Regla de benito

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La regla de san Benito ayuda a conocer el itinerario de vida de los monjes de los primeros siglos.

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Regla de benito

  1. 1. REGLA DE NUESTRO PADRE SAN BENITO en concordancia con los artículos de la DeclaraciónRegla: Introducción y comentario por el Padre Dom Garcia M. Colom-bás. Traducción y notas por Iñaki Aranguren 3ª edición (Reimpre-sión);Biblioteca de Autores Cristianos, 2000.Declaración del Capítulo General del año 2000, principios esencialesde la vida cisterciense actual.
  2. 2. 2
  3. 3. 3 PRÓLOGO Pról 1-7 É 21 Mar scucha, hijo, estos preceptos de un maes- 23 Jun 25 Sept. tro, aguza el oído de tu corazón, acoge 28 Dic. con gusto esta exhortación de un padre entrañable y ponla en práctica, 2para quepor tu obediencia laboriosa retornes a Dios, del que te habíasalejado por tu indolente desobediencia. 3A ti, pues, se dirigenestas mis palabras, quienquiera que seas, si es que te has deci-dido a renunciar a tus propias voluntades y esgrimes las po-tentísimas y gloriosas armas de la obediencia para servir alverdadero rey, Cristo el Señor.4 Ante todo, cuando te dispones a realizar cualquier obra bue-na, pídele con oración muy insistente y apremiante que él lalleve a término, 5para que, por haberse dignado contarnos yaen el número de sus hijos, jamás se vea obligado a afligirsepor nuestras malas acciones. 6Porque, efectivamente, en todomomento hemos de estar a punto para servirle en la obedien-cia con los dones que ha depositado en nosotros, de maneraque no sólo no llegue a desheredarnos algún día como padreairado, a pesar de ser sus hijos, 7sino que ni como señor temi-ble, encolerizado por nuestras maldades, nos entregue al cas-tigo eterno por ser unos siervos miserables empeñados en noseguirle a su gloria. art. 1-2
  4. 4. 4 !" # $ ! $ # $ ! $ ! % % & % $ () ) $ * + $! , , % -# Pról. 8-20 L 22 Mar evantémonos, pues, de una vez; que 24 Jun la Escritura nos espabila, diciendo: 26 Sept. 29 Dic. «Ya es hora de despertarnos del sue- ño». 9y, abriendo nuestros ojos a laluz de Dios, escuchemos atónitos lo que cada día nos adviertela voz divina que clama: 10«Si hoy escucháis su voz, no endu-rezcáis vuestros corazones». 11y también: «Quien tenga oídos,oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias». 12¿Y qué es lo quedice? «Venid, hijos; escuchadme; os instruiré en el temor delSeñor». 13«Daos prisa mientras tenéis aún la luz de la vida,antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte».14 Y, buscándose el Señor un obrero entre la multitud a la quelanza su grito de llamamiento, vuelve a decir: 15«¿Hay alguienque quiera vivir y desee pasar días prósperos?» 16Si tú, al oír-le, le respondes: «Yo», otra vez te dice Dios: 17Si quieres go-
  5. 5. 5zar de una vida verdadera y perpetua, «guarda tu lengua delmal; tus labios, de la falsedad; obra el bien, busca la paz y co-rre tras ella». 18Y, cuando cumpláis todo esto, tendré mis ojosfijos sobre vosotros, mis oídos atenderán a vuestras súplicas yantes de que me interroguéis os diré yo: «Aquí estoy».19 Hermanos amadísimos, ¿puede haber algo más dulce paranosotros que esta voz del Señor, que nos invita? 20Mirad cómoel Señor, en su bondad, nos indica el camino de la vida. Declaración art.11 & ! % ! . " % (()$ $ ! $ $ # " ! # $ /$ $ ! + #$ & )"$ ! ! ! $ & 0 -$ ! 1 $ % % $
  6. 6. 6 % % ! Pról 21-38 C 23 Mar iñéndonos, pues, nuestra cintura 25 Jun con la fe y la observancia de las 27 Sept. buenas obras, sigamos por sus cami- 30 Dic. nos, llevando como guía el Evange-lio, para que merezcamos ver a Aquel que nos llamó a su re-ino.22 Si deseamos habitar en el tabernáculo de este reino, hemosde saber que nunca podremos llegar allá a no ser que vayamoscorriendo con las buenas obras. 23Pero preguntemos al Señorcomo el profeta, diciéndole: 24Señor, ¿quién puede hospedarseen tu tienda y descansar en tu monte santo?, 25Escuchemos,hermanos, lo que el Señor nos responde a esta pregunta y có-mo nos muestra el camino hacia esta morada, diciéndonos:26 «Aquél que anda sin pecado y practica la justicia; 27el quehabla con sinceridad en su corazón y no engaña con su len-gua; 28el que no le hace mal a su prójimo ni presta oídos a in-famias contra su semejante». 29Aquel que, cuando el malo,que es el diablo, le sugiere alguna cosa, inmediatamente le re-chaza a él y a su sugerencia lejos de su corazón, «los reduce ala nada», y, agarrando sus pensamientos, los estrella contraCristo. 30Los que así proceden son los temerosos del Señor, ypor eso no se inflan de soberbia por la rectitud de su compor-tamiento, antes bien, porque saben que no pueden realizar na-da por sí mismos, sino por el Señor, 31proclaman su grandeza,diciendo lo mismo que el profeta: «No a nosotros, Señor, no anosotros, sino a tu nombre, da la gloria», al igual que el após-tol Pablo, quien tampoco se atribuyó a sí mismo éxito algunode su predicación cuando decía: «Por la gracia de Dios soy loque soy». 32Y también afirma en otra ocasión: «E1 que pre-sume, que presuma del Señor». 33Por eso dice el Señor en suevangelio: «Todo aquel que escucha estas palabras mías y laspone por obra, se parece al hombre sensato, que edificó su ca-
  7. 7. 7sa sobre la roca. 34Cayó la lluvia, vino la riada, soplaron losvientos y arremetieron contra la casa; pero no se hundió, por-que estaba cimentada en la roca». 35Al terminar sus palabras,espera el Señor que cada día le respondamos con nuestrasobras a sus santas exhortaciones. 36Pues para eso se nos con-ceden como tregua los días de nuestra vida, para enmendarnosde nuestros males, 37según nos dice el Apóstol: «¿No te dascuenta de que la paciencia de Dios te está empujando a la pe-nitencia» 38Efectivamente, el Señor te dice con su inagotablebenignidad: «No quiero la muerte del pecador, sino que cam-bie de conducta y viva». Declaración art.12 2 $ 1 ! &% % % + &3 $ - # + $ 4 & 5 !4 & 5 2 % $ 0
  8. 8. 8 % 2 % Pról. 39-50 H 24 Mar emos preguntado al Señor, herma- 26 Jun nos, quién es el que podrá hospe- 28 Sept. darse en su tienda y le hemos escu- 31 Dic. chado cuáles son las condicionespara poder morar en ella: cumplir los compromisos de todomorador de su casa. 40Por tanto, debemos disponer nuestroscorazones y nuestros cuerpos para militar en el servicio de lasanta obediencia a sus preceptos. 41Y como esto no es posiblepara nuestra naturaleza sola, hemos de pedirle al Señor que sedigne concedernos la asistencia de su gracia. 42Si, huyendo delas penas del infierno, deseamos llegar a la vida eterna,43 mientras todavía estamos a tiempo y tenemos este cuerpocomo domicilio y podemos cumplir todas estas a cosas a luzde la vida, 44ahora es cuando hemos de apresurarnos y poneren práctica lo que en la eternidad redundará en nuestro bien.45 Vamos a instituir, pues, una escuela del servicio divino. 46Y,al organizarla, no esperamos disponer nada que pueda ser du-ro, nada que pueda ser oneroso. 47Pero si, no obstante, cuandolo exija la recta razón, se encuentra algo un poco más severocon el fin de corregir los vicios o mantener la caridad, 48noabandones en seguida, sobrecogido de temor, el camino de lasalvación, que forzosamente ha de iniciarse con un comienzoestrecho. 49Mas, al progresar en la vida monástica y en la fe,ensanchado el corazón por la dulzura de un amor inefable,vuela el alma por el camino de los mandamientos de Dios.50 De esta manera, si no nos desviamos jamás del magisteriodivino y perseveramos en su doctrina y en el monasterio hastala muerte, participaremos con nuestra paciencia en los sufri-
  9. 9. 9mientos de Cristo, para que podamos compartir con él tam-bién su reino. Amén. Declaración art. 13-14 2 ! ! ! " $ - ! " ! # + $ $ % ! + % $ ! ! + !+ & % $ ! ! % " ! & " ! #$ % %
  10. 10. 10 $ 4 % ! $ 5 %$ 1 $ $ & $ % 2 . / Capítulo 1º: LAS CLASES DE MONJES C25 Mar omo todos sabemos, existen cuatro27 Jun géneros de monjes. 2El primero es el29 Sept. de los cenobitas, es decir, los que vi-1er Ene. ven en un monasterio y sirven bajo 3una regla y un abad. El segundo género es el de los anacore-tas, o, dicho de otro modo, el de los ermitaños. Son aquellosque no por un fervor de novato en la vida monástica, sino traslarga prueba en el monasterio, 4aprendieron a luchar contra eldiablo ayudados por la compañía de otros, 5y, bien formadosen las filas de sus hermanos para el combate individual deldesierto, se encuentran ya capacitados y seguros sin el socorroajeno, porque se bastan con el auxilio de Dios para combatir,sólo con su brazo contra los vicios de la carne y de los pensa-mientos. 6El tercer género de monjes, y pésimo por cierto, esel de los sarabaítas. Estos se caracterizan, según nos lo enseñala experiencia, por no haber sido probados como el oro en elcrisol, por regla alguna, pues, al contrario, se han quedadoblandos como el plomo. 7Dada su manera de proceder, siguentodavía fieles al espíritu del mundo, y manifiestan claramente
  11. 11. 11que con su tonsura están mintiendo a Dios. 8Se agrupan dedos en dos o de tres en tres, y a veces viven solos, encerrándo-se sin pastor no en los apriscos del Señor, sino en los propios,porque toda su ley se reduce a satisfacer sus deseos. 9Cuantoellos piensan o deciden, lo creen santo, y aquello que no lesagrada, lo consideran ilícito. 10 El cuarto género de monjes es el de los llamados giróva-gos, porque su vida entera se la pasan viajando por diversospaíses, hospedándose durante tres o cuatro días en los monas-terios. 11Siempre errantes y nunca estables, se limitan a servira sus propias voluntades y a los deleites de la gula; son peoresen todo que los sarabaítas. 12 Será mucho mejor callamos y no hablar de la miserablevida que llevan todos éstos. 13Haciendo, pues, caso omiso deellos, pongámonos con la ayuda del Señor a organizar la vidadel muy firme género de monjes que es el de los cenobitas. Declaración art.79-80 1 1. / ! + % $ * % ! ! $ $ $ & * ! % & % " ! ! & 1!
  12. 12. 12 % $ $ % " $ & $ $ % / $ $ Capítulo 2º: CÓMO DEBE SER EL ABAD RB 2,1-10 E 26 Mar 28 Jun l abad que es digno de regir un mo- 30 Sept. nasterio debe acordarse siempre del 2 Ene. título que se le da y cumplir con sus propias obras su nombre de superior.2 Porque, en efecto, la fe nos dice que hace las veces de Cristoen el monasterio, ya que es designado con su sobrenombre,3 según lo que dice el Apóstol: «Habéis recibido el espíritu deadopción filial que nos permite gritar: Abba! ¡Padre!» 4Portanto, el abad no ha de enseñar, establecer o mandar cosa al-guna que se desvíe de los preceptos del Señor, 5sino que tantosus mandatos como su doctrina deben penetrar en los corazo-nes como si fuera una levadura de la justicia divina, 6Siempretendrá presente el abad que su magisterio y la obediencia desus discípulos, ambas cosas a la vez, serán objeto de examenen el tremendo juicio de Dios. 7Y sepa el abad que el pastorserá plenamente responsable de todas las deficiencias que elpadre de familia encuentre en sus ovejas. 8Pero, a su vez, pue-de tener igualmente por cierto que, si ha agotado todo su celode pastor con su rebaño inquieto y desobediente y ha aplicadotoda suerte de remedios para sus enfermedades, 9en ese juiciode Dios será absuelto como pastor, porque podrá decirle alSeñor como el profeta: «No me he guardado tu justicia en micorazón, he manifestado tu verdad y tu salvación. Pero ellos,
  13. 13. 13despreciándome, me desecharon». 10Y entonces las ovejas re-beldes a sus cuidados verán por fin cómo triunfa la muerte so-bre ellas como castigo. Declaración art. 94-96 " ! 1 % & + $ $ + & " % + # ! 1 " + % % & $ ! $* , ," &" #! ! . + $ "$ RB 2, 11-22 P 27 Mar or tanto, cuando alguien acepta el títu- 29 Jun lo de abad, debe enseñar a sus discípu- 1er Oct. los de dos maneras; 12queremos decir 3 Ene. que mostrará todo lo que es recto ysanto mas a través de su manera personal de proceder que consus palabras. De modo que a los discípulos capaces les pro-pondrá los preceptos del Señor con sus palabras, pero a los
  14. 14. 14duros de corazón y a los simples les hará descubrir los man-damientos divinos en lo conducta del mismo abad. 13Y a lainversa, cuanto indique a sus discípulos que es nocivo parasus almas, muéstrelo con su conducta que no deben hacerlo,«no sea que, después de haber predicado a otros, resulte que elmismo se condene». 14Y que, asimismo, un día Dios tenga quedecirle a causa de sus pecados «¿Por qué recitas mis preceptosy tienes siempre en lo boca mi alianza, tú que detestas mi co-rrección y te echas, a lo espalda mis mandatos?» 15Y también:«¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo yno reparas en la viga que llevas en el tuyo? » 16 No haga en el monasterio discriminación de personas. 17No amará más a uno que a otro, de no ser al que hallare mejoren las buenas obras y en la obediencia. 18Si uno que ha sidoesclavo entra en el monasterio, no sea pospuesto ante el queha sido libre, de no mediar otra causa razonable. 19Mas cuan-do, por exigirlo así la justicia, crea el abad que debe procederde otra manera, aplique el mismo criterio con cualquier otraclase de rango. Pero, si no, conserven todos la precedenciaque les corresponde, 20porque «tanto esclavos como libres, to-dos somos en Cristo una sola cosa» y bajo un mismo Señortodos cumplimos un mismo servicio, «pues Dios no tiene fa-voritismos». 21Lo único que ante él nos diferencia es que nosencuentre mejores que los demás en buenas obras y en humil-dad. 22Tenga, por tanto, igual caridad para con todos y a todosaplique la misma norma según los méritos de cada cual. Declaración art. 97-98 " $ ! !& * " ! %
  15. 15. 15 $ ! !$# "! % / $ ! $ . * $ $ # " 4 / $ / $ ! 5 / & % & ! / & $ $ 6 & & RB 2, 23-29 E 28 Mar l abad debe imitar en su pastoral el 30 Jun 2 Oct. modelo del Apóstol cuando dice: 4 Ene. «Reprende, exhorta, amonesta». 24Es decir, que, adoptando diversas acti-tudes, según las circunstancias, amable unas veces y rígidootras, se mostrará exigente, como un maestro inexorable, yentrañable, con el afecto de un padre bondadoso. 25En concre-to: que a los indisciplinados y turbulentos debe corregirlosmás duramente; en cambio, a los obedientes, sumisos y pa-cientes debe estimularles a que avancen más y mas. Pero leamonestamos a que reprenda y castigue a los negligentes y a
  16. 16. 16los despectivos. Y no encubra los pecados de los delincuentes,sino que tan pronto como empiecen a brotar, arránquelos deraíz con toda su habilidad, acordándose de la condenación deHelí, sacerdote de Silo. 27A los más virtuosos y sensatos corrí-jales de palabra, amonestándoles una o dos veces; 28pero a losaudaces, insolentes, orgullosos y desobedientes reprímales encuanto se manifieste el vicio, consciente de estas palabras dela Escritura: «Sólo con palabras no escarmienta el necio». 29Ytambién: «Da unos palos a tu hijo, y lo librarás de la muerte». Declaración art. 115 " * + ! $ ! 1 $! % ! %# ! " & * + ! ! ! % RB 2, 30-40 S 29 Mar iempre debe tener muy presente el 1er Jul. abad lo que es y recordar el nombre 3 Oct. 5 Ene. con que le llaman, sin olvidar que a quien mayor responsabilidad se leconfía, más se le exige. 31 Sepa también cuan difícil y ardua es la tarea que em-prende, pues se trata de almas a quienes debe dirigir y son
  17. 17. 17muy diversos los temperamentos a los que debe servir. Poreso tendrá que halagar a unos, reprender a otros y a otros con-vencerles; 32y conforme al modo de ser de cada uno y segúnsu grado de inteligencia, deberá amoldarse a todos y lo dis-pondrá todo de tal manera que, además de no perjudicar al re-baño que se le ha confiado, pueda también alegrarse de sucrecimiento. 33Es muy importante, sobre todo, que, por des-atender o no valorar suficientemente la salvación de las almas,no se vuelque con más intenso afán sobre las realidades tran-sitorias, materiales y caducas, 34sino que tendrá muy presentesiempre en su espíritu que su misión es la de dirigir almas delas que tendrá que rendir cuentas. 35Y, para que no se le ocurraponer como pretexto su posible escasez de bienes materiales,recuerde lo que está escrito: «Buscad primero el Reino deDios y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura». 36Yen otra parte: «Nada les falta a los que le temen».37 Sepa, una vez más, que ha tomado sobre sí la responsabili-dad de dirigir almas, y, por lo mismo, debe estar preparadopara dar razón de ellas. 38Y tenga también por cierto que en eldía del juicio deberá dar cuenta al Señor de todos y cada unode los hermanos que ha tenido bajo su cuidado; además, porsupuesto, de su propia alma. 39Y así, al mismo tiempo, queteme sin cesar el futuro examen del pastor sobre las ovejas aél confiadas y se preocupa de la cuenta ajena, se cuidará tam-bién de la suya propia; 40y mientras con sus exhortaciones daocasión a los otros para enmendarse, él mismo va corrigién-dose de sus propios defectos. Declaración art. 123 " * !"* 7 5+ !
  18. 18. 18 $ ! & ! 2 ! 8 % 5+ $ $ - " / % %/! % & 5 ! % - % $ . 9 % ! 1. & % # 2 ! ! Capítulo 3º: COMO SE HAN DE CONVO- CAR LOS HERMANOS A CONSEJO S 30 Mar iempre que en el monasterio hayan de 2 Jul tratarse asuntos de importancia, el 4 Oct. abad convocará toda la comunidad y 6 Ene. expondrá él personalmente de qué se 2trata. Una vez oído el consejo de los hermanos, reflexione a
  19. 19. 19solas y haga lo que juzgue más conveniente. 3Y hemos dichointencionadamente que sean todos convocados a consejo, por-que muchas veces el Señor revela al mis joven lo que es me-jor. 4 Por lo demás, expongan los hermanos su criterio con todasumisión, y humildad y no tengan la osadía de defender conarrogancia su propio parecer, 5sino que, por quedar reservadala cuestión a la decisión del abad, todos le obedecerán en loque él disponga como más conveniente. 6Sin embargo, asícomo lo que corresponde a los discípulos es obedecer almaestro, de la misma manera conviene que éste decida todaslas cosas con prudencia y sentido de la justicia. 7 Por tanto, sigan todos la regla como maestra en todo ynadie se desvíe de ella temerariamente. 8Nadie se deje condu-cir en el monasterio por la voluntad de su propio corazón, 9ninadie se atreva a discutir con su abad desvergonzadamente ofuera del monasterio. 10Y, si alguien se tomara esa libertad,sea sometido a la disciplina regular. 11El abad, por su parte,actuará siempre movido por el temor de Dios y ateniéndose ala observancia de la regla, con una conciencia muy clara deque deberá rendir cuentas a Dios, juez rectísimo, de todas susdeterminaciones. 12 Pero, cuando se trate de asuntos menos transcendentes,será suficiente que consulte solamente a los monjes más an-cianos, 13conforme está escrito: «Hazlo todo con consejo, y,después de hecho, no te arrepentirás». Declaración art. 102-107 " $ - " !
  20. 20. 20 * ! - - / ! $ %! ! ! * ! ! ! 2 & $ /! !" % % 2 $ & $ $ / % $ ! % " $ $ ! ! " & - ! - %! % $ "$ & !
  21. 21. 21 1 % & $ % $ % ! $ # ! ! ! % Capítulo 4º: CUÁLES SON LOSINSTRUMENTOS DE LAS BUENAS OBRAS A 31 Mar nte todo, «amar al Señor Dios con 3 Jul. todo el corazón, con toda el alma y 5 Oct. con todas las fuerzas», 2y además 7 Ene. «al prójimo como a sí mismo». 3Yno matar. No cometer adulterio. 5No hurtar. 6No codiciar. 47 No levantar falso testimonio, 8Honrar a todos los hombres. 9y«no hacer a otro lo que uno no desea para sí mismo». 10 Negarse sí mismo para seguir a Cristo. 11Castigar elcuerpo. 12No darse a los placeres, 13amar el ayuno. 14Aliviar alos pobres, 15vestir al desnudo, 16visitar a los enfermos, 17darsepultura a los muertos, 18ayudar al atribulado, 19consolar alafligido. 20 Hacerse ajeno a la conducta del mundo, 21no anteponernada al amor de Cristo. 22No consumar los impulsos de la ira23 ni guardar resentimiento alguno. 24No abrigar en el corazóndoblez alguna, 25no dar paz fingida, 26no cejar en la caridad.27 No jurar, por temor a hacerlo en falso; 28decir la verdad conel corazón y con los labios. 29 No devolver mal por mal, 30no inferir injuria a otro e in-cluso sobrellevar con paciencia las que a uno mismo le hagan,31 amar a los enemigos, 32no maldecir a los que le maldicen,antes bien bendecirles; 33soportar la persecución por causa dela justicia.
  22. 22. 22 34 No ser orgulloso, 35ni dado al vino, 36ni glotón, 37ni dor-milón, 38ni perezoso, 39ni murmurador, 40ni detractor. 41 Poner la esperanza en Dios. 42Cuando se viera en símismo algo bueno, atribuirlo a Dios y no a uno mismo; 43elmal, en cambio, imputárselo a sí mismo, sabiendo que siem-pre es una obra personal. 44 Temer el día del juicio, 45sentir terror del infierno,46 anhelar la vida eterna con toda la codicia espiritual, 47tenercada día presente ante los ojos a la muerte. 48Vigilar a todashoras la propia conducta, 49estar cierto de que Dios nos estámirando en todo lugar. 50Cuando sobrevengan al corazón losmalos pensamientos, estrellarlos inmediatamente contra Cris-to y descubrirlos al anciano espiritual. 51Abstenerse de pala-bras malas y deshonestas, 52no ser amigo de hablar mucho,53 no decir necedades o cosas que exciten la risa, 54 no gustarde reír mucho o estrepitosamente. 55 Escuchar con gusto las lecturas santas, 56postrarse confrecuencia para orar, 57confesar cada día a Dios en la oracióncon lágrimas y gemidos las culpas pasadas, 58y de esas mis-mas culpas corregirse en adelante. 59 No poner por obra los deseos de la carne, 60aborrecer lapropia voluntad, 61obedecer en todo los preceptos del abad,aun en el caso de que él obrase de otro modo, lo cual Diosquiera que no suceda, acordándose de aquel precepto del Se-ñor: «Haced todo lo que os digan, pero no hagáis lo que elloshacen». 62 No desear que le tengan a uno por santo sin serlo, sinollegar a serlo efectivamente, para ser así llamado con verdad.63 Practicar con los hechos de cada día los preceptos del Señor;64 amar la castidad, 65no aborrecer a nadie, 66no tener celos,67 no obrar por envidia, 68no ser pendenciero, 69evitar toda alti-vez. 70Venerar a los ancianos, 71amar a los jóvenes. 72Orar porlos enemigos en el amor de Cristo, 73hacer las paces antes deacabar el día con quien se haya tenido alguna discordia. 74 Y jamás desesperar de la misericordia de Dios.
  23. 23. 23 75 Estos son los instrumentos del arte espiritual. 76Si losmanejamos incesantemente día y noche y los devolvemos enel día del juicio, recibiremos del Señor la recompensa que tie-ne prometida: 77«Ni ojo alguno vio, ni oreja oyó, ni pasó ahombre por pensamiento las cosas que Dios tiene preparadaspara aquellos que le aman». 78 Pero el taller donde hemos de trabajar incansablementeen todo esto es el recinto del monasterio y la estabilidad en lacomunidad. Declaración art. 46-47 # ! % $ $ : ! & $ & % % " % Capítulo 5º: LA OBEDIENCIA E 1er Abr l primer grado de humildad es la 4 Jul obediencia sin demora. 2Exactamente 6 Oct. la que corresponde a quienes nada 8 Ene. conciben más amable que Cristo.3 Estos, por razón del santo servicio que han profesado, o portemor del infierno, o por el deseo de la vida eterna en la glo-ria, 4son incapaces de diferir la realización inmediata de unaorden tan pronto como ésta emana del superior, igual que si selo mandara el mismo Dios. 5De ellos dice el Señor: «Nadamás escucharme con sus oídos, me obedeció». 6Y dirigiéndo-
  24. 24. 24se a los maestros espirituales: «Quien os escucha a vosotros,me escucha a mí». 7 Los que tienen esta disposición prescinden al punto desus intereses particulares, renuncian a su propia voluntad 8y,desocupando sus manos, dejan sin acabar lo que están hacien-do por caminar con las obras tras la voz del que manda conpasos tan ágiles como su obediencia. 9Y como en un momen-to, con la rapidez que imprime el temor de Dios, hacen coin-cidir ambas cosas a la vez: el mandato del maestro y su totalejecución por parte del discípulo. 10 Es que les consume el anhelo de caminar hacia la vidaeterna, 11y por eso eligen con toda su decisión el camino es-trecho al que se refiere el Señor: «Estrecha es la senda queconduce a la vida». 12Por esta razón no viven a su antojo niobedecen a sus deseos y apetencias, sino que, dejándose llevarpor el juicio y la voluntad de otro, pasan su vida en los ceno-bios y desean que les gobierne un abad. 13Ellos son, los queindudablemente imitan al Señor, que dijo de sí mismo: «No hevenido para hacer mi voluntad, sino la de Aquel que me en-vió». 14 Pero incluso este tipo de obediencia sólo será grata aDios y dulce para los hombres cuando se ejecute lo mandadosin miedo, sin tardanza, sin frialdad, sin murmuración y sinprotesta. 15Porque la obediencia que se tributa a los superio-res, al mismo Dios se tributa, como él mismo lo dijo: «El quea vosotros escucha, a mí me escucha». 16 Y los discípulos de-ben ofrecerla de buen grado, porque «Dios ama al que da conalegría». 17Efectivamente, el discípulo que obedece de malagana y murmura, no ya con la boca, sino sólo con el corazón,18 aunque cumpla materialmente lo preceptuado, ya no seráagradable a Dios, pues ve su corazón que murmura, 19y noconseguirá premio alguno de esa obediencia. Es más, cae en elcastigo correspondiente a los murmuradores, si no se corrige yhace satisfacción.
  25. 25. 25 Declaración art. 52-53 2 ! " 1 7 $ ! # ; *$ $ ! + ! ) . 1 + ! 1 1 $ $ $ ! # * % % ) % " 1 $& ) % + & # ! / - 0 ! $ $ ! - # # % & #
  26. 26. 26 Capítulo 6º: LA TACITURNIDAD C 2 Abr umplamos nosotros lo que dijo el 5 Jul. profeta: «Yo me dije: vigilaré mi 7 Oct. 9 Ene. proceder para no pecar con la len- gua. Pondré una mordaza a mi boca.Enmudecí, me humillé y me abstuve de hablar aun de cosasbuenas». 2Enseña aquí el profeta que, si hay ocasiones en lascuales debemos renunciar a las conversaciones buenas porexigirlo así la misma taciturnidad, cuánto más deberemos abs-tenernos de las malas conversaciones por el castigo que mere-ce el pecado. 3Por lo tanto, dada la importancia que tiene lataciturnidad, raras veces recibirán los discípulos perfectos li-cencia para hablar, incluso cuando se trate de conversacioneshonestas, santas y de edificación, para que guarden un silenciolleno de gravedad. 4Porque escrito está: «En mucho charlar nofaltará pecado». 5Y en otro lugar: «Muerte y vida están en po-der de la lengua». 6Además, hablar y enseñar incumbe almaestro; pero al discípulo le corresponde callar y escuchar.7 Por eso, cuando sea necesario preguntar algo al superior, de-be hacerse con toda humildad y respetuosa sumisión. 8Pero laschocarrerías, las palabras ociosas y las que provocan la risa,las condenamos en todo lugar a reclusión perpetua. Y no con-sentimos que el discípulo abra su boca para semejantes expre-siones. Declaración art. 48-49 2 0 # ! $ # ) ! ! $ 9 ! $ % ! ! +
  27. 27. 27 " # ! ! % " ! # - # ! % * $ # ) * # $ & < $ Capítulo 7º: LA HUMILDAD RB 7,1-9 L 3 Abr a divina escritura, hermanos, nos dice 6 Jul. a gritos: «Todo el que se ensalza será 8 Oct. 10 Ene. humillado y el que se humilla será ensalzado». 2Con estas palabras nosmuestra que toda exaltación de sí mismo es una forma de so-berbia. 3El profeta nos indica que él la evitaba cuando nos di-ce: «Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros;no pretendo grandezas que superan mi capacidad». 4Pero ¿quépasará «si no he sentido humildemente de mí mismo, si se haensoberbecido mi alma? Tratarás a mi alma como al niño re-cién destetado, que está penando en los brazos de su madre». 5 Por tanto, hermanos, si es que deseamos ascender veloz-mente a la cumbre de la más alta humildad y queremos llegara la exaltación celestial a la que se sube a través de la humil-dad en la vida presente, 6hemos de levantar con los escalonesde nuestras obras aquella misma escala que se le apareció ensueños a Jacob, sobre la cual contempló a los ángeles que ba-
  28. 28. 28jaban y subían. 7Indudablemente, a nuestro entender, no signi-fica otra cosa ese bajar y subir sino que por la altivez se baja ypor la humildad se sube. 8La escala erigida representa nuestravida en este mundo. Pues, cuando el corazón se abaja, el Se-ñor lo levanta hasta el cielo. 9Los dos largueros de esta escalason nuestro cuerpo y nuestra alma, en los cuales la vocacióndivina ha hecho encajar los diversos peldaños de la humildady de la observancia para subir por ellos. Declaración, art 65 2 & $ 1 # *2 % & # $ $ : ! # / $ RB 7,10-30 Y 4 Abr así, el primer grado de humildad es 7 Jul. 9 Oct. que el monje mantenga siempre an- 11 Ene. te sus ojos el temor de Dios y evite por todos los medios echarlo en ol- 11vido; que recuerde siempre todo lo que Dios ha mandado ymedite constantemente en su espíritu cómo el infierno abrasapor sus pecados a los que menosprecian a Dios y que la vidaeterna está ya preparada para los que le temen. 12Y, abstenién-dose en todo momento de pecados y vicios, esto es, en los
  29. 29. 29pensamientos, en la lengua, en las manos, en los pies y en lavoluntad propia, y también en los deseos de la carne, 13tengael hombre por cierto que Dios le está mirando a todas horasdesde el cielo, que esa mirada de la divinidad ve en todo lugarsus acciones y que los ángeles le dan cuenta de ellas a cadainstante. 14 Esto es lo que el profeta quiere inculcarnos cuando nospresenta a Dios dentro de nuestros mismos pensamientos aldecirnos: «Tú sondeas, ¡oh Dios!, el corazón y las entrañas».15 Y también: «El Señor conoce los pensamientos de los hom-bres». 16Y vuelve a decirnos: «De lejos conoces mis pensa-mientos». 17Y en otro lugar dice: «El pensamiento del hombrese te hará manifiesto». 18Y para vigilar alerta todos sus pen-samientos perversos, el hermano fiel a su vocación repitesiempre dentro de su corazón: «Solamente seré puro en supresencia si sé mantenerme en guardia contra mi iniquidad». 19 En cuanto a la propia voluntad, se nos prohíbe hacerlacuando nos dice la Escritura: «Refrena tus deseos». 20Tambiénpedimos a Dios en la oración «que se haga en nosotros su vo-luntad». 21Pero que no hagamos nuestra propia voluntad senos avisa con toda la razón, pues así nos libramos de aquelloque dice la Escritura santa: «Hay caminos que les parecen de-rechos a los hombres, pero al fin van a parar a la profundidaddel infierno». 22Y también por temor a que se diga de nosotroslo que se afirma de los negligentes: «Se corrompen y se hacenabominables en sus apetitos». 23 Cuando surgen los deseos de la carne, creemos tambiénque Dios está presente en cada instante, como dice el profetaal Señor: «Todas mis ansias están en tu presencia». 24Por esomismo, hemos de precavernos de todo mal deseo, porque lamuerte está apostada al umbral mismo del deleite. 25Así quenos dice la Escritura: «No vayas tras tus concupiscencias». 26 Luego si «los ojos del Señor observan a buenos y ma-los», si «el Señor mira incesantemente a todos los hombrespara ver si queda algún sensato que busque a Dios» 28y si losángeles que se nos han asignado anuncian siempre día y no-
  30. 30. 30che nuestras obras al Señor, 29hemos de vigilar, hermanos, entodo momento, como dice el profeta en el salmo, para queDios no nos descubra cómo «nos inclinamos del lado del maly nos hacemos unos malvados»; 30y, aunque en esta vida nosperdone, porque es bueno, esperando a que nos convirtamos auna vida más digna, tenga que decirnos en la otra: «Esto hicis-te, y callé». RB 7,31-33 E 5 Abr l segundo grado de humildad es que 8 Jul. el monje, al no amar su propia volun- 10 Oct. tad, no se complace en satisfacer sus 12 Ene. deseos, 32sino que cumple con susobras aquellas palabras del Señor: «No he venido para hacermi voluntad, sino la del que me ha enviado». 33Y dice tambiénla Escritura: «La voluntad lleva su castigo y la sumisión re-porta una corona». Declaración, art. 66 2 $ ! ! 7 % / & $ ! ! $ % / &! ! -/ / & $ ! !
  31. 31. 31 RB 7,34 E 6 Abr l tercer grado de humildad es que el 9 Juil. monje se someta al superior con toda 11 Oct. obediencia por amor a Dios, imitan- 13 Ene. do al Señor, de quien dice el Apóstol:«Se hizo obediente hasta la muerte». Declaración, art. 67 # $ 1 % % $ $ % & / & 2 $ % % -2 , , - RB 7,35-43 E 7 Abr l cuarto grado de humildad consiste en 10 Jul. que el monje se abrace calladamente 12 Oct. con la paciencia en su interior en el 14 Ene. ejercicio de la obediencia, en las difi-cultades y en las mayores contrariedades, e incluso ante cual-quier clase de injurias que se le infieran, 36y lo soporte todosin cansarse ni echarse para atrás, pues ya lo dice la Escritura:«Quien resiste hasta el final se salvará». 37Y también: «Cobrealiento tu corazón y espera con, paciencia al Señor». 38Ycuando quiere mostrarnos cómo el que desea ser fiel debe so-
  32. 32. 32portarlo todo por el Señor aun en las adversidades, dice de laspersonas que saben sufrir: «Por ti estamos a la muerte todo eldía, nos tienen por ovejas de matanza». 39Mas con la seguri-dad que les da la esperanza de la recompensa divina, añadenestas palabras: «Pero todo esto lo superamos de sobra graciasal que nos amó». 40Y en otra parte dice también la Escritura:«¡Oh Dios!; nos pusiste a prueba, nos refinaste en el fuegocomo refinan la plata, nos empujaste a la trampa, nos echastea cuestas la tribulación». 41Y para convencernos de que debe-mos vivir bajo un superior, nos dice: «Nos has puesto hom-bres que cabalgan encima de nuestras espaldas». 42Ademáscumplen con su paciencia el precepto del Señor en las contra-riedades e injurias, porque, cuando les golpean en una mejilla,presentan también la otra; al que les quita la túnica, le dejantambién la capa; si le requieren para andar una milla, le acom-pañan otras dos; 43como el apóstol Pablo, soportan la persecu-ción de los falsos hermanos y bendicen a los que les maldicen. Declaración, art. 68 " ! $ # 2 & % $ ! RB ,44-48 E 8 Abr l quinto grado de humildad es que el 11 Jul. monje con una humilde confesión 13 Oct. 15 Ene. manifieste a su abad los malos pen- samientos que le vienen al corazón ylas malas obras realizadas ocultamente. 45La Escritura nos ex-horta a ello cuando nos dice: «Manifiesta al Señor tus pasos yconfía en él». 46Y también dice el profeta: «Confesaos al Se-
  33. 33. 33ñor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia». 47Yen otro lugar dice: «Te manifesté mi delito y dejé de ocultarmi injusticia. 48Confesaré, dije yo, contra mí mismo al Señormi propia injusticia, y tú perdonaste la malicia de mi pecado». Declaración, art. 116 2 $ ! - ! 2 ! ! ! 2 & ! & & !" = & $ $ % 1 = $ $2 ! % " $ ! = * + $ !
  34. 34. 34 RB 7,49-50 E 9 Abr l sexto grado de humildad es que el 12 Jul. monje se sienta contento con todo lo 14 Oct. que es más vil y abyecto y que se 16 Ene. considere a sí mismo como un obreromalo e indigno para todo cuanto se le manda, 50diciéndose in-teriormente con el profeta: «Fui reducido a la nada sin saberpor qué; he venido a ser como un jumento en tu presencia, pe-ro yo siempre estaré contigo». Declaración, art. 117 2 ! $ 2 $ $ % >" = ! % 2 ! $" = ! + $ !2 $ $ # $ % & % =
  35. 35. 359 - !$ ! % $ RB 7,51-54 E 10 Abr l séptimo grado de humildad es que, 13 Jul. no contento con reconocerse de pala- 15 Oct. bra como el último y más desprecia- 17 Ene. ble de todos, lo crea también así en elfondo de su corazón, 52humillándose y diciendo como el pro-feta: «Yo soy un gusano, no un hombre; la vergüenza de lagente, el desprecio del pueblo». 53«Me he ensalzado, y por esome veo humillado y abatido». 54Y también: «Bien me está queme hayas humillado, para que aprenda tus justísimos precep-tos». RB 7,55 E 11 Abr l octavo grado de humildad es que el 14 Jul. monje en nada se salga de la regla 16 Oct. común del monasterio, ni se aparte 18 Ene. del ejemplo de los mayores. RB 7,56-58 E 12 Abr l noveno grado de humildad es que el 15 Jul. 17 Oct. monje domine su lengua y, mante- 19 Ene. niéndose en la taciturnidad, espere a que se le pregunte algo para hablar,57 ya que la Escritura nos enseña que «en el mucho hablar nofaltará pecado» 58y que «el deslenguado no prospera en la tie-rra».
  36. 36. 36 RB 7,59 E 13 Abr l décimo grado de humildad es que el 16 Jul. monje no se ría fácilmente y en se- 18 Oct. guida, porque está escrito: «El necio 20 Ene. se ríe estrepitosamente». RB 7,60-61 E 14 Abr l undécimo grado de humildad es que 17 Jul. el monje hable reposadamente y con 19 Oct. 21 Ene. seriedad, humildad y gravedad, en pocas palabras y juiciosamente, sin 61levantar la voz, tal como está escrito: «Al sensato se le co-noce por su parquedad de palabras». RB 7,62-70 E 15 Abr l El duodécimo grado de humildad es 18 Jul. que el monje, además de ser humilde 20 Oct. en su interior, lo manifieste siempre 22 Ene. con su porte exterior a cuantos le 63vean; es decir, que durante la obra de Dios, en el oratorio,dentro del monasterio, en el huerto, cuando sale de viaje, en elcampo y en todo lugar, sentado, de pie o al andar, esté siem-pre con la cabeza baja y los ojos fijos en el suelo. 64Y, creyén-dose en todo momento reo de sus propios pecados, piensa quese encuentra ya en el tremendo juicio de Dios, 65diciendo sincesar en la intimidad de su corazón lo mismo que aquel re-caudador de arbitrios decía con la mirada clavada en tierra:«Señor, soy tan pecador, que no soy digno de levantar misojos hacia el cielo». 66Y también aquello del profeta: «He sidototalmente abatido y humillado».67 Cuando el monje haya remontado todos estos grados dehumildad, llegará pronto a ese grado de «amor a Dios que, porser perfecto, echa fuera todo temor»; 68gracias al cual, cuanto
  37. 37. 37cumplía antes no sin recelo, ahora comenzará a realizarlo sinesfuerzo, como instintivamente y por costumbre; 69no ya portemor al infierno, sino por amor a Cristo, por cierta santa con-naturaleza y por la satisfacción que las virtudes producen porsí mismas. 70Y el Señor se complacerá en manifestar todo estopor el Espíritu Santo en su obrero, purificado ya de sus viciosy pecados. Declaración, art 10 2 ! % " 1 ! ! $ " # % $ & # % & " 1 !" $ ! ! ! # ! # " % - ! " 1 Capítulo 8º: EL OFICIO DIVINO POR LA NOCHE D 16 Abr. urante el invierno, esto es, desde las 19 Jul. calendas de noviembre hasta Pas- 21 Oct. cua, se levantarán a la octava hora de la no che conforme al cómputocorrespondiente, 2 para que reposen hasta algo más de la me-dia noche y puedan levantarse ya descansados. 3 El tiempo
  38. 38. 38que resta después de acabadas las vigilias, lo emplearán loshermanos que así lo necesiten en el estudio de los salmos y delas lecturas.4 Pero desde Pascua hasta las calendas de noviembre ha de re-gularse el horario de tal manera, que el oficio de las vigilias,tras un cortísimo intervalo en el que los monjes puedan salirpor sus necesidades naturales, se comiencen inmediatamentelos laudes, que deberán celebrarse al rayar el alba. Declaración art. 18-21 $ $$ + % ! % # ) ! % 4 ! , $ , " 5 )) ) % ! ) ) =,0 ,$ %, , " ,0 , % 1 0 3# % + , 0 , - , , &
  39. 39. 39 $ ? # @ & & " # 2 0 $ ,= 3 ,$ , % # , / $ = ! . - + $ $ ! 1 3 $ , ! $ . , $ ! , , Capítulo 9º: CUÁNTOS SALMOS HAN DE DECIRSE EN LAS HORAS NOCTURNAS E 17 Abr. n el mencionado tiempo de invierno 20 Jul. se comenzará diciendo en primer lu- 22 Oct. gar y por tres veces este verso: «Se- ñor, ábreme los labios, y mi bocaproclamará tu alabanza». 2Al cual se añade el salmo 3 con elgloria. 3Seguidamente, el salmo 94 con su antífona, o al me-nos cantado. 4Luego seguirá el himno ambrosiano, y a conti-nuación seis salmos con antífonas. 5Acabados los salmos y di-cho el verso, el abad da la bendición. Y, sentándose todos enlos escaños, leerán los hermanos, por su turno, tres lecturasdel libro que está en el atril, entre las cuales se cantarán tresresponsorios. 6Dos de estos responsorios se cantan sin gloria,y en el que sigue a la tercera lectura, el que canta dice gloria.7 Todos se levantarán inmediatamente cuando el cantor co-mienza el gloria, en señal de honor y reverencia a la SantísimaTrinidad. 8En el oficio de las vigilias se leerán los libros divi-
  40. 40. 40namente inspirados, tanto del Antiguo como del Nuevo Tes-tamento, así como los comentarios que sobre ellos han escritolos Padres católicos más célebres y reconocidos como orto-doxos.9 Después de estas tres lecciones con sus responsorios seguiránotros seis salmos, que se han de cantar con aleluya. 10Y luegoviene una lectura del Apóstol, que se dirá de memoria; el ver-so, la invocación de la letanía, o sea, el Kyrie eleison, 11y asíse terminan las vigilias de la noche. Declaración art. 22 2 0 3 -3 * 4 ,0 , + 5 $ ! ) # $ ! ! $ $ $2 1 ) () ( ! & $ # - & $ % ! $ - % * % ( () & $ & % $ &
  41. 41. 41Capítulo 10º: CÓMO HA DE CELEBRARSEEN VERANO LA ALABANZA NOCTURNA D 18 Abr. esde Pascua hasta las calendas de 21 Jul. noviembre se mantendrá el número 23 Oct. de salmos indicado anteriormente, 2 y sólo se dejarán de leer las lectu-ras del libro, porque las noches son cortas. Y en su lugar sedirá solamente una, de memoria, tomada del Antiguo Testa-mento, seguida de un responsorio breve.3 Todo lo demás se hará tal como hemos dicho; esto es, quenunca se digan menos de doce salmos en las vigilias de la no-che, sin contar el 3 y el 94. Declaración art. 23 1 () & & , 0 , ! ! ! ! 2 ,9 , $ - & 0 ! - 3 4 & 5 $ & % * % - ? 0 @* 0 - =)# ! ! , , - , , .
  42. 42. 42 ! & $ !# ()) ) ! & 2 & & . AB AC & & 6 & !* ! & ! $ " 9 ! % & +) % Capítulo 11º: CÓMO HAN DE CELEBRARSE LAS VIGILIAS LOS DOMINGOS L 19 Abr. os domingos levántense más tempra- 22 Jul. no para las vigilias. 2En estas vigilias 24 Oct. se mantendrá íntegramente la misma medida; es decir, cantados seis sal-mos y el verso, tal como quedó dispuesto, sentados todosconvenientemente y por orden en los escaños, se leen en el li-bro, como ya está dicho, cuatro lecciones con sus responso-rios. 3Pero solamente en el cuarto responsorio dirá gloria elque lo cante; y cuando lo comience se levantarán todos conreverencia. 4 Después de las lecturas seguirán por orden otros seis sal-mos con antífonas, como los anteriores, y el verso. 5A conti-nuación se leen de nuevo otras cuatro lecciones con sus res-ponsorios, de la manera como hemos dicho. 6Después se dirán
  43. 43. 43tres cánticos de los libros proféticos, los que el abad determi-ne, salmodiándose con aleluya. 7Dicho también el verso, ydespués de la bendición del abad, léanse otras cuatro lecturasdel Nuevo Testamento de la manera ya establecida. 8Acabadoel cuarto responsorio, el abad entona el himno Te Deum lau-damus. 9Y, al terminarse, lea el mismo abad una lectura dellibro de los evangelios, estando todos de pie con respeto y re-verencia. 10Cuando la concluye, respondan todos «Amén», einmediatamente entonará el abad el himno Te decet laus. Y,una vez dada la bendición, comienzan el oficio de laudes.11 Esta distribución de las vigilias del domingo debe mantener-se en todo tiempo, sea de invierno o de verano, 12a no ser que,¡ojalá no ocurra!, se levanten más tarde, y en ese caso se acor-tarán algo las lecturas o los responsorios. 13Pero se pondrásumo cuidado en que esto no suceda. Y, cuando así fuere, elcausante de esta negligencia dará digna satisfacción a Dios enel oratorio. Declaración art. 24 # $ ! 4 1 3 5 , & ,$ !2 ! & !& / () ), ,
  44. 44. 44Capítulo 12º: CÓMO SE HA DE CELEBRAR EL OFICIO DE LAUDES E 20 Abr n los laudes del domingo se ha de 23 Jul. decir, en primer lugar, el salmo 66, 25 Oct. sin antífona y todo seguido. 2 Después, el salmo 50 con aleluya.3 A continuación, el 117 y el 62; 4luego, el Benedicite y losLaudate, una lectura del Apocalipsis, de memoria, y el res-ponsorio, el himno ambrosiano, el verso, el cántico evangéli-co, las preces litánicas, y de esta manera se concluye. Declaración, art. 25 9% - $ & # ! $ !AEDF 0 + ! ! % " " + !" . % $ * 4 0+ ! AD CFAG CH 1 3 ) AI FH + (=) ) ! 2 0 * *1 5
  45. 45. 45 Capítulo 13ro: CÓMO HAN DECELEBRARSE LAS LAUDES EN LOS DÍAS FERIALES L 21 Abr os días de entre semana, en cambio, 24 Jul. el oficio de laudes se celebra de la 26 Oct. siguiente manera: 2 se dice sin antí- fona, como los domingos, el salmo66, a ritmo un poco lento con el fin de que lleguen todos parael salmo 50, que se dirá con antífona. 3 Y después otros dossalmos, según costumbre; esto es, 4 el lunes, el 5 y el 35; 5 elmartes, el 42 y el 56; 6 el miércoles, el 63 y el 64; 7 el jueves,el 87 y el 89; 8 el viernes, el 75 y el 91; 9 el sábado, el 142 y elcántico del Deuteronomio, que se partirá con dos glorias. 10 Ylos demás días de la semana debe decirse un cántico de losprofetas, en cada día el suyo, como salmodia la Iglesia roma-na. 11 A continuación se dicen los Laudate; luego, de memo-ria, una lectura del Apóstol, el responsorio, el himno ambro-siano, el verso, el cántico evangélico, la letanía, y así terminael oficio. 12 Nunca deben terminarse las celebraciones de lau-des y vísperas sin que al final recite el superior íntegramentela oración que nos enseñó el Señor, en voz alta, para que to-dos la puedan oír, a causa de las espinas de las discordias quesuelen surgir, 13 con el fin de que, amonestados por el com-promiso a que obliga esta oración cuando decimos: «Perdóna-nos así como nosotros perdonamos», se purifiquen de ese vi-cio. 14 Pero en las demás celebraciones solamente se dirá enalta voz la última parte de la oración, para que todos respon-dan: «Mas líbranos del mal». Declaración, art. 26-28 # % / >
  46. 46. 46 $ ! & ! & 2 &! % $ % & ! 2 . - !(=)) ) 2 ! . (=) 0! + )(=) ! 2 $ . 2 0 & !* $ ! * *1 1 ! + + =) ) 0 $ ! AB BI * + 1 3 ) 1 & * + - ! " $ . AJ ! BC39 = > $ $
  47. 47. 47 & & *2 ! ! 0 . AB BI ! 1 1" . AG BD " + 70! 39 = > 2 ()) ) K . AG BD, , ! Capítulo 14º: CÓMO HAN DE CELEBRARSE LAS VIGILIAS EN LAS FIESTAS DE LOS SANTOS E 22 Abr n las fiestas de los santos y en todas 25 Jul. las solemnidades, el oficio debe cele- 27 Oct. brarse tal como hemos dicho que se haga en el oficio dominical, 2sólo quelos salmos, antífonas y lecturas serán los correspondientes alpropio del día. Pero se mantendrá la cantidad de salmos indi-cada anteriormente. Declaración, art. 29 ; 0 1 % $4+ 1 3$ 5
  48. 48. 48 $ !#& " . ) ! ! $ $ & -* !$ & + $ & ! $ 6 ! % ! Capítulo 15º: EN QUÉ TIEMPOS SE DIRÁ ALELUYA D 23 Abr. esde la santa Pascua hasta Pente- 26 Jul. costés se dirá el aleluya sin inte- 28 Oct. rrupción tanto en los salmos como en los responsorios. 2Pero desdePentecostés hasta el principio de la cuaresma solamente sedirá todas las noches con los seis últimos salmos del oficionocturno. 3Mas los domingos, menos en cuaresma, han dedecirse con aleluya los cánticos, laudes, prima, tercia, sextay nona; las vísperas, en cambio, con antífona. 4Los respon-sorios nunca se dirán con aleluya, a no ser desde Pascuahasta Pentecostés. Declaración, art. 59 " & $ # "
  49. 49. 49 + # $ - $ + # # ! & ! % ! Capítulo 16º: CÓMO SE CELEBRARANLOS OFICIOS DIVINOS DURANTE EL DÍA C 24 Abr omo dice el profeta: «Siete veces al 27 Jul. día te alabo». 2Cumpliremos este 29 Oct. sagrado número de siete si realiza- mos las obligaciones de nuestroservicio a las horas de laudes, prima, tercia, sexta, nona,vísperas y completas, "porque de estas horas diurnas dijo elsalmista: «Siete veces al día te alabo». 3Y, refiriéndose a lasvigilias nocturnas, dijo el mismo profeta: «A media nocheme levanto para darte gracias». 5Por tanto, tributemos lasalabanzas a nuestro Creador en estas horas «por sus juiciosllenos de justicia», o sea, a laudes, prima, tercia, sexta, no-na, vísperas y completas, y levantémonos a la noche paraalabarle. Declaración, art. 60 # $ # " 1 7,* + , ! " !> % ) & %
  50. 50. 50 ) ! $ % ! Capítulo 17º: CUÁNTOS SALMOS SE HAN DE CANTAR A DICHAS HORAS Y a hemos determinado cómo se ha 25 Abr 28 Jul. de ordenar la salmodia para los 30 Oct. nocturnos y laudes. Vamos a ocu- parnos ahora de las otras horas.2 A la hora de prima se dirán tres salmos separadamente, es-to es, no con un solo gloria, 3y el himno de la misma horadespués del verso «Dios mío, ven en mi auxilio».4 Acabados los tres salmos, se recita una lectura, el verso,Kyrie eleison y las fórmulas conclusivas. 5 A tercia, sexta y nona se celebrará el oficio de la mis-ma manera/es decir, el verso, los himnos propios de cadatres salmos, la lectura y el verso, Kyrie eleison y las fórmu-las finales. 6Si la comunidad es numerosa, los salmos secantarán con antífonas; pero, si es reducida, seguidos. 7 Mas la synaxis vespertina constará de cuatro salmoscon antífona. 8 Después se recita una lectura; luego, el res-ponsorio, el himno ambrosiano, el verso, el cántico evangé-lico, las preces litánicas y se concluye con la oración domi-nical. 9 Las completas comprenderán la recitación de tres sal-mos. Estos salmos directáneos han de decirse seguidos, sinantífona. 10Después del himno correspondiente a esta hora,una lectura, el verso, Kyrie eleison y se acaba con la bendi-ción.
  51. 51. 51 Declaración art. 61 " ! ! ! $ # ! + # % # ! > % % " $ + $ % ! 2 " $ ! - ! Capítulo 18º: ORDENACIÓN DE LA SALMODIA E 26 Abr n primer lugar se ha de comenzar 29 Jul. con el verso «Dios mío, ven en mi 31 Oct. auxilio; Señor, date prisa en soco- rrerme», gloria y el himno de cada hora. 2 El domingo a prima se recitarán cuatro secciones delsalmo 118. 3 En las restantes horas, es decir, en tercia, sextay nona, otras tres secciones del mismo salmo 118. 4 Enprima del lunes se dirán otros tres salmos: el primero, el se-gundo y el sexto. 5 Y así, cada día, hasta el domingo, se di-cen en prima tres salmos, por su orden, hasta el 19; de suer-te que el 9 y el 17 se dividan en dos glorias. 6 De este modo
  52. 52. 52coincidirá que el domingo en las vigilias se comienza siem-pre por el salmo 20. 7 En tercia, sexta y nona del lunes se dirán las nuevesecciones restantes del salmo 118; tres en cada hora. 8 Ter-minado así el salmo 118 en dos días, o sea, entre el domin-go y el lunes, 9 a partir del martes, a tercia, sexta y nona sedicen tres salmos en cada hora, desde el 119 hasta el 127,que son nueve salmos; 10 los cuales se repiten siempre a lasmismas horas hasta el domingo, manteniendo todos los díasuna disposición uniforme de himnos, lecturas y versos. 11De esta manera, el domingo se comenzará siempre con elsalmo 118. 12 Las vísperas se celebrarán cada día cantando cuatrosalmos. 13Los cuales han de comenzar por el 109 hasta el147, 14a excepción de los que han de tomarse para otrashoras, que son desde el 117 hasta el 127 y desde el 133 has-ta el 142. 15Los restantes se dirán en vísperas. 16Y como asífaltan tres salmos, se dividirán los más largos, o sea, el 138,el 143 y el 144. 17En cambio, el 116, por ser muy corto, seunirá al 115. 18Distribuido así el orden de la salmodia ves-pertina, todo lo demás, esto es, la lectura, el responsorio, elhimno, el verso y el cántico evangélico, se hará tal comoantes ha quedado dispuesto. 19 En completas se repetirán todos los días los mismossalmos: el 4, el 90 y el 133. 20 Dispuesto el orden de la salmodia para los oficiosdiurnos, todos los salmos restantes se distribuirán propor-cionalmente a lo largo de las siete vigilias nocturnas, 21 di-vidiéndose los más largos de tal forma, que para cada nochese reserven doce salmos. 22 Pero especialmente queremos dejar claro que, si a al-guien no le agradare quizá esta distribución del salterio, puededistribuirlo de otra manera, si así le pareciere mejor, 23 con talde que en cualquier caso observe la norma de recitar íntegro elsalterio de 150 salmos durante cada una de las semanas, demodo que se empiece siempre en las vigilias del domingo por
  53. 53. 53el mismo salmo. 24Porque los monjes que en el curso de unasemana reciten menos de un salterio con los cánticos acos-tumbrados, mostrarán muy poco fervor en el servicio a que es-tán dedicados 25cuando podemos leer que nuestros Padres te-nían el coraje de hacer en un solo día lo que ojalá nosotros,por nuestra tibieza, realicemos en toda una semana. Declaración art. 62 " ! ! $ $ % # , )! ! , ) % + % $ ! - $ L & ! - $ Capítulo 19º: NUESTRA ACTITUD DURANTE LA SALMODIA C 27 Abr reemos que Dios está presente en 30 Jul. todo lugar y que «los ojos del Se- 1 Nov ñor están vigilando en todas partes 23 Ene.. a buenos y malos»; 2pero esto de-bemos creerlo especialmente sin la menor vacilación cuan-do estamos en el oficio divino. 3Por tanto, tengamos siem-pre presente lo que dice el profeta: «Servid al Señor contemor»; 4 y también: «Cantadle salmos sabiamente», 5 y: «Enpresencia de los ángeles te alabaré». 6Meditemos, pues, con
  54. 54. 54qué actitud debemos estar en la presencia de la divinidad yde sus ángeles, 7 y salmodiemos de tal manera, que nuestropensamiento concuerde con lo que dice nuestra boca. Declaración art. 63 * ? @ $ $ $ * ! & % % # # &+ ! 0 ! &+ # % Capítulo 20º: LA REVERENCIA EN LA ORACIÓN S 28 Abr i cuando queremos pedir algo a los 31 Jul. hombres poderosos no nos atrevemos 2 Nov. 24 Ene. a hacerlo sino con humildad y respe- to, 2con cuánta mayor razón debere-mos presentar nuestra súplica al Señor, Dios de todos losseres, con verdadera humildad y con el más puro abandono.3 Y pensemos que seremos escuchados no porque hablemosmucho, sino por nuestra pureza de corazón y por las lágri-mas de nuestra compunción. 4Por eso, la oración ha de serbreve y pura, a no ser que se alargue por una especial efu-sión que nos inspire la gracia divina. 5Mas la oración encomún abréviese en todo caso, y, cuando el superior haga laseñal para terminarla, levántense todos a un tiempo.
  55. 55. 55 Declaración art. 64 2 ! ! " $ - $ ! /$ !! Capítulo 21º: LOS DECANOS DEL MONASTERIO S 29 Abr. i la comunidad es numerosa, se elegi- 1 Agos. rán de entre sus miembros hermanos 3 Nov de buena reputación y vida santa, y 25 Ene. sean constituidos como decanos,2 para que con su solicitud velen sobre sus decanías en todo,de acuerdo con los preceptos de Dios y las disposicionesdel abad. 3Sean elegidos decanos aquellos con quienes elabad pueda compartir con toda garantía el peso de su res-ponsabilidad. 4Y no se les elegirá por orden de antigüedad,sino según el mérito de su vida y la discreción de su doctri-na.5 Si alguno de estos decanos, hinchado quizá por su sober-bia, tuviera que ser reprendido y después de la primera, se-gunda y tercera corrección no quiere enmendarse, será des-tituido, 6y ocupará su lugar otro que sea digno. 7Lo mismoestablecemos con relación al prepósito. Declaración art. 77 8 !
  56. 56. 56 %& ! $ % & $ !* - $ $ & & " % " ! $ & & / % / ! % % ) Capítulo 22: CÓMO HAN DE DORMIR LOS MONJES C 30 Abr ada monje tendrá su propio lecho pa- 2 Ag ra dormir. 2Según el criterio de su 4 Nov. abad, recibirán todo lo necesario pa- 26 Ene. ra la cama en consonancia con su género de vida. 3 En la medida de lo posible, dormirán todos juntos enun mismo lugar; pero si por ser muchos resulta imposible,dormirán en grupos de diez o de veinte, con ancianos quevelen solícitos sobre ellos. 4Hasta el amanecer deberá ardercontinuamente una lámpara en la estancia. 5 Duerman vestidos y ceñidos con cintos o cuerdas, demanera que mientras descansan no tengan consigo los cu-
  57. 57. 57chillos, para que no se hieran entre sueños. 6Y también conel fin de que los monjes estén siempre listos para levantar-se; así, cuando se dé la señal, se pondrán en pie sin tardanzay de prisa para acudir a la obra de Dios, adelantándose unosa otros, pero con mucha gravedad y modestia. 7Los herma-nos más jóvenes no tengan contiguas sus camas, sino entre-veradas con las de los mayores. 8Al levantarse para la obrade Dios, se avisarán discretamente unos a otros, para quelos somnolientos no puedan excusarse. Capítulo 23: LA EXCOMUNIÓN POR LAS FALTAS S 1 May i algún hermano recalcitrante, o des- 3 Ag obediente, o soberbio, o murmura- 5 Nov. dor, o infractor en algo de la santa 27 Ene. regla y de los preceptos de los ancia-nos demostrara con ello una actitud despectiva, 2siguiendoel mandato del Señor, sea amonestado por sus ancianos porprimera y segunda vez. 3Y, si no se corrigiere, se le repren-derá públicamente. 4Pero, si ni aún así se enmendare, incu-rrirá en excomunión, en el caso de que sea capaz de com-prender el alcance de esta pena. 5Pero, si es un obstinado,se le aplicarán castigos corporales. Declaración art. 78 > $ % & $ 2 & , ,& , ,! & $ ! 2 & , & , ! & + ) * %
  58. 58. 58 & & + $ ! & $ . &Capítulo 24º: CUÁL DEBE SER LA NORMA DE LA EXCOMUNIÓN S 2 May. egún sea la gravedad de la falta, se 4 Ag. ha de medir en proporción hasta 6 Nov. dónde debe extenderse la excomu- 28 Ene. nión o el castigo. 2Pero quien tieneque apreciar la gravedad de las culpas será el abad, confor-me a su criterio.3 Cuando un hermano es culpable de faltas leves, se le ex-cluirá de su participación en la mesa común. 4Y el que asíse vea privado de la comunidad durante la comida, seguirálas siguientes normas: en el oratorio no cantará ningún sal-mo ni antífona, ni recitará lectura alguna hasta que hayacumplido la penitencia. 5Comerá totalmente solo, despuésde que hayan comido los hermanos. 6De manera que, si, porejemplo, los hermanos comen a la hora sexta, él comerá a lahora nona, y si los hermanos comen a la hora nona, él lohará después de vísperas 7hasta que consiga el perdón me-diante una satisfacción adecuada. Declaración art. 81 1 % ! ! &
  59. 59. 59 ! #! ! % ! ! - * % % % $ !! $ $ + & % " ! $ $ - ! $ $ Capítulo 25º: LAS CULPAS GRAVES E 3 May. l hermano que haya cometido una 5 Ag. falta grave será excluido de la mesa 7 Nov. común y también del oratorio. 2Y 29 Ene. ningún hermano se acercará a él pa-ra hacerle compañía o entablar conversación. 3Que estécompletamente solo mientras realiza los trabajos que se lehayan asignado, perseverando en su llanto penitencial ymeditando en aquella terrible sentencia del Apóstol que di-ce: 4 «Este hombre ha sido entregado a la perdición de su

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