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ATENCIÓN MÉDICA
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Esta inclusión de niveles y subsectores resulta necesaria para comprender globalmente la AM y
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El aporte naturalista de los griegos del tiempo de Hipócrates (s. V a.C.) amplió las po...
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Componentes derivados de la AM
2.3.- Relaciones sociales
La evolución no se verificó sólo dent...
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sí. Por otra parte, desarrolló prestaciones directas de Atención Médica –como “componen...
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(Barragán, 1989)
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3.- Los componentes actuales de la AM encuadran en los esquemas anteriores
“La rectoría consis...
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  1. 1. FUNDAMENTOS DE SALUD PÚBLICA | 325 ATENCIÓN MÉDICA “el conjunto de acciones específicas que el personal capacitado lleva a cabo directamente sobre y con las personas y grupos humanos para asistir su salud en todos los niveles de prevención” CAPÍTULO 14 LOS COMPONENTES DE LA ATENCIÓN MÉDICA Horacio Luis Barragán Luis Dilio Ferrero 1.- La Atención Médica es uno de los campos de la Salud Pública La Salud Pública tiene responsabilidades, como se afirmó, en tres campos: Atención Médica, Saneamiento del Medio y Salud Ocupacional. La Atención Médica (AM) es “el conjunto de actividades técnicas armónicamente integradas, realizadas en servicios de salud (hospitales, sanatorios, centros de salud, consultorios) o en el seno de la comunidad, y tiene como objetivo, actuando sobre las personas, promover, proteger, curar y rehabilitar la salud física y mental de los individuos, incluyendo la atención de los mismos para su reubicación social” (Feld, Rizzi y Goberna, 1978:120). La OMS dice que la AM es “el conjunto de medios directos y específicos destinados a poner al alcance de las personas y sus familias, los recursos de diagnóstico temprano, de tratamiento oportuno y de rehabilitación, de prevención médica y de fomento de la salud”. A. Sonis y J.M. Paganini la delimitan como “la totalidad de servicios que se prestan directamente a las personas para la atención de la salud” (Sonis, 1978:261). Teniendo en cuenta los elementos incluidos en las definiciones precedentes, se considerará AM como en el cuadro 1. Estas acciones, sean simples o complejas, casi siempre se relacionan o conjugan. Así, una consulta médica ambulatoria puede ir seguida de la dispensación de medicamentos y una consulta odontológica se complementa a veces con placas radiográficas dentales. El personal capacitado es diverso, de nivel profesional, técnico o auxiliar, y tiene necesidad de mutua colaboración. Las acciones son directas en AM operando sobre las personas o grupos humanos, como indirectas las de Saneamiento del Medio operando a través del ambiente. La actividad del personal de AM no descarta, sino que se compatibiliza con lo que las personas y los grupos mismos hacen a favor de su propia salud, su producción social. El conjunto comprende todos los niveles de prevención de H. Leavell y E. Clark (promoción, protección, recuperación y rehabilitación) (Leavell y Clark, 1965) así como los servicios que prestan diversos subsectores (estatal, privado, de obras sociales y seguros comerciales). Cuadro 1
  2. 2. 326 | HORACIO LUIS BARRAGÁN Esta inclusión de niveles y subsectores resulta necesaria para comprender globalmente la AM y evitar las oposiciones clásicas (vg. recuperación-prevención; primaria-especializada; estatal-privado). El carácter de especificidad centrado en el personal (personal capacitado) define límites a la AM respecto a otros sectores que condicionan la salud. Ésta es resultante de factores individuales y complejos sociales, muchos de cuyos componentes no pueden ser influídos por la AM. H. Mahler, secretario general de la OMS, decía que el logro de “salud para todos en el año 2000”, “exige un despliegue de esfuerzos en la agricultura, la industria, la enseñanza, la vivienda y las comunicaciones, tanto como en la Medicina y la Salud Pública. La Asistencia Médica no puede por sí sola, llevar la salud a una población hambrienta que vive en tugurios” (Malher, 1978). Por ello debe eximirse a la AM, sin perjuicio del aporte que brinde y la coordinación conque se integre al Crecimiento y Desarrollo, de responsabilidades que no puede asumir o no puede asumir sola. 2.- La Atención Médica es un sistema con diversos componentes 2.1.- Relaciones primarias La relación originaria de la Atención Médica (AM) fue y es bipolar. Lo fue en un sentido histórico y lo es en un sentido antropológico. Los dos polos son: el paciente –que tiene el menester de su dolencia– y el médico –que tiene la posibilidad de ayudarlo– [Cuadro 2.1.a]. Médico - Paciente Inicialmente fueron el enfermo de la tribu errante y el shamán, nuestro remoto antecesor y primitivo colega. Hoy, en vez, se trata del consultante del barrio y el médico. Lo sustancial de esta relación bipolar tiene su expresión suprema en la parábola del Buen Samaritano que iba de camino, se detuvo junto al herido abandonado y le ayudó: el polo del menester y el polo de la ayuda. Para nuestro tiempo, en que se insiste en “personalizar” la Atención Médica, no es ocioso recordar la raíz histórica de esa bipolaridad y reflexionar sobre su sentido espiritual. Este último es constitutivo de la vocación de todo miembro del equipo de salud, de todo aquel que, directa o indirectamente, “cuida”enfermos. Un tercer polo que tiene también antigüedad, es el del control o regulación. Se reemplazará en adelante la palabra “polo” por “componente” para señalar cada uno de los elementos de un sistema de Atención Médica. El esquema se referirá al paciente como “componente usuario”, al médico como “componente prestador” y al protagonista del control como “componente regulador”. La regulación es remota en el tiempo. Levi Strauss, en un capítulo de su “Antropología Cultural” (1990) habla del “complejo shamanístico” en una comunidad primitiva. Tal relación estaría compuesta por el enfermo, el shamán y la misma comunidad. Esta última promovía la demanda de asistencia, apoyaba la acción curativa y -erigida ésta en espectáculo- evaluaba su eficacia. Es decir, protagonizaba una forma original de control social hoy subsistente. A este control “social” exclusivo le siguió históricamente uno de índole “legal”. Un ejemplo es el Código de Hammurabi (Babilonia, 1700 a. C.) que aspiraba a “disciplinar a los malhechores e impedir que los fuertes oprimieran a los débiles” (Aymard y Auyard, 1977:44). Sus normas incluían una regulación del ejercicio de la medicina. Las sanciones para los casos de fracaso médico eran muy severas y se fundaban en la Ley del Talión. Con el transcurso de los siglos, fueron modificándose los componentes. El “componente usuario” siempre fue aumentando en tamaño y demandó más. El prestador fue ofreciendo también más posibilidades. El regulador no siempre controló mejor. Cuadro 2.1.a Paciente Médico
  3. 3. FUNDAMENTOS DE SALUD PÚBLICA | 327 El aporte naturalista de los griegos del tiempo de Hipócrates (s. V a.C.) amplió las posibilidades del componente prestador, que no quedó constituido sólo por el médico sino por lo que, en adelante, llamaremos “la Medicina”, institución social con protagonistas diversos. El aporte cristiano revolucionó el espíritu de la asistencia de los enfermos. Operó tanto sobre el “componente usuario” como sobre el prestador, de diversas formas: superando el concepto efecto-causa entre enfermedad y pecado, promoviendo el cuidado aún de los incurables y moribundos, así como la asistencia igualitaria de los grupos sociales. Con los progresos de la organización social se desarrolló con mayor identidad el “componente regulador”. Así, por ejemplo, eran reguladoras y eficaces las normas higiénicas de Israel y las asistenciales de la Europa Medieval. A fines del siglo XVIII, la Revolución Francesa de 1789 y los monarcas del Despotismo Ilustrado definieron Políticas Sanitarias. Así, los Estados se hicieron cargo de un definido “componente regulador” [Cuadro 2.1.b]. En Argentina este componente fue el Protomedicato, conducido por el Dr. Miguel Gorman, desde fines del siglo XVIII. Componentes primarios de la AM 2.2.- Relaciones básicas Queda presentada, con algunas referencias históricas, la relación de tres componentes que, por su aparición y ordenamiento, se han llamado primarios. En todas las etapas evolutivas el componente prestador se alimenta de otro que se llamará “cognoscitivo”. El conocimiento sobre cuya base opera el “prestador” fue empírico, mágico o sacerdotal en los primeros estadíos y subsiste hoy con más o menos peso. Sin embargo, el sistema de Atención Médica actual tiene como básico un componente (cognoscitivo) “científico”. El conocimiento científico es reciente en el transcurso de los siglos. La Medicina como ejercicio individual y aún como institución social es milenios anterior a la ciencia como la concebimos hoy. La Medicina es, al menos como actitud, contemporánea del dolor humano. Pero el componente que en vez de cognoscitivo se llamará “científico” tiene raíces en las últimas etapas del Medioevo europeo y en el Renacimiento. Su primer florecimiento fue la escuela anátomo-clínica del siglo XIX. El componente “científico” definió sus métodos de investigación y desarrollo con lo que potenció al “componente prestador”. Al mismo tiempo impulsó otros dos componentes básicos: el “formador” de recursos humanos para la asistencia y el “productor” de diverso tipo de bienes (vg. equipos, medicamentos) con igual fin. Esta separación de componentes es convencional y al sólo efecto del análisis del sector. En todo tiempo existieron las funciones de cada uno de ellos con mayor o menor integración entre sí. La identificación más precisa y la secesión entre ellos fue fruto del progreso y de la división del trabajo. En el sistema de medicina mágica, varios componentes se fundían en la figura del shamán que era al mismo tiempo que prestador, productor de los bienes e instrumentos de atención y aún formador del recurso humano. Era formador de sí mismo, a través de una ascesis y autoeducación, después de un discipulado iniciático. Los progresos científicos y tecnológicos fueron separando funciones e identificando componentes con características e intereses diferentes aunque interrelacionados [Cuadro 2.2]. Cuadro 2.1.b Componente regulador Componente prestador Componente usuario
  4. 4. 328 | HORACIO LUIS BARRAGÁN Componentes derivados de la AM 2.3.- Relaciones sociales La evolución no se verificó sólo dentro de los ámbitos primario y básico de la Atención Médica, sino en el plano global de la cultura y la organización social. La cultura, como sistema de valores aptos para afrontar la experiencia vital, logró desde los niveles sociales a los políticos, el reconocimiento de las necesidades de salud y el derecho a conservarla o recuperarla. Los cambios positivos de los sistemas sociales impactaron sobre los niveles de salud. Desde mediados del siglo XIX, a través de dos instrumentos: el saneamiento ambiental (agua potable y cloacas) y las distintas formas de seguridad social. La seguridad social actual –separada de los regímenes previsionales a los efectos de la consideración del sector Atención Médica– configura lo que se llamará “componente financiador” y está constituida por mutuales, obras sociales y seguros, además de los recursos provenientes de los estados y de los usuarios. Estos constituyentes acentuaron la creciente conciencia del derecho a la asistencia de la salud. Se trata, por supuesto, de un derecho preexistente a la seguridad social y reconocido, aunque no en todos los tiempos y lugares, a través de los siglos. Para el caso, la conciencia de derecho que despertó este “componente financiador” se relaciona con el aporte de los beneficiarios a su financiación. Este factor tendió a generar en los aportantes-beneficiarios la convicción de que “todo” en materia de asistencia debe ser cubierto por la seguridad social. Sin tener en cuenta la relación entre su monto y los costos emergentes de nuevas y complejas prestaciones ni la inflación del valor de medicamentos, materiales y repuestos. Así el financiador, entre el beneficiario y el prestador, apareció como un tercero pagador, como si sus fondos tuvieran otras fuentes que no fueran los aportes y contribuciones. Probablemente estos factores contribuyeron a que la conciencia de derecho no fuera paralela a la de deberes. Se quiere indicar con estos “deberes” a las distintas formas de “cuidar” la propia mutual u obra social. Esta divergencia tiene hipotéticamente, particular peso en el sistema cultural argentino. El “componente financiador” nació y creció en el mundo occidental europeo desde las últimas décadas del siglo XIX. El primero y más importante fue el Estado y en los modelos de servicios nacionales o regionales sigue siéndolo. Las obras sociales, componentes principales del sistema en Argentina, se gestaron en la década de 1940 y potenciaron incesantemente la demanda del “componente usuario”. También potenciaron al “componente prestador”: los efectores privados se desarrollaron al impulso de la financiación proveniente de las obras sociales. La doble potenciación generada influyó a todos los componentes del sistema. Sin embargo sus altibajos económico- financieros hacen que el pago directo de los usuarios sea la tercera fuente principal de financiación. En Argentina el “componente financiador”, se configuró con los presupuestos estatales pagos directos y la seguridad social. Por su parte esta última no configuró un seguro de salud sino un conjunto de seguros que nacieron y crecieron, apoyados desde el Estado, pero fragmentados entre Cuadro 2.2 Componente usuario Componente prestador Componente investigador Componente regulador Componente productor Componente educador
  5. 5. FUNDAMENTOS DE SALUD PÚBLICA | 329 sí. Por otra parte, desarrolló prestaciones directas de Atención Médica –como “componente prestador”– aunque en baja proporción respecto a las que financió. También impulsó otro tipo de prestaciones sociales a las que, particularmente los entes sindicales, otorgan gran importancia (vg. turismo, recreación, préstamos). El reconocimiento del peso que tendría este “componente financiador” en la Atención Médica argentina fue contemporáneo a su nacimiento. Así lo vieron claramente las grandes figuras de Salud Pública. Pero la participación de las autoridades sanitarias en su coordinación y regulación fue tardía. El Estado, nacional o provincial, venía concentrándose en el desarrollo de sus propios efectores –parte del “componente prestador”– y de programas preventivos. Aquel reconocimiento maduró recién en 1970 con un régimen que tendía a configurar una suerte de seguro de salud fragmentado y heterogéneo (Decreto-Ley 18.610). Cabe entonces, agregar una flecha entre el circulo “componente regulador” y “componente financiador” [Cuadro 2.3]. Mientras iban dándose pasos tendientes a una cierta coordinación, es decir, fortificando aunque sea parcialmente el “componente regulador”, el “componente científico” continuó alimentando con nuevos conocimientos y técnicas al productor, al formador y al prestador. Así el actual componente formador en Argentina viene, por sobrecarga de profesionales y deficiencia de técnicos, distorsionando el “componente prestador” y consecuentemente todo el sistema. Relaciones de los componentes de la AM 2.4.- Relaciones complementarias En las últimas décadas se aceleraron dos procesos: la población fue aumentando así como la proporción de ella cubierta por obras sociales a la vez más numerosas. La demanda aumentó en forma sostenida a todos los subsectores, hasta la crisis de las Obras Sociales que la transfirió en alta proporción del Subsector privado al estatal, hoy desbordado al extremo. El costo de las prestaciones de Atención Médica también crecía alimentado por el “componente científico” y por los factores determinantes del incremento de oferta de servicios. Se introdujeron en forma permanente nuevas tecnologías, que aún superándolas se adicionaron sin sustituir a las viejas. Los nomencladores de prestaciones las privilegiaron en detrimento de las prestaciones clínicas, de alta resolución en la mayoría de los problemas de salud sin necesidad de estudios complejos. Así es como tanto en el Cuadro 2.3 El círculo del “componente usuario” ha sido desplazado hacia abajo para ubicar al del “componente financiador”. Componente financiador Componente prestador Componente investigador Componente educador Componente rector - regulador Componente productor Componente usuario Necesidades de comunidad
  6. 6. 330 | HORACIO LUIS BARRAGÁN nivel micro como macroeconómico, la proporción de recursos requeridos para financiarlos se fue incrementando, constituyendo una preocupación en todo el mundo. La limitación a nivel personal y familiar para afrontar los costos crecientes dio origen, en Argentina, alrededor de la década de 1970, a dos “subcomponentes” en el ámbito financiador. Uno de ellos es el de los seguros privados incluidos dentro del mismo financiador. El otro es el de los llamados “coseguros”. En efecto, los sectores sociales de medianos recursos que durante años pudieron afrontar de su bolsillo el pago de la proporción de costos que no les cubrían las obras sociales, al aumentar el costo global, tuvieron dificultades crecientes para hacerlo. Consecuentemente, la accesibilidad a los servicios disminuyó. Fue entonces cuando las mutuales y los sindicatos estructuraron, sobre la base de un aporte complementario de los beneficiarios de las obras sociales, un subcomponente “cofinanciador”. Este se constituyó con el conjunto creciente de nuevas mutuales sindicales o privadas que ya sea descontando alrededor del 1% de los sueldos del personal en dependencia o de primas voluntarias, se comprometían a resarcir una parte o el total de los coseguros que quedaban a cargo directo de los beneficiarios de Obras Sociales [Cuadro 2.4.a]. Conjunto de componentes de la AM Cuadro 2.4.a Finalmente se han ordenado los componentes propios del cuadro 2.4.a según los estamentos sociales que lo configuran [Cuadro 2.4.b]. * Las fuentes de financiación son fiscales en el Subsector Estatal; cuasi-fiscales en las OOSS, en tanto se forman con aportes y contribuciones obligatorias por ley. Son privadas en los seguros comerciales y pagos directos. Componente financiador * Componente prestador Componente investigador Componente educador Componente regulador Componente productor Componente usuario Ciencia y Técnica Universidad y Sist. Educativo Organismos Entes y Sindicatos Subcomponente cofinanciador Necesidades de comunidad
  7. 7. FUNDAMENTOS DE SALUD PÚBLICA | 331 Estado Profesión Población (Barragán, 1989) Financiador Prestador Productor Educador Rector y regulador Investigador Usuario Necesidades de comunidad Componentes y estamentos de un sistema de Salud (AM) Fue así como en el transcurso del tiempo: Se fueron separando funciones, configurando componentes identificables, aumentando las relaciones entre ellos, haciéndose globalmente más complejo. Puede decirse que el grado de “especificidad” en las funciones de cada componente respecto del sector Atención Médica varía: el prestador es sólo prestador de Atención Médica pero el usuario no es sólo usuario de Atención Médica sino de muchos servicios y bienes más. Podría decirse, al sólo efecto del análisis, que hay una proporción inversa entre especificidad y “prescindibilidad”: cuanto más específico en funciones es el componente, más imprescindible resulta en el sector y viceversa. Así el componente más específico del esquema y más imprescindible es el “componente prestador”. Este componente tiene en Argentina distintos subsectores. En esta posición central, de máxima especificidad e imprescindibilidad, radica paradojalmente su debilidad y su fuerza. Debilidad porque no puede dejar de prestar servicios, al menos de emergencia, y fuerza, en una sociedad coherente bajo un gobierno sensato, porque desde el punto de vista del bien común y la equidad, sus reclamos no podrían ser desoídos. El análisis de la crisis y de su proyección de la Atención Médica en nuestro medio no debe hacerse aislado sino en una red de relaciones de esa naturaleza (Barragán, 1989). Cuadro 2.4.b
  8. 8. 332 | HORACIO LUIS BARRAGÁN 3.- Los componentes actuales de la AM encuadran en los esquemas anteriores “La rectoría consiste en última instancia en supervisar la totalidad del sistema, evitando la miopía, la estrechez de miras y el error de hacer la vista gorda ante las fallas detectadas…” Ero Harlem Brundtland (OMS, 2000:XI) 3.1.- Componente Regulador En los documentos recientes de la OMS este “componente regulador” se identifica con la función de rectoría, citada en el epígrafe. Comprende las siguientes tareas: a) definir la visión y la orientación de las políticas sanitarias; b) influir mediante reglamentaciones, promociones y organismos que las hagan cumplir, y c) reunir y utilizar información pertinente (OMS, 2000:XVII). La organización de salud y Atención Médica en Argentina, muy pocas veces ha tenido un organismo dirigido por una personalidad y un equipo que hayan logrado coordinar componentes y subsectores con el objetivo del bien común. De esta manera un esquema como el que se presenta en el cuadro 2.4.b pocas veces ha sido considerado en su conjunto, en orden no sólo al diagnóstico epidemiológico sino a la terapéutica colectiva. Durante mucho tiempo los organismos estatales de salud se limitaron a trabajar en el ámbito de sus propios efectores, sin cumplir su rol prioritario de regulador y coordinador del conjunto. Así crecieron sin orden ni concierto subsectores diversos cada uno con sus fortalezas y debilidades: estatal (nacional, provincial, municipal), de mutuales y obras sociales, privado prestador y privado de seguros médicos. Tampoco hubo acuerdos efectivos para la formación de recursos humanos, investigación científica y producción de bienes de AM. El problema de los medicamentos y sus implicancias internacionales, comenzaron a ser reglados por la gestión de Oñativia y posteriormente estudiados desde la perspectiva farmacológica, clínica y económica, por cátedras, instituciones profesionales y estatales. Se destaca en este tema la gestión del ministro Ginés González García en la provincia de Buenos Aires, en su obra social, el IOMA y más recientemente en el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación. La medicina y seguridad laborales no formaron parte de una estrategia conjunta ni con las modificaciones de 1995 (Ley 24.557 de Riesgos de Trabajo). La regulación es competencia del Estado Nacional y Provincial, y en aspectos edilicios y de higiene, de los municipios o departamentos. En AM el ejercicio de las profesiones “del arte de curar” (nombre tradicional) –delegado en los Colegios Profesionales de ley–, la habilitación, categorización por complejidad y la fiscalización de establecimientos de AM, es competencia de los estados provinciales. Ella no obsta a una política nacional que tienda al logro de normas y procedimientos comunes para las distintas jurisdicciones del país, en la medida en que se base en el reconocimiento de las realidades y posibilidades de cada una en un marco global. La regulación de las Obras Sociales (OOSS) fue descuidada, hasta el Decreto-Ley 18.610 (1970) que creó el primer organismo descentralizado (Instituto Nacional de Obras Sociales), con capacidad de definir y aplicar normas comunes aunque al margen de las autoridades nacionales de salud. La regulación de la producción y comercialización de bienes se inició con Oñativia, continuó en algún aspecto bajo la gestión de Holmberg y se renovó con la de Ginés González García. 3.2.- Componente Prestador Fruto de lo anterior, el sector prestador de AM se dividió en subsectores, cada uno fortalecido en un aspecto particular respecto de los otros, pero sin líneas de coordinación entre sí. Aún dentro del estatal, las jurisdicciones provinciales y municipales no lograron acciones combinadas. Los únicos procesos de interrelación, las transferencias de establecimientos de nación a provincias, y de provincias a municipios, fue un mecanismo economicista para deshacerse de responsabilidades
  9. 9. FUNDAMENTOS DE SALUD PÚBLICA | 333 financieras de parte del nivel superior hacia el inferior. En efecto, las transferencias se produjeron, en general, sin la consecuente transferencia presupuestaria. Mientras tanto, el nivel nacional se quedó gesticulando normas y proclamando prioridades, con pocas acciones concretas. El subsector privado, atomizado de suyo por su propiedad, no logró configurar redes asistenciales formales según complejidad. Mejores logros obtuvieron los Colegios Profesionales, organismos paraestatales en los cuales las provincias delegaron el gobierno de la matrícula y de las normas deontológicas. Si sus resultados fueron positivos en cuanto a un orden en el gobierno de la matrícula, no fueron suficientes para promover una regulación de la graduación de profesionales de acuerdo a prioridades ni tampoco a la efectiva cumplimentación de normas deontológicas. Las organizaciones gremiales de profesionales alcanzaron ciertos niveles de coordinación de la misma forma que las asociaciones empresariales de instituciones asistenciales privadas. El resultado fue que el subsector privado está globalmente sobredimensionado en profesionales, equipos y servicios, y ampliamente extendido en el territorio. Una distribución de funciones y una buena coordinación lo harían más eficiente. 3.3.- Componente Financiador Se trata de otro componente fraccionado, el financiador o prestatario, ya que obtiene sus recursos de diversas fuentes: presupuestos provinciales, municipales, de mutuales u obras sociales (OOSS), y directamente del bolsillo del paciente. Los fondos de las OOSS se destinan no sólo a prestaciones asistenciales sino también a otras contingencias y provisión de servicios. Los gastos administrativos tienden a ser altos. Las OOSS son el campo de confrontación entre sectores políticos, sindicales, de prestadores, y de agrupaciones de beneficiarios. Parte sustancial de sus fondos han sido afectados por el alto nivel de corrupción que sufre la comunidad argentina. Los seguros privados o prepagos, lograron financiación en función de sus tamaños poblacionales, las limitaciones impuestas por los regímenes de preexistencias y carencias y las ventajas financieras de los períodos de alta inflación. 3.4.- Componente Investigador En nuestro medio la investigación científica y tecnológica es un área marginada a pesar de la capacidad de los recursos humanos disponibles. Los organismos estatales carecen de organización estable y fondos suficientes para darles impulso. El subsector privado desatiende aquellos recursos toda vez que la mayoría de los modelos productivos que utiliza provienen del extranjero, lo que está favorecido por el régimen de patentes. Pocas instituciones son las que apoyan a la ciencia argentina. Los investigadores penan por completar sus equipos humanos, sus instrumentos y materiales. Otros optan por la migración a países que ofrecen lo que en Argentina no encuentran. 3.5.- Componente Formador El aislamiento de los componentes entre sí vuelve a repetirse en este caso, toda vez que el sistema educativo está desarticulado en sí mismo. En la formación de recursos humanos de salud, las jurisdicciones provinciales y efectores privados de educación, tienen a su cargo el nivel auxiliar y el técnico. La formación de los profesionales universitarios en instituciones estatales y la sobrecarga numérica, sus propias normas estatutarias y la insuficiencia de los presupuestos limitan el cumplimiento de sus fines. Las instituciones privadas, por su parte, con diferencias de calidad entre ellas y con las estatales más destacadas, forman una baja proporción de profesionales de salud con disímil solidez. Por otra parte, si bien viene reclamándose desde hace décadas, no existen
  10. 10. 334 | HORACIO LUIS BARRAGÁN mecanismos de programación común entre el sector docente y el asistencial. El ámbito común que representan los regímenes de residencia, carecen también de mecanismos consolidados. 3.6.- Componente productor Este componente del sector tiene una gran amplitud, comprende desde el algodón y la gasa pasando por medicamentos, descartables, prótesis y ortesis, por los más variados materiales e instrumentos, hasta los equipos tecnológicos de diversa complejidad. Estos elementos, en general, llegan al prestador a través de una comercialización con niveles intermediarios, más complejos cuando se trata de productos importados. En este componente se involucran también los servicios generales que requiere un prestador (vg. electricidad, telefonía, agua y sistemas cloacales, disposición de residuos patogénicos, gas) y servicios específicos de Salud (vg. oxígeno y gases medicinales, seguros de distintos tipos). 3.7.- Componente Usuario El número de personas y circunstancias “en manos de los sistemas de Salud” es cada día más vasto, desde el niño por nacer hasta el anciano con enfermedades múltiples, ese sistema lo contacta, o debe contactarlo, en largos períodos de sus vidas. Cada vez las poblaciones están más ligadas, con mayores expectativas y dependencia a los sistemas de Salud (OMS, 2000:XIII y ss.). La diversidad de panoramas vigentes en los restantes componentes del sector de AM, proyectan sobre la población usuaria una sustancial diferencia de accesibilidad en cantidad y calidad de servicios, emergente en primer término de la diversidad de subsectores en que se divide el componente prestador y las diferencias regionales. Uno de los factores más sustantivos que llevan a la potencial desprotección de la población usuaria, es su falta de representación efectiva en sitios clave. Los usuarios tienen distintos roles; consumidores de servicios como usuarios, pero también son ciudadanos y contribuyentes y eventualmente prestadores (OMS, 2000:57). Los usuarios son sólo una parte de la población que necesita AM. Una vasta cantidad de población no tiene acceso a ella por diversos tipos de vallas (cfr. Cap. 12). Citas bibliográficas - Aymard, A. y Auboyer, J., “Oriente y Grecia Antigua”. En Crouzet, M., Historia general de las Civilizaciones. Barcelona, Destino, quinta edición, 1977, primer tomo. - Barragán, H. L., “Estructura y relaciones fundamentales de la Atención Médica”. En revista Clínicas y Sanatorios. La Plata, 1989, tomo 2, volumen 8, p. 5-9. - Feld, S., Rizzi, C. H. y Goberna, A., El control de la Atención Médica. Buenos Aires, López, 1978, p. 5 y 55. - Leavell, H. R. y Clarck, E. G., Preventive Medicine for the Doctor in his Community. N. York, McGraw- Hill, 1965. - Levi Strauss, Claude, Antropología Estructural. Buenos Aires, EUDEBA, tercera edición, 1970:151 y 55. - Malher, H., Salud con Justicia, en Revista de Salud Mundial, mayo de 1978. OMS. Foro Mundial de la Salud. 1978, volumen 2, tomo 1. - OMS. Mejorar el desempeño de los sistemas de Salud. “Informe sobre la Salud en el Mundo” Ginebra, OMS, 2000. - Sonis, A. y colaboradores, Medicina Sanitaria y Administración de Salud. Buenos Aires, El Ateneo, 1978. II tomo, capítulo 4, Sonis, A. y Paganini, J. M.

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