Resistencia en los Andes a la mineria

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Una de cada cinco hectáreas del Perú ha sido entregada a las multinacionales de la minería, así como la mitad de las tierras de las comunidades campesinas e indígenas de la sierra andina. La gente común y la naturaleza son las más afectadas por la voracidad de grandes empresas que acumulan oro, plata y cobre en el altar de la especulación. La forma como la población se viene movilizando muestra cambios de fondo en la acción social.

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Resistencia en los Andes a la mineria

  1. 1. Resistencia en los Andes a la mineríaRaúl ZibechiPeriodista uruguayo, escritor, responsable por la sección internacionalde Brecha. Profesor e investigador en Multiversidad Franciscana deAL. 15.03.13 - América del Sur. AditalUna de cada cinco hectáreas del Perú ha sido entregada a lasmultinacionales de la minería, así como la mitad de las tierras de lascomunidades campesinas e indígenas de la sierra andina. La gentecomún y la naturaleza son las más afectadas por la voracidad degrandes empresas que acumulan oro, plata y cobre en el altar de laespeculación. La forma como la población se viene movilizandomuestra cambios de fondo en la acción social."Fuimos aplastados por 20 años de guerra interna”, dice Hugo Blanco,veterano dirigente campesino quechua que protagonizó la lucha porla recuperación de tierras en la década de 1960 en Cusco. Ahora semuestra optimista: "El conflicto de Conga primero y ahora el deKañaris nos muestran que la lucha social avanza, aunque por otroscaminos, a través de grupos locales que son más representativos delas luchas reales que las viejas centrales que están por los suelos”[1].Perú es un país minero. Desde la Colonia la explotación de las minasreconfiguró el mapa social y político de los pueblos originarios quehabitaban la región andina. En las últimas décadas la minería sereflejó incluso en las artes y en la literatura, su huella fueparticularmente intensa entre los campesinos, como lo muestran lasnovelas de Manuel Scorza, uno de los más destacados escritoresperuanos[2]. Pese a ello la lucha contra la minería no ocupó un lugardestacado en el imaginario peruano.Sin embargo en los últimos años se registra un viraje importante. El2012 fue el año de mayor conflictividad social. Como señalael Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú, la intensidad de losconflictos se refleja en la polarización que producen y en su capacidad
  2. 2. para modificar la agenda. Los conflictos por la minería forzaron doscambios de gabinete del gobierno de Ollanta Humala: en diciembrede 2011 (apenas seis meses después de asumir el gobierno) y enjulio de 2012, cuando cumplía su primer año en el sillón de Pizarro."Hace diez años era impensable que un conflicto minero de una zonaapartada del país, llegase a las primeras planas de los principalesdiarios y estuviera presente por varias semanas en casi todos losmedios”, señala el Observatorio[3]. Pero la principal novedad es que"los conflictos sociales vinculados a la minería se han convertidoademás en conflictos políticos de envergadura”. Hasta la agencia decalificación de inversiones Moody´s señaló que el modo como vieneafrontando el gobierno el conflicto por Conga puede ser perjudicialpara los intereses del sector minero.Comprender la importancia de la lucha contra la minería suponeabordar tres aspectos: la megaminería como una de las principalesformas de acumulación del capital transnacional en Perú; laresistencia campesina de carácter comunitario y por lo tantoterritorializada que conecta con cinco siglos de resistencia indígena; ylos modos no centralizados de coordinación, o sea las nuevas culturasde acción política.Perú en el ojo del colonialismo mineroEn noviembre había 24 millones de hectáreas concesionadas a laminería, lo que representa un 19% de la superficie total del país. Elárea de las concesiones mineras afecta principalmente a lascomunidades campesinas en la Sierra y Costa del centro y norte delpaís, donde casi la mitad de su territorio fue concedido a lasmineras[4].En efecto, el 49,6% de las tierras de las comunidades campesinastienen concesiones mineras. Casi la mitad de la región hidrográficadel Pacífico (47%) está concedida a la actividad minera, donde vive el65% de la población que cuenta con apenas el 1,8 % del volumen deagua del país[5]. Por eso los argumentos oficiales de que la actividadminera beneficia al país son rechazados de plano por comuneros quesufren la pérdida de sus tierras y de su acceso al agua.Un reciente informe del Metals Economic Group señala que la caídadel mercado de acciones en el mundo favorece las inversiones enminería que crecieron 44% en 2010 y 50% en 2011, luego de unafuerte caída en 2009[6]. La región latinoamericana es el primerdestino de las inversiones mineras, con el 25% del total, dondedestacan Chile, Perú, Brasil, Colombia, México y Argentina. En 2003,
  3. 3. apenas el 10% de la inversión minera mundial se dirigía haciaAmérica Latina.Perú es junto a Chile el primer destino de las inversiones mineras enla región. En 2010 la región latinoamericana proveía el 51% de laplata del mundo, la mitad del litio, el 45% del cobre, 27% delmolibdeno, 25% del estaño, 23% del zinc y la bauxita, 19% del oro y18% del hierro[7]. Hasta 2020 el sector minero recibirá 300 milmillones de dólares de inversiones.Perú ha dado un salto significativo como receptor de inversiónextranjera directa. En 2012 llegaron al país 11 mil millones dedólares, un aumento del 34% respecto a 2011, frente a un promediode 1.600 millones entre 2000 y 2005[8]. El problema es que mineríae hidrocarburos suman la mayor parte de las inversiones. Alrededorde dos tercios de esas inversiones fue al sector de recursos naturalesy apenas el 8,7% a la industria manufacturera.Este tipo de inversiones consolidan la dependencia de a la explotacióny exportación de recursos naturales. El periodista peruano RaúlWiener sostiene que el 30% de los ingresos fiscales de su país seoriginan en la minería y que "la única forma más o menos rápida deincrementar estos fondos en el corto plazo y poder llevar adelante losprogramas sociales que todo candidato promete para ganar laselecciones, es con más inversiones en minería, por lo que pelearsecon este sector sería hacerse el harakiri”[9].Perú se convirtió en el quinto país del mundo con mayor crecimientode las exportaciones, que pasaron de 7,600 millones de dólares en2002 a 45,700 millones en 2011. Alrededor del 60% son minerales yel 10% petróleo y gas, productos que se exportan sin procesar[10].Es el mayor exportador latinoamericano de oro, cinc, plomo y estaño,el segundo productor de plata y de cobre. Según las proyecciones enlos próximos años la tendencia de inversiones y exportacionescentradas en la minería se va a profundizar. Las concesiones minerasse duplicaron entre 2006 y 2010, según el Observatorio de ConflictosMineros.Resistencia en los AndesDurante la segunda mitad de 2011 y buena parte de 2012 el principalconflicto minero y social del país se registró en la región deCajamarca, al norte del país, por la masiva oposición de la poblaciónal proyecto de explotación de oro y plata Conga, de la mineraYanacocha, propiedad de la estadounidense Newmont MiningCorporation. La minera explota desde hace más de veinte años unyacimiento de oro a 50 kilómetros al norte de la ciudad de Cajamarca
  4. 4. a más de 3.400 metros de altura, siendo la segunda mayor mina deoro del mundo.Durante los últimos años Yanacocha ha experimentado una caída ensu producción debido al agotamiento de las reservas. De ahí que elproyecto Conga sea una alternativa para la empresa. Pero lapoblación ya conoce a Yanacocha y se ha movilizado en defensa delagua desde hace varios años. El problema principal es que laactividad minera, que incluye el uso de cianuro y mercurio, afecta laslagunas de altura de las cuales se abastecen las comunidadescampesinas y las ciudades.En noviembre y diciembre de 2011 la resistencia de la población deCajamarca[11] se zanjó con la declaración del estado de emergenciay la militarización de varias provincicas, a lo que siguió un recambiodel gabinete con la salida de buena parte de los ministros másprogresistas. En el distrito de Bambamarca, uno de los más afectadospor Conga, la población impidió que los soldados pudieran hacer laceremonia de saludo a la bandera y en Celendín, epicentro delconflicto, los soldados fueron expulsados de la plaza por lapoblación[12]. Las rondas campesinas detuvieron soldados porintentar prostituir a menores.En 2012 se registraron 167 conflictos activos: de ellos, 123 sonconflictos denominados por la Defensoría de Pueblo como"socioambientales”, mientras sólo siete son "laborales”. Loscampesinos se están quedando sin tierra y sin agua y reaccionan contoda la fuerza que tienen, movilizando sus comunidades. Unaencuesta revela que en Cajamarca el 78% de la población se opone alproyecto Conga. Aunque el epicentro de las resistencias esCajamarca, y más recientemente Kañaris (Lambayeque), losconflictos mineros abarcan todo el país.Mirando la realidad más de cerca, se observa que la población hapuesto en juego una variedad de recursos asombrosa. Ha creadofrentes de defensa provinciales y locales, ha realizado consultasmunicipales y provinciales, marchas, paros regionales y cortes decarreteras. Una de las actividades más importantes es la que realizanlas rondas campesinas, organizaciones comunales de autodefensanacidas en la década de 1970 en Cajamarca y Piura para combatir elrobo de ganado[13].Los ronderos de Cajamarca, Bambamarca y Celendín, las tresprovincias más cercanas a la mina Conga, acamparon masivamenteen los alrededores de las lagunas impactadas por el proyecto mineropara hacer una labor de vigilancia e impedir cualquier trabajo de la
  5. 5. empresa en la zona. La movilización comenzó en noviembre y se lesdenominó guardianes de las lagunas.El campamento de Celendín fue destruido por las fuerzas policiales,por lo cual el Comando Unitario de Lucha de Cajamarca decidió"construir dos casas para las rondas campesinas en base a trabajo deminga para que los ronderos y visitantes puedan pernoctar ypermanecer firmes en la lucha”[14].Esta lucha por el control del territorio es respondida con lamilitarización de la región por parte del gobierno, mientras Yanacochacierra los caminos a los campesinos. Las comunidades respondieroncolocando carteles en todas las vías y en todos los caseríos quedicen: "Territorio rondero libre de minería”, seguido del nombre dellugar. Una práctica similar a la que realizan las bases zapatistas parareafirmar el control de sus espacios.Los estados de excepción y la militarización de varias provincias sesaldaron con 17 muertos entre diciembre de 2011 y setiembre de2012 según la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH). Cincocomuneros fueron muertos en julio de 2012 en Celendín yBambamarca, tres por el intento de erradicar la pequeña mineríainformal en Madre de Dios (frontera con Brasil y Bolivia), dos enEspinar (Cusco) resistiendo a la minera XStrata, uno enfrentando a laminera Barrick en Ancash.El gobierno de Ollanta Humala aplica el Decreto 1095 emitido por elanterior gobierno de Alan García que autoriza la intervención de lasfuerzas armadas en el control del orden interno y califica a los queprotestan como "grupo hostil” mientras las violaciones a los derechoshumanos cometidas por las fuerzas represivas son juzgadas entribunales militares[15].Nuevas formas de organización y acciónEn los dos últimos meses apareció un nuevo conflicto en la norteñaprovincia de Lambayeque. Los campesinos expresan el conflicto de unmodo muy sencillo que revela su visión del mundo: "El fundamentode nuestra resistencia indígena, es por la intromisión e invasión ennuestro territorio ancestral de la empresa Minera Candente CopperCorporatión-Cañariaco”[16].Para reafirmarse ante la opinión pública realizaron una ConsultaComunal el 30 de septiembre en la que el 95% de la población sepronunció contra la minera. El 20 de enero realizaron un paroregional y el 25 la policía hirió a 24 campesinos durante un boqueo de
  6. 6. rutas para evitar que la canadiense Candente Copper siga adelantecon su proyecto de explotar tres yacimientos de cobre.Un párrafo del Manifiesto del 5 de febrero revela el abismo entre elEstado y las comunidades: "Exigimos como condición para el diálogoel retiro inmediato de las fuerzas policiales de nuestros territorios,puesto que de acuerdo a nuestro derecho consuetudinario laseguridad comunal está garantizada por las rondas campesinas y nohay necesidad de la presencia de gran contingente policialfuertemente armado en la zona”[17].Y agregan: "Somos autoridades originarias, comunales y ronderilesque no estamos dispuestos a renunciar a nuestros principios yderechos como pueblos, a no permitir la subordinación al colonialismoque rompe la estructura genuina y natural de los pueblos originarios”.Sin embargo, numerosos analistas y observadores consideran que enPerú no existen movimientos sociales y estiman que el movimientocontra la minería es fragmentado y que no se articula entre sí. Elinvestigador y activista Raphael Hoetmer afirma: "Los movimientosdel Perú no son centralizados y articulados en organizacionesrepresentativas nacionales sólidas; más bien tienen un carácterfragmentado”[18].En el mismo trabajo, en el que polemiza con quienes aseguran queno existen movimientos, constata "una situación donde los pueblosno requieren de las organizaciones nacionales para movilizarse, peroa la vez, hay dificultades para articular las distintas agendas localesentre sí y con las agendas nacionales”[19]. De hecho las grandesorganizaciones no juegan ningún papel en la lucha contra la minería.Luego señala que las luchas consiguen victorias pero éstas no setraducen en la creación de organizaciones potentes. "Hay grandesdificultades para convertir estas victorias en organizaciones másfuertes”[20]. En efecto, constata que existen grandes luchas que yano son dirigidas por las poderosas organizaciones sociales de antaño,como la CGTP, la CCP o la más reciente CONACAMI[21].En este punto es donde parece necesario cambiar la forma de mirar.Hugo Blanco, quien vivió el período de las grandes organizacionesdesde la CCP y ahora acompaña los movimientos de Cajamarca, esmuy claro. En su opinión se trata de coordinar las luchas y a la vezavanzar "hacia una democratización cada vez mayor del movimiento,en que sea la colectividad la que mande y no los dirigentes. Nodesviando su actividad central hacia campañas electorales”[22].
  7. 7. En pocas palabras aborda tres temas claves: coordinar las luchas sincrear aparatos burocráticos, que decida la gente (eso que loszapatistas llaman "mandar obedeciendo”), y evitar la tentaciónelectoral que distorsiona las luchas al incrustarlas en lainstitucionalidad estatal. Aunque no lo dice, está hablando de unanueva cultura política. La vieja cultura ya mostró sus limitaciones.Raúl Zibechi es analista internacional del semanario Brecha deMontevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en laMultiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupossociales. Escribe el "Informe Mensual de Zibechi” para el Programa delas Américas www.cipamericas.org/es.RecursosRaúl Zibechi, Entrevista a Hugo Blanco, Lima, 22 de febrero de 2013.Central Única Nacional de Rondas Campesinas: http://cunarcperu.orgCooperaccion: http://www.cooperaccion.org.pe/Hugo Blanco, "Agua sí, Mina no”, Cusco, 2012.Lucha Indígena, Cusco. Periódico mensual dirigido por Hugo Blanco.Metals Economics Group, "Tendencias de la exploración mundial2012”, Halifax, 2013.Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú, "11º. ReporteSemestral”, Lima, diciembre 2012.Raphael Hoetmer, "Los movimientos del Perú: Nueve hipótesis sobreconflicto y movimiento social, y una afirmación epistemológica”,en Crisis y movimientos sociales en Nuestra América, ProgramaDemocracia y Transformación Global, Lima, 2012.Servindi (comunicación intercultural): www.servindi.orgEstudio: Tipos de rondas campesinas en elPerú: http://cunarcperu.org/index.php?option=com_content&view=article&id=485:estudiio-tipos-de-rondas-campesinas-en-el-peru&catid=1:latest-news&Itemid=1Alan Ele, "Mujer Invisible: Historia de una visita a la familia Chaupe,Celendín Libre blog,http://celendinlibre.wordpress.com/2013/03/09/la-mujer-invisible-historia-de-una-visita-a-la-familia-chaupe/
  8. 8. [1] Entrevista a Hugo Blanco.[2] En particular pueden consultarse sus cinco novelas épicas sobre lalucha de los campesinos andinos por recuperar sus tierras: Redoblepor Rancas (1970), Historia de Garabombo el Invisible (1972), Eljinete insomne (1977), Cantar de Agapito Robles (1977) y La tumbadel relámpago (1979).[3] Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú, ob cit, p. 28.[4] Idem, p. 32.[5] Idem, p. 30.[6] Metals Economics Group, "Tendencias de la exploración mundial2012”.[7] Reuters, 16 de abril de 2012.[8] Global Investment Trends Monitor, UNCTAD, No. 11, 23 de enerode 2013, p. 6.[9] La Primera, 12 de abril de 2012.[10] Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, "Resumen deExportaciones 2011”,enhttp://www.mincetur.gob.pe/newweb/Portals/0/documentos/comercio/CuadrosResumen_Exportaciones_2011.pdf[11] Cajamarca es un departamento, además es una de las doceprovincias del departamento y es la ciudad capital departamental.[12] Lucha Indígena, junio de 2012.[13] Se estima que existen entre 200.000 y 250.000 ronderos entodo Perú agrupados en unos 8.000 comités de rondas. EnCajamarca, cuna de las rondas campesinas, se cuentan unos 100.000ronderos activos. Ver http://cunarcperu.org[14] Comando Unitario de Lucha-Cajamarca, 1 de febrero de 2013.[15] APRODEH, "Ni un muerto más”, folleto, Lima, setiembre de2012.[16] MANIFIESTO DE LAS COMUNIDADES Y RONDAS CAMPESINASDE CAÑARIS, INCAWASI Y SALAS: PUEBLOS ORIGINARIOS ENDEFENSA DEL AGUA Y LA VIDA, 5 de febrero de 2013.[17] Idem.[18] Raphael Hoetmer, ob cit, p. 230.[19] Idem.[20] Idem, p. 236.[21] Confederación General de Trabajadores del Perú, ConfederaciónCampesina del Perú y Confederación Nacional de Comunidades delPerú Afectadas por la Minería.[22] Lucha Indígena, marzo de 2013, p. 8.

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