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Escudo De Andalucia Capitulo 3

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Historia del escudo de Andalucía. "Símbolos y derechos andaluces", edición 1980, autor Fernando Repiso.

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Escudo De Andalucia Capitulo 3

  1. 1. Escudo de Andalucía Capítulo III RESEÑA HITÓRICA A veces, las aventuras son exageradas y deformadas hasta convertirse en leyendas. También suele ocurrir que se relegue al terreno de lo mitológico aquella existencia que no se pudo comprobar, o porque las creencias religiosas de donde proceden no fueron comprendidas. Algo así pudo ocurrir con Hércules, protagonista de nuestra simbología andaluza y principal encartado en aquella lejana aventura por tierras de Andalucía. Reinaba en Tartessos el rey Gerión, hijo de Chrysaor y Kalirhoe, nacido en la montaña de la Plata –por la zona de Cazorla- y adorado como un dios por el carácter fecundo, pacífico y poderoso de su ser civilizador. En aquel tiempo en el que las brumas del olvido cubren cualquier atisbo de luz, en la vieja península ibérica floreció un lejano reino, Tartessos, cuyas fronteras besaban sin pudor las costas de Africa. El reino de los dioses, al Oeste del mundo, abría entonces un balcón por el que contemplaban las ricas historias que sucedían en aquellas tierras. Una de ellas alcanzó tal fama que sus ecos llegan aún hasta hoy, y a la par, constituye la herencia más antigua de la mitología hispánica. Es la historia de Gerión, también llamado Gritón, el héroe de las tres cabezas. Su abuela fue la gorgona Medusa, hija del Mar. Cuando Perseo le cortó la cabeza, de la sangre de Medusa nacieron Pegaso y Crisaor, que fue su padre. Gerión reunía en su persona la excelencia de la Trinidad: tres cabezas, tres mentes capaces de alcanzar las cotas más altas de la sabiduría. Bajo la tríada de las testuces, tres poderosos torsos armados cada uno con dos brazos como troncos de árbol lo hicieron invencible en la batalla. Además de su monstruosa figura, Gerión tenía también alas, pues los dioses habían pensado que tres cuerpos eran demasiado lastre para sólo dos piernas, y lo habían concebido alado cual ángel. Muchos asesinos trataron de acabar con su vida a traición, pero nunca pudieron cogerlo desprevenido, siempre tenía una de sus cabezas despierta y alerta, mientras otra dormía y una tercera estudiaba. Por ello no es de extrañar que se convirtiera en uno de los reyes más poderosos de la tierra conocida. Su reino estuvo formado por las tres islas del delta del río Guadalquivir, y ocupaba la actual marisma. En él floreció la riqueza: abundaban el oro, las viñas y los olivos. Aplicación figurada del tesoro del Carambolo, joyas tartéssicas de alto nivel de orfebrería en oro, encontradas en Sevilla que podrían haber pertenecido a un rey tartéssico. 2ª edición para cosasdeandalucia.com Fernando Repiso Rodríguez
  2. 2. Escudo de Andalucía Capítulo III Según los relatos más antiguos, posible situación del estado y la ciudad de Tartesso, localizados en el entorno que hoy forman las Marismas y gran parte del coto de Doñana. Se reproduce a continuación algunos pasajes de la quot;Ora Marítimaquot; de Avieno que describen el emplazamiento de la ciudad de Tartessos: quot;El río Tartessos, que fluye del lago Ligustino (actual Sevilla) por abiertos campos, ciñe por todas partes con su corriente la isla (donde se hallaba la ciudad de Tartessos), pero no corre por un solo cauce ni surca de una sola vez el suelo subyacente, ya que por la parte oriental trae tres bocas a los campos, mientras que con dos veces dos bocas bañan la parte meridional del territorio de la ciudad. Luego, por encima de la misma ligustina está recostado el monte Argentario, así llamado por los antiguos a causa de su hermosura, pues el estaño brilla espléndidamente en sus laderas y aún mayor resplandor despide en los aires de lejos, cuando el sol toca con sus rayos sus cumbres elevadas. El mismo río arrastra en sus aguas partículas de pesado estaño y lleva el rico metal a las mismas murallas de Tartessos.......quot; El lago Ligustino que cita Avieno se situaba en la desembocadura del Guadalquivir, correspondiendo a lo que hoy son las marismas que llegaban hasta Sevilla, colmatadas por los arrastres aluviales del río. Varios siglos después el geógrafo Estrabón, ya en tiempos del cambio de Era, confirmaría la ubicación de la antigua ciudad indicando que: quot;Parece ser que en tiempos anteriores llamóse al río Betis -Guadalquivir- Tartessos y a Gadeira -Cádiz- y sus islas vecinas Erýtheia. Así se explica que Stesíchoros, hablando del pastor Gerión, dijese que había nacido casi enfrente de la ilustre Erýtheia, junto a las fuentes inmensas de Tartessos, de raíces argénteas, en un escondrijo de la peña. Y como el río tiene dos desembocaduras, se dice también que la ciudad de Tartessos, homónima del río, estuvo edificada antiguamente en la tierra sita entre ambasquot;. Estas indicaciones de Estrabón y del Periplo de Avieno, junto con otras similares reflejadas por autores como Pausanias, Mela, etc., llevaron al historiador Adolfo Schulten a buscar la ciudad de Tartessos en la zona de la desembocadura del Guadalquivir, actual Coto de Dañana, de donde sólo pudo documentar el famoso anillo con la inscripción “poseedor sé feliz”, dejando pendiente los inaccesibles restos arqueológicos del templo de la diosa Astarté, diosa de la noche, los cielos, 2ª edición para cosasdeandalucia.com Fernando Repiso Rodríguez
  3. 3. Escudo de Andalucía Capítulo III las estrellas y la fertilidad, supuestamente ubicado debajo de la ermita del Rocío, según algunos historiadores. Lugar precursor de muchas peregrinaciones y romerías actuales. Tartessos bajo la administración del poderoso Gerión, fue todo esplendor: el río Guadalquivir venerado por todos y utilizado por los griegos para significar la fecundidad de sus corrientes; el culto al toro, las leyes escritas en verso y la organización política y social eran ejemplos para otros pueblos, así como la abundancia de metales y el poderío comercial tan deseado por todos. Según Estrabón -63 a.C.-, los turdetanos heredaron de Tartessos anales escritos, poemas y leyes en forma de versos de una antigüedad de 6.000 años. Los pueblos mediterráneos en contacto con Tartessos consideraban el actual estrecho de Gibraltar como final de navegación, a partir del cual nacía la inquietud por el enigmático Océano Atlántico como mundo de atrayentes nieblas y secretos. El Mar Tenebroso, Océano sin límites donde Helios –el dios Sol- descansaba (poniente). Dominio desconocido y en cierto modo vedado ya que los navegantes tirios, nada más llegar a Calpe (Gibraltar) consideraban culminado el viaje, por lo que la formación rocosa del estrecho jugará un papel importante en el relato que nos ocupa. La famosa roca o Peñón de Gibraltar tiene frente a sí, en Ceuta, una ”hermana” africana: el Djebel Musa, de su misma naturaleza y parece ser que en tiempos remotos fueron un solo cuerpo, ya que el estrecho se abrió a finales del Terciario y ambas formaciones rocosas tienen igual composición calcárea, fauna y flora. Estrecho de Gibraltar, abierto a finales del Terciario, puerta del Mediterráneo al Atlántico y acceso de los pueblos mediterráneos al Mar Tenebroso. Las grandes corrientes provocadas por su estrechez en aquellos tiempos, empujaron a navegantes y comerciantes como Hércules, hacia las tierras andaluzas de Tartessos. Frente a frente, las míticas “dos columnas”: el Peñón y el Djebel Musa. En el mundo antiguo, estas dos grandes rocas serían consideradas como dos columnas que señalizaban la enigmática puerta y ponían fin al mundo conocido. La leyenda de que Hércules, con su amigo Ispulus (presuntamente fundador, o al menos raíz de Híspalis –Sevilla-) abriesen la legendaria puerta era creencia general de los pueblos del Mediterráneo. Uno de los que así lo creían eran los fenicios, que ocupaban la reducida franja costera del Mediterráneo al norte de Palestina. Los fenicios de Tiro y Sidón estaban muy contactados con Tartessos, hasta el punto de que sus factorías o colonias en la costa andaluza realizaban importantes operaciones comerciales. A 2ª edición para cosasdeandalucia.com Fernando Repiso Rodríguez
  4. 4. Escudo de Andalucía Capítulo III Tartessos trajeron púrpuras, brazaletes, nuevas semillas –como el olivo-, renovadoras ideas y métodos, y la importante industria del salazón. Su afán, lo que más les apetecía de aquí eran los minerales: el cobre, estaño, plomo, plata, oro, y un largo etcétera eran cargados en sus crujientes naves a cambio de lujos, caprichos y refinamientos orientales. Conocida la situación del estrecho, las operaciones comerciales con el pueblo púnico y sin olvidar el período de esplendor que atraviesa Tartessos, volvamos a aquella lejana “leyenda”. Un comerciante tiro-fenicio llamado Merkalt había cruzado el mediterráneo y superado las famosas columnas del estrecho. Había recibido la misión –disfrazada de castigo y órdenes del rey Euristeo- de derrotar al rey Gerión y robarle una de sus posesiones más preciadas: sus vacadas, espléndidos toros rojos, y conducirlos a la ciudad de Tirinto. En su periplo, Melkart había dado muerte al gran león de Apera, y utilizando su piel a modo de vela, desembarca en Tartessos dirigiéndose al monte Abas, donde pastaba el ganado de Gerión. Al cargo de la manada, Gerión había colocado a sus seres de confianza: al perro de doble cabeza Orthus y al pastor Eurytión. Merkalt aplasta con su maza a Eurytión y al fiel Orthus, recoge una gran parte de la manada de toros y emprende el camino de vuelta a Micenas. Posiblemente los toros en cuestión fueron los antepasados de esa magnífica raza, hoy retinta o gaditana, que pasta en las dificultosas marismas del delta del Desde tiempo inmemorial estos vacunos gozaban de reputación por su sobriedad, rendimientos en carne y comportamiento como animales de tracción. A ellos se refieren las citas bíblicas relativas al ganado de la antigua Tartessos y también la leyenda de Hércules y su victoria sobre el rey Gerión, a quien confisca su vacada. Los testimonios del tiempo de los romanos abundan, hasta el punto que no hay historiador o naturalista de la época que olviden o eludan alguna cita acerca de ellos. Igualmente la dominación visigoda y la árabe se ocupan de este ganado. Merkalt, con su maza vence al fiel perro de doble cabeza, Orthus, custodio del ganado de Gerión 2ª edición para cosasdeandalucia.com Fernando Repiso Rodríguez
  5. 5. Escudo de Andalucía Capítulo III De la acción de Merkalt es avisado Gerión que acude con rapidez para defender su ganado con la ayuda de la diosa Hera, esposa de Zeus que, por ser Merkalt hijo adulterino de Zeus con Alcmena, le había perseguido desde su nacimiento para impedir que ocupara el trono de Micenas, a favor de Euristeo. Hera huye herida en el pecho por una saeta del invasor. Gerión es igualmente alcanzado y muerto, cumpliéndose con ello el ideal mercantil y religioso que trajo a Merkalt a tierras andaluzas. Gerión, a quién la leyenda le atribuye la facultad de volar, se precipita como torbellino de aves heridas sobre una de las islas de su reino, y las tierras se tornaron rojas, y en ese lugar creció un drago que aún hoy se yergue en la ciudad de Cádiz. Pero el destino oscuro traído por Merkalt no terminó aquí, y el mal hado siguió sembrando desgracias por la antigua tierra de celtas e iberos. El regreso y la tragedia de Pirene Merkalt continuó su camino, bordeando la costa hasta llegar a lo que hoy conocemos como los montes Pirineos, pero en aquél tiempo aún no existían. Borracho por la alegría del triunfo sobre Gerión, Merkalt aceptó la hospitalidad de un señor de aquellas tierras, llamado Bébrix. Bebió el potente licor de uvas que aquellas gentes destilaban y el vino llenó su corazón de deseo, y cubrió su mente con las gasas de la alegría no pudiendo evitar los accesos de amor hacia Pirene, ninfa, hija de Bébrix y diosa de las aguas. Se amaron en una noche tibia, bajo las constelaciones de plata aún innombradas en aquellos tiempos, pero cuando el sol irrumpió hilando el azul del mar con el del cielo, Merkalt olvidó sus palabras de enamorado, y siguió su camino. Pirene lloró en silencio, y las uñas del engaño le desgarraron el corazón. Cuentan las viejas leyendas que de aquella unión impetuosa nació un engendro de la naturaleza, una serpiente gigantesca que la propia Pirene convirtió en piedra antes de suicidarse, y la serpiente fue la cordillera que hoy llamamos Pirineos. Otros sabios contaron que Pirene no pudo soportar el desplante de Merkalt, y se mató, incinerándose en vida y la columna de humo llegó hasta el cielo. Cuando éste la vió, comprendió su error pero no llegó a tiempo de ser perdonado, y con aquellas enormes manos tantas veces manchadas de sangre, Merkalt levantó temblando de amor el cuerpo sin vida de Pirene y lo depositó en el mismo lugar en el que habían sido amantes. Sobre ella arrojó una tras otra, enormes rocas, para erigir un mausoleo que nunca pudiera ser olvidado, y construyó una cordillera de montañas inaccesibles, y las llamó Pirineos, en recuerdo de la bella ninfa ibérica que murió, orgullosa, por culpa de su despecho. A su regreso, Merkalt traza con su itinerario lo que vendrá a llamarse la Ruta Heraclida o camino de Hércules. Su triunfo facilitó la introducción de las ideas religiosas púnicas, consiguiendo además el deseado monopolio del comercio de pieles de toro y el descubrimiento de las minas de plata de Almaden. Por estos “méritos” religiosos, económicos y colonizadores, a su muerte le elevaron a los altares en su patria de origen, y sus aventuras de navegante fueron convertidas en leyendas. Muchas son las ciudades nacidas de las colonias y factorías comerciales implantadas por Merkalt que, tienen al “enviado de Zeus entre los mortales para eliminar los monstruos que asolaban la 2ª edición para cosasdeandalucia.com Fernando Repiso Rodríguez
  6. 6. Escudo de Andalucía Capítulo III tierra” como su dios fundador. La Ruta Heraclida, por las costas mediterráneas está llena de estos emplazamientos. Antiguas representaciones de Hércules; ante Eritheia se apodera de los toros de Gerión; y su ofrecimiento de trofeos a su supuesto padre Zeus quién le compensaría por sus gestas con la constelación que lleva su nombre. La separación de las columnas del estrecho de Gibraltar, acto mitificado como uno de los “trabajos” de Hércules, no fue otra cosa que la superación de aquella inaccesible barrera empujado por los vientos de levante, tan frecuentes en esa zona; el robo del ganado de Gerión fue otro de los considerados “trabajos”; y aplastar con su maza al gran perro de doble cabeza pudo generar la interpretación del otro triunfo sobre los dos leones vencidos por su inteligencia. A finales del Terciario, la estrecha franja de tierra que unía Europa y Africa, se abre y las aguas tranquilas del Mar Nuestro se unen a las turbulentas del Atlántico. Las fuertes corrientes y vientos de la zona arrastran a atrevidos navegantes y aventureros. 2ª edición para cosasdeandalucia.com Fernando Repiso Rodríguez
  7. 7. Escudo de Andalucía Capítulo III Así fue Melkart héroe, santo y hasta dios para los fenicios. Su devoción pasó a Grecia a través del comercio tartessio y de la factoría de Gadir –Gades, Cádiz- fundada a tal efecto; los griegos cambiarían su nombre por el de Heracles, y más tarde Roma lo adoptó como Hércules. En el año 1100 a. de C., los fenicios fundan la ciudad de Gadir como plaza eminentemente comercial y trasladan allí sus divinidades, para cuyos cultos religiosos establecen la obligación de que cada colonia contribuyera con una décima parte de sus ingresos. De entre estos dioses destaca el Hércules Osiríaco, dios del Comercio, que había dado nombre a las columnas del Estrecho. Hércules, soberana divinidad tutelar de todos los fenicios y benévolo protector de la navegación, gran dios fundador de ciudades recaudadoras, por ejemplo Sevilla. Templo de Hércules, versión al óleo del consagrado pintor Javier Gil de Montevideo. Columnas, arco, figura central, león,...elementos del Escudo de Andalucía ¿Sería así el templo erigido en Chiclana? Chiclana, Cádiz, El castillo de Sancti Petri se construyó sobre las ruinas del Templo de Melkart, después llamado Hércules. Cuenta la tradición que el dios púnico fue adorado aquí por Anibal y Julio Cësar. Todavía hoy se pueden ver algunos restos durante la bajamar. 2ª edición para cosasdeandalucia.com Fernando Repiso Rodríguez

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