SELECCIÓN DE ARTÍCULOS DE FERNANDO GARAVITO                 ¿Quién era Fernando Garavito Pardo?Fernando Garavito nació en ...
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14amor con una flor de amor que nunca albergará a una abeja, seré ese otro yo que todosllevamos como una condena, un otro ...
15                            El compinche de Dios [*]19 de mayo de 2002Tengo entendido que Pacho Santos es un tipo encant...
16y a los más aventajados les enseñó a hacer "sánduches con queso y jamón, perroscalientes y chuletas ahumadas". Hasta que...
17                                          ¡Cállese ya! [*]18 de agosto de 2002Esta semana llegaron varias cartas a la Di...
18sus gobernantes ocasionales, que hoy son y mañana desaparecen, o en los prestigiosmentirosos que hoy detentan y que maña...
19                            La vida es una fiesta [*]5 de enero de 2003Nota previa.Lamento informar a ustedes que El Esp...
20Pero esta es sólo la tapa de esa olla podrida. A lo largo de la investigación se demostróque la intención del embajador ...
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22Los restos de la quilla se hundirán poco a poco en el mar, y del maderamen noble quedebió pertenecer a las alacenas del ...
23                               Censor y piltrafa15 de enero de 2003El domingo anterior, cuando estaba seguro de haber pa...
24libertad de un periódico que, según cree, es de su propiedad. Como la tercera parte delpaís, porque las otras dos tercer...
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29de Medellín (en las comisiones ilegales está involucrada la familia real), en lasempresas de servicios públicos, en la b...
30esta semana escribí "El regreso del basilisco", donde ya, por fortuna, hablo de otrostemas.La segunda determinación fue ...
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32Así pues, el Estado va a hablar de tú a tú con los asesinos de La Rochela, La Chinita yMejor Esquina; con los autores de...
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  1. 1. SELECCIÓN DE ARTÍCULOS DE FERNANDO GARAVITO ¿Quién era Fernando Garavito Pardo?Fernando Garavito nació en Bogotá en 1944, y se graduó como abogado en laUniversidad Javeriana; fue redactor, editor y director de varios medios de prensa. En1998 se vinculó a EL ESPECTADOR, donde escribió una prestigiosa columna deopinión, “El Señor de las Moscas”.Amenazado por los paramilitares, se vio obligado a partir al exilio el día 21 de marzo de2002 junto con su esposa y sus dos hijos menores. En una serie de columnas deprensa había atacado a las derechistas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y serefirió al candidato presidencial Álvaro Uribe, quien encabezaba las encuestas, como aun candidato ultraderechista cuya elección podría ser peligrosa para el país. Desde elexilio continuó escribiendo su columna para el diario EL ESPECTADOR.Posteriormente a raíz de un artículo donde preguntaba “¿Por qué los autores deldesfalco a la Nación a través del Banco del Pacífico ocupan los más altos cargosadministrativos del nuevo gobierno del Presidente Uribe Vélez?”, el periódico prescindióde sus servicios.Entre sus libros se destacan “Ja”, de 1976, que la crítica consideró como un puntalimportante de la renovación del lenguaje poético en Colombia, dos antologías de susreportajes políticos y culturales: “Reportajes de Juan Mosca”, editado en 1983, y “País
  2. 2. 2que duele”, de 1996, así como un volumen de periodismo literario, “El corazón de Oro”,de 1993. En el año 2001 obtuvo el Premio de Periodismo Simón Bolívar, por suinvestigación sobre la tragedia del Palacio de Justicia.En el año 2006, por selección de los jurados, la Fundación Lannan le dio el CulturalFreedom Award por su trabajo como periodista en favor de la democracia, la libertad ydel respeto a los derechos humanos.A inicios de 2010 aspiró a ser representante a la Cámara por los colombianos en elexterior, apoyado por el PDA, pero no tuvo éxito.Falleció el día 28 de octubre de 2010 en un accidente automovilístico en Nuevo México.
  3. 3. 3 Ciertas yerbas del pantano [ *]27 de agosto de 2000Con bombos y platillos EL TIEMPO lanzó esta semana a Álvaro Uribe Vélez como sucandidato presidencial. Cuatro columnas en primera página, foto desplegada con puñoafirmativo y gesto intenso, preguntas concretas, respuestas ambiguas. El candidatoanunció que va a asumir la defensa de los colombianos. Muy bien. Pero, ¿quién nosdefenderá a los colombianos del candidato?Su hoja de vida es más bien una hoja de muerte. Fue estudiante pobre del colegioJorge Robledo, hijo de don Alberto Uribe Sierra, uno de esos personajes de los queestá llena la historia de Antioquia, que le ponen la trampa al centavo y viven un poco deechar el cuento, de comprar al fiado, de captar dineros, de deber un poco aquí y unpoco en la otra esquina.Pese a que don Alberto se convirtió en el corredor oficioso de finca raíz de ciertasyerbas del pantano y que era ostentoso como una catedral, con helicóptero y rejoneoincluidos, murió más pobre que el padre Casafús, quien fue tal vez el autor del milagro.Porque si no es un milagro, ¿cómo se explica que haya dejado esa inmensa y oportunariqueza que sacó de problemas a sus tres vástagos, el candidato, el ‘Carepapa’ y el‘Pecoso’, que hasta el momento habían pasado las duras y las maduras para explicar laprocedencia de algunos dinerillos?Por ese entonces el candidato ya había salido del colegio y había olvidado a ciertasyerbas del pantano que fueron sus compañeros de curso, y que sólo volvieron a saberde él por los éxitos de su carrera política, por las frecuentes noticias del periódico, y porla fotografía que lucían los orgullosos propietarios de La Margarita del Ocho en su salónprincipal, donde aparecía rodeado por las más importantes ciertas yerbas del pantano,la cual desapareció misteriosamente sin que nadie haya vuelto a dar cuenta de suparadero. Al terminar su bachillerato, el candidato estudió Derecho en la Universidad deAntioquia y comenzó a sostener a los cuatro vientos que él "algún día" llegaría a serpresidente de la República. Y claro, va a serlo, como lo señala su meteórica carrera.Primero, como representante de Guerra Serna, fue jefe de Bienes de las EmpresasPúblicas de Medellín, donde atropelló a todo aquel que no quiso vender sus tierras parael desarrollo hidroeléctrico El Peñol-Guatapé. Luego pasó sin pena ni gloria por laSecretaría General del Ministerio del Trabajo. Más adelante, en el gobierno de TurbayAyala, fue director de Aeronáutica Civil. Allá logró el más acelerado desarrollo que hayatenido la industria aérea en Antioquia. El departamento se vio de pronto cruzado pormúltiples pistas y por modernas aeronaves con sus papeles en regla. Durante eseperíodo, fue socio de su director de Planeación, el notable empresario deportivo CésarVillegas, con quien importó las casas canadienses de madera que ahora lucen contanto garbo su elegante perfil en las fincas de las más discretas ciertas yerbas del* Columna publicada en El Espectador, agosto 27, año 2000, página 14 A.
  4. 4. 4pantano. Pero salió de Aerocivil a raíz de un pequeño escándalo del cual dio cuentapormenorizada el periódico que ahora apoya su candidatura, y se dedicó de lleno a lapolítica.Dejó a Guerra Serna con sus rifas de neveras y de electrodomésticos, y se hizonombrar alcalde de Medellín en el gobierno del poeta Belisario. Allá aprendió a las milmaravillas el ceremonial que oculta la ineficiencia, pero salió sin consideración a susméritos cuando visitó en el helicóptero oficial a ciertas yerbas del pantano. Despuésllegó al Congreso en compañía de su primo, Mario Uribe, electo ahora presidente delSenado sin siquiera una mención a su fervor religioso, que fue evidente a sus visitas alSeñor Caído, en La Catedral, con credo incluido. Pero ese es un cuento que otro día lescuento.El candidato fue también gobernador de Antioquia, donde se dedicó a convivirpacíficamente. Allá mostró su entusiasmo neoliberal, que hoy oculta con tanto cuidado:cerró la Secretaría de Obras, dejó cesantes a dieciséis mil empleados, privatizó lasEmpresas Departamentales de Antioquia, acabó con los hospitales regionales, e inicióla privatización de la Empresa Antioqueña de Energía, antes de dilapidar el presupuestoen contratos de pavimentación que nunca logró terminar, y en la venta de futuros de laEmpresa de Licores, todo lo cual contribuyó a dejar a Antioquia, que es inmensamenterica, en la ruina total.Estuvo en Harvard, claro está (¿quién que es candidato no ha estado en Harvard?),donde jugó tenis con Andrés Pastrana mientras Juan Rodrigo Hurtado le hacía lastareas; compró hacienda en Córdoba (¿quién que es candidato no tiene hacienda enCórdoba?) donde quedó bajo la protección de ciertas yerbas del pantano; tuvo unalmacén de alimentos y bebidas (¿quién que es candidato no ha tenido un almacén dealimentos y bebidas?) que se llamó "El gran banano"; y terminó por ser el candidato inpectore de los sectores más oscuros, peligrosos y reaccionarios del país. Los cuales,sobra decirlo, no son solamente Enrique Gómez y Pablo Victoria y compañía. Tambiénson, Dios nos ampare, las famosas y nunca bien elogiadas ciertas yerbas del pantano.
  5. 5. 5 ¿Cuánto mide un metro?Febrero 11 de 2001Según parece, el tema de la corrupción se puso nuevamente de moda entre nosotros.Ya se sabe, aquí lo tomamos a la ligera, en una forma temperamental y recurrente.Ahora mismo la atención del país se centra en el caso de Termo-Río. Qué bien que laFiscalía aborde lo que se hizo y lo que se dejó de hacer en el tribunal de arbitramento,porque el hecho de que sus miembros sean transparentes no tiene por qué eximirlos deuna indagación judicial. Me parece que esa rara avis a la que se le ha dado el extrañonombre de opinión pública, ha seguido cuidadosamente los intríngulis de estedesaguisado, y que por primera vez en mucho tiempo no está dispuesta a que le metanel dedo en la boca. Ya era hora. Cualquiera se queda súpito viendo la indiferencia delpaís ante casos flagrantes de corrupción. ¿Qué habrá sucedido con Chambacú?¿Alguien indagó a fondo el enriquecimiento ilícito generado alrededor del POT? ¿Quépersonas del alto gobierno resultaron beneficiadas? ¿Por qué el responsable de laspérdidas multimillonarias en el entuerto de Dragacol es hoy el candidato in péctore a lajunta directiva del Banco de la República y actúa como delegado de nuestro lamentablecanciller para hablar del Plan Colombia ante Latinoamérica? ¿Qué oscura condiciónpermite que el Gobierno se dé por satisfecho con recuperar sólo 7 mil (¡y eso aún estápor verse!) de los 26 mil millones que se le entregaron a Reginaldo Bray comorecompensa por sus favores políticos? ¿Qué esconde la quiebra del ISS? ¿Quiénesson los socios de las empresas de salud que se han enriquecido indebidamente a costadel cierre de servicios hospitalarios y de seguridad social a lo largo y ancho del país?¿Quién permite que las tarifas máximas autorizadas para la recolección de basuras,superen en un 34 por ciento, en un 32 por ciento ¡y en un 130! por ciento lo establecidorespecto a los estratos 4, 5 y 6, de tal manera que, para poner un ejemplo cualquiera,los $13.000 previstos en el último de ellos se conviertan en $30.000? Multiplique ustedlos $17.000 de diferencia por los setenta mil usuarios de ese nivel en Bogotá ydescubrirá que las cuatro empresas de aseo, ahora asociadas, se embolsican cadames por ese sólo concepto (y únicamente en la tarifa básica), la nada despreciablesuma de $1.190 millones. ¿Quiénes son los dueños de esas empresas? ¿Cuánto robanen un año? ¿Qué hace la Superintendencia que se creó para defender a los usuarios?¿Por qué a quien ofreció por un valor insignificante la ETB a una multinacionalespecífica e hizo todo lo posible por regalarle la empresa, lo vinculan a la lista deprecandidatos a la Presidencia de la República? Todo eso forma parte del mapa de lacorrupción en Colombia, al que cada día se le agregan nuevos y complejos elementos.¿Qué tal el mico que exime a Comcel del pago de US$54 millones a la ETB y Telecom,dos empresas públicas que son propiedad de todos, el cual fue aprobado con el vistobueno del Ministro de Justicia y sancionado por Pastrana? ¿Por qué el nefasto señorNéstor Humberto Martínez sigue cogobernando en contra de los intereses del país? ¿Yen qué irá a parar dentro de uno o dos años la demanda que interpuso la sociedadencargada de la construcción de la vía Tobiagrande-Puerto Salgar contra el Estado porUS$560 millones? El ministro Canal sostiene que tudu está en urden. ¿Será verdadtanta belleza? Porque la permanente sangría a que se ha visto sometido el país no esproducto de imprevisión ni de torpeza. Detrás hay mala fe. Y es a partir de esa mala fe
  6. 6. 6como los colombianos nos empobrecemos cada día, mientras que determinadosdelincuentes de cuello blanco se enriquecen a su amaño. De ahí las permanentesreformas tributarias. Y de ahí que éste sea el nuevo país de Olafo, el amargado. Parasostener el tren de la Corte llega el recaudador de impuestos con su hacha de cortarcabezas a exprimir el bolsillo de los súbditos. Y mientras éstos pasan hambre y vencómo al país lo arrasa la guerra, los cortesanos se divierten de lo lindo, van de orgía enorgía y se quedan con la boca abierta ante el traje nuevo del emperador.Ahora, quisiera señalar la importancia de llevar este tipo de investigaciones a término.Hace unos años el país se escandalizó con el tejemaneje en torno a la construcción delmetro de Medellín. En las "mordidas" por US$45 millones estuvieron directamenteinvolucrados un empresario español, Enrique Sarasola, y figuras destacadas de losgobiernos de España y Colombia. Cuando la investigación avanzaba hacia FelipeGonzález y Belisario Betancur, en Colombia se cerró el caso con la absolución que ELTIEMPO les impartió a los implicados. Pero en el exterior las cosas son a otro precio. El29 de diciembre pasado, EL COLOMBIANO publicó una discreta noticia según la cualPanamá impidió que se investigara la cuenta de Sarasola en el Merrill LynchInternational Bankdonde, que se supone, manejó los US$20 millones de comisionesque recibió por ese negocio. En el horizonte brilla una lucecita de esperanza. ¡Todavíaes posible que se aclare un negociado que le costó al país la bicoca de US$4.000millones!La experiencia de Medellín señala la importancia de cuidar y vigilar el desarrollo de lasinvestigaciones que tienen entre manos los nuevos y, supongo, eficaces juecescolombianos.
  7. 7. 7 ¡Urgente! ¡Urgente! ¡Urgente! [*]20 de mayo de 2001La noticia salió perdida por allá, en un rincón del segundo cuadernillo de EL TIEMPO: elmetro de Medellín demanda ante la Fiscalía al consorcio constructor del complejo y a suabogado, Fernando Londoño, "por fraude a resolución judicial, menoscabo de laintegridad nacional y actitud subversiva". El asunto se refiere a la convocatoria deltribunal de arbitramento internacional que amenaza con reunirse de mañana en ochodías en Panamá, en contra de una categórica disposición de la Corte Constitucional,según la cual el conflicto suscitado entre las partes debe ser resuelto ante los tribunalescolombianos. El abogado del consorcio desconoció esa orden y convocó al tribunal. Setrata de una violación de la ley que, por desgracia, no puede considerarse como uncaso aislado.Londoño es un caballerete. En su prontuario figuran los 180 mil millones de pesos quedejó de percibir la DIAN cuando él era presidente del Banco del Pacífico. FiguraInvercolsa, una holding de ECOPETROL dueña de las acciones de Colgás. En unnegocio retorcido, Londoño, abogado y testaferro de José Urbina (socio de Colgás),intentó que en el momento de la privatización de la compañía le vendieran los títulosque conformaban la mayoría accionaria, alegando que tenía a su favor la primeraopción de la oferta, que en este caso pertenecía a los trabajadores. Figuran lossórdidos manejos que utilizó en la defensa de Fernando Botero, por la cual cobró milmillones de pesos. Y figura, para no abundar en ejemplos, su ominosa presencia entodas y cada una de las demandas que se formulan contra los intereses de Colombia.¿Qué pasará en el fondo oscuro de su conciencia? ¿Podrá disfrutar con tranquilidad losmillones de dólares que se gana como honorarios en incidentes judiciales que terminanpor fallarse a favor de compañías que acaban con el trabajo y el patrimonio de loscolombianos? Que lo averigüe Vargas. Pero no la Teta Vargas. Vargas, Vargas.El caos fiscal, moral, político y administrativo que ha generado esta obra esabsolutamente espeso. Se trata del segundo metro más costoso del mundo. Seconstruyó en contra de las especificaciones técnicas más elementales. La deudapública contraída para sacarlo adelante es igual a la de la totalidad de los entesterritoriales del país en este momento y amenaza con llevarnos a la quiebra definitiva.Su origen es espurio. El contrato que originó a este engendro del averno se firmó luegode que reconocidas personalidades, a punto de ser desenmascaradas, recibieroncomisiones ilegales por veinte millones de dólares. (Quien quiera conocer los nombresde los implicados puede consultar la edición de EL COLOMBIANO del pasado 28 deabril). Y ahora, para completar, estamos ad portas de un fallo arbitral en Panamá, en elque unos jueces que no ofrecen al país las garantías mínimas necesarias deimparcialidad que se requieren en un caso de tanta envergadura, decidirán si tenemosque entregarles 640 millones de dólares (más o menos el 0.5 por ciento del PIB), aunas multinacionales que violaron la ley desde un comienzo. Colombia no puede ir a* Columna publicada en la página de Opinión de El Espectador, el 20 de mayo del 2001.
  8. 8. 8Panamá y esa decisión debe tomarla en el curso de esta semana. En contra de lo quepiensan los abogados de la empresa, es urgente desechar por completo la peregrinaidea de demostrar ante ese tribunal la ilegalidad de ese tribunal. Si nos hacemos partedel mismo quedaremos atados irremediablemente a unas decisiones que están porfuera de nuestro marco jurídico. Nuestro camino es el de abstenernos, reconstruir laargumentación que no logró contra toda evidencia, demostrar que el contrato es nulo detoda nulidad, denunciarlo ante la instancia competente, exigir que las pérdidasocasionadas por la obra reviertan sobre las partes implicadas (el consorcio constructory las autoridades que se empeñaron en sacar adelante ese elefante blanco contraviento y marea), respaldar la acción de quienes en este mismo momento estánempeñados dentro de los órganos de control en que el ilícito más grande que se hayacometido jamás en Colombia no quede sin castigo, y hacer un frente común conquienes no desean que el país, porque es el país entero, quede abandonado al azar deuna demanda inicua.En la solución de ese entuerto estamos involucrados todos. Nuestro proyectoeconómico inmediato no tiene por qué quedar sometido a una sentencia que puedeordenarnos entregar a unas empresas que asaltaron la buena fe de los colombianos, lopoco que queda de las finanzas públicas en Colombia. Son 640 millones de dólaresinvolucrados en la reclamación del consorcio, y 520 en la demanda por daños yperjuicios que interpuso la empresa metro contra el primero. En total, 1.160 millones dedólares, que equivalen casi centavo por centavo a lo que pagarán los Estados Unidospor los retazos de país que dejará su Plan Colombia.Necesitaríamos que el gobierno se pronunciara sobre este asunto de manera clara,enérgica y definitiva. Pero, como aquí no hay gobierno, ¿hacia dónde miramos? ¿Aquién recurrimos? La respuesta es urgente. ¿Se ha enterado el Congreso (que, sesupone, está integrado por los representantes del pueblo) de lo que aquí sucede? ¡Quehable el Congreso! ¡Que hable el país entero!
  9. 9. 9 SIN TANTA PENDEJADAEnero, 2002Para lograr la paz es necesario que el país se exija a sí mismo una serie de reformasestructurales inmediatas, sin esperar que nadie le conceda nada a nadie. Hace algunosmeses sostuve en esta columna (¿a alguien podrá importarle lo que yo sostenga o dejede sostener en esta columna?) que para hacer la paz es necesario primero aprender ahacer la guerra, lo cual me llevó a pedir que se le diera a la guerrilla el estado debeligerancia para que los "soldaditos secuestrados" dejaran de estar secuestrados ypasaran a su real condición de prisioneros, y los gobiernos interesados en la solucióndel conflicto estuvieran en capacidad de reclamarle a Pastrana y a Tirofijo elcumplimiento cabal de los principios contenidos en el Derecho InternacionalHumanitario. Obvio, la única ex presidencia que tengo en mi hoja de vida es la de laAcademia de Filosofía y Letras del Colegio Mayor de San Bartolomé, por lo cual elasunto pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, a lo largo de un año el conflicto seagudizó, la paz de Pastrana mostró el cobre y la hecatombe siguió impertérrita. Ello, yno la lánguida intervención de un ex presidente que antes – dicen - hacía pensar al paísy que ahora lo hace llorar a mares, me obliga a preguntarme si ese aprender a hacer laguerra pueda llevarnos a parte alguna. La repuesta es tristemente negativa.El zafarrancho que se armó esta semana demuestra hasta la saciedad que Colombiasigue siendo el país de Francisco de Paula. Esto no hubiera tenido importancia en1960, cuando con base en una guerrilla inspirada en la revolución rusa nos debatíamoscontra la insurgencia del capitalismo en medio de una estructura estática, rígidamenteagraria y campesina. Pero han pasado cuarenta años durante los cuales el poder, contodo lo que él significa, se ha afirmado en contravía de un país lleno de imposibilidades,de rechazos y exclusiones, pero también de movilidades que, al no ser tenidas encuenta, se han tratado de imponer por la fuerza. Tal vez ninguno de los miembros delestablecimiento se lo plantee con claridad, pero lo cierto es que la política que se haceen Colombia es esencialmente totalitaria. La formal y la informal. La de Bogotá y la delCaguán. Mientras el poder insurgente se impone por la fuerza, el del Ejecutivo se afirmasobre unos electores improvisados e incapaces de decidir por sí mismos (¿de qué otramanera podría entenderse el inusitado ascenso de Pastrana?), que termina porejercerse contra esos mismos electores. Las únicas medidas de beneficio colectivo quese han tomado durante el año y medio que lleva en el gobierno el actual presidentetienen la firma de la Corte Constitucional, porque en la Casa de Nariño sólo se piensaen rentabilidades. La imagen renovadora que echa de menos Cocopigua, tan cara alantiguo locutor de televisión, sirvió para lo que debía servir: para llegar a la meta. Y hoy,claro está, incomoda porque no conviene a los negocios. Ahora llegó el turno de serduro. Duro de cara, duro de alma, duro de cabeza.Pero volvamos al cuento. Hablábamos de cómo en Colombia los intereses del podervan en contravía de los intereses del país. Como ejemplo el Congreso. ¿Se hapresentado en esta legislatura una sola iniciativa memorable? No que yo sepa. Loscongresistas no se despegan jamás de lo inmediato y en ellos, a la manera de las
  10. 10. 10sociedades primitivas, lo inmediato tiene que ver con la comida. Es triste ver que unpaís sumido en la pobreza y horrorizado por el conflicto, carezca de un Congreso que lorepresente. En ese escenario lo que importa es el grito. La señora Betancourt es unaexcelente parlamentaria porque tiene unos pulmones saludables. Y el señor Moreno deCaro también lo es porque no tiene timbre de voz sino pito de tractomula. En nuestroCongreso los árboles no dejan ver ese bosque espeso de intereses mezquinos y debanalidades. ¿Cómo hacer Congreso si Name es todavía senador de la República? ¿Yqué hacer con María Isabel Rueda sentada en el escaño que alguna vez fue de DaríoEchandía? ¿Y qué esperar de Perea como presidente de la Comisión de Presupuesto?La paz es un propósito que no puede figurar en ese quisicosismo falaz y mendicante.Y lo mismo ocurre con los partidos, con la universidad, con esa sopa que los avivatoshan dado en llamar sociedad civil y que no es nada distinto que la vieja y elementalciudadanía. Todos ellos están dispuestos a salir a la calle a gritar no más paratranquilizar su conciencia. ¿Y qué? ¿Qué significan las banderolas de Pachito, con suyo quiero la paz de pacotilla si aquí nadie la quiere? Si la quisiéramos, si la política nofuera totalitaria y tuviéramos oportunidad de expresarnos en forma colectiva, la idea dela beligerancia restringida hubiera pasado sin ningún comentario. Si quisiéramos la paz,el país ya se habría impuesto sobre el poder, sobre los jojoyes de cualquier laya, sobreel Congreso, sobre el militarismo y su homónimo, el paramilitarismo. Pero aquí nos faltavoluntad política. Para lograr la paz es necesario que el país se exija a sí mismo unaserie de reformas estructurales inmediatas, sin esperar que nadie le conceda nada anadie, sin que el celular de Galán tenga la menor importancia, sin atender a laliberación de secuestrados, sin aguardar a la opinión - siempre tortuosa - del siempretortuoso Víctor Gé. Los ciudadanos tenemos que encontrar el canal adecuado paraimponer por lo menos ocho de los cuarenta y seis puntos de la Agenda Común para elCambio: recuperación inmediata de los derechos fundamentales vulnerados por latotalidad de las partes involucradas en el conflicto; redistribución, también inmediata, dela tierra improductiva; ordenamiento territorial integral; revisión categórica del modelo dedesarrollo económico; aplicación ipso facto de una política de redistribución del ingreso;participación social en la planeación; lucha en el acto contra la corrupción; reforma ¡ya!del Congreso, del Ejecutivo y del poder local. Ése es el camino de la paz. La únicanegociación posible. Sin tanta pendejada como sale ahora a relucir, que enreda todavíamás el ya enredado tejemaneje del asunto. Partamos de un hecho cierto: los actores dela hecatombe (gobierno, militares, guerrilleros, paramilitares, delincuencia común yorganizada), no están interesados en la paz porque todas sus ganancias provienen dela guerra. Nosotros, los ciudadanos inermes, sí. Pero no nos dejemos involucrar enbanderitas y en marchas inoficiosas. Abrámosle un camino a la paz con hechos ciertos,con realidades políticas. ¿Cómo? Impongamos, sin contar con los guerreros y con losguerreristas, una consulta popular que nos lleve de inmediato a una constituyentedonde se construya otro país. Pero hagámoslo. Y que todo lo demás desaparezca ensu propia masacre.
  11. 11. 11 Cuando era moscorrofio [ *]17 de febrero de 2002En este país el moscorrofismo es una norma de conducta. Pero, al igual que en la rígidaestratificación social que nos caracteriza, hay moscorrofios de primera, moscorrofios desegunda y moscorrofios de tercera. Yo, por ejemplo, soy de tercera. Nací moscorrofio,soy moscorrofio y moriré siendo moscorrofio. Mientras tanto, los moscorrofios desegunda son como Enriquito, Pachito, Rafael, Juan Manuel (ah, y Juanita y Beto) quenacieron en cuna de oro y, debido a sus desaciertos, comenzaron muy temprano suregresión a moscorrofios. ¿Y los de primera? Obvio. Los de primera son como UribeVélez, que nacieron moscorrofios y debido a sus desaciertos morirán en lecho de oro.Uribe, cuando era moscorrofio se convirtió sin querer en el protagonista de un libro. Enefecto, en la página 72 de Los jinetes de la cocaína, escrito por Fabio Castillo, se leeque "también es oriundo de Antioquia el senador Álvaro Uribe Vélez, cuyo padre,Alberto Uribe Sierra, era un reconocido narcotraficante que estuvo detenido en unaocasión para ser extraditado, pero Jesús Aristizábal Guevara, entonces secretario deGobierno de Medellín, logró que lo pusieran en libertad. Uribe Vélez le otorgó licencia amuchos pilotos de los narcos cuando fue director de Aerocivil". Y más adelante, en lapágina 76, afirma: "Álvaro Uribe Vélez hizo el lanzamiento público del programaMedellín sin tugurios", sin necesidad de añadir que ese fue el plan de viviendafinanciado por Pablo Escobar y sus secuaces.Que yo sepa, nunca el implicado desmintió tal versión. Pues bien, esta sería unaoportunidad única para hacerlo. No sustento la denuncia de Castillo. Digo simplementeque un candidato que se perfila como el próximo presidente de la República no puedellegar a la primera magistratura de la nación con esa sombra a cuestas. Candidato,cualquiera lo sabe, es una palabra que tiene su origen en la antigua Roma, donde losseñalados para ocupar un cargo público debían cubrirse con una túnica blanca parasignificar que no tenían en su vida una sola mancha de qué avergonzarse. Ese deberíaser el proceder de Uribe. Que desmienta tal especie, aun corriendo el riesgo de quealguien le recuerde el día en que lloró en el Senado.¿Que cómo es el cuento? El cuento es simple. En diciembre de 1989 el gobierno Barcopresentó ante el Congreso un proyecto de reforma constitucional al que el país, una vezaprobado, debía convalidar por referendo. En ese instante vivíamos una crisis deproporciones, provocada por el magnicidio de Luís Carlos Galán, ocurrido cuatro mesesantes. Fue entonces cuando en la Cámara de Representantes, un godo oscuro, CarlosPineda Chillán, con el aval de 21 congresistas (entre ellos Jairo Ortega Ramírez,Ernesto Lucena Quevedo, Jaime Arizabaleta Calderón, César Pérez García, TiberioVillarreal y otros de similar catadura), le colgó un mico que ordenaba incluir en eltemario del referendo un punto mediante el cual se rechazaba la extradición. El ministrode Gobierno de ese entonces, Carlos Lemos Simmonds, denunció la maniobra y en un* Columna publicada en la página de Opinión de El Espectador, el domingo 17 de febrero del año 2002.
  12. 12. 12valeroso discurso sostuvo que, de aprobarse, el Congreso se entregaría a los narcos"atado de pies y manos". Pero el mico, con ponencia positiva de Mario Uribe - tenía queser -, pasó sin problemas hasta la plenaria del Senado, donde Álvaro Uribe Vélez (y noes un homónimo) lo defendió ante sus asombrados colegas con voz quebrada ylágrimas en los ojos. ¿Qué y quién se escondía detrás de sus palabras? Hasta elmomento nadie ha dicho ni pío. Sería por lo menos prudente que el candidato le diera lacara al país y contestara.¿Y en qué para el cuento? En que ante el peligro de provocar "una carnicería", comosostuvo Lemos Simmonds, el gobierno retiró su proyecto. Y todos iniciamos deinmediato nuestro proceso habitual de perdón y olvido.
  13. 13. 13 El silencio del mimo [ *]Estoy aquí, inmensamente quieto, silencioso. Mi sudario brilla bajo la luz del sol, y yo, elmuerto, siento cómo la gota de sudor recorre mi mejilla dejando en ella una húmedaprofunda huella de color impreciso.Las gentes hablan interminablemente de sus solos asuntos, hay viejos y niños ymujeres embarazadas y vendedores de cachivaches, y ese áspero olor que sube desdelo más profundo de los meandros urbanos, de las alcantarillas y detritus. Sobre mipedestal asisto a su agitado ir y venir, a sus diálogos sin sentido. El viento no alcanza adespeinar sus palabras.Las mías son estas, las de adentro, las pensadas una vez y otra vez, pensado azar,pensado amor, pensado circunstancia. Afuera se hacen gesto. Aquí está la palabranecesidad, hecha de un tintineo destinado a llevar a mi anatomía hacia otra forma; lapalabra amenaza disfrazada de disparo en la esquina; la palabra sed hecha lluvia otormenta o riachuelo que corre por la memoria de mi infancia.Todo está en este sitio. El hombre, el asesino, puede ser este o este o este o aquelotro, cada cual lleva una muerte por dentro, cada cual es el odio que es, que insiste envolverse sombra y en ser Apocalipsis. Soy una inmensa mole muerta, soy todo ojosabiertos, mis oídos retumban con los pregones y el ulular de las sirenas. Estoy aquí,entre ustedes, demasiado evidente: soy el que ya no es, el mudo, el silencioso. Hablo,sobra decirlo, en mi silencio.Dejo aquí un nombre y otro nombre y otro nombre, dejo el árbol, el hecho de seriguana, de ser mosca, dejo a marzo cansado de ser marzo ¡con sus ganas de agosto!, yel pan de cada día y demás (y de menos), tal vez vea las nubes viendo ovejas y viendocorderos, y lleve el agua en el cuenco de la mano como se lleva un puñal que se clava,amargo, en el centro del corazón.Por eso quedo aquí, nadie jamás sabrá que soy el mimo, el mismo, nadie verá mispárpados cerrados cubiertos de cal y yeso, nadie sabrá si miro o no con mis ojos demuerto, estaré en mi esquina como están las esquinas (¿alguien alguna vez se hapreguntado en qué esquina habita cada esquina?), los perros harán uso de mí para suscosas, nada me inmutará, ni las noches de luna.Cuando en las calles sólo queden los seres que nadie quiere, bajaré de mi sitio parahacer gestos y hacer morisquetas, seré uno más de los menos, hecho de desperdicios,yo, estatua de sal saldré de mi sudario, heme aquí vestido de niebla y humo, yo,nocturno mimo soy un fantasma acosado por vampiros y miedos, pero, claro está,conservo para siempre mi esencia de mimo y puedo ser feliz - como Marceau -persiguiendo mariposas azules, todo lo mío será imaginario, me sacaré el sombrerodelante de la muchacha más bonita del barrio (llamada Priscilla, claro), y le declararé mi* Diario El Espectador, Bogotá, 24 de marzo de 2002.
  14. 14. 14amor con una flor de amor que nunca albergará a una abeja, seré ese otro yo que todosllevamos como una condena, un otro yo que hará lo que nunca haya hecho, que bailarátregua y bailará catala e irá de cuando en vez a cine dejando los exámenes paramañana o pasado mañana, que llevará en la sangre el espíritu del sol y tratará de serfeliz sencillamente siéndolo. En mí hablará el gesto, no el silencio. ¿O el silencio y elgesto?Estatua diurna, mudo bufón nocturno, siempre aquí, siempre atento, una mosca seposa en sus ojos abiertos mientras el mimo pasa inadvertido entre los transeúntes, esindefenso, su única arma es su desgarbada figura desarmada, se defiende de laviolencia usando sombrero y usando gabardina (dice Gonzalo: cerrando las cortinas),se ríe un si es no es un poco de la vida, vive su urbana vida urbana como siempre,toma el bus y está quieto cuando debe estar quieto, la cabeza metida en undeshilachado maletín donde lleva sus clases, donde aprende lecciones, donde tiene suúnico capital, un libro, un lápiz.Este sitio está hecho de él, del espacio vacío que deja al desplazarse, la mano siguesiéndolo en su sombra de mano y el torso se dibuja donde estuvo su torso, igual que elgesto para afirmar, que la cabeza, vencida con timidez como una defensa, que loslentes, inútiles para leer lo que ocurre en Colombia, lo que sucede aquí, estruendoso yopaco. Pero algo pasa. De repente (lo escribió Juan Manuel), es aire, es fuego. Levantaentonces los brazos al cielo, y vuela. Miren.
  15. 15. 15 El compinche de Dios [*]19 de mayo de 2002Tengo entendido que Pacho Santos es un tipo encantador. Alguna vez lo vi de lejos enla redacción de El Tiempo. Me pareció demasiado pequeño, algo nervioso, con unatembleque voz de mezzosoprano, y un poco en plan de llamar la atención. Pero, comomi aprehensión por los hijos de papi ha sido tremenda (y este lo era en demasía), enrealidad debía ser de otra manera. Deduje entonces que era alto, sereno, con profundavoz de bajo y con una tranquilidad acorde con su empaquetadura.En ese momento Pachito era el poderoso jefe de redacción de un periódico poderoso(convertido hoy en una piltrafa), lo que no impedía que los demás lo miraran con ciertacondescendencia. Debo confesar que jamás me expliqué esa actitud. Volví a fijarme enél: debía tener alrededor de 30 años, y ya no era el chino chiquito que llegaba a laempresa de su familia a jugar trompo montado a caballo en Carlitos Cortés. No. Sinembargo, tuve la impresión de que todos guardaban para él un gesto de ¡este chinochiquito que no sabe qué hacer con el juguete!, y que, además, estaban a laexpectativa de su próxima pataleta. Me habían dicho que estallar era su norma deconducta. La situación era un poco ridícula. De guiñol. De manera que decidíabandonar la sala, dejando a mis espaldas la tormenta. Cuando salí del edificio, lascargadas nubes que se aprestaban a lanzar contra el mundo miles de truenos y derelámpagos, se dispersaron. Supe, entonces, que Pachito se había encerrado en suoficina, y que, después de un fiiiuuu de circunstancias, tal vez los demás habían logradovolver a sus asuntos y a sus decepciones.Y, sin embargo, era un tipo encantador. Hacía poco los extraditables lo habían dejadoen libertad, y su relato rondaba en mi cabeza. Y aún ronda. Ahora, cuando él seaproxima a regir nuestros destinos colectivos (el día en que a su jefe inmediato le dé unpatatús de rabia, será él quien lleve "el timón de la patria"), he vuelto a su testimonio. Eshermoso. Es humano. Es conmovedor. Es la verdadera historia de cómo un chinochiquito conquistó el duro corazón de un grupo de desalmados. "También me preparé -cuenta él - mis propios tacos con arepa paisa. (Uno piensa: ¡él solito!)... Recuerdo queellos me veían prepararme eso y se morían de la risa. Este Papito – decían - es uncaso". Donde ellos dicen "este Papito" lean ustedes "este Pachito". Y yo añado: ¡yestos desalmados!Pues bien, esa comunión con los narcotraficantes la logró Pachito a punta de simpatía.En el mismo testimonio cuenta que comenzó a aproximarse a ellos viendo un partido defútbol. "Lo observamos en silencio", dice Pachito (yo añado: tal vez se colocó aobservar el partido en silencio). Pero, poco a poco, los conmovió hasta el fondo. Uno deellos le enseñó a jugar ajedrez (¡Pachito no sabía!), y con todos vio Tormento, "unamierda de telenovela" (mierda es la palabra que utiliza Pachito) que terminó gustándole,* Este artículo, que debía aparecer en la edición del domingo 19 de mayo del año 2002 del diario ELESPECTADOR, fue censurado por los directivos del mismo, quienes dieron la orden perentoria de nopublicarlo.
  16. 16. 16y a los más aventajados les enseñó a hacer "sánduches con queso y jamón, perroscalientes y chuletas ahumadas". Hasta que, por fin, terminó hablando y riéndose contodos. Inclusive con Dios. "Me pegué unas encarretadas con Dios - cuenta Pachito -. Ély yo somos compinches". Ahora bien, no se preocupen ustedes: aunque se cuidójuiciosamente del síndrome de Estocolmo, "comprendió" a "esos muchachos", y sededicó "a conocer sus valores". "Me metí en la problemática del sicariato, y a través deellos conocí mucho de eso", dice Pachito. ¡Ese Pachito! ¡Y esos valores!Y ¿de dónde ese entusiasmo? Muy sencillo. En los primeros momentos del secuestro,él les preguntó: "Bueno, ¿en manos de quién estoy?". Y ellos le contestaron: "¿Enmanos de quién prefiere: de la guerrilla o del narcotráfico?". Y Pachito, con esa ingenuaternura que lo distingue, contestó: "Del narcotráfico". Y acertó.Pachito Santos es un tipo encantador. Y tiene claras sus preferencias electorales.
  17. 17. 17 ¡Cállese ya! [*]18 de agosto de 2002Esta semana llegaron varias cartas a la Dirección de El Espectador pidiendo mi cabeza.Según esos lectores, el país vive una nueva etapa dentro de la cual un columnistacomo yo no tiene nada qué hacer. Para ellos soy un amargado, un negativo, unengendro, un despropósito. No sobra anotar que, con base en la suposición de que susopiniones podrían llegar a ser publicadas, ninguno utilizó los gruesos adjetivoscomenzados por hijue y terminados en uta que me endilgaron, seguramente ellosmismos, cuando señalé las curiosas relaciones de los nuevos príncipes con ciertasyerbas del pantano.A la postre se vino a comprobar - como lo tenía yo comprobado -, que todo era cierto,pero, según parece, esa circunstancia importa poco y nada en un universo pragmáticocomo el nuestro en el que lo único que vale la pena es echar bala. De ahí quereconozco haber perdido olímpicamente el tiempo en esa ocasión, como lo perdícuando el 20 de mayo del año 2001, denuncié al apoderado del Consorcio HispanoAlemán, señor Londoño Hoyos, por el hecho de haber formulado una demanda arbitralen Panamá en contra del metro de Medellín en la que los colombianos perderemos1.160 millones de dólares (¡mil ciento sesenta millones de dólares!) con base en unainterpretación retorcida de la ley y en un desconocimiento abierto de las disposicionesde la Corte Constitucional.Pero nada de eso les importa a los lectores de marras, como no tiene por quéimportarles que a raíz de mi posición frente al conflicto yo haya tenido que abandonar elpaís y dejar al garete todo lo mío, sometiendo a mi familia a los azares infames de unexilio sin destino. No. Lo único que a ellos les interesa es que aquí se respira un nuevoclima, que frente a la inexistencia del gobierno anterior este tiene bien amarrados lospantalones, que los paramilitares van a entrar al diálogo político, que se va a remover alCongreso para que en lugar de los testaferros que ahora ocupan el 35 por ciento de losescaños, se pueda elegir al senador Carlos Castaño, al senador Salvatore Mancuso y atodos los demás honorables senadores y representantes, que nuestra pretendidajuridicidad se va a ir al diablo, que el genocida del Palacio de Justicia ocupa ahora unalto cargo en la seguridad del Estado, que un individuo al que los Estados Unidos leretiró la visa hasta tanto no aclare su vinculación con el tráfico de precursores químicoscon destino al procesamiento de cocaína es el reconocido inventor de nuevosorganismos de espionaje, que los índices de desempleo de este pobre país se manejana través de herramientas tan imbéciles como las de convertir a un millón decolombianos en chivatos e informantes, etcétera, etcétera.Y para que nada perturbe la tranquilidad del reino, según los acuciosos amigos delPlinio y de los plinios, quienes no pensamos igual tenemos que callarnos. Pues no. Notenemos que callarnos. Y no lo haremos, porque el problema de este país no está en* Artículo publicado en la página de Opinión de El Espectador, el 18 de agosto del año 2002.
  18. 18. 18sus gobernantes ocasionales, que hoy son y mañana desaparecen, o en los prestigiosmentirosos que hoy detentan y que mañana provocarán toda suerte dearrepentimientos, sino en una estructura inicua que permite mantener un statu quomiserable, hundido hasta el cuello en una hecatombe sin sentido, en el que el crimensistemático se ha convertido en una norma de conducta.Porque, si no es de esa manera, ¿quién explica el asesinato de Wilfredo Camargo, o elde Rodrigo Gamboa, o el de Roberto Rojas Pinzón, o el atentado contra AlonsoPamplona, o el secuestro de Gonzalo Ramírez, que se suman a los 93 asesinatos, onceatentados, nueve desapariciones forzosas y nueve secuestros cometidos en lo que vadel año 2002 contra un grupo de colombianos cuyo único delito es el de sertrabajadores sindicalizados?El problema, repito, no es Uribe o Samper o Pastrana. El problema es Colombia. Y, queyo sepa, sobre los problemas de este país podemos opinar, mientras tanto, todos loscolombianos. Ahora, si no es así, avísenme de inmediato. Porque, entre otras cosas, yoprefiero una y mil veces la literatura. Y la literatura me llama.
  19. 19. 19 La vida es una fiesta [*]5 de enero de 2003Nota previa.Lamento informar a ustedes que El Espectador decidió prescindir de mi columna. Lohizo a través de una llamada de su nuevo director, que recibí hoy lunes, 23 dediciembre, a las 2 de la tarde. Mi último artículo no fue publicado. Ante la posibilidad deque la medida del periódico obedezca al contenido de este último, me gustaría queusted llegara a sus propias conclusiones, por lo cual se lo remito en el archivo adjunto.Entiendo que en Colombia la libertad de prensa está en peligro, mientras que, frente ala información, la libertad de empresa sigue haciendo de las suyas. No quiero que sepiense en mí como en una víctima de la represión de los poderosos grupos económicosque hoy nos manejan, ni como un cordero sacrificado en el altar del unanimismo.Soy, simplemente, una voz independiente que ha sido censurada.Cordialmente, Fernando Garavito. *************El 15 de octubre del año 2001 el representante Hernando Carvalho le dirigió a LuísAlberto Moreno, embajador de Colombia ante el gobierno de los Estados Unidos, unacarta perentoria. En ella le decía que, según noticias publicadas en Miami, Bogotá yQuito, el congresista Ronald Andrade había presentado en el Ecuador una demandapenal contra los miembros del directorio del Banco del Pacífico en los años de 1998 y1999, acusándolos de aprobar y presentar estados financieros falsos, ocultar a lasautoridades la verdadera situación del Banco, y alterar en forma fraudulenta hechos delos cuales la Superintendencia del Ecuador debería estar informada. Carvalho sostuvoque, como presidente de ese directorio, Moreno tendría que responder ante lasautoridades de dicho país y, eventualmente, ir a prisión, tal como había sucedido con elministro de Economía, Jorge Emilio Gallardo, a quien la Corte le había dictado medidade aseguramiento consistente en prisión preventiva. El delito de Gallardo, en eseentonces presidente del Banco, consistía en haber aprobado un fideicomiso por 78millones de dólares, a favor de los accionistas. Carvalho puso en evidencia alembajador. Usted - le dijo - "me respondió en tres oportunidades que los antiguosaccionistas habían perdido toda su inversión, siendo así que el fideicomiso demuestralo contrario". Ante la ausencia absoluta de una Cancillería, Carvalho le pidió la renunciaa Moreno. Este debió morirse de la risa.* Columna que debió ser publicada el 22 de diciembre del año 2002 en la página de Opinión de ELESPECTADOR, que dio origen a la censura definitiva.
  20. 20. 20Pero esta es sólo la tapa de esa olla podrida. A lo largo de la investigación se demostróque la intención del embajador había sido la de montar un emporio financiero con baseen una empresa, la Westfear, de los Estados Unidos. Para ello contó con la complicidadde Luis Fernando Ramírez, ministro de Defensa de Andrés Pastrana, y de JackyBibliowicz, el cerebro de varias operaciones destinadas a enriquecer por debajo decuerda al príncipe y a sus conmilitones. Dentro de ese propósito, Moreno, Ramírez yBibliowicz, actuando en nombre propio y, posiblemente, como testaferros, lograroncontrolar el Banco del Pacífico en el Ecuador. En el año de 1998, cuando comienza lacadena de delitos, Bibliowicz fue miembro del directorio y Moreno presidente del mismo.El Banco tenía una filial en Colombia. Moreno y Ramírez lograron entonces que lasuperintendente bancaria de Pastrana, Sara Ordóñez, ordenara fusionarla con el BancoAndino. Aquella no tenía liquidez alguna, lo que llevó a que fuera intervenida. Sinimportarle para nada ese pormenor, la directora de Impuestos, Fanny Kertzman, en unaacción típicamente antijurídica y culpable, permitió recaudar allí las contribuciones quehicieron en esa época millones de colombianos. Con la autorización entre el bolsillo,Moreno y Ramírez organizaron una campaña publicitaria en la que ofrecieron el oro y elmoro a quien pagara en su entidad. Lograron recaudar 110 millones de dólares, con losque se dedicaron a conceder préstamos preferenciales a los socios de las compañíasen que tenían intereses. El presidente de la junta directiva era el señor FernandoLondoño Hoyos, quien debió cohonestar la totalidad de las maniobras. Todo lo cualterminó por desfalcar a los colombianos en una suma que puede calcularse en 35 o 36millones de dólares. Dinero suyo. Dinero nuestro. Dinero mío.Pero, como siempre ocurre, todos terminaron por lavarse las manos. El presidente de laJunta, señor Londoño, es hoy el poderoso ministro de la InJusticia. El señor Moreno fueratificado como embajador de Colombia en los Estados Unidos, cargo desde el cualcuida juiciosamente el buen suceso de sus empresas. La señora Ordóñez fue premiadacon un ministerio del que no sabía ni pío. Y la señora Kertzman fue nombradaembajadora de Pastrana en Canadá y ratificada por su excelencia.Así, la vida es una fiesta. Pero no sobraría saber qué piensan de todo esto lascancillerías ante las cuales nuestros elegantes delincuentes de cuello blanco debenpresentarse todos los días.
  21. 21. 21 Apólogo del faro5 de enero de 2003Érase una vez un hombre que había sido niño muchos años atrás, tantos que ya se lehabían perdido en la bruma de la memoria. No a todos les pasa igual. Hay hombres quenunca fueron niños, que terminan siendo gerentes, y niños que nunca llegaron a serhombres, que terminan siendo políticos. Pero indagar sobre el porqué de este asuntono es el propósito de mi relato. Aquí sólo quiero contar de alguien que fue niño y quesupo conservar para siempre el sentido poético de sus primeros años.En realidad, en esta historia no hay nada que sea apasionante. Quien quiera dejarlaaquí, bien puede hacerlo. Pero si alguien la sigue tendrá que saber que al hombre legustaba hablar en la penumbra de su sillón, envuelto en nubes de palabras caídas endesuso. Cuando se le prestaba atención, contaba lo que a él le hubiera gustado ser si lavida no hubiera tomado otros rumbos. Reconozco que su deseo era extraordinario. Asícomo otros hubieran querido ser artistas o directores de orquesta o ingenieros decaminos, a él le habría gustado ser el encargado de encender las luces de un faro."Tengo un sueño obsesivo – contaba -, que ocurre en la época de los grandesnaufragios. Sueño que es de noche. El mar ruge con furia, y hay olas que se levantanmás allá de las rocas dejando en el aire una estela de espuma. A la luz oprobiosa delos relámpagos, se alcanza a ver un barco que lucha con desespero contra latempestad. Salgo a la rampa que se extiende sobre el acantilado.La fuerza del huracán amenaza con arrastrarme. En lo alto diviso la luz que encendí alcaer la noche. Es demasiado tenue. El barco se aproxima. Como puedo, gritodesesperadamente y agito los brazos para señalar que la única salida está a laizquierda. Tal vez el capitán sepa que a pocas millas de acá hay una bahía donde lafuerza de las tormentas se deshace al llegar a la playa. Pero no. Con terror veo que elbarco gira hacia la derecha, donde sé que se estrellará irremisiblemente. A lo lejosalcanzo a ver a la tripulación desconcertada, y a los pasajeros que se abrazan unos aotros.Como conozco la condición humana, estoy seguro de que algunos aprovechan losmomentos de angustia para apoderarse de joyas y de dineros, y que los más osadosasaltan la caja fuerte del navío pensando en enriquecerse a costa de la tragedia. Meparece ver esas sombras que recorren la nave. Pero de lo que sí estoy cierto es de quehay una lucha en torno a la única lancha salvavidas, a bordo de la cual unos pocosabandonan el barco que se hunde, aunque los más permanecen voluntariamenteaterrorizados sobre cubierta. Calculo que aún se podría hacer algo si los más arrojadosse decidieran por asumir el control de la situación y lograran ir contra la corriente. Latormenta no cede. Cuando llegue la madrugada, de la nave sólo quedarán unos pocosrestos desperdigados.Como puedo, vuelvo a lo alto del faro, avivo el fuego, con angustia hago sonar el roncoulular de la sirena. Sé que mañana habrá un reguero de cadáveres sobre el acantilado.
  22. 22. 22Los restos de la quilla se hundirán poco a poco en el mar, y del maderamen noble quedebió pertenecer a las alacenas del comedor y al puente de mando, sólo quedaránastillas, arrastradas por la corriente. El ruido es atronador y la fuerza ciclópea de loselementos no cede un ápice. Sin embargo, y pese a la tragedia, el deseo de ser el queenciende el faro permanece en mí como la única razón de ser de mi ya larga vida".El hombre calla. Se trata de alguien que fue niño muchos años atrás y que piensa quecontra el huracán aún puede agitarse una leve brizna de luz. Una luz que cada vez brillamenos porque los faros son hoy apenas un recuerdo fugaz de lo que fue sin jamáshaber sido. ******Lamentable el retiro de los presidentes de honor de El Espectador. Quienes aprendimosa quererlos a lo largo de sus batallas, esperamos que ellos: don Alfonso y don LuísGabriel Cano, sigan siendo un norte en nuestro largo y difícil camino.
  23. 23. 23 Censor y piltrafa15 de enero de 2003El domingo anterior, cuando estaba seguro de haber pasado definitivamente al olvido,el director de EL ESPECTADOR resolvió rescatarme del anonimato y devolverme alchaleco y corbata de las letras de molde. De esa manera vine a saber, y vinieron asaber sus lectores, que la decisión de prescindir de mi columna, que él habíapresentado ocho días atrás como una "renovación editorial en las páginas de opinión",era simple y llanamente una censura. Ese laberinto no lo podría sustentar nadie que noutilizara la difícil prosa del director.Después de romperme lo poco que me queda de cabeza, yo, que soy el primerinteresado, le saqué el sentido. Es este: yo no censuro, pero censuro, por lo cual sicensuro, no censuro. De esa manera, debió pensar él, quedarían incólumes lossagrados principios de la libertad de prensa, la actitud democrática del censor, elprestigio del periódico, el sabor de la cerveza, y el futuro de una actividad sobre la cualse ha dado un sonoro campanazo que por ahora sólo le ha roto los tímpanos aldirectamente involucrado.Pero el periódico respeta la opinión de los demás. Para demostrarlo, ahí estuvieron lascartas de los lectores, y el artículo de Alfredo Molano y el equilibrio de Lisandro Duque yla addenda de Ramiro Bejarano. A todos muchas gracias. A pesar de lo cual haré aquí,por una única vez, unas ligeras aclaraciones.En efecto, hablamos de algo mucho más complejo que el derecho de un individuo aexpresar su opinión en un medio del que no es accionista. A los señores de Bavaria lestiene sin cuidado que el artículo de marras sea rigurosamente exacto en lo que dice. Aellos lo que les importa es que el reajuste del precio de la cerveza no se vea afectadopor la actitud libertaria de un individuo indeseable. Al precio se le sacrifica todo, y enprimer término la verdad. ¿O me quieren decir ustedes que el negociado del Banco delPacífico no fue como quedó dicho en ese artículo, y que los principales implicados, quedeberían estar en la cárcel, no son hoy los ministros y embajadores más destacados delrégimen?Si yo llamé a esos individuos "delincuentes de cuello blanco" es porque lo son.La denominación, con base en la cual Bavaria censuró mi artículo y prescindió de micolumna, se ajusta en un todo a la verdad. Por lo menos a mi verdad. Y era mi verdadla que yo decía en mi espacio y mi verdad la que hubiera podido ser demandada porcualquiera de los implicados. Me gustaría que hubiéramos llegado a esa instancia.Que el poderoso mininjusticia o Morenito resolvieran llevarme ante los tribunales.Todavía hay jueces honorables en este país y ante uno cualquiera de ellos podríanaclararse muchas dudas, muchos malos pasos, muchas iniquidades. Pero Bavariaresolvió que no, y en el seno de su junta directiva señaló hasta qué punto llegaba la
  24. 24. 24libertad de un periódico que, según cree, es de su propiedad. Como la tercera parte delpaís, porque las otras dos terceras se las reparten los otros dos poderosos gruposeconómicos, dado que el resto ("y el resto vale menos") pertenece a los paramilitares yel resto a los guerrilleros, y lo que sobra a los políticos. Para nosotros sólo el silencio. Yel exilio. Y el hambre.Delincuentes de cuello blanco. Porque si fueran de ruana y pulga tampoco estarían enla cárcel. ¡Si en este país no condenan absolutamente a nadie! Por eso aquí todossomos "presuntos". Pongamos un ejemplo cualquiera: el de los violadores sexuales.¿Cómo se les diría a los incriminados por ese delito? ¿Presuntos señores violadoressexuales?Pablo Escobar, el peor criminal que haya conocido la América Latina en toda su historia(en el norte está Kissinger), murió sin que un solo tribunal hubiera dictado contra él unasentencia condenatoria.Entonces, según el director, ¿tendría que decirle "don Pablo"? Pues no. Como no es"comandante" el próximo senador Castaño, que a pesar de la reinserción, del diálogo,del beneplácito del estrato 6, y del cómplice proceso de paz del gobierno, siempre seráun criminal desalmado, un narcotraficante confeso y un psicópata absurdo. Y como losvioladores sexuales no son "señores violadores sexuales" sino sujetos despreciables.Ahora, me pregunto, si yo hubiera calificado a Morenito y a sus secuaces como"presuntos criminales de cuello blanco", ¿conservaría mi columna? Y, en tal caso, ¿eldirector conservaría su prestigio?Les puedo asegurar que no. En todo esto importa la libertad de opinión pero tambiénimporta la verdad. El plinio tenía una opinión, pero ¿a alguien le importaba la opinióndel plinio? A muy pocos, que yo sepa. Tal vez a los generales Millán y Del Río, y aPedro Juan Moreno y a Marulanda y al chapetón Aguirre. La sola enumeración muestraalgo oscuro: esa es la sociedad de la mentira. Es necesario señalar que los medios deinformación tienen que mantener una distancia sideral respecto de los gruposeconómicos, sin que ellos mismos lleguen a convertirse en grupos económicos. Unmedio de información, pertenezca a quien pertenezca, es únicamente de sus usuarios.Colombia entera se escandalizó cuando El Espectador fue vendido al mejor postor. Enese momento, Bavaria creyó comprar una tensión espiritual, una forma de ser, unahistoria escrita con sacrificio y con verdad. Pero no. Eso no se compra jamás. El grupocompró, tal vez, unas instalaciones, y es posible que hoy sea dueño del edificio, y queel director sea tal vez el director de un señor de apellido Lesmes.Sin embargo El Espectador de verdad, ese que se grita por la calle y se recuerda comouna antorcha encendida en los días aciagos, es tan nuestro como pueden serlo el aire olas tormentas. Lo leeremos o no lo leeremos, ese es otro problema. Pero no queremosque lo sigan convirtiendo en la última piltrafa del país que ellos emborrachan cada día.
  25. 25. 25 El regreso del basilisco17 de enero de 2003La tragedia de Colombia se escribe con palabras de fuego. La peor de ellas es miedo.O complicidad. O indiferencia. Pero no: la peor es silencio.Colombia es un país. "Limita al Norte con el mar Caribe", escribió Carranza. Y JorgeRojas se lo enseñó a Pablo Neruda con sombras hechas de sed y viento. Colombiaestá en las profundas cumbres de sus montañas y en el misterio de sus gentes. Y estáen su verdad.Pero no. Colombia son dos países. O tres. Posiblemente cuatro. Cuatro países. En elpaís de los cuatro países Colombia muere de hecatombe.Esta comenzó hace mucho, como la resistencia de unos campesinos despojados contraalgo extraño y lejano que se llamaba el establecimiento. Luego involucró a más grupos,a regiones enteras. Por los campos y los sembradíos comenzaron a pulular losejércitos.Hombres armados contra hombres armados. Después llegó la demencia, y los ejércitosvolvieron sus fusiles contra los indefensos.Hoy morimos en una masacre continuada. Nuestra ley es la del asesinato a sangre fría.Hace muchos años, 53 para ser exactos, vivió entre nosotros el horror. En eseentonces, un hombre tenebroso se abatió contra los demás y comenzósistemáticamente a destruirlos. Dejando un reguero de muertos a su paso llegó alpoder, y lanzó a sus ejércitos a una cruzada contra el fantasma de sus pesadillas.Alguno de los suyos precisó la consigna: "a sangre y fuego".A sangre y fuego contra todo y contra todos. El aire se llenó de tormentas y los camposde crucecitas. Trescientos mil muertos. ¡Trescientos mil muertos! En la violencia delEstado contra el país hubo trescientos mil muertos. En la nueva violencia, la quecomenzó hacia 1958, se calcula que apenas llegan a cien mil. Apenas es un decir, quetal vez quiere decir apena.Para incrementar ese número sólo nos faltaba la presencia del monstruo, del basilisco.Ahora el basilisco ha resucitado.Se sabe que los colombianos somos gentes sin memoria. Laureano Gómez bañó ensangre al país. En su época, el ejército y la policía fusilaron sin fórmula de juicio, y susbatallones paramilitares se inventaron nuevas formas macabras de demencia. Elgobierno dejó de ser una instancia de defensa para el hombre común y se convirtió ensu principal enemigo. El presidente justificó la acción de sus sicarios con base en sudeseo de pacificar al país y de moralizar las costumbres políticas. Él, precisamente él,que era la encarnación de la violencia y la personificación del mal.
  26. 26. 26Esa consigna ha vuelto. En los considerandos del decreto 2002 el gobierno le declara laguerra a Colombia: "Considerando que dentro de los principales soportes de la accióndelincuencial de tales organizaciones se encuentra, por una parte, la mimetización desus integrantes dentro de la población civil y el ocultamiento de sus equipos detelecomunicaciones, armas y municiones en las poblaciones y, por la otra, el constanteabastecimiento que funciona en los lugares en que permanecen.". Esa presunción le dacarta blanca. Con base en esa norma podrá atropellar a los ciudadanos. Como quiera.Cuando quiera.Con el beneplácito del país, ¡con el beneplácito del país!, el gobierno ha dictado unanueva normatividad. Es ella la que le permite decir al ministro del Interior y de la Justicia(mininjusticia) que "en la reinserción de los grupos paramilitares a la sociedad civil elgobierno no podrá garantizar que no haya impunidad". (Entre paréntesis, dichoindividuo es experto en frases de dos negaciones, que sutilmente se convierten en unaafirmación. ¿Por qué no leer "el gobierno garantiza que en la reinserción de los gruposparamilitares habrá impunidad"?). Es ella la que puede alegarse en los tribunales. Aquíhay una norma. Y la norma, en el tercero de los cuatro países, que es el país formal, essagrada. Nadie la discute.Artículo 3º: "Procederá la captura del sospechoso sin que medie autorización judicial,cuando existan circunstancias que imposibiliten su requerimiento."El 10 de noviembre el ejército invitó a los acorralados habitantes de Saravena adivertirse en sus ferias y fiestas. "Sin problemas", les dijo. Ellos, felices, se sumergieronen esa a veces espesa rumba pueblerina. Pero no sabían lo que les esperaba: a la 1 dela mañana los cercaron, los llevaron al coliseo y los marcaron con tinta indeleble."¡Cuidado!", les advirtieron. "Este sello indica que ustedes colaboran con la guerrilla". Yno fue a trescientas personas, como dijo EL TIEMPO. Fue a tres mil. Marcados, comose marca el ganado. Como los nazis marcaban a los judíos. Marcados.En el cuarto de los cuatro países, el país del absurdo, la guerra toma otro cariz: es laguerra del Estado contra sus gentes. Atropellos, detenciones, desapariciones forzosas,secuestros, muertes, arbitrariedades. Esta semana, por ejemplo, el comandante de laBrigada Militar de Arauca ordenó detener, sin fórmula de juicio, a Ciro Peña. Ciro Peñaes un médico notable que hace cuatro años rechazó una candidatura cívica a lagobernación de su departamento. Lo acusó de concierto para delinquir. Su delitoconsistió en levantar los cadáveres de Santo Domingo. El testimonio que él prestó llevóa que se conociera la verdad de ese asesinato: no fue una bomba de los guerrilleros laque mató a 18 personas en el caserío: fue un bombardeo de los militares. El crimen fuetan aberrante, que Estados Unidos suspendió toda ayuda al batallón de la FACacantonado en Arauca hasta tanto se aclare.Pero no se va a aclarar si, a pesar de la destitución de dos oficiales comprometidos, alos testigos comienzan a amenazarlos, a procesarlos y, ojalá no, a desaparecerlos. Pordesgracia, el caso de Ciro Peña, que ha conmovido a todo el departamento, no esaislado. Él es un ejemplo más de la forma como este gobierno hará la guerra.
  27. 27. 27Colombia es el país de los cuatro países. En cada uno de ellos, un oscuro jinete delApocalipsis cabalga a galope tendido hacia nuestra tragedia.
  28. 28. 28 Carta circularDe: Fernando GaravitoEnero 19, 2003Apreciados amigos:Aunque este mensaje vaya con su solo nombre como destinatario, en realidad vadirigido a 35 personas. Lo que ocurre es que en los últimos días, a raíz de la censura deque fui víctima en "El Espectador", he tenido que aprender a marchas forzadas elmanejo de un universo que hasta el momento se limitaba para mí a escribir mi artículo,entrarlo a la red, remitirlo al periódico, y sanseacabó. Ahora no. Los nuevos sucesos mehan obligado a ponerme al día en grupos hotmail, grupos yahoo, páginas Web y otraserie de filigranas que necesariamente tienen que sorprender a alguien que nació en laépoca de la pizarra y el gis. En desarrollo de ese proceso de aprendizaje supe de laexistencia de las "copias ocultas", que impiden que a los computadores lleguen losúltimos gritos de la moda en zapatos tenis, desodorantes, cremas para la barba ysistemas de seguridad social. Y, claro, eché mano de ellas, para enviarles esta circularque les da cuenta de un tremendo pecado de omisión del cual sólo yo tengo la culpa.En efecto, hace algunos días (muchos días, mejor, en el caso de algunos de ustedes),recibí un mensaje de solidaridad de su parte a raíz de la supresión de mi columna. Entotal eran, hasta el viernes, 273 cartas, con base en las cuales descubrí que no sólo meleían mis dos viejas tías, Berta y Felisa, sino que algunas otras personas habíanseguido el proceso que me llevó a denunciar poco a poco las iniquidades que sepresentan entre nosotros en el ejercicio del poder. Ustedes saben que ese fue elproblema.En Colombia es obligatorio tener partido. El que no está con el gobierno y susparamilitares está con los guerrilleros, y el que no está con ninguno de los dos esconservador o liberal o demócrata cristiano o siquiera masón o del MOIR. Pero yo nopude acomodarme en ninguno de esos sitios, ni tampoco me plegué, como las estrellasdel periodismo, a ser el adulador de los poderosos. Sabía, claro está, que escribía enun medio comprado por Bavaria.¿Y qué? Siempre pensé que "El Espectador" estaba por encima de esa circunstancia yque el periodismo todavía era el espacio adecuado para romperse la piel en laspalabras.Por eso cuando nombraron como nuevo presidente de la cervecera a un españolllamado Javier Aguirre, pensé que ese hecho era la gota que rebosaba el cántaro yescribí un artículo sobre la presencia de España en nuestros negocios. A través delsistema financiero, la horrible "Madre Patria", que acabó con diez millones de indígenasen 50 años y que esclavizó a buena parte del continente africano, inició hace poco unanueva conquista. Así pues, denuncié la presencia indebida de los españoles en el metro
  29. 29. 29de Medellín (en las comisiones ilegales está involucrada la familia real), en lasempresas de servicios públicos, en la banca privada, en fin, en múltiples frentes denuestra actividad económica.Ese fue el artículo que recibió en "su" periódico a Aguirre, y esa fue una pequeñaescaramuza en la que le señalé al reyezuelo que no iba a dar mi brazo a torcer enninguna circunstancia.Obvio, Aguirre me tomó un odio feroz. Varias veces pidió mi cabeza. En algunaocasión, inclusive, hice una referencia pública al propósito que animaba al grupoBavaria de prescindir de mi columna. En un determinado momento, el individuo fue a launiversidad donde yo dictaba mis clases y pidió que me despidieran. El rector lo pusoen su sitio, pero cuando algunos de mis amigos, que asistieron a ese absurdo, mecomunicaron lo que había sucedido, supe que mis días estaban contados. Y estabancontados. No importó que mis denuncias sobre la hecatombe que vive el país mehubieran acarreado el exilio.Lo que importaba era salir de mí a como diera lugar. Y lo lograron. Como ustedessaben, en la penúltima semana del año pasado, el director, que en este caso actuabasólo como mensajero, resolvió que una pregunta inocente sobre lo que había sucedidoalrededor de la investigación por la pérdida de 35 millones de dólares en el Banco delPacífico (que están en los bolsillos de ya sabemos quién), era insoportable, y que debíairme de inmediato. Fue entonces cuando comenzaron a llegar los mensajes de los queles hablo, y cuando resolví tomar algunas pocas determinaciones que aquí enumero.La primera, fue fácil: no dejarme callar. Pero a mí ningún medio escrito, ni radial nitelevisivo me va a invitar a formar parte de su nómina de colaboradores. Al fin y al caboel único que ha señalado el despropósito que representan personas como Yamid Amato Darío Arizmendi en nuestros medios de información, el absurdo que son Enriquito,Pachito, Juan Manuel, Rafael (ah, y Juanita y Beto) en el periodismo, el único que le hadicho a García Márquez, con pruebas en la mano, que se le olvidó hacer reportajes, yque ha llamado "teta Vargas" a la teta Vargas, y etcétera hasta agotar la lista, he sidoyo. Por eso no esperé nunca una mínima solidaridad. La hubo, sí, de algunas pocaspersonas.Pero Antonio Caballero, por ejemplo, que se dice tan vertical e independiente, se quedócallado. Y los medios, que chillan cada vez que alguien les roza siquiera uno de susderechos fundamentales: el del libertinaje, permanecieron mudos. Y no se tratabaúnicamente de mi caso: se trataba de la libertad de prensa que en Colombia es unespejismo. Nadie dijo nada porque, o yo representaba una competencia incómoda, uhoy todo el mundo está alrededor del príncipe, halagándolo, aplaudiéndolo, ocultándolesus iniquidades. De ahí que la única salida que encontré fue la de escribir en la red.Comencé a hacerlo sin dejar siquiera una semana de intervalo. Mi artículo desaparecióel 22 de diciembre. En la siguiente semana lo repartí hasta donde pude por Internet. Yel 2 de enero escribí un texto que llamé "Apólogo del faro", que entenderán quienesquieran entenderlo, y luego envié mi única respuesta a la censura ("Censor y piltrafa"), y
  30. 30. 30esta semana escribí "El regreso del basilisco", donde ya, por fortuna, hablo de otrostemas.La segunda determinación fue la de contestar los mensajes. Lo hice en brevespalabras, dirigidas específicamente a quien me escribía. En ese empeño gastémuchísimas horas. Doscientas treinta y ocho veces pedí que nos integráramos en unapequeña comunidad de gentes dedicadas a pensar, donde no temiéramos el silencio,olvidáramos el miedo y marcáramos la diferencia. La respuesta fue muy positiva.Anuncié que repartiría mis artículos los viernes a las 7 de la noche, y me puse en eloficio. Pretendí que cada uno de los nuevos miembros de esa comunidad (que será laanticomunidad por antonomasia), llegara a ella invitado por mí. Pero comencé aatrasarme. En el fondo de una enorme lista de mensajes sin contestar (soy persona sinasesores ni secretarias) se me quedaron algunos de los mensajes más significativos.Esta madrugada, a las 3, los repasé. Resultaron 35. Volví a emocionarme con esaspalabras, provenientes de los más distintos rincones del país. Pero deduje que, si mededicada a contestarlos uno por uno, me tomaría una semana más y perdería untiempo precioso para entrar en contacto con ustedes. De manera que resolví cortar porlo sano. Tomé las direcciones, escribí una pastoral (esta) que es la que le dirijo, con mismás rendidas excusas, a… (siguen 35 direcciones e-mail).
  31. 31. 31 Métale cabezaEnero 27 de 2003Sin que el país se haya dado cuenta del alud que se le viene encima, el gobierno inicióesta semana las conversaciones de paz con los paramilitares. A la mesa se sientan lasdos caras de la misma moneda. Castaño y Uribe (porque son Castaño y Uribe los queconversan) hablan el mismo lenguaje, se enfrentan a los mismos enemigos y tienen losmismos propósitos. Así pues, el diálogo será un extraño monólogo. En él, el doctorJekyll, se despojará de su careta de bondadoso y tranquilo médico londinense (o deseminarista con pestañas), para darle salida a su auténtica personalidad de místerHyde. Jekyll y Hyde son únicamente Hyde, así entre los dos no dispongan sino de unasola y triste motosierra.No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y Colombia no quiere ver. Ahí están todoslos elementos del desastre: las raíces de lo que ahora vivimos, la perniciosanormatividad que aprobaron a marchas forzadas, la impunidad de la que habla elsórdido ministro del Interior, y la connivencia de quienes participan en este pobremelodrama. Pero nadie los ve, porque nosotros estamos sordos, ciegos, mudos yaterrorizados. Sobre todo aterrorizados.La historia no es muy vieja. Comienza cuando el actual presidente era gobernador deAntioquia. En ese momento los paramilitares habían iniciado su gran ofensiva contra elUrabá, y como en el letrero de “hoy te quiero más que ayer…”, cometía una masacremayor que la del día anterior pero menor, mucho menor, que la siguiente. Pues bien,cuando se esperaba que la administración guardara algún equilibrio frente al asunto, elgobernador le exigió a la guerrilla declarar una tregua unilateral, y guardó absolutosilencio respecto de los paramilitares. En ese silencio, más que en el impulso definitivoque les dio a las Convivir, está la clave del asunto. Y es más: a raíz de la masacre deChigorodó, en la cual fueron asesinadas 32 personas, el gobernador se salió por latangente y sostuvo ante el sorprendido presidente de la República, que el Estadodebería “tener absoluta firmeza y determinación para negociar con los principalesactores de la violencia, cuando ellos demuestren una voluntad de diálogo”.Esas, las raíces. Pero está también la normatividad. Y en ella el camino culebrero delpasado reciente se convierte en una autopista. Cuando el 28 de noviembre losparamilitares ofrecieron una tregua indefinida, lo hicieron porque sabían que en pocosdías el Congreso, manipulado por el 35 por ciento de su propiedad, eliminaría lanecesidad de reconocer en forma previa el carácter político de las organizacionesarmadas ilegales que quisieran adelantar cualquier diálogo. Y, en efecto, el proyecto deley que en ese momento cursaba en el Senado para prorrogar la vigencia de la ley 418de 1997 y modificar el contenido del artículo 8º, se aprobó sin objeción. ¿El ponente?Rafael Pardo Rueda. Cuando se convirtió en ley, le dio sustento a una acciónposiblemente pactada de antemano. Desde entonces, el diálogo que todavíaescandaliza a algunos, es legalmente posible.
  32. 32. 32Así pues, el Estado va a hablar de tú a tú con los asesinos de La Rochela, La Chinita yMejor Esquina; con los autores de atentados dinamiteros, de muertes selectivas, deamenazas sin cuento; con los victimarios de un desplazamiento que hoy involucra a dosmillones de personas; en fin, con quienes, mediante su acción criminal, han contribuidoa la desestabilización política del país, y han puesto en peligro su viabilidad comonación. Y no sólo va a hablar: si por boca de su súper ministro garantiza la impunidadde los criminales (porque eso es lo que dice), es porque se siente seguro de poderforzar la norma para concederles un indulto o una amnistía. De ahora en adelante nohabrá necesidad de “espulgar códigos”, como dijera con tanta gracia Carlos EduardoJaramillo. Ahora se podrá negociar abiertamente con los criminales, sin que nadiepueda decir esta boca es mía. Y ténganse de atrás. Porque el próximo paso, ya loanunció Luis Fernando Velasco, el ponente en la Cámara, es una reformaconstitucional, luego de la cual se podrá decir que Colombia es el único país del mundodonde un grupo de delincuentes comunes, armados por el narcotráfico, entrenados porel narcotráfico y ellos mismos narcotraficantes en servicio activo, imponen su ley comolos viene en gana. La reforma a la Carta buscará modificar los elementos del delito derebelión. Ya no será necesario que quien lo cometa ataque al Estado. Que nadie seescandalice entonces cuando los delincuentes comunes aleguen que ellos son unasmansas palomas que están contra el establecimiento y exijan ser indultados. El origende esa exigencia está en esta, que tendrá que conocerse en adelante por el nombre desu verdadero autor: la “ley Castaño”. Como el lunes Emiliani. Como el puente Pumarejo.Como el blazer José Gabriel. Como el descalabro Poncho Rentería.El ministro Londoño, que es un abogado mañoso, anuncia que el gobierno tendrá queestudiar “con mucha imaginación” las limitaciones de orden jurídico que se le atraviesenen el camino de buscar la paz con los paramilitares. Lo logrará, claro está. Él es expertoen subterfugios.Pero sería conveniente que alguien le explicara al país con qué cara el obispo deMontería dice que, hasta el momento, “las cosas han salido muy bien”. ¿Muy bien paraquién? ¿Para las víctimas de las masacres? ¿Para Castaño? ¿Para Colombia? ¿Paralos monseñores? Porque luego de este proceso quedaremos doblemente vencidos,únicamente con el propósito de que su excelencia recupere a alguien que en realidadnunca llegó a extraviarse. Antes de que acabe este período (si es que este períodoacaba algún día) tendremos a Castaño sentado en cuerpo y alma en el sillón delministro de Defensa, donde a veces aparece disfrazado con la polvera y los tacones dedoña Martha Lucía. Y con su título de comandante refrendado por la ConstituciónNacional y por nuestra cobardía.
  33. 33. 33 Derecho a existirNueva York, 31 de enero de 2003Estas seis palabras, desnudas e indefensas, parecen escritas con fuego: todo pueblotiene derecho a existir. Habla la vieja conciencia del hombre, cada día más muda eineficaz y desolada. Todo pueblo tiene derecho a existir. Allí, la dimensión de lastragedias que se viven a diario en el planeta, el arrasamiento de las culturas, elgenocidio sistemático, el despojo y el atropello de las comunidades, el imperio deldinero como único patrón de conducta, adquieren la fuerza de la palabra y, al mismotiempo, su transparencia desarmada. Ese es su enigma: cuando la palabra dice algo,enuncia su opuesto. La palabra se erige entonces como un escudo en defensa delhombre, pero detrás de ella se acorralan la agresión y el miedo.Nuestros pueblos indígenas no tienen derecho a existir. Su único espacio real es laincomodidad que generan en "los civilizados": por lo general, están ubicados en lossitios por donde debe pasar "el progreso". Y, claro, sobran. Alfredo Molano explicó haceocho días el porqué de la matanza de los cuna. Como la carretera panamericana se vaa construir (porque se va a construir), los potentados del norte del país quierenasegurar la valorización que ella genere. Ahí no importa la anunciada masacreecológica, ni la defensa del hábitat de miles de especies únicas en el mundo. Lo queimporta es la plata. Por eso la "civilización" envía sus avanzadas. Y es entonces cuandoCarlos Castaño aparece como el nuevo conquistador que traza, imperturbable, la rutade nuestro descalabro.Veamos algunos pocos hitos de la misma. El pasado 4 de agosto los paramilitaresatacaron al cabildo de Guamez, en el Putumayo, y asesinaron a tres líderes del pueblocofán. Obencio Criollo Queta, era su guía espiritual, y trabajaba en la recuperación de lalengua materna. Un mes más tarde, el 4 de septiembre, doscientos hombres llegaron aun caserío situado en la zona rural de Riohacha. Los paramilitares - contó un periódicolocal -, "empezaron a degollar y a mutilar a víctimas escogidas y se robaron losanimales. Cincuenta adultos y cien niños sobrevivientes fueron atacados con rocketscuando corrían hacia la selva, tratando de salvarse de la masacre". El 13 de diciembre,un líder arhuaco, Jeremías Torres, pidió protección para su gente. Según él, en el cursodel año 2002 los paramilitares asesinaron a 30 miembros de su comunidad, entre ellosa cuatro líderes kankuamo. Pero todo eso resultó ser apenas la antesala de la tragediade hace diez días, cuando a diez kilómetros de la frontera con Colombia, en territorio dePanamá, los Álvaro Uribe Comandos (AUC) atacaron a las comunidades cunas dePaya y Pucuro, secuestraron, torturaron y asesinaron a cuatro de sus líderes,destruyeron el poblado, y se robaron los animales. Por fortuna, la acción no fueofensiva: fue "de vigilancia y protección". Eso dijo Castaño.Ahí están, entonces, los típicos elementos de nuestro día a día. Para comenzar, elataque fue cometido a pocos kilómetros del sitio donde el cabecilla de los forajidosconversa de paz con el gobierno de su alter ego, a través del obispo de Montería y delpsiquiatra de la ternura. Así, la presunta tregua que permite adelantar ese diálogo sólo
  34. 34. 34existe en la extraña realidad-otra de los asesinos. Fue un asesinato, orientado a librar alterritorio de la presencia incómoda de los indígenas, pero a nadie se le ocurrió citarcomo testigos de excepción a los tres periodistas extranjeros del Discovery Channel:Robert Young Pelton, Mark Wedeven y Megan Smaker, que presenciaron el ataque(como consta en la denuncia que la comunidad interpuso ante el Procurador dePanamá), y los medios se limitaron a recoger las palabras con las que se despidierondel país: "fue una aventura interesante", dijo uno de ellos. Al fin y al cabo, en Discoverysólo se viven aventuras, y la muerte de cuatro líderes indígenas no tiene por qué sernada distinto de los episodios en que las mapanás devoran a los antílopes.Ahora bien, si alguien quisiera completar el cuadro macabro de la operación, bastaríaque estuviera atento a los nombres de la avanzada económica que llegará detrás de lasiniestra acción militar de Castaño. Sólo entonces se conocerá lo que esconden estasidas y venidas, estas vueltas y revueltas que, con seguridad absoluta, son de muchautilidad. No para los indígenas, claro. Para ellos.Toda agresión conlleva un miedo. Hace quinientos años, los pueblos más atrasados delmundo atravesaron el océano para iniciar un despojo que no cesa. Que yo sepa, hastaahora no se ha analizado la presencia del miedo como factor autónomo en la conquistade América. Una tesis elemental demostraría cómo los primeros pasos de los invasoresestuvieron marcados por un miedo cerval, que se trocó en miedo cultural en la medidaen que se consolidaba la muerte. Hoy, frente a la sabiduría de los arhuacos, a laorganización política de los paeces y a la medicina ancestral de los grupos amazónicos,los civilizados tienen miedo. Ellos saben que el exceso de ruido que hacen frente alsilencio milenario de pueblos que saben esperar, sólo lleva a la angustia. En un viejocortometraje colombiano, un indígena mira asombrado el perfil de la ciudad. Esentonces cuando un hombre largo y seco, en camiseta, se para a su lado con unaenorme grabadora sobre el hombro, y comienza a menear las caderas al compás de sumúsica. Oye, claro, un ruido al que le dicen vallenato. En ese instante la filmación siguesu camino. Y el espectador adquiere una conciencia momentánea de su propio ridículo.Un pueblo es una entidad autónoma, que tiene sus propias tradiciones, su lengua, sucultura. En Colombia se odia la diversidad y, odiándola, se odia a los pueblos queconviven dentro de nuestras fronteras. Cuando la Declaración de Argel, firmada en1976, sostuvo en su artículo 1º que "todo pueblo tiene derecho a existir", pensaba en unmundo superior. No pensaba en Castaño.
  35. 35. 35 Habla RaimundoPara el Equipo Nizkor7 de febrero de 2003Hasta el momento, que yo sepa, nadie se ha preguntado cuál es la auténtica razón deun referendo que parece destinado a ahogarse en un océano de palabras. La respuestaes simple: mientras quienes lo apoyan, cada día más escasos, lo defienden a capa yespada con una retórica ampulosa y vacía que no le dice nada a nadie, y el liberalismo(o lo que queda del liberalismo) busca agarrarse de ese palo de náufrago parademostrar que todavía existe, y los enemigos de la fórmula se empeñan en encontrarargumentos que no hayan sido expuestos por nadie, y las organizaciones popularesdicen "no" por principio, y a nuestro alrededor brotan artículos, declaraciones,entrevistas, opiniones, tesis, propuestas, análisis, disecciones, autopsias y editoriales,mientras todo eso pasa, el gobierno habla, farfulla, musita, perora, declara, grita,argumenta, expone, discrepa, aclara, precisa, percibe, barrunta, intuye, señala, indica,duda, gestiona, desmiente y disimula… y no gobierna.Y, claro, está feliz.Porque en este país, ya se sabe, se cambia la acción por la palabra, y el actoadministrativo por el discurso, y la silenciosa tarea de gobierno por la frase derelumbrón.Pastrana, que fue el campeón indudable del disimulo, pretendió mantenernos tres añosbajo el espejismo de una paz sacada de su cubilete de mago de feria, y logró terminarun período en el que no se hizo nada pero se habló hasta por los codos.Ahora igual.Al fin y al cabo Uribe es una triste reedición de la barata mediocridad de su antecesoren el cargo. Y mientras las promesas electorales se quedan en eso: en promesaselectorales, y la hecatombe avanza incontenible, y la pretendida juridicidad pasa por lacriba de la verborrea del mininjusticia, y en un acto evidente de traición a la patria (¿aalguien le importará hoy qué cosa es traición y qué es patria?), se pide a los EstadosUnidos que nos invadan, y se asiste al derrumbe de las garantías civiles y de losderechos ciudadanos, y se pone a la seguridad como la llave del futuro, y se cierran losojos ante el ALCA y ante el FMI, y se firman acuerdos a los que se les hace pistola conlos dedos de los pies (el de Chapultepec es un buen ejemplo), y se amenaza, y secierran sin compasión los mecanismos culturales supérstites, y se utiliza un lenguajependenciero y altisonante, y se atropellan los derechos humanos de las comunidadesmarginadas, y se llega a abismos impensables del conflicto en el Chocó, en el Meta, enArauca, y se va al exterior como el representante de una extrema derecha que no tienerazón de ser en un continente que cambió a los gorilas de Argentina, a Pinochet y aFujimori, por un Chávez que defiende su dignidad, un Lula que inaugura la suya, y un
  36. 36. 36Castro que se convierte en paradigma, y se atiende el cáncer de la economía conmejorales porque a nadie le interesa detener el proceso, y se amenaza a la universidad,y se busca un colapso político, y se mantiene en los cargos más destacados de laadministración a individuos señalados por su corrupción y sus artimañas, una porciónde país, que no es necesariamente el país, se distrae con el blablablá del referendo, ydiscute si es o no es inconstitucional, y espera la decisión de la Corte, y protesta porquees muy largo, y aprende la distinción entre referendo y plebiscito, y lee a López, yapuesta, como en una gallera, si el gobierno conseguirá los votos, y teme al fraude, yhace cálculos sobre los costos, y pregunta cuánto durará un elector leyendo - yentendiendo - las preguntas, y habla de la abstención activa, y encuentracontradicciones entre lo que se dijo, lo que se hace y lo que resultará, mientras elgobierno, otra vez, regresa a un sistema de análisis de hace veinte años, y sabe que ensus manos la administración nacional adquiere una vertiente de alcantarilla, y se ríe delCongreso reducido que será el mismo Congreso de siempre, y de la lucha contra lacorrupción dirigida por los eternos corruptos enquistados en sus meandros, y sereafirma en sus vicios políticos, y se frunce de hombros ante la posibilidad de que seacaben los partidos políticos, y habla, y habla, y habla, y habla, pero no gobierna,mientras el país, otra vez, o por lo menos esa porción de país que no esnecesariamente el país, sabe que las consultas de hoy no tienen nada qué ver con laspromesas de la campaña, y que son una burla, que el articulado es equívoco y productode la politiquería que dice atacar, que la corrupción seguirá en sus trece, que la Cortedudará en señalar los inocultables vicios de forma, que los electores, llevados comosiempre del cabestro, se limitarán a aprobar con una crucecita, sin percatarse de queprecisamente ahí serán crucificados, que el gobierno quiere acabar con la política, pero,ante todo, que el régimen no va a conseguir los seis millones de votos que necesita yque, sea cual sea el resultado, ante la torpeza con que ha manejado el asunto, suimagen positiva (que entre otras cosas entró en barrena) acabará por derrumbarse.Pero no importa. Lo que importa es hablar. Y entonces habla el gobierno, y habla elpaís, o por lo menos esa porción de país que no es necesariamente el país, y hablaRaimundo y habla todo el mundo. Mientras, afuera, el desnudo país desprotegido, elpobre silenciado país de cada día, sigue a la espera.¿A la espera de qué?- A la espera de nada.Porque Colombia es el país de las palabras, cosa muy distinta del urgente país de lapalabra que tanto necesitamos.En el referendo, con zancadilla a la Constitución o con abismos o llanuras entre buenosy malos, sólo se habla. Y el país, sépanlo ustedes, está hasta aquí de que nadie haganada.
  37. 37. 37 Razones de la chavetaPara el Equipo Nizkor14 de febrero de 2003Aunque nadie lo ha dicho con claridad, en el atentado contra el club El Nogal estallarondos bombas.Dividamos el universo de cada una alrededor de una serie de peros. La primeradestruyó el edificio, mató a 33 personas, estremeció a esa cierta clase dirigente que escapaz de cualquier cosa, y permitió que los miembros del ghetto, vecinos de laedificación, se sintieran, siquiera por un momento, parte de un país que se desmorona,pero la segunda, que explotó instantes después, alcanzó a oírse en Washington.La primera provocó la airada reacción de los de siempre, que utilizaron el atentado paraafirmarse torpemente sobre su eterno desafío, pero la segunda - por lo menos en lo quese refiere a Colombia - pasó sin pena ni gloria. La primera acabó, sin razón, con la vidade un grupo de colombianos, pero la segunda amenaza con acabarnos a todos loscolombianos.Una y otra merecen el rechazo unánime de un país acorralado, que no encuentra cómosalir del atolladero, pero la primera se convertirá con el tiempo en parte de nuestramemoria colectiva de horrores y pesadumbres, mientras que la segunda está llamada aser nuestro Apocalipsis.Y, sin embargo, el temperamento que nos distingue es ese: enfrentados a un cáncerterminal nos dedicamos a curarnos la tos y la tristeza. "Para curar la tos y la tristeza",escribió Nicanor Parra en uno de sus poemas memorables.Quien activó la segunda bomba fue el gobierno.Ante la lógica contundente que mostró ese muchacho medio locato que de vez encuando entrevistan por la televisión, las palabras del ministro Londoño pasaron casidesapercibidas. En efecto, el locato vicepresidente Pachito, atribuyó el crimen "sin dudaalguna" a las FARC, mientras el titular del blower sostuvo que ese grupo parecía "notener la capacidad para ejecutar un atentado de tal magnitud".Todo el mundo se miró extrañado: ¿habría perdido definitivamente la chaveta? Puesno.En pocas horas todos, hasta Pachito, entendieron de qué se trataba.Se trataba de ubicar el atentado contra el club en el rango de "terrorismo internacional",para pedir la intervención de la comunidad de naciones en la solución del conflicto. Latesis es vieja.
  38. 38. 38La expuso su excelencia cuando era gobernador de Antioquia. El 20 de febrero de1996, en Urabá, el mandatario seccional pidió buscar "el apoyo de fuerzasinternacionales de la ONU… ya que con los procedimientos convencionales con loscuales hemos venido enfrentando la criminalidad no hemos salido exitosos".Pero en ese entonces el problema se concentraba en torno a unos pocos obreros de lasbananeras. Gentecitas de poca monta. Mientras que ahora son personas bien. Y niñosbien. ¡Y meseros! La forma como los funcionarios dicen "meseros", subrayando elabismo social en la "e" acentuada, le resta toda eficacia al populismo de la palabra.Pero ese es otro cuento. El cuento de verdad es que ahora el presidente de laRepública insiste por tercera o cuarta vez desde el comienzo de su mandato en queColombia debe recibir un tratamiento a lo Irak. Que vengan los cascos azules. Quelleguen los misiles y los bombarderos. Que nos cerquen los portaviones y nos enfoquenlos satélites y nos amenacen los batallones y nos protejan los helicópteros y nosarrasen los tanques y nos masacren las ametralladoras y nos fumiguen los helicópterosy nos pellizquen las monjas y nos castiguen los buenos, porque esta bomba esterrorismo internacional.Eso es lo que es.Dicho por nuestros peores enemigos, que no son los guerrilleros ni los paramilitares nilos delincuentes organizados y no organizados, sino nuestros atildados funcionarios deblower y de pestañas.La tragedia de Colombia se marca con nitidez en estos despropósitos. Según eldefensor del pueblo, como no se podrá hablar con terroristas internacionales, seráimposible resolver el conflicto "por la vía de una negociación seria". Pues bien. Eso eralo que querían. Londoño declara que acá hay un episodio de terrorismo internacional, elvicepresidente Pachito hace pucheros ante la OEA, ese organismo, presidido por unuribista connotado como es el doctor Gavirica, aclama la posibilidad de que se apliqueacá la resolución de la ONU que rechaza cualquier tolerancia con grupos terroristas, suexcelencia se siente respaldada y esto se fue al diablo.Pero fíjense ustedes: unos son los demenciales guerrilleros de las FARC que seránperseguidos hasta el fin del mundo, y otros los desalmados asesinos de Castaño, conquienes se mantienen vergonzosas relaciones secretas.En efecto, según connotados testigos del establecimiento, precisamente en el clubdestruido el gobierno y Mancuso hablaban de igual a igual sobre la paz que le van aimponer a Colombia.Así las cosas, el edificio era una especie de Caguán 2, útil para ocultar la verdadverdadera, que no es precisamente la que se desarrolla en el escenario montado por elpsiquiatra de la ternura y Castaño y su cura, en una región donde gobierna Augura.
  39. 39. 39Dado que la seguridad sigue siendo un espejismo, hay que convertir esas situacionesde demencia en balcones desde los cuales se pueda gritar y mostrar los dientes.Como el partido comunista promovió un acto que tenía programado para el 7 de febreroa las 6 de la tarde con un "nos vemos el 7 a las 6", Caracol Televisión, brazo informativodel régimen, le atribuye la autoría intelectual del atentado que ocurrió el 7 a las 8. Doshoras de diferencia ni quitan ni ponen.Quién iba a pensar que los dóberman de la señora Kertzman llegarían a tenersemejante importancia. Ahora uno ocupa la Presidencia de la República y el otro elMinisterio del Interior, y ambos ladran. Hay un tercero, que está en la Fiscalía, perocomo ese es gozque, no hay para qué darle un tratamiento igualitario.El ataque contra el club El Nogal va para largo. Sobre ese hecho, repudiado por todos,el gobierno se dispone a acabar con cualquier posibilidad de paz que aún podamosabrigar en Colombia.

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