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PALABRAS DE MONS. JOSÉ LUIS AZUAJE AYALA, PRESIDENTE DE CARITAS A-L Y C EN LA APERTURA DEL FORO SOBRE LA MUJER HONDURAS 2 DE FEBRERO DE 2019

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Quería estar con ustedes en este importante foro pero tuve que quedarme en Caracas por varias reuniones referentes a la ayuda humanitaria que se está organizando a través de la Asamblea Nacional del país y las organizaciones sociales que ya tienen experiencia en el trabajo social. Me dio gusto ver que las tres cuartas partes de estas organizaciones son liderizadas por mujeres comprometidas, algunas con muchos años de servicio y otras que se integraron por la emergencia humanitaria que tiene el país.

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PALABRAS DE MONS. JOSÉ LUIS AZUAJE AYALA, PRESIDENTE DE CARITAS A-L Y C EN LA APERTURA DEL FORO SOBRE LA MUJER HONDURAS 2 DE FEBRERO DE 2019

  1. 1. PALABRAS DE MONS. JOSÉ LUIS AZUAJE AYALA, PRESIDENTE DE CARITAS A-L Y C EN LA APERTURA DEL FORO SOBRE LA MUJER HONDURAS 2 DE FEBRERO DE 2019. Un gran saludo a todas y todos. Quería estar con ustedes en este importante foro pero tuve que quedarme en Caracas por varias reuniones referentes a la ayuda humanitaria que se está organizando a través de la Asamblea Nacional del país y las organizaciones sociales que ya tienen experiencia en el trabajo social. Me dio gusto ver que las tres cuartas partes de estas organizaciones son liderizadas por mujeres comprometidas, algunas con muchos años de servicio y otras que se integraron por la emergencia humanitaria que tiene el país. Gracias a ustedes mujeres por hacer de nuestras instituciones algo digno, humano, llenas de esperanza y abiertas siempre al futuro. El ejemplo que hoy día están dando las mujeres venezolanas es increíble, sus protestas apelando a un trato digno no solo para ellas sino para todos por igual, el ingenio para salir a marchar, buscar los alimentos de sus hijos soportando grandes colas, ir y venir para buscar los medicamentos necesarios para la salud de la familia y muchos otros gestos que han hecho posible que esta crisis no sea tan devastadora. En experiencias límites así como en la cotidianidad, la mujer siempre levanta la bandera del “aquí estoy”, “vayamos juntos”, “no tengamos miedo”, el sentido y el valor de la vida está latente en sus propias vidas con una apertura permanente a un nosotros, a un estar no como extraños sino como familia. Les cuento que yo particularmente he aprendido mucho como obispo del compromiso que la mujer tiene en todo momento, pero particularmente en estos tiempos de crisis en Venezuela. Considero que los aportes que dan a la sociedad, a la Iglesia y a las instituciones, a las comunidades, a la familia, están revestidos de un “plus”, un más, que no es un añadido, sino algo constitutivo en su vida; quizás pueda llamarlo como en el foro “la otra mirada” desde los mismos ojos, pero con una capacidad de ver otras dimensiones que el resto de los mortales nos cuesta percibir, principalmente el amor, el cuidado de lo que existe y el compromiso ante las necesidades de transformación de la sociedad. En este tiempo tenemos oportunidades muy válidas para el compromiso eclesial. Nos hemos enrumbado hacia la construcción de una Iglesia en salida, una Iglesia que no sea autorreferencial, sino testimonial y comprometida con lo humano, que aprenda y dialogue desde las experiencias que nutren el caminar de los pueblos; una Iglesia no de restricciones, sino de aperturas, de compromisos serios por la vida. Para ello nos debemos nutrir del Evangelio de la vida desde una experiencia de encarnación, donde Dios mismo nos enseñó el camino: quieres ser perfecto, no mires hacia arriba, sino pon tu mirada en tu prójimo, de forma horizontal, porque aunque no seamos perfectos como humanos, si nos acercamos a este valor no sólo porque somos imagen y semejanza de Dios, sino porque ya en nosotros Dios quiso hacer su plan liberador y salvífico, tanto que Jesús vino a nosotros no como un
  2. 2. extraño, sino en el vientre de una mujer; de ahí que desde la encarnación aprendemos a encarnarnos también nosotros y a valorar el gran sentido de pertenencia a esta tierra que debemos cuidar para vivir desde aquí lo ofrecido en la vida de resucitados. Tenemos por delante un gran reto: Cuidar, fortalecer, promover nuestra casa común. Siempre he pensado que nuestra primera casa común es la vida, es el aliento de Dios en cada persona y pueblo, y en la naturaleza en la amplitud de sus formas. No podemos restringir la casa común a un espacio determinado, sino al gran espectro que recoge la vida misma como una síntesis del gran cosmos; por eso somos animadores de la vida en todas sus dimensiones, y a través de ella, de todo aquello que nos permite perfeccionarnos como seres humanos, seres comunicantes en medio de un pueblo hambriento de libertad, justicia, paz y equidad. Como Caritas continuaremos en el compromiso de seguir animando y fortaleciendo la equidad entre mujeres y hombres. Les agradezco su presencia y sus aportes para seguir nutriendo la reflexión y las tomas de decisiones y de esa manera Caritas contribuya a la reflexión de la Iglesia en este tema tan prioritario para el testimonio cristiano en medio de realidades de dolor y sufrimiento de tantas mujeres en nuestro pueblo. Les agradezco a los que directamente han organizado este foro y a quienes lo facilitan, sé que siempre están presentes los que no dejan que esta experiencia desfallezca: Cristina, P. Luis Carlos, Sarita, Martina, Andrea, Alessandra, P. Francisco y muchas otras personas. Hoy que es día de Nuestra Señora de la Candelaria, nuestra madre que nos acompaña, pido a Jesús que su luz permanezca en nosotros, para testimoniar la vida plena que Él nos ha traído y que debemos construir. Pido a todos una oración por mi gente, por este pueblo Venezolano que hoy vuelve a las calles a marchar, para que sepamos resolver este difícil conflicto, que es de vida o muerte, en paz y justicia. No puede haber retorno, sería la muerte de miles de personas y la salida de otros millones de Venezolanos hacia sus países. Que Jesucristo les conceda un fraterno foro. Un gran abrazo. Caracas, 2 de febrero 2019 UY,K

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