Pensar la paz desde la participación de las víctimas (1) (1)

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Pensar la paz desde la participación de las víctimas (1) (1)

  1. 1. FORO: QUE SE ESCUCHE LA VOZ DE LAS VÍCTIMAS PENSAR LA PAZ DESDE LA PARTICIPACIÓN DE LAS VÍCTIMAS1 APORTES DEL CONGRESO DE LOS PUEBLOS NUESTRA CONCEPCIÓN DE PAZ Entendemos la paz como un proceso, no como un momento, como una construcción colectiva que dé solución a los problemas estructurales en Colombia, lo cual pasa por debatir sobre el modelo económico imperante y el régimen político excluyente. En ese mismo sentido, la paz va más allá del silenciamiento de los fusiles porque para nosotros es un proceso de construcción, de carácter transformador de las condiciones de desigualdad, inequidad, despojo e injusticia. Asumimos que la paz son cambios, y una paz real y duradera sólo será posible cuando se logre avanzar hacia un consenso social acerca del rumbo que debe tomar nuestro país, que debe estar en función del logro de la justicia social y la vida digna para el grueso de la población colombiana. Pensamos que la forma más pertinente para allanar este camino es la construcción de una agenda de país en paz. Sin lugar a dudas creemos que esta agenda se debe contraponer a las proyecciones de país que vienen imponiendo las élites económicas y políticas, y por lo tanto implica confrontar la profundización del modelo neoliberal, extractivista y de despojo, y abrir caminos para la democratización de la sociedad colombiana en sus distintas esferas. Valoramos y apoyamos el desarrollo de acercamientos y diálogos entre la Insurgencia y el Estado como expresión de la necesaria solución política, pero creemos que ello debe implicar a todas las insurgencias, por lo que esperamos que los diálogos de la Habana continúen por buen camino, y resulta primordial la inmediata apertura de diálogos con el ELN y el EPL. Nuevamente afirmamos afirmamos que la construcción de la paz solo será fruto de la construcción colectiva que realicemos como país en la búsqueda de Soberanía, Justicia, Democracia y Dignidad. VÍCTIMAS DEL CONFLICTO SOCIAL, POLÍTICO Y ARMADO Reconocemos que en Colombia existe un conflicto social, político y armado y no solamente armado como suelen exponer algunos sectores políticos y el Estado. Creemos que de no dar 1 Documento construido a partir de las conclusiones del Congreso Nacional para la Paz, realizado por el Congreso de los Pueblos en abril de 2013 en Bogotá.
  2. 2. este reconocimiento caemos en la imposibilidad de dar pasos reales hacia la solución política y la construcción de paz. En el marco del conflicto colombiano se ha configurado una situación de crisis humanitaria que tiene expresión en diferentes dimensiones. Creemos necesario ratificar que partiendo del análisis que hacemos del conflicto colombiano reconocemos la existencia de población víctima en distintas dimensiones: - Víctimas del modelo económico: Desigualdad; Falta de oportunidades; Despojo; Desplazamiento forzado por proyectos económicos; Negación de los derechos fundamentales, mercantilización de los derechos; etc. - Víctimas del régimen político: Exclusión política; Genocidios; Desapariciones; Detenciones ilegales; Presos políticos y situación de precariedad de la población carcelaria; Corrupción; Políticos ilegales; Parapolítica; Legislación de despojo; etc. - Víctimas de la guerra: Desplazamiento forzado por actores armados; Secuelas en la población; Militarización de los territorios, reclutamiento forzoso, menores en la guerra, servicio militar obligatorio, batidas; Paramilitarismo; Masacres; Ejecuciones extrajudiciales; Irrespeto al DIH, instalación de bases en zonas pobladas, no reconocimiento de los derechos del combatiente; Aumento exponencial de los entes represores; Desapariciones; Crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra; Secuestro; etc. En fin, somos Víctimas de la injusticia social, de un régimen político excluyente y criminal, y un modelo de justicia que lo reproduce, porque el modelo de justicia en que vivimos hace parte de un proyecto de país que atraviesa los diferentes ámbitos de la vida en comunidad, que no está aislado de los planes de desarrollo político-económicos delos sectores dominantes. NECESIDADES PARA AVANZAR EN LA BÚSQUEDA DE LA PAZ DESDE LA PERSPECTIVA DE CONDICIÓN DE VÍCTIMA - El reconocimiento de las raíces del conflicto: es imposible avanzar en la búsqueda de la paz si no hay un reconocimiento de que el conflicto armado hunde sus raíces en el modelo económico y el régimen político, donde el Estado fue uno de los principales causantes, y sectores de la élite económica y política del país. - Cambio de la Doctrina Militar: Hasta el momento ha estado sustentada en la Doctrina de Seguridad Nacional, que ve a un insurgente y terrorista en toda persona que participe de la legítima protesta social; Exigimos la depuración y reducción de las fuerzas militares; Reducción del gasto militar. - Desmilitarización de los campos y ciudades y garantías políticas: Desmonte del paramilitarismo; Desmonte del ESMAD; Respeto a la protesta social, desmonte de la ley de Seguridad Ciudadana; Abolición del servicio militar obligatorio y reemplazo por un servicio
  3. 3. militar voluntario, Reconocimiento y garantíade la objeción de conciencia; Rechazo rotundo al Fuero Penal Militar. - Diferenciación del Estado y la Insurgencia: se hace necesario diferenciar estos actores, ya que la insurgencia es expresión de sectores de la sociedad colombiana que tomaron las armas para resistir, lo cual implica también la necesidad de reconocer su estado de rebeldes, pero que no justifica en ninguna medida el haber cometido crímenes de lesa humanidad; no obstante, la figura del Estado tiene mayores implicaciones ya que este tendría que ser el garante de los DH y del DIH, así como debería garantizar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales; el Estado Colombiano ha firmado una serie de acuerdos y tratados internacionales, pero en el desarrollo del conflicto los viola, es agente de terror y despojo. El Estado ha sido el principal victimario y causante del conflicto. - Comisión de la Verdad: Tenemos derecho a la verdad, a saber qué pasó con los/as desaparecidos/as, necesitamos Memoria e historia digna para la paz. Creación de una comisión de la verdad para esclarecer los crímenes, los beneficiarios y los autores intelectuales de la crisis humanitaria: que investigue los hechos, recoja toda la información posible para su esclarecimiento y recomiende las acciones judiciales y las reformas institucionales necesarias para asegurar nuestros derechos. Ante esta comisión, el Estado y los grupos armados de oposición, partes en un acuerdo de paz, deben hacer un reconocimiento público de los hechos de su responsabilidad y pedir perdón a las víctimas, sus familiares y a la sociedad colombiana. Se propone entonces, la creación de lo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha nombrado “comisión de la verdad”: “Se deberá crear una comisión de la verdad sobre las graves violaciones de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos en Colombia desde 1945 hasta la fecha de la conclusión y entrada en vigor del acuerdo de paz, con especial énfasis en los crímenes cometidos por agentes estatales y grupos paramilitares”. Dicha comisión va en consonancia con la responsabilidad del Estado de hacer conocer la verdad y aportar posibilidades de investigación, y puede contribuir a “Esclarecer el proceso, los hechos y responsabilidades por las graves violaciones de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, incluidos el exilio y las persecuciones políticas contra partidos y movimientos políticos de oposición, organizaciones sociales, campesinas y sindicales, comunidades étnicas, defensores de derechos humanos...”. Sin embargo, es de aclarar que esto no completa la obligación del Estado de establecer la verdad, ni sustituye o tiene el mismo carácter que un juicio penal, más bien, contribuye en la recolección de pruebas que posibiliten realizar de manera transparente los diferentes procesos de esclarecimiento y reparación integral. Esta comisión debe ser apoyada por un acompañamiento integral y psicosocial a mujeres, niños, niñas y demás víctimas, el respeto y garantía a la autonomía de los pueblos, un reconocimiento sincero de los crímenes y los agentes e instituciones involucradas; debemos entonces, repensar el sistema penitenciario y carcelario.
  4. 4. - Reconocimiento y solución a la crisis humanitaria y carcelaria, cese bilateral al fuego: diálogos locales y regionales entre gobierno, insurgencia y comunidades; “Declaratoria de la crisis humanitaria y carcelaria, junto con la amnistía a las presas y presos políticos”por parte del Ministerio de Justicia y de la sociedad en general; cese bilateral como gesto de buena voluntad ante las comunidades y entre los actores, como muestra real para avanzar en la materialización de los acuerdos a que se llegue en las negociaciones. - Construcción de Territorios de convivencia, para la paz y refugios humanitarios: Configurar espacios regionales y locales de dialogo (insurgencia, Gobierno, comunidades) para la solución de la crisis humanitaria; Fortalecimiento y replica de los espacios humanitarios que vienen adelantando las comunidades negras, indígenas y campesinas que exigen la desmilitarización de los territorios. - Creación de una comisión internacional nacional de seguimiento a las violaciones de DDHH e infracciones al DIH: que permita esclarecer las acciones de los actores y brindar informes sobre los mismos. Instancias internacionales de justicia. - Un nuevo modelo de Justicia: Que permita superar la Impunidad, que se realicen los juicios a crímenes de lesa humanidad. Necesitamos una justicia que supere la lógica del castigo y lo punitivo, que parta de la defensa de la vida en función de fortalecer el tejido social de las comunidades y su relación con el territorio y la naturaleza. Que tenga como objetivo central la garantía integral de los derechos de los pueblos y la dignificación de la vida, una justicia verdaderamente democrática y sustancialmente participativa. LAS VÍCTIMAS EN LA SOLUCIÓN POLÍTICA Y LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ - Reconocimiento y participación de las víctimas (sociales, políticas y de la confrontación armada): darle voz a las víctimas y romper con el silencio mediático que respalda la impunidad, las víctimas han estado directamente implicados en el conflicto, son el resultado del mismo, históricamente han sido invisibilizadas, silenciadas y exterminadas cuando han decidido actuar, manifestarse, alzar la voz. Las víctimas no pueden verse como un actor más, hay que darles el reconocimiento y la importancia que tienen, y estas encarnan un gran reto, deben posibilitar el cierre de un ciclo de violencia, su participación debeser por la paz y nunca por el olvido, el perdón será fruto de una decisión que sólo incumbe a las víctimas, producto de sus reflexiones y aún de su dolor. Lo principal está, desde nuestra perspectiva, no en una victimización de la víctima, sino en su dignificación, en su empoderamiento, para lo cual la memoria es dimensión fundamental. La participación de las víctimas es parte íntegra de un proceso de diálogo que busque superar el conflicto en sus diversas expresiones (social, político y armado), por lo que su participación en la solución política, así como la del movimiento social y popular, es esencial para construir los cambios que requiere nuestro país. Los espacios de participación no deben ser limitados, debe potenciarse el encuentro y la organización propia y autónoma de las víctimas, y no simplemente ponerse en función de los actores armados.
  5. 5. - Reparación integral a las víctimas: una reparación integral que parta del reconocimiento por parte del Estado en su responsabilidad en los crímenes y pase por un perdón público hacia las víctimas por parte de todos los actores armados; retorno a sus territorios si así lo desean, reconocimiento de sus pérdidas, desde lo simbólico y material. La construcción de memoria histórica es fundamental en todo este proceso, y ello debe estar en el marco de una Comisión de la Verdad, pero también será un ejercicio a desarrollar directamente desde las víctimas, comunidades y movimientos. - Movimiento Social por la Paz: Creemos que en la Colombia de hoy el movimiento social por la paz es un llamado a la unidad y una apuesta por la articulación de procesos democráticos, populares y progresistas que reclaman un país en paz. El movimiento social por la paz debe ser autónomo, amplio, integral y popular. El principal objetivo del movimiento social por la paz es potenciar la unidad de sectores populares, democráticos y progresistas, esto será posible en la medida que este movimiento se arraigue en su principal abono: las luchas, mandatos, reivindicaciones, apuestas, etc, de todos los procesos, es decir, a partir de la conformación de una agenda social para la paz que no sea estática sino que permita agenciar un permanente proceso de movilización social y popular por una Colombia en Justicia Social y para la Vida Digna. No habrá movimiento por la paz que no tenga la participación directa y protagónica de las víctimas en la rememoración de las atrocidades del conflicto y la construcción de nuevos caminos de Justicia y Dignidad. - Diálogo Nacional: Inclusión de la población civil y los movimientos populares en los diálogos de paz nacionales y regionales. Estamos de acuerdo en que la mesa de diálogo es un espacio importante, pero creemos que es necesaria e importante la participación del movimiento social y popular en dichos escenarios más que como población a ser consultada; además pensamos que un ejercicio real de solución política requiere del diálogo con todas las insurgencias. Reafirmamos que el movimiento popular es un sujeto real y sus opiniones tienen que hacer parte de las salidas al conflicto social, político y armado, y de un acuerdo nacional, por ello mandatamos la construcción de un espacio multilateral de dialogo, que permita la participación amplia, directa y decisoria de los sectores populares, sociales y democráticos en un diálogo con los demás actores del conflicto (gobierno e insurgencias), con el fin de avanzar en la formulación de propuestas de paz a partir de la discusión del origen social, político y económico de carácter estructural que ha soportado el conflicto que vivimos actualmente y que avance hacia la construcción de una agenda económica, social y política para la paz.
  6. 6. NOTAS FINALES… Supuestos avances y muestras de “buena voluntad” para la paz por parte de sectores de la clase económica y política dominante como la Ley de Víctimas y restitución de tierras resultan una total falacia, se desarrollan en medio de la profundización del modelo extractivista y agroindustrial, y en términos reales no hay posibilidades de que se materialice si no se desmontan las estructuras paramilitares, y si no se tiene otra propuesta para el campo que no sea el despojo, y el desarrollo de un campo sin campesinos. La búsqueda de la paz en Colombia ha sido un esfuerzo histórico de muchas personas, sectores, regiones y organizaciones. Ha sido un clamor que pide el fin del conflicto armado, de sus consecuencias, implicaciones, dolores y sufrimientos entendiendo que este sólo se resuelve efectivamente con la solución a las problemáticas sociales que vivimos. En los últimos 30 años han sido diversos los escenarios de negociación y diálogo que se han entablado, con distintas metodologías y objetivos, en su mayoría los espacios han sido limitados en la participación popular. Sin embargo, los procesos de movilización popular en procura de la paz han sido permanentes, no se han restringido estrictamente a las coyunturas y se han gestado desde escenarios y experiencias sectoriales, locales, regionales y nacionales. Los gobiernos se han negado a dialogar con el movimiento popular en sus diversas expresiones porque esto le significa abrir la posibilidad de generar caminos de cambio social en el país. Pero hay que dejarlo claro, el principal agente de paz en Colombia ha sido el movimiento popular, en ejercicio de su inalienable derecho a vivir en paz, desde una visión integral y duradera de la misma.

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