Lapoe si aapartirde1939

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Lapoe si aapartirde1939

  1. 1. LA POESÍA A PARTIR DE 1939
  2. 2. La Guerra civil española (1936-1939) <ul><li>Los temas comunes: </li></ul><ul><li>Patria perdida. </li></ul><ul><li>La evocación de la lucha. </li></ul><ul><li>La derrota con nostalgia. </li></ul><ul><li>Los recuerdos y el ansia de volver. </li></ul><ul><li>Preocupación por la realidad donde viven. </li></ul>
  3. 3. Miguel Hernández <ul><li>Nació en Orihuela (Alicante) 1910. </li></ul><ul><li>De familia campesina. </li></ul><ul><li>Durante la guerra civil se alistó en el bando republicano. </li></ul><ul><li>Al terminar la guerra fue encarcelado. </li></ul><ul><li>En 1942 murió de tuberculosis en la prisión. </li></ul>
  4. 4. <ul><li>Temas: </li></ul><ul><li>Sociales. </li></ul><ul><li>Dolor. </li></ul><ul><li>Pasiones intensas. </li></ul><ul><li>Sentimientos arrebatados. </li></ul>
  5. 5. Años cuarenta I <ul><li>Poesía arraigada: </li></ul><ul><li>Son un grupo de autores que tienen una luminosa visión coherente y ordenada del mundo . </li></ul><ul><li>El autor expresa su optimismo ante la vida olvidando los difíciles tiempos pasados. </li></ul><ul><li>Los temas principales son el amor, la familia, la religión, el paisaje... </li></ul><ul><li>Utilizan esquemas poéticos tradicionales: soneto, romance. </li></ul><ul><li>Autores importantes son Luís Rosales ( La casa encendida ), Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco y Dionisio Ridruejo ( Sonetos a la piedra ). </li></ul>
  6. 6. Luis Rosales <ul><li>AYER VENDRÁ </li></ul><ul><li>La tarde va a morir; en los caminos se ciega triste o se detiene un aire bajo y sin luz; entre las ramas altas, mortal, casi vibrante, queda el último sol; la tierra huele, empieza a oler; las aves van rompiendo un espejo con su vuelo; la sombra es el silencio de la tarde. Te he sentido llorar: no sé a quién lloras. Hay un humo distante, un tren, que acaso vuelve, mientras dices: Soy tu propio dolor, déjame amarte </li></ul>
  7. 7. Años cuarenta II <ul><li>Poesía desarraigada: </li></ul><ul><li>Mundo de caos y angustia. </li></ul><ul><li>Lejos de toda armonía y serenidad. </li></ul><ul><li>Poesía arrebatada. </li></ul><ul><li>Con un agrio tono trágico. </li></ul><ul><li>Fue calificada a veces de tremendista. </li></ul><ul><li>Se enfrenta al mundo deshecho, caótico. </li></ul><ul><li>Con una religiosidad que adopta el tono de la desesperanza, de la duda … </li></ul><ul><li>Línea existencialista. </li></ul>
  8. 8. Años cuarenta II <ul><li>Autores más importantes: </li></ul><ul><li>Miguel Hernández, Dámaso Alonso ( Hijos de la ira ) y Vicente Aleixandre ( Sombras del paraíso ) </li></ul><ul><li>Blas de Otero ( Ángel fieramente humano ), José Hierro ( Tierra sin nosotros ), Gabriel Celaya ( Tranquilamente hablando ) Victoriano Crémer, Eugenio G. de Nora. </li></ul>
  9. 9. Hijos de la ira <ul><li>Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres . </li></ul><ul><li>A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en </li></ul><ul><li>este nicho en que hace 45 años que me pudro, </li></ul><ul><li>y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar </li></ul><ul><li>los perros, o fluir blandamente la luz de la luna. </li></ul><ul><li>Y paso varias horas gimiendo como el huracán, </li></ul><ul><li>ladrando como un perro enfurecido, fluyendo </li></ul><ul><li>como la leche de la ubre caliente de una gran </li></ul><ul><li>vaca amarilla. </li></ul><ul><li>Y paso largas horas preguntándole a Dios, </li></ul><ul><li>preguntándole por qué se pudre lentamente mi </li></ul><ul><li>alma, por qué se pudren más de un millón de cadáveres en </li></ul><ul><li>esta ciudad de Madrid, por qué mil millones de cadáveres se pudren </li></ul><ul><li>lentamente en el mundo. </li></ul><ul><li>Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? </li></ul><ul><li>¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, </li></ul><ul><li>las tristes azucenas letales de tus noches? Insomnio </li></ul><ul><li>Dámaso Alonso </li></ul>
  10. 10. Blas de Otero <ul><li>HOMBRE </li></ul><ul><li>Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte, al borde del abismo, estoy clamando a Dios. Y su silencio, retumbando, ahoga mi voz en el vacío inerte. </li></ul><ul><li>Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando solo. Arañando sombras para verte. </li></ul><ul><li>Alzo la mano, y tú me la cercenas. Abro los ojos: me los sajas vivos. Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas. </li></ul><ul><li>Esto es ser hombre: horror a manos llenas. Ser —y no ser— eternos, fugitivos. ¡Ángel con grandes alas de cadenas! </li></ul>
  11. 11. Gabriel Celaya <ul><li>La vida es tan sencilla que se explica por sí misma, se basta a sí misma. ¡Mira! Todo está hecho. Todo está ya dado. Nos basta aceptar o quizá —somos humanos— alabar y cantar a lo que nos maquina sin dejarse pensar. Todo está aquí. ¿No lo ves? No hay razón ni más allá. ¡Somos felices! Vivimos los instantes explosivos de alegría o de dolor, de rabia o de amor, y si no es que estamos distraídos, aburridos. No hay nada que esperar. No hay nada que temer. También la muerte llegará cuando nos sea fielmente necesaria y la recibiremos con verdadera ansia. Desde que nacimos nos estamos preparando para que nos consuma. </li></ul>
  12. 12. Años cincuenta <ul><li>La poesía Social: </li></ul><ul><li>Refleja la realidad social y política y denuncia las injusticias. </li></ul><ul><li>Defienden la paz y la libertad. </li></ul><ul><li>Se abandona la expresión de los problemas íntimos o existenciales. </li></ul><ul><li>Rechazo de lujos esteticistas. </li></ul><ul><li>Los poetas se dirigen a la mayoría por voluntad de llegar al pueblo. </li></ul><ul><li>Lenguaje claro y un tono coloquial. </li></ul><ul><li>Se fue cayendo en el peligro de una poesía prosaica. </li></ul><ul><li>Autores más importantes: Blas de Otero ( Pido la paz y la palabra ) y Gabriel Celaya ( Cantos íberos ) </li></ul>
  13. 13. Gabriel Celaya <ul><li>ESPAÑA EN MARCHA </li></ul><ul><li>Nosotros somos quien somos. ¡Basta de Historia y de cuentos! ¡Allá los muertos!  Que entierren como Dios manda a sus muertos. </li></ul><ul><li>Ni vivimos del pasado, ni damos cuerda al recuerdo. Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos. </li></ul><ul><li>Somos el ser que se crece. Somos un río derecho. Somos el golpe temible de un corazón no resuelto. </li></ul><ul><li>Somos bárbaros, sencillos. Somos a muerte lo ibero que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero. </li></ul><ul><li>De cuanto fue nos nutrimos, transformándonos crecemos y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto. </li></ul><ul><li>¡A la calle! que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo. </li></ul><ul><li>No reniego de mi origen pero digo que seremos mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo. </li></ul><ul><li>Españoles con futuro y españoles que, por serlo, aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno. </li></ul><ul><li>Recuerdo nuestros errores con mala saña y buen viento. Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño. </li></ul><ul><li>Vuelvo a decirte quién eres. Vuelvo a pensarte, suspenso. Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo. </li></ul><ul><li>No quiero justificarte como haría un leguleyo, Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso. </li></ul><ul><li>España mía, combate que atormentas mis adentros, para salvarme y salvarte, con amor te deletreo. </li></ul>
  14. 14. Blas de Otero <ul><li>PIDO LA PAZ Y LA PALABRA </li></ul><ul><li>Escribo en defensa del reino del hombre y su justicia. Pido la paz y la palabra. He dicho «silencio», «sombra», «vacío» etcétera. Digo «del hombre y su justicia», «océano pacífico», lo que me dejan.                                   Pido la paz y la palabra. </li></ul>
  15. 15. Blas de Otero <ul><li>Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre aquel que amó, vivió, murió por dentro y un buen día bajó a la calle: entonces comprendió: y rompió todos sus versos. Así es, así fue. Salió una noche echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adónde: a donde el aire no apestase a muerto. Tiendas de paz, brizados pabellones, eran sus brazos, como llama al viento; </li></ul><ul><li>olas de sangre contra el pecho, enormes olas de odio, ved, por todo el cuerpo. ¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces en vuelo horizontal cruzan el cielo; horribles peces de metal recorren las espaldas del mar, de puerto a puerto. Yo doy todos mis versos por un hombre en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso, mi última voluntad. Bilbao, a once de abril, cincuenta y tantos. </li></ul>
  16. 16. Años sesenta <ul><li>Renovación del lenguaje poético. </li></ul><ul><li>Expresar un sentimiento. </li></ul><ul><li>Experiencia personal . </li></ul><ul><li>Sentido cívico y social. </li></ul><ul><li>Rechazan la idea de que el mundo cambie por la poesía. </li></ul><ul><li>Suelen ser sarcásticos y corrosivos. </li></ul><ul><li>Estilo es coloquial. </li></ul><ul><li>Impecable seriedad formal. </li></ul><ul><li>Tono escéptico y moral. </li></ul><ul><li>Autores: Ángel González, José Manuel Caballero Bonald, José Ángel Valente, Francisco Brines, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biezma, José Agustín Goytisolo, etc. </li></ul>
  17. 17. Jaime Gil de Biezma <ul><li>INFANCIA Y CONFESIONES </li></ul><ul><li>A Juan Goytisolo </li></ul><ul><li>Cuando yo era más joven </li></ul><ul><li>(bueno, en realidad, será mejor decir </li></ul><ul><li>muy joven) </li></ul><ul><li>algunos años antes </li></ul><ul><li>de conocernos y </li></ul><ul><li>5 recién llegado a la ciudad, </li></ul><ul><li>a menudo pensaba en la vida. </li></ul><ul><li>Mi familia </li></ul><ul><li>era bastante rica y yo estudiante. </li></ul><ul><li>Mi infancia eran recuerdos de una casa </li></ul><ul><li>con escuela y despensa y llave en el ropero, </li></ul><ul><li>10 de cuando las familias </li></ul><ul><li>acomodadas, </li></ul><ul><li>como su nombre indica, </li></ul><ul><li>veraneaban infinitamente </li></ul><ul><li>en Villa Estefanía o en La Torre </li></ul><ul><li>del Mirador </li></ul><ul><li>y más allá continuaba el mundo </li></ul><ul><li>15 con senderos de grava y cenadores </li></ul><ul><li>rústicos, decorado de hortensias pomposas, </li></ul><ul><li>todo ligeramente egoísta y caduco. </li></ul>Yo nací (perdonadme) en la edad de la pérgola y el tenis. 20 La vida, sin embargo, tenía extraños límites y lo que es más extraño: una cierta tendencia retráctil. Se contaban historias penosas, inexplicables sucedidos, dónde no se sabía, caras tristes, 25 sótanos fríos como templos. Algo sordo perduraba a lo lejos y era posible, lo decían en casa, quedarse ciego de un escalofrío. De mi pequeño reino afortunado 30 me quedó esta costumbre de calor y un imposible propensión al mito.
  18. 18. Jaime Gil de Biezma <ul><li>Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender mas tarde - como todos los jóvenes yo vine a llevarme la vida por delante. Dejar huella quería y marcharme entre aplausos - envejecer,morir eran tan solo las dimensiones del teatro. Pero ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: envejecer,morir, es el único argumento de la obra. </li></ul>
  19. 19. José Ángel Valente <ul><li>Escribir es como la segregación de las resinas; no es un acto, sino lenta formación natural. Musgo, humedad, arcillas, limo, fenómenos de fondo, y no de sueño o de los sueños, sino de los barros oscuros donde las figuras de los sueños fermentan. Escribir no es hacer, sino aposentarse, estar. </li></ul><ul><li>Proyecto de epitafio De ti no quedan más que estos fragmentos rotos. Que alguien los recoja con amor, te deseo, los tenga junto a sí y no los deje totalmente morir en esta noche de voraces sombras, donde tú ya indefenso todavía palpitas. </li></ul>
  20. 20. Años setenta: los novísimos <ul><li>Ruptura con la poesía anterior (oposición al estilo realista, no postura ética ni crítica social, carácter provocador) </li></ul><ul><li>Influencias: Simbolismo francés, Modernismo, Surrealismo, Cubismo y vanguardias, poetas ingleses e hispanoamericanos contemporáneos. </li></ul><ul><li>Exhibicionismo cultural </li></ul><ul><li>Experimentación lingüística </li></ul><ul><li>Autores: Félix de Azúa, Guillermo Carnero ( El sueño de Escipión ), Pere Gimferrer ( Arde el mar ), Antonio Martínez Sarrión, Jaime Siles, Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Ana Mª Moix, Manuel Vázquez Montalbán, etc. </li></ul><ul><li>Otras tendencias </li></ul>
  21. 21. Antonio Martínez Sarrión <ul><li>el cine de los sábados </li></ul><ul><li>maravillas del cine galerías de luz parpadeante entre silbidos niños con su mamá que iban abajo entre panteras un indio se esfuerza por alcanzar los frutos más dorados ivonne de carlo baila en scherezade no sé si danza musulmana o tango amor de mis quince años marilyn ríos de la memoria tan amargos luego la cena desabrida y fría y los ojos ardiendo como faros </li></ul>
  22. 22. Antonio Martínez Carrión <ul><li>PESADILLA </li></ul><ul><li>Aguantarás la oscura acometida </li></ul><ul><li>de la yegua de la noche. Y sin escándalo, </li></ul><ul><li>con las manos atadas por la cinta del sueño, </li></ul><ul><li>derribado en tu angustia y boca arriba, </li></ul><ul><li>habrás de resignarte a vislumbrar figuras amadísimas </li></ul><ul><li>que no intentarán nada: ni sogas, ni bastones, </li></ul><ul><li>ni anclas, ni botes de emergencia, </li></ul><ul><li>con el fin de frenar, si ya no detener, </li></ul><ul><li>ese lento alejarse de la orilla. </li></ul>
  23. 23. Antonio Colinas <ul><li>Canto X Mientras Virgilio muere en Bríndisi no sabe que en el norte de Hispania alguien manda grabar en piedra un verso suyo esperando la muerte. Este es un legionario que, en un alba nevada, ve alzarse un sol de hierro entre los encinares. Sopla un cierzo que apesta a carne corrompida, a cuerno requemado, a humeantes escorias de oro en las que escarban con sus lanzas los bárbaros, Un silencio más blanco que la nieve, el aliento helado de las bocas de los caballos muertos, caen sobre su esqueleto como petrificado. Oh dioses, qué locura me trajo hasta estos montes a morir y qué inútil mi escudo y mi espada contra este amanecer de hogueras y de lobos. </li></ul>En la villa de Cumas un aroma de azahar madurará en la boca de una noche azulada y mis seres queridos pisarán ya la yerba segada o nadarán en playas con estrellas. Sueña el sur el soldado y, en el sur, el poeta sueña un sur más lejano; mas ambos sólo sueñan en brazos de la muerte la vida que soñaron. No quiero que me entierren bajo un cielo de lodo , que estas sierras tan hoscas calcinen mi memoria. Oh dioses, cómo odio la guerra mientras siento gotear en la nieve mi sangre enamorada. Al fin cae la cabeza hacia un lado y sus ojos se clavan en los ojos de otro herido que escucha: Grabad sobre mi tumba un verso de Virgilio.

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