En  El general en su laberinto  Márquez rescata de la historia la figura de Simón Bolívar,  ofreciéndonos otra perspectiva...
 
Después de la muerte de su esposa su tristeza y desasosiego lo llevan de vuelta a Europa.  Esta muerte marca un antes y un...
 
La distribución territorial antes de la independencia:  la América hispana estaba dividida en Virreinatos y Capitanías Gen...
 
Poco tiempo después, Bolívar transformó sus palabras en hechos. A la cabeza de un pequeño ejército, limpió las márgenes de...
A mediados de 1819 el ejército republicano, con Bolívar a la cabeza, atraviesa los Andes, derrota el ejército realista, y ...
 
Pero las fuerzas de la desunión dominaban a las de la unidad. Los partidos políticos estaban en total desacuerdo y nada pa...
El general José Antonio Páez
En  El general en su laberinto  se resume muy bien este período de decadencia del Libertador, que coincide también con la ...
 
La muerte iba a sorprender al general en San Pedro Alejandrino, una hacienda próxima a Santa Marta, el 17 de diciembre de ...
 
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El general en su laberinto.Bolivar. Por Sabela Caamaño

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Traballo de Sabela Caamaño para 2º BAC. IES FRancisco Aguiar de Betanzos

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El general en su laberinto.Bolivar. Por Sabela Caamaño

  1. 2. En El general en su laberinto Márquez rescata de la historia la figura de Simón Bolívar, ofreciéndonos otra perspectiva de este personaje. Nos muestra al Libertador al final de su vida, cerca de los cincuenta años, embarcado en un viaje de siete meses por el río Magdalena. A medida que el viaje transcurre, Bolívar reflexiona sobre su pasado, recordando confusamente cada episodio de su vida: las guerras, los fracasos, las pasiones, los pecados, los amores… Gravemente enfermo, muere a los 47 años, frustrado por las ansias inútiles de cumplir el sueño que nunca logró realizar: la unidad continental de Sudamérica.  
  2. 4. Después de la muerte de su esposa su tristeza y desasosiego lo llevan de vuelta a Europa. Esta muerte marca un antes y un después en la vida del general: es en Europa donde tomará plena conciencia de la necesidad de independencia de Sudamérica. En palabras de García Márquez: “Para él fue su nacimiento histórico, pues había sido un señorito colonial deslumbrado por los placeres mundanos y sin un mínimo interés por la política […]” (pág. 253). Fernando VII y Napoleón El Estado español estaba en crisis desde 1808 a causa de la invasión napoleónica. Los criollos americanos, estaban descontentos por su escasa influencia social y política. En América se empezó a ver a España como un obstáculo que impedía el crecimiento económico. Se formaron dos bandos bien diferenciados: el de los realistas, que querían continuar bajo la dependencia directa del monarca español, y el de los patriotas, partidarios de constituir una Junta de gobierno con una autonomía plena, sin mantener más lazos con la metrópoli que un reconocimiento formal de Fernando VII como soberano .
  3. 6. La distribución territorial antes de la independencia: la América hispana estaba dividida en Virreinatos y Capitanías Generales
  4. 8. Poco tiempo después, Bolívar transformó sus palabras en hechos. A la cabeza de un pequeño ejército, limpió las márgenes del río Magdalena de tropas españolas, y tomó, en febrero de 1813, la ciudad de Cúcuta. En mayo comenzó la liberación de Venezuela , siendo nombrado Libertador. Durante varios años guerreará contra los realistas, con un objetivo unitario de independencia para lo que llama la Gran Colombia, y en el que incluye como objetivo también la emancipación de los esclavos. Mapa y escudo de La Gran Colombia
  5. 9. A mediados de 1819 el ejército republicano, con Bolívar a la cabeza, atraviesa los Andes, derrota el ejército realista, y entra triunfante en la ciudad de Bogotá. En diciembre de 1819, Bolívar consigue hacer realidad su sueño, cuando el Congreso de Angostura crea la República de Colombia, que comprendía a las actuales naciones de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador. Estos hechos se reflejan muy significativamente en El general en su laberinto : “Había liberado ya [Bolívar] del dominio español dieciocho provincias. Con los antiguos territorios del virreinato de la Nueva Granada, la capitanía general de Venezuela y la presidencia de Quito, había creado la república de Colombia, y era a la sazón su primer presidente y general en jefe de sus ejércitos”; “[…] no pudo entender jamás aquella frase hermética del joven guerrero [Bolívar] que […] cruzó los Andes con una montonera de llaneros descalzos, derrotó a las armas realistas en Boyacá, y liberó por segunda vez y para siempre a la Nueva Granada, luego a Venezuela, su tierra natal, y por fin a los abruptos territorios del sur […]” Batalla de Boyacá
  6. 11. Pero las fuerzas de la desunión dominaban a las de la unidad. Los partidos políticos estaban en total desacuerdo y nada parecía funcionar correctamente. La defensa de los indígenas que proclamaba Bolívar y sus ideales progresistas (fomento de la educación, desarrollo de la agricultura y el comercio…) creó un sentimiento de rechazo entre aquellos que poseían poder económico (y que estaban contentos con su posición social) y muchos de los que antes habían apoyado la causa independentista rechazaron ahora la unionista de Bolívar. Campaña independentista dirigida por Bolívar García Márquez lo resume en una frase pronunciada por un partidario de Bolívar: “Ya tenemos la independencia, general, ahora díganos qué hacemos con ella.” A lo que Bolívar responde: “La independencia era una simple cuestión de ganar la guerra. Los grandes sacrificios vendrían después, para hacer de estos pueblos una sola patria[…]. La unidad no tiene precio.”
  7. 12. El general José Antonio Páez
  8. 13. En El general en su laberinto se resume muy bien este período de decadencia del Libertador, que coincide también con la separación de los estados que Bolívar había deseado siempre unir: “En breves días había de reunirse el congreso constituyente para elegir al presidente de la república y aprobar una nueva constitución, en una tentativa tardía de salvar el sueño dorado de la integridad continental. El Perú, en poder de una aristocracia regresiva, parecía irrecuperable. El general Andrés de Santa Cruz se llevaba a Bolivia de cabestro por un rumbo propio. Venezuela, bajo el imperio del general José Antonio Páez, acababa de proclamar su autonomía. El general Juan José Flores, prefecto general del sur, había unido a Guayaquil y Quito para crear la república independiente del Ecuador. La república de Colombia, primer embrión de una patria inmensa y unánime, estaba reducida al antiguo virreinato de la Nueva Granada.” Después de esta amplia exposición, Bolívar sentencia: “En suma, todo lo que hemos hecho con las manos lo están desbaratando los otros con los pies”. Sucre, glorioso general y buen amigo suyo, le responde: “Es una burla del destino. Tal parece como si hubiéramos sembrado tan hondo el ideal de la independencia, que estos pueblos están tratando ahora de independizarse los unos de los otros” (pág. 24). Sucre y Bolívar con sus generales
  9. 15. La muerte iba a sorprender al general en San Pedro Alejandrino, una hacienda próxima a Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. García Márquez sintetiza este momento en una descripción muy hermosa, que podría ser la muerte de cualquier persona y en cualquier época, ya que la muerte siempre es atemporal: “lo estremeció [al general] la revelación deslumbrante de que la loca carrera entre sus males y sus sueños llegaba en aquel instante a la meta final. El resto eran las tinieblas. “Carajos, ¡cómo voy a salir de este laberinto!” […] Entonces cruzó los brazos contra el pecho y empezó a oír las voces radiantes de los esclavos cantando la salve de las seis en los trapiches, y vio por la ventana el diamante de Venus en el cielo que se iba para siempre, las nieves eternas, la enredadera nueva cuyas campánulas amarillas no vería florecer el sábado siguiente en la casa cerrada por el duelo, los últimos fulgores de la vida que nunca más, por los siglos de los siglos, volvería a repetirse”.

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