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PERCEPCIÓN, MUNDO Y CONFIGURACIÓN COGNITIVA URBANA

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Galindo Urbe

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PERCEPCIÓN, MUNDO Y CONFIGURACIÓN COGNITIVA URBANA

  1. 1. PERCEPCIÓN, MUNDO Y CONFIGURACIÓN COGNITIVA URBANA Jesús Galindo CáceresI. Configuración cognitiva del fenómeno urbano 1. La ciudad como textoLa ciudad es un tramado de textos y discursos sobre todo tipo de temas, cadaelemento observable, repetido, significa. Los actores sociales se mueven en unescenario que habla todo el tiempo, cada calle, cada objeto, rincón dice algosobre algo, y fija en su materialidad la textualidad de ese decir. En formaconcreta cualquier parte de la ciudad significa en la calle, dentro de los edificios ylas casas. Todo habitante de una ciudad vive semióticamente la ecologíadiscursiva que es el corazón de la configuración de lo urbano. Los mensajes sondescifrables en diversos grados, pero nada es neutral, todo puede ser leído, todoen particular es leído.Todos aprendemos a leer la vida social, ese es el secreto de la norma y la ley deconvivencia, pero no todos somos enseñados o tenemos la capacidad y el poderde escribir. La vida social es básicamente un ejercicio de lectura que toma formaen cada individuo y grupo, cada personaje de la ciudad es la puesta en forma deun discurso que lo ha configurado. Al actuar ejecutamos los discursos que noshan formado, somos su realización empírica. Pero el punto clave es sobre elautor de esos discursos, sobre el escritor, el verdadero creador de la vida social.De eso no se habla, es parte del juego no preguntar por el escritor, pero existe, yde él depende nuestro sentido de todo.Los grandes escritores de los textos que leemos para que la vida adquierasentido son actores del poder, sujetos de la acción que ordena, que configura almundo. Los demás son sólo lectores, incorporadores de textualidades, puesta enforma de intenciones externas. De aquí derivan dos preguntas, una por el lugar yla personalidad de los escritores, y otra sobre la forma como se verifica elaprendizaje de pautas de lectura y de escritura.El siguiente paso es la identificación de los textos que en una cierta épocaconfiguran la persona social. Se puede hacer una agenda, un inventario, uncierto catálogo de estas formas tan importantes. El movimiento inmediato es lalocalización de los puntos de difusión textual. Por ejemplo, en la actualidad losmedios de difusión masiva son centrales en la configuración de sentidos. Lo quehoy se mueve en el sentido de la mercadotecnia en otro tiempo se movió en el
  2. 2. sentido de la religión, y en ciertos momentos su coincidencia produce efectos dellamar la atención. Es una hipótesis plausible el nombrar como configuradores desentido contemporáneos a la publicidad, la propaganda y a la religión.La ciudad es el nicho ecológico ideal para cierta configuración económica ypolítica, la cual no podría verificarse sin la forma texto correspondiente de lacultura, y la forma discurso de la comunicación. Observar a la vidacontemporánea es un privilegio que se degusta cuando se percibe el movimientode la trayectoria social que nos ha traído hasta aquí, y nos llevará en ciertadirección probable. Todo principia con la imagen de la vida urbana de hoy comotextual, y de ahí derivan las preguntas sobre sus configuraciones posibles.2. El espacio tiempo cognitivo de las ecologías urbanasLa historia es el texto central de la textualidad social, en él se define el origen y eldestino del grupo configurado. Entre la delimitación del territorio como sede de laconfiguración espacial y la memoria de lo acontecido en la apropiación de eseterritorio, media el relato que articula tiempo y espacio. En ese relato se funda ypromueve el grupo como perteneciente a un lugar y como compartiendo unatemporalidad. Ese relato es la historia, el mito eje de la percepción colectiva deltiempo-espacio, y ese relato requiere una textualización para fijarsimbólicamente lo que pudiera variar con la intervención de la mutación posiblede la oralidad y la imaginación.La historia coincide con la fundación de las ciudades como acto fijador de lamemoria. La escritura se hace necesaria cuando la vida se hace sedentaria yhay que poner orden en el territorio social real y mental, material y perceptual. Lamejor forma para fijar ese orden es la escritura, y en consecuencia abrir laposibilidad de fijar la vida social misma. La primera institución es el lenguajecomo escritor y como estabilización de una sociedad que decide permanecer enun territorio. El primer acto de escritura es la fundación, y con él se inaugura eldiscurso histórico y el tejido de su textualidad, urdimbre en la que habrán de sertejidos los sentidos de todos los miembros de la comunidad lingüística, histórica,textual, en el orden de estas ideas miembros de un territorio denominado ciudad,el lugar de los lectores del texto del poder organizador y ordenador, el lugar delos que permanecen y se hacen en las formas de la textualidad que losconfigura.La importancia del texto fundacional e histórico es central, en él se configura laidentidad de los miembros de un territorio y una memoria. Todo lo queentendemos bajo la denominación de la noción de comunidad de sentido tiene
  3. 3. en este fenómeno su confirmación. El asunto se complica un poco en el caso delas sociedades modernas y postmodernas, y nombre de esta complicaciónpudiera llanamente considerarse como juventud. Sí, las ciudades nuevas son unfenómeno especial en la historia de las ciudades, y un fenómeno aún másparticular cuando se trata de ciudades de este siglo y del dominio del tercermundo. La ecología urbana varía si su configuración es estable en el tiempo y elespacio, si sus textos coinciden con una vida que cambia a ritmo conveniente alcontrol de relaciones internas y externas, o si el caso es una inestabilidadconstante y crítica. Ciudades antiguas y modernas han tenido sus momentos derelativa estabilidad y crisis, pero la ciudad de finales del siglo veinte tiene laconfiguración compleja de una estabilidad crítica de alto consumo energéticosiempre al filo de un estallido por exceso o por carencia. El tiempo y el espacio no son iguales una configuración cognitiva de unaciudad mesoamericana que una latinoamericana. Primero la visión cosmológicadel tiempo cíclico y el tiempo lineal, después de las diferencias entre pertenecera la tierra y la propiedad mercantil del territorio. Y como consecuencia laconfiguración diversa de relatos y textos para poblaciones con movilidadesdistintas y con percepciones diferentes de su movimiento. El mito y la historiapueden ser el orden y el sentido de la vida social urbana, siempre y cuando losindividuos compartan la misma valoración e información textual.3. Percepción de la ciudad y la dialéctica memoria-imaginaciónEl punto fascinante de la configuración cognitiva es la percepción y susvariantes. Por una parte los textos configuran los sentidos en los cuales cadapercepción particular se conforma, pero por otra parte el acceso a los textos noes igual en todas las trayectorias de vida individuales, por tanto la configuraciónresultante no es la misma. Estos dos puntos son fundamentales. La pregunta por los textos lleva a su calificación en orden de importancia, suimportancia se relaciona con la extensión y la intensidad de su efecto. Haytextos que cubren a toda la población de una unidad o sistema ecológico, comopor ejemplo una ciudad. Estos textos son la gente en particular y cada personaconcreta es una versión de ellos. Si los textos cubren a toda la población, y elsentido de la vida que configuran es profundo, esos textos son muy importantespara la vida, son la vida social misma. Pero no siempre es así.
  4. 4. Si a lo anterior agregamos el que los individuos están expuestos a diversosórdenes de textualidad en forma desigual, las situaciones concretas puedenmultiplicarse. El punto es que una ciudad configurada con grandes textosgeneralizados y profundos es de un tipo, y otra compuesta por una multitud detextos y experiencias textuales es otra. La gran hipótesis es que si hay ciudadhay por lo menos algunos grandes textos que se expresan en su unidad, todolo demás puede ser variable pero tipificable. Este juego de posibilidades se verifica en la relación simbólica-imaginaria dela vivencia urbana. Por una parte el principio normativo y por otra el principioliberador. En algún caso equilibrado situacionalmente y contextualmente, y enalgún otro no. Cuando hay equilibrio la vida está en orden y se mueve acontrapunto con la ley textual, cuando hay desequilibrio la ley cancela todaposibilidad de variación, o la imaginación desintegra al orden con unamanifestación energética de principio del placer. La hipótesis básica es que lavida social es texto, ley, norma, orden, y la clave está en la relación del ordensimbólico en lo micro con lo macro. Cuando lo macro coordina a lo micro elorden es total, cuando lo micro se enfrente a lo macro hay conflicto por divorcioen los textos y sentidos que fundan percepciones diferentes e incluso opuestas.La memoria es el eje de la norma y del orden simbólico, la repetición es su cargahacia las situaciones. De esta manera la vida se ritualiza y el orden quedagarantizado. La imaginación distorsiona a la memoria, la repetición seinterrumpe, la variante se presenta, el deseo cambia las situaciones. En la vidasocial el movimiento pendular elemental es el del orden de lo simbólico,obedecer, leer, recordar, y el de lo imaginario, subvertir, escribir, crear. Estasfuerzas no están distribuidas al azar, no es casual que una gran parte de lapoblación viva en el orden simbólico y que sólo una pequeña porción tengaacceso al ejercicio imaginativo.El punto de desequilibrio es sugerente. Cuando un orden simbólico esrebasado una y otra vez por lo imaginario el orden tiene aún recursos, larepresión directa y real-física, como la policía y el ejército. Pero la apuestabásica del orden social siempre es hacia lo simbólico, estudiar de cerca susejercicios de eficiencia es estudiar de hecho la historia general de las po-blaciones del siglo veinte. Pero aún así aparece el conflicto y el despilfarroenergético de la lucha.
  5. 5. II. La sociedad de información, la sociedad de consumo. Moral y futuro. 4. Ecología social urbana de la sociedad de información y la sociedad deconsumo.La sociedad contemporánea pudiera ubicarse en el cruce de dos tipologíassociales. En la primera corresponde su configuración predominante al tiposociedad de información, una sociedad jerarquizada, piramidal, con un núcleo depoder central muy fuerte y dominante, con una población mayoritaria sumisa ybajo control. En la segunda corresponde a la sociedad de consumo, unasociedad donde el dinero es el centro y la mercancía es el medio general deorganización, los consumidores son los actores sociales elementales y todo seorganiza bajo el patrón general de la compra y la transformación de materia yenergía en basura.La sociedad de información es la forma general de la sociedad histórica, coincidecon la formación del Estado, la escritura, y la ciudad como el nicho privilegiadode la composición y la organización sociales. Es una sociedad de pocosdominantes y muchos dominados. Atraviesa la historia de la humanidad endiversos grados e intensidades, transita de las formas teocráticas a lasmonárquicas, hasta llegar a la figura dual de la democracia y la dictadura con-temporáneas. Sociedad de súbditos y gobernantes absolutos tiene en elmomento actual una reconfiguración en todo el ejercicio posible de las formasdemocráticas, que exige una comunicación horizontal frente al control verticaltradicional. Su horizonte de transformación es la sociedad de Comunicación, ysu origen es la comunidad de información de las sociedades prehistóricas. La sociedad de consumo deviene de las formas de sociedad deacumulación y de producción de la historia del capitalismo en la época modernay la llamada postmoderna. En ella el énfasis está puesto en el consumo, lasformas sociales generales se configuran hacia la producción de consumidores,todos los actores sociales se ubican como una mediación entre la producción yel consumo, por un lado son trabajadores que algo producen, por otro lado sonconsumidores que consumen todo lo que pueden. Es una peculiar organizaciónla suya, relativamente simple pero tenaz. El mundo es un objeto que setransforma en mercancía y después en basura, el gasto energético es altísimo yel desperdicio y la destrucción de la naturaleza constantes. Lo único que importaes el consumo y la ganancia correspondiente, en una loca carrera por gastar yganar mercado. La ciudad es el nicho ecológico de la sociedad de consumo, permite teneren un lugar a una gran cantidad de consumidores que a su vez algo producen.También es la ciudad el lugar ideal para la sociedad de información en la figurade un panal donde todo está en orden y bajo control. La sociedad de consumo
  6. 6. es una forma de la sociedad de información, la que caracteriza a las ciudadescontemporáneas del primer mundo, y a sectores minoritarios pero dominantes enel resto del mundo. El consumo es una forma social general que configura unacultura, la cual necesita una estructura-sistema que la sustente, la de la sociedadde información. El asunto se completa con la presencia de los medios dedifusión masiva, la mediación perfecta entre súbditos y dictadores, entrecapitales productivos y consumidores. De este modo la ciudad configura unaecología de dominación y explotación complementarias. Todo en la ciudad esmercancía, el único valor percibible es el valor de cambio, y con este patrón eltexto de la mercadotecnia se consolida como el centro. 5. Moral, ética y política. El juego de valores en ciudades posibles y ciudades realesEl comportamiento tiene un parámetro situacional, cada actor se desempeñasegún la lectura que hace de cada situación. En sentido estricto escenifica unguión preescrito, actualiza un texto que le indica lo que debe hacer. Es decir, lamemoria, la historia-relato que configura su percepción lo lleva a repetir escenasdictadas por el texto guía. Ya se mencionó la importancia de esos textos y suorigen, ahora se les califica desde la órbita intersubjetiva del acuerdo textual.Cuando un actor se desenvuelve según el acuerdo social tiene un comporta-miento moral adecuado, si altera la secuencia o la escenificación puntual, puedeser interpretado como alterador del orden social, es susceptible de serimpugnado por inmoral. Si a esto se agrega la certidumbre de la intencióndesviante, la calificación es contundente, es inmoral lo escenificado.El acuerdo se configura en el mundo simbólico de las relaciones sociales, elmundo de las normas y las leyes, del orden dictado y establecido. El mundoimaginario configura al deseo del actor social, se mueve en sentido opuesto a lamemoria, no respeta acuerdos, no ejecuta textos dictados. El actor que actúafuera de la ley se mueve en el sentido de la realización de su deseo imaginarioque lo ha liberado de la tensión hacia el orden. El mundo imaginario essubversivo y debe ser controlado al máximo por el orden simbólico de la norma yel texto dictado, y cuando no se puede, aún está el recurso de la fuerza física, dela represión directa, del castigo. Primero la prohibición y la obligación, después elcastigo. Y en tanto el mundo social configura las condiciones para que lapercepción sólo se configure en la norma, en la obligación, en la guía única yunidireccional de la conducta.El deber ser tiene así su fundamento en la necesidad del orden social, y la moralpuede ser la coartada perfecta para que la política organice el orden en ciertosentido. En nuestro medio la moral se ha arrinconado en lo privado, con ello la
  7. 7. política tiene un orden ético distinto y peculiar puesto que corresponde al ordenpúblico. Todo esto es en ocasiones confuso e inconsistente. El punto de partidapuede ser desde la norma ideal explícita distada en algún texto y contrastadaluego con los comportamientos concretos, o puede ser desde la inducción deltexto implícito en los comportamientos y el ajuste posterior en beneficio de ciertobienestar colectivo.El caso es que el orden público tiene su correlato normativo en la dualidadnorma moral-ley positiva, y sus desajustes con la normatividad moral de lo socialcotidiano puede ser muy grande, sobre todo si la ley parte de una sociedad queno es, que no corresponde con la que sí es. Por este camino pronto aparece unmosaico de moralidades que no ajustan unas con otras y de nuevo se acude a laley positiva como criterio superior, y a la moralidad de los caciques y susintereses como preceptiva.La política no alcanza para resolver y enfrentar el asunto de los valores, y estosucede así porque los valores los dicta una esfera vital exterior a ella, lamercadotecnia. De esta manera las sociedades de súbditos y consumidores nopueden ajustar en la sociedad de ciudadanos. El hecho es muy simple: en lasprimeras hay quien manda y quien obedece, hay quien actúa de acuerdo consus intereses sin juez alguno, y que juzga a los demás según los mismosintereses. En la sociedad de ciudadanos la situación es distinta, pero no del tododistante. El ciudadano es un ser libre que puede escribir, pero puede sucederque eso sea la apariencia de otras formas de lectura y subordinación. 6. La sociedad de comunicación como horizonte posible y otros horizontes Al observar a las ciudades latinoamericanas y en particular a las grandes, lo quese percibe es la configuración de varios tipos de ciudades que conformanciudades concretas en forma quizás distinta a otras ciudades de la misma área yciudades de otras partes. La hipótesis es muy simple, estas ciudades se hanconfigurado en el horizonte de un tránsito reciente de la premodernidad a lamodernidad, y algunos de sus sectores incluso parecen instalados en lapostmodernidad cosmopolita. Es decir, por una parte son ciudades aún conconfiguraciones pre modernas de la más acabada sociedad de información detipo caciquil, sin individualidades confirmadas, sin espíritu liberal, de facturadoméstica y altamente conservadoras por temor o simple resistencia al cambio,y por otra parte son ciudades organizadas según parámetros liberales ydemocráticos republicanos, con sectores individualizados en proletarios oprofesiones liberales, con afanes de progreso y cambios de todo tipo. Y eso noes todo.Esas mismas ciudades también están divididas entre fragmentos pre-capitalistasy sectores que se van acomodando a las reglas hoy universales del consumo de
  8. 8. masas. Y hay más, siempre hay más. Todo esto desencadena descomposiciónen uno y otros sentidos, al tiempo que delimita trayectorias de configuracióncontradictorias y a veces paralelas, como si se viviera en mundos de tiempo-espacio distintos coincidiendo en un mismo plano de realidad. Todo esto hacemuy complejo el intento de análisis y comprensión de nuestras orgullosas y muyprovincianas ciudades dependientes, caricaturas del primer mundo. La sociedad de comunicación es la forma social de la utopía de la democracia.Es peculiar que justo cuando la sociedad de información entra en su etapa deevolución más desarrollada en plena modernidad industrial, también aparece sucontrasentido, la sociedad de los hombres libres, la sociedad de comunicación.Esta forma social supone individuos autónomos de criterio propio y perspectivade la totalidad, que entran en contacto para acordar en la pluralidad y latolerancia su forma de vida, la hermandad enfrente a la sociedad patriarcal de lamonarquía. Pero no hubo tal, la sociedad de información derivó en la corpora-ción multinacional de estructura altamente jerarquizada y de poder centralizado,y las mismas formas republicanas proponen la rotación en el lugar del poderpero no rompen con la estructura jerarquizada y centralizada de su ejercicio.Total que la democracia ha sido el mito que ha movido a las sociedadesoccidentales en todo este siglo, y frente a los totalitarismos del fascismo y elsocialismo real, se confirmó como el gran relato de la libertad en contra de todaforma de poder total y único en una entidad y ejercicio sin más en el resto de lasociedad. Peculiar que esto segundo se parezca más a nuestra forma real devida social que la tan buscada y defendida democracia. Cuestión de grados eintensidades.La pregunta es: ¿hay alternativa al juego entre democracia y dictadura en elnicho de nuestras ciudades? Al parecer la ciudad misma está configurada máspara la dictadura que para la democracia. Algunos piensan en formas mixtas, elterritorio organizado en formas democráticas y el tiempo en formas autoritarias, oviceversa. La cuestión está en el centro de los debates y los movimientosurbanos del día de hoy.III. Historia urbana y ecología urbana 7. El espacio tiempo de lo públicoLa primera imagen de la ciudad es el espacio compuesto por ella, y el contrastecon el medio que sostiene. La ciudad es una creación humana, el artefacto de unser proveniente del mundo natural que no sólo no se adaptó, sino que construy6su propio mundo. La ecología humana es el orden de lo distinto respecto a unavisión planetaria global. Y sin embargo no tiene la fortaleza que su podermanifiesta, es frágil, depende del mundo natural, al cual consume y agota.
  9. 9. Cuando su medio de subsistencia llegue al final también será el final de lapoderosa y destructiva ciudad.Mirar a la ciudad como la unidad de lo humano tiene ventajas al observar elmovimiento planetario en el tiempo. En esta macro escala la ciudad puede serpercibida como una gran boca voraz que no tiene satisfacción. Imaginemos estechancro canceroso apareciendo en un momento y empezando a crecer a costade su medio inmediato y luego afectando formas naturales a cada vez mayordistancia. Lo que tardó millones de años desaparece en unos meses. La ciudadcontinúa su vocación a costa de un altísimo gasto energético global. La coartadaes mantener vivos a ciertos organismos que se configuran en este aparato paralograr su bienestar. Y en esa escala lo que se observa es un sistema detransformación muy veloz donde hombres y materia prima alimentan la hoguerainsaciable, y lo que parece vivir no es la vida natural o humana, sino el aparato-máquina creado que se alimenta de ellos. Desde esa escala la vida humana notiene mayor importancia que la de un insumo, y en ocasiones la imagen de suimprescindibilidad se tambalea, y el absurdo es total.Y volvemos la mirada a nuestra escala humana individual. La ciudad aparececomo un escenario cerrado donde circulan hombres, mujeres y niños entre laretícula de un laberinto cruzado de señales. El espacio público es el espacioprivilegiado de la ciudad, calles, avenidas, plazas y jardines, todo aquello quemedia entre un lugar encerrado donde se duerme y come, y otros lugaresencerrados donde se consigue el medio para comer y seguir durmiendo. Elespacio público nos muestra el rostro de nuestro medio, ecología de la cual talvez nunca podremos salir, es nuestra mente, nuestros sentimientos, nuestrodeseo, nuestra obligación. Cómo vivir en otro lugar distinto, imposibleimaginarnos en otras condiciones. Y es así que desde esa escala miramosnuestro futuro y recordamos nuestro pasado.Los valores que atesoramos son los que se configuran en nuestra pequeñaescala, quién se imagina viajando como parte de un quiste maligno, siendoalimento de ese quiste. No, nada de eso, imaginamos las escenas felices delcine y la televisión, deseamos vivir como en un anuncio comercial, gozar contodo lo que la naturaleza nos ofrece en un centro turístico, consumir lo que laoferta mercantil nos ofrece para ser felices, o sencillamente para parecer quesomos algo. El texto que repetimos día a día no permite ver más allá, inclusopensamos que somos libres por nuestra capacidad de decidir entre una marca uotra de refresco embotellado. El mundo de la ciudad y sus imágenes dictadasnos señalan con precisión el tiempo y el espacio de nuestra acción, el contenidode nuestros sueños, el corazón de nuestros sentimientos. Todo en abonos ycómodas mensualidades, todo al alcance de la mano si somos parte adecuadaal sistema que nos produce y nos consume.
  10. 10. 7. La administración material y espiritual de la vida urbanaEl punto de encuentro de la población habitante de una ciudad y susgobernantes y administradores es la calidad de vida. Este es todo un gran temapara la vida social contemporánea. Incluso existen indicadores internacionalespara señalar a cada ciudad lo que tiene y lo que le hace falta, y carga dolorosa ycostosamente lo que tienen. El punto aquí es el criterio con que estosindicadores son confeccionados, y la relación con la mentalidad urbana respectoa ellos.Las condiciones materiales de vida son el referente básico de dichosindicadores, se asocian con tener un trabajo, tener una casa, tener tiempo libre ydinero para gastar en él, y luego se van por el curso de la salud, aire y agua enbuen estado, baja o nula contaminación, áreas verdes, facilidades en el tránsito.En fin todo aquello que garantice que la sociedad de consumo se verifica sincontratiempos. La economía y la mercadotecnia están detrás de todos estoselementos de bienestar urbano. A éstos se agregan los asociados con los derechos humanos, como librecirculación por los espacios públicos, garantía a la privacidad, respeto a losderechos ciudadanos legales, policías honestos y eficientes, prudente uso de laviolencia estatal y oficial. Y a todos éstos se agregan los que toman el curso dela vida evidentemente política, derecho de expresión y manifestación de laopinión, derecho a la información, elecciones legales y limpias, derecho aparticipar en la vida política y pública en general, de pertenecer a un partido. Enfin, todo aquello que garantiza que la sociedad de la información se consolide. Ladominación legal y legítima.La administración pública de las ciudades debe buscar que todos estosindicadores y condicionantes de la calidad de vida se cumplan en su tiempo-espacio urbanos. En la medida que la carta de deseos y metas es pública latensión entre población urbana y gobierno aumentan. No todo se hace públicodel todo, es decir como la información sobre una marca de cigarrillos en losmedios de difusión masiva. Y existe una selectividad peculiar sobre los temas yasuntos que sí son publicitados en orden a la propaganda y a objetivos políticos.La gran pregunta es si los fines tienen medios adecuados para lograrse conéxito, y si los gestores son los más capacitados para buscar los mediosconvenientes. En esta racionalidad se invierte el tiempo público de debate yconcertación, cuando no acontece el desgaste de la lucha por el poder o por sumantenimiento conveniente.Queda poco tiempo para ver más allá. Por ejemplo los asuntos éticos y estéticospasan a segundo término. La convivencia y el sentido de la vida no son temas de
  11. 11. administración pública ni de debate político. Y cuando lo son no llegan a tocar laconfiguración cultural ni la competencia comunicativa de los potenciales ciu-dadanos. Es decir, el corazón de la vida social no es objeto de acción directapor parte de los profesionales de la administración, y mucho menos de loselectores y sus dictadores de conciencia, los medios de difusión. Aún así la ciu-dad se conmueve por diversos discursos, múltiples mensajes, que en mosaicoparecen reforzar más que modificar la trayectoria tendencial de la vida colectiva.Cuando algo distinto a esta situación llega a acontecer es tiempo de observarmuy detenidamente cómo se está poniendo en forma a la energía social, porquealgo falló y puede ir más lejos de lo imaginable. 9. Energía e información. Mundos posiblesEl mundo percibido se configura a partir de los textos y discursos macro socialesde origen en la intención de dominación exitosa. Ese mundo se configura en lascoordenadas que los textos prescriben. Nadie duda de su sentido común, de suforma de valorar y pensar adquirida en el curso de la configuración misma de susentido, de su conciencia. Los textos operan entonces con un acuerdo total porparte de los individuos configurados en ellos. Esta organización de lenguaje ycomportamiento funda a la vida social, y adquiere en nuestra época dimensionesextraordinarias gracias a la globalización de las formas de vida vía los medios dedifusión masiva y el tipo de sociedad promovida por ellos, además claro está elpoder mismo de las formas sociales en su acción y expansión propias de sudinámica y operación.La energía y la información van de la mano, una perspectiva histórica ecológicapuede configurarse a partir de sus relaciones. El comportamiento biológico delos seres humanos tiene su base en su capacidad de procesar información en elsentido de obtener la energía necesaria para su supervivencia. El orden socialextiende esta condición hacia formas y mecanismos sofisticados de procesarinformación y de obtención y consumo de energía. Todo se reduce a este simpleesquema.Las sociedades modernas tienen un alto grado de complejidad en ambosprocesos, su consumo de energía es altísimo y su capacidad de procesamientode información también. El nicho de este movimiento es la ciudad, y la lógicaproviene de la que articula la sociedad de consumo con la sociedad deinformación. Lo cual sucede en forma heterogénea según la región y la pauta dedominación regional, pero el orden general tiende a ser globalEn este sentido parecería que lo que sucede en la forma particular de percibir yvalorar de un individuo habitante de una ciudad concreta no es ajeno a procesosde configuración global, es parte, es el árbol de la densidad del bosque de lavida contemporánea. Tanto los esquemas perceptivos, como los valores puestos
  12. 12. en escena cotidianamente son parte del movimiento general de la sociedadglobal en curso.El punto es cómo se articula ese elemento particular con el movimiento general.La imagen termodinámica es útil. Los procesos institucionales de la organizaciónsocial, los que tienden a fijar en órdenes simbólicos y legales, forman individuosrígidos, robóticos. Pero el deseo existe y cuando toma la rienda destruye loestablecido a través de la acción impulsada por el ímpetu imaginario. Lo quetiende a rigidizar todo dentro de un patrón revienta por el movimiento constantede la imaginación y el principio del placer asociado. Sólo la configuración de laprogramación exacta y ritual del comportamiento puede vaciar el impulso alcambio. Y sucede. Pero también sucede lo contrario todo el tiempo, a cadacontrol corresponde una subversión, un deseo de más y más. Cuando el deseose ordena en forma simbólica la sociedad puede ofrecer satisfacción a susmiembros, cuando no sucede así el orden estalla. Parece que la energía buscasus formas para moverse, para circular, si la sociedad ofrece y educa en ciertasformas puede estar apostando a un orden controlable, si no lo hace puededesintegrarse en fragmentos en el impulso ciego del deseo buscandosatisfacción. Energía e información van juntos, empezando por la energía vital yla forma que la ordena y conduce por pautas prescritas, ahí se juega todo. Jesús Galindo Cáceres Vallejo, mayo de l995. Bibliografía
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