EL FRAGMENTOSe entiende por fragmento a “toda aquella parte que compone un elementosuperior y que fue voluntaria o involun...
Influencia para otros muchos artistas como Hoetger, Lembruck, Casanovas, Clará,Gargallo, González, Picasso o Brancussi, Ro...
EL TORSOBajola etiqueta de fragmento nos encontramos con la pieza que presentamos: eltorso.   La representación del cuerpo...
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El fragmento escultórico

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Breve trabajo de Cristina Valencia sobre el fragmento escultórico realizado para la asignatura de Escultura en Grado de Bellas Artes de CES Felipe II. Año 2011-2012.

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El fragmento escultórico

  1. 1. EL FRAGMENTOSe entiende por fragmento a “toda aquella parte que compone un elementosuperior y que fue voluntaria o involuntariamente separada del resto pordeterminada razón”. Si nos basamos en la idea de fragmento en referencia a su vertientearqueológica, podríamos afirmar que el devastador paso del tiempo o la malaconservación de la pieza original propician la intervención de nuestra imaginacióninterpretativa. Así, la observación de un fragmento de una determinada obra dearte nos induce a cierta nostalgia por un lado y a la curiosidad por otro. Siqueremos pues interpretar este tipo de piezas deberemos recurrir a los códigos desu emisión que, probablemente, no se encontrarán en su totalidad, debiendorecurrir pues a la conjetura. Es curioso analizar la diferente valoración de este tipo de piezas teniendo encuenta el factor tiempo. De esta manera, la función estética que posee el fragmentode una pieza original se potencia supliendo, en cierto modo, la función originariade dicho objeto en muchos casos. Es decir, la ausencia de función original, ya seareligiosa, práctica, etc…queda suplida por la función estética, que suponemos queinicialmente era una cuestión secundaria.Así pues, aunque la variación en loscódigos de apreciación es un factor inevitable, siempre es indispensable tener encuenta el código de su emisión para la comprensión y apreciación de su dimensiónhistórica. En referencia a estos códigos de apreciación, también cabe destacar queel observador actual añade un valor a lo observado, es el “valor de antigüedad”,que transporta al receptor a eras remotas, fascinantes y misteriosas, en parte porsu desconocimiento. La visión de determinados artistas, como Picasso o Modiglianihacia el arte primitivo, también ha influido en una creciente admiración por el artede tiempos pasados.La belleza de lo desconocido por el deterioro del tiempo puede incluso prevalecersobre la belleza que ha sobrevivido. Puede darse esa misma apreciación en el casode las obras de arte configuradas como fragmentos en sí. Es la belleza de lo“inacabado”, la evocación de épocas pasadas, el concepto de deterioro y delinevitable paso del tiempo, la esencia de un todo ahora incompleto, el anhelo de loausente. El deseo por lo que no existe puede estimular la imaginación y lainteligencia reconstructora. Fue Rodin (París, 1840- Meudon, 1917), denominado “el moderno”, quienrealizó las primeras esculturas en las que el fragmento constituía la pieza en sí.Consideradas en ocasiones como obras inacabadas encontramos “El hombre de lanariz rota”, “El hombre que camina” o “Torso”.
  2. 2. Influencia para otros muchos artistas como Hoetger, Lembruck, Casanovas, Clará,Gargallo, González, Picasso o Brancussi, Rodininició la representación “tortuosa”del cuerpo y dejó de lado el concepto de éste como unidad. Fueron apareciendodesde entonces representaciones parciales del cuerpo y sus órganos por separado,sobretodo sexuales, a los que Deleuze y Guattari los llamarán “máquinasdeseantes”.Actualmente y en referencia a la manifestación de la idea del yo fragmentado esinevitable recurrir a la visión siniestra que infieren varios autores del S. XX a susobras. Hans Bellmer y sus muñecas, George Bataille o Artaud quieren contradecirel arquetipo narcisista generado por los medios de comunicación destacando laparte dolorosa y temporal del cuerpo, que llega por último a la muerte.Este tipo de representaciones del cuerpo se hacen más radicales, si cabe, en losaños 80 cuando, ante la aparición del SIDA, autores como Cindy Sherman, Naumano Gober plasman la idea de cuerpo precario, perecedero, temporal y decrépito.Los fragmentos de cuerpos sesgados o mutilados nos remiten a la idea de piezasintercambiables. Los avances tecnológicos conforman, a parte de una nuevasubjetividad, la idea de que el cuerpo ha dejado de ser algo natural. Prótesis,implantes o injertos rediseñan el cuerpo humano y lo diseccionan, alimentando lavisión de fragmentación y de pérdida de la identidad. Así pues, comprobamos que la representación de fragmentos como piezasacabadas es una tendencia que ha llegado y evolucionado desde ese “Hombre de lanariz rota” de 1864, hasta nuestros días.
  3. 3. EL TORSOBajola etiqueta de fragmento nos encontramos con la pieza que presentamos: eltorso. La representación del cuerpo humano ha sido una constante desde tiemposinmemoriales. Dicha representación ha sufrido cambios radicales tanto en suforma como en su finalidad. Así, encontramos en el arte egipcio figuras rígidas, deformas casi geométricas, sin individualidad en la mayoría de ocasiones.Posteriormente, en la antigua Grecia, la representación de los Dioses obligaba arecrear cuerpos prácticamente perfectos, de proporciones precisas y gran bellezaestética.Roma se encargó de plasmar cuerpos más orgánicos y rostrospersonificados. En la Edad Media el arte era prácticamente una cuestióneclesiástica, de fines religiosos, y cuya representación figurativa podíaconsiderarse como símbolo. El Renacimiento vuelve a la antigüedadclásicaabandonando la visión teológica.Ésta es sustituida por una totalmenteantropocéntrica, potenciada, entre otras cosas, por los estudios de anatomía quese iniciaron en ese periodo.El canon de belleza se ajusta a la belleza humana. En laModernidad prima lo que el espectador siente ante una obra de arte, algointransferible e incomunicable, y para ello rompe con la representación naturalistadel cuerpo humano para adoptar visiones más personales, empleando diversidadde formas, colores, símbolos, etc…Hoy en día parecen no existir límites ni reglas estrictas para las representaciones.Cierto es que el concepto o idea a transmitir a cobrado importancia en relación atiempos anteriores, y que las formas con las que el arte cuenta para ello soninfinitas.Así podemos encontrar tanto representaciones de cuerpos realistas comosimbólicas, abstractas, compuestas por elementos cotidianos, multidisciplinares yun sinfín de variedades más. El torso que presentamos se centra en la idea mencionada anteriormente decuerpo sujeto a la temporalidad. Sin embargo, no es el simple paso del tiempo loque queda reflejado en esta pieza, sino las huellas emocionales que las vivenciaspersonales experimentadas van dejando en dicha carcasa. Todos estos “estigmas”modelan con el paso del tiempo la personalidad de un individuo de manerairremediable. Experiencias comunes en el género humano, pero únicas al mismotiempo, que dan forma a una identidad remitiéndonos a la idea mencionada del“yo” fragmentado. El vacío y la pérdida de determinados aspectos con los quenacemos configuran esta pieza.

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