Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.
Una minera brasileña implantada en los cinco continentesRevuelta global contra Valepor Philippe RevelliTres empresas multi...
de la dirección. De manera que, si bien al sobrevolar la región puedenobservarse los estragos de la actividad minera en el...
ayuda de créditos estadounidenses): la Companhia Vale do Rio Doce(CVRD).Diez años después, el estado mineiro tomó el contr...
de São Luís, los felices especuladores bursátiles son aun menosnumerosos que en otras partes. De manera que lo que viene a...
convirtió, en los años 90, en un polo siderúrgico, alimentado por elmineral de Carajás. Al término de la vía del tren, fin...
constatan a diario la contaminación de los cursos de agua, laacumulación de barros grisáceos en las orillas y la desaparic...
las autoridades de los países en los que opera. En Mozambique, eldiario O País escribe: “el presidente de la empresa es co...
Aprendimos mucho sobre nosotros mismos, sobre la importancia delsindicalismo y de la solidaridad, no sólo a nivel local o ...
determinante. En primer lugar, mediante la financiación masiva delas inversiones: mientras que en 1999, el Banco Nacional ...
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Una minera brasileña implantada en los cinco continentes: Revuelta global contra Vale

196 views

Published on

Tres empresas multinacionales se reparten la producción de mineral de hierro a escala planetaria. Un “cartel” dominado por la brasileña Vale que, desde hace algunos años, debe hacer frente a una nueva resistencia: trabajadores, ecologistas y campesinos se globalizaron para denunciar los estragos de la actividad minera

Published in: News & Politics
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

Una minera brasileña implantada en los cinco continentes: Revuelta global contra Vale

  1. 1. Una minera brasileña implantada en los cinco continentesRevuelta global contra Valepor Philippe RevelliTres empresas multinacionales se reparten la producción de mineralde hierro a escala planetaria. Un “cartel” dominado por la brasileñaVale que, desde hace algunos años, debe hacer frente a una nuevaresistencia: trabajadores, ecologistas y campesinos se globalizaronpara denunciar los estragos de la actividad minera.Sudbury, 11 de marzo de 2010. En esta pequeña ciudad situada 400kilómetros al norte de Toronto (Canadá), los mineros de la compañíaVale-Inco esperan, en fila india, su turno para ingresar al cuartooscuro. Hace ocho meses que están en huelga y, la semana anterior,se rompieron las negociaciones iniciadas entre la dirección de lacompañía y United Steel Workers (USW), el sindicato de losmetalúrgicos. En el origen del conflicto, una nueva versión delconvenio colectivo: congelamiento de los salarios de tres años,discusión sobre las condiciones de su indexación por inflación,modificación del régimen de jubilaciones y reducción de la primaanual ligada a la rentabilidad de la empresa (en promedio hastaentonces, 25% del salario básico). Al retirarse de la mesa devotación, un huelguista quema el documento donde se enumeran laspropuestas de la dirección. Muchos otros lo imitan. El resultado delescrutinio es inapelable: 88,7% de los empleados deciden continuarlas movilizaciones.No es la primera vez que los mineros llevan adelante una huelgadura. Hace más de un siglo que la International Nickel Company ofCanada (Inco) explota el níquel de la región, y el USW fueimponiéndose, al paso de los conflictos, como interlocutor ineludible
  2. 2. de la dirección. De manera que, si bien al sobrevolar la región puedenobservarse los estragos de la actividad minera en el medio ambiente,las sucesivas luchas arrancaron importantes derechos sociales quebenefician a la comunidad en su conjunto. O mejor dicho,“beneficiaban”.En 2006, la compra de la compañía canadiense por la multinacionalbrasileña Vale cambió las reglas del juego. Si bien la sede de la nuevasociedad (Vale-Inco) sigue estando en Canadá, los conflictos ya no seresuelven al ritmo del “quadrille”… sino del samba. Y los mineros nosiempre salen ganando.Con el argumento de la crisis financiera, los directivos de Vale-Incono tardaron mucho en deshacer las promesas que habían aplacadolas dudas de Ottawa respecto a la compra de una empresacanadiense por parte de una competidora extranjera. El conflictooriginado en los cuestionamientos al convenio colectivo le ofreció a ladirección la oportunidad de liberarse de las reglas (más o menostácitas) de negociación vigentes hasta ese momento. Indignados, losmineros canadienses descubren nuevas prácticas: “¡Nunca antes unos‘carneros’ habían roto nuestras huelgas!”, cuenta Pascal Boucher,dirigente de la sección local del USW. Esta formación acelerada en“diálogo social” moderno incluye un módulo “hostigamiento”,suministrado por los agentes de las empresas de seguridad al serviciode la compañía: “Llegan incluso a perseguirnos, a estacionar frente anuestras casas y filmar sin disimulo nuestros movimientos”. Algonunca visto en Sudbury…Según Doug Olthuis, encargado de asuntos internacionales del USW,esta evolución se explica por una nueva relación de fuerzas, derivadadel cambio de escala de la compañía: “El níquel de Sudburyrepresentaba el 30% de la cifra de negocios de Inco. Pero no significamás que un 3% de la de Vale. Para ellos, ya ninguna mina esindispensable; las capacidades de negociación del sindicato se venpor lo tanto reducidas”. ¿Acaso el grupo se habrá vuelto demasiadogrande como para ofrecerle resistencia?Era de expansión agresivaEl estado brasileño de Minas Gerais, cuna de Vale, es una región detradición minera. Tras la era del oro (en el siglo XVIII), vino la delhierro, que durante la Segunda Guerra Mundial adquirió unaimportancia estratégica para los aliados. Los acuerdos deWashington, firmados en 1942 entre los gobiernos estadounidense,británico y brasileño, previeron la transferencia de las minasexplotadas hasta entonces por la British Itabira Company a unasociedad brasileña de economía mixta, creada para la ocasión (con
  3. 3. ayuda de créditos estadounidenses): la Companhia Vale do Rio Doce(CVRD).Diez años después, el estado mineiro tomó el control de la CVRD y laempresa consolidó su posición en el “cuadrilátero minero” de MinasGerais. Luego del descubrimiento de los yacimientos de hierro de laSerra do Carajás, extendió sus operaciones al estado amazónico dePará y se convirtió, en los años 80, en el primer exportador mundialde mineral de hierro. En 1997, la Vale do Rio Doce figura entre lasempresas más rentables del país: el gobierno de Fernando HenriqueCardoso concluye que ha llegado la hora de privatizarla.La operación se efectuó en condiciones cuanto menos dudosas.Vendida –algunos dirán “liquidada”– en 3.140 millones de dólares, laempresa vale hoy 40 veces más (139.000 millones de dólares). ¿Susreservas en mineral de hierro se estimaban en 2.000 millones detoneladas poco antes de la venta? Se triplicaron en los díassiguientes. Más aun: unas sesenta filiales no fueron tomadas encuenta en la evaluación de los activos de la compañía, realizada conla ayuda del grupo bancario Bradesco… que se convirtió en uno de losprincipales accionistas de la nueva empresa privada (1).A partir de 2001, la llegada de Roger Agnelli a los comandos de lasociedad abre una nueva era de expansión agresiva en el extranjero(ver “Puentes”). Convertida en multinacional, la firma se eleva alrango de primer proveedor de mineral de hierro de China, y extiendesus actividades a los metales no ferrosos: níquel, cobre, manganeso,bauxita, fosfatos… En 2006, con la adquisición de Inco, la sociedad seconvierte en la segunda empresa minera del mundo luego de BHPBilliton. La operación le permite además hacer pie en Canadá,Indonesia y Nueva Caledonia. Al año siguiente, pasa a llamarsesimplemente Vale y continúa su expansión: en el carbón (obtieneconcesiones en el distrito de Moatize, en Mozambique, donde estánlocalizadas las más importantes reservas sin explotar del planeta) yen fertilizantes químicos (con la compra de las partes de Bunge en laempresa Fosfertil).Hoy, sus actividades abarcan más de treinta países, en los cincocontinentes. El conglomerado reúne a unas sesenta empresas,emplea a 150.000 asalariados, posee nueve mil kilómetros de víasférreas, ocho puertos, varias centrales hidroeléctricas. En 2008, añorécord, Vale alcanzó 13.300 millones de dólares de ganancias (2) ydistribuyó 2.750 millones de dólares entre sus accionistas, un“paquete” sensiblemente más importante que el destinado a lossalarios (1.900 millones de dólares).Desgraciadamente, no todos los brasileños son accionistas de Vale. Alo largo de la vía de tren que une las minas de Carajás con el puerto
  4. 4. de São Luís, los felices especuladores bursátiles son aun menosnumerosos que en otras partes. De manera que lo que viene a lamente aquí cuando se menciona el nombre de Vale no son losdividendos.José Ribama, dirigente del sindicato de los trabajadores rurales deCanaã dos Carajás –comuna en la que están en ejecución o a puntode estarlo cinco proyectos de explotación minera– cuenta “lasexplosiones, el estruendo de las máquinas, el paso de cientos decamiones que afectan la vida cotidiana de los habitantes y queespantan a los animales. Millones de toneladas de estériles (3) yotros desechos acumulados al aire libre y arrastrados por las lluvias,que contaminan el agua y los suelos”. Y eso no es todo: “Para poneren actividad nuevas minas, Vale compra tierras y hace colocaralambradas de púa. Los campesinos que no quieren vender quedanrodeados y los obreros agrícolas son amenazados de expulsión”.A unos cincuenta kilómetros de allí, en Parauapebas, se encuentra lasede regional de la compañía. Esta ciudad, que hasta hace unospocos años no era más que una aldea, hoy cuenta con 150.000habitantes. Alrededor de algunos enclaves de prosperidad, lasviviendas precarias no dejan de extenderse –el 45% de los hogaresde la comuna no tienen agua corriente, el 90% no están conectados ala red de saneamiento– y los “royalties” que percibe la municipalidad(4) no le permiten adaptar su infraestructura a la afluencia continuade nuevas poblaciones.Cada semana desembarcan decenas de familias, atraídas por laperspectiva de un contrato de trabajo en Vale. Un espejismo paramuchos. Pero un espejismo que engrosa las filas de un “ejército dereserva” del que la compañía extrae los remplazantes de los obreros“en desuso”. Lastimarse equivale entonces a perderlo todo: laAsociación de Defensa de las Víctimas de Accidentes de Trabajoprocesa actualmente sesenta y tres casos de obreros despedidos yexpulsados de sus viviendas tras un accidente de trabajo.La contratación de un 60% del personal a través de intermediariospoco preocupados por las cuestiones del derecho laboral contribuye arefrenar la combatividad de los asalariados, mientras las autoridadeslocales, la policía y la justicia, que gozan de este maná –apoyodurante las campañas electorales, coimas y otros “arreglos”–, no sondemasiado escrupulosas. Caso excepcional: en abril de 2010, un juezlaboral de Marabá se aventuró a condenar a la empresa a 300millones de reales (135 millones de euros) por daños y perjuicios avarios centenares de trabajadores. Lamentablemente, unos díasdespués, el Tribunal Superior del Trabajo de Brasilia suspende laejecución de la sentencia y Vale anuncia su intención de hacer juicio…al magistrado. Siempre junto a las vías, la ciudad de Açailandia se
  5. 5. convirtió, en los años 90, en un polo siderúrgico, alimentado por elmineral de Carajás. Al término de la vía del tren, finalmente, elproyecto de ampliación del puerto mineralero de São Luís doMaranhão enfrenta resistencias de las comunidades de pescadores.La multiplicación de los conflictos locales dio nacimiento, en 2007, auna campaña común, Justiça nos Trilhos (Justicia en las Vías [deltren]) (5). Dos años después, en el Foro Social Mundial de Belém(Pará), los opositores brasileños a Vale se reúnen con otros grupos enconflicto con el gigante minero, procedentes de diversos horizontes.“Las multinacionales son demasiado poderosas como paracombatirlas a nivel local o nacional solamente; hay que globalizar lasluchas”, afirman. Germina entonces la idea de un movimientointernacional de oposición a Vale. La huelga de los mineroscanadienses de Vale-Inco, que comienza unos meses más tarde,actúa como catalizador. El primer encuentro internacional de lasvíctimas de Vale tiene lugar en Río de Janeiro, ciudad sede de lacompañía, en abril de 2010.Impactos sociales y ambientalesDos camionetas avanzan a los tumbos por los caminos de ripio de laSerra do Gandarela, en el estado de Minas Gerais. En su interior,unos quince representantes de organizaciones campesinas, indígenas,ecologistas, sindicales… Vienen de Perú, de Chile, de Mozambique, deCanadá, para participar en la “caravana internacional” que recorreMinas Gerais. “La Serra do Gandarela es una zona natural protegida,que alberga el 40% de las reservas de agua aún preservadas delestado”, explica Isabela Cançado. Esta bióloga y militante delMovimento Pelas Serras e Águas (Movimiento por las Sierras yAguas) de Minas, está preocupada por los proyectos de Vale deampliar el perímetro de sus operaciones en la región a fin dequintuplicar su producción de mineral de hierro. “Esto, cuando laslicencias de explotación obtenidas por la compañía presentannumerosas irregularidades, y contradicen las normas de protección delas aguas y de la biodiversidad.”La cuestión del impacto de la actividad minera sobre el agua, sucalidad, el volumen de las reservas existentes, su disponibilidad paralas poblaciones locales, generará recurrentes repercusiones durantelos encuentros e intercambios que marcan el trayecto de la caravana.Unos canadienses, por ejemplo, mencionan el caso de Newfoundland,en la provincia de Labrador, donde Vale pretende utilizar el lago dePondy Sand para depositar desechos tóxicos. Las representanteschilenas alertan sobre “el desvío de un recurso público” queconstituiría el bombeo de enormes cantidades de agua, utilizadaspara el tratamiento del mineral, en unos nuevos sitios minerosproyectados en la provincia de Choapa. Por su parte, los campesinos
  6. 6. constatan a diario la contaminación de los cursos de agua, laacumulación de barros grisáceos en las orillas y la desaparición depeces… ¿Pero qué hacer?“En 2006, Vale obtuvo una licencia de explotación para una mina decobre a cielo abierto en el departamento de Cajamarca, en Perú –interviene José Lezma, presidente del Frente de Defensa del MedioAmbiente de la Cuenca del Río Cajamarquino–. Pero allá ya habíamossufrido la amarga experiencia de los destrozos causados por laexplotación minera, y entre los empleos prometidos por Vale yaquellos perdidos en la agricultura, el cálculo resultó muy fácil:decidimos impedir la apertura de la mina.” Con el apoyo de lasautoridades, la empresa hizo todo por destruir el movimientocampesino, llegando incluso a reclutar para su servicio de seguridad aantiguos presos y otros esbirros vinculados al tráfico de drogas. Elpropio Lezma fue secuestrado y padeció el saqueo de su vivienda. En2007, quinientos campesinos ocuparon el sitio minero durante tresmeses, obligando a la empresa a retirar sus máquinas. En Río, unas160 personas asisten al encuentro internacional de las víctimas deVale. Universitarios, campesinos, pescadores, indígenas, sindicalistas,ecologistas… los participantes son unánimes: el impacto ambiental,inherente a la actividad minera, podría reducirse mediante laimplementación de medidas técnicas o legales. Desgraciadamente,nada indica que ello esté entre las prioridades de Vale. Al contrario…Jacques Boenghik, consultor de la agencia canaca de desarrollo,evoca una directiva interna de la planta de Goro (en NuevaCaledonia): se recomiendan algunas medidas de control y desupervisión de las instalaciones “solo si usted tiene tiempo (…)teniendo en cuenta los operadores disponibles”. Y no se trata de uncaso aislado.En el ámbito social, la lista de conflictos es interminable: de losindígenas Karondi’e Dongi de Sorowako, en Indonesia, expulsados desu territorio ancestral y que actualmente sobreviven apretados contrael cerco de un campo de golf de Vale, a los cinco mil campesinosmozambiqueños de la región de Moatize reubicados en condicionesprecarias, en tierras menos fértiles de las que tenían, y alejadas delos mercados en los que comercializan su producción. En la Bahía deSepetiba, al oeste de Río de Janeiro, donde el consorcio ThyssenKrupp/Vale construye una planta siderúrgica, miembros de miliciasparamilitares locales han sido identificados entre el personal deseguridad y el dirigente de una comunidad de pescadores,amenazado de muerte, debió recurrir al Programa Nacional deProtección de los Defensores de los Derechos Humanos; forzado aabandonar su casa, actualmente vive escondido.Para los participantes, Vale no sería lo que es ni podría permitirsetransgredir impunemente las legislaciones nacionales sin el apoyo de
  7. 7. las autoridades de los países en los que opera. En Mozambique, eldiario O País escribe: “el presidente de la empresa es consejero sobreasuntos internacionales del jefe de Estado Armando Guebuza” (6). EnGoro, “un anexo del cuartel de gendarmería se construyó en elcampus de Vale –cuenta Boenghik–. La empresa abre gratuitamentesu restaurante a los gendarmes y les proporciona vehículos”. Menosanecdótico es que las ayudas acordadas por el Estado francés (dobledesfiscalización, exoneración de impuestos aduaneros, del impuesto alas empresas, del aporte profesional, de la contribución inmobiliaria,del impuesto de solidaridad sobre los servicios…) representarían47.000 millones de euros en veinte años para Goro Nickel (7).Finalmente, en Brasil, donde Vale goza desde siempre del apoyoinfalible del Estado que la ha llevado a las fuentes bautismales –préstamos, construcción de infraestructuras, tarifas de electricidadpreferenciales (8)…–, el Tribunal Superior Electoral estableció quecuarenta y seis diputados, seis senadores, siete gobernadores y… elPresidente de la República Luiz Inácio Lula da Silva, gozaron de lagenerosidad de Vale durante la campaña electoral de 2006 (9).La existencia de puentes entre las altas esferas del Estado y las de lacompañía despiertan… algunos interrogantes. En 2008, por ejemplo,poco después de que el Banco Nacional de Desarrollo Económico ySocial (BNDES) acordara a Vale un préstamo de 7.300 millones dereales (3.300 millones de euros) –la más alta financiación jamásacordada por este organismo a una empresa–, el secretario ejecutivodel banco, Luciano Siani Pires, fue nombrado director deldepartamento de planificación estratégica de la empresa.La imagen de marca de la firma se vio sin dudas algo erosionada enRío (10), pero ponerse de acuerdo sobre la constatación de los dañosno era la tarea más complicada; decidir qué hacer se reveló muchomás delicado. “El movimiento está dando sus primeros pasos –reconoce Ana García, una de las organizadoras–, la tarea que nosespera es enorme… y sigue habiendo muchos puntos pendientes.”¿Cómo conciliar la diversidad de los puntos de vista y de lassituaciones políticas? ¿Los objetivos a largo plazo y las demandasinmediatas de las poblaciones afectadas? ¿Las reivindicacionessindicales y el cuestionamiento de un modelo de desarrollo basado enla extracción de los recursos naturales? ¿Las luchas locales y laexigencia de renacionalización?En Sudbury y Port Colburne, tras un año de huelga, los mineroscanadienses de Vale-Inco finalmente pusieron un término a sumovilización –aunque las concesiones obtenidas no permiten cantarvictoria, les permiten a los obreros mantener la frente alta–, mientrasque la lucha continúa en el sitio de Voisey’s Bay. “En el correr delúltimo año –escribe Jamie West, un minero que participó delencuentro de Río– aprendimos mucho sobre nuestro empleador.
  8. 8. Aprendimos mucho sobre nosotros mismos, sobre la importancia delsindicalismo y de la solidaridad, no sólo a nivel local o de nuestraorganización, sino con los trabajadores del mundo entero.Aprendimos que había entre nosotros muchos militantes que noesperaban más que una oportunidad para ser despertados” (11).1 La indignación provocada por su privatización no se ha apagado: en2007, durante una votación organizada por la Campaña “Vale esnuestra”, 3,7 millones de brasileños se pronunciaron a favor de larenacionalización de la empresa. 2 En 2009, a pesar de la crisis, lasganancias alcanzaron unos 5.300 millones de dólares. 3 Roca que nocontiene minerales explotables. 4 En 2008, representan apenas el1,7% del valor del mineral extraído. 5 www.justicanostrilhos.org 6 OPaís, Maputo, 23-2-10. 7 Action Biosphère NC, “La activité nickel enNouvelle-Calédonie: pertes et profits”, marzo de 2009.www.actionbiosphere.com/?p=254 8 Vale consume por sí sola el 5%de la electricidad del país, que paga a una tarifa subvencionada. 9Valor Econômico, San Pablo, 16-5-07. 10 En mayo 2010, la Forestry,Logging & Industrial Workers’ Union of Liberia interpeló a EllenJohnson-Sirleaf, presidenta de Liberia, para alertarla sobre losproyectos de Vale en ese país. 11 “Vale Inco Strikers Weigh TheirYear of Sacrifice and Vote on Deal”, 7-7-10 (http://labornotes.org).*Periodista y fotógrafo.Traducción: Patricia MinarrietaPuentesRoger Agnelli tomó el comando de la Companhia Vale do Rio Doce(CVRD) en 2001, justo antes de la elección de Luiz Inácio Lula daSilva. Economista de formación, Agnelli hizo carrera en Bradesco –enese entonces el banco privado más grande del país–, del que fuenombrado director en 1998… un año después de la controvertidaprivatización de la CVRD, en la que Bradesco había sido a la vez juezy parte. Bajo su conducción, la CVRD cambió de escala y setransformó en Vale, una multinacional gigante. En esa misma época,durante los dos mandatos de Lula da Silva, Brasil accede al rango deactor político y económico ineludible en la escena internacional. Laconcomitancia no es fortuita, no más que la presencia de Agnelli en elConsejo de Desarrollo Económico y Social brasileño –donde ejerció lafunción de asesor del Presidente de la República entre 2003 y 2007–y en el Consejo Empresarial Brasil/China –cuya creación, en 2004,acompañó el explosivo crecimiento de las relaciones comercialesentre ambas potencias–. Los resultados de Brasil, en términosmacroeconómicos, se asientan en primer lugar sobre un desarrollo aultranza de las industrias de extracción, entre las cuales la industriaminera representa una parte esencial. El Estado cumplió un papel
  9. 9. determinante. En primer lugar, mediante la financiación masiva delas inversiones: mientras que en 1999, el Banco Nacional deDesarrollo Económico y Social (BNDES) consagraba 285,5 millones dereales (128 millones de euros) al financiamiento del sector minero, en2008 ese paquete engrosó hasta alcanzar los 3.300 millones dereales (1.500 millones de euros). Pero también a través de unapolítica de integración regional que estuvo acompañada por la puestaen marcha de grandes trabajos de infraestructura (represas, rutas,vías fluviales, puertos…) que benefician principalmente a lasempresas brasileñas. Este involucramiento implica que el gobiernofederal disponga de un relativo poder de organización y de arbitrajesobre la vida económica. En el caso de Vale, si bien el Estado noposee más que un 3% de las acciones, se trata de “golden shares”: ledan derecho de veto sobre las decisiones estratégicas del grupo.Además, entre los accionistas influyentes hay un buena cantidad deempresas nacionales: el fondo de pensiones del Banco do Brasil,Petrobras, Caixa Econômica Federal, el sector eléctrico paulista, entreotras. De hecho, en 2009 Lula no se privó de recriminar a la direcciónde Vale el despido de 1.900 asalariados (so pretexto de crisis) asícomo el volumen de inversión en territorio brasileño, que estimóinsuficiente. ¿Habrá que ver allí el origen de los rumores sobre unaprobable partida de Agnelli? Su reemplazante a la cabeza de Valepodría provenir del “equipo Lula”: se mencionan los nombres deAntonio Palocci –ex ministro de Hacienda y garante de la “ortodoxia”presupuestaria– y de su sucesor, Guido Mantega. ¿Voluntad delEstado de gravitar sobre las orientaciones del gigante minero… onueva prueba de la existencia, en Brasil como en otras partes, depuentes entre los ministerios y la empresa?P.R.

×