El cambio m sosa

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El cambio m sosa

  1. 1. 1 El Cambio Notas el cambio Ahora vamos a introducirnos en la temática del cambio, para lo cual haremos algo de historia, de forma de fijar una base al razonamiento temático. La realidad está en permanente cambio A fines del siglo VI, por el año 500 A.C. se producen en Grecia las dos respuestas al problema metafísico, a la cuestión de la materia primordial. Estas respuestas están vinculadas a Heráclito de Efeso y Parménides de Elea. Ambos filósofos se preguntaban por la definición de lo único y permanente, lo que está detrás de lo diverso y cambiante. Para ellos, el conocimiento sensible no era el conocimiento destinado a proporcionar la verdad, porque los sentidos no eran testimonio fidedigno de verdad y realidad. Para Heráclito la concepción del ser tiene que ver con el devenir. Lo concibe de tal modo que hace de él lo que es, el verdadero ser. Heráclito es considerado oscuro, primero por el estilo sentencioso en que nos llegaron sus fragmentos y también por la escasez de los mismos.
  2. 2. 2 Dice que la realidad es fluyente (la frase la recibimos de Platón, que lo conoció), es esencialmente flujo, y en ese devenir consiste el ser. Él no afirmó que la realidad está constituida por multitud de cosas diversas que cambian constantemente (Thales de Mileto ya había superado ese concepto). Sin cambio no habría mariposa Para Heráclito, el devenir de todas las cosas está sometido a una ley única y permanente. El ser no consiste en esa suma de cosas que devienen, sino en el mecanismo en cuya virtud todo deviene. Heráclito concibe que cada cosa es lo que es por un equilibrio entre contrarios, que inmediatamente se rompe a favor de uno u otro. Dijo Heráclito: “Ningún hombre pone dos veces los pies en el mismo río, porque ni el hombre es el mismo ni el río es el mismo”. Y agregó: “Lo único permanente es el cambio”. Es “una armonía de tensiones opuestas, como la del arco y la flecha”. La tensión del arco se logra por la oposición de éste y la flecha. Otro fragmento célebre dice que la lucha es la ley del mundo, la guerra la madre y señora de todas las cosas. Por supuesto, se refiere a la guerra metafísica, ley única y permanente de todo devenir. Es una armonía que llama a veces divinidad. Haciendo una aplicación no filosófica del pensamiento de Heráclito a la cosa cotidiana, podemos aplicar estas frases a la realidad. Ni el río ni el hombre son los mismos, porque el devenir los ha cambiado. Es decir, que implica que permanentemente, tanto las personas como el entorno, estamos cambiando. Parménides, por su parte, que se oponía a Heráclito, pensaba que sólo es lo que puede ser racionalmente pensado, y lo que no, no es.
  3. 3. 3 Pareciera plantear la disyuntiva entre lo lleno y lo vacío. Los atributos del ser son: es algo increado; indestructible; indivisible; inmóvil. Por lo tanto el ser es uno y compacto. Las cosas que llenan nuestro mundo sensible, que están en constante cambio, son apariencias, ilusiones, porque fuera del ser increado, indestructible, no se puede pensar lo contrario. La diferencia y el cambio son imposibles. Si bien Heráclito fue refutado por Parménides, esta idea del cambio permanente ha llegado hasta nuestros días. Y hoy más que nunca es visible a nuestros ojos que el cambio es permanente. Basta para ello mirar a nuestro alrededor y a nuestra historia reciente. Escuchemos y veamos a continuación la hermosa canción de Julio Numhauser qué nos cantaba Mercedes Sosa hace algún tiempo y reflexionemos sobre los contenidos del cambio que nos presenta.Esta versión tiene la ventaja de que está subtitulada, con lo cual podrán seguir la letra con mayor facilidad. Escúchenla a continuación: http://www.youtube.com/watch?v=yN17DIdGLH8 ¿Qué les sugiere la letra? He aquí algunas reflexiones personales: La vida es algo así como un Proceso continuo. Si bien muchas cosas cambian, algunas permanecen estables y constantes. Muchas veces cambia el continente pero no así el contenido. Todas las personas debemos cambiar si queremos seguir el ritmo de la historia. Mal que nos pese, el cambio es inevitable y debemos aceptarlo.
  4. 4. 4 No debemos temerle al cambio, ya que si bien lo vivimos como una amenaza, puede ser una oportunidad. El cambio es global y por ello nos afecta a todos. Nadie se libra de su influencia. El cambio produce miedo y angustia. Es necesario tomar distancia para apreciarlo y aprovecharlo. No sólo hay que aceptarlo, sino también anticiparse. El cambio es impredecible. Puede tomar cualquier dirección. Es importante buscar la justificación de por qué se producen los cambios. No cambia lo esencial sino lo accidental. El que crea, sabe dónde va, se dirige al cambio. Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Es por ello que en la entrega de hoy vamos a recurrir a muchas imágenes para conceptualizar nuestra visión sobre el cambio. ¿Cómo definir el cambio? Como en el viejo cuento de las dos personas que se encontraron en la calle y una le dijo a la otra: – Juan Pérez, ¡qué cambiado estás! Antes tenías pelo y ahora estás calvo. Antes usabas bigote y ahora no. Antes vestías mal, y ahora estás hecho un modelo masculino-. La otra le respondió: – Pero si yo no me llamo Juan Pérez. Mi nombre es Jorge Rodríguez-. A lo que la primera, a su vez, contestó: – ¿Tan distinto estás? ¡Si hasta el nombre te cambiaste!
  5. 5. 5 Podríamos definir al cambio como “el proceso que hace que: O Lo que era, ahora no es más O Lo que no era, ahora es O Lo que era de una manera, ahora es de otra distinta Lo cual está implicando una modificación de las condiciones “homeostáticas” que fueron el sustento de nuestra vida hasta el momento previo al cambio.
  6. 6. 6 Lo cierto es que el cambio implica una ruptura con lo conocido, que conlleva en sí la exigencia de un reaprendizaje de las nuevas reglas de juego, cualesquiera fueran éstas. Una característica del cambio es que puede representar una oportunidad o una amenaza.
  7. 7. 7 Pero como no lo sabemos a priori, siempre estaremos tendiendo a resistirnos a él. ¿Cómo me relaciono con el cambio? Una cuestión clave es que el ser humano tiende a buscar seguridad Y también es cierto que el temor al cambio provoca ansiedad.
  8. 8. 8 Sin embargo, hoy en día el cambio es una constante. El cambio es una fuerza concreta que cala profundamente en nuestra vida personal y profesional y nos compele a actuar nuevos roles.
  9. 9. 9 El desafío del cambio implica: 1. La sensación del cambio 2. La percepción del cambio 3. La adaptación al cambio 4. La administración del cambio Y estos conceptos son los que vamos a comenzar a transitar en nuestra siguiente entrega. Mientras tanto cerramos con esta perlita de Joaquín Lavado (Quino)
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  11. 11. 11 “La imaginación es más importante que el conocimiento” (Albert Einstein) Justamente ahora que vuelve corriendo desde el banco donde fue para cubrir el descubierto. Justamente en este momento de recesión aguda y después que ese cliente lo llamó por teléfono para cancelar el pedido. Después de analizar por enésima vez cual es la posibilidad de reducir sus costos fijos… y no la encuentra. Mientras piensa que los empleados de su empresa no le acompañan en sus emprendimientos como usted quisiera, y encima se manifiestan disconformes con el salario que perciben (y que no les alcanza). ¡Y ahora le van a venir a hablar de cambio! Si lo que usted quiere es que definitivamente le den una tregua, que lo dejen respirar tranquilo aunque sea por un momento… Usted no tiene tiempos para el cambio… ¿Cuál cambio? ¡Si todo el cambio que percibe es para peor!. Si todo lo que usted pretende es estabilidad, reglas de juego claras y permanentes… Si usted no quiere ningún cambio… Y, sin embargo… el cambio se sigue produciendo. En todo momento y en todo lugar, el cambio es constante aunque no lo estemos percibiendo. Y siempre fue así. Heráclito (filósofo griego que vivió 500 años A.C.) afirmó que lo único que permanece constante es el cambio. Y también que no se puede poner dos veces los pies en el mismo río. El río transcurre, siempre es diferente, siempre es otro, aunque lo veamos siempre igual… o lo querramos ver siempre igual. Cada uno de nosotros es diferente en cada momento de nuestras vidas… aunque nos querramos ver siempre igual. En el ámbito en el cual la empresa desarrolla su actividad el cambio se sigue produciendo aunque no se lo perciba, o aunque muchas veces se prefiera mirar para otro lado. Dentro y fuera de la empresa, las características de profundidad y rapidez con que este cambio
  12. 12. 12 se ha ido generando en los últimos tiempos hace que se hable de un Entorno Turbulento. Todos sabemos sobradamente de la creciente inestabilidad de la economía, de lo que esto provoca en materia de regulaciones de todo tipo cada vez más crecientes y cambiantes, a la vez que en terrenos que ya estaban muy regulados, se verifica el aumento de la competencia… Comentarios como “no solamente es cuestión de luchar contra la compañía del otro lado de la calle, también hay que hacerlo contra la compañía al otro lado del océano”, el aumento en la frecuencia y la velocidad de las comunicaciones, etcétera. Observamos en directo en nuestro televisor los atentados, las guerras, los cambios de los regímenes políticos. Nos enteramos de las novedades por medio de Twitter y otras redes sociales en el mismo momento en que están ocurriendo, antes de que esas novedades se publiquen en los periódicos e incluso en los portales de los diarios en internet. Todos los acontecimientos se suceden uno tras otro, sin descanso. No alcanzamos a registrarlos cuando ya son superados por otro nuevo, y en la mayoría de los casos, más conflictivo que el anterior. En cuanto a los cambios tecnológicos, es un hecho generalmente aceptado reconocerlos como un éxito indiscutible de la sociedad moderna y suponer que constituyen la solución a los problemas que nuestra civilización enfrenta. Esta primacía del conocimiento tecnológico y científico tiene como consecuencia en muchos casos ignorar o subestimar la importancia de los aspectos relacionados con el bienestar espiritual e individual de las personas que forman parte de la sociedad, al privilegiar ante todo la eficacia económica. Todo esto a su vez está provocando otros cambios, y entonces aquella manera que aprendimos y practicamos de conducir los negocios que se basaba en la estabilidad y la continuidad, y que por lo tanto suponía la posibilidad de predecir el futuro con bajo margen de error, ya no sirve y la cuestión es aceptar el cambio, dominarlo, adelantarse a él… o fracasar. Volviendo al ejemplo del conocimiento por los medios de comunicación o por las redes sociales en directo de cuanto acontecimiento ocurra en el mundo, las comunicaciones nos transforman en testigos, en “observadores”, por supuesto a grandes distancias, lo que equivale a creer que el cambio es lo que les ocurre a los demás, y a partir de esta perspectiva, se transforma en un nuevo producto que consumimos. Nosotros no estamos en el cambio, pero vemos el cambio en los otros. Además es necesario analizar que en este proceso de cambio el sentirnos implicados en él puede generar temores y angustias, sobre todo si lo observamos desde la perspectiva de los problemas de todos los días, sin pausa para la reflexión… ocupados siempre en lo urgente, y casi nunca en lo importante. Ese temor y esa angustia son lógicos, dado que los seres humanos buscan la estabilidad y constituyen grupos de personas, organizaciones de distinto tipo y empresas que buscan lo mismo, ya que sin cambios no existirían amenazas de que preocuparse… pero tampoco existirían oportunidades. El experto canadiense Derm Barret analiza la reacción de las empresas ante los cambios y clasifica las culturas que se derivan de cada una de las visiones resultantes en las siguientes categorías:
  13. 13. 13 a) ANACRONICAS (las que están “detrás de los tiempos”… la mayoría de las organizaciones) b) SINCRONICAS (las que “se mueven con los tiempos”… solamente algunas) c) HIPERCRONICAS (las que “se adelantan a los tiempos”… unas pocas) Y agrega Barret: “sin embargo, muchas de esas que están detrás de los tiempos creen con orgullo que están al día. Muchas de las que apenas se mantienen al día proclaman estar en la vanguardia. Estas ilusiones se podían tolerar hace dos décadas, pero hoy y mañana caerán en la categoría de locuras peligrosas”. Todos los días conocemos a empresas y empresarios que sueñan con el pasado y rechazan el presente. Encerrados en sí mismos, añoran las épocas de aquellas “vacas lecheras” que conocieron o les contaron (vacas que hace rato que se secaron o se murieron), se quejan de las innovaciones que hacen crecer a aquellos “tallercitos” que ayer les venían a pedir trabajo, y hoy les “sacan” a los clientes. Tratan de protegerse a sí mismos suponiendo que “afuera todo debe seguir igual”. Y cuando descubren que las cosas no son así muchas veces ya es tarde. Y todos los días conocemos empresas y empresarios que, a pesar de la recesión y de las dificultades, los problemas cotidianos, la inflación, la devaluación y de las “malas ondas”, construyen nuevos emprendimientos, buscan oportunidades, se capacitan e instruyen, investigan y crean. Con los mismos problemas que todos tenemos, no bajan los brazos (aunque más de una vez en privado y por un momento breve confiesan su cansancio). Estos son los que actúan bajo las preguntas: “¿Quées lo que está ocurriendo?” y ¿qué pasará mañana? El elemento que se convierte en decisivo entonces y más que nunca es el futuro: ¿qué nos espera en ese futuro?, ¿cómo podemos conocerlo?, ¿podemos influir en él?, ¿podemos crearlo? En este momento debemos dejar aclarada nuestra opinión cómo consultores de empresas y docentes, que es que sería falso seguir atendiendo los requerimientos de las empresas que siguen solicitando ya sea “recetas” para los problemas, o “pronósticos” del futuro. Lo que resulta verdaderamente poderoso es hacer comprender a la otra persona que se encuentra comprometida e inmersa en un mundo cambiante e incierto, dónde las predicciones son de muy poca confianza y las recetas no existen, y recién a partir del reconocimiento de esa inseguridad, poder facilitarles las herramientas necesarias para enfrentar ese mundo. Los pasos sugeridos son los siguientes: 1) Actuar en la sensibilización y discusión en los grupos directivos de las empresas sobre los cambios que transforman a nuestro mundo, ya sean cambios sociales, económicos o tecnológicos, 2) Reconocer que las soluciones de ayer no resuelven los problemas de hoy (algún autor lo ha llamado “abandono sistemático del ayer”), 3) Reconocer el cambio que está sucediendo, identificar los cambios que se están produciendo, determinando el tipo y desarrollo de cada uno, 4) Identificar los que nos afectan o afectarán directa o indirectamente, clasificándolos por orden de importancia y por probabilidad de ocurrencia, 5) Formular respuestas para esos cambios, 6) Redefinir el negocio y establecer los objetivos en consecuencia, y
  14. 14. 14 7) Concentrar los recursos disponibles en las áreas de resultado clave. La solución que se está ofreciendo es PLANIFICAR. Para entender ese futuro, para comprender el cambio, para poder administrarlo e inclusive para adelantarse a él. Lo que supone abandonar la visión negativa y traumática (es decir pensar el cambio como amenaza), y olvidar la óptica según la cual nosotros y nuestras empresas somos víctimas, ya sea del Estado, los gobiernos, las regulaciones, la “puja distributiva”, dado que si nos visualizamos como víctimas nuestro papel se convierte en pasivo y las consecuencias muchas veces inevitables. El cambio se enfrenta y se administra con Innovación La innovación es la resultante de desarrollar y utilizar la imaginación, y ésta es actividad de la mente, precisamente del hemisferio cerebral derecho que requiere volver a uno mismo y a los orígenes, a volver a pensar la empresa, a volver a pensarnos nosotros mismos, antes que a actuar solamente sobre las estadísticas y la información recibida de los medios. Es volver al espíritu del fundador, el emprendedor, el que construyó todo de la nada y lo hizo por la sencilla razón que pudo ver lo que los demás no veían, y tuvo la entereza suficiente para mantener esa visión. Es un cambio en la cultura. Y volviendo a citar a Barret: “Un cambio en la cultura empresaria sólo puede tener lugar a través de un proceso educacional. La educación, en contraste con el entrenamiento y el adoctrinamiento, es un proceso en el cuál las personas utilizan su propio cerebro e inteligencia para arribar a sus propias conclusiones, comprometiéndose en procesos de pensamiento fuerte y crítico. La educación es esfuerzo activo y no asimilación pasiva”. Llegado a este punto usted podrá preguntarse: ¿y se podrá planificar en la sociedad en que vivimos?. Y seguramente recordará los comentarios de los incrédulos: ¿y la inflación?, ¿y la devaluación?, ¿y las reglas de juego?… en definitiva, ¿será posible que en este contexto algún plan tenga éxito, se demuestre acertado… o “la pegue”?. Por ahora, lo voy a dejar pensando. Usted seguramente tiene una respuesta. “SU” respuesta. Le adelanto solamente que el proceso de planeamiento implica la posibilidad de imaginar los pasos para concretar ese futuro deseado, que se convierte entonces en una de forma de “crear el futuro” en palabras de Russell Ackoff. Por lo tanto, es una posibilidad de aprender más del negocio, del entorno y del futuro, de revisar sus objetivos y de clarificar a usted mismo y a las personas que lo acompañan en la empresa. Una posibilidad de aprender del error y del desvío.
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