Teoría general de los títulos de crédito

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Teoría general de los títulos de crédito
R. Sandoval

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Teoría general de los títulos de crédito

  1. 1. 2 Ricardo Sandoval López
  2. 2. Derecho Comercial 3 DERECHO COMERCIAL TEORÍA GENERAL DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO, LETRA DE CAMBIO, PAGARE, CHEQUE Y TÍTULOS ELECTRÓNICOS O DESINCORPORADOS TOMO II MANUALES JURÍDICOS N° 84
  3. 3. 4 Ricardo Sandoval López Primera edición, 1983 Segunda edición, 1986 Tercera edición, 1990 Cuarta edición, 1994 Reimpresión cuarta edición, 1999 Quinta edición, 2001 Reimpresión quinta edición, 2005Se terminó de reimprimir esta quinta edición de 500 ejemplares en el mes de abril de 2005
  4. 4. Derecho Comercial 5 RICARDO SANDOVAL LÓPEZ Doctor en Derecho Privado, Universidad de Grenoble, Francia, 1974 Doctor de Estado en Derecho Privado, República de Francia, 1979 Profesor de Derecho Comercial, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad de Concepción Profesor de Derecho Comercial, Escuela de Derecho, Universidad Diego Portales, Santiago Profesor Catedrático Visitante, Universidad Carlos III, Madrid, España Miembro de International Academy of Commercial and Consumer Law, U.S.A. DERECHO COMERCIAL TEORÍA GENERAL DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO, LETRA DE CAMBIO, PAGARE, CHEQUE Y TÍTULOS ELECTRÓNICOS O DESINCORPORADOS TOMO II EDITORIAL JURÍDICA DE CHILE
  5. 5. 6 Ricardo Sandoval López
  6. 6. Derecho Comercial 7 TEORÍA GENERAL DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO, LETRA DE CAMBIO, PAGARE CHEQUE Y TÍTULOS ELECTRÓNICOS O DESINCORPORADOS 1. Introducción. La actividad mercantil es, en su esencia, actividad mediadora enel desplazamiento de bienes, derechos o servicios de un patrimonio a otro, de untitular a otro. Dicho de otra manera, el tráfico mercantil está destinado siempre a lacirculación de valores patrimoniales. La circulación, a su turno, puede asumirvariadas formas: se presenta cuando el titular de un bien lo transfieredefinitivamente a otra persona (cambio); cuando sólo transfiere su goce en formatemporal (crédito), como en el supuesto de que dicho bien pase a ser gozadoconjuntamente por dos o más titulares (asociación). Como podemos apreciar, elcambio, el crédito y la asociación son tres manifestaciones claras del fenómenocirculatorio que caracteriza la actividad económico-mercantil. En la circulación destacan hoy en día dos aspectos: la cantidad y la velocidad. Seentiende por cantidad la suma de valores que se transfieren en un determinadotiempo. Por velocidad, la rapidez del movimiento de la cantidad de bienes encirculación. No cabe duda de que si una misma cantidad de bienes se moviliza másrápido, esto es, si circula con mayor velocidad, acrecienta el rendimiento y esgeneradora de mayor riqueza. Siendo esto así, la circulación, desde el punto de vistacomercial, tiene actualmente características nuevas: es masiva y permanente,vinculando en una cadena sin fin los factores de la producción. Por ello es que ennuestros días se habla de "tráfico", es decir, que donde un acto termina empieza otroy así sucesivamente, tejiéndose una inmensa red de intereses. Corresponde al derecho comercial regular las diferentes formas que puederevestir la circulación de los bienes o tráfico mercantil, creando las figuras,estructuras o mecanismos jurídicos que permitan lograrlo, cautelando al mismotiempo los intereses en juego. Básicamente, dos son los instrumentos jurídicos quefacilitan la circulación: el contrato y los títulos de crédito. El contrato es el primermecanismo que aparece en el tiempo para llevar a cabo la actividad mediadora entreun patrimonio y otro y sigue siendo uno de los más utilizados e importantes en laactualidad.1 La función básica del contrato, tanto civil como comercial, es realizar1 JEAN LIMPENS, Les Contrate en Droit Comparé, Faculté Internationale de Droit Comparé, Strasbourg, 1967, p. 5
  7. 7. 8 Ricardo Sandoval Lópezjurídicamente la circulación de los bienes, derechos o servicios. Por esta razón, lasnormas reguladoras de la Teoría General del Contrato son comunes a los contratosciviles y comerciales; por ejemplo, en lo relativo al acuerdo de voluntades.2 Contodo, las codificaciones mercantiles, al tratar en general de los contratoscomerciales, contienen reglas especiales relativas a su forma, prueba, interpretación,efectos, etc. El contrato como instrumento jurídico de la circulación es una de lasinstituciones más permeables a las nuevas ideas y cambios del sistema económico.La debilitación del carácter individualista y liberal del derecho comercial semanifiesta con mayor intensidad a propósito de los contratos. El principio de la libertad en cuanto a la forma se ha visto afectado por elintervencionismo estatal, que obliga a realizar un buen número de operaciones deacuerdo a fórmulas rígidas preestablecidas, contrariando de esta suerte la rapidez delas transacciones mercantiles, pero destinadas a proteger el interés de terceros y delpúblico en general. Por otra parte, el principio clásico de la autonomía de la voluntadimperante en la materia, resulta asimismo disminuido. La realidad demuestra que noes frecuente en la actualidad que el contrato sea discutido por las partes en un planode igualdad y con absoluta libertad de contratar o no. En la mayoría de los contratoscomerciales la igualdad es meramente teórica, por ocupar una de las contratantes (elempresario) una posición económica privilegiada que le permite imponer su ley a losclientes. La rapidez misma del tráfico mercantil impide la discusión minuciosa delos contratos para adecuarlos al interés específico que puedan tener las partescontratantes, lo que les lleva a establecer contratos tipos, de contenido rígido ypredeterminado que se repite en una serie interminable de contratos iguales, en losque la voluntad de las partes juega apenas un papel visible. En el comercio banca-rio, en el bursátil, en el de seguros, en el de transportes, por señalar algunos, loscontratos se elaboran sobre bases uniformes, cuyo contenido está determinado deantemano en cláusulas que rara vez sufren modificaciones por exigencias de losclientes, prácticamente obligados a contratar en esas condiciones unilateralesimpuestas por el empresario.3 El título de crédito, al incorporar en su contenido una prestación que puedeexigirse al obligado a su vencimiento, constituye un vehículo privilegiado decirculación. En efecto, el título de crédito en cuanto a su contenido puede ser:representativo de dinero, de mercaderías o de participación social. En el título decrédito representativo de dinero, la prestación consiste precisamente en pagar unasuma de dinero a su vencimiento. Permite, en consecuencia, realizar actos de cambio2 RODRIGO URÍA, Derecho Mercantil, 18a ed., Madrid, 1992, p. 560.3 URÍA, op. cit., p. 561.
  8. 8. Derecho Comercial 9o tráfico mercantil sin moneda, llegando así, en cierta forma, a sustituirla. Además,como la circulación se realiza con un documento que contiene una promesa de pagodiferido, se posterga con ello la exigibilidad de la deuda, realizándose, en estaforma, la función de crédito. A su turno, como esta promesa de pago diferido estácontenida en un documento, puede circular, como la moneda, mediante lacirculación del título que la contiene. En fin, nada impide que el acreedor puedacambiar el valor futuro que representa la promesa de pago diferido por un valorpresente, mediante la operación de descuento. Así, podemos apreciar cómo un títulode crédito representativo de dinero cumple la función de reemplazar a la moneda, derealizar la circulación con pago diferido y de servir de base al crédito en eldescuento. En el título representativo de mercaderías la prestación contenida en eldocumento permite exigir al obligado la entrega de determinados bienes. Entre lostítulos de esta clase figuran: la carta de porte, el conocimiento de embarque, loscertificados warrants. Lo importante es que estos títulos permiten, mediante latransferencia del documento, transferir las mercaderías, sin que sea necesaria latradición material de las mismas, sin desplazamiento físico de ellas. Esto facilitaenormemente la circulación de los bienes, dándole al tráfico seguridad, rapidez ycerteza, evitando demoras, inconvenientes de la celebración de contratos y derealizar la tradición o entrega de los bienes, en cada caso. Los títulos de participación social son aquellos que reconocen determinadosderechos, ya sea de asociado o de acreedor, de la entidad que los emite. Mediante eltítulo el poseedor puede ejercer los derechos que éste le confiere, pero puedetambién cederlo, con lo cual transfiere su cuota social o parte de interés social, suderecho de usar conjuntamente de los bienes sociales y otras prerrogativas de ordeninstitucional o pecuniario que comporta la calidad de socio. De esta suerte tambiénse facilita, en este plano, la circulación.
  9. 9. 10 Ricardo Sandoval López Capítulo I TEORÍA GENERAL DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO Sección I Noción de título de crédito y elementos característicos 2. Noción de título de crédito. Los títulos de crédito son una de las mássignificativas creaciones del derecho comercial. Tullio Ascarelli afirma que "si nospreguntasen cuál es la contribución del derecho comercial a la formación de laEconomía moderna, tal vez no podríamos apuntar otra que haya influido mástípicamente en esa Economía que la institución de los títulos de crédito".4 Ellos sehan convertido en instrumentos de representación y movilización de la riqueza,aportando la certeza, rapidez y seguridad que requiere el tráfico mercantil denuestros días. La noción de título de crédito, que corresponde a la traducción literal de laexpresión alemana Wertpapiere, evoca un documento que no sólo acredita laexistencia y contenido de un derecho, sino que lo constituye y sirve para sutransferencia. Por ello es que se dice que estos documentos incorporan omaterializan un derecho en su texto. A partir de esta idea la doctrina ha elaboradomayoritariamente una noción esencial de título de crédito, que consiste en undocumento transferible cuya posesión es necesaria para ejercer el derecho literal yautónomo que en él se representa. Se trata de un concepto restringido o estricto,afirmado por la doctrina italiana5 y acogido por las reglas del Código Civil italianode 1942. La jurisprudencia del Tribunal Supremo español se ha hecho eco de estanoción en una sentencia de 27 de diciembre de 1987, señalando que al título-valor"conviene la definición descriptiva de documento de un derecho literal destinado ala circulación, capaz de atribuir de modo autónomo la titularidad del derecho a supropietario y que confiere suficiente legitimación al poseedor para recabar elcumplimiento del derecho que incorpora".64 TULLIO ASCARELLI, Teoría general de los títulos de crédito, México, 1947, p.3.5 CÉSAR VIVANTE, Trattato di Diritto Commerriale, 5a ed., Milano, 1924, vol. III, p. 123.6 JOSÉ MARÍA DE EIZAGUIRRE, "Las imposiciones a plazo como objeto de garantía pignoraticia. Una contribución a ladogmática de los títulos-valores". Revista de Derecho Bancario y Bursátil, España, Nº 25, enero-marzo 1987, p. 186.
  10. 10. Derecho Comercial 11 Sin embargo, en la doctrina alemana ha predominado una concepción másamplia del título de crédito, que se ha recogido en el artículo 965 delObligationenretch suizo de 1936, según la cual se trata de un documento queincorpora un derecho de carácter privado de tal forma que para su ejercicio esnecesaria la posesión del documento7 La noción amplia de título de crédito alude a los documentos cuya tenencia esnecesaria para ejercer el derecho representado en el documento, independientementede que el documento sea o no también necesario para la transferencia de dichoderecho.8 A falta de definiciones legales de títulos de crédito, el empleo de la nociónrestringida o del concepto amplio responde a los fines de funcionalidad que sequieran satisfacer con estos instrumentos.9-10 3. Evolución histórica. Los requerimientos que planteaba el desarrollo de laactividad mercantil dieron origen a los títulos de crédito, que aparecen justamentecuando los mecanismos del derecho común que se utilizaban para la circulaciónresultaron insuficientes para llenar las necesidades de mayor rapidez, facilidad,certeza y seguridad. La circulación de los bienes y derechos se realizaba mediante lacesión de créditos, cuyas características esenciales son: a) El acreedor cedente responde sólo de la existencia y legitimidad del crédito; b) Para que la cesión del crédito surta efecto respecto del deudor cedido esnecesario notificarle la transferencia del título; c) El crédito arrastra los posibles defectos, vicios y limitaciones que se hayan idoacumulando en cada una de las transferencias; en otras palabras, se acumulan lasexcepciones, lo que conspira en contra de la rapidez, certeza, seguridad que exige lacirculación. Otra noción que se utilizó con fines circulatorios fue la delegación. El delegante,deudor primitivo, es reemplazado por el delegado, nuevo deudor, respecto deldelegatario, que es el acreedor de la deuda. Este mecanismo presenta dos variantes,según que el acreedor delegatario acepte expresamente la sustitución del deudor,liberando al deudor primitivo de su obligación, caso en el cual estamos en presenciade la delegación perfecta o novación; en cambio, en la delegación imperfecta, elacreedor delegatario no libera al deudor primitivo, quedando subsistente la7 HENRICH BRUNNER, "Die Wertpapiere", en el Handbuch des deukhen Handels-See- und Wechselretch, dir. Endermann,Leipzing, 1882, p. 147.8 ALERED HUECK y CLAUS WILHEI.M CANARES, Derecho de los títulos-valor,Editorial Ariel S.A., Barcelona, 1988, pp. 3 y ss.9 JOAQUÍN GARRIGUES, Tratado de Derecho Mercantil, 7ª edición, tomo II, p. 68.10 GUILLERMO JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Derecho Mercantil, Coordinación, 3a edición, Ariel Derecho, Barcelona, 1995, tomo II,p. 6.
  11. 11. 12 Ricardo Sandoval Lópezobligación originaria entre ambos, constituyéndose el deudor delegado en un nuevodeudor junto al anterior. En el fondo, no es otra cosa que la cesión de deuda. Tanto la cesión de crédito como la delegación no cumplen hoy en forma idónealas exigencias de la circulación económica, industrial y bancaria. Frente a las dificultades del sistema tradicional de la circulación, fue necesariocrear documentos que reunieran las siguientes características: a) Certeza, en la existencia del crédito al tiempo de la adquisición delinstrumento jurídico. A quien se le transfiere el crédito instrumentalizado debe tenerla evidencia de que el crédito existe de acuerdo con el sistema normativo; b) Rapidez, en las negociaciones que se suceden en la circulación del crédito.Nuevas formas de obtenerla o racional simplificación de las ya existentes para hacerágil y fluido el cambio; c) Seguridad, en la ejecución final del título. La persona que recibe el título tienela certidumbre de que el crédito documentado permanece inalterable luego de lassucesivas transferencias. Para superar los inconvenientes de la instrumentalización tradicional del créditofue necesario que se elaboraran dogmáticamente documentos que, llevando en sí elvalor económico jurídico, fuera indispensable su exhibición para ejercer losderechos que representaban. Tales exigencias han sido satisfechas con la creación delos títulos de crédito. El origen de la Teoría General de los Títulos de Crédito fue, sin duda, laaplicación y desarrollo de uno de ellos; la letra de cambio, que motivó estudiosdoctrinarios y elaboración de normas legales. La letra de cambio conjugabaadecuadamente el aspecto teórico con el aspecto práctico de su funcionamiento en eltráfico comercial y bancario.11 Es en realidad Vivante el creador de la TeoríaGeneral de los Títulos de Crédito contenida en su Tratado de Derecho Comercial,editado por primera vez en 1896. El insigne jusmercantilista italiano siguió lassiguientes pautas: a) extrajo los caracteres esenciales de la letra de cambio, que erancomunes a todos los títulos de crédito; b) separó los elementos constitutivos de laletra de cambio como título de crédito de aquellos otros caracteres que le daban elrango de papel de comercio; c) distinguió de los títulos de crédito aquellosdocumentos que no contaban con los caracteres esenciales y que eran simplementedocumentos probatorios, y d) describió su forma de circulación según las diversas11 En este sentido: GABRIEL RIOSECO ENRÍQUEZ en Conferencia sobre Teoría de los Títulos de Crédito, Concepción, 1979,inédita.
  12. 12. Derecho Comercial 13clases de títulos de crédito: nominativos, a la orden o al portador.12 4. Definición y elementos del título de crédito. La doctrina de los autores13 definelos títulos de crédito señalando que son documentos que llevan incorporado underecho literal y autónomo que se puede ejercer por el portador legítimo contra eldeudor a la fecha de su vencimiento. De acuerdo con esta definición, es necesaria laconcurrencia de una serie de elementos que configuran la esencia de la nocióndefinida. El documento es necesario para dar origen al derecho,; para su conservación ydisposición. "Sin él no es posible hacer efectivo el derecho contra el obligado, nitransmitirlo a un tercero, ni darlo en garantía."14 Por lo mismo, toda operaciónrelativa al derecho deberá consignarse en el título para que produzca sus efectos. El derecho consignado en el título de crédito, llamado "derecho documental",15no vive por sí solo, porque desde el momento en que se produce su consagración enel instrumento, irá ligado a él dondequiera que éste vaya, corriendo su misma suerte,expuesto a las mismas contingencias y vicisitudes, a tal punto que, si el documentose destruye o se pierde, desaparece también el derecho en él incorporado, a menosque su propietario tome algunas medidas, las que tendremos ocasión de señalar másadelante. En consecuencia, la posesión del documento decide de modo soberano latitularidad del derecho en él consignado. "No es un juego de palabras -ha escritoBolaffio- decir que la posesión del título es título de posesión."16 La fórmula esverdadera en el sentido de que la posesión del instrumento titula, funda y legitima laposesión del derecho: "Poseo el derecho porque poseo el documento." Se trata, pues,de un derecho causado por la cosa (el título), derecho propten rem. Es asimismo underecho reinhaerens, adherido a la cosa, inmanente en ella. Queda de manifiesto entonces la absoluta preponderancia que el documentoejerce sobre el derecho contenido en él. Sin embargo, debemos dejar constancia deque antes de plasmar el derecho en el instrumento que lo consigna, existía ya unarelación fundamental a la cual se sigue la documental, pudiendo existir entre ambasuna completa identidad de contenido económico. Pero desde el instante en que elderecho se instrumentaliza, queda dotado de una serie de atributos de que carecíaantes, algunos de naturaleza tan propia como extraña y de efectos tandesconcertantes que justifican las palabras del ilustre maestro de Bolonia Tulio12 VIVANTE, Trattato de Diritlo Commerciale, Milán, 5a ed., 1929, t. III, Nº 95113 URÍA, ob. cit., N° 726; GARRIGUES, ob. cit., p. 605; FELIPE DE J. TENA, Vítulos de crédito, Editorial Porrúa, 3a ed.,México, 1956, p. 10.14 TENA, ob. cit, N° 3, p. 10.15 Ibídem.16 TENA, ob. cit., p. 11.
  13. 13. 14 Ricardo Sandoval LópezAscarelli17 en orden a que esta institución "es una de las mejores demostraciones dela capacidad creadora de la ciencia jurídica de los últimos siglos". Por otra parte, siendo el título de crédito un instrumento destinado a lacirculación, era necesario que se le sometiera a una disciplina especial, a un mismotiempo de rigor y de privilegio, que fundamentalmente se propusiera afianzar enbeneficio del público, aun sacrificando a veces intereses respetables, la más segura yrápida transmisibilidad de estos documentos.18 En consecuencia, la relación jurídica primitiva, el derecho preexistente alnacimiento del título, sufre profundas modificaciones al perder su condición estática,para adquirir una condición dinámica distinta de la primera. Tal variación no seadvierte con la misma claridad cuando el documento permanece en manos delprimer poseedor, teniendo el deudor enfrente al sujeto de la relación primitiva ofundamental, como cuando éste entra en circulación desplegando las característicasque le son propias. Messineo19 pone de manifiesto la preponderancia del documento sobre elderecho contenido en él, distinguiendo los títulos de crédito de los títulos ordinarioso constitutivos. A su juicio, en los títulos ordinarios, el documento es algo accesoriorespecto del derecho mencionado en él; de ahí que la titularidad del crédito(derecho) decida también la pertenencia del documento. Pero en materia del título decrédito -agrega-, por el contrario, lo accesorio no es ya el documento sino elderecho, en el sentido de que el derecho sobre el documento decide la pertenenciadel derecho mencionado en él y de que la posibilidad de ejercer tal derecho dependede la conservación del mismo instrumento. Con mayor agudeza, yendo al fondo mismo del asunto, Rocco20 distingue tressituaciones: a) En la mayoría de los casos el documento desempeña una función meramenteprobatoria, para acreditar la existencia de la relación jurídica, pero sin tener con ellaninguna conexión necesaria. La relación existe por sí sola con independencia delinstrumento, el que, por estar destinado a probarla, la presupone. En consecuencia,la relación jurídica produce todos sus efectos, aun cuando falte el documento, con talque pueda acreditarse de otra forma. b) En otros casos el documento desempeña una función más importante, uniendoa su valor probatorio el carácter de constitutivo de la relación jurídica, condición17 TULIO ASCARELLI, Appunti de Diritto Commerciale18 TENA, ob. cit., N° 6, p. 12.19 FRANCESCO MESSINEO, I titoli di crédito, Padua, 2a ed., 1933, t. I,pp. 7 y 8.20 ALFREDO ROCCO, Principios de Derecho Mercantil, traducción española,Madrid, 1930, N° 70.
  14. 14. Derecho Comercial 15necesaria para su existencia; lo que ocurre en los casos en los cuales la ley exige quela voluntad se exteriorice en forma escrita. El documento no puede faltar, porque esla forma como se manifiesta una voluntad generadora del derecho. El instrumento yla relación jurídica están en estrecha conexión, pero ésta es incompleta, porque sibien es cierto que el documento es necesario para generarla, subsisten sin embargocomo dos entidades separadas, en el sentido de que una vez creada la relaciónjurídica, ésta vive en forma independiente del documento. c) Por último, hay situaciones en las cuales la conexión entre el documento y larelación jurídica es no sólo originaria sino permanente. En estos casos; no sólo nonace el derecho si la declaración de voluntad que le dio origen no se consigna en undocumento, sino que el documento y el derecho subsisten compenetrados, de talmanera que el instrumento es condición necesaria y suficiente para atribuir elderecho. De esta suerte, quien tiene el documento tiene a la vez el derecho. "Losdocumentos que tienen la virtud de atribuir un derecho son, precisamente, los títulosde crédito."21 Esa compenetración del derecho en el título, esta objetivación de la relaciónjurídica en el papel, es el fenómeno que en doctrina se conoce como incorporación,rasgo característico de los títulos de crédito. El concepto de incorporación criticado por Vivante22 por su esterilidaddogmática y por Bracco23 por carecer de una elaboración adecuada a lapreeminencia que se le otorga para explicar los caracteres de los títulos de crédito, essin embargo ampliamente aceptado por la doctrina de otros autores. Felipe de J.Tena señala que no existe el menor peligro de que alguien tome la expresión"derecho incorporado en el título" en su sentido natural y propio y de que sea unelemento de confusión. "Nadie va a creer que el derecho -elemento ideal- puedaresidir en un pedazo de papel, porque nadie ignora que el único sujeto posible dederecho es el hombre." De modo que cuando hablamos de incorporación del derechoen un título de crédito, lo que queremos significar, sencillamente, es la "relación denecesidad" de que nos habla el propio Bracco, en virtud de la cual el que es poseedorde un título es, por eso mismo, titular del derecho, y para ser titular del derecho espreciso ser poseedor del título, conforme a un principio que apenas si sufreexcepciones. Tal metáfora, por lo demás, como algunas otras de que se vale ellenguaje de la ciencia, nos parece feliz, ya que lejos de oscurecer o perturbar laexposición de las ideas, las simplifica y aclara, lo cual depende de que los efectospropios de la llamada incorporación se producen en el terreno jurídico como si21 Rocco, ob. cit., N° 70.22 VIVANTE, ob. cit., t. III, N° 923.23 BERTO BRACCO, La legge uniforme sulla cambíale. Padua, 1935, N° 188.
  15. 15. 16 Ricardo Sandoval Lópezrealmente existiese.24 La incorporación, que consiste en el consorcio indisoluble del título con elderecho que representa, es la característica fundamental y primera de los títulos decrédito. Como tal ha sido acogida por algunos ordenamientos jurídicos que definenla noción de título de crédito, como ocurre con el artículo 5o de la ley mexicana deTítulos y Operaciones de Crédito, que señala que "son los documentos necesariospara ejercitar el derecho literal que en ellos se consigna". Si el título de crédito es eldocumento necesario para ejercitar el derecho que en él se consigna, es porque sin eldocumento no existe el derecho, el derecho fundamental, el derecho cartolare, comodiría cualquier jurista de Italia.25 Otro tanto ocurre con el artículo 619 del Código deComercio de Colombia, de 1971, que dice que "los títulos-valores son documentosnecesarios para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en ellos seincorpora". En fin, el Proyecto de Ley Uniforme sobre Títulos-Valores para AméricaLatina, elaborado por el Instituto para la Integración de América Latina, define lostítulos-valores como "los documentos necesarios para ejercitar el derecho literal yautónomo que en ellos se consigna".26 5. Estructura del título de crédito. Los elementos del título de crédito son,fundamentalmente, dos: -El documento en cuanto soporte material (bien mueble), y -La relación obligacional en él representada que constituye su contenidoeconómico. Estos dos elementos al reunirse dan origen al título de crédito, que no solamentees la suma de ambos, sino que nace a la vida jurídica como un ente nuevo. Entreambos elementos existe una especialisima vinculación; en el decir de algunosautores, se encuentran compenetrados en un consorcio indisoluble. Sin embargo, apesar de esta compenetración entre el documento y la relación obligacional en élrepresentada, los elementos del título de crédito son autónomos. a) El sustrato material: el título de crédito es una cosa mueble. No cabe dudaque pertenece a la categoría jurídica de los bienes muebles debido a su materialidadde instrumento documental (papel). Como tal puede ser objeto de relaciones reales:tenencia, posesión, propiedad, usufructo, puede reivindicarse, como lo reconoce elartículo 82 de la Ley de Quiebras. Se reafirma el carácter de cosa mueble desde el punto de vista cartular, ya que surégimen de circulación está regulado según esa naturaleza, con las modificaciones24 TENA, ob. cit., N° 8, p. 16.25 TENA, ob. cit., N° 8, p. 16.26 Proyecto de Ley Uniforme sobre Títulos-Valores para América Latina, INTALBID, 1967, p. 19.
  16. 16. Derecho Comercial 17propias que resultan de los títulos de crédito. Sin embargo, este bien mueble que esel título de crédito se sujeta a un régimen específico que atiende a una serie deconnotaciones propias de los títulos de crédito, entre las cuales se puede señalar queprevalece el valor intrínseco o representativo por sobre el valor extrínseco, que esnulo; el intercambio mutuo de características propias que opera entre los elementosestructurales del título de crédito no aparece en las cosas muebles por naturaleza; lasimplificación de las formalidades en la transferencia del título que habilitan aladquirente para ejercer los derechos. El fundamento de esta falta de identidad absoluta entre el título de crédito cosamueble y las cosas muebles por naturaleza radica en que el primero está estructuradopara circular, esto es, para facilitar el desplazamiento del crédito de portador enportador. Desde el punto de vista material, el título de crédito es un documento. En esteinstrumento escrito el sujeto firman-le ha incorporado representativamente unadeclaración de voluntad con contenido económico. Para el derecho tal instrumentoes considerado un documento en cuanto acredita la existencia de un hecho quepuede producir consecuencias jurídicas. De esta suerte, el valor jurídico deldocumento está representado por su aptitud probatoria. Con todo, además de esafunción probatoria, el título de crédito juega un rol constitutivo. Los derechos nonacen si la voluntad no se expresa según las formas previstas para el otorgamientodel título. Además de la función probatoria (acreditar un hecho), constitutiva (eldocumento es esencial para que nazca la obligación), el título de crédito tiene unafunción dispositiva, en el sentido de que el instrumento es necesario para disponerdel derecho a que él se refiere. La aptitud probatoria existe, pero resulta absorbidapor la función constitutiva y la dispositiva, que permiten adquirir, ejercer y disponerdel derecho representado en el documento. b) La declaración documental. El título de crédito contiene una declaracióndocumental con valor económico. La declaración documental puede estudiarse comofuente de obligación y como representación documental. Desde el punto de vista de la fuente de obligación, se trata de una declaraciónunilateral que da nacimiento a un vínculo jurídico obligacional. La promesaunilateral contenida en el documento tiene las siguientes características: es unadeclaración documental no recepticia, en el sentido de que no depende de lavoluntad del sujeto a quien se dirige; es incondicionada, en cuanto a que suexigibilidad no está sujeta a contraprestación por parte de quien favorece; esirrevocable, ya que una vez formulada el declarante no puede revocarla; y esvinculante, en orden a que obliga a cumplir la prestación correspondiente. No obsta
  17. 17. 18 Ricardo Sandoval Lópezpara reconocer el carácter vinculante de la declaración documental el hecho de queel portador deba cumplir determinadas actividades, que la doctrina denomina"cargas", pues el cumplimiento de tales diligencias no dice relación con la existenciade la obligación, sino que se refiere a ciertos resguardos instrumentales impuestospara asegurar la fácil, rápida y segura comprobación de su circulación. La declaración documental en cuanto representación documental contiene unvínculo representado que tiene la naturaleza de un crédito, esto es, un derecho aexigir una prestación con contenido económico, como: pagar una suma de dinero,entregar ciertas mercaderías, disponer de ciertos derechos o prerrogativas. Loselementos del derecho representado jurídicamente considerados son una deuda y uncrédito. El documento es una cosa representativa de un hecho, por lo general de unadeclaración. El título de crédito es un documento representativo de un derecho decrédito. Tal es la naturaleza de la declaración documental en tanto representacióndocumental. 6. Vinculación de los elementos de la estructura del título. La conexión entre elsustrato material y el elemento obligacional tiene características muy particulares y,además, genera un mutuo intercambio de rasgos y de efectos recíprocos. El elemento material, en tanto instrumento, cuando se le incorpora la declaraciónde voluntad con contenido económico, pasa a ser un documento constitutivo, todavez que se convierte jurídicamente en condición necesaria para la existencia y elejercicio del derecho en él representado. El elemento voluntario, esto es la declaración de voluntad obligacional, cuandose representa en un documento, da origen a un derecho de naturaleza documental(diritto cartolare). Este mutuo intercambio se ha conceptuado como una recíproca compenetraciónentre el documento y el derecho, que da nacimiento a un ente jurídico distinto: eltítulo de crédito. Esta vinculación de elementos estructurales se denomina también"conexión permanente" o "consorcio indisoluble". Asimismo, este fenómenojurídico de la vinculación entre el sustrato material y el elemento voluntario se hatratado de explicar a través de la llamada "doctrina de la incorporación", según lacual el derecho se incorpora o se fusiona con el documento, idea que nocompartimos, porque los elementos no obstante estar unidos mantienen suautonomía conceptual. 7. Autonomía conceptual de los elementos estructurales del título. La recíprocacompenetración del documento y el derecho no debe magnificarse, pues éstos no
  18. 18. Derecho Comercial 19llegan a fusionarse de modo que pierdan su autonomía conceptual. En otrostérminos, el documento y el derecho no desaparecen en su individualidad. Sentada la premisa anterior, es preciso explicar en qué consiste el mantenimientode la individualidad de los elementos estructurales del título de crédito. Eldocumento sólo puede transferirse con voluntad del tradente mediante la entrega delmismo, por lo que este traspaso siempre es a título derivativo. En cambio, el derechorepresentado o conectado en el documento es objeto de transferencia originaria,puesto que no se requiere voluntad alguna para traspasarlo; el derecho nace nuevopara cada sujeto que reciba el documento. También se pone de manifiesto esta autonomía conceptual de los elementospropios del título en aquellas hipótesis legales que autorizan desligarlos o romper elconsorcio indisoluble, como ocurre en los casos de extravío, hurto o robo, en loscuales, cumplidas ciertas formalidades legales, el documento pierde su contenidoeconómico o declaración obligacional. 8. Concepto de legitimación. Siendo los títulos de crédito documentos necesariospara legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo incorporado en ellos, nobasta con adquirir su posesión de cualquier modo para hacerlos efectivos, sino quees necesario obtenerla según sus propias normas de circulación, que son diferentessegún se trate de títulos nominativos, a la orden o al portador. La posesión del títuloadquirida en tal forma permite al portador ejercitar su derecho contra el deudor yasegura a este último su liberación definitiva mediante el cumplimiento de laprestación a la fecha de su vencimiento. Adquirida la posesión del título conforme asus reglas de circulación, se producen los efectos indicados tanto a favor delportador como del deudor. Esta doble función que desempeña el título de créditoadquirido legalmente se conoce en doctrina con el nombre de legitimación. La legitimación consiste, por lo tanto, en "la propiedad que tiene el título decrédito de facultar a quien lo posee, según la ley de su circulación, para exigir delsuscriptor el pago de la prestación consignada en el título y de autorizar al segundopara pagar válidamente su obligación, cumpliéndola en favor del primero".27 elacreedor se legitima exhibiendo el título; si carece de él por cualquier causa, nadapodrá hacer para legitimarse aunque realmente sea propietario del título y aunquepor otros medios pudiera demostrar plenamente su carácter de tal y el hecho de lapérdida de la posesión. La legitimación es, desde este punto de vista, una carga parael acreedor, pero al mismo tiempo, y fundamentalmente, una gran prerrogativa,porque para justificar su derecho y ponerse en aptitud para ejercitarlo, en una27 TENA, ob. cit., N° 12, p. 19.
  19. 19. 20 Ricardo Sandoval Lópezpalabra para quedar legitimado, le basta con exhibir el título, sin que sea necesariodemostrar que es propietario del mismo y, por consiguiente, titular del derecho quelleva incorporado. Podrá no serlo, en el fondo; podrá existir en su favor unaapariencia, la apariencia que resulta de haber llegado el título a sus manos por elcamino que la ley ha trazado para su circulación. Eso nada importa. Aquí laapariencia vale más que la realidad, la legitimación más que el derecho, y paraemplear una terminología usada por Vivante, la propiedad formal vale más que lapropiedad material. La apariencia ha sido elevada al rango de la esencia misma.28 Como puede apreciarse, la legitimación está dominada por el dogma de laapariencia jurídica. La posesión del título engendra apariencia de titularidad delderecho, y con el fin de favorecer la circulación se libera al poseedor de demostrarque es titular del crédito. La apariencia actúa así tanto en favor del tenedor comorespecto del obligado. A este último se le libera de la deuda si paga en favor dequien tiene la apariencia, aunque no sea el verdadero titular del derecho; al tenedorle exime de demostrar su condición de acreedor y es el deudor quien tendrá quedemostrar que el poseedor no tiene derecho de recibir la prestación para negarválidamente el pago. Pero sería peligroso extender al máximo los efectos de laapariencia. La buena fe juega también en esta materia un rol importante. En rigor,sólo el poseedor legítimo tiene derecho a la prestación contenida en el título, y si eldeudor sabe que no es legítima la posesión de quien se presenta como tenedor deldocumento, debe rehusar el pago. En definitiva, sólo libera el pago hecho de buenafe. No obstante, la legitimación por la posesión sobre la base de la apariencia haceposible el ejercicio del derecho por quien siendo titular aparente no sea en realidadtitular verdadero. Este es un fallo de esa construcción jurídica -señala Uría-,29 siendolas exigencias del tráfico y la rápida circulación las que imponen ese eventualsacrificio del verdadero titular (propietario del título), no poseedor, frente alposeedor, titular aparente. Pero ese sacrificio sólo es compatible con la buena fe deldeudor. Messineo es, sin embargo, quien expone en forma más profunda el contenido ylos efectos de la legitimación que caracteriza a los títulos de crédito: "Por el hechode exonerar al poseedor del título de la demostración de que él es titular del derechoque contiene, no se establecen únicamente reglas particulares en materia de prueba;en definitiva, se habilita para el ejercicio del derecho aun al que eventualmente no esen realidad titular del mismo derecho, con tal que se halle en posesión deldocumento y lo exhiba. Ciertamente, puesto que el deudor está siempre dispensado28 Ibídem.29 URÍA, ob. cit., N° 726, p. 664
  20. 20. Derecho Comercial 21de investigar el modo con que el presentante del título obtuvo su posesión y deindagar, por lo mismo, la efectiva pertenencia del derecho, estándole más bienprohibida semejante investigación; y puesto que al poseedor del documento lecorresponde, sobre la base de la exhibición, el ejercicio del derecho en él contenido,deviene elemento del todo secundario la persona del titular del derecho, mientrasalcanza máximo relieve la calidad de poseedor (presentante) del título. De producirtamaños resultados, es susceptible el mecanismo descrito. Tal posibilidad convierte, pues, la exhibición del título en medio jurídico, envirtud del cual la viste de titular efectivo del derecho es indiferente paradeterminados efectos (ejercicio del derecho), por cuanto se establece una ficción(iuris) (de acuerdo o en contraste con la realidad, según el caso) de que el queexhibe el título es titular del derecho, estableciéndose así la ecuación: exhibición deltítulo = posibilidad de ejercicio del derecho; una ficción por la cual es virtualmenteposible que nunca el presentante del título sea titular del crédito, a pesar de lo cualsiempre logra ejercitar el derecho relativo y obtener la prestación, como si fuese eltitular. Por sí misma, la legitimación que se obtiene mediante un título de crédito noafirma la titularidad del derecho (más bien hace abstracción de ella); pero siemprehace posible su ejercicio, lo cual prácticamente basta para el fin que trata dealcanzarse. Aquí es donde se muestra justamente la conquista realizada por el mecanismoantes descrito: el significado pleno del concepto de legitimación lo da precisamenteel hecho de poder abstraerse totalmente de la investigación sobre la pertenencia delderecho de crédito que pueda corresponder al que ha sido admitido a ejercitarlo; osea, el reconocimiento de una forma técnica de posesión del crédito, actuadamediante la particular eficacia conferida a la posesión del título en que el derecho sehalla incorporado". Y agrega más adelante: "No es que la ley se desinterese de la posición delpropietario del título y titular del derecho para los efectos de la legitimación, pues, acondición de ser poseedor, está en aptitud de legitimarse. Es que la ley se contentacon la sola calidad de poseedor, que por lo común acompaña a la calidad depropietario. Mas si en hipótesis el propietario no es al mismo tiempo poseedor del título, laley, aunque sin privarlo de la titularidad del derecho y aunque consintiendo en quereadquiera, si lo logra en tiempo oportuno, la posesión del título, da preferencia -para los fines de la legitimación- al poseedor del título, aun con detrimento delpropietario. Claro se ve ahora que el concepto de legitimación (como todo concepto) está
  21. 21. 22 Ricardo Sandoval Lópezfijado sobre la base de un contenido mínimo, de un contenido indispensable, perosuficiente; no sobre la base de una hipótesis privilegiada, cual es la propiedad unidaa la posesión del título de crédito, hipótesis en que los requisitos de la legitimaciónsalen sobrando. No se dice que el propietario no pueda legitimarse; se dice quepuede legitimarse aun el no propietario, con tal que también sea poseedor".30 Por último, digamos que la ley, al prescribir la forma como se adquiere un títulode crédito, establece al mismo tiempo como se obtiene la legitimación. Talafirmación pudiera parecer inexacta y contradictoria si se piensa que la legitimaciónhace abstracción de la titularidad del derecho, contentándose con la propiedadformal, con la apariencia nacida de la regular posesión del instrumento, pero talcontradicción no existe si tenemos presente que la legitimación no muestra suscaracteres peculiares ni produce sus efectos tan propios sino cuando el derechoincorporado en el documento se ejercita por poseedores sucesivos, distintos delprimero. Únicamente entonces tienen aplicación las normas propias de la institución,porque únicamente entonces la propiedad material queda en la sombra, tan sólovislumbrándose a través del ropaje exterior de la posesión lograda conforme a la leyde la circulación del título.31 Tratándose de títulos nominativos, es decir, de aquellos que se expiden en favorde una persona determinada, la legitimación produce sus efectos cuando elpropietario los ha adquirido mediante su ley de circulación, esto es, cumpliendo conel mecanismo de la cesión, ya sea contando con la aprobación del deudor cedido omediante su notificación. Cuando se trata de títulos a la orden (vale decir, aquellos en los que se consignauna obligación contraída a la orden de una persona determinada) es necesariodistinguir dos situaciones para saber cómo opera la legitimación. En primer lugar, espropietario del título, y por tanto legitimado, el beneficiario del mismo, o sea el quecomo tal figura en el texto del documento, y, en segundo lugar, se considerapropietaria a la persona que justifique su derecho mediante una serie nointerrumpida de endosos, que constituyen la forma como ellos circulan. En el primercaso el título no ha circulado, en tanto que en el segundo ha entrado ya encirculación. El poseedor de un título a la orden que lo presenta a su cobro sin quehaya sido endosado, no sólo prueba que está legitimado, sino que acredita ademásque es propietario del mismo. En cambio, el tenedor que lo presenta al cobrohabiéndolo adquirido no directamente del suscriptor sino de algún endosante, nodemuestra con ello su derecho de propiedad sobre el título, sino que acreditasolamente su derecho a cobrar del deudor la prestación respectiva, comprobando que30 MESSINEO, ob. cit., t. I, Nos 8 y 9, citado por TENA, ob. cit., N° 13, p. 20.31 TENA, ob. cit., N° 15, p. 22.
  22. 22. Derecho Comercial 23es aquella persona cuyo nombre cierra la cadena de endosos que figuran en eldocumento. En consecuencia, puede ser falso alguno de los endosos, puede quealguno de los endosantes haya sido incapaz, puede haberlo adquirido por robo yaprovecharse de un endoso en blanco contenido en el, etcétera. En ninguno de estoscasos puede decirse que el tenedor del título sea también su propietario. Sinembargo, el suscriptor debe reputarlo dueño y tiene derecho a hacerlo, por cuanto sicumple la obligación respecto de él queda definitivamente liberado. Este es elsignificado pleno de la legitimación. Tratándose de títulos al portador, es decir, aquellos documentos que, sin tener ladesignación del acreedor, permiten al que los presente exigir la prestación en elloscontenida, su cesión se hace entregando el título, con lo cual la legitimación sesimplifica en grado sumo. Este es el único requisito formal para obtener lalegitimación. Al igual que en el caso de los títulos a la orden, es jurídicamenteirrelevante la buena o mala fe del poseedor, siempre que de la mala fe no tenganoticia el suscriptor, o siempre que teniéndola se encuentre en la imposibilidad dedemostrarla. Lo normal es que la legitimación, la propiedad y la titularidad sean lo mismo oque se radiquen en una misma persona. Propiedad es un concepto de señorío, es laplenitud de las potestades que se pueden ejercer sobre una cosa determinada. Latitularidad, en cambio, se ubica en el ámbito de las relaciones personales entreacreedor y deudor. En virtud de ella el sujeto activo tiene derecho a exigir laprestación del sujeto pasivo. El titular es el acreedor del vínculo obligacional. Entre ambos conceptos del derecho común se sitúa la legitimación. Ella es unasituación jurídica propia del derecho cambiario, que exige sólo la investidura formalpara ejercer los derechos que emergen de un título de crédito. La preeminencia deldocumento sobre el derecho justifica la legitimación y sus efectos. Cuando se hablade propiedad del título se refiere a la propiedad del derecho incorporado en eldocumento o cosa nueva cuya adquisición es originaria. 9. Denominación. A estos documentos se les han dado diferentesdenominaciones, algunas de las cuales señalamos a continuación: a) Títulos-valores, nombre que resulta inapropiado toda vez que comprendedocumentos que no cuentan con las tres características esenciales comunes a lostítulos que estudiamos; podría incluso aplicarse tanto al papel moneda como a untítulo de propiedad; es demasiado amplio; b) Títulos circulatorios; tampoco es la denominación correcta, ya que lacirculación no es esencial para que exista un documento como el que analizamos; eltítulo que no circula no por eso deja de ser tal;
  23. 23. 24 Ricardo Sandoval López c) Efectos o papeles de comercio; tampoco designa apropiadamente a estostítulos esta denominación, ya que sólo incluye aquellos cuyo contenido es una sumade dinero; d) Títulos de crédito; parece ser el mejor nombre que pudiera dárseles. Con todo,es censurable en cuanto no comprende documentos cuyo contenido no es un derechode crédito. Se justifica esta última denominación, que ha tenido consagración práctica ylegislativa, porque para el titular del instrumento existe un crédito que permite exigirla prestación contenida en él y para el deudor hay una conducta debida, que en elcampo de las relaciones negociables puede ser objeto de una avaluación oestimación económica. Sección II Características de los títulos de crédito 10. Enumeración. Es preciso distinguir las características esenciales y comunesde todos los títulos de crédito, que son: la necesariedad, la literalidad y la autonomía;y las características particulares de algunos títulos de crédito, que son: la abstraccióny la formalidad. Párrafo I Caracteres esenciales y comunes de los títulos de crédito 11. La necesariedadEs la característica esencial del documento, que haceimprescindible tener el título para contar y poder disponer del derecho documentalrepresentado en él. El fundamento de la necesariedad radica en la especial estructura del título decrédito. Se basa en la íntima vinculación funcional que existe entre los elementosque constituyen tal estructura, que hace al documento jurídicamente constitutivo ydispositivo. El hecho de que la declaración documental esté conectadaindisolublemente al documento, justifica esta relación de necesariedad entre ambos,de tal suerte que el portador debe contar con el documento para ejercer el derecho. Los efectos del carácter necesario del documento pueden resumirse diciendo queel derecho documental sólo puede nacer, existir y ser ejercido por el legítimoportador del documento. Debido al carácter necesario del documento, el acreedor no puede suplir con otro
  24. 24. Derecho Comercial 25instrumento jurídico la carencia de posesión del título para disponer del derecho. Es asimismo la característica necesariedad la que legitima al deudor para negarsea cumplir la obligación si el requirente no le ofrece la entrega o restitución deldocumento. De ahí que es acertado afirmar que no hay derecho cambiario sin títuloy que no se concibe título de crédito sin un derecho individualizado en el mismo;pues donde va el título va el derecho, y si bien el documento no lo perfecciona, puessólo le sirve de soporte, puede afirmarse que lo lleva consigo, debido a que elderecho cambiario establece que el derecho sobre el título conlleva el derecho deltítulo. Esta característica esencial y común a todos los títulos de crédito tiende acautelar los valores de certeza, rapidez y seguridad que son propios de esta clase detítulos. 12. La literalidad. Los títulos de crédito se caracterizan, además, por serdocumentos literales, en el sentido de que su contenido, extensión y modalidadesdependen exclusivamente del tenor del título. Es decisivo, en consecuencia, elelemento objetivo de la escritura. Cualquier modificación, disminución o mutacióndebe resultar de los términos textuales del título. El concepto de literalidad tiene su origen en el derecho romano, donde seaplicaba a los llamados "contratos literis", en los cuales la causa eficiente de laobligación consistía en la literalidad, en su texto escrito. En el derecho medievalitaliano, los títulos de crédito comenzaron siendo simples documentos confesoriosque sólo se distinguían de los demás de igual naturaleza en razón de la causa que losoriginaba. Tenían como origen generalmente el contrato de cambio (ex causacambii) o bien el contrato de mutuo (ex causa mutui), sin que la diversidad de sucausa implicara alguna diferencia respecto de su régimen jurídico. El títuloconfesorio ex causa cambii era ejecutivo, por ser otorgado ante notario, cuyafunción para estos efectos se equipara a la de un juez (confessio iudicialis ante litemcontestatam). En la concepción medieval, el instrumento confesorio constituía sóloun medio de prueba de la relación jurídica confesada, sin atribuírsele ninguna otrafunción. Más tarde, gracias a una evolución fundada en repetidas prácticasestatutarias, el documento confesiario se convierte en documento constitutivo de unanueva obligación, la cual se inscribe en la primera línea, ya sea concurriendo con lanacida de la relación jurídica confesada o bien sustituyéndose a ésta, a la cual solo sehace referencia ficticia. Lo que interesa remarcar en esta evolución del título de crédito es el hecho deque el derecho estatutario enfrentado con el derecho común con el propósito de
  25. 25. 26 Ricardo Sandoval Lópezderogar sus normas por insuficientes hizo que los documentos que llevabanincorporado un derecho perdieran su carácter meramente probatorio, paratransformarse en documentos constitutivos de un derecho autónomo. Este derechoautónomo subsiste en virtud exclusiva del documento, rompiéndose para siempre ladependencia respecto del derecho confesado. Desde el momento en que el derechodocumental deviene autónomo, en cuanto a que es independiente de la relaciónfundamental, y cuando el documento deja de ejercer su función simplementeprobatoria, surge una nueva categoría de títulos. Ahora bien, si el derechoconsignado en el título no se origina en el derecho subyacente, sino que nace exnovo del título en el que se incorpora, es natural que la redacción del documento dala medida de su contenido, de su extensión y de sus modalidades, que el tenor deltítulo sea decisivo al respecto y que sus cláusulas sean su única norma y disciplina.32 Este carácter literal del documento está íntimamente relacionado con lacaracterística necesariedad analizada anteriormente. Si el derecho cambiario sólo vive y existe en el documento, el fundamento de sucarácter literal estriba en la naturaleza documental adquirida por ese derecho alconectársele indisolublemente al documento. El fundamento del carácter literal es lanaturaleza documental que adquiere el derecho al ser representado en el título decrédito.33 En virtud de esta característica de literalidad, se producen los siguientes efectos: -El acreedor no puede exigir ni percibir más de lo expresado en el título; -El deudor no puede valerse de elementos jurídicos extraños que no esténliteralizados en el documento; -El carácter literal supone una carga de atención para las personas queintervienen en el documento, pues cada cual debe atenerse a lo escrito en el títulopara determinar sus derechos y obligaciones; -Cualquiera de los sujetos intervinientes que no cumpla esta carga de atenciónverá perjudicados sus intereses, por falta de diligencia que se exige en el sistemaregulador de los derechos y obligaciones cambiarías; -La literalidad contribuye a dar certeza, rapidez y seguridad a los títulos decrédito. Así el deudor que abona exige la literalización de este abono en eldocumento; -La literalidad adquiere su mayor expresión o significado cuando el documentocircula frente al portador de buena fe, por el hecho de que este último sólo cuenta alrecibir el título con lo expresado literalmente en su texto. Así, el deudor deberácumplir la prestación según lo contenido en el título, sin tener ninguna posibilidad32 TENA, ob. cit., N° 32, p. 43.33 Ibídem.
  26. 26. Derecho Comercial 27de enervar la pretensión del acreedor con otro documento extraño al título; -El carácter literal no desaparece cuando el requerimiento es entre librador obeneficiario y librado, quienes generalmente están ligados por un negocio causal orelación fundamental que originó la emisión del título. El derecho documental en elámbito de esas relaciones podrá ser enervado por alguna excepción basada en elmencionado negocio causal, lo que no empece para considerar la existencia de lacaracterística literalidad. Numerosas disposiciones de la Ley N° 18.092, sobre Letra de Cambio y Pagaré,consagran la característica en estudio: a propósito de la emisión de la letra, de lascláusulas facultativas, de la alteración, adulteración, aceptación, endoso y aval de lamisma.34 La jurisprudencia también la reconoce.35 13. Carácter autónomo de los títulos de crédito. En el derecho común, lacirculación de los créditos entre el tradente o ce-dente y el adquirente o cesionarioimplica una relación de sucesión a título particular, que origina una transmisiónderivada con todos los efectos propios: acumulación de vicios, limitaciones yexcepciones. En el sistema cambiario, las investigaciones jurídicas lograron laderogación del principio romanista de la cesión de crédito. El carácter autónomo de un título de crédito se explica porque el titular delmismo no adquiere en forma originaria, es decir, su derecho no deriva del tradente,sino que nace nuevo en el adquirente al recibir el documento según su ley decirculación. El nuevo titular no es sucesor del sujeto que le transfirió el título decrédito, sino que lo adquirió en forma originaria. El portador ejerce, enconsecuencia, un derecho propio, distinto e independiente de las relaciones jurídicasexistentes entre los anteriores poseedores del título y el deudor. El fundamento de la autonomía reside en el principio de la incorporaciónrepresentativa del derecho en el documento, en donde se encuentran unidos enconexión íntima y permanente. Por tal razón es evidente que toda adquisición operasin la cooperación del tradente, es decir, que si bien es cierto éste efectúa la tradicióndel título, la adquisición del derecho documental se produce exclusivamente envirtud de que el nuevo titular ha recibido el documento de acuerdo con su ley decirculación. Al recibir el documento el portador adquiere la titularidad del derechodocumental que se halla objetivado en el mismo.34 Véase la Ley N" 18.092, publicada en el Diario Oficial de 14 de enero de 1982, sobre Letra de Cambio y Pagaré.35 Jurisprudencia: "La letra de cambio debe interpretarse a sí misma deduciéndose de su sola instrumentalidad los derechos que competena su poseedor, para lo cual debe bastar un simple examen de su materialidad" (C. Apelaciones Departamento PedroAguirre Cerda, 24 de abril de 1981, R., t. LXXVIII, 1981, sec. 4 a, p. 48)."Literal porque debe estarse a los términos en que ha sido extendida y su valor y eficacia se determinan de acuerdo con laredacción de la letra..." (C. Apelaciones de Santiago, 26 de diciembre de 1983, Gaceta Jurídica 1983, N" 33, p. 48).
  27. 27. 28 Ricardo Sandoval López Siendo esto así, la autonomía del derecho cambiario radica, fundamentalmente,en la posición asumida por el legislador al instituir el sistema regulador de lasrelaciones cambiarías, en cuanto a que simplifica los requisitos legales de lacirculación. En los títulos de crédito se prescinde de las relaciones jurídicas y por aplicacióndel principio de la autonomía la intervención de los sucesivos poseedores quedarelegada entre los elementos irrelevantes, pues se le confiere una función meramenteinstrumental, puesto que el acto de transmisión que realizan sólo sirve para vincularal deudor con el último poseedor del título de crédito. Cualquiera sea la situación delos sujetos en la transmisión, legítima o ilegítima, cumplen una función instrumentalque permite al último poseedor vincularse en forma directa con el deudor por mediodel documento. Tal es la justificación lógica de la adquisición originaria del derechoy por consiguiente el fundamento del principio de la autonomía en los títulos decrédito.36 La consecuencia más importante del carácter autónomo de los títulos decrédito es que durante la circulación del derecho incorporado no se produce laacumulación de vicios o defectos que pudieran derivarse de cada transferencia,originando excepciones de carácter personal. Cada sujeto que transfiere asume unarelación jurídica independiente de los demás, por lo que se puede afirmar que lafunción que cum-ple, al tiempo del vencimiento del título, es simplementeinstrumental consiste en relacionar al deudor con el portador legítimo deldocumento. Por otra parte, la prescindencia subjetiva dejas situaciones jurídicasintermedias hace que la relación portador-deudor sea objetiva e impersonal, pues nointeresa quién requiera el cumplimiento de la obligación, sino que lo importante esque tenga la posesión del documento y que haya cumplido con la ley de circulación.En fin, recordando que en la estructura del título de crédito existe un elementoexterno (el documento, cosa mueble) y otro elemento interno (la declaracióndocumental o prestación incorporada), dejamos en claro que si bien la transferenciadel título en cuanto documento se puede considerar como tradición derivada, latradición que efectúa el tradente origina el nacimiento de un derecho nuevo para eladquirente, que no se recibe del antecesor, sino que, transferido el documento, elderecho incorporado en éste ingresa a su patrimonio como consecuencia de ello. Enotras palabras, la adquisición del elemento externo hace adquirir la titularidad delderecho interno o prestación incorporada. Podría pensarse que la autonomía de los títulos de crédito, esta prescindenciasubjetiva de las relaciones anteriores o intermedias, va en contra del principio quenadie puede transferir más derechos que los que tiene (nemo plus iuris in alium36 En este sentido: GABRIEL RIOSECO ENRÍQUEZ en Conferencia sobre Teoría de los Títulos de Crédito, Concepción, 1979,inédita.
  28. 28. Derecho Comercial 29transfere potest quan ipse habet), ya que el derecho pudo no haber existido en lapersona del endosante por haberse extinguido o por no haber nacido jamás, pero noocurre así. En efecto, entendida la autonomía en el sentido de que el derecho deltenedor no es dependiente sino originario, nacido nuevo en su persona, no se vulnerael principio nemo plus iuris... El principio de la autonomía opera en los títulos de crédito desde un punto devista activo y pasivo. Desde el punto de vista activo significa para el titular delcrédito la imposibilidad de acumular excepciones personales. En sentido pasivoimplica la total y absoluta independencia de las obligaciones cambiarías asumidaspor cada uno de los sujetos firmantes del título. En los títulos a la orden, la ley decirculación es el endoso, que es a la vez: legitimante, traslaticio y vinculante.Analizada una cadena de endosos desde el punto de vista activo, cada sujeto querecibió el título de crédito adquirió un derecho autónomo, es decir, cada endosatariotendrá un derecho originario respecto de cada uno de los firmantes anteriores. Desdeel punto de vista pasivo, la obligación jurídica es independiente para cada uno de losfirmantes, quienes han quedado obligados al pago, responsabilizándosecambiariamente al mismo, con prescindencia de las demás obligaciones. En la práctica, el portador legitimado, que adquiere el título según su ley decirculación, puede exigir su pago de cualquiera de los firmantes obligados, noimportando que las firmas intermedias hayan sido efectuadas por incapaces, porpersonas inexistentes o por mandatarios que actúen fuera de su poder. Talescircunstancias que afectan a uno o varios firmantes no obstan a la validez de lasfirmas restantes y, por ende, a sus respectivas obligaciones, permitiendo exigir sucumplimiento independientemente de las demás obligaciones. Así se establece enlos artículos 7° y 8o de la Ley N° 18.092, sobre Letra de Cambio y Pagaré. P á r r a f o II Características particulares de algunos títulos de crédito 14. Títulos de crédito y relación subyacente. Es indispensable para calificar eltítulo de crédito de abstracto o de causal considerar el rol que la causa juega en ellos. Antes de dar una noción de títulos abstractos y causados, se requiere explicar lavinculación existente entre los títulos de crédito y la relación fundamental que lesdio origen y que pertenece al derecho común. En otros términos, se trata de precisarde qué manera nace el título de crédito, a qué relación debe su creación y quérelaciones interdependientes se generan entre el título y la relación fundamental.
  29. 29. 30 Ricardo Sandoval López En este orden de idea, dejamos constancia, en primer término, que el título decrédito puede emitirse con motivo de cualquier contrato, que pasa a ser suantecedente o relación fundamental o relación subyacente. El nacimiento delderecho documental no significa necesariamente la extinción de la relaciónfundamental, sino que ambas relaciones jurídicas (documental y subyacente) puedencoexistir y en principio coexisten. El libramiento de un título de crédito no originanovación de la relación que le dio origen, a menos que se convenga expresamente(art. 12 de la Ley N° 18.092, art. 37 de la Ley de Cuentas Corrientes Bancarias yCheques y art. 76 N° 2 de la Ley N° 18.175). Durante esta coexistencia se produce una serie de recíprocos efectos jurídicos.Así, en el caso en que el deudor deba hacer frente al pago de ambas relacionesjurídicas, como debido al hecho de que el cumplimiento de una de ellas extingue a laotra, tendría acción de repetición en contra del sujeto que se enriqueció sin causaexigiendo el pago de ambas. Otro tanto sucede cuando la acción cambiaría se encuentra supeditada alcumplimiento de determinadas cargas o deberes cambiarios (protesto), que en elevento de que el sujeto no las satisfaga pierde la posibilidad de ejercer la accióncausal. Por último, esta coexistencia de relaciones origina la supervivencia de la acciónfundamental frente a los posibles vicios de la acción documental. 15. La causa en los títulos de crédito. En el derecho de las obligaciones sedistingue entre causa-fuente y causa-fin. La causa-fuente es el acto por el cual unapersona exterioriza su voluntad de obligarse. Esta voluntad, elemento subjetivo,resulta fuente de obligaciones cuando se exterioriza, aspecto objetivo. Siendo así,ante la interrogante ¿por qué se obligó?, debemos responder: porque ese actovoluntario exteriorizado es un hecho al cual se le atribuye por el derecho la virtud decrear el vínculo obligacional. En cambio, en la noción de causa-fin se considera lafinalidad económica que el sujeto tiene en cuenta o a la cual aspira mediante el actode voluntad exteriorizado, que dio existencia a la obligación. Establecida esta distinción, digamos que la causa-fin, aunque subjetiva e interna,es anterior a la causa-fuente, pero jurídicamente será coetánea con esta última, porcuanto para el derecho los actos o hechos voluntarios sólo tienen relevancia cuandose exteriorizan. En materia de títulos de crédito, el problema se plantea y se resuelve respecto dela causa-fin.37 Diversas teorías se han formulado acerca de la causa en los títulos de37 En este sentido lo expone don GABRIEL RIOSECO ENRÍQUEZ, Profesor de Derecho Comercial, en Conferencia sobre losTítulos de Crédito, Concepción, 1979, inédita.
  30. 30. Derecho Comercial 31crédito, de las cuales analizaremos las más conocidas. -Para una primera posición doctrinaria, la causa de los títulos de crédito es unaconvención ejecutiva, que permite ejecutar o cumplir la relación fundamental. Enotros términos, según esta teoría, entre la relación fundamental y la relacióncambiaria existe una convención ejecutiva que resulta ser la causa del título decrédito, toda vez que mediante la concertación de esta convención, el acreedor y eldeudor cumplen la relación fundamental. - En opinión de otro sector de la doctrina, la causa de los títulos de crédito selocaliza en el negocio jurídico por el cual se entrega o transmite el título, que sedenomina "pactum cambiando". En las dos doctrinas expuestas se distinguen tres tipos de relaciones, a saber:-La relación fundamental; -La convención ejecutiva o pactum cambiando, que sirve para cumplir la relaciónfundamental o para entregar o transmitir el título, y -La relación cambiaría, en virtud de la cual se contrae la obligación cambiaría. Esta relación abstracta reconoce su causa -aunque se halla desvinculadajurídicamente de ella- en el pactum cambiando o en la convención ejecutiva. Por último, una tercera teoría postula que la causa de los títulos de crédito seencuentra en la relación fundamental, por-que es el presupuesto económico jurídicoque justifica la obligación documental asumida por el girador. Es una posición másprecisa y evidentemente más lógica que permite dar una solución más realista alproblema de la causa en los títulos de crédito. Si volvemos a considerar la distinción causa-fuente y causa-fin, en relación conla causa de los títulos de crédito, puede afirmarse que la causa-fuente no puede faltarporque es su propia forma de exteriorizarse, documentalmente, con virtudesconstitutivas y dispositivas. La causa-fin es la relación funda-mental. Establecida la conclusión que formulamos, veamos a continuación las diversasproyecciones que tiene en el ámbito de las relaciones cambiarías. 1. Teniendo presente la vinculación de los dos elementos que forman laestructura del título de crédito (documento y declaración documental), hay queconcluir que es el título, en tanto instrumento que documenta la relación en élincorporada, el que está informado del carácter abstracto y no la obligación, que seencuentra vinculada a una relación fundamental. 2. Si la causa-fuente nunca puede faltar por ser el acto externo de voluntad, lacausa-fin puede faltar y ella es la causa del título de crédito, supuesto el caso de suemisión con fines económicos. 3. La relación entre quienes están vinculados por la relación fundamental y
  31. 31. 32 Ricardo Sandoval Lópezquienes no lo están, tiene distinta relevancia jurídico-doctrinaria. La situación entreel emisor y el beneficiario directo no ofrece duda porque están ligados por larelación fundamental. No ocurre lo mismo con los terceros sucesores deldocumento. Para la legislación cambiaría el portador legitimado es un tercero debuena fe, que no participó en el negocio o relación fundamental, y como su voluntadno se tuvo en cuenta al convenirse dicha relación, es ajustado a derecho que lasconsecuencias jurídicas de tal negocio no le sean oponibles. 4. Al ser así no se lesionan el rigor cambiario ni el favor de la circulación, porqueel sistema cambiario presume la existencia de la causa del título, dando laposibilidad al sujeto pasivo de la relación fundamental de enervar la relacióncambiaría. En tal caso, la forma de hacerlo es acreditar la inexistencia, la ineficaciao el carácter viciado de la relación subyacente. Sólo que se invierte el peso de laprueba, porque éste recae en el sujeto que se excepciona. 16. Concepto de título de crédito abstracto. Puede decirse que es aqueldocumento cambiario que, por estar desvinculadode su causa, no menciona larelación fundamental, y, en caso de hacerlo, ello resulta irrelevante. La abstracción se produce respecto de los portadores de buena fe, pero no enrelación con quienes celebraron el negocio causal. Ello equivale a decir que no esque los títulos de crédito carezcan de causa-fin, sino que ella se presume en elámbito cambiario, resultando irrelevante respecto del portador de buena fe, que nointervino en la relación fundamental. Como no pueden existir obligaciones sin una fuente de la cual emanen, espreciso afirmar que el ente que se encuentra informado del carácter abstracto es eltítulo de crédito cambiario y no la obligación misma. Mientras la causa-fuente nuncapuede estar ausente, la causa-fin puede faltar. Siendo irrelevante la causa-fin, ella noafecta el derecho del portador legitimado para demandar el pago del título, el quepodrá reclamarse prescindiendo de la relación fundamental de la cual no es parte. Eldeudor, por estar vinculado con el portador sólo por la relación documentalconectada al título, no tiene otras excepciones que no sean las que emanan delpropio documento. 17. Abstracción y autonomía en los títulos de crédito. La abstracción cambiaríaes la característica que impone al deudor cambiario una prescindencia objetiva de larelación fundamental frente al portador del título, tercero de buena fe. Mediante estaprescindencia objetiva, exclusiva de los títulos abstractos, se concreta la totalirrelevancia del negocio causal en las relaciones cambiarías, que se producen entrelos sujetos vinculados por estas últimas.
  32. 32. Derecho Comercial 33 La autonomía, en cambio, es una prescindencia subjetiva, en virtud de la cual eldeudor no puede oponer al portador excepciones basadas en las relacionespersonales con anteriores portadores del documento. Es de esta manera porque,co m o quedó dicho, de cada transferencia del documento nace un derecho nuevopara el portador, desvinculado del derecho de quien se lo transfiere y de los demásportadores del título. Por la característica de la autonomía, se considera que el actual portador se havinculado directamente con el deudor primitivo, por lo que se prescinde de lasrelaciones subjetivas ocurridas entre los tenedores intermedios. Mientras que envirtud de la característica abstracción, el deudor requerido de pago por el portador debuena fe debe prescindir objetivamente del negocio fundamental que originó lacreación del título de crédito. Gracias al carácter abstracto, como así también a las otras característicascomunes, el documento es un medio de circulación y cambio muy eficaz. 18. Características de formalidad de los títulos abstractos. Los títulos de créditoabstractos son completos, en cuanto a que las relaciones cambiarías quedandeterminadas por su contenido literal, sometido en algunos casos al cumplimiento deciertos requisitos formales (artículo 1o de la Ley N° 18.092).38 Los títulos de créditos abstractos, formales, se oponen a los títulos de créditocausales, que son aquellos que pueden mencionar en su texto la causa o relaciónsubyacente que motivó su emisión. La causa tiene relevancia en este caso, en elcampo de las relaciones cartulares, en la medida que se haga referencia literal a ella.Si la causa no se encuentra referida en el tenor literal del título, no puede hacersevaler en el dominio de las relaciones cambiarías. Estos títulos se denominan "no 38 "Que la letra de cambio es un efecto de comercio y constituye, por lo tanto, un título de crédito esencialmentenegociable que se refiere a una obligación de dinero, transferible de manera fácil y expedita y destinado a circularlibremente de manera similar a la moneda; en consecuencia, la letra debe constituir un título completo, que se basta a símismo, en virtud de los elementos que le son propios y característicos, destinado a circular por lo que él representa,independientemente de cualquier otro título o documento y de la operación que le dio origen; Que desde el momento en que se extiende la letra de cambio se crea un vínculo esencial entre el documento y elcrédito incorporado a él, de manera que cualquier acto jurídico concerniente a la circulación o extinción de ese crédito hade recaer siempre, precisamente, sobre el documento;Que la obligación que emana de una letra de cambio tiene la característica de ser comercial, rigurosa, literal, autónoma yabstracta. Comercial, porque el art. 3o N° 10 del Código de Comercio la califica de acto de comercio, cualquiera que seasu causa u objeto y las personas que en ella intervengan. Rigurosa, porque el rigor de la promesa de pago no puede estarsujeto a ninguna condición y porque el deudor debe estar listo para cancelarla en el plazo indicado en el título. Literal,porque debe estarse a los términos en que ha sido extendida y su valor y eficacia se determinan de acuerdo con laredacción de la letra. Autónoma, porque, como se ha dicho, se basta a sí misma y tiene vida propia. Por último, esabstracta porque es independiente del contrato o negociación de que emana" (C. de Apelaciones de Santiago, 26 de enerode 1983, Gaceta Jurídica 1983, N° 33, p. 48). Como puede apreciarse, este fallo recoge los elementos y características dela letra de cambio en cuanto título de crédito.
  33. 33. 34 Ricardo Sandoval Lópezformales" o "incompletos", porque en alguna medida la cuantía, modalidad yeficacia se encuentran complementadas por la referencia a la relación fundamentalque motivó su libramiento. Ejemplo: los bonos o debentures hacen referencia a laescritura de emisión y a la escritura fundacional de la sociedad emisora. 19. Aspecto jurídico-real del título de crédito. Incorporado el derecho en eltítulo, se consigue la objetivación de ese derecho, o, si se quiere, la objetivación delcrédito, en el sentido de que al quedar vinculado el crédito al documento material vcorrer la misma suerte de éste, por una parte el documento adquiere un valor que notenía en sí (valor de crédito o derecho), convirtiéndose en una cosa nueva {resnova), y, por otra parte, permite la circulación de ese valor incorporado con lacirculación del documento. Junto con el aspecto puramente obligacional, derecho a la prestación, el título decrédito comporta también un aspecto jurídico-real muy importante. El documentofunciona en el comercio como cosa que puede ser objeto de negocios jurídicos y dederechos reales, recibiendo el tratamiento jurídico de cosas muebles. Los títulos decrédito pueden ser objeto de compra, de venta; pueden transarse en bolsa y fuera deella; se transmiten y adquieren por sucesión por causa de muerte y por donación;pueden ser objeto de depósito, de prenda o de usufructo, y, en fin, ser judicialmenteembargados y enajenados en procedimiento de apremio. En todos los casosindicados, la relación jurídica recae directamente sobre el título o documento comocosa en sentido corporal, y sólo indirectamente sobre el derecho incorporado,aunque en verdad es éste el que da valor a aquél.39 20. Influencia de la relación obligacional sobre la relación real. Debido almutuo intercambio de los elementos que integran la estructura del título de crédito,siendo el documento cosa mueble, no se le aplican íntegramente las reglas delderecho común que fijan el régimen de esta clase de cosas, pues si bien puede serobjeto de relaciones reales, su valor está dado por el derecho que representa. El documento está regido por el derecho común en cuanto cosa mueble, y larelación obligacional, en cuanto derecho incorporado, está regulada por el derechocomercial. Este último consagra un régimen de circulación propio de los títulos decrédito, en el cual importa la propiedad formal sobre la materia; incluso puederesultar legitimado el portador de un título robado. 21. Influencia de la relación real sobre la documental. Todas las relaciones39 Véase, en particular, URIA, ob. cit., N° 729, p. 667.
  34. 34. Derecho Comercial 35documentales están subordinadas al documento. La conexión del derecho esimposible sin el título. En otras palabras, el derecho se cosifica en el documento. La emisión se concreta en el acto de entrega del documento; la legitimaciónpasiva supone la presencia del documento para exigir la prestación y esta última secumple a cambio de la entrega del título, para evitar que siga en circulación. 22. Adquisición y extinción de los derechos sobre el título y de los derechosemergentes del documento. Los derechos sobre el título pueden adquirirseoriginalmente por apropiación, usurpación, expropiación, etc. En forma derivada,pueden adquirirse esos derechos por cesión o endoso, lo que supone un tradente yu n adquirente. La relación real sobre el título puede extinguirse en forma absoluta o relativa.Hay extinción absoluta por destrucción accidental del título, por destrucciónvoluntaria del mismo y cuando la destrucción es coetánea con la extinción de laobligación documental. La extinción es relativa en caso de pérdida, robo o hurto oextravío, porque mediante decreto judicial se "desincorpora" la prestación que eldocumento llevaba prendida. Esta misma extinción se origina en caso defraccionamiento de un título en varios otros, y en el evento de convención de variostítulos, en un solo documento. Los derechos emergentes del título nacen nuevos en su integridad. Se estableceuna relación directa y personal entre el portador y el deudor, aun cuando existanintermediarios en la circulación del documento. Por tratarse de una adquisiciónoriginaria de los derechos emergentes del título, no se pueden oponer excepcionespersonales al portador del documento. Nada impide que los derechos emergentes puedan adquirirse en forma derivadapor alguno de los modos del derecho común. Los derechos conectados indisolublemente al documento se extinguen por pago,novación, confusión, renuncia o misión y prescripción. Todos estos modos deben iracompañados de la destrucción material del documento, debido a la preeminenciaque éste tiene sobre la relación documental. Sección III La clasificación de los títulos de crédito 23. Criterios de clasificación. Podemos clasificar los títulos de crédito teniendo
  35. 35. 36 Ricardo Sandoval Lópezen cuenta su contenido y la forma en la cual se han emitido. De acuerdo con elprimer criterio, el contenido normal del título de crédito lo constituyen los derechosde crédito pecuniarios en él incorporados. Siguiendo el segundo criterio, la formacomo el título se emite de termina con mayor o menor precisión la persona delbeneficiario del derecho documental, al mismo tiempo que es la base paradeterminar su ley de circulación y, por ende, la forma como se legitima el poseedordel mismo. 24. Títulos de pago, representativos de mercaderías y de participación social.Atendiendo al contenido del documento, o lo que es lo mismo al objeto de lapresentación, se distinguen tres grandes categorías de títulos de crédito:-Títulos de pago o efectos de comercio; -Títulos representativos de mercaderías, y -Títulos de participación social o valores mobiliarios. Si el título de crédito obliga aldeudor a una presentación consistente en pagar una suma de dinero, recibe elnombre de "título de pago" o "efecto de comercio". Pertenecen a esta categoría detítulos: la letra de cambio, el pagaré a la orden, el cheque, la carta orden de crédito yla libranza.Cuando el título de crédito incorpora el derecho de disposición sobre determinadascosas materiales, se denomina "título representativo de mercaderías". Forman partede esta especie de títulos: los certificados o vales de depósito en almacenesgenerales (warrants), las cartas de porte, los conocimientos de embarque, lasfacturas, etc. La posesión del título equivale a la posesión de las mercaderías en élespecificadas v, en consecuencia, transfiriendo el documento se transfieren tambiénlas cosas. De esta suerte, la circulación material de las mercaderías (tradición de lasmismas) se reemplaza ventajosamente por la circulación del título, que resulta atodas luces más rápida y más económica. Por último, el contenido de los títulos de Crédito puede no consistir en underecho de crédito concreto (pago de una suma de dinero) ni en el derecho a exigirdeterminadas mercaderías, sino en un conjunto de derechos de diversa naturalezainherentes a la calidad de socio de la entidad que lo emite o a la condición deacreedores de la misma. Estos son los títulos de participación social. En ellos losCaracteres del título de crédito que hemos estudiado se encuentran un tan-todebilitados e incluso la denominación común de títulos de crédito respecto de ellosno es muy adecuada, por lo que se estima preferible denominarlos "títulos-valores" o"valores mobiliarios", como se les llama en nuestro medio, expresión que es másamplia y comprensiva del término "valor". Son valores mobiliarios los títulosemitidos por las sociedades anónimas: las acciones, que confieren a su titular elcarácter de asociado y un conjunto de derechos inherentes a esta calidad; los bonos o
  36. 36. Derecho Comercial 37debentures, emitidos también por las sociedades anónimas, que convierten a suportador en acreedor de la sociedad emisora; los pagarés emitidos por institucionespúblicas, como los de la Tesorería General de la República, los del Banco Central deChile, los de la Caja Central de Ahorros y Préstamos, etcétera. Son instrumentosmuy eficaces para la circulación de los derechos y de la riqueza en general. 25. Títulos al portador, a la orden y nominativas. Esta clasificación se haceatendiendo a las condiciones formales para que los títulos circulen y cumplan lafunción económica correspondiente. Este criterio de clasificación torna en cuenta losrequisitos que deben considerarse para que los portadores queden legitimados ypuedan ejercer los derechos documentales. En ella están involucrados los valores decerteza, rapidez y seguridad frente a los valores genéricos de justicia y equidad. 26. Títulos al portador. Son aquellos que se emiten sin mencionar en su texto albeneficiario o que apareciendo éste se les adiciona la cláusula "al portador". Estaclase de títulos contribuyó a la elaboración de la teoría general de los instrumentosde crédito; actualmente se les considera como la expresión última de la propiedadmobiliaria. Los títulos al portador son los que más se identifican con las cosas muebles yrespecto de la incorporación del derecho en el documento, podemos señalar que ellaaparece realizada íntegramente. Tal identificación con las cosas muebles es elfundamento de la circulación de los títulos al portador que debe efectuarse por laentrega del documento. Es preciso enfatizar, en esta clase de títulos, la innegablepreeminencia que existe del documento sobre el derecho. Por tratarse de título-cosa, la simple tradición del documento es suficiente paraquedar legitimado en el ejercicio del derecho. Los requisitos de legitimación de untítulo al portador son, en consecuencia:-Posesión del título;-Presentación al sujeto requerido de pago. Atendidas las características ya destacadas, los títulos al portador no sonsusceptibles de reivindicación. En efecto, la posibilidad de ejercer la acciónreivindicatoria se dificulta porque frente al interés del que ha perdidoinvoluntariamente la posesión, por hurto, robo o extravío, están los derechos delposeedor de buena fe que lo adquirió según su ley de circulación. Además, hay uninterés indirecto representado por la seguridad y confianza que deben informar losnegocios mercantiles. Ante esta pugna de intereses se prefiere el derecho del nuevoportador de buena fe del título y no obsta a la regularidad de su legitimación lacircunstancia de que el transmitente u otro anterior se apropiare indebidamente del
  37. 37. 38 Ricardo Sandoval Lópezdocumento, siempre que el portador actual desconozca este hecho. Es precisamenteesa ignorancia la que legitima al portador y lo pone a salvo de la reivindicación deltítulo. Lo complejo de la solución radica en fijar, legislativamente, un principiogeneral que teniendo en cuenta los valores jurídicos y económicos de la circulaciónno lesione el interés indirecto. La doctrina se ha pronunciado por la no reivindicación de los títulos al portador,fundándose en el hecho de que no pueden ser determinados o individualizados,exigencia fundamental de toda acción de dominio. Sin embargo, se reconoce laimportancia que tiene por parte del portador el conocimiento de la circunstancia dehaber sido perdido, hurtado o robado el título al portador. La ley determina cuándodebe presumirse ese conocimiento y ello ocurre cuando ha vencido el plazo de losavisos que dan cuenta del extravío. Desde entonces el portador pasa a ser de mala fe,pues supo o debió saber la circunstancia de la pérdida del título, y por ende puedesufrir la reivindicación de parte del verdadero titular. Es indudable que lapublicación de que se trata debe ser anterior a la primera negociación del título,porque si esta última se realiza antes del primer aviso, será válida y, porconsiguiente, lo serán también las posteriores. 27. Títulos a la orden. Son los que, concebidos en forma esencial a nombre dedeterminada persona, facultan a ésta, de modo expreso o implícito, a transmitirlo sinintervención del deudor. Es fundamental destacar el carácter facultativo que tiene latransmisión del documento, de tal modo que, si no circula mediante endoso, siempresigue siendo un título de crédito. No existen fórmulas sacramentales para concebir esta clase de títulos. Cuando eldocumento lleva las palabras "a la orden", se deja constancia en forma explícita quese trata de esta clase de títulos. En cambio, se hace constar en forma implícita estecarácter cuando en la redacción del documento se incluye una denominación quetácitamente comprende la cláusula "a la orden". Los títulos a la orden circulan mediante endoso, que es una declaracióndocumental literalizada al dorso del instrumento, con la firma de quien la otorga. Elendoso es traslaticio, legitimante y vinculatorio. El portador de un título a la orden, para ejercer los derechos documentales, debeacreditar su legitimación activa por los siguientes actos:-Posesión del documento;-Exhibición del mismo al requerido;-Cadena ininterrumpida y regular de endosos. La referida continuidad de los endosos supone la regularidad formal del sistemadocumental. Basta que ella sea formal y externa para que el título circule
  38. 38. Derecho Comercial 39válidamente y puedan hacerse valer los derechos en él contenidos, sin que ellaresulte afectada por endosos en blanco o extendidos por incapaces o por mandatariosfuera de los límites de sus poderes. También se exige como requisito legitimante la identificación personal delportador. Este requisito debe probarlo el portador y si no cumple con él no puedeejercer los derechos del título. El deudor tiene la carga pasiva de comprobar laconcurrencia de los otros requisitos para que su pago sea liberatorio. 28. Títulos nominativos. Son los documentos que se giran a favor de determinadosujeto y tanto su emisión como sus sucesivas trasmisiones deben inscribirse en elregistro del emisor. Estos títulos no son completos en su literalidad, porque no puedeprescindirse del registro del emisor. El creador del documento ha querido mantenerel control del nombre del tenedor y con ese propósito los emite a un nombreindividual. En doctrina se les niega el carácter de títulos de crédito a los documentosnominativos. León Bolaffio sustenta esta posición fundado en los siguientesargumentos: a) Por estar sometido al registro, el documento no es atributivo en cuanto aderecho documental. No puede considerársele autónomo ni literal; b) Tal registro reviste la forma de consentimiento del emisor, que esimprescindible para que opere la transferencia, y c) El emisor al estar facultado para no permitir la transmisión lesiona loscaracteres esenciales de los títulos de crédito. Se refuta la doctrina negatoria señalando que el creador al girar el título en estaforma asume el deber o carga de registrar cada transferencia, por lo quejurídicamente no puede negarse a ello. Vivante destaca que la inclusión de los títulosnominativos está justificada tanto en la práctica mercantil como por su naturalezajurídica. Agrega que el que niega el carácter de título de crédito al documentonominativo, porque es necesaria la cooperación del deudor, comete el error debuscar en todos los títulos de crédito el carácter de mulos al portador, que circulansin cooperación alguna y sin conocimiento del deudor. Siendo así, debería negar talcarácter a los títulos de crédito a la orden, que deben circular con la cooperación deldeudor inmediato. Ahora bien, en el caso de que el emisor de un título nominativopueda oponerse a la transmisión, indudablemente que ese documento deja de sertítulo de crédito. Los títulos que se emiten nominativamente son las acciones, los bonos odebentures. En algunos casos la carta de porte, el conocimiento de embarque y loscertificados warrants se emiten en forma nominativa. Los requisitos de legitimación

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