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Accidental love

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Accidental love

  1. 1. Accidental LoveB.L Miller Derechos de propiedad literaria: Los personajes que aparecen en esta historia son de mi propiacreación y poseo el derechos de propiedad literaria a ellos 1998 B L Miller. No redistribuya o copieesta historia a cualquier sitio. Los eslabones se permiten tan largo cuando le hacen aclarar que lahistoria se aloja en mi sitio. Cualquiera cuestiona o pueden dirigirse comentarios a mí ablmillerstories@aol.com.Situaciones adultas: Esta historia contiene escenas explícitas de dos mujeres que hacen el amor anosotros. Si esto lo ofende, no debería estar leyendo ninguna de mis historias.Espero que lo disfrute. B LAMOR ACCIDENTALCapítulo 1Rose Grayson se subió el cierre de su sudadera azul marino y bajó la capucha sobre su cabeza. Elcordón que normalmente lo habría mantenido en su sitio había sido quitado mucho antes de quela comprara en el almacén de descuento. No tenía duda de que la primera ráfaga del viento fríopenetrante lo sacaría de su cabeza pero por el momento, esto era lo mejor que podía hacer. Miróen la intensa iluminación del estacionamiento del Money Slasher, el gran supermercado en el quetrabajaba a media jornada. Había esperado estar a tiempo completo ya, pero con la economía dela manera que estaba, los trabajos de tiempo completo eran difíciles de obtenerse. El loco horarioque le asignaron le hacía imposible conseguir otro trabajo de media jornada para completar elhueco y Rose no podía correr el riesgo de dejarlo. Había tardado semanas en conseguir el ingresoa los almacenes de Albany solo para conseguir este trabajo.Como el meteorólogo había pronosticado, los pequeños copos habían estado cayendo cuando ellacomenzó su turno. Ahora estaba soplando una fuerte ventisca y un pie de nieve había caídointerminable a la vista. Rose bajó la mirada en sus raídos tenis y gimió. Ésta era la peor parte detomar un trabajo a dos millas de su apartamento. La larga caminata a casa garantizaba que suspies estarían congelados, por no mencionar el resto de su cuerpo. A veces era bastante afortunadaal conseguir que Kim, la encargada del almacén, le llevara a casa pero no esta noche Kim habíaterminado su turno hacia una hora y de ninguna manera Rose le hubiera pedido que la esperara.Respiró profundamente, metió su cabello rubio rojizo dentro de la capucha, doblándola haciaadelante, y salió al implacable clima.*****
  2. 2. Verónica Cartwright echó un vistazo en su reloj con diamantes por décima vez en una hora. Detodas las miserables noches tenía que hacer una aparición en Sams, la casa del marisco que hacíatambién de lugar para las reuniones sociales de los ricos y poderosos de Albany. Cualquier nocheuno podría ir allí y ver al gobernador, a senadores de estado, y gente común que deseaba gastarcientos de dólares en una cena. El maître sabía quién era quién y los sentaba como correspondía.Nunca sentaría a alguien como Verónica, quien encabezaba una de las más grandes familias queposeía corporaciones en el área, cerca de alguien quien incluso no poseía su propia casa. AVerónica no le gustaba ir allí, a pesar del prestigio mundial de su cocina. Esta noche, sin embargo,tuvo poca alternativa. Mark Grace, el Zoning Board of Appeals Commisioner, peleaba una peticiónde cambio de zona y había acudido a ella para alisar sus arrugadas plumas y para conseguir que lanegociación pujara. Sus primos llevaban una pequeña ramificación de la corporación familiar,Cartwright Car Washes. Era un negocio pequeño, en términos de los ingresos que traía a la familia,pero enorme a los ojos del público, especialmente con los treinta túneles de lavado de autos sobreel área y los numerosos anuncios de televisión. "Consiga su auto lavado adecuadamente enCartwrights" era un muy acertado slogan, y hacía mucho tiempo, financieramente hablando, queel nombre de los varones de la familia era una noticia de casa. John y Frank, los primos a cargo delservicio de lavados de autos, deseaban construir uno nuevo en la esquina de Lake y State Streets.Era una primordial localización en un área predominantemente residencial. Incluso querían, porahora, comprar la parte de la esquina del almacén que había estado previamente allí y las casasadyacentes en espera de conseguir la transición. Ahora el comisionado Grace estaba cuestionandola destrucción de tres "magníficos antiguos edificios" de Albany para poner otro "estúpido autolavado". Las reuniones y negociaciones no funcionaron, ofertas de grandes donaciones cívicas nofuncionaron, incluso los sobornos fallaron. Y cuando los hermanos habían agotado todas sus ideasy aún no podían dominarlo, acudieron a Verónica para poner las cosas correctas. El comisionadosaltó en la oportunidad de encontrarse con una de las mujeres más elegibles de la ciudad e insistióen cenar esa noche.Así que como resultado ella tuvo que salir de su agradable hogar en medio de una de las peoresventiscas golpeando la ciudad desde hacía años, para venir y cenar con el comisionado para queles autorizara la transición. Era una situación para negociar y Verónica estaba acostumbrada aesto. El único problema era que Grace quería más que buena voluntad de la belleza de cabellooscuro que dirigía Cartwright Corporation. Debido a su insistencia en que ellos se encontraran esanoche, no había habido oportunidad de hacer la reserva de mesa. Para casi cualquier persona,habría significado no entrar a la prestigiosa casa de la ostra. Pero para Verónica, el maître loscolocó en el bar, mientras desesperadamente intentaba encontrar un lugar para la presidente deCartwright Corporation y su invitado. Durante la espera, la mujer de azules ojos sufría teniendoque escuchar los clamores poco recortados de un hombre que le decía todo sobre sus títulos y lointeligente que él era y cómo ella debería realmente considerar pasar más tiempo con él. La únicaparte buena de la noche había sido el constante rellenar de su copa de vino con el más fino de lacosecha por parte del camarero. Por lo menos había podido gozar de un buen vino mientras leescuchaba.
  3. 3. Ahora una hora y media más tarde, estaban sentadas en su mesa, tomando una cena que fueservida apenas pocos minutos antes."Verónica... usted sabe ese es un nombre tan bonito. Un nombre bonito para una bella dama,"Mark extendió su tenedor para robar un pedazo de langosta de su plato. "No entiendo por quéusted cree que un área con tal clase y belleza necesita un auto lavado. ¿Puede usted imaginartodo el tráfico que atravesaría por allí? Interrumpiendo a la gente mientras ellos están durmiendo,disturbándolos con todo el fuerte ruido que esas máquinas hacen." Su tenedor encontró otropedazo de langosta, el resto de la cola. "Seguramente usted no desearía uno de esos justo al ladode su puerta, ¿no es así?"Los azules ojos se deslumbraron en la mejor parte de su langosta que hacía su camino dentro de laboca de alguien más. Había sido cortés y agradable toda la noche y ahora era tiempo de enseñar alpequeño hombre una lección. Limpió sus labios con la servilleta de lino."El auto lavado está únicamente abierto de ocho de la mañana a diez de la noche. Estoy seguraque a nadie se le despertará y se le estará molestando, y si usted roba un pedazo más de comidade mi plato yo voy a apuñalar su mano con este tenedor, ¿me explico claramente?" Dijollanamente mientras que llevaba la copa de vino a sus labios. "Ahora usted y yo, ambos sabemosque en esas calles hay mucho tráfico, y seguro que a los residentes les gustará la idea de que unauto lavado llegue a su área, y esto también significa diez trabajos más a la comunidad. ¿Quépiensa que sucedería en las próximas elecciones si apoyamos a los Demócratas y les damos estapequeña pieza de información? ¿Qué bueno sería su nombramiento si el nuevo alcalde decidelimpiar la casa?""Ahora usted está justo exhalando humo, Srta. Cartwright," él dijo, recostándose y encendiendoun cigarro. Fumar por supuesto estaba prohibido en esa sección del restaurante pero Mark creíaque su posición lo ponía por encima de lo que él consideraba era una tonta ley. "Los Cartwrightssiempre han apoyado a los republicanos, todo el mundo lo sabe." Él tomó otra calada de sucigarrillo, el humo cosquilleó la nariz de Verónica.¿"De verdad?" Ella vació su copa y la posó en el mantel de lino de la mesa, reprimiendo unasonrisa en el pensamiento de la bomba que estaba a punto de poner en el desgraciadocomisionado. "Déjeme decirle algo, Sr. Grace. Los Cartwrights han financiado a más de undemócrata durante años y ahora que yo estoy a cargo, hay más cada vez." Sus azules ojostaladraron en los del cuando se inclinó y tomó el cigarro de su mano, hundiéndolo profundamenteen su cangrejo relleno. "Ésta transición no significa nada para mí excepto conseguir a mis primosfuera de mi espalda. Su posición no significa nada para mí. Pagaría cientos de miles en la siguienteelección si significara sacarlo de la oficina y poner a alguien que viera que el trabajo es másimportante que el poder de representar, así que usted necesita tomar una decisión. Puede ser elbuen individuo que trajo diez trabajos para el área o puede ser el idiota que consiguió ser votadopara salir de la oficina, la decisión es suya." Verónica había ya determinando que pronto habría un
  4. 4. nuevo comisionado. "Creo que esta reunión terminó. Espero que haya disfrutado mi cena." En susobresaltada mirada agregó, "¿Qué? ¿Usted pensó iba a tener suerte esta noche, Sr. Grace?" Susojos le miraron rápidamente una vez. "Lo siento. No duermo con perros. Nunca se sabe cuándopueden tener pulgas." Recogió su maletín y salió en grandes pasos, dejando al enojado peroarrinconado comisionado con sólo una difícil posición y la cuenta.*****Rose cruzó la calle y entró en el parque Washington, un gigantesco lugar en el centro de la ciudad.El parque estaba cerrado al oscurecer cada noche debido al crimen y al crucero que pasaba porallí. Normalmente Rose lo habría rodeado pero eso significaba seis cuadras adicionales fuera de sucamino y con el alarido del viento y el agresivo frío, la ruta más directa a casa era necesaria. En lascinco cuadras de camino del supermercado al borde del parque, las orejas de Rose estaban rojascomo la remolacha por el frío y su nariz había comenzado ya a moquear. No podía sentir los dedosde sus pies y los bolsillos de su sudadera no hacían nada para proteger sus dedos. Decidiendo quela falta de huellas en la nieve y la temperatura bajo cero era seguro, Rose caminó fatigosamentemás allá de la enorme estatua de Moses que marcaba la entrada y la nieve cubría la señal queadvertía contra estar en el parque en la noche. El feroz viento se negaba en permitirle mantenersu capucha puesta y su cabello hasta los hombros ondeaba libremente sobre su cara. Su cuerpotemblaba ferozmente y todo en lo que ella podía pensar era llegar a casa y hundirse en unagradable baño caliente. Estaba a medio camino a través del parque y dentro de la vista deMadison Avenue cuando los oyó acercarse, sus rápidas pisadas cruzando la nieve bajo sus pies."Bien, bien, bien, ¿qué tenemos aquí?" Giró su cabeza para ver como cuatro hombres se leacercaban rápidamente, no corrían pero asegurándose de caminar muy rápido."Vamos dulzura, tenemos algo detente ya.""Sí, ¿por qué no vienes a una fiesta con nosotros?"El intenso frío hacía que sus piernas se sintieran como el plomo pero la idea de ser pillada a lamitad del oscuro parque por los cuatro hombres ponía nueva vida en sus pasos. Intentó ignorarlosy continuar en su camino pero los hombres continuaron siguiéndola."Vamos perra, deja a Danny tener algo de diversión," el más cercano dijo, provocando que elcorazón de Rose comenzara a palpitar con dolorosa fuerza en su pecho. Tenía que salir de allí ytenía que salir de allí ahora mismo. Comenzó a correr, más que tropezando, a través de la nievehacia las brillantes luces de Madison Avenue.Verónica despreocupada atravesaba las luces de la durmiente ciudad, en medio del camino elPorshe se deslizaba sobre en la nieve. No era que alguien más estuviera alrededor a esas horas.Pasó de la calle Lark sin pensarlo y maldijo en voz alta. Ahora tendría que ir todo el camino másallá del parque cruzándolo para coger la siguiente calle. No viendo ningún auto delante, pisó elpedal de su Porche 911 y lo lanzó a toda velocidad. Iba demasiado rápido por la calle cubierta denieve, especialmente dado que no parecía que las quitanieves hubieran pasado recientemente,
  5. 5. pero le daba igual. No era que tuviera que parar pronto en algún momento y todavía estaba bajoel límite fijado, aunque definitivamente más rápidamente que las condiciones de las callesdictaban. El cruce siguiente estaba por lo menos a media milla. De repente un destello de azul yoro apareció delante de ella, una figura salió corriendo de entre los automóviles estacionados.Verónica colocó ambos pies en los frenos y dio un tirón duramente al volante hacia la izquierdapero no hubo tiempo. La nieve no le dio ninguna tracción y un escalofriante silencio llenó el airemientras vio como el frente bajo del Porsche golpeaba al peatón y lanzaba a la indefensa personacontra el parabrisas. El auto deportivo rojo finalmente se detuvo varios autos más adelante y elcuerpo desecho cayó de la capota sobre el suelo cubierto de nieve. Durante varios segundosVerónica no pudo hacer nada sino agarrar el volante y mirar fijamente la telaraña que ahoraconstituía su parabrisas, mientras que su corazón palpitaba con fuerza despiadada. La realidad delo que había sucedido finalmente penetró en su mente y con las manos temblorosas abrió lapuerta. Echó un vistazo rápidamente por si había algún testigo pero a las 12:30 a.m., pero eramartes por la noche y todo el mundo estaba en cama. Nunca vio a la pandilla de criminales quehabían estado persiguiendo a la víctima darse la vuelta y escabullirse nuevamente dentro de laoscuridad del parque.La sangre estaba ya comenzando a juntarse en el suelo debajo del cuerpo, aunque el extremo fríohacía el flujo mucho menor que el que pudiera normalmente haber sido. Verónica se arrodillójunto a la desplomada forma y con su mano enguantada giró a la víctima al otro lado. Jadeócuando vio la maltratada cara de una joven mujer. "Oh mi dios." Un destello verde justo en elborde de su visión causó que la mujer de cabello oscuro girara y buscara. Era el reflejo de unsemáforo. Echó un vistazo sobre el cruce Avenida New Sclotand. Estaba solamente a tres calles delcentro médico. Abrió rápidamente la puerta del pasajero y tiró de la palanca que reclinaba elasiento. Verónica sabía que la mejor cosa era intentar inmovilizar a la mujer pero no había algunamanera que pudiera hacer eso en ese momento y el charco de sangre estaba continuamentecreciendo. El hospital estaba demasiado cerca para pensar en llamar a una ambulancia y perderpreciados minutos. La decisión fue tomada, Verónica deslizó sus brazos debajo de los hombros dela inconsciente mujer y la arrastró al coche. Menos de un minuto más tarde estaban corriendohacia el centro médico.Mientras conducía marcó a "emergencia" un pensamiento se le ocurrió a la magnate corporativa.No sólo había estado corriendo velozmente y golpeado a esta mujer sino que si un policía decidíahacerle la prueba del alcoholímetro no habría manera alguna que pudiera pasarlo, no después detodo el vino que había consumido en Sams solo un rato antes. Giró el auto a la derecha en elúltimo momento y giró en el que era el espacio del estacionamiento de los cirujanos. En laoscuridad con solamente la parte trasera del Porche proyectándose, nadie la cuestionaría porqueestaba estacionada allí. Salió del auto y caminó hacia la entrada de emergencias, intentandodesesperadamente pensar en qué hacer. La respuesta vino a cuando distinguió una camillacolocada justo en el interior de las puertas de cristal. Verónica agarró la camilla y la empujó hacíasu auto. Las horas pasadas en su gimnasio privado hicieron que levantara fácilmente a lainconsciente mujer arriba sobre la camilla. Durante la transferencia, una pequeña cartera
  6. 6. deportiva cayó del bolsillo trasero de la víctima y aterrizó en suelo cubierto de nieve. Verónica larecogió, metiéndola en su chaqueta de piel, y corrió tan rápidamente como podía mientrasempujaba la camilla hacía la entrada de emergencia."¡Necesito algo de ayuda aquí! ¡Esta mujer fue golpeada por un auto!" Gritó tan pronto como laspuertas internas se deslizaron abriéndose. La enfermera a cargo y el interno de la noche corrieronal otro lado de la camilla para comenzar las pruebas."Tenemos lesiones múltiples, comprobaremos el tablero y veremos a quién llamar para OR." Elrubio doctor dijo. Un recepcionista se fue inmediatamente a buscar al cirujano y llamar por ayudamientras la enfermera comenzó a tomar la presión arterial de la inconsciente mujer. Apartándosedel camino, Verónica miró con horror cuando el doctor cortó la chaqueta y las ropas de la jovenmujer quitándolas de su cuerpo. Todo parecía estar cubierto con sangre, especialmente lospantalones. Un viejo doctor llegó al lugar, su cabello despeinado del sueño.¿"Qué tenemos?""Golpe y fuga. Se compone de fracturas de ambas tibias y peronés, Doctor Maise", el joven doctorexplicó. "Probables lesiones internas también. Quienquiera que la golpeó iba rápidamente.""Haga que ellos preparen OR 2. El tipo de sangre y análisis para coincidir seis unidades de sangre ybusquen a los doctores Gannon y Marks para operar." El resto de la conversación fue perdida porVerónica cuando puso las manos en sus bolsillos y sintió la fría cartera metida adentro. Abrió ladelgada cartera, sorprendida en la carencia del contenido. No había fotos, ninguna tarjeta decrédito, incluso ninguna licencia de conductor. Una tarjeta azul de la biblioteca identificaba a lavíctima como Rose Grayson y decía su dirección como calle Morris. Una tarjeta de Seguridad Socialy una tarjeta de una cuenta en efectivo de Money Slasher eran las únicas otras partes de suidentificación. Abrió el compartimiento del velcro adentro y encontró dos boletos de autobús, unallave de casa, y doce centavos. No había nada más. Bien, por lo menos tenían un nombre ydirección para avisar, pensó mientras caminó hacía el escritorio de la enfermera a cargo. Cuandose acercó, oyó a dos mujeres detrás del escritorio hablando."Parece una indigente para mí. Regístrala como Jane Doe... Déjame ver..." Arrastró los papelessobre el escritorio. "... número 77. Una vez que ella esté fuera de peligro la trasladaran alMemorial de todos modos.""Disculpe," Verónica interrumpió. "Ella fue golpeada por un auto y gravemente lesionada. ¿Porqué ellos la trasladarán a otro hospital?""Mire Srta.", dijo la enfermera a cargo, que en su placa simplemente se leía señora Garrison. "Estehospital está por mandato del estado de New York para proporcionar todo al que venga aquí quenecesite asistencia médica urgentemente. Una vez que no corran peligro de morir por suslesiones, tenemos que trasladarlos a otro hospital que no han llenado su requerimientos para losindigentes."
  7. 7. ¿"Requerimientos para los indigentes?""Nosotros estamos requeridos a proporcionar el cuidado completo para cierto número deindigentes, en no estimar el costo de cada año. Ya hemos cubierto este requisito. Es obvio que ellano tiene dinero y muy probablemente ningún seguro. Ahora la están llevando a cirugía,intervención quirúrgica que probablemente nunca pagará. Este hospital no funciona solo debuenas intenciones. Si no tiene capacidad para pagar, será trasladada al Memorial. No hancumplido sus obligaciones este año."La mujer de cabello oscuro entendía las implicaciones... si no se tenía ningún seguro, nopermanecería en el mejor centro médico de la región. "Pero ella tiene seguro," Verónica dejóescapar, su decisión tomada. "Quiero decir... la conozco. Es empleada mía."¿"Ella tiene seguro?" La enfermera Garrison preguntó incrédula. "Srta., estamos a veinte bajo ceroallí afuera con el viento helado. Estaba corriendo por ahí con una primaveral chaqueta que parecíaque fue tomada de la basura. El fraude del seguro es un crimen en Nueva York. ¿Dónde está sutarjeta del seguro?""No, estoy diciéndole a usted que ella tiene seguro. Mire," Verónica metió su mano dentro de suchaqueta y sacó su pequeña cartera de tarjetas de visita. "Soy Verónica Cartwright, presidenta yCEO de Cartwright Corporation." Rápidamente bajó la mirada a la tarjeta de la biblioteca en sumano. "La Srta. Grayson acaba de comenzar a trabajar para nosotros. No ha habido tiempo paraque ellos expidan su tarjeta pero juro que ella tiene seguro a través de mi compañía. ¿Ahora hayalgún formulario o algo que tenga que firmar para autorizar esto?"Ahora se daba cuenta que pudo haber incurrido en una equivocación, la enfermera a cargo diomarcha atrás. Ella estiró su brazo y agarró uno de varios sujetapapeles ya instalados con unapluma inmovible y formas múltiples. "Llene las secciones del uno al diez dentro de susposibilidades. ¿Usted sabe como entrar en contacto con sus familiares?""Uh, no... estoy segura que la información está en la oficina en alguna parte. Puedo llamar paraeso mañana.""Bien." La enfermera volteó para dirigirse a su compañera de trabajo. "Cambia la tabla para JaneDoe77. Su nombre es..." Miró de nuevo a la alta mujer inquisidora mente."Rose Grayson.""Rose Grayson," la enfermera Garrison repitió, como si la enfermera más joven no lo hubiera oídola primera vez.Verónica se alejó del escritorio de recepción y se desplomó en una de las sillas de viniloanaranjadas para completar la poca información que sabía e instalarse para la larga espera.*****
  8. 8. Durante las tres horas de cirugía Verónica estaba muy preocupada. No había tenido noticias de lajoven mujer que había golpeado y la falta de conocimiento ponía los nervios de la ejecutiva en elborde. ¿Y si murió? Verónica se estremeció en el pensamiento. Entonces otro pensamiento llegó asu mente. La luz del día llegaría pronto y el daño obvio en el frente de su auto sería evidente.Evidentemente significaría preguntas, preguntas que no quería contestar. Caminó al teléfonopúblico. La mujer que siempre concedía favores ahora necesitaba uno. Verónica marcó el familiarnúmero. En el tercer timbrazo, una voz masculina llena de sueño contestó. "Tú, es mejor quetengas una buena razón de mierda para despertarme.""Frank, soy Ronnie."¿"Ronnie?" El tono cambió inmediatamente. "Hey Cuz, ¿qué pasa?""Yo necesito..." tragó. "Necesito un favor.""¿Tu conseguiste que ese idiota concediera la transición?""Eso está en la bolsa. Escucha Frank, esto es importante." Oyó el sonido de un encendedor cuandosu primo encendió un cigarro en un intento de despertarse completamente. "Necesito que vengasa recoger mi auto y me dejes otro.""¿Desde cuándo me convertí en tu servicio privado de remolque de coches?""Desde que tuve que pasar una noche afianzando tu trasero saliendo con esa imbécil de Grace,"gruñó. "Está en el estacionamiento de emergencias en el Centro Médico de Albany. Coloca el otroauto en el estacionamiento general y tráeme las llaves a la sala de espera de emergencias. Frank,tienes que hacer esto ahora. No puedo esperar hasta mañana." Sabía que el costo de pedir elfavor compensaría mucho el actual favor pero a veces era justo la manera que debía ser. Por lomenos sabía a quién avisar cuando necesitaba hacer algo discretamente. Su primo preferido noera nada si no cuidadoso."¿Sala de emergencias? Ronnie, ¿tú estás bien?""Calma, Frank. Despertarás a Agnes. Sí, estoy muy bien, solo muy conmocionada." Miró en sureloj. "Realmente necesito que vengas aquí y te lleves el auto.""¿Está tu auto manejable o lo envolviste alrededor de un árbol?""El parabrisas y el frente están hecho añicos. Tu mejor lo conduces un par de calles y después lopones en una grúa.""Caramba, no pides mucho, ¿no es así? ¿Sabes que tendré que conseguir a John para ayudarme?No puedo conducir una grúa y un auto de repuesto.""Pon el repuesto en la grúa, entonces no necesitarás otro conductor, solo haz esto ahora." Colgó yvolvió a la silla que había estado haciendo su trasero incómodo por las últimas tres horas. Recogió
  9. 9. la revista del cuarto mes de People y había justo empezado a hojearla cuando el Doctor Maiseentró en el cuarto."Grayson. ¿Hay alguien aquí para Grayson?" Él preguntó en voz alta, aunque Verónica era la únicapersona en el cuarto."Aquí." Se levantó rápidamente. "¿Cómo está ella?""Tan bien como puede estar en su estado, supongo. Está descansando ahora. ¿Es usted familiar?""Uh... no, soy su jefa.""Oh... ¿pudo usted ponerse en contacto con su familia ya?""No todavía. Mi secretaria está trabajando en eso," mintió. "¿Cómo está?""Bien, ambas piernas estaban seriamente fracturadas y había una muy fina fractura en su cráneo,muy probablemente al golpearse con el coche. Con excepción de raspones y un corte profundo ensu cara que requirió varias puntadas, no había mucho más. Ninguna lesión interna de todosmodos. Ella vivirá, pero pasará un buen tiempo antes de que pueda volver a trabajar, estoyseguro." Él se quitó sus lentes y los limpió con la esquina de su chaqueta. "Diría queprobablemente unos tres meses para que las piernas se curen, entonces quizá tres a seis meses deterapia física.""Oh Dios." Verónica se sentó nuevamente, incapaz de creer que en una fracción de segundo lehabía arruinado la vida a alguien más por quién sabe cuánto tiempo."¿Usted vio el accidente?" Él preguntó, sacándola de sus pensamientos."Uh, no, yo no," dijo, rogando que Frank no se hubiera quedado dormido y estuviera en caminocon la grúa y un auto de repuesto."Bien, quienquiera que haya sido golpeó a esa pobre chica duramente. Probablemente algúnborracho que incluso probablemente ni se dio cuenta que la golpeó.""Probablemente," repitió."Bien, si usted me disculpa, necesito ir a vigilarla." Él salió de la sala de espera. Lo vio alejarse,entonces se hundió nuevamente en la silla anaranjada. La mujer, Rose, viviría. Suspiró aliviada poreso, pero la culpabilidad todavía pesaba fuertemente sobre ella. En un breve momento habíadestruido las piernas de la joven mujer, en su mente posiblemente la Srta. Grayson quedara lisiadade por vida.*****
  10. 10. El cielo seguía estando oscuro cuando Verónica cerró los ojos, el cansancio amenazaba reclamarla.Minutos más tarde ellos se abrieron otra vez cuando su nariz fue atacada por el olor de lejos dedemasiada colonia barata. "Cuz.""Hola Frank," dijo con cansancio cuando él se sentó en el asiento a su lado. "¿Te ocupaste deeso?""Todo hecho," dijo orgullosamente, extendiéndole un juego de llaves. "Mazda Azul. Tercer nivel,placas del distribuidor. No hay perdida.""Gracias.""Seguro. Siempre feliz de hacerle un favor a mi prima preferida." Sonrió, mostrando los dientesque eran demasiado blancos para ser verdaderos. "Y bien, ¿qué hiciste? ¿Golpeaste a alguien?""¡Cállate!" Susurró apretando los dientes, sorprendida de la cantidad de estupidez que su primoparecía poseer."Lo siento." Levantó sus manos en un apaciguador gesto. "Caramba, ¿es tú tiempo del mes o algoasí?""Gracias por ocuparte de eso, Frank. Ahora hazme un favor y asegurarte de que el Porsche seallevado a mi casa. Colócalo en el garaje. Haré que Hans vaya y lo arregle.""No entiendo por qué no lo llevas, podrías tener a Michael trabajando en el. Sabes que es elpropietario...""Michael posee una representación de Toyota. Trabaja en autos de veinte y treinta mil dólares, noPorsches. Hans es el mejor mecánico que conozco. Solo asegúrate de que esté puesto en el garaje,fuera de la vista. Mueve el jeep si necesitas el lugar.""Bien," suspiró, sabiendo que nunca ganaría la discusión. Echó un vistazo por algo que ocupaba suinterés."¿Qué es?" Cuestionó, mirándolo mordazmente y entonces a la puerta."Tú no vas a decirme por qué estás aquí o por qué tu auto está todo destrozado, ¿no es así?""Frank, lo que sucedió a mi auto o por qué estoy aquí, es mi asunto, justo como donde todos losbeneficios del auto lavado vayan es tu negocio. ¿Lo entiendes?""Lo entiendo." Sabía que era mejor mear lejos de su prima, sabiendo perfectamente bien cómo devolátil ella podía ser a veces. Se levantó. "Sabes mi número si necesitas algo.""Sip." Abrió la revista People y miró a través de las páginas, eficazmente despidiéndolo. Esperóhasta que salió por la puerta antes de dirigirse a la estación de enfermeras a preguntar sobre lacondición de la joven mujer.
  11. 11. *****Verónica salió al deprimente gris de otro día. La nieve había parado y ahora las calles estabanllenas de gente que intentaba una forma de pasar a través de la nieve congelada. Metió la manoen su bolsillo y sacó la tarjeta de la biblioteca. Morris Street. Intentó imaginar donde estaba lacalle en referencia al hospital. Seguro que no estaba lejos y que podría encontrarla sin un mapa,Verónica se dirigió hacia el garaje de varios niveles del estacionamiento.El pequeño auto azul estaba estacionado justo donde Frank había dicho que estaría. La mujer decabello oscuro lanzó su maletín en el asiento del pasajero y dobló su largo cuerpo dentro delpequeño espacio del asiento del conductor, agachándose hasta que encontró la palanca quepermitió que empujara el asiento atrás de modo que sus rodillas no besaran su barbilla. Tuvo quegirar la llave varias veces antes de que el 323 pudiera chisporrotear a la vida. Verónica bombeó lagasolina en varias ocasiones hasta que el viejo auto parecía dispuesto a continuar por el mismo."Frank, tu hijo de perra," juró que le daría una paliza como excusa por el vehículo, lentamente losacó del estacionamiento y lo dirigió hacía la rampa.Verónica tomó a la izquierda del garaje del estacionamiento y condujo sobre la avenida NewScotland hacia el parque. Condujo dos calles antes de que la señal de la calle que estaba buscandoapareciera. Como pensó, Morris Street era de un solo sentido, por supuesto en la direccióncontraria del camino que quería ir. Un rápido giro sobre Madison y otro en Knox la puso en el otroextremo de la calle y finalmente pudo subir por la estrecha calle.Morris Street fue una vez el hogar para doctores y familias ricas pero hacía mucho que habíacambiado a una calle conocida únicamente por los esporádicos conductores que pasaban de largoy las cucarachas que algo más. Las casas estaban abarrotadas firmemente juntas, normalmentecon menos de un pie entre ellas. Verónica aparcó sobre el único espacio abierto que encontró, nohaciendo caso de la salida contra incendios rojo que estaba prominentemente situado sobre larota acera. Verónica agarró su maletín del asiento al lado y salió del auto. Brevemente pensó encerrar el montón estropeado pero decidió que no valía la pena el esfuerzo. Si un ladrón queríaluchar con la cosa estúpida para conseguir que funcionara, eso estaba bien para ella. Subió sobreel banco de nieve y echó un vistazo al el número de la casa. A la mayoría de los edificios les faltabauno o ambos dígitos pero finalmente encontró el lugar que Rose Grayson llamaba hogar.Verónica subió los desvencijados y resbaladizos escalones hasta que llegó al exterior de la puertaque conducía al primer y segundo piso de apartamentos. Una mirada a los tres buzones montadosen la pared mostró que Rose vivía en el apartamento del sótano. Sacó del pequeño buzón decorreo las cartas que había y dio un paso atrás sobre la plataforma. Maldiciendo en elpensamiento de bajar las escaleras cubiertas de nieve otra vez, la mujer de cabello oscuro puso laenguantada mano sobre el inestable metal del pasamano y lentamente regresó al nivel de la calle.Debajo de las escaleras encontró una puerta que la mayoría de su pintura había desaparecido.Una pequeña tarjeta pegada al cristal decía simplemente "Grayson". Verónica golpeó varias vecespero no recibió respuesta. Quizás la joven mujer vivía sola. Metiendo la mano en su bolsillo, sacó
  12. 12. la llave de la gastada cartera deportiva y la introdujo en la cerradura montada adentro en lamanija de la puerta. Tomó algunos intentos pero finalmente la cerradura giró, permitiéndole a laejecutiva entrar al pequeño apartamento.Decir que Rose vivía en miserable pobreza habría sido amable. El primer cuarto en el que Verónicaentró era muy probablemente la sala, aunque nadie habría sabido de los muebles. Una silla dejardín a la que le faltaban varias tiras estaba colocada en el centro del cuarto, libros marcados"Albany Public Library" apilados junto a esta. Ése era el alcance del mobiliario. Ni un solo cuadro opóster colgaba en las paredes. No era que una docena de cuadros hubiera hecho la diferencia. Elyeso viejo, desmigajado había desaparecido en varios lugares, mostrando las secas salidas tablillasdebajo. El techo estaba en un estado similar de deterioro. Las manchas amarillentas por el aguaformaban accidentados círculos y en varios lugares este cedía visiblemente. Verónica dudó quepasara mucho tiempo antes de que el techo comenzara a derrumbarse. El apartamento estabaextremadamente frío y una rápida comprobación del termóstato demostró por qué. El polvo sehabía colocado en el marcador, indicando que la temperatura no había sido cambiada enbastantes horas. Fue establecido en treinta pero con las ráfagas que venían de las viejas ventanasel cuarto se sentía más como diez. Dejó su maletín en la desvencijada silla, entonces metió lamano en su bolsillo y sacó las dos cartas que había tomado del buzón de Rose. La primera eranada más que propaganda postal anunciando que si el número ganador igualaba con el que estabaen el sobre que "Inscrito a Grayson" sería el ganador de once millones de dólares. La otra carta eraun sobre amarillo de la compañía de luz. Aunque sabía que no debía, Verónica deslizó una muymanicurada uña bajo la esquina y la abrió. Como había sospechado, era un aviso de desconexión.La metió en la parte trasera de su bolsillo y se dirigió hacia el dormitorio, esperando encontrar unaagenda de direcciones o algo que indicara a quién debería avisar que la joven mujer estaba en elhospital.El dormitorio era justo tan revelador como la sala. Una pequeña cama estaba empujada contra lapared y una silla plegada servía como un improvisado tocador. Un par de jeans que hacía muchohabían visto sus mejores días e igualmente desgastadas sudaderas componían el pequeño apiladode ropas junto con algunos pares de calcetines que parecían más como queso suizo que calzado.Una minuciosa búsqueda, no que esto tomara mucho esfuerzo, faltaba revelar alguna agenda dedirecciones u otros artículos personales. Ni una carta de un amigo, ninguna fotografía, nada queindicara que Rose conocía a alguien... o que alguien conocía a Rose.El cuarto de baño fue solo otra deprimente parada en el recorrido de Verónica. El botiquíncontenía un casi vacío tubo de desodorante y un aplastado tubo de pasta dental, ambos luciendoel nombre de la marca de Money Slasher. Dos tampones situados en el mueble del retrete juntocon un rollo medio vacío de papel de baño. Una gastada toalla estaba cubierta sobre el borde de latina y tres pares de ropa interior hecha andrajos colgaban sobre el tubo de la ducha. "¿Cómo lohaces tú para vivir así?" Preguntó en voz alta mientras giraba dejando el pequeño cuarto de baño.Mientras lo hacía, notó el único artículo que previamente había pasado por alto antes. Encajonadoentre la tina y la pared una pequeña caja arenera. "Bien por lo menos no estás sola." Como si
  13. 13. hubiera oído la frase, un anaranjado y blanco gatito de no más de cuatro meses vino corriendo alcuarto de baño, maullando bastante fuerte para anunciar su presencia. "Hola allí.""¡Mrrow!" Verónica se inclinó para acariciarlo pero el gato salió hacia la cocina. "Ven aquí. No voya lastimarte.""¡Mrrow!" El gato permaneció en la entrada de la cocina, negándose a acercarse. "Bien, será deesa manera, veremos si te doy algo." Pasó al lado del gatito y entró a la cocina, deseandorápidamente que no lo hubiera hecho.La cocina era un viejo modelo de gas que probablemente fue bastante eficiente en los tiempos desu abuela. Una pequeña sartén para freír y una cafetera situados encima mientras una bien usadalamina para galletas yacía dentro del horno. Abrió un cajón y dio un paso atrás cuando variascucarachas corrieron alrededor, intentando furtivamente regresar dentro de la oscuridad. Cerró elcajón rápidamente, pero no antes de notar el único juego de cubiertos que este contenía. Elrefrigerador contenía una botella de leche de plástico que había sido llenada con agua, la mitad deun frasco de mayonesa, una barra de margarina, y una casi vacía botella de kétchup. CuandoVerónica alcanzó la puerta del armario, sus piernas fueron rápidamente rodeadas por el ansiosogato."Meow, meow, ¿mrrrow?" Efectivamente, el armario tenía dentro una caja medio vacía de comidapara gatos de Money Slasher y una caja de macarrones. "Mrrow, ¿meow?""Ok, Ok, entendí la indirecta," dijo, sacando la caja. El anaranjado y blanco gato correteaba sobresu tazón, esperando sin demasiada paciencia que el alta humana le diera de comer. "¿Cuántocomen los gatos de tu tamaño, pues?""¿Mrrow?""No importa." Sirvió el seco alimento en el tazón hasta que llegó al borde. "Aquí tienes, eso debeentretenerte por un rato." Miró el cuenco del agua. "Supongo que quieres un poco de aguatambién, ¿su majestad?" El gato estaba demasiado ocupado comiendo abajo para responder.Verónica llevó el cuenco al fregadero y tiró la restante agua antes de girar el grifo. Un horriblesonido vino de las tuberías y rápidamente lo cerró. "Parece que tu conseguiste el agua delrefrigerador." Dejó el cuenco en el piso al lado del tazón de la comida y estaba a punto decontinuar su búsqueda cuando oyó golpes en la puerta."Grayson, sé que estás allí adentro. Te oí abrir el agua." Una enojada voz en el otro lado de lapuerta gritaba. "¡Es el tercero ya y quiero mi puto dinero del alquiler ahora!" Golpeó otra vez."Maldición, estoy enfermo de tu lloriqueo sobre tu minúsculo cheque. Si tú no puedes permitirteeste lugar entonces tu nunca debiste haberte mudado aquí... ¡Maldición pedazo de basura!"La puerta fue abierta de golpe para revelar a un corpulento hombre que apestaba a alcohol apesar de la hora temprana de la mañana. "¿Quién mierda es usted? Le dije a ella que loscompañeros de cuarto costaban extra."
  14. 14. "¿Cuánto le debe ella?" Verónica preguntó, intentando muy difícilmente mantener su mal humorcontrolado."Cuatrocientos cincuenta. Seiscientos si descubro que está viviendo aquí también," gruñó. "¿Yquién mierda es usted?"Verónica no contestó, en lugar de eso fue a la silla y revolvió su maletín hasta que encontró suchequera."¿Cuál es su nombre?""¿Qué le pasa a usted?""Si usted quiere que sea pagada la renta, necesito un nombre para endosarlo en el cheque... ¿opuedo yo solo poner la palabra estúpido pedazo de burro?""No tomo cheques de mierda. Ellos siempre botan.""Garantizo que éste no botará. Deme su nombre.""Cecil Romano, pero no aceptaré ningún cheque de mierda.""¿Ha oído de Cartwright Corporation?" Preguntó mientras llenaba varias partes del cheque."Por supuesto, ¿y quién no?""Bien, Soy Verónica Cartwright. Este cheque es de mi cuenta personal. Si usted quiere su dinero dela renta yo le sugiero tomar este." Entregó el cheque. Cecil lo miró cuidadosamente, seguro queera un engaño."Necesito la identificación.""Bien. ¿A usted le gustaría ver mi licencia de manejo o alguna importante tarjeta de crédito?"Preguntó, alcanzando el maletín y sacando su cartera. En ese momento el anaranjado y blancogatito decidió salir y ver que era todo ese escándalo."¿Qué mierda es eso?""A mí me parece un gato. Dígame, ¿es usted capaz de formar una oración completa sin la palabramierda en ella?""Le dije a ella no mascotas. No mascotas significa ninguna mascota de mierda. No mascotas, nocompañeros de cuarto, no... Quienquiera que usted mierda sea." Dobló el cheque y lo guardó ensu bolsillo. "He tenido suficiente. Ella perrea acerca de todo desde el pequeño ruido en lastuberías, en la falta de pintura en las paredes y ahora esto. Cuando usted vea a la pequeña perra ledice que la quiero fuera de aquí antes del fin de semana. Ella y esa pulgosa cosa peluda pueden ira vivir al banco de nieve no me importa."
  15. 15. "Bien. Veré que sus cosas sean sacadas de aquí inmediatamente. ¿Supongo que usted es elpropietario de la vieja cocina y refrigerador de hace cientos de años?""Maldita sea claro que soy el propietario. Soy el propietario de esa cama en la que ella duermetambién. Estaba supuestamente queriéndomela comprar por cincuenta dólares pero no la he vistotodavía.""Bien, ahora usted no ganará. Usted puede conservarla." Metió su cartera y chequera nuevamentedentro de su maletín. "¿Hay algo más o usted siente la necesidad de continuar asaltándome con suapestosa respiración?""No doy una mierda por usted, no puede venir a mi casa y hablarme de esa manera," gruño. "Soloasegúrese de que el lugar esté en las mismas condiciones que cuando ella se mudó o noconseguirá su garantía devuelta.""Dudo que usted la regresaría de todos modos" Verónica contrarrestó. "Después de todo, usted esel epitome de un señor de los cuchitriles.""Mejor toma a ese maldito gato con usted cuando se vaya o yo retorceré su cuello de mierda y lotiraré en el banco de nieve." Salió dejando la puerta abierta, dejando que el frío aire se mezclaracon el frío aire ya dentro del apartamento. "Y asegúrese de que ella reexpida su correo demierda," gruñó cuando cerró de golpe la puerta.Verónica volteó y frotó su frente."¿Meow?""Bien, supongo que tendré compañía por algunos días, ¿huh?" Dijo, sentándose en el vacío piso allado del gato. "Quisiera saber tu nombre. Eso es mucho más fácil que llamarte gato todo eltiempo.""Mrrow," el gatito respondió, subiéndose en el regazo de la mujer de cabello oscuro. Verónicapermitió que el ronroneante felino permaneciera por algunos minutos mientras intentaba pensarbien justo qué sucedió. Había solamente querido investigar a quién contactar para dejarles saberque Rose estaba lastimada y terminó por conseguir que echaran a la joven mujer de su casa. Noque fuera mucho una pérdida, considerando las condiciones en las que vivía. No importa, decidió.Su primo Danielle, encargado de Cartwright Properties, lo solucionaría seguramente allí había unapartamento accesible disponible en el cual podrían poner a Rose. "Algo con paredes verdaderas,"murmuró, mirando que el plato de comida era del tamaño del agujero en la pared opuesta. "Okgato, hora de moverse." El gatito objetó ruidosamente pero finalmente accedió cuando el altahumana se levantó. "Vamos a conseguir juntar las cosas de tu mami y sacarte de aquí y meterte aalgún lugar cálido."Mover las pertenencia de Rose fue fácil, especialmente cuando Verónica decidió que las únicascosas que tenían que salir del decrépito apartamento eran los libros de la biblioteca y el talonario
  16. 16. de cheques que encontró en el cajón de la cocina. La gastada ropa, el inservible mueble... decidióque para cuatro cientos cincuenta dólares Cecil podría limpiarlo el mismo. Metió el talonario decheques en su maletín los libros de la biblioteca bajo su brazo, y del gato dentro de su chaqueta,Verónica dejó el apartamento, no molestándose en cerrar la puerta.*****Rose abrió los ojos y miró alrededor, gimiendo de dolor y se dio cuenta de donde estaba. Unajoven rubia enfermera levantó la mirada y sonrió. "Buenos días, Srta. Grayson. Mi nombre esMary." Sacó un termómetro digital de su bolsillo, colocó una funda protectora sobre la punta, y lapuso en la boca de Rose. "Usted tuvo un muy grave accidente." Envolvió el puño de la presiónarterial alrededor de la parte superior del brazo de Rose y presionó su estetoscopio contra elinterior del codo de la joven mujer. El termómetro pitó y Mary lo retiró comprobando la lectura."Bien.""Disculpe..." Rose inhaló agudamente mientras la enfermera hacía anotaciones en su tabla. Sesentía atontada pero asustada al mismo tiempo. "Qué... ¿qué sucedió?""Usted fue golpeada por un auto ayer por la noche. Fue muy afortunada que su jefa pasara cerca yla viera. Ella la trajo al hospital."¿"Mi jefa? ¿Kim me encontró?""Oh, no sé su nombre, querida. No estaba aquí ayer por la noche. Trabajo en el turno de día."Cuidadosamente limpió la piel alrededor de la ordenada hilera de puntadas en la mejilla de Rose."Usted estuvo en cirugía durante bastante tiempo y está en el cuarto de recuperación ahoramismo. Solo necesitamos asegurarnos de que esté estabilizada y entonces será llevada a sucuarto.""¿Mis piernas?" Intentó incorporarse pero eso solamente sirvió para incrementar el intenso dolorque sentía en sus extremidades inferiores."Ambas piernas estaban quebradas. Los cirujanos trabajaron durante horas ayer por la nochecolocando los huesos de nuevo en su lugar.""Esto duele." Rose levantó su cabeza para ver el desolador blanco del yeso llenar las piernas."Le están dando algo para el dolor en su intravenoso," la enfermera dijo. "Le haré saber al doctorque usted está despierta."En cuanto la enfermera salió del cuarto, Rose se echó a llorar. Su cara y costillas dolían pero no eranada comparada a la terrible agonía de como sus piernas estaban. Incluso no quería pensar en lacuenta del hospital, que sin duda aumentaba con cada hora que pasaba allí. Estiró su brazo paraservirse una taza de agua de la jarra de plástico colocada al lado de la cama pero el movimientocausó tanto dolor que no pudo terminar su tarea. Lo que sea que le estaban dando para el dolor
  17. 17. también le estaban haciendo sentir los miembros sumamente pesados y no tomó mucho tiempopara que Rose cayera nuevamente dentro de un inquieto sueño.*****Verónica tiró del Mazda dentro de su camino de entrada y lo estacionó al lado del garaje. Para sugran molestia, quitar la llave del encendido no apagó el motor. En su lugar el coche azul continuóchisporroteando y resoplando durante un minuto después finalmente murió. "Bien, Gato. Piensoque es seguro decir que el lugar siguiente que irá este pedazo de mierda será el depósito dechatarra.""¿Mrrow?" El felino respondió cuando intentó subirse sobre el regazo de la alta mujer."No, no, no. Este no es tiempo para mimos." Metió al gato debajo de su brazo y abrió la puerta."Vamos, veamos si María puede encontrar algo en la cocina para que tu comas."Cuando salió del auto con el gato en remolque, Verónica echó un vistazo sobre sus tres autos en elgaraje. La puerta estaba medio abierta y a través de la media luna de la ventana vio su Porsche.Silenciosamente agradeció a su primo Frank por ayudarle. El gato se retorció en su agarre. "Oh notu no. No estaré recorriendo todo el vecindario en tu búsqueda."Ronnie abrió la puerta deslizable y entró en la cocina. Una vez dentro puso al anaranjado y blancogatito en el suelo. "¿María? ¿María estas aquí?" Las llaves del auto azul fueron lanzadas sobre laencimera."Estoy aquí," una voz desde la sala llamó."Tenemos compañía," Verónica dijo.María era una vieja mujer trabajando en su trigésimo año con la familia Cartwright y era cercana yquerida al corazón de Verónica. De mediana edad el cabello negro como azabache que tenía hacemucho tiempo le combinaba ahora con canas y se extendía a su regazo perfecto para que cada vezque llegara la joven niña viniera encima. María entró en la cocina. "No es bueno que estés fueratoda la noche, Ronnie," la regañó. "Si tu madre sabe...""No estaba fuera puteando por ahí, María," respondió, satisfecha con la impresionada reacción enla cara de la mujer mayor. Desabrochó su chaqueta y la lanzó sobre uno de los taburetes al lado dela plataforma de la cocina. "¿Tenemos algo aquí para alimentarlo?" Dijo señalando al gato."¿Mrrow?""¿Un gato?" Finalizó.María bajó la mirada a los pies de Verónica para ver al anaranjado y blanco felino frotarse contraella. "Oh mi. ¿Tu trajiste a casa un gato?"
  18. 18. "No es un permanente arreglo. Él únicamente estará aquí por algunos días mientras que su dueñaestá en el hospital."El ama de llaves se agachó y tomó ahora al ronroneador felino. "Odio decirte, Ronnie, pero él esella. ¿Cuál es su nombre?""No lo sé. Llámalo gato por ahora.""Hola dulzura, que linda gatita eres," María la piropeó, sosteniendo al feliz animal en su ampliopecho. "¿Te gustaría un poco de atún?" Llevó el gato a la despensa y sacó una lata. "Hmm, ¿no teparece esto rico?""No creo que él, quiero decir ella alguna vez comiera atún antes. Creo que solamente comealimento seco.""Oh... bien entonces." María puso la lata en la barra y dejó al gato suavemente en el suelo. "No esbueno llevarla directo de seco a enlatado. Sería bastante sabroso para ella. Puedo mezclarlos.""No traje ninguno. Supongo que tendremos que conseguirle un poco de alimento.""Bien, he hecho ya las compras esta semana pero si quieres saldré ahora. Puedo comenzar a hacerla comida cuando regrese." Limpió sus manos en su delantal y alcanzó sus tirantes."No, está bien. Saldré y traeré un poco de alimento para ella. Supongo que necesitamos una cajatambién.""¿Cogiste un gato sin incluso conseguir una caja arenera? Ronnie, ¿qué es lo que voy a hacercontigo?""Bien, su caja estaba sucia y no estuve ni cerca de tocarla." Verónica protestó. "Mira, solo hazmeuna taza de café mientras tomo una ducha y me cambio. Luego saldré y compraré las cosas que elgato necesita.""Te haré una lista. Conociéndote, conseguirás la caja y se te olvidará la arenera.""Graciosa," vino la sarcástica respuesta, aunque de hecho ni había pensado en conseguir otrascosas para ponerla salvo en la caja cama. "Regreso enseguida. Intenta mantener a la bola de pelosfuera del sofá y lejos de las antigüedades, ¿Ok?"*****El centro comercial estaba abarrotado para una tarde de miércoles y Verónica terminóestacionándose al final de una hilera. Una rápida presión del botón en su control y las puertas azulbrillante de la Jeep Cherokee se cerraron y una luz de advertencia sobre el salpicadero indicó queel sistema de alarma estaba activado.
  19. 19. Le tomó quince minutos hacer su recorrido alrededor del centro comercial hasta que encontró latienda de mascotas. Una vez adentro, caminó hacía las estanterías hasta que encontró lossuministros para gatos. Los percheros y estantes de todo desde falsos ratones y postes para arañarpara morder y collares competían por su cartera. Verónica odiaba hacer compras y cuando lajoven dependiente se ofreció para ayudarle a elegir las cosas para su nueva mascota, la mujer decabello oscuro de buena gana aceptó. El resultado fueron setenta y cinco dólares del valor de lacaja, el arenero, juguetes, el alimento, los catnip, y varios otros artículos que la joven chica insistióque eran necesarios para un feliz y sano gato.Después de finalizar sus compras, Verónica fue al hospital para averiguar de Rose. Ella no estabapara nada preparada para lo que vio. La sábana que cubría las piernas de la joven mujercontorneaba la completa longitud del molde. Un horrible aspecto de la hilera de puntadasrodeadas por un igualmente horrible aspecto de la contusión cubría una mejilla y secas huellas delas lágrimas destacaban mostrándose en su cara. Un intravenoso con varias bolsas colgando desdeun lado, dando a la lesionada mujer los fluidos y los medicamentos para el dolor que ellanecesitaba. Un catéter desaparecía debajo de la sábana. El corazón de Verónica dolía por el doloren que Rose estaba así como el dolor que estaría atravesando cuando se recuperara, sabiendointeriormente que su imprudencia detrás del volante era la única razón de que la joven mujerestuviera aquí. Como si sintiera su presencia, la cabeza rubia rojiza giró y verdes ojos seencontraron con ella. "Hola." Dijo educadamente, su voz un poco ronca."Hola Rose. ¿Cómo te sientes?""Agradecida de estar viva supongo," refunfuñó, sus ojos se dirigieron sobre la jarra de agua.Verónica inmediatamente se acercó y sirvió un poco en un vaso amarrillo de plástico."Aquí." Le dio el vaso pero entonces rápidamente recuperó su agarre en él cuando vio la mano dela joven mujer temblar. "Déjame ayudar." Juntas consiguieron que la mitad del vaso bajara por lagarganta de Rose antes de que Verónica lo regresara a la pequeña mesa. "¿Recuerdas algo sobreel accidente?""No, no realmente. Yo estaba corriendo... algunos hombres me perseguían... yo escapaba delparque y salí corriendo a la calle... Es todo lo que recuerdo antes de despertar aquí.""¿No recuerdas nada sobre el auto que te golpeó?" Verónica presionó. "El color, el tipo de auto, elconductor, ¿nada?""No, nada. Lo siento. ¿Es usted de la policía?""No." Por dentro Verónica suspiró con alivio. Rose no podía recordar que sucedió. Con un poco desuerte ella podría arreglar esto."Oh, ¿entonces supongo que usted está aquí para hablarme sobre la cuenta?" Rose preguntó,decidiendo que la hermosa, bien vestida mujer tenía que ser administradora del hospital, a pesarde usar un abrigo. Quizás estaba justo fuera de servicio, Rose razonó.
  20. 20. "En realidad, necesito hablar con usted sobre eso pero...""Yo no tengo dinero," interrumpió. "No tengo niños, yo no califico para ningún programa." Dio unsuspiro de derrota. "Le daré lo que pueda cada semana pero me temo que esto no serán más decinco dólares." Se resignó a entregar su dinero del autobús para ayudar a pagar la increíble cuenta."No necesita hacer eso," Verónica dijo, sorprendida que alguien obviamente con poco o nada dedinero estuviera tan rápidamente tomando la responsabilidad financiera de la cuenta del hospital."Quizá mejor me permite explicarle." Rose asintió. "Mi nombre es Verónica Cartwright. Soypropietaria de Cartwright Corporation. Yo um... yo la encontré después del accidente y la trajeaquí. Cuando me di cuenta que no tenía seguro, les dije que trabajaba para mí. Cartwright tiene unexcelente paquete de beneficios incluyendo cobertura médica. Usted no tendrá que pagar uncentavo por su asistencia médica, lo prometo."¿"Usted? Pero ellos me dijeron que mi jefa..." La comprensión se instaló. "¿Usted les dijo que erami jefa?""Sí.""Oh." Rose parecía reflexionar la información. "Así que en vez de deberle al hospital, ¿le deberé austed?""No no no. Para el final del día su nombre será agregado a la lista del seguro. Lo tendréposfechado antes del accidente y estará cubierta."¿"Pero eso no es fraude?""No, solo si no trabajara para mí". ¿Maldición, por qué lo tenía que hacer tan difícil? ¿No podríasolo aceptar que la cuenta sería cubierta? Verónica no podía entender por qué alguien que notenía nada estaba cuestionando una buena cosa cuando le estaba siendo ofrecida. Quizá calculómal solo por lo pobre que la joven mujer era. Necesitaba más información. "Dígame, ¿dóndetrabaja ahora?""Yo..." Rose bajó la mirada, claramente avergonzada. "Trabajo medio tiempo como cajera enMoney Slasher. Debo decir que trabajaba medio tiempo. Estoy segura que ellos no conservaran eltrabajo para mí hasta que pueda caminar otra vez.""¿Tiene alguna habilidad? Quiero decir, ¿puede mecanografiar o tomar dictado o algo así?" Laabatida mirada en la cara de la joven mujer contestó la pregunta. "Bien entonces, supongo queserás una auxiliar. Es un trabajo de nivel de entrada pero es mejor que empacar comestibles.""Pero no puedo trabajar." Bajó la mirada a los moldes que cubrían sus piernas. "No puedo inclusocaminar.""El trabajo estará allí cuando estés lista. Hasta entonces, solo concéntrate en recuperarte." ¿Esoera tan simple, por qué estaba ella haciéndolo tan difícil? Verónica no previó eso.
  21. 21. "¿Señora Cartwright?""Es Srta., pero por favor llámame Verónica.""¿Por qué está haciendo esto? Quiero decir, usted no me conoce." Después de una vida de estarbraceando abajo metida en el fondo, un acto de tan gran generosidad era demasiado para que ellalo creyera. Tenía que haber algo más en esto. Todo tenía un precio fijo.La mujer de cabello oscuro pensaba rápidamente, corriendo a través de las historias que habíainventado en su mente de camino aquí, desechándolas todas por ser tan pobres. "Supongo quesolo quiero ayudar. Te vi tirada allí en la calle y reaccioné. La única manera de mantenerte aquí enel Centro Médico era decirles que tenías seguro y la única forma de darte seguro era hacerte unaempleada. Dirijo una corporación grande que opera varias más pequeñas. Añadirte a la lista no esun gran reparto. Lo siento, yo no tengo una mejor explicación." La única otra explicación implicaríala verdad y Verónica no podía permitirse eso. "No te preocupes acerca de por qué estoyayudando. Solo déjame hacerlo. Ahora ¿hay alguien a quién deba contactar para dejarles saberque estás en el hospital?""Um... Supongo que Kim debería saberlo para que ella pueda emplear a alguien más para miespacio." Rose dijo reservada, doliéndole la pérdida del trabajo que había trabajado tanduramente para conseguir. Era demasiado para que creyera que le estaba siendo ofrecido untrabajo con una compañía tan grande como Cartwright Corp. "Ella es la encargada de la noche enel Money Slasher en el centro. Tengo que devolver mi delantal para obtener mi último cheque.""¿Era la cosa gris que usabas debajo de tu chaqueta?" Rose asintió. "Me temo que el doctor en lasala de emergencias lo cortó en partes cuando estaban atendiéndote.""Oh." Otra abatida mirada. "Ellos cargan ocho dólares por los delantales arruinados.""No te preocupes por eso," Verónica dijo, no completamente entendiendo como importante era lapequeña cantidad de dinero para la joven mujer. Para Rose, ésa era su asignación semanal para latienda de comestibles, casi la mitad de la cual se iba en la comida para gatos. A través de su drogaque la llenaba de neblina, un pensamiento llegó a ella."¡Tabitha!" Exclamó. "Oh mi dios, alguien tiene que ocuparse de Tabitha.""¿Podría ser ese tu gato?""Sí, ¿cómo lo sabe?""Encontré tu llave en la cartera y fui a tu apartamento esperando encontrar un nombre o unnúmero de alguien para contactarlo para ti.""¿Usted la alimentó?" Su preocupación de que alguien estuviera bajando en su apartamento fueeclipsada por su preocupación sobre la única cosa que traía un poco de alegría a su vida.
  22. 22. "Sí lo hice," Verónica contestó cuando Rose volvió la cabeza, dejando que un largo silencio seformara entre ellas. Una solitaria lágrima bajo de la mejilla de la joven mujer. "¿Hey, qué pasa?¿Sientes dolor? ¿Necesitas que llame a la enfermera?" La mano de Verónica alcanzaba ya el botónde llamada."No," la joven mujer aspiró, limpiando la errante lágrima. "Es solo que..." Aspiró otra vez, "... si noestoy allí para ocuparme de Tabitha, ellos se la llevarán.""No, no, no. Nadie estará llevándose a Tabitha lejos de ti. Lo prometo. De hecho, está en mi casaahora mismo. Ella puede permanecer conmigo hasta que estés del todo estable." El corazón delVerónica se sacudió con el pensamiento de cómo había destruido fácilmente la vida de Rose. Enun movimiento le había costado a la joven mujer su trabajo, su hogar, y mucho más dolor quealguien merecía tener. Ahora estaba sentada allí, mintiendo para protegerse ella misma. "Juro quenadie estará llevándose a Tabitha.""Yo... yo puedo extenderle un cheque para su alimento. No come mucho. Es muy amistosa." Laspalabras rodaron fuera de la boca de Rose y no hubo manera de que a la mujer mayor pudierapasarle por alto la desesperación en su voz."No te preocupes sobre eso. Por favor, quisiera que te concentraras en mejorarte. Tabitha estarábien conmigo. Vivo sola, estoy segura que disfrutaré la compañía."La mujer de cabello oscuro estaba por decir algo más cuando los firmes golpes en la puertaprovocaran que ellas voltearan. El corazón de Verónica saltó latiendo en la vista del uniforme azuly la brillante placa. "Disculpen señoras. Estoy aquí para tomar un informe sobre el golpe y fuga deayer por la noche." Entró y sacó una pequeña libreta del bolsillo de su camisa. "Usted es RoseGrayson, ¿correcto?" Continuó sin esperar por una respuesta. "Ahora, ¿entiendo que esto sucedióen la avenida Madison alrededor de medianoche?""Creo que eran más de las doce treinta," Rose dijo."Sí, doce treinta," él repitió. "Ahora hay algo que usted puede decirme, ¿cómo la marca y elmodelo del auto que la golpeó, el número de la placa, el color?""No, nunca lo vi." Giró su cabeza hacía Verónica. "¿Usted recuerda?""¿Usted estaba allí también?" El oficial preguntó. Nadie le dijo que hubo algún testigo."Yo um... yo debo haber llegado allí justo después del accidente. No vi a nadie.""Eso seguro era un infierno de una tormenta anoche. ¿Qué estaba haciendo fuera tan tarde,Srita...?""Cartwright, Verónica Cartwright. Tuve una cena de negocios con el Comisionado Grace en Sams yestaba dirigiéndome a casa."
  23. 23. "Cartwright, ¿cómo los auto lavados Cartwrights?""Sí, entre otras propiedades," contestó, molesta que después de todo su duro trabajo la parte másconocida de su compañía fuera el estúpido auto lavado del primo."Bien... entonces;" Giró su atención de nuevo a la víctima en la cama. "Supongo que es bastanteafortunada en haberla tenido a ella para encargarse de usted. Parece que la golpearon bastantebien. Probablemente un conductor borracho. Difícil de creer que el bastardo no tuvo las agallaspara quedarse y asegurarse de que usted recibía ayuda pero supongo que todo lo que importa esque usted está viva.""Sí, fui muy afortunada que la Srta. Cartwright apareciera cuando ella lo hizo. Quién sabe cuántotiempo estuve allí.""Bien, si puedo solo conseguir su dirección y número de teléfono para el informe, estaremosestableciendo todo. Tengo que decirle que no hay mucho por hacer así que no le daré esperanzas.A menos que ese individuo sea bastante estúpido de conducir por ahí con toda la parte delanteradañada y admitir que estaba en Madison anoche, no hay mucho realmente que podemos hacer.""Entiendo," Rose dijo reservada. No esperaba que ellos encontraran al hombre que la golpeó. "Notengo un teléfono pero mi dirección es calle Morris 98." Las emociones encontradas de Verónicaentre el alivio de tener un policía tan desinteresado en investigar el accidente y la culpabilidad enel hecho de que mentía para proteger su propia piel a expensas de la paz mental de Rose."Bien, supongo si hay alguna cosa que pasé por alto, nosotros podemos encontrarla aquí. Por elaspecto de sus piernas no pienso que usted vaya a alguna parte por un rato." Verónica se erizó porel comentario pero a Rose pareció no afectarle."Gracias," la joven mujer dijo. El policía volteó hacia la puerta y vio a un amigo suyo caminandopor el pasillo."Hey John, espera. Señoras, gracias. Estoy seguro que tengo todo lo que necesito ahora mismo."Salió antes de que cualquiera de las dos pudiera responder."Ellos no van a encontrarlo, usted sabe," Rose dijo silenciosamente. "Sé que la vida no es como enla televisión. Incluso no saben qué clase de auto buscar." Se movió levemente, gimiendo por eldolor que ahora era su compañero constante. "No importa de todos modos," suspiró. "El dañoestá hecho. Incluso si lo encontraran no haría que mis piernas se curaran más rápidamente."Verónica no sabía qué decir y estaba agradecida cuando entró la proveedora de la televisión."Buenas tardes señorita..." Miró su portapapeles. "Grayson. ¿Le gustaría encender su TV?""No gracias," Rose dijo rápidamente."¿Por qué no?" Verónica preguntó, aunque estaba segura que sabía la respuesta.
  24. 24. "No me gusta la televisión.""Huh Uh." La mujer de cabello oscuro volteó hacia la proveedora. "Volteé ésta y déjela encendidamientras la Srta. Grayson esté aquí.""Son tres dólares por día, veinte dólares por semana.""Bien." Verónica recogió su maletín del piso y sacó su cartera. "Aquí tiene." Le dio a la mujer de latelevisión dos de veinte."Muy bien." Hizo una anotación en su portapapeles, entonces extendió el brazo detrás de la TV yabrió el sujetador de la caja. Algunos segundos después el televisor tarareó a la vida con la JuezJudy gritando en el acusado en su sala de juicio en el programa de moda."Ya está, ahora tendrás algo que te ayude a pasar el tiempo," Verónica dijo después de que laproveedora saliera."Usted no necesita hacer eso," Rose contestó, sintiéndose muy incómoda. "Habría estado bien sineso. Estuvo en mi apartamento. Sabe que no poseo una TV." Suspiró. "Además, lo que sea queellos me están dando para el dolor me cansa. No sé cuánto estaría viéndola. Por supuesto que noveinte dólares.""Vamos a hacer un trato aquí, ¿Ok? Necesitas ayuda y quiero ayudar. La televisión esta pagadaahora. Puedes aceptarla y disfrutarla o puedes dejarla apagada y mirar fijamente una pantalla enblanco todo el día."El ruido de la televisión interrumpió su conversación. "... Y si usted piensa por un minuto quecreeré que algún extraño se metió destrozando su apartamento y robó todo lo que pertenecía a sucompañero de cuarto aquí y dejó todas sus cosas entonces usted es un completo idiota. No nacíayer, señor Richards. El fallo para el demandante es la cantidad de seiscientos cincuenta y tresdólares y doce centavos. Caso sobreseído." Verónica volteó para ver a Rose observando concompleto interés."Es como estar en juicio," la joven mujer dijo, su atención nunca dejó el televisor."Es un buen programa.""¿Es cada semana?""Todos los días, Rose. Puedes mirarlo todos los días a mediodía." Sonrió y susurró conspiradoramente. "Estoy demasiado ocupada para mirarlo cuando está al aire pero lo grabo y me pongo alcorriente en el fin de semana.""Gracias," la joven mujer dijo sinceramente, sus verdes ojos sonrieron en Verónica. "Esto hará quesea más fácil pasar el tiempo aquí."
  25. 25. "Es el lo menos que podría hacer." Reclinó los brazos en el pasamano de la cama. "¿Así que vas adecirme a quien puedo contactar además de tu trabajo para decirles que estas aquí? Seguramentealguien te extrañará."La pequeña sonrisa que había estado en la cara de Rose desapareció. "No hay nadie paracontactar.""¿Nadie? ¿Ni siquiera un amigo?" Rose dio una triste una sonrisa. "No he vivido en Albany muchotiempo," dijo, no deseando revelar la verdad, que evitó deliberadamente hacer amigos porque losamigos querrían pasar y visitarla y estaba demasiado avergonzada en sus exiguas condiciones devida. Se movió y un dolor se disperso quemando su pierna izquierda, haciéndola gritar. "Oh Diosesto duele," silbó. Verónica inmediatamente presionó el botón de llamada en varias ocasiones."¿Qué pasa?" Mary preguntó cuando entró al cuarto."Ella siente dolor. ¿No puede usted darle algo?""Ella está recibiendo una cantidad apropiada a través de su intravenoso pero si necesita máspuedo ponerle una inyección." Miró a Rose, que estaba intentando difícilmente no llorar. "¿Srta.Grayson?""Si está. ¿No puede usted ver qué está sufriendo?" Verónica replicó irasciblemente."Srta. Grayson?" La enfermera repitió. Rose a regañadientes asintió, el dolor era demasiado pararesistir más tiempo. Para su sorpresa, una mano grande envolvió la suya. Otra punzada de dolor sedisparó a través de ella y se agarró de la mano de Verónica firmemente. La enfermera salió yvolvió un minuto después con una aguja. Poco ceremoniosa tiró de la sábana y de la bata dehospital atrás exponiendo la cadera derecha de Rose y metió la aguja adentro. "Esto dolerá unpoco". La mano de la joven mujer agarró la de Verónica incluso más fuerte cuando elmedicamento fue inyectado. "Ya está, todo hecho." La enfermera levantó la mirada en la mujer decabello oscuro. "Probablemente se quedará dormida en pocos minutos.""Bien, no estaré mucho tiempo." La enfermera asintió y salió, no molestándose en tirar de lasábana nuevamente en su lugar. Verónica utilizó su mano libre para cubrir la cadera de Rose con eldesolador lino blanco. "Quieres que permanezca por un rato hasta que te quedes dormida?""No, es..." No pudo contener un bostezo. "... Está bien... Estoy bien" La potente droga actuabarápidamente, causando que su cabeza colgara de lado y sus ojos adquirieran una vidriosa mirada."¿Está segura que usted no es un ángel?" Preguntó adormilada cuando sus párpados cedieron."Usted parece un ángel... usted..." Otro bostezo, "... actúa como..." Sus ojos se cerraron y la manoque había estado sosteniendo la de Verónica cayó flojamente al lado.Esperó varios minutos hasta que estuvo segura que Rose estaba dormida antes de ponerse de piey remeter la manta alrededor de la lesionada mujer. "Duerme bien, Rose" susurró.
  26. 26. Capítulo 2Verónica abrió la puerta y metió la caja, el arenero, el poste para rasguñar, y la bolsa de juguetesadentro. "Tabitha, ven pequeña bola de pelos, he traído juguetes para ti." Se sentó en el suelo ysacó los diversos artículos. El anaranjado y blanco gatito llegó arrojándose encima para ver lo queel alta humana estaba mostrando. Se recostó y observó mientras los paquetes fueron abiertos ylos ratones falsos, bolsas de mordiscos para gatos, y los diversos juguetes fueron lanzados en unapila. "Ya está, ve?" dijo, completamente esperando que el felino saltará en la pila y jugara. Tabithahizo lo que haría cualquier gato, pasó más allá del montón de juguetes para gatos y comenzó agolpear en los vacíos envoltorios. "Hey, los juguetes están aquí." Agarró la pequeña bola con lacampana oculta adentro y la sacudió para conseguir la atención del gato. "¿Ves? Juguetes aquí,basura allí." Tabitha miró eso, miró los envoltorios, y volvió a jugar con el transparente plástico."Bien, será de esa manera, mira si me importa," la desanimada mujer dijo, metiendo losenvoltorios en el bolso de plástico. "Te conseguí una caja, y un arenero también, ¿crees que tuusaras eso?""¿Mrrow?""Eso es lo que pensé." Se puso de pie, metiendo la bolsa del arenero bajo un brazo, la caja del gatobajo el otro, y se dirigió a la cocina. "Setenta y cinco dólares en los juguetes y la estúpida cosaquiere jugar con los paquetes en los que ellos venían." Puso la bolsa y la caja en la mesa. Una notase sostenía en el refrigerador con un imán María le decía se había ido por hoy junto coninstrucciones de cuánto tiempo la cena que había preparado debería estar en el microondas.El agotamiento le pedía detenerse y descansar pero había ahí justo demasiadas cosas que teníanque ser hechas. Rápidamente instaló la caja arenera y la puso en el cuarto de servicio, dejando lapuerta entreabierta de modo que Tabitha pudiera ir y venir libremente. Esa tarea fue hecha,Verónica a zancadas salió a la sala, descolgando el teléfono inalámbrico y marcó el familiarnúmero en el camino."Seguros Cartwright, ¿en qué podemos ayudarle?" La fresca femenina voz en el otro extremo delteléfono preguntó."Susan Cartwright, por favor.""Ella está ocupada ahora mismo, ¿puedo preguntar quién está llamando?""Verónica Cartwright. Interrúmpala, esto es importante.""Un momento." Oyó un clic seguido por el muy aburrido tono de espera musical que jamás habíaoído. Tirándose en su sofá de suave piel marrón y quitándose sus zapatos, metió sus pies debajode ella. Tabitha saltó fuera de la cocina y se subió a su lado.
  27. 27. "¿Mrrow?""¿Qué quieres?" Preguntó, estirando su mano libre para rascar detrás de las orejas del gato."Vamos a llegar a algo francamente apropiado desde el principio, ¿Ok? Compré un poste pararasguñar para ti. Los diez mil dólares del sofá están fuera del límite para tus garras, ¿loentendiste?""Mrrow." El anaranjado y blanco felino puso su cuerpo arriba en el muslo de Verónica y comenzó aronronear."Ronnie, ¿cómo estás?""Bien hermana, escucha, yo necesito que agregues a un empleado a las listas del seguro.""Usualmente recursos humanos envía su papeleo una vez que ellos han alcanzado el servicioapropiado marcado." Verónica oyó el sonido del teclado. "¿Cuál es su razón social?""Ella no está en la computadora todavía, Susan. Necesito que la agregues y presiones paraterminar el papeleo.""Ella tiene que estar en el sistema. Todos los empleados son agregados una vez que hayancompletado su I-9s y W-4s.""Ella no los ha completado todavía. Es una empleada nueva." Verónica oyó el sonido parar y elchirrido del movimiento de la silla de su hermana."¿Para qué departamento trabaja?""Um... ella es una auxiliar en la oficina contable del centro.""¿Un nivel de entrada? Ronnie, ¿no sabes que ellos tienen que tener seis meses de servicio antesde que les demos beneficios?""No me di cuenta de eso." Frotó su frente, sacando una protesta del ronroneante montón depelusa en su pierna."¿Qué fue eso?""Estoy cuidando el gato de una amiga por algunos días. Mira, la contraté personalmente y leprometí beneficios completos. ¿No puedes presionar para eso?""Es tan raro que mi única hermana me pida un favor. Por supuesto que puedo. Envíame por faxsus datos y la agregaré a las listas.""Realmente Susan, necesito que tú me envíes por fax los papeles para que ella los firme. Tambiénnecesito que le des a ella el mejor plan médico que tenemos y posfecharlo al primero del mes.¿Puedes hacer eso?"
  28. 28. "Te costará...." la hermana más joven dijo con una voz cantarina. "¿Cena con mamá el próximoviernes?""¿No puedo solo comprarte un auto nuevo o algo?" La ejecutiva gimió."Verónica Louise, nunca pasas algo de tiempo con mamá. Jack y yo estamos allí cada viernes en lanoche para cenar y Tommy está allí los domingos. Ella siempre pregunta por ti.""Sabe mi número de teléfono, Susan. Hablo con ella.""Lo sé. Oímos hace dos semanas que tú la llamaste en su cumpleaños. Raro, eso fue hace un mes.""De acuerdo, de acuerdo. Faxéame todos los papeles y los regresaré más tarde esta noche.""¿Así que te veremos la próxima semana con mamá?""Bien. Estaré allí, pero no esperes que me quede después de cenar mientras ella pasa a través dellibro de recuerdos e intenta volver a vivir nuestra niñez.""Por lo menos estarás allí. Eso la hace feliz.""Lo que sea. Faxéame eso, ¿lo harás ya?""Estarán allí en unos minutos. Desearía que me dejaras saber por qué empleaste personalmente aalguien para un trabajo del nivel de entrada.""Hermana, si pensara que necesitas saberlo, te lo diría. Bueno hablar contigo también, adiós."Verónica pulsó el botón de apagado en el teléfono inalámbrico y lo dejó abajo en la mesita delcafé. "Bien Tabitha, todo está arreglado. Qué te parece saltar abajo y jugar con algunos de tusjuguetes mientras que tomo una siesta, ¿hmm?" Intentó codear al felino pero el ronroneadormontón de pelos se negó a moverse. "Bien, será de esa manera." Ajustó el extremo del cojín ycerró los ojos. Al principio el rítmico ronroneó la molestó pero en pocos minutos Verónica estabaprofundamente dormida, como lo estaba una muy satisfecha Tabitha.*****Rose estaba despierta pero obviamente sentía mucho dolor para el momento en que Verónicavolvió al hospital. "Hola.""Hola, Rose. ¿Cómo te sientes?" Dejó su maletín en el sofá y colocó la silla al lado de la cama."Todo duele pero a excepción de eso estoy muy bien," bromeó."¿El medicamento que ellos te dan no está ayudando?""Ellos me ponen a dormir, pero sí. Es la única cosa que calma el dolor," contestó, alisando la mantaque la cubría.
  29. 29. "Traje algunos formularios que necesito que firmes. Los llené lo mejor que pude pero no sabíatodas las respuestas" Sacó un fólder color manila del maletín y lo puso sobre la cama. "Nuncaimaginé cuántos papeles lleva el contratar a alguien." Le tendió la pluma y estaba sorprendida dever a Rose tomarla con su mano izquierda. "¿Eres zurda?""Yeah.""Yo también," sonrió. "Solo necesitan tu firma las primeras tres. Las otras tienen algunos espaciosen blanco que tienes que llenar.""Sabe, yo todavía no puedo creer que usted este justamente dándome un trabajo, especialmentedado que no puedo incluso trabajar," Rose dijo, moviendo su cabeza. "Esto no tiene ningúnsentido.""Hago muchas cosas que no tienen ningún sentido, solo pregúntaselo a mi madre."Rose firmó los formularios silenciosamente antes de darle la pluma de nuevo. "¿Usted es cercanaa su madre?""No realmente. Tenemos diferencia de opiniones sobre cómo debo vivir." Dudó por un momentoantes de decidir sacar a colación el tema que estaba tirando en su mente. "¿Qué sobre tu familia?¿Tienes un refugio con ellos o algo? Quiero decir, me parece extraño que no quisieras quesupieran que estabas en el hospital."Verdes ojos se desviaron mirando fijamente en las persianas venecianas que cubrían la ventana."Era un bebé cuando ellos murieron. Un accidente automovilístico. Un conductor borracho se pasóla luz de un alto y los golpeó. Eso es todo lo que sé.""Lo siento, no lo imaginé." Se sentía mal por plantear el tema."Está bien," la joven mujer dijo descartándolo con un movimiento de su mano. "No los recuerdo.Supongo que no puedes extrañar lo que nunca tuviste." Rose intentó parecer indiferente sobreeso pero Verónica sospechó que era un acto fingido para su beneficio."¿Quién te crió?""El Estado. Algunas familias adoptivas, pero sobre todo viví en orfanatos dirigidos por el Estado oen hogares. Tan pronto como me gradué de la secundaria conseguí un empleo trabajando comocajera. He estado sola desde entonces." No deseando continuar con el asunto de su pasado, Rosecambió el tema. "¿Y cómo está Tabitha?""Está muy bien. A ella le gusta ronronear mucho.""Mmm, eso indica que ella es feliz," Rose contestó. "Usted debe ser buena con los animales.""No puedo saberlo. Esta es la primera vez que tengo uno."
  30. 30. "¿Usted nunca tuvo mascotas cuando crecía?""No. Mi padre era alérgico a los gatos y mi madre tenía miedo de que un perro pudiera destrozarla casa. ¿Cómo terminaste con Tabitha?""Oh." Estiró la mano por el vaso de agua solo para tener a Verónica ayudándole. Tomó un largotrago del fresco líquido antes de contestar. "La encontré, o más bien ella me encontró. Estabacaminando a casa una noche y apareció saliendo de la nada. Solo piel y huesos. Siguiéndome acasa. Ha estado conmigo desde entonces." Una temerosa mirada apareció en sus ojos. "¿El caserono la vio, lo hizo? Se supone que no tengo ninguna mascota.""En realidad... él vino al piso de abajo mientras yo estaba allí.""Oh no." Una preocupada mirada cubrió la cara de la joven mujer. "¿Fue él amable?""En absoluto," Verónica contestó. "Él parece pensar que la palabra mierda es un adjetivo y quedebe estarla utilizando cada vez que él abre su pequeña asquerosa boca.""¿Qué le dijo él a usted?" El temblor era evidente en su voz."Nada de lo que necesites preocuparte ahora mismo.""Él me echó a patadas, ¿no es así?" Si bien la ejecutiva podría nunca considerar eso una granpérdida, la joven mujer estaba obviamente trastornada por la noticia."Rose, no te preocupes por eso, por favor, prometo que todo estará bien." Miró su reloj. "Vamos,pienso que Jeopardy aparecerá pronto. Nos recostaremos y veremos quién consigue másrespuestas correctas, ¿Ok?""Me gusta Jeopardy," Rose dijo, presionando el botón para levantar un poco la cabecera de lacama. "Hay una TV en el salón de empleados en el trabajo y a veces mi descanso para cenar es alas siete treinta así que puedo verlo. Soy bastante buena también, aunque no sé si puedopermanecer despierta bastante tiempo.""Oh, ¿quieres que me marche para que puedas dormir un poco?""No." Alcanzó la mano de Verónica. "Por favor quédese.""Seguro, solo no te disgustes si logró más respuestas correctas. Nadie quiere jugar Trivial Pursuitconmigo.""Oh, ¿usted tiene ese? Es un juego tan divertido. Lo jugué una vez en el centro comunitario.""Te haré un trato. Lo traeré mañana para que juguemos y prometo no ganarte demasiadogravemente."
  31. 31. "Veremos quién gana a quién," Rose contradijo con una sonrisa. El tema musical de Jeopardyatrajo su atención a la televisión. "Ooh, está comenzando." Colocó su cabeza nuevamente en sualmohada para mirar el programa pero antes del primer comercial del descanso estaba dormida.La ejecutiva de cabello oscuro metió suavemente la manta de Rose y apagó la televisión.Se quedó sentada allí por varios minutos mirando el gran molde y las puntadas que formaban unalínea en el pómulo de la joven mujer."Lo siento," susurró antes de salir del cuarto.*****Tabitha estaba esperando no demasiado pacientemente en la puerta cuando Verónica volvió acasa. "¡Mrrow!""¿Qué? Tienes comida.""¡Mrrow!""Tienes juguetes y tienes alimento. ¿Qué más quieres?" Tabitha respondió frotándose contra lapierna de Verónica, dejando los anaranjados y blancos pelos por todo su pantalón negro. Seagachó y recogió al felino, al parecer girando en el botón del ronroneo al mismo tiempo. Sostuvoal feliz gato con un brazo y el maletín en el otro. "¿Deseas ver cómo trabaja la máquina del fax?Vamos."La oficina de Verónica estaba en el primer piso cerca de las escaleras. Los formularios del segurofueron enviadas por fax cinco minutos más tarde y la mujer de cabello oscuro se dirigió arriba acambiarse en sus cómodas ropas, a saber en sudadera y un pants de gran tamaño. Echó unvistazo en su reloj y gimió. Tenía una reunión a primera hora de la mañana y tenía todavía querepasar los informes mensuales. "Pienso que va a ser una noche larga, Tabitha." Se arrastró hacíasu escritorio y encendió su computadora, teniendo pavor a la idea de pasar las próximas horasfluyendo sobre las hojas de los balances y los informes. Por supuesto, los jefes de cada divisiónharían las mismas cosas con ella mañana pero Verónica se enorgullecía de saber exactamente lobien o mal que cada departamento estaba haciendo antes de oír la versión lustrada de susparientes. Un apretón del botón de power y la computadora tarareó a la vida. El logotipocorporativo de Cartwright cubrió la pantalla de veinte pulgadas. Mecanografió su contraseña y ellogotipo desapareció, revelando la pantalla principal."¿Mrrow?""No. Ésta es una cosa humana, nada hay aquí arriba para tu veas", le dijo al ansioso gato queestaba parado sobre sus patas traseras en la expectativa de ser levantado. Tabitha extendió susgarras delanteras en los pantalones grises de Verónica. "Ni siquiera pienses acerca de eso.""¿Mrrow?"
  32. 32. "No. Ve a jugar con tus juguetes." Giró su atención al primer informe, Cartwright Real Estate.Tommy el hermano más joven de Verónica estaba a cargo de esa división. Varios terrenos habíansido comprados a lo largo de la región en anticipación de urbanización para la construcción deviviendas pero estaban seriamente atrasados en sus proyecciones de crecimiento. El calendariopedía que cien hogares fueran construidos y vendidos, aún cuando a finales del mes pasadosolamente veinte habían sido realmente terminadas y apenas la mitad de ésas tenían ofertas enellas mucho menos vendidas. "¿Qué voy a hacer con él?" Se recargó en la confortable piel de susillón y frotó sus ojos. El movimiento pareció ser una abierta invitación a Tabitha, quienrápidamente saltó sobre su regazo. "Vamos, no puedo hacer ningún trabajo si estás aquí."Suavemente cogió al ronroneador animal en sus brazos y lo dejó en el piso. "Ve a jugar."El reloj abajo en la esquina derecha de la computadora leía 2:53 a.m. para el momento en queVerónica se levantó y apagó la computadora por esa noche. Salió al cuarto principal para poner laalarma para la noche cuando vio la chequera de vinil azul marino que estaba sobre la mesa de laentrada al lado de los libros de la biblioteca. Su conciencia le decía no mirar, los asuntos financierode Rose eran privados, pero la curiosidad consiguió lo mejor de ella y se encontró sentándosesobre la suave piel del sofá marrón claro con el talonario de cheques en su mano.No había muchas entradas. El registro era solamente de cuatro meses atrás, pero dio abundanciade penetrar en la vida de la mujer que permanecía en el hospital. La pequeña escritura, ordenadadetallaba cada depósito, cada cheque. Ningún depósito era mayor de ciento cincuenta dólares.Cuatro retiros estaban enumerados como estando para la renta, cada vez borrada del dinero quehabía tomado la mayor parte del mes anterior, la acumulaba. Dos entradas existían para lacompañía de luz, y varios fueron extendidos a Money Slasher. Cada semana los depósitos de variasexiguas cantidades fueron registradas seguidas por los cheques a la tienda de comestibles. Elcheque más alto era por un poco más de diez dólares y el más bajo era por solo cinco. Lo quéVerónica encontró más interesante fueron los cheques restantes, extendidos todos a alguienllamada Delores Bickering. Esos cheques fueron extendidos en cantidades desde cinco aveinticinco dólares, cada uno hacía que quedara poco en la cuenta de la joven mujer después depagar sus gastos semanales. Esas entradas aparecían justo tan a menudo como los cheques aMoney Slasher. El actual balance mostraba unos ciento doce dólares y cambio en la cuenta de lajoven mujer, mucho menos que la renta que había estado debiendo. Los ojos de Verónica fueronde nuevo a la entrada para la renta de noviembre. Era esa semana que Rose había comprado loscinco dólares y el cambio de comestibles, el registro mostraba una negativa cantidad de dosdólares y quince centavos después de esa entrada. Era la única vez que Rose había tenido endescubierto su cuenta y Verónica no podía incluso imaginar lo que había comprado la joven mujerpara intentar y sobrevivir esa semana.Cerró la chequera y la dejó sobre la mesa del café. ¿Por qué estaba Rose, quién no tenía doscéntimos para frotar juntos, constantemente expidiendo cheques a alguien más? ¿Tenía una viejadeuda que estaba intentando liquidar? ¿Qué otra explicación podía allí estar? La joven mujer dijoque no había nadie para contactar, así que esa persona Bickering no podía ser un pariente. La horatarde y el último pensamiento tomaron su cobro cuando el agotamiento finalmente salió ganando
  33. 33. y el sofá una vez más se convirtió en la cama de la rica mujer para la noche, con Tabitha enroscadacontra ella.*****En alguna parte en la distancia un teléfono estaba soñando. Verónica se dio vuelta, perturbando aldurmiente gato. Los timbrazos se hicieron más y más fuertes, penetrando en el mundo de sussueños y sacándola de su profundo sueño. Su brazo salió y torpemente lo dejó caer sobre la mesadel café por el molesto teléfono. "Mmm... Cartwright.""¿Ronnie?""¿Yeah?" Vino la adormilada ininteligible contestación."Ronnie, ¿tienes idea qué hora es?" El sonido de la voz de su hermana ayudó a despejar lastelarañas en su mente mientras lentamente rodaba moviéndose para sentarse. "Son cuarto paralas diez.""¡Oh mierda!" Azules ojos se dispararon abriéndose cuando se dio cuenta del propósito de lallamada. "Maldición, me quede dormida en el sofá. Estaré allí tan pronto como pueda." Se dirigíaya hacía las escaleras, con el teléfono inalámbrico en la mano. "Susan, ni una palabra. Tengo unneumático desinflado, ¿lo entiendes?""No puedo creer que te quedaras dormida," la hermana más joven reía suavemente. "Pensé quetenías construido dentro un despertador. Espera a que a mamá oiga esto.""Susan..." gruñó, llegando a la parte superior de las escaleras y corriendo dentro de su dormitorio."Estaré allí, retenlos o algo." Golpeó el botón de apagado en el teléfono y lo tiró en la camacuando se dirigió hacia a su baño. Quince minutos más tarde estaba en su Jeep Cherokee y decamino para Albany, los límites de velocidad eran maldecidos.A las diez treinta, las puertas dobles de roble se abrieron de par en par cuando Verónicarápidamente entró en la sala de reunión. "Lo siento neumático, desinflado." Dijo mientras tomabasu asiento al final de la larga mesa rectangular. "¿Vamos a comenzar?" El silencio que recibió lahizo voltear. Al parecer no era la única que tuvo problemas para llegar a la reunión a tiempo."¿Dónde está Tommy?""No lo sé. Lo he estado llamando desde que hablé por teléfono contigo y no hay respuesta enninguno de sus números," Susan contestó. Sentada justo a la derecha de su hermana mayor, lajefa de seguros Cartwright nunca podría confundirse con Verónica. Susan tenía, gracias a las horascon un estilista, el llamativo cabello rojo permanentemente en un gran ensortijado que era unenjambre sobre su cabeza y hasta sus hombros. Aunque casada desde hacia trece años con unexitoso abogado, se negó a dejar de llevar el nombre de la familia, decidiendo que el status queeste proporcionaba era mucho mejor que el común nombre de Smith. Diferente de Verónica, quefuera del ligero esmalte de uñas podría solo raramente estar imponiéndose en usar la más mínima
  34. 34. cantidad de maquillaje, Susan creía sinceramente que este realzaba sus facciones y así quededicaba dos horas todos los días aplicando todo desde la base para el rubor hasta el rímel."¿Intentaste en su busca?" Era una pregunta estúpida pero Ronnie todavía tuvo que hacerla.Durante los últimos meses, su hermano más joven había hecho cada vez más difícil de conseguiragarrarlo y abandonaba mucho su atención a las reuniones. Mirando su reloj, decidió no esperar alrebelde hermano más tiempo. "Bien, estamos gestionando bastante tarde, vamos solo acomenzar." Abrió su portafolio y sacó el primer informe. Uno por uno fue recorriendo el cuarto,diez distintos Cartwrights o parientes de los Cartwrights explicaban lo que sus divisiones enparticular estaban haciendo y cuáles eran sus planes para el siguiente mes. La mayor parte de laspalabras navegaron más allá de Verónica, que asentía de vez en cuando pero prestando apenasalguna atención. Su mente estaba a varios kilómetros, preguntándose qué estaría haciendo Rose,cómo estaba sintiéndose, y cómo Delores Bickering entraba en la vida de la joven mujer.Eran cuarto para las doce cuando las puertas se abrieron para revelar a un hombre de cabellorubio oscuro, que estaba despeinado y arrugado. "Lo siento," él masculló, escabulléndose hacía susilla. "Puse el despertador, pero la alarma no saltó.""¿Supongo que no tenías un traje limpio tampoco?" Verónica dijo con desaprobación. Los variosprimos y parientes que rodeaban la mesa miraban de la mujer de cabello oscuro a Tommy y deregreso otra vez, completamente esperando una batalla. El hombre joven, sin embargo, fingió nonotar el comentario de su hermana mayor."¿Me perdí algo importante?""No, por supuesto que no," su tono traicionó apenas su irritación en él. "Estaba justamentedisponiéndome a repasar las cifras para tu último proyecto.""Yo diría que estamos en bastante buena forma, todas las cosas consideradas," contestó. Diezpares de ojos volaron de nuevo a Verónica."¿Y solo qué cosas te gustaría que yo considere en las claras cifras que estoy mirando?" Sacó elinforme originado en la computadora y buscó a través de las páginas hasta que encontró lo quebuscaba. "Las ventas han disminuido casi el treinta por ciento que el año pasado y los costos estánllegando al techo.""No puedo evitar esto si los contratistas aumentaron sus precios. Inflación, tu sabes," se lanzóhacia atrás airadamente. Verónica no pasó por alto los enrojecidos ojos o la manera en queTommy mantenía su mirada en su reloj."La inflación no tiene nada que ver con esto. Según estas cifras, más de cincuenta unidadeshabitacionales deberían estar terminadas. Pero la semana pasada, solamente veinte estabanterminadas. ¿Qué diablo está ocurriendo, Tommy?"

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