpo social, la vida colectiva que no muere y que se transmite desde el origen. Utiliza técnicas cinematográficas como son el ir apareciendo primero planos de la persona para acentuar la objetividad. La mirada del poeta ya no se vierte hacia su intimidad amorosa o nostálgica, sino que se desplaza hacia la realidad en torno. El poeta ya no es protagonista y sujeto activo de cada poema, sino pintor penetrante de una realidad temporal. La forma visionaria de obras anteriores es sustituida por una técnica narrativa-descriptiva, hasta el extremo de que las diferentes secciones están divididas en capítulos. - Retratos con nombre (1965) está compuesto de treinta y siete poemas que son otros tantos retratos de amigos, personajes o figuras anónimas, incluyendo su propio autorretrato (el poema"Cumpleaños"), en que resume, esencialmente, la larga historia de su vivir. 3. Poesía de senectud - Poemas de la consumación (1968), se escribió entre 1965-66. Predomina la reflexión y la meditación; el poeta aborda el tema del fin de la vida, que siente próximo; concibe la muerte como una integración con el cosmos ("bajo la tierra respiraré la tierra"). Ante el hecho de la muerte, no hay angustia, ni sentido religioso, sino simple aceptación de la misma.Estilísticamente se recuperan elementos irracionales, pero no como lo hubiera hecho en épocas pasadas (a la manera surrealista) sino, por utilizar una expresión del propio Aleixandre, «desde la experiencia del realismo». - Diálogos del conocimiento (1974) trata una temática similar al anterior, pero con una técnica muy distinta a la subjetividad lírica. Diversos personajes hablan sobre la vida y el mundo sin que el poeta tome postura; la perspectiva que ofrecen los personajes equivale a la multiplicidad del universo.Utilizando la técnica del poema dialogado, los personajes del poema cruzan sus pensamientos, creando una atmósfera misteriosa en que la palabra parece perseguir un conocimiento a través de lo que el mismo Aleixandre ha llamado visión perspectivista del mundo. La intuición, la sensación e incluso la pasión ofrecen visiones verdaderas pero parciales del mundo. Todas ellas al unísono son el substrato en el que crecen el conocimiento y la sabiduría. b) Estilo La lengua poética de Aleixandre se caracteriza por su riqueza verbal, que se manifiesta a través de grandiosas metáforas; sólo Pablo Neruda puede compararse en la creación de imágenes cósmicas. El verso libre largo o versículo es el cauce predilecto del poeta: resulta dramático unas veces, reposado otras, pero siempre majestuoso. Aleixandre niega la existencia de un lenguaje poético por sí mismo: "No hay palabras feas o bonitas en la poesía; no hay más que palabras vivas y palabras muertas". Su continua preocupación será situar cada palabra -bonita o fea- allí donde aparezca como necesaria:
  15. 15. "Toda palabra es poética si necesaria, quiero decir imantada en el acto de la creación fiel. Dentro del poema, cuando (sea) justa, ¡cómo brillará con la luz inconfundible de la creación!". Así pues, en el estilo de Aleixandre, lo que importa es la unidad del poema. c) Temas Juzgada en conjunto su obra poética, el lector no sabe qué admirar más: si la plenitud del lenguaje poético o la inmensa entereza humana del poeta. Se expresa con valor profético cuando trata del amor en lucha con la muerte o de la muerte asumida por amor, cuando contempla la vida humana en proceso de recreación y cuando reflexiona sobre el sentido de la vejez: la sabiduría. Para Aleixandre, la poesía, más que belleza, es comunicación: "En todas las etapas de su existir -escribe-, el poeta se ha hallado convicto de que la poesía no es cuestión de fealdad o hermosura, sino de mudez o comunicación. A través de la poesía pasa prístino el latido vital que la ha hecho posible, y en este poder de transmisión quizá esté el único secreto de la poesía, que cada vez lo he ido sintiendo más firmemente: no consiste tanto en ofrecer belleza, cuanto en alcanzar propagación, comunicación profunda del alma de los hombres". No es extraño, por tanto, que Aleixandre haya llegado a formular esta definición del poeta: "una conciencia puesta en pie, hasta el fin". 3.5. Pedro Salinas (Madrid, 1891-Boston, 1951) Tuvo un gran influjo sobre el grupo del 27, al menos en su periodo fundacional, dado que era el de más edad y el que había alcanzado mayor prestigio intelectual: profesor universitario en La Sorbona, Sevilla, Cambridge y Madrid. No solo promovió el homenaje a Góngora en 1927, sino que auspició el contacto de los más jóvenes con las vanguardias europeas, junto con el filósofo Ortega y el tertuliano Ramón Gómez de la Serna. Publicó en la Revista de Occidente y participó en los eventos organizados por la Residencia de Estudiantes. a) Etapas La etapa inicial está marcada por la influencia de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez y los ecos de las vanguardias futurista y ultraísta. La idea de la depuración y perfección poéticas y el protagonismo que van cobrando en ella los temas amorosos perfilan sus obras posteriores. Sin embargo, es patente su predilección por los objetos de la vida moderna: el automóvil, el cine, la luz eléctrica. El amor es tratado con un tono irónico y antirromántico, al igual que otros temas tradicionales. En su lugar, aparece una sed de conocimiento y, sobre todo, el juego intelectual, según la crítica que le hizo Luis Cernuda. Pertenecen a esta etapa Presagios (1923), Seguro azar (1929) y Fábula y signo (1931). En su época de plenitud el tema central de su poesía es el amor: La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento (Títulos tomados de un verso de la Égloga III de Garcilaso, de la literatura medieval y dela Rima XV de Bécquer, respectivamente). Mientras era profesor de la Escuela Central de Idiomas y secretario general de la Universidad Internacional de Verano de Santander, en el verano de 1932, conoció a una estudiante norteamericana, Katherine R. Whitmore, que sería luego profesora de lengua y literatura española en Smith College (Northampton, Massachusetts); ella es la destinataria de su trilogía poética. La voz a ti debida (1933) presenta la historia de una pasión amorosa, desde su nacimiento hasta el final. Razón de amor (1936) examina lo que queda del amor cuando éste acaba. La pasión y el dolor de la separación son, por lo tanto, los temas centrales del libro. Largo lamento (1938, aunque solo se publicaron fragmentos, hasta 1971) continúa la línea marcada en las obras anteriores, con una nueva insistencia: la memoria y el cuidado, vinculados al dolor.
  16. 16. La etapa del exilio (1940–1951) está formada por - El contemplado: Tema con variaciones (1946), extenso poema en que dialoga con el mar de San Juan de Puerto Rico. Se remonta a la tradición teológica del comentario y al género trovadoresco de la glosa para proponer un poema central, breve, con 14 glosas extensas. Es patente la alusión a la poesía mística y a la contemplación en las religiones orientales (cristianismo ortodoxo, budismo). La última variación se titula “Salvación por la luz”, en contraste o complemento del poema “Salvación por el cuerpo”, que estaba en el centro de Razón de amor. - Todo más claro y otros poemas (1949, escrito entre 1937 y 1947) trata el tema de la creación a través de la palabra. - Su obra póstuma Confianza (1955, recoge poemas de 1942-43) es una afirmación gozosa de la realidad vivida. - De esta época se suele destacar su impresionante poema «Cero», suscitado por la destrucción que provocaron las bombas atómicas. b) Estilo Utiliza la frase corta, las construcciones nominales con escasos adjetivos y un léxico sencillo; preferencia por los pronombres, que nombran lo esencial, frente a sustantivos y adjetivos que nombran lo accidental; pero su poesía resulta difícil por la concentración expresiva y la complejidad intelectual. Según Leo Spitzer, la principal característica de su arte consiste en el «conceptismo interior», que se expresa en paradojas y condensación de conceptos. Por la aparente sencillez de su versificación, Lorca denominaba prosías a sus poemas. En sus primeros libros, y todavía en La voz a ti debida, prevalecen los versos cortos con alguna rima asonante, a semejanza del romancero. En sus dos obras principales de tema amoroso, lo más habitual es la silva (combinación de endecasílabos con versos más breves), aunque sin rima. Las obras de madurez alternan esas dos formas, con ausencia de rima: romance y silva. c) Tema El tema central en su poesía es el amor. Salinas es, como Garcilaso en el siglo XVI, Bécquer en el XIX o Aleixandre en el XX, uno de los grandes poetas amorosos de la literatura española. Trata el tema de modo conceptual: Razón de amor que canta «el dulce cuerpo pensado» de la amada. Se ha dicho que ésta es una «lírica del vocativo» (Julián Marías). El poeta no sólo canta a la amada, sino para ella y por ella: La voz a ti debida. Mas ese tú, a la vez que plenamente personal, es la creación del yo, su conciencia o concepto, el necesario término relativo de la actividad mental del amante, como señala Leo Spitzer. La visión subjetiva de la amada en mí, en el poeta que enuncia, suplanta al ser amado. El miedo a perder un bien fugaz se esconde detrás de un afán por captar “lo más alto de ti”. Lo que el poeta persigue, a través de lo concreto, de lo anecdótico, de la realidad cotidiana, es otra realidad “más alta”, una “trasrealidad” simbólica. De ahí el frecuente uso de negaciones y de precisiones de matiz: La lírica de Salinas es una psicología artificiosa del amor que en su finura de análisis recuerda a Proust, y que culmina en una metafísica poética. Sus últimos libros descansan en un amor contemplativo sobre el mar, la naturaleza, los signos y los seres vitales, que dan sentido a la creación poética. Ahora mira con amor, porque es capaz de amar. Movido por un nuevo sentido, el cuidado, evita volver a hacer daño al objeto amado que no puede poseer, porque vive. El famoso poema Cero (inserto en Todo más claro
  17. 17. y otros poemas) se comprende mejor desde ese nuevo aliento: la contemplación que ama lo vivo con cuidado y se indigna ante el daño o una muerte banal. 3.6. Jorge Guillén (Valladolid, 1893- Málaga, 1984) a) Obras Es el máximo representante de la poesía pura. Sus dos obras mayores son Cántico (19231950) y Clamor (1957-1963). Cántico tiene como tema el entusiasmo ante el mundo y la exaltación de la vida. El poeta disfruta con la contemplación de todo lo creado; el poeta dice: "El mundo está bien hecho". Clamorda testimonio del dolor y del mal: injusticias, miserias, guerras; ahora dirá: "Este mundo del hombre está mal hecho". Cánticofue editado por primera vez en 1923 en la Revista de Occidente y constaba sólo de 75 poemas. La versión final, publicada en 1950 en Buenos Aires, tiene 334 poemas divididos en cinco partes: «Al aire de tu vuelo», «Las horas situadas», «El pájaro en la mano», «Aquí mismo» y “Pleno ser”. En esta obra exalta el goce de existir, la armonía del cosmos, la luminosidad, plenitud del ser y la integración del poeta en un universo perfecto donde muchas veces se funden amada y paisaje. El optimismo y la serenidad presiden los diferentes poemas que componen el libro. En Clamor se cuartea la creencia en la perfección del cosmos. Sin embargo, no es un libro angustioso o pesimista, pues en él domina el deseo de vivir. Esta obra se compone de tres volúmenes: Maremágnum (1957), cuyo núcleo central («Luzbel desconcertado» y «La hermosa y los excéntricos») trata sobre la falta de armonía; Que van a dar en el mar (1960, cita de Jorge Manrique), donde desarrolla la idea de la continuidad que proporciona la muerte, yA la altura de las circunstancias (1963), donde aparece la lucha por restablecer el equilibrio. Homenaje fue publicado en 1967. Como indica su título, Guillén exalta a personas destacadas del mundo de las artes y las ciencias usando las técnicas delmonólogo dramático y del retrato. Con Aire nuestro tituló la compilación de sus tres grandes libros de poesía hasta 1968. Todavía publicaría Y otros poemas (1973) y Final (1982). b) Estilo Hizo suyo el programa de Juan Ramón Utiliza un lenguaje muy concentrado. Prefiere las oraciones breves, el estilo nominal, sin apenas verbos, los infinitivos, los monosílabos y las exclamaciones. Utiliza estrofas tradicionales basadas en versos breves. 3.7. Gerardo Diego (Santander, 1896- Madrid, 1987) Sus obras suelen clasificarse en dos grupos: a) Poesía de creación. También denominada "absoluta", de carácter vanguardista: son los años del "ultraísmo" y del "creacionismo" (verso libre, imágenes inesperadas, poema como objeto visual). Libros como "Imagen" y "Manual de espumas". b) Poesía de expresión o poesía tradicional. Llamada también poesía "relativa", enlaza con la lírica tradicional e incluye obras como "El romancero de la novia" (1918) "Versos humanos" (1925) y "Alondra de verdad" (1941); la métrica que utiliza es la clásica: romances, sonetos, décimas...
  18. 18. 3.8. Dámaso Alonso (Madrid, 1898-1991) Está considerado como el principal crítico literario de la Generación del 27. Sus estudios de Estilística son muy apreciados. Como poeta está a menor nivel que sus compañeros de Generación. Comenzó dentro de la poesía pura, pero su mejor obra, sin duda, es Hijos de la ira (1944), de gran influencia en la posguerra española. Es un libro de tema existencial y se expresa en versículos y con paralelismos similares a los salmos bíblicos. Pero se trata de una "poesía desarraigada"; el mundo que refleja "es un caos y una angustia”; la poesía “una frenética búsqueda de ordenación y de ancla", en palabras del propio autor. Hijos de la ira es un grito de protesta contra las injusticias, el odio, la crueldad, después de la Guerra Civil y en medio de una Guerra Mundial. El poeta pregunta a Dios sobre el sentido de tanta podredumbre.

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