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54La el;aluaclón cOl1ductual     Los clínicos conducrualcs. comp:tr;-lndoLl con los enfoques (radicionale..-, dt"s-criben ...
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Perspectivas y modelos de pstcodiag¡ÓSIICO                                         61nos frecuencia que en etap:J.s anteri...
Aproximación a perspectivasy modelos de la EvaluaciónPsicológica en la clínica contemporáneaAlejandro Avila EspadaCuestion...
Perspectivas JI modelos de pscodiagnóstlco                                            63    Una vez que hemos sometido a c...
64                                                                        !sicodiagnósticCJ clil1ico     Cada lno de   lo~...
PerspcClJvas y modelos (/r> psü;odiawzósIicO                                           65    Los modelos y enfoques de la ...
66                                                               Psicodiaf!,116srtco clinic()     Para los psic6metras. ei...
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  1. 1. ,• AVILA U.1 R.2 El futuro de la evaluación c1ínica 17 Sheldon I Korchin David S<:huldberg En la Conferencia ele lloulder de 1946. que inauguró la luslOn" de la psicología clínIca de posguerra. se uefiniú el {¡Tea a partir d<:: b tríada: diagn{)srico con test.s, te- rapia e investigación. En los años anteriores. d diagn6~tico había supuesto la úniCl función del psicólogo clínico. Según fue evolucionando el concepto de ~equipo psi- quiátrico·, 10$ psicólogos empezaron a funcionar más como copartícipes que como técnicos, compartiendo responsabilidades en la psicoterapia. Sin embargo, su con· tribución primaria y principal (aunque ya no la única) era la ealuaci6n psicüdiag- n6511ca, Incluso hoy día, en que los clínicos dedican más tiempo a aCIIiuadcs tera-l péltic;lS, la evaluaci6n sigue siendo una importante (aunque menos central) función clínica Durante estos años, se ha discutido con saria sobre las virtudes, limitacionesí, y utilidad de la aplicación de tests <::n la clínica psicológica. AIgun3s de estas cues- tiones st>rán recordadas aquí en un intento por visuali7.ar el papel de la evaluación en el futuro d( nuestro campo. Consideraremos los acercamientos nuevos y alterna- tivos, así como las tendencias que sugieren la necesidad creciente de mejores méto- dos de evaluación corno consecuencia del crecimiento y diversificación de la psico-,l·, logía clímca. Dicho de una fomla amplia . .. la (!!.:aluaciól1 clínica es el proceso a Iraués del cual los clínicos obtie1en la necesan"a comprensión del paciente para toma,. d(lcisiol1esli de ma,wra iif011nada~(Korchin. 1976. p. 124), El diagnóstico dín¡co, en un ~enticlo reslringido) podría ser incluido ahí. pero la pretensión más corriente consisle en la descripción y predicci6n, con el fin de planificar, ejecutar y evaluar las intervencio-I1,! nes lerapéuticas y predeCir la conducta futurJ. Se puede utilizar cualquiera de bs nll-L rnt>rosas técnicas exi~tentes, sola O en combinación, dependiendo de la orientación del clínico y de las cuestiones a las que busquemos respuesta. De t.:sta fomla, debe- rí:1I110S incluir las entrevistas con el cliente o con sus allegados, o la ulilización dc:~ pT1lebas sobre diferCntes funciones, que varían en amplitud. objclividJd, refinamiento psicométrico y grado de inferencia_ El objetivo inmediato podría ser la medición de una funCIón p~icológica particular o !J construcción de -un modelo de trabajo sobre la persona" (Sundlx:rg ) Tylcr, 1962) .1 27 E.... e af1Í<:ul0 aparcció on¡,(lnahllCIl( en inglL-~ (KORClII=. S.): v XIlt;¡,lllllJtG. O, 09tH)- ,The fUIU~l of,~ CllnK";!1 A.~<,(::.:,ml.nl" ,-tmenCall I~y{;holo;<i.(. 36 1147 11 Y ) Todos los dcrcchos rL~l."r"";I(k)s (1981) por la AmcnCJn P~ycho!ORic:l] A.ssOClatioll_ TrJduci<!n con p<.·Ttn¡~o dct autor y (dll0r. LI American Psy,ho]oglcal A."$oci;uion no !>f. h:l<"c rc~pons:tbl( de la a<h:<.¡Kión dc la tr:lCklCClón_ NI el onginal 01 ("!>la tr:lul("i6n puco (k :"-<:r puh!tc:lda dI rlllCO, (e}{cxüplada () Ic¡¡npns:t :,in Ix:mli.;() cxnlt) cxprc=,o de 1,1 AlllCnCan PSydlOl()gl("~1 As<",()(¡atiOIl (Q Shddoll J Korchm y 1);¡IU !X:hllldbcr~ e Edl<.iÓn oli~ilal Amenean IsyehologH.al As,>tx:iation Ameriwll "~_I-(hol(IJti.~( 09tlI) 36 (lO) pp 114i·ll;R ,111( fUlure or dllliC:l1 ,l;,sc:,smtJ)
  2. 2. ". -",; ,: 47Los modelos d,· la evaluación clínica Fl1ll0dclo dOIl1U1:!1I<: en la e-alu~lclhn clínica. qUé S~ m:·mticílC de~(k la p0:-igl:r-na. evolucionó a panir de la convtrgcflCia de las {~adiC1()nCS psicolllélrica y dll1~¡miel en psicologlét (.;¡¡~O:1. 195~) H:·¡hitll:11mc::nte c.h·~cri(O COl1l0 psiC:vrhagnóst¡co,utilizaremos aquí este termino aunque Llvorccc la confusión~ sería qUizá más ade-cuado <:::1 (k c,,:l1uación psicodinámica o persUJZo/ó,,?ica. Enraizado en la ol)ra deHenrv A. t"lurray y de David R~lr¡¡pOIL el psicodiagnós¡jco: a) emplcJ una Cj(JLicantidad de proccclimieniüs. IJ) que prélenclen cubrir -:1nas árC:15 del funCIona-miento PSic.ológico, e) tanto: nin:! conSCiente como inconsciente: d) utili%ando [{c-IllGlS pron.:ctjas <lsí (C):1)O tests m:ls obje[lvoS y es[and~rjzados: e) en ambos casos.1: illtcrpreUClón dcherí,: dirigirse a los sig;10S sunhú!Jco..:; tanto como a las re:-:puc:-.-[:15 cuantificable:,: /J a fin de describIr ,! los Individuos en términos más personolil--S¡COS que normatIVOS Aunque el (!J;tgnústic0 p~iqtLL.ltL1CO ruede.: Lstar implic!do, l:Inás impori:1nte el ~djap.J1Ó5tlco caractero/óBlcO· (Ho¡. 1%H). El prop()sHo princirales dL"..,criblr aj in(hviduo de fr)rm: !<In complet<l C()Ij;O SC;) posJ:-le, en toda~ sus fa-o~tas y nicles. Por C¡)CH1l3 de todo. la orientación del psicodiagilóstLCo sitúa. en lug,u del test. ;¡lclíniCO en el centro dt>l proc<.:!>o de eV~¡]Laclón El clínico (lene que organlzaí y COiL-cepillalizar aquellas preguntJs que uebclI ser rlipolluidas. bs t<:cnlcas; lHilLz;r v fi-nalmlnte, l~tegrar los difclemes hal1J7.~()S ~n un; totalLdad coherente En touo mo-mCJ1iü Se necesi~:1 el JuiCIO y L1 inferenCIa c1ínLC:l. y la aloraci(n de lo~ descubll-mientos he(ho~ en b evalu:1Cl()n depcr.(k illucho en último tl.mlÍllo (k Li Glpacidaci~ cOllocimitnto ud clínico que lo." interpreta, l.os defensorls d(1 psicodiagnós(icocon~ideraJl quc este PIKCSO d:¡ por resultado un aíl;ilisi:-: de la pClsunalid<l(~ y (~clfLlnCl()n~miento psicológico del indijcluo 111:S ricos y dircrcilCL.l(lo~ qut lr)~ qut. ::-ocpudlcr:ln ()ncner ror otro 111t"dio Cllalqulcra, Los crílicos. dt.pendlcnclu de SIl:> (men-¡,tejones y :alort.::-. señ:llan numerosos defeclo:, De est;.¡ forma. los psic61ogos :nc1inauos hacJ;¡ la pS1(ome[ría se ilC]1((fl hoJll>-rizados :1nte este Sl1bJl~tiisIl10 y f¡¡ha de vaildcz, demostr;¡da según las Ll()[1l1.a~con(-l1clonales 1"0 sólo critican iJl~Irl1Jllentos como t! Rorschach sino <¡lIC, mis i:))- pOíiante aún, cucstlOll.ln I¡I capaCIdad del cliilico p:lra sintetizar y utiliz;:11 la }lían <..¡-ersldad dc cI~tos, Psic{)logos de dlfercl1it"s tendennas. a eces (ontr,uias. objct~n loQue consideran un¡¡ sob;-evaloracón de lo...;, proce:o . . intr;!p~íqJicos: los cond~lcti-"t;!s piensan qUl los detenmn3ntes situ<lcionak~s ~on mucho nü! reales e importantes. h)~ rsicólogos COlllllJlii;lIIOS (onsider;1f) qut.. 10::- bctores . . . IJ(l.des ~()r. ])l;IS importantc."que los procesos inunlduales. en L1 etiología de los prohlcmas de ....alud Illcnt;¡]. los psjcólogo~ h1fTI;1nIst;l.:; mantienen que ¡1:1~~ C()lllpren.<-Ión del mundo suhjcI! () del Ir.- diVIduo es más impOJ1;Lnte que una evaluJci(lfl c:-:tern:l dt> las e~tn.lCtlirlS <..h~ c;¡dc- r !Cr. los estímulos :1I11bl<..i):;1It>s o 1<1<- ucrzas son;¡Jes Un pumo de ista en cv;¡[uación, alternativo a: p.·:¡(ocli;¡g:1óstJCü. tS el qll~ pochi;1ser clenomin3do .. /a onen/(lCú)11 p.~lcomNhca •. Aunque allltntS orlem;lci(1)c . . 1:iliz,ll1 tes,s estandarizados. en la !r:lc.hción pSLCométnc<I Sv y,tloran dc- form:L (¡lit: PtJ:1lI1<111 compuar a los incll"¡duos :1 tr:wés el!: cltmenslOnt·s de r:lsgo empíflCIl)Wnt( 1)](.:n dcfiniu:ls ~c bllSCI la ohjetlvidad <:n b a.... W;(]o:) r<:quend:1 tanlo pOI parle tit·] clici1- te ("01110 dd exllninldor. y :-.e minJllllZL el luiC!o y b lI,(c.:renCL,¡ Se prefIeren ítCIllS cl:lIo:>. b¡Ln clt.:finldns y c.:;trl([llr;~d()s Ln lugar (!e lo! c.:."I!I1ulo . . . 111:1."; <!{ll";O." de 1.1! técnicas pro~e(lla:-: Son (k~ especial import:tllcia c.:n los T(-sts la fiabilidad . b :11;- dez. j>nncipalmen!e b de cnt~ri(), En prirKlpi(l, I()~ h;¡Jl;¡7.~.!(l~ de lo." TeSI~ (kht~n .<.,<"j"
  3. 3. Clp:ICl .... (!L m:·lrICJ1er:-;e po; .< llliSl11n" y 1l() c1btener ~ignifi("ad{) gL("ia~ a b.-; lJ1llT- PíC(¡lCl()IH.S de un clínicf) lXPlr10 La confront:lCiún CIlITt. las PflcnlaC10iLS p~i("odiagnósti(j y psiconll~tri(J hél que· d:1UO exprc.c:,;(:¡ de fOrlll;1 jll;l~ :lgtlCi;¡ t:l b l.:olltro"Lrsi:l sobre "jJlvdiC(fúl1 ehn/uI {Jur· su,, predicción Csladí$/ral· (}··k...:.-hi. 195 /0, [1 pn )blcllla e(,¡~n{"i:1I es el de .<.;i se pucde prcdcClr b conducta mejc)t ll1edi~nt<:: la combin<lci()n de <!s pUl1tll,KilH1es ()hit.·tia~ Je los tc:-.b <:n fónnul.l" Oe pnxlicclc)¡), a p:lJ"til oe estudio! corrdaclona)cs. () si un clíniCO pucdl: integrar 1Tlejor lo." diferente."; datos . :lkaTl7.ar COI1<.:lllSi()nes <l Ir.lts dc 1lltdios 111;1.0:; .<;l1hi~lios (veasc a GOllgh, }<)()2, I-~()h. }1.)70. S3YI.:f. 1t;66: ,iiggins. <)73. ¡Xlr.1 rCS·lmCl1c.c:. ~ <.ln:tllsl.... de Lt (1.II1I1ov<.:r .... i:l Aunquc el conjllnuJ dt, 1;1 l":VI- cienClJ si.!¡J.icn: cLtr:l11lCnlc :J suplriondaJ dc lo:> elato . . y cid procLs,l1nic.:nto t·:>t:tdis- I1CO sohle el c.:nf()quc clínico. lo~ ddcn:->orl.:s de I;¡ tr:idiciúl1 clín1(:a s-~ aplCsur:m a :u- gumCIll;lr qUt: b mayoría dL ir)..; t::;¡ldio~ raraJl)vnlc ¡"¡producen lo."; tIpOS dc.: plcdlC- ciont::-; ("Cm qllt. se t..nfrlnt:1 el clínico. utilizan llulenai :: critl~n()S C!;Ir~tI10S a t-l y. en gl.IH:ral. npOIH"1l mélOclo.<; (.<t:ldístiLü-"" sofls¡icados a aproxinuclonc .... clínic:t~ ingt.- rllW::i y no ::i()rl . . . tkad,l~ Clloit. 1c)"70). Todos pJrlo:n C~l;1J" ele :lcuL"rclo <.:n qi.IC lo~ clíni· cos son c:tp:lces ele t(,l:lbar <.talos mejor <1Ul los tcsts fOrJ1l~llt: ..... pcTO que tendrían que ceder 3Tlte los m0t()do~ est:ldí.c:.ti(()S en la capacidad ele comhin:n y ulilil.ar la infor· ~l:lCic">n para haü:r p1edlcCiom:-¡ (Dawl.:s. 1979; :-;:I·yer. 1966: ,llgglllS. 197j). Petn de:-;pu(s de que IOclo ha sido dICho y hecho. lo (."icrtn l= (jU(. no st. h:m desarrolbdtJ f{JrmtJla~ prcdicti·.ls, p:ll":I n1.KhJS de !:ls ."ÜU:H lonc .... que reqllieren lIna 10m;t de de· cisiO!lcs (linle. A:->í. COI1le) ;Idvi("rte el propio i-lechl ( IlJ57). loda vLt (:~t:l mus obliga- dos ~a "Ii/izar/a cabeza e/l lup,aJ" de la /ónnula •. r.n ;¡Slxc{O~ importantes. b <:01) trovC1siJ rctle¡a mi.;; un connic;o entre • fas dos cu!wra5- eJl p~¡cologí:t que un pro·I blema ci<.:ntifi( o que pu<.:dJ SCI fl"stlcho ; tr:tt~ de b il)"e.qi~:lCión empírica Duranle los (tltimos :Ü10S. a las culturas psicomt:ll"lCJ y p:->lcodugnú. . . tica .iC lc=, hanl·I .! uniC() OtL1S d()~ (on el smgÍlllicllin de i:1~ oflL·n!;.teio])ls COIHll1(;tll,! IHIJ1l~IJli....:.ta (fe, nOll1enológica; eXI:-HIKi:d) en intcrvención díllÍCl Aunqut.: son oritnl;1<.:i()nes COíl- trapuestas. ~Hnhas cucstionan los supu(S¡OS esenCial<: .... t:U)tü de 1:1. tradici<", psi("()(hag- nósticJ C01110 de b l)ilU)!l1(~tri(:L l.ns p~i("(logo-" (onductu;lle". por Sil p;ll1c. minimi· z~ln l:t unpor1:lllcia ck bs car:!(teríslic;s di,;p(lsicionalt.-:, (;¡) la persona, yJ s~:Jn con- n.:bid;¡s COJl)O rasgos. pubioncs o dl~(,os inCl)i1ScÍ!.:·ntl"s. En (·1 Cllm l·xtn_I11(l. lo." psicclloj.!.os ¡ulltlnlsta:-; C:(:II meno ... Intcn·.... ;l(oS Cilios r;IS gos: los pr()c(~{)~ intrapsíqt1ic()~ y Lis condunas como ~<lles que elll·l . . ignificH!O que la gente da a su ida y :¡lmun(0 qle le rode:l. En t.~( sentido. el argulllcl1lO c1:1s1CO de Roger. . (1942) C0l1t]:1 1.1 l·.llu:teiún lúmul -"c h:I~;¡ en la Ide:1 de que luda de lo que.se (,kscuhr:.1 . ..;,ohre el clitrHC IllodiltCl b P:-;KotCf:lpia lus1a qUl: no se yuchc I:.vi-,.j dCnlc par:1 él lllbll)() e:l el (ur~o elel t=lCU<:I1{jt) tCJ":lpélltico. In<:lu~() cuando ut¡]iZ,tn k·~t~. los p:::I(¡)loglh dt" It.:nck·n(i:¡ hUI1l:tnisl:I in~i";l([l {~n que el prou..sn ckhe inclull al cliente (omo CO-C·:t1u.dol. ln IUg;ll" de st..1 rcuucld{) :1 un objetó qllt.. es ... .... a;t.Ii:ldo por un ob~lry:tdo] dl~talKiado (l):lna y LLlCh. 197·1). Excepto alguno=, procedí mic1to . . qll ..... lun SIdo dc . . :trroll:1c!() .. e ... pecíflc;ulwnlc par:! e·all.1ar ·an~lbl<.: .... que ks interesan. lo.,> (líni«()~ hUIll:lni~t;I: gLlwral!lwnte lun (it~¡d() la c·alu.lción fOi1l1:¡] dl cUillqllicr tipo como precollc!ición r;I1":1 11) .... enCuentros u,.rapél:!Cos Ví~t() ck IIIU r~)rlu :1n1pli:1. b ... <"()Ilcepci()¡)~:-; ;¡Il,Il:lIiv~¡s t..n b c";¡[u:Ki(Il) di1I~-:1 son fII:1nifcst;¡ciones d(los C{)nnlCI()~ Iden(lglu;s entre !;I~ ("ualto cul[ura. ele la /)5/-,I cologío qlW rcncian profundas dlkJencl;~ en :-;0 conc(.·pclcm de l::t n;¡tl1r:l~eZ:1 hu· w, 1ll:IIU. dellll:t1e . . LII" psi<.:olc)ginJ la . . condiul)¡)(S P;1; 1t..":lli/.:11 c.(lIb:o~ tcrJ.I)l~Uli<.:()..;, J De t..~t;¡ ll1:lJwra. nu e . . prob.lhl<.: quc 1J.s c.l¡f(,Jen(J:~: .>I.:;~n r:::-;I~h:l." a tr:i{::; Jt.: J:¡ in
  4. 4. "". "-, ~¡) ·c.-.:[ i,!.:.::<:lhn ,li (le I:J : q,!1l1l1en:~: ,,:illl ~in ~;lll );1 rg(: nlllH l (Ji ~~,-t" :1 cmC~ ,lClo ,<L.:,t! ¡do ":(0 L,":;;i;l Lvi<k:Ki:lnd: ,<:":;~( o (:c :q":I,()Xl;~i;LI;"i) : ~)¡,H) de nl~:::-L"::I:(1,1 ,~!jf:C.1 La dccadc."Ill:ia de los tc..:st~ :línjcos Ln j,: ~Lli),1 de j1()-;:-:~1C!:.: ;,::-- (!¡;11~(.I" d,,:!(;lh;~1) ~l:ll,(t: ;:.:-itI . . . ¡7.U;1 i"lLif;:l(l~)­ :i:lr y !)i.l((I,:t: <11": Cl!":I(,I(LI(~L p>lcl)d::lgl~(;,-¡il:: 1;1" ~t,::(i11e111l"Illl" ",, h; Pll,jl;- 1¡(<.1 UI:l dL(i(~id;¡ ntlllcc¡()IlI1) t:l c():ni)!()j!~l"íI ("l:i el p::tpll de di:lgnC),..;¡ic(k¡:~ 11.ln ;"-I(;"(:(!(~ bs cr~::( ,:::: i,1 1::)~(1i,lCi(,l~ :hIL(·,(h.I¡!I~(":<ll,¡ (e:_ !5t::l,lff 19/,) H!cg(·I. i~;6t:, . 1: 5C he!, I l(:.S:: : ~ trH ~ lit"" i;:1 y:! 11 ,":Ido ( ide 1~d j<.~( l:- i ,!.!{l; l~-;I! ue: ~C (l1 e ()i. ¡:! I¡ _ 1T 1, i il)1 [ jC)(I-:- P)(~~: Ib!)!j~, !();-:l fb~)¡I, 1-1;,;,.:, l¡)~~; !--1ulI }t)!L V!2Ü,Cí 197:::!_ ~:::-[lr. po- ~;l:, eh;(:;¡...; de q~:"" tI ~:;,)~O¡:IC:(-Jn (!1:(~i1(hi¡G1 ~I,:":L: ¡!I~¡";()"; :::1pur:ol;lLi;: (:i t:i ;-:I,:l;O : L! H,lt-nud,td el... jI 1: i).;II/le,Q(:-: díill((): F.u !(}1(), 1I:1:1 Il~ll~>a.l o:J(!O:,Cl dI: (!¡ruco:- j1L:- iLtlt:~IIrlll:: ~~ _ l~:yh:!:"" <.:c ,,:d~ld :)~ln¡:¡ ¡1r()n~~;I¡<)n C!U, t:cdiclh,!11 .... el -!~ j1Di ,-:ctli() :.k su ,it"[))]""() ;)1(l[L~iu;1:li;¡ b ;ip!1Ch J(),~:..k p; ... ll:;¡";. [)lr() ~~:1 ](Ji.-l) dlch:l proP()]I-i{li~ _ .. n.:d11:) ~I! .... 2S (1..I:11) y I.~~hin_ j~)-! 1 P()í..(~.": Ji:):" <.L:-~"It.;C" C:~á:dd v t-U:1!. j)():C!(:lH() : lS)7()~ L·!"(~:t:~~;!l)d(", ;IJ_" "~¡(;1i1!r;,):- ~¡.. i;, n¡,iS:(>il (~~, P.;:ccd(~~¡;l Clill;¡.1 UC !.I :): (1 )I·l .... (-)¡) 12) lncun(;;1IOjl q¡t" S()¡() ci(:l;1Ch . ln ;l!:l~(kd,): cit,! 1U P(;¡ (!l~i"l() de; :--11 : iein- ;"I();l "di,I~:nó:-::ll{() y .: :liti::L1cI,r" k()ll ti) I.¡;lt· qUlcLI ei) (llJl~e~ lup,;t! c!Ci~;¡,": J<: h :<:;,:), PI;: :11(.1 :.-¡,J ::11 j,;;: i;!IIol" dL :.) !:,:lt!, I~ ~. l!l .!( ~1l1 ¡L~[; ,;" i();~ l. J: 1¡l(jUlo (·.~<l :i:;: -¡dole! .::1,1- h.l (U:P~~i dI! 2" p()r l"!L1l10 de su iiL!l1¡)() ("11 <;l! :no .-IjllC» di,::Clns !h!L~l();-: 1;:1,: t"p~,-il~;llh "(ll)jt: Lt:- :;I/JilC." <.k ;,~ r{n!:(b Je :;i:(,:l"2.·~ L;) l;¡ v!)ln¡;I- " j,;:l {::.I,!I~()";i<·.! (, Cit:"~l!i:~~ i 9~G. : ~I,lli, ~ S~(~ 7, !)()~, lX,.-;¡;t(~,):,,:..: y ;1( .. ~:l.Z()_ 1Sf7(} eil1l¡ r2 1 :-:ll;(~( UIU ~!;;Ir. Clji:lcI,¡cl (iL ¡en):::, 11:nrc!nn, 19:-ú) :-;c i::!11 (_~·.~i)lq~:ldn 1¡lit·V; .... Ioh--" ,);)L; Ir)~ p.:ic~~,lo,~,):-. (:ln:<.:-o, 0.11 . . . lji Iiv;;I,ni,):- ....1, .l:;iilli;)¡L:(~I)":i 1(¡" ~t:~;: Yes 1:;::11:11+, (ill~ =-~ dldll:11~ ;ll:,(l_ l)Ll~)I)() y r:":l!;T/~j :1 i :~ L,:.! ~(-, ... ; K( l. i (1_" r:EiIi:"):- 1Lli l.l J.l: ( r :n ],) ¡"I-;:l . Il:;-,II ):"". ~:~ <;_ ,: i; ::i;~ ¡-;; r. !dl; ", e; ~:! (.1),,_ c:) 1;¡ fO[;¡);JCó" l lil L;-:i!g:H ¡r)I1 ~. {íl it), pj"J~:¿¡:!;li:~" (()iel:lil.l1il.~, ;dli(,~);=- d(,.> ":<U_"> ,1(;1 Id:l(k" _:n!~ :nj, ,r.~.ll1¡lC.ljH(,,,> !",i:::i;I:- . ;:.,,, 1 !,;II;!e_-o ;)j")!l,,,>i():1;1!1~t.::~I(· que el (ilíl,ll¡~()":ilU; !:~~Lno:- ,k lo~ :H1L·(I .... 1:;{J(~:Il::-: l :,,:,:,·()I(J~::,l." ,",JI 1 0pu¡";I_,II,Jli,:.1 r,l ¡)i:I.I! In:;;:(,:;I11kII(::, ~(;-- [l; C,ll:)) :-1 ;ll:,;);, de :"111.>1: 1. I",~ r!<~()I(,,!!(l_": ,-·xili.:_,~:,dL"· ~H:I1¡:¡:1l.!:~:-~ (U!i~Ul~i:.ll!-) .... rhíl~(,;!n (l~¡;"L;( lile,",,; [(;," ¡C_¡ ,,I:J~,~()-.; .l,dLlll.::, ,.~. ~~.I HieniJicl(,J i:! (:lh;~lc:)j: l():~ ~,¡ di:¡iid(;(!() p::jq,:i~¡i~:C(l, (;:i;~:I,-.dJ;:l CD1l1r) inú- ;:~ _ .... no <;:II~II j.; i.~ ,. 0( ,:Illr , ~;;,,-:];;)~ 1:IC,iU(>:1 d~ !,;, ( l!); L i)!, ". !;! ~ : l,;l: 1_ )ilo. ...: (h :)1 Lk 1Ih)~;d(l ~11tlic() l.; <::;íini;ll~l1 dl:I,.,!.I1(":-UC¡ :..k:h: _ v: .lt;;,Ü .... 5 ~:li~ ;,d;~~:"I1:l: ,l ,!;() ~i.):: ;;;)P;l;.:,I:)r,~;1 t":cc,":: .: p",,(,d;;:gr,(<~()_:¡ L! L /, ~i~:L "t k ;",¡(v;d:;1 (k .:I:;! :!!¡_~Il;: n";;,-,d;:; 1,:1 r~l~:~-"dL::n ,[;,~ ,l ;::()(~i.ljL:: .~:~,: ~!":,lil­ ,I"n ,,>l.~,:1 -;v .1(,:illllL¡)) ii) ~,)" Il·"¡;ll.ici,),, n<I:¡:¡,;)"; ~¡<: 1:~~!1,L:;!1 10i;",:" (;~Il :j:! ~.:_;.1!)~!11 ;,1 lnit:il.l; ¡Ip::y;~r n,I,i: " .... :lt. i.¡...; ¡)rl"tL;)":I~:C" .:" ::,.; ,;¡:;",I,,¡:/,.:tk:-l", , p,: riL <.k· ,lIl:,< i, r~L-." ,... )[ "L ~~I ! Ili p< 1::: i~~ u i )ti1;:h :,(;.1 :! ,;~ il,l /-r~ l_ 1;1 ~ , :~() !)~ di:,:; (k::l (:.~ :,;1.; !:, ~:l1fl~:I~/: ,:1 (:- :~:(·:¡.)d()_.. ~k i~"IL(,~:,,¡g1~~1;:() e"~)::LI:tl, 11C!)l( U;,:· j(,..; :~il·,:"(¡." 1(~~;1:(~ :,(j::-),;:[,¡: ~~: ,1: ,:" _"( ::!IJ:J. ::l .. :I::,~ q,,, ,) í"liH::..i:: jll" l!;!()!;Ii;,· ... :..:~¡.:-;, l:~ t:hi.:~-", :t. ":,:il": d~·.",_· :;~(~;~;d(l,; :-,!; i,: 1;;- ,,: I .:,¡i:-;:,, tL· ""ll-,),:I,:,l!l1r;;,:,,¡ (I;~: ,11-¡:,,_:" "1(;~Cll,,¡;i" (l~;¡~:C:l ,: 1;"11:) il:"-;C!"-). .1: lt":,-,I(;I.;:.,I>C (i, ;:,..: ;.lC!I:i:I<.",,~ ~;,( ;;) :l,,,r,,> ;íi11( (l, :li::I,11 ;;~, :); 1;-" ,." " 1:)" p:();~¡,;:~: lil ~i:"1Ci:;l~lr;1 i . . :(L:~·L; ,.-j 0d_,<.:, .:¡~ ~il)-; :il,;;hL;~~
  5. 5. 50 ) Keelcy. 1970. Tilden. V;¡rhlL .I()hn~on, 1965) ~1 1(:-;<11" <.Id hl:cho de qUl l.stO-: plintoS de vi";:1 pu<."ocn no !l:¡blJ sido comp:lrti(os pOi 10...- Clínl( o: (Lcy y Fo:. 1975. ,I;¡dc y B~lker. 1977). Con ,,:, r:.ípldo nCClIlIH:n10 de 1<.1 pSH:()!ogí:¡ dintel. h:1- i¡ hía POC()~ di:Jgnüs:icaUOfl:S <-.pello!> tltsponihlcs p:ti;l eJlScll:Jf;1 ¡os lSlUdi~IIlIC-; y 1 proporciolurles ll1odelos del ¡oj. Se [lIKli:¡ a asigntn los ("ursos ~()hrc ICSl~ ;¡ pro· 1 fcsoll.:. jóvcnc,,, cUyJ compei.Cncl:1. ~!ptHlld y (omprOIl1¡-"Q con 1:1 m;llcn; tndai;¡ .., 1 no hahía l1l:tourado 1 1 S El pSlcoc.!iagnústico eS un dirícjllr.lba)o ql1~ putdc def()[j));n b idenlid;¡d del clí· I I~ico_ En a dínica b aplicl,j¡JIl de tc:,,>" <l lllcnu(() se rL¡.¡!iI.:I halo b jX¡i<"i{)J1 de If los psiquiatras. ,Ulle los que los clínllos tienen lUl prohar .... u y;tlía. (on cllIlH· !, :-iada f[(.~clle[l<."la l()~ cli~gnústi("n, St.:. n::1hz:lil l"n ll vacío, los clínicos (("hen fl1ll- 11 ciol:H .sin sabc] cu;H l.."S el dlCO del c!i:I,í.!,nÚsw:o nI si las prediccil)Jll."" -"on con· firmacl<l:-i. Adenüs. hahitnco hl~Ctclo lln<l ("<lrH··IJ clínic,! con ol,je[o de ,IVU(l:tr a) hl gente en sus rrohh:m;s. b :1rlicaci6n de tesh colc)("(I :11 psic{)logo t:n lln papel ~I.;(lln(bl"l() y Tll:~s jX1SIO que vi del HLlpeut:l al que ~il"L"". El diagnosticldor r(;· C()~C infonlución del paLlenle " cle"l.lt·¡Ve poco. :tlllH.no:- ITllllnh;ttamente. Gr:l1l parte clt.:Itrabajo dlagn()stico debe ser hecho fuer<l elel contlClO humano. interac· tuando con protocolo.s de te.,:t. en 111g;11" de con pers01u,<; ,·i,as, cu,lndo lo::: c1íni ("os :-.c cmpcr;;¡n en la difícil t;lre:l dt c:HJer Strllido ue (!;,i,Ch dislYlfes. 1)nnue Cjulní:m Socorrer. son despl;¡z~¡dos a 1 "estereotipo p.l:->IVO del i¡líli"IÓ.10 L!qtlli<>¡· dL"" que se intcn:~:l por 1: gClltl" sólo ("0010 ohjetos de .<;11 t..-"cnHl1l10 d~s:lpasiona d() y tibccci{)n científ iCI" ([;011. I 96H. P 29). BIlJ¡ loncluye: :rlpH.-<lri",ente el cli::g· nóstico apd. 3. y sati:-.iace, un: curiosid:td intcicC1ul. (0:10 b inn.:-:-;tigaci6n. Pero Lt Illtim~ ptl"lllilc al ill·t:slig~ldor ser su propio ¡efe- CO:1Sidcr,lndo!o lodo. la ¡Ipi:clción d" tests di;l).~nú~l1L():-i no es una lilre;·; S.HJSt":It"tO!"l:1 l:lllClc!unal y 1ll0Ij";-lcion;!llllcnu.: (01110 ;!clÍi(bd exclusiva p;ll"a cl tIpO de pCl"sona:-. qUt~ pro- b:lh1t~lll<.:nte .... erí:l1llas mC1{HeS en eli:I" (p. 29) 0. AUI1<!1e i~~ prCOCllp:I(¡OJlCS tk lo<:, dlfl:l-",o1"(-:s de l:ts IilH. r1Jdcs COll I"lS¡WClO (l.ln.., "buso~ de 10:-; tesis se h~Jl diTl~icl() rl"inCip:¡[lll~ntl. a los OH-:--:.t!nnarios cst;ln· cbnzados de j)cl"son,tlidacl, lo:;, It..st~ de i(Heligcnua y IO:-tLSb ele rendlllllentn ac:¡- (kl1KOS. pru):hlelll<.:nte -"c l~xtend{"rí:lI (;II1Ihi0n ;1 10:- leSt., clínico:,. Se );1 ;ICU- :,-ado a lo:, tc:-.ts ele J1l~tellr la llHilllld;HI y de [i,lpOnCr b confor1lllcbd. ~ ele neg.:j oportul1ldade:"i ~l bs pcr.-;(1!1¡S d<:sfavoreU03:"i. lk·is3ndo Ll:"i :lucllencias etcl Congreso. en 1965 se prohibIÓ la lltili,,:Kión de tests de pcrsc)Jl;didad en b . ..,d(>("- ci<lll de cmplc;¡doc; feder:llc~ La :,-{nsibJli/.:lnón a dicJus prCoCU¡UnllnCS h;~ conducido::¡ ~llgunos psicólo~os a .KonSeiJr b e,·;¡lllación de las aptitudes dirtc- :,IJlWnle rcl~l{"Jon,l(bs con In:" req111,-;itos (perh1) cleI plesto. en IUg;lf de c~lr;ICH­I rí . . . tic-Is ps:("()IÓ~lCI::i I1ds gen(",l"~llcs ([v1cClc::lbnd. 197.): Sdllntdl y J-!Untlr. 19HI l·enopyr, 11.)B 1). ESlo ~c ha reflejado en la tendtnci~l (le los dí n 1<."0:-;. e.¡da vez 1llÚS ! llur(·ad~L ; Lalu;H 1:II1tO bs pOlcnci:ls ("omo Lts dl!hilidade:-;. de SlIS cH:ntes. De b:t llt....:1l:1 Jll~!llLr;¡. lo"": p:--:.ic6Jogo .. de bs rninorí~l" h:lll ptl<.SIO Cj) d.Hb 10:- IL~ts dc:;; rrollados y c:-.tand:llizldos nm pobbnones bbnca:.;. pi"cfer(nHlllcntl de cb~c l1le·:1• dia (e interpretados por clínicos clclmis1llo ongen). lo:.; cU:llcs picnsan que jl1l.- gan in:lclecl1Ic!::IJllt.:~l1t.: ;1 los individuos p(:I1CnCCielliLs .<1 bs minorbs. eJl _"itua- I ciones labor;tles. cdllCIl1;S clínlcs. De 1.:..-1 form.1 lo." c111..:1liCS qut.: se:: clih:rell- ~ cian en ral..1 (t¡¡mhiln en clase. sc.o y l:stilo Ul vida) pueden sej J~IOS C01ll0 lll;ts LIlfenllo:> o mello.... (;JjxC(~ de h~lkíiCl;lrs(;. tk ;¡ leLlpia. Todo el (·sl"l](:I"I.o p.1e.-.;- to t[1 b evalu<lci()n (-:-, cOIlsider:Jdo COJllO IITclvantt- o. inclll~o. pe~"]lldJ("i:l1 1n1": l<.1s ciud:dallos no peI1(nt"Cente~ a la lllayoJía¡1.
  6. 6. ·____ - _,_o 517. No menos unportante: el diagn().tico cHoieo Lon tests (:~ caro El mocldo c1:i<.:.Ko ele psieodiélgnÓstico surgió en el cOntcxto de la psicoterapia de lai"g;:¡ duraci6n, dentro de la que podía estar justificada la proporcionalmcnte pequeña c3ntidad de tiempo quc implic3, pt.:=ro !1ü es f{leil mantellerlo con l~rapJas m::ts hreves. Esto e:; partku·lannente cierto en la pláctica ptwadJ. pero b contahilidad de gasto<;. en n.:ntrOs illstil.1cioflales tamblt~n es !"cnsihle ,11 mismo problema A pesar de esta.i numerosas razones para la dis1111tl1lCtÓn del ll1terés en los testsclínicos, I:l reahd:ld sigue Siendo que en los centros clírucos ~e da tanto una nece."j·d~ld coa~() una demanda de evalu,luón clínica. En una enCUCSL<i entre todo:; los etll·pleac10res que anunnaron pue~to~ p:Ha clínicos en el Bo(~tín ele Empieo de la APA.uur:~nte los anos 1971 y 1972, cl 91 por cicnlO ele los 331¡ centl o~ que respondieronesperaban que los aspirantes tuvier.1O rOlmaClón en tc . .::.ts, y el ~4 por (Icnro ir:tormóque est3 fOíll13ción debcrí:l incluir técnicas pro:"(:ctiva~ O.Ly y Fox. 197)), En tina:...:flCUCS¡;l entre 500 micml)fOS de la División 12 ele IJ APA. s(¡lo ci 17 por ciento in<li-có qle no uti1!zahan ningún test (V~de y Baker. 197 7 ) Además. al preglJm;~rlt:~ querecomendación h3rían a los estudiantes, el R5 por ciento dijo que deberían ;.¡prenderbien un IC:-.t, y (;1." el 75 por eiemo ele la. illuestra sug.lrió que lo~ jóvenes clínicos cJc·berían fam¡Ji.1rizar:-;c con v~rios tesb. proyeuivas y objetivos Los tests espl:cíf¡co:-. Ci-t:Idos fueon prácticamcnte aqucllos que se enCUl:ntran en las reviSiones recientes dela práctica clínica (Hrown y McGl.lire, 1976: Llibin, Xallis y la Inf , 1971. Sundherg, 1961) Aparte de pequc¡1as ClscibClone.s en l;¡ cla<:iflcación a tr,lV(S de los aúo~, eS tí·picn que las encucstas sohre utilización de tests induyan los sig.1H:~nle5 instrulllen[()Sentre lo::, diez rril~leros: E-;cal8 dl: Il11ehgcnciíl de:.: Vech~h:r p:H~1 0i¡i)os (VISC). TestGuestJltico Visomolor ele Bender. Esc;.!;:¡ de InlcligenciJ p:IT<l !duJ¡o:> de :lcchs¡cr("/AIS). Invent;Ho Multlfásico dt.: Per.c;ünalidad de Minnesota (tIMPD. J{orsch;¡ch.Te~: ele Aperce¡xic-m Tcn1;ttica (TAT). It?Sls de Completamtento de Fnl~ts de V;nOStipos. DIbujo de 1(1 FIgura Humana ("Dra·:-Pei"son~) y el St;tnfotd·BincI l,os clínicos cIlCl:e."t:ldos por V,¡de ~. Baker (1977) utihl...:l n esto. teSLi dehido 3 qtlCtienen conflan7..:l r-n ellos y les son [;¡JlliliMt.:S; V~ü():·;¡n ."1I ¡xopi:1 exper:enci:l nü-, que la~ IOvestlgacione:-: publicadas. Fl áiagn()s¡ico es visto "l7lá:i como 107 fJrrxesu que Hen-de a la roma de COI1CICl1cia qlle como l/na capacidad ;éc11/e{l obfel1va. (p. K79)Aunque SCJn escépltcos ~obrc d (llor ck los tesl ..... !lO ejKlie!1a;.ln111cjor :1J¡crn~Hiv¡~ pa-ra la loma de decisiones clínicas. Sin cm]);¡¡-go, ll11entréls que alguTlos pSicólogos hanabandonado lo~ i.ests por cOlllp!e[o y atíOs CO:1ucúan haClcndo la~ cosas al vicjo L"Sii- too est;ln surgiendo .t!gunos enfoques illlC:OS que nos .-;lIg¡l~:·cn L.1~ lhren.:i0n~s ftltur;¡:-;de ta cvatuación clínica. Poucmo:-. descr;m algunas que hanllamauo illio..:~tra atcnClónAlgunos desarrollos rcCÍentc..c.o en la l~valuación clínicaFi (,.{so de los téC/lIcos proyecfllioS L¡.¡~ ¡(cnIClls pmyectias. (k ;lllpoI1a:lCi,¡ ((!llral <:1 b OriC!1I,ICI()n pSlcociagllós-:ica, siguen Siendo populJr<:"!> l:.;l la prilLllcl clí:l:C:1 y Cn i.: in·c~tig(l()Ón. ;!U1l<jUC dll-i;I1l((;; lo!> últill()~ años su popubrid::H.I h,l dism:mlldo c:ar~lInLi1tc eil ;Jm;)I)S tt~r;·(IlU~, :U,l;.,> clc·"u hisIOj·j:!. 10.-; tes! .... p:oyccti·ns h;111 gCner:ldo lH:ls 1:1es:ig:j(.:ioJl(~" qclenlngtlil~1 olr:.ltécl1:CI cli;¡~~ilÓslicl. pero 0.:1 nlH1llrO de cst~ldios q:le los l:mp!l::tn ~LIIliL!o (lis1lliIluyenclo cll ])l::{)(I:l IlIllfoi"me 0,11 )pfer y T:lldhCc. 1976~ IkvnolJ(", v StllldhLrg.
  7. 7. 52 19ft)). Similamwnte. :ll1nquc loda:b ~C;ll ~lnlr/i;l1ncntc mi!iz;¡d,¡::, ¡:n la clíillC!, b . . técnicas proycctiv:b St. ~I."an (on men~)~ p.¡Ciel1es y por Illel1C1S clinin)s que (:"11 ;111<)-; :lI){cnore~, Se tl1<nifiest:1I1 dü~ t(ncJcn(i:l~ nuo.:·;IS y prmllclcdol<lS. :lunqUt contra- dict()riJ~ c:n :Ipari(ncia Ln: de: ellas lcneia un c.::~tle(hamiLnI() y b otra. un (,I"I:-;;Hl chanllcl1to ~l)bn:: el foco del test Tomando ( Hor~dlach corno ejemplo. la prillwr: ...:c;¡LIS m~ls cl...J1{rad;I~: rLfln:lcbs p,... ¡co¡n:tricamc. :ntl :; !lcni jinrll!.:;} el des:¡rc)!/() de L . ;llnlc:-:; !~I tenri;¡. b slgund: ~L·(lmcL"rtu:di/.. 1 d Hor... ch;H:h L()Jl)t) :1I1:ílogo a :t t:!1l1C- "isu y lO!1)O un lern:I1() ;lbilrO y Ilcxihlt: p.lr;¡ t:J cstlllio L1l 1,1:- ¡r:llb:KCioJ)t,...;, inh":l- rx:rso!l:!lcs, 1.:1I,~O tlllllpn cri¡iCldo rm :"l,r ,..;ólo un le:--I ;l I11cdia.s, ti Hcw"ch<l{:h pJn,.· ce e~;f g~lt)jnd() vll;didad ;11 seL ;11 illi:-:.mo tiempo, rllás y nll·ilO." que un lL:~¡ .,1,1ás qUé 1111/(SI. C()Il~O h:111 ~<..I::liado (¡okJfrild. Saick(f y cin~ (1971), lo::., ha IIJzgo:) más ~ust:lJlci:IIl:-: OhlLnld()~ con d f{f),sch;¡ch lo iran ~id() ln e:..;tlldio.-; que .m!i 7.:lb;u <::-(ah~ hlCíl 1.<..tn.lC~l1ad¡;." y ¡XItlillntlS ~ la tcori:. En {.....:! medid:!. b E.-;c,¡1:1 cid J{ofsch:ICI". P;I r;1 la V;1I0f:H,:i(ln PI on()s CI (R ¡>H::;) de l.iop!(1 h, c.h:,mosll¡lClo -"lr v:diC)-"~1 c.-n l~l L··;du:ll"¡~·}n y prcdicl·ión de ;lI"Il):-:lipos de 1CSllll~d()~ pSiCOle!ip(ull<:()i De igu;d fomu. J;¡ V;¡lo1Jciún de! :1lI h·uiutivo (OL:,) dt.. t~l¡l·dl1l;¡n. (}Cf1·,I<..h lit: !:1 l<,,orí; C"olUli:1 de I {e111Z "cr¡)t"r. ha iHn:·audc. en muciH) .., tsludios esi.;!" rtl,Ki(lIU- . eI: signiflC<Hivag1(:ntl con dinh:n ....;iolll:-- de pl.:fsonali<.bd y con la pSIc..()p~llül()g¡a r mahnente. podcl11o.... Jl:mar la atención sohre lo qUl ~eri.. (~I de~~ri"ol!o 1ll~t.-; I¡..!l1fi· CJII·ü de 1:t m(loo(ogí; ud e::. de HOlschach en :I~lIn():- a¡",os. b public:tción y u:-,o <..ld ,<;istem: complcn":IVO de ·:.¡I()r~lci("1 de txnel l197 t í), que ya h:l ~nconlr:l(k) .:tpli- clcione:-. d~ uti1ic.bd en Il1lK])OS t(frC;1ns <Exn<..:l 1978) ,lIlH¡lIt <.>1 Ror~cha(h . . . (. h: l.{)tnpIiCLdo c.lur.n:!.: Inudlll tiLmrO con una multipiicid:lc1 dl~ ~lstel1l~S de "~lloLtI.:lón, Jllldi:I1tc i. c:-;.tra{"ci()n de las nOC0!K:-, l·.-.;I:I1Ci:1k! de (,J(b uno y ~ll1Id;:t.;.1nd) In :IS- lema n"h; nH)(h~rno y ló~ico se ohi<:ndL í~ 1ll;lyO: c!:lricl;ld y (,0111P;I;:I);1 ¡dad <:11 la pr;.ll·- tiC clime b inv<,,Si..!:tción ;lfellO,1; tille 1111 ¡(..;t··l.os nitico . (p <-,j .. Zlihin. Emo y ::=;chUI1lt.:1". 1965) 11;n s("¡¡ab- ..; do largo tiempo 1i.1l el Rorschal:h <.. ,0. ; JlÜS parecido : un:1 l·;trLhla que ¡I 1.11 {eSI p....;icoJ{)giCl): <"~ il.l:-l;.1mentL (sla clI~lid~d la que puede,:: rl"·~!( Hiz;lrln. lkznikuff ( 197n oh."cr:L ":."i. Jmqtle el HOlschilcll pUl·dc c~t::ll 1ll(lilnlT1do p~ic()m~tr¡":::l;nelllt.". l:xi~­ ll ün~ L:vü..1enc;;¡ ("o[),inCenlC dc que- L:iLi g:l11ando IHll.·() ·I~()I l·01l10 1I1U .:-iltl;nón dt:: ~Jlln.:vi~¡: mlly l)ri,~~i!1;t!. (jUl lil!1l ap]¡cCiuncs ~ignlfic;lli:¡¡:-; t.:n b l.;-(pOIJ<"I,n dt un; ;Hnp!ia p..~IIll;1 dI... diElt.:I1,... inllls Jl plr~()¡);dj(bd" (r, !¡~9). Jn eicl1r1o t>:-o.:cdl.tHc <.k lste cnfoql.1<.· Jo lIKontr;unos en b concepción ele :-"brWll.t Singei () 977) tI:. .1 {orsch3ch (()lIO un:1 i.ran"::lccióo Sin~eí (·(lnsld~r;l...j H()~~ctladl·cOIl1() un tr:¡g1l1tl1- lO de 1:1 i"t:;¡¡<..bd que (~t;í ~lcnd() oh.>t:I"·:lda por d()~ () 1l1:í~ ¡)(·r,..:on:~ en .111:- trall:-;:Ic- Ct6n conc..-r"JCiOil:¡]" (p. ,~)=,). De p,u1icubr Inll.rés son 1:1 . . . ~dls·i;ci"nls de b C()- 1l)l:nic:¡ci()n~ -( :t~() .... de :~n();n:días dd !en~UalL, 111tl~ITlIKio!KS. L;mbio de refelcn{e, CIC.-. q1V ~()n y.¡}oud:t.... ("lJntiUIl~:IIClllc. El L~¿·t()d(l h~l :-.ido ~liliJ.;c.I(l produni,,;- 1h.I1tt..> el) l" (ludio de 10:-: cs¡ilo..., (f)I1.l¡-,il·:I(inn:dl~~ f:lllli!i;(· . . . dLl ¡IPO quc C:ll";ll"!t- riza : I:t:-. bl1ldi;¡s dl: pa("i~nle." c~q1iz{)r;{~nj(o:, o rL"on!niz<l:-:. ESlo~ ¡ipo ... de de:-:?olrollos ";~lgLerl";l llna fCSpUl.lJ nq!.HI·;¡: ia tn)nIGL pllt!l.ltHi. <l( Klopfer y T:Hllhl:l 11976) ,,~S(I; el HOi:-:lhach un;! llIanch:t en b h;~lO¡i;t dl l:l pSlcolugi: Clilli(¡í,. los Ic:-;" objelivo...:. dc pll~on;did;ld rOScl:n un;¡ po~iliú!1 hl~ll e;-;l:1bl(·u<..b l.n ;1 l.V;¡IUaCiÓn clínica Elln(·mari() ,-1L¡jLt~ic0 de Per-"clg<tildJ(1 dl: .1inne."<);I (1111);1,, :i~
  8. 8. PlhSpeCliuas y modelos dl? pSlcodiagn6slico 53j(: ha COlüGHJO entre los ~ 10 principales- en las encue<.,us sohre la utilización clíni-ca que citamos antes; a mitad de los sesenta sobrepasó ;1I Rorschach como test clí-nico más inveshgado CReynolds y SUJldbcrg. 1976). Al fin,,1 de Jos sesenta, los clí-nicos acad¿micos prcdijeron qle el ~1MPJ ~ O(ros tt.:~L" objetivos de per~onalidaclpodrían, y deherí:,tn, sustituir a Lls tt:cnic;l.<; proyecti;,ls en la ev,duación "límct(Shemilerg) Keelcy. 1970, Thden. Varille v JohnsoJl. 19(,H). Redmente es ciertoque el M!-1PI, así COITID otros i.:LI(st¡ollario~ de person~l1ldad, ha gan<1do y m,lIHeni-do un lugar rcspetlble en b rdctica dll11ca, por Su dil.:itIKiJ l.n b obtC:::llción deuné hucna cantidad de cJato~ ele Jutoinforllle. er. la -";lor:;ci6:1 est~lnd:LrizJda y I:tobjetividad. y en el est:1blecimicnto de siSHlTIas para obtener interpretaciones fia-bles a partir de índices que pueden ser aplicJdos :llHomátic;tllllnte ror clínicos uordenadores (13t1tcher y O~en_ 1978)_ Cicrtamenl( es una tlCnlCI ccon(mltc<1. SO-hre todo en prospc:::cu(m a gran esca!f!. Aunque origln;tri:lIl1cnte se clesJrr()Il<) co-mo una ayu<i:1 del diagnóstico psiqui;íli"ico difercncial el ;1MPI evolucionó C0l110un instrtlmento de caluación de amplta galllJ seglln fucron surgiendo numerosasC.K:1Ia.<; nuevas en ia investigan()fl_ A. pesar de bs primera~ v (onlinuas níucas, nohay duc;t Je que el test puede pro;:>orcion:!J en manos de Ltn lI11crpretador expcr-io, descripciones clif{renci3c.b~ de impo:1.antc! c~r;lctcrísticas de personalidad. VJ-liosas 3 la hOJ"3 de lomar decisiones_ El dpldo y atractio crecimicnto de los pro-gramas de ordenador comercialmente disponIbles (BtHCher y O·en describen endetalle unos catorcc) es una bendiCl6n. aunque cor. CIertos riesgos, como elios mi:,-mos advierten. l.o.. siStt:il13S dc intei"p:ciaciun por ordcn;¡dor cSl,ín ha::iados princi-palmente en supo:-;icioncs clínil<lS m{lsque en sistemas acttl<Jri;tles; un;! vcz de~a·rrolbdos, es dificil y (OS tosO mooificJrlos: eslOS informes contienen a mcnudo bri-J.¡ntes gcneraliz<lconcs, de forma típIGlll0 üenen en cucnta b.., normas locales r.ilas tasas-base. Tale!"; limitaciones lIev3n;1 Butcher y O-"en (1978) a conclUir" ·En lapr¡{ctica, los lIlformL,c, de ordenador no son meís que una fuente de hiróttsi~ y nosl1stituyen al juiCIO díJlJCOR (p 1¡97)- No ohs¡antc, la aplicación. aloración f imer-prctación de tests por ordenador est:¡ dCSllT1:lda a ser un tema de intcr¿s (cntral enel futuro ~hlcho:-. h,lI¡ argLUnCJ1l3do que el l·l[-lPI. ~{ncl:.ldo en una no~ologb psiqlltátril:1arcaic.1 y con íicms 4W han cxperiment;Hio el paso del tiempo, dclx:ría :-.Cr ¡e;"I!adoo suslituldo El qUl SC sig=1 Jlnntc!ltcnco enlre ;¡quelios que lo usan ucsde hace tiem-po t.:,s comprensib!t:: de igual nuncra, los psicocli;l.l:!l1osttCldorcs ~e <.igarran él sus b-,~lil13S dc J{msch;lCh y TAT andrJjo.)~l~ y I1ctla~ de hu (lbs digiL;lh:S. ("()mo si de la marl-iila de seguridad de su inf3nCi3 se tratara (SlIlgcr 1981 ))i). Ciertamt"i1IC_ es po~i)l<... ar-gt.tlne!1l~H que la f<illliliarid:1.d ch·l clínico con el instrumento en pani<.:ular puede sermás importante que d refinamiento p:-;tcom(~trico. En cU:llquier :-:I~O, se h:tll (l;¡bo-rado CUt..,l¡on:¡r;os clínicos al :lInpha _~;¡tlla como alt .... matlv:l_ Lino de los li!:b re-cientes y prometedores es el Inenl,Hio Ciínico :vlultta:l¡t! ("l(n dt Y1iilon (1977que intent:t resolver l<l," dchilitbch>s de! lMPl y í.tpoy:Hse en sus j)otenci;thdadc:,LIlllhién ($ lI11pon:¡nil: b tendcnCl:t luc;;¡ l(l,,,; lns.¡ ..t!m([~i()S ele gaill.l reducid.l ,-"<1 "¡C,;In medld:ls ele ansied;,td. deprestón, IUCt ,o ((-1 yc. ;¡:tt!)("ollcepto, déficil~ ;i¡>t!;ltdi-n<lles y ~ínlOmas el probielllJS C!( conduc¡.I- ¡),lia l"t_,"¡j)r)OeiLr;:¡ ClH.:.<.;tiolles l~specífica~impon3mes en el Cllld;-¡clo de (i<.rto P::¡ClL";ltC.S 2A N(ll(/ de 1(15 <({¡:r;lt; Sillg~: ... ~. r .. n~·jt .;:;t.: ILllxr:o ;rl h:ibtln flt"llr.:tll:" dUr:lll!t.: :<1 (:l • pll!"lh.rJ u-:L11l- (j,t (k Ik--",l ~;(,nrrl" :.t:;~lr,ld{1 ~" :1"0;:;) ,It: i(~:_ 1,1(· ,-CI1 el ,i(lnr(){~t,("(b ";1I(1)~ :,;ído
  9. 9. 54La el;aluaclón cOl1ductual Los clínicos conducrualcs. comp:tr;-lndoLl con los enfoques (radicionale..-, dt"s-criben a la evaluación conductllJI CO[1I0 una evaluación que UtdlZ3 menos SUrUL:i-tos inferendales y que permanece. en cambio. más próxilna a 10$ da lOS observables(Goldfricd y KenL 1972) En lugar de preguntar po,. qt<é la gente se comporta así.buscan descubnr qué, cuando, cómo y hajO qué circunstancias actúan, Sm preocu-parse de constructos disposicionalcs. y" scan rasgos () aspccLOs dinámicos de la per-sonalidad (que son considerados inexistentes o. al menos, oe..: escasa utilidad parapredecir y modificar b conducta), recogen tlíaos de util¡oad inmclltatJ para planifi-car y observar el proceso de tratamiento, Sin embargo, incluso con CSlOS objetivosclaros y simples. como han expltcaco Mervin Goldfned (1979) y sus colegas(Goldfried v Línehan, 1977; J.andau v Goldfried. 19HJ). surgen importante, cuestio-nes de tipo teórico y metodológJCo sUllibres a las qUl comrJrten otras orientacionesen evaluación. En el primer nivel está el problcm:l dt: la validez dc contenido -sobresi la muestrd de condUela puede predecir realmente áreas más amplias de la conductJ.en cuestión. Quizá la cuestión de 1<1 validez de criterio y de constructo sea menos evi-dente, pero no menos ¡mport~nte Al principio, los tcrdpeut(ts de conducta han concedido poca ;ucnci6n explícita ala evaluaciém en cuanto uL Ames de comenzar el tratamiento. se establecía una tos-ca línea de hase de los problemas de conducta. Puesto que esto requería menos in-ferencia quc la evaluación de los constructos tradicionales, la validez del procedi-miento era más a menudo asumirla que comprohada. Sin embargo. dur.:!ntc el últi-mo decenio se ha producido un m:w:.:ado aumento dd interés cn la evalu3ci(ln for-mal de la conducta. testimoniado por la fundación en el año 1979 de la revista Behat;ioral A.ssessment; b inclusión de capítulos sobre eltcll1<l cn los cada vez másnumerosos tcxtos sobrt terapia de conducta. y la publicación dc volúmenes dirigi-dos especialmente a estos lemas (p. ej., Ciminero. Calhoun y Adams. 1977~ Kendally Hollon, 19HI). PaI1icularmente con tl."urgimiento dc la orientaci(m clínica cogni-livo-conductual (MeichenbauOl. 1976). que considera fenúmenos tales como: ex- pecl<ttivas. significados pcrsonales. fantasías. creencias y cosas pJf~cidas además de las conduclas y cmociones observahles, hace muy probablc que b cvaluación tenga mayor import;.tncia entre los clínicos conductuales. Hoy dia, la evaluación conductual hace uso dc la obscrvación en a) ambicnles naturales, b) situaciones ideadas (p. ej., dando un discurso ante una audiencia para evaluar la anSiedad a hablar en púhlico). ) e) situaCiones de "rol-playinw y autotn- forme conducrual. según se muestra en el) cuestionarios, y en e) entrevistas clínicas La entrevista sigue siendo el instrumento básico en evaluación lanto par..1 los clínicos conductuales como para los de otros tipos~ aunquc. desde luego, varíen en el con- tenido. Cad.a vez hay mayor interés no sólo en lo que los clientes dicen que hacen si- no. tamlncn. en sus sentilllientos, ptnsamicntos. objetivos y significados person:lles En la conctpClón que está más de actualidad sobre la evaluaciún también hay lugar para los métodos de la moderna psicología cognitiva (L.1ndau l Goldfried. 19HJ). e incluso parel la utilizaciún ele lécnicas proyectiv<is como el Rorschach y el TAT. aun- que las rcspuestas son interpreudas m;¡s como mUlstras de conducta que como sig- nos de procesos internos. El rápido crecimienro de la <.:valu<Clón conductLlJI ha dado a luz ciertos pro- blemas, entre los que se encuentrdn la necesidad de estandarizar las técnicas, un ma- yor interés en la pureza psicométrica. y la necesidad de una teoría que guíe en ge- neral la evaluación y terapia de conducta (Goldfried. 1979). Ll sc-nsibilización ante
  10. 10. . __._, -- 55estOs problemas es un buen augurio IXH<l el fUTlro Puede que la ev~tll1¡lci6n con-ductual vaya hacia una mayor ~ofistlcaClún teúnc!. y lllttodoI6gica. lo que ampliaríasu btlsc. Que esto esté ocurriendo a la vez que el pSiCodiagn()stico y J:¡ c;¡lu:!nónpSlcométrica se están volviendo cada (·z 1I1i" I...X:](·(;:I). cLn!rad?os L inierc:;(lebs en es-calas más restnngid~ls (mo:1orr:lsgo) y ~n Cünqructos de ClenOl gentr;L!1C!ac!. es loque sugiere que habr<l una mayor ap¡(»:illl;ción t.:n el flliUJ"O1.a C!J1frevista clínica y la evaluación il?/ormal Aunque est<.: articulo ,st{!. centr:HJo en la utilizai...IÓn clínIca ut: 0:-; te . . . ts (J~I(O­lógicos. lo cieno c~ que la (~l1tlel5t~ c1íIllCJ sigue Slt.lIdo ,,-~l lnSlTlllll.l1t O m:,:, li~1por­IaJ1le de eV¡¡lI;¡ción cn la cliil!cJ. DU!:lJltl" lC)~ ,11:lnlOS (11)0;; S~· h:1I1 ;IUI111.¡];¡do W a ;1ulll!idélLl ele Investigaciones sobre b e,ltr(:VlstJ como Hstn.ln)(llt() de evail1:¡c;(m (p.ej.: lat:-ir-¡Ii.7.(), 1978) y como l1~ec1i() p;¡r~lla i)~H,:otCr;tpl,I, De 1;1 llúsma :1.,lil .... ;-;I . ."e luobtenido un cOllocin)ieJl{o (:nn~iclcrnl)le ~()!)i"C b l";dl.1;l( It)il:Ú()flnal (K()rcbln. 1976).d procc.o mediante el cual JLiZ_~J:n()s j;¡:-. n¡;¡ll(bd(~ dt.: una gt:r.tt :-jI:) utilil:lr lncd¡-d:ls explíClta:-:- 1.< in·c.<ig;lu(m en ;iiClS t<lll dlVll::~:-:- cumo l; (onduct;!. no cr:x¡[ y b :eoría de b atrib~lt.i6n puede proPici.¡r l~ejor¡¡s er~ b e·,t!uIC¡Ón clínicJ ).!racias a c!e.l- cubrir 01.1:; sobre los orígcnes 1."11[0 de b pC;·ct"(JlÍt)n e::lct:¡ (h: hs pelS~H1~S (,Oi1~O ck la perccl1Ción distorsionada Er. la práctica dinica. Ll entn.:.vj:-,I:¡ sIempre In sido .. In e~fu"-rzo -"lIh¡t~ti() Y pei- sonal por consep.:i( info!111;!ción y (,ol~1prensi(·;I~ Es illlpon:tíl:t: S111 t:n~:)Mgo: sCll:-l- l~!r 1: fucrte tenc1C:10<l cn la enlielSU de CiL:).!l,ÚQ](Ü r:lqui;irico ha(·j:J !~I ut;li7_~Ci()n de entie-lSt~LC:- m:ts obie(¡,;ls. :CJ11IC .... trUC1lr"das o <:,ltnlC1ulalb~. de fi<lhillcbd de- mostrabk. Tales entre ..... istas, igU~ti.aIld() el e>!úeíZO pOi COnSiiLl:1 :-;i.::ite111~IS d ..... da.,¡fi- cación psiqui~ltrica nüs científicos, e~tán llegandq:1 i(~ncr uru 11ldiZ<lu()n (],~Ci<:ntc en los .sCi¡CiO~ clínicos y en la ill-"e:-tigaci{)J) epidellliol<J¡!!cl. clínicl y c:pt.:;·;mlni~1 En ese :;cnlido: La Entll..·i . . . t:: Fstjucil1r~!da palé! lo:, T¡-<lstnrno . . :fectl"()~ y la Esquizofrenia CSADE) (Endicott y SplUCI. 19iB) ~t cre6 p:n: ](.COgCí b info;mac;ún ncces3ii:t:l h ho!~ de hacer un di~gnó!:>(¡(() psiquLúlico. :,(gllIl el nile"() sistt.."mJ no- sológico de la -American Psychl~Hric A."sUcl;¡uon- (J9~0) l.a t~iC(:I<1 versi<)n de su Manual Diagl1ó.~·lIco y Es!tfdl~"lico (1)S:--·¡ IllJ rtprl~t"l1¡a 1n;1 d;ia 1l1l:10ra con respecto a los esqu<::mas diagnósticos 3.nleriores Aunque el juicio está unpltcado d~ form;1 nlC lt:tbk, (i DSM-1I1 proporCiona cri- terios explícitos y ckgr3.mas secLlenClales para la toma de dl"dslonC5 mccl!antc los que h=ry que obt~ner el cliagnós¡ico E: lslado de c,1tl:!. p~Kiente CS descíito ei1 un marco de rcferenl"la multdimcn~lo:);I1. que e~ una l!H)Ura cbu sobre I¡.¡ :-iimplc c{- legorizíl.Cl6n. En (¡[tllno e:tremo. desdt~ h.1CgO. p()d(n1O~ discutir ~obre el valo: de cualquier esquema di:lgnó."lico. pCJO segl11:l111eme es mejor IClln uno fiable luc uno que no lo .c:e3 El:ahwciól7 aml)ient({¡ Hace tiempo, Kun I.e!;, argumcnt;¡b,l qllt b (ol1(h:((<I e.c.tá en fUllcihn eh: l;¡ per- sona jo del cmomo: i1ulT:ly J(.:-.;;¡]tÓ la prl"l(n delen:oflCJ así como ]:¡s ne(c.c.jd~ldl."5 org:1nJCas. y los ev;:;lu.!dol"--" il~th-;(~OS pm ~,~()-" (p (:J S!l...rn, S:,,-~:n y mO()¡i. 1956) :!r, ~.lJl)ent,-IIo;) C¡L1<: 1; prC"cliccicm y (omprclls/ll (le ;,i ((~;K;C !: hU11l:lr;;¡ ICqll:el<: un con<.(:illÚcl:!O .:S~(:::1;11;(n de !:;-.; 01l0r1tlilld,llk· ..... dt·:~;;lIld;,~ y fut:"rz:.-o SOC!<Ics y ;.-;111::1- cjon:llc~ No Db.,>t;! l"t~:. lp., 1..::1 h ;"d~)le::.. g<:l H·¡ ,dJ1)~I"k~ s,,- 1-:1:, ( (,: :;tdo I:,:¡,C: I.:n b per- :->(1I1~.¡ qL1e cn L·~ cn:0rnn "O(¡:}) () fí . . ico. f1l,í:-. e!l f.lliOl~·:: l:!C1!10:-i l}.ll· C;~lJJlO.
  11. 11. 5(; Psicv(/¡ag1Iósficn clínico Se está produciendo UTl vigoro",o crecimiento de J:¡ J1sicologb ;ullbiclll:l1 por va-rios call1illo~. como parte del nu(vo "zeiTgeÍsI» 29 en psicología. Es de clara impor-tancia para 1<1 evaluación c1ílllCl el esfuerzo ¡X)f evaluar dlf(({;Ulll:ntc la n:lturalczade los enlornos. tamo de fl)!llU general (Craik, 1977) como clllas formas p.trtjeuJ:¡.res I.:"n que afecta a los clientes (¡nse! y Moos. 1974: Moos. )<)74). El gmpo de MO<.lSha desarrollado medidas para describir los entornos psicológicos. y que sirven raraevaluar d impacto de éstos en la~ personas que los habit;ln. L! psicoJogí3 ambientalno es l1lás que una cxrresión de.: la tendencia creciente por descentrMsc del indivi-duo y atender J las condinones m(¡s amplias en las que ll o dla está incluido,T:unhién es parte de la corriente general que tiene cn cuenta d sistema social, tanto en ténnino5 de sistema:; más intimo.". como la familia y los grupos de referencia. co- mo la s(Kie(bd en su conjurl[o. lo quc se reneja en el Jesarmllo de los siguientes C:tlll- pos: terapiC:l f:lrl1ilJ4Ir, r~jcolog¡:t comuflitéHia y p~icologi¡¡ interculturJI. El clínico delfuturo hien Informado dcbed conocer estos C;1I1lPOS l;lnto como los ele 1:1 personal!dad, la psicoparología y ];¡s forOla. de intelvcnción en terapia individual. El resurgi-miento dd interés en la clasificación del individuo y de sus allegados en témlinos deestilos interptrson:tles (Mcl.emore y Benjamin. 1979). ha e.)t:tdo relacionado con elmayor interés por las influencias del Contexto en la conducta y. a la vez. con el an;1lisis dtl hlncionallllento en tl~nninos tran.c;.accionales Demasiado a menudo. sin clllbargo, el problema persona· entorno se discute entérminos de "una ti Olro-. AIg.unos de los que citan a Le""in (on a¡Xob:Kión. comohicimo:-. Jlosotros m;ís ;Ilds, ternlin;¡n uefendiendo LirIa posiciún eSlrictamef1(~;1Il1bknulista o ~¡tu;lcionlsta. ¡bri:Hl bJ~n ~n recordar que para I.ewin 1:1 person;t nocrJ un punto z~lfandeado por lo~ ·tctor(s y valcncú-; del espacio vital. En ·crdad.según Lewin. el propio espacio it:ll rcfleja las concepttlalizaciones del individuo so-bre sí m¡~JlIo ) sobre el munuo Le preocup:lhan bastante las estnlClUras y procesos¡memos oel indi·¡duo. como dehicr~l ocurrir con t<xlos los psic()logos interes~dos enayudar;1 biS personas en su malestar.éi:aluaciún y medicina EI1 el otro extr<::1l10, se est;¡1l produciendo (:1ll0Clünantes hallazgos en CU<lnto a Joscorr~blos biológicos de la conducta. Donde en lj(;I1IPOS se pedía :t los clínicos quejuzgaran SI un p<lCicJ1t<.:: era o no "()rg.1nico~. existt? ahord IIIU suhcspecialid3d IL-1m:l-da ~nellropsicología". con técnicas rcfin:.tdas y un conocimiento muy diferenciado delo que es el si5tema nervioso y Sil p:Hologb. Como campo científico y clínico. laneuropsicología, con las nCUf<KienCl3s. sC ha desarrolbdo hacia un mayor conoci-miento del sisttrna nervioso en gentr;t! y de las relaciones entre funcJones eSptrífi-GIS del cerebro y la conducta. Se ha desarrollado wmbién unJ tecnología muy perofeccionada par:J el estucho de C.sto último (Fibkov y Ilol! 19RO. Hécacn y Albert. 1978:l.ezak. 1976: WillíanlS. 1979) La evalt¡3ción ncuro!>sicológica Se utiliza para det("nnin,lr [antt) los cambios gel)L-r~J!Ls C0l110 el funclonamienlo csrwcífico e11 área:> il1lelccltuks y c:.:m(X"ionales en pa-(ienleS L1ttt.: han sufnuo tratltll;.lti~1l10 cen.:hral. epJlepsb) otro~ procesos alterados. reac-ción a las drogas y a otras tOXl1;¡.s y cosas por el c:slilc). 1..<-1:-. pnlel )as e.specific.1S wihz.<I-dJS más C01l1lll11llente incluyen. put.:.st:lS por orden: las Esc3la~ de ech.:lcr adecuadas¡xna la edad. panes de 1:1 Balería Hcitan-Halslcad. el Test de LO,l.!fO de :mplio Alcance 29 /("(1 de los /Jadlfcrrm~ E"piJIIU de I()~ licmpo."
  12. 12. · 1. , .Perspecrilia5 y modelos de psicodiagnóslico 57(oWide Range Achie"ement Te"o). el Test Guestált,co Visomotor de Bender, la BateríaReltan completa) el Test de Luna-Nebr"ska (llartlagc, Cheune) Tucker 30). Un terreno conexo es el de la pSlcofarmacología. La proliferación de drogas psi-coactivas en la práctica psiquiátrica (y, no de fOffi13 secundaria, las utilizadas parJ elpropio disfnltl por los compradores callejeros) levanta cuestiones importantes no Só-lo sobre sus efectos primarios y pretendidos, siTio también por sus efectos secunda-rios inmediatos y pcnnanentes. para los que la técnica de los tests ncuropsico16gicoses adecuada. En el pasado se cuestion6 la utilidad de evaluar a pacientes relativa-mente tra~tomados. pues "cualquiera puede obtcner fenotiacinas por ahí"_ Debido ala variedad y número creciente de drogas dlsponibll:s y a la conciencia mayor de queel uso indiscriminado tiene muchos peligros, ) de que los tratamientos .. de ensayo"son costosos, no fiables y peligrosos a la vez que roco corr<:ctos filosóficamentc, de-bido a todo ello, se vuelve importante. encontrar par{lmetros pSICológicos con quepredecir kts rt.spuest3s de los paciemes a regímenes fanllJcológicos altern:üjvos. También del,<,mos tomar nota del desarrollo en el campo de la psicología de lasalud, o medicinJ conduclual. o. con el término anti~uo, psicología médica, que des-taca la relación entre !J condición médica del paCiente y ~u estado psicológlco. El én-faSIS se pone aquí más en lo que Roger Barker llamó una vcz -somatopsicológico-que es lo "psicosomático-, más familiar. I.....1 mediCina parece ahora más sintonizadacon temas psicológicos. por lo que la labor elel psicólogo clínico tiene aplicabilidad mucho nüs allá de los límites tradicion:1ies de la psiqui:llría. La evaluación en medi-cina conductual.dcbe dingirse a 105 fanores psicológi(os quc predicen el comienzoo el curso de un traslOrno particular. en la~ consecutncias pSICológicas de una en-fermedad física y en los factores del paCiente y socioambientales que pueden pre-decir las reaccione~ de los pacientes ame el tratamiento médIC"O o c.:onductual (como, por ejemplo, en la rehabilitación a partir del dolor crónico). i f:La continua necesidad de la evaluación clínica Estas dikrenres tendenci:ls sugieren la contínua vitlli<bd de la evaluación clínica.según evolucionan las nueV;tf, formas p;trJ enfrentar los problemó1.c;, que nos son fa-miliares y surgen nuevas áreas de aplicaCión. A1nque necesitamos cambios y mejo-ra) en los procediIl1lcntos de t.valuación, declarar que tSla empresa está en banc3-rrota o difunta es deCldidamenle prematuro. La evaluaciún, a nuestro entender. sir-ve a la práctica clínicJ. la IT1vcstigación y la formación de los pSICólogos.Práctica dÍtzica Una jusrificaci6n elemental de la evaluación es la de que proporciona infonna-ción valio!.3 para la planificaCión, ejecución y evaluación del tratamiento Parece eVI-dente por sí solo que las intervenciones son nl;ís racionales, rápidas y efectivas si es-[án basadas en un diagnóstico previo del prol)lema. ya estemos hablando de repararUll coche. el cuerpo humano. un conflicto entre naciones () los problemas humanosque traen a la gente a la psicoterapia Pocos mantendrían que es mejor 3Cluar a par-Ilr de la ignorancia que del conocimiento. Sin embargo, se puede argumentar que no 3ü 1I.,i-:1L(,f. L.. CHFI.l ..... t:. G : y T::o~::¡.:,]) .$ur<..:y of P~{){t.:.;:-10{1.I! J"~le~ m the pr~cllC"c uf cllIliC!illellr0p~y<:h{)!()g~,.· . .,Vt.llis/e/tcr o/ Ihe (:oh/orllra .·cll1·op."y<-·h%gy .Wcr"ll): 19l:l1. ¿ (2). 3·4
  13. 13. 58 ISH.;ndiagllÓSIIÓ) clinicolOUO el conoCImiento es iguahllCJ1(( bueno o pertmente y que la evaluación clínicaquiz;¡ no slIlllinistre Cll1JX> de infofJll;tción necesilada por los terapeutas. L1 eviden-cia ohjeu;¡ eS cscl~a_ Aqll("lI()~ Iue 11:111 discllido este problema, generalmente Ser~fj(rLn J 1;¡~ cnClleSlas de opiniúll entre los psicotLrapclIt:1s. pero los hallazgos. co-mo lmlL:-;lr~1 Veillr...:f (1972), dependen de cümo se plantean las preguntas_ En ese sen-tido. Mcehl (I9úO) cnc.:om"() que UIl quimu de los PSlcotcrapeutas encuestados esta-ban de ;¡ctlerdo «)11 <:1 siguiente ítem: -Acelera mucho la terapia el que el terapeutatCl1,c¿CI un (uJwcimien1v j)reuio de fu dinámica y contenidos del cliente a partir deú1stnmu:ntos COI/Ir) el I,,ur.ichcu;b y e/ Jil -¡:, (p. 19), Sin embargo, Ameck y Strider(971) recog.leron qll~ :-;úlo l:1 quinta p:1I1C de los terapeutas sentí<lo que los infonne!)psicológlC()s que se les daban no tenían I1mgún decto en el tratamiento posterior;n1J(~ntras que más de la Illil:ld decían que los infonnes modificaban la terapia o con-tribuían :1 deClsiolle.-: clinicas espedfk;¡). Las cncllestas sobre la satisfacción de lostlstlari()s no (TeC!l1os que 3Y;1I1;l rl..,>o!l:T este problema. Y, I)<J1" la misma razón, tam-poco In resolver:in los illfünl1l~S que !ndic;¡n que los psic6Io~()s están convencidosdel valol de su ¡rahIJo, b utilidad de sus procedimientos y la aportacIón que Te-aliz,,1eslO parJ el tratamiento de los c!ienics. Seguramente es cierto C]ue los clínicos ex-penos. qU(; comprend..~n el marco dc referencia conceptual y e-I tr.lbajo terapéuticode !U!i ("oleg:ls. y q.l~ tr<Jb:ljan en un lstilo de consulta más que [(cnico, pueden yde hecho. 1..;1 1iz~lJ) cOIHnl>Lh.:ioncs im,)le.~ion:tnt~s; prolnlblemt:!1l(, ($ igualmente cier-to que. en muchos casos. la tnfornun(m que procede de la CvaluJción es escasa-mente ú¡il. En (sp~cial se ha isto clarJIlH:nte. :ll cambIar la pr:íctlca clínica, la necesidad deuna evaluaCIón cfec[i·.1. En :he;!s concretas, COIllO la neuropslcología, la comribu-ci6n Cti evidente; no es IOfrecuc.:nte lxlla la evalu({ci<l1l p.-;Cológicl oescubrir lesionescerebrales sutiles. no visibles a los neurólogos. En el campo más amplio de la ayudJa personas con problemJs humano,", de 1000 tipo -ya sean concehldos como m~uro­sis, psicosis, problema.! de carácter, conductas dLsadaptadas o problenlas existen-ciales- :¡ JUH:-[)rica proltferaci6n d~ t:nfoques rerapéullcos recbnu eleCCIones nüs ra-cionalcs y _",istem:tticls. Comparando con los primeros dí:l!i de l:t psicología clínica.se dan hoy !ireralmenH: cien [¡POS de intervennones psicosocialcs en competencia,a cada una oe las clak~s se adtuer<." de forma enlusiaSla al menos su fundaoor. unabanoa de ;Icólitos cal~s) algunos usuarios sa¡¡sk·chos. pero que carecen de la evi-dencia necesaria 1:r;l conenccr a uo crítICO exterior. Bien puede sC:r que cada lera-pia ayude a alguien, pero t::-;t<:: no es argumenlo para una a-;ign:lcum al 37.ar. El problema. pues, consiste en uc<:idir c61110 ayudar en el caso particular. (Quecualidades ue c.sta persona, aspeciOs de su entorno y situación ital, recomitn<.hmque sea vista en qué lIpO de terapia, con qué Cl:tse de terapeuta y utilizando qué ti-po de téu1iCJ!. Esta l", la cuestión con la qu<: nos tnfrenramos hoy. Cuanoo es m:l-yor la p:¡rte de la pobbci(m, ele b.s cLtsc.c; m:ls di"ersJ.s, que necesit:ln ) buscan l;~ayuda rsicolúg!C~1. (Oll el pago por ral1e ele r~rcef()S e incrCl1Knlándosc la respon-sabilidad. también d(:hLmo~ estar preparados plIJ evaluar b efectividad de las in-tervenciones, ¡anto en gener:¡l C0l110 con mdividuos específicos. Todos estos pro-blemas apuntan a b necesidad de renov:lr ellllterés por la c·aluación En vcrd;¡d, algunos han argullH.nlldo que el rol protorípico dd psio)logo clíniCOdebería ser el d~ "Collsuhnr c.::XPl110·. según d modelo del consultor mé<.hco expcflny altamemc respeudo. Así. en su alocución presidc.:nciJI a ];¡ DiVISIón ele PsicologíaClínica de la APA, ROittf (1973) cOflcub quc, "el psicólogo c1íIllCO futuro dehería ser,en orden de.: imp0r{;:Hlci;¡ di;¡lgnostica(oL C,aIU:ldof, fornudol. supcn:lsor y lera-
  14. 14. ._,-,......~ --....,..--~ . . " " .. ~ ..PerspeCllt--aS y modelos de psu.;odia,?l1óstico 59peuta· (pp 317",18), Incluso cediendo esta última funCIón a téCOlCOS de grado medio. Aunque es muy poco probable que esto ocurra, coincidimos con el espíritu dela sugerencia en cuanto al énfasis puesto en que los psicólogos clínicos estén másimplicados en conducir la toma de decisiones.InvestigacióH Una buena investigación requiere la medici6n cuidadosa de las variahles depen-dientes e independientes, tamo en psicología clínica como en el resto de las cien·eias sociales y psicológicas; las técnicas de evaluación clínica han proporcionadoambos tipos de mediciones, a la vez que se han convertido ellas mismas en el cenotro de interés de la investigación en miles de estudios. En la investigación clínica, es absurdo pero muy frecuente encontrar estudiosque contrastan gmpos de pacientes en términos de medidas exquisitamente refina-das y altamente fiables de funCIones, por ejemplo, bioquímicas, fiSIológIcas o cog·nitivas, aunque los gmpos como tal se hayan separados sólo en función de los jui-cios clínicos de uno o dos psiqUiatras. Por eso. el que se encuentren resultados in-cIertos y contradictorios en la literarura se convierte difícilmente en una sorpresaQuizá, como argumentan los defensores de la DSM·III, criterios definidos con Ola·yor exactitud y objeth·ación del Juicio clínico producirán dIagnósticos más fiables yaumemarán el valor de la investigación clínica futura, pero una comribución equi-valente puede ser realizada utilizando criterios definidos a partir de reSIS. No [lenesentido discutir sobre los méritos de los tests respecto de las entrevistas y observa· , , f ¡ ~ :ciones clínicas; en último t(~rmino. las lres son necesarias en la inve~ligaci6n y la : I , ,práctica clínICas El reto (>$ incluso mayor tn el dominio mucho m;ís amplio de la investigaciónque UlillZ3 técnicas dc evaluación clínicas para definir las variables de.pendienres(cualquiera que sea su n:Huraleza) quc preocupen al invcstigador. En el campo endesarrollo de la investigaCIón en pSIcoterapia. por ejemplo. parecería lógico utili7.arlos proccdimiemos desarrollados en la aSIstencia clínica para evaluar los cambiosinducidos por la (crapia: lüdavÍa muchos estudiOS simplemente utilizan los juinosde clínicos o pacientes. registrados en inventarios o escalas de evaluación de fabri-cación propia. Esta prácticl reducc la comparabilidad de los estudiOS y cnlentece lainvestigación. como se hizo público en la conferencia de autorid;¡des reunida porel "NationalInstitute of Memal Hcalth .. , a fin de buscar caminos para mejorar la me- "todología investigatoria en terapia (Vaskov y Parloff. 1975), Una de sus mayoresrecomendaciones fue l:1 de hacer uso de procedimientos estandarizados, como elMM PI Y las listas de elt:(nón de síntomas, como parte de una batería básica a la quese pueden añadir procedimicTllos restrIngidos o con propósitos esrecíficos. SI e~<1batería háslca fuera cOIllún a toJos los estudios, se reforzaría la posibihdact de esw-blecer comparaciones Significativas cntre ellos. A nuestro entendcr, la irwestlgacióncn terapia necesita hact~r mayor uso de 1:,IS medidas de pe0>onalidad, del tipo de lasutilizadas en b práctic1 para evaluar los cambios entre antes y después de la (cr;¡- pIel) a traves de dimensiones pélrtlculannente pertinentes :11 cliente único. Las dife- rentes {("cnicIs de (;¡]¡¡<l( ión clínica, ya ~e;:ln ist<1~ en sus rormas m:ls normalia~ () más indivicllules. son ImpOrt.lIltes pétl<I la !Iwes[igaci6n en pSicotlrapia, de b. mis· 013 forma que en otros cloll1:n:os d<.. la 1r:.vcstIgación psicológica. Aunq"..lc sólo Sea de ¡.:u~ü. debemos seiialar el amplio uso del J1ens~Hllicnto y de los lllétodos de cvalll:KiólI en 11IU ·ast;.l cXien~i6n de campos no clínicos ya
  15. 15. 60 PsicodiaWló.lico clínicosean los estudios sobre perfiles del MMPl procedentes de ejecutivos de empresas,los TAT de artistas creativos o los Rorschach de grupos culturales dlstantes- ins-pirados en el trabajo de la psicología clínica y que, en compensación, pueden con-tribuir a éLFu-maciárz clínica Incluso aunque se demostrar.:!. que el tiempo y el dinero requeridos por la arli-cación de tests son prohibitivos, o que los tests demasiado a menudo conducen a la10m3 de dtcisiones incorrccws. todavía argumentaríamos que eXIsten r31one~ im-portantes para que los clínicos en formación aprendan y utilicen los tests clínicosSiguen siendo lno de los mejores caminos para aprender la estnIctura y funciona-mienw de los seres humanos en la investigación y el estudio de la personalidad. asícomo para perfeccionar 13 comprensión de los clínicos. Es indudablemente ciertoque la sensihilidad y conocimiento clínicos se desarrollan en biS intervenciones te-rapéuticas, de consulta y preven1ivJs; en verdad, cualquier encu<.:nlro con la gentees ocasión propirt:t para aprender cómo actúan, qué les interesa y qué es lo que ha-(en al respecto_ Pero lo que es particularmente cierto con respecto ;l la evaluaCióncomo proceso es que es más un experimento consciente que un enCUentro socialen des,arrollo. El clínico tiene la tarea de crear condiciones apropiadas. controlar lasvariables, escoger las medidas. realizar observaciones, registrar y cV31uar las res-puestas y, por encima de todo, analizar y sintetizar hallazgos di~pares construyen-do un cuadro de la persona. lógico y relevante para la teoría, del que Se puedan de-rivar predicciones y decisiones posteriores. Los tests no son los rayos X de la per-sona, como en tiempos se proclamó de fonna extrJvagante, sino que proporcionanun microcosmos parJ observar a la gente y comprohar hipótesis sobre su conduc-ta. Debido a estas cualidades, la evaluación es el único terreno adecuado para re-forzar las aptitudes intelectuales, el conocimiento y la imaginación en resolución deproblem3s. partes esenciales oel funcionamiento clínico disciplinado en <:ualquierdominio. No Se debe pensar quc conceplualizar la evaluación <::n los mismos ténnino.s quela investigación signifique que la primera suceda en un contexto neUlro y libre deafectos. Como señaló Schafer 095") hace illucho tiempo_ el clínico y el paciente es-tán en una relación potencialmente intensa en la que las necesidades neuróticas oadaptativas, la! expectativas y los st::sgos por la! dos p:1I1es pueden af<.:ctar seria-tlH:nte no sólo la rebción clínica sino l:llnbién l~l naturaleza y calidao oc los hallaz-gos prOCt:oentcs de la evaluaCIón. Cuando se la vc como una transacci{)Il clínica, bevaluaciún t:S ::.imilar a la psicoterapia en la formol, aunque no (n la extcnsiún. y losclínICOS neófitos pueden perfeccionar sus ;:qJtih.1dcs interpersonales en las clos acti-vidadesAlgunas observaciones como conclusión ¿Está viva y saludable la evaluación clínica? Viva, sin duda. aunque sólo con un:!salud moderada. pero que creemos que mejora. Durante mucho tiempo zarandeadapor los crítico~ y- acosada por problemas profLsionales. sociales y económicos,seguramente la evalu:J.ci6n ha caído de su ::nterior posición preponderantl". Tod..:.tvíase siguen valorando y utilizando los tests en los servicios clínicos, aunque con me-
  16. 16. Perspectivas y modelos de pstcodiag¡ÓSIICO 61nos frecuencia que en etap:J.s anteriores; nos parece evidente la necesidad de la eva-luación en la práctica clínica. la investigación y la formación. Están surgiendo nue-vas fonnas y concepciones, a la vez que la psicología clínica se vuelve generalmen-te más pluralist3 en teorías. métodos,. servicios. Todo esto habla de una vllalidad re-novada. Desde un punto de vista amplio. el campo está cambiando en fonmas que seña-lan los desarrollos futuros Entre taks tendencias están, a) el desarrollo de técnicasmás centradas y de mayor pureza psicométrica; b) mayor confianza en interpreta-ciones de baJO Olvel que en generalizaciones más arrolladoras del lipa de las queFreud llamó -análisis silvestrc-; e) mayor interés en los factores situacionales y am-bientales como determinantes de la conducta: el) y. a la vez. una atención respetuo-sa por los propios puntos de vista de la persona sobre su carácter, problemas y si-tuación, (:n lugar de la mera confianza en medidas externas (ya sean tests objetivos,técnicas proyectivas u observación de la conducta); y e) una aceptación más com-pleta del inevitable rol desempeñado por el juicio clínico en la recogida. integracióne interpretación de los hallazgos interpretativos, junto con la insistencia en un pen-samiento más disciplinado. Al concluir una revisión sobre la posición actual de laevaluación de la personalidad. Gough (1976) señala, -El psicólogo que evalúa la per-sonalidad debe responder ante sí mismo y ante los otros en una manera humana eintraceptiva; es decir, no puede ser meramente un técnico o el poseedor de un con-Junto de métodos utilizados de una romla puramente algorítmica" (p. 595). Estamoscompletamente de acuerdo. La evaluación clínica es un esfuerzo humano cuyo ob-Jetivo último es ayudar a los indiViduos en sus prohlemas Se están mejorando 105 1.métodos en las formas que hemos scrialado; está clara la necesidad de más y mejor : ¡evaluación, pero en último análiSIS su contrihución depende de la sensibilidad delclínico y de la comprensión que tenga de los humanos en sus luchas adaptativas. t o j, ,. " ¡. I
  17. 17. Aproximación a perspectivasy modelos de la EvaluaciónPsicológica en la clínica contemporáneaAlejandro Avila EspadaCuestiones conceptuales y metodológicas:El psicodiagnóstico como proceso A la hora de realizar una aproximación al concepto de evaluación psicológica enla clínica o psicodiagn6stico (utiliz.aremos indistintamente lino u otro lénnino por en-tenderlos sinónimos) es oblig<¡do que nos refiramos a la rd¡¡ciom~s qlle ésta liene.como disciplina científica que es, con la PSicología en cuanto ci(>l1cia, Es una posi-ción ya extendida, que compartimos, el que el psicodiagn6stico no sea reducible auna mera tecnología psicológica (Jos instnlmentos dc medida o técnicas de evalua-ción) sino que en él se articulan los distintos planos que constituyen espccificamen-le uoa disciplina científica aplicada. La ciencia psicológica. o citncia de los princi-pios generales de la psicologí~, dot¡.¡ al psicot!iagnós{ico de marcos de referencia (l3Steorías psicológicas) y de un métoclo (el científico). El psicodlagnósllco provee 3aquella de una ertiL"nte aplicada e~pccifJC3: El estudio descrip¡¡vo, comprensivo yexplicativo (en su caso) del comportamiento de los sujetos y de los gnlpos humanos.dentro del comexto (que le <lma además dc finalidad) de las dis{lI1tas JI)(ervencionespsicológicas El psicocliagn6stico ha de entenderse como un proceso (pr(Keder), a través delcual se insertan los aspectos metodológico:,. Así se deriv:tn sus dIferentes modelosaplicados quc hacen particular énfasis en distintos aspectos del método general apli-cable al proceso, respetando sus exigencias fundamentales. Tales exig(ncias (las del método ciemífico) han de referirse JI control al qut sesometa al prCX:e:-;o psicocliagn<:lstico, en su fonnulación, diseiio y verificaci6n. Tal pro-ceso se caracteriza - con las peculiaridades nc..;cesarias para adaptarlo a los diferentescontextos de la intervenCIón psico!{)gica- al menos por los siguiente., aspectu~ ycomeniuoso) Incluye al evaluador, alcvaluado y ~I lo evaluado, considerando especialmente los aspeclOs de la interrtlaci6n entre dichos elementos.b) El proceso se articula en diferentes tareas, que suelen corresponderse con sus dis- timas fases 1) La espeCificación del problema o de la demanda que origina la imervcnción 2) El an:ilisis y la valora<.:i(m de la conducta medianlt:> la ullliz:lCiún de técnicas específicas 3) L1 fonnulaci6n de hipóteSis 4) 1..1 adopción de decisiones 5) El establecimiento de un plan de inter.ención. 6) La evalllaci6n y el se~llil1liento de la intervención realizada. j
  18. 18. Perspectivas JI modelos de pscodiagnóstlco 63 Una vez que hemos sometido a consideración la perspectiva genérica del psil. :o-diagnóstico, ¿cuales son los modelos teórico-aplicados de la evaluación clínica encuanto diSCIplina CIentífica fundamentalmente aplicada? En la evaluación psicológI-ca clínica contemporánea la apariclón y desarrollo de los distintos modelos, esconsecuencia resultante del intento de aplicar las distintas teorías o enfoques de lapsicología clínica a las exigencias de evaluación que los diferentes niveles del con-texto social e individual plantean al clínico. Es objetivo de este trabajo preosaL des-cnbir y revisar críticamente los principales modelos y enfoques de la evaluacJón psi-cológica clínica actual, en cuanto que se posea de ellos experiencia e historia sufi-ciente para proceder él un primer análisis. Revisaremos en primer lugar que requisi-toS nos permiten caracterizar él un enfoque constatado en la pr.íctica clínica como unmodelo mdependiente l específ¡co. Procediendo de 10 má~ general a lo más específico. distinguiremos en un primernivel al modelo-paradigma o modelo que sirve para delimitar teórica ymetodológicamente (yen la articulación de ambos aspec10s)" la pSicología clínIca ydependiente de ella a la evaluaciún clínica, tanto en cuanto disciplinas científicas apli-cadas como en lo referente a su práctica profesionaL Se da en él una pretensión degeneralidad y explicatividad en .<;U$ principios básicos y abarca diferent<;s objetivosde aplicación. Un modelo-pdradigma constituye el marco conceptual dentro del queel ciemífico trabaja, y está compuesto por un conjunto de supuestos básicos que de- ,,limitan el universo particular del quehacer científico, incluyendo lo conceptual y lometodológico (Kuhn, 1962). En un segundo nivel sItuamos al ",odelo aplIcado o modelo del proceso que. :!un-que tiende per se a constituirse en modelo-pa1-adzgma, se ciñe estrechamente a unosrequisitos. sustentados en un desarrollo histórico yen tina práctica que le confiereidentidad propia. Los requisitos que entendernos necesanos para que se puedanenunciar modelos aplicados indcpendiemt:s y específicos son los ~Igljentcs:a) Que se hayan desarrollado dentro del campo conceptual e histónco de algullo de ,, los paradlgmaso pre·para<hgmas (véase t. Caparrós. 1980) de la pSICología cien- tífica, del cual tome su referente teórico e incluso metodológico.b) Que cuenten con un objeto de estudio específico, en especial a través de las pre- ,. cisiones que efectúe ~obre el concepto de conducta.e) Que elaboren y desarrollen una perspectiva metodológIca peculiar, denvada de lo anterior, dando lugar al dIseño de tecnología propia.d) Que den cuenta Y responJan a las necesidades de evaluación clínica caracte- rísticas de una época. de una cultura, o de una problemátiCa de amplio alcance sociale) Que tengan un desarrollo histónco propio, como tal modelo, caracterizado por su introdUCCión Y progresiva implantaci6n dentro del ámbito profesional, así co- mo por generar controversias acerca de su ohjeto y método, y eventualmente Sl cri~is y transformación en forméls más sofisticadas del modelo originario. Es, pues, necesario contrastar con estos cinco crHenos cada uoa de las propues-tas que puedan hacerse de modelos aplicados y de esa manera e,·itar una excesIva ,Iatomización metodológica que dificultaría la adecuada reflexión teórica, huyendoasimi~mo de una gencf3li7..;¡ci6n excesiva que negase las diferencias entre modelos ,Iy tendiese a englobar toda la diversidad de la práctica de la evaluaCión clínica balaloa única perspectiva ,.
  19. 19. 64 !sicodiagnósticCJ clil1ico Cada lno de lo~ IlHxlelos aplicados o del pnKc,-;o que se exponen más adelanteLumplen con l:~(OS cril<.:rio...;, pero ello no 4uierc deCir qUL~ se pueda plantear ql1e di-ch: c1as¡ficlCión sea un producto acabado y que (mn{e con el ~uficientc ConsensoOc hecho. súlo en contadas OC<ISlom:s se han realiz,luo intentos clasificatorios de L:lcompleja rcaliuad. t:tnlO Icóricl (,:0110 Jplicada. de la evaluación clínica. Las clasesde modelos propuestas por Jos autores que se han ocupado del tema h:m evolucio-nado desdt,: ;¡ enUTlCi3ci6n de perspectias ele gLlIl gcner:-tlidad hasla aproxirn~lrse alos modelos pr[lCticos reales. Primero fue la agrupación en visiones polares: clínica(cnglobadora de las l)ráctic3s clínico-dinámkas y psicoanalÍiicas) y e.stadística Cpsi-cométrica). Posteriormente, con el stlrgimlento del anri/i.sis júnóonal se ensayó laescisión entre b C/Jaluaciól1 tradiCIOnal y la cua/lIació17 cmu¡l~ctual Es hacia me-diados de los años s(tent~1 (uando empie7.a a referirse la existencia de IlHxlclos es-pecífICos, salvando vieja..; dicutomías )a sllper.1das A<;í, Xíeinlr 0972, 19H.~) nos ha·bla de ~¡J meno.s tres modelos (psicodiagnó.ticl) klínico!. psicnmétrico y cOnclU(lU;¡I):En bpaña. Fern{¡ndez I:lalkstcros (1980. 1983). Y con referencia al fsictldlagnósticoen general. nos habla de cinco m(xldos (de! attihuto ¡psicom~ricol. dmámico, mé-dico. condllctual y soviético), B~mstl~in y Nielzel n <)80) proroJ1C..n esenCialmente tresmodelos para la psicología <:línica: El psicoanalítico, el del ~Iprendlzaje soci:l1 y el fenOl1lenolÓgico. Por último, Korchin y Schuldberg (¡<)Rl), en su revisión del futuro dela tv31uación dínica que incluimos en estc" mIsmo libro. plantean (l1atro mrxlcJo~ es-pecificos: El modelo psicodia/oplÓstrco comprehensivo de las posicione!) clínica. pcr-sonológica y din:í.m¡c:l, el modelo psicom(>tn·co, (orre!:tciOIl:lI, el modelo cOllduc/ualy <:"1 11/od(>lo hwnalll~ta. tiucstr,t propl1e~ta -en lo que respecta a la Evaluación Clínica- difiere solamemede la ele Korchlll y Schulelbcrg en la diferenCiaCión ele dos mudelos dentro de lo queellos llaman genéricamente modelo p::iicodlú,qHÓS/ic:o: el clínico-dil1cimico y cl psicoanalítico, pero entendiendo a este último como un;1 perspecliva del anlerior, eigualmente en nl1(stra propucsta se sugiere ·aunquc no se aborda en detallc- un 010-ddo sistúmiLo-ecolóp.1co, a partir de lo si~t(matiz3do por Sundbt-rg ) sus colabora-do,,s 097 1977,1983), que pudiera representar uno de los enfoques de mayor tra-cendcncl:l en un futuro pr()ximo. Hevis:lmos tamhién otr:i1S perspecti·as que no h:lllllegado a tener categoría de modelos específicos: la dínico-experimental de origensoviético y¡.¡ que su::> peculiares fuentes. desarrollos metodológicos y pr¡ícticos y tra-ycctoria así lo avalan. y la formulación del enfoque denominado a priori ..Entcndenv)s qIle cllak¡Ulera de los acercamientos (itaclos )o: qtlC V8mos a exponer acontinuación tienen suficiente especificidad y relevancia, [XfO pu<.heríl ser que algu·no ot.! ellos fuese puramente una constntcuón artefactual un buen ejemplo de ello<:~ d pretendido modelo .wr;ic?/ico, que en gf3n medida dehe considerarsc fnlto delrclJtivo ale¡all1ienlo científiCO y cuhurJi que IlJ nl<<!iado entre las realizacionc$ cien-tíficas de la ya desdpareCloa Unión SOiética y las ct"i resto del mundo occidem:t1 Hemos eludido por el momento definir un modelo cogmtivo específico para laealuación, al <...":Iren~r todlví3 de pcr~peclia sllfici(J1(e par:! poder decidir si s{ consti-tuir:¡ como tal moodo independiente dc los expulstos o si por el contrario ser;! elmotor del c<lmbio o transformación de uno o arios de los modelos aquí dcscritos.Por cHo preferimos no inchllrlo aquí como una entidad ."cparada. Ello no supone ig- norar la gran rc:pcrcusión quc tienen en los últimos al10s los planteamJcnt~)s meto-dológicos deri"ados de la r~icol()gía cognili·L sino acoger con cautcla las refom1U- l:iciones :Ipresurada~. prc.:cl:aIlH!ntc [x)rque un .... erdJdero modelo c{J.511i1ivo está :¡ünpor SCr teorizado, al menos en lo quc rl.::ipeCltl ;1 la evaluación.
  20. 20. PerspcClJvas y modelos (/r> psü;odiawzósIicO 65 Los modelos y enfoques de la evaluación clínica. Valoración critica de SIL aportaciones y actualidad La delimitación y descnpción de los diferentes modclos del psicodiagnóst¡co con- temporáneo y de las perspectivas que de ellos se derivan no se ofrece como una t3- rca exenta de dIficultad. No hay pleno acuerdo, entre los numcrosos autores que han abordado el tema, acerca de la relevancia relativa de los distintos enfoques teóricos, técnicos y prácticos. Hasta los años 50 no cabe hablar propiamente de la existencia de modelos teóricos para el psicodiagnóstico, sino de la progresiva delimitación y desarrollo de los principios psicométricos fundamt>ntales, asi como de la aparición de técnicas de evaluación surgidas de las diversas teorías, contextos y necesidades práclÍcas. En los años 40 pesa decisivamente la intluencia de las circunstancias his- t(Hicas, sociales y políticas derivadas de la segunda guerra mundial (previos a ella los requerimientos de selección a gran escala, y a un nivel de sofisticación psicométrica m:1.yor que en la primera guerra, y posteriores a ella las exigencias de p.sicodiagnós- tilO clínico, fundamentalmente contextuadas desde una perspectiva metodológIca clínico-médica, con un énfasis en los instrumentos o tests). No es, pues, e)."traño que en los años cincuenta haga cclosión -superados ya los primeros momemo~ de de- manda Illa::;iva- la p<Jlémica entre los defensores de los procedimientos utilizados en la denominada -predicción clínica" y sus detractores, los partida nos de la mayor ex- celencia de !J "predicción estadístlC:l~ Los primeros son teóricos y profesionales foonados en contextos médiCOS, hos- pitalarios, con puntos de vista m3yoritari.l.mente psicoanalíticos () próximos a ellos, que operan con un concepto de condulta tOlalizador. si bien tienden a resaltar más los detcmlinames intrapsíquicos y a minimizar la importancia de los d<:>terminaIHes ambientales. Tienden a tllilil.ar procedimientos de cvaluaclón ohservanonales. psicométricos o proyecrivos cuya valoración y, sobre todo, la integrnci6n de los dis- tintos datos en un diagnóstico (de!icnptivo o nosológico). decisión o pronósllco es confiada a la capacidad de intuición, comprensión y explicación de un clínico, quien ~c encmga así de n.:("onstfllir en su valorJ.ción integradora. la totalidad de la conducla Por el contrario, los defensores de la supremacía de la "predicción estadística" so- bre la clínica efectuan una dura crític3 metodológica a los primeros, presentando una r Oira "ez evidenCIas del mayor acierto, rapidez y menor coste ,de los métodos estadísticos a la hora de efcctuar predicciones sobre las que basar las decisiones pun- tuales de intervención. No voy a ocupamlc aquí de describir minuciosamente esta imeresantc y apasion3nte pokmic3 -vista en su contextü- sobre la que se virticron rí- os de tima, ocupando buena parte de la escena del psic()(jiagnóstico durante los años cincuema y parte de los scscntéL 1¡ay excclelll<:s resúmenes y re"¡~iones críticas que el lector de habla castellana pucde consultar (véase en Lanyon y Gooostein, 1971: Brod).1972; y Icrvin, 1975) Sin que se enuncien claramente como tales, detrás de ambas po~turns empiezan a delinearse las características principales de las que más tarde se van a proponer co- IllO aproximac¡onc~ modélic3s, y difercntes entre sí, al psicodiagnóslico, con entidad teórica y metodológica propia. Tras el r6tulo Clínico aparecen las prácticas de un modelo médico-clinico del psicodiagnóstico. pero empiezan a diferenciarse del an- terior las caracterbticas básicas de un modelo p~jcoanalítico, y por último conuen- z:¡n a latIr las preocupaciones humanistas y fe:¡omeno!ógico-existencialcs sobre un psicodiagn6stico centrado en b persona.L
  21. 21. 66 Psicodiaf!,116srtco clinic() Para los psic6metras. ei reto que ha supuesto la dura controversia habida lespermite dcpur:H bucna parte de sus prc)(edimicmos. inlroducir nuevos concep-tos (hásicamente en torno a la obra de Cronbach) y poner de manifiesto sus 13-gunas. t~tnlo te6ricas como metod()lógicas. Este proceso facilita que a mediados<..le los ailos sesenta se alce 1::1 vigorosa crítica conclucti.sta que formulará, comoalternativa a la evaluación tradicional (rótulo tras el que St engloba tanto a losprocedimientos "clínicos" como a los ·psiColl1étricos"). un análisis fUl1ciOPlal dela conducta Algunos de los trabajos mcluidos en este libro setialan que el final de los aiiossesenta y el comienzo de los setenta es el momento más bajo de la historia delpSICodiagnóstico, lo cual no es tina ::lfinnación exagerada. De hecho, la fllerte po-lémica prcdicci{lO clínica versus predicción estadística ha puesto de manifiesto lasnotables ddicienctas de ambos enfoques. y más que en sus postulados Icóncos. enlos dlstinto_" aspcClos de sus prá<.:tic:ls. Simulráneamentc a esta decepción. los nue-vos enfoques para la cvaluación psicológica (sobre todo el conduclUJI) no cuen-tan -en esos 1l1omentos- COn la credibilidad :-;unciente o bien se presen[an desdl~una r1ptura tan fuertemente oposicionista a los modelos anteriores que touo in-tento por realizar un diálogo constrllctio entre los modelos fracasa antes de em·pezar Es la (poca marcada por los artículos de Kanfcr y Saslow 0965,19(9) y por13 primera etapa de alter Mischcl, significada a través de su obra Pe-smlalidad yel.:aluaciór¡ (1968), Han de pasar media docena de años para que se reanuden lasvÍ<ls de diálogo científico y para que cobren plena vigencia las opciones explícitasque slstentan desde diversos referentes teóricos los distintos modelos y prácticase1el psicodiagnústico actual, V30l0S a revisar criticamente las principales características de los modelos de laevaluaci6n clínica, que aparecen vigentes y suficientemente independientes entresi durante el periodo 1970-19H5_ Así. trataremo.<; los siguientes·1) El modelo correlacional, psicométrico o diferencial.2) El modelo clínico-dinámico y su perspectiva psicoanalíticl3) El mocldo fenomenológico. humanista o existencial4) El modelo conduclUal o del apre:-ndiza¡e social y sus perspectivas. entre ellas la del enfuque a pn·ori.5) La perspectiva clínico-e.-pen-mental derivada de los planteamientos metodoló- gicos que Gu..lctcrizaron típicamente a h psicología rUS:l 11;l~ta mediados de los ~lt10S 80.El modelo correlaciona/. psicomét"co o diferencial Desde sus orígenes. el modelo correlacional o psicomelricü -(amblen llamadoe~tadístico- ha ofrcCldo una notable cilridad metodológica y coherencia internatcoría metodos·objctlvos en aquellos autOres que han ahordado seriamente supd<.:tica (Meehl. Cronbach, Wiggins, Klint, etc)_ El termino ~corrdacionalM no eSquizá cll1lás adecuado para caraclcri7.ar el modelo. pcro su uso parece ineludible_Desde sus precursores CGalton, McKeen Cattel!. Spcarman, etc.) hasta la aparicióndel ya clásico trabajo Las dos dlSCipl/,U1s de la PSIcología Oellt1}ica (Cron-h:lch.1957). o sus reformulaciones contcJ1lpor;nca~, estc mod<;lo ha ocupado am-pliamente la escena científica del psicodiJgn6srico, y en parucular de la cvalua~ción clínica.

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